El enturbiado juego de la política del agua

El aumento de población está ocasionando una presión cada vez mayor sobre los recursos hídricos de la Comunidad de Madrid. Este hecho, unido a la sequía que cada vez de forma más acusada afecta a nuestra comunidad está convirtiendo al agua en objeto de la batalla política. A pesar del acuerdo Comunidad de Madrid / MMA alcanzado hace escasas fechas para el suministro adicional de 200 hm3 de agua a Madrid, el levantamiento de las restricciones del riego de parques y jardines y el llenado de piscinas y fuentes equipadas con sistemas de reutilización de agua ha vuelto a provocar enfrentamientos entre ambas instituciones.

 

[Grupo de Procesos y Sistemas de Ingeniería Ambiental.

Universidad Autónoma de Madrid]

En los últimos años las reiteradas sequías que sufre la península ibérica han empezado a afectar de forma significativa a la Comunidad de Madrid. Ante la imposibilidad manifiesta de construir nuevos pantanos por la tremenda oposición social que ello conlleva, la creciente población madrileña empieza a sufrir las consecuencias de no tener tanta agua como se necesita y demanda. Al igual que la sequía avanza, lenta pero segura, desde el sureste hacia el centro de la península, también lo hace la disputa política sobre el agua. Y eso a pesar de que no mucho tiempo atrás, en concreto el 18 de abril, tanto la presidenta de la Comunidad de Madrid como la ministra de Medio Ambiente llegaron a la conclusión de que Madrid bien valía 200 hm3 de agua más al año.

 

Pero, la “pax madrileña” ha sido efímera y, de nuevo, las “aguas” han regresado a su cauce. En este caso, la excusa ha sido la decisión tomada por el gobierno regional de levantar parcialmente las restricciones que había establecido por decreto en septiembre de 2005. De esta manera se permitirá el riego nocturno de parques y jardines y el llenado de piscinas y fuentes que tengan sistemas de reutilización de agua. Y ante tal medida, el Ministerio de Medio Ambiente ha decidido cerrar el grifo.

 

Incluso en tiempos de sequía como el actual, se debe permitir el riego de parques y jardines, para sigan siendo lugar de refugio de los madrileños durante los meses de verano. Es decir, jardines y parques públicos, no aquellas zonas de césped cuyo uso y disfrute es exclusivo de unos pocos. Lo mismo en relación a las piscinas (siempre y cuando tengan sistemas de reutilización de agua). No hay que olvidar que han sido los madrileños los que han contribuido a reducir el consumo de agua en nuestra región. Sin lugar a duda la solución al problema del agua vendrá de la mano de una distribución más eficiente y, por supuesto de un consumo más racional, lo cual no entra en contraposición con el empleo de esta agua para riego y/o otros menesteres que, en muchos casos ya se realizan con agua reciclada.

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