INTERDISCIPLINARIEDAD E INTRUSIÓN (y II)

El pasado mes de noviembre publicamos una entrada a modo de reflexión sobre una propuesta hecha por una colega sobre la “especialidad”, o mejor especialización, de Terapia de la Mano. Lo hicimos con  nuestras argumentaciones, justificaciones y opiniones, creemos que con rigor y seriedad. Evidentemente atisbamos la posibilidad de respuestas, y las que se produjeron se pueden ver en la propia entrada. Con la perspectiva que nos da el paso del tiempo nos atrevemos, brevemente,  a responder a algunas de los pareceres mostrados desde entonces.

La entrada a la que aludimos (1) obececía a la inquietud que nos suscita, bajo una pretendida interdisciplinariedad indiferenciadora, la posibilidad de que, independientemente de el título que uno posea, se puedan asumir quehaceres de otros profesionales o de que esas tareas se puedan compartir como si el título no supusiera una capacitación específica.

En primer lugar, el núcleo argumental tomó como excusa la propuesta de la figura de terapeuta de la mano. Pero podría haberse referido a otras confluencias interprofesionales, como las análogas que pudieran surgir con la Podología, la Enfermería,  la Medicina  o con el Grado en Ciencias del Deporte. Reconocemos que haya campos de acción compartida, solapamiento de algunas técnicas o procedimientos pero, como dijimos, la interdisciplinariedad sostiene el carácter específico de los saberes y reconoce las diferencias. En definitiva, nos reconocemos por lo que hacemos y para tener una identidad profesional hay parcelas exclusivas que cobran sentido en tanto que hay disciplinas distintas. Así se organiza la sociedad y ello tiene su correlato legal.

Dicho esto, consideramos que existen competencias definidas de cada profesional, reconocidas, y que proponer que se asuman indistintamente supondría redundancias y solapamientos. La costumbre también tiene su papel, y hay técnicas como el masaje, la electroterapia o  la cinesiterapia tradicionalmente reconocidas de la Fisioterapia y que desde hace tiempo hemos visto realizadas por otros profesionales, algunos terapeutas ocupacionales. Si se propone asumir esto con permisividad no se nos negará que, en el afán lógico de expandir campo de cualquier profesión, esto se pueda extender a otros procedimientos. Bien es cierto que algunos de los que respondieron a la entrada, asumían la distinción de roles.

La aparente bienintencionada compartición de técnicas difumina la identidad profesional. Esta puede ser una propuesta. Redefinir los campos competenciales, asumir que dos, tres o más disciplinas compartan un usuario de sus servicios, pudiendo hacer lo mismo, es una opción por la que claramente nosotros no nos decantamos.

Reafirmamos también nuestras pegas ante la pretensión de “crear” un especialista en un segmento corporal. Entendemos que por experiencia o formación sepamos más de mano, pie, rodilla o articulación atlantoaxoidea, pero hacer de ello una especialidad nos parece un poco excesivo. Existen cirujanos de mano, pero son traumatólogos, y como tal se definen, y como tales tienen unas competencias. Las especialidades en Fisioterapia no van en esa dirección, hasta donde nosotros sabemos. Y menos lógico nos parece que, como se dice en alguna respuesta, las manos sólo las toque el “Hand Therapist”. Aunque la mano reune una complejidad notable, como fisioterapeutas tenemos la formación básica a partir de la cuál, como en otros ámbitos, podemos ampliar conocimientos y habilidades.

No queremos extendernos más. Decir que la mano puede ser el comienzo, o el pie, y así ir proponiendo otras porciones. Y así, todo ser competencia de varios, con los procedimientos de los mismos, y hasta con exclusividad. No nos parece una perspectiva halagüeña.

En fin, la discusión se centró en la Terapia Ocupacional, pero nada más alejado de nuestras intenciones que se vea un agravio a la misma. Como hemos dicho en más ocasiones, el conflicto interprofesional en algo “natural” y puede surgir igualmente con otras profesiones. Pero es nuestra responsabilidad, como fisioterapeutas, y la de las organizaciones que nos representan, definir y defender lo que nos es propio, lo que nos capacita para ayudar de manera más eficaz que los demás a nuestros usuarios y para devolver a la sociedad lo que invirtió en nuestra formación.

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Referencias

1. González  García JA. Interdisciplinariedad e intrusión. En Fisioterapia, 7 de novimenbre de 2012. http://www.madrimasd.org/blogs/fisioterapia/2012/11/07/interdisciplinariedad-e-intrusion/. Acceso 15 de enero de 2013.

 

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