Un comentario al manifiesto “Clima de Cambios” de Odile Rodríguez de la Fuente


http://www.felixrodriguezdelafuente.com/PaginaGeneral.aspx?idContenido=26285

El análisis es perfecto y estoy tan de acuerdo con el mismo que coincide en la mayoría de los puntos con el que yo  he realizado  e impartido en unas 200 conferencias por toda España y más o menos el mismo número de posts en los medios de comunicación.

Es un ejemplo de convergencia que se da en la historia de la ciencia, cuando ideas nuevas están flotando en el aire y algunos pensadores con la suficiente capacidad mental las explicitan para su conocimiento por la comunidad.

Ahora bien, las soluciones al problema del cambio climático, o mejor, al problema del ataque en vez de colaboración con la naturaleza son inmensamente difíciles, y lo son por la misma llamada que Odile hace en su manifiesto:

La depredación actual de la naturaleza por el ser humano es una consecuencia directa del funcionamiento genético de todos los seres vivos, incluidos, evidentemente, los humanos.

Los genes no son otra cosa que máquinas replicantes, que utilizan, sin pensar, todos los recursos de que disponen para realizar su función.  El más común de los recursos es la creación de cuerpos y, posteriormente, mentes que permiten a los genes conquistar cada vez nuevos territorios.

Si las primitivas bacterias solo podían vivir en charcos con nutrientes inorgánicos, hoy los genes son capaces de saltar al espacio vacío y quizás colonizar otros mundos, vía los cuerpos que son su expresión fenotípica.

Las mentes construidas por los genes desarrollan esquemas de competición entre los cuerpos que albergan a estos últimos. Las especies vivas son conjuntos disjuntos de genes similares que compiten por los recursos de sus espacios vitales.

El equilibrio, y el desarrollo de nuevos genes, se mantienen solo gracias a esta competición. En ausencia de predadores, los genes individuales carecen de regulación interna que impida su desaparición por agotamiento: En presencia de recursos sobreabundantes, la expresión más directa de los genes, las bacterias, crecen hasta agotar esos recursos y después mueren todas.

Los seres humanos, uno de los últimos eslabones de la cadena de biodiversidad hemos eliminado a nuestros predadores externos, y solo quedamos nosotros mismos para predar sobre nosotros.

De la misma manera que al eliminar a los lobos como predadores los jabalíes han aumentado como la peste en España, al eliminar a nuestros predadores los seres humanos estamos acercándonos a la masa total de, por ejemplo, hormigas, en el planeta: Estamos creciendo como bacterias en un plato Petri lleno de azúcar: Hasta la saturación.

Uno (pero solo uno entre muchos) de los efectos de esa saturación en el cambio climático enormemente intenso y extremadamente rápido que estamos produciendo en el planeta.

Odile escribe, correctamente, que a la situación actual se ha llegado por una actividad humana lineal, reduccionista, cartesiana y determinista, de la que buena parte la responsabilidad es de la física que hemos desarrollado desde 1600 hasta hoy.

Pero luego dice: “… no podemos seguir viviendo de espaldas a la naturaleza, a nuestra verdadera identidad”.

De hecho hemos llegado hasta aquí por seguir ciegamente las leyes naturales de la genética, que como he dicho, llevan a los cuerpos (con sus mentes) construidos por los genes a aprovechar hasta el agotamiento todos los recursos disponibles, y a colonizar nichos nuevos, y a buscar constantemente nuevos recursos para la duplicación, con errores, de esos genes.

Como he dicho arriba, esto hace que las posibles soluciones sean extremadamente difíciles de encontrar y una vez encontradas, de poner en marcha y mantener.

En mis conferencia, a mis escritos, la reacción ha sido siempre de un rechazo absolutamente feroz. La razón de esa ferocidad no es la falta de comprensión del mensaje: Es una perfecta comprensión del mensaje: Las audiencias rechazan de plano la idea de ir contra las leyes genéticas que fuerzan a la destrucción de  todo lo necesario para la supervivencia momentánea de los genes que han construido sus cuerpos de los que las mentes forman parte.

¿Hay solución? pienso que no, pero si la hubiese, pasaría por la substitución del universo genético por el memético, aún dudando que esa substitución no genere, a la larga, los mismos problemas que producen los genes.

En la evolución de la vida, los genes han construido el fenotipo humano, y con él, la mente humana.

Es la mente, que descubre las leyes no lineales de la naturaleza, los sistemas complejos, los fenómenos emergentes que no pueden deducirse del esquema reduccionista de la física (y la ciencia de la genética) actuales lo que nos puede sacar del impasse en que nos encontramos.

En la naturaleza hay cooperación, pero siempre intertribal, salvo en los raros casos de simbiosis. Las abejas cooperan, como individuos, entre sí, pero nunca cooperan con lo que invade su territorio. No hay cooperación extra-tribal, sino competición dura por los recursos.

¿Que ocurre si una tribu de lobos, que controla un territorio de 400 km2 descubre que otra tribu se ha instalado en él?

Si queremos sobrevivir de acuerdo con la naturaleza, no tenemos más remedio que ir en contra de las leyes naturales que exigen, vía genética, que una de las dos tribus elimine a la otra.

Hoy la razón, la actividad de las mentes humanas, conoce que tenemos recursos de sobra en el planeta que nos periten vivir a 8.000 o 10.000 millones de seres humanos con el resto de los seres vivos.

Pero las demandas genéticas individuales, el mecanismo de duplicación individual de los genes de cada persona invalida en el 99.99…. % de los casos los argumentos de la razón.

Muy posiblemente los CEOs de Repsol y CEPSA, de Shell y de Exxon, saben, racionalmente, que deben cerrar los pozos de petróleo, desmontar las refinerías y dedicar sus inimaginables recursos monetarios a poner en marcha energías solares.

Pero esos mismos CEOs están sometidos a presiones genéticas competitivas de las que ellos mismos no se dan cuenta racional. Su pensamiento único es conseguir ganar a los rivales, tener más que los demás, ofrecer a sus accionistas más y más y más como las bacterias en el plato Petri, al que se añade glucosa una vez al día, la  absorben sin parar y crecen hasta acabar con ella en 12 horas y morir.

Las leyes naturales fuerzan a los seres vivos hacia la máxima eficiencia local y momentánea.  Si hay personas que pueden disponer de rendimientos del 5000% no aceptarán nunca, dentro de las leyes naturales, reducir esos rendimientos al 1000%. Un CEO de British Petroleum, hace unos 10 años, aceptó desarrollar, dentro de la empresa, energías solares. Fué substituido en menos de tres años.

Necesitamos leyes humanas, no naturales, leyes meméticas, culturales, racionales, si queremos detener el crecimiento de tipo bacterial en un plato Petri.

De la misma manera que Bismark, el canciller prusiano de finales del siglo XIX,  convenció a los empresarios de que era racional proporcionar un estado del bienestar en Prusia en pro de un beneficio no local en el espacio (en cada empresa) ni momentáneo, de la misma manera que Henry Ford I  vio, racionalmente, que la disminución momentánea de beneficios al aumentar los salarios de sus trabajadores quedaba compensada con un aumento substancial de los mismos a largo plazo, de esa misma manera podemos hacer ver a la humanidad que las demandas genéticas de ganancia aquí y ahora, pueden ser substituidas con ventaja por esquemas racionales agenéticos que reduzcan la ganancia individual momentánea en pro de una ganancia, también individual extendida en el tiempo.

Un ejemplo de nuestra situación actual puede dejar esto claro: Un joven postgrado que conozco ha hecho los cálculos para emigrar a los EEUU ante la situación laboral en España. Y a pesar de sueldos substancialmente más altos allí que aquí, esos cálculos no salen, no generan ningún beneficio real, siempre que aquí encuentre trabajo. Entre los precios de los alquileres, de los seguros médicos, de la educación de los hijos y los impuestos, sale a cuenta quedarse en España, donde los riesgos se comparten. Un sueldo americano de 60.000 euros queda reducido a un neto de 20.000 cuando se incluyen todos los gastos de la misma manera que ocurre en España con un sueldo de 30.000 euros.

La estratega programada en cada gen fuerza a su portador a hacerlo sobrevivir ahora, aún en perjuicio de la supervivencia general a lo largo del tiempo.  Si fuésemos bacterias racionales en un palto Petri en al que se suministra glucosa una vez al día, regularíamos la duplicación para no acabar con el alimento antes de su reposición. Iríamos en contra del ukase genético, y sobreviviríamos indefinidamente gracias a la razón.

Este es el mensaje que hay que lanzar una y otra vez a lo largo y ancho del planeta: Las luchas no sirven de nada, el destrozo de menos.  En vez de los instintos genéticos, la inteligencia racional.

¿Habrá quien lo escuche?

Etiquetas:
Categorias: General

Los viajes en el tiempo


Se ¿celebra? estos días una película de niños denominada ”Regreso al futuro”, y como consecuencia de esta efemérides se plantea la noción de viajes en el tiempo, hacia delante y hacia atrás.

Una serie de físicos se ha puesto a elucubrar sobre algo razonablemente sencillo pero que parece difícil de asimilar. Gente de la fama mediática de Stephen Hawking o Kip Thorne, uno de los autores de Gravitation, afirman que viajar en el tiempo si es posible, pero no dan razones para ello, salvo nociones místicas.

A bastantes científicos se les llena la boca de la frase: ”La estructura del espacio-tiempo”, pero tras 45 de estudio yo no he visto la descripción de esa -estructura- en ningún artículo ni libro científico.

Existe el espacio, que es lo que hay entre los cuerpos físicos, y existe el tiempo, que es la relación entre el movimiento de mas de dos cuerpos. Pero no hay ninguna definición de estructura en el espacio y en el tiempo.

Cerca de los cuerpos, la geometría del espacio es hiperbólica, de manera que lejos de los cuerpos se puede considerar euclídea (las ramas de la hipérbola son casi líneas rectas lejos de los focos).

La teoría de la relatividad nos dice que respecto a dos cuerpos (dos naves espaciales) muy alejados de otros, y en movimiento relativo entre ellos, detectado mediante rayos de luz u ondas de radio (lo mismo) es imposible decidir si uno de ellos se mueve y es el otro el que esta quieto, o se mueven los dos.

Uno de ellos, A, asume que esta inmóvil, y que el otro B se está moviendo, por ejemplo, hacia su izquierda. Exactamente igual, B asume que esta inmóvil, y que A se mueve hacia su (B)  izquierda.

La teoría de la Relatividad de Einstein, y de Lorentz, nos dice que respecto al reloj de A, el reloj de B va mas despacio. Pero desde el cuerpo B se observa que el reloj de A va más despacio que el suyo, el de B.

Ambas maquinarias no pueden ir, cada una, más despacio que la otra: Por lo tanto no hay nada en las maquinarias que las retrase. Lo único que cambia es la sincronización de los relojes.

Si dos gemelos viajan en ambas naves, cada uno de ellos ve, cuando le llega la luz o la onda de radio de la otra, que su gemelo envejece más despacio.  Si las naves giran con una aceleración tendiendo a cero, cuando los gemelos se acercan de nuevo. ambos vuelven a ver que tienen la misma edad, si uno de ellos pasa a la nave del otro.

La teoría de la relatividad implica la más estricta simetría entre dos naves que se muevan una respecto de la otra con aceleración igual a cero.

Lejos de la aceleración de la gravedad, por ejemplo, no hay viaje al futuro.

¿Qué ocurre cuando se viaja cerca de un cuerpo masivo?  No es posible viajar a altas velocidades cerca de un cuerpo masivo, pues casi instantáneamente está uno lejos de él.

Si lo que hacemos es poner dos relojes atómicos, uno en la cima del Everest y otro en la sima de las Marianas, vemos que las frecuencias de las ondas emitidas por los electrones de los átomos de Cesio, por ejemplo, son distintas en ambos casos. Esto no es sorprendente, pues los electrones tienen masa, y sus órbitas y saltos de órbita se ajustan a la intensidad del campo gravitatorio que experimentan.

Las diferencias son nanosegundos (milmillonésimas de segundo).  Si una cultura humana viviese en el futuro a 10 kilómetros bajo el nivel del mar y otra a 10 km sobre ese nivel del mar, una persona abajo viviría 2 segundos mas en 90 años que una persona arriba, si ambas fuesen relojes atómicos. Como no lo son, es imposible decir cual de las dos viviría más y mejor.  Irse más lejos del Everest no cambia casi nada el retardo de unos relojes respecto a otros, de manera que una nave tendría que estar de viaje lejos de la Tierra cuarenta y dos mil millones de años para que al volver los relojes de la Tierra hubiesen retrasado 30 años respecto a los de la nave. Para entonces ya no habría ni Tierra ni nave.

Hay muchos físicos que hablan de ”En principio, es posible….”.  Pero no indican a los que les leen o escuchan que significa eso de ”en principio”.  Una Sra. escuchando a un físico hablar del fin del sistema solar, entiende que éste puede acabar dentro de 1.000 millones de años, y levanta la mano asustada. El conferenciante la dice, ”perdón, son 10.000 millones de años”. La señora da un suspiro de tranquilidad.

Luego tenemos los viajes al pasado. Las ecuaciones de movimiento de UNA partícula aislada son reversibles en el tiempo. Pero no lo son las soluciones de esas ecuaciones, pues para invertir la trayectoria en el tiempo debería invertirse la fuerza que la mueve y proporcionar, con precisión infinita la posición y velocidad finales del movimiento hacia adelante como posición y velocidad inversa iniciales para el movimiento hacia atrás. Esto es imposible.

Pero mucho más, no existen partículas aisladas, y el movimiento bajo la interacción mutua de más de dos partículas no es determinista, sino aleatorio, de manera que es intrínsecamente, -esencialmente-, imposible invertir las trayectorias de las partículas en el tiempo, ni siquiera ”en principio”.

En cuanto a los agujeros negros, son cuerpos de masas muy grandes concentradas en espacios muy pequeños. No cambian la estructura del espacio y el tiempo pues estos dos conceptos no tienen estructura. Sencillamente, las oscilaciones atómicas son muy lentas allí, pero nada más. No existe la menor indicación observacional de que entrando en un agujero negro encontremos una dimensión ignota adicional de la Naturaleza, ni sabemos que pueda ser eso, ni los físicos que de ella hablan especifican ninguna de sus características en relación con lo que conocemos.

En cuanto a los ”wormholes”, los túneles de las lombrices de tierra de los que solo vemos los dos agujeros de sus extremos, nada de lo que conocemos del Universo, ni en escalas grandes ni pequeñas nos indica que puedan existir. Aparecen en algunas de las soluciones de algunas ecuaciones de la relatividad general cuando aparece densidad de energía negativa en materia exótica: Misticismo, ángeles sobre alfileres.  Ni las ecuaciones ni sus soluciones son la naturaleza. Algunas la describen, pero las matematicas no son física.

El pasado no es una película grabada. Deja de existir en cada avance de la manecilla del reloj. No -está- en ”otra dimensión”, en ”otro universo”  para que vayamos a verlo. La naturaleza fluye constantemente, y no podemos encontrarla en un estado anterior.

Hay físicos a quienes se les llena la boca de ”otros universos” (la expresión es contradictoria, pues uni-verso solo puede haber uno) pero no dicen que puedan ser ni como pueden existir, ni que hay en ellos. Su mejor explicacion es que aparecen en soluciones de ciertas ecuaciones. Pero las matematicas no son física.

En matemáticas, como en el dogma religioso o económico, se puede hacer de todo, porque no se exige su validación o falsación experimental.  Puede haber ángeles asexuados, demonios, infiernos y paraísos, cuentos los que se quiera, mundos del espejo, Narnias, y Ring-Worlds. La imaginación es libre y gratuita.

Pero la ciencia no son matemáticas, por mucho que una parte de las facultades de físicas así lo crean.  La ciencia exige la selección de todos los esquemas matemáticos a uno solo, en un proceso de filtrado estricto y riguroso: De esos esquemas e ilusiones, solo podemos aceptar aquellos que hayan sido verificados muchas veces en condiciones controladas, por equipos de laboratorios radicalmente independientes que no se jueguen sus sueldos en el hecho de descubrir o no lo que buscan.

La ciencia es maravillosamente bella, es inmensamente útil, porque no es mística.

 

 

Etiquetas:
Categorias: General

El peligro de una parte de la física actual


Hoy he leído un resumen de una Tesis doctoral presentada en Amsterdam en 2009, no hace mucho, sobre monopolos magnéticos y algo que el doctorando (me imagino que doctor hoy) denomina ”dyones”.

Me ha llamado la atención una línea: ” …. para un físico teórico es sencillísimo cambiar la leyes de Maxwell e introducir cargas magnéticas… y los físicos experimentales no pueden falsar esta afrmación ”.

Dejando aparte la realidad de que el magnetismo es un efecto relativista que desaparece si nos movemos a la misma velocidad de las cargas eléctricas que lo crean, la línea en cuestión me preocupa.

Hace unos 600 años, los doctores de la Universidad de Salamanca perdían su tiempo debatiendo el sexo de los ángeles y cuantos de estos caben en la punta de un alfiler.

Ideas, las que gusten. La mente humana crea pegasos, centauros, minotauros, sirenas, harpías, demonios, ángeles y dioses. Podemos imaginar coches voladores, y mares que se abren aunque tengan cinco mil metros de profundidad. Podemos escribir, sin problema, 2+2=5, o al número que nos apetezca, podemos afirmar: ”Digo la verdad si digo que miento”, y todo lo que queramos. En el mundo de la imaginación, todo es posible virtualmente.

Galileo, entre 1600 y 1642, corrigió ese exceso de posibilidades, lo redujo a la realidad  y creó la ciencia. La realidad no deriva de la mente humana. Está constreñida, entre las innumerables posibilidades, a lo que podemos medir, en laboratorios independientes, en experimentos controlados y repetidos.  Si repetimos el experimento muchas veces, 2 manzanas y 2 peras son 4 frutas, y nunca 5 o 3.

Por más que lo hemos intentado, no hemos podido abrir el océano en dos paredes verticales de agua, y no hemos encontrado nunca sirenas en el mar.

Como dice el ya doctor (no se realmente como le han podido dar el título) , un físico teórico puede introducir cargas magnéticas en sus modelos, como puede introducir ángeles, pero de momento no se han encontrado y hoy debemos decir que no los hay.

En 1900 se inició, por David Hilbert y sus discípulos, el camino inverso al de Galileo, el rechazo a la ciencia. La matemática no tiene problema alguno (aparte de que como demostró Gödel es una creación arbitraria que no puede probar su propia realidad) en trabajar con espacios de miles de dimensiones, basta con decir: ” i=1, 1.000.000 ”, es lo mismo que escribir 2+2 = 5. Derivado de las ideas de Hilbert, la no-ciencia actual publica lo que estima oportuno, porque no se toma la molestia de verificarlo, o falsarlo en el laboratorio. De hecho, en el bachillerato ya en física no se enseña el movimiento angular y se deja la termodinámica para la asignatura de química, y en las facultades de físicas ya casi no se hacen prácticas de laboratorio. Los buenos laboratorios son hoy día caros, y los ”físicos teóricos” del calibre (gauge) del doctor que estoy mencionando no los necesitan, como se dice en la línea que abre este post. De hecho no los quieren porquue sin laboratorios todo lo que se publica puede ser real, y el revisor no tiene argumentos para rechazar millones de artículos de ángeles y sirenas.

Matemáticas sin laboratorios son como la teología de Salamanca: Hueras. Pero son peligrosas, pues, si todo es posible, nada es real, y toda la estructura social occidental colapsa, y nos quedamos en que: ”En la Meca ha habido un accidente y han muerto 800 personas: Sera porque dios lo ha querido”.

La cultura occidental, la única que ha intentado liberar al ser humano del determinismo religioso, está basada en buscar la realidad. Si volvemos al esquema de Matrix, a los mundos virtuales, caemos de nuevo en la esclavitud tribal del determinismo forzado por el capricho de los jefes de la tribu.

Caveat!

Etiquetas:
Categorias: General

La eliminación de la responsabilidad


Una parte de los problemas en los que estamos inmersos (y estamos metidos hasta la cabeza en problemas infantiles) deriva de la eliminación de la responsabilidad de las personas. Si en las quiebras de las entidades financieras (bancos en otros sitios, cajas en el nuestro) se hubiese exigido responsabilidad a los gestores, y no a las entidades, y se hubiese exigido de manera rápida y eficaz, estos gestores no habría hecho las locuras o quizás los desfalcos que nos han traído hasta aquí.

Pero ni en Alemania (Deutsche Bank), ni en los EEUU (Lehman, Morgans, Citi, etc.) ni en España (las Cajas) se había establecido que la responsabilidad de las quiebras era de los directivos, sino que se asumía que no era responsabilidad de nadie: Dinero de ”nadie”.

Hoy seguimos así, con unos bancos centrales (dinero de los contribuyentes) decididos a seguir avalando cualquier aventura de los directivos de esas instituciones financieras ( olvidemos  las generalidades, ”Cajas” ”Bancos”: Estas instituciones tienen nombres y apellidos).

En el ámbito académico ha ocurrido lo mismo: Se ha eliminado la responsabilidad de los profesores.  Hoy día para conseguir un puesto docente se exige que el candidato presente una serie de publicaciones que nadie juzga en España. El criterio es si han sido aceptadas por los editores innominados y por tanto irresponsables de ciertas revistas a las que alguna institución se ha arrogado el derecho de asignar una cierta calificación de manera arbitraria.  Una vez alcanzado un cierto número en esa serie de publicaciones, el candidato es acreditado como con derecho a una plaza docente, aunque sus méritos sean, no de investigación, sino de publicación de unos artículos cuya importancia científica no es juzgada de manera explícita.

Ha desaparecido la responsabilidad de los universitarios para elegir profesores. y se ha delegado en un dios irresponsable que es el número de publicaciones.

De la misma manera ocurre con las tesis doctorales. Un candidato dedica nos años de su vida a investigar en un cierto campo científico.  Para juzgar la tésis los profesores universitarios tienen unas reglas estrictas, de manera que su función es la de robots, o amanuenses: Certifican que la tesis ha sido publicada en revistas que la han aceptado mediante un esquema de revisión anónima e irresponsable. Los profesores del tribunal raras veces entran a fondo en el significado de lo que juzgan: Dejan de ser responsables.

En la enseñanza la regulación es también plato de cada día. Y los alumnos cuando suspenden, rechazan cualquier responsabilidad propia: El profesor enseña mal, no han tenido tiempo de estudiar, tienen demasiadas asignaturas (lo que por otro lado es cierto, y las tienen para dar trabajo a mas profesores), vienen mal preparados …. etc., etc.

Ahora bien, una sociedad de irresponsables esta sometida, como una sociedad sin control,  toda clase de excesos. En primer lugar, si nadie es responsable, si los alumnos no son responsables de sus notas, si los profesores no son responsables de la enseñanza que imparten, si los administradores indican que no pueden hacer nada,  si nadie es responsable de una crisis que hace a unos pocos muy ricos y a la mayoría muy pobre, si nadie es responsable de la corrupción institucional, del mal funcionamiento de la gestión social, etc. etc. la sociedad deja de ser funcional, y es presa de cualquier crisis ante la que no puede responder.

Cuando hay un accidente y mueren 800 personas, y la única respuesta es ”algún dios (irresponsable) así lo habrá querido”  la situación deriva a la del Imperio Romano tras Constantino, cuando todo lo que ocurría era voluntad del dios correspondiente, hasta el punto que Roma colapsó porque ”así lo quiso ese dios”.

No volveremos a la responsabilidad: El camino es irreversible hasta el colapso. Solo en las etapas de construcción se hacen los seres humanos responsables de sus acciones.  En las etapas de desintegración social, la responsabilidad desaparece hasta el punto que se asigna a algún ente a quien no se le puede exigir: Instituciones y no a personas, o a entelequias que por definición hacen lo que estiman sin dar cuenta de ello a nadie.

Etiquetas:
Categorias: General

La ciencia y lo sencillo


Hay físicos (teóricos) que insisten, aún hoy, en que la física es, exclusivamente, el estudio de los sistemas sencillos, dejando para otras disciplinas la consideración de los sistemas complejos.

Si ignoramos el dogmatismo de Moisés en la montaña, aunque aquí no hay ningún Moisés, sino algunos miles de personas solamente, física es una palabra griega que en español es ”naturaleza”.

La física es el estudio de la naturaleza, y propongo, sin dogmatismos, que volvamos a su significado original. La naturaleza es compleja, y lo que sabemos en física se refiere en su mayoría a sistemas simples.

Se estudian ”ad nauseam” los osciladores lineales, y se desprecia el estudio de los osciladores reales, osciladores acoplados o dobles y triples. Por ejemplo.

Esto es, evidentemente, el resultado de solo 400 años de estudio e investigación, y mas aún, de 400 años de rechazar sistemáticamente los problemas complicados y los sistemas complejos por no saber como resolverlos. La petición de sencillez para la física refleja mas que nada la cobardía de dejar de lado lo que no se conoce y concentrarse en lo que ofrece soluciones sencillas.

Esto se ve hoy potenciado por el esquema de promoción y el tipo de proyectos de investigación financiados. Para el primero, se precisa, para no quedarse en la calle, en la universidad y en los institutos de investigación, la presentación de decenas de artículos publicados en revistas de colegas (”peer review” = ”Yo te pongo bien tu articulo y tu me pones bien el mío”). En los segundos, se demanda, para su concesión, que se expongan en la petición los resultados que se van a conseguir y cuanto de esos resultados se va a conseguir cada tres meses.

Evidentemente, para publicar al menos doce artículos por año se precisa abordar problemas ya resueltos o tan sencillos que pueden asimilarse a ejercicios de clase. Para poder garantizar, antes de realizar un proyecto, que es lo que se a conseguir, se precisa que esto esté ya conseguido. Es como plantear que un proyecto de investigación sea como un edificio: Se sabe como hacerlo, se sabe cuanto crecen las paredes cada mes y se puede, incluso, aportar un dibujo detallado de cual va a ser el resultado final.

De esta manera nadie se propone, hoy, investigar un problema complejo, o presentar para su financiación, un proyecto que busque descubrir algo que no se conoce.

¿Cual es el resultado?

La falta de descubrimientos radicales en las últimas décadas. Estamos como estaba la física cuando un profesor recomendó a Planck dedicarse a otra rama del saber, pues no se descubre desde hace 30 años nada nuevo. Incluso lo del Higgs era una proposición hecha hace 50 años.
El mundo es complejo, no sencillo. No existe ”el” átomo de hidrógeno sino quintillones de átomos en interacción, y esto mismo es válido para protones, electrones y las demás excitaciones de la materia. En cuanto a los quarks, componentes de los protones, solo tienen existencia en familia, no hay ”un” quark aislado, y por lo tanto sus propiedades son todas derivadas de sus interacciones.

El mantenimiento de la investigación de sistemas simples lleva a un esquema tipo Universidad de Salamanca en el siglo XV, investigaciones absolutamente alejadas de la realidad, estudios de posibilidades, el sexo de los ángeles y cuantos caben en la punta de un alfiler.

Hoy ya se habla poco de supercuerdas y espacios de 13 dimensiones enrolladas ¿? sobre si mismas (una dimensión es un concepto, no una realidad. Es difícil entender que quiere decir una dimensión enrollada), pero cuando se hablaba de ello, se sugerían x-llones de parámetros ajustables. Esto se parece como un electrón a otro a las disquisiciones sobre el sexo de los ángeles, o a las películas de Matrix: Todo es posible y nada es real.

No se si volveremos a la ciencia desde la mística. Pero tenemos una receta infalible para ello. Validar todo lo que digamos en el laboratorio, o mediante observaciones repetidas y controladas. Las validaciones deben ser hechas por grupos independientes de laboratorios y universidades diferentes. Solo así tendremos ciencia en vez de elucubraciones angélicas.

Etiquetas:
Categorias: General

La ignorancia de lo que es la ciencia


Hoy he recibido una informacion sobre una reunion en la que se debatía la posibilidad del crowd-funding de la ciencia.

El sistema de financiacion desde la muchedumbre (crowd-funding) es una locura. La ciencia es una inversión positiva, que da inmensos, gigantescos resultados, pero a veinte años vista y para toda la sociedad, y por tanto debe financiarse por toda la sociedad, que es la que recoge los beneficios.

Los políticos paranoicos que solo miran los votos a cuatro años y los intereses trimestrales de las empresas son constitucionalmente incapaces de entender esto.

Un pensamiento profundo, nunca explicitado, en muchos españoles, deriva de la decisión de un hombre enfermo, Felipe II, y una capa de personas temerosas de perder sus dineros, de cerrar España a cualquier infuencia exterior, como aislo el shogunato de Tokugawa Ieyasu a Japón del mundo mas alla de sus costas. Este ansia de cerrar España a cuaquier innovación sale a la superficie periodicamente cuando los nostalgicos del mandato unipersonal y de la Inqusición catolica consiguen algo de poder en el pais.

En este momento hay un evidente ataque a la ciencia, desde varios ministerios del gobierno español, a quienes se les abren las carnes de pensar que los cientificos puedan enseñar a los ”subditos” lo bien que se vive en una sociedad que la apoya sin limites.

Pero no solo eso: Desde las agencias de control, que como grandes hermanos vigilan a los cientificos españoles, se imponen estructuras que carecen de cualquier sentido en el mundo de la educacion y de la investigacion.

A cambio de cantidades minusculas de dineros mal pagados, desde agencias ignotas se decide lo que hay que investigar, y se rechazan la propuestas de aquellos que saben lo que se necesita hoy en la ciencia, los propios investigadores y profesores universitarios. Son estos los que, por definicion, saben que se precisa para la investigacion, y no comites escondidos que carecen de nombres.

Se establece una a modo de jerarquia, una jerarquia creada sin que la poblacion sepa como se ha hecho, en la cual investigadores de segunda o tercera fila manejan, por cuatro perras mal pagadas, a los mejores investigadores de España, siendo aquellos los que dicen lo que hay que buscar, como hay que hacerlo, y reclaman resultados nuevos cada tres meses, cuando en la ciencia lo que reina es la serendipia, y jamas se puede saber de antemano lo que se va a encontrar y cuando.

Esto es evidente: Si se sabe lo que se va a encontrar y afirma se va a hacer a los 5 meses de haber comenzado el proyecto, el proyecto es inutil y el dinero concedido ha sido tirado a la basura.

¿Pueden imaginar ustedes que Hadley hubiese ido a visitar a Newton y le hubiese dicho: ”Tienes que encontrar la la ley de la gravedad de aqui a tres meses, y descubrir en el quinto mes del proyecto que la fuerza gravitatoria va como la segunda potencia inversa de la distancia entre graves”?

Las personas en las universidades quieren buscar la realidad del mundo, desean y casi necesitan investigar. Las investigaciones no suponen mucho dinero, relativamente a lo que se gasta en chorradas por los gobiernos, en chorradas que no producen retorno ni incremento de la riqueza de los ciudadanos. Pero ese dinero que se ”otorga” a los investigadores es luego fiscalizado cada tres meses por personas absolutamente ignorantes de lo que es la investigacion cientifica, personas que exigen que cada tres meses se hayan cumplido unos objetivos fijados unos años antes, e imposibles de ser modificados ante el avance de la ciencia. El resultado es un conjunto de ”objetivos” cumplidos que se consiguen bastante despues de haber sido publicados por otros grupos que trabajan en los mismos campos.

En un proyecto cientifico se puede decir (unos 4 años antes de la finalizacion del mismo) lo que se aspira a consegir. Jamas se puede decir lo que se va a conseguir, ni mucho menos cuando, ni que etapas se van a ir cumpliendo.

La ciencia es como una accion detectivesca. Se busca lo oculto, lo que la naturaleza guarda celosamente en sus manifestaciones. ¿Se puede decir a un equipo de detectives: El primer mes me encontraran ustedes a los complices del crimen, durante el segundo mes los interrogaran, en el tercer mes me encontraran ustedes donde se han guardado las armas, en el cuarto mes cercaran ustedes al posible culpable, en el mes quinto detendran a alguien y en sexto mes aportaran todas las pruebas necesarias para una condena firme?

Evidentemente, no

Pero es asi como estan actuando las agencias de financiacion con el dinero bien escaso que destinan a la investigacion.

Una sociedad no puede funcionar con desconfianza. Si se quiere fiscalizar algunas cosas en su funcionamiento diario, eso marca que la sociedad desconfia de los que trabajan en ellas. Y si es asi, esas personas dejan de trabajar con ilusion, limitandose a rellenar papeles o a los diversos equivalentes de ir poniendo ladrillos para levantar paredes.

Una sociedad es dinamica cuando cada persona confia en la que tiene al lado, y en ese caso se consigue una sociedad rica y contenta. Cuando lo unico que hay es desconfianza, lo que resta a la sociedad es pobreza y cabreo infinito.

¿A cual de las dos sociedades hemos acabado llegando?

 

 

 

 

 

 

 

 

Etiquetas:
Categorias: General

Sobre los errores que el lenguaje induce sobre el pensamiento.


El lenguaje sirve, o debería servir, para transmitir verdades y realidades  entre las personas, pero incluso cuando se utiliza sin ánimo mendaz resulta en la transmisión de errores constantes, fuentes de toda clase de problemas, desde la dificultad de enseñar y aprender, a problemas de relaciones personales y problemas de relaciones entre instituciones y estados.

La vida de cada persona, hasta de gemelos y mellizos, es distinta de la de los demás. Cuando hablamos o escribimos lo hacemos como resumen, en el tema de que hablamos, de todo lo que pensamos del mismo. Incluso cuando mentimos lo hacemos desde toda nuestra experiencia mental.

Entender a otra persona, incluso en algo tan esotérico como los modelos físicos de partículas elementales,  exige saber bastante de lo que rodea al discurso, incluso como digo en algo esotérico como la física teórica.

Recuerdo una excursión por Grecia, con mochilas y botas para caminar, realizada a base de esperar a los autobuses griegos, decorados como si fueran iraquíes, en los límites entre las provincias griegas. Pasaba de vez en cuando  algún campesino o alguna muchacha andando para realizar cualquier gestión.  Le preguntábamos que cuando pasaba el siguiente autobús en dirección a Corinto, por ejemplo. Las respuestas eran absolutamente variadas, desde minutos hasta muchas horas. Podían no saberlo, pero no lo decían. Podían saberlo y querer engañar al forastero, podían tener una noción muy vaga del tiempo, en fin…, su respuesta derivaba de sus experiencias vitales anteriores a la pregunta.

Cuando estudié física hice física teórica, pero luego derivé hacia la mecánica de fluidos y hacia el estudio del clima. Hace unos años me volvió a interesar esa física teórica, y tras leer mucho de ella me cuesta mucho conseguir entender, no el formalismo matemático, sino la física que los autores buscan tras ese lenguaje.

Aunque la premisa básica de la ciencia es la duda sistemática, la duda como herramienta de trabajo, me encuentro al leer las publicaciones, muchas de ellas ya talluditas, sobre bosones de Higgs, interacción débil, modelo estándar, y similares, con que los autores no se plantean siquiera la posibilidad de que la base de lo que investigan y estudian pueda ser incorrecta desde el punto de vista de la realidad de la física.

Sabiendo perfectamente que esa base se apoya en los dos pilares de la hipótesis cuántica de Planck, y la teoría de la Relatividad de Einstein, que destrozaron la base mental de la física existente desde Fresnel  y Laplace, es decir, la existencia del éter y la continuidad infinita de la materia,  no consideran nunca la posibilidad de que haya que corregir alguna de estas bases ”modernas”.

Si algo sabemos de la ciencia es que no es dogmática y que las soluciones que alcanza son siempre temporales, que nunca se alcanza la ”solución final”, ni el ”modelo perfecto”, aunque hay (Hawking, por ejemplo) quien periódicamente lo anuncia a bombo y platillo.

Hawking probablemente necesita, por su condición física, pensar que ha cerrado un capítulo del conocimiento humano.  Laplace pensaba que con su ”Sistema del Mundo” había anulado la necesidad de la existencia de algún dios,  y como estos dos físicos, el resto de nosotros y de los demás seres humanos.  Cada uno expresa, al decir lo que dice, no solo lo que está diciendo, sino el resumen de toda su vida.

El modelo estándar de partículas elementales incluye la existencia de quarks como unas de estas partículas, junto a los electrones. Así como los electrones casi se ven, los quarks individuales, por definición, son invisibles e inmedibles. Solo tienen existencia en grupos y apareados (a-tri-ados) y nunca pueden estar separados unos de otros.  Su existencia deriva de un modelo, pero una enorme cantidad de físicos los acepta como aceptan que clavarse una espina de rosal en un dedo hace daño (envía una señal al cerebro, al menos si el dedo esta sano).

De la misma manera, la hipótesis del Big-Bang se asume como realidad última, cuando es imposible validarla directamente, y solo se deriva de medidas indirectas basadas en otras hipótesis como la del éter de Fresnel.

La radiación de fondo en el rango de las micro ondas ”solo” puede explicarse por la existencia de una gran explosión primigenia. La naturaleza transversal de las ondas de la luz y su enorme velocidad solo podían explicarse, según los físicos del siglo XIX, por un éter sutil, que lo permeaba todo, que no rozaba con los astros, pero que tenía que ser mas rígido que el acero. Se describió ese éter ad nauseam, como se describen los primeros picosegundos del universo, con todo lujo de detalles aunque jamás nadie los ha podido medir, como nadie podía medir el éter.

Pero los físicos del XIX aceptaban el éter a tan pies juntillas como los actuales aceptan el Big-Bang.

¿De donde deriva esa aceptación en este tipo de casos?

Ortega, en ”La historia como sistema” habla de religión viva y religión inerte. La religión viva permea la vida de las personas, la religión inerte es un conjunto de ritos seguidos por estas pero no asumidos intelectualmente.

La religión es un conjunto de conceptos que forman pilares estructurales del pensamiento de las personas. Muchas personas necesitan rieles para el discurrir de sus vidas. Si esos rieles no los proporciona una de las religiones (conjunto de  axiomas, hipótesis, pensamientos que, generalmente, presuponen seres y lugares extra-naturales) a esas personas se los proporciona algo que en el mejor de los casos es una pseudo-ciencia: Algo que tras un esfuerzo mental se asume sin la duda sistemática propia de la ciencia real.

Un día comentaba con una compañera física que qué sentido tiene un fotón correspondiente a una de onda de radio de la frecuencia pesquera, ondas que tienen kilómetro y medio de longitud.  Se me quedo mirando como el que mira a un pez que habla. ”Siempre he pensado en la transmisión de energía electromagnética mediante fotones”. Pero nunca había tratado de explicar la emisión y recepción de las ondas pesqueras al otro lado de la esfera de la Tierra mediante el concepto de ”fotones”.  Otra vez me paso algo similar con un compañero, profesor de física en una escuela de ingenieros, que se puso hasta violento cuando le dije que yo dudaba (no dije sistemáticamente) de los quarks.

Para estas personas cierta ciencia ha reemplazado la religión ”viva”, que ellas ya no tienen.

La ciencia física está escrita en lenguaje de las matemáticas. Por ejemplo, las ecuaciones del movimiento de una partícula atraída o repelida por otra(s) se pueden encontrar a partir de una función del espacio, la velocidad y el tiempo que representa la energía de esa partícula cerca de la(s) otra(s).

Cuando se ha utilizado esa función muchas veces, se pierde de vista, con frecuencia, lo que representa esa función, y el lenguaje de las matemáticas substituye a la realidad de la física. Muchas de esas personas aceptan como ciencia viva, como realidad, lo que no es más que lenguaje.

Tras analizar muchas de las propiedades de los ángeles y los demonios mediante el lenguaje teológico, loe maestros de la universidad de Salamanca vivían sus vidas perfectamente convencidos de la intervención directa de aquellos entes (de los dos tipos) en estas su vidas: El lenguaje se convertía en religión viva.

Hoy el lenguaje de las simetrías, de una pequeña parte de las matemáticas, se ha convertido en una ciencia viva cuyos usuarios, borrachos de lenguaje, olvidan que éste no es más que una descripción parcial de la realidad y que está mediatizado por las ideas generales de la época en que se desarrolla y por las experiencias vitales del que lo maneja.

De las simetrías de algo inexistente sin materia, el espacio, deducen leyes de conservación de la cantidad de movimiento y del momento angular de la materia que define el espacio; y de las simetrías de algo inexistente sin mucha materia, el tiempo, deducen leyes de conservación de la energía de la materia.

Al considerar, desde el lenguaje de las matemáticas, la simetría en el tiempo, deducen la existencia de una energía abstracta que aceptan incluso si no hay materia de la cual sea un atributo, o materia que sirva de fuente para su propagación y detección.

El lenguaje es maravilloso. Pero a veces muchas personas se quedan en el lenguaje sin entender que es -e-s-e-n-c-i-a-l-m-e-n-t-e- imperfecto y que incluso el lenguaje de las matemáticas expresa las experiencia vitales del que lo utiliza.

Etiquetas:
Categorias: General

La (pseudo) ciencia


Este Post trata de la ciencia mal entendida (incluso por los ¿grandes? científicos) .

El caso que voy a comentar no es de un ¿gran? científico, pero hoy día lee uno trabajos de premios Nobel sobre ideas de la  física que le dejan temblando al pensar que eso pueda ser la pseudo-ciencia del futuro.

Un tal Sr. John A. Gowan  tiene una página Web muy completa sobre las teorías físicas del momento, cosmología, gran unificación, gravitación, información, la fuerza ”débil” y similares.  Algunas de sus ideas son interesantes y merecen ser estudiadas, pero lo que quiero comentar hoy aquí es el enfoque que da este Sr.  a los fenómenos físicos, un enfoque que, como digo, se encuentra también en obras de profesores e investigadores de prestigio.

Elijo un párrafo del Sr. Gowan:

Entropy (the second law of thermodynamics) is a corollary of energy conservation (the first law of thermodynamics). Entropy exists to ensure energy conservation and prevent the abuse and misuse of energy. Because of entropy, we are allowed to use and transform energy. Without entropy, transformations of energy would not be allowed by energy conservation. The function of entropy is so fundamental to energy conservation that it is built into the basic structure of energy itself.

Los errores de bulto (hay otros que merecen una discusión demasiado larga para este post):

A) La entropía no es la segunda ley de la termodinámica, ni un corolario de la ley de conservación de la energía.  No es una ”LEY”.  Es una PROPIEDAD de los sistemas de muchas partículas.

B) La entropía NO “existe”. Es una propiedad de los sistemas físicos, y sin sistemas físicos de un elevado número de partículas la entropía carece de significado.

C) La entropía no existe PARA nada. No hay finalidad en las funciones derivadas del movimiento de los cuerpos.

D) No existe PARA garantizar la conservación de la energía o PARA prevenir el abuso en el uso de la  misma.

La entropía es una propiedad de los estados de la naturaleza formados por un elevado número de partículas interactuantes. No está definida para partículas aisladas, y se define, para gases como el Helio, por una fórmula que relaciona entre sí el número de partículas, el volumen que ocupan las mismas y la energía interna de ese número de partículas.

La entropía lo es de un conjunto de partículas, y desaparece si no hay partículas que considerar.  Exactamente lo mismo ocurre con la energía. La energía es una propiedad de los sistemas, y carece de entidad como concepto aislado. No existe la ”energía”, sino la ”energía de”.  En particular, la energía transmitida por el campo EM (electromagnético) es la energía de las partículas eléctricas en movimiento que generan ese campo EM variable.  El espacio esta lleno a rebosar de ondas EM, que transportan energía de un lado a otro. Pero no es ”energía” en abstracto, sino energía de las ondas EM, energía que ha salido del movimiento de los electrones en las antenas, o de las moléculas calientes del asfalto, por ejemplo, o de los movimientos del plasma de las estrellas, en otro de los posibles casos de generación de esas ondas.

La pseudo-ciencia actual sufre, como las sociedades en su desarrollo también, del problema de asignar realidad a las meras palabras, cuando éstas se utilizan mucho,  hasta que quienes las utilizan han perdido toda noción de donde salieron.

Lo mismo que democracia es hoy una palabra huera, en la física, después de Hamilton, la palabra energía ha perdido su significado real.

El problema es que originalmente, al escuchar una palabra como ”democracia”, en la mente se conectaban circuitos que la relacionaban con otras muchas cosas: ”Democracia” tenía un significado rico, cooperante con otros conceptos, sugerente.  Hoy democracia es sencillamente la vulgaridad que tenemos, el votar cada X años a quienes no elegimos, y que una vez asentados en sus poltronas del hemiciclo se dedican a jugar a los juegos de  la tableta correspondiente o a llevar sus asuntos propios. Hoy ”democracia” carece de significado.

En la física matemática, cada vez con menos contacto con la realidad, se suele partir, para el análisis de sistemas ideales (sin interacciones ni rozamiento, por ejemplo) de la ”función” H o hamiltoniano.  En principio esta función debería representar la energía total del sistema que se estudia.  Pero la idea de ”energía del sistema” se abandona pronto y enseguida se avanza solamente con la función H, como ente abstracto.

Así lo hace, por ejemplo, Schroedinger, en su trabajo original  en Annalen der Physik de 1926, hace ya la friolera de 90 años, en el que desarrolla su ecuación. Tras un párrafo en el cual pasa del hamiltoniano a la acción física  y de esta a una exponencial de la que luego será la función de ondas,  Schroedinger dedica 11 páginas a un desarrollo matemático no muy complicado, pero al menos vuelve a la energía del electrón en el campo del protón al final de su artículo. Sin embargo, tras Schroedinger, la física teórica, cada vez mas matemáticas sin contacto con la realidad, postula sencillamente una función matemática H, y empieza derivar resultados de la misma.

La lectura de artículos científicos en revistas tan absolutamente prestigiosas como Physical Review Letters, o Physical Review, por ejemplo, le deja a uno preguntándose de qué van esos artículos, si son una investigación sobre la naturaleza o simples juegos lingüísticos.  Muchos de ellos terminan con la frase: “Quizás esto tenga algo que ver con algún fenómeno natural“, literalmente como escribo.

Hay problemas reales y graves en la física de hoy. Uno de ellos es el valor de la constante cosmológica, que nos diría si el universo se expande y se contrae, o si se expande de manera indefinida. Pero tras años de trabajos no se tiene ninguna respuesta a esa pregunta.

Tenemos el problema de la discrepancia entre lo que medimos en las galaxias y los resultados de los modelos: Se postula una materia indetectable en vez de una corrección de los modelos. Pero no se intenta esa corrección. Los modelos son la creacion del o de los investigadores que escriben y no va a ir contra ellos. Pero la naturaleza no sabe de modelos.

El lenguaje permite expresiones tales como ”Este cuadrado es una circunferencia”, ”2+2=5″, y lindezas semejantes.

Las matemáticas son, esencialmente, un lenguaje.  Siempre que se sigan las reglas lingüísticas todas  las operaciones en ese lenguaje son posibles, aunque no signifiquen realmente nada. Así, en matemáticas no hay el menor problema en utilizar espacios de un número arbitrario de dimensiones. Lo mismo que la única garantía para saber que un cuadrado no es un círculo es comparar ambos, y que 2+2 no es igual a 5 es poner 2 peras al lado de 2 manzanas y delante de 5 naranjas,  la única garantía de que lo que afirman las matemáticas es correcto es compararlo con la realidad, mediante el experimento o la observación.

Y hoy, en cierta pseudo-ciencia, esto no se hace. Y no solo no se hace, sino que se dice explícitamente que no es necesario hacerlo.  Ahora bien, si no se hace, cualquier cosa que se afirme queda en el limbo.  Adquiere la categoría de los cuentos de Joseph Smith, el fundador de los mormones,  o de los profetas de la Iglesia de la Cienciología:  Enunciados arbitrarios sin conexión con la realidad.

Y esto me hace volver al comienzo de este Post. No se puede postular una función entropía ni cualquier otra aislándola de la realidad de la naturaleza que implica materia y campos, o las oscilaciones de éstos. Estas funciones no existen PARA nada, son propiedades de materia y campos.

Por ejemplo, hay hoy una inmensa literatura sobre algo que no es ciencia: El Big-Bang. Si existió (aquí se levantarán miles de e-mails y comentarios denigrantes diciendo que TODA la comunidad científica acepta hoy el Big-Bang, pero a esto hay que decir que TODA la comunidad científica del siglo XIX aceptaba el éter, y rechazaba la existencia de los átomos; el argumento de las creencias comunes no es un argumento científicamente válido) si existió el Big-Bang, por definición fué una singularidad, un fenómeno inobservado e irrepetible. Por lo tanto no es científico hablar de él, aunque si proporciona materia como digo para cientos de revistas científicas y decenas de miles de artículos sobre sus posibles características, artículos similares a los trabajos de Salamanca y la Sorbona en el sigo XV sobre las posibles características de dios y los atributos de los ángeles, entes nunca observados aunque si postulados.

Hagamos ciencia, de la buena: Interroguemos a la naturaleza, experimentemos, propongamos modelos y teorías, pero aceptémolas solamente  si sus desarrollos se verifican, se validan en experimentos repetidos en laboratorios independientes, u observaciones controladas y repetidas sin cesar.

Esta fué la gran revolución de Galileo, la que permitió avanzar en 400 años lo que no se había avanzado en 8000 u 80000 años de existencia del homo sapiens.

Etiquetas:
Categorias: General

La edad del rechazo a la ciencia


Cayó en mis manos, hace un par de días, el número de Marzo del National Geographical, y leí un reportaje sobre el rechazo a la ciencia de una buena parte de la ciudadanía estadounidense (y según mi modesta capacidad de detectar las opiniones de los españoles, de una buena parte de nuestra ciudadanía, incluyendo ministros, sus jefes, y altos directivos de empresas). El hecho en sí es interesante, pero lo es mucho más el análisis que hace el autor del reportaje.

Para empezar, el título del mismo: ”La edad de la falta de fé”.  La ciencia no tiene nada que ver con la fé, ni con creer o dejar de creer. Si yo veo una bola de oro, y una del mismo diámetro y pulido en su superficie, pero de madera, caer ambas desde una torre exactamente a la misma velocidad creciente, con la misma aceleración, g=9.81 m/s2, no tengo nada que “creer”: Afirmo que la gravedad es la misma para ambas sin que intervenga nada que tenga que ver con la “fé”.

En la ciencia no “creemos”, medimos.  Las personas que no miden pueden aceptar o no lo que los científicos han medido, pero no tienen que creer nada. Si repiten el experimento y ven que funciona, pueden aceptarlo, si ven que no funciona, pueden rechazarlo, pero eso no tiene nada que ver con las creencias.

El autor analiza el rechazo de muchas personas a los alimentos modificados genéticamente actuando directamente sobre los genes en vez de cruzando una y otra vez ejemplares de las especies, como hemos hecho desde hace 8000 años con las plantas y los animales, por ejemplo, perros, vacas y caballos.  El rechazo surge del miedo, pero del miedo ¿a qué?

Imaginemos una tribu de homo sapiens en la sabana africana. Cerca de ellos hay una serie de colinas que los separan de otras tierras. Unos miembros de la tribu son incapaces de subir a las montañas a ver que hay detrás: Piensan, sin razón, que detrás hay Godzillas que les van a matar mas de lo que les matan leopardos y hienas en el valle donde están.  Algunos (muy pocos) miembros de la tribu carecen de miedo, aunque tienen imaginación. Pueden imaginar godzillas, pero también otros valles llenos de riqueza y tranquilidad. Suben las colinas y ven cumplidas sus expectativas.  El miedo de unos a lo nuevo era injustificado, lo mismo que injustificado era el querer quedarse allí donde la vida era realmente peligrosa.

Las mentes humanas trabajan utilizando matrices grabadas de manera inconsciente. Por ejemplo, a un romano de la época de Escipión nunca se le hubiese ocurrido que los romanos pudiesen rendirse ante Aníbal. Sencillamente, la no rendición era una matriz fija en las mentes romanas. De la misma manera,  durante unos 4000 años nadie en el planeta podía pensar que los jefes fueran responsables ante los súbditos: la matriz mental era la del derecho divino de los jefes, y la de su responsabilidad exclusiva ante los dioses y no ante los seres humanos.

Es importante notar que hasta hoy los científicos y los eruditos no han tenido en cuenta estas matrices de manera explícita. Como mucho han aparecido en algunos libros de ciencia-ficción, como si no fueran la esencia de los problemas que experimentamos las personas de este planeta.

En el libro de la colección “Historia de Europa Oxford” correspondiente al siglo XVIII se concluye la exposición con un trabajo de T.C.W. Blanning , profesor de Historia Moderna de la Universidad de Cambridge, y en estas 7 páginas de conclusión este historiador no es capaz de señalar que le Revolución Francesa fue una autentica revolución del pensamiento humano. Se entretiene en hacer notar que la economía, el arte, el gobierno tras los años turbulentos de Napoleón, siguieron en el siglo XIX igual que en los siglos anteriores y no es capaz de darse cuenta de que había habido un cambio radical, y ese cambio era que a partir de 1789 ya ningún ”jefe”, ni siquiera en China (salvo la locura islamista) puede decir que su mandato deriva de una orden divina y que él solamente es responsable ante, realmente, nadie.

La matriz mental había cambiado. Los cambios prácticos tardaría décadas o siglos, pero la forma de pensar ya no podía volver nunca a la irresponsabilidad del gobernante.

De la misma manera, la matriz mental que asignaba a fuerzas ignotas (ángeles, demonios, dioses) los eventos de la naturaleza desapareció para siempre con los trabajos de Galileo. a partir de entonces la naturaleza no es el capricho de seres desconocidos sino que sigue reglas fijas y racionales.

La gente desconoce casi todo, y no quiere aprender. El saber no ocupa lugar, ni exige un tiempo exagerado. Se aprende en los viajes en tren, en coche, en avión, se aprende hasta en la compra, mirando los pescados, los filetes. Basta con ver todo lo que nos rodea, escuchar todo lo que nos llega a los oídos, preguntarse siempre ¿Por qué? ¿Cómo?

Ayer esta haciendo un ”examen” (Ejercicio de Grado, en lenguaje correcto) a unos alumnos de Arquitectura, que tienen que estudiar algo de física para saber la razón por la cual las casas no se caen. Una parte del ejercicio era diseñar una pared aislante al calor, y ellos debían seleccionar los espesores de los muros y de los vidrios de las ventanas.

¡ No tenían ni la más remota idea de cuanto medía un ladrillo o cual es el espesor normal de un vidrio !

De la misma manera es difícil entender cómo la gran mayoría de las personas de este mundo no tienen alguna sospecha de cómo les llega la televisión a casa o las palabras al móvil. No lo piensan siquiera, pero si algún día lo pensaran, sería para esa gran, inmensa, mayoría cosa de absoluta magia.

Y sin embargo conocer casi todo lo que ocurre y cómo ocurre en este mundo es algo relativamente sencillo que no exige mucho tiempo, o al menos no mas tiempo que el que se pierde habitualmente en actividades o ausencia de actividades a lo largo del día.  Hasta el hacer ejercicio, hasta el jugar a fútbol o al baloncesto, ir en moto o nadar nos enseña cosas sobre el mundo: El impulso de la bota al balón, el efecto Magnus de giro del balón, la necesidad de no pensar al tirar la bola al cesto, como se tiene que tumbar la moto si la queremos girar a alta velocidad o como nos impulsamos dentro de un fluido al nadar.

Pasear por las calles es aprender arquitectura, y por los campos, botánica y zoología, aprendemos que las águilas vuelen de forma distinta a las palomas o los gorriones, etc., etc.

Si uno lo hace así, inmediatamente acepta la ciencia y lo que esta le enseña.

¿Cual es la razón para el rechazo de las ideas científicas?

El ansia de ignorancia. El deseo de que haya algo que ”no podemos conocer”, el ansia de anular la acción individual y substituirla por la de entes ignotos, que por definición son irresponsables.

En definitiva: El rechazo de la responsabilidad de cada persona sobre sus actos, pensamientos y decisiones. Si conoces, eres responsable; si lo ignoras todo, la responsabilidad es de otros.  Una considerable mayoría de personas prefiere dejar la responsabilidad a imaginarios entes superiores.

El rechazo a la ciencia es el rechazo de la responsabilidad.

Etiquetas:
Categorias: General

¿Por qué se inundan las riberas de los ríos?


Las cuencas de los ríos están formadas por un número considerable de valles que abocan todos al valle principal.

Mientras llueve de forma suave, los suelos empapan el agua, que unas semanas después empieza a percolar por el subsuelo hacia los cursos fluviales. El proceso es lento, ordenado, tranquilo.

Si llueve fuertemente, de manera torrencial, los suelos no pueden empapar el agua si en las laderas no hay árboles. Si las laderas de los valles están cubiertas de bosques, el agua se frena al chocar con las hojas, o incluso con las ramas, y se retiene en las raíces, de manera que también empapa el suelo.

Pero hay situaciones en las que hay escaso arbolado, o el suelo está helado: las lluvias intensas de finales del invierno sin posibilidad de empape por el suelo.  Si al mismo tiempo se produce un deshielo brusco por elevación de la temperatura en zonas donde la nieve no ha sido apelmazada, se genera una muy considerable cantidad de agua que no entra en el subsuelo y fluye hacia los valles.

Los cálculos son sencillos: Con lluvias mantenidas que produzcan una precipitación de 25 litros por metro cuadrado y día, en una cuenca de un pequeño arroyo de 10 x 15 km, tenemos 150 km2, es decir 150 millones de metros cuadrados que por 25 litros suponen 3.75 millones de metros cúbicos, o 3.75 hectómetros cúbicos. Esto es agua que cae en 24 horas. Dividiendo los metros cúbicos por los segundos en un día tenemos 43,4 metros cúbicos o 43.400 litros por segundo en el extremo del valle de ese arroyo.  Si pensamos en 10 valles por afluente del río y 5 afluentes, tenemos 50 descargas de 43.4 m3/s es decir, 2160 m3/s.

Un cauce de un río de 100 metros de anchura y 5 de profundidad fuerza al ese caudal de agua a moverse a 4.32 m/s o 15 km/h, y los bajíos, las islas y los obstáculos en un cauce mal conservado producen frenazos en el agua que se acumula, supera las barreras de las orillas y desborda el cauce.

En el Ebro las riadas se producen entre Noviembre y Junio, con la mayor frecuencia en Junio.  En invierno las descargas son fuertes, pero sobre todo el suelo no empapa el agua de la lluvia y se añade a esto el deshielo de las zonas de mediana altura. En Junio tenemos el deshielo de los neveros de altura generalmente estimulado por lluvias torrenciales derivadas de meandros fuertes del chorro polar.

Como en todas las cuestiones de medio ambiente, los fenómenos naturales se ven modificados por la acción humana.  Lo razonable en ríos propensos a crecidas es construir diques permanentes en piedra u hormigón, en los bordes del cauce, en las zonas de interés económico.  Esos diques deben tener en cuenta el máximo caudal medido en las series históricas de cada punto del río y deben diseñarse con un factor generoso de incertidumbre. Así, si el máximo caudal medido en las series históricas de la localidad de Zaragoza ha sido de 3000 m3/s, y se quiere mantener una anchura de 100 metros entre las orillas, con puentes colgantes para eliminar los estrechamientos del cauce, se deben diseñar diques para 4000 m3/s lo que significa, con una profundidad uniforme de 10 metros, una velocidad máxima de 4 m/s, que no es peligrosa.

Pero como con los bosques, si estos están cuidados, sin sotobosque, sin ramas secas por los suelos, los incendios forestales no se producen, de la misma manera en un río canalizado el agua no desborda si se mantienen los parámetros del diseño. Si por el contrario se deja de dragar el canal, se permiten en el cauce los obstáculos, se descuida el mantenimiento de las paredes, el canal deja de funcionar y se repiten las inundaciones.

Mantener el medio ambiente supone destinar al mismo una cierta cantidad de la riqueza de los ciudadanos. Es un destino de va y viene, pues la riqueza empleada consiste, en su mayoría, en salarios de los trabajadores que mantienen en buen estado ese medio ambiente: Es un flujo de riqueza y no una disipación, con el añadido de prevenir la disipación real de riqueza que se produce en las catástrofes.

Pero es una opción. Uno puede aceptar vivir en casas ennegrecidas por el humo, con los cristales rotos y los sótanos inundados. Se puede vivir así, y destinar la riqueza que se tenga (reducida, pues en ese tipo de hogares no se genera mucho de ella)  a botellón, fiestas, coches oficiales y sueldos de parásitos.

O se puede mantener la casa en perfecto estado, eliminar la disipación, y al mismo tiempo producir riqueza.

Es perfectamente posible controlar las catástrofes naturales, y esta posibilidad elimina la disipación de riqueza y si se hace bien, aumenta la producción de la misma.

Pero es una decisión voluntaria.

Se puede elegir.

Etiquetas:
Categorias: General