El efecto mariposa y la influencia del Océano Indico en el clima de Europa

Aunque parezca asombroso el clima en Europa depende entre otros factores de corrientes marinas que proceden de lugares tan apartados como el Océano Índico. Es más la variación de la influencia de estas corrientes con motivo del cambio climático serán de gran relevancia para los cambios en el clima europeo. Estas son algunas de las conclusiones de un estudio publicado esta semana en Nature por un consorcio internacional con participación española que investiga sobre cambio climático.

[Grupo de Procesos y Sistemas de Ingeniería Ambiental, Universidad Autónoma de Madrid]

Según un proverbio chino “el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo“. Este proverbio inspiró el nombre del efecto mariposa, que si bien hace referencia a la noción de sensibilidad a las condiciones iniciales dentro del marco de la teoría del caos, popularmente se asocia con cómo los fenómenos que tienen lugar en un enclave pueden condicionar lo que ocurre en otro muy lejano.

 En este contexto, la lejanía del Océano Índico no hace pensar que sus aguas puedan afectar al clima de Europa, pero la corriente de Agulhas procedente de este océano aporta al Atlántico sus aguas de elevada salinidad que, según estudia un consorcio internacional, estarían ayudando a minimizar algunos efectos del cambio climático.

La hipótesis de esta investigación, en la que participan científicos marinos de EE.UU, Alemania, Holanda, Reino Unido y España, y que se publica esta semana en la revista “Nature”, supone un enfoque alternativo sobre los futuros sistemas de corrientes del Atlántico Norte y su influencia en las condiciones climáticas de Europa, ha explicado a Efe Rainer Zahn, profesor del Departamento de Física de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

Las predicciones climáticas que se manejan ahora indican que la influencia de las aguas cálidas de la corriente del Golfo -que posibilitan un clima más habitable en Europa- va a variar y que debido al calentamiento global, el Atlántico Norte recibirá mayor precipitación y cantidades de agua de la fusión de la capa de hielo de Groelandia, reduciendo la salinidad del agua y debilitando los efectos de las aguas tropicales del Golfo.

Estas variaciones, advierten los expertos, afectarán especialmente a los países de la zona mediterránea, que padecerán condiciones de mayor sequía. Sin embargo, y según apuntan los autores de este trabajo -que han simulado estos procesos mediante modelos climáticos computacionales- existe un flujo del Índico, la corriente de Agulhas, que aporta aguas de elevada salinidad al extremo sur de África, parte de las cuales llegan al Atlántico Sur y contribuyen a la fortaleza de la circulación global en este océano.

“Queremos entender cómo ha cambiado la corriente de Agulhas, cómo ha cambiado la transferencia de agua salada al Atlántico desde el Indico y cómo han conectado estas modificaciones con el cambio climático en el Atlántico Norte”, explica Zahn, investigador además del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA) que lleva desde 2002 estudiando la conexión entre el flujo de Agulhas y el clima europeo.

La idea con la que trabaja este equipo es que aunque la salinidad de las aguas del Atlántico norte disminuye, y la circulación del océano debería por ello bajar también por su menor densidad, este fenómeno no se está produciendo según muestran las observaciones.

“La hipótesis es que la trasferencia de aguas saladas del Índico al Atlántico son como una fuerza que puede estabilizar la circulación y en esta perspectiva también el clima de Europa, un concepto nuevo que el Panel Internacional para el Cambio Climático deberá tener en cuenta”, señala el investigador de la UAB.

Los autores del artículo son miembros de un consorcio multidisciplinar que a su vez forma parte del Comité Científico de Investigación del Océano. Para demostrar la dinámica de la corriente de Agulhas, su sensibilidad al cambio climático y la manera en la que transmitir sus señales al Atlántico Norte, los investigadores recalcan que será necesario que se combinen estudios a largo plazo en los cambios en la temperatura y salinidad de este flujo del Índico.

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