Perspectivas heladas en el CSIC

Llega el séptimo mes del año, se cierra el primer semestre, y con ello se comienza a planificar el nuevo año, a negociar, a tomar decisiones…

Decisiones que no son, por el momento, demasiado halagüeñas. 2011, el primer año de la segunda década del siglo, es también para todos el tercer ejercicio de la crisis. Lo que no quiere decir que sepamos todavía de qué va esto: ¿otra crisis cíclica que nos permita “resucitar al tercer año”? ¿El anuncio de grandes cambios y del fin de una manera de producir, consumir, habitar y pensar?

Para el CSIC, por el momento, parece que el paradigma pasa del crecimiento a la supervivencia. Con la dificultad añadida de que, con el recorte presupuestario de este año, muchos centros han tenido que afrontar gastos corrientes con sus propias reservas, y ahora el margen de maniobra es verdaderamente muy reducido. Por el momento no están las cosas como en la Complutense, donde no hay dinero ya para las nóminas del personal fijo a pesar de que este invierno no se usó calefacción en las aulas de muchas facultades. Pero ya hemos podido leer que las nuevas incorporaciones en forma de becarios pasarán de los 1.500 habituales a tan sólo 1.200, lo que supone un recorte redondo del 20 %. Habría que analizar por debajo de las cifras para averiguar cuántos de esos “recién incorporados” son investigadores que no han consolidado su posición y van encadenando becas, porque dependiendo de lo abundante que sea ese caso, nos estaríamos enfrentando a la pérdida de investigadores en activo y de las tareas que estuvieran llevando a cabo. En fin, menos competitividad aún.

A modo de revista de prensa, hay que reseñar al menos tres textos que recogen la situación actual:

1. Un artículo en Nature donde se recoge la estimación de COSCE según la cual la inversión real a lo largo de 2010 caerá por debajo de la de 2007. Está muy bien explicada la situación presupuestaria del CSIC, que ha tenido que realizar tres propuestas en escenarios distintos, ya que el MICINN no dará a conocer el presupuesto para 2011 hasta noviembre, aproximadamente.

2. El post de Xavier Puyol Gebellí en el que reflexiona sobre el artículo de Nature, el “cajón de sastre” de la innovación y el lugar crítico en el que nos encontramos.

3. La noticia, aparecida originalmente en el diario Público y recogida por el boletín FECYT, en el que puede leerse que la opción más realista para los OPIs es una congelación en el nivel de 2010. La parte buena, si esto es cierto, es que la tendencia a la baja se detiene, y el gráfico de barras nos da un respiro al no convertirse en la versión especular de una curva de Gauss. Lo malo es que así va a ser difícil aspirar a liderar el panorama de la creatividad científica.

Por Jaime Capitel

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