‘General’

A Pedro Alonso, in memoriam.

Desde el equipo de madri+d tenemos que informar a los fieles lectores de este blog de Poesía y Ciencia del fallecimiento de su autor, Pedro Alonso. Resulta difícil hacernos a la idea de su ausencia.

Pedro ha sido desde hace más de 20 años una referencia para todos nosotros, un espejo en el que se reflejaban las mejores virtudes que quisiéramos alcanzar. Pedro fue un profundo conocedor de la gestión de la ciencia, la tecnología y la innovación, un funcionario leal y comprometido que entendió perfectamente el valor del trabajo bien hecho desde la Administración. Pero también fue un humanista en el sentido amplio y pleno del término. Proyectaba en cada tema su visión personal y sensible, su modestia y su rigor, su afán diario por hacer las cosas bien.

Estamos seguros que los lectores de este blog, del que se hizo cargo al fallecimiento del escritor Miguel García-Posada, conocían de algún modo la persona que estaba detrás de esas entradas quincenales donde la literatura y la poesía se vinculaba al conocimiento científico y a los avances técnicos por caminos muchas veces inverosímiles pero que él sabía detectar y enseñarnos.

Sirvan estas torpes palabras como recuerdo y homenaje póstumo de los que tuvimos la suerte de tratar con él diariamente.

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El número π en su día mundial y en poesía y ciencia

Día mundial dedicado al número π (pi)

El 14 de marzo, que este año cae en domingo, se celebra el día mundial dedicado al número π (pi). Se conmemora en este día porque en la notación anglosajona de los calendarios va por delante el mes, después el día del mes, y se acaba por el año. Como marzo es el mes 3, el día 14 de dicho mes da una aproximación inmediata de 2 cifras decimales del número π: 3,14.  Si se hubiera utilizado la notación en calendarios que solemos utilizar  en nuestro país, el día dedicado a π podría haber sido el 31 de abril o 31-4.

Al parecer, esta celebración del Día de π fue una iniciativa del físico Larry Shaw, en San Francisco (California), y cuenta desde 2009 con una resolución favorable de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, por la que se declaraba oficialmente, en USA, el 14 de marzo como Día Nacional de π. π (pi) es la relación entre la longitud de una circunferencia y su diámetro en geometría euclidiana. Sólo desde el siglo XVII esa relación pasó a ser un número (se sabía que era cercano a 3, pero sin conocerse con exactitud) y fue identificado con el nombre de “Pi” (de periphereia, nombre que los griegos daban al perímetro de un círculo) y denotado por la letra griega minúscula de su inicial: π. Transcurrió mucho tiempo hasta que se aceptase que π era un número irracional. Es, a la vez, una de las constantes matemáticas más importantes. Se emplea frecuentemente en matemáticas, física e ingeniería. Por irracional, π tiene infinitas – infinitas – cifras decimales. El valor numérico de π, truncado a sus primeras 21 cifras, es el siguiente: 3,141592653189793238462… Y desde su descubrimiento, los matemáticos no ha hecho sino seguir calculando más cifras, habiéndose llegado en 2019 a ¡31 000 000 000 000 cifras decimales! (Nota 1).

El número π (pi) en la poesía Por lo que respecta al tratamiento que se le ha dado a este número en la poesía por parte de diversos autores, pueden encontrarse, (al igual que al resto de números, por lo general), tres tipos de poesías referidas al mismo  según estén directa o indirectamente relacionadas con él. Las primeras tratan sobre este número y sus propiedades, mencionándolo directamente. Las segundas son ingeniosas composiciones que permiten recordar sus cifras decimales, sin más que contar las letras en cada palabra. Las terceras son aún más ingeniosas composiciones, mezclas de las dos anteriores. En poesía y ciencia están incluidos tres notables poemas dedicados al numero π. (Nota 2).

David Jou junto al número PI

Cronológicamente, el primer poema sobre π, corresponde al físico y poeta catalán David Jou, que es ejemplo del primer tipo de poemas que se han mencionado y que incluimos a continuación

El número π. David Jou.

Antes de la primera danza, ¿existió el perímetro?
Los astros
no miden el camino que recorren,
en el círculo de las olas
el agua ignora al agua y cada punto sigue las leyes,
inertemente.
Hasta que alguien dividió por vez primera
el perímetro del círculo y el diámetro,
y nació, inalcanzable, el número π
y fue como un rayo en una sala de espejos,
omnipresente,
ocupando las cúpulas celestes,
el período de los péndulos, el volumen de las estrellas,
la energía de la luz en equilibrio,
los saltos de los electrones en los átomos,
hasta perder su eco de pasos descalzos sobre la arena.

En junio de 2011 acudimos a la poeta polaca Wislawa Szymborska– Premio Nobel de Literatura en 2006 – y su delicioso poema El número PI.

Wislawa Szymborska

Que podríamos considerar calificar como mezcla: indirectamente incluyendo comentarios y observaciones sobre PI pero, también, incluyendo y mencionando sus primeras cifras. De él, reproducimos su primera estrofa, (en el enlace lo pueden leer completo).

El número PI. Wislawa Szymborska
El número PI es digno de admiración
tres coma uno cuatro uno
todas sus cifras siguientes también son iniciales
cinco nueve dos, porque nunca se termina.
No permite abarcarlo con la mirada seis cinco tres cinco
con un cálculo ocho nueve
con la imaginación siete nueve
o en broma tres dos tres, es decir, por comparación
cuatro seis con cualquier otra cosa
dos seis cuatro tres en el mundo

En cuanto a poemas cuya composición permite recordar sus cifras decimales de π, contando las letras de cada palabra tenemos el poema Versos para recordar las cifras de PI del poeta y científico colombiano Rafael Nieto París

Rafael Nieto París. Neiva 1839–Bogotá 1899)

que se incluyó en poesía y ciencia el 8 de octubre de 2013, del que recordamos las dos primeras estrofas, (que nos dan 31 cifras decimales). (Nota 3).

VERSOS PARA RECORDAR LAS CIFRAS DE PI

Soy Π, lema y razón ingeniosa
de hombre sabio, que serie preciosa
valorando enunció magistral.

Con mi ley singular bien medido
el Grande Orbe, por fin, reducido
fue al sistema ordinario usual.
 

NOTAS Y ENLACES
1. En el blog mimosa.pntic.mec.es pueden encontrar frases célebre y curiosidades sobre π (pi).
2. Los poemas – y enlaces – de los poemas mencionados sobre π (pi) incluidos en poesía y ciencia son:
- El número π de David Jou. (30 de enero de 2008)
- El número PI de Wislawa Szymborska.( 1-06-2011)
- VERSOS PARA RECORDAR LAS CIFRAS DE PI
de Rafael Nieto París. (22 de octubre de 2012).
3. En el blog matematicasentumundo.es pueden encontrarse ejemplos de poemas al estilo del de Nieto París en francés, ingles y alemán

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A este Febrero que se equivocó… y Señor que me pierdes las gafas. José Antonio Muñoz Rojas.

Enlace a A este Febrero que se equivocó y se vistió de Abril en 1966 y Señor que me pierdes las gafas de José Antonio Muñoz Rojas. 

Los poemas

La editorial Pre-Textos, que ya venía editando la obra de José Antonio Muñoz Rojas, publicó, en 2018, La alacena olvidada. Obra completa en verso del escritor malagueño, a cargo de la investigadora Clara Martínez Mesa. En este libro se recoge toda la producción poética de Muñoz Rojas en edición que se podría considerar como canónica y definitiva ya que la selección de poemas fue realizada por el propio poeta; con lo que “hizo desaparecer” de su obra algunos poemas antes publicados y, también, se incorporaron otros no publicados en su día.

 

Uno de los nuevos poemas aparecidos fue el soneto A este febrero, que se equivocó y se vistió de abril en 1966, incluido en el espacio Dedicatorias y divertimentos (1940-1970) de la antología. En él se relata una repentina subida de temperaturas fuera de fechas de la que el poeta, que es sobre todo agricultor, recela porque, seguro, que no traerá nada bueno para el campo. Es lo que ha pasado este mes de febrero de 2021.

Aunque es más habitual la comparación entre marzo y mayo, (tal y como dice el refrán: “Cuando marzo mayea, mayo marcea”), aquí se trata, en el primer cuarteto, de un Febrero loco en el que se han desbocado las temperaturas, saltándose Marzo y pasando a ser como Abril.

“… diciéndose flor para qué os quiero,
a Marzo a la torera se ha saltado.”

En el segundo cuarteto se describe el alboroto “de yemas sin sazón,…, de violetas diciéndose me muero…”, (estos días hemos visto violetas florecidas en Pozuelo de Alarcón). Después sigue el admonitorio primer terceto en que el autor riñe a Febrero con los castizos términos “abrilear”  y ”yelo”

“No me abrilees Febrero a estas alturas,
que luego viene Marzo con su yelo
y nos hace la pascua antes de fecha.”

Terminando el poema con el augurio de que estas locuras de febrero pueda dejarnos “a dos palmos de cosecha.”

El poema expresa este temor – que siempre han sentido en el campo – al desvarío de las temperaturas habituales de las estaciones del año; y lo expresa de una forma airosa, vívida y apegada a la tierra. Lo malo es que lo que antes era esporádico, cosas de refranes, ahora parece que se está haciendo habitual, (como se suele decir: “lo que antes eran vicios, ahora son hábitos”), y es muestra del calentamiento global. (Ver Nota 1). ¡A ver si somos capaces de enderezarlo!

Y, en esas, recordé Señor que me has perdido las gafas, entrañable poema de 1997 dedicado a las útiles y domésticas gafas – el artefacto surgido de la óptica más popular y difundido a lo largo de la historia – que siempre andamos perdiendo los de vista cansada; poema incluido en su libro, de 1997, Objetos perdidos, obra, también, del insigne poeta malagueño que nos dejó en 2009.

La mejora de la visión  a través de la acción diversos cristales se menciona  en la época romana. Pero la historia de las gafas como tales, dos lentes  juntadas mecánicamente, una para cada ojo, para aumentar la capacidad de visión, aparece en la Edad Media. Se atribuye a dos monjes franciscanos, Alejandro de la Espina y Roger Bacon, quienes hacia la mitad del siglo XIII comunicaron el secreto de la fabricación de las lentes. Gracias a su descubrimiento, los frailes de más edad podían continuar con sus labores aunque tuviesen problemas de visión debido a la vejez.

Gafas en 1403. Detalle de un retablo de Conrad von Soest (National Geographic)

El primer cuadro de una persona con gafas data del año 1352, un retrato del Cardenal Hugo de Provenza leyendo en un escritorio, fue pintado por Tomás de Módena y, al parecer, se encuentra en la iglesia de San Nicolás de Treviso en Italia. Murano fue durante el siglo XII la cuna de la creación de lentes. Las fábricas de cristal de Murano eran las únicas capaces de producir vidrio dúctil. Las primeras gafas fabricadas allí fueron para la presbicia con una lente esmerilada convexa y un siglo más tarde llegaron las lentes cóncavas para la miopía. (A nivel mediático y actual, debemos recordar la figura de Sean Connery que en el film El nombre de la Rosa interpreta a Guillermo de Baskerville y aparece utilizando unas robustas gafas metálicas).

Cuando en 1.452 Gutemberg inventó la imprenta se produjo una revolución en la lectura de libros con lo que la demanda de gafas aumentó y fue, en ese momento, cuando la fabricación de lentes dejó de ser un arte monacal para empezar a producirse de forma masiva en los primeros talleres. Otro gran hito en la historia de las gafas llega en el siglo XVIII cuando Benjamín Franklin, más conocido por sus estudios sobre fenómenos eléctricos, fabricó las primeras lentes bifocales que permitían ver de cerca y de lejos. A principios del siglo XX las gafas adoptaron mas o menos las formas hoy día conocemos, dejando atrás los modelos rudimentarios, hechas en madera, cuero o huesos, disponiéndose en la actualidad de una infinidad de diseños, formas y colores a nuestro alcance, constituyendo, sin duda el artefacto derivado de la óptica mas difundido y popular a lo largo de la historia. (Nota 2)

Señor que me pierdes las gafas  comienza directo y sin contemplaciones.

“Señor que me has perdido las gafas,
por qué no me las encuentras?
Me paso la vida buscándomelas
y tú siempre perdiéndomelas,…”

Y todo él es una letanía tras otra, una impaciencia de no encontrar las gafas y de no ver.

“… porque tú eres, Señor, el que me las pierdes
y me haces ir por la vida a trompicones,
y nos das los ojos y nos pierdes las gafas,…”

Y acaba el poema desconsolado y las gafas sin aparecer.

                                “…., buscando unas gafas
que nos pierdes y unos ojos que no nos sirven.
Y no vemos, Señor, no vemos,
no vemos Señor.”

José Antonio Muñoz Rojas

Con la publicación de Los objetos perdidosJosé Antonio Muñoz Rojas sorprendió con un nuevo tono, entre lo coloquial y humorístico, lo metafísico y lo religioso, y le llevó a la obtención del Premio Nacional de Poesía en 1998.

El contenido del  Los Objetos Perdidos, nos hace llegar a una doble lectura de Señor que me pierdes las gafas. Ademas de la que hemos realizado hasta  aquí, centrado en las gafas y sus frecuentes extravíos, nos lleva a otra realizad que es la triste y genérica perdida de la memoria, en la senectud. El poema número II de Los objetos perdidos, llevado a prosa, dice:

“Y así como ésta me pasan muchas cosas, vuelvo por algo al cuarto y se me olvida a lo que vuelvo al cuarto, y me quedo pensando, a qué habré vuelto al cuarto, Dios mío. Tantas cosas como me estoy dejando que no encuentro, y vuelvo al cuarto y no las encuentro, y vuelvo buscando algo que está allí y no encuentro, perdiendo y no encontrando, no encontrándome. ¿Dónde andas? Pensabas que tenías que hacer esto y lo otro, y lo otro y lo de más allá. De más allá? De más allá, hay más allá? me pregunto. Y me responde un silencio…”

Con lo que estaríamos hablando, también, de la puerta a enfermedades degenerativas del cerebro: demencias, Alzheimer y demás. Pero esa es otra historia

 

Juan Antonio Muñoz Rojas

José Antonio Muñoz Rojas nace en Antequera (Málaga) en 1909. Su primer libro, Versos de retorno, es de 1929. Lector en la Universidad de Cambridge durante algún tiempo y gran conocedor de la lírica inglesa, tradujo al castellano obras de John Donne, Richard Crashaw, William Wordsworth, Gerald Manley Hopkins, Francis Thompson y Thomas Stearns Eliot. Dentro de su obra poética cabe destacar Objetos perdidos (Premio Nacional de Poesía 1997) y Las cosas del campo. En 2002 fue distinguido con el XI Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana por el conjunto de su obra. (Ver Nota 3)

Enlaces y notas

1. A modo de breves pinceladas sobre el calentamiento global enlazamos a los artículos Calentamiento global en Wikipedia y Qué es el calentamiento global en National Geographic.
2. Pueden leer algunos aspectos sobre historia de las gafas en diversos sitios de internet como el del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega o en History National Geographic. por ejemplo. En otro orden, es muy interesante para compreder el desarrollo de lentes para los nuevos instrumentos de precision: microscopios y telescopios en el libro El ojo del observador: Johannes Vermeer, Antoni van Leuwenhoek y la reinvención de la mirada de Laura J. SnyderEd. Acantilado. Barcelona. 2017. (Ver reseña de Juan Pimentel en Revista de Libros).
3. La idea de poner prosa el poema II de Los objetos perdidos está en la web http://quelibroleo.com, en la que aparece, también un breve resumen biográfico del poeta que, también, utilizamos. Por otro lado, acerca de la vida y obra de José Antonio Muñoz Rojas, en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, se encuadra al poeta malagueño en Autores de poesía española contemporánea. La información incluye: Semblanza crítica, (a cargo de Francisco Ruiz Serrano), Selección de textos, Bibliografía y Fonoteca.

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Taquicardia y El virus del ordenador. Vainica Doble

Enlace a Taquicardia y El virus del ordenador de Vainica Doble en poesía y ciencia

Letras de canciones

Las letras de las canciones populares constituyen una forma peculiar de poesía oral. Composiciones en verso con rimas y ritmos que se deben acompasar con la música de la que son parte. Van de la alegría a la tristeza, de la banalidad a la trascendencia y son seguidas por los aficionados que, muchas veces, aprenden de memoria y acaban, muchas de ellas, formando parte de la memoria y del habla popular.

Hay autores de letras de canciones considerados – porque lo son – como poetas auténticos y renombrados; por ejemplo, entre otros, Juan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Leonard Cohen o Bob Dylan al que galardonaron con el premio Nobel de 2016.

Y si la ciencia y la tecnología han llegado a ser temas no raros sino usuales, digamos, en la poesía canónica; con las letras de canciones ha ocurrido lo mismo. En bastantes de ellas vemos como tratan con mayor o menor intensidad de la ciencia y la tecnología. Por tanto creemos que no debe considerarse impropio y que, con todo derecho, podemos incluir en poesía y ciencia letras de canciones en las que sea relevante su contenido y alusiones a temas científicos tecnológicos. ( Ver Nota 1). Lo que nos anima a incluir, de tiempo en tiempo letras de canciones en poesía y ciencia como es el caso de Taquicardia y El virus del ordenador de Vainica Doble.

 

Taquicardia

El pasado sábado … yendo en coche de repente empezó a sonar Taquicardia de Vainica Doble en el magnífico y siempre sorprendente programa Mundo Babel, de radio 3 – ¡bendito sea este programa y su presentador Juan Pablo Silvestre!. Se nos puso una sonrisa de oreja a oreja y nos elevó la moral por encima de estos tristes tiempos de pandemias y convalecencias.

Música envolvente y arreglos sencillos, extraordinarios…; esa interpretación a dúo única (“ya están las dos hadas juntas, dejaron huella”, dicen en un comentario en Youtube). Con unos versos simpáticos y sugerentes, entre aprensivos e insinuantes – con muchísimo estribillo y repetición – sobre las taquicardia y quien sabe que otros problemas cardiológicos. El “doctor”, la taquicardia y electrocardiogramas…

“¡Ay qué palpitación! / Cómo late, late, late mi corazón.”

Y el estribillo en el que repetimos, repetimos, repetimos….

“Sístole diástole, sístole diástole, ….” 

O sea; el intringulis de la medida de la tensión: entre la presión máxima del sístole y la relajación entre latidos o presión diastólica. ¡A ver!:

“¿Dónde está ese médico de guardia
para que me cure esta taquicardia?”

Taquicardia estaba incluido en el LP de título homónimo grabado por Vainica Doble en 1984. (Ver Nota 2). Los arreglos del álbum estuvieron a cargo de Ángel Muñoz Alonso, “el Reverendo”, cuya labor hay que destacar, ya que consigue que las armonías vocales de las Vainica brillen más que nunca. Entre los músicos acompañantes destaca Antonio Vega a la guitarra eléctrica. También colaboraron en el disco con voces de acompañamiento y arreglos Pablo Guerrero, J. A. Arteche, Luis Pastor y Joaquín Sabina, entre otros. (En este enlace, pueden disfrutar de una interpretación en directo en que intervienen todos ellos – y más intérpretes).

 

El virus del ordenador

La canción El virus del ordenador es de 1997. Formaba parte del álbum Carbono 14, (Ver Nota 3), con título de famoso isótopo y con una portada que mostraba unas “vainicas” muy astronáuticas.

 

El virus del ordenador es de estilo “muy Vainica Doble”: una historia en estrofas. Con sus versos de consonantes; versos, a veces ripiosos, pero siempre ingeniosos e irónicos. Con estribillos pegadizos y cantables.

Me da la sensación de que en esa época (1997),  de gran desarrollo y difusión de los PCs domésticos, debió coincidir con los primeros virus informáticos masivos y Vainica Doble no hizo más que absorberlo e incluirlos, como así hizo, en esta canción en la que me asombra su apreciación, en el estribillo, de que los virus son, en ese momento, aún adolescentes;  … y el miedo que da lo que podrán hacer en el futuro. (Ver Nota 4).

“… soy el virus del ordenador,

un error de la ciencia.

¡Qué no haré cuando sea mayor,
si aún estoy en la adolescencia!

Se mencionan ya los antivirus. La última estrofa parece escrita entre la sorna y una “cierta mieditis”

“… hundir a la vez el Pentágono y el Bundesbank.
Y no cejaré hasta que ponga todo al revés,
el sur en el norte el norte abajo
que “la cumbre” en pleno se vaya al carajo,
si no hallo en el camino
al pérfido antivirus asesino.”

 

Más sobre Vainica Doble

“…. Señoría: sobre Vainica Dobleaparte de procurar que sus canciones fueran una parte  fundamental en la educación de mis hijos…., no tengo más que decir”.

 

Notas y enlaces

1. Ejemplos de letras de canciones en poesía y ciencia son La estatua del jardín botánico de Santiago Auserón, interpretada por Radio Futura y Marcianita de José Imperatore Marcone, interpretada por Billy Cafaro, a las que hemos puesto sus enlaces a este blog.
2.  Para más detalles sobre el LP Taquicardia, en el siguiente enlace pueden ver el texto que le dedica Roberto Macho en la página web lafonoteca.net.
3. Para más detalles sobre el LP Carbono 14 , en el siguiente enlace pueden ver el texto, también de Roberto Macho , que aparece en lafonoteca.net.
4. Para saber un poco más de los virus informáticos y su historia pueden ver el artículo La historia de los virus informáticos de Javier Yanes en la web bbvaopenmind.com, y, también, El virus del ordenador, de Elena Soto, en la web establopegaso.wordpress.com. 

 

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Cinematógrafo. Pedro Garfias.

Enlace a Cinematógrafo de Pedro Garfias en poesía y ciencia

1

Patentado en 1895 por los hermanos Lumière, el cinematógrafo constituyó uno de los más grandes y populares complejos tecnológicos de los inicios del siglo XX. Dentro de las diferentes nuevas tecnologías que asomaron a la poesía en esa época, hay que resaltar  el cinematógrafo en el que se combinaban y coordinaban varias importantes tecnologías emergentes cuyo desarrollo corrió paralelo en aquellos años y que culminaron en su organización y funcionamiento en lo que hoy llamamos cine y que a muchos les gusta denominar como el “el arte del siglo XX”.

 

Charles Chaplin (Charlot) en 1915 (Wikipedia)

El importante desarrollo de la química desde mediados del XIX puso a punto nuevas tecnologías químicas que dieron lugar al celuloide o película cinematográfica y a los reactivos para su revelado. Igualmente, el aumento de precisión y de resistencia de nuevos metales y aleaciones  – los aceros especialmente – mejoraron las industrias mecánicas que dieron lugar a las cámaras para la filmación y a proyectores que se extendieron a toda velocidad a todas las nuevas salas de proyección de películas – cines – que se implantaron vertiginosamente por Estados Unidos y por toda Europa. Por último la energía eléctrica que se propagó – también – rápidamente por las principales ciudades del mundo, junto con los desarrollos en óptica que proveyeron de las lámparas necesarias y con ellas la creación de imágenes nunca vistas –luces, sombras y movimiento – en las blancas pantallas de las oscurecidas salas.

Y todo ello combinado con las artes escénicas: decorados, atrezos y actores que, basados al principio en el teatro, fueron formando un entramado de nuevos oficios y de nuevas formas de contar historias – el  guion cinematográfico – y nuevas formas de realización – el rodaje – que convirtieron el inicial cinematógrafo en el cine sonoro que, tal y como se ha fue desarrollando a partir de 1930 y a lo largo de todo el siglo XX, es la base del cine actual que ha terminado por considerarse como “el séptimo arte”.

El cine apareció muy pronto como tema poético, primeramente con su aureola de modernismo y novedad. En los primeros poemas en que aparece el cinematógrafo predominan la sorpresa y el deslumbramiento, la difícil comprensión y el asombro ante las nuevas tecnologías y los nuevos conceptos asociados a la creación y reproducción de las imágenes en movimiento.

Más adelante – a través de sus guiones y películas, y de sus actores y mitos – jamás ha dejado de estar presente en la poesía de los siglos XX y XXI. En efecto, una vez que se fue asumiendo y dando por hecho todo lo anterior, la poesía nunca abandonó el cine, pero fue ahondando en las facetas dramáticas – humanas y míticas – de las historias; y en el papel  y la importancia y consideración de los actores – convertidos a veces en los nuevos mitos de la humanidad a nivel mundial. Y ello ha dado lugar a que temas cinematográficos hayan sido objeto de la poesía de forma continua,  desde su invención hace más de cien años. (Nota 1).

2

Cinematógrafo, que aúna dinamismo, audacia y frescura, fue uno de los primeros poemas en que el cine es protagonista absoluto. Fue publicado en el número XVII, de 30 de mayo de 1919, de la revista Grecia. Su autor fue el gran poeta Pedro Garfias, nacido en 1901,  que figuró entre los primeros y más notables poetas del ultraísmo, siendo más adelante paradigma de la poesía social y política en la guerra civil española y acabó sus días en el amargo exilio republicano en México, donde falleció en 1967.

 

Cinematógrafo se incluye de lleno en el movimiento ultraísta y en él encontramos un buen número de las características que se adjudican a dicho movimiento vanguardista. En el documento, dedicado el ultraísmo, La estrella de mil puntas escrito por Felipe Zayas, (Ver Nota 2), se recoge una exposición sucinta de los principios que, según Jorge Javier Borges, rigen la estética ultraísta (sic):

“1. Reducción de la lírica a su elemento primordial: la metáfora.
2. Tachadura de las frases medianeras, los nexos, y los adjetivos inútiles.
3. Abolición de los trebejos ornamentales, el  confesionalismo, la circunstanciación, las prédicas y la nebulosidad rebuscada.
4. Síntesis de dos o más imágenes en una, que ensancha de ese modo su facultad de sugerencia.”

En el documento antes mencionado, se destacan “la importancia de la metáfora como síntesis de dos o más imágenes para conseguir una  visión inédita del mundo y la supresión de la anécdota y de toda  retórica sentimental”. También se refiere el documento a  las características técnicas, entre las que, Guillermo de Torre, resaltaba las siguientes: desaparición de la rima y utilización de un ritmo “unipersonal, vario, mudable, no sujeto a pauta”; la supresión de los enganches sintácticos y las fórmulas de equivalencia:  “como”, “parecido a” ó “semejante a”; la supresión de la  puntuación, sustituida  por el sistema  tipográfico de espacios y de alineaciones quebradas; y el valor visual del poema.

Por otro lado, Pedro Garfias está considerado como uno de los principales y más representativos poetas ultraístas. Ultraísta “per nativitate”, tal y como fue considerado por Guillermo de Torre. (Ver Nota 3).

Cinematógrafo consta de 20 versos, entre los que predominan los de arte mayor: 5 decasílabos y 7 endecasílabos, y en él encontramos una auténtica colección de términos tecnológicos tales como: “cables eléctricos, “avería”, “radiograma”, “telescopio” o “avión”.

El poema que tiene mucho de onírico es, también, un friso histórico de la época y de los inicios del cine. Esa mezcla de sueños y de sociedad o historia real se da claramente en los dos primeros versos, en que aparece la mítica y revolucionaria turba soviética de los bolcheviques, (escritos en el poema como “volcheviquis”), cortando los cables eléctricos.

El plano onírico vuelve a predominar en “El avión / extraviado, se coló en la sala / y conoció su error / al dar en las columnas con las alas”, o en esos noctámbulos que se comunican por “radiogramas”.

 

Francesca Bertini 1915 (Wikipedia)

La realidad del cine ya se asienta a finales de la segunda década del siglo en los grandes “astros” de la pantalla. Se nombran en el poema la gran actriz italiana del cine mudo Francesca Bertini: “La Bertini está siempre ante el objetivo” y a Charles Chaplin (Charlot), si bien la alusión a éste no es directa sino que – “Charlot es un muñeco de Sanz” –  se refiere a un muñeco con su forma, del ventrílocuo Sanz, ( Francisco Sanz Baldoví).

Es notable en el poema cómo se trata la imagen en la pantalla. El gran crítico e historiador del cine, Román Gubern, en su libro Proyector de Luna de 1999, indica que se produce en este poema la primera equiparación de la luz lunar y la proyección cinematográfica. (Ver Nota 1). En los versos 4 a 8 se plantean audaces imágenes o metáforas de las vistas producidas de la pantalla:

“Desde una estrella
vemos el mundo por un telescopio.
Estamos asomados a la vida
por el ojo de una cerradura.”

En los dos últimos versos volvemos al sueño y a la inconsciencia.

“…¿Se reparó ya la avería?
El viento llega demasiado tarde.”

3

Tal y como expresa Jesús Munárriz, en su artículo “Garfias, un olvidado del 27” (Ver Nota 4), “Garfias fue un poeta que despuntó y desempeñó un papel importante en su primera juventud como miembro de la vanguardia ultraísta, de la que se alejó en los años veinte escribiendo una poesía neopopular, y renació como poeta al estallar la Guerra Civil.”

El advenimiento de la II República llevó a Pedro Garfias a unos planteamientos vitales y políticos de izquierdas. Ingresa en el Partido Comunista. En lo literario, contribuye al lanzamiento de la revista Línea y colabora en Octubre, fundada en 1933. En 1934, de nuevo en Madrid, publicó una serie de artículos con evocaciones de los años del ultraísmo en El Heraldo de Madrid, y sus trabajos en Grecia, Ultra y Horizonte.

En julio de 1936 se alistó como miliciano. Figuró entre los fundadores de la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura. También estuvo en el frente de Córdoba como comisario político en Pozoblanco, y luego en Valencia con un cargo en el Comisariado General de Guerra. Colaboró en el periódico Frente Rojo y en las revistas Hora de España y El Mono Azul. En 1938 le otorgó el Premio Nacional de Poesía un jurado formado por Antonio Machado, Enrique Díez Canedo y Tomás Navarro Tomás, por sus Poesías de la guerra española.

 

Pedro Garfias de joven (M Gracia EFE. De EL PAÍS)

En la antología “Poesía de la guerra civil española” editada por Jorge Urrutia, (ver Nota 5), se recoge una buena muestra de su poesía en ese periodo. En el apartado que la antología denomina “Desastres de la guerra”, encontramos los poemas  “Oda a España”, “Retirada de los internacionales” y el épico y voluntarioso “¡Peleamos, peleamos!”.  Entre los poemas hagiográficos que recoge la antología mencionada, se encuentran dos odas dedicados a García Lorca y a Durruti, este último con acerado estilo y acento y retrogusto manriqueños. Destacaremos solamente dos poemas más de Pedro Garfias de esta época. El poema “Asturias”, escrito en 1937 después de la caída de la ciudad en la guerra civil, ocurrida en 1937, que se hizo muy famoso por la canción con la letra del poema, realizada por el cantante Víctor Manuel y la tristísima “Cruzando la frontera” que marca el inicio de su exilio.

Para una detallada descripción de la  biografía de Pedro Garfias en su etapa de exilio, pueden consultar el artículo dedicado al poeta en Cordobapedia. Finalizamos con la descripción del exilio de Pedro Garfias que realiza Jesús Munárriz en el artículo citado anteriormente (Ver Nota 4)

“Tras la derrota, escapó por Francia y pasó a Inglaterra, donde escribió su mejor libro, Primavera en Eaton Hastings. Poema (…)  que fue publicado en Veracruz (México) el mismo 1939, nada más desembarcar del Sinaia, el barco repleto de artistas e intelectuales que el general Lázaro Cárdenas fletó para acoger en su país a los exiliados. Durante el viaje, en el que combatieron el dolor de la separación forzosa con creatividad e imaginación, Garfias ideó unos versos que resumían lo que todos ellos sentían: “España que perdimos, no nos pierdas; / guárdanos en tu frente derrumbada, / conserva a tu costado el hueco vivo / de nuestra ausencia amarga”.

Como sus compañeros de exilio, Garfias fue muy bien acogido en México, donde encontró trabajo y amigos. En México publicó, entre otros, en 1953 Río de aguas amargas, un libro que ya en el título mostraba la amargura con que el exilio lo iba socavando. A partir de entonces, y hasta su muerte, Garfias irá cobijando su poesía, su tristeza y su abandono de cantina en cantina hasta el deterioro final.

Enlaces y notas

1. El primer descubrimiento del poema Cinematógrafo surgió de la lectura de la antología Viento de cine. El cine en la poesía española de expresión castellana (1900-1999). Selección, introducción y notas de José María Conget. Poesía Hiperión. Madrid, 2002. La introducción de la antología es un prodigio de inteligencia y sensibilidad. Prácticamente todos los poemas están comentados y anotados. De ahí, por ejemplo, la aclaración del verso “Charlot es un muñeco de Sanz”; o el comentario de Roman Gubern acerca de la equiparación de la luz lunar y la proyección cinematográfica.
2. En el área educativa de la página web www.edaddeplata.org hemos encontrado como “Materiales para el aula” el documento La estrella de las mil puntas. Antología y estudio previo sobre el ultraísmo de Felipe Zayas Hernando, catedrático de enseñanza secundaria y profesor de lengua y literatura desde 1979. Investigador asociado a las universidades Autónoma de Barcelona y de Valencia de Valencia, fue un gran experto en didáctica de la literatura que falleció en 2018. De este excelente trabajo hemos tomado ideas y palabras para ilustrar(nos) en el ultraísmo.
3. Guillermo de Torre fue un ensayista, poeta futurista y crítico literario y de arte español. Poeta ultraísta y autor de la obra Historia de las literaturas europeas de vanguardia (2ª edición 1965), tiene incluidas en este blog dos entradas correspondientes a los  poemas, incluidos en poesía y ciencia a los que enlazamos Friso ultraista y Pararrayos .  
4. Con motivo del cinquentenario de la muerte de Pedro Garfias, el poeta y editor Jesús  Munárriz escribió en El País el artículo Garfias, un olvidado del 27al que enlazamos.
5. Poesía de la Guerra Civil española. Antología (1936-1939). Edición de Jorge Urrutia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla. Colección Vandalia. 2ª edición, octubre de 2006.

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Leonardo. Adam Zagajewski.

Enlace a Leonardo de Adam Zagajewski en poesía y ciencia

Consideraba el gran poeta y crítico Miguel García Posada, fundador de esta sección de poesía y ciencia, que una de las principales formas de proyección del discurso científico sobre el poético era la biografía, el panegírico o elogio de los héroes de la ciencia. En el poema Leonardo del  poeta polaco Adam Zagajewski - ver Nota 1- nos encontramos al mayor genio del Renacimiento con toda su fama reconocida; primer pintor, primer ingeniero y primer arquitecto del rey de Francia, Francisco I. Lo encontramos – ¡hay! – ya en enfermedad y casi al final de su vida, pensando en los proyectos que no ha conseguido realizar y con su mano derecha, medio paralizada, que ya se ha despedido de él. El gran Leonardo Da Vinci se iba muriendo cerca del Loira en 1512.

La vida de los grandes hombres se ve, sin duda, superada por las leyendas que hemos proyectado sobre ellos. Por eso el enfoque íntimo, delicado y final del poema de Zagajewski nos produce una mezcla de extrañeza, claridad y serenidad, frente a la figura del gran Leonardo da Vinci, prototipo de la perfecta personalidad renacentista: pintor excepcional y uno de los principales creadores en que se asentó la ciencia y la tecnología de los siglos XV y XVI.

La fama

El poema nos presenta el final de sus días. Con todas sus ambiciones terrenas de fama y prestigio reconocidas:

“Ahora vive en Francia,
más tranquilo y mucho más débil.
Es el orgullo del reino. El monarca
le honra con su amistad.”

La vida entera de Leonardo fue un camino continuo de aprendizaje y perfeccionamiento en diferentes disciplinas; envuelto en todo momento por un ansia y aspiración al reconocimiento público de su valía. Lo que le llevó a un recorrido vital por las cortes y ciudades más florecientes de su época; buscando el abrigo y protección de sus mandatarios. Así, lo vemos en Florencia con los Medici, en Milán con Ludovico Sforza; en el  Vaticano y, al final de sus días, en Francia con el más poderoso rey de Europa en lese momento: Francisco I.

 

Castillo de Clos-Lucé 

“En 1516 se marchó a Francia junto con su ayudante, el pintor Francesco Melzi, y también con Salai quien los acompañó hasta Milán. Su nuevo mecenas y protector, el rey de Francia Francisco I, los instaló en la casa donde este vivió en su niñez, el castillo de Clos-Lucé, cerca del castillo de Amboise. Fue el «primer pintor, primer ingeniero y primer arquitecto del rey», y recibió una pensión de 10 000 escudos.  En la corte francesa estaban más interesados por el pintor que por el ingeniero, que en Italia era lo más valorado. El hecho de que Francisco I le diera el castillo de Clos-Lucé se puede entender como un mensaje a Leonardo para que «hiciera lo que él quisiera»”. (Tomado de Wikipedia

El Castillo de Clos-Lucé es un castillo-mansión, en el departamento de Indre y Loira, englobado en el conjunto de Châteaux de la Loire. Más mansión que castillo, el caserón está situado en la ciudad de Amboise, a sólo 500 metros del castillo del mismo nombre, con el que además está comunicado por un pasaje subterráneo.

Proyectos no realizados

Sigue el poema con Leonardo da Vinci considerando “… los proyectos / que no ha conseguido realizar.”  Y uno se pregunta ¿Cuáles sería esos proyectos que no había conseguido realizar Leonardo? Algún cuadro: ¿La Gioconda, que se llevó con él a Francia? O serían más bien proyectos de ingeniería, o los constructivos de su etapa en Milán?

“Se ocupó tanto del estudio para la cúpula de la catedral de Milán, como de la realización de la versión en arcilla para el molde de «Il Cavallo», una imponente estatua ecuestre en honor de Francisco I Sforza, padre de Ludovico. Iba a hacerse con  setenta toneladas de bronce, hecho que constituía una verdadera proeza técnica para la época. La estatua permaneció inacabada durante varios años. Leonardo dejó algunos escritos sobre cómo sería la escultura:

En primer lugar, la escultura requiere una luz determinada, que proceda de arriba, mientras que un cuadro lleva consigo siempre su propia luz. Así, la escultura debe su importancia a la luz y la sombra, aspecto en el que el escultor recibe la ayuda de la naturaleza del relieve que le es inherente, mientras que el pintor, cuyo arte expresa los aspectos accidentales de la naturaleza, coloca sus efectos en los lugares donde la naturaleza debe producirlos necesariamente.

Tres refuerzos que sujetan el molde. Si desea hacer moldes sencillos rápidamente, hágalos en una caja de arena de río humedecida con vinagre. Una vez hecho el molde sobre el caballo, deberá hacer el grosor del metal con arcilla.

Estas piezas pertenecen al molde de la cabeza y el cuello del caballo, junto con su armazón y sus hierros (…)

El hocico tendrá una pieza, sujetada a ambos lados con dos piezas que corresponderán a la parte superior de las mejillas. Por debajo se sujetara al molde de la frente y al molde de debajo de la garganta. El cuello debe formarse con tres piezas: dos a los dos lados y una delante, tal como se muestra arriba.” (Tomado de Wikipedia). 

Desgraciadamente Leonardo no pudo fundir el caballo, lo que sí hizo fue un molde de arcilla enorme, a tamaño real, de la estatua, media unos siete metros de altura por los mismos de largo. Según Vasari: «Todos los que vieron el gran modelo de barro aseguraron que era la más excelente y magnífica obra que habían visto nunca.» Después de acabar la versión en arcilla para el molde y ya tenía hechos los planes para el proceso de fundición, el bronce fue utilizado para la fabricación de cañones, puesto que hubo que defender la ciudad de la invasión de los franceses.

O los, quizás,  más íntimos y suyos como las alas mecánicas para volar que se quedaron en primeros prototipos.

 

“Durante la mayor parte de su vida, Leonardo estuvo fascinado por el vuelo. Produjo numerosos estudios sobre el vuelo de los pájaros así como planos de varios aparatos voladores, como un helicóptero primitivo denominado «tornillo aéreo», un paracaídas y un ala delta de bambú. Pese a que la mayoría se considera irrealizable, el ala delta ha sido construida y, tras añadirle unos estabilizadores, ha volado con éxito. Es posible, sin embargo, que Leonardo estimase que los sistemas de vuelo similares a los de los murciélagos eran los que presentaban mayor potencial. También inventó el túnel de viento aerodinámico para sus experimentos.” (Tomado de Wikipedia).

La enfermedad

Se sabe que, en la etapa final de su vida, Leonardo da Vinci estaba muy impedido de su mano derecha. Prácticamente inútil como en el poema se refiere: “La mano derecha, medio paralizada, / ya se ha despedido de él.”

Hasta no hace mucho, se pensaba que Leonardo habría sufrido una embolia que le habría provocado la parálisis del brazo derecho. Sin embargo investigaciones recientes,  de las que se hizo eco el periódico La Vanguardia en su artículo La “mano de garra” de Leonardo da Vinci que le impidió terminar la Mona Lisa, sugieren que el artista florentino habría sufrido una “parálisis ulnar”, también conocida como “mano de garra”. Una caída, consideran los expertos, podría haber causado un traumatismo en la parte superior del brazo, lo que habría llevado a la parálisis en forma de mano de garra. Así lo afirman los doctores Davide Lazzeri y Carlo Rossi en un estudio publicado en la revista Journal of the Royal Society of Medicine basándose para ello en un retrato, dibujo realizado con tinta roja en el siglo XVI, que se atribuye a Giovanni Ambrogio Figino.

 

Leonardo da Vinci (Atribuido a G. A. Figino)

Inusualmente, muestra el brazo derecho del artista prácticamente oculto bajo unos pliegues de ropa. Su mano es visible, pero en una posición rígida y contraída. “En lugar de representar la típica mano cerrada observada en la espasticidad muscular posterior a un accidente cerebrovascular, la imagen sugiere un diagnóstico alternativo tal como parálisis ulnar, comúnmente conocida como ‘mano de garra’”, escriben los autores.

El poema finaliza con los siguientes cuatro versos.

“La izquierda también querría irse.
Y el corazón, y todo el cuerpo.
Aún se defienden
las islas de luz.”

Nos acercan a la muerte próxima los dos primeros versos: tristes y patéticos. Los dos finales, aunque no muy comprensibles, cierran el poema con no se sabe qué esperanza.

Enlaces y notas

1. En febrero de 2017 añadimos a poesía y ciencia el poema La fábrica de Adam Zagajewski; junto con la correspondiente entrada en este blog a la que enlazamos. En dicha entrada nos referíamos a la biografía del poeta polaco y comentábamos aspectos de su magnífica obra poética. A ella nos remitimos; añadiendo sólo que, precisamente ese mismo año 2017, Adam Zagajewski recibió el Premio Princesa de Asturias de las Letras. (Ver noticia del premio en El cultural).

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Descaro cósmico. John Updike.

Enlace a Descaro cósmico de John Updike en poesía y ciencia

El conocido y polifacético escritor norteamericano John Updike, (1932-2009), autor de un buen puñado de magníficas obras como la serie de novelas sobre su famoso personaje Harry Conejo Angstrom, (de las que dos de ellas: Conejo es rico y Conejo en paz le permitieron ganar sendos Premios Pulitzer en 1982 y 1991), fue también un estimable poeta. (Nota 1).

John Updike en 1989. (Wikipedia)
Recepción de la National Medal of Arts

En 1960 publicó en la revista New Yorker el poema Cosmic Gall,  que fue incluido con posterioridad en el poemario Telephone Poles de 1963.

Cosmic Gall

Neutrinos, they are very small.
They have no charge and have no mass
And do not interact at all.
The earth is just a silly ball
To them, through which they simply pass,
Like dustmaids down a drafty hall
Or photons through a sheet of glass.
They snub the most exquisite gas,
Ignore the most substantial wall,
Cold-shoulder steel and sounding brass,
Insult the stallion in his stall,
And, scorning barriers of class,
Infiltrate you and me! Like tall
And painless guillotines, they fall
Down through our heads into the grass.
At night, they enter at Nepal
And pierce the lover and his lass
From underneath the bed—you call
It wonderful; I call it crass.

El texto en castellano lo habíamos encontramos en la entrada La compleja diversidad del universo del  blog noticias del cosmos. La entrada estaba dedicada al libro de memorias El Quark y el Jaguar: aventuras en lo simple y en lo complejo del premio Nobel Murray Gell Man (Colección Metatemas de Tusquets Editores, 3ª edición, Barcelona, junio 2016), libro en que se reproducía en castellano el poema de Updike y es el que hemos incluido en poesía y ciencia. (Ver Nota 2).

El poema se convirtió en un tiempo, en uno de los poemas favoritos de los científicos, y en particular de los físicos teóricos de partículas. En el poema de fecha muy temprana, teniendo en cuenta lo que en ese momento podía saber el público no científico sobre los neutrinos, se advierte un conocimiento bastante importante de Updike al respecto; habiéndose analizado verso a verso si lo que dice el poema concuerda con lo que en ese momento se sabía sobre los neutrinos. (Ver en Symmetry magazine la entrada Cosmic Gall de 2-011-2011).

Updike nos ofrece su particular versión de las andanzas y propiedades de esas curiosas partículas atómicas. No se centra – como ocurre en otros poemas que se han dedicado a los neutrinos – en su modestia: ese no molestar y no dejar huella de los neutrinos, sin carga y sin apenas masa. (Ver Nota 3).

En 2008, el poema fue objeto de un artículo en la revista NatureNeutrinos: wonderful or crass, (Nature volume 455, page 735(2008)).

 

 Portada de Nature volume 455, page 735 (2008)

 

El autor del artículo, Martin Kemp, reflexiona sobre el hecho de que “Estamos equipados evolutivamente para dominar el espacio visible y táctil en un grado extraordinario. Pero siempre hemos tenido dificultades con lo inmensamente grande y lo minuciosamente pequeño, y el infinito está definitivamente más allá del alcance de nuestras percepciones estándar… “ 

Pero lo cierto, sigue Kemp, es que a lo largo del siglo XX: “Los mundos revelados por la física y la astronomía nos han llevado progresivamente a reinos donde la separación de lo indefinido y lo infinito ya no es sostenible. También nos han llevado a océanos intelectuales donde los no especialistas nadan en un mar de desconcierto cósmico. Este sentido está perfectamente capturado en el poema Cosmic Gall de Updike, publicado en The New Yorker el 17 de diciembre de 1960, y ahora a menudo considerado como el poema favorito de los físicos.

Se asevera la buena información y comprensión de Updike, sobre los neutrinos, en el poema: “ Cosmic Gall está bien informado e infundido por una irritación subyacente acerca de la naturaleza contra-experiencial de la física moderna…..” Al describir a los neutrinos en el artículo, se corrobora que “Su elusividad es parte de su fascinación. En el vocabulario antropométrico que acecha en la literatura de la física nuclear, los neutrinos aparecen como “fantasmas”, “poltergeists” y “fantasmas”; y se resalta con los ejemplos e imágenes que contiene el poema – que suenan como aleatorios – la falta de discriminación y el desinterés extremo de los neutrinos errantes por nosotros.

En definitiva, lo que destaca Updike de los neutrinos es su descaro y su indiscreta presencia entre nosotros. “¡Se infiltran en ti y en mí! Como altas / E indoloras guillotinas, caen / Sobre nuestras cabezas en la hierba…” En definitiva, los neutrinos no le parecen, en modo alguno,  maravillosos y los considera claramente unos groseros.

 

Enlaces y notas

1. Tal y como se indica en la versión en inglés de Wikipedia, Updike publicó ocho volúmenes de poesía a lo largo de su carrera, incluido su primer libro The Carpentered Hen (1958) y uno de los últimos, el póstumo Endpoint (2009)…. Gran parte de la producción poética de Updike se recogió en Collected Poems (1993).  Acerca de su obra poética Updike indica: “comencé como un escritor de versos ligeros y he tratado de trasladar a mis versos serios o líricos algo del rigor y la vivacidad de la forma menor”. El poeta Thomas M. Disch señaló que porque Updike fue un novelista tan conocido, su poesía “podría confundirse con un pasatiempo o una debilidad”. Sin embargo este mismo autor vio el verso ligero de Updike en cambio como una poesía de “lucidez epigramática”. La poesía de Updike ha sido elogiada por su compromiso con “una variedad de formas y temas”, su “ingenio y precisión” y por su descripción de temas familiares para los lectores estadounidenses. Finalmente, el poeta británico Gavin Ewart elogió a Updike por la calidad metafísica de su poesía y por su capacidad para “hacer que lo ordinario parezca extraño”, y lo consideró como uno de los pocos novelistas modernos capaces de escribir buena poesía.  Para comentarios sobre la obra poética de John Updike pueden acceder a las entradas que le dedican las páginas web Poets.org (https://poets.org/poet/john-updike) y The Poetry Foundation (https://www.poetryfoundation.org/poets/john-updike) o el artículo Making It Strange de Gavin Ewart en The New York Times (https://archive.nytimes.com/www.nytimes.com/books/97/04/06/lifetimes/updike-facingnature.html).

2. Sólo cambiamos el último verso en el que cambiamos (crass) craso por grosero

3. En septiembre de 2018 incluimos en poesía y ciencia, con los neutrinos como protagonistas, el poema Naturaleza cuántica  de Mercedes Martínez Bilbao. En la entrada correspondiente en este blog – pulsar aquí - de La alegría de las musas, se incluía la mención y los enlaces a la magnífica presentación, (ver nota 3), de uno de los mayores expertos de España en neutrinos, el investigador de la Universidad Autónoma de Madrid y del Instituto de Física Teórica Enrique Fernández Martínez, (a cuyo formato en vídeo en Youtube pueden enlazar aquí, y al Power Point utilizado en la misma aquí). En dicha ponencia se mencionan ese tipo de detalles sobre los neutrinos que,  a la vez que  fascinan; marean y apabullan. Como por ejemplos: Que en cada cm3 del Universo hay unos 300 neutrinos que son reliquias del Big Bang inicial; que nuestros cuerpos producen cientos de millones de neutrinos al día o que el Sol produce tantos neutrinos que nos atraviesan unos 100.000 millones cada segundo.
¿cómo se les queda el cuerpo?

 

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Canción del aeroplano. José María Romero.

Enlace a Canción del aeroplano de José María Romero en poesía y ciencia

En los primeros años del siglo XX se produce un punto de inflexión en la opinión literaria que incide en la necesidad de repudiar, de una vez, la quejumbrosa y decadente literatura decimonónica mayoritaria, postulando una apertura a las nuevas realidades contemporáneas provocadas, cobre todo, por el avasallador proceso de industrialización.

Juan Cano Ballesta menciona en “Literatura y tecnología. Las letras españolas ante la revolución industrial”, (Nota 1), alguna de las voces que preconizaban, muy a principios del siglo XX, una literatura nueva. Así, por ejemplo, R. Sánchez Díaz en el artículo “Las industrias españolas”, de la revista Electra en 1901, hablaba de “la poesía nueva de las fábricas… Tenemos que hacer libros, dramas, discursos en los que aparezca a cada momento el resplandor magnífico de una boca de horno y vibre como himno resplandeciente el gran poema de las máquinas redentoras”. O Antonio Zozaya en su artículo “Lirismos”, (Alma española, 1904) en que propugna que la literatura debe consagrar sus cantos  a “la investigación racional y a la propagación de los ideales contemporáneos”, resaltando que ahora  “los héroes modernos  llaman Pasteur, Eiffel, Marconi y Cajal”, confesando de este modo,  la fascinación del hombre de principios de siglo por el progreso científico.

Incluso Unamuno en 1905 denuncia el excesivo culto a la forma de simbolistas y parnasianos…: “prefiero todo estampido bravío y fresco de la vida que nos pone al descubierto todas las entrañas”. Es destacable, también la figura del poeta mallorquín Gabriel Alomar, que  en 1904, cuatro años antes que Marinetti, usó el término “futurismo”, alentando al “homo tehcnologicus”cuya gran gesta épica ha sido y será dominar la naturaleza (Gabriel Alomar. Verba. Madrid, Biblioteca Nueva 1917).

Todas estas tendencias que estaban presentes en los diferentes países europeos, incluidas como hemos visto también en España, cristalizan en el futurismo alumbrado por Roberto Marinetti en 1909, que tuvo una difusión increíblemente rápida en Europa. El manifiesto futurista apareció el 5 de febrero de 1909 en el diario Gazzetta dell’Emilia; 15 días más tarde a parece en francés, el 20 de febrero, en el diario Le Figaro. En España se publica la versión en español, (en traducción de Ramón Gómez de la Serna ), en el número VI de la revista Prometeo en abril de 1909. Un prodigio de “marketing cultural” si se me permite la expresión. Fue, desde luego, una bomba de efectos retardados que contribuyó a dinamizar y a modificar el panorama literario y, también de las artes plásticas en toda Europa.

En el punto 11 (y final) del manifiesto futurista, (ver Nota 2), quedan mencionados las grandes innovaciones tecnológicas que deben ser objeto protagonista de la nueva literatura: fábricas, puentes, locomotoras, electricidad… y el aeroplano.Debido a la lentitud del proceso de industrialización en España, las ideas del movimiento futurista necesitaron cierto tiempo para aparecer y cuajar en la creación poética española y es al final de la segunda década del siglo XX cuando comienzan a aparecer poemas que incluyen los elementos centrales de la modernidad tecnológica propugnados por el movimiento futurista y las vanguardias sucesivas.

Aparecía nombrado en el manifiesto futurista, por primera vez, el aeroplano como uno de los inventos que debían cambiar el mundo poético y dar carpetazo al simbolismo y al modernismo.El aviador y el avión – al que entonces se llamaba aeroplano – reunen en sumo grado las características esenciales de este manifiesto futurista que alcanzará a todas las artes.

Debemos mencionar, en lo que se refiere a aeroplanos y a aviones en la poesía, el carácter pionero del breve poema “Al aeroplano” escrito por Miguel de Unamuno en 1915 (Ver Nota 3).

Volando cantan hélices de acero;
ya viene el tiempo de robusto encanto,
graznan los cisnes al morirse o callan,
se baña en nubes rígido aeroplano.

Canción del aeroplano

Con la anterior salvedad, será en 1919 cuando el poeta sevillano  José María Romero Martínez, desde la revista Grecia – la más antigua revista del ultraísmo – (Ver Nota 4), marca un hito en lo que se refiere a la aparición del aeroplano en la poesía, con la publicación de su Canción del aeroplano.

El aeroplano es, en el poema, águila blanca en ruta triunfal hacia la paz azul del infinito; se eleva entre los torbellinos del viento y opone al furor del huracán su corazón de mil caballos“.

El poema está compuesto por 6 estrofas con un total de 62 versos libres. Es uno de los primeros poemas del ultraísmo, movimiento en el que se mezclan las influencias del cubismo, del futurismo y del dadaísmo y abundan las imágenes y metáforas chocantes e ilógicas con alabanzas al adelanto técnico. La rima se elimina y en el léxico priman los neologismos, tecnicismos y las palabras esdrújulas.

Presenta el poema gran variedad de métricas, predominando heptasílabos, eneasílabos, endecasílabos y alejandrinos de 13 o 14 sílabas. Esta repleto de verbos y expresiones que resaltan la ascensión hacia los cielos del aeroplano: “elévate” (5 veces), “sube”, asciende”, “anbandona la tierra”, “dirígete al cielo”, “sigue tu ruta hacia el azul”, “deja la tierra” o “remonta tu vuelo más alto” son algunas de las que podemos encontrar.

Tras la estrofa inicial en que se insta al aeroplano – “águila blanca” – a abandonar la tierra y a dirigirse al cielo, en la segunda asistimos a una comparativa del aeroplano con otros de los nuevos medios de transporte del momento:

“Tú, que no tienes que seguir
un camino inmutable de carriles de hierro
ni una ruta trazada por corrientes marinas; tú, que no necesitas carreteras,
ni la energía dócil de los cables eléctricos
y tienes un motor por corazón,  
gasta el caudal de tu sangre inflamable…”

Tras el poderoso verso anterior que se nombra al combustible del avión “sangre inflamable”, exhorta al aeroplano a elevarse en el aire para trazar “rutas nunca surcadas” y descubrir “horizontes nunca vistos”.

En la siguiente estrofa el poeta se detiene en la variedad de paisajes que desde el aeroplano se podrán divisar “… los valles verdes / y las blancas montañas de la Tierra, / y la llanura azul del océano, / y la ciudad brumosa de enormes chimeneas, / donde tiembla el burgués y el bolchevista ruge…”. Curioso el neologismo “bolchevista” del verso, que aún el idioma no lo ha convertido en bolchevique.

En la penúltima estrecha vemos al aeroplano frente a truenos y huracanes; iniciándose con “Sube en la tempestad, nauta del Infinito;…”; y finalizando con ese lema-insignia del poema que es el “corazón de mil caballos”.

corta con tu timón
el vientre de las trombas
y opón al furor del huracán
tu corazón de mil caballos.

El poema finaliza con cuatro versos memorables en los que se reunen los términos “Muerte”, “Vida” e “Infinito”, asociados a la belleza utilitaria y moderna de los aeroplanos.

“Responde a la Muerte trazando en el aire
la curva sin fin de la Vida
y hacia la paz azul del Infinito
prosigue tu ruta triunfal.”

Magníficos versos que aún no son poesía del siglo XX, pero que ya sí tratan de las nuevas realidades tecnológicas del siglo XX.

 

José María Romero Martínez

Resulta muy complicado escribir acerca de José María Romero Martínez. Es el poeta un personaje – por mi desconocido hasta hace unas semanas y que he descubierto en esta ocupación para poesía y ciencia - que me asombra por la riqueza de su corta biografía y me entristece por su trágico final, cuando aún no había cumplido los 42 años, al comienzo de la guerra civil en Sevilla.

Y es que José María Romero fue una personalidad de extraordinaria relevancia en tres aspectos. (Ver Nota 5). En primer lugar, en su profesión médica. Licenciado en Medicina por la Universidad de Sevilla con premio extraordinario en 1917. Leo que, una vez terminada su carrera se instala como médico en la popular calle Pureza de Sevilla, dónde muchas veces no sólo no cobraba por sus consultas sino que pagaba de su bolsillo las medicinas a quién lo necesitaba. Siguiendo en esta faceta sanitaria, desde mediados de los años veinte, una vez concluido el doctorado desplegó una amplia y fecunda labor profesional como médico de la beneficiencia provincial, como subdirector del Manicomio y como profesor auxiliar de la Cátedra de Histología, además de ser pionero y miembro de la Comisión Científica de la Liga Española contra el Cáncer.

En segundo lugar está su actividad literaria y poética y, también, como animador cultural a través del Ateneo de Sevilla. Fue una de las principales figuras literarias sevillanas entre los jóvenes escritores de su época,  publicando numerosos artículos periodísticos y composiciones poéticas en el rotativo El Liberal y participando activamente en todos los movimientos estéticos que, alrededor de 1920, se desarrrollaban en  la capital andaluza. En este sentido, José María Romero fue uno de los integrantes del grupo Ultra, una especie de avanzadilla del ultraísmo en tierras hispanas, formado por jóvenes poetas andaluces congregados en torno a las revistas hispalenses Gran Guignol y Grecia. En esta última revista, dio a conocer algunos de sus mejores poemas, como los titulados “Carta a Rogelio Buendía”, “Sueños”, “Elegías”,  y “Canción del aeroplano”. Tanto por su forma como por su contenido, esta última composición constituye uno de los mejores paradigmas de la estética ultraísta aplicada a la poesía española de aquellos años.

En su faceta de animador cultural; como vocal de la sección de literatura del Ateneo, participó en la organización del encuentro de jóvenes poetas españoles que reivindican a Góngora en el tercer centenario de su muerte, que se celebró el 16 de diciembre de 1927. Acto en el que participaron los principales poetas de la generación del 27. Aparece en la mítica foto – es el quinto por la izquierda – que inmortalizó dicho acto y que se incluye a continuación.

Homenaje del Ateneo de Sevilla a Góngora. 16 de diciembre de 1927

De izquierda a derecha: Alberti, García Lorca, Chavás, Bacarisse, José María Romero Martínez,

Manuel Blasco Garzón, Jorge Guillén, Bergamín, Dámaso Alonso y Gerardo Diego.

Finalmente, como personaje público – tal y como se refiere en la página web www.poetasandaluces.com – (sic) “sus inquietudes políticas, por convencimiento y amistad, se iban acercando a las tesis del cambio político que habría de verificarse en 1931, siendo elegido en 1936 secretario provincial de Unión Republicana, el partido de Martínez Barrio, y ocupando, sólo unos días, durante el Frente Popular, el cargo de gobernador civil de Sevilla.con el advenimiento de la República.” 

Y en un absurdo y trágico final, recién iniciada la guerra incivil, José María Romero fue fusilado el 19 de septiembre de 1936.

Notas y enlaces

1 Cano Ballesta, Juan“Literatura y tecnología. Las letras españolas ante la revolución industrial”, Valencia: Editorial Pre-Textos, 1999.

2 El punto 11 del manifiesto futurista reza como sigue: “11 Cantaremos a las grandes muchedumbres agitadas por el trabajo, el placer o la rebeldía, las resacas multicolores y polífonas de las revoluciones en las capitales modernas: la vibración nocturna de los arsenales y de los almacenes bajo sus violentas lunas eléctricas, las estaciones ahítas, pobladas de serpientes atezadas y humosas, las fábricas suspendidas de las nubes por el bramante de sus chimeneas; los puentes parecidos al salto de un gigante sobre la cuchillería diabólica y mortal de los ríos, los barcos aventureros olfateando siempre el horizonte, las locomotoras en su gran chiquero, que piafan sobre los raíles, bridadas por largos tubos fatalizados, y el vuelo alto de los aeroplanos, en los que la hélice tiene chasquidos de banderolas y de salvas de aplausos, salvas calurosas de cien muchedumbres.”

3 Miguel de Unamuno: (1915) “Al aeroplano”, en Obras completas, XV., Madrid: Aguilar, pág. 382.

4 José María Romero: “Canción del aeroplano”, en Grecia número 14. Sevilla: 1919, págs. 10-11.

5 Datos biográficos sobre José María Romero Martínezestán disponibles en las páginas web: 
https://www.poetasandaluces.com/profile/318/
http://mcnbiografias.es/app-bio/do/show?key=romero-martinez-jose-maria
https://www.diariodesevilla.es/sevilla/saga-Romero-ateneistas_0_237876920.html
http://radiaciontransparente.blogspot.com/2012/08/cancion-del-aeroplano-por-jose-maria.html

 

 

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Descartes. Alfonso Brezmes.

Enlace a Descartes de Alfonso Brezmes en poesía y ciencia

Descartes

Los caminos por los que se eligen los poemas de poesía y ciencia son muy variados, aunque podrían resumirse en tres: los buscas, los encuentras o alguien te lo pone en bandeja. Este último es el caso del poema Descartes de Alfonso Brezmes, (Madrid, 1966), que nos llegó, a principios de julio, a través del aviso de un buen amigo que lo descubrió.

Después se trata de acercarse al poema con cuidado y tratar de entenderlo. Debo decir que tal como me llegó el título del poema Descartes – con mayúsculas – me fui de forma automática a la figura del gran filósofo francés del siglo XVII. Pero no era  eso. El poema lleva por título Descartes  porque, en su mayor parte, identifica y menciona un proceso de descartes; esto es, temas que se apartan, evitan o excluyen. El poema va desgranando descartes de cuestiones importantes en la comprensión científica del funcionamiento del mundo que nos rodea y en la comprensión de otras cuestiones existenciales.

 


 

Con el no por delante, (descartando), el poeta menciona con valor y admiración diferentes logros indudables de la ciencia; “… el álgebra exacta/ y su árbol de verdad irrefutable”; “….el cosmos infinito/ y su secreta arquitectura” o “…las leyes de los cuerpos /que gobiernan su atracción y su repulsa”…

El poeta continúa descartando otras importantes cuestiones ya no propiamente científicas, sino, más bien existenciales, o del terreno del alma, como como el silencio, la música, el amor – con el memorable verso: “…no el amor, ese desorden necesario;” - , y por último, nada menos, que la razón de la existencia.

Después de la enumeración cadenciosa que suponen los 10 versos iniciales, el poema finaliza con un quiebro final de 2 versos dodecasílabos, en que el poeta, quizá deslumbrado o abrumado por la complejidad o inaprensibilidad del mundo, aspira solamente a comprender su lugar o su papel en la maravilla que es el mundo.

“Si al menos lo supiera antes de morirme:
qué pinto yo aquí, en esta maravilla.

Descartes está incluido en “Sed” - último libro publicado por Alfonso Brezmes - y, tomando nota de una conjetura que se me sugiere, bien pudiera considerarse el titulo del poema como un juego de palabras con el nombre del filósofo francés; ya que las referencias científicas lo son a la física y a las matemáticas que rigen el orden del cosmos; orden que tan caro le era a Descartes: filósofo y científico.

El poema, que resulta moderno y bastante elegante, tiene esa redondez de ciertos poemas en los que se siente que están todas las palabras necesarias; ni una más ni una menos y en su orden, no en otro. Nos trae un aliento de lo mejor de la denominada en nuestro país en los últimos años como “poesía de la experiencia”; muy en la línea de la editorial Renacimiento en la que Alfredo Brezmes ha publicado toda su obra poética: “La noche tatuada” (2013), “Don de lenguas” (2015),  “Ultramor” (2017) y “Sed” (2020).

 

Alfonso Brezmes y la fotografía

Al contrario que la gran mayoría poetas españoles actuales,  Alfonso Brezmes no proviene del mundo académico de las letras, sino que es un artista que se ha desenvuelto, de forma autodidacta, con gran éxito en el campo de la fotografía. (Nota 1).

 

 ‘El pozo de los deseos’. (C) Alfonso Brezmes. (Exposición en Blanca Berlín)

Ha participado en diversas exposiciones individuales en las galerías Caprice Horn (Berlín), Stieglitz 19 (Amberes) y en las galerías madrileñas Cámara Oscura y Blanca Berlín. Ha estado representada en ferias como ARCO, ESTAMPA, ARTESANTANDER, y su obra forma parte de la Colección de Arte Contemporáneo de la Comunidad de Madrid (Centro de Arte Dos de Mayo) y del Archivo Fotográfico de la Comunidad de Madrid.

Con el uso de técnicas mixtas en apoyo de la cámara fotográfica, y sirviéndose de todos los materiales a su alcance: el papel y las tijeras, pasando por el escáner, los collages manuales y las animaciones pobres hasta el uso de las palabras crea fantásticos mundos, fronterizos territorios entre la realidad y el sueño. (Nota 2).

 

El poeta Alfonso Brezmes 

En la entrevista Alfonso Brezmes: «Siempre lo más bello lo vi en los demás»realizada en 2014 en la web lasoga.org, el autor de la misma, Nestor Villazón, define al poeta como un “hombre calmado y atento que es, seguro de sí mismo y sin miedo a rebatir cualquier argumento, pero siempre con mesura y cordialidad”.

En esta entrevista podemos conocer mejor la personalidad del poeta y las cualidades de su obra poética. En ella Alfonso Brezmes se califica a si mismo como poeta tardío:

” Si algo he aprendido con el paso de los años es a esperar. Y esperar es lo que he hecho: a que viniesen a mí las imágenes cuando las soñaba; a que venga a mí la palabra cuando la llamo. Este proceso tarda mucho, a veces toda una vida, depende de cada uno. Yo soy un poeta tardío y, qué le voy a hacer, mis frutos han nacido maduros, listos para comerse; otra cosa es que puedan o no gustar, o que no sean aptos para todos los paladares: nada hay más absurdo que intentar complacer a todo el mundo. Ahora bien, mentiría si dijera que esto ha surgido de la nada: he sido un voraz lector desde muy pequeño y un poeta en la sombra. Solo cuando he sentido que tenía algo que decir, me he atrevido a hacerlo.”

Por nuestra parte sólo tenemos que añadir que nos alegramos enormemente de que Alfonso Brezmes haya sentido que tenía algo que decir y lo haya dicho; es decir que haya dejado  que su obra poética haya visto la luz y la tengamos disponible para nuestra felicidad y disfrute. Y un último poema, muestra de su enorme calidad y humanidad.

Los puntos invisibles

Desconfío de las rectas:
van a donde quiero ir,
no por donde quiero ir.

La sucesión de los recodos
que conducen a un lugar
¿no son acaso parte del lugar?

¿No dibujan las flechas
dirigidas a un solo corazón
el mapa mismo del deseo?

Una vez estuve a punto de perderme
por querer salir del ahora
para llegar antes al después.

Solamente cuando tardo
porque entro en el paisaje
logro ver los puntos que lo unen.

Sólo cuando me demoro
en el camino que me lleva
logro saber a dónde voy.

A ciertas alturas de la vida,
el por dónde es importante:
Ítaca —ya lo sabíamos—
se desvanece al llegar.

 

Notas y enlaces

1. En la web de la galería Blanca Berlín se puede acceder a una buena muestra de la obra fotográfica de Alfonso Brezmes; y, también, en su propia Web: https://alfonsobrezmes.wordpress.com/ .
2. Para conocer con más detalle a la obra fotográfica de Alfonso Brezmes enlazamos a las reseñas de sus exposiciones “Espacios privados” en la galería Cámara Oscura de 2011 y “Alguna vez en ninguna parte” en la galería Blanca Berlín en 2014.

 

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Navacerrada, abril. Pedro Salinas

Enlace a Navacerrada, abril de Pedro Salinas en poesía y ciencia 

La aparición en 1924 de Presagios consagró a Pedro Salinas (1924-1951) como una de las figuras más notables de las nuevas generaciones literarias, con su dominio de una poesía que – sin acusar demasiado entusiasmo por ello- se ve enriquecida por los recursos y temas propios del ultraísmo y el creacionismo, va aligerándose de los más clásicos recursos de la retórica de fin de siglo: lo decorativo, lo sensorial y la musicalidad excesiva, y se afianza en la búsqueda de un nuevo lenguaje, más llano y cotidiano.

 

Publicado cuatro años después, Seguro azar corresponde a una nueva relación del poeta con la realidad, realidad que es la de los “tiempos modernos” de los años veinte: el cine, el automóvil, el teléfono, la luz eléctrica, los aviones… Triunfa plenamente la máquina, el progreso técnico y en general los grandes temas de la modernidad que despiertan el interés del poeta.

Muy representativos de esta nueva sensibilidad poética son tres poemas: Underwood girls, en que son protagonistas las nuevas máquinas de escribir y las mecanógrafas, en ese momento sus usuarias principales. (Nota 1).

… Despiértalas,
con contactos saltarines
de dedos rápidos, leves,
como a músicas antiguas.
Ellas suenan otra música:
fantasías de metal
valses duros, al dictado.”

Tecnología, la de las máquinas de escribir y los teclados, que han continuado como principal muy cerca de nosotros a lo largo de todo el siglo XX y hasta hoy; y que constituyen éstos, (los teclados, el teclado qwerty en particular), de una de las paradojas más llamativas de las tecnologías del siglo XX: el que – por motivos accidentales históricos – pueden resultar triunfadoras  tecnologías que no son las más perfectas entre las posibles para el desempeño de su función. (Nota 2).

En un segundo poema, que incluimos en poesía y ciencia en enero de este 2020, (ver nota 3), es 35 bujías, el protagonismo corresponde a la energía eléctrica a través de evocación de la bombilla eléctrica, como princesa encarcelada en su “castillo de cristal”, con las ventanas cerradas para que no la vean espías y raptores. Le basta “apretar un botón” para sentirla a su lado.

“…Pero de noche
cerradas las ventanas
para que no la vean
—guiñadoras espías— las estrellas,
y la soltaré. (Apretar un botón).
Caerá toda de arriba
a besarme, a envolverme
de bendición, de claro, de amor, pura…”

Pedro Salinas

Sin embargo, como indica, al respecto de este poema, Juan Cano Ballesta en su libro y Literatura y Tecnología, “El mundo de la tecnología queda envuelto en una aureola de encanto y poesía…la atmósfera de cuento de hadas o de aventura amorosa, contiene para Pedro Salinas – a diferencia de los futuristas y primeros ultraístas – más belleza poética que los artefactos de la técnica.”  (Ver Nota 4).

Navacerrada, abril, es un sorpresivo poema, en versos blancos heptasílabos, cuya clave interpretativa se halla en su final. A lo largo del poema, el poeta parece llevarnos a un poema de amor convencional: “Los dos solos. ¡Qué bien / aquí, en el puerto, altos”… Pero al final del mismo, el sentido cambia y descubrimos que el alma y la fuerza – que se suponía iba a referirse a  la amada – es, en realidad, de los doce caballos del automóvil con el que el poeta ha hecho su escapada a la sierra madrileña.

El profesor Cano Ballesta , (ver Nota 4), lo comenta del modo siguiente.

“(sic) Navacerrada, abril viene a ser un canto al automóvil, que se sitúa, no obstante, lejos de los himnos futuristas. Capta un instante singular, en las alturas del puerto, a solas con su automóvil, tras larga carrera y ante el panorama del ancho paisaje segoviano. Poeta y máquina, como amante y amada, quedan fundidos para dar plenitud al prodigioso instante, que se interrumpe cuando súbitamente se lanzan a correr << por un mundo / de asfalto y selva virgen >>. A la máquina fría e insensible ha fundido el hombre su alma formando la unidad superior en que impera supremo el ser humano tras incorporarse todas las conquistas de la tecnología. La fuerza anímica se suma al ímpetu del motor:

Y de pronto mi mano
que te oprime, y tú, yo,
-aventura de arranque
eléctrico-, rompemos
el cristal de las doce,
a correr por un mundo
de asfalto y selva virgen.
Alma mía en la tuya
mecánica; mi fuerza,
bien medida, la tuya,
justa: doce caballos.

En cuanto a su aproximación a la tecnología, como interpreta el profesor Cano Ballesta, “Salinas no se sacia en las meras apariencias, busca el alma de las cosas, su profunda verdad a la tecnología (…) Los inventos de la técnica no le conducen a un entusiasmo incondicional. Muchas veces son un mero pretexto para crear una poesía insólita en que al poner en contacto dos mundos distantes brota la chispa electrizante de la emoción lírica más pura.”

Poesía insólita, emoción lírica y maestría que nos ofrecen estos tres poemas del maestro de la generación del 27, Pedro Salinas. (Nota 5).

Notas y enlaces

1. Incorporado a poesía y ciencia en julio de 2005, Underwood girls pertenece ya  a su tercer poemario, Fábula y signo de 1931. 
2. Ver David, Paul D. “Clío y la economía del QWERTY”. En Revista asturiana de economía – RAE Nº 37, 2006
3. Incorporado a poesía y ciencia en enero de 2020. 35 bujías
4. Cano Ballesta, Juan. “Literatura y tecnología. Las letras españolas ante la revolución industrial (1890-1940)”. Editorial Pre-Textos.1998. (Corregida y aumentada de la edición original: Editorial Orígenes, 1981). Dedicados a la poesía de Salinas en el libro están, además del capítulo La modernidad de un humanista de la edición original, (pgs. 204-210); un apéndice nuevo en la edición de 1998 de título: Pedro Salinas: el vanguardismo lúdico de un humanista, (pgs. 367-391).
5. Los tres libros citados: Presagios, Seguro azar y Fábula y signo, se encuentran editados en Alianza Editorial, Biblioteca Salinas, Madrid 1993.

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