Archivo de enero, 2021

Cinematógrafo. Pedro Garfias.

Enlace a Cinematógrafo de Pedro Garfias en poesía y ciencia

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Patentado en 1895 por los hermanos Lumière, el cinematógrafo constituyó uno de los más grandes y populares complejos tecnológicos de los inicios del siglo XX. Dentro de las diferentes nuevas tecnologías que asomaron a la poesía en esa época, hay que resaltar  el cinematógrafo en el que se combinaban y coordinaban varias importantes tecnologías emergentes cuyo desarrollo corrió paralelo en aquellos años y que culminaron en su organización y funcionamiento en lo que hoy llamamos cine y que a muchos les gusta denominar como el “el arte del siglo XX”.

 

Charles Chaplin (Charlot) en 1915 (Wikipedia)

El importante desarrollo de la química desde mediados del XIX puso a punto nuevas tecnologías químicas que dieron lugar al celuloide o película cinematográfica y a los reactivos para su revelado. Igualmente, el aumento de precisión y de resistencia de nuevos metales y aleaciones  – los aceros especialmente – mejoraron las industrias mecánicas que dieron lugar a las cámaras para la filmación y a proyectores que se extendieron a toda velocidad a todas las nuevas salas de proyección de películas – cines – que se implantaron vertiginosamente por Estados Unidos y por toda Europa. Por último la energía eléctrica que se propagó – también – rápidamente por las principales ciudades del mundo, junto con los desarrollos en óptica que proveyeron de las lámparas necesarias y con ellas la creación de imágenes nunca vistas –luces, sombras y movimiento – en las blancas pantallas de las oscurecidas salas.

Y todo ello combinado con las artes escénicas: decorados, atrezos y actores que, basados al principio en el teatro, fueron formando un entramado de nuevos oficios y de nuevas formas de contar historias – el  guion cinematográfico – y nuevas formas de realización – el rodaje – que convirtieron el inicial cinematógrafo en el cine sonoro que, tal y como se ha fue desarrollando a partir de 1930 y a lo largo de todo el siglo XX, es la base del cine actual que ha terminado por considerarse como “el séptimo arte”.

El cine apareció muy pronto como tema poético, primeramente con su aureola de modernismo y novedad. En los primeros poemas en que aparece el cinematógrafo predominan la sorpresa y el deslumbramiento, la difícil comprensión y el asombro ante las nuevas tecnologías y los nuevos conceptos asociados a la creación y reproducción de las imágenes en movimiento.

Más adelante – a través de sus guiones y películas, y de sus actores y mitos – jamás ha dejado de estar presente en la poesía de los siglos XX y XXI. En efecto, una vez que se fue asumiendo y dando por hecho todo lo anterior, la poesía nunca abandonó el cine, pero fue ahondando en las facetas dramáticas – humanas y míticas – de las historias; y en el papel  y la importancia y consideración de los actores – convertidos a veces en los nuevos mitos de la humanidad a nivel mundial. Y ello ha dado lugar a que temas cinematográficos hayan sido objeto de la poesía de forma continua,  desde su invención hace más de cien años. (Nota 1).

2

Cinematógrafo, que aúna dinamismo, audacia y frescura, fue uno de los primeros poemas en que el cine es protagonista absoluto. Fue publicado en el número XVII, de 30 de mayo de 1919, de la revista Grecia. Su autor fue el gran poeta Pedro Garfias, nacido en 1901,  que figuró entre los primeros y más notables poetas del ultraísmo, siendo más adelante paradigma de la poesía social y política en la guerra civil española y acabó sus días en el amargo exilio republicano en México, donde falleció en 1967.

 

Cinematógrafo se incluye de lleno en el movimiento ultraísta y en él encontramos un buen número de las características que se adjudican a dicho movimiento vanguardista. En el documento, dedicado el ultraísmo, La estrella de mil puntas escrito por Felipe Zayas, (Ver Nota 2), se recoge una exposición sucinta de los principios que, según Jorge Javier Borges, rigen la estética ultraísta (sic):

“1. Reducción de la lírica a su elemento primordial: la metáfora.
2. Tachadura de las frases medianeras, los nexos, y los adjetivos inútiles.
3. Abolición de los trebejos ornamentales, el  confesionalismo, la circunstanciación, las prédicas y la nebulosidad rebuscada.
4. Síntesis de dos o más imágenes en una, que ensancha de ese modo su facultad de sugerencia.”

En el documento antes mencionado, se destacan “la importancia de la metáfora como síntesis de dos o más imágenes para conseguir una  visión inédita del mundo y la supresión de la anécdota y de toda  retórica sentimental”. También se refiere el documento a  las características técnicas, entre las que, Guillermo de Torre, resaltaba las siguientes: desaparición de la rima y utilización de un ritmo “unipersonal, vario, mudable, no sujeto a pauta”; la supresión de los enganches sintácticos y las fórmulas de equivalencia:  “como”, “parecido a” ó “semejante a”; la supresión de la  puntuación, sustituida  por el sistema  tipográfico de espacios y de alineaciones quebradas; y el valor visual del poema.

Por otro lado, Pedro Garfias está considerado como uno de los principales y más representativos poetas ultraístas. Ultraísta “per nativitate”, tal y como fue considerado por Guillermo de Torre. (Ver Nota 3).

Cinematógrafo consta de 20 versos, entre los que predominan los de arte mayor: 5 decasílabos y 7 endecasílabos, y en él encontramos una auténtica colección de términos tecnológicos tales como: “cables eléctricos, “avería”, “radiograma”, “telescopio” o “avión”.

El poema que tiene mucho de onírico es, también, un friso histórico de la época y de los inicios del cine. Esa mezcla de sueños y de sociedad o historia real se da claramente en los dos primeros versos, en que aparece la mítica y revolucionaria turba soviética de los bolcheviques, (escritos en el poema como “volcheviquis”), cortando los cables eléctricos.

El plano onírico vuelve a predominar en “El avión / extraviado, se coló en la sala / y conoció su error / al dar en las columnas con las alas”, o en esos noctámbulos que se comunican por “radiogramas”.

 

Francesca Bertini 1915 (Wikipedia)

La realidad del cine ya se asienta a finales de la segunda década del siglo en los grandes “astros” de la pantalla. Se nombran en el poema la gran actriz italiana del cine mudo Francesca Bertini: “La Bertini está siempre ante el objetivo” y a Charles Chaplin (Charlot), si bien la alusión a éste no es directa sino que – “Charlot es un muñeco de Sanz” –  se refiere a un muñeco con su forma, del ventrílocuo Sanz, ( Francisco Sanz Baldoví).

Es notable en el poema cómo se trata la imagen en la pantalla. El gran crítico e historiador del cine, Román Gubern, en su libro Proyector de Luna de 1999, indica que se produce en este poema la primera equiparación de la luz lunar y la proyección cinematográfica. (Ver Nota 1). En los versos 4 a 8 se plantean audaces imágenes o metáforas de las vistas producidas de la pantalla:

“Desde una estrella
vemos el mundo por un telescopio.
Estamos asomados a la vida
por el ojo de una cerradura.”

En los dos últimos versos volvemos al sueño y a la inconsciencia.

“…¿Se reparó ya la avería?
El viento llega demasiado tarde.”

3

Tal y como expresa Jesús Munárriz, en su artículo “Garfias, un olvidado del 27” (Ver Nota 4), “Garfias fue un poeta que despuntó y desempeñó un papel importante en su primera juventud como miembro de la vanguardia ultraísta, de la que se alejó en los años veinte escribiendo una poesía neopopular, y renació como poeta al estallar la Guerra Civil.”

El advenimiento de la II República llevó a Pedro Garfias a unos planteamientos vitales y políticos de izquierdas. Ingresa en el Partido Comunista. En lo literario, contribuye al lanzamiento de la revista Línea y colabora en Octubre, fundada en 1933. En 1934, de nuevo en Madrid, publicó una serie de artículos con evocaciones de los años del ultraísmo en El Heraldo de Madrid, y sus trabajos en Grecia, Ultra y Horizonte.

En julio de 1936 se alistó como miliciano. Figuró entre los fundadores de la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura. También estuvo en el frente de Córdoba como comisario político en Pozoblanco, y luego en Valencia con un cargo en el Comisariado General de Guerra. Colaboró en el periódico Frente Rojo y en las revistas Hora de España y El Mono Azul. En 1938 le otorgó el Premio Nacional de Poesía un jurado formado por Antonio Machado, Enrique Díez Canedo y Tomás Navarro Tomás, por sus Poesías de la guerra española.

 

Pedro Garfias de joven (M Gracia EFE. De EL PAÍS)

En la antología “Poesía de la guerra civil española” editada por Jorge Urrutia, (ver Nota 5), se recoge una buena muestra de su poesía en ese periodo. En el apartado que la antología denomina “Desastres de la guerra”, encontramos los poemas  “Oda a España”, “Retirada de los internacionales” y el épico y voluntarioso “¡Peleamos, peleamos!”.  Entre los poemas hagiográficos que recoge la antología mencionada, se encuentran dos odas dedicados a García Lorca y a Durruti, este último con acerado estilo y acento y retrogusto manriqueños. Destacaremos solamente dos poemas más de Pedro Garfias de esta época. El poema “Asturias”, escrito en 1937 después de la caída de la ciudad en la guerra civil, ocurrida en 1937, que se hizo muy famoso por la canción con la letra del poema, realizada por el cantante Víctor Manuel y la tristísima “Cruzando la frontera” que marca el inicio de su exilio.

Para una detallada descripción de la  biografía de Pedro Garfias en su etapa de exilio, pueden consultar el artículo dedicado al poeta en Cordobapedia. Finalizamos con la descripción del exilio de Pedro Garfias que realiza Jesús Munárriz en el artículo citado anteriormente (Ver Nota 4)

“Tras la derrota, escapó por Francia y pasó a Inglaterra, donde escribió su mejor libro, Primavera en Eaton Hastings. Poema (…)  que fue publicado en Veracruz (México) el mismo 1939, nada más desembarcar del Sinaia, el barco repleto de artistas e intelectuales que el general Lázaro Cárdenas fletó para acoger en su país a los exiliados. Durante el viaje, en el que combatieron el dolor de la separación forzosa con creatividad e imaginación, Garfias ideó unos versos que resumían lo que todos ellos sentían: “España que perdimos, no nos pierdas; / guárdanos en tu frente derrumbada, / conserva a tu costado el hueco vivo / de nuestra ausencia amarga”.

Como sus compañeros de exilio, Garfias fue muy bien acogido en México, donde encontró trabajo y amigos. En México publicó, entre otros, en 1953 Río de aguas amargas, un libro que ya en el título mostraba la amargura con que el exilio lo iba socavando. A partir de entonces, y hasta su muerte, Garfias irá cobijando su poesía, su tristeza y su abandono de cantina en cantina hasta el deterioro final.

Enlaces y notas

1. El primer descubrimiento del poema Cinematógrafo surgió de la lectura de la antología Viento de cine. El cine en la poesía española de expresión castellana (1900-1999). Selección, introducción y notas de José María Conget. Poesía Hiperión. Madrid, 2002. La introducción de la antología es un prodigio de inteligencia y sensibilidad. Prácticamente todos los poemas están comentados y anotados. De ahí, por ejemplo, la aclaración del verso “Charlot es un muñeco de Sanz”; o el comentario de Roman Gubern acerca de la equiparación de la luz lunar y la proyección cinematográfica.
2. En el área educativa de la página web www.edaddeplata.org hemos encontrado como “Materiales para el aula” el documento La estrella de las mil puntas. Antología y estudio previo sobre el ultraísmo de Felipe Zayas Hernando, catedrático de enseñanza secundaria y profesor de lengua y literatura desde 1979. Investigador asociado a las universidades Autónoma de Barcelona y de Valencia de Valencia, fue un gran experto en didáctica de la literatura que falleció en 2018. De este excelente trabajo hemos tomado ideas y palabras para ilustrar(nos) en el ultraísmo.
3. Guillermo de Torre fue un ensayista, poeta futurista y crítico literario y de arte español. Poeta ultraísta y autor de la obra Historia de las literaturas europeas de vanguardia (2ª edición 1965), tiene incluidas en este blog dos entradas correspondientes a los  poemas, incluidos en poesía y ciencia a los que enlazamos Friso ultraista y Pararrayos .  
4. Con motivo del cinquentenario de la muerte de Pedro Garfias, el poeta y editor Jesús  Munárriz escribió en El País el artículo Garfias, un olvidado del 27al que enlazamos.
5. Poesía de la Guerra Civil española. Antología (1936-1939). Edición de Jorge Urrutia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla. Colección Vandalia. 2ª edición, octubre de 2006.

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Leonardo. Adam Zagajewski.

Enlace a Leonardo de Adam Zagajewski en poesía y ciencia

Consideraba el gran poeta y crítico Miguel García Posada, fundador de esta sección de poesía y ciencia, que una de las principales formas de proyección del discurso científico sobre el poético era la biografía, el panegírico o elogio de los héroes de la ciencia. En el poema Leonardo del  poeta polaco Adam Zagajewski - ver Nota 1- nos encontramos al mayor genio del Renacimiento con toda su fama reconocida; primer pintor, primer ingeniero y primer arquitecto del rey de Francia, Francisco I. Lo encontramos – ¡hay! – ya en enfermedad y casi al final de su vida, pensando en los proyectos que no ha conseguido realizar y con su mano derecha, medio paralizada, que ya se ha despedido de él. El gran Leonardo Da Vinci se iba muriendo cerca del Loira en 1512.

La vida de los grandes hombres se ve, sin duda, superada por las leyendas que hemos proyectado sobre ellos. Por eso el enfoque íntimo, delicado y final del poema de Zagajewski nos produce una mezcla de extrañeza, claridad y serenidad, frente a la figura del gran Leonardo da Vinci, prototipo de la perfecta personalidad renacentista: pintor excepcional y uno de los principales creadores en que se asentó la ciencia y la tecnología de los siglos XV y XVI.

La fama

El poema nos presenta el final de sus días. Con todas sus ambiciones terrenas de fama y prestigio reconocidas:

“Ahora vive en Francia,
más tranquilo y mucho más débil.
Es el orgullo del reino. El monarca
le honra con su amistad.”

La vida entera de Leonardo fue un camino continuo de aprendizaje y perfeccionamiento en diferentes disciplinas; envuelto en todo momento por un ansia y aspiración al reconocimiento público de su valía. Lo que le llevó a un recorrido vital por las cortes y ciudades más florecientes de su época; buscando el abrigo y protección de sus mandatarios. Así, lo vemos en Florencia con los Medici, en Milán con Ludovico Sforza; en el  Vaticano y, al final de sus días, en Francia con el más poderoso rey de Europa en lese momento: Francisco I.

 

Castillo de Clos-Lucé 

“En 1516 se marchó a Francia junto con su ayudante, el pintor Francesco Melzi, y también con Salai quien los acompañó hasta Milán. Su nuevo mecenas y protector, el rey de Francia Francisco I, los instaló en la casa donde este vivió en su niñez, el castillo de Clos-Lucé, cerca del castillo de Amboise. Fue el «primer pintor, primer ingeniero y primer arquitecto del rey», y recibió una pensión de 10 000 escudos.  En la corte francesa estaban más interesados por el pintor que por el ingeniero, que en Italia era lo más valorado. El hecho de que Francisco I le diera el castillo de Clos-Lucé se puede entender como un mensaje a Leonardo para que «hiciera lo que él quisiera»”. (Tomado de Wikipedia

El Castillo de Clos-Lucé es un castillo-mansión, en el departamento de Indre y Loira, englobado en el conjunto de Châteaux de la Loire. Más mansión que castillo, el caserón está situado en la ciudad de Amboise, a sólo 500 metros del castillo del mismo nombre, con el que además está comunicado por un pasaje subterráneo.

Proyectos no realizados

Sigue el poema con Leonardo da Vinci considerando “… los proyectos / que no ha conseguido realizar.”  Y uno se pregunta ¿Cuáles sería esos proyectos que no había conseguido realizar Leonardo? Algún cuadro: ¿La Gioconda, que se llevó con él a Francia? O serían más bien proyectos de ingeniería, o los constructivos de su etapa en Milán?

“Se ocupó tanto del estudio para la cúpula de la catedral de Milán, como de la realización de la versión en arcilla para el molde de «Il Cavallo», una imponente estatua ecuestre en honor de Francisco I Sforza, padre de Ludovico. Iba a hacerse con  setenta toneladas de bronce, hecho que constituía una verdadera proeza técnica para la época. La estatua permaneció inacabada durante varios años. Leonardo dejó algunos escritos sobre cómo sería la escultura:

En primer lugar, la escultura requiere una luz determinada, que proceda de arriba, mientras que un cuadro lleva consigo siempre su propia luz. Así, la escultura debe su importancia a la luz y la sombra, aspecto en el que el escultor recibe la ayuda de la naturaleza del relieve que le es inherente, mientras que el pintor, cuyo arte expresa los aspectos accidentales de la naturaleza, coloca sus efectos en los lugares donde la naturaleza debe producirlos necesariamente.

Tres refuerzos que sujetan el molde. Si desea hacer moldes sencillos rápidamente, hágalos en una caja de arena de río humedecida con vinagre. Una vez hecho el molde sobre el caballo, deberá hacer el grosor del metal con arcilla.

Estas piezas pertenecen al molde de la cabeza y el cuello del caballo, junto con su armazón y sus hierros (…)

El hocico tendrá una pieza, sujetada a ambos lados con dos piezas que corresponderán a la parte superior de las mejillas. Por debajo se sujetara al molde de la frente y al molde de debajo de la garganta. El cuello debe formarse con tres piezas: dos a los dos lados y una delante, tal como se muestra arriba.” (Tomado de Wikipedia). 

Desgraciadamente Leonardo no pudo fundir el caballo, lo que sí hizo fue un molde de arcilla enorme, a tamaño real, de la estatua, media unos siete metros de altura por los mismos de largo. Según Vasari: «Todos los que vieron el gran modelo de barro aseguraron que era la más excelente y magnífica obra que habían visto nunca.» Después de acabar la versión en arcilla para el molde y ya tenía hechos los planes para el proceso de fundición, el bronce fue utilizado para la fabricación de cañones, puesto que hubo que defender la ciudad de la invasión de los franceses.

O los, quizás,  más íntimos y suyos como las alas mecánicas para volar que se quedaron en primeros prototipos.

 

“Durante la mayor parte de su vida, Leonardo estuvo fascinado por el vuelo. Produjo numerosos estudios sobre el vuelo de los pájaros así como planos de varios aparatos voladores, como un helicóptero primitivo denominado «tornillo aéreo», un paracaídas y un ala delta de bambú. Pese a que la mayoría se considera irrealizable, el ala delta ha sido construida y, tras añadirle unos estabilizadores, ha volado con éxito. Es posible, sin embargo, que Leonardo estimase que los sistemas de vuelo similares a los de los murciélagos eran los que presentaban mayor potencial. También inventó el túnel de viento aerodinámico para sus experimentos.” (Tomado de Wikipedia).

La enfermedad

Se sabe que, en la etapa final de su vida, Leonardo da Vinci estaba muy impedido de su mano derecha. Prácticamente inútil como en el poema se refiere: “La mano derecha, medio paralizada, / ya se ha despedido de él.”

Hasta no hace mucho, se pensaba que Leonardo habría sufrido una embolia que le habría provocado la parálisis del brazo derecho. Sin embargo investigaciones recientes,  de las que se hizo eco el periódico La Vanguardia en su artículo La “mano de garra” de Leonardo da Vinci que le impidió terminar la Mona Lisa, sugieren que el artista florentino habría sufrido una “parálisis ulnar”, también conocida como “mano de garra”. Una caída, consideran los expertos, podría haber causado un traumatismo en la parte superior del brazo, lo que habría llevado a la parálisis en forma de mano de garra. Así lo afirman los doctores Davide Lazzeri y Carlo Rossi en un estudio publicado en la revista Journal of the Royal Society of Medicine basándose para ello en un retrato, dibujo realizado con tinta roja en el siglo XVI, que se atribuye a Giovanni Ambrogio Figino.

 

Leonardo da Vinci (Atribuido a G. A. Figino)

Inusualmente, muestra el brazo derecho del artista prácticamente oculto bajo unos pliegues de ropa. Su mano es visible, pero en una posición rígida y contraída. “En lugar de representar la típica mano cerrada observada en la espasticidad muscular posterior a un accidente cerebrovascular, la imagen sugiere un diagnóstico alternativo tal como parálisis ulnar, comúnmente conocida como ‘mano de garra’”, escriben los autores.

El poema finaliza con los siguientes cuatro versos.

“La izquierda también querría irse.
Y el corazón, y todo el cuerpo.
Aún se defienden
las islas de luz.”

Nos acercan a la muerte próxima los dos primeros versos: tristes y patéticos. Los dos finales, aunque no muy comprensibles, cierran el poema con no se sabe qué esperanza.

Enlaces y notas

1. En febrero de 2017 añadimos a poesía y ciencia el poema La fábrica de Adam Zagajewski; junto con la correspondiente entrada en este blog a la que enlazamos. En dicha entrada nos referíamos a la biografía del poeta polaco y comentábamos aspectos de su magnífica obra poética. A ella nos remitimos; añadiendo sólo que, precisamente ese mismo año 2017, Adam Zagajewski recibió el Premio Princesa de Asturias de las Letras. (Ver noticia del premio en El cultural).

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