Archivo de junio, 2019

Cuadrados y ángulos. Alfonsina Storni.

Enlace a Cuadrados y ángulos de Alfonsina Storni en poesía y ciencia

Cuadrados y ángulos

Ubicado junto a otros – en el capítulo de poemas dedicados a la geometría -  encontré hace varios años Cuadrados y ángulos de Alfonsina Storni en el número 253 de la revista Litoral, monográfico sobre  “Ciencia y poesía, vasos comunicantes”, publicado en junio de 2012.

El poema, que es como una letanía, me causó una impresión seca y cortante por su desnudez y su sobriedad. A uno le gustaría contar con el referente del paisaje concreto del que está hablando Alfonsina Storni. Si es que existe un paisaje concreto en el que se inspiró o si es, más bien, un constructo anímico de una poeta de tan acendrada y enfermiza personalidad; eternamente descontenta e infeliz al chocar su extrema sensibilidad con unas realidades en las que, prácticamente, nunca acababa de encajar. Ver notas 1 y 2.

Alfonsina Storni. (Wikipedia)

En 1921 la editorial Cervantes de Barcelona en su colección “Las mejores poesías de los mejores poetas”, publicó una selección de la obra de Alfonsina Storni. En el prólogo de la citada edición se analiza la obra de la poeta argentina y en el encontramos los siguientes párrafos que creo que, en buena medida, proporcionan claves para el análisis de su obra y personalidad.

(Sic) A propósito de su obra, escribe el poeta Fernando Maristany:

“La obra de Alfonsina Storni nace de su gran sensibilidad anímica. Su alma se cierne sobre las realidades de la vida a una altura a la cual no puede seguirle la materia. De aquí que ambas se hallen en desacuerdo. El dilema es éste: O descender el alma al nivel de la materia o ascender la materia al nivel del alma. La relativa paz sólo puede hallarse en su relativa armonía. Pero el alma de Alfonsina Storni no transige en descender. Las realidades de la vida no llenan sus anhelos, sus aspiraciones idealistas. (…)

Como en Shelley, hay en Alfonsina Storni un idealismo intransigente, que hace que tropiece con rudeza contra las cosas vulgares y macizas de la vida. Nuestra poetisa se siente incomprendida y solitaria entre las gentes, siente su vida, por lo general, fallida; siente que sus más grandes aspiraciones no han logrado realidad plena, e instintivamente se pregunta el motivo. Se hace reflexiva. Analiza psicológicamente las causas exteriores e interiores. Y en sus adentros halla contradicciones, desfallecimientos, puntos obscuros, misterios  desconcertantes que algo de su propia esencia rechaza (….) y acaba por desconfiar de su propio corazón, para con el cual se muestra intolerante, dura, cruel, a veces. Conscientemente se humilla, se desprecia.

Luego reacciona, se hace efusiva, y asciende en un vuelo recto y seguro hacia las más inmateriales generosidades, tal como las siente en aquel momento, tal como, con toda el alma, quisiera sentirlas siempre. Y, en su efusión, se siente buena, purificada por el sacrificio… Pero cuando bajo esa impresión llega un nuevo dolor, busca en las crueldades  externas la causa de ese mal que la exacerba. Y aparece la amargura, la afilada ironía, el cansancio, el desdén hacia la vida… Y analiza de nuevo su alma, y otra vez se castiga, y saca de ella nuevas y más puras efusiones… Terrible círculo vicioso, cuya causa está en la intransigencia de su alma y de su materia, que reclaman, cada una desde su plano, sus fueros opuestos.

También el prólogo, sobre el poema Cuadrados y ángulos, se comenta sucintamente

“En ocasiones  se expresa con una boutade  genial, y llora la vulgaridad y la rectilínea monotonía ciudadana, con una lágrima cuadrada, como sus “cuadras” y sus casas”

Sus cuatro primeros versos de 12, 6, 9 y 6 sílabas son repetición y letanía de casas enfiladas y cuadrados. En los tres siguientes esa monotonía geométrica se traspasa a las gentes con “…alma cuadrada/ ideas en fila/ y ángulo en la espalda.” ; y en los dos últimos llega a la poeta misma que vierte una lágrima cuadrada.

Cuadrados y ángulos, estaba incluido en el poemario El dulce daño publicado en 1918. El poema se incluye en la última sección del libro cuyo título es “Hielo” y va seguido del poema Aspecto en el que vuelve a aparecer la geometría

Aspecto

VIVO dentro de cuatro paredes matemáticas
Alineadas a metro. Me rodean apáticas
Almillas que no saben ni un ápice siquiera
De esta fiebre azulada que nutre mi quimera.
Uso una piel postiza que me la rayo en gris.
Cuervo que bajo el ala guarda una flor de lis.
Me causa cierta risa mi pico fiero y torvo
Que yo misma me creo pura farsa y estorbo.

 

Alfonsina Storni, la leyenda

La importancia de Alfonsina Storni dentro de la poesía del siglo XX es innegable. Es, sin embargo, aún, más potente su trágico final que es mito y es leyenda, alentados por esa inmensa canción que es Alfonsina y el mar, de Ariel Ramírez y del escritor Félix Luna.

De hecho, mucha gente cree o ha creído que la letra de la canción fue según el cual la letra de la canción fue originalmente la carta de suicidio de la poetisa o un último poema de Alfonsina Storni, musicado en la canción. No es así.

El 18 de octubre de 1938, Alfonsina viajó a Mar del Plata. El 25 de octubre escribió cartas de despedida a su hijo Alejandro –que tenía 26 años- y a su colega, el escritor Manuel Gálvez, y un poema, “Voy a dormir”, para el Diario La Nación. Sobre la una de la madrugada abandonó su habitación. Dos obreros encontraron su cadáver al día siguiente. Parece que se arrojó al mar desde una escollera.

Voy a dormir

DIENTES de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación, la que te guste;
todas son buenas: bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes…
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides… Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido…

 

Notas y enlaces.

1. En referencia a la vida y obra de Alfonsina Storni, (además de los enlaces incluidos en el post sobre la selección “Las mejores poesías de los mejores poetas” de la editorial Cervantes y sobre el libro El dulce sueño), se puede mencionar la información incluida en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes:  http://www.cervantesvirtual.com/portales/alfonsina_storni/autora_apunte/; y también, en el Centro Virtual Cervanteshttps://cvc.cervantes.es/actcult/storni/

2. Una buena selección de la obra de Alfonsina Storni junto con una introducción a su obra se puede obtener en Entre el largo desierto y la mar, con selección y prólogo de Marilyn Bobes.

 

 

 

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Giovanni Battista Piranesi de Guillermo Carnero.

Enlace a Giovanni Battista Piranesi de Guillermo Carnero en poesía y ciencia.

Al recuperar la poesía reunida de Guillermo Carnero entre 1966 y 1977 en el volumen Ensayo de una teoría de la visión, (Hiperión, 1983), me reencuentro con la corriente poética culturalista que, para simplificar, podríamos denominar “de los novísimos” que tanto leí y me fascinó a finales de los años setenta y principio de los ochenta.

Nombres y obras de, sobre todo, Pere Gimferrer, Leopoldo Mª Panero, Manuel Vázquez Montalbán y Guillermo Carnero constituyeron una novedad extraordinaria y fueron cruciales en mi formación como lector de poesía. Resumiendo brevemente esta corriente de “los novísimos”, podríamos decir que consideran la realidad externa como fuente principal de la poesía; frente a la concepción dominante en la poesía de los escritores “de los 50″ en que la realidad estribaba en la noción de que la realidad era el “yo haciendo algo en mis circunstancias” con un conjunto de sucesivas descargas expresivas y narrativas.

Ahora bien, se parte de la incapacidad de la razón racionalista para conocer en su totalidad la realidad concreta; por lo que se inclinan a lo individualizado y a lo concreto. Por consiguiente dan por supuesto, también, de la insuficiencia del lenguaje para el conocimiento pleno de la realidad. Por tanto, el poema no intenta expresar la realidad sino que pretende ser cifra de nuestra experiencia de la realidad.

La poesía es más descriptiva que narrativa y se considera que cuando se poetiza disponemos de los recuerdos e impresiones, que se modifican según las necesidades del poema, por lo que el poema que acaba ostentando un contenido irreductible y propio. De esa forma las palabras acaban remitiendo a un mundo que no es el de la experiencia, sino el que el propio proceso de elaboración del poema se ha encargado de construir.

Al releer el libro antes mencionado, me di cuenta de la importancia que cobra en la obra de Guillermo Carnero,  (Nota 1), de esos años, la ciencia y sus protagonistas, redescubriendo una serie de poemas que de forma inmediata me planteé su posible incorporación a la sección poesía y ciencia de madrimasd.org. Habría elegido en primer lugar, sin dudarlo, Elogio de Linneo de su poemario El sueño de Escipión de 1971.

Sin embargo, una revisión del histórico de la sección, me hizo descubrir que ya contábamos con tres poemas de Guillermo Carnero en poesía y ciencia que eran: Museo de Historia Natural, (incluido en octubre de 2003), Búsqueda de la certeza, (Id., en enero de 2004) y Elogio de Linneo, (Id., en febrero de 2006), a cuyos textos pueden acceder en este enlace.

Pero hay más poemas; y dos, entre ellos, que me parecen magníficos y en los que motivos científicos relacionados con la arquitectura y la arqueología son el núcleo de los mismos. Se trata, en primer lugar, de Paestum, poema en el que se plantea la geometría de la arquitectura griega clásica, (dórica), existente en esa ciudad italiana como la imagen propia de los dioses.

En segundo lugar, el poema Giovanni Battista Piranesi plantea un cierto retrato y valoración del arquitecto veneciano del siglo XVIII, famoso maestro del grabado y arqueólogo pionero. Dado el hecho de que el próximo año se conmemore el 300 aniversario del nacimiento de Piranesi y, con ese motivo, esté abierta actualmente, (del 7 de mayo al 22 de septiembre),  la exposición “Giovanni Battista Piranesi en la Biblioteca Nacional de España”, ha resultado más fácil la elección. (Nota 2).

La poesía de Guillermo Carnero

A partir de su libro El sueño de Escipión de 1971, la poesía de Guillermo Carnero deja de referirse directamente a la realidad o a la vida como tales y desaparece de su obra todo patetismo apropiándose de su discurso un tono de gran calma, donde apenas aparece el sentimentalismo aunque se mantiene una delicada sensibilidad y se hace más cartesiana y más precisa.

 

 Guillermo Carnero (Revista Mercurio. Noviembre 2018)

El poema no pretende conocer el mundo sino ofrecer un orden del espíritu o presentar una hipótesis sobre la realidad: tersura en la dicción y belleza a fuerza de rigor. Estas son palabras de Carlos Bousoño, autor del prólogo de la poesía reunida de Guillermo Carnero, entre 1966 y 1977, en el volumen Ensayo de una teoría de la visión, (Hiperión, 1983).

Puede, según el prologuista, asignarse al arte del poema lo que él propio poeta dice de la ciencia en el poema Elogio de Linneo, sin más que cambiar “ciencia” por “poema”.

“El poder de una ciencia (de un poema)
no es conocer el mundo: dar orden al espíritu.
Formular con tersura
el arte magna de su léxico
en orden de combate: el repertorio mágico
de su nomenclatura y las categorías
su tribunal preciso, inapelable prosa
bella como una máquina de guerra”.

Giovanni Battista Piranesi es el segundo poema que aparece en el libro Variaciones y figuras sobre un tema de La Bruyere de 1974. Está contenido en el capítulo Introducción junto al poema inicial Discurso del método en el que se desarrolla una especie de teoría o preceptiva sobre la producción poética. En él se menciona el cientifismo, indicando:

“… se evitará la acusación de cientifismo y otra parecidas
y no resultará el texto mermado en su potencialidad poética
- aunque toda terminología especializada adquiere por su sentido arcano
y supuestamente preciso, un gran valor poético.”

De hecho, en los dos libros mencionados y, también, en el siguiente, El azar objetivo, Guillermo Carnero escribe un buen número de poemas que se dedican a científicos o a temas científicos como los tres que se han mencionado anteriormente (y que ya se incluyeron en poesía y ciencia, entre 2003 y 2006), a los que habría que añadir los poemas Meditación de la certeza, De la inutilidad de los cristales ópticos y, también Paestum, (que ya hemos mencionado: hermoso canto a la geometría de la arquitectura griega como imagen de sus dioses, frente a los inciertos y tenebroso trazos de otros dioses), y el dedicado a Piranesi.

Giovanni Battista Piranesi

El arquitecto veneciano Giovanni Battista Piranesi, fantástico artista del grabado y uno de los primeros arqueólogos, con su fascinante y enigmática personalidad – que sigue sorprendiendo y entusiasmando a los 300 años de su nacimiento – es el protagonista del poema de título homónimo escrito por Guillermo Carnero, que es – digámoslo claro – uno de los mayores poetas españoles de los últimos cincuenta años. Serenidad y elegancia, cultura e inteligencia y hermética claridad, presentes en su relevante obra poética, caracterizan el poema.

En Giovanni Battista Piranesi nos encontramos con una primera estrofa en la que se abunda en los trampatojos de alguno de sus grabados, lo que lleva a visiones equívocas.

“pues la calzada que allá abajo cruza
el valle, nebulosa, lejanísima,
arranca de sus pies.”

Por ello, ya no pueden resultar extraños, (“Y así es menor que exista…”), obeliscos alzados sobre columnas o que los arcos de triunfo se vean rematados “por un bosque de cedros y de sauces llorones”.

La conclusión a que los coetáneos de Piranesi parecen llegar y, también, la conclusión a la que el poema aboca es clara:

“Y dijeron de él: parva imaginación
esclava del pasado – su genio, si lo tuvo
pereció bajo el peso de la bibliografía.”

Pobres resultados, (ya que parva significa “pequeña en tamaño, importancia o cantidad”, según el diccionario de la RAE), y el poema se cierra con ironía

“Y le llamaron arqueólogo

Con lo que le no le dieron a Piranesi por artista, se lo adjudicaron a lo que, después, comenzaría a ser una nueva ciencia: la arqueología.

Notas y enlaces

1. En  cuanto a la obra de Guillermo Carnero,  en internet, hay una buena muestra en varios lugares. De fecha 29-09-2004, en la Fundación Juan March se puede encontrar: a) una selección de sus poemas, junto con una poética del autor y, también, b) se pueden escuchar algunos de los poemas recitados y una conferencia sobre su obra.
Otra selección de poemas de Guillermo Carnero, se encuentra en la publicación Poesía en el campus de Febrero de 2000.
Por último, en el Centro Virtual Cervantes se aloja una página que incluye Semblanza crítica y entrevista, textos y bibliografía de Guillermo Carnero.

2. Desde el 7 de mayo al 22 de septiembre de 2019 se celebra en Madrid la exposición Giovanni Battista Piranesi en la Biblioteca Nacional de España. Esta exposición, organizada por la BNE en colaboración con el IPCE, tiene como objetivo el estudio y catalogación razonada del riquísimo fondo de estampas y libros, y de un precioso dibujo para su serie de las Carceri, de Giovanni Battista Piranesi (1720 – 1778). Con motivo de esta colaboración, el IPCE ha restaurado 32 estampas y 17 obras encuadernadas, que se exhibirán en la exposición.
Se mostrarán cerca de trescientos grabados, en su mayoría procedentes de la Biblioteca Nacional de España, pero también otros dibujos, objetos, esculturas y lienzos procedentes de otras instituciones españolas e italianas.
Por otra parte, la exposición de los Piranesi se enriquece con la presencia en la muestra y en el catálogo de colecciones de estampas y grabados de otros autores que influyeron notablemente en la obra del arquitecto y grabador veneciano, del siglo XVI al XVIII, de Palladio, Duperac o Juvarra a Fischer von Erlach, Vasi, Tiépolo o Canaletto, entre otros muchos.

 

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