Sobre los errores que el lenguaje induce sobre el pensamiento.


El lenguaje sirve, o debería servir, para transmitir verdades y realidades  entre las personas, pero incluso cuando se utiliza sin ánimo mendaz resulta en la transmisión de errores constantes, fuentes de toda clase de problemas, desde la dificultad de enseñar y aprender, a problemas de relaciones personales y problemas de relaciones entre instituciones y estados.

La vida de cada persona, hasta de gemelos y mellizos, es distinta de la de los demás. Cuando hablamos o escribimos lo hacemos como resumen, en el tema de que hablamos, de todo lo que pensamos del mismo. Incluso cuando mentimos lo hacemos desde toda nuestra experiencia mental.

Entender a otra persona, incluso en algo tan esotérico como los modelos físicos de partículas elementales,  exige saber bastante de lo que rodea al discurso, incluso como digo en algo esotérico como la física teórica.

Recuerdo una excursión por Grecia, con mochilas y botas para caminar, realizada a base de esperar a los autobuses griegos, decorados como si fueran iraquíes, en los límites entre las provincias griegas. Pasaba de vez en cuando  algún campesino o alguna muchacha andando para realizar cualquier gestión.  Le preguntábamos que cuando pasaba el siguiente autobús en dirección a Corinto, por ejemplo. Las respuestas eran absolutamente variadas, desde minutos hasta muchas horas. Podían no saberlo, pero no lo decían. Podían saberlo y querer engañar al forastero, podían tener una noción muy vaga del tiempo, en fin…, su respuesta derivaba de sus experiencias vitales anteriores a la pregunta.

Cuando estudié física hice física teórica, pero luego derivé hacia la mecánica de fluidos y hacia el estudio del clima. Hace unos años me volvió a interesar esa física teórica, y tras leer mucho de ella me cuesta mucho conseguir entender, no el formalismo matemático, sino la física que los autores buscan tras ese lenguaje.

Aunque la premisa básica de la ciencia es la duda sistemática, la duda como herramienta de trabajo, me encuentro al leer las publicaciones, muchas de ellas ya talluditas, sobre bosones de Higgs, interacción débil, modelo estándar, y similares, con que los autores no se plantean siquiera la posibilidad de que la base de lo que investigan y estudian pueda ser incorrecta desde el punto de vista de la realidad de la física.

Sabiendo perfectamente que esa base se apoya en los dos pilares de la hipótesis cuántica de Planck, y la teoría de la Relatividad de Einstein, que destrozaron la base mental de la física existente desde Fresnel  y Laplace, es decir, la existencia del éter y la continuidad infinita de la materia,  no consideran nunca la posibilidad de que haya que corregir alguna de estas bases ”modernas”.

Si algo sabemos de la ciencia es que no es dogmática y que las soluciones que alcanza son siempre temporales, que nunca se alcanza la ”solución final”, ni el ”modelo perfecto”, aunque hay (Hawking, por ejemplo) quien periódicamente lo anuncia a bombo y platillo.

Hawking probablemente necesita, por su condición física, pensar que ha cerrado un capítulo del conocimiento humano.  Laplace pensaba que con su ”Sistema del Mundo” había anulado la necesidad de la existencia de algún dios,  y como estos dos físicos, el resto de nosotros y de los demás seres humanos.  Cada uno expresa, al decir lo que dice, no solo lo que está diciendo, sino el resumen de toda su vida.

El modelo estándar de partículas elementales incluye la existencia de quarks como unas de estas partículas, junto a los electrones. Así como los electrones casi se ven, los quarks individuales, por definición, son invisibles e inmedibles. Solo tienen existencia en grupos y apareados (a-tri-ados) y nunca pueden estar separados unos de otros.  Su existencia deriva de un modelo, pero una enorme cantidad de físicos los acepta como aceptan que clavarse una espina de rosal en un dedo hace daño (envía una señal al cerebro, al menos si el dedo esta sano).

De la misma manera, la hipótesis del Big-Bang se asume como realidad última, cuando es imposible validarla directamente, y solo se deriva de medidas indirectas basadas en otras hipótesis como la del éter de Fresnel.

La radiación de fondo en el rango de las micro ondas ”solo” puede explicarse por la existencia de una gran explosión primigenia. La naturaleza transversal de las ondas de la luz y su enorme velocidad solo podían explicarse, según los físicos del siglo XIX, por un éter sutil, que lo permeaba todo, que no rozaba con los astros, pero que tenía que ser mas rígido que el acero. Se describió ese éter ad nauseam, como se describen los primeros picosegundos del universo, con todo lujo de detalles aunque jamás nadie los ha podido medir, como nadie podía medir el éter.

Pero los físicos del XIX aceptaban el éter a tan pies juntillas como los actuales aceptan el Big-Bang.

¿De donde deriva esa aceptación en este tipo de casos?

Ortega, en ”La historia como sistema” habla de religión viva y religión inerte. La religión viva permea la vida de las personas, la religión inerte es un conjunto de ritos seguidos por estas pero no asumidos intelectualmente.

La religión es un conjunto de conceptos que forman pilares estructurales del pensamiento de las personas. Muchas personas necesitan rieles para el discurrir de sus vidas. Si esos rieles no los proporciona una de las religiones (conjunto de  axiomas, hipótesis, pensamientos que, generalmente, presuponen seres y lugares extra-naturales) a esas personas se los proporciona algo que en el mejor de los casos es una pseudo-ciencia: Algo que tras un esfuerzo mental se asume sin la duda sistemática propia de la ciencia real.

Un día comentaba con una compañera física que qué sentido tiene un fotón correspondiente a una de onda de radio de la frecuencia pesquera, ondas que tienen kilómetro y medio de longitud.  Se me quedo mirando como el que mira a un pez que habla. ”Siempre he pensado en la transmisión de energía electromagnética mediante fotones”. Pero nunca había tratado de explicar la emisión y recepción de las ondas pesqueras al otro lado de la esfera de la Tierra mediante el concepto de ”fotones”.  Otra vez me paso algo similar con un compañero, profesor de física en una escuela de ingenieros, que se puso hasta violento cuando le dije que yo dudaba (no dije sistemáticamente) de los quarks.

Para estas personas cierta ciencia ha reemplazado la religión ”viva”, que ellas ya no tienen.

La ciencia física está escrita en lenguaje de las matemáticas. Por ejemplo, las ecuaciones del movimiento de una partícula atraída o repelida por otra(s) se pueden encontrar a partir de una función del espacio, la velocidad y el tiempo que representa la energía de esa partícula cerca de la(s) otra(s).

Cuando se ha utilizado esa función muchas veces, se pierde de vista, con frecuencia, lo que representa esa función, y el lenguaje de las matemáticas substituye a la realidad de la física. Muchas de esas personas aceptan como ciencia viva, como realidad, lo que no es más que lenguaje.

Tras analizar muchas de las propiedades de los ángeles y los demonios mediante el lenguaje teológico, loe maestros de la universidad de Salamanca vivían sus vidas perfectamente convencidos de la intervención directa de aquellos entes (de los dos tipos) en estas su vidas: El lenguaje se convertía en religión viva.

Hoy el lenguaje de las simetrías, de una pequeña parte de las matemáticas, se ha convertido en una ciencia viva cuyos usuarios, borrachos de lenguaje, olvidan que éste no es más que una descripción parcial de la realidad y que está mediatizado por las ideas generales de la época en que se desarrolla y por las experiencias vitales del que lo maneja.

De las simetrías de algo inexistente sin materia, el espacio, deducen leyes de conservación de la cantidad de movimiento y del momento angular de la materia que define el espacio; y de las simetrías de algo inexistente sin mucha materia, el tiempo, deducen leyes de conservación de la energía de la materia.

Al considerar, desde el lenguaje de las matemáticas, la simetría en el tiempo, deducen la existencia de una energía abstracta que aceptan incluso si no hay materia de la cual sea un atributo, o materia que sirva de fuente para su propagación y detección.

El lenguaje es maravilloso. Pero a veces muchas personas se quedan en el lenguaje sin entender que es -e-s-e-n-c-i-a-l-m-e-n-t-e- imperfecto y que incluso el lenguaje de las matemáticas expresa las experiencia vitales del que lo utiliza.

Etiquetas:
Categorias: General

La (pseudo) ciencia


Este Post trata de la ciencia mal entendida (incluso por los ¿grandes? científicos) .

El caso que voy a comentar no es de un ¿gran? científico, pero hoy día lee uno trabajos de premios Nobel sobre ideas de la  física que le dejan temblando al pensar que eso pueda ser la pseudo-ciencia del futuro.

Un tal Sr. John A. Gowan  tiene una página Web muy completa sobre las teorías físicas del momento, cosmología, gran unificación, gravitación, información, la fuerza ”débil” y similares.  Algunas de sus ideas son interesantes y merecen ser estudiadas, pero lo que quiero comentar hoy aquí es el enfoque que da este Sr.  a los fenómenos físicos, un enfoque que, como digo, se encuentra también en obras de profesores e investigadores de prestigio.

Elijo un párrafo del Sr. Gowan:

Entropy (the second law of thermodynamics) is a corollary of energy conservation (the first law of thermodynamics). Entropy exists to ensure energy conservation and prevent the abuse and misuse of energy. Because of entropy, we are allowed to use and transform energy. Without entropy, transformations of energy would not be allowed by energy conservation. The function of entropy is so fundamental to energy conservation that it is built into the basic structure of energy itself.

Los errores de bulto (hay otros que merecen una discusión demasiado larga para este post):

A) La entropía no es la segunda ley de la termodinámica, ni un corolario de la ley de conservación de la energía.  No es una ”LEY”.  Es una PROPIEDAD de los sistemas de muchas partículas.

B) La entropía NO “existe”. Es una propiedad de los sistemas físicos, y sin sistemas físicos de un elevado número de partículas la entropía carece de significado.

C) La entropía no existe PARA nada. No hay finalidad en las funciones derivadas del movimiento de los cuerpos.

D) No existe PARA garantizar la conservación de la energía o PARA prevenir el abuso en el uso de la  misma.

La entropía es una propiedad de los estados de la naturaleza formados por un elevado número de partículas interactuantes. No está definida para partículas aisladas, y se define, para gases como el Helio, por una fórmula que relaciona entre sí el número de partículas, el volumen que ocupan las mismas y la energía interna de ese número de partículas.

La entropía lo es de un conjunto de partículas, y desaparece si no hay partículas que considerar.  Exactamente lo mismo ocurre con la energía. La energía es una propiedad de los sistemas, y carece de entidad como concepto aislado. No existe la ”energía”, sino la ”energía de”.  En particular, la energía transmitida por el campo EM (electromagnético) es la energía de las partículas eléctricas en movimiento que generan ese campo EM variable.  El espacio esta lleno a rebosar de ondas EM, que transportan energía de un lado a otro. Pero no es ”energía” en abstracto, sino energía de las ondas EM, energía que ha salido del movimiento de los electrones en las antenas, o de las moléculas calientes del asfalto, por ejemplo, o de los movimientos del plasma de las estrellas, en otro de los posibles casos de generación de esas ondas.

La pseudo-ciencia actual sufre, como las sociedades en su desarrollo también, del problema de asignar realidad a las meras palabras, cuando éstas se utilizan mucho,  hasta que quienes las utilizan han perdido toda noción de donde salieron.

Lo mismo que democracia es hoy una palabra huera, en la física, después de Hamilton, la palabra energía ha perdido su significado real.

El problema es que originalmente, al escuchar una palabra como ”democracia”, en la mente se conectaban circuitos que la relacionaban con otras muchas cosas: ”Democracia” tenía un significado rico, cooperante con otros conceptos, sugerente.  Hoy democracia es sencillamente la vulgaridad que tenemos, el votar cada X años a quienes no elegimos, y que una vez asentados en sus poltronas del hemiciclo se dedican a jugar a los juegos de  la tableta correspondiente o a llevar sus asuntos propios. Hoy ”democracia” carece de significado.

En la física matemática, cada vez con menos contacto con la realidad, se suele partir, para el análisis de sistemas ideales (sin interacciones ni rozamiento, por ejemplo) de la ”función” H o hamiltoniano.  En principio esta función debería representar la energía total del sistema que se estudia.  Pero la idea de ”energía del sistema” se abandona pronto y enseguida se avanza solamente con la función H, como ente abstracto.

Así lo hace, por ejemplo, Schroedinger, en su trabajo original  en Annalen der Physik de 1926, hace ya la friolera de 90 años, en el que desarrolla su ecuación. Tras un párrafo en el cual pasa del hamiltoniano a la acción física  y de esta a una exponencial de la que luego será la función de ondas,  Schroedinger dedica 11 páginas a un desarrollo matemático no muy complicado, pero al menos vuelve a la energía del electrón en el campo del protón al final de su artículo. Sin embargo, tras Schroedinger, la física teórica, cada vez mas matemáticas sin contacto con la realidad, postula sencillamente una función matemática H, y empieza derivar resultados de la misma.

La lectura de artículos científicos en revistas tan absolutamente prestigiosas como Physical Review Letters, o Physical Review, por ejemplo, le deja a uno preguntándose de qué van esos artículos, si son una investigación sobre la naturaleza o simples juegos lingüísticos.  Muchos de ellos terminan con la frase: “Quizás esto tenga algo que ver con algún fenómeno natural“, literalmente como escribo.

Hay problemas reales y graves en la física de hoy. Uno de ellos es el valor de la constante cosmológica, que nos diría si el universo se expande y se contrae, o si se expande de manera indefinida. Pero tras años de trabajos no se tiene ninguna respuesta a esa pregunta.

Tenemos el problema de la discrepancia entre lo que medimos en las galaxias y los resultados de los modelos: Se postula una materia indetectable en vez de una corrección de los modelos. Pero no se intenta esa corrección. Los modelos son la creacion del o de los investigadores que escriben y no va a ir contra ellos. Pero la naturaleza no sabe de modelos.

El lenguaje permite expresiones tales como ”Este cuadrado es una circunferencia”, ”2+2=5″, y lindezas semejantes.

Las matemáticas son, esencialmente, un lenguaje.  Siempre que se sigan las reglas lingüísticas todas  las operaciones en ese lenguaje son posibles, aunque no signifiquen realmente nada. Así, en matemáticas no hay el menor problema en utilizar espacios de un número arbitrario de dimensiones. Lo mismo que la única garantía para saber que un cuadrado no es un círculo es comparar ambos, y que 2+2 no es igual a 5 es poner 2 peras al lado de 2 manzanas y delante de 5 naranjas,  la única garantía de que lo que afirman las matemáticas es correcto es compararlo con la realidad, mediante el experimento o la observación.

Y hoy, en cierta pseudo-ciencia, esto no se hace. Y no solo no se hace, sino que se dice explícitamente que no es necesario hacerlo.  Ahora bien, si no se hace, cualquier cosa que se afirme queda en el limbo.  Adquiere la categoría de los cuentos de Joseph Smith, el fundador de los mormones,  o de los profetas de la Iglesia de la Cienciología:  Enunciados arbitrarios sin conexión con la realidad.

Y esto me hace volver al comienzo de este Post. No se puede postular una función entropía ni cualquier otra aislándola de la realidad de la naturaleza que implica materia y campos, o las oscilaciones de éstos. Estas funciones no existen PARA nada, son propiedades de materia y campos.

Por ejemplo, hay hoy una inmensa literatura sobre algo que no es ciencia: El Big-Bang. Si existió (aquí se levantarán miles de e-mails y comentarios denigrantes diciendo que TODA la comunidad científica acepta hoy el Big-Bang, pero a esto hay que decir que TODA la comunidad científica del siglo XIX aceptaba el éter, y rechazaba la existencia de los átomos; el argumento de las creencias comunes no es un argumento científicamente válido) si existió el Big-Bang, por definición fué una singularidad, un fenómeno inobservado e irrepetible. Por lo tanto no es científico hablar de él, aunque si proporciona materia como digo para cientos de revistas científicas y decenas de miles de artículos sobre sus posibles características, artículos similares a los trabajos de Salamanca y la Sorbona en el sigo XV sobre las posibles características de dios y los atributos de los ángeles, entes nunca observados aunque si postulados.

Hagamos ciencia, de la buena: Interroguemos a la naturaleza, experimentemos, propongamos modelos y teorías, pero aceptémolas solamente  si sus desarrollos se verifican, se validan en experimentos repetidos en laboratorios independientes, u observaciones controladas y repetidas sin cesar.

Esta fué la gran revolución de Galileo, la que permitió avanzar en 400 años lo que no se había avanzado en 8000 u 80000 años de existencia del homo sapiens.

Etiquetas:
Categorias: General

La edad del rechazo a la ciencia


Cayó en mis manos, hace un par de días, el número de Marzo del National Geographical, y leí un reportaje sobre el rechazo a la ciencia de una buena parte de la ciudadanía estadounidense (y según mi modesta capacidad de detectar las opiniones de los españoles, de una buena parte de nuestra ciudadanía, incluyendo ministros, sus jefes, y altos directivos de empresas). El hecho en sí es interesante, pero lo es mucho más el análisis que hace el autor del reportaje.

Para empezar, el título del mismo: ”La edad de la falta de fé”.  La ciencia no tiene nada que ver con la fé, ni con creer o dejar de creer. Si yo veo una bola de oro, y una del mismo diámetro y pulido en su superficie, pero de madera, caer ambas desde una torre exactamente a la misma velocidad creciente, con la misma aceleración, g=9.81 m/s2, no tengo nada que “creer”: Afirmo que la gravedad es la misma para ambas sin que intervenga nada que tenga que ver con la “fé”.

En la ciencia no “creemos”, medimos.  Las personas que no miden pueden aceptar o no lo que los científicos han medido, pero no tienen que creer nada. Si repiten el experimento y ven que funciona, pueden aceptarlo, si ven que no funciona, pueden rechazarlo, pero eso no tiene nada que ver con las creencias.

El autor analiza el rechazo de muchas personas a los alimentos modificados genéticamente actuando directamente sobre los genes en vez de cruzando una y otra vez ejemplares de las especies, como hemos hecho desde hace 8000 años con las plantas y los animales, por ejemplo, perros, vacas y caballos.  El rechazo surge del miedo, pero del miedo ¿a qué?

Imaginemos una tribu de homo sapiens en la sabana africana. Cerca de ellos hay una serie de colinas que los separan de otras tierras. Unos miembros de la tribu son incapaces de subir a las montañas a ver que hay detrás: Piensan, sin razón, que detrás hay Godzillas que les van a matar mas de lo que les matan leopardos y hienas en el valle donde están.  Algunos (muy pocos) miembros de la tribu carecen de miedo, aunque tienen imaginación. Pueden imaginar godzillas, pero también otros valles llenos de riqueza y tranquilidad. Suben las colinas y ven cumplidas sus expectativas.  El miedo de unos a lo nuevo era injustificado, lo mismo que injustificado era el querer quedarse allí donde la vida era realmente peligrosa.

Las mentes humanas trabajan utilizando matrices grabadas de manera inconsciente. Por ejemplo, a un romano de la época de Escipión nunca se le hubiese ocurrido que los romanos pudiesen rendirse ante Aníbal. Sencillamente, la no rendición era una matriz fija en las mentes romanas. De la misma manera,  durante unos 4000 años nadie en el planeta podía pensar que los jefes fueran responsables ante los súbditos: la matriz mental era la del derecho divino de los jefes, y la de su responsabilidad exclusiva ante los dioses y no ante los seres humanos.

Es importante notar que hasta hoy los científicos y los eruditos no han tenido en cuenta estas matrices de manera explícita. Como mucho han aparecido en algunos libros de ciencia-ficción, como si no fueran la esencia de los problemas que experimentamos las personas de este planeta.

En el libro de la colección “Historia de Europa Oxford” correspondiente al siglo XVIII se concluye la exposición con un trabajo de T.C.W. Blanning , profesor de Historia Moderna de la Universidad de Cambridge, y en estas 7 páginas de conclusión este historiador no es capaz de señalar que le Revolución Francesa fue una autentica revolución del pensamiento humano. Se entretiene en hacer notar que la economía, el arte, el gobierno tras los años turbulentos de Napoleón, siguieron en el siglo XIX igual que en los siglos anteriores y no es capaz de darse cuenta de que había habido un cambio radical, y ese cambio era que a partir de 1789 ya ningún ”jefe”, ni siquiera en China (salvo la locura islamista) puede decir que su mandato deriva de una orden divina y que él solamente es responsable ante, realmente, nadie.

La matriz mental había cambiado. Los cambios prácticos tardaría décadas o siglos, pero la forma de pensar ya no podía volver nunca a la irresponsabilidad del gobernante.

De la misma manera, la matriz mental que asignaba a fuerzas ignotas (ángeles, demonios, dioses) los eventos de la naturaleza desapareció para siempre con los trabajos de Galileo. a partir de entonces la naturaleza no es el capricho de seres desconocidos sino que sigue reglas fijas y racionales.

La gente desconoce casi todo, y no quiere aprender. El saber no ocupa lugar, ni exige un tiempo exagerado. Se aprende en los viajes en tren, en coche, en avión, se aprende hasta en la compra, mirando los pescados, los filetes. Basta con ver todo lo que nos rodea, escuchar todo lo que nos llega a los oídos, preguntarse siempre ¿Por qué? ¿Cómo?

Ayer esta haciendo un ”examen” (Ejercicio de Grado, en lenguaje correcto) a unos alumnos de Arquitectura, que tienen que estudiar algo de física para saber la razón por la cual las casas no se caen. Una parte del ejercicio era diseñar una pared aislante al calor, y ellos debían seleccionar los espesores de los muros y de los vidrios de las ventanas.

¡ No tenían ni la más remota idea de cuanto medía un ladrillo o cual es el espesor normal de un vidrio !

De la misma manera es difícil entender cómo la gran mayoría de las personas de este mundo no tienen alguna sospecha de cómo les llega la televisión a casa o las palabras al móvil. No lo piensan siquiera, pero si algún día lo pensaran, sería para esa gran, inmensa, mayoría cosa de absoluta magia.

Y sin embargo conocer casi todo lo que ocurre y cómo ocurre en este mundo es algo relativamente sencillo que no exige mucho tiempo, o al menos no mas tiempo que el que se pierde habitualmente en actividades o ausencia de actividades a lo largo del día.  Hasta el hacer ejercicio, hasta el jugar a fútbol o al baloncesto, ir en moto o nadar nos enseña cosas sobre el mundo: El impulso de la bota al balón, el efecto Magnus de giro del balón, la necesidad de no pensar al tirar la bola al cesto, como se tiene que tumbar la moto si la queremos girar a alta velocidad o como nos impulsamos dentro de un fluido al nadar.

Pasear por las calles es aprender arquitectura, y por los campos, botánica y zoología, aprendemos que las águilas vuelen de forma distinta a las palomas o los gorriones, etc., etc.

Si uno lo hace así, inmediatamente acepta la ciencia y lo que esta le enseña.

¿Cual es la razón para el rechazo de las ideas científicas?

El ansia de ignorancia. El deseo de que haya algo que ”no podemos conocer”, el ansia de anular la acción individual y substituirla por la de entes ignotos, que por definición son irresponsables.

En definitiva: El rechazo de la responsabilidad de cada persona sobre sus actos, pensamientos y decisiones. Si conoces, eres responsable; si lo ignoras todo, la responsabilidad es de otros.  Una considerable mayoría de personas prefiere dejar la responsabilidad a imaginarios entes superiores.

El rechazo a la ciencia es el rechazo de la responsabilidad.

Etiquetas:
Categorias: General

¿Por qué se inundan las riberas de los ríos?


Las cuencas de los ríos están formadas por un número considerable de valles que abocan todos al valle principal.

Mientras llueve de forma suave, los suelos empapan el agua, que unas semanas después empieza a percolar por el subsuelo hacia los cursos fluviales. El proceso es lento, ordenado, tranquilo.

Si llueve fuertemente, de manera torrencial, los suelos no pueden empapar el agua si en las laderas no hay árboles. Si las laderas de los valles están cubiertas de bosques, el agua se frena al chocar con las hojas, o incluso con las ramas, y se retiene en las raíces, de manera que también empapa el suelo.

Pero hay situaciones en las que hay escaso arbolado, o el suelo está helado: las lluvias intensas de finales del invierno sin posibilidad de empape por el suelo.  Si al mismo tiempo se produce un deshielo brusco por elevación de la temperatura en zonas donde la nieve no ha sido apelmazada, se genera una muy considerable cantidad de agua que no entra en el subsuelo y fluye hacia los valles.

Los cálculos son sencillos: Con lluvias mantenidas que produzcan una precipitación de 25 litros por metro cuadrado y día, en una cuenca de un pequeño arroyo de 10 x 15 km, tenemos 150 km2, es decir 150 millones de metros cuadrados que por 25 litros suponen 3.75 millones de metros cúbicos, o 3.75 hectómetros cúbicos. Esto es agua que cae en 24 horas. Dividiendo los metros cúbicos por los segundos en un día tenemos 43,4 metros cúbicos o 43.400 litros por segundo en el extremo del valle de ese arroyo.  Si pensamos en 10 valles por afluente del río y 5 afluentes, tenemos 50 descargas de 43.4 m3/s es decir, 2160 m3/s.

Un cauce de un río de 100 metros de anchura y 5 de profundidad fuerza al ese caudal de agua a moverse a 4.32 m/s o 15 km/h, y los bajíos, las islas y los obstáculos en un cauce mal conservado producen frenazos en el agua que se acumula, supera las barreras de las orillas y desborda el cauce.

En el Ebro las riadas se producen entre Noviembre y Junio, con la mayor frecuencia en Junio.  En invierno las descargas son fuertes, pero sobre todo el suelo no empapa el agua de la lluvia y se añade a esto el deshielo de las zonas de mediana altura. En Junio tenemos el deshielo de los neveros de altura generalmente estimulado por lluvias torrenciales derivadas de meandros fuertes del chorro polar.

Como en todas las cuestiones de medio ambiente, los fenómenos naturales se ven modificados por la acción humana.  Lo razonable en ríos propensos a crecidas es construir diques permanentes en piedra u hormigón, en los bordes del cauce, en las zonas de interés económico.  Esos diques deben tener en cuenta el máximo caudal medido en las series históricas de cada punto del río y deben diseñarse con un factor generoso de incertidumbre. Así, si el máximo caudal medido en las series históricas de la localidad de Zaragoza ha sido de 3000 m3/s, y se quiere mantener una anchura de 100 metros entre las orillas, con puentes colgantes para eliminar los estrechamientos del cauce, se deben diseñar diques para 4000 m3/s lo que significa, con una profundidad uniforme de 10 metros, una velocidad máxima de 4 m/s, que no es peligrosa.

Pero como con los bosques, si estos están cuidados, sin sotobosque, sin ramas secas por los suelos, los incendios forestales no se producen, de la misma manera en un río canalizado el agua no desborda si se mantienen los parámetros del diseño. Si por el contrario se deja de dragar el canal, se permiten en el cauce los obstáculos, se descuida el mantenimiento de las paredes, el canal deja de funcionar y se repiten las inundaciones.

Mantener el medio ambiente supone destinar al mismo una cierta cantidad de la riqueza de los ciudadanos. Es un destino de va y viene, pues la riqueza empleada consiste, en su mayoría, en salarios de los trabajadores que mantienen en buen estado ese medio ambiente: Es un flujo de riqueza y no una disipación, con el añadido de prevenir la disipación real de riqueza que se produce en las catástrofes.

Pero es una opción. Uno puede aceptar vivir en casas ennegrecidas por el humo, con los cristales rotos y los sótanos inundados. Se puede vivir así, y destinar la riqueza que se tenga (reducida, pues en ese tipo de hogares no se genera mucho de ella)  a botellón, fiestas, coches oficiales y sueldos de parásitos.

O se puede mantener la casa en perfecto estado, eliminar la disipación, y al mismo tiempo producir riqueza.

Es perfectamente posible controlar las catástrofes naturales, y esta posibilidad elimina la disipación de riqueza y si se hace bien, aumenta la producción de la misma.

Pero es una decisión voluntaria.

Se puede elegir.

Etiquetas:
Categorias: General

La variable tiempo y la escasa comprensión de la misma.


Estos días he estado leyendo muchas cosas sobre la situación político / social / económica de Europa, del mundo con la estupidez de Davos que no es más que la pasarela roja de los Oscar, pero en Suiza; sobre Medio Ambiente y sobre clima.

He leído análisis realizados por personas racionales, y análisis viscerales (los alemanes siempre han sido románticos y poco racionales).

Son un lector apasionado de la historia.  Tanto que no consigo comprender a la gran mayoría de mis co-personas que no entienden el concepto de tiempo. Yo vivo en un continuo temporal que va desde casi la aparición del Homo Sapiens hacia los posibles futuros que se adivinan, e incluso lo extiendo con frecuencia a toda la historia de la Tierra. Veo que muchas de las personas que conviven en estos momentos conmigo en el planeta, o que han vivido en el pasado, no consideran el tiempo como duración, como flujo continuo, sino que saltan con sorpresa de un instante a otro, como el conductor que en la carretera solo mira al coche de delante y se lleva sustos y golpes sin cuento.

La historia, el continuo temporal, muestra la futilidad de la visceralidad, y la imposibilidad de que los seres humanos adopten pautas racionales.

Castilla encontró plata  en Bolivia y México, oro en Brasil cuando Portugal estaba con Castilla, y mas tarde en las minas de México. Toda esa riqueza era menor que la que surgía en Flandes y en Italia del trabajo y del comercio.  Los holandeses como aliados de Castilla y tras los holandeses los ingleses, querían poder participar en la explotación de esos metales preciosos, y del azúcar y de las especias con Portugal.

Castilla, o más bien sus reyes y consejos de gobierno, no aceptaban esa participación que pidieron el príncipe de Orange y otros holandeses que, en principio eran súbditos del mismo rey. Visceralmente, América y sus metales y azúcar, y las Indias Orientales y sus especias ”eran de Castilla y Portugal” y los flamencos y holandeses no tenían derecho a ellas. Lo mismo pasaba con los catalanes, que fueron apartados de las Américas castellana y portuguesa, generando desde entonces esa sensación que no cesa, de no ser parte de España, sino un apéndice con limitación de derechos (¿Por que no se pone, por ejemplo, hoy, el Banco de España en Barcelona?).

Los holandeses adoptaron la religión protestante, lo que les daba pie a separarse de Castilla y una vez separados, intentar robar lo que no se habia querido compartir con ellos.

Es posible que en justicia esta postura tuviese sus furias viscerales, como hoy hay furias viscerales (por lo que uno lee) respecto a Grecia y sobre si los griegos han dilapidado los dineros del resto de los europeos.Ni siquiera los ministros de economía o finanzas entienden la idea de los flujos. Si los griegos se han gastado el dinero, se lo han gastado por lo general comprando coches, lavadoras, lavaplatos, frigoríficos y demás. Y estos cacharros los fabrican y venden los alemanes, franceses, españoles,… El dinero que han recibido los griegos ha vuelto al sitio de donde salió.

El tiempo es un flujo y se entiende mal la idea de los flujos.

Habían sido los castellanos los que habían ido hacia América (y hay que decirlo todo, porque la reina Isabel impidió hacerlo a los catalanes junto con los castellanos).

Castilla decidió ”defender” sus Américas de los holandeses mediante guerras sin cuento. Esta fué la respuesta visceral. En un siglo nos arruinamos, perdimos Holanda, el comercio de Flandes, Italia. Nos quedó América, pero América no nos producía ya la riqueza de antes. España se hizo miserable durante 3 siglos.

El orgullo, la soberbia de Luis XIV de Francia no podía aguantar que el Príncipe de Orange resistiese sus órdenes.  Esa soberbia le llevó a las guerras contra Holanda. Perdió. Sus herederos guerrearon contra Inglaterra. Perdieron. Inglaterra guerreó contra la India y la China. Perdió. Alemania decidió satisfacer su soberbia queriendo imponer sus ideas por dos veces en las Europas del Este y del Oeste. Perdió.

De todas estas aventuras viscerales solo sacamos, durante siglos, miseria.

Cuando decidimos cooperar entre todos, y aceptamos la Unión Europea, nos hemos hecho ricos, hasta que de nuevo la soberbia visceral nos ha hecho más pobres y si no la contenemos nos llevará de nuevo a la miseria. A todos.

La razón dictaba en 1500 compartir América con el resto de los europeos, empezando por los catalanes. Llegar a acuerdos sinérgicos, que multiplicaran la riqueza en vez de dividirla hasta el cero.

Para eso era necesario entender la idea del tiempo: El tiempo corre a lo largo de horas, días años, siglos. No sirve de nada querer ser ricos diez años si no vamos a serlo 300.

Pero ninguno entonces la entendía, como casi nadie lo entiende ahora, al menos por los comentarios a la situación actual de Grecia, que leo en los periódicos, o a la situación del clima, que leo en los comentarios a mis posts en estos blogs que escribo.

O como no la entienden mis alumnos, pobrecitos, que creen que las asignaturas y las carreras se consiguen trabajando unas horas antes de los exámenes. Carecen de la idea correcta de lo que es el tiempo.

Para la gran mayoría de personas, las cosas pasan, misteriosamente, ocurren saliendo de la obscuridad y volviendo a ella. Así en estos exámenes recientes, de 100 alumnos han aprobado 14, los que han estudiado de forma constante durante 4 meses, y han suspendido 86, los que han adquirido los apuntes hace dos semanas, y evidentemente no han aparecido por el aula desde el primer día.

Los griegos se habrán gastado el dinero.  Los holandeses querían robar lo nuestro. La respuesta visceral es: ¡Que se mueran! La respuesta visceral fué: ¡Guerra a los protestantes holandeses!

Esto no sirve. No sirve no solo por las leyes sociales y económicas, sino que no sirve de manera empírica. Si no se les ayuda, los griegos no van a pagar. Si se les echa del Euro, perderemos los 300.000 millones que les hemos prestado.  Las guerras con los ”deleznables” protestantes de las Provincias Unidas nos llevaron a nosotros a la ruina y a ellos a la riqueza, una riqueza que perdieron poco después en –sus– guerras con Inglaterra.

La razón nos dice: Ayudemos a Grecia, controlemos sus gastos, traigámosla a las formas de comportamiento europeas, alejándola de 400 años de dominio otomano.  Ganaremos ellos y sobre todo nosotros.

La razón decía: Cooperemos con los holandeses, hagámosles administradores de parte de las Américas como parte de  una Castilla extensa. La razón decía: Incorporemos a los catalanes a la empresa americana. La razón decía en 1978: Pongamos en Cataluña una buena parte de las instituciones españolas alejándolas de Madrid, de manera que todos se sientan en el mismo barco de manera igualitaria.

El orgullo dijo en 1500: ”Esto es mío y de ningún otro”. Y lo perdimos. En 1978 se volvió a montar España con todo en Madrid, rehaciendo la ”jerarquía”.

No entendemos lo que es el tiempo.

Todo este análisis de cosas que se asimilan mejor que el clima es una forma de hablar del problema del cambio climático. Éste es una evolución muy lenta, pero imparable, que se extiende a lo largo de siglos. Si queremos frenarlo (algo que pocos entienden porque no entienden el problema del tiempo del reloj y viven en un presente eterno) necesitamos mucho de ese tiempo del reloj. Y una gran mayoría de los seres humanos no comprenden esa duración, esa vida que se extiende a lo largo de siglos.

¿Es posible conseguir que las personas acaben entendiendo el concepto del tiempo (del reloj, dejemos el meteorológico de lado)?

Tras 35 años de profesor, creo que no. Algunas personas lo entienden. La mayoría son impermeables a este concepto. Como con mi cocker, la vida son momentos aislados, sin pasado ni futuro.

No sé si los seres humanos (¿racionales?) tenemos solución.

Etiquetas:
Categorias: General

El rechazo de la realidad


El lunes publicaba Krugman, en el NYT, un artículo interesantísimo. Hablando de la evidencia total del cambio climático de origen antropogénico, es decir, causado por el ser humano, se preguntaba Krugman como es así que los escépticos siguen sin aceptarlo.

Y se lo preguntaba porque él ve que los políticos no asumen la realidad de la crisis, y ve que hay mucha gente que sigue creyendo que beber un litro de agua de Lourdes cura el cáncer.

La ciencia tiene mala acogida en las mentes humanas, pues estas mentes son perfectamente capaces de aceptar que a las 12 del mediodía es de noche, que lo blanco es negro y que 2+2=3.

¿Como se puede conseguir eso?

Son las personas que asumen que somos el sueño de un ente de fuera de la realidad, y que toda nuestra vida no es más que una imagen mental de otro.

Pero esta gente que asume ese sueño, en su devenir diario se pirran por los Rolls-Royces, los palacios y los yates de 150 metros de eslora.

¿Cómo lo consiguen?

No es difícil: Se trata de anular la realidad de los demás y aceptar solamente la propia.

Son las personas que conducen como si la carretera estuviese vacía, y si no lo está piensan, realmente, que un par de comandos de tipo juego de ordenador la vacía, son aquellas personas que suben a un avión y se maravillan de que haya gente en los asientos. Son la gente que vive sola en un mundo que no es para ellos mas que un juego virtual.

Esto se conseguía, en la Inglaterra de los siglos XVIII y XIX gracias al aislamiento social e incluso físico de una clase de personas (la clase noble). Inglaterra, tras Cromwell, dejó de tener guerras en su territorio, hasta 1940. Para aquella gente el mundo real había dejado de existir.

Lo mismo ocurrió en Francia antes de la Revolución. Y en los estados esclavistas en los EEUU antes de su guerra civil. Está ocurriendo en España, donde los ”ricos” viven en urbanizaciones rodeadas de alambre de espino, y trabajan al lado de las mismas sin siquiera tener que recorrer la ciudad. O que cuando tienen que viajar lo hacen en coches con cristales tintados o en helicóptero.

Son gentes que no han bebido el agua de Lourdes cuando el cáncer empieza a metastatizar y ese agua no sirve de nada.

La realidad no se ve: Se experimenta.

Aquí hay un inmenso fallo en la nueva (más bien talludita) física: Una física que renuncia al experimento, a la validación.

La ciencia ha sido, y si es ciencia, es, la experiencia de la realidad.

Necesitamos que todos los ciudadanos experimenten la realidad en sus propias carnes. La alternativa que produce la historia son las conquistas por pueblos extraños que sí la sienten todos los días, conquistas que no son avance, sino succión: Succión por vacío, por la irrealidad de los atacados. Otra alternativa han sido siempre las revoluciones sangrientas que han implicado siempre guerras civiles.

¿Es posible abrir a la realidad a los escépticos?

Lo llevo intentando 15 años, sin el menor éxito.

Quizás sea una ley de la naturaleza, que solo despierta el que siente el fuego en el colchón donde dormita.

Etiquetas:
Categorias: General

El conocimiento de la ciencia por la población.


¿Que es la ciencia?

Muchos piensan en “gadgets”,  cohetes, armas, la internet, las drogas que curan y matan, ADN, policía “científica”, la “nube”, ….

Todo esto es ciencia y nada de esto es ciencia.  Son los resultados de la ciencia, pero la ciencia es otra cosa.

La ciencia es una forma de mirar el mundo, radicalmente opuesta, completamente distinta de la mística, de la fé. Un giro de 180º que empezó Galileo en 1600 para estudiar el mundo que nos rodea, e incluso a nosotros mismos.

Su esencia es no creernos nada sin antes haberlo validado mediante el experimento o la observación repetida y controlada.

La mística, la fé, asumen que es cierto, es la realidad, lo que alguien afirma, comunicando que ha hablado, o tenido una visión con otro ente del universo.  ?Como puede nadie creer lo que otro diga sin validarlo de alguna manera?

Durante miles de años, en China, India, Mesopotamia, Egipto, Asia, África y Europa la mística no consiguió sacar a ninguna parte significativa de la población de la pobreza extrema (evidentemente desde siempre ha habido un o,1% de la población que ha robado a los pecheros): Como mucho conseguía un exiguo consuelo sugiriendo que si uno se portaba extremadamente bien toda su vida, ese uno quizás (y el solo, ¡sin su familia!) podría acceder a un cierto paraíso.

No parece mucho.

Esta mística estaba basada en la existencia de los dioses. El escritor de fama reciente, Michel Houellebecq, dijo en una entrevista hace poco: “Las personas no pueden vivir sin dioses. Si lo intentan la vida se convierte en insoportable”.

¿Qué dice este hombre? La vida se hace insoportable con los dioses.

Si son malos, evidentemente.

¿Y que pasa si los imaginamos buenos y todopoderosos?  Si son todopoderosos pueden, sin distraerse, ayudarnos. Pero, ¿nos ayudan? Y sin son buenos y todopoderosos, ¿como permiten el horror de nuestro mundo?

Los místicos hablan de la libertad que se supone dan los dioses a los hombres para hacer el bien o el mal.  Pero, ¿que libertad tiene un niño de 10 años que ve a sus padres quemados en una pira, por ejemplo, o degollados, vistos en la pantalla de un televisor?

¿Que libertad tiene un niño lleno de enfermedades y muriéndose de hambre?

No, la vida es realmente insoportable con la idea de que hay dioses.

La ciencia busca entender el mundo. Si lo consigue, quizás sea posible corregir lo que el mundo tiene de horror.

No sabemos si lo conseguirá totalmente pero sabemos que, al menos en los últimos 300 años ha contribuido al bienestar real, no virtual, de una parte creciente de la sociedad.

La maldad y la idea mística de: ”los dioses me protegen’ y puedo hacer lo que sea”, lo único que producido son muertes a millones y malestar para la inmensa mayoría de la sociedad.

Abrir los ojos a la realidad, saber cual es, como funciona la naturaleza, nos ha ido permitiendo una mejora de la calidad de vida inimaginable hace 300 años.

Siempre hay quien insiste en la mística. Los que la controlan es vidente que quieren hacerlo: Tienen con ello el poder.

Pero ¿por qué aceptan la mística aquellos que de ella no sacan mas que sufrimiento y muerte?

La ciencia es absolutamente abierta a todos, sin secretos ni arcanos, y cuando alguna de sus partes no lo es porque quiere utilizar un lenguaje que solo 100 iniciados dominan en todo el Globo, desaparece en unos años.

¿Tanto miedo causa en los maestros educar a las personas en la realidad?

Claro, la ciencia exige responsabilidad individual. Algunas personas prefieren ir desplazando esa responsabilidad hacia arriba, cada vez más lejos.

Es la pereza y la cobardía, quizás, la que lleva a rechazar la ciencia y pedir que la vida la resuelvan otros, y en definitiva unos dioses que de existir, ”pasan” olímpicamente, como los dioses del Olimpo, de los humanos.

Etiquetas:
Categorias: General

Cuántica indeterminista y física clásica no determinista.


Se insiste, una y otra vez, en los artículos de divulgación que la física a nivel atómico es algo esencialmente distinto de la física a nivel clásico.  Que la física (la naturaleza) a nivel cuántico es estrictamente indeterminista, mientras que la física a nivel clásico es determinista.  Se basan estas afirmaciones en la idea de que las ecuaciones de la mecánica clásica predicen la trayectoria de hasta dos partículas bajo un número pequeño de interacciones de forma sencilla de manera exacta.

Pero los movimientos de tres masas o cargas similares pero no iguales, bajo interacciones gravitatorias o eléctricas son impredecibles, de la misma manera que es impredecible la trayectoria de un péndulo acoplado a otro de masa distinta, o de varios péndulos de masas diferentes colgados de una misma cuerda elástica.

No solo esto, ya que en estos casos podría argumentarse que su aleatorieidad depende de la imperfecta precisión de las condiciones iniciales (la precisión perfecta es perfectamente imposible). Hay dos casos tremendamente comunes en los cuales la naturaleza carece de ecuaciones (y por tanto de posibilidad) para fijar las trayectorias de no más de un par de partículas: En los choques elásticos de dos bolas de billar, de dos bolas de acero de rodamientos, a pesar  de que se pudiese especificar de forma infinitamente exacta las condiciones iniciales de velocidad y masa de cada una de las dos partículas, si chocan en dos dimensiones (una mesa de billar) o en el espacio, no hay ligaduras suficientes en la naturaleza para determinar sus trayectorias tras el choque.  Solo tenemos una ecuación para la conservación de la energía y tres ecuaciones para la conservación de la cantidad de movimiento en cada una de las tres direcciones del espacio, 4 ecuaciones en total, y tenemos 6 incógnitas: las tres componentes de la velocidad tras el choque de cada una de las dos partículas.  La dinámica de choques elásticos en el espacio tridimensional en la mecánica clásica es tan indeterminista como en la cuántica.

Podemos construir una red elástica a escala humana (centímetros, metros) de tal forma que cuando la atraviesen por una rendija una bola tras otra,  siempre de las mismas dimensiones, tras la red solo se concentren las bolas en ciertas zonas de una pantalla y dejen libres otras: Sería el caso de la interferencia de las ondas electrónicas pero a nivel humano (o macroscópico).

Y la combinación de gato vivo+mas+muerto, el entanglement,  se hace sin ningún problema con dos bolas, una negra y otra blanca introducidas en dos cajas idénticas, barajadas mediante una máquina sin intervención humana y dejada una de las cajas en Madrid y la otra enviada a Nueva York. Cada caja idéntica es un sistema combinación (teórica) de bola negra y bola blanca y se escribe, en Mecánica Cuántica,  como S=|b>+|n>.

Una vez pasados un par de meses, estamos seguros de que una de las cajas está en Nueva York, mientras que la otra está en Madrid, a 6000 km de distancia, o 0.02 segundos de diferencia en el tiempo que tarda una señal de radio en comunicar entre ambas ciudades.  Utilizamos un par de relojes atómicos, y abrimos ambas cajas en el mismo nanosegundo. Si la bola de Madrid es blanca, antes de que una señal electromagnética nos llegue de Nueva York, o llegue de Madrid a Nueva York, sabemos que el sistema de la caja de Nueva York, que era una mezcla de negra y blanca, está forzada a ser negra.  A nivel macroscópico ¡ se ha transmitido información mas rápidamente que la velocidad de la luz !

¿Se ha hecho? La información ya estaba en Madrid, de que si se veía una bola blanca, se sabía, antes de que llegase ninguna señal de Nueva York, que la bola de Nueva York era negra.  El  ”entanglement” funciona perfectamente a nivel clásico, y de hecho viene funcionando desde hace miles de años y las personas lo saben.  Tenemos la información de la mezcla en Madrid y Nueva York meses antes de realizar el experimento.

Si en vez de construir parejas de cajas con bolas negras y blancas ponemos también bolas de distintos grados de gris, mezclamos y mandamos a Nueva York un par de millones de cajas, podemos buscar la probabilidad de tener bolas casi negras si vemos en Madrid bolas blancas. Se suele indicar que en la probabilidad clásica se suman probabilidades, mientas que en la cuántica, cuadrados de amplitudes, de manera que los resultados son distintos. Evidentemente, pero si en clásica utilizamos el criterio de las desviaciones estándar,  y empleamos la suma de los cuadrados de las desviaciones, normalizadas adecuadamente para que sean probabilidades, obtenemos el mismo resultado que en la cuántica.

La derivación de Schroedinger de su ecuación para las órbitas de los electrones del átomo de hidrógeno es radicalmente clásica. La única conexión con algo atómico es la identificación de una constante de acción con la constante de Planck, pero esta identificación es arbitraria, y puede mantenerse la constante de acción en cualquier valor que convenga al análisis del sistema en estudio.  Por lo tanto la ecuación de Schroedinger que da las probabilidades de encontrar una partícula en una cierta trayectoria, es válida para electrones y planetas, y nada distingue, salvo una constante, que sean unos u otros.

La naturaleza es maravillosa, pero no es ”misteriosa”, ni siquiera a nivel atómico.

Etiquetas:
Categorias: General

Una nueva Utopia – 1


Va a hacer 500 años, en el 2016, que Thomas More escribió el relato de Utopia, una isla ideal donde los seres humanos eran felices.

Necesitamos hoy una nueva Utopia.  Hemos agotado los recursos en los que hemos basado una sociedad de rapiña, y tenemos que cambiar de mente, de forma profunda de ver las cosas si queremos seguir viviendo en el planeta.

Para More todo lo que pasaba en el mundo era consecuencia de la acción de algún dios.  Esto coloreaba todo su pensamiento aunque el no era consciente de ello.

Miremos a nuestro alrededor hoy, y miremos hacia atrás: La historia y la actualidad son consecuencia de una matriz mental que deforma todo lo que vemos, oímos, leemos, sentimos en una cierta dirección: la tribu y la rapiña.

Los seres humanos empezamos como monos pequeños, e incluso cuando nos hicimos grandes carecíamos de garras y colmillos. Salimos de los bosques tropicales para tratar de explotar otros ambientes donde no tuviésemos que competir con nuestros parientes cercanos. Pero en la sabana, sin garras ni dientes solo podíamos sobrevivir mediante el robo, la rapiña y en tribus organizadas.

Miles de años (¿100.000?) tribales de supervivencia mediante el saqueo colorearon nuestras mentes: Creemos, sin saber que lo hacemos, sin explicitarlo, sin cuestionarlo, en los juegos de suma cero, hasta en las relaciones familiares. Para  prosperar se trata de quitar algo a los demás, aunque sea coger mas pipas de una bolsa que se ha comprado para dos.

Hay quien dice que puesto ”que somos así”, así debemos ser, sin darse cuenta que esto no es mas que la consecuencia de un cierto desarrollo, y que hoy esa postura mental ya no es necesaria, y de hecho, es tremendamente dañina: Palestinos contra israelitas estos contra los primeros, suníes contra chiitas y al revés, islámicos contra hindúes y a la inversa. Sin que llegue la sangre al río, catalanes contra el resto de los españoles. La cofradía del Perdón contra la cofradía del Rosario, el Real Madrid contra el Atlético de Madrid, etc. etc.

Nada de eso sirve de nada hoy, aunque quizás (es dudoso) pudo servir para la supervivencia en los milenios de vida en las sabanas.

Gana el Madrid, para que el año siguiente gane el Atlético para que gane el ….. Una repetición clónica esencialmente de aburrimiento mortal, salvo para los que nunca se han planteado por qué necesitan pertenecer a una cierta tribu.

Ganan los chiitas para que ganen los suníes para que ganen los chiitas para que ganen los suníes, y así, dilapidando la poca riqueza de aquellas tierras en un camino como el de las hormigas: Millones de años naciendo, pariendo, muriendo, sin cambiar jamás.

Desde los tiempos históricos que conocemos (los anteriores solo los sospechamos) la vida individual ha proporcionado avances, la tribal, destrucciones masivas.

Los logros, primero tecnológicos, luego científicos, son obra de seres humanos individuales, a pesar de la tribalización.  La agricultura, aunque no lo sabemos a ciencia cierta, así debió ser.  Pero en cuanto unos seres humanos conseguían un surplus de energía a base de labrar la tierra, plantar, cosechar, trillar y moler, llegaban las tribus marginales a desvalijar a los trabajadores.

Estamos en el siglo XXI. Hoy no se trata de sobrevivir en un mundo de predadores. Somos seres humanos. La riqueza no es un juego de suma cero, sino que es un juego de aumento constante si se quiere, claro está.

La única ventaja de las tribus está en la fuerza bruta. Un único ser humano no puede tumbar a un bisonte. Quizás diez lo pudieran conseguir. Si el ser humano no se forma como tal, sino que se deja llevar y se mantiene a nivel animal, es posible que la tribu sea una cierta solución limitada en el espacio y en el tiempo.

Estudiemos la historia: La primera invasión tribal sobre Europa (de la que tenemos noticia, debió haber más) fué la de los persas. Duró 200 años. Cuando terminó recibió la invasión tribal macedónica que terminó para ser substituida por la de los romanos que fueron eliminados por los godos que sufrieron bajo los hunos, y después bajo los bereberes. Los francos fueron invadidos por los noruegos, y cuando se estabilizó la situación se pelearon entre francos, galos, sajones germanos, etc. etc. Ninguna de las peleas de las diferentes tribus europeas tuvo resultados definitivos ni mejoró la situación ni aumentó la riqueza de los miembros de las mismas. Solo, a veces, la de los jefes a cambio vivían una vida de miedo constante a ser desplazados de sus puestos como ocurría en Francia desde Carlomagno hasta la Revolución.

En el momento en que se levantaron las barreras en Europa, y en vez de tribus encerradas en si mismas se abrieron los recursos para el uso de todos, se puso en marcha una agricultura de alta eficiencia, se desarrolló la industria y aumentó vertiginosamente la riqueza.

La historia de China es la misma: Reyes tribales que se hacen con el poder, a base de que sus tribus exploten a las demás, imperios que no duran mas de doscientos años, miseria para los ciudadanos durante miles de años, hasta hoy cuando si hay 400 millones de chinos (es una exageración pero vale como ejemplo) de clase “media”, hay 900 millones de pobres miserables.  En la India, tres cuartos de lo mismo,

¿Y en Oriente Medio?  Dejando las luchas intestinas de los diferentes califatos y sultanatos, lo que ocurre hoy es “Yo soy gris tirando a negro, tu eres gris tirando a blanco: No podemos vivir juntos solo porque nos consideramos de tribus distintas”.

Iraníes y saudíes tienen petróleo. Unos son muchos mas que otros, en número, pero los saudíes están creciendo en número muy deprisa.  Al fin y al cabo ambos tienen riqueza: Si comparten recursos, intercambian científicos e intelectuales, lo único que les diferenciaría sería la inmensa estupidez de dos interpretaciones distintas de unos dogmas que bien mirados no son mas que cuentos para niños.

En Israel mismo hay gentes de religión musulmana que se sientan a comer con gentes de religión judía y con cristianos. Y no pasa nada, nada en absoluto.

En la nueva isla de Utopia, que es todo el globo, cada ciudadano es igual que cualquier otro. No es distinto por ser de una tribu o ser de otra, es igual a los demás si es  de antepasados chinos, indios, japoneses o coreanos, africanos o europeos.

Cada persona es persona. Puede vivir gracias a lo que sabe, a lo que conoce, a lo que es capaz de hacer, de construir sin destruir, de cooperar con los demás.  No necesita quitar nada a nadie. Si hoy vivimos 7000 millones en la Tierra es que hay comida para 7000 millones. En principio podríamos crecer en número: Recursos hay para unos 50.000 millones, pero, ¿Para que? El número no es lo mismo que la calidad de vida.

Solo quieren aumentar los números los tribales convencidos: Piensan que la fuerza bruta del número les puede hacer capaces de eliminar a otros. Dejando aparte que eso sería crear una enorme pobreza intelectual y social, pues cada uno, los “míos” y los “otros” tiene  muchísimo que aportar al total, la realidad es que no se puede hacer, y el intento de hacerlo lo que crea es muerte, destrucción y miseria para “los míos” y  “los otros”.

En la Tierra no hay soluciones “finales”, como querían Hitler, Stalin y Mao, y bien que lo intentaron.  Vivimos unos con otros, y viviremos unos con otros mientras exista especie humana.  Podemos vivir en guerra, en la miseria, o vivir todos con todos, aumentando cada vez más la riqueza.

No hay “naturaleza” humana (la infantil doctrina de que en la concepción entra un “alma” humana en el cuerpo). Si la matriz mental tribal se mantiene en los cerebros, es porque culturalmente, desde hace miles de años, y aceptándola como “lo natural”, se enseña a los críos casi desde el momento, no de la concepción, sino desde el momento de nacer.

No es algo innato. Es una educación, inconsciente, pero educación al fin y al cabo. Como toda educación, se puede cambiar por otra, si se quiere.

Un ejemplo muy próximo en el espacio y en tiempo, en España: En vez de separar a los niños catalanes del resto de los españoles, lo razonable es educarlos en la igualdad de unos y otros: Que hablen ambas lenguas, e inglés y francés y si se tercia, alemán, o malayo y chino. No hay ningún problema, se pueden hablar muchas lenguas como se conocen las matemáticas, la historia, la biología, la física, la literatura, la química, la filosofía. Al revés de lo que se dice, como al revés de la loca idea de juegos de suma cero, cuanto mas se conoce, mas fácil es conocer otras cosas.  El cerebro no es finito, y aunque el número de neuronas es limitado, el numero de conexiones neuronales, que es lo que almacena el conocimiento, crece durante toda la vida, si se estimula ese crecimiento. No hay más límite que la muerte, y si se escribe, o se filma, las ideas de unos quedan para los demás incluso despues de esa desaparición..

Es una pura cuestión de educación: Es preciso, primero, reconocer la realidad de la matriz mental tribal y de rapiña. Necesitamos reconocer que nos hemos educado en ella, y  por ejemplo, a mí me educaron en el colegio diciéndome que la tribu católica debía rapiñar a la protestante y  a la musulmana, y tratar de conseguir que desaparecieran. O que ser español era mejor que ser francés. Y me ponían el ejemplo de Numancia: ¡Vaya ejemplo de estupidez humana! Muchas personas educadas así aceptan esa educación, que no lleva, se ha visto, absolutamente a nada. Una vez que reconocemos que nos hemos educado en ella y que la única consecuencia de la misma es la pobreza, intelectual y material, debemos anular esa matriz: Ya que las tribus, primero, no son unas mejores que otras y, segundo, no hay forma de que una de las tribus anule a las demás, podemos empezar a crear otra matriz: ¿Cómo podemos vivir con el resto de los seres humanos de manera que cada uno consigamos ser cada vez mas ricos mental y materialmente?

Si yo aprendo de los demás, si comercio con ellos en vez de robarles, si les doy, ellos aumentan lo que les he dado y me devuelven más de lo que yo les dí, en un proceso cuya evidencia la tenemos en Europa tras la segunda guerra mundial: Si los alemanes no son demonios para los franceses ni estos para los alemanes, si los italianos cooperan con los austriacos, y los españoles con los holandeses, entramos en una absolutamente desconocida etapa de riqueza, desconocida en una Europa que desde Carlomagno hasta 1945 solo vivió del ataque constante de unas tribus sobre otras, en una miseria inmensa comparada con la riqueza actual, actual a pesar de una crisis que no “ha caído” del cielo, sino que ha sido causada por un incremento de la tribalidad que creíamos haber erradicado.

 

 

Etiquetas:
Categorias: General

El resurgimiento de la superstición y la superchería en la edad de la ciencia


 

Cuando finalmente el desarrollo de la comunicación global  se ha abaratado tanto que podíamos pensar que la razón se iba a extender a todas las personas del mundo, la resistencia numantina ( y todos sabemos como terminó Numancia) de la sinrazón parece que va ganando poco a poco el debate.

Parte importante de la culpa la tienen algunos físicos que llegan a decir que la ciencia se puede hacer también dentro de la mente, rechazando de plano la validación experimental.  Si esto lo dicen personas que tienen doctorados en ciencias físicas, ¿cómo no van a decir otras personas que reciben mensajes del universo no. 321985678 paralelo al nuestro? Cuando a la mística se le da patente científica, la mística se toma la mano, y el codo también, con avaricia.

La ciencia es el ejercicio de la razón, pero el ser humano no es esencialmente racional, a pesar de las definiciones al uso en las enciclopedias, y en los textos de economía, por ejemplo. Somos animales, primero, comidos por el miedo, que actuamos por impulsos grabados en la memoria, y utilizamos la razón solo a veces, en último lugar y a regañadientes.

Mi experiencia es, para mi, significativa: Cuando trato de explicar algo de una manera sencilla, por ejemplo, la realidad de como vuelan las aves y los aviones, la respuesta es, en una mayoría de los casos la siguiente: ”Eso no lo veo, prefiero pensar que ese vuelo es magia”.  Cuando escribo que para explicar el movimiento anómalo de las estrellas que forman una galaxia es mejor volver a considerar las ecuaciones que manejamos, la respuesta es ”Prefiero pensar en algo oculto, algo que no puedo ver ni medir”.

Para ésto si hay explicación racional: es la pereza innata de una mayoría de personas, la misma pereza que les lleva a entregar su destino en manos de los embaucadores que solicitan sus votos (¿el Tea Party?) en vez de ponerse a trabajar. La ciencia es sencilla, pero exige esfuerzo, y sobre todo, exige asumir la responsabilidad de los propios actos.

Una inmensa mayoría de personas prefiere que esa responsabilidad recaiga sobre otros: Sobre las cartas del tarot, sobre los astros, las voces misteriosas, los ángeles y los dioses.

Richard Dawkins, Michael Shermer, y algunos otros se han esforzado en demostrar la falsedad de esas supercherías, pero el camino que han tomado es evidentemente erróneo, pues tras años de esfuerzos la superchería no hace más que crecer.

Un ejemplo es la autorización por el Tribunal Supremo de los EEUU a la corporación municipal de la ciudad de Greece en el estado de Nueva York para comenzar sus reuniones con una oración a su dios. ¿Por qué quieren hacer ésto las autoridades municipales de Greece? Dejando de lado los argumentos legales, que suelen ser casi siempre escapatorias por rincones ocultos de las normas que las sociedades se dan a sí mismas,  lo quieren hacer por el deseo de esa corporación municipal de sacudirse cualquier responsabilidad por sus fallos (conservándola por sus aciertos) achacando sus decisiones a la inspiración divina.

El argumento básico contra la superchería, y a favor de la razón es que aquella, al eliminar la responsabilidad individual, convierte a las personas en esclavos de las circunstancias (astros, cartas, el hígado de los animales sacrificados) y de los estafadores que de éstas se aprovechan.

La superchería copia de la doctrina de Calvino, eliminando la libertad del ser humano. Es muy posible que una cierta mayoría de los seres humanos tenga miedo a la libertad: ”No se que hacer, ¡dígame usted que hago!”. Pero al ponerse en manos de otra persona, uno se entrega a la esclavitud, a actuar siempre dirigido, y finalmente controlado hasta las últimas acciones y pensamientos por los controladores.

El problema se complica cuando nos hacemos la reflexión de que en la mayoría de los casos la otra persona en manos de quien se pone esa mayoría de seres humanos no es realmente una controladora óptima: No sabe lo que hacer mejor que la persona que le pide que la dirija, pues su campo de pericia es el convencer a otros, no el resolver problemas.

Tenemos así la peor combinación posible: La pérdida de libertad, de nuestra propia capacidad de acción substituida por las órdenes de otra persona cuya capacidad de acción es en la mayoría de los casos aproximadamente nula.  Muchos gobiernos, en España, por ejemplo, han sido capaces de convencer a los ciudadanos a que éstos se pongan en sus manos, para mostrar, una vez ganada su confianza, que carecen de cualquier habilidad para resolver los problemas de los mismos.

La solución, si la queremos aceptar, pasa, como con la economía, el clima, el medio ambiente y otros muchos problemas con los que nos enfrentamos,  esencialmente por reconocer la realidad y querer aceptarla. Se precisa un sistema de educación real mediante un esquema sencillo, que llegue a todos y que muestre que, a) la ciencia es fácil de asimilar, b) no es difícil, y c) lleva a la libertad.

En contra de esto está la tendencia gremial de los eruditos de la Salamanca medieval, hablando un lenguaje obscuro, y retirando el conocimiento del alcance de los ciudadanos para convertirse ellos en grandes popes ininteligibles, orgullosos en sus cátedras  y dedicados, evidentemente, a una mística similar a la de las supercuerdas de hoy.

Podemos volver al mundo claro y libre de una sociedad científica, o podemos retornar a los esquemas inquisitoriales de una sociedad acientífica cerrada y obscura, la sociedad del ”Vivan las caenas” de la España del siglo XIX. Somos nosotros los que decidimos. ¿Qué elegimos?

 

Etiquetas:
Categorias: General