La mejora de la calidad de las aguas en las escuelas de los países en vías de desarrollo contribuiría a la salud, el aprendizaje y las oportunidades de niños y niñas

El informe Raising Clean Hands publicado por UNICEF pone de manifiesto el papel que la calidad del agua y de los saneamientos en las escuelas tienen sobre la salud, la formación y las oportunidades de niños y niñas en países en vías de desarrollo. El suministro de agua de calidad en la escuela y la inculcación de hábitos higiénicos contribuyen a reducir la incidencia de enfermedades relacionadas, reduciendo también la pérdida de días escolares. Asimismo, la existencia de instalaciones limpias y seguras es importante para que las niñas mejoren su asistencia a la escuela y aumenten sus oportunidades de formación.

[Grupo de Procesos y Sistemas de Ingeniería Ambiental, Universidad Autónoma de Madrid]

El consumo de agua no potable, una sanidad inadecuada y la falta de higiene afectan a la salud, seguridad y calidad de vida de los millones de personas en el mundo. Los niños constituyen uno de los sectores de población más sensibles, baste como indicador que cada año fallecen casi 1,5 millones de niños menores de cinco años debido a la diarrea. La mejora de la calidad del agua y del saneamiento en las escuelas se perfila como un elemento de gran importancia en la salud de los niños que lleva aparejados además otros beneficios. Así lo pone de manifiesto UNICEF en el informe Raising Clean Hands, que ha sido elaborado en colaboración con CARE, Dubai Cares, El Centro en pro del Agua Potable Mundial de la Universidad Emory, el Centro Internacional de Abastecimiento de Agua y Saneamiento, Save the Children, UNICEF, Water Advocates, WaterAid, Water For People y la Organización Mundial de la Salud.

El informe constituye un llamamiento a los dirigentes políticos, los directivos escolares, las comunidades y los padres, a fin de que tomen medidas para garantizar que todos los niños y niñas asistan a escuelas con servicios de agua, saneamiento e higiene adecuados, con especial énfasis en los países en vías de desarrollo. Se enmarca asimismo dentro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que incluyen el de dar un acceso universal a la educación primaria, reducir la mortalidad infantil y reducir a la mitad la proporción de personas sin acceso a agua potable y sanidad básica.

Más de la mitad de las escuelas primarias en al menos 60 países en vías de desarrollo carece de instalaciones adecuadas de agua y casi dos tercios carecen de una sanidad adecuada. Esta situación supone que millones de niños en los países en vías de desarrollo vayan a escuelas que no tienen agua potable ni letrinas limpias, elementos básicos que damos por sentado que han de existir en las escuelas de los países desarrollados.

Dar agua de mejor calidad, así como servicios de agua, sanidad e higiene (un programa conocido como WASH, según sus siglas en inglés) en las escuelas reduce las enfermedades relacionadas con la higiene. Entre los niños menores de 14 años, más del 20 por ciento de las muertes y discapacidades se atribuyen a la escasa calidad del agua, así como a la insuficiente higiene.

Como beneficio aparejado, la disponibilidad de un suministro de agua seguro y un saneamiento adecuado puede ayudar a reducir los 272 millones de días escolares perdidos todos los años debido a la diarrea, mejorando el rendimiento escolar y la formación. Según UNICEF, también protege el derecho de las niñas a la educación, ya que son reacias a continuar su asistencia a la escuela cuando los lavabos y demás instalaciones no son privadas, no son seguras, no están limpias o sencillamente no existen. 

 

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