el espíritu cede. Clara Janés


Enlace a el espíritu cede de Clara Janés en poesía y ciencia

Perdido y felizmente hallado, he vuelto al poemario Orbes del sueño de Clara Janés. Me causa, al releerlo con detenimiento de nuevo, aún más asombro y admiración que cuando, hace unos tres años, descubrí sus poemas e incluimos uno de ellos, en la semilla, en poesía y ciencia. (Ver Nota 1).

 

Al post aparecido entonces en este blog, (junio de 2015), me remito en todos sus extremos y comentarios. Apostillar, solamente que la relación que se establece en Orbes del sueño entre poesía y ciencia es profunda. La poesía surge de las respuestas y construcciones de la ciencia estableciendo diálogos posteriores entre ambas; inigualables ejemplos de las conexiones íntimas y lógicas que pueden llegar a manifestar ciencia y poesía.

En esta nueva entrega hemos escogido el breve e intenso poema el espíritu cede, en el que la mirada de Clara Janés nos guía para llevarnos a vislumbrar el cero absoluto, el fin de los tiempos… la muerte del campo magnético.

En esta entrada, me gustaría centrarme y resaltar la forma y estructura del poemario.  En cuanto a la forma; hay que destacar la importante parte visual del mismo. Parece que todo empezó con una nevada e imágenes de la misma – realizadas también por la poeta – constituyen parte fundamental del libro.

Su bella portada, con esas huellas en la nieve y los collages que encabezan cada capítulo: unión de fotografía – también de huellas en la nieve – y de textos que conforman poesía visual de gran brillantez e impacto que, aun sosteniéndose por sí solas, constituyen un preámbulo ideal para cada una de los nueve capítulos temáticos que forman Orbes del sueño. Sus títulos son reveladores del diálogo planteado entre poesía y ciencia: “Blanco inicial”, “Fuegos caóticos”, “Relatividad”, “Universo infinito”, “Zona de transparencia”, “Función de onda”, “El cero”, “Supersimetría” y “Bifurcaciones sucesivas”. A continuación se muestra la portada del capítulo “El cero”.

 

Otra característica estructural importante de Orbes del sueño es la inclusión, entre los poemas originales, de textos de naturaleza y origen científico impregnados de aliento poético que explican, complementan y acompañan los poemas originales de Clara Janés.

Escritos de los antiguos filósofos precursores, explicando o teorizando el mundo: Heráclito, Demócrito, Anaxágoras…, en un tiempo en que no había diferenciación de géneros, o de científicos ya más modernos para explicación o difusión – ya sí – del conocimiento científico: Giordano Bruno, Poincaré, Schrödinger….; que sin tener intencionalidad poética – tal y como hoy entendemos – se pueden y se deben entender en la actualidad como auténticos poemas. (Nota 2)

Siguiendo con “El cero”, cuya temática se refiere a los fenómenos, sensaciones e intuiciones alrededor del 0 Kelvin (-273,15 C), después de la portada que hemos visto, se inicia con el sugerente poema el negro de la noche

El negro de la noche
es lejanía
estrellas apagadas
un pasado si fin
hasta el origen
sólo el presente es luz
que no mayor certeza
ni libertad
y en la negrura
capto
las redes quebradizas
de cuanto fue
mutante
o dejó de ser
tras ser creado
de la nada.

El pasado sin fin del negro de la noche que “pone en suerte” el siguiente texto del físico y divulgador de la ciencia estadounidense Michio Kaku.

La expansión cósmica sólo dejará un universo frío y muerto de estrellas enanas negras, estrellas de neutrones y agujeros negros. Y en un futuro todavía más lejano, los propios agujeros negros evaporarán su energía, dejando una niebla fría y sin vida de partículas elementales a la deriva.  

Siguen tres poemas más y se cierra con el espíritu cede, que resulta esclarecedor y, también, escalofriante y desolador:

…hielo negro
muerte
del campo magnético.

El poema resume poéticamente los principales fenómenos asociados al cero absoluto de temperatura. Por su espíritu integrador y conciliador entre ciencia y humanidades y porque nos ayuda a conocer mejor el complejo mundo físico en que vivimos, Orbes del sueño, debería ser de lectura recomendada en el bachillerato y en facultades de Ciencias y de Humanidades.

Notas 

1. En junio de 2015 incluimos en poesía y ciencia el poema En la semilla incluido en Orbes del sueño. En la entrada dedicada a él en este blog, se incluían comentarios y reseñas del libro, y se incluían enlaces a poemas de Clara Janés. 

2. En este sentido, Orbes del sueño constituye una interesante antología de este tipo de textos. La relación de autores incluidos, por orden de aparición, es la siguiente: Heráclito, Parménides, Macrobio, Demócrito, G. Bruno, Píndaro, I. Prigogine, Aristóteles, Anaxágoras, E. Schrödinger, H. Bergson, J. A. Wheeler, Michio Kaku, F. Dyson, Poincaré, E. Allan Poe, B. Nicolescu, G. Santayana, SorJuana Inés de la Cruz y V. Holan.

 

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Aritmética amarilla. Gabino-Alejandro Carriedo.


Enlace a Aritmética amarilla de Gabino-Alejandro Carriedo en poesía y ciencia.

En esta tardía primavera de 2018 con tantos líos desparramados por el mundo; primavera revuelta en la que, por ejemplo, ha aparecido la figura de los diputados parlamentarios on line o a distancia. Líos que, junto con otros variados asuntos que están moviendo a mucha perplejidad, nos están obligando a vivir un tiempo de mucha tribulación sin que acabe de llegar la primavera.

Y, siguiendo la consigna “ignaciana”, no haremos mudanza en tiempos de tribulación y volveremos los ojos a nuestros poetas de guardia. Y entre ellos, quién mejor que Gabino-Alejandro Carriedo; que en tantas ocasiones nos ha acompañado en poesía y ciencia.

Una de las categorías clásicas de la poesía de contenido científico es el uso metafórico, simbólico o de imágenes de los números dentro de los poemas. A esa categoría pertenece Aritmética amarilla del poeta palentino, uno de los poetas más valiosos, insólitos y secretos de la segunda mitad del siglo veinte, según opinión de Antonio Martínez Sarrión. Aunque deberíamos apostillar que  Carriedo no es secreto en poesía y ciencia, sino que es un clásico ya que está representado, hasta la fecha, por doce poemas. Ver Nota 1.

Carriedo entre Federico Muelas (izda) y Ángel Crespo (dcha)

Y a juego con esta primavera loca, Aritmética amarilla no le va a la zaga. Alguno de nuestros ilustres matemáticos debería examinar con detalle esta aritmética en que “lo matemático” es que 10+4 sean 24. O que 10+2 sean 22 “que es lo que dice Dios”. En esta matemática amarilla 10+1 son 21 y el número primero es el 10+0, que no es “tan primero”, porque va después del 9 que es número par. Y así todo.

Por último está el extraño caso de 9 menos 4. Es para todos 5, el número del teatro. Pero para Carriedo es 3 “que es lo que dice el ciempiés”; pero también:

es 2,
que es lo que dice Dios;
es 1,
que es lo que dice ninguno

Así que me digan a mí donde están las bellas propiedades conmutativas o distributivas de estas extrañas sumas de la Aritmética amarilla, o la armonía de lo incierto de las operaciones cuyo resultado depende de quien lo diga: ¿el ciempiés, Dios, ninguno…? ¿Hay más que opinen?

Una salida ante la absurda belleza de este poema, sería pensar en que es una nueva forma de decir lo de:

Nada es verdad ni mentira
todo es segun el color
del cristal con que se mira.

De Campoamor o, también, que estuviéramos ante aquella aseveración de Alicia en el país de las maravillas, en que el significado de las palabras depende de quién manda.

En todo caso queda siempre el desparpajo, la soltura y la gracia de Gabino-Alejandro Carriedo que nunca dejó de ser postista.

Nota 1.

Los poemas de Gabino-Alejandro Carriedo incluidos en poesía y ciencia son doce, que pueden visualizar en este enlace. Tres de ellos: Lamelibranquios, Calculo decreciente para Eduardo Torroja y La arquitectura de Corrales, además, fueron comentados en La alegría de las musas.

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Friso ultraísta. Guillermo de Torre.


Enlace a Friso ultraísta de Guillermo de Torre en poesía y ciencia

Cine y poesía y ciencia

José María Conget, autor de la antología “Viento de cine. El cine en la poesía española de expresión castellana (1900-1999)”, considera el cine como una importante fuente de inspiración de la poesía contemporánea. (Nota 1). Y es que, desde sus inicios, el cine, sus actores y argumentos han sido frecuentemente tema y objeto de la poesía.

Aunque también deberían considerarse los poemas de cualquier temática influidos en su estructura, ritmo o composición por el nuevo lenguajes propio del cine: travelings, los cambios de plano y sus tipos, (primer plano, plano general, plano americano, planos secuencia, etc.), fundidos, efectos especiales, etc.; estamos hablando, sobre todo, de poemas en los que aparezcan de forma más o menos notoria términos, circunstancias o personajes directamente relacionados con el cine.

Entre estos últimos, una útil clasificación es la planteada en la antología “Los poetas van al cine”, editada por Ángel Miquel en México en 1997. La clasificación es temática y distingue cuatro grupos de poemas: la experiencia de ir al cine, la celebración de las estrellas (los actores), el comentario de una o varias películas y las reflexiones a partir de la experiencia cinematográfica, (con el cine como metáfora de la vida, por ejemplo). (Nota 2).

En poesía y ciencia, nos interesan, sobre todo, aquellos poemas que en las que, en su contenido cinematográfico, abundan las referencias a las nuevas tecnologías que incorporaba el séptimo arte. Este tipo de poemas se produce con mayor intensidad en los años iniciales de nacimiento del cine: las dos o tres primeras décadas del siglo XX, en que la cinemática y la óptica, en mayor medida, pero también la electricidad, el magnetismo, la química y la mecánica aparecen con voz potente en los poemas, expresando la mirada atónita y sorprendida de los poetas antes el novedoso fenómeno técnico del cine.

La propia palabra de cinematógrafo es un neologismo formado a partir de dos palabras griegas “kiné” y “grafos” que significan movimiento e imagen, con lo que se intentaba definir el concepto de imagen en movimiento. Por ello, en estos poemas iniciales con alusiones técnicas al cine, predominan términos relacionados con la sorpresa del movimiento. “Pantalla cinemática” aparece en distintos poemas. (Nota 3). También otros términos relacionados con el movimiento como el vértigo que se califica de formas diversas: giróvago, dinámico, vibracionista…

Juan Larrea dice en el poema Otoño estos tres versos:

Por las carreteras cinemáticas.
En aquel automóvil
.                        ÍBAMOS FILMANDO

y este último verso va aumentando el tamaño de las letras en el primer intento poético de representar un traveling. Al hilo de estos tres versos, Antonio Monegal, (Nota 4), pone el cine en el centro de las vanguardias:

“El movimiento, la velocidad, y la afición a la máquina como signo de modernidad son parte del legado del futurismo en las vanguardias. Frente al automóvil, el tren y el avión, que son máquinas que se mueven, el cine es la máquina que contiene el movimiento en si misma, que lo proyecta.”

 

Punto y aparte

Ha sido una bendición recuperar (creyéndolo perdido), después de más de un año, Viento de cine; reparar en la presencia de la técnica en algunos poemas (lo que los hacía “carne” de poesía y ciencia y, sobre todo, disfrutar de nuevo de poemas bellísimos e innovadores con el cien dentro. Una muestra; perla sorprendente de un poeta (formalmente) insospechado: Enrique Jardiel Poncela.

Caballitos de Jerez
con ojos de Greta Garbo
y caderas de mujer.

 

Friso ultraísta 

Hemos seleccionado, como iustración de cine y poesía y ciencia, el poema Friso ultraísta de Guillermo de Torre, publicado en la revista Grecia en 1919.

Guillermo de Torre. (En biografiasyvida.com)

Escrito al estilo ultraista, jugando con los espacio, mezclando mayúsculas y minúsculas, con signos de exclamación constantes.

En Friso ultraísta, la “pantalla cinemática” provoca reacciones, sensaciones y neologismos ultraístas. Aparecen en él las máquinas que se mueven:

Subterráneas locomotoras.
Constelaciones de aviones.
Sierpes de automóviles.
Ramilletes de hélices.

Casi todo él está lleno de términos que transmiten movimiento, diversas sensaciones ligadas a la velocidad… Vibraciones multánimes, clamores concéntricos, horizontes paroxícos, vértigos giróvagos y vertigos vibracionistas, simultaneismos accionales y sensaciones dinámicas.

Se crean neologismos, más o menos inteligibles, para una nueva era: velivolantes, multiédricos, dardeantes (como dardos, ¿se supone?), multánime (¿múltiple y unánime a la vez?), paróxico (¿por paroxístico?)…

Está también la contraposición – ya tan temprano – entre el cine americano: “Perscuciones. Incendios. / Tiros. salvamentos.”; con el otro cine: el europeo: “… la incolora delicuescencia / – besos, trucos y claro de luna – / del film ítalo y francés.)”

Friso ultraísta es, además, origen de 4 poemas posteriores de Guillermo de Torre, publicados varios años más tarde, en el poemario Hélices de 1923. Son poemas más extensos en los que aparecen versos completos de Friso ultraísta y que desarrollan sucesivamente diversos aspectos del cine: el color, en el poema de mismo título, las nuevas formas de actuación en la pantalla en Fotogenia, la magia de las salas en el poema En el cinema, rematando la serie el poema Charlot.

 

Nacido en Madrid en 1900, Guillermo de Torre fue figura sustancial de las vanguardias literarias del siglo XX en España. Como se indica en biografiasyvidas.com,  impulsó junto a Rafael Cansinos Assens la constitución del grupo poético Ultra. En 1920, publicó en la revista Grecia el Manifiesto vertical ultraísta, término éste inventado por él para designar al movimiento. El manifiesto ultraísta abogó por la unificación de las tendencias vanguardistas de la poesía y la creación de un poema puro, cuyos únicos sustentos fuesen la imagen y la metáfora. Al año siguiente patrocinó la revista Ultra, en la que colaboró el argentino Jorge Luis Borges, y en 1923 dio a conocer su poemario Hélices, cuyo contenido es fiel a los principios estéticos proclamados.

Casado con Norah Borges, poeta argentina y hermana de Jorge Luis Borges, ejerció como profesor de diversas universidades estadounidenses y, desde 1956, como catedrático de la Universidad de Buenos Aires, ciudad donde se estableció definitivamente y donde falleció en 1971.

 

Notas

1. “Viento de cine. El cine en la poesía española de expresión castellana (1900-1999)”. Selección, introducción y notas José María Conget. Editorial Hiperion. 2002.
2. Citado en el prólogo de Viento de cine. El cine en la poesía española de expresión castellana (1900-1999)”.
3. Además de en Friso ultraísta, “pantalla cinemática”  aparece también en los poemas Canción lejana de Adriano del Valle, en Cines de Lucía Sánchez Saornil y en Fotogenia de Guillermo del Toro.
4. La imagen fugaz: el rastro de la visualidad en la escritura. Antonio Monegal. Universidad Pompeu y Fabra. En Moenia: Revista lucense de lingüistica & literaturaISSN 1137-2346, Nº 2, 1996, págs. 309-326.

 

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Marcianita. José Imperatore Marcone.


Enlace a Marcianita de José Imperatore Marcone en poesía y ciencia

Verano de 2012. Expedición del Curiosity a Marte.

“Hacia mediados de agosto (de 2012), en una tarde esplendorosa con vistas al Cantábrico cerca de San Vicente de la Barquera, comentábamos la poca atención que – entre Juegos Olímpicos e incendios – se estaba prestando a la expedición a Marte del Curiosity. Lo comparábamos a la ilusión del primer aterrizaje en la Luna en 1969 que, desde luego, sí que marcó la vida de muchos de nosotros. Surgió entonces la canción Marcianita, que sólo yo parecía recordar.”

 

 

Así comenzaba el post sobre la canción Marcianita que incluí en el blog La perplejidad del buzo a primeros de septiembre de 2012.

 

Febrero de 2018. Exposición Marte. La conquista de un sueño en el espacio

Ya quedan pocos días (finaliza el día 4 de marzo) para que cierre sus puertas la exposición Marte. La conquista de un sueño en el espacio Fundación Telefónica.

 

 

En esta interesantísima exposición, que no deberían perderse, hay espacios dedicados al planeta rojo en la literatura, el cine y la música popular. En este último aspecto, se recordaba, por ejemplo, Life  on mars de David Bowie; pero ¡ay! no se mencionaba la estupenda Marcianita que llegó a ser bastante popular en los años sesenta en España en la versión de Billy Cafaro.

Olvido imperdonable que remediamos trayéndola a poesía y ciencia. Con ello, además, inauguramos una senda aún no explorada: la ciencia en las canciones de la música popular; cuyas letras, son – quien lo duda – poesía en acción.

Marcianita fue compuesta en 1959 en Chile por Galvarino Villota Alderete, música, y por José Imperatore Marcone, letra. De ellos no sabemos gran cosa, salvo que fueron los autores de otra joya: Luminarias, memorable canción que repasaba las diferentes estrellas femeninas de la época en Francia, Inglaterra, etc. contraponiéndolas con nuestra Sara Montiel y con la cantante de la canción que era, en realidad, la superestrella para su novio.

Volviendo a Marcianita, nos interesa por un doble motivo. Es, en primer lugar, muestra de como la ciencia, las noticias científicas y Marte, en concreto, se acaban incluyendo en la cultura popular; en la canción pop.

Cierto es que de forma bastante ligera y superficial. Pero superficialidad y banalidad son, en la mayor parte de las ocasiones, la forma en que aparecen cualquier tipo de tópicos en la canción popular.

En un segundo aspecto, nos interesa también constatar como se produce la supervivencia de las formas poéticas y la afición por las palabras rimadas, no en las formas convencionales de la poesía académica – que comienza, por esos años, una etapa de capa caida de la que aún no se ha recuperado – sino en las letras de la música popular: rock, pop, copla, etc. Opinión que no es mía sino que es lo que pensaban poetas de nombre y fuste como Manuel Vázquez Montalbán, Jaime Gil de Biedma o Leopoldo Panero, entre otros.

Por todo ello, Marcianita y otras composiciones como ella tienen todo el derecho a estar en poesía y ciencia y nosotros, el deber de tomar nota del fenómeno.

Además, Marcianita es una canción muy divertida. En su primera versión, grabada por Los Flamingos en 1959, la música es de combo instrumental, y el ritmo una especie de charleston con unos coros muy oldies.

 

En P Tinto, aparecía Marcianita 

 

La segunda grabación del argentino Billy Cafaro, la más conocida en España, sigue con una base instrumental muy jazzy, pero se añaden guitarras, el protagonismo vocal lo toma el cantante solista y a pesar de la letra, en que se denosta nominalmente el rock en el estribillo: “Quiero una chica de Marte que sea sincera / que no se pinte, ni fume, ni sepa siquiera lo que es rock and roll”, se puede considerar como una de las primeras muestras del rock and roll latino con un éxito grande, sobre todo en Sudamérica, habiéndose realizado de la misma más de 130 versiones. (Ver Nota).

Marcianita surge a finales de los cincuenta en que había una fiebre de noticias sobre apariciones de ovnis y los cienes estaban llenos de películas de ciencia ficción sobre extraterrestres.

El fondo es un anhelo de amor de un tipo – el narrador – al que parece que no se le dan nada bien lo de ligar y mantener las relaciones con chicas: “En la tierra no he logrado / que lo ya conquistado se quede conmigo no más”.

Todo ello en una letra muy divertida en que se aviene con la marciana sea como sea: “…blanca o negra, espigada, pequeña, gordita, delgada serás mi amor”

Y acaba formulando un augurio colosal, (que no se diferencia mucho de todos los fiascos que estudios científicos de carácter más serio han formulado sobre el futuro), que no se ha cumplido:

“y en el año 70 felices seremos los dos.”

Nota

Un interesante artículo sobre el tema es “Marcianita”:  música y mujer a destiempo” de Juan Pablo González en Revista Brasileira de Música. Río de Janeiro, v. 25, n. 1, p. 25-39, Jan./Jun. 2012.

 

 

 

 

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Árboles. Ida Vitale.


Ver Árboles de Ida Vitale en poesía y ciencia

El mes de enero de 2018 la poesía llevará un crespón negro. Se han ido dos de los poetas más veteranos; el genial y antipoeta Nicanor Parra, (Nota 1), fallecido en la ciudad chilena de La Reina el día 20 de enero a los 103 años; y Claribel Alegría  la poeta más conocida de Nicaragua que, 2 días después, murió con 93 años en Managua.

Así que, ahora, en la división de honor de la poesía en castellano, posiblemente sea Ida Vitale, con 94 años, la poeta en pie más veterana. No es nueva en poesía y ciencia pero aún queda mucha obra de ella por mostrar; como este poema Arboles que nos trae memoria y sentimiento de (casi) todos los árboles del mundo.

 

Ida Vitale 

En la precisa y exacta poesía de Ida Vitale, autora con un permanente anhelo de perfección y de belleza, en la que parecen estar siempre las ideas claras y las palabras justas; tienen un lugar especial animales y plantas, que utiliza unas veces como hilo conductor y otras como como vehículo envolvente de la esencia del mensaje del poema; de manera que el tránsito entre el discurso científico y el poético se produce de una forma delicada y modélica.

Es el caso de Árboles que hoy incluimos en poesía y ciencia, (Nota 2). En una reciente reseña de su libro Poesía reunida (1949-2015), en la revista El cultural, se decía:

“Los poemas de Vitale se pueblan de árboles y ello habla de un imaginario de elevación, y también de pájaros, ese símbolo del poeta, que apuntan a lo mismo.”

En el poema, como su título indica, se van mencionando e invocando árboles con interrogaciones. Al principio del poema son árboles con protagonismo preciso en la literatura los que aparecen; y lo hacen de forma dual junto con los mismos árboles que forman o han formado parte de la vida de la poeta Vitale.

Así la encina, eterno objeto de poema de Orlando - protagonista de la novela de mismo título de Virginia Woolf – aparece con junto con una de las encinas de Houston, su lugar de residencia desde 1989.

 

O el ombú del naturalista y escritor argentino Guillermo Enrique Hudson que pone al lado de otro que evoca una tragedia cercana:

¿Es el ombú de Hudson o aquel junto al que el auto
arrastró de la vida a Julio casi hermano?

Aparece tambén ese arbol increible que es el baniano o Ficus benghaliense, al que le salen raíces desde las ramas al suelo, llegando a formar, en un solo arbol, ejemplares de increibles dimensiones, (como el de Howrah, cerca de Calcuta en la India, con más de 400 m de diámetro de copa), que va asociado a Octavio Paz que lo menciona en su poema Oidos con el alma

El asalto de siglos del baniano
contra la vertical paciencia de la tapia…

A mitad del poema, Vitale se pregunta si son de Garcilaso los sauces que aparecen o son los que plantó ella misma.

A partir de ese momento las referencias a los árboles van siendo cada vez más personales e íntimas. Las higueras constantes y el eucalipto pálido; los álamos del amor y los abedules de corteza anillada y blanca

Tras la alusión al “arbol esencial de Goethe; cierra el poema preguntándos por el arbol a cuya sombra perdió un mundo amable y lleno de voces amistosas y siente como ve pasar

… un río que sí es el mismo siempre,
en tanto que lo miro y ya no soy la misma?

El río que permanece idéntico a nuestros ojos; mientras sentimos como el tiempo ha pasado por nosotros que ya no somos los mismos. Completando un tránsito desde los árboles, la literatura y la botánica, al mundo poético del yo dolido, que siente el paso del tiempo y sus estragos.

 

Notas

1.     Nicanor Parra lleva presente desde los inicios de la sección poesía y ciencia donde, en noviembre de 2005, se incluyó un primer poema, Sigmund Freud. En su sorprendente obra o antipoesía, llena de humor, desgarro y descaro han abundado, a menudo, las referencias a la ciencia; muestra de ellos son varios poemas más: Soliloquio del individuo, El principio de Arquímedes, Pensamientos y Yuri Gagarin, también incorporados a poesía y ciencia.

2.     Árboles es el octavo poema de Ida Vitale que se incluye en poesía y ciencia. Desde octubre de 2003 hasta enero de 2016, los siete poemas que le han precedido son Sumas, Geómetra, El cuadrado de la distancia, Botánica, Geografía, Ecuación y En el dorso del cielo

 

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Nitrógeno. Mario Markus.


Enlace a Nitrógeno de Mario Markus en poesía y ciencia

Me gustaría pensar que una minúscula aproximación a la teoría del caos es lo que ha hecho que haya llegado a mi conocimiento el libro Poemas químicos. Un poema para cada elemento del físico Mario Markus, nacido en Chile en 1944, que ha ejercido toda su amplia y relevante carrera científica en Alemania; en el Instituto Max Planck de Dormundt.

 

Ocurrió que estaba a la búsqueda en internet de un poema del que me habían hablado: El hombre químico del poeta modernista malagueño Salvador Rueda; búsqueda que resultó fallida pero que hizo que me topara con alguno de los poemas que he mencionado en el anterior párrafo.

 

El autor: Mario Markus

La trayectoria de Mario Markus es un ejemplo de personalidad curiosa e intransferible; de vocación por la ciencia viva, ocurrente y original que nace de la intuición y la osadía, y que alienta un saber por el saber primigenio y fundamental. Ciencia inútil en principio, (que muchas veces resulta que no es tan inútil), pero que es la que acaba abriendo los caminos más sugerentes e insospechados, alimentando más ciencia de calidad que, en buena parte, acaba siendo aplicada y llenando el mundo de nuevos descubrimientos.

Tras graduarse en 1965 en la universidad de Chile, Mario Markus se trasladó a la universidad de Heidelberg en Alemania, donde  se doctoró en Física en 1973 con una tesis sobre inestabilidad en plasmas semiconductores. Desde enero de 1975 trabaja en el Instituto Max Planck de  Fisiología Molecular de Dormundt donde ha realizado una brillante carrera científica en los campos de Fisiología, Biofísica y Teoría del Caos.

En los años ochenta descubrió las artes plásticas a través de las representaciones gráficas de ecuaciones ligadas a la teoría del caos realizadas por ordenador,  en las que acaba siendo considerados como un reputado especialista; lo que motivó, (además de artículos y portadas en revistas como Nature), la realización de exposiciones de sus creaciones visuales en diversos centros como la Royal Society y  en los Institutos Goethe con gran éxito. Una iniciativa de la Editorial Birkhaeuser (Basilea, Suiza) reunió a poetas de renombre como, por ejemplo, M. H. Enzensberger, para escribir textos sobre cada uno de sus dibujos computacionales.

Estas experiencias de contacto con escritores le hicieron dedicarse con gran intensidad a la literatura para escribir, en castellano, su primer libro de poesía, Poemas de invierno en 1990. En 2005 escribió, también en castellano la novela de ciencia-ficción Bilis negra, cuyo argumento transcurre en España y que fue llevada con posterioridad al comic; y en 2007 publicó la colección de poemas de título  Punzadas.

En 2010, tuvo lugar la publicación de Poemas químicos. Un poema para cada elemento, (LOM Ediciones, Chile)poemario que cuenta con ediciones en alemán y en inglés. (Nota 1).

 

 

Mario Markus (Wikipedia)

En la actualidad  Mario Markus es profesor  emérito y continúa sus tareas de investigación en el campo de los cristales cuasi-bidimensionales, realiza una importante labor de divulgación científica, (habiendo publicado en 2014 un libro sobre la extinción de insectos), es editor de poesía chilena y sigue escribiendo poesía y dando recitales poéticos. En la última frase del CV artístico que figura en su página web se dice:

El principal afán de Mario Markus es unificar las “dos culturas”: ciencia y arte.

Finalizo esta parte de resumen biográfico haciendo mías las palabras textuales con que me contestó una compañera a la envié noticia de Mario Markus y sus poemas: “Me ha chiflado el personaje y lo que hace el personaje. Yo elegiría para empezar el nitrógeno.” 

 

Poemas químicos. Un poema para cada elemento

Creo que estamos ante una obra importante en el ámbito de la poesía científica actual en castellano por varias razones. En primer lugar, Poemas químicos. Un poema para cada elemento es un poemario que plasma un ambicioso programa. No se trata de algunos poemas sueltos dedicados a elementos químicos, trata como indica en su título de “todos” los elementos de la tabla periódica; es decir, los 118 que se han descubierto o sintetizado a los que añade, ademas, algunos elementos de los que se intuye su existencia y de los que sólo existen simulaciones teóricas. Es decir hay un extenso programa con mucho que estudiar y discurrir; y mucho tiempo, trabajo y entusiasmo en él. Sólo por ello es un referente claro de cara al futuro.

En segundo lugar está el formato. En Poemas químicos, no hay solo poemas sino que a su lado, (en la página de la izquierda en la versión impresa), se ha escrito para cada elemento un texto descriptivo con un fin doble: de divulgación científica y de apoyo y explicación de los poemas. Y el experimento funciona perfectamente porque estos párrafos en prosa están muy bien escritos. Relatan, a veces, la historia del elemento; siempre sus propiedades, (las principales y las más llamativas), con una especial atención a aquellas cuestiones relativas a los efectos sobre la salud y el medio ambiente; y en ocasiones, sin que resulte abrumador, se indican enlaces bibliográficos para aquellos lectores más curiosos que precisen o le apetezca más información sobre el elemento en cuestión.

En esa descripción se incluyen siempre los detalles del elemento que van a aparecer en el poema, lo cual es importante porque el conocimiento que tenemos el común sobre los elementos químicos es bastante elemental y referido sólo a unos pocos. ¿Quién sabe, por ejemplo, que el Osmio es el elemento mayor densidad?; o ¿quién, que el Selenio se ha utilizado ampliamente para dar  el color rojo a los semáforos?. Estos son ejemplos de características indicados en el texto que aparecen, después, en los poemas correspondientes.

 

Cartel de exposición de obras de Mario Markus. Oporto 2001.
(de www.mariomarcus.com)

Los poemas sobre los elementos que se reproducen, en castellano en internet, figuran en solitario, sin la descripción que hemos mencionado; salvo los que aparecen en el artículo “Salud, ciencia biomédica y epistemologia de la complejidad. La propuesta poética de Mario Marcus en Poemas químicos. Un poema sobre cada elemento”escrito por Antonella Cancellier de la Universidad de Padua. En este interesante artículo se encuentran los poemas dedicados al Nitrógeno, al Selenio y al Osmio; junto a los que se reproducen – casi literalmente, aunque sin referencias bibliográficas – las descripciones de los mismos.

Entre esos tres, hemos elegido para poesía y ciencia el Nitrógeno; abundantísimo elemento que nos resulta bastante conocido y es uno de los más “autónomos” en la lectura aislada del poema. Pero igual podríamos habernos inclinado por el Selenio, o por el más desconocido Osmio: “El más pesado de todos…/ (…)  / El que enceguece… (…) / El que mata/ nos da vitaminas.” No me extiendo más, remitiendo a las descripciones y reflexiones del artículo mencionado.

Una visión más completa de cómo resulta el formato – de las descripciones íntegras y los poemas – se puede visualizar, para 18 elementos en la sección The Poem of the Month de la página web www.chemistryviews.org. Enlacen aquí al Fluor que me parece excepcionalmente conseguido. (Nota 2).

Así planteado, el resultado global es ameno y excelente como producción poética de temática científica; pero es que, a mi juicio, configura además dos ejemplos prototípicos. El primero de gran utilidad porque considero que el conjunto comentario-poema de cada elemento, en los términos en que esta configurado y que hemos descrito, constituye una potente y atractiva herramienta didáctica para todos; y en especial para los jóvenes estudiantes de química.

En segundo lugar, se configura como un ejemplo excelente del acercamiento y comprensión necesarias entre los mundos de la ciencia y de la cultura, que muchos lamentamos que anden tan separados y del que Snow alertó hace ya tiempo. Mario Markus así lo considera y está, en estos últimos años, en la lucha por evitar ese distanciamiento de la mano de uno de sus maestros, el premio Nobel de química de 1977 Ilya Prigogine, que también está en esa batalla.

Notas y enlaces

1. En www.mariomarkus.com, página personal de Mario Marcus, se puede encontrar en detalle, (y en tres idiomas), noticia bastante completa de sus tres facetas: científico, artista plástico y escritor.

2. Además de los poemas sobre elementos químicos que aparecen en el mencionado artículo: “Salud, ciencia biomédica y epistemologia de la complejidad. La propuesta poética de Mario Marcus en Poemas químicos. Un poema sobre cada elemento”, de Antonella Cancellier pueden ver más poemas sobre elementos en castellano en el blog Libro abajo, después de una inteligente nota de presentación de Miguel Guajardo.

También resultan muy interesantes la entrevista a Mario Markus en chemistryviews.org;  y el artículo “La ciencia de evitar lo útil”, publicado en marzo de 2004 en el diario El Mercurio de Santiago de Chile, con motivo de la entrada del científico en la Academia Chilena de Ciencias.

 

 

 

 

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Laboratorio central. Alfredo Veiravé.


Enlace a Laboratorio central de Alfredo Veiravé en poesía y ciencia

Laboratorios

Si se habla de ciencia y de tecnología, el término laboratorio está instalado en el imaginario popular contemporáneo como la palabra preferida para referirse al lugar físico en que los investigadores llevan a cabo sus investigaciones y experimentos. Lo que no está alejado de la definición que, por ejemplo, ofrece la RAE de laboratorio:

1. m. Lugar dotado de los medios necesarios para realizar investigaciones, experimentos y trabajos de carácter científico o técnico.
2. m. Realidad en la cual se experimenta o se elabora algo.

 

Microscopio electrónico de transmisión
(Lab. de Microscopía del Ito. de Ciencia de Materiales ICMM. CSIC. Madrid)

Uno cree que en el campo de la investigación científica y técnica, el término laboratorio ha evolucionado desde un significado en que laboratorio era, fundamentalmente, la unidad principal de investigación con uno o pocos investigadores – de los que uno de ellos era el principal, que daba nombre al laboratorio – y unos cuantos (pocos) instrumentos; a su significado actual, en que se usa más para indicar el conjunto de instrumentos, equipos e infraestructuras científicas manejadas por técnicos e investigadores que realiza medidas y ensayos experimentales, para los actuales grupos de investigación, de tamaño mucho mayor que los anteriormente mencionados.

En ambos casos, en los laboratorios se realiza o se valida la investigación y el desarrollo experimental y, tras las personas, constituyen el lugar central de la actividad científica y técnica.

Los laboratorios constituyen, por tanto, de una u otra forma – bien como el ámbito en que se realiza todo el proceso de la investigación o bien como el lugar dónde los equipamientos e infraestructuras científicas confirman experimentalmente hipótesis y teorías – el núcleo central de la aparición y confirmación del conocimiento científico; algo así como el “sancta santorum” de la ciencia.

 

Alfredo Veiravé

Alfredo Veiravé nació en 1928 en la población de Gualeguay de la provincia de Entre Ríos. En 1957 se radicó en Resistencia (Chaco) donde, hasta su fallecimiento, ejerció la docencia en varias cátedras de la Universidad Nacional del Nordeste.  Situado en la provincia de Chaco, Alfredo Veiravé es un poeta excéntrico, de la Argentina profunda, que escapa de la centralidad de la capital Buenos Aires. Poeta de tinte clásico y continuador de las corrientes canónicas de la poesía argentina, bajo el magisterio declarado del poeta Juan L. Ortiz, la poética de Alfredo Veiravé recoge en su obras iniciales: El alba, el río y tu presencia (1951), Después del alba, el ángel  (1955), El ángel y las redes (1960) y Destrucciones y un jardín de la memoria (1965), una estirpe neorromántica con predominio de un sentimiento evocativo, en la cual la concepción de la poesía aparece como aspiración al absoluto.

En 1968 asistió al Iowa International Writing Program, (Univ. de Iowa, EEUU). Esta experiencia, según el propio Veiravé, fue fundamental para su propia escritura, pues en aquel ámbito  tomó contacto con otros poetas y poéticas; con una  nueva sensibilidad y concepción de la belleza que se estaba expandiendo en el mundo.

Fruto de esa estancia y del cambio cultural que, a nivel iberoaméricano, se produjo en la década de los setentaen el ámbito de la sociedad y la cultura,  la obra de Alfredo Veiravé da un giro hacia un tipo de poesía – que algunos denominaron antipoesía – con vocación de estar en el mundo de todos los días y en la que uno de sus rasgos fundamentales fue incluir objetos y temas – impropios en la tradición poética anterior – que remitían de forma reconocible al mundo cotidiano y a la actualidad de los conocimientos.

 

Alfredo Veiravé 
(en www.librosdelpasaje.com.ar)

Una poesía basada en una multiplicidad; lograda por el libre juego de asociaciones interminables y la convivencia de diversos códigos y mundos culturales – cine, historia, artes … – que se entrecruzan y mezclan en los poemas, acompañado por el desorden visual de las líneas de los veros, lo que caracterizará hasta el final su poesía.

Todo lo anterior desmboca en una personalísima voz poética que pasa de una lírica noerromántica a poemas experimentales en el que se da un ahondamiento de las virtudes de la prosa en el verso, del uso del humor y de diveros niveles de lengua; del mismo modo que hiceron por esas mismas fechas otros poetas iberoamericanos como Nicanor Parra y Enrique Lihn en Chile, José Emilio Pacheco en México o Ernesto Cardenal en Nicaragua, entre otros.

Fallecido en 1991, fue Académico de número, con residencia en el Chaco, de la Academia Argentina de Letras y obtuvo numerosos premios entre los que destaca el Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía en 1982.

Laboratorio central y otros poemas

De este modo,  a partir de los setenta, diversos temas de la ciencia y la técnica comienzan a aparecer de forma natural en numerosos poemas de Alfredo Veiravé. De hecho, en los títulos de sus últimos poemarios aparecen explícitamente términos científicos y técnicos: La máquina del tiempo en 1976, Historia natural de 1980, Radar en la tormenta de 1985, y, el último,  Laboratorio Central de 1991.

Como en este  Laboratorio central que incorporamos a poesía y ciencia, en en este diciembre de 2017, que descubrimos incluido en la antología La poesía argentina del siglo XX editada por Marta Ferrari en la editorial Visor.

En el poema se fantasea con un posible ó hipotético encuentro con un extraterrestre y lo que “seguramente” ocurrirá. En primer lugar, sentir “… un poco de miedo de su figura/ humana diferente/…”; lo que parece normal.

En segundo lugar – y esto ya no es tan normal – tratar “… de explicarle lo que nuestra cabeza es/…”. 

Y a partir de este momento,  se postula la cabeza como

… un laboratorio central donde se produce una reacción
en cadena de fenómenos eléctricos y fenómenos
     químicos
que algunos alimentan con alucinógenos con
     alcoholes.

Y es allí, precisamente, donde se producen

todas las
tormentas y las fiestas del texto,
esta memoria que sueña con las palabras

No está mal y es posiblemente un acercamiento cabal a lo que debe ocurrir, desde un punto de vista científico, en nuestro cerebro: fenómenos químicos y eléctricos que dan lugar a la memoria y al lenguaje.

Al final, en la elucubración que es el poema, el extraterrestre “… huirá / entre los árboles hacia su nave madre”, dejando al poeta ante en su escritorio en el solitario oficio de escribir poemas.

Y a propósito de escribir poemas, como surgen y lo que sienten las palabras en el vaivén de la creación poética según Alfredo Veiravé,  acabo con el breve y memorable poema Radar en la tormenta

Radar en la tormenta

Y alguna vez, no siempre, guiado por el radar
el poema aterriza en la pista, a ciegas
                                                   (entre relámpagos)
carretea bajo la lluvia, y al detener las turbinas,
            descienden
de él, pasajeros aliviados de la muerte: las palabras.

En la última entrada escrita en este 2017, me gustaría despedirme con el deseo de un feliz año 2018 para todos. Y en especial a los laboratorios de la Redlab (Red de Laboratorios  de investigación de la Comunidad de Madrid)

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Batería. Julio Martínez Mesanza.


Ver Batería de Julio Martínez Mesanza en poesía y ciencia

La poesía de Julio Martínez Mesanza ha sido calificada como una “nueva épica”, aunque el autor prefiere aclarar que desde la lírica utiliza referencias históricas y los términos del combate. Siendo a la vez ciertos ambos aspectos, es más; es sobre todo la maestría de los endecasílabos más logrados en los últimos 25 años de poesía española. En Batería - que se incluía en el poemario Las trincheras (Ed. Renacimiento, 1996) -  encontramos esa épica mediante la ajustada descripción de actividades como dibujar la trayectoria, aplicar fórmulas de tiro y decidir el ángulo y la carga…, que son propias de la artillería que es la rama de los ejércitos que más ha necesitado y aplicado conocimientos científicos y técnicos. (Nota 1).

 

 

ARTILLERÍA

La aparición de la artillería precipitó al olvido las ateriores operaciones bélicas basadas en el combate cuerpo a cuerpo y en la caballería. Acabado el tiempo de los caballeros y su noble fair play, nacen los grandes ejércitos modernos con estados mayores, intendencias, etc.

La artillería no habría sido posible sin las innovaciones tecnológicas que supusieron el dominio en la fabricación de la pólvora, la maestría en la metalurgia y sus aleaciones y en el diseño y fabricación de cañones. Tampoco sin el desarrollo teórico y empírico de la física en cinemática y dinámica, fundamentalmente.

La primera guerra mundial fue el culmen de la gran artillería con el gran cañón Berta de más de 100 km de alcance. En la segunda guerra mundial, la aparición de la aviación y sus operaciones de bombardeo hicieron declinar ese papel puntero que había tenido hasta la fecha en las campañas militares.

En todo caso ahí sigue la artillería, con las modernas baterías de artillería de campaña y en su continuación, ya con tecnologías de tipo aeronáutico, en el desarrollo de los misiles intercontinentales de los que en los últimos meses mucho se ha visto en prensa, con los avances – digo que para mal – de Corea del Norte que está en un tris de conseguir misiles intercontinentales con alcance a todo el territorio de los Estados Unidos.

Aquí en España tenemos todo el desarrollo de la artillería, desde finales del XVIII y a lo largo del siglo XIX de la artillería, con la creación en 1764 de la Academia de Artillería de Segovia en la que, en sus inicios, el gran químico Jean-Louis Proust  enseñó química, mineralogía, metalurgia y docimasia de 1786 a 1799. Gracias a su fundador Felix de Gazzola, Tomás de Morla, autor del famoso Tratado de Artillería para uso de la Academia de Artillería de Caballeros Cadetes (1785), impresionante y minuciosa obra que evidencia el alto nivel técnico alcanzado a finales del XVIII, y de los que siguieron, dio lugar a un arma más erudita e ilustrada que el resto del Ejercito español. (Nota 2).

Grabado del Real Colegio de Artillería en el Alcázar de Segovia

En todo caso, la Artillería es, junto con la Armada, la parte del ejército más técnica y los artilleros son los militares con una más profunda formación científica y técnica; teniendo que aprender fundamentos de minería y de química; de metalurgia y fabricación de armamento a demás de todo lo relacionado con la táctica: transporte, trayectorias, cargas, etc.

BATERÍA

En la parte central del poema se van disponiendo ordenadamente imágenes y conceptos relacionados con la táctica en artillería.

“Alguien elige un objetivo y alguien….”

Primero está el problema del cálculo, lo más exacto posible, de la distancia. Para ello, en la topografía de campo clásica, a falta de una referencia graduada en el objetivo, de debe tomar como referencia algún objeto próximo al objetivo cuya altura sea conocida para poder medir los grados del ángulo que forma su punto más alto con el observador a distancia, para calcular el otro cateto del tríángulo rectángulo que vendría a ser la distancia aproximada. Es lo que se describe en los versos 5 a 9 de Batería:

“… antes de dibujar la trayectoria
busca las referencias  del paisaje
la torre de una iglesia, una montaña
para medir con pulcritud los grados.”

Sólo a partir de ese punto, pueden aplicarse las fórmulas de tiro que, con una carga dada, (cantidad de pólvora y masa y forma del proyectil), responsable de la velocidad inicial del proyectil, permiten calcular el ángulo de tiro; lo que se menciona en los versos 10 a 12:

“En las mesas de cálculo se esmeran
los que aplican las fórmulas de tiro
y deciden el ángulo y la carga.”

Aquí aparecen los sirvientes, que así se llama a los soldados que, en la batería, cargan con la munición, la trasladan al cañón al que alimentan; y efectúan el disparo una vez recibida la orden. Los observadores ven a distancia los impactos y es la hora de rectificar y de seguir con los disparos. Es la artillería.

 

Artillería en la Primera Guerra Mundial 

Los últimos versos del poema resultan memorables y enlazan con la abstracción de los dos primeros versos del poema que indicaban que el poema era más que mera artillería.

“Cuando a mi alrededor todo se hunde
pienso en los mapas y en la artillería.”

El mundo perfecto de los mapas y la realidad (la artillería) que lo(s) transforma. Son las debacles del alma, en esos estados de hundimiento irrevocable… como en la artillería

“… cada uno es responsable de su parte
y nadie es responsable del estrago.”

 

JULIO MARTÍNEZ MESANZA

Julio Martínez Mesanza es, sin duda, una de las voces poéticas más originales e intensas de la lírica española del final del siglo XX y de este inicio del XXI. A contracorriente, y taciturno en ocasiones, usa imaginería a veces medieval y a veces de trincheras de la I Guerra Mundial para acentuar y ponerse mejor en situación en una poética que aborda misterios insondables: el miedo y la violencia, la traición y la lealtad, la soledad y la decadencia.

Todo ello lo realiza a través de endecasílabos ciegos que son escultóricos, completos y con cada palabra en sus sitio; de una gran perfección.

Quien esto escribe se sintió deslumbrado por ellos cuando los encontró en El último tercio de siglo (1968-1998). Antología consultada de la poesía española, (Visor, 1998), situado entre Andrés Trapiello y Juan Carlos Suñén.

En dicha antología, al esbozar una poética, Julio Martínez Mesanza mencionaba cuatro versos de su poema Propósito de Las Trincheras, el mismo libro en que se encuentra Batería.

En estas once sílabas, el odio,
en estas once, la mayor tristeza,
y en estas la alegría de los hombres
pero jamás la silenciosa nada.

 

Julio Martínez Mesanza
(Del Blog elhacedordesueños.blogspot.es)

Poesía con contenidos de carácter moral y que da suma importancia a los aspectos formal y rítmico. Poesía que no reflexiona sobre si misma y que no pone en duda el lenguaje. Poesía que debe aspirar a la claridad.

Julio Martínez Mesanza ha recibido el pasado octubre el Premio Nacional de poesía por su obra Gloria, (Ed.  Rialp, 2017); un bello libro en que reune su obra poética de 2005 a 2017 y en el que se abre paso una interesante temática ética y religiosa. (Nota 3).

Enlaces y notas

1. Una selección de la obra de Julio Martínez Mesanza se puede encontrar en Poética y poesía nº 9 de la Fundación Juan March de 2005.  Julio Martínez Mesanza. Además, el poeta mantiene el blog Cuestiones naturales donde, entre otros, publica poemas. 

2. En la dirección http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/consulta/registro.cmd?id=1015658 , se puede acceder al  Tratado de Artillería para uso de la Academia de Artillería de Caballeros Cadetes de Tomás de Morla.

3. Sobre la poesía de Julio Martínez Mesanza - y también para reseña del libro Gloria, ver el artículo Mesanza, un poeta necesario de Álvaro Petit en Nueva revista.

 

 

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Metal caliente. Leopoldo de Luis.


Enlace a Metal caliente de Leopoldo de Luis en poesía y ciencia

Metal caliente

El perfecto endecasílabo inicial de Metal Caliente nos transporta, sin querer y en volandas, a las edades lejanas y sucesivas del cobre, del bronce, etc. que, en las viejas escuelas infantiles enseñaban a considerar el mundo en periodos míticos que, a través de a través de la aparición por innovaciones sucesivas de los nuevos metales, marcaban el lento pero firme progreso de la humanidad.

En esa ensoñación, la continuación natural debería ser o podría constar de sucesivas descripciones de cada época y su metal, con los nuevos ingenios y herramientas que se desarrollaron y sus ventajas. Pero desde el segundo verso ya nos tememos que no va a ser así y vamos viendo como los metales, en el poema de Leopoldo de Luis, (Ver Nota 1), constituyen imágenes y material poético para describir un triste panorama; el del verano y otoño de 1936 en España y la guerra civil.

.

Leopoldo de Luis
(De la web de la Universidad Carlos III de Madrid)

Metal caliente está compuesto, en su mayor parte, por endecasílabos que tienen calidad escultórica y heptasílabos, cinco repartidos en el poema que aportan un cierto ritmo de pie quebrado, con rima asonante en los versos pares. Entre ellos se cuelan los versos 14 y 20 que son eneasílabos.

La primera estrofa nos sitúa en verano bajo el sol rojo y pronto se asignan correspondencias a los metales: sombra al bronce, grito al hierro y espesa lengua al plomo. En la segunda estrofa ya es otoño y asistimos al temblor de la plata y a los desmayos del oro: ¿alusión al miedo del dinero?. El cobre se identifica con veneno  y  la fuerza del hierro hace palidecer al viento.

En ese otoño especial de 1936, la violencia se desató con una “tormenta mineral” en que las armaduras guerreras dejaron su reposo y la guerra volvió

Las viejas armaduras deshicieron
su historia. Los soldados
de plomo perecían en defensa
de sus inmóviles caballos.

En su estrofa final, el poema retorna al inicio; y tras la repetición de la frase inicial: “Brilló la edad de los metales”, a la que sigue una enumeración canónica: “…Bronce, / cobre, cinc, hierro, acero, estaño/ …”, el poema remata con cuatro versos lapidarios en los que se nos quedan resonando esas “… manos/ agitadas y rojas/ por la sangre de hermanos.”

Manos agitadas y rojas por la sangre de hermanos; o sea; lo que – en resumen y triste sustancia – fue nuestra guerra civil.

Leopoldo de Luis

Leopoldo Urrutia de Luis nació en Córdoba en 1918. Con un año de edad su familia se trasladó a Valladolid donde pasó su niñez y adolescencia, trasladándose a Madrid  a los 17 años para finalizar el bachillerato. Allí compagina el trabajo con sus estudios de letras en la Universidad que con las vicisitudes posteriores, nunca llego a concluir.

Porque el estallido de la guerra civil transforma la biografía de Leopoldo Urrrutia y su vida se transforma en varias sucesivas. La primera es la de soldado y de poeta combatiente; autor de poemas como Romancero a la muerte de García Lorca, Puñales quisieran ser o Regimiento Pasionaria, (ver Nota 2), que finaliza la contienda como capitán de estado mayor del general Escolar en el Frente de Extremadura. Inmediatamente después de la guerra conoció otra vida más: la cautividad pasando varios años entre cárceles (plaza de toros de Ciudad Real y cárcel de Ocaña) y campos de trabajos forzados (batallón de trabajadores de Gibraltar).

 

Liberado en 1942, y recuperado su trabajo en la compañía de seguros en que estaba empleado antes de la guerra, nace Leopoldo de Luis, seudónimo defensivo, que va a ser su nombre de poeta, por el que lo conocemos en la actualidad. Comienza publicar en revistas de la época como Garcilaso y Espadaña, entre otras. Desde la publicación de su primer libro de poemas,  Alba del hijo, editado en 1946 -  en la que se integraba en la línea existencialista de la posguerra española - su producción poética y ensayística, fue constante, libro tras libro; ensayo tras ensayo. Se le ha ubicado en la primera generación de postguerra y su poesía es calificada de social y de testimonio, siendo una de las figuras más destacadas de la denominada “poesía social” de la que fue, además, autor de una de las mas importantes antologías al respecto: Poesía Social. Antología, en Ed. Alfaguara, 1965. (Ver Nota 3).

En el discurso con motivo de su discurso de recepción de la medalla de honor de la Universidad Carlos III en 2004, indica sobre la poesía social:

“Pertenezco a una generación que cambió un día la actitud del poeta frente a la poesía misma. Se abatieron las torres de marfil, se eludieron las delicuescencias narcisistas. Se procuró que la poesía bajara a la calle y tomase conciencia de una realidad colectiva. …. Vicente Aleixandre hablaba de que hay épocas graves, de urgentes crisis, en las que se deben exigir al poeta los valores éticos más que los meramente estéticos. Surgió, quizá ingenuamente, una poesía en la que el poeta hace girar el eje de su comprensión más que hacia el yo, hacia el nosotros.

… Quisimos llevar la poesía cerca del dolor y de la injusticia. Porque toda gran poesía lleva implícita una moral. Alguno de nosotros la definió como un arma cargada de futuro, y lo es: no un fin en sí misma, sino un medio de comunicación; cargada porque algo va con ella; de futuro porque aspira a crear conciencia. Otro la consideró defensa del hombre. Y también lo es, al verla como un humanismo. No faltó quien pensó que la belleza, junto a los que sufren y esperan, puede ser un exhibicionismo cruel.

… He pretendido poner la poesía junto a la vida. No sé si es propiamente vida, pero sé que es su compañera. Me resisto a que sea bella pero inútil. Entre la “ fermosa cobertura” del Marqués de Santillana, y el “cambiar el nombre cotidiano de las cosas” de D. José Ortega, yo me he permitido definirla como RESPIRAR POR LA HERIDA..” (Ver Nota 4).

Referente clave dentro del ámbito de la poesía social española contemporánea, su obra poética destaca por la preocupación técnica, el cuidado del lenguaje, la riqueza imaginaria y la sincera conmoción por el mundo que le rodea y el momento que le toca vivir. (Ver Nota 5).

Leopoldo de Luis, que falleció el 20 de noviembre de 2005, (tal día como ayer hace 12 años), obtuvo numerosos premios, destacando el Premio Nacional de Literatura por su libro Igual que guantes grises en 1979 y el Premio Nacional de las Letras Españolas de 2003, concedido anualmente por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en reconocimiento al conjunto de toda una obra literaria.

Notas y enlaces

1. En poesía y ciencia se pueden ver cuatro poemas de Leopoldo de Luis, incluidos entre diciembre de 2003 y noviembre de 2005. Son los poemas: La materia no muere, Nociones de estadística,  Extrañas radiaciones y Todo más pequeño.

2. En Poesía de la Guerra Cívil española. Antología (1936-1939). Edición de Jorge Urritia. Colección Vandalia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006.

3. La antología citada fue reeditada en varias ocasiones, destacando la reedición de 2000 en Ed. Biblioteca Nueva con el título Poesía social espñola contemporánea. Antología (1939-1968) y con introducción y notas de Fanny Rubio y Jorge UrrutiaEn relación con la poesía social, es interesante el artículo  Breve revisión de la poesía social de posguerra (1939-1975): un “concepto de época”, de Pablo Carriedo Castro

4. En el siguiente enlace, se puede acceder al discurso completo de Leopoldo de Luis en la recepción de la medalla de honor de la Universidad Carlos III de Madrid en 1994.

5. En el siguiente enlace, se puede leer el interesante artículo Leopoldo de Luis: no son poco las palabras - con el antetítulo: Poesía social: extracto de una de las últimas entrevistas a un poeta arrinconado - de Anchor Ladoire publicado en www.diagonalperiodico.net el 5-05-2006.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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La luna al telescopio. Miguel de Unamuno


Enlace a La luna al telescopio de Miguel de Unamuno en poesía y ciencia

En poesía y ciencia nos gusta no olvidar a los clásicos y traer ejemplos  de cómo los grandes clásicos de la literatura española incluyeron motivos científicos en sus poemas; de cómo, incluyeron ciencia y técnica en su obra a la par de sus otros temas favoritos. Hoy es la figura inconmensurable de Miguel de Unamuno quien vuelve a poesía y ciencia con el poema La luna al telescopio. (Ver Nota 1).

 

Miguel  de Unamuno (hacia 1904- 1905)
(Ramón Casas, MNAC)

Generalmente, no se asocia – en primer lugar – la figura de Unamuno a la poesía, sino a otras partes de su gran obra como la novela o el ensayo. Lo que no le parece natural a José María de Cossío que sostiene que toda la obra de Miguel de Unamuno debería ser interpretada en clave poética; por lo que no tiene nada de extraño que fuera finalmente el género poético uno de sus preferidos. (Nota 2).

Con todo lo anterior, dentro de su obra total, la poesía en verso ocupa un área considerable; en concreto dos tomos de más de 1000 páginas de los 10 que componen sus obras completas en la edición de la Biblioteca Castro.  Además, y después de un inicio tardío, Unamuno no dejo de escribir poesía toda su vida dejando una vasta, variada y muy interesante obra poética.

La poesía llegó tarde a la vida de Unamuno que hasta 1907, con 43 años, no publicó su primer libro Poesías. Cinco años más tarde se publicó su segundo libro Rosario de sonetos líricos y hasta 1920 no volvió a publicar libro alguno en verso. De esa fecha es El Cristo de Velázquez, considerado el más importante poema religioso escrito en castellano en el siglo XX. A partir de ese momento su producción poética se multiplica, van apareciendo más libros como Rimas de dentro, Teresa, De Fuerteventura a París y Romancero del destierro.

A medida que pasan los años parece sentir con mayor urgencia la necesidad de la expresión en verso; la poesía se le hace prácticamente diaria menudeando las publicaciones de versos suyos. La recopilación final de la poesía suelta de Unamuno, no publicada en libros concretos, alcanza cifras formidables, totalizando 1870 poemas: 1755 del Cancionero  y 115 de Poesías sueltas.

En cuanto a Cancionero, (en el que se encuentra La luna al telescopio), puede considerarse un verdadero “diario poético”, teniendo en cuenta que el más antiguo de los poemas data de febrero de 1928 y el último está fechado el 28 de diciembre de 1936; sólo 3 días antes de su fallecimiento. Cancionero debía haberse publicado con unos 400 poemas a finales de 1928 pero no llegó, por razones que se desconocen, a ver la luz y Unamuno no interrumpió el proceso de composición que se mantuvo incansablemente hasta las vísperas de su muerte.

En todo caso este libro monumental fue un libro póstumo cuya primera edición, a cargo de Federico de Onís, tuvo lugar en 1953; a la que se unió la aparecida en edición de las Obras Completas (1959-1964), en 16 tomos publicada por Argos Vergara, bajo la dirección de Manuel García Blanco, discípulo de Unamuno, gran especialista en su obra y que, en 1954, escribió Don Miguel de Unamuno y sus poesías: Estudio y antología de poemas inéditos o no incluidos en sus libros, Salamanca, Acta Salmanticensia, 1954.

 

 

Temáticas de Cancionero y la astronomía.

Como es de imaginar ante un libro tan extenso como Cancionero, con 1755 poemas, la temática del mismo es muy variada. Hay un buen número de bellos poemas dedicados a ciudades y a paisajes; también abundan los poemas de temática religiosa y también hay bastantes poemas que son juego e investigación con el lenguaje: sonidos, significados, invención de palabras, etc. Sin embargo, resultan muy interesantes los siguientes párrafos de la obra de Manuel García Blanco que se ha mencionado en el párrafo anterior (la negrita es mía).

“Dos curiosas antologías poéticas podrían espigarse en este vasto Cancionero, reuniendo las poesías que tienen por tema a los astros, en especial a la Luna, y las que dedica al mundo de los animales, desde el cochorro y el abejorro sanjuanero de su niñez, hasta los vencejos y  golondrinas, para solo mencionar las especies que lograron carta de naturaleza en su poesía anterior.”

En efecto, solamente teniendo en cuenta los títulos o primeros versos de los poemas de Cancionero, (ver Nota 3), nos encontramos con más de veinte poemas en que aparecen los términos: Luna, Sol, Sirio, estrella… ; o adjetivos tales como: celeste, estrellado, lunáticos… Habría que verlo a fondo, lo que podría ser objeto de un bonito estudio, que no es posible hacer aquí. (Ver Nota 4).

Creo que en la mayoría de ocasiones estos términos astronómicos están (bien) mencionados y utilizados como paisajes de fondo, o formando parte de metáforas e imágenes en poemas cuyo tema fundamental no es la ciencia o la técnica sino otros: religiosos, por ejemplo, por lo que dichos elementos son utilizados para enriquecer el lenguaje poético; se añaden al abanico de posibilidades expresivas, junto con otros elementos más usuales en la poesía de la época.

En La luna al telescopio, sin embargo, el contenido científico tiene más peso. Nos encontramos con un instrumento científico por excelencia, el telescopio, y con la visión de los objetos celestes – la luna – que éste proporciona. El inicio del tema poético viene motivada por las impresiones producidas por una actividad científica: la observación astronómica.

¿Ves la luna al telescopio?

La impresión es decepcionante para Unamuno que no ve brillos, ni detalles sino un vaciado de yeso muerto en el que ve el porvenir de la tierra.

Mascarilla del pasado,
tumba que fue desde nido,
¡ay celeste vaciado,
cielo, vacío perdido!

Miguel de Unamuno (entre 1925 y 1930)
(Mauricio Fromkes. Museo del Prado)

Finalmente, Unamuno parece lamentarse de que la tierra gire, junto con la luna, alrededor del sol ya que:

… nuestra revolución
en torno al sol y su lumbre
que nos velan la verdad,
vacío de pesadumbre,
espejo de eternidad!

Nostalgia y añoranzas de un universo antropocéntrico con el hombre y la tierra en el centro del universo y Dios en el cielo.

 

Enlaces y notas

1.  De Miguel de Unamuno se han publicado en poesía y ciencia, desde 2003,  los siguientes 8 poemas: Paleontología, Se casaron a y b…  (nº 225 de Cancionero), La ciencia construye…  (nº 45 de Cancionero), Salutación a los rifeños, Por lógica y aritmética… (nº 1448 de Cancionero),  Aritmética, La tabla de multiplicar y La estrella polar.

2.  En Antología Poética de Miguel Unamuno, nº 601 de la colección Austral de Espasa-Calpe, 1946; con selección y prólogo de José María de Cossío

3. En internet se puede visualizar Cancionero de la antes mencionada edición de  las Obras completas de Miguel de Unamuno de la  Biblioteca Castro.

4. La temática llega a ser muy variada; tanto que encontramos algún poema en que aparece la gastronomía: Sobre la olla del cocido, (nº 1354), e incluso alguno en el que el juego del mus, (nº 175), es fundamental.

Teología del mus

Tu oración pide milagros,
oración del jugador,
la envidas a Dios y esperas
los sonsaque tu oración.

Duples con la treinta y una
exiges a tu favor
por alguna martingala
que haga el divino Hacedor.

Pero es que las matemáticas
uncen al pobre Señor,
que aunque sea tres en uno
no puede hacer uno en dos.

 

 

 

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