Cuando la tierra tiembla

08:11 a.m del 25 de abril de 2015, un terremotos de 7,8 grados de magnitud en la escala Richter sacude Nepal creando destrucción y dolor sobre un país con escasa capacidad de reacción (ocupa el puesto 139 en el Índice de Desarrollo Humano). Las cifras hablan por sí solas: 8.633 muertos, 19.732 heridos, 542 mil casas destruidas y 310 mil dañadas. En total 5.6 millones de personas afectadas (20% de la población), muchas de ellas obligadas a desplazarse de sus lugares de origen. A este coktail hay que unirle además la inminente llegada del monzón, previsto para los meses de Julio y Agosto, y que puede agravar mucho la situación.

Dr. Ángel de Miguel. Delegado de Cruz Roja Española en la 2º rotación de la Misión Nepal. Investigador de iMdea Agua

La movilización de la comunidad internacional ha sido elevada, enviando numerosos equipos de rescate y socorro. Uno de estos equipos ha sido la ERU de saneamiento (SANMAS) de la Cruz Roja Española y cuya misión es proveer de servicios sanitarios básicos y promover la práctica de hábitos higiénicos saludables entre la población, mitigando así la posible aparición de brotes infecciosos y mejorando la calidad de vida de los más afectados.

¿Pero que es una ERU y como funciona? Las ERU son sistemas rápidos, eficaces y autónomos que coordinados a nivel internacional dan una respuesta efectiva, eficiente y ajustada a las distintas realidades de las emergencias humanitarias producidas en desastres. Estas unidades abordan temas tan dispares como la atención de salud primaria, provisión de bienes básicos, agua segura, saneamiento o telecomunicaciones. Están formadas por 5-6 técnicos especializados que trabajan de forma conjunta con miembros voluntarios de la Sociedad Nacional de la Cruz Roja del país receptor, para dar respuesta conjunta a los retos marcados.

Misión Nepal, un contexto diferente

La ERU SANMAS de Cruz Roja Española ha sido desplegada en las regiones de Rasuwa y Nawakot (a unos 100 km al Norte de Katmandú), una de las áreas más afectadas por el terremoto (ver mapa). En dicha zona la mayor parte de la población vive en asentamientos de pequeño tamaño (5 a 15 familias), muy dispersos y de difícil acceso, lo que ha supuesto un nuevo reto para una Unidad muy acostumbrada a actuar en zonas densamente pobladas o campos de desplazados. Para solventar el problema, el trabajo se ha enfocado en 3 ejes prioritarios: atención a campos de desplazados, comunidades y centros escolares.

En el caso de los campamentos, se identificaron 4 campos con una población aproximada de 3.000 personas emplazados en las zonas más bajas y llanas del valle. Dicha población se vio forzadas a desplazarse por el miedo a nuevas réplicas y por los continuos de deslaves. La situación en estos campos era apremiante, con unas condiciones sanitarias pésimas fruto del hacinamiento, la desorganización inicial y la falta de infraestructuras. Gracias a la evaluación inicial y a las distintas reuniones con los líderes comunitarios, se identificaron las necesidades específicas de cada campamento. De esta forma, se construyeron letrinas temporales comunitarias, dumping sites, zonas de lavado, mejora de drenajes, depósitos y tuberías para la distribución de agua.

El enfoque a nivel comunitario ha sido similar, aunque teniendo en cuenta las particularidades del terreno. En este caso, la evaluación inicial se hacía mucho más tediosa, siendo necesario visitar a todas las comunidades e identificar los grupos de beneficiarios. De igual forma, los trabajos fueron más allá de actuaciones sobre el saneamiento, proveyendo de depósitos de agua y tuberías a aquellas comunidades en las que las fuentes de agua habían quedado dañadas.

En ambos casos la implicación directa de la población ha sido esencial, al ser los propios beneficiarios los encargados de construir sus infraestructuras a partir de los materiales, la capacitación y el asesoramiento proporcionado por la Unidad. Con ellos se buscaba un mayor compromiso de la población, algo imprescindible en las infraestructuras de saneamiento como las letrinas, que requieren continuos trabajos de limpieza y mantenimiento. Cabe destacar que en algunos casos, los beneficiarios debían transportar los materiales proporcionados a distancias importantes, siendo la colaboración vecinal un echo fundamental para ello.

En el caso de los colegios la estrategia se ha centrado en la reconstrucción de letrinas permanentes, dotadas todas ellas con puntos de agua para el lavado de manos. Para ello, la Unidad a contratado las labores a trabajadores locales recomendados por la propia comunidad.

La letrina temporal comunitaria

El uso de letrinas es fundamental en una situación de emergencias, no sólo por su importancia desde el punto de vista sanitario y de seguridad, sino por la dignificación que supone para los usuarios, especialmente importante en el caso de mujeres, niños y discapacitados.

La necesidad de adaptarte a las costumbres, al terreno y a la disponibilidad de materiales locales hace necesario que cada misión cuente con un tipo de letrina diferente. En este caso se optó por una estructura de doble letrina temporal comunitaria con segregación de hombres y mujeres y diseñada para el uso por parte de unas 7-10 familias (35-50 personas).

Se corresponde con una letrina de hoyo seco, cuya zanja actúa de fosa séptica y pozo drenante (1,5 m de largo, 0,6 de ancho y 1,5 de profundidad), en la que las paredes pueden ser recubiertas con un muro de piedra para mejorar la estabilidad; una losa prefabricada colocada sobre la zanja, ya sea de material plástico (squatting plate) o de hormigón; superestructura de bambú; techo metálico con planchas de zinc; y un tarpaulín para cubrir las paredes y la puerta.

Todos los materiales eran proporcionados en un kit de unos 50 kg de peso, cuya distribución se realizaba siempre acompañada de una sesión de capacitación sobre la construcción de la letrina, su uso y mantenimiento. En una jornada posterior se proporcionaba un kit para su limpieza.

Tratamiento de agua a nivel domiciliario (HWTS)

Otra novedad en esta misión ha sido la creación de una estrategia de reparto de sistemas de tratamiento de agua a nivel domiciliario (HWTS), especialmente en los campos de desplazados y colegios. Gracias a la evaluación inicial, la cual recopilaba información sobre hábitos relacionados con el saneamiento y el agua, así como con la aparición de enfermedades, se identificó que la población no estaba habituada a tratar del agua. Aún cuando conocían sistemas como la desinfección por cloro (tanto en formato pastilla como líquido), por hervido o por radiación solar (SODIS), cuestiones como el sabor del agua (cloración) o la temperatura (hervido y desinfección solar) provocaban el rechazo de estos sistemas por parte de la población. Es por ello que nos decantamos por los filtros de velas cerámicas, existentes en el mercado local, y utilizados de forma habitual por la población con más recursos. Este sistema ha tenido una gran aceptación, aunque aún queda por comprobar los efectos reales sobre la morbilidad entre los beneficiarios.

Promoción de higiene

La promoción de hábitos higiénicos saludables ha sido una actividad transversal a todas las actuaciones realizadas, pues su importancia, muchas veces olvidada, puede suponer la diferencia entre el éxito y el fracaso en este tipo de misiones. Para ello se entrenó  a un grupo de voluntarios de la sociedad nacional nepalesa, capaces de transmitir entre los distintos colectivos la importancia del correcto lavado de manos, el uso y mantenimiento de letrinas o los  filtros cerámicos así como dar a conocer los posibles vectores de transmisión de enfermedades.

El valor humano

Pero si algo debe ser destacado en una misión de este tipo es la importancia de las relaciones humanas, cosa para la que no te suelen preparar en ninguna formación. En primer lugar con los propios beneficiarios, siendo necesario ponerte en su lugar, comprender sus necesidades y adaptarte a su estructura social, a su cultura, a su forma de vida. En segundo lugar con el personal local, tanto voluntarios, traductores, como trabajadores, a los que muchas veces tratas de imponer tu ritmo occidental olvidando que en la mayor parte de los casos ellos son también afectados. No debemos olvidar que son el verdadero nexo de unión entre los delegados expatriados y la población local.

Y por último no olvidar las relaciones con tus compañeros de Unidad, personas que quizá hayas conocido por primera vez en el avión, y con los que tendrás que compartir un mes de frenético trabajo, estrés, falta de intimidad, alegrías, miedos y frustraciones. Son ellos los que pueden hacer que tu regreso al campamento después de un duro día de trabajo se convierte en una vuelta a tu hogar. En mi caso, han sido los mejores compañeros que uno se pueda imaginar.

¡Gracias por todo! ¡Gracias pueblo de Nepal!

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