Ontología, epistemología y… ¿microbios?

Los difíciles comienzos de los pioneros de la microbiología (fuente de la imagen)

Microbiology, philosophy and education”. Reconozco que el título del artículo de Maureen O’Malley llamó inmediatamente mi atención. Y es que no es frecuente encontrar a la “microbiología” y a la “filosofía” juntas, últimamente ya ni siquiera en los planes de estudio de 2º de Bachillerato (LOMCE). Pero, tal y como muestra el ensayo de O’Malley, tienen bastante que ver y la segunda puede ser usada como una útil herramienta docente para explicar diversos conceptos de la primera.

Para O’Malley, la filosofía impregnó a la microbiología desde sus comienzos en el siglo XVII. Posteriormente, esta ciencia fue desarrollándose y convirtiéndose en una disciplina muy heterogénea. Hoy en día, los campos en los que la microbiología tiene algo que decir van desde la evolución, la ecología, la industria y por supuesto, la medicina. A pesar de esa diversidad conceptual, hay tres cuestiones generales en las que la filosofía puede ayudar en la búsqueda de las respuestas correctas. Estas preguntas son:

1- ¿Por qué es importante la clasificación de los microorganismos?
2- ¿Cómo sabemos que los microorganismos son los causantes de algo?
3- Los modelos basados en microorganismos ¿sirven para explicar fenómenos más complejos?

Voy a centrarme en la primera cuestión porque es una pregunta que seguramente más de un docente tiene que contestar cuando llega al tema de la taxonomía bacteriana. La pregunta inicial se acompaña de otras dos: ¿Qué son las “especies”? ¿Para qué las necesitamos? Si uno repasa la historia de la microbiología encontrará que en su nacimiento no necesitó en absoluto una clasificación para los “animáculos” descritos por Leeuwenhoek. Al microscopio se observaba una gran micro-biodiversidad, pero esa miríada de formas móviles parecía imposible de catalogar, como si se había podido hacer con las plantas y los animales. Y precisamente por eso se iniciaron bastantes debates sobre si el mundo microbiano era algo real o no. Algunos defendieron que los microorganismos eran seres totalmente pleomórficos y que tenían la capacidad de poder desarrollarse en otro ser vivo completamente distinto. Pero hubo otros pensadores, entre ellos Margaret Cavendish, Duquesa de Newcastle-upon-Tyne, famosa por ser la primera mujer que escribió obras de filosofía natural, que consideraron que esos “animáculos” eran un simple artefacto producido por las lentes de los microscopios y que en realidad la vida microbiana no existía.

Los duques de Newcastle, William y Margaret Cavendish. Margaret no sólo escribió obras de Filósofa Natural (hoy diríamos Ciencia), también fue una poetisa reconocida y llegó a escribir obras que serían consideradas de ciencia-ficción bajo los estándares actuales (fuente de la imagen)

Lo cierto es que durante bastante tiempo la microbiología no fue considerada como una ciencia experimental hasta que no se consiguió encontrar una forma de estudiar de manera individual a cada uno de esos “animáculos”. Y eso no ocurrió hasta finales del XIX cuando se desarrollaron las diversas técnicas que permitieron tanto el cultivo puro de microorganismos como la tinción específica de los mismos. La taxonomía bacteriana nació gracias a las técnicas que permitían esa discriminación. Una vez que los microbios se pudieron aislar, se podían nombrar como “especies biológicas” y estudiar de manera sistemática y reproducible. El mundo microbiano comenzó a poder ser explorado por el ser humano. Como apunta O’Malley, primero se resolvió un problema ontológico (qué es un microbio) para poder abordar un problema epistemológico (cómo conocer el mundo microbiano).

Para que luego digan que la filosofía no es útil.

Referencias

- Maureen A. O’Malley. Microbiology, philosophy and education. FEMS Microbiology Letters, 363, 2016. doi: 10.1093/femsle/fnw182

- LOMCE

- Margaret Cavendish, la “loca” que firmaba sus propios libros

 

Blog del día en notiweb 11 de octubre de 2016

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Comentarios

Me gustó, es excelente la relación que se hace entre estas disciplinas. La preguntas filosóficas que se plantean, valen para todos los casos.

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