El agua de lluvia, forma de enfrentar los tiempos actuales de sequía.

Desde tiempos antiguos se reconoce como única fuente de agua potable la lluvia o el agua de pozos profundos. En algunas situaciones las aguas superficiales o subterráneas disponibles tienen una calidad muy alejada de los límites establecidos para considerarlas potable, sobre todo cuando presentan presencia de metales pesados como el plomo, mercurio cromo u otras sustancias dañinas para la salud. En estos casos se puede recurrir a la captación de agua de lluvia en forma restringida para ser usada para consumo directo, para beber y para cocinar alimentos. El uso del agua de lluvia para muchos fines en el hogar puede ser considerado una forma de enfrentar los tiempos actuales de sequía.

[CyPS-UCM -Grupo de Catálisis y Procesos de Separación]

En algunas situaciones las aguas superficiales o subterráneas disponibles tienen una calidad muy alejada de los límites establecidos para considerarlas potable, sobre todo cuando presentan presencia de metales pesados como el plomo, mercurio cromo u otras sustancias dañinas para la salud. En estos casos se puede recurrir a la captación de agua de lluvia en forma restringida para ser usada para consumo directo, para beber y para cocinar alimentos. En general se considera que las necesidades para estos fines se limita a 4 a 6 litros por habitante y por día, mientras que el consumo total de agua es muy superior llegando incluso a superar los 100 litros por habitante y por día.

En la Universidad Monash (Melbourne) se llevó a cabo en 2009 un estudio realizado por investigadores de la unidad de enfermedades infecciosas del departamento de epidemiología en el que participaron 300 familias cuya principal fuente de agua para beber era el agua de lluvia que recogían en tanques. En este estudio se observó que las personas que bebieron agua de lluvia sin tratar no registraron un aumento de enfermedades, en comparación con las que consumieron el agua de lluvia filtrada, según Karin Leder, jefa de la unidad de dolencias infecciosas del Departamento de Epidemiología de dicha Universidad.

Resumiendo, quienes bebieron agua de lluvia no tratada no mostraron un incremento cuantificable de enfermedad en comparación con quienes consumieron el agua de lluvia filtrada.

El uso del agua de lluvia para muchos fines en el hogar puede ser considerado una forma de enfrentar los tiempos actuales de sequía.

No obstante es conveniente señalar que las familias que participaron en el estudio eran bebedoras habituales de agua de lluvia, por lo que ya habrían desarrollado defensas contra posibles infecciones.

Desde tiempos antiguos se reconoce como única fuente de agua potable la lluvia o el agua de pozos profundos. Hace unos 4.000 años existían sistemas en la antigua Palestina y Grecia para recoger la lluvia y también fue utilizado por los romanos, con su sistema de acueductos, complementado su abastecimiento de agua con cisternas individuales y patios pavimentados para recoger el agua de lluvia. En nuestro país, el agua de lluvia es un recurso que ha desempeñando un papel muy importante hasta el siglo XIX. Cuando a principios del siglo XX las canalizaciones de agua empezaron a irrumpir de forma masiva en ciudades, pueblos y villas, el agua pluvial pasó a un segundo plano y reservado sólo a situaciones muy especiales.

Actualmente, en el norte de Europa existen algunos casos donde ha vuelto a cobrar importancia la recogida de agua de lluvia. Alemania, por ejemplo, comenzó a subvencionar este tipo de iniciativas y centenares de miles de viviendas alemanas están disfrutando de equipos de recogida de esta agua, aunque su uso es exclusivamente doméstico.

La principal preocupación tiene que ver con el hecho de que en nuestro entorno contaminado, las gotas de lluvia pueden haber recogido algún contaminante. Una característica de las aguas pluviales, es su naturaleza ácida debido al dióxido de carbono existente en la atmósfera que forma ácido carbónico, presentando un pH de entre 5 – 6. Esta acidez natural es amplificada por la presencia de óxidos de nitrógeno (NOx) y dióxido de azufre, óxidos  producidos por la combustión de combustibles fósiles (petróleo, carbón). Cuando se disuelven en agua, el óxido de nitrógeno se convierte en ácido nitroso o ácido nítrico mientras que el dióxido de azufre se oxida en el aire para convertirse en ácido sulfúrico, dando lugar a casos extremos de lluvia ácida, donde se puede llegar hasta un pH de 2,5.

La mayoría de los expertos coinciden en que hay que tener especial cuidado con la forma en que se recoge el agua de lluvia, de modo que tome la menor cantidad de contaminantes posible. Si se quiere beber esta agua, se debe hervir o desinfectar con cloro, además de filtrarla, antes de consumirla. Sin embargo hay que tener en cuenta que estas técnicas de purificación destruyen los patógenos presentes en el agua pero no eliminan productos químicos tóxicos.

Una posible respuesta para el consumo de aguas pluviales es que hay millones de personas en el mundo en desarrollo que harían bien en tomar agua de lluvia en lugar de agua de sus ríos y lagos que están contaminados, por ejemplo, con parásitos tropicales. Con un poco de cuidado en la recolección de agua de lluvia les daría un suministro estable de agua potable, ya que no tienen una fuente de agua tratada ni los medios financieros para hervirla con regularidad. Por lo tanto, sopesando las alternativas, el agua de lluvia se convierte en una excelente fuente de agua potable.

Además, la falta de fuentes de agua apta para el consumo humano sumado al aumento de la población ha ocasionado que los acuíferos en casi todas partes del mundo sean sobreexplotados. Por tanto, toda el agua que no se extraiga del subsuelo, ya sea agua de lluvia o no, puede ser un beneficio. El agua subterránea se extrae con electricidad e implica esfuerzos y gasto de energía de diferente magnitud, mantener operando las bombas para extraer el agua representa un gasto importante de energía. Por ello, muchos de los usos que se le da al agua de red se pueden desplazar con el agua de lluvia, de forma que cada litro de agua de lluvia que se use para beber, es un litro de agua del subsuelo que no se extrae y una ayuda para evitar la deterioración masiva del subsuelo.

Referencia: Un vaso de lluvia. Beatriz Pradillo, iagua

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Comentarios

Con la contaminación ambiental el agua de lluvia como del subsuelo,presentan mayores riesgos para la salud y la vida por los agentes patógenos y productos químicos tóxicos.Urge replantear su conservación y uso a nivel mundial.

Soy Dr en CT e ingeniero hidráulico. Me interesa el contacto con ustedes.

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