Leo a Tomás de Aquino en el Smartphone. Juan Antonio González Iglesias.

Enlace a Leo a Tomás de Aquino en el Smatphone de J.A. González Iglesias en poesía y ciencia

Entre la poesía que podríamos acabar considerando como “poesía de (cierta) temática científica”, puede ocurrir que la presencia de motivos científicos o tecnológicos no sea extensa sino más bien breve; apenas una frase escogida inscrita, junto con otras más, en el sentido e intención del poema. Sin embargo sucede, a veces, que esa pincelada – aportada desde la ciencia y la tecnología – se constituye en referente y uno de los atractivos fundamentales del poema.

Es lo que ocurre, por ejemplo, en Escrito a cada instante, del poemario de mismo título de  Leopoldo Panero. Es, sin duda, uno de los mejores poemas del poeta astorgano, padre de la saga de los Panero y muestra inequívoca de la mejor poesía religiosa que se ha escrito en el siglo XX.

En el centro del poema, después de esa potente imagen sobre la incierta aproximación que tenemos de la búsqueda de Dios:

Y su nombre sin letras,
escrito a cada instante por la espuma,
se borra a cada instante
mecido por la música del agua;
y un eco queda solo en las orillas.

aparece una gran interrogación con una poderosa forma matemática:

¿Qué número infinito
nos cuenta el corazón?

y lo que sigue es ese corazón, una y otra vez, ciega e infinitamente el que va a pronunciar Su nombre.

También pasa en el poema del poeta portugués  Daniel Faria que empieza con el verso Me causa aflicción todo lo que muere. 

En su mitad, en un poeta absolutamente herido por la palabra, posiblemente el poeta más místico del final del siglo pasado, con una obra hecha de palabras intemporales sin apenas referencias al mundo de hoy, incluye los versos siguientes:

Me causa aflicción toda ausencia no anunciada
He encendido la luz por toda la casa y he electrificado la voz.
Ahora puedo ampliar el fulgor de los gritos.

Y se nos quedan grabadas esas bombillas encendidas y esos altavoces electrificados para ampliar esas voces interiores que Faria espera en el poema. (Ver Nota).

Y es lo que ocurre también con Leo a Tomás de Aquino en el Smartphone, que aparece hoy en poesía y ciencia, de Juan Antonio González Iglesias. El sorprendente endecasílabo inicial es tan impactante; tiene tanta fuerza la imagen de llegar a usar un smartphone para leer a Tomás de Aquino en latín, que el poema queda marcado y hasta cuesta trabajo alejar esa imagen para centrarse en la lectura del poema que trata de la tesis del  Doctor Angélico acerca de que el Bien se expande por el mundo y de la certeza del poeta de que, efectivamente, es así aunque el Mal igualmente se difunda.

Poema optimista y confiado en que no se duda de la expansión del Bien, de la fórmula “escrita en un idioma/ pensado para el mármol, para el bronce…. / Y ahora para la página del móvil”.  Poema que, en sí mismo, es deseo del poeta que llegue a ser una más de las cosas que, con su difusión, contribuya a desequilibrar el mundo para bien, y que finaliza con la imagen del rastro de esa difusión como una brisa deliciosa, tregua de agosto matinal, cuyo soplo desciende “desde la sierra fría hasta la playa”.

Leo a Tomás de Aquino en el Smartphone está incluido en Confiado de 2015,  último libro publicado por Juan Antonio González Iglesias que obtuvo el XXXVI Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla. En él se incluyen algunos poemas más, también memorables, en los que la “difícil facilidad”, (como indica Luis Antonio Villena en la reseña crítica en El Mundo), la calidad indiscutible del verso y la voz propia de J.A. Iglesias se aplica a la descripción y reflexión sobre las nuevas tecnologías de nuestro mundo actual. Mencionaremos, en este sentido,  Benditos los ignotos, (ya publicado en poesía y ciencia en diciembre de 2014), y Libérame del reino de la cantidad. En otros registros de admiración por la naturaleza y la cultura, destacan Ha brotado la parra verde y roja y Elogio a la Biblioteca Pública.

 

Notas y enlaces

1. Daniel Faria (1971-1999) es una de las voces más sorprendentes de la última poesía portuguesa. Dos de sus principales libros de poemas llevan por título  Explicación de los árboles y de otros animales y Hombres que son como lugares mal situados han sido ya publicados por la Editorial Sígueme en 2014 y 2015, que editará en el futuro el último gran libro de poemas de Faria, Los líquidos. El poema que hemos mencionado, Me causa aflicción… se encuentra incluido en Explicación de los árboles y de otros animales. del que enlazamos a la reseña crítica aparecida en el diario El País. A continuación se incluye el texto completo del poema.

Me causa aflicción…

Me causa aflicción todo lo que muere

Como me da pavor cada noche que cae.
¿Cómo he podido olvidar el camino hacia afuera?

Infeliz de mí que olvidé las sendas de la caza.
¿Comeré hierba?¿Sol?¿Comeré estepas y estepas
Ardiendo?

Voy a ponerme a la mesa y esperar.

Me causa aflicción toda ausencia no anunciada
He encendido la luz por toda la casa y he electrificado la voz.
Ahora puedo ampliar el fulgor de los gritos.

Puedo abrir veredas en el fuego: conozco el ritmo de la mano exacta
Que hizo al pueblo atravesar en seco el interior de las aguas.

Voy a sentarme a la mesa. Voy a dejar que se enfríe la comida.
A hacerme la cuenta de que estoy esperando.

 

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