Llegaremos al verano con los embalses aún más vacíos.

            El Canal de Isabel II aconseja a los madrileños que ahorren agua ya que el mes de abril probablemente volverá a ser seco y por tanto llegaremos al verano con los embalses aún más vacíos. Dado que además las tuberías de suministro del agua en la región siguen teniendo fugas (lo que provoca la pérdida del 14,9% del agua), el Canal de Isabel II ha anunciado que hará un Plan de Renovación de Grandes Arterias que alcanzará a 500 kilómetros de tuberías de la región, de los 14.000 kilómetros que gestiona la institución madrileña.

Por otro lado, al agua que se pierde por fugas se une la que se consume ilegalmente. Se han detectado en 2007 unos 3.500 fraudes, es decir, personas o empresas que se enganchan a la red sin pagar el agua que consumen.

 

[CyPS-UCM-Grupo de Catálisis y Procesos de Separación]

             Ante la temporada seca que se avecina, el Canal de Isabel II aconseja a los madrileños que ahorren agua ya que los días de lluvia durante otoño e invierno se pueden contar con los dedos de las manos. Consecuencia: los embalses de Madrid están al 61,8% de su capacidad, siete puntos menos que en 2007. Las predicciones a largo plazo de Meteogroup son pesimistas: en marzo se puede recuperar, pero abril volverá a ser seco; llegaremos al verano con los embalses aún más vacíos.

 

Por otro lado, las tuberías de suministro del agua en la región siguen teniendo fugas  lo que provoca la pérdida del 14,9% del agua. De los 489,1 millones de metros cúbicos que se distribuyen al año en Madrid para abastecimiento público, 73,1 millones se quedan por el camino (33 litros por persona y día), según la última encuesta sobre el suministro y el tratamiento del agua publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La cantidad de agua que no llega a su destino equivale a la capacidad total de la suma de dos embalses de la región: El Villar y Riosequillo, en la zona de la sierra.

 

A pesar de que este dato supone una mejoría respecto a años anteriores (por ejemplo en 2004 se desperdició el 15,9%), la secuencia histórica del INE muestra una tendencia negativa año tras año. En 1996 se perdía el 12,8% y en 2000 las fugas suponían ya el 13,6%.

 

Sin embargo, las tuberías no pierden tanta agua en comparación con el resto de España. La media española de pérdidas en la red de abastecimiento es del 21,7%, y Madrid se encuentra entre las cuatro autonomías más cuidadosas, sólo por detrás de Asturias (13,9% de fugas), Murcia (14%) y País Vasco (14,1%). En el lado contrario están Ceuta y Melilla (70%), la Comunidad Valenciana (32%) y Aragón (31,7%). A su vez, es necesario señalar que una parte de las tuberías que existen en la región de Madrid tienen una antigüedad media cercana a los 30 años, problema que afecta, sobre todo, a municipios del sur madrileño como Fuenlabrada, Móstoles o Alcorcón.

   

La Confederación Española de Consumidores y Usuarios (CECU), sostiene que los comportamientos sostenibles han de hacerse extensivos a las instituciones, la industria y al propio Canal de Isabel II y añade la necesidad de informar y aconsejar a los consumidores de una práctica de consumo de agua más sostenible, sin descartar otras medidas ya anunciadas con anterioridad, como penalizar el derroche.


            La asociación de consumidores sostiene que el Canal de Isabel II, dependiente de la Administración regional, tiene una gran responsabilidad como principal empresa proveedora de agua en la Comunidad de Madrid y asegura que su primera labor debería ser mejorar el estado de sus infraestructuras.

 

En este sentido, el Canal de Isabel II ha anunciado que hará un Plan de Renovación de Grandes Arterias que alcanzará a 500 kilómetros de tuberías de la región, de los 14.000 kilómetros que gestiona la institución madrileña, y matizó que 140 de ellos se encuentran en Madrid capital. Así mismo se va a aumentar en 200 hectómetros cúbicos los recursos de agua de la región poniendo a disposición de los madrileños la concesión del río Alberche, que a pesar de estar ya siendo utilizada por la Comunidad, su concesión no está consolidada.

 

Para ello, el Canal de Isabel II está buscando la colaboración de los ayuntamientos de la región con el fin de acelerar los trámites y poder minimizar pérdidas de agua y los impactos en la vida cotidiana de los madrileños potenciando la recarga artificial de los acuíferos de la región.  Se va a garantizar así mismo la gestión del ciclo integral del agua, y se va trabajar en mejorar la cantidad y calidad de agua.

 

El director gerente del Canal de Isabel II ha explicado que los objetivos contemplan el buscar la excelencia en la relación con los clientes y las administraciones, que se va a incrementar la inversión en I+D+i, la seguridad de infraestructuras y los sistemas de gestión del agua.

 

Por otro lado, al agua que se pierde por fugas se une la que se consume ilegalmente. El Canal de Isabel II que abastece al 96% de los madrileños, detectó en 2007 unos 3.500 fraudes, es decir, personas o empresas que se enganchan a la red sin pagar el agua que consumen. El consumo ilegal, podría superar los 44 hm3, lo que equivale al 7,5% del gasto anual de agua en la región y al consumo de todos los madrileños en un mes.

 

La unidad del Canal de Isabel II encargada de perseguir la pillería hidráulica es la Dirección de Seguridad, en la que existe una división de Fraude creada en diciembre de 2004 que investiga en exclusiva los robos de agua que se producen en las tuberías del Canal. Desde esa fecha se han investigado 10.000 fraudes (sólo 246 llegaron a juicio; en el resto de los casos el defraudador dejó de robar al verse descubierto o no se consideró delito al no exceder los 400 euros). En 2007 se han denunciado un 42,3% más de tomas fraudulentas que en 2006.

 

La División de Fraude busca tomas ilegales en la región. Urbanizaciones, obras e industrias son su objetivo. Hasta hace tres años, los ladrones de agua quedaban impunes. Ahora, una patrulla formada por varias personas hacen unas 45 inspecciones al día basadas en sospechas y en una de cada tres se confirma el fraude. En contra de lo que pueda parecer, el robo de agua no es cosa de gente sin recursos. Hay ladrones tanto en las chabolas de la Cañada Real como en los chaléts de La Moraleja.

 

Este tipo de acciones están tipificadas en el Código Penal vigente como Defraudación de Fluidos y son sancionables por la Ley de Aguas. Así lo especifica en su artículo 255, capítulo VI, sobre defraudaciones y delitos de orden socioeconómico. Todos estos ladrones se enfrentan, por lo tanto, a multas de hasta 600.000 euros y a penas de cárcel que oscilan entre los tres y los doce meses siempre que la estafa sea mayor a 400 euros. Es llamativo pero en los años de mayor déficit de agua, un elemento tan vital, se produce más saqueo que nunca.


            Generalmente se trata de individuos que tienen conocimientos de fontanería y albañilería y conocen las redes del Canal. Saben dónde pinchar o dónde están las tuberías y normalmente actúan de noche. La mayoría de estos delincuentes acuáticos trabajan para urbanizaciones de la periferia madrileña. Desvían el agua a una zona de pisos y dan agua a 300 o 400 chaléts que roban el líquido. No son clientes del Canal y no pagan ningún tipo de recibo. Lo más curioso es que estas comunidades tienen una especie de contrato con los piratas hidráulicos y cuando tienen una avería deben recurrir a él, a quien ha montado la instalación clandestina.

 

Para destapar los pinchazos ilegales la compañía de aguas dispone de una moderna tecnología. El aparato más empleado para este tipo de pesquisas es el denominado georadar, una máquina capaz de encontrar una fuga o un pinchazo a varios metros de profundidad.
Los técnicos de Seguridad suelen emplear estos mecanismos allí donde surgen urbanizaciones ilegales en terrenos rústicos y sin licencia.


            Para averiguar cuánto tiempo llevan sustrayendo agua las urbanizaciones, la entidad madrileña solicita a la Comunidad las licencias de construcción. Así se averigua cuándo se edificaron las casas. En función del diámetro de la tubería y con arreglo a las tarifas existentes se cuantifica por parte de la Dirección Comercial del Canal lo que se ha robado. 


            Otra forma de combatir a los ladrones del agua es la revisión de las tuberías y en estas inspecciones se descubren pinchazos y también fugas. En ocasiones los ladrones de agua no son tan mañosos. Sus acciones son burdas. Roban directamente el agua de las bocas de riego o de las tomas de incendios. Llenan sus camiones y venden el líquido para llenar piscinas o depósitos. Existen urbanizaciones y zonas residenciales que se dedican a llenar piscinas olímpicas cada 15 días durante la época veraniega. Hay que tener en cuenta que completar un vaso de esa dimensión cuesta más de 6.000 euros.


            El Canal de Isabel II, entidad creada en 1851, abastece en la actualidad al 96% de los vecinos de la Comunidad de Madrid y a vecinos de ocho poblaciones de las provincias de Toledo, Guadalajara y Avila. Para proporcionar el volumen de agua necesario a este elevado índice de población, el Canal dispone de las aportaciones de siete ríos de la sierra de Guadarrama y de los principales acuíferos.

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