Madrid retiene la primera hora de las lluvias por ser muy contaminantes

Antes de arrojar al suelo una colilla, un papel o de dejar abandonada una botella de plástico, recuerde dónde acabará. La polución, la suciedad, los excrementos de las mascotas y cualquier residuo sólido al que sorprendan lluvias terminará inevitablemente en las alcantarillas. Hasta ahora, el Canal de Isabel II Gestión identificaba los primeros 20 minutos de las grandes trombas de agua como los más contaminantes. Sin embargo, en recientes análisis han detectado que la toxicidad de las precipitaciones que llegan hasta los tanques de tormenta no cesa durante una hora, además se trata de aguas que son incluso más tóxicas que las fecales.

Grupo Ingeniería Química UAM

Los tanques de tormenta han permitido en las últimas décadas almacenar la lluvia que llega hasta las depuradoras a través de la red de saneamiento y que, por su volumen, no puede ser tratada en el instante. De esta forma, además de evitar riadas en las calles se impide que la suciedad y los objetos que arrastra acaben en el río Manzanares. Madrid es la única gran capital europea que no tiene un cauce importante con capacidad autodepurativa. Por ello, resulta imprescindible retener el agua de lluvia más contaminada, antes de que llegue al río.

Si no se retuvieran y trataran convenientemente, entrarían al cauce grandes cantidades de microorganismos. Entre ellos puede haber patógenos de todo tipo y aceites de motor, diésel o fertilizantes, enumera. En este tipo de aguas, el oxígeno disuelto se consume debido a la descomposición de la materia orgánica y los compuestos amoniacales que lleva, por lo que se produciría malos olores en toda la ciudad. A ello se añade que, gracias a las cámaras de desbaste que hay en el recorrido hacia los tanques de tormenta, se impide que se acumulen en la ribera, orilla y fondo del Manzanares toneladas de objetos como tablones o plásticos.

El tanque de tormentas de Arroyofresno es el más grande del mundo, según los datos de los que dispone el Canal de Isabel II. Está bajo el campo de prácticas de golf del Club de Campo Villa de Madrid. Hasta él llega la mezcla pluvial que recorre la superficie de los distritos de Fuencarral-El Pardo, Chamartín, Tetuán y Moncloa, así como la procedente de la propia red de saneamiento en los momentos de fuertes precipitaciones. La media son unos 30 metros cúbicos de agua por segundo, pero puede recibir hasta 100. En este caso, el colector que alimenta esta enorme instalación está desdoblado, para poder enviar el agua residual a la cercana depuradora de Viveros de la Villa. La conexión con la red de alcantarillado se realiza mediante un espectacular colector de 6,5 metros de diámetro y 3 kilómetros de longitud.

Ante un episodio de lluvias fuertes, las depuradoras de la capital van recibiendo el agua recogida en los tanques según van teniendo capacidad para tratarla. Tras ello, puede ser entregada al río completamente regenerada sin que suponga ningún tipo de amenaza ecológica. Gracias a este sistema, se ha mejorado la calidad del agua no sólo de Madrid, sino también Tajo abajo. Parte de ella también se puede aprovechar en usos de consumo no humano como el riego, el baldeo de calles o a nivel industrial.

Fuente:

http://www.abc.es/espana/madrid/abci-tanques-tormentas-madrid-retiene-primera-hora-lluvia-altamente-contaminante-201611050140_noticia.html

Canal de Isabel II Gestión.

 

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