Laboratorio central. Alfredo Veiravé.


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Laboratorios

Si se habla de ciencia y de tecnología, el término laboratorio está instalado en el imaginario popular contemporáneo como la palabra preferida para referirse al lugar físico en que los investigadores llevan a cabo sus investigaciones y experimentos. Lo que no está alejado de la definición que, por ejemplo, ofrece la RAE de laboratorio:

1. m. Lugar dotado de los medios necesarios para realizar investigaciones, experimentos y trabajos de carácter científico o técnico.
2. m. Realidad en la cual se experimenta o se elabora algo.

 

Microscopio electrónico de transmisión
(Lab. de Microscopía del Ito. de Ciencia de Materiales ICMM. CSIC. Madrid)

Uno cree que en el campo de la investigación científica y técnica, el término laboratorio ha evolucionado desde un significado en que laboratorio era, fundamentalmente, la unidad principal de investigación con uno o pocos investigadores – de los que uno de ellos era el principal, que daba nombre al laboratorio – y unos cuantos (pocos) instrumentos; a su significado actual, en que se usa más para indicar el conjunto de instrumentos, equipos e infraestructuras científicas manejadas por técnicos e investigadores que realiza medidas y ensayos experimentales, para los actuales grupos de investigación, de tamaño mucho mayor que los anteriormente mencionados.

En ambos casos, en los laboratorios se realiza o se valida la investigación y el desarrollo experimental y, tras las personas, constituyen el lugar central de la actividad científica y técnica.

Los laboratorios constituyen, por tanto, de una u otra forma – bien como el ámbito en que se realiza todo el proceso de la investigación o bien como el lugar dónde los equipamientos e infraestructuras científicas confirman experimentalmente hipótesis y teorías – el núcleo central de la aparición y confirmación del conocimiento científico; algo así como el “sancta santorum” de la ciencia.

 

Alfredo Veiravé

Alfredo Veiravé nació en 1928 en la población de Gualeguay de la provincia de Entre Ríos. En 1957 se radicó en Resistencia (Chaco) donde, hasta su fallecimiento, ejerció la docencia en varias cátedras de la Universidad Nacional del Nordeste.  Situado en la provincia de Chaco, Alfredo Veiravé es un poeta excéntrico, de la Argentina profunda, que escapa de la centralidad de la capital Buenos Aires. Poeta de tinte clásico y continuador de las corrientes canónicas de la poesía argentina, bajo el magisterio declarado del poeta Juan L. Ortiz, la poética de Alfredo Veiravé recoge en su obras iniciales: El alba, el río y tu presencia (1951), Después del alba, el ángel  (1955), El ángel y las redes (1960) y Destrucciones y un jardín de la memoria (1965), una estirpe neorromántica con predominio de un sentimiento evocativo, en la cual la concepción de la poesía aparece como aspiración al absoluto.

En 1968 asistió al Iowa International Writing Program, (Univ. de Iowa, EEUU). Esta experiencia, según el propio Veiravé, fue fundamental para su propia escritura, pues en aquel ámbito  tomó contacto con otros poetas y poéticas; con una  nueva sensibilidad y concepción de la belleza que se estaba expandiendo en el mundo.

Fruto de esa estancia y del cambio cultural que, a nivel iberoaméricano, se produjo en la década de los setentaen el ámbito de la sociedad y la cultura,  la obra de Alfredo Veiravé da un giro hacia un tipo de poesía – que algunos denominaron antipoesía – con vocación de estar en el mundo de todos los días y en la que uno de sus rasgos fundamentales fue incluir objetos y temas – impropios en la tradición poética anterior – que remitían de forma reconocible al mundo cotidiano y a la actualidad de los conocimientos.

 

Alfredo Veiravé 
(en www.librosdelpasaje.com.ar)

Una poesía basada en una multiplicidad; lograda por el libre juego de asociaciones interminables y la convivencia de diversos códigos y mundos culturales – cine, historia, artes … – que se entrecruzan y mezclan en los poemas, acompañado por el desorden visual de las líneas de los veros, lo que caracterizará hasta el final su poesía.

Todo lo anterior desmboca en una personalísima voz poética que pasa de una lírica noerromántica a poemas experimentales en el que se da un ahondamiento de las virtudes de la prosa en el verso, del uso del humor y de diveros niveles de lengua; del mismo modo que hiceron por esas mismas fechas otros poetas iberoamericanos como Nicanor Parra y Enrique Lihn en Chile, José Emilio Pacheco en México o Ernesto Cardenal en Nicaragua, entre otros.

Fallecido en 1991, fue Académico de número, con residencia en el Chaco, de la Academia Argentina de Letras y obtuvo numerosos premios entre los que destaca el Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía en 1982.

Laboratorio central y otros poemas

De este modo,  a partir de los setenta, diversos temas de la ciencia y la técnica comienzan a aparecer de forma natural en numerosos poemas de Alfredo Veiravé. De hecho, en los títulos de sus últimos poemarios aparecen explícitamente términos científicos y técnicos: La máquina del tiempo en 1976, Historia natural de 1980, Radar en la tormenta de 1985, y, el último,  Laboratorio Central de 1991.

Como en este  Laboratorio central que incorporamos a poesía y ciencia, en en este diciembre de 2017, que descubrimos incluido en la antología La poesía argentina del siglo XX editada por Marta Ferrari en la editorial Visor.

En el poema se fantasea con un posible ó hipotético encuentro con un extraterrestre y lo que “seguramente” ocurrirá. En primer lugar, sentir “… un poco de miedo de su figura/ humana diferente/…”; lo que parece normal.

En segundo lugar – y esto ya no es tan normal – tratar “… de explicarle lo que nuestra cabeza es/…”. 

Y a partir de este momento,  se postula la cabeza como

… un laboratorio central donde se produce una reacción
en cadena de fenómenos eléctricos y fenómenos
     químicos
que algunos alimentan con alucinógenos con
     alcoholes.

Y es allí, precisamente, donde se producen

todas las
tormentas y las fiestas del texto,
esta memoria que sueña con las palabras

No está mal y es posiblemente un acercamiento cabal a lo que debe ocurrir, desde un punto de vista científico, en nuestro cerebro: fenómenos químicos y eléctricos que dan lugar a la memoria y al lenguaje.

Al final, en la elucubración que es el poema, el extraterrestre “… huirá / entre los árboles hacia su nave madre”, dejando al poeta ante en su escritorio en el solitario oficio de escribir poemas.

Y a propósito de escribir poemas, como surgen y lo que sienten las palabras en el vaivén de la creación poética según Alfredo Veiravé,  acabo con el breve y memorable poema Radar en la tormenta

Radar en la tormenta

Y alguna vez, no siempre, guiado por el radar
el poema aterriza en la pista, a ciegas
                                                   (entre relámpagos)
carretea bajo la lluvia, y al detener las turbinas,
            descienden
de él, pasajeros aliviados de la muerte: las palabras.

En la última entrada escrita en este 2017, me gustaría despedirme con el deseo de un feliz año 2018 para todos. Y en especial a los laboratorios de la Redlab (Red de Laboratorios  de investigación de la Comunidad de Madrid)

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Batería. Julio Martínez Mesanza.


Ver Batería de Julio Martínez Mesanza en poesía y ciencia

La poesía de Julio Martínez Mesanza ha sido calificada como una “nueva épica”, aunque el autor prefiere aclarar que desde la lírica utiliza referencias históricas y los términos del combate. Siendo a la vez ciertos ambos aspectos, es más; es sobre todo la maestría de los endecasílabos más logrados en los últimos 25 años de poesía española. En Batería - que se incluía en el poemario Las trincheras (Ed. Renacimiento, 1996) -  encontramos esa épica mediante la ajustada descripción de actividades como dibujar la trayectoria, aplicar fórmulas de tiro y decidir el ángulo y la carga…, que son propias de la artillería que es la rama de los ejércitos que más ha necesitado y aplicado conocimientos científicos y técnicos. (Nota 1).

 

 

ARTILLERÍA

La aparición de la artillería precipitó al olvido las ateriores operaciones bélicas basadas en el combate cuerpo a cuerpo y en la caballería. Acabado el tiempo de los caballeros y su noble fair play, nacen los grandes ejércitos modernos con estados mayores, intendencias, etc.

La artillería no habría sido posible sin las innovaciones tecnológicas que supusieron el dominio en la fabricación de la pólvora, la maestría en la metalurgia y sus aleaciones y en el diseño y fabricación de cañones. Tampoco sin el desarrollo teórico y empírico de la física en cinemática y dinámica, fundamentalmente.

La primera guerra mundial fue el culmen de la gran artillería con el gran cañón Berta de más de 100 km de alcance. En la segunda guerra mundial, la aparición de la aviación y sus operaciones de bombardeo hicieron declinar ese papel puntero que había tenido hasta la fecha en las campañas militares.

En todo caso ahí sigue la artillería, con las modernas baterías de artillería de campaña y en su continuación, ya con tecnologías de tipo aeronáutico, en el desarrollo de los misiles intercontinentales de los que en los últimos meses mucho se ha visto en prensa, con los avances – digo que para mal – de Corea del Norte que está en un tris de conseguir misiles intercontinentales con alcance a todo el territorio de los Estados Unidos.

Aquí en España tenemos todo el desarrollo de la artillería, desde finales del XVIII y a lo largo del siglo XIX de la artillería, con la creación en 1764 de la Academia de Artillería de Segovia en la que, en sus inicios, el gran químico Jean-Louis Proust  enseñó química, mineralogía, metalurgia y docimasia de 1786 a 1799. Gracias a su fundador Felix de Gazzola, Tomás de Morla, autor del famoso Tratado de Artillería para uso de la Academia de Artillería de Caballeros Cadetes (1785), impresionante y minuciosa obra que evidencia el alto nivel técnico alcanzado a finales del XVIII, y de los que siguieron, dio lugar a un arma más erudita e ilustrada que el resto del Ejercito español. (Nota 2).

Grabado del Real Colegio de Artillería en el Alcázar de Segovia

En todo caso, la Artillería es, junto con la Armada, la parte del ejército más técnica y los artilleros son los militares con una más profunda formación científica y técnica; teniendo que aprender fundamentos de minería y de química; de metalurgia y fabricación de armamento a demás de todo lo relacionado con la táctica: transporte, trayectorias, cargas, etc.

BATERÍA

En la parte central del poema se van disponiendo ordenadamente imágenes y conceptos relacionados con la táctica en artillería.

“Alguien elige un objetivo y alguien….”

Primero está el problema del cálculo, lo más exacto posible, de la distancia. Para ello, en la topografía de campo clásica, a falta de una referencia graduada en el objetivo, de debe tomar como referencia algún objeto próximo al objetivo cuya altura sea conocida para poder medir los grados del ángulo que forma su punto más alto con el observador a distancia, para calcular el otro cateto del tríángulo rectángulo que vendría a ser la distancia aproximada. Es lo que se describe en los versos 5 a 9 de Batería:

“… antes de dibujar la trayectoria
busca las referencias  del paisaje
la torre de una iglesia, una montaña
para medir con pulcritud los grados.”

Sólo a partir de ese punto, pueden aplicarse las fórmulas de tiro que, con una carga dada, (cantidad de pólvora y masa y forma del proyectil), responsable de la velocidad inicial del proyectil, permiten calcular el ángulo de tiro; lo que se menciona en los versos 10 a 12:

“En las mesas de cálculo se esmeran
los que aplican las fórmulas de tiro
y deciden el ángulo y la carga.”

Aquí aparecen los sirvientes, que así se llama a los soldados que, en la batería, cargan con la munición, la trasladan al cañón al que alimentan; y efectúan el disparo una vez recibida la orden. Los observadores ven a distancia los impactos y es la hora de rectificar y de seguir con los disparos. Es la artillería.

 

Artillería en la Primera Guerra Mundial 

Los últimos versos del poema resultan memorables y enlazan con la abstracción de los dos primeros versos del poema que indicaban que el poema era más que mera artillería.

“Cuando a mi alrededor todo se hunde
pienso en los mapas y en la artillería.”

El mundo perfecto de los mapas y la realidad (la artillería) que lo(s) transforma. Son las debacles del alma, en esos estados de hundimiento irrevocable… como en la artillería

“… cada uno es responsable de su parte
y nadie es responsable del estrago.”

 

JULIO MARTÍNEZ MESANZA

Julio Martínez Mesanza es, sin duda, una de las voces poéticas más originales e intensas de la lírica española del final del siglo XX y de este inicio del XXI. A contracorriente, y taciturno en ocasiones, usa imaginería a veces medieval y a veces de trincheras de la I Guerra Mundial para acentuar y ponerse mejor en situación en una poética que aborda misterios insondables: el miedo y la violencia, la traición y la lealtad, la soledad y la decadencia.

Todo ello lo realiza a través de endecasílabos ciegos que son escultóricos, completos y con cada palabra en sus sitio; de una gran perfección.

Quien esto escribe se sintió deslumbrado por ellos cuando los encontró en El último tercio de siglo (1968-1998). Antología consultada de la poesía española, (Visor, 1998), situado entre Andrés Trapiello y Juan Carlos Suñén.

En dicha antología, al esbozar una poética, Julio Martínez Mesanza mencionaba cuatro versos de su poema Propósito de Las Trincheras, el mismo libro en que se encuentra Batería.

En estas once sílabas, el odio,
en estas once, la mayor tristeza,
y en estas la alegría de los hombres
pero jamás la silenciosa nada.

 

Julio Martínez Mesanza
(Del Blog elhacedordesueños.blogspot.es)

Poesía con contenidos de carácter moral y que da suma importancia a los aspectos formal y rítmico. Poesía que no reflexiona sobre si misma y que no pone en duda el lenguaje. Poesía que debe aspirar a la claridad.

Julio Martínez Mesanza ha recibido el pasado octubre el Premio Nacional de poesía por su obra Gloria, (Ed.  Rialp, 2017); un bello libro en que reune su obra poética de 2005 a 2017 y en el que se abre paso una interesante temática ética y religiosa. (Nota 3).

Enlaces y notas

1. Una selección de la obra de Julio Martínez Mesanza se puede encontrar en Poética y poesía nº 9 de la Fundación Juan March de 2005.  Julio Martínez Mesanza. Además, el poeta mantiene el blog Cuestiones naturales donde, entre otros, publica poemas. 

2. En la dirección http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/consulta/registro.cmd?id=1015658 , se puede acceder al  Tratado de Artillería para uso de la Academia de Artillería de Caballeros Cadetes de Tomás de Morla.

3. Sobre la poesía de Julio Martínez Mesanza - y también para reseña del libro Gloria, ver el artículo Mesanza, un poeta necesario de Álvaro Petit en Nueva revista.

 

 

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Metal caliente. Leopoldo de Luis.


Enlace a Metal caliente de Leopoldo de Luis en poesía y ciencia

Metal caliente

El perfecto endecasílabo inicial de Metal Caliente nos transporta, sin querer y en volandas, a las edades lejanas y sucesivas del cobre, del bronce, etc. que, en las viejas escuelas infantiles enseñaban a considerar el mundo en periodos míticos que, a través de a través de la aparición por innovaciones sucesivas de los nuevos metales, marcaban el lento pero firme progreso de la humanidad.

En esa ensoñación, la continuación natural debería ser o podría constar de sucesivas descripciones de cada época y su metal, con los nuevos ingenios y herramientas que se desarrollaron y sus ventajas. Pero desde el segundo verso ya nos tememos que no va a ser así y vamos viendo como los metales, en el poema de Leopoldo de Luis, (Ver Nota 1), constituyen imágenes y material poético para describir un triste panorama; el del verano y otoño de 1936 en España y la guerra civil.

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Leopoldo de Luis
(De la web de la Universidad Carlos III de Madrid)

Metal caliente está compuesto, en su mayor parte, por endecasílabos que tienen calidad escultórica y heptasílabos, cinco repartidos en el poema que aportan un cierto ritmo de pie quebrado, con rima asonante en los versos pares. Entre ellos se cuelan los versos 14 y 20 que son eneasílabos.

La primera estrofa nos sitúa en verano bajo el sol rojo y pronto se asignan correspondencias a los metales: sombra al bronce, grito al hierro y espesa lengua al plomo. En la segunda estrofa ya es otoño y asistimos al temblor de la plata y a los desmayos del oro: ¿alusión al miedo del dinero?. El cobre se identifica con veneno  y  la fuerza del hierro hace palidecer al viento.

En ese otoño especial de 1936, la violencia se desató con una “tormenta mineral” en que las armaduras guerreras dejaron su reposo y la guerra volvió

Las viejas armaduras deshicieron
su historia. Los soldados
de plomo perecían en defensa
de sus inmóviles caballos.

En su estrofa final, el poema retorna al inicio; y tras la repetición de la frase inicial: “Brilló la edad de los metales”, a la que sigue una enumeración canónica: “…Bronce, / cobre, cinc, hierro, acero, estaño/ …”, el poema remata con cuatro versos lapidarios en los que se nos quedan resonando esas “… manos/ agitadas y rojas/ por la sangre de hermanos.”

Manos agitadas y rojas por la sangre de hermanos; o sea; lo que – en resumen y triste sustancia – fue nuestra guerra civil.

Leopoldo de Luis

Leopoldo Urrutia de Luis nació en Córdoba en 1918. Con un año de edad su familia se trasladó a Valladolid donde pasó su niñez y adolescencia, trasladándose a Madrid  a los 17 años para finalizar el bachillerato. Allí compagina el trabajo con sus estudios de letras en la Universidad que con las vicisitudes posteriores, nunca llego a concluir.

Porque el estallido de la guerra civil transforma la biografía de Leopoldo Urrrutia y su vida se transforma en varias sucesivas. La primera es la de soldado y de poeta combatiente; autor de poemas como Romancero a la muerte de García Lorca, Puñales quisieran ser o Regimiento Pasionaria, (ver Nota 2), que finaliza la contienda como capitán de estado mayor del general Escolar en el Frente de Extremadura. Inmediatamente después de la guerra conoció otra vida más: la cautividad pasando varios años entre cárceles (plaza de toros de Ciudad Real y cárcel de Ocaña) y campos de trabajos forzados (batallón de trabajadores de Gibraltar).

 

Liberado en 1942, y recuperado su trabajo en la compañía de seguros en que estaba empleado antes de la guerra, nace Leopoldo de Luis, seudónimo defensivo, que va a ser su nombre de poeta, por el que lo conocemos en la actualidad. Comienza publicar en revistas de la época como Garcilaso y Espadaña, entre otras. Desde la publicación de su primer libro de poemas,  Alba del hijo, editado en 1946 -  en la que se integraba en la línea existencialista de la posguerra española - su producción poética y ensayística, fue constante, libro tras libro; ensayo tras ensayo. Se le ha ubicado en la primera generación de postguerra y su poesía es calificada de social y de testimonio, siendo una de las figuras más destacadas de la denominada “poesía social” de la que fue, además, autor de una de las mas importantes antologías al respecto: Poesía Social. Antología, en Ed. Alfaguara, 1965. (Ver Nota 3).

En el discurso con motivo de su discurso de recepción de la medalla de honor de la Universidad Carlos III en 2004, indica sobre la poesía social:

“Pertenezco a una generación que cambió un día la actitud del poeta frente a la poesía misma. Se abatieron las torres de marfil, se eludieron las delicuescencias narcisistas. Se procuró que la poesía bajara a la calle y tomase conciencia de una realidad colectiva. …. Vicente Aleixandre hablaba de que hay épocas graves, de urgentes crisis, en las que se deben exigir al poeta los valores éticos más que los meramente estéticos. Surgió, quizá ingenuamente, una poesía en la que el poeta hace girar el eje de su comprensión más que hacia el yo, hacia el nosotros.

… Quisimos llevar la poesía cerca del dolor y de la injusticia. Porque toda gran poesía lleva implícita una moral. Alguno de nosotros la definió como un arma cargada de futuro, y lo es: no un fin en sí misma, sino un medio de comunicación; cargada porque algo va con ella; de futuro porque aspira a crear conciencia. Otro la consideró defensa del hombre. Y también lo es, al verla como un humanismo. No faltó quien pensó que la belleza, junto a los que sufren y esperan, puede ser un exhibicionismo cruel.

… He pretendido poner la poesía junto a la vida. No sé si es propiamente vida, pero sé que es su compañera. Me resisto a que sea bella pero inútil. Entre la “ fermosa cobertura” del Marqués de Santillana, y el “cambiar el nombre cotidiano de las cosas” de D. José Ortega, yo me he permitido definirla como RESPIRAR POR LA HERIDA..” (Ver Nota 4).

Referente clave dentro del ámbito de la poesía social española contemporánea, su obra poética destaca por la preocupación técnica, el cuidado del lenguaje, la riqueza imaginaria y la sincera conmoción por el mundo que le rodea y el momento que le toca vivir. (Ver Nota 5).

Leopoldo de Luis, que falleció el 20 de noviembre de 2005, (tal día como ayer hace 12 años), obtuvo numerosos premios, destacando el Premio Nacional de Literatura por su libro Igual que guantes grises en 1979 y el Premio Nacional de las Letras Españolas de 2003, concedido anualmente por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en reconocimiento al conjunto de toda una obra literaria.

Notas y enlaces

1. En poesía y ciencia se pueden ver cuatro poemas de Leopoldo de Luis, incluidos entre diciembre de 2003 y noviembre de 2005. Son los poemas: La materia no muere, Nociones de estadística,  Extrañas radiaciones y Todo más pequeño.

2. En Poesía de la Guerra Cívil española. Antología (1936-1939). Edición de Jorge Urritia. Colección Vandalia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006.

3. La antología citada fue reeditada en varias ocasiones, destacando la reedición de 2000 en Ed. Biblioteca Nueva con el título Poesía social espñola contemporánea. Antología (1939-1968) y con introducción y notas de Fanny Rubio y Jorge UrrutiaEn relación con la poesía social, es interesante el artículo  Breve revisión de la poesía social de posguerra (1939-1975): un “concepto de época”, de Pablo Carriedo Castro

4. En el siguiente enlace, se puede acceder al discurso completo de Leopoldo de Luis en la recepción de la medalla de honor de la Universidad Carlos III de Madrid en 1994.

5. En el siguiente enlace, se puede leer el interesante artículo Leopoldo de Luis: no son poco las palabras - con el antetítulo: Poesía social: extracto de una de las últimas entrevistas a un poeta arrinconado - de Anchor Ladoire publicado en www.diagonalperiodico.net el 5-05-2006.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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La luna al telescopio. Miguel de Unamuno


Enlace a La luna al telescopio de Miguel de Unamuno en poesía y ciencia

En poesía y ciencia nos gusta no olvidar a los clásicos y traer ejemplos  de cómo los grandes clásicos de la literatura española incluyeron motivos científicos en sus poemas; de cómo, incluyeron ciencia y técnica en su obra a la par de sus otros temas favoritos. Hoy es la figura inconmensurable de Miguel de Unamuno quien vuelve a poesía y ciencia con el poema La luna al telescopio. (Ver Nota 1).

 

Miguel  de Unamuno (hacia 1904- 1905)
(Ramón Casas, MNAC)

Generalmente, no se asocia – en primer lugar – la figura de Unamuno a la poesía, sino a otras partes de su gran obra como la novela o el ensayo. Lo que no le parece natural a José María de Cossío que sostiene que toda la obra de Miguel de Unamuno debería ser interpretada en clave poética; por lo que no tiene nada de extraño que fuera finalmente el género poético uno de sus preferidos. (Nota 2).

Con todo lo anterior, dentro de su obra total, la poesía en verso ocupa un área considerable; en concreto dos tomos de más de 1000 páginas de los 10 que componen sus obras completas en la edición de la Biblioteca Castro.  Además, y después de un inicio tardío, Unamuno no dejo de escribir poesía toda su vida dejando una vasta, variada y muy interesante obra poética.

La poesía llegó tarde a la vida de Unamuno que hasta 1907, con 43 años, no publicó su primer libro Poesías. Cinco años más tarde se publicó su segundo libro Rosario de sonetos líricos y hasta 1920 no volvió a publicar libro alguno en verso. De esa fecha es El Cristo de Velázquez, considerado el más importante poema religioso escrito en castellano en el siglo XX. A partir de ese momento su producción poética se multiplica, van apareciendo más libros como Rimas de dentro, Teresa, De Fuerteventura a París y Romancero del destierro.

A medida que pasan los años parece sentir con mayor urgencia la necesidad de la expresión en verso; la poesía se le hace prácticamente diaria menudeando las publicaciones de versos suyos. La recopilación final de la poesía suelta de Unamuno, no publicada en libros concretos, alcanza cifras formidables, totalizando 1870 poemas: 1755 del Cancionero  y 115 de Poesías sueltas.

En cuanto a Cancionero, (en el que se encuentra La luna al telescopio), puede considerarse un verdadero “diario poético”, teniendo en cuenta que el más antiguo de los poemas data de febrero de 1928 y el último está fechado el 28 de diciembre de 1936; sólo 3 días antes de su fallecimiento. Cancionero debía haberse publicado con unos 400 poemas a finales de 1928 pero no llegó, por razones que se desconocen, a ver la luz y Unamuno no interrumpió el proceso de composición que se mantuvo incansablemente hasta las vísperas de su muerte.

En todo caso este libro monumental fue un libro póstumo cuya primera edición, a cargo de Federico de Onís, tuvo lugar en 1953; a la que se unió la aparecida en edición de las Obras Completas (1959-1964), en 16 tomos publicada por Argos Vergara, bajo la dirección de Manuel García Blanco, discípulo de Unamuno, gran especialista en su obra y que, en 1954, escribió Don Miguel de Unamuno y sus poesías: Estudio y antología de poemas inéditos o no incluidos en sus libros, Salamanca, Acta Salmanticensia, 1954.

 

 

Temáticas de Cancionero y la astronomía.

Como es de imaginar ante un libro tan extenso como Cancionero, con 1755 poemas, la temática del mismo es muy variada. Hay un buen número de bellos poemas dedicados a ciudades y a paisajes; también abundan los poemas de temática religiosa y también hay bastantes poemas que son juego e investigación con el lenguaje: sonidos, significados, invención de palabras, etc. Sin embargo, resultan muy interesantes los siguientes párrafos de la obra de Manuel García Blanco que se ha mencionado en el párrafo anterior (la negrita es mía).

“Dos curiosas antologías poéticas podrían espigarse en este vasto Cancionero, reuniendo las poesías que tienen por tema a los astros, en especial a la Luna, y las que dedica al mundo de los animales, desde el cochorro y el abejorro sanjuanero de su niñez, hasta los vencejos y  golondrinas, para solo mencionar las especies que lograron carta de naturaleza en su poesía anterior.”

En efecto, solamente teniendo en cuenta los títulos o primeros versos de los poemas de Cancionero, (ver Nota 3), nos encontramos con más de veinte poemas en que aparecen los términos: Luna, Sol, Sirio, estrella… ; o adjetivos tales como: celeste, estrellado, lunáticos… Habría que verlo a fondo, lo que podría ser objeto de un bonito estudio, que no es posible hacer aquí. (Ver Nota 4).

Creo que en la mayoría de ocasiones estos términos astronómicos están (bien) mencionados y utilizados como paisajes de fondo, o formando parte de metáforas e imágenes en poemas cuyo tema fundamental no es la ciencia o la técnica sino otros: religiosos, por ejemplo, por lo que dichos elementos son utilizados para enriquecer el lenguaje poético; se añaden al abanico de posibilidades expresivas, junto con otros elementos más usuales en la poesía de la época.

En La luna al telescopio, sin embargo, el contenido científico tiene más peso. Nos encontramos con un instrumento científico por excelencia, el telescopio, y con la visión de los objetos celestes – la luna – que éste proporciona. El inicio del tema poético viene motivada por las impresiones producidas por una actividad científica: la observación astronómica.

¿Ves la luna al telescopio?

La impresión es decepcionante para Unamuno que no ve brillos, ni detalles sino un vaciado de yeso muerto en el que ve el porvenir de la tierra.

Mascarilla del pasado,
tumba que fue desde nido,
¡ay celeste vaciado,
cielo, vacío perdido!

Miguel de Unamuno (entre 1925 y 1930)
(Mauricio Fromkes. Museo del Prado)

Finalmente, Unamuno parece lamentarse de que la tierra gire, junto con la luna, alrededor del sol ya que:

… nuestra revolución
en torno al sol y su lumbre
que nos velan la verdad,
vacío de pesadumbre,
espejo de eternidad!

Nostalgia y añoranzas de un universo antropocéntrico con el hombre y la tierra en el centro del universo y Dios en el cielo.

 

Enlaces y notas

1.  De Miguel de Unamuno se han publicado en poesía y ciencia, desde 2003,  los siguientes 8 poemas: Paleontología, Se casaron a y b…  (nº 225 de Cancionero), La ciencia construye…  (nº 45 de Cancionero), Salutación a los rifeños, Por lógica y aritmética… (nº 1448 de Cancionero),  Aritmética, La tabla de multiplicar y La estrella polar.

2.  En Antología Poética de Miguel Unamuno, nº 601 de la colección Austral de Espasa-Calpe, 1946; con selección y prólogo de José María de Cossío

3. En internet se puede visualizar Cancionero de la antes mencionada edición de  las Obras completas de Miguel de Unamuno de la  Biblioteca Castro.

4. La temática llega a ser muy variada; tanto que encontramos algún poema en que aparece la gastronomía: Sobre la olla del cocido, (nº 1354), e incluso alguno en el que el juego del mus, (nº 175), es fundamental.

Teología del mus

Tu oración pide milagros,
oración del jugador,
la envidas a Dios y esperas
los sonsaque tu oración.

Duples con la treinta y una
exiges a tu favor
por alguna martingala
que haga el divino Hacedor.

Pero es que las matemáticas
uncen al pobre Señor,
que aunque sea tres en uno
no puede hacer uno en dos.

 

 

 

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Apéndice. Gottfried Benn.


Enlace a Apéndice de Gottfried Benn en poesía y ciencia

Gottfried Benn irrumpió en el panorama literario alemán en 1912 como un bisturí rasgando fieramente tejidos y órganos. No en vano era médico militar y el poemario se titulaba Morgue y otro poemas. Un paseo nada lírico y sí expresionista y, también, tremendista y objetivo. En él se encuentra este Apéndice que es de lo más suave del libro. Que ilustra cómo hasta las operaciones aparentemente más sencillas pueden tener complicaciones. Y más a principios del siglo XX; en los inicios de la cirugía moderna. (Nota 1).

 

 E. V. Paulov en la sala de operaciones. 
Ilya Repin 1888

Descubrir el poema

Descubrí Apéndice en el número 253, de 2012, de la revista Litoral que, con el sugerente lema: Vasos comunicantes, era monográfico sobre Ciencia y poesía.  Allí estaba, en medio de una de las primeras secciones dedicada a la Cirugía, que comenzaba con Bisturí de Emily Dickinson.

Debe tener cuidado el cirujano
que aplica el bisturí.
Tras su incisión sutil está agitándose
el culpable: la vida.

Allí estaba junto con otros notables poemas sobre cirugía que estaban acompañados de cuidadas reproducciones de cuadros de la misma temática. Cuadros que provenían del realismo socialista, (como E.V. Paulov en la sala de operaciones de Ilya Repin, de 1888), del expresionismo alemán, (como La operación de Max Oppenheimer, de 1912), de la nueva objetividad, (como Operación  de Christian Schad, de 1929) e incluso alguna obra pop más moderna (como Operación a corazón abierto de LeRoy Neiman); casi todos muy principio del siglo XX: como la cirugía moderna.

Y ha sido varios años después cuando Apéndice de Gottfried Benn me “ha llamado” y me ha pareció imprescindible incluirlo en poesía y ciencia.

Me fascina de Apéndice su espíritu innovador y de ruptura; ejemplo palmario de la ruptura del movimiento expresionista, en literatura, con el pasado. Su alejamiento del romanticismo, su pretendida y buscada objetividad y su lenguaje pedestre, casi zafio; pero todo ello dentro de la inteligencia de un nuevo punto de vista, que se aleja, ayudándose, entre otras cosas, de voces externas que aparecen y se entrometen en el poema, del yo narrador ampuloso y pasa a dejar constancia de una nueva realidad poética que se hace verdad por voluntad y gracias a un discurso que convierte al lector en alguien tan sagaz como el propio narrador.

 

La operación 
Max Oppenheimer 1912

Hace ya tiempo

Alguna gente a la que se nos pasó por la cabeza, en algún momento de la juventud, lo de ser médicos, salimos corriendo al ver una (única, en mi caso) operación quirúrgica. Fue en COU, con 17 tiernos años y fuimos al Clínico a ver una. Nos instalaron arriba y había como una claraboya desde donde se podía ver el quirófano y la operación. A mí todo el tiempo me dio una sensación de barullo – de gentes con batas de distintos colores que entraban y salían – y de carnicería, pues la sangre aún en la distancia era roja y estaba allí. Salí preguntando, ingenuamente, si era obligatorio estudiar y hacer cirugía para ser médico. Me contestaron que sí y ahí acabo un posible futuro como internista o como psiquiatra.

Apéndice

El poema de Gottfrid Benn  nos sitúa en un quirófano de la época, los primeros años del siglo XX, en que se iba abriendo paso la cirugía moderna. Todo debía ser entre sanguinario y tira para delante; camino de audaces para salvar vidas humanas. En Apéndice destaca la importancia de las voces en directo de los protagonistas y, aunque sin exageración, la terminología médica.

En el relato, aunque en el inicio nos tranquiliza ese “Señor Catedrático, cuando usted guste”, y después aparece el “¡Pinzas!”, imprescindible en cualquier operación, enseguida la cosa va cambiando, (o sea, empeorando), primero, porque no se ve:

“Doctor, si está usted de pie contra la luz
no hay dios que vea el diafragma.”

Y el anestesista, parece que no actúa:

“Anestesia, no puedo operar,
este hombre se va a paseo con su panza”.

Operación a corazón abierto  
LeRoy Neiman 1982

 

Tras esos momentos de silencio lúgubre roto por el tintineo de las pinzas que caen al suelo, la histeria hace su aparición y el señor catedrático no se anda con rodeos, brillando por su ausencia el lenguaje políticamente correcto.

“¡No puedo encontrar nada en esta porquería!”

Con lo que la histeria sube de tono y pide que le quiten la mascarilla: “¡Fuera la mascarilla!”, y hay reproches gruesos:

“¡Pero por Dios, amigo mío,
fíjese usted en lo que hace!”

 

Operación de apéndice
Christian Schad 1929

Afortunadamente, tras el momento culmen del barullo en que se asevera: Todo revuelto; surge el milagroso Por fin: ¡lo tengo!. El cirujano ordena cauterizar y un siseo de los presentes daba fin al poema en la versión que había estado manejando; la de la revista Litoral, en traducción de Jesús Munarriz.

Sin embargo, al curiosear acerca de la vida y obra de Gottfried Benn, me encontré con que el poema tenía más versos; las dos estrofas finales:

Esta vez tuviste suerte, hijo mío.
La cosa estaba a punto de perforarse.
“¿Ves esa pequeña mancha verde?-
Tres horas más y el estómago hubiese estado lleno de porquería.”

Estómago suturado. Piel suturada. “¡Vendaje! Señores.”
“Que tengan un buen día, señores.” La sala queda vacía.
Furiosa la Muerte castañetea y rechinan sus mejillas
mientras furtiva se escabulle hacia el pabellón de los cancerosos.

He añadido las dos estrofas que faltaban de la versión del poema en la traducción de Verónica Zondek. (Nota 2). Son esclarecedoras. Por un lado está el discurso del cirujano y el peligro de la perforación; y, al final, se nos presenta la terrorífica escena en que la Muerte, contrariada por no haber podido llevarse al del apéndice en el quirófano – gracias a la cirugía, se va a otro sitio que le parece más propicio: el pabellón de cancerosos. Espeluznante.

 

Gottfried Benn (en www.dhm.de)

Notas.

1. Poco conozco, tengo que decir de la vida y obra de Gottfried Benn que he conocido recientemente. Ante ésto poco debo decir salvo enlazar a algunas páginas web que me han ayudado a pergeñar esta entrada. En Wikipedia se dice simplemente que ” Es considerado el poeta alemán más importante de la primera mitad del siglo XX. Fue uno de los escritores de mayor influencia antes y después del Tercer Reich.”  Hay algunos poemas suyos en la red, por ejemplo en el blog No Retornable en el que se encuentran unos cuantos poemas en alemán y en traducción de Veronica Zondek.  En la reseña de la antología Primal Vision: Selected Prose & Poetryhay una breve e interesante descripcioón y valoración de la poesía del poeta alemán. Hay una Antología publicada por Catedra en 2003 que no es fácil de encontrar.  Hay un curioso blog: gottfriedbennenespanol.blogspot.com hecho con mucho cariño y que es una buena biografía de Benn. 

2. Me disculpo por este texto que no deja de ser un cadáver exquisito con una parte de Apéndice obra de un traductor, Jesús Munarriz, y las dos estrofas finales de otra, Verónica Zondek. La explicación es clara: mi primera visión del poema es la de la versión de Munarriz y es la que creo que está mas conseguida en cuanto al lenguaje, giros y frases hechas que presenta, (entre otros ejemplos; en alemán y en las otras versiones es el demonio el que no puede ver y Munarriz utiliza el ni Dios, más español). Las estrofas finales de Zondek, resuelven mejor que otras traducciones los dos versos finales de la Muerte yéndose, de caza,  al pabellón de cancerosos.

 

 

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Explosión de vida en el Cámbrico. Susana Barragués.


Enlace a Explosión de vida en el Cámbrico de Susana Barragués en poesía y ciencia

Pikaia, la primera cefalocordada

Susana Barragués ha dado a la luz este 2017 un poemario insólito en que la ciencia ocupa un lugar central. En La perla de la poesía, criaturas diversas, del presente y del pasado, expresan sus discursos en primera persona manifestando sus pensamientos en presente y, también a veces, elucubrando poéticamente acerca de su futuro, evolución y de su papel en la tierra.

 

Burgess Shale (Middle Cambrian), British Columbia. (Wikipedia)

Hemos querido mostrar esta Explosión de vida en el Cámbrico en que la Pikaia, fósil aparecido, junto con otros muchos fósiles invertebrados, en el  yacimiento Burgess Shale en la Columbia Británica, que es considerado el primer cefalocordado y que podría considerarse (con sus más y sus menos) el más antiguo antecesor de todos los vertebrados posteriores, se da cuenta de su propio ser y características:

“Soy la Pikaia, la primera cefalocordada, la notocorda.

Soy la que empieza el erase. Conmigo nace la cabeza.
Mía es la primera médula espinal.”

Fósil de Pikaia en Smithsonian Institution (Wikipedia)

 

Está rodeada de cientos de criaturas que explotaron de forma repentina en el Cámbrico.

“Porque en el inicio de hoy; todos los monstruos se abren.
Existe el trilobites, el gusano y el alga calcárea.”

Y relata su evolución adivinada, iluminando en el futuro lo que llegará a ser.

“De mi saldrán los labios que buscarán besos.
Las patas que darán saltos.
Los cuerpos que se ceñirán ala agua.
Las manos que tocarán otras manos.
Las bocas que buscarán frutos.” 

Manos, boca, los besos…  y el pensamiento y el lenguaje.

“La transparencia del lenguaje será la espada que corte mi cabeza en dos mitades.”

 

Recreacíon de Pikaia (Por Apokryltaros. Wikipedia)

Es un fascinante y bello viaje desde el Cámbrico – hace unos 500 millones de años – al siglo XXI actual de la mano de Pikaia en 40 versos. Por otra parte, la claridad y precisión del lenguaje descriptivo de animales y plantas, con la minuciosidad y exactitud en los detalles; y la novedad de alguno de los animales que aparecen en La perla de la poesía, nos llevan, de alguna manera, a una cierta poesía didáctica que parece retomar las mejores prácticas en ese género que tan habitual fue en el siglo XIX y en los inicios del siglo XX.

De la poeta Susana Barragués, (Bilbao, 1979), licenciada en Ciencias medioambientales y en Humanidades, ya conocíamos, (y se encuentran incluidos en poesía y ciencia, ver al final, en Enlaces), algunos poemas anteriores en los que el lenguaje y detalles científicos se incorporaban al discurso poético con finura, sabiduría y elegancia. Con La perla de la poesía, cuya sinopsis incluimos a continuaciónda un paso más, adentrándose en una dimensión más ambiciosa y arriesgada cuya evolución estamos ansiosos de seguir.

 

Sinopsis de La perla de la poesía, Ediciones El que no duerme, 2017.

LA PERLA DE LA POESIA es una alegoría sobre el intento de rapto de la poesía por diferentes especies animales y vegetales de todos los tiempos, a través de una serie de discursos en primera persona y una cadena de acontecimientos enlazados que tienen como vínculo común la perla, buscada, hallada,  robada, reencontrada y perdida otra vez.

Todos los poemas están compuestos mediante series de sentencias que capturan el pensamiento en presente de las criaturas protagonistas, y su transformación tras el encuentro fortuito o perseguido con la esfera pulida de nácar, que sobrevive a todos los avatares  que le  brindan sus captores, hasta el momento crucial del último poema.

 

 

Hemos invitado a Susana Barragués a que nos relate en poesía y ciencia, y en este blog, su concepción de la relación entre ciencia y poesía y cómo desarrolla su proceso de escritura y, también, a que nos presente, con detalle, La perla de la poesía. Sus palabras se muestran a continuación.

 

Comentario de la autora, Susana Barragués, sobre ciencia y poesía.

Escribir poesía desde un planteamiento científico debe comenzar, a mi entender, por la minuciosidad y exactitud en la selección de detalles, siendo éste el primero de los vínculos con la literatura: la delimitación de lo nombrado en su máxima concreción para que la recreación de la realidad mediante el leguaje sea lo más precisa posible. En mis poemas, además, he utilizado los conceptos matemáticos de infinito y paradoja y he recurrido a las enumeraciones y el inventario como sistema de clasificación y ordenación de la realidad.

“Nuestras camas se elevaban unos centímetros sobre el suelo.
Una luciérnaga iluminaba la cabecera del colchón de hoja dentada de roble.
Los tépalos papilosos de un ajo de monte eran las sábanas.
La cáscara de una avellana era mi gorro de dormir.
Dos bracillos de cereza sostenían las puntas del dosel.”

(La perla de la poesía, 2017.)

El inventario científico tiene como equivalente literario la descripción (categoría textual que, a diferencia de la enumeración científica, permite utilizar recursos literarios como la comparación y la metáfora con objetivo de realzar la belleza del mensaje, y no siempre se categoriza metódicamente sino que sus elementos pueden ser seleccionados aleatoriamente).

En este sentido, en mi último libro, La perla de la poesía, empleo intencionadamente los dos códigos, el literario y el científico, utilizando referencias temáticas de ambas especialidades, si bien el formato final en que presento el trabajo es el de un poemario, y no el de un artículo científico, porque el contenido del texto se genera mediante inspiración poética y ésta no se puede verificar mediante experimentación científica o matemática. Pero creo que la poesía debe ir por delante de la constatación metódica científica y que la sabiduría que proviene de la intuición no debe subestimarse.

“Hay sabiduría que se tiene sin saber, y no se puede saber cuánta se tiene.”
(La perla de la poesía, 2017).

También la Ciencia, en su devenir, ha creado un imaginario perfectamente reproducible desde la literatura, y sustenta un relato que desde el punto de vista ficcional o literario, es tan extraordinario como cualquier otro material imaginario, y sólo la normalidad cotidiana en su uso práctico a través de la historia de las civilizaciones le ha dado a lo asombroso o maravilloso la categoría de “intrascendente” (cualquier avance tecnológico de la era actual puede servir de ejemplo). En este sentido, siempre he sentido una sorpresa equiparable ante inventarios de zoología, tratados de meteorología u obras literarias con contenido propio de la fantasía.

 

 

Acerca de La perla de la poesía

Una de las líneas que he desarrollado en mi propuesta poética es la participación de discursos líricos ajenos a mi propia voz, aplicando lo que se ha denominado según la teoría literaria la técnica del “monólogo dramático”, característica de las Vanguardias de principios del siglo XX. Así, en mi anterior libro “Surfing Ecstasy, Éxtasis superficieando.”, recuperé las fórmulas de los cantos corales bíblicos mediante un yo-plural mayestático, para recrear los discursos ficcionales propios de una situación épica deportiva colectiva. En este caso, mi interés estaba en verificar la imposibilidad de que el yo-lírico se separe totalmente del yo-real, y hasta qué punto se pueden reproducir emociones ajenas a la experiencia personal mediante la poesía sin que el resultado sea un discurso impostado sino verdadero.

 

Susana Barragués. 2016
(Jesús F. Salvadores. El Diario de León)

Siguiendo adelante con este planteamiento, en mi libro “La perla de la poesía”, he explorado los límites de la ficción polifónica, cediendo mi voz poética al discurso verbal inexistente (o al menos imposible de comprobar a día de hoy) de animales y plantas actuales y extintos.

“Soy el Ánade Real, la primera en la punta de flecha,
la que nunca se distrae, nunca descansa, nunca toma tierra.
En suspensión duermo en el cielo. Avanzando en flotación,
cresteando el ribete nebuloso,
sin perturbaciones ni alarmas
ni deseos ni miserias inútiles
me concentro en un único horizonte: la bola de sol.”

(La perla de la poesía, 2017).

En cuanto al vocabulario o léxico empleado, he utilizado un registro científico propio del evolucionismo, pero desde la perspectiva de la Crítica literaria, se pueden encontrar referencias también al preciosismo modernista y simbolista (perla, cisne, pantera) y a las fábulas clásicas latinas, los exempla medievales y los relatos orientales que otorgaban conciencia y voluntad, e incluso lenguaje verbal y palabra, a los animales. 

“Soy la langosta de tierra, la atleta principal.
La ortóptera con fans, la que se ata en la frente la cinta de la victoria.
Llego la primera, las demás vienen detrás, siguiendo mi estela.
Pruebo los originales frutos, mastico ropa almidonada, cintas de paja, orugas de seda.”

(La perla de la poesía, 2017).

El siguiente nivel que he querido superar respecto de otros poemarios anteriores, que elaboraba a modo de “colección” sin hilo argumental, es el de organizarlos todos mediante una trama narrativa, de manera que pueda seguirse un relato a través de los poemas, estando enlazada la situación de cada poema con el siguiente. Por tanto, aplicando los postulados de la Pragmática literaria a este caso, el sentido último del poemario sólo podría descifrarse mediante la interpretación de todo el conjunto, sin renunciar a la literalidad que puede derivarse de la lectura de cada poema por separado. Todo el conjunto, el libro completo, compondría un único poema.

De acuerdo con esto, si bien es tarea de los teóricos atribuir el sentido final de un poema (ya que al tratarse de un texto “cifrado” no puede leerse literalmente sino que es necesario atribuirle una traducción para desvelar su significado encontrando las intertextualidades y referencias a otras obras a las que el autor puede que no haya tenido acceso o no sea consciente de su influencia), creo que la primera lectura que ha de hacerse de La perla de la poesía es cómo todas las conciencias, incluidas las de los animales, cambian y redirigen su pensamiento, y por ende su rutina existencial, por el trance de enfrentarse a la visión de la belleza, representada por la perla.

“Frente a una ostra con una gran perla primigenia
descubro la nueva forma de deseo de otredad que no es tragar.
Siento como una ira extraña a mí. Es amor.”

(La perla de la poesía, 2017).

Desvelando por último el significado del símbolo principal del libro, para mí la perla de la poesía es sinónimo del don de la sabiduría, que –si se sigue la línea del poemario- hay una animal en concreto que cree que le corresponde poseer, por ostentar, según él mismo, el máximo nivel de pureza, serenidad y perfección de forma. No quiero desvelar el desenlace del poemario por respeto a la máxima de mantener la tensión del relato siempre que sea posible, pero hay otro ser, el más desconcertante e imposible de clasificar dentro del reino animal y vegetal, que interfiere en el final del libro, resolviéndose la trama de un modo que espero sea de interés para los lectores.

Al topillo le mueve el gato montés, a la lombriz le mueve el topillo,
al tejón le mueve el halcón peregrino, a la liebre le mueve el águila,
a la cabra le mueve el romero, a la culebra le mueve el aguilucho,
al caballo salvaje le mueve su sombra, a la abeja la mueve el trigo sarraceno,
al reflejo de la luna sobre el agua le mueve el viento, al faisán le muevo yo, pero
¿quién mueve a esa criatura de dos pies? ¿Quién le pisa los talones?

 (La perla de la poesía, 2017).

 

Enlaces

1.    La perla de la poesía, Ediciones El que no duerme. https://www.amazon.es/perla-poesia-pearl-poetry/dp/1547294302/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=

2.    Surfing Ecstasy, Ediciones El que no duerme. .https://www.amazon.es/Surfing-Ecstasy-Susana-Barragues-Sainz/dp/1547218347/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1506187427&sr=1-1&keywords=surfing+ecstasy

3.    Hasta este momento, se encuentran en poesía y ciencia 3 poemas de Susana Barragués. Son:
- La molécula.   http://www.madrimasd.org/cienciaysociedad/poemas/poesia.asp?id=556
- El corazón.   http://www.madrimasd.org/cienciaysociedad/poemas/poesia.asp?id=317
- El fonendoscopio.   http://www.madrimasd.org/cienciaysociedad/poemas/poesia.asp?id=592

 

 

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La arquitectura de Corrales. Gabino Alejandro Carriedo.


Enlace a La arquitectura de Corrales de Gabino Alejandro Carriedo en poesía y ciencia.

En pocos poetas españoles podemos encontrar a la ciencia y la técnica de forma tan viva y palpable como en el poeta palentino Gabino-Alejandro Carriedo. Desde sus inicios en el postismo, pasando por sus etapas como poeta social y del realismo mágico, hasta su etapa final en los setenta, la obra poética de Carriedo está llena de ejemplos de magnífica poesía científica. (Ver Nota 1).

En 1965 Gabino Alejandro Carriedo fundó la revista de arquitectura, diseño y arte El Inmueble que se transformaría, dos años más tarde, en la revista Nueva Forma, mítica revista de arquitectura de los años setenta. (Ver Nota 2). Esta afición y dedicación profesional le hizo interesarse  por la obra de arquitectos, escultores y pintores  contemporáneos, tomando contacto en profundidad con las nuevas generaciones de arquitectos de la época lo que le introdujo con intensidad en las artes plásticas que, más adelante, serían objeto de su obra poética.

 

 Corrales y  Molezún en 1968 (Wikipedia)

 

Así, en 1973, publicó el libro Los lados del cubo, cuyos poemas suponen una indagación en la obra de esos artistas y a la vez albergan la particular visión del mundo del poeta. Yo creo que es un libro insólito al albergar tal cantidad de poemas que constituyen homenajes, glosas, reflexiones y, en algún caso, elegías a la arquitectura, sobre todo, pero también a la escultura y la pintura personalizados en sus protagonistas o a alguna de sus obras en concreto. (Ver Nota 3).

Hemos querido traer algo de arquitectura a poesía y ciencia cuando en estos días, del 29 de septiembre al 8 de octubre, se va a celebrar la tradicional, otoñal y siempre magnífica Semana de la Arquitectura en Madrid

Centrándonos, pues, en arquitectos y arquitectura, el libro contiene 15 a ellos dedicados. Así, desfilan los arquitectos siguientes: José Antonio Corrales, Mies van der Rohe, Piet Hein, (fechados en 1968); Miguel Fisac, Fernando Higueras, Francisco Saenz de Oiza; Casto Fernández Shaw, Alvar Aalto, Lucio Costa, Walter Gropius, (fechados en 1969); Antonio Miró, Ramón Vázquez Molezún, Fullaondo y Echeverría, Antonio Fernández Alba, (y déjenme añadir, en el mismo saco, el poema dedicado al ingeniero Eduardo Torroja), fechados en 1970 y 1971.

 

Son 15 poemas de 26, si tenemos en cuenta que en el bloque de “geometría lírica” que se comenta en la Nota 3, hay 9 poemas.

 

 

Casa Huarte (Corrales y Molezún)

Demasiados buenos poemas de arquitectura para elegir. Me he decidido por el poema La arquitectura de Corrales, (Ver Nota 4), ya que, a mi modo de ver, encierra un breve, pero completo, tratado de arquitectura, ya que en tres estrofas nos sumerge en los principales fundamentos de la arquitectura: geometría, color y funcionalidad para el hombre.

Después he podido acceder a la tesis doctoral El constituyente imaginario en la obra poética de Gabino Alejandro Carriedo, de Francisca Domingo Calle en la Universidad Complutense. En ella se realiza con detalle la descripción del poema – me ha alegrado en coincidir en el punto antes mencionado – que transcribo a continuación.

 

La Cristalera (de la Sota, Corrales y Vázquez Molezún)

“La arquitectura de Corrales es un poema trabajado en su construcción, a pesar de la aparente sencillez. Romance octosílabo, con una ruptura de rima en el verso 8º de los trece que forman cada uno de los tres grupos estróficos que lo componen. Sobre esta disposición, manejará términos que se refieren a la geometría, en el primer grupo; al color, en el segundo; y a la vida cotidiana, en el tercero. Se constata, así, una organización previa del contenido: es decir, un enfoque racionalista, aunque el resultado sintáctico quede cerca de la propuesta “absurdista” de los concretos. Con todo, sería inútil separar planos de elaboración en este poema, porque el símbolo individual, el verso o el poema en su conjunto, responden, sobre su enfoque racionalista, a una necesidad expresionista del imaginario de su autor.”

 

Edificio Bankunión (Corrales y Molezún)

 

Por otro lado, el poema muestra que en la evolución poética de Carriedo en la década de los setenta, sigue conservando ese regusto postista, como observa Martínez Sarrión acerca del poema:

“Recuerda las maliciosas sorpresas de estirpe postista en el texto sobre el arquitecto Corrales:

luz cenital que se aventa,
coloquio, aire circulando
como circula un hombre muerto
a través de los obstáculos.”

Además, parece que fue la mecha: es el primer poema sobre arquitectura que aparece en Los lados del cubo. Después, todos los demás.

 

Notas y enlaces

1. Gabino Alejandro Carriedo es una debilidad para quien esto escribe. Hemos tratado de informar acerca de la notoriedad de su poesía científica en las entradas Lamelibranquios, de 30 de septiembre de 2014, y Cálculo decreciente para Eduardo Torroja de 10 de febrero de 2015, a las que remito. 

2.  En la entrada sobre Torroja, antes mencionada, se relataba con detalle la génesis del libro Los lados del cubo.

3.  Una publicación fundamenta sobre la obra de Carriedo es la tesis doctoral El constituyente imaginario en la obra poética de Gabino Alejandro Carriedo, de Francisca Domingo Calle en la Universidad Complutense de Madrid de 2001. Por ella sabemos que en Los lados del cubo, hay un grupo de 9 poemas, agrupados en el epígrafe Definición de la conducta lineal, que son pura combinación de dos perspectivas, la poética y la plástica y, (reproduzco literalmente las palabras de la autora), “cuya retórica se basa en la combinación, sustitución, o repetición en diferentes estructuras de símbolos “mínimos” como “recta”, “curva”, “línea”, “color” y “número””. Prácticamente casi todos  ellos, como los titulados  La línea y el número, Función de la línea, Variaciones en torno a la recta (II), El color de la línea, Unidad de la línea, La línea y su color, Rectitud de la curva, Progresión incompleta de la línea y el número, fueron publicados en su día en poesía y ciencia. Forman parte de un subgénero de poesía científica que se podría denominar “geometría lírica”, concepto propuesto por Kandinsky.

4. José Antonio Corrales es una de las figuras destacadas y más relevantes de la arquitectura española de la segunda mitad del siglo XX. Su obra, la mayor parte realizada en colaboración con Ramón Vázquez Molezún, está inscrita en la historia (con mayúsculas) de la arquitectura moderna en España. Entre las obras del estudio Corrales y Molezún  más conocidas se encuentra la Residencia infantil en Miraflores, (La Cristalera) obra de Alejandro de la Sota y de Corrales y Molezún; el pabellón de España en la Exposición de Bruselas de 1958, la casa Huarte o el edificio de Bankunión; cuyas imágenes ilustran esta entrada. En Wikipedia, describen la colaboración entre ambos arquitectos del siguiente modo.   

“Corrales, por un lado, era la técnica, el control, el dominio y la perfección, mientras que Molézun buscaba la vanguardia, la emoción y el lirismo. Así pues, consiguieron aunar en una persona dos caracteres muy distintos, consiguiendo la estabilidad total del estudio.”

Un interesante y simpático artículo Sir Corrales and Sir Molezún. ‘UN SOLO ARQUITECTO Y DOS PERSONAS DISTINTAS…’, se puede leer en ArquiMagazine (1 de junio de 2011). En RTVE se puede ver un muy interesante documental sobre José Antonio Corrales  en el que repasa su carrera con Manuel Vicent.

 

 

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Esperando que la aspirina. Fabián Casas.


Enlace a Esperando que la aspirina de Fabián Casas en poesía y ciencia

Hace un año y medio considerábamos en este blog el hecho de que, a veces, en poemas que podríamos considerar de temática científica”, la presencia de motivos científicos o tecnológicos no es extensa sino más bien breve; apenas una frase incluida en el poema. Y, sin embargo, esa frase – apenas una pincelada proveniente de la ciencia y la tecnología – se constituye en referente fundamental o en motor impulsor del poema.

Así, en aquella entrada, de marzo de 2016, se incluían los poemas Leo a Tomás de Aquino en el Smartphone de Juan Antonio González Iglesias; Escrito a cada instante de Leopoldo Panero, con el número infinito que nos cuenta el corazón y los versos de Daniel Faria del que se nos quedan grabadas esas bombillas encendidas y esos altavoces electrificados para ampliar esas voces interiores que el poeta espera.

 

Fabián Casas (de  CBQ agencia literaria)

Algo parecido ocurre con Esperando que la aspirina de  Fabián Casas, con el que iniciamos poesía y ciencia este curso,  en que una modesta aspirina se constituye en el centro del poema, actuando como poderoso catalizador de la reflexión y el desarrollo poético posterior.

Esperando que la aspirina empiece a trabajar,
que acomode los cuartos, que revuelva el café
y que traiga a mi madre, fresca
a esta tarde de agosto …

Nos encontramos en uno de esos momentos insondables (e indeseados) en que uno “piensa en su vida”. Le ocurre en Esperando que la aspirina al poeta, y hace que los lectores se transporten a la misma situación: “pensar en la propia vida”; o, lo que es lo mismo, descubrirse indefenso y perplejo ante el tiempo que va pasando y sus efectos.

Y así, me he visto en tardes de salón de la casa de mi madre en Zamora, junto a ella, asistiendo a su paulatina vejez, con esa sensación de que a ella, y a mi mismo – que también voy teniendo una edad – nos vendría bien que retornara esa frescura que reclama el poema ante el peso de la mucha vida.  Y entretanto, igualmente, revistas estúpidas a las que se podría añadir la eterna televisión encendida al fondo. Preguntándose (preguntándonos) el momento exacto en que eso comenzó a suceder: “… en que momento / los dinosaurios sintieron / que algo andaba mal”.

El poeta reclama de la aspirina ese poder salvífico y de bálsamo. La modesta, la conocida y tan consumida aspirina en la que se deposita la esperanza y que es (ácido acetilsalicídico) el motor impulsor del poema.

Fabián Casas

Nacido en Buenos Aires en 1965, Fabián Casas  es poeta, narrador, ensayista y periodista y es considerado una de las figuras destacadas de la llamada “generación del 90″ en la Argentina. Estudió Filosofía y ha trabajado como periodista en diversos medios. Su carrera literaria se inició también a comienzos de la última década del siglo XX, con la fundación de la revista de poesía 18 Whiskys, junto con otros poetas de su generación.

Para la misma época, publicó Tuca, su primer poemario. En 1998 participó del Programa Internacional de Escritores de la Ciudad de Iowa, EE. UU. En 2007 recibió en Alemania el Premio Anna Seghers por “poseer una lírica extraordinaria y ser su obra una fuente de inspiración para los autores de América Latina”.

He leído que Fabián Casas hace ya varios años que no escribe poesía: ¡lástima!.  Su breve obra poética está editada completa en España en el volumen: Horla City y otros (Poesía Completa),  2010, Ed. Seix Barral. El resumen que ofrece la editorial sobre el libro ilustra sobre alguna de las características de su poesía.

“Los objetos comunes, el habla popular, las escenas cotidianas y la anécdota trivial son la fuente de inspiración en estos poemas breves, desprovistos de hermetismo y simulacro. Algo en ellos hace que sean leídos con devoción por personas que habitualmente no leen textos en verso. Aquí están recogidas las palabras más desgastadas por el uso, aquello que nos es más familiar y que damos por supuesto…  una poesía desnuda que no necesita de máscaras para mostrar la belleza del mundo tal y como es. 

Divertido, original y brillante, Fabián Casas cuenta con el favor de la crítica y de sus colegas…Su indudable talento y la excepcional popularidad de su poesía, no exenta de humor y melancolía, lo han convertido en uno de los poetas más leídos de América Latina en la actualidad. En una época de desencanto, Casas hace poesía social, poesía de barrio, y muestra que el amor y la desesperación a veces son la misma cosa.”

Merece la pena acercarse a Fabián Casas. Su obra poética es sorprendente, áspera e inteligente; una línea cercana: contar lo cotidiano con inteligencia. Toda de muy alto nivel; alcanzando algunos de sus poemas el rango de memorables. Como el que hemos traído hoy a Poesía y ciencia o el titulado Sin llaves y a oscuras que no me resisto en reproducir a continuación.

Sin llaves y a oscuras

Era uno de esos días en que todo sale bien.
Había limpiado la casa y escrito
dos o tres poemas que me gustaban.
No pedía más.
Entonces salí al pasillo para tirar la basura
y detrás de mí, por una correntada,
la puerta se cerró.
Quedé sin llaves y a oscuras
sintiendo las voces de mis vecinos
a través de sus puertas.
Es transitorio, me dije;
pero así podría ser la muerte:
un pasillo oscuro,
una puerta cerrada con la llave adentro,
la basura en la mano.

 

 

 

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William Herschell. Luis Hernández


Enlace a William Herschell de Luis Hernández en poesía y ciencia

Vida y obra de Luis Hernández

Conocí la poesía de Luis Hernández hace unos años. Algunos de sus poemas venían incluidos en el número monográfico Ciencia y poesía. Vasos comunicantes de la revista Litoral, (nº 253 de 2012). Los poemas incluidos hacían referencia a científicos. Eran muy atractivos en su arranque, sugerentes en su desarrollo y acababan deslizándose hacia finales no previsibles e inesperados. Los recopilé y guardé – como hago siempre que descubro nuevos poemas de temática relacionada con la ciencia – y los volví a leer, alguna vez, en los momentos en que tenía que seleccionar poemas para la sección de poesía y ciencia; sin acabar de decidirme a incluirlos.

 

Sin embargo, a primeros de este año, la editorial Esto no es Berlín  publicó una selección de la poesía de Luis Hernández con el título de  Gran Jefe Un Lado del Cielo, lo que dio lugar a reseñas en la prensa y a la disposición de una mayor información sobre el poeta peruano y su obra. (Ver Nota 1).

La poesía de Luis Hernández irrumpió como un vendaval en el panorama literario peruano de los años sesenta. Médico de profesión y poeta siempre, dejó una obra sugerente y atrevida; entre naif y culta; a veces, coloquial y siempre iluminada y misteriosa que puede resultar adictiva. Tras 3 libros dejó de publicar poesía formalmente y se dedicó, a partir de 1970, a componer insólitos cuadernos con poemas y dibujos con rotuladores de colores que regalaba a amigos, básicamente, pero, también, a quien le parecía. En el rescate y edición de esos cuadernos se está todavía. (Ver Nota 2).

Cuando el poeta se convierte en mito

La reseña en ABC de Martín Rodríguez-Gaona lleva por título: “Gran Jefe Un Lado del Cielo”, Luis Hernández, el ángel caído. En ella se apunta, al principio de la misma, el carácter mítico que ha llegado a alcanzar la figura del poeta:

“La obra del poeta peruano Luis Hernández (1941-1977), es de aquellas que  forja una leyenda y convierte a su autor en mito. Y esto mediante una vida breve e intensa, acabada en trágicas circunstancias, que supo encarnar la poesía, asumiendo su práctica cotidiana como un destino, en la estela de los románticos ingleses, con una exclusividad y una pasión solo comparables, dentro de nuestro idioma, a las de Juan Ramón Jiménez (no por casualidad uno de sus primeros maestros). La obra y las múltiples anécdotas alrededor de Luis Hernández conforman una sutil y lograda fusión entre el romanticismo y la cultura pop.”

De lo que podemos conocer de su vida, (en la que, para la escritura, utilizó diversos seudónimos: Billy el Niño, Shelley Álvarez o Gran Jefe Un Lado del Cielo, que da título a la recopilación editada en nuestro país), se nos aparece como un ángel caído o un marciano confuso en el mundo corriente.

Pero también es el médico cultísimo que atiende a pobres, es el músico aventajado, es el bohemio amante de la cerveza y del mar, con gran sentido del humor, de las frases lapidarias. Dijo:

Yo hubiera sido Premio Nobel de Física pero el sol, la cerveza, la playa, la coca cola, los parques y un amor me lo impidieron 

Es, asimismo, el hombre que acaba teniendo problemas de adicciones, el hombre que no aguanta el dolor, como escribió en sus propios versos:

Juro por Apolo Musagetae
Citaredo, Dios de la Medicina Y la Poesía
No tolerar ante mí
El dolor.

 

Imagen del poeta Luis Hernández

Es el poeta de éxito (o de camino hacia el éxito) que, después de publicar tres libros y empezar a destacar; desilusionado, quizás, por el panorama literario o vaya usted  a saber por qué motivos, abandona la publicación formal y surge esa locura de la autoedición de ejemplares únicos, bellos cuadernos autógrafos ilustrados escritos con rotuladores que obsequiaba a sus amigos o, por mera simpatía, a personas diversas.

En cuanto al análisis, en general, de la obra poética de Luis Hernández, me parece acertado y completo  el resumen que realiza la editorial Esto no es Berlín, en la presentación del libro:

Las características de la poesía de Luis Hernández resultan de un atractivo particular: lirismo extremo al lado de irreverencia y humor fresco y desfachatado, registros lingüísticos muy diversos e incluso simultáneos, collages, parodias y reescrituras constantes, alusiones a las drogas y otros paraísos artificiales. Y una belleza extraña y una complejidad suficientes para encantar a la vez tanto a lectores novatos como especializados.

La poesía científica de Luis Hernández

De forma perspicaz, en el artículo sobre Luis Hernández en Wikipedia, además de resaltar su papel pionero en la incorporación del humor y de las citas metatextuales, lo hace, también, responsable de la incorporación en la poesía peruana de la astronomía y las ciencias en general.

Ciertamente,  en bastantes poemas de Luis Hernández a parecen temas o personajes científicos. En cuanto a estos últimos; en Goethe, Wolfgang, el científico alemán aparece haciendo “Calmar la noche de otoño”, viniendo a representar la armonía del mundo en un poema con un bellísimo final.

Con el cantar que proclama
Que todas las obras de la Creación
Son tan bellas como el día primero

Y que, cada sentir cada anhelo
Es solo paz
La inquietante paz
Que algunos llaman vida

También está Sigmund Freud al que le dedica (creo) un poema con dos estrofas. Al final lleva una especie de postdata pintoresca.

Siempre admiré / A cuatro judíos / Sigmund, Einstein / Marx y el / Pastor innombrable /Que llevan / Algunos en el cuello…(M:429)

Los cuadernos autógrafos

También está el poema sobre Ramón y Cajal; o el dedicado al gran astrónomo WIlliam Herschell  al que – en el principio del poema – le atribuye la frase ” … el universo / es como un ladrillo / visto de canto”.  Por si fuera pequeña esta sorpresa en la entrada, el poema continúa con una ponderación extremada del astrónomo y de sus descubrimientos: “todo podía esperarse / de quien había / descubierto / las estrellas / dobles / en un universo / preinsteniano”.

El final del poema nos lleva a ese mundo tan propio de Luis Hernández  en que está la trilogía: mar (azul profundo), (la paz de los) bares y cerveza (helada); que aparece en bastantes de sus poemas y que podría ser, posiblemente, una descripción real de los lugares en que escribía los poemas, (con esa continuidad vida-poesía característica de su obra). El poema termina con un corto verso aparte: “(Urano)”; que hace referencia al descubrimiento astronómico más conocido de Herschell.

Finalizamos aquí. Espero haberles ayudado a descubrir un gran poeta, Luis Hernández. Habrá ocasión, en el futuro de comentar alguno de sus poemas en que aparecen temas (no personajes), científicos.

Por otro lado, esta es la última entrega del curso 2016-2017. Volveremos en septiembre. Feliz verano.

 

Notas y enlaces

1. A continuación se indica el enlace a la página de la editorial Esto no es Berlín en que aparece la información el libro editado. Dos reseñas interesantes sobre el libro aparecieron en ABC: Gran Jefe Un lado del Cielo», Luis Hernández, el ángel caído, de Martín Rodríguez-Gaona; y en El País: Un poeta a este lado del cielo, de Toño Angulo Danieri.

2. En diversas páginas en internet se pueden encontrar poemas de Luis Hernández. En concreto, en la página  A media voz se puede leer un buen número, (30). En la página web de la Biblioteca Central de la Pontificia Universidad Católica del Perú, se encuentran digitalizados y disponibles 49 cuadernos con los poemas autógrafos y las ilustraciones de Luis Hernández.

 

 

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Paisaje de arrabal. Lucía Sánchez Saornil


Enlace a Paisaje de Arrabal de Lucía Sánchez Saornil en poesía y ciencia

Lucía Sánchez Saornil

A lo largo de este curso, hemos tratado de dar a conocer la obra de las mujeres poetas de la generación del 27. Un grupo de mujeres valientes, atrevidas y modernas a las que no les fue fácil acceder al mundo literario y cuya obra ha estado mucho tiempo oscurecida a la sombra de las listas canónicas de dicha generación en las que, salvo alguna excepción, nunca fueron incluidas. En este sentido creemos que, como ya hemos mencionado en alguna entrada anterior, la obra Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la generación del 27, en edición de Pepa Merlo,   editado en Sevilla en 2010 por la Fundación José Manuel Lara, va a contribuir grandemente a la revalorización de este grupo de escritoras.

Así, hasta este momento, han ido desfilando María Cegarra de la que seleccionamos en septiembre del pasado año,  de entre su poesía íntima y diamantina, el poema He sido una profesora de química. Después, en noviembre, Ernestina de Champourcin de la que elegimos un par de poemas relacionados con la nueva era que se iniciaba del automóvil: Volante y Accidente y, por último, hace menos de un mes, Concha Méndez de la que recordamos su magnífico Paisaje urbano que mostraba el dinamismo y el atractivo del progreso en las grandes ciudades.

Para completar este repaso a la obra de las mujeres poetas del 27, traemos en este casi final de curso a Lucía Sánchez Saornil de interesante trayectoria poética ligada al ultraísmo y, durante la guerra civil, a la poesía militante popular; y cuya biografía la ha constituido en un referente claro en otros dos campos: el anarcosindicalismo y la liberación de la mujer.

Biografía

Con Lucía Sánchez Saornil nos hemos encontrado, al igual que con otras poetas del 27, con una biografía impresionante, (ver Nota 1), de la que nos gustaría resaltar tres aspectos. En primer lugar, de entre todas las poetas de la generación del 27, Lucía Sánchez Saornil es la única de extracción social proletaria. Nació en 1895 en Madrid en el seno de una familia pobre. Su padre trabajaba como operador de la centralita telefónica de la casa de Alba. Su madre y su hermano murieron cuando ella era muy joven y quedó a su cargo el cuidado de la casa y de una hermana menor de salud delicada. Trabajó desde muy joven (1916) en la compañía Telefónica, ocupación que compaginaba con estudios de pintura en la Academia de Bellas Artes de San Fernando y su vocación literaria en que su formación fue autodidacta.

 Lucía Sánchez Saornil en 1933 (Wikipedia)

En la década de los veinte se introdujo de lleno en la actividad política en el seno del movimiento anarcosindicalista. Participó en diferentes y conflictos en Telefónica que la trasladó a Valencia y un tiempo más tarde la despidió. En Valencia comenzó a colaborar en publicaciones anarquistas como Tierra y libertad y Solidaridad obrera. Desde ese momento, la biografía de Lucía Sánchez Saornil se desenvuelve en actividades políticas y sindicalistas.

En segundo lugar, es destacable su lucha pionera en el movimiento feminista y por la igualdad de  la mujer en la que sostuvo una posición alejada de la dominante en el anarquismo español, en el que se pretendía la liberación del hombre, en general, sin hacer cuenta de la situación social e histórica de la mujer en ese momento. Por el contrario, Lucía Sánchez Saornil preconizaba posición que era necesaria una acción decidida a fin de mejorar la situación previa de la mujer en su educación, su cultura y en su consideración social frente al machismo imperante. 

Para ello, entre otras acciones, fundó la organización feminista y libertaria Mujeres libres que, surgida en torno a la CNT, llegó a contar con 20.000 afiliadas en 1938. (ver Nota 2).

En tercer lugar, es llamativa su pronta vuelta a España tras el obligado exilio en Francia. En la documentación existente se alude a dos motivos principales: el temor a ser conducida a algún campo de concentración nazi y la atención a su padre que restó en España gravemente enfermo. Si bien hay ciertas contradicciones en las fechas de vuelta: 1941 o 1942, según algunas fuentes, ó 1946, según otras; lo llamativo del caso es que vivió de forma clandestina muchos años, hasta 1954 en que, legalizada sus situación, trabajó primero en un laboratorio farmacéutico y, después, como representante comercial, con total desaparición de la vida pública hasta su fallecimiento en 1970.

Obra poética

Siguiendo a Rosa Mª Martín Casamitjana, (ver Nota 3), puede decirse que “para los estudiosos y estudiosas de la literatura y, específicamente, para quienes se han interesado en aquel movimiento fugaz que fue el Ultraísmo, Lucia Sánchez Saornil es una poetisa de vanguardia, la única mujer que participo activamente en las filas ultraicas”.  

Indica también los motivos que pueden haber dado lugar a su injusto olvido: “Tres circunstancias se han concitado, pues, para confinarla al olvido: su condición de mujer, su adscripción a un movimiento de vanguardia injustamente minusvalorado,y su militancia política en un frente anatematizado tanto desde la derecha dictatorial como desde la izquierda marxista.Y quizá cabria considerar otra circunstancia de talante personal: su discreción…”

Sus primeros poemas aparecieron – escritos con el seudónimo de Luciano de San Saor – en 1916 en Los Quijotes, revista casi artesanal en la que empezaron, también, a publicar alguno de los poetas más presentativos del Ultraísmo. Asiste al nacimiento oficial del Ultraísmo en 1919, con la publicación del manifiesto ultraísta en la revista Cervantes.

El ultraísmo pretendía ir “más allá” de la estética novecentista por asimilación de todo cuanto nuevo apareciese en el panorama literario, absorbiendo, por tanto, influencias futuristas, dadaistas y creacionistas. Lucía Sánchez Saornil, comenzó a publicar en las revistas portavoces del movimiento como la ya citada,más Grecia, Ultra,Talleres y Plural.

En 1919 publica el primer poema próximo a la estética vanguardista titulado Cuatro vientos; paisaje y panorama del aeródromo del mismo nombre, en el que hay abandono de la rima y verso libre, inclusión de motivos procedentes de la vida contemporánea y metáforas audaces.

Mi balcón
rosa de cristal frente al ocaso

En el río del horizonte
naufraga Cuatro vientos
nido de águilas de acero
de alas inmóviles y vientres sonoros

En 1919 sigue publicando poemas estéticamente de vanguardia: novedad en las imágenes, elementos futuristas, alteraciones tipográficas, supresión de términos de puntuación. En 1920 publica el poema El canto nuevo que celebra el surgir de la nueva estética a partir de una voluntad de destrucción de todo lo viejo, que acaba con los siguientes cuatro versos:

Los que hemos creado esta hora
alcanzaremos todas las audacias
NOSOTROS EDIFICAREMOS
PIRÁMIDES INVERTIDAS

En 1921 sigue publicando en la revista Ultra poemas acusadamente vanguardistas, como Panoramas urbanos (espectáculo), en que, por ejemplo, aparece el jazz, (ver Nota 4)

La noche ciudadana
orquesta su Jazz Band

Los autos desarrollan
sus cintas sinfónicas por las avenidas
atándonos los pies

En Paisaje de arrabal nos encontramos una paisaje de los suburbios de la gran ciudad en la noche del domingo. Hay una poderosa entrada de aversión a las nuevas carreteras que aprisionan el paisaje, (ver Nota 4).

¿Quién aprisionó el paisaje
entre rieles de cemento?

Después aparece una valoración de las personas que aparecen en el paisaje, retornando a sus casas con un paisaje vagabundo en sus cabezas. Más adelante nos encontramos con la potente imagen de los ocupantes de un automóvil con los faros iluminados que nos miran desde una curva. Al final, de nuevo, una valoración no positiva de los automóviles que molestan (levantan) los paisajes en la noche.

Pasó.
Sus ojos van levantando paisajes que duermen.
Ahora la luna ha caído a mis pies.

Notas y enlaces

1. El artículo sobre Lucía Sánchez Saornil en Wikipedia es bastante completo. En el blog losdeabajoalaizquierda.blogspot.com.es, hay una interesante reseña sobre la escritora. En la web de cervantesvirtual. com se puede encontrar un buen artículo introductorio sobre la obra de la poeta, junto con varios de sus poemas.

2. Ver el artículo Dos intelectuales anarquistas frente al problema de la mujer: Federica Montseny y Lucía Sánchez Saornil de Mary Nash.

3. Ver el artículo de Rosa Mª Martín Casamitjana titulado Lucía Sánchez Saornil. De la vanguardia al olvido, publicado en la revista DUODA Revista d’estudis Feninistes, num. 3 de 1992. El artículo es muy completo, tanto en cuanto al análisis de la obra literaria de Lucía Sánchez Saornil, como a su biografía. Esta entrada es deudora al 100% de este artículo, sin el cual no la habría podido realizar.

4. Temáticas que se repiten en las poetas del 27. Respecto del Jazz, Concha Méndez, escribió el poema Jazz-Band que mostramos a continuación.

Ritmo cortado.
Luces vibrantes.
Campanas histéricas.
Astros fulminantes.

Erotismos.
Licores rebosantes.
Juegos de niños.
Acordes delirantes.

Jazz-Band. Rascacielos.
Diáfanos cristales.
Exóticos murmullos.
Quejidos de metales.

En cuanto a la aversión a la carretera, también aparece en Cristina de Arteaga que comenzaba uno de sus poemas con la siguiente estrofa:

Las carreteras, como reptiles
son largas
y amargas,
las cruzan con tráficos viles
las turbas malditas, las turbas serviles…

 

 

 

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