Joshua Lederberg, quien descubrió el “sexo” de las bacterias nos deja

Reproducción del texto original enviado a el diario EL PAÍS y publicado el 8 de febrero de 2008

autor: Miguel Vicente

Descubrir que las bacterias hagan el amor no parece algo como para que se otorgue un premio, pero mas o menos ese fue el motivo por el que Joshua Lederberg fue galardonado en 1958, a la temprana edad de 33 años, con el Nobel.


La pasión por aplicar el poder del análisis químico a los secretos de la vida, imbuida por su maestro, el bioquímico Francis Ryan había ya prendido en Lederberg cuando la publicación por el grupo de Oswald Avery en 1944 demostrando que el ADN es la molécula que contiene la herencia causó, según palabras del propio Lederberg, un gran revuelo en la facultad de Zoología de su Universidad, Columbia, en la que acababa de licenciarse.

La ciencia oficial consideraba por entonces a las bacterias como unos seres primitivos, que se reproducían generando descendientes cansinamente idénticos entre sí e idénticos a sus progenitores. Muy lejos de la realidad, porque en manos de científicos como Lederberg, y sus coetáneos Edward Tatum, Salvatore Luria y William Hayes, la genética bacteriana revolucionó a mediados del siglo pasado la Biología y con ella la Medicina y nuestra vida en general, una revolución cuyas consecuencias últimas aún están por venir.

En palabras de Luria el descubrimiento de la recombinación en las estirpe K12 de E. coli, realizado por Lederberg y Tatum en 1947 “puede que se encuentre entre los más fundamentales de toda la historia de la ciencia bacteriológica”. Este resultado fue fruto de un riguroso planteamiento experimental y de una pizca de buena suerte. Sabiendo que el ADN podía, según los resultados de Avery, modificar las características genéticas de bacterias como el estreptococo, Lederberg quería averiguar si las bacterias eran capaces de transmitirse información genética por contacto directo entre ellas, o sea si podían tener algo que los humanos llamamos sexo. En vez de intentarlo hacer todo desde cero, Lederberg propuso a Tatum una colaboración para utilizar unos mutantes de E. coli obtenidos por Tatum, que necesitaban el aporte de varios aminoácidos en su dieta para poder sobrevivir. Y en esto intervino la suerte, porque justamente la estirpe en donde se habían obtenido esas mutaciones, la K12, se encuentra entre las que de manera natural pueden transferir ADN por contacto físico entre dos células. Si Lederberg hubiese utilizado las estirpes con las que trabajaba Luria, hubiera sido un fracaso, porque esas estirpes no parecen tener la mas mínima capacidad erótica. La parte inteligente del experimento consistió en no ceñirse a utilizar como progenitores a mutantes con una sola mutación sino con al menos dos mutaciones diferentes. La frecuencia con la que una sola mutación revierte al tipo parental podría oscurecer el resultado, pero con dos mutaciones simultáneas en cada progenitor la frecuencia de esa reversión es casi nula, pasa como con la lotería, que nos toque el gordo es difícil, pero que nos toque el gordo y además el segundo premio es casi imposible.


Autógrafo de Joshua Lederberg en una petición de separata.


Como comentaba Hayes, los brillantes estudios de Lederberg y sus colaboradores, además de probar que las bacterias tienen una sexualidad abrieron las puertas a su estudio genético. Sabiendo que de ello se ha derivado la inmensa mayoría de los conocimientos que hoy en día tenemos sobre la Biología Molecular y que gracias a ellos tenemos una maravillosa capacidad de manipular la información genética, con todas sus consecuencias e implicaciones para descubrir y tratar todo tipo de enfermedades, comprenderemos que Lederberg ha sido una de las grandes figuras de la ciencia actual.
Tras el premio Nobel Lederberg continuó trabajando y siendo parte activa de iniciativas como la de introducir la asepsia en las misiones espaciales, de forma que no se corriese el riesgo de exportar ni de importar gérmenes del espacio extraterrestre. A los 82 años Lederberg falleció el sábado pasado, 2 de febrero, sucumbiendo a una neumonía, curiosamente la enfermedad que frecuentemente es producida por el estreptococo.


Ver también el artículo sobre Lederberg aparecido en “The microbe blog”

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Comentarios

Hola

¡Jo! Ha durado poco más de un año que su mujer (Esther Lederberg murió en noviembre del 2006).

A mi personalmente el experimento que más me gusta de ambos es el de la Replica en Placa que confirmaba que la mutación es preadaptativa. Bonito, simple y elegante.

Un saludo

http://curiosidadesdelamicrobiologia.blogspot.com/

Esther Zimmer estuvo casada en primeras nupcias con Joshua Lederberg y posteriormente con Matthew Simon.

Entre sus hallazgos creo que merece destacarse asimismo el descubrir el fago lambda en 1951. Fue el estudio de lambda el que llevó a encontrar el fenómeno de la restricción- modificación (Bertani, G. and Weigle, J.J. (1953) J. Bacteriol. 65, 113–121), un fenómeno por quien nadie daba un duro cuando se descubrió. Noreen Murray (http://www.biochemsoctrans.org/bst/034/0203/0340203.pdf) lo describe como unos experimentos esotéricos.

El descubrimiento de los mecanismos que subyacen al fenómeno, realizados por Werner Arber, son la base de los procedimientos para manipular el ADN en el tubo de ensayo, la Ingeniería Genética. Sin ella no tendríamos ahora ninguna de las múltiples técnicas que hoy en día parecen rutinarias, pero que hace 40 años parecían fantasía.

A Arber le otorgaron el Nobel en 1978 http://nobelprize.org/nobel_prizes/medicine/laureates/1978/arber-autobio.html

Joshua Lederberg junto con Jacque monod es uno de los cientìficos más preclaros dentro de la ciencia biològica, uno de los puntos aùn no explicados de su trabajo es como precisamente no utilizo las cepas de Luria y si la K12, esto para mi NO ES SUERTE sino que LEDERBERG TENIA ESE CONOCIMIENTO E INTUICION CIENTIFICA QUE NO SE RECONOCE HOY EN DIA Y QUE AUN SE DEPLORA, pero el autèntico cientìfico sabe que hacer, Lederberg ya había probado los experimentos con OTRAS CEPAS , pero el no presento estos resultados sino los de la K12, NO HAY SUERTE EN CIENCIA.Revisemos los trabajos de Lederberg

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