Nuevos intentos de prevenir inundaciones

Los desastres relacionados con el agua son sin duda los más frecuentes de las catástrofes naturales y han originado a lo largo de los años grandes problemas para la humanidad.

Durante los primeros años del siglo XXI se han producido más de dos mil desastres naturales relacionados en los cuales murieron multitud de personas. Por ello es de suma importancia la prevención de desastres naturales, dedicándose en la actualidad grandes esfuerzos para su consecución. Por ejemplo la Universidad de las Naciones Unidas (UNU), está estudiando los fallos posibles en los mecanismos de prevención de inundaciones, buscando que tales fallos, aún de producirse, causen el mínimo impacto posible para las personas, así como tomar medidas para mitigar su efecto dañino.

A su vez, dentro de la Unión Europea el Instituto francés de Ciencia y Tecnología aplicada al Medio Ambiente, (Cemagref) ha desarrollado un programa informático de predicción hidrológica (GRP) dedicado a prevenir inundaciones fluviales. El instituto de investigación, en colaboración con Meteo-France, también ha desarrollado el sistema AIGA que utiliza la información proporcionada por radares meteorológicos para calcular en tiempo real los riesgos que surgen debido a la lluvia. Se espera que en el año 2013 se puedan empezar a publicar en Internet mayor número de datos que permitan predecir peligros naturales provocados por precipitaciones.

[CyPS-UCM-Grupo de Catálisis y Procesos de Separación]

El Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos (WWAP) en su publicación Tendencias Globales de los desastres relacionados con los recursos hídricos: una visión para políticos, publicó un informe en el que se facilitaba una lista de las inundaciones más  devastadoras a lo largo de la última década y otra de aquéllas con mayores tasas de mortalidad,  tales como el ocurrido por el Tsunami del Océano Indico en 2004, el Huracán Katrina de 2005, el Ciclón Sidr en 2007, el Ciclón Nargis en 2008 y muchos otros.

En dicho informe se comentaba que los desastres relacionados con el agua son sin duda los más frecuentes de las catástrofes naturales y originan grandes problemas para la seguridad humana y el desarrollo socio-económico.

Durante los primeros años del siglo XXI se han producido más de dos mil desastres naturales en el mundo relacionados con el agua, según la Base de Datos de Emergencia de Desastres (EM-DAT), afectando a más de 1,5 billones de personas, de las cuales murieron más de 290.000.

El Instituto para el Medio Ambiente y la Seguridad Humana de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-EHS) advierte que a menos de que se hagan esfuerzos de prevención, se espera que el número de personas vulnerables a dichos desastres aumente a dos billones para el año 2050 como resultado del cambio climático, la deforestación, el aumento del nivel del mar, y el crecimiento poblacional en zonas propensas a las inundaciones.

La magnitud y frecuencia de las inundaciones varía ampliamente en el mundo, de forma que cuando las inundaciones son frecuentes, las autoridades suelen invertir en protección de infraestructuras. Esta inversión requiere medidas de protección cada vez mayores que hacen las inundaciones más raras. Este proceso conduce de modo inevitable a una situación donde una mayor protección frente a inundaciones resulta demasiado costosa, mientras que, por otro lado, una inundación que exceda los niveles previstos causa pérdidas catastróficas.

Muchas ciudades costeras son vulnerables a las inundaciones provocadas por la combinación fatal de circunstancias, como por ejemplo una lluvia copiosa sumada a la marea. No se debe tampoco olvidar que el calentamiento global traerá consigo una mayor frecuencia de lluvias torrenciales.

Por ello es de suma importancia la prevención de desastres naturales y en la actualidad se están haciendo esfuerzos para su consecución. En este sentido la Universidad de las Naciones Unidas, estudia los fallos posibles en los mecanismos de prevención de inundaciones, buscando que tales fallos, aún de producirse, causen el mínimo impacto posible para personas y bienes. Plantea un cambio de estrategia, que pasa por aceptar que la eliminación total del riesgo de inundación es simplemente imposible para una buena parte de las mayores urbes del planeta, edificadas sobre los llanos fértiles de deltas costeros y grandes ríos. Una vez que sea aceptado esto, el paso siguiente es evaluar los riesgos catastróficos de la inundación y tomar medidas para mitigar el efecto dañino.

A su vez la Unión Europea también tiene como uno de sus objetivos primordiales mantener a la población a salvo de inundaciones. El Instituto francés de Ciencia y Tecnología aplicada al Medio Ambiente, (Cemagref) ha desarrollado un programa informático de predicción hidrológica (GRP) para la Central de Hidrometeorología y Apoyo a la Previsión de Inundaciones (SCHAPI, Francia), dedicada a prevenir inundaciones fluviales. Los investigadores al cargo indican que en este programa se utilizan las observaciones sobre lluvia y las previsiones meteorológicas proporcionadas por la red Meteo-France en relación a cada cuenca fluvial.

Los expertos ya han logrado comprobar el programa en tiempo real en varias cuencas fluviales. Las alarmas generadas por el programa GRP pueden generarse con una antelación que va desde unas pocas horas a unos cuantos días, tiempo que depende del tiempo de respuesta de la cuenca fluvial. Las predicciones de GRP se trasmiten al sistema nacional de alarma ante inundaciones, accesible a través de la página web del  Ministerio correspondiente.

El instituto de investigación, en colaboración con Meteo-France, también ha desarrollado  el sistema AIGA (Procesamiento de información geográfica para alertas de inundaciones), que utiliza la información proporcionada por radares meteorológicos para calcular en tiempo real los riesgos que surgen debido a la lluvia y al caudal fluvial en la red hidrográfica francesa. Gracias al sistema AIGA, los expertos son capaces de identificar condiciones peligrosas mediante la evaluación de datos en tiempo real contrastados con bases de datos de referencia sobre precipitaciones y caudal.

Sobre todo en zonas montañosas existe el riesgo de que se produzcan inundaciones torrenciales, corrimientos de tierras e incluso avalanchas durante el periodo invernal. La capacidad de la red meteorológica de radares, instalada en zonas de poca altitud, es limitada en zonas montañosas. Gracias al proyecto RHYTMME (Riesgos hidrometeorológicos en regiones montañosas y mediterráneas) se ha establecido una red de radares pequeños de nueva generación. El proyecto cuenta con un presupuesto de 10,4 millones de euros y está financiado en su mayor parte por el Cemagref y Meteo-France, mientras que la Unión Europea contribuye con 2 millones de euros.

Los equipos ya han puesto en servicio sistemas en algunos montes, de forma que se espera que en el año 2013 se puedan empezar a publicar en Internet mayor número de datos que permitan predecir peligros naturales provocados por precipitaciones.

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