Desperdiciar la mitad del cerebro es algo horrible

autor: Miguel Vicente

¿Por qué hemos de elegir entre la formación científica y la humanística? La estructura clásica de las carreras universitarias en España no favorece que quienes siguen una carrera “de Ciencias” adquieran una buena base humanística, y al contrario, los que han cursado carreras “de Letras” parecen tener a gala ignorar que la Ciencia es también parte de la cultura. Pero incluso en países como los Estados Unidos, en los que la permeabilidad entre los currículos de Humanidades y Ciencias es mayor, también hay voces que discuten si no sería mejor para todos que en las carreras se cursasen materias para ampliar la base humanística de los científicos y, por otro lado, los conocimientos técnicos de los humanistas. Una de estas opiniones queda expuesta en un reciente artículo de la revista Newsweek firmado por Alan Brinkley profesor de historia de la Universidad de Columbia en donde fue vicerrector .

Cuernos del Paine. En el Parque de Torres del Paine en la Patagonia Chilena. Una ilustración cedida por la mitad del cerebro que se me ha perdido.

En los Estados Unidos aumenta la preocupación por la pérdida de formación, con respecto a la India, China, Japón y otras potencias emergentes, en materias esenciales, ciencia, tecnología ingeniería y matemáticas. Pero en opinión del profesor Brinkley, ”aunque la sociedad no puede sobrevivir sin ciencia y tecnología, también las carencias en conocimientos humanísticos nos empobrecen. Si las ciencias nos enseñan lo que hacer, las humanidades nos ayudan a entender lo que debemos hacer”. Por eso en Columbia, como en muchas otras universidades estadounidenses, los primeros cursos incluyen tanto un núcleo riguroso de humanidades, como buenos conocimientos de ciencia y cultura científica.
En mi opinión los planes de estudio en España han tendido a compartimentalizar en exceso las materias que se imparten a los alumnos, lo que posiblemente ha contribuido a unas cuantas carencias importantes entre los profesionales de una y otra especialidad. No me toca examinar la poca formación científica de muchos humanistas, aunque basta a veces con abrir un periódico para encontrar errores de bulto, pero sí me atrevo a comentar aquí algunas deficiencias de los científicos, los conozco mejor.
Una de las primeras cosas que sorprende en el día a día de los investigadores españoles es su descuido con respecto al uso del castellano, que se manifiesta en el uso de extraños vocablos, con frecuencia traducciones literales erróneas del inglés. Para muestra basta un botón, es frecuente escuchar a los investigadores utilizar palabras como “evidencia” de manera errónea. En castellano evidencia es algo de lo que no se puede dudar, y está claro que en ciencia se puede dudar de todo, es justo la base sobre la que se asienta el avance científico. En inglés evidence define al conjunto de información que está a favor o en contra de una proposición, es decir, lo que en castellano llamaríamos una prueba. Para referirse a lo que en castellano es evidente u obvio, el inglés utiliza la palabra self-evident, como quedó escrito en los primeros renglones de la declaración de independencia, en gran parte redactada por Thomas Jefferson y publicada el 4 de julio de 1776.
En España los currículos de ciencias adolecen de asignaturas que desarrollen la capacidad de expresión de los estudiantes. No pretenderemos que domine el cálculo infinitesimal alguien a quien no se haya enseñado aritmética, ¿qué nos hace creer que se explicará bien quien ni ha sido entrenado para ello ni lo ha practicado? Las ocasiones que tiene el estudiante para exponer sus conocimientos de manera oral son pocas, y también la expresión por escrito es cada vez menor, pues se imponen, en cursos numerosos, los exámenes de tipo cuestionario. Estos exámenes pueden ser muy cómodos para el docente, que los corrige de manera casi automática, pero para empezar impiden que el universitario se ejercite en expresar su saber de manera que los demás lo entiendan. Es asimismo dudoso que los cuestionarios puedan discriminar si un estudiante puede o no superar el mínimo necesario para acreditar que se sabe una asignatura. Me explico, no importa el número de preguntas del cuestionario, salvo si es necesario responder a todas ellas de manera correcta; se establece una diferencia cualitativa, de quien aprueba frente a quien suspende, basada en el acierto de una sola pregunta de más o de menos. Lógicamente, cuantas más preguntas tiene, menos es la diferencia cuantitativa entre el resultado de quien aprueba frente a quien suspende. Pero volviendo al tema, ¿no sería interesante que los estudiantes de ciencias tuviesen unas nociones básicas de redacción?. Algo que fuese un poco mas allá de las que les enseñaron en el colegio. ¿Y de arte dramático? Contribuirían a que las charlas que escuchamos se saliesen un poco del aburrimiento al uso.


Un cangrejo de río europeo. Dibujado en 1964, cuando la pérdida de mi medio cerebro todavía no era irremediable.


¿Asignaturas como arte, dibujo o diseño?, son algo que ni siquiera se nos pasa por la cabeza que pueda formar parte de una carrera científica, pero son fundamentales para mostrar los resultados de la mayoría de los trabajos, y no digamos para poderlos comunicar al público. No creo que sea inútil reflexionar sobre todo esto, si de verdad se quiere que la innovación, y puede que también la investigación, contribuyan a modificar el modelo económico caduco en el que estamos, será importante, digo yo, comunicar a los demás lo que la ciencia puede y no puede hacer por mejorar la sociedad.


Ruego al lector disculpe mi atrevimiento al colocar dos de mis dibujos en este foro, pero es que a mí me gustan.


Foro del día 1 de diciembre de 2009 en notiweb


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Comentarios

Si te refieres a la formación ya a nivel universitario, la capacidad de expresión es algo que se supone te evalúan en selectividad. También es cierto que existen diferencias notables entre las universidades.

En la universidad en la que estudié biología me "harté" tanto de realizar trabajos como de hacer presentaciones orales con Power Point, especialmente en los últimos cursos.

Respecto a los malos usos del castellano por influencia de los "false friends", por desgracia es algo demasiado extendido incluso entre traductores supuestamente profesionales. Lo de "remover" (ing. "remove") en vez de eliminar o quitar y de eventualmente (ing. "eventually") en vez de finalmente aparece con excesiva frecuencia… incluso he llegado a ver "ballena de esperma" (ing. "sperm-whale") en vez de cachalote…

En cuanto a conocimientos humanistas y demás… pues no creo que estemos tan mal. Cierto es que no vendría mal una asignatura de ética relacionada con cada carrera, pero en comparación con la gente que va por letras estamos bastante más equilibrados. Posiblemente porque todas las asignaturas comunes en los bachilleratos son de letras o humanidades mientras que no hay ninguna de ciencia.

Un saludo

http://elbacilosutil.blogspot.com

Hola Crazy Xabi,

con todos mis repetos, y disculpa si me equivoco, me parece que no has corregido tantas tesis, comunicaciones a congresos, solicitudes de becas y similares como yo. Lo siento pero me mantengo en mi opinión.

Un saludo

Hola Miguel,

Estoy de acuerdo contigo en que la formación en las carreras científicas tiene carencias importantes. No sólo de expresión o de redacción, sino más amplias, humanísticas. Creo que el problema no es únicamente español, sino bastante general, producto de la especialización.

Enhorabuena por tus dibujos que son excelentes. Me gustaría ver más.

Un abrazo,

Emilio

Hola

También estoy de acuerdo contigo Miguel, pero tiene difícil solución.

Unas cuantos pensamientos.

El español como lengua, tiene al mayor número de sus hablantes en países que están al otro lado del charco, por lo que la transferencia de vocablos desde el inglés norteamericano es imparable. Además, el inglés es el idioma del imperio por ahora.

Has apuntado un problema que no es pequeño. El abuso de los exámenes-cuestionario. No soy pedagogo, pero creo que esto viene de la famosa "evaluación-continua". Ahora mismo los chavales tienen exámenes cada dos por tres (sé de lo que hablo porque mis hijas están en primaria). Todos ellos son de tipo cuestionario o de respuesta corta. Lo cual es lógico si lo vemos desde el punto de vista del maestro. Si tengo que poner un examen una semana sí y otra también, mejor hacerlos cortitos porque sino, no me queda tiempo para hacer otras cosas. Claro, el chaval va pasando cursos y nadie le enseña a redactar, con lo que llega a la Universidad y la famosa selectividad. Pero ahora tenemos un problema más. La universidad está ávida de alumnos-clientes porque las comunidades te dan dinero si tienes alumnos, así que se baja la mano enórmemente para que se ocupen plazas universitarias (los números clausus sólo existen en las más demanadadas). Y para echar sal en la herida, resulta que uno de los parámetros de calidad docente es el número de aprobados. Es fácil adivinar a que conduce esa política. Finalmente la puntilla, a los profesores universitarios se nos evalúa más por la producción investigadora que por la eficiencia académica, así que es mejor que dediques tu escaso tiempo laboral a otras cosas distintas a la docencia (como es la preparación y corrección de exámenes), aunque en teoría te paguen para eso.

Dejo de enrollarme. Un saludo

Hola Miguel,

Creo que el problema con la expresión oral y escrita no está por desgracia circunscrito al estudiante de ciencias. La cosa viene de antes. Tú hablas de las redacciones en el colegio que la gente de nuestra edad hemos hecho, pero es que ahora no se hacen. En los programas de primaria y secundaria se dan cada vez más horas a la lengua (a expensas de las asignaturas de ciencia que cada vez tienen menos peso en las programaciones), pero no se estudia lengua sino lingüística, con lo cual el problema no se corrige. En los colegios en la actualidad se enseña poco a leer, menos a escribir y prácticamente nada a discutir (la famosa dialéctica), con lo cual no es de extrañar que en el nivel universitario ocurra lo mismo. Ahora bien, como te comento antes, las personas con formación humanística tampoco están mucho mejor. Basta leer periódicos, en los que pocos de los que escriben son científicos.

Aunque se trata en la entradilla de tu artículo, hay otro aspecto de este problema que no suele comentarse y es también importante. Si un científico ignora quien es Góngora o dice que no le gusta leer o no sabe ni le interesa la pintura, se le tachará, con razón, de inculto. Sin embargo, yo he oído a muy conocidos intelectuales soltar verdaderas barbaridades científicas, decir después la tan bonita frase: "es que yo no soy de ciencias" y quedar tan contentos sin siquiera darse cuenta de que la ciencia también es cultura y que si no tienen conocimientos básicos sobre ella son tan incultos como el que no sabe de literatura con la diferencia de que estos "intelectuales" toman en ocasiones a gala no saber nada de ciencias. Siendo un problema la falta de formación humanística por parte de los científicos, creo que es incluso más grave la falta de formación científica (y en ocasiones el miedo o el desprecio a la ciencia) de muchos intelectuales, y de ese tema no se suele hablar. Mientras la sociedad no asuma que la ciencia es también cultura esta situación no cambiará.

Desde el otro lado del pasillo

Jose Luis

Estoy completamente de acuerdo contigo. pero el problema n comienza en la Universidad sino en la guardería donde se machaca a las criaturas desde el vamos con "fichas" que para los padres es signo de que los niños son precozmente inducidos a aprender las cosas que manda el lóbulo izquierdo, el que más se valora en nuestras escuelas mientras el derecho es dejado en el más absoluto olvido.

Mientras la escuela no se reestructure, la Universidad tampoco lo hará, supongo.

Valga como ejemplo la carrera de psicología. ¿En qué lado la pones’ pues según la Universidad a la que asistas, será más o menos científica, más o menos humanística. Yo cursé todo el primer ciclo en la UNED y creía que me moría. Tanto experimento con ratas y tanto test americano me estaban comiendo el cerebro.

Hola Miguel, estoy básicamente de acuerdo con tu tesis. Si la gente "de letras" no tiene ni idea de ciencia, no puedo opinar, aunque sospecho sea cierto. De que los "de ciencias" y técnicos son habitualmente incultos tengo bastante comprobación empírica. Soy ingeniero, trabajo con muchos ingenieros, tengo muchos amigos ingenieros y me consta que es habitual escribir los informes, correos y demás con faltas de ortografía (incluso con Word) y habituales construcciones erróneas de frase; la gente hace incluso gala de ello y de no tener ni idea de arte, historia, literatura, idiomas, etc. Yo tengo la suerte de que aunque me hice ingeniero por motivos alimenticios, fuera del trabajo casi solo me funciona el hemisferio derecho, de modo que mis aficiones son eminentemente "de letras". A lo que voy: Creo que el sistema educativo sí es en parte causante de esta carencia, pero el problema va más allá. En una sociedad dónde los "famosos" con que nos aturden por los medios son gente completamente inculta y vulgar tipo "Gran Hermano" y de lo único que sabe todo el mundo es de fútbol y además con el ejemplo de que los que nos dirigen (políticos, ministros…) en general son también gente inculta, sectaria, poco preparada y que emite juicios de valor condenatorios sin ningún conocimiento de causa, es difícil que la gente se interese por expresarse adecuadamente o que recuerde quien era Nietzsche, aunque lo estudiase en COU. Saludos.

(requerido)

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