Gran incremento en la desalinización de agua

Desde que se contruyese la primera desaladora en Lanzarote en los años sesenta, han sido más de 900 las plantas que se han puesto en funcionamiento en el país y la previsión es que en los próximos 17 años se va a multiplicar por cincuenta la cantidad de agua tratada pudiendose llegar a producir 140 millones de metros cúbicos al día.

 

[CyPS-UCM-Grupo de Catálisis y Procesos de Separación]

El Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX) prevé que la producción de agua desalada en España se sitúe en los 3,4 hectómetros cúbicos diarios en 2009, lo que supondría un incremento del 78,9 por ciento respecto a 2008, (con una producción de 1,9 hectómetros cúbicos) frente al 11 por ciento experimentado en 2007 (con 1,7 hectómetros cúbicos) debido a la construcción notable de desaladoras, entre las que destacan las de Valdelentisco (Murcia) y la de El Prat del Llobregat), las mayores de Europa.

En España, el uso del agua desalada en la agricultura tiene un importante nivel, alcanzando casi el 35 por ciento del total, porcentaje que dista mucho del de cualquier otro país en el mundo. Se trata de una práctica que ya es conocida por los agricultores españoles, pues se viene realizando desde hace casi 50 años.

Sin embargo, el uso del agua desalada en la agricultura ha sido siempre un tema polémico, sobre todo en relación a si el sector primario puede hacer rentable los distintos cultivos pagando por el metro cúbico de agua desalada un precio muy superior al que está pagando por agua dulce.

El coste de desalar agua de mar depende de muchas circunstancias, tales como la ubicación de la planta, las características de la toma de agua (si es limpia o está más o menos contaminada) y el tamaño de la instalación. Sin embargo, el precio del agua desalada, especialmente la de mar, ha ido bajando a lo largo de los años. El precio del agua más bajo que se puede conseguir en una desaladora de gran tamaño es de 50 céntimos de euro el metro cúbico. No obstante, éste sigue siendo hoy la mayor barrera a la hora de construir una desaladora; sobre todo según se vaya alejando de la costa y vaya aumentando su consumo energético.

 Actualmente, la desalación de agua salobre supone el 62 por ciento y la de agua de mar el 38 por ciento del total. Respecto a la tecnología, en el país se utiliza en gran medida la desalación por membranas, y prácticamente el cien por cien de las plantas construídas se han hecho bajo un sello español.

Si el 97 por ciento del agua del planeta está en los mares, por qué no tratar este recurso casi ilimitado en desaladoras para proporcionar bebida y riego en abundancia allí donde falte. El planteamiento es perfecto, sin embargo, como suele ocurrir, no todo resulta tan sencillo como parece. Los expertos españoles en desalación aseguran que la tecnología para potabilizar el agua ha multiplicado en los últimos años su eficiencia y hoy en día mejora con cada nueva planta desalinizadora que se construye.

Aún así, esto no quita que este sistema de obtener agua dulce plantee todavía algunos problemas técnicos y ambientales. El más complicado de resolver, es la capacidad de las desaladoras para abastecer los campos agrícolas interiores, dado que, según se va alejando uno de la costa, estas instalaciones requieren de más energía para bombear el agua desde el mar, lo que incrementa de forma proporcional el precio del producto final.

Además, esta tecnología está asociada también a dos impactos ambientales de primer orden: la emisión de CO2 causante del cambio climático y el vertido al mar de la salmuera. En el primer caso, las desaladoras, como cualquier proceso industrial, requieren de energía para bombear el agua y “filtrarla”. La energía necesaria por cada metro cúbico de agua servido en red ronda los 4 kWh y atendiendo a los cálculos realizados por el propio Ministerio de Medio Ambiente una central térmica emite 0,402 kg de CO2 por Kwh. Este problema puede solventarse en parte si la energía proviene de fuentes renovables (eólica, solar, hidráulica o biomasa. Existen ya proyectos de desaladoras que cuentan con molinos de viento o placas solares para autoabastecerse de energía «limpia» El consumo de energía en el proceso de desalación puede suponer entre un 50 y un 70 por ciento de los costes reales de producción, pero se está intentando conseguir que las nuevas tecnologías recuperen una mayor cantidad de la energía que se perdía en la salmuera, sustituyendo las turbinas ‘Pelton’ por intercambiadores de presión”, lo que ha supuesto unas reducciones de energía de entre el 0,3 y 0,4 kWh por cada metro cúbico de agua desalada producida.

Otra forma de reducir todavía más este gasto energético es a través de la energía residual que queda en el agua. Para pasar el agua por las membranas se necesita subir su presión hasta los 70 kg/cm2, de forma que una vez terminado el proceso se puede utilizar la presión que queda en el caudal rechazado para generar electricidad con ayuda de una turbina. Otra línea de investigación es la mejora de la productividad de las membranas (compuestas de una fina película que deja pasar el agua pero no las sales) para lograr desalar la misma cantidad de agua con menos presión.

El segundo impacto medioambiental producido se debe al agua hipersalina o salmuera que se devuelve al mar una vez terminado al proceso y que puede afectar a la vegetación marina, en especial a las valiosas praderas de Posidonia del Mediterráneo. La salmuera es devuelta al mar en zonas revueltas, como rompeolas, para que se mezcle bien y la sal residual no cause daños ecológicos. Aplicando métodos de ósmosis inversa, el vertido de salmuera representa de 2,5 a 3 veces el volumen de agua desalada.

Desde que se contruyese la primera desaladora en Lanzarote en los años sesenta, han sido más de 900 las plantas que se han puesto en funcionamiento en el país, aunque muchas de ellas son pequeñas plantas de menos de 50 metros cúbicos al día (que es lo que consumen unas 250 personas al día) diseminadas de forma descontrolada por la costa. Frente a estas pequeñas instalaciones, las grandes desaladoras producen más de 50.000 m3 al día. Según el CEDEX,’en los próximos 17 años se va a multiplicar por cincuenta la cantidad de agua tratada y se llegará a los 140 millones de metros cúbicos al día.

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