Paisaje urbano. Concha Méndez.


Enlace a Paisaje urbano de Concha Méndez en poesía y ciencia

La verdad es que me encantan las escritoras y poetas de la generación del 27, esas desconocidas que, salvo contadas excepciones, no llegaron a figurar ni en las listas canónicas ni en las antologías definitivas. Esas “sin sombrero”  que fueron el asombro de la sociedad literaria española de la época, protagonizando uno de los momentos más extraordinarios de la cultura española, y que fueron, a la vez, testigos y protagonistas del gran cambio de su tiempo y sin las cuales la historia de las letras contemporáneas no estaría completa:  Ernestina Champourcin, María Teresa León, Lucía Sánchez Saornil, María Cegarra, Concha Méndez…

 

Metrópoli de Georges Grosz (1916-1917)
Museo Thyssen – Bornesmiza. Madrid.

Característico de este grupo de autoras es la dedicación en los inicios de sus carreras literarias a plasmar la modernidad y el cambio de las ciudades y las innovaciones tecnológicas en bastantes de sus poemas. Hemos traído a estas páginas en los últimos tiempos a María Cegarra, la secreta e íntima poeta de La Unión y sus poemas incluidos en el bellísimo libro  Cristales míos  de 1935; también a Ernestina de Champourcin de la que incluimos  dos poemas: Volante y Accidente que ilustraban los inicios de la nueva era del motor y del automóvil.

Hoy le toca el turno a Concha Méndez con este  Paisaje urbano,  de su poemario Surtidor de 1928, que es,  quizás, el poema en castellano más relevante sobre el vertiginoso desarrollo urbanístico de las ciudades en los años veinte, donde se asume la ciudad como espacio privilegiado de la modernidad y como espacio innovador de las artes y del desarrollo tecnológico.

Paisaje urbano

Los estudiosos de la obra de Concha Méndez estructuran fundamentalmente su primera etapa poética – entre 1926 y 1934 – en tres ejes temáticos: el mar, los viajes y la modernidad.

Respecto de este último punto, Begoña Martínez Trufero en la su tesis doctoral sobre  Concha Méndez,  (Ver Nota 1), indica los siguiente:

“La modernidad del primer tercio del siglo XX implicaba una nueva forma de afrontar la vida, en la que el descubrimiento científico y tecnológico serviría para la transformación del pensamiento y de la sociedad. La poeta asume desde sus comienzos estas innovaciones y además aplaude el cambio en las normas sociales, éticas y culturales que regían la vida cotidiana. La irrupción de inventos y nuevas tecnologías (cinema, avión, automóvil…) completó este panorama de modernidad que tanto admiró, utilizó y evocó en sus poemas; representaba una ruptura con formas anteriores y anticuadas, privilegiando el cambio en detrimento de lo tradicional, castizo y lugareño de la sociedad por una sociedad urbana, cambiante y cosmopolita…. Este concepto de vida civilizada, siempre connotado por sensaciones de velocidad y dinamismo, se completaba con las nuevas formas de comportamiento y cambios en los patrones de conducta que conllevaban una cierta transgresión de los tradicionales. Para la poeta la modernidad atraía ambientes que ofrecían aventura, poder, alegría, desarrollo, transformación de la persona y del mundo….. ; ambientes que provocaban, en la sociedad, sorpresa y desconcierto o se interpretaban como amenaza de destrucción de las tradiciones. Aparece la ciudad moderna, la civitas hominum, muy alejada de la tradicional civitas Dei, espacio urbano donde el hombre se podía servir de todos los avances de la vida moderna. Esta modernidad se refiere a un concepto de renovación histórica, social, científica y tecnológica de la sociedad burguesa que Concha Méndez va completar con la modernidad como concepto estético.”

 

Para situar históricamente el poema – en cuanto a los cambios urbanos que se estaban produciendo en esos momentos – daremos sólo tres apuntes. En 1928, año de edición del poema, el Metropolitano de Madrid estaba en plena fase de expansión. La línea inicial Sol-Cuatro Caminos, (Línea 1), inaugurada en 1919; en 1928 había llegado ya a Puente de Vallecas. En 1924 se había puesto en Marcha el tramo Sol-Ventas y en 1925 se abrió el Tramo que unía Ópera con la Estación de Ferrocarril de  Príncipe Pío.

Por otro lado, en 1928, se habían acabado de realizar sólo 2 tramos de la Gran Vía, estando el tercero, entre Callao y Plaza de España pendiente de entregar por los constructores, (lo que ocurrió finalmente en 1932), resultando que se encontraban en construcción la mayoría de los grandes edificios y algunas de las parcela del tercer tramo eran aún huertas.

Finalmente, el primer rascacielos erigido en España: el edificio Telefónica de Gran Vía 28 – obra del arquitecto Cárdenas Pastor – fue diseñado y construido entre 1926 y 1929. Fue hasta 1953 el rascacielos más alto de Madrid desde esa fecha hasta 1953, pero cuando se escribió Poema urbano, aún no se había finalizado.

Seguimos, de nuevo, a Martínez Trufero, que describe el poema Paisaje urbano como sigue:

“El texto es una dinámica descripción, de claro recuerdo ultraísta, de un paisaje urbano en el comienzo de la noche. La poeta construye, a través de una proyección alegórica, otra vida que comienza cuando aparece la noche, en la que los componentes del paisaje urbano o son personas, o se personifican y se tornan en seres activos. Frente a la tranquilidad y silencio de la noche de la naturaleza, la ciudad continúa viva y despierta. Las acciones se suceden en una acumulación de imágenes yuxtapuestas, rebosantes de modernidad, bien a través de metagoges,  o bien por la evocación de rápidas impresiones simbolistas:  ”Y se ven, dominando las huestes callejeras, / policías ecuestres con ondulantes capas”.  Hay unos versos que evocan el cartel publicitario de alguna película de la famosísima cantante y bailarina Joséphine Baker  (“Se ha tendido en lo alto, sobre las azoteas, / la etíope danzarina dulce y desmelenada”)….. La ciudad parece estar en fiesta nocturna y se respira una atmósfera de progreso y modernidad, habitual en las urbes grandes como Madrid, a la que seguramente se refiere en el poema.” (Ver  Nota 2).

Una estética tremendamente ultraísta, en que se funden imágenes diversas de forma veloz y simultáneas, escenas de la vida moderna en las que se intenta descubrir connotaciones líricas. Además, con frecuencia, no aparecen nexos, frases mediadoras o adjetivos inútiles, prevaleciendo el estilo nominal por lo que la continuidad del discurso queda interrumpida y se destaca la realidad de forma fragmentaria.

 

 Ciclista de Maruja Mallo
(Tomando a  Concha Méndez como modelo)

En paisaje urbano están los principales iconos de la modernidad de la época. Los automóviles: “Por el asfalto ruedan rehilanderas de acero / con sonoros flautines de voces esmaltadas”. El alumbrado urbano:  “En el momento lívido, que hace inclinar las hojas / las farolas encienden su luz de madrugada”. El metro, fantástico medio de transporte que une suburbios y centro, vertebrando la ciudad: “Por las profundas venas, el metropolitano /  veloz de puerto en puerto, acompasando escalas, / cruzando del suburbio a la gran avenida…”. Los altos edificios: “Los vastos rascacielos emanan claridades / de las ruedas Catalina y luces de Bengala, …”, con la surreal mención a la rueda catalina de los relojes mecánicos. Están también los anuncios publicitarios luminosos en lo alto, y la sensación del ritmo trepidante de la ciudad: “Se estremece un tic-tac de pasos epilépticos. / Se disparan a un tiempo cohetes de miradas.” Y la luz cimbreante y veloz que reflejan los escaparates en esos dos verso memorables:

Se juega a serpentinas a través de las lunas
de los escaparates – cintura cinemática -

Extraordinario poema, pienso, representativo, sin duda, de un carácter y una personalidad, la de Concha Méndez y de una época, los años veinte en el nacimiento del Madrid moderno.

Concha Méndez Cuesta

No es este el lugar para extenderse acerca de la biografía y la obra literaria de Concha Méndez, (Ver Nota 3), a la que, con muchos años de retraso, se le ha reconocido su importante papel en el panorama poético del 27. Sólo me gustaría dejar dos reflexiones:

En primer lugar, está la década prodigiosa de Concha Méndez; de 1925 a 1934 fue un ciclón; un bendito ciclón que se rebeló contra su estado; y ávida de aprender y de aprehender el mundo se fue de España, viajó y aprendió idiomas, practicó deportes: tenis, natación, esquí… y  escribió  libros de poemas y guiones de cine y literatura infantil. Algún coetáneo suyo escribió que por encima de su obra, lo mejor era la propia Concha Méndez. También se dijo que ella era la viva representación del surrealismo. Esa década y esa vida gloriosas que se disipan con dramas personales (muerte de su hija) y como con tantos otros españoles de la época con la tragedia de la guerra civil y el exilio.

En segundo lugar, me parece urgente re-estudiar la generación del 27 y poner donde corresponde la obra de las poetas de la misma, para darle la vuelta a la costumbre de comparar la obra de éstas frente a la de los poetas más consagrados de la generación; y pasar, en cambio,  a comparar la de éstos más famosos con las obras pioneras de algunas de estas poetas como Concha Méndez. O, al menos, de igual a igual. Ya que es un hecho que, por ejemplo, el Romancero gitano de García Lorca es de 1928 que es el mismo año de edición de Surtidor de Concha Méndez; y  Cal y canto de Alberti se editó un año después: en 1929.

Notas y enlaces

1La construcción identitaria de una poeta del 27: Concha Méndez Cuesta (1898-1986). Tesis doctoral de Begoña Martínez Trufero. Facultad de Filología de la Uned, 2011.

2. Se denomina metagoge a la figura retórica de pensamiento que consiste en aplicar a seres inanimados voces significativas de acciones, cualidades o sentimientos propios de los seres animados. En Paisaje urbano hay bastantes; entre otras: “Ya pasea la luna sobre las azoteas”; “Las farolas encienden su luz de madrugada”; “Un cielo, barnizado de cemento, sostiene / entre sus anchos dedos escasas luminarias”… En cuanto a  Josephine Baker, cinco años más tarde, Miguel Hernández la nombrará, también, en un poema de Perito en lunas;  “… danzarinas, si etíopes, celestes”.

3. El artículo sobre Concha Méndez en Wikipedia es bastante completo. También ver, por ejemplo, Concha Méndez: una voz singular de la generación del 27 de Alfonso Sánchez o el muy interesante artículo Concha Méndez, la seducción de una escritora en la modernidad literaria del poeta Juan María Calles Moreno.  En el enlace http://arrinconarte-elrincondelarte.blogspot.com.es/2011/02/maruja-mallo-una-artista-en-libertad.html, se habla de la relación de amistad y colaboración entre Concha Méndez y la pintora Maruja Mallo.

 

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Viejos telediarios (1960). Joan Margarit.


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Viejos telediarios (1960), poema de Joan Margarit  incluido en su libro Cálculo de estructuras de 2005, es ejemplo de un tipo de poesía científica en que se produce un tránsito del discurso poético por el discurso científico o, como en este caso, tecnológico. El poeta muestra o se adentra en un hecho científico o tecnológico que enhebra en sus preocupaciones y sentimientos poéticos, combinando ambos discursos y llevando a cabo una reflexión sobre el asunto tratado.

Joan Margarit, que es arquitecto y catedrático de la Escuela de Arquitectura de Barcelona desde 1968 y que es, quizás, uno de los poetas más leídos de nuestro país, utiliza frecuentemente la arquitectura para realizar este tipo de poemas. (Ver Nota 1). Aquí, sin embargo, el hecho tecnológico que aparece en el poema es el mítico barco meteorológico K, que con sus medidas transmitidas por radio ayudaba a realizar las previsiones meteorológicas y que se citaba en los viejos telediarios de los años sesenta por los meteorólogos pioneros de la pequeña pantalla.

El poema trata de la posible presencia e influencia de los seres queridos muertos en quienes sobreviven. La imagen del barco  K “anclado” en un punto “fijo” del Atlántico – allí dónde se forman las borrascas – lanzando de modo arriesgado e incierto señales y ayudándonos con la meteorología, es imagen de la idea central del poema de que las lejanas presencias de aquellos que se llevó la muerte, y a quienes (aún) se ama, cuidan de nosotros en algún sentido y debemos estar atentos a encontrar sus voces y a hablar con ellos – allí dónde se forman las borrascas.

Las antiguas estaciones meteorológicas oceánicas fijas: el barco K

En la introducción del artículo de igual título que este epígrafe, aparecido en la Revista del Aficionado a la Meteorología (RAM) nº 43 de  septiembre de 2006, escrito por el meteorólogo  Francisco Martín León, se señala:

“¿Quién no ha oído hablar de los datos del barco K? Los aficionados más jóvenes posiblemente no, pero aquellos que disfrutaron de las predicciones del primer hombre del tiempo en TVE, D. Mariano Medina, sí les resultará familiar la referencia al barco K en las predicciones del tiempo de la época. Era un elemento muy importante para las predicciones en la Península, Baleares y zona mediterránea. Casi siempre hacía mención a los importantes datos meteorológicos de esta estación fija. En los mapas del tiempo de las pantallas de TV se situaba en el Atlántico, cerca de las costas españolas, y más concretamente al noroeste de Galicia. Era un punto en el mapa del tiempo de importante referencia en las locuciones televisivas de los años 60 y 70. Otras veces, pero en menor medida, se mencionaban los datos de los barcos homólogos: el J, D, C.. y así hasta diez. Pero el más famoso para nuestras latitudes era, sin duda, el barco K.

Pero ¿qué era y qué fue el barco K? ¿Era un barco civil o militar? ¿O era un concepto más amplio que el de un simple barco? ¿Se movía o estaba fijo?, ¿qué información suministraba? ¿Había otros barcos fijos similares? …” 

Del artículo antes mencionado, extraemos párrafos para resumir la historia y características de las estaciones meteorológicas oceánicas en barcos, que fueron de gran utilidad de 1950 a 1976 tanto en el Atlántico como en el Pacífico Norte. La idea de disponer de estaciones meteorológicas en el océano se originó en los días iniciales de las comunicaciones por radio y de la aviación de transporte transoceánica. La Segunda Guerra Mundial produjo un aumento dramático en la navegación aérea transatlántica, y en enero de 1940 el presidente americano Roosevelt estableció el Servicio Atlántico de Observación del Tiempo que usaba datos proporcionados por los barcos guardacostas y los observadores de las Oficinas meteorológicas del tiempo de los EE.UU. Como el tráfico aéreo trasatlántico aumentaba sin parar, al finalizar la guerra se mantuvieron, configurando una red de 13 estaciones de las que 10 se encontraban en el Atlántico

Una patrulla típica del tiempo estaba “en una estación” durante 21 días. Una “estación” era una rejilla de 210 millas con cuadrados de 10 millas cuadradas, cada una con designaciones alfabéticas. El cuadradito central, que la nave ocupaba generalmente, era el “OS” (“on-station”). Un faro de radio transmitía la localización de la nave.

Rejilla de la superficie abarcada por una estación

Estrictamente hablando no había un barco denominado como K, A, etc.. Lo que había era una zona ocupada por un barco que periódicamente era sustituido por otro, con otro nombre y siempre se situaba en una posición aproximadamente fija en el centro de la cuadrícula, denominada con una letra mayúscula. En determinadas ocasiones el barco meteorológico “fijo” debía abandonar la posición central de la rejilla para evitar perturbaciones atmosféricas adversas, realizar labores de rescate, etc. Dichas variaciones de posición del punto fijo debían ser informadas lo más correctamente posible.

Un avión sobrevolaba la nave y recibía la posición, su curso y su velocidad por radar, y los datos del tiempo. Las observaciones superficiales del tiempo eran transmitidas cada tres horas, y los sondeos de niveles altos realizados con un globo y radiosonda que suministraban datos en la vertical cada seis horas o cada 12 horas. De las observaciones de altura se obtuvieron datos de la temperatura del aire, humedad, presión, y dirección y velocidad del viento hasta alturas de 16.700 m. Las observaciones oceanográficas fueron muy utilizadas desde el comienzo, ya que suministraban datos valiosísimos en zonas vacías de información.

 

En la figura siguiente, se muestra la posición de las estaciones meteorológicas oceánicas.

Estaciones meteorológicas fijas oceánicas, 1940-1980

El mapa muestra las 13 estaciones meteorológicas permanentes establecidas en 1946 por la Organización de Aviación Civil de Naciones Unidas. Los costes del programa fueron compartidos por las naciones que operaban con líneas aéreas transoceánicas.  Y ahí tenemos a nuestro barco K, operado por Francia, en posición 45 N y 16 W, cercano a las costas de Galicia que aparece en el poema como referente de información meteorológica en los años sesenta.

Por los años setenta aparecieron nuevos actores y tecnologías que condujeron al fin de las estaciones fijas. Por una parte, aparecieron en escena los nuevos aviones a reacción que requerían, en menor medida, los datos de las estaciones fijas oceánicas. Por otra, la aparición de los satélites dio comienzo a una nueva era en la transmisión de la información mejorando la ayuda a la navegación aérea y marítima desde el espacio; comenzando el desarrollo de los modelos de predicción numérica del tiempo. Así que a lo largo de la década de los setenta fueron desapareciendo las estaciones meteorológicas oceánicas fijas, incluida la del barco K que mencionaban los viejos telediarios.

Viejos telediarios (1960)

El poema se estructura en dos partes que son las dos estrofas de que consta. En la primera se describe el barco K, lo que hacía, su atmósfera. Es el motivo tecnológico del poema.

La versión en castellano del poema que aparece en Cálculo de estructuras, realizada por el propio Margarit, omite los dos primeros versos que aparecen en la versión catalana original. En esos dos primeros versos recuerdan  que estamos hablando del pasado: de cuando no había satélites y las ciudades estaban mal iluminadas.

Quan les nits eren verges de satèl.lits
i mal il.luminades les ciutats,

Los versos siguientes describen de forma concisa y exacta las estaciones meteorológicas oceánicas fijas, utilizando su nombre popular: “el barco K“, anclado en el Atlántico y dibujado en los mapas del tiempo de la TV, situándolo en un terreno brumoso y épico: allí donde se forman las borrascas. Es el discurso tecnológico que se enhebrará con el discurso poético de la segunda estrofa.

Estrofa que comienza, de forma sorpresiva, hablando de la muerte y del amor:

Aquellos a los que amas y se llevó la muerte
son lejanas presencias.

Y de la posibilidad de recibir en nuestro interior la presencia de los muertos propios a los que se ama, guiando al lector para hablar con ellos. En ese momento hay un ritornello a los versos iniciales:

y habla con tus muertos
allí donde se forman las borrascas.

A continuación,  el bello verso,  ”Barco fantasma en el espejo, al alba,”, conduce a los dos versos finales que remiten a la incertidumbre de las señales del barco K entre las olas; incertidumbre que queda extendida, lógicamente, a la percepción de la presencia y las voces de Aquellos a los que amas y se llevó la muerte. 

Epílogo

Al final de Cálculo de estructuras figura un Epílogo que puede considerarse una poética en toda regla, Para Joan Margarit la poesía debe reunir concisión, exactitud e inteligibilidad.

Joan Margarit. Foto de la web Zona de jazz 

Concisión: “Sobre la concisión, diría que un poema es como la estructura de un edificio muy particular a la que no le puede faltar ni sobrar ni un pilar ni una viga: si sacásemos una sola pieza se desmoronaría, Si en un poema se saca una sola palabra, o se cambia por otra y no pasa nada, es que no era un poema. O todavía no era un poema”.

Exactitud: “Un poema ha de decir justo lo que necesita (la mayor parte de las veces sin saberlo) su lector o lectora”

Inteligibilidad: “Un poema ha de entenderse. Lo que no puede ser es que una persona que lleve años leyendo – leyendo lo que sea: poesía, novela, ensayo o el BOE – se le diga que no podrá entender un poema porque la poesía es difícil”

En cuanto a para qué sirve la poesía, Margarít  insiste en “el poder de consolación de la poesía, porque la poesía sirve para introducir en la soledad de las personas algún cambio que proporcione un mayor orden interior frente al desorden de la vida. Ala angustia por este desorden a veces se intenta g¡hacerle frente con los entretenimientos, pero la diferencia es que de un entretenimiento se sale igual que se ha entrado. Sólo se ha pasado un rato. En cambio, al acabar de leer un poema ya no somos los mismos porque ha aumentado nuestro orden interior.”

Así que pasen y vean. La poesía de Joan Margarit es inteligible pero no es fácil, porque es en ocasiones muy dura. Es una poesía concisa y exacta que muchas veces,  nos interpela y enfrenta a una especie de novísimos: dolor, tristeza, dignidad, muerte, dolor, amor… No es un entretenimiento. Es poesía transformadora y, verdaderamente, al acabar de leer cualquier poema de Joan Margarit  nunca ya somos los mismos.

Notas y enlaces

1. Con referencia a la obra poética de Joan Margarit, en la entrevista realizada por Cecilia Obiol, de título Contra la intemperie moral, podemos encontrar tres poemas en que la arquitectura tiene un papel central. En la colección  Poética y Poesía de la Fundación Juan March, editada en 2010, se puede leer una muestra bastante amplia de su poesía. La obra poética completa de Joan Margarit se encuentra editada en Austral con el título Todos los poemas (1975-2012). Finalmente, en poesía y ciencia se encuentran ya recogidos tres poemas: Últimas noches del cosmólogo Edward Milne, Elegía para el arquitecto Coderch de Sentmenat y  Cálculo de estructuras.

 

 

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Clases de cálculo mecánico para principiantes con Alan Turing. David Cruz.


Enlace a Clases de cálculo mecánico para principiantes con Alan Turing de David Cruz en poesía y ciencia

Introducción

El poema del joven poeta costarricense David Cruz  sobre una máquina avanzada o robot, presenta una materia que es novedosa en la sección de poesía y ciencia. La composición desvela interioridades y manías del artefacto junto con sensaciones ciertas de voluntad y emotividad: lo que no quiere, lo que la deprime…

El poema está estructurado en un discurso de proposiciones negativas. En 42 versos hay 24 negaciones: 18 veces con un “no”, la mayor parte de las veces a comienzo de la frase; 4 veces “ni” en una rueda de ilaciones y por último están “nunca” y “jamás”, una vez cada una. Podríamos pensar que estamos ante las respuestas de un test de Turing realizado a la máquina.

“Hermanillo robot” de andar por casa

En cuanto a los deseos; ¿Qué no quiere la máquina? ¿Qué no desea?:   no quiere pensar ni quiere morir, tampoco desea – tiene cierta lógica – a una mujer hermosa ni – y esto no cabe en ninguna lógica pensando en “máquina”-  en retirarse a cultivar vino en la ribera del Duero.

Si pasamos al conocimiento: no sabe que puede acabar con todo si se acuesta sobre los rieles del tren, no distingue entre carnívoros y vegetarianos, y tampoco sabe su número de serie – esto no es lógico – ni sabe si se busca a si misma o a nosotros. Pensar y morir. El poema se completa con varias descripciones de sentimientos, deseos y acciones.

 

David Cruz

David Cruz, (San José – Costa Rica, 1982), está incluido, (y ahí lo hemos hallado), en la antología El canon abierto. Última poesía en español de Remedios Sánchez García de 2015, editada por Visor.

En el prólogo incluyen a este poeta en uno de los tres grupos en que la antología estructura la poesía en español de las generaciones últimas; en concreto, en el grupo que denominan de “poesía ante la incertidumbre”.

El grupo, cuyo nombre proviene del manifiesto del mismo nombre de 2012, suscrito por poetas como Ali Calderón, Raquel Lanceros o Fernando Valverde, entre otros, vendría a suponer una continuación de la conocida como “poesía de la experiencia” de las dos décadas anteriores, proponiendo para la poesía una cercanía más humana de forma que arroje luz para alcanzar certidumbre. La poesía debe ser portadora de sentidos para cualquier lector: “la poesía tiene que emocionar”. Ante todas las incertidumbres actuales, la poesía no puede ser oscura, experimental y deshumanizada. Se trata de apoyar la estética de la emoción como motor poético que logre implicar al lector.

David Cruz nació en 1982 y sus últimos libros publicados son Trasatlánticde 2011 y A ella le gusta llorar mientras escucha a The Beatles de 2013. Su obra ha merecido varios premios, sus poemas se encuentran recogidos en diversas antologías y han sido traducidos parcialmente al inglés, japonés y francés, entre otros.

 

Ejerce como escritor y periodista y tiene una voz poética fresca, amigable, muy potente y, en ella – cuando sucede, inscribe de forma muy natural e inteligente temas de ciencia y tecnología. Son muestra de ello 3 de los poemas incluidos en la antología citada: Ágrafo eléctrico, Un poema de ciencia ficción y esta Clases de cálculo mecánica para principiantes con Alan Turing, que traemos a poesía y ciencia.

 

Clases de cálculo mecánica para principiantes con Alan Turing

El poema es redondo y uno lo lee incrédulo: ¿cómo puede escribirse tan bien? Destila cierto franciscanismo y al igual que pensamos en el “hermano animal” en el poema se siente al “hermanillo robot” que… ¡qué cosas tiene! Las palabras surgen perfectas; una tras otra encajadas, precisas y brillantes.

Clases de cálculo… se estructura en una sucesión de frases que describen opiniones, sentimientos o deseos de la máquina y que se desarrollan de una forma muy fluida, predominando los enunciados en negativo, (la máquina no quiere pensar, la máquina no quiere morir…) y  junto con enunciados bastante previsibles surgen y se alternan descripciones disruptivas y sorprendentes que fundamentan la gracia del poema y lo hacen más grande y comprensible, si uno lo llega a imaginar como posibles repuestas a test de Turing.

Así, aparecen frases como: “Se siente tonta cuando Kasparov la desafía” o “No distingue entre carnívoros y vegetarianos…”; o la retahíla que finaliza con “ni va a lecciones de quiromancia en los suburbios”; o para finalizar dos seguidas grandiosas:

“No desea retirarse a cultivar vinos en Rivera del Duero.”
“No hará yoga en la Costa del sol/ para olvidar su pasado en un laboratorio/ de Detroit  o Tokio”

Y así va el poema hasta su final en que se nos descubre la identidad de la máquina: es el robot motorizado Defender escarbando en la superficie de Marte. Y también se nos descubre al informante, que no es el profesor Franz de Copenhagen ni nadie que se le parezca: es un colega, como nosotros, tomando cañas y viendo en la tele del bar la retransmisión de la excursión por Marte.

 

El tono general es agradable y, sin embargo, nos deja cierta tensión esa mezcla de inteligencia programada  y sentimientos de la máquina del poema.  Sabemos que “la máquina no imagina una vida que no ha vivido” pero ignoramos los resultados que tendría en el test de Touring.

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Cálculo Infinitesimal (Soneto XXXIII). Javier Peralta Coronado.


Enlace a Cálculo Infinitesimal (Soneto XXXIII), de Javier Peralta Coronado en poesía y ciencia

Demasiado tarde, me parece. Hace dos días, sin embargo, me encontraba feliz y dispuesto, después de haber leído atentamente Las Mates en verso, a incluir en poesía y ciencia alguno de los poemas del libro de Javier Peralta Coronado,  colección de 50 sonetos matemáticos; con unos objetivos didácticos y de difusión encomiables y con resultados muy brillantes si tenemos en cuenta su innovadora estructura, juntando poemas, ilustraciones y su explicación a la luz de la historia de las matemáticas.

 

Pensaba contactar con él para comentárselo e invitarlo a que lo presentara en este blog, pero ha sido demasiado tarde, digo, ya que me envió su libro hace unos meses, fui retrasando su lectura  y, ahora, el poema y la entrada de este blog no pueden ser más que homenaje póstumo, desde una gran tristeza, a Javier Peralta, profesor titular de la Universidad Autónoma de Madrid, que  falleció repentinamente el pasado 6 de diciembre. Nota 1.

Con una brillante carrera docente especializada en Didáctica, en Historia de las Matemáticas y en las relaciones de ésta con las artes, (ver Nota 2), Benjamín García Gigante, compañero del autor en el Departamento de de Didácticas Específicas, Facultad de Formación de Profesorado y Educación, de la Universidad Autónoma de Madrid, en su reseña de Las Mates en verso, describe la personalidad y trayectoria del profesor Peralta del modo siguiente:

“… enamorado de la historia de las matemáticas, vocacionalmente comprometido con la didáctica de las matemáticas, perfecto conocedor de las relaciones entre el arte y las matemáticas, y apasionado, como afirma Luis Rico en un prólogo maravilloso, “por la cultura que integra y no parcela, por las ideas que estimulan y abren nuevos campos, por la educación transmisora de valores… “. Algo que se deja entrever en cada una de las páginas del libro (ilustraciones incluidas).”

En cuanto a Las Mates en verso indica:

“Esta obra del profesor Peralta, alimentada por la imaginación, surge en el límite común entre las ciencias y las letras, entre la exactitud y la belleza, entre la razón y la fantasía. Es una obra divulgación histórico-matemática, dirigida especialmente a profesores y alumnos relacionados de alguna manera con el maravilloso mundo de las matemáticas. Es más, incluso como comenta el propio autor en la introducción “Pienso que, […] podría ser de utilidad para quien desee tener en unas pocas páginas una historia resumida y elemental de las matemáticas”. 

El libro está formado por tres partes. Por una parte están los  50 sonetos de los que 44 hacen referencia a los elementos más importantes de la historia de las matemáticas, y a sus personajes más relevantes. Los 6 poemas restantes están relacionados con problemas o teoremas destacados de la historia de las matemáticas.

 

Retrato de Javier Peralta en “El rostro humano de las matemáticas”
(Web de Real Sociedad Matemática Española)

Por otra, están las ilustraciones que acompañan a cada poema (en las páginas pares), que comparten el estilo desenfadado y el humor de los poemas. En la tercera parte, separada y colocada a continuación de poemas y figuras, se analizan en prosa algunos de los aspectos de la historia de las matemáticas aparecidas en los poemas.

He elegido el soneto nº XXXIII que trata del cálculo infinitesimal. Me parece uno de los poemas poéticamente más logrado, con versos deliciosamente ripiosos pero que, a la vez, resumen perfectamente el meollo del análisis matemático, resultando,  finalmente, memorables; esto es: que piden a voces que nos los aprendamos de memoria.

Cálculo infinitesimal. Formado
por el diferencial. Que lo esencial
es hallar, a una curva que me han dado,
su tangente en un punto real.

Y si una parte es la diferencial,
averiguar con alta precisión
el área que limita una función,
es la otra: el cálculo integral.

Volver al XIX, para recuperar la poesía científica como herramienta pedagógica y de aprendizaje de la ciencia es muestra de una fe infinita en la pedagogía, de un  idealismo romántico  y de una firme convicción en la idea de que no puede haber separación entre la ciencia y la cultura o más exactamente, en este caso, entre las matemáticas y la poesía. Javier Peralta lo hizo en Las Mates en verso. Que su ejemplo cunda.  ¡Bendito sea!

Notas y enlaces

1.  Conocí la noticia del fallecimiento de Javier Peralta el 9 de marzo, a través de la nota de su defunción de la Real Sociedad Matemática Española y de la entrada Las matemáticas en 50 sonetos: homenaje a Javier Peralta, del blog La matemática y sus fronteras  de Manuel de León.

2. Como muestra de su obra en diferentes ámbitos, mencionaremos (con su enlace) los artículos: Sobre el exilio matemático de la Guerra civil española en Hispania Nova. Revista de Historia Contemporánea, nº 6 de 2006; Modelos matemáticos del sistema de afinación pitagórico y algunos de sus derivados: propuesta para el aula en Educación Matemática, vol 23, num. 3, diciembre 2005 y La creación poética en matemáticas. Aplicaciones a la enseñanza en la revista Opción, Año 31, Nº Especial 1 (2015).

 

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Escher y la banda de Moebius. Antonio Córdoba.


Enlace a La banda de Moebius benedettina y a La botella de Klein de Antonio Córdoba Barba en poesía y ciencia

El pasado 30 de septiembre en La noche europea de los investigadores tuvo lugar en Espacio Fundación Telefónica la actividad titulada La alegría de las musas. Poesía y ciencia.

Pretendíamos realizar un encuentro entre poetas-científicos y el público para reflexionar y debatir sobre la conexión existente entre poesía y ciencia. Además, hubo un recital de poemas sobre ciencia escritos por científicos  y se entregó el premio del I Certamen de poesía y ciencia para jóvenes estudiantes de la Comunidad de Madrid celebrado durante los meses de mayo y junio de 2016. El coloquio contó con la presencia de los poetas y a la vez científicos (o viceversa), que había sido jurados del Certamen.

Entre los jurados se encontraba Antonio Córdoba Barba, ilustre matemático  y poeta que,  didáctico,  en el recital de poemas, sacó de un bolsón una banda de papel y relató las características geométricas de la cinta de  Moebius, recitando a continuación su magnífico poema homónimo. Luego con un tubo explicó y nos hizo imaginar esa figura mágica que es la botella de Klein.

Antonio Córdoba explicando la botella de  Klein

El público, embobado,  no daba crédito,  y escuchó sonriente el poema: “El círculo más vicioso / y la recta más coqueta, / se enrollaron    en     un tubo….” Fue un momento verdaderamente inolvidable para todos los que asistimos al acto.

Con motivo de la exposición actual sobre  Escher que se está realizando en Madrid,  Antonio Córdoba nos ha enviado una crónica de la misma en que recuerda la acto celebrado en septiembre y glosa y comenta sus poemas  Banda de Moebius benedettina y La botella de Klein, poemas ambos que se incluyen a partir de hoy en la sección poesía y ciencia. A continuación transcribimos el texto que nos ha enviado.

Escher y la Banda de Moebius

En La obra de Maurits Cornelius  Escher está de nuevo de moda  en Madrid debido a su exposición   en el palacio de Gaviria que, en cierto modo, es continuación de la que  tuvo lugar en las salas del Canal en el año 2012. La prensa se ha hecho eco  publicando las reflexiones y las impresiones que esos grabados de tan clara inspiración  geométrica han inducido en diversos autores.

Ahí tenemos las teselaciones (ángeles-demonios, cielo-infierno) que tan bien ilustran la geometría hiperbólica en ese modelo maravilloso que debemos al genio de Poincarè; las geometrías imposibles con sus bucles de escaleras, o canales acuáticos, que bajan y suben desafiando a la lógica y a la gravedad; sus intrigantes anamorfosis o esa espléndida galería de grabados, donde  podemos encontrar desde la acción de una transformación conforme hasta, sin forzar demasiado, la presencia de una curva elíptica.

El universo plástico de Escher ha dado lugar a varias publicaciones en las que se ha analizado en profundidad su biografía y sus técnicas. Es pues muy difícil aportar una pizca de originalidad a un tema tan profusamente tratado. En nuestro caso vamos a intentarlo centrándonos en la banda de  Moebius, una superficie que fascinó a Escher y de la que nos legó varias imágenes, siendo quizás la más espectacular aquella en la que la banda es una rejilla por la que circula una fila de hormigas.

 

Supongamos que disponemos de una tira de papel (digamos que en forma de rectángulo cuyo lado mayor (horizontal) supera con creces al menor (vertical)), si ahora pegamos los lados menores sin someter el rectángulo a torsión alguna,  haciendo coincidir los vértices que están a la misma altura,  obtendremos un cilindro que tiene dos caras: exterior e interior.  Con un poco de imaginación podemos situar a unos seres bidimensionales, planitos, que vivan en esas caras, dando lugar a dos tribus distintas sin contacto posible: la única manera de pasar de una a la otra es algo traumática, practicando una perforación, ya que el borde del cilindro es impracticable para nuestros planitos. No obstante ambos mundos son orientables: un planito que disponga de un reloj (también planito ¡claro!) y que se mueva por la cara exterior verá siempre girar en el mismo sentido las agujas de su reloj. Y así ocurre también en la cara interior.

Peguemos ahora esos mismos lados pero haciendo la torsión necesaria para que el vértice superior de un lado se acople con el inferior del otro. La superficie que resulta es la célebre banda de Möbius y tiene una sola cara, como bien ilustra el grabado de Escher: las hormigas pueden recorrer todos sus puntos. No hay dos, sino una sola tribu: ¡fantástico, abajo fronteras y nacionalismos! No obstante, lo que se gana en unificación se pierde ahora en orientabilidad: un planito que siga el camino de las hormigas verá como el giro de las agujas de su reloj cambia a lo largo del recorrido. La banda de Möbius no es orientable. Esto da que pensar, pero mejor hacerlo en verso:

Banda de Moebius benedettina

Ya ves que ando escaso de dinero,
y nadie en el barrio me conoce.
Transparente resulto a las miradas
de las bellas que pasan junto a mí.

Pero ven, deja que te muestre,
mira y verás:

Si cortamos una cinta bien larga,
y pegamos sus bordes con cuidado,
surgirá un mundo de una sola cara,
donde alegres vivir desorientados.

Cuando el círculo se desliza en contacto con la recta, o cuando la recta se contonea abrazando al círculo, generan un cilindro. Si ahora pegamos los dos bordes circulares de ese cilindro (imaginemos que es un tubo de caucho, o de plomo, que podemos flexionar sin problemas) obtendremos una especie de “donut” o neumático, una superficie que los matemáticos llamamos “toro”.  Cabría hacer esa unión de manera algo más complicada dando lugar a diversos nudos. Pero si ese es nuestro proceder, conseguiremos siempre superficies que dividen al espacio en dos regiones, o mundos distintos, los de dentro y los de fuera.

Siguiendo la analogía con la cinta de Moebius  cabe preguntarse si hubiera una manera de pegar los dos círculos frontera del cilindro de manera que la superficie resultante tenga una sola cara, en otras palabras, que no divida al espacio en dos regiones separadas. Una posibilidad consiste en taladrar un orificio en el cilindro e introducir a su través uno de sus extremos  para unirlo luego por dentro con el otro. Se obtiene así un objeto curioso, una especie de botella compacta que carece de interior y que, como le ocurre a la banda de  Moebius, tampoco permite ser orientada.

 

Una botella de Klein

Hay, no obstante, una pega que atañe a nuestra noción de superficie: cerca de cada punto el espacio tiene que parecer plano. Eso ocurre en casi todos los puntos de la botella, pero falla estrepitosamente en la cicatriz del orificio que hemos practicado, allí, por pequeño que sea el entorno que consideremos, el espacio no se parece (no es homeomorfo) a un plano. En realidad ese empeño es imposible dentro del espacio tridimensional, pero el gran Felix Klein se dio cuenta de que en 4 dimensiones sí podemos hacerlo.  El resultado es conocido como “La botella de Klein”.

La botella de Klein

El círculo más vicioso,
Y la recta más coqueta,
Se enrollaron en un tubo,
Embrión de la botella.

Compactos, sin penetrarse,
En una dimensión extra,
Confunden a quien desea,
Estar dentro, o quedar fuera

Antonio Córdoba Barba

Excelencia y pasión,  y entusiasmo y alegría como matemático,  como poeta y como gran divulgador de la ciencia.

Nuestro agradecimiento más sincero a Antonio Córdoba Barba.

 

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Georges Seurat: la fábrica. Adam Zagajewsky


Enlace a Georges Seurat: la fábrica de Adam Zagajewsky en poesía y ciencia

1. La actualidad

Aunque la actualidad ya no es lo que era y va mucho más deprisa todo, podemos afirmar que hace unas semanas fueron “rabiosa actualidad” los precios de la electricidad y sus misterios: impuesto especial a la electricidad, tasa genérica de generación, costes de compensación a los sistemas extrapeninsulares, primas a las renovables, coste del bono social, déficit de tarifa, … y, finalmente, las subastas diarias. Parece el sino de estos tiempos  acabar convirtiendo la realidad en virtual, de forma que hasta la electricidad y su producción se ve reducida a la oscura subasta y a unas retahílas de difusos conceptos difíciles de entender. (Ver Nota 1).

 Líneas de transporte de electricidad
(V. van Zeijst. En Wikipedia)

La educación general no ayuda y, lo mismo que muchos hoy piensan que el pollo es algo que viene troceado y refrigerado en bandejitas, sin ver y sin conocer el animal de dónde viene, poca gente tiene una idea mínimamente clara de cómo son y funcionan las extraordinarias  centrales eléctricas y del formidable aparato de líneas de transporte de alta tensión que la distribuyen,  y de la coordinación y sabiduría que hay que poner en todas las fases, hasta que llega – hela ahí – la electricidad hasta los enchufes de nuestras casas: un misterioso milagro que lo tenemos virtualizado y convertido en una maraña de palabras que acaban en las subastas y el precio variando a cada hora.

Un bien público que cambia de precio 24 veces al día. Una locura: si lo hubieran ideado los hermanos Marx en Sopa de ganso, nos estaríamos riendo como hacemos al oír eso de  “la parte contratante de la primera parte es vinculante con la parte contratante de la segunda parte”; y, así, sucesivamente.

2. El pintor: Seurat

La temprana muerte, con sólo 31 años, de  Georges-Pierre Seurat, principal promotor del neoimpresionismo e inventor del puntillismo, truncó una original carrera artística e impidió conocer cómo habría podido ser su evolución. Su obra en el momento actual se considera una aportación esencial a la concepción de la pintura como una ciencia pictórica.

Seurat tuvo un acercamiento científico a la pintura y pensaba que el conocimiento de la percepción y de las leyes ópticas podría ser utilizado para crear un nuevo lenguaje artístico basado en puntos, líneas e intensidad del color.

Ello le llevó al acercamiento y estudio de los trabajos de científicos de la época, como los del químico Michel Eugène Chevreul autor de las obras: Ley del contraste simultáneo de los colores de 1839 y Sobre los colores y su empleo en el arte mediante círculos de color de 1864.Este impulso proveniente de estudios científicos potenció el interés del artista en el desarrollo de diagramas cromáticos, colores complementarios y la percepción óptica.

Además de sus más famosas y más conocidas obras como Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte, su sorprendente Torre Eiffel y la grandiosa e inacabada El circo, nos interesa aquí destacar los varios dibujos y óleos de paisajes en los que ya aparecía “otra naturaleza”: la naciente industria, las nuevas fábricas que  aparecían en los alrededores  de las ciudades.

Suburbio. 1882. Georges Seurat.
Museo de Arte Moderno de Troyes

Son muestra de ello Suburbio de 1882 del Museo de Arte Moderno de Troyes; Fábrica al amanecer, dibujo en el Museo de Arte Moderno de Nueva York o esa Fábrica de la Menil Collection de Houston, inspiradora del poema de Zagajewsky.

3. El poeta: Zagajewsky

Adam Zagajewsky, (Lviv, actual Ucrania, 1945), es uno de los poetas más importantes del panorama literario contemporáneo. Sus poemas se han traducido a numerosas lenguas y en todos los países en que ha sido traducido y publicado – entre ellos, también España – ha obtenido el favor de la crítica y del público.

Adam Zagajewsky

Forma parte de la mejor tradición de la poesía polaca del siglo XX, caracterizada, sobre todo,  por no permanecer ensimismada en sus propios problemas y estar atenta al mundo exterior proporcionando a los lectores un mundo compartido del que forman parte la vida corriente, la belleza y también la historia con sus errores y horrores.

Continuador aventajado, por tanto, de poetas como Milosz, Herbert, Rozewick y  Szymborska, su obra viene caracterizada por  “un equilibrio entre lo sublime y lo cotidiano,…, entre nuestra vida llena de preocupaciones y la vida (o el pensamiento y el lenguaje) que desemboca en la elevación por encima de lo que somos”. (Ver Nota 2).

También está presente en su obra una marcada conciencia de la historia que aparece, a menudo de forma tangencial, como contrapunto a los momentos – y esa es otra característica de  Zagajewski – de epifanía: momentos de iluminación, de sensación de plenitud, de aprensión de conocimiento en el que desembocan – o son el punto central – muchos de sus poemas.

Finalmente, hay una sabia y dosificada ironía para huir de la grandilocuencia, para poder llegar a lo sublime sin caer en el patetismo.

En suma un gran poeta que podemos disfrutar en castellano gracias  a las cuidadas ediciones llevadas a cabo por las Editoriales Pre-textos y El Acantilado. (Ver Nota 3).

4. El poema: Georges Seurat: La fábrica

Todo lo anterior ha traído a colación el poema  Georges Seurat: La fábrica que, inspirado en el dibujo del pintor francés conservado en The Menil Collection de Houston, nos habla de una peculiar forma de producción de la electricidad, también misteriosa, en que unos esclavos silenciosos mueven una enorme dinamo y, de esta forma, encienden chispas doradas en las partes más remotas del globo. También lloran o fuman cigarrillos selectos en un silencio absoluto.

Fabrica. Dibujo de Georges Seurat
(Menil Gallery, Houston)

Desde luego, algunas de las palabras que leemos, son el retrato de lo que aparece en el cuadro como esa hierba “insolente y afilada como bayonetas de desertores” que vemos al lado de la esquinada  y oscura imagen de la fábrica.

Aparte de la sorprendente imaginación y maestría del poema en la construcción de poderosas imágenes, me interesa – sobre el cómo y dónde surge la electricidad en el poema – lo siguiente:

La electricidad, la luz se hace en una “fábrica olvidada” ¿por qué hemos olvidado las fábricas de luz?

Es una fábrica tétrica ¿por qué aparece así – “… es aquí, en este tétrico edificio, donde nace la luz.” ?, la fabricación de la electricidad – uno de los mayores logros primero científicos y después técnicos de la humanidad.

¿Por qué todo se sume en una confusión? “No sabemos si es el amanecer o el ocaso”.

¿Por qué tal ensoñación de realidad virtual, de juego de ordenador, de película de ciencia ficción? Unos esclavos fabrican la electricidad en silencio mientras lloran o fuman cigarrillos elegantes. Y no hablan: les  han cortado la lengua.

Incluida en el poemario Deseo, (editorial El Acantilado, 2005), Georges Seurat. La fábrica  parece escrita anteayer como fantasía de esta confusión actual sobre la generación de electricidad y sus precios. Solo le faltó incluir en el poema alguna oscura subasta.

Notas y enlaces

1. De las noticias  de esos días sobre las subidas de las tarifas eléctricas he seleccionado Los cortocircuitos del mercado de la electricidad de Raúl Salgado publicada en La Razón del 30 de enero

2. Breves apuntes sobre la poesía de Adam Zagajewsky, escrito por uno de sus traductores al castellano, Xavier Farré,  constituye una magnífica introducción a la obra poética de Zagajewski, resumiendo de forma brillante las principales características de  su obra. (Decir que todo lo comentado en este post es deudor del artículo).  Por otra parte, en La poesía ha de conjugar ironía y éxtasis,  entrevista realizada por Jacinto Antón en El País en 2005, podemos descubrir la interesante personalidad y el talante de Zagajewsky.

3. Se pueden leer en internet bastantes poemas de Adam Zagajewsky. En publicación en abierto, se encuentran 26 poemas incluidos en el folleto editado por la Residencia de Estudiantes, con motivo de su lectura en el ciclo Maestros X maestros de la poesía contemporánea, celebrada el 15 de diciembre de 2010.

 

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Prospecto. Wislawa Szymborska.


Enlace a Prospecto de Wislawa Szymborska en poesía y ciencia

Wislawa Szymborska: Cinco años después

El pasado 1 de febrero se han cumplido cinco años del fallecimiento de Wislawa Szymborska, la gran poeta polaca, Premio Nobel de Literatura de 1996. Sigue en nuestra memoria. En una memoria general de gran poesía: inteligente, cercana y sensible. Eterna.

 

Pero, también, en la pequeña memoria de la poesía con temática científica en la que creemos que su obra constituye un hito relevante. La naturalidad con que aparecen en su obra conceptos recogidos  de la ciencia y la habilidad con que  son transformados en material poético de primera calidad son extraordinarias.

A modo de homenaje y para volver a degustar su maestría en la integración de la ciencia en la poesía, hemos querido traer un nuevo poema suyo a poesía y ciencia.

Prospecto (y ansiolíticos)

Se trata del poema Prospectos de su poemario de los años setenta, Si acaso, (ver Nota 1), que es sumamente farmacológico. Estamos, ciertamente, ante un prospecto imposible que sólo un loco (o un poeta) podría firmar.

En él se reflexiona sobre la dificultad de afrontar la dureza de la vida y lo fácil que puede ser dejarse llevar a lomos de tranquilizantes menores; mediante una sublimación irónica de las ventajas de su uso en diferentes situaciones y de la facilidad de su consumo.

Hay que dejar claro que el poema trata de “tranquilizantes menores” o ansiolíticos, no de otros “tranquilizantes mayores” que serían harinas de otros costales o, mejor, artillería de muy superior calibre; mucho más difíciles de encajar en cualquier parte.

Un ansiolítico o “tranquilizante menor”  se define como:

“Un fármaco psicotrópico con acción depresora del sistema nerviosos central destinado a disminuir o eliminar los síntomas de ansiedad sin producir sedación o sueño”

Podríamos mencionar las moléculas más usadas, como lorazepan o similares, pero estamos hablando de las marcas comerciales: Orfidal, Lexatin, Trankimazin, Valium o  Transilium; que ya nos suenan bastante más.

Parece claro que es un tipo de medicamento de mucho uso y, posiblemente, de bastante uso inadecuado y receta fácil, cuyo consumo puede que sea exagerado en las sociedades modernas y que en ocasiones podría ser sustituido por una actitud vital más sana y valiente. (Ver Nota 2).

El poema

El hallazgo fundamental del poema es su punto de vista. Con el primer verso: “Soy un ansiolítico”,  nos encontramos con que el narrador es el propio tranquilizante. Es decir, quien cuenta el poema podría ser, digamos el Lexatin. Ello procura una atmósfera extraña a todo el poema; lo que nos sumerge en una escenario bastante  irreal,  pero que es, también, muy verosímil. Ciertamente, los comprimidos no hablan pero: ¿quien puede hablar mejor de un objeto que el objeto mismo?

 

A continuación se mencionan diversas situaciones o ámbitos  en que “funcionan” los ansiolíticos: la casa, la oficina los exámenes y tribunales. Se presenta, a la vez, el modo de funcionamiento que es diverso: actúan, hacen efecto, se presentan, asisten…; finalizando con una bellísima imagen de los dolores del alma o de la mente que contribuye a reparar:

“Reparo tacitas rotas” (Ver Nota 3).

La primera estrofa finaliza con un con un elogio de lo fácil y cómodo que resulta su aplicación:  “No tienes más que ingerirme/ … / con un sorbo de agua basta”.

La segunda estrofa profundiza en esas grietas producidas en la mente y que el ansiolítico narrador restaura: desgracias, malas noticias, injusticias y hasta:  “llenar de luz el vacío de Dios”.  Después,  se llega a los poderosos versos centrales:

¿A qué esperas?,
confía en la piedad química.

A partir de este punto, el poema da un giro, la amabilidad se desvanece y el ansiolítico reclama una entrega total:  “Dame tu abismo, lo acolcharé de sueño / … / Véndeme tu alma”. Estamos, pues,  ante un nuevo Mefisto, al parecer, el único en estos tiempos:

No te saldrá otro comprador.
No existe ningún otro diablo.

¡Ay,   este tranquilizante que aparece como un demonio que nos tienta para que lo tomemos!

Notas

1. He manejado dos versiones en castellano de  Prospecto. Está en primer lugar la realizada por  Abel A. Murcia y, en segundo lugar, la realizada por Ana María Moix y Jerry Wojciech Slavomirski en la recopilación Paisaje con grano de arena de Ed. Lumen, 1997, que es la que se ha incluido en poesía y ciencia.

2. En este sentido, parece que en España consumimos mucho ansiolítico. Su consumo  ha aumentado en España un 57% en 12 años. Tomamos este tipo de fármacos 4 veces más que en Alemania. Ver la noticia El consumo de ansiolíticos se dispara en España de OCU, (10 de febrero de 2016)

3. Volviendo de nuevo a las traducciones querría resaltar que este verso me parece más logrado en la versión de Abel A. Murcia que lo traduce como: “pego cuidadosamente las tazas rotas”. Entre las dos traducciones hay algunos versos que resultan con sentidos bastante diferentes. Así, los versos “Todavía eres un hombre/ una mujer joven, / debes seguir en la brecha”; en la versión de  Abel A. Murcia se convierten en “Eres todavía un hombre (una mujer) joven, / deberías sentar la cabeza de algún modo”. Igualmente, hay otros dos versos que ofrecen también sentidos distintos, “… me estarás para siempre agradecido / agradecida / por las patas sobre las que caer de patas”  de la traducción de Moix y Wojciech es en la otra versión: “… me estarás agradecido (agradecida) / por haber caído de pies.”, más corto y, quizás, más elegante pero que no es lo mismo.

Debo confesar que en mi elección lo que más ha pesado es que en la versión de Moix y Wojcieh, “tranquilizante” es sustituido por “ansiolítico”, palabra que me gusta casi tanto como le gustaba “esternocleidomastoideo” al niño del cuento.

 

 

 

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Panne. Manuel Gómez Domingo


Enlace a Panne de Manuel Gómez Domingo en poesía y ciencia

En una reciente entrada de  este blog: Volante y Accidente de Ernestina de Champourcin,  reflexionábamos acerca de que el automóvil en la poesía no había dado lugar, al contrario de lo que sí había ocurrido con el ferrocarril, a muchos poemas con temática exclusiva o casi exclusiva del automóvil en sí. Así decíamos que el automóvil aparecerá, generalmente, no como protagonista absoluto del poema, sino en la forma de alusiones, apoyaturas, metáforas e imágenes o como un objeto más del mundo.

Pero he aquí que hemos encontrado al coche como motivo novedoso y central en un poema modernista; Panne de Manuel Gómez Domingo, incluida  en la  Antología de poesía modernista editada por el poeta y académico Pere Gimferrer en 1980, (Ed. Península). Nota 1. 

Una era, la del automóvil, que nacía; y un tipo de poesía que iba dejando de estar en el primer plano de la literatura según iba avanzando el siglo XX. (Nota 2).

Los versos alejandrinos, tan apreciados y empleados por el modernismo, describen el encuentro provocado por una avería, (aún Panne, en francés), y se deleitan en las nuevas palabras recién aparecidas con el automóvil: rasante, carburador y acelerador, freno hidráulico, el cromo de los faros… y en la sensación de velocidad “… a cien por hora, lanzado en torbellino”.

 Hispano Suiza Sedanca de Ville. 1935

Y, a la vez, está en el poema ese gen, ese regusto modernista por el sentido de la composición, la capacidad para la descripción plástica, la deslumbrante adjetivación y la riqueza del léxico. (Nota 3).  Así tenemos, por ejemplo: el coche negro acharolado y fino, el suave posar de freno hidráulico; el duro martillo o el capote áulico.

Nos hubiera gustado ilustrar esta entrada con alguna noticia sobre la vida y obra de su autor,  Manuel Gómez Domingo, pero no hemos encontrado nada. Sin embargo creo que, como él en los memorables versos finales, nunca olvidaremos esa imagen como de diosa antigua plasmada en el alcor y en su mano: “… hacia el cielo, una llave de codo / con destellos de antorcha y apariencias de flor”.

Notas y enlaces

1. En el interesante estudio preliminar de la antología, Pere Gimferrer, (cuya obra – si se me permite la opinión – es en buena medida heredera del modernismo), afirma que dicha antología es “un testimonio personal, un testimonio de época, el testimonio de los gustos de una generación, del momento en que redescubrimos el modernismo.”

2. El modernismo tuvo su cenit en España, entre finales del siglo XIX y las dos primeras décadas del siglo XX, decayendo después, lentamente, dejando de ocupar el lugar central de la poesía. Sin embargo, ha seguido ejerciendo una persistente influencia en la poesía española en años posteriores, muy particularmente en los poetas conocidos como “novísimos” y “generación del 70”. Ver “Algunos ejemplos de influencia modernista en la generación del 70” de Joaquín Moreno Pedrosa  en Rhythmica, V-VI, 2008.

3. En el artículo antes citado se recoge esta descripción de la poesía de Manuel Machado realizada por Miguel D’Ors.  

 

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El matemático enamorado. William Rankine.


Enlace a El matemático enamorado en poesía y ciencia

Resulta bastante impactante la figura de  William John Macquorn Rankine,  autor de El matemático enamorado, con su feroz melena, sus grandísimas patillas que se hacen barba y la amplia túnica; todo ello en negro, dando sensación de una profunda humanidad. (Ver  Nota 1).

Alexander Macfarlane  nos lo presenta,  en la monografía   Lectures on Ten British Physicists of the Nineteenth Century, (ver Nota 2), como escocés antiguo; de pura cepa,  (“He was by descent a Scot of Scots ), perteneciente a los Rankines de Carrick, linaje descendiente, a su vez, del rey  Roberto I de Escocia, que antes de su ascensión a la corona había sido Conde de Carrick.

William Rankine  (1820 – 1872) fue uno de los más ilustres científicos del siglo XIX. Ingeniero eminente y físico imaginativo, fue, junto con Rudolf Clausius , William Thomson y Lord Kelvin, uno de los pioneros de la termodinámica.

Rankine desarrolló una teoría completa del motor de vapor y, en general, de todos los motores térmicos. Sus manuales de ciencia y práctica de la ingeniería fueron usados muchas décadas después de su publicación en las décadas de 1850 y 1860. Publicó centenares de artículos y notas sobre cuestiones de ciencia e ingeniería desde 1840 en adelante, y sus intereses fueron notablemente variados incluyendo, en su juventud, la botánica, la teoría musical y la teoría de números y, en su madurez, la mayoría de las ramas principales de la ciencia, la matemática y la ingeniería. Fue un entusiasta cantante, pianista y violoncelista aficionado que componía sus propias canciones humorísticas.

Hasta aquí, la introducción del artículo dedicado a William Rankine en Wikipedia; en la que pueden encontrar más detalles sobre su importante labor como ingeniero en prácticamente todas las ramas: civil, hidráulico, naval y mecánico; asicomo sus eminentes aportaciones científicas al desarrollo de la termodinámica.  (Ver Nota 3).

William Rankine como poeta

Poco se dice,  sin embargo, de su faceta literaria, en la que resulta ser un agradable escritor de fábulas y un notable poeta aficionado. En 1874, dos años después de su fallecimiento, se editó su obra literaria en Songs and Fables en la que se recogieron 19 poemas o canciones y 7 fábulas. (Ver Nota 4).

La primero de los poemas del libro es The Mathematician in Love, composición de 8 estrofas de 5 versos que contiene una de las primeras ecuaciones de amor conocidas. El poema es canónico en su forma; perfectamente medido y rimado tiene un punto de vista humorístico delicioso: “graziosa e spiritosa opera”, como lo define Marco Fulvio Barozzi en el estupendo blog de ciencia y literatura  Popinga en el que se incluye, por cierto, la versión en italiano del poema.

He seleccionado cuatro de las ocho estrofas del poema; la primera y las tres últimas. En la primera estrofa – estrofa I – se plantean los arduos trabajos del matemático enamorado para comprobar si el objeto de su amor – esa joven mujer, atractiva y fascinante – es perfecto desde la geometría ideal que deberían tener sus ángulos y sus ratios para lo que, según se nos dice, se peleó, escribió o garabateó formulas y  funciones con aspecto de jeroglífico.

La antepenúltima y la penúltima estrofas es donde se plantean la matemática del amor y la del matrimonio. (Ver Nota 5)

Fijémonos en las variables independientes del amor, tal y como se indica en la VI estrofa: belleza, buenas maneras y fortuna; siendo la última no circunstancial sino, según el poeta, esencial.

“Let x denote beauty,-y, manners well-bred,-
“z, Fortune,-(this last is essential),-

A continuación se plantea la ecuación del amor o, mejor dicho, la ecuación de “la inclinación al amor”: L, que responde a una función potencial y de la que  el propio poeta indica su forma en la edición mencionada de Songs and Fables, tal y como aparece en la parte superior de la figura siguiente.

En la parte inferior de la figura vemos la integral de la función de la estrofa VII que da lugar al matrimonio M. Resulta llamativo, y creo que heterodoxo, que t sea no sólo tiempo sino, también, persuasión: la poesía es así.

En la estrofa final se llega al cenit del optimismo matemático con la proclamación de la capacidad de predicción de los afectos femeninos mediante el Álgebra: ¿por qué no? si ya hemos sido capaces de predecir el errante curso de la luna.

Uniformes de dragones

El poema y  el ensueño  acaban cuando un joven militar de uniforme, de un regimiento de dragones, le levanta la chica al matemático que queda confuso y afligido. La vida misma o un baño de vulgar realidad.

¿De dónde vino, como ocurrió y cual es el significado de El matemático enamorado? No sabemos muy bien. Podría ser un sueño y, siguiendo al mencionado Marco F.  Barozzi, “No está claro si el matemático enamorado es una persona real, un puro divertimento de autor o uno de tantos capítulos escolares de rivalidad entre matemáticos e ingenieros”.

Queda el poderoso artefacto humorístico,  poético y científico: el memorable poema de William Rankine.

Notas y enlaces

1. Habiendo mencionado El matemático enamorado en algunas de la presentaciones públicas de poesía y ciencia, tenía la sensación de que debía estar en la sección. Me había echado para atrás el hecho de no existir ninguna traducción al castellano. Me he atrevido a traducir, no la totalidad del texto, sino sólo cuatro de las ocho estrofas de que consta el poema. Espero que sirva hasta que alguien con mejor conocimiento del inglés realice la traducción completa del poema que, como digo, está por llegar.

2. El texto de Lectures on Ten British Physicists of the Nineteenth Century se puede visualizar en el enlace  https://archive.org/details/lecturesontenbri00macfrich. Junto con Rankine aparecen en el libro  Maxwell, Tait, Thomson, Stokes y Herschel, entre otros.

3. En encyclopedia.com se puede acceder a una buena descripción de la trayectoria y biografía científica de Rankine; en el enlace: http://www.encyclopedia.com/people/science-and-technology/technology-biographies/william-john-macquorn-rankine

4. Hay que hacer notar que esta faceta poética de Rankine no es aislada entre los científicos victorianos; el matemático James J. Sylvester y el físico James C. Maxwell fueron asimismo poetas notables. (Ver en este blog la entrada sobre el Poema de amor de un telegrafista de Maxwell). En muchos lugares de internet podemos encontrar el texto completo de The Mathematician in Love; por ejemplo, en la página web de la Universidad de Toronto en el enlace  https://tspace.library.utoronto.ca/html/1807/4350/poem1699.html. El texto completo de Songs and Fables se puede visualizar en el enlace  https://archive.org/details/songsandfables01rankgoog

5. Un extenso análisis del poema con referencias a diversas interpretaciones del mismo se encuentran en el artículo dedicado al poema en la curiosa e interesante Homeolpedia que es la Encyclopedia of Human Thermodynamics, Human Chemistry and Human Physics.

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Volante y Accidente. Ernestina de Champourcín.


Enlace a Volante y a Accidente de Ernestina de Champourcín en poesía y ciencia

Poesía y automóvil 

Hasta que el ordenador personal – al que han seguido después más dispositivos electrónicos –  llegó a nuestras vidas hace unos 35 años, posiblemente el artefacto tecnológico más popular en el siglo XX fue el automóvil que nació con el siglo.

La Ford Motor Company fue creada en 1903 y el paradigmático Ford T nació en 1908 con una gran cantidad de innovaciones: volante a la izquierda, el motor y transmisión cerrados, los cilindros encajados en un sólido bloque y suspensión con muelles. La industria automovilística fue creciendo hasta la situación actual en que la producción mundial en 2014 ascendió a unos 90 millones de vehículos fabricados en más de 30 países.

Ford T de 1908

El automóvil comienza a aparecer, desde esas fechas, en la literatura y, por tanto, también en la poesía. Sin embargo, en la época en que aparece el automóvil se habían producido dos cambios fundamentales. Por una parte, la sociedad era ya una sociedad tecnificada, acostumbrada a la aparición de nuevos descubrimientos científicos y de multitud de tecnologías innovadoras.

Por otra parte la poesía occidental había sufrido un cambio radical frente a la de la centuria anterior. La evolución del romanticismo con la puesta en primer término del “yo poético”, había evolucionado hacia la consideración básica de la poesía como catálisis de los sentimientos del poeta y en la que va desapareciendo la descripción literal de la realidad. Desaparece, por tanto, la poesía como “realidad rimada”, la poesía retórica y descriptiva atenta al ritmo y a la rima, que describía el mundo a golpe de estrofas canónicas y rimas consonantes.

Por ello, la aparición del automóvil en la poesía no da lugar, al contrario de lo que había ocurrido con el ferrocarril – protagonista central de centenares de poemas en el siglo XIX  - a muchos poemas con temática exclusiva o casi exclusiva del automóvil en sí. El automóvil aparecerá, generalmente, (con la excepción de un cierto papel central como objeto moderno, innovador y vanguardista en algunos  de los “ismos”, tales como el futurismo o el ultraísmo), no como protagonista sino en la forma de alusiones, apoyaturas, metáforas e imágenes o como un objeto más del mundo.

Está, en todo caso, por escribir una monografía sobre el automóvil en la poesía española del último siglo, al modo en que hizo Gerardo Diego en su artículo: El ferrocarril en la poesía. (Ver Nota 1). Ello nos ha animado a hacer algunas indagaciones a fin de poder añadir poemas automovilísticos a poesía y ciencia

El automóvil en las poetas de la generación del 27

Después de un repaso a la Antología de mujeres poetas de la generación del 27. Peces en la tierra editada por Pepa Merlo, (Nota 2), hemos hallado que algunas de ellas hacen aparecer los automóviles, (y lo que les rodea: tráfico, carreteras, velocidad, etc.), en varios de sus poemas.

Cristina de Arteaga y Lucía Sánchez Saornil, de orígenes y trayectorias vitales tan opuestas, ofrecen una visión negativa. “Carreteras, como reptiles / son largas / y amargas, / …./ ¡Tengo horror al camino trazado! / Prefiero / el sendero / modesto, olvidado / que trilla el ganado.”, nos dice la primera en 1925; y con los versos “¿Quién aprisionó el paisaje / entre rieles de cemento?”, inicia Lucía Sánchez Saornil su poema Paisaje de arrabal de 1920.

Concha Méndez escribe el breve y delicioso poema Automóvil:

Una cantata de bocina
Gusano de luz por la noche sombría
Los ojos relucientes bajo la noche fría
Reptil de la ciudad que raudo se desliza

También en su trepidante poema Paisaje urbano de 1926, aparece el automóvil junto con otras novedades técnicas como el alumbrado urbano, el metro o los rascacielos definidores de las modernas urbes .

“… Por el asfalto ruedan rehilanderas de acero
Con sonoros flautines de voces esmaltadas.”

Al libro de poemas La voz del viento de la poeta Ernestina de Champourcín pertenecen los dos poemas que hemos recogido para poesía y ciencia en esta entrega. Son una dupla en que se presentan dos facetas del automóvil: su cara y su cruz, que se siguen perpetuando después de sus más de 100 años de historia.

En Volante tenemos al automóvil moderno y liberador que nos atrae y nos hace soñar “esquivando a su antojo / las embestidas del viento”. En el poema está también el poder de la precisión y de la técnica:

Al impulso más leve
- fuerza plena, medida -
giraba cauteloso
el aro de madera.

Lo que llega a suponer un cierto estado de éxtasis:

¿Dame tus dedos, acres
de olor a gasolina.
Esos dedos cerrados
que precintan la oscura
mercancía del vértigo.

Con el deseo final de encontrar en el vértigo y la velocidad la propia vida.

En Accidente aparece el lado amargo de la automoción, con la descripción y reflexión de las consecuencias de los primeros accidentes de tráfico mortales.

Se habla de vientos de perdición, de juventud deshecha, de un nunca más de felices sensaciones de la conducción:

“…ni el susto delicioso
de la escondida curva.”

Acaba el poema en oscuridad y en hierros decrépitos, con los dos memorables versos finales:

“llora un claxon tu muerte,
sin alma, en la cuneta.”

Ernestina de Champourcín

Ernestina de Champourcín Morán de Loredo, nació en Vitoria el 10 de julio de 1905, de una familia católica y tradicionalista, que le ofreció una esmerada educación (en la que se refuerza el conocimiento y uso de diferentes lenguas) en un ambiente familiar, culto y aristocrático, junto a sus hermanos.

Fotografía de Ernestina de Champourcín

Alrededor de los 10 años, se trasladó, junto con el resto de la familia, a Madrid, donde fue matriculada en el Colegio del Sagrado Corazón, y recibió preparación por profesores particulares, examinándose como alumna libre de bachillerato en el Instituto Cardenal Cisneros. Su deseo de estudiar en la Universidad se vio truncado debido a la oposición familiar.

En Wikipedia se ofrece una completa biografía de la escritora a la que pueden acceder. De la misma, se reproducen a continuación los capítulos 2 y 5. (Ver Nota 3).

2. Reconocimiento

Para Emilio Lamo de Espinosa (catedrático de Sociología de la Universidad Complutense y sobrino de Ernestina de Champourcin) una de las razones del silencio sobre la obra de esta gran literata española es debido a su mística. Para este autor, el intimismo de su obra y el creciente peso de la poesía religiosa, hizo que no se le tuviera en cuenta, ni su gran labor social, ni su compromiso a la causa republicana, ni sus actividades en pro del reconocimiento de los derechos de las mujeres a ser tratadas al igual que sus compañeros hombres. Y así lo hizo constar en un homenaje que se le hizo a la poeta en la Residencia de Estudiantes en 2005, año del centenario del nacimiento de Ernestina.

Podría afirmarse que Ernestina ha padecido la mala suerte de las “terceras vías”, al no acabar de estar claramente ni en la derecha ni en la izquierda, un poco como le ocurre, salvando las distancias al propio Ortega y Gasset, rechazado por unos por ateo y por los otros porque era elitista, acusado al tiempo de ser de derechas y de ser de izquierdas.

También considera Emilio Lamo de Espinosa que la posición de Ernestina se debe fundamentalmente al carácter de la propia autora, de su independencia de criterio total y rotunda, salvaje, casi asocial, y al tiempo de su voluntad de no ser tipificada, categorizada, cosificada.

A pesar poder considerar a Ernestina de Champourcin como la única mujer que realmente estuvo, en una situación de igualdad con el resto de los poetas hoy llamados de 27, su reconocimiento en España no se produce hasta 1989, y a partir de ese año, se le concede el Premio Euskadi de Literatura en castellano en su modalidad de Poesía (1989), el Premio Mujer Progresista, la nominación al Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1992 y la Medalla al Mérito Artístico del Ayuntamiento de Madrid en 1997.

Imagen de su última entrevista por E. Checa, en 1996 

5. Poesía de Ernestina y sus obras

La poesía de Ernestina de Champourcín es profunda y ligera, suave y contundente: melodiosa. Los versos de Ernestina, son de fácil y agradable lectura, y en ellos supo expresar certeramente la intensa hondura de su alma. Esto hace que su temática sea muy distinta a la de algunos de sus contemporáneos.

En parte de su obra se rememora la poesía de los grandes místicos españoles: Santa Teresa y San Juan de la Cruz; así como la obra de Juan Ramón Jiménez. De hecho, en Presencia a oscuras (1952) utiliza sonetos, décimas, romances y otras estrofas tradicionales de la poesía barroca.

Es muy habitual al hablar de Ernestina de Champourcin como poeta de la Generación del 27, hacer recaer la atención sobre todo en su obra anterior a la guerra. Lo cual lleva inmediatamente a comentar, la radicalidad del cambio, que se produjo en la autora durante el exilio, que la lleva hacia la poesía religiosa.

Pero, en cambio, pocas veces se habla de su última poesía, de la que escribió al regresar a España en la que, para algunos autores está lo mejor de su obra, ya que se trata de una poesía en la que se conjuga la contemplación retrospectiva, la memoria, sin dejar de tener una mirada hacia el futuro afrontado con la lucidez y la valentía de quien se acerca a la muerte.

Es por ello por lo que los expertos consideran que en la obra de Ernestina se pueden ver tres etapas, dos de ellas muy claras. Una primera etapa, la de la poesía del amor humano (1905-1936), que abarca los cuatro libros publicados con anterioridad a la guerra civil (… ) en los que la autora evoluciona pasando de unos orígenes que podrían calificarse de tardorrománticos y modernistas a una “poesía pura” muy próxima a la de Juan Ramón Jiménez.

La segunda etapa, que se separaría de la anterior por un período de nula producción poética, en los primeros momentos del exilio en México, debidos a la necesidad de mantener una actividad remunerada económicamente; que podría denominarse la de la poesía del amor divino (1936-1974), se inicia con Presencia a oscuras (1952) obra que supone un nuevo tiempo en su poesía. La temática pasa a centrarse del amor humano al amor divino ( … )

Una tercera etapa, la de la poesía del amor sentido (1974-1991), es la que se inicia con la vuelta del exilio, momento en el que surgen nuevas inquietudes en Ernestina: ser capaz de volver a adaptarse a su nueva situación, reencontrarse con lugares al tiempo conocidos e irreconocibles, lo que le hace iniciar una nueva etapa en su poesía, que se caracteriza por la evocación de tiempos y lugares. Los libros finales son una recapitulación y un epílogo, de una poesía que es a la vez intimista y trascendente.

Notas y enlaces

1. El ferrocarril en la poesía.  Incluido en las Obras Completas de Gerardo Diego. Prosa, tomo VIII, pgs. 1052-1087 de la Editorial Alfaguara.

2. Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas de la generación del 27. Edición Pepa Merlo. Fundación José Manuel Lara. Sevilla. 2010.

3. En 2005 la Universidad de Navarra realizó la exposición “Ernestina de Champourcin: palabra en el tiempo” enmarcada en los actos conmemorativos del centenario de la poetisa, nacida en Vitoria en 1905. En este enlace se puede visualizar el interesante contenido virtual de la misma. La poesía de Ernestina de Champourcín: tradición y modernidad de Leonor Fernández Guillermo de la UNAM y Los exilios de Ernestina de Champourcín de la Universidad de Granada, son dos magníficos artículos que nos acercan a la vida y la obra de la poeta alavesa.

 

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