DE JUGUETES TERAPÉUTICOS

La fisioterapia pélvica, pelviperineal, o, de forma más genérica, pelviproctouroginecológica, define un área de actuación del fisioterapeuta no reconocida oficialmente, como el resto de especialidades. Supone una capacitación específica para abordar distintas afecciones, patologías, síndromes, disfunciones o alteraciones que se manifiestan en pelvis y las estructuras que contiene y/o la rodean.

Pese a lo que se pueda creer, incluso entre muchos fisioterapeutas, esta área de trabajo aborda muchas otros problemas más que la incontinencia urinaria. Incontinencia anal y fecal, estreñimiento, dolores anales, dolores vulvares, dispareunia (o dolor durante las relaciones sexuales), vaginismo, dolor pélvico crónico, prolapso o descenso de órganos pélvicos,…son otras posibles afecciones que se pueden tratar.

En una entrada previa escribimos sobre algunos instrumentos que son útiles para el fortalecimiento de los músculos del suelo pélvico. Este es una de la primeras dianas para el abordaje del paciente en caso de incontinencia. Hay otros aparatos que nos pueden servir, no sólo como medio de facilitar la contracción muscular sino también como forma de relajar los músculos. Se pueden recomendar cuando se ha comprobado la presencia de hipertonía y/o hipersensibilidad asociada a la misma. Esto se hace mediante palpación manual vaginal o anal. Lógicamente el fisioterapeuta se ha asegurado de que no hay patología orgánica subyacente, y, ante cualquier sospecha, derivará al paciente para evaluación médica.

Veamos algunos de estos artilugios que ayudan  al paciente. En esta ocasión nos referimos a los dilatadores y los masajeadores. Se trata habitualmente de tratamientos coadyuvantes a un tratamiento manual, en pacientes motivados y comprometidos con un trabajo domiciliario para su problema. Los dilatadores se utilizan, como su nombre indica, para facilitar la entrada y/u ocupación de la vagina (dedos, penetración, objetos como tampones, útiles ginecológicos como el espéculo o vibradores). Tienen diferentes tamaños, que se usan de menor a mayor  en progresión de tolerancia de la paciente.
Su uso en el caso de vaginismo debe integrarse en un tratamiento más amplio, que incluya relajación, atención psicológica y preparación para el coito.

Los masajeadores internos son dispositivos eléctricos que se introducen en la vagina, y que producen distintos niveles de vibración. Están fabricados con materiales biocompatibles  y pueden ser resistentes al agua. Su utilidad puede probarse en casos de dolores de origen interno, con sensibilidad a la palpación y/o percepción de aumento de tono. Como en el caso de los dilatadores, en nuestra experiencia, deben incluirse en un programa de terapia manual y ejercicio.

Para terminar, una declaración. El abordaje de los problemas de la esfera pélvica por parte del fisioterapeuta es complejo. No sólo por la dificultad inherente a los distintos problemas a tratar, también por la falta de conocimiento de nuestra labor en este ámbito por la población y por otros profesionales sanitarios (especial mención a médicos de familia, ginecólogos y urólogos). Estamos seguros de que hay muchas mujeres, y hombres, que podrían beneficiarse de nuestra intervención. Esperemos que más pronto que tarde nuestro “radio de acción” llegue a muchos de ellos.

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