Desigualdades sociales en salud en la Comunidad de Madrid (13): Las clases sociales en Madrid

Por Javier Segura del Pozo

Médico salubrista

Dentro de la serie sobre DSS en la Comunidad de Madrid, seguimos explorando algunas lógicas que nos expliquen los patrones territoriales y la distribución por grupos sociales de indicadores de salud, como la mortalidad o la morbilidad, en nuestros estudios de epidemiología social. Además de usar el lugar de residencia (y sus características socio-demográficas) como variables sociales, también utilizamos categorías sociales individuales, como son la clase social y el nivel educativo. Aunque la información sobre clases sociales es escasa, la CM es una región con características especiales de empleo (importante peso del sector publico, salarización, terciarización, precarización, peso del empleo femenino, presencia de empresas multinacionales, alta proporción de profesionales universitarios y cuadros) que influyen en su estructura de clases sociales. Mas del 50% de los madrileños, pertenecen a la informe masa de la “clase media”, en la que predominan los cuadros y los trabajadores manuales cualificados.

   gradiente

Figura 1: Representación de la relación entre gradiente social y salud. Fuente: ilustración del documento “Reducing heath inequity through a national plan of action”. Tone P. Torgersen, Norwegian Directorate of Health

 

Estudiar las clases sociales no está de moda

¿Qué podemos decir de nuestra estructura de clases sociales respecto a otras regiones de España? No es fácil encontrar estudios recientes sobre clases sociales en Madrid. Parece como si se hubieran dejado de hacer al entrar en 1990. Parece como si hablar de clases sociales ya no estuviera de moda y fuera una categoría académica de estudio desfasada y enterrada. La tradición de estudios sociológicos alrededor del concepto, florecidos en la década de los 70 y 80 tras el fin de la dictadura (recuérdese que para el franquismo era un tema tabú y de la orbita marxista), parecía haberse interrumpido.

Cuando la incipiente epidemiología social española quiso usar de nuevo este concepto en sus estudios de la década de los 90 (ejemplo, en las encuestas de salud o los estudios de mortalidad), tuvo que importar categorías del mundo anglosajón (como el concepto de clase ocupacional y la clasificación de Goldthorpe. O los estudios de neomarxistas como E. Olin Wright (Sobre la tradición weberiana y marxista de clase social y los estudios de E.O. Wright, ver en este blog el capitulo dedicado a “Las medidas de la desigualdad social: 1ª parte, la clase social” ,  dentro del curso de DSS).  Ello era debido, no solo a la ausencia de esta variable en los registros demográficos y de salud, sino en la ausencia de una investigación e interés sociológico en nuestro país. De cualquier forma, no descarto que sea una ignorancia mía y por lo tanto, si algún lector me puede aportar algún estudio mas reciente sobre la estructura de clases sociales en nuestra región o en España, se lo agradeceré profundamente. En caso de que no este errado, animo a investigadores sociales a profundizar en el tema.

Medio millón de empleados públicos

Hablar de clases sociales, es, entre otras cosas, hablar de ocupación (Cómo te ganas la vida). Una de las características de la ocupación en la CM, es el gran peso del sector público en el empleo, especialmente de la Administración publica. Según la última EPA (Encuesta de Población activa del primer trimestre de 2010), la CM contaba con 481.100 empleados públicos en sus tres niveles de administraciones (estatal, regional y local), lo que suponía un 19% del total de 3 millones de empleados públicos españoles. Aunque el número absoluto de casi medio millón de empleados públicos, sigue siendo importante, el desarrollo del estado de las autonomías (y la consecuente disminución de tamaño de la administración central ubicada en Madrid), ha hecho que la proporción respecto al total de empleo en la CM, se supere actualmente en casi todas las CC.AA (especialmente en Extremadura y Castilla-La Mancha, que superan el listón del 25%).

Sin embargo, tenemos que tener en cuenta que a la cifra de empleados públicos, debemos añadir el empleo de empresas que dependen de la administración. Esta shan aumentado en las ultimas décadas, al haberse hecho cargo de servicios “externalizados” por la administración (ejemplo, empleados de limpieza, seguridad de edificios, mantenimiento, informática, estudios y trabajos técnicos, etc.).  Tal como lo fue en el pasado (ver “Madrid villa y corte”), el Estado en sentido amplio, sigue siendo un potente empleador, contratista y motor económico en nuestra comunidad. Por ello, cualquier medida de contracción o expansión del gasto público tiene un efecto directo en nuestra economía regional y en la capacidad de consumo de los madrileños.

Desobrerización y precarización

La CM tiene una mayor tasa de salarización. En 1991, los trabajadores por cuenta propia representaban menos de la mitad en Madrid respecto a su peso en España (12,4% vs. 28,2% en España[1])

Por otra parte, como fruto de la crisis industrial y del declive de la clase obrera cualificada y estable, la CM ha sufrido una progresiva “terciarización” y “desobrerización”. En 2002, el sector servicios ocupaba al 77% de los trabajadores frente a la industria que solo daba trabajo al 13%

El peso del sector servicios y del empleo publico, ha conllevado un importante empleo femenino (especialmente en el sector servicios y el sector público) en la CM, lo que ha supuesto un importante número de familias con al menos dos ingresos. Aunque como luego veremos, también en esto hay un gradiente social y un patrón geográfico

Otro factor es una importante precarización, fruto de una gran proporción de contratos temporales y el proceso de externalización de servicios y empleos por las grandes empresas, tanto del sector público como privado. Ha generado una importante segmentación de las clases trabajadoras, según tengan empleo fijo o temporal, que ha repercutido, entre otras cosas, en el nivel de afiliación sindical, su capacidad de movilización, su capacidad de consumo y ahorro y en la posibilidad de plantearse proyecto de futuro (compra vivienda, tener hijos, etc.).

 proletario

Ejecutivos extranjeros trajeados, junto con inmigrantes con mandil

La globalización ha traído consigo que Madrid sea el asiento de grandes multinacionales que dan empleo a ejecutivos, tanto españoles como extranjeros de alto nivel de vida. En la CM, hay una mayor proporción de profesionales superiores y de cuadros organizativos y expertos, especialmente en el sector privado.  Por otra parte, como mencionamos en nuestro anterior post, la inmigración ha dado lugar a una nueva clase proletaria, que cubre los empleos que no desean ocupar los nativos (servicios, ayuda a familias, construcción).

  piranide

Figura 2: La pirámide de las clases sociales en el capitalismo, según una ilustración de 1911 de la revista “Industrial worker” (“la voz del sindicalismo industrial revolucionario”).  Fuente: de esta versión traducida. http://ciberprensa.com/la-estratificacion-o-division-de-las-clases-sociales/. Original en inglés en: http://en.wikipedia.org/wiki/Industrial_Worker

 

 

La estructura de clases sociales en la CM

Todo ello ha configurado una estructura de clases, en que Madrid aloja a la vez a:

  • Clases altas: los rentistas (la clásica oligarquía financiera y terrateniente) junto con las nuevas clases profesionales ligadas al capitalismo especulativo internacional, que como hemos visto se alojan preferentemente en la mitad norte y noroeste de la CM
  • Clases medias altas: formadas por profesionales y cuadros, tanto del sector privado, como del público.
  • Clases medias y medias-bajas: constituye, como veremos un sector mayoritario. Lo conforman desde los cuadros medios del sector público, hasta las familias con un doble o triple ingreso, generalmente fruto del empleo femenino. Se distinguen frente a otras regiones, en una menor presencia de autónomos. En este sector podemos también situar los trabajadores con empleo estable.
  • Clase baja: lo forman un conglomerado que incluye el llamado “precariado” y los “mileuristas”, fundamentalmente juveniles, la inmigración de países de renta baja o los excluidos del mercado laboral.

 

Invito a que alguien, inspirándose en la anterior figura 2,  dibuje una nueva pirámide de clases sociales que represente la estratificación social del capitalismo actual del siglo XXI en  la CM (incluyendo ejecutivos, precariado, becarios, mileuristas, inmigrantes, camareros, secretarias, dependientes, rentistas, especuladores, generales, obispos, embajadores, narcotraficantes, parados, excluidos, empresarios inmobiliarios, directores generales, universitarios, limpiadoras, banqueros, futbolistas de élite, artistas, pensionistas, comerciantes, conductores, chatarreros, inversores de bolsa, accionistas, hosteleros, etc). ¿Quién está arriba, quien abajo, quien en medio?

  

Las clases ocupacionales

En nuestros estudios de epidemiología social no usamos esta clasificación, sino una aproximación construida a partir de la ocupación, la situación laboral y el nivel de estudios. Es la clasificación en seis clases ocupacionales[2] 

I.  Directivos de la Administración Pública y de empresas de 10 o más asalariados. Profesiones asociadas con titulaciones de segundo y tercer ciclo universitario

II.  Directivos de empresas con menos de 10 asalariados. Profesiones asociadas con una titulación de primer ciclo universitario. Técnicos y profesionales de apoyo. Artistas y deportistas

III. Personal de tipo administrativo y profesionales de apoyo a la gestión administrativa y financiera. Trabajadores de los servicios personales y de seguridad. Trabajadores por cuenta ajena. Supervisores de trabajadores manuales.

IVa. Trabajadores manuales cualificados

IVb. Trabajadores manuales semicualificados

V. Trabajadores manuales no cualificados

Para mas información, ver en este blog el capitulo dedicado a “Las medidas de la desigualdad social: 2ª parte, la clase ocupacional”

 Una mayoría de cuadros y  trabajadores manuales cualificados

Si vemos su distribución en la CM, nos encontramos con lo que está reflejado en la figura 3, fruto de los trabajos de análisis de la Encuesta de salud de la CM de 2001. Esta analizó una muestra representativa de la población de la CM de 8.215 personas, resultando la siguiente distribución por clases ocupacionales:

  • Clase I: 14%
  • Clase II: 11%
  • Clase III: 25
  • Clase IVa: 26%
  • Clase IVb: 10%
  • Clase V: 9%
  • Indeterminado: 4%

 clases por estartosFigura 3: Clases ocupacionales por estratos geográficos. Comunidad de Madrid, 2001. Fuente: Elaboración propia a partir de la Encuesta de Salud de la CM 2001

 Al analizar esta distribución por clases y por los estratos geográficos de residencia, nos encontramos que:

  • Más del 50% pertenecen a las clases III y IVa. Es decir, son personal de tipo administrativo y profesionales de apoyo a la gestión administrativa y financiera (clase III) y trabajadores manuales cualificados (clase IVa).
  • Las clases altas (I y II) representan un 25% de los madrileños y viven sobre todo en el centro y norte de la capital y la corona noroeste.
  • Los clases bajas (IVb y V), trabajadores manuales sin o con escasa cualificación,  solo representan un 19% y residen especialmente en el sur de la capital y de la corona metropolitana.

 

La consecuencia es que debemos estudiar más profundamente los factores que segmentan esa gran masa de las clases medias de trabajadores cualificados, si queremos estudiar más detalladamente los factores de desigualdad social en la CM y su relación con la salud.

Por otra parte, la relación entre lugar de residencia y clase social, vuelve a confirmarse con estos datos, y explica el patrón territorial implícito en la relación entre lugar de residencia e indicadores de salud.

 

 

Diferencias de clase y diferencias de género

Las diferencias de clase social debemos analizarlas junto con las diferencias de género. Un ejemplo, lo tenemos en la tasa de actividad femenina. La diferencia entre la tasa de actividad masculina y la femenina es semejante a la de España (En 2005: 23,7% vs. 23,1%). Sin embargo, si analizamos esta diferencia en términos de lugar de residencia, volvemos a ver este patrón norte-sur (ver mapa 1). Las secciones censales con menos diferencia entre la tasa de actividad masculina y la femenina (menos del 15% en 2001) están situadas al norte y noroeste. Aquellas en que la diferencia supera el 30% se sitúan al sur y al este de Madrid, en cuyas familias hay una mayor proporción de mujeres que no trabajan fuera del hogar.

 tasa actividad femenina

Mapa1: Diferencia (en puntos porcentuales) entre la tasa de actividad femenina y masculina. Comunidad de Madrid, 2001. Secciones censales. Fuente: Atlas estadístico de la CM. 2005. Instituto de Estadística de la CM. En morado oscuro  se representan las secciones censales en que la diferencia supera el 30%, que se sitúan al sur de Madrid (distritos de Vallecas, Villaverde, Carabanchel) y de las ciudades del área metropolitana Sur (Mostoles, Fuenlabrada, Parla y Pinto) y este de la CM (Coslada y Torrejón de Ardoz), en cuyas familias hay una mayor proporción de mujeres que no trabajan fuera del hogar.  

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Este articulo forma parte de la serie sobre DSS en la Comunidad de Madrid constituida por las 16 entregas siguientes que he escrito hasta la fecha (te inserto “los link” a los 16 artículos ya publicados):

1. La línea de la pobreza

2. El paisaje y la vegetación

3.  El confort climático

4. La proximidad a cloacas y chimeneas

5. El crecimiento urbanístico e industrial (I): Madrid, villa y corte

6. El crecimiento urbanístico e industrial (II): Murallas, arrabales y conventos,

7. El crecimiento urbanístico e industrial (III): El ensanche y los extrarradios ,

8. El crecimiento urbanístico e industrial (IV): la pesada herencia del franquismo ,

9. El crecimiento urbanístico e industrial (V): la construcción de la democracia y el urbanismo del desencanto

10. El crecimiento urbanístico e industrial (VI): La precariedad del exceso

11.  La desigual distribución de la renta

12.  La inmigración

13. La estructura de clases sociales

14. El nivel educativo

15.  Un viaje en tren por las desigualdades en mortalidad

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[1] Juan Jesús González. “Clases sociales: estudio comparativo de España y la Comunidad de Madrid 1991”. Comunidad de Madrid. Consejería de Economía. Departamento de Estadística

[2] Grupo de trabajo de la Sociedad Española de Epidemiología. La medición de la clase social en ciencias de la salud. Barcelona: SG Editores, 1995. 

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