No hay plan B. La transición a IPv6 se pone fea.

Fuente: ArsTechnica

internetHace veinte años, los enlaces troncales de Internet más rápidos eran de 1.5 Mbps. Hoy discutimos sobre si eso es un mínimo lo suficientemente rápido como para conectar los hogares de los usuarios. En 1993, el número de máquinas conectadas a la red era de 1.300.000; el verano pasado ese número había aumentado a 769 millones de equipos conectados. De hecho, hoy en día no se entiende la noción de un equipo no conectado a Internet.

Este vertiginoso proceso se va a ver obligado a disminuir en los próximos años. La navegación por Internet se va a convertir en una navegación por mares agitados, ya que nos estamos quedando sin direcciones, y necesitamos una reconfiguración global para poder continuar con el creciendo a partir de la segunda mitad de la década de 2010 y más allá. Originalmente, la idea era que esta mejora tendría lugar en un silencioso segundo plano, pero, en los últimos años, ha quedado claro que el cambio actual de protocolo de Internet de la actual versión 4 a la nueva versión 6, (que se está quedando rápidamente sin direcciones), es un asunto bastante complicado.

En la industria de la computación se gasta gran cantidad de dinero y esfuerzo en el mantenimiento de sistemas “heredados”, es decir, en sistemas que usan tecnología antigua, pero que funcionan correctamente. En ocasiones existe un “miedo” a la actualización a nuevos sistemas y tecnologías, que muchas veces están en fase de desarrollo. Así se mantienen en modus operandi no innovador, en el que la inversión no revierte en actualizar sino en mantener los antiguos sistemas. Otras veces esta actualización se ve limitada por problemas de compatibilidad hacia atrás, es decir, con versiones antiguas de una misma tecnología. Este es el caso de Ethernet, la tecnología empleada en la mayoría de las redes locales. Hoy en día se utiliza ya una tecnología evolucionada, “Gigabit Ethernet “, que permite unas altas prestaciones. Sin embargo, para que siga siendo compatible, el tamaño de los paquetes sigue siendo de 1500 bytes, tamaño definido para Ethernet (que funcionaba a 10Mbps), por lo que la velocidad de Gigabit Ethernet se ve artificialmente limitada.

El ejemplo anterior, nos muestra como este “miedo” y la política “conservadora” que alienta, han provocado que la transición del protocolo IP de su versión 4 a la versión 6 se esté realizando de forma lenta, aún a pesar de que son conocidas las limitaciones en cuestión de direcciones de la versión 4 del protocolo y de que no queda mucho para que lleguen a su fin. Lo más grave es que, llegados a este punto, no existe un Plan B. Existen alternativas que podrían funcionar. Por ejemplo: redistribuciones y re-direccionamientos que pudieran alargar el funcionamiento de el actual modelo unos años más. Pero seguiría siendo un modelo obsoleto insostenible a medio-largo plazo con el ritmo de crecimiento actual. Por todo ello, es hora de que pongamos nuestra mirada en IPv6  y comencemos la migración.

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