Esperando que la aspirina. Fabián Casas.


Enlace a Esperando que la aspirina de Fabián Casas en poesía y ciencia

Hace un año y medio considerábamos en este blog el hecho de que, a veces, en poemas que podríamos considerar de temática científica”, la presencia de motivos científicos o tecnológicos no es extensa sino más bien breve; apenas una frase incluida en el poema. Y, sin embargo, esa frase – apenas una pincelada proveniente de la ciencia y la tecnología – se constituye en referente fundamental o en motor impulsor del poema.

Así, en aquella entrada, de marzo de 2016, se incluían los poemas Leo a Tomás de Aquino en el Smartphone de Juan Antonio González Iglesias; Escrito a cada instante de Leopoldo Panero, con el número infinito que nos cuenta el corazón y los versos de Daniel Faria del que se nos quedan grabadas esas bombillas encendidas y esos altavoces electrificados para ampliar esas voces interiores que el poeta espera.

 

Fabián Casas (de  CBQ agencia literaria)

Algo parecido ocurre con Esperando que la aspirina de  Fabián Casas, con el que iniciamos poesía y ciencia este curso,  en que una modesta aspirina se constituye en el centro del poema, actuando como poderoso catalizador de la reflexión y el desarrollo poético posterior.

Esperando que la aspirina empiece a trabajar,
que acomode los cuartos, que revuelva el café
y que traiga a mi madre, fresca
a esta tarde de agosto …

Nos encontramos en uno de esos momentos insondables (e indeseados) en que uno “piensa en su vida”. Le ocurre en Esperando que la aspirina al poeta, y hace que los lectores se transporten a la misma situación: “pensar en la propia vida”; o, lo que es lo mismo, descubrirse indefenso y perplejo ante el tiempo que va pasando y sus efectos.

Y así, me he visto en tardes de salón de la casa de mi madre en Zamora, junto a ella, asistiendo a su paulatina vejez, con esa sensación de que a ella, y a mi mismo – que también voy teniendo una edad – nos vendría bien que retornara esa frescura que reclama el poema ante el peso de la mucha vida.  Y entretanto, igualmente, revistas estúpidas a las que se podría añadir la eterna televisión encendida al fondo. Preguntándose (preguntándonos) el momento exacto en que eso comenzó a suceder: “… en que momento / los dinosaurios sintieron / que algo andaba mal”.

El poeta reclama de la aspirina ese poder salvífico y de bálsamo. La modesta, la conocida y tan consumida aspirina en la que se deposita la esperanza y que es (ácido acetilsalicídico) el motor impulsor del poema.

Fabián Casas

Nacido en Buenos Aires en 1965, Fabián Casas  es poeta, narrador, ensayista y periodista y es considerado una de las figuras destacadas de la llamada “generación del 90″ en la Argentina. Estudió Filosofía y ha trabajado como periodista en diversos medios. Su carrera literaria se inició también a comienzos de la última década del siglo XX, con la fundación de la revista de poesía 18 Whiskys, junto con otros poetas de su generación.

Para la misma época, publicó Tuca, su primer poemario. En 1998 participó del Programa Internacional de Escritores de la Ciudad de Iowa, EE. UU. En 2007 recibió en Alemania el Premio Anna Seghers por “poseer una lírica extraordinaria y ser su obra una fuente de inspiración para los autores de América Latina”.

He leído que Fabián Casas hace ya varios años que no escribe poesía: ¡lástima!.  Su breve obra poética está editada completa en España en el volumen: Horla City y otros (Poesía Completa),  2010, Ed. Seix Barral. El resumen que ofrece la editorial sobre el libro ilustra sobre alguna de las características de su poesía.

“Los objetos comunes, el habla popular, las escenas cotidianas y la anécdota trivial son la fuente de inspiración en estos poemas breves, desprovistos de hermetismo y simulacro. Algo en ellos hace que sean leídos con devoción por personas que habitualmente no leen textos en verso. Aquí están recogidas las palabras más desgastadas por el uso, aquello que nos es más familiar y que damos por supuesto…  una poesía desnuda que no necesita de máscaras para mostrar la belleza del mundo tal y como es. 

Divertido, original y brillante, Fabián Casas cuenta con el favor de la crítica y de sus colegas…Su indudable talento y la excepcional popularidad de su poesía, no exenta de humor y melancolía, lo han convertido en uno de los poetas más leídos de América Latina en la actualidad. En una época de desencanto, Casas hace poesía social, poesía de barrio, y muestra que el amor y la desesperación a veces son la misma cosa.”

Merece la pena acercarse a Fabián Casas. Su obra poética es sorprendente, áspera e inteligente; una línea cercana: contar lo cotidiano con inteligencia. Toda de muy alto nivel; alcanzando algunos de sus poemas el rango de memorables. Como el que hemos traído hoy a Poesía y ciencia o el titulado Sin llaves y a oscuras que no me resisto en reproducir a continuación.

Sin llaves y a oscuras

Era uno de esos días en que todo sale bien.
Había limpiado la casa y escrito
dos o tres poemas que me gustaban.
No pedía más.
Entonces salí al pasillo para tirar la basura
y detrás de mí, por una correntada,
la puerta se cerró.
Quedé sin llaves y a oscuras
sintiendo las voces de mis vecinos
a través de sus puertas.
Es transitorio, me dije;
pero así podría ser la muerte:
un pasillo oscuro,
una puerta cerrada con la llave adentro,
la basura en la mano.

 

 

 

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William Herschell. Luis Hernández


Enlace a William Herschell de Luis Hernández en poesía y ciencia

Vida y obra de Luis Hernández

Conocí la poesía de Luis Hernández hace unos años. Algunos de sus poemas venían incluidos en el número monográfico Ciencia y poesía. Vasos comunicantes de la revista Litoral, (nº 253 de 2012). Los poemas incluidos hacían referencia a científicos. Eran muy atractivos en su arranque, sugerentes en su desarrollo y acababan deslizándose hacia finales no previsibles e inesperados. Los recopilé y guardé – como hago siempre que descubro nuevos poemas de temática relacionada con la ciencia – y los volví a leer, alguna vez, en los momentos en que tenía que seleccionar poemas para la sección de poesía y ciencia; sin acabar de decidirme a incluirlos.

 

Sin embargo, a primeros de este año, la editorial Esto no es Berlín  publicó una selección de la poesía de Luis Hernández con el título de  Gran Jefe Un Lado del Cielo, lo que dio lugar a reseñas en la prensa y a la disposición de una mayor información sobre el poeta peruano y su obra. (Ver Nota 1).

La poesía de Luis Hernández irrumpió como un vendaval en el panorama literario peruano de los años sesenta. Médico de profesión y poeta siempre, dejó una obra sugerente y atrevida; entre naif y culta; a veces, coloquial y siempre iluminada y misteriosa que puede resultar adictiva. Tras 3 libros dejó de publicar poesía formalmente y se dedicó, a partir de 1970, a componer insólitos cuadernos con poemas y dibujos con rotuladores de colores que regalaba a amigos, básicamente, pero, también, a quien le parecía. En el rescate y edición de esos cuadernos se está todavía. (Ver Nota 2).

Cuando el poeta se convierte en mito

La reseña en ABC de Martín Rodríguez-Gaona lleva por título: “Gran Jefe Un Lado del Cielo”, Luis Hernández, el ángel caído. En ella se apunta, al principio de la misma, el carácter mítico que ha llegado a alcanzar la figura del poeta:

“La obra del poeta peruano Luis Hernández (1941-1977), es de aquellas que  forja una leyenda y convierte a su autor en mito. Y esto mediante una vida breve e intensa, acabada en trágicas circunstancias, que supo encarnar la poesía, asumiendo su práctica cotidiana como un destino, en la estela de los románticos ingleses, con una exclusividad y una pasión solo comparables, dentro de nuestro idioma, a las de Juan Ramón Jiménez (no por casualidad uno de sus primeros maestros). La obra y las múltiples anécdotas alrededor de Luis Hernández conforman una sutil y lograda fusión entre el romanticismo y la cultura pop.”

De lo que podemos conocer de su vida, (en la que, para la escritura, utilizó diversos seudónimos: Billy el Niño, Shelley Álvarez o Gran Jefe Un Lado del Cielo, que da título a la recopilación editada en nuestro país), se nos aparece como un ángel caído o un marciano confuso en el mundo corriente.

Pero también es el médico cultísimo que atiende a pobres, es el músico aventajado, es el bohemio amante de la cerveza y del mar, con gran sentido del humor, de las frases lapidarias. Dijo:

Yo hubiera sido Premio Nobel de Física pero el sol, la cerveza, la playa, la coca cola, los parques y un amor me lo impidieron 

Es, asimismo, el hombre que acaba teniendo problemas de adicciones, el hombre que no aguanta el dolor, como escribió en sus propios versos:

Juro por Apolo Musagetae
Citaredo, Dios de la Medicina Y la Poesía
No tolerar ante mí
El dolor.

 

Imagen del poeta Luis Hernández

Es el poeta de éxito (o de camino hacia el éxito) que, después de publicar tres libros y empezar a destacar; desilusionado, quizás, por el panorama literario o vaya usted  a saber por qué motivos, abandona la publicación formal y surge esa locura de la autoedición de ejemplares únicos, bellos cuadernos autógrafos ilustrados escritos con rotuladores que obsequiaba a sus amigos o, por mera simpatía, a personas diversas.

En cuanto al análisis, en general, de la obra poética de Luis Hernández, me parece acertado y completo  el resumen que realiza la editorial Esto no es Berlín, en la presentación del libro:

Las características de la poesía de Luis Hernández resultan de un atractivo particular: lirismo extremo al lado de irreverencia y humor fresco y desfachatado, registros lingüísticos muy diversos e incluso simultáneos, collages, parodias y reescrituras constantes, alusiones a las drogas y otros paraísos artificiales. Y una belleza extraña y una complejidad suficientes para encantar a la vez tanto a lectores novatos como especializados.

La poesía científica de Luis Hernández

De forma perspicaz, en el artículo sobre Luis Hernández en Wikipedia, además de resaltar su papel pionero en la incorporación del humor y de las citas metatextuales, lo hace, también, responsable de la incorporación en la poesía peruana de la astronomía y las ciencias en general.

Ciertamente,  en bastantes poemas de Luis Hernández a parecen temas o personajes científicos. En cuanto a estos últimos; en Goethe, Wolfgang, el científico alemán aparece haciendo “Calmar la noche de otoño”, viniendo a representar la armonía del mundo en un poema con un bellísimo final.

Con el cantar que proclama
Que todas las obras de la Creación
Son tan bellas como el día primero

Y que, cada sentir cada anhelo
Es solo paz
La inquietante paz
Que algunos llaman vida

También está Sigmund Freud al que le dedica (creo) un poema con dos estrofas. Al final lleva una especie de postdata pintoresca.

Siempre admiré / A cuatro judíos / Sigmund, Einstein / Marx y el / Pastor innombrable /Que llevan / Algunos en el cuello…(M:429)

Los cuadernos autógrafos

También está el poema sobre Ramón y Cajal; o el dedicado al gran astrónomo WIlliam Herschell  al que – en el principio del poema – le atribuye la frase ” … el universo / es como un ladrillo / visto de canto”.  Por si fuera pequeña esta sorpresa en la entrada, el poema continúa con una ponderación extremada del astrónomo y de sus descubrimientos: “todo podía esperarse / de quien había / descubierto / las estrellas / dobles / en un universo / preinsteniano”.

El final del poema nos lleva a ese mundo tan propio de Luis Hernández  en que está la trilogía: mar (azul profundo), (la paz de los) bares y cerveza (helada); que aparece en bastantes de sus poemas y que podría ser, posiblemente, una descripción real de los lugares en que escribía los poemas, (con esa continuidad vida-poesía característica de su obra). El poema termina con un corto verso aparte: “(Urano)”; que hace referencia al descubrimiento astronómico más conocido de Herschell.

Finalizamos aquí. Espero haberles ayudado a descubrir un gran poeta, Luis Hernández. Habrá ocasión, en el futuro de comentar alguno de sus poemas en que aparecen temas (no personajes), científicos.

Por otro lado, esta es la última entrega del curso 2016-2017. Volveremos en septiembre. Feliz verano.

 

Notas y enlaces

1. A continuación se indica el enlace a la página de la editorial Esto no es Berlín en que aparece la información el libro editado. Dos reseñas interesantes sobre el libro aparecieron en ABC: Gran Jefe Un lado del Cielo», Luis Hernández, el ángel caído, de Martín Rodríguez-Gaona; y en El País: Un poeta a este lado del cielo, de Toño Angulo Danieri.

2. En diversas páginas en internet se pueden encontrar poemas de Luis Hernández. En concreto, en la página  A media voz se puede leer un buen número, (30). En la página web de la Biblioteca Central de la Pontificia Universidad Católica del Perú, se encuentran digitalizados y disponibles 49 cuadernos con los poemas autógrafos y las ilustraciones de Luis Hernández.

 

 

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Paisaje de arrabal. Lucía Sánchez Saornil


Enlace a Paisaje de Arrabal de Lucía Sánchez Saornil en poesía y ciencia

Lucía Sánchez Saornil

A lo largo de este curso, hemos tratado de dar a conocer la obra de las mujeres poetas de la generación del 27. Un grupo de mujeres valientes, atrevidas y modernas a las que no les fue fácil acceder al mundo literario y cuya obra ha estado mucho tiempo oscurecida a la sombra de las listas canónicas de dicha generación en las que, salvo alguna excepción, nunca fueron incluidas. En este sentido creemos que, como ya hemos mencionado en alguna entrada anterior, la obra Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la generación del 27, en edición de Pepa Merlo,   editado en Sevilla en 2010 por la Fundación José Manuel Lara, va a contribuir grandemente a la revalorización de este grupo de escritoras.

Así, hasta este momento, han ido desfilando María Cegarra de la que seleccionamos en septiembre del pasado año,  de entre su poesía íntima y diamantina, el poema He sido una profesora de química. Después, en noviembre, Ernestina de Champourcin de la que elegimos un par de poemas relacionados con la nueva era que se iniciaba del automóvil: Volante y Accidente y, por último, hace menos de un mes, Concha Méndez de la que recordamos su magnífico Paisaje urbano que mostraba el dinamismo y el atractivo del progreso en las grandes ciudades.

Para completar este repaso a la obra de las mujeres poetas del 27, traemos en este casi final de curso a Lucía Sánchez Saornil de interesante trayectoria poética ligada al ultraísmo y, durante la guerra civil, a la poesía militante popular; y cuya biografía la ha constituido en un referente claro en otros dos campos: el anarcosindicalismo y la liberación de la mujer.

Biografía

Con Lucía Sánchez Saornil nos hemos encontrado, al igual que con otras poetas del 27, con una biografía impresionante, (ver Nota 1), de la que nos gustaría resaltar tres aspectos. En primer lugar, de entre todas las poetas de la generación del 27, Lucía Sánchez Saornil es la única de extracción social proletaria. Nació en 1895 en Madrid en el seno de una familia pobre. Su padre trabajaba como operador de la centralita telefónica de la casa de Alba. Su madre y su hermano murieron cuando ella era muy joven y quedó a su cargo el cuidado de la casa y de una hermana menor de salud delicada. Trabajó desde muy joven (1916) en la compañía Telefónica, ocupación que compaginaba con estudios de pintura en la Academia de Bellas Artes de San Fernando y su vocación literaria en que su formación fue autodidacta.

 Lucía Sánchez Saornil en 1933 (Wikipedia)

En la década de los veinte se introdujo de lleno en la actividad política en el seno del movimiento anarcosindicalista. Participó en diferentes y conflictos en Telefónica que la trasladó a Valencia y un tiempo más tarde la despidió. En Valencia comenzó a colaborar en publicaciones anarquistas como Tierra y libertad y Solidaridad obrera. Desde ese momento, la biografía de Lucía Sánchez Saornil se desenvuelve en actividades políticas y sindicalistas.

En segundo lugar, es destacable su lucha pionera en el movimiento feminista y por la igualdad de  la mujer en la que sostuvo una posición alejada de la dominante en el anarquismo español, en el que se pretendía la liberación del hombre, en general, sin hacer cuenta de la situación social e histórica de la mujer en ese momento. Por el contrario, Lucía Sánchez Saornil preconizaba posición que era necesaria una acción decidida a fin de mejorar la situación previa de la mujer en su educación, su cultura y en su consideración social frente al machismo imperante. 

Para ello, entre otras acciones, fundó la organización feminista y libertaria Mujeres libres que, surgida en torno a la CNT, llegó a contar con 20.000 afiliadas en 1938. (ver Nota 2).

En tercer lugar, es llamativa su pronta vuelta a España tras el obligado exilio en Francia. En la documentación existente se alude a dos motivos principales: el temor a ser conducida a algún campo de concentración nazi y la atención a su padre que restó en España gravemente enfermo. Si bien hay ciertas contradicciones en las fechas de vuelta: 1941 o 1942, según algunas fuentes, ó 1946, según otras; lo llamativo del caso es que vivió de forma clandestina muchos años, hasta 1954 en que, legalizada sus situación, trabajó primero en un laboratorio farmacéutico y, después, como representante comercial, con total desaparición de la vida pública hasta su fallecimiento en 1970.

Obra poética

Siguiendo a Rosa Mª Martín Casamitjana, (ver Nota 3), puede decirse que “para los estudiosos y estudiosas de la literatura y, específicamente, para quienes se han interesado en aquel movimiento fugaz que fue el Ultraísmo, Lucia Sánchez Saornil es una poetisa de vanguardia, la única mujer que participo activamente en las filas ultraicas”.  

Indica también los motivos que pueden haber dado lugar a su injusto olvido: “Tres circunstancias se han concitado, pues, para confinarla al olvido: su condición de mujer, su adscripción a un movimiento de vanguardia injustamente minusvalorado,y su militancia política en un frente anatematizado tanto desde la derecha dictatorial como desde la izquierda marxista.Y quizá cabria considerar otra circunstancia de talante personal: su discreción…”

Sus primeros poemas aparecieron – escritos con el seudónimo de Luciano de San Saor – en 1916 en Los Quijotes, revista casi artesanal en la que empezaron, también, a publicar alguno de los poetas más presentativos del Ultraísmo. Asiste al nacimiento oficial del Ultraísmo en 1919, con la publicación del manifiesto ultraísta en la revista Cervantes.

El ultraísmo pretendía ir “más allá” de la estética novecentista por asimilación de todo cuanto nuevo apareciese en el panorama literario, absorbiendo, por tanto, influencias futuristas, dadaistas y creacionistas. Lucía Sánchez Saornil, comenzó a publicar en las revistas portavoces del movimiento como la ya citada,más Grecia, Ultra,Talleres y Plural.

En 1919 publica el primer poema próximo a la estética vanguardista titulado Cuatro vientos; paisaje y panorama del aeródromo del mismo nombre, en el que hay abandono de la rima y verso libre, inclusión de motivos procedentes de la vida contemporánea y metáforas audaces.

Mi balcón
rosa de cristal frente al ocaso

En el río del horizonte
naufraga Cuatro vientos
nido de águilas de acero
de alas inmóviles y vientres sonoros

En 1919 sigue publicando poemas estéticamente de vanguardia: novedad en las imágenes, elementos futuristas, alteraciones tipográficas, supresión de términos de puntuación. En 1920 publica el poema El canto nuevo que celebra el surgir de la nueva estética a partir de una voluntad de destrucción de todo lo viejo, que acaba con los siguientes cuatro versos:

Los que hemos creado esta hora
alcanzaremos todas las audacias
NOSOTROS EDIFICAREMOS
PIRÁMIDES INVERTIDAS

En 1921 sigue publicando en la revista Ultra poemas acusadamente vanguardistas, como Panoramas urbanos (espectáculo), en que, por ejemplo, aparece el jazz, (ver Nota 4)

La noche ciudadana
orquesta su Jazz Band

Los autos desarrollan
sus cintas sinfónicas por las avenidas
atándonos los pies

En Paisaje de arrabal nos encontramos una paisaje de los suburbios de la gran ciudad en la noche del domingo. Hay una poderosa entrada de aversión a las nuevas carreteras que aprisionan el paisaje, (ver Nota 4).

¿Quién aprisionó el paisaje
entre rieles de cemento?

Después aparece una valoración de las personas que aparecen en el paisaje, retornando a sus casas con un paisaje vagabundo en sus cabezas. Más adelante nos encontramos con la potente imagen de los ocupantes de un automóvil con los faros iluminados que nos miran desde una curva. Al final, de nuevo, una valoración no positiva de los automóviles que molestan (levantan) los paisajes en la noche.

Pasó.
Sus ojos van levantando paisajes que duermen.
Ahora la luna ha caído a mis pies.

Notas y enlaces

1. El artículo sobre Lucía Sánchez Saornil en Wikipedia es bastante completo. En el blog losdeabajoalaizquierda.blogspot.com.es, hay una interesante reseña sobre la escritora. En la web de cervantesvirtual. com se puede encontrar un buen artículo introductorio sobre la obra de la poeta, junto con varios de sus poemas.

2. Ver el artículo Dos intelectuales anarquistas frente al problema de la mujer: Federica Montseny y Lucía Sánchez Saornil de Mary Nash.

3. Ver el artículo de Rosa Mª Martín Casamitjana titulado Lucía Sánchez Saornil. De la vanguardia al olvido, publicado en la revista DUODA Revista d’estudis Feninistes, num. 3 de 1992. El artículo es muy completo, tanto en cuanto al análisis de la obra literaria de Lucía Sánchez Saornil, como a su biografía. Esta entrada es deudora al 100% de este artículo, sin el cual no la habría podido realizar.

4. Temáticas que se repiten en las poetas del 27. Respecto del Jazz, Concha Méndez, escribió el poema Jazz-Band que mostramos a continuación.

Ritmo cortado.
Luces vibrantes.
Campanas histéricas.
Astros fulminantes.

Erotismos.
Licores rebosantes.
Juegos de niños.
Acordes delirantes.

Jazz-Band. Rascacielos.
Diáfanos cristales.
Exóticos murmullos.
Quejidos de metales.

En cuanto a la aversión a la carretera, también aparece en Cristina de Arteaga que comenzaba uno de sus poemas con la siguiente estrofa:

Las carreteras, como reptiles
son largas
y amargas,
las cruzan con tráficos viles
las turbas malditas, las turbas serviles…

 

 

 

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Oda a Felipe Ruiz. Fray Luis de León.


Enlace a Oda a Felipe Ruiz (II) de Fray Luis de León en poesía y ciencia

Llenar de contenido poesía y ciencia lleva a menudo a interrogarse acerca de cómo funciona el mecanismo de que la ciencia y la tecnología, (y sus actores, los artefactos, sus consecuencias, etc.), puedan llegar a ser partes integrantes de un poema y el modo en que el lector pueda interpretar la relación de éste con la ciencia y la tecnología. Lo cierto es que la ciencia se ha visto reflejada en la literatura, desde hace siglos hasta la poesía contemporánea; y en la Oda a Felipe Ruiz de Fray Luis de León de plantea el desconocimiento profundo acerca de los fenómenos naturales y el ansia del narrador por llegar a desentrañarlos.

 

Retrato de Fray Luis de León
(De Francisco Pacheco; en Cervantes Virtual)

Comienza el poema con la interrogación impaciente y ambiciosa de la primera estrofa:

¿ Cuándo será que pueda
libre desta prisión volar al cielo,
Filipe, y en la rueda
que huye más del suelo
contemplar la verdad pura sin duelo?

 

Presuntas sin responder

La Oda a Felipe Ruiz de Fray Luis de León es posiblemente el poema más antiguo en castellano en el que aparecen aspectos que plantean interrogantes cuyas repuestas estarían en una ciencia a la que le faltaban aún unos dos siglos para nacer como tal.

Francisco García Olmedo señala en su texto  Sublimación poética de la ciencia: a propósito de Clara Janés, (Ver Nota 1):

“En la Oda a Felipe Ruiz (versos 21-35 y 51-61), el poeta se adelanta a la ciencia de su tiempo, preguntándose el porqué de una serie de fenómenos naturales cuya bases científicas no serían desveladas hasta mucho tiempo después.”

A continuación reproduce los versos mencionados, como los 21 a 30 siguientes:

por qué tiembla la tierra;
por qué las hondas mares se embravecen;
dó sale a mover guerra
el cierzo, y por qué crecen
las aguas del océano y descrecen;

de dó manan las fuentes;
quién ceba y quién bastece de los ríos
las perpetuas corrientes;
de los helados fríos
veré las causas, y de los estíos;

después se incluye la reflexión de quien le descubrió el poema, el profesor Juan Ramón Sanmartín

“…la ciencia ha tardado cuatro siglos en contestar las incisivas preguntas de fray Luis, empezando por las relativas al ciclo hidrológico (versos 26-28), clarificado por su coetáneo Palissy, siguiendo por las de la génesis de las mareas (24-25) y de los movimientos de cometas, lunas y planetas (52-54), abordadas por Newton, y terminando por las que inciden sobre la estructura interna y la energía del sol y las estrellas (57-58; 61-62), de las que se ocupó la física del siglo XX.”

Y, en efecto, el poema puede interpretarse casi como un programa a medio plazo para los científicos de una academia para desentrañar  esas preguntas sobre el mundo sin respuestas aún.

 

Fray Luis de León

Fray Luis de León es un hombre de Dios, agustino, y el texto de la oda, (además de la alusión inicial a la prisión que es la de cal y canto real que sufrió, pero también es la cárcel del mundo y la cárcel del cuerpo que mantienen al alma alejada de la contemplación del cielo), alude fundamentalmente a la relación entre conocimiento y felicidad que de los bienventurados.

Es la oda reescritura de los versos de Virgilio en las Geórgicas referentes a fenómenos de la naturaleza – terremoto, ímpetu del mar y mareas – y al Libro de Job – cimientos que Dios ha echado a la tierra, barreras que ha puesto al mar y origen de los meteoros – y se extiende en la enumeración de los misterios cósmicos.

 

Como se indica en Contexto y originalidad de la Oda a Felipe Ruiz de Fray Luis de León, de Ángel  Cilveti, (ver Nota 2), los enfoques de los dos antecedentes y de la Oda a Felipe Ruiz son diferentes.

“El poema de Virgilio busca la fama del descubridor de los misterios de la naturaleza, o el goce espontáneo de ésta, y la intención del Libro de Job – que fue trasladado en verso al castellano por el propio fray Luis de León – es marcar el abismo que separa a Dios del hombre abrumado con preguntas que éste no puede contestar. En la oda luisiana, en cambio, el abismo ha sido salvado por la redención y los secretos cósmico le serán revelados al hombre en la futura gloria cuando participe del conocimiento de Dios”

Dan pistas a esta interpretación esa vocación de eternidad del “veré distinto y junto / lo que es y lo que ha sido”, de la segunda estrofa

Allí, a mi vida junto,
en luz resplandeciente convertido,
veré distinto y junto
lo que es y lo que ha sido,
y su principio propio y ascondido.

y la estrofa final, junto con los espíritus dichosos:

Veré sin movimiento,
en la más alta esfera, las moradas
del gozo y del contento,
de oro y luz labradas,
de espíritus dichosos habitadas.

 

Pedro Laín Entralgo y la Oda a Felipe Ruiz

En el artículo Poesía, ciencia y realidad , (ver  Nota 3), glosa y analiza en profundidad la Oda a Felipe Ruiz, que es considerado por Laín Entralgo muestra ejemplar de lo que denomina la poesía de “intelección esencial de la realidad”, del que creemos merece la pena reproducir algunos de sus pasajes. En el inicio plantea su tesis principal sobre el sentido del poema:

“Bien distinta es la actitud de Fray Luis de León frente al mundo sensible. De ese mundo no quiere sólo la apariencia; quiere la más cabal, íntegra y verdadera noticia acerca de su ser. Mas como no es dada a la mente del hombre terrenal ciencia tan satisfactoria, Fray Luis se entrega a desear—y a esperar—un estado de su propio espíritu, en el cual toda oscuridad y toda ignorancia desaparezcan. Las hermosas liras de la Oda a Felipe Ruiz son transparente expresión poética de ese anhelo.”

 

En un momento dado, explica cómo plantea  Fray Luis de León el poema:

“Su respuesta poética es un juliovernesco viaje a través del universo, concebido éste según los cánones de la cosmología antigua. Ese viaje imaginario acontece de abajo arriba y en cinco etapas. La primera concierne a la tierra, reino del elemento más pesado e inferior:

Entonces veré cómo
la soberana mano echó el cimiento
tan a nivel y plomo,
do estable, y firme asiento
posee el pesadísimo elemento.

En una segunda etapa tratará de los secretos del agua y de sus movimientos:

por qué las hondas mares se embravecen;
dó sale a mover guerra
el cierzo, y por qué crecen
las aguas del Océano y descrecen.
De dó manan las fuentes;
quién ceba y quién bastece de los ríos
las perpetuas corrientes…”

A continuación se pasa a la atmósfera o reino del tercer elemento, el aire:

de los helados fríos
veré las causas, y de los estíos;
las soberanas aguas
del aire en la región quién las sostiene;
de los rayos las fraguas;
dó los tesoros tiene
de nieve Dios, y el trueno de dó viene.”

Tras una interrupción, en que Laín pondera la  descripción que hace el poeta del espectáculo de una tormenta de “primo” (sic) estío en el campo castellano, (versos 41 a 55);  el cuarto trecho del poema pasa a la atmósfera: la esfera astral, el mundo de los planetas y las estrellas.

Y de allí levantado
veré los movimientos celestiales,
ansí el arrebatado
como los naturales,
las causas de los hados, las señales.

 

Sistema heliocéntrico: órbitas de los planetas vistas desde el Sol.
Harmonia Macrocosmica, de Andreas Cellarius (1708).

En ese momento, Laín señala el interés de la contraposición que establece  Fray Luis entre los movimientos astronómicos «arrebatados» (los de los cometas) y los «naturales» (los de los planetas y las estrellas «fijas»).

“La mente del cosmógrafo se halla todavía inmersa en el saber antiguo; mas ya parece preludiar la fecunda distinción mecánica de Galileo entre los dos movimientos rectilíneos principales: el moto violento y el moto naturalmente accelerato. La interpretación matemática del adverbio «naturalmente», obra del gran pisano, hará nacer la mecánica moderna.”

Se llega a la quinta etapa del viaje, donde el poeta asiste a la sublime calma de la esfera inmóvil y extremada—la «rueda que huye más del suelo»—donde habitan las ideas y los espíritus angélicos y bienaventurados:

Veré sin movimiento
en la más alta esfera las moradas
del gozo y del contento,
de oro y luz labradas,
de espíritus dichosos habitadas.

Concluye Laín la glosa del poema con indicando que  Fray Luis de León nos ha hecho conocer  “otro modo de la relación entre la poesía y la realidad. La realidad del mundo —…  una visión esencial …. del mundo sensible—está ahora presente en el texto poético «en esperanza». Puesto que no puede entender lo que la realidad es en sí misma, allende su mera apariencia, el poeta canta su esperanza de un estado en el cual llegue a conseguir esa anhelada intelección total…”

A modo de conclusión

La maravilla del poema es su orden, la precisión en la descripción de los fenómenos, la serenidad que transmite  y la magnífica adecuación de texto y estructura métrica del poema, con esas liras extraordinarias; posiblemente las mejor escritas en castellano en todos los tiempos.

Vemos también la variedad de interpretaciones del poema. No es extraño; es más bien lo habitual: el poema es, al final, del lector.

Notas y enlaces

1. Sublimación poética de la ciencia: a propósito de Clara JanésFrancisco García Olmedo. Revista de Libros, 18-03-2014.   Enlace: http://www.revistadelibros.com/blogs/ciencia-al-alioli/sublimacion-poetica-de-la-cienciaa-proposito-de-clara-janes. Debo decir que esta atractiva visión de poema como un recuento de preguntas aún no resueltas por la ciencia en ese momento, fue mi primera aproximación a la Oda a Felipe Ruiz y, debo decir, que es mi preferida y me parece fascinante.

2. Contexto literario y originalidad de la “Oda a Felipe Ruiz” de Fray Luis de León. Ángel Cilveti Lekunberri. Edad de oro, Vol. 11, 1992 (Ejemplar dedicado a: Homenaje a José Manuel Blecua), págs. 15-28. Enlace: http://www.cervantesvirtual.com/portales/fray_luis_de_leon/obra/contexto-literario-y-originalidad-de-la-oda-a-felipe-ruiz-de-fray-luis-de-leon/

3. Poesía, ciencia y realidad. Pedro Laín EntralgoCuadernos hispanoamericanos. Num. 31, 1952, Págs. 13-30. Enlace: www.cervantesvirtual.com/obra/poesia-ciencia-y-realidad/

Hemos encontrado - digitalizado en  la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes – el escrito   Poesía, ciencia y realidad de Pedro Laín Entralgo en el que se estudian las analogías y relaciones de la poesía y la ciencia con la realidad. No es este el momento de entrar en profundidad y en los detalles de este interesante artículo, que es, por su tema, rara avis en la literatura española; pero merece una lectura sosegada que intentaremos hacer

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Paisaje urbano. Concha Méndez.


Enlace a Paisaje urbano de Concha Méndez en poesía y ciencia

La verdad es que me encantan las escritoras y poetas de la generación del 27, esas desconocidas que, salvo contadas excepciones, no llegaron a figurar ni en las listas canónicas ni en las antologías definitivas. Esas “sin sombrero”  que fueron el asombro de la sociedad literaria española de la época, protagonizando uno de los momentos más extraordinarios de la cultura española, y que fueron, a la vez, testigos y protagonistas del gran cambio de su tiempo y sin las cuales la historia de las letras contemporáneas no estaría completa:  Ernestina Champourcin, María Teresa León, Lucía Sánchez Saornil, María Cegarra, Concha Méndez…

 

Metrópoli de Georges Grosz (1916-1917)
Museo Thyssen – Bornesmiza. Madrid.

Característico de este grupo de autoras es la dedicación en los inicios de sus carreras literarias a plasmar la modernidad y el cambio de las ciudades y las innovaciones tecnológicas en bastantes de sus poemas. Hemos traído a estas páginas en los últimos tiempos a María Cegarra, la secreta e íntima poeta de La Unión y sus poemas incluidos en el bellísimo libro  Cristales míos  de 1935; también a Ernestina de Champourcin de la que incluimos  dos poemas: Volante y Accidente que ilustraban los inicios de la nueva era del motor y del automóvil.

Hoy le toca el turno a Concha Méndez con este  Paisaje urbano,  de su poemario Surtidor de 1928, que es,  quizás, el poema en castellano más relevante sobre el vertiginoso desarrollo urbanístico de las ciudades en los años veinte, donde se asume la ciudad como espacio privilegiado de la modernidad y como espacio innovador de las artes y del desarrollo tecnológico.

Paisaje urbano

Los estudiosos de la obra de Concha Méndez estructuran fundamentalmente su primera etapa poética – entre 1926 y 1934 – en tres ejes temáticos: el mar, los viajes y la modernidad.

Respecto de este último punto, Begoña Martínez Trufero en la su tesis doctoral sobre  Concha Méndez,  (Ver Nota 1), indica los siguiente:

“La modernidad del primer tercio del siglo XX implicaba una nueva forma de afrontar la vida, en la que el descubrimiento científico y tecnológico serviría para la transformación del pensamiento y de la sociedad. La poeta asume desde sus comienzos estas innovaciones y además aplaude el cambio en las normas sociales, éticas y culturales que regían la vida cotidiana. La irrupción de inventos y nuevas tecnologías (cinema, avión, automóvil…) completó este panorama de modernidad que tanto admiró, utilizó y evocó en sus poemas; representaba una ruptura con formas anteriores y anticuadas, privilegiando el cambio en detrimento de lo tradicional, castizo y lugareño de la sociedad por una sociedad urbana, cambiante y cosmopolita…. Este concepto de vida civilizada, siempre connotado por sensaciones de velocidad y dinamismo, se completaba con las nuevas formas de comportamiento y cambios en los patrones de conducta que conllevaban una cierta transgresión de los tradicionales. Para la poeta la modernidad atraía ambientes que ofrecían aventura, poder, alegría, desarrollo, transformación de la persona y del mundo….. ; ambientes que provocaban, en la sociedad, sorpresa y desconcierto o se interpretaban como amenaza de destrucción de las tradiciones. Aparece la ciudad moderna, la civitas hominum, muy alejada de la tradicional civitas Dei, espacio urbano donde el hombre se podía servir de todos los avances de la vida moderna. Esta modernidad se refiere a un concepto de renovación histórica, social, científica y tecnológica de la sociedad burguesa que Concha Méndez va completar con la modernidad como concepto estético.”

 

Para situar históricamente el poema – en cuanto a los cambios urbanos que se estaban produciendo en esos momentos – daremos sólo tres apuntes. En 1928, año de edición del poema, el Metropolitano de Madrid estaba en plena fase de expansión. La línea inicial Sol-Cuatro Caminos, (Línea 1), inaugurada en 1919; en 1928 había llegado ya a Puente de Vallecas. En 1924 se había puesto en Marcha el tramo Sol-Ventas y en 1925 se abrió el Tramo que unía Ópera con la Estación de Ferrocarril de  Príncipe Pío.

Por otro lado, en 1928, se habían acabado de realizar sólo 2 tramos de la Gran Vía, estando el tercero, entre Callao y Plaza de España pendiente de entregar por los constructores, (lo que ocurrió finalmente en 1932), resultando que se encontraban en construcción la mayoría de los grandes edificios y algunas de las parcela del tercer tramo eran aún huertas.

Finalmente, el primer rascacielos erigido en España: el edificio Telefónica de Gran Vía 28 – obra del arquitecto Cárdenas Pastor – fue diseñado y construido entre 1926 y 1929. Fue hasta 1953 el rascacielos más alto de Madrid desde esa fecha hasta 1953, pero cuando se escribió Poema urbano, aún no se había finalizado.

Seguimos, de nuevo, a Martínez Trufero, que describe el poema Paisaje urbano como sigue:

“El texto es una dinámica descripción, de claro recuerdo ultraísta, de un paisaje urbano en el comienzo de la noche. La poeta construye, a través de una proyección alegórica, otra vida que comienza cuando aparece la noche, en la que los componentes del paisaje urbano o son personas, o se personifican y se tornan en seres activos. Frente a la tranquilidad y silencio de la noche de la naturaleza, la ciudad continúa viva y despierta. Las acciones se suceden en una acumulación de imágenes yuxtapuestas, rebosantes de modernidad, bien a través de metagoges,  o bien por la evocación de rápidas impresiones simbolistas:  ”Y se ven, dominando las huestes callejeras, / policías ecuestres con ondulantes capas”.  Hay unos versos que evocan el cartel publicitario de alguna película de la famosísima cantante y bailarina Joséphine Baker  (“Se ha tendido en lo alto, sobre las azoteas, / la etíope danzarina dulce y desmelenada”)….. La ciudad parece estar en fiesta nocturna y se respira una atmósfera de progreso y modernidad, habitual en las urbes grandes como Madrid, a la que seguramente se refiere en el poema.” (Ver  Nota 2).

Una estética tremendamente ultraísta, en que se funden imágenes diversas de forma veloz y simultáneas, escenas de la vida moderna en las que se intenta descubrir connotaciones líricas. Además, con frecuencia, no aparecen nexos, frases mediadoras o adjetivos inútiles, prevaleciendo el estilo nominal por lo que la continuidad del discurso queda interrumpida y se destaca la realidad de forma fragmentaria.

 

 Ciclista de Maruja Mallo
(Tomando a  Concha Méndez como modelo)

En paisaje urbano están los principales iconos de la modernidad de la época. Los automóviles: “Por el asfalto ruedan rehilanderas de acero / con sonoros flautines de voces esmaltadas”. El alumbrado urbano:  “En el momento lívido, que hace inclinar las hojas / las farolas encienden su luz de madrugada”. El metro, fantástico medio de transporte que une suburbios y centro, vertebrando la ciudad: “Por las profundas venas, el metropolitano /  veloz de puerto en puerto, acompasando escalas, / cruzando del suburbio a la gran avenida…”. Los altos edificios: “Los vastos rascacielos emanan claridades / de las ruedas Catalina y luces de Bengala, …”, con la surreal mención a la rueda catalina de los relojes mecánicos. Están también los anuncios publicitarios luminosos en lo alto, y la sensación del ritmo trepidante de la ciudad: “Se estremece un tic-tac de pasos epilépticos. / Se disparan a un tiempo cohetes de miradas.” Y la luz cimbreante y veloz que reflejan los escaparates en esos dos verso memorables:

Se juega a serpentinas a través de las lunas
de los escaparates – cintura cinemática -

Extraordinario poema, pienso, representativo, sin duda, de un carácter y una personalidad, la de Concha Méndez y de una época, los años veinte en el nacimiento del Madrid moderno.

Concha Méndez Cuesta

No es este el lugar para extenderse acerca de la biografía y la obra literaria de Concha Méndez, (Ver Nota 3), a la que, con muchos años de retraso, se le ha reconocido su importante papel en el panorama poético del 27. Sólo me gustaría dejar dos reflexiones:

En primer lugar, está la década prodigiosa de Concha Méndez; de 1925 a 1934 fue un ciclón; un bendito ciclón que se rebeló contra su estado; y ávida de aprender y de aprehender el mundo se fue de España, viajó y aprendió idiomas, practicó deportes: tenis, natación, esquí… y  escribió  libros de poemas y guiones de cine y literatura infantil. Algún coetáneo suyo escribió que por encima de su obra, lo mejor era la propia Concha Méndez. También se dijo que ella era la viva representación del surrealismo. Esa década y esa vida gloriosas que se disipan con dramas personales (muerte de su hija) y como con tantos otros españoles de la época con la tragedia de la guerra civil y el exilio.

En segundo lugar, me parece urgente re-estudiar la generación del 27 y poner donde corresponde la obra de las poetas de la misma, para darle la vuelta a la costumbre de comparar la obra de éstas frente a la de los poetas más consagrados de la generación; y pasar, en cambio,  a comparar la de éstos más famosos con las obras pioneras de algunas de estas poetas como Concha Méndez. O, al menos, de igual a igual. Ya que es un hecho que, por ejemplo, el Romancero gitano de García Lorca es de 1928 que es el mismo año de edición de Surtidor de Concha Méndez; y  Cal y canto de Alberti se editó un año después: en 1929.

Notas y enlaces

1La construcción identitaria de una poeta del 27: Concha Méndez Cuesta (1898-1986). Tesis doctoral de Begoña Martínez Trufero. Facultad de Filología de la Uned, 2011.

2. Se denomina metagoge a la figura retórica de pensamiento que consiste en aplicar a seres inanimados voces significativas de acciones, cualidades o sentimientos propios de los seres animados. En Paisaje urbano hay bastantes; entre otras: “Ya pasea la luna sobre las azoteas”; “Las farolas encienden su luz de madrugada”; “Un cielo, barnizado de cemento, sostiene / entre sus anchos dedos escasas luminarias”… En cuanto a  Josephine Baker, cinco años más tarde, Miguel Hernández la nombrará, también, en un poema de Perito en lunas;  “… danzarinas, si etíopes, celestes”.

3. El artículo sobre Concha Méndez en Wikipedia es bastante completo. También ver, por ejemplo, Concha Méndez: una voz singular de la generación del 27 de Alfonso Sánchez o el muy interesante artículo Concha Méndez, la seducción de una escritora en la modernidad literaria del poeta Juan María Calles Moreno.  En el enlace http://arrinconarte-elrincondelarte.blogspot.com.es/2011/02/maruja-mallo-una-artista-en-libertad.html, se habla de la relación de amistad y colaboración entre Concha Méndez y la pintora Maruja Mallo.

 

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Viejos telediarios (1960). Joan Margarit.


Enlace a Viejos telediarios (1960) de Joan Margarit en poesía y ciencia

Viejos telediarios (1960), poema de Joan Margarit  incluido en su libro Cálculo de estructuras de 2005, es ejemplo de un tipo de poesía científica en que se produce un tránsito del discurso poético por el discurso científico o, como en este caso, tecnológico. El poeta muestra o se adentra en un hecho científico o tecnológico que enhebra en sus preocupaciones y sentimientos poéticos, combinando ambos discursos y llevando a cabo una reflexión sobre el asunto tratado.

Joan Margarit, que es arquitecto y catedrático de la Escuela de Arquitectura de Barcelona desde 1968 y que es, quizás, uno de los poetas más leídos de nuestro país, utiliza frecuentemente la arquitectura para realizar este tipo de poemas. (Ver Nota 1). Aquí, sin embargo, el hecho tecnológico que aparece en el poema es el mítico barco meteorológico K, que con sus medidas transmitidas por radio ayudaba a realizar las previsiones meteorológicas y que se citaba en los viejos telediarios de los años sesenta por los meteorólogos pioneros de la pequeña pantalla.

El poema trata de la posible presencia e influencia de los seres queridos muertos en quienes sobreviven. La imagen del barco  K “anclado” en un punto “fijo” del Atlántico – allí dónde se forman las borrascas – lanzando de modo arriesgado e incierto señales y ayudándonos con la meteorología, es imagen de la idea central del poema de que las lejanas presencias de aquellos que se llevó la muerte, y a quienes (aún) se ama, cuidan de nosotros en algún sentido y debemos estar atentos a encontrar sus voces y a hablar con ellos – allí dónde se forman las borrascas.

Las antiguas estaciones meteorológicas oceánicas fijas: el barco K

En la introducción del artículo de igual título que este epígrafe, aparecido en la Revista del Aficionado a la Meteorología (RAM) nº 43 de  septiembre de 2006, escrito por el meteorólogo  Francisco Martín León, se señala:

“¿Quién no ha oído hablar de los datos del barco K? Los aficionados más jóvenes posiblemente no, pero aquellos que disfrutaron de las predicciones del primer hombre del tiempo en TVE, D. Mariano Medina, sí les resultará familiar la referencia al barco K en las predicciones del tiempo de la época. Era un elemento muy importante para las predicciones en la Península, Baleares y zona mediterránea. Casi siempre hacía mención a los importantes datos meteorológicos de esta estación fija. En los mapas del tiempo de las pantallas de TV se situaba en el Atlántico, cerca de las costas españolas, y más concretamente al noroeste de Galicia. Era un punto en el mapa del tiempo de importante referencia en las locuciones televisivas de los años 60 y 70. Otras veces, pero en menor medida, se mencionaban los datos de los barcos homólogos: el J, D, C.. y así hasta diez. Pero el más famoso para nuestras latitudes era, sin duda, el barco K.

Pero ¿qué era y qué fue el barco K? ¿Era un barco civil o militar? ¿O era un concepto más amplio que el de un simple barco? ¿Se movía o estaba fijo?, ¿qué información suministraba? ¿Había otros barcos fijos similares? …” 

Del artículo antes mencionado, extraemos párrafos para resumir la historia y características de las estaciones meteorológicas oceánicas en barcos, que fueron de gran utilidad de 1950 a 1976 tanto en el Atlántico como en el Pacífico Norte. La idea de disponer de estaciones meteorológicas en el océano se originó en los días iniciales de las comunicaciones por radio y de la aviación de transporte transoceánica. La Segunda Guerra Mundial produjo un aumento dramático en la navegación aérea transatlántica, y en enero de 1940 el presidente americano Roosevelt estableció el Servicio Atlántico de Observación del Tiempo que usaba datos proporcionados por los barcos guardacostas y los observadores de las Oficinas meteorológicas del tiempo de los EE.UU. Como el tráfico aéreo trasatlántico aumentaba sin parar, al finalizar la guerra se mantuvieron, configurando una red de 13 estaciones de las que 10 se encontraban en el Atlántico

Una patrulla típica del tiempo estaba “en una estación” durante 21 días. Una “estación” era una rejilla de 210 millas con cuadrados de 10 millas cuadradas, cada una con designaciones alfabéticas. El cuadradito central, que la nave ocupaba generalmente, era el “OS” (“on-station”). Un faro de radio transmitía la localización de la nave.

Rejilla de la superficie abarcada por una estación

Estrictamente hablando no había un barco denominado como K, A, etc.. Lo que había era una zona ocupada por un barco que periódicamente era sustituido por otro, con otro nombre y siempre se situaba en una posición aproximadamente fija en el centro de la cuadrícula, denominada con una letra mayúscula. En determinadas ocasiones el barco meteorológico “fijo” debía abandonar la posición central de la rejilla para evitar perturbaciones atmosféricas adversas, realizar labores de rescate, etc. Dichas variaciones de posición del punto fijo debían ser informadas lo más correctamente posible.

Un avión sobrevolaba la nave y recibía la posición, su curso y su velocidad por radar, y los datos del tiempo. Las observaciones superficiales del tiempo eran transmitidas cada tres horas, y los sondeos de niveles altos realizados con un globo y radiosonda que suministraban datos en la vertical cada seis horas o cada 12 horas. De las observaciones de altura se obtuvieron datos de la temperatura del aire, humedad, presión, y dirección y velocidad del viento hasta alturas de 16.700 m. Las observaciones oceanográficas fueron muy utilizadas desde el comienzo, ya que suministraban datos valiosísimos en zonas vacías de información.

 

En la figura siguiente, se muestra la posición de las estaciones meteorológicas oceánicas.

Estaciones meteorológicas fijas oceánicas, 1940-1980

El mapa muestra las 13 estaciones meteorológicas permanentes establecidas en 1946 por la Organización de Aviación Civil de Naciones Unidas. Los costes del programa fueron compartidos por las naciones que operaban con líneas aéreas transoceánicas.  Y ahí tenemos a nuestro barco K, operado por Francia, en posición 45 N y 16 W, cercano a las costas de Galicia que aparece en el poema como referente de información meteorológica en los años sesenta.

Por los años setenta aparecieron nuevos actores y tecnologías que condujeron al fin de las estaciones fijas. Por una parte, aparecieron en escena los nuevos aviones a reacción que requerían, en menor medida, los datos de las estaciones fijas oceánicas. Por otra, la aparición de los satélites dio comienzo a una nueva era en la transmisión de la información mejorando la ayuda a la navegación aérea y marítima desde el espacio; comenzando el desarrollo de los modelos de predicción numérica del tiempo. Así que a lo largo de la década de los setenta fueron desapareciendo las estaciones meteorológicas oceánicas fijas, incluida la del barco K que mencionaban los viejos telediarios.

Viejos telediarios (1960)

El poema se estructura en dos partes que son las dos estrofas de que consta. En la primera se describe el barco K, lo que hacía, su atmósfera. Es el motivo tecnológico del poema.

La versión en castellano del poema que aparece en Cálculo de estructuras, realizada por el propio Margarit, omite los dos primeros versos que aparecen en la versión catalana original. En esos dos primeros versos recuerdan  que estamos hablando del pasado: de cuando no había satélites y las ciudades estaban mal iluminadas.

Quan les nits eren verges de satèl.lits
i mal il.luminades les ciutats,

Los versos siguientes describen de forma concisa y exacta las estaciones meteorológicas oceánicas fijas, utilizando su nombre popular: “el barco K“, anclado en el Atlántico y dibujado en los mapas del tiempo de la TV, situándolo en un terreno brumoso y épico: allí donde se forman las borrascas. Es el discurso tecnológico que se enhebrará con el discurso poético de la segunda estrofa.

Estrofa que comienza, de forma sorpresiva, hablando de la muerte y del amor:

Aquellos a los que amas y se llevó la muerte
son lejanas presencias.

Y de la posibilidad de recibir en nuestro interior la presencia de los muertos propios a los que se ama, guiando al lector para hablar con ellos. En ese momento hay un ritornello a los versos iniciales:

y habla con tus muertos
allí donde se forman las borrascas.

A continuación,  el bello verso,  ”Barco fantasma en el espejo, al alba,”, conduce a los dos versos finales que remiten a la incertidumbre de las señales del barco K entre las olas; incertidumbre que queda extendida, lógicamente, a la percepción de la presencia y las voces de Aquellos a los que amas y se llevó la muerte. 

Epílogo

Al final de Cálculo de estructuras figura un Epílogo que puede considerarse una poética en toda regla, Para Joan Margarit la poesía debe reunir concisión, exactitud e inteligibilidad.

Joan Margarit. Foto de la web Zona de jazz 

Concisión: “Sobre la concisión, diría que un poema es como la estructura de un edificio muy particular a la que no le puede faltar ni sobrar ni un pilar ni una viga: si sacásemos una sola pieza se desmoronaría, Si en un poema se saca una sola palabra, o se cambia por otra y no pasa nada, es que no era un poema. O todavía no era un poema”.

Exactitud: “Un poema ha de decir justo lo que necesita (la mayor parte de las veces sin saberlo) su lector o lectora”

Inteligibilidad: “Un poema ha de entenderse. Lo que no puede ser es que una persona que lleve años leyendo – leyendo lo que sea: poesía, novela, ensayo o el BOE – se le diga que no podrá entender un poema porque la poesía es difícil”

En cuanto a para qué sirve la poesía, Margarít  insiste en “el poder de consolación de la poesía, porque la poesía sirve para introducir en la soledad de las personas algún cambio que proporcione un mayor orden interior frente al desorden de la vida. Ala angustia por este desorden a veces se intenta g¡hacerle frente con los entretenimientos, pero la diferencia es que de un entretenimiento se sale igual que se ha entrado. Sólo se ha pasado un rato. En cambio, al acabar de leer un poema ya no somos los mismos porque ha aumentado nuestro orden interior.”

Así que pasen y vean. La poesía de Joan Margarit es inteligible pero no es fácil, porque es en ocasiones muy dura. Es una poesía concisa y exacta que muchas veces,  nos interpela y enfrenta a una especie de novísimos: dolor, tristeza, dignidad, muerte, dolor, amor… No es un entretenimiento. Es poesía transformadora y, verdaderamente, al acabar de leer cualquier poema de Joan Margarit  nunca ya somos los mismos.

Notas y enlaces

1. Con referencia a la obra poética de Joan Margarit, en la entrevista realizada por Cecilia Obiol, de título Contra la intemperie moral, podemos encontrar tres poemas en que la arquitectura tiene un papel central. En la colección  Poética y Poesía de la Fundación Juan March, editada en 2010, se puede leer una muestra bastante amplia de su poesía. La obra poética completa de Joan Margarit se encuentra editada en Austral con el título Todos los poemas (1975-2012). Finalmente, en poesía y ciencia se encuentran ya recogidos tres poemas: Últimas noches del cosmólogo Edward Milne, Elegía para el arquitecto Coderch de Sentmenat y  Cálculo de estructuras.

 

 

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Clases de cálculo mecánico para principiantes con Alan Turing. David Cruz.


Enlace a Clases de cálculo mecánico para principiantes con Alan Turing de David Cruz en poesía y ciencia

Introducción

El poema del joven poeta costarricense David Cruz  sobre una máquina avanzada o robot, presenta una materia que es novedosa en la sección de poesía y ciencia. La composición desvela interioridades y manías del artefacto junto con sensaciones ciertas de voluntad y emotividad: lo que no quiere, lo que la deprime…

El poema está estructurado en un discurso de proposiciones negativas. En 42 versos hay 24 negaciones: 18 veces con un “no”, la mayor parte de las veces a comienzo de la frase; 4 veces “ni” en una rueda de ilaciones y por último están “nunca” y “jamás”, una vez cada una. Podríamos pensar que estamos ante las respuestas de un test de Turing realizado a la máquina.

“Hermanillo robot” de andar por casa

En cuanto a los deseos; ¿Qué no quiere la máquina? ¿Qué no desea?:   no quiere pensar ni quiere morir, tampoco desea – tiene cierta lógica – a una mujer hermosa ni – y esto no cabe en ninguna lógica pensando en “máquina”-  en retirarse a cultivar vino en la ribera del Duero.

Si pasamos al conocimiento: no sabe que puede acabar con todo si se acuesta sobre los rieles del tren, no distingue entre carnívoros y vegetarianos, y tampoco sabe su número de serie – esto no es lógico – ni sabe si se busca a si misma o a nosotros. Pensar y morir. El poema se completa con varias descripciones de sentimientos, deseos y acciones.

 

David Cruz

David Cruz, (San José – Costa Rica, 1982), está incluido, (y ahí lo hemos hallado), en la antología El canon abierto. Última poesía en español de Remedios Sánchez García de 2015, editada por Visor.

En el prólogo incluyen a este poeta en uno de los tres grupos en que la antología estructura la poesía en español de las generaciones últimas; en concreto, en el grupo que denominan de “poesía ante la incertidumbre”.

El grupo, cuyo nombre proviene del manifiesto del mismo nombre de 2012, suscrito por poetas como Ali Calderón, Raquel Lanceros o Fernando Valverde, entre otros, vendría a suponer una continuación de la conocida como “poesía de la experiencia” de las dos décadas anteriores, proponiendo para la poesía una cercanía más humana de forma que arroje luz para alcanzar certidumbre. La poesía debe ser portadora de sentidos para cualquier lector: “la poesía tiene que emocionar”. Ante todas las incertidumbres actuales, la poesía no puede ser oscura, experimental y deshumanizada. Se trata de apoyar la estética de la emoción como motor poético que logre implicar al lector.

David Cruz nació en 1982 y sus últimos libros publicados son Trasatlánticde 2011 y A ella le gusta llorar mientras escucha a The Beatles de 2013. Su obra ha merecido varios premios, sus poemas se encuentran recogidos en diversas antologías y han sido traducidos parcialmente al inglés, japonés y francés, entre otros.

 

Ejerce como escritor y periodista y tiene una voz poética fresca, amigable, muy potente y, en ella – cuando sucede, inscribe de forma muy natural e inteligente temas de ciencia y tecnología. Son muestra de ello 3 de los poemas incluidos en la antología citada: Ágrafo eléctrico, Un poema de ciencia ficción y esta Clases de cálculo mecánica para principiantes con Alan Turing, que traemos a poesía y ciencia.

 

Clases de cálculo mecánica para principiantes con Alan Turing

El poema es redondo y uno lo lee incrédulo: ¿cómo puede escribirse tan bien? Destila cierto franciscanismo y al igual que pensamos en el “hermano animal” en el poema se siente al “hermanillo robot” que… ¡qué cosas tiene! Las palabras surgen perfectas; una tras otra encajadas, precisas y brillantes.

Clases de cálculo… se estructura en una sucesión de frases que describen opiniones, sentimientos o deseos de la máquina y que se desarrollan de una forma muy fluida, predominando los enunciados en negativo, (la máquina no quiere pensar, la máquina no quiere morir…) y  junto con enunciados bastante previsibles surgen y se alternan descripciones disruptivas y sorprendentes que fundamentan la gracia del poema y lo hacen más grande y comprensible, si uno lo llega a imaginar como posibles repuestas a test de Turing.

Así, aparecen frases como: “Se siente tonta cuando Kasparov la desafía” o “No distingue entre carnívoros y vegetarianos…”; o la retahíla que finaliza con “ni va a lecciones de quiromancia en los suburbios”; o para finalizar dos seguidas grandiosas:

“No desea retirarse a cultivar vinos en Rivera del Duero.”
“No hará yoga en la Costa del sol/ para olvidar su pasado en un laboratorio/ de Detroit  o Tokio”

Y así va el poema hasta su final en que se nos descubre la identidad de la máquina: es el robot motorizado Defender escarbando en la superficie de Marte. Y también se nos descubre al informante, que no es el profesor Franz de Copenhagen ni nadie que se le parezca: es un colega, como nosotros, tomando cañas y viendo en la tele del bar la retransmisión de la excursión por Marte.

 

El tono general es agradable y, sin embargo, nos deja cierta tensión esa mezcla de inteligencia programada  y sentimientos de la máquina del poema.  Sabemos que “la máquina no imagina una vida que no ha vivido” pero ignoramos los resultados que tendría en el test de Touring.

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Cálculo Infinitesimal (Soneto XXXIII). Javier Peralta Coronado.


Enlace a Cálculo Infinitesimal (Soneto XXXIII), de Javier Peralta Coronado en poesía y ciencia

Demasiado tarde, me parece. Hace dos días, sin embargo, me encontraba feliz y dispuesto, después de haber leído atentamente Las Mates en verso, a incluir en poesía y ciencia alguno de los poemas del libro de Javier Peralta Coronado,  colección de 50 sonetos matemáticos; con unos objetivos didácticos y de difusión encomiables y con resultados muy brillantes si tenemos en cuenta su innovadora estructura, juntando poemas, ilustraciones y su explicación a la luz de la historia de las matemáticas.

 

Pensaba contactar con él para comentárselo e invitarlo a que lo presentara en este blog, pero ha sido demasiado tarde, digo, ya que me envió su libro hace unos meses, fui retrasando su lectura  y, ahora, el poema y la entrada de este blog no pueden ser más que homenaje póstumo, desde una gran tristeza, a Javier Peralta, profesor titular de la Universidad Autónoma de Madrid, que  falleció repentinamente el pasado 6 de diciembre. Nota 1.

Con una brillante carrera docente especializada en Didáctica, en Historia de las Matemáticas y en las relaciones de ésta con las artes, (ver Nota 2), Benjamín García Gigante, compañero del autor en el Departamento de de Didácticas Específicas, Facultad de Formación de Profesorado y Educación, de la Universidad Autónoma de Madrid, en su reseña de Las Mates en verso, describe la personalidad y trayectoria del profesor Peralta del modo siguiente:

“… enamorado de la historia de las matemáticas, vocacionalmente comprometido con la didáctica de las matemáticas, perfecto conocedor de las relaciones entre el arte y las matemáticas, y apasionado, como afirma Luis Rico en un prólogo maravilloso, “por la cultura que integra y no parcela, por las ideas que estimulan y abren nuevos campos, por la educación transmisora de valores… “. Algo que se deja entrever en cada una de las páginas del libro (ilustraciones incluidas).”

En cuanto a Las Mates en verso indica:

“Esta obra del profesor Peralta, alimentada por la imaginación, surge en el límite común entre las ciencias y las letras, entre la exactitud y la belleza, entre la razón y la fantasía. Es una obra divulgación histórico-matemática, dirigida especialmente a profesores y alumnos relacionados de alguna manera con el maravilloso mundo de las matemáticas. Es más, incluso como comenta el propio autor en la introducción “Pienso que, […] podría ser de utilidad para quien desee tener en unas pocas páginas una historia resumida y elemental de las matemáticas”. 

El libro está formado por tres partes. Por una parte están los  50 sonetos de los que 44 hacen referencia a los elementos más importantes de la historia de las matemáticas, y a sus personajes más relevantes. Los 6 poemas restantes están relacionados con problemas o teoremas destacados de la historia de las matemáticas.

 

Retrato de Javier Peralta en “El rostro humano de las matemáticas”
(Web de Real Sociedad Matemática Española)

Por otra, están las ilustraciones que acompañan a cada poema (en las páginas pares), que comparten el estilo desenfadado y el humor de los poemas. En la tercera parte, separada y colocada a continuación de poemas y figuras, se analizan en prosa algunos de los aspectos de la historia de las matemáticas aparecidas en los poemas.

He elegido el soneto nº XXXIII que trata del cálculo infinitesimal. Me parece uno de los poemas poéticamente más logrado, con versos deliciosamente ripiosos pero que, a la vez, resumen perfectamente el meollo del análisis matemático, resultando,  finalmente, memorables; esto es: que piden a voces que nos los aprendamos de memoria.

Cálculo infinitesimal. Formado
por el diferencial. Que lo esencial
es hallar, a una curva que me han dado,
su tangente en un punto real.

Y si una parte es la diferencial,
averiguar con alta precisión
el área que limita una función,
es la otra: el cálculo integral.

Volver al XIX, para recuperar la poesía científica como herramienta pedagógica y de aprendizaje de la ciencia es muestra de una fe infinita en la pedagogía, de un  idealismo romántico  y de una firme convicción en la idea de que no puede haber separación entre la ciencia y la cultura o más exactamente, en este caso, entre las matemáticas y la poesía. Javier Peralta lo hizo en Las Mates en verso. Que su ejemplo cunda.  ¡Bendito sea!

Notas y enlaces

1.  Conocí la noticia del fallecimiento de Javier Peralta el 9 de marzo, a través de la nota de su defunción de la Real Sociedad Matemática Española y de la entrada Las matemáticas en 50 sonetos: homenaje a Javier Peralta, del blog La matemática y sus fronteras  de Manuel de León.

2. Como muestra de su obra en diferentes ámbitos, mencionaremos (con su enlace) los artículos: Sobre el exilio matemático de la Guerra civil española en Hispania Nova. Revista de Historia Contemporánea, nº 6 de 2006; Modelos matemáticos del sistema de afinación pitagórico y algunos de sus derivados: propuesta para el aula en Educación Matemática, vol 23, num. 3, diciembre 2005 y La creación poética en matemáticas. Aplicaciones a la enseñanza en la revista Opción, Año 31, Nº Especial 1 (2015).

 

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Escher y la banda de Moebius. Antonio Córdoba.


Enlace a La banda de Moebius benedettina y a La botella de Klein de Antonio Córdoba Barba en poesía y ciencia

El pasado 30 de septiembre en La noche europea de los investigadores tuvo lugar en Espacio Fundación Telefónica la actividad titulada La alegría de las musas. Poesía y ciencia.

Pretendíamos realizar un encuentro entre poetas-científicos y el público para reflexionar y debatir sobre la conexión existente entre poesía y ciencia. Además, hubo un recital de poemas sobre ciencia escritos por científicos  y se entregó el premio del I Certamen de poesía y ciencia para jóvenes estudiantes de la Comunidad de Madrid celebrado durante los meses de mayo y junio de 2016. El coloquio contó con la presencia de los poetas y a la vez científicos (o viceversa), que había sido jurados del Certamen.

Entre los jurados se encontraba Antonio Córdoba Barba, ilustre matemático  y poeta que,  didáctico,  en el recital de poemas, sacó de un bolsón una banda de papel y relató las características geométricas de la cinta de  Moebius, recitando a continuación su magnífico poema homónimo. Luego con un tubo explicó y nos hizo imaginar esa figura mágica que es la botella de Klein.

Antonio Córdoba explicando la botella de  Klein

El público, embobado,  no daba crédito,  y escuchó sonriente el poema: “El círculo más vicioso / y la recta más coqueta, / se enrollaron    en     un tubo….” Fue un momento verdaderamente inolvidable para todos los que asistimos al acto.

Con motivo de la exposición actual sobre  Escher que se está realizando en Madrid,  Antonio Córdoba nos ha enviado una crónica de la misma en que recuerda la acto celebrado en septiembre y glosa y comenta sus poemas  Banda de Moebius benedettina y La botella de Klein, poemas ambos que se incluyen a partir de hoy en la sección poesía y ciencia. A continuación transcribimos el texto que nos ha enviado.

Escher y la Banda de Moebius

En La obra de Maurits Cornelius  Escher está de nuevo de moda  en Madrid debido a su exposición   en el palacio de Gaviria que, en cierto modo, es continuación de la que  tuvo lugar en las salas del Canal en el año 2012. La prensa se ha hecho eco  publicando las reflexiones y las impresiones que esos grabados de tan clara inspiración  geométrica han inducido en diversos autores.

Ahí tenemos las teselaciones (ángeles-demonios, cielo-infierno) que tan bien ilustran la geometría hiperbólica en ese modelo maravilloso que debemos al genio de Poincarè; las geometrías imposibles con sus bucles de escaleras, o canales acuáticos, que bajan y suben desafiando a la lógica y a la gravedad; sus intrigantes anamorfosis o esa espléndida galería de grabados, donde  podemos encontrar desde la acción de una transformación conforme hasta, sin forzar demasiado, la presencia de una curva elíptica.

El universo plástico de Escher ha dado lugar a varias publicaciones en las que se ha analizado en profundidad su biografía y sus técnicas. Es pues muy difícil aportar una pizca de originalidad a un tema tan profusamente tratado. En nuestro caso vamos a intentarlo centrándonos en la banda de  Moebius, una superficie que fascinó a Escher y de la que nos legó varias imágenes, siendo quizás la más espectacular aquella en la que la banda es una rejilla por la que circula una fila de hormigas.

 

Supongamos que disponemos de una tira de papel (digamos que en forma de rectángulo cuyo lado mayor (horizontal) supera con creces al menor (vertical)), si ahora pegamos los lados menores sin someter el rectángulo a torsión alguna,  haciendo coincidir los vértices que están a la misma altura,  obtendremos un cilindro que tiene dos caras: exterior e interior.  Con un poco de imaginación podemos situar a unos seres bidimensionales, planitos, que vivan en esas caras, dando lugar a dos tribus distintas sin contacto posible: la única manera de pasar de una a la otra es algo traumática, practicando una perforación, ya que el borde del cilindro es impracticable para nuestros planitos. No obstante ambos mundos son orientables: un planito que disponga de un reloj (también planito ¡claro!) y que se mueva por la cara exterior verá siempre girar en el mismo sentido las agujas de su reloj. Y así ocurre también en la cara interior.

Peguemos ahora esos mismos lados pero haciendo la torsión necesaria para que el vértice superior de un lado se acople con el inferior del otro. La superficie que resulta es la célebre banda de Möbius y tiene una sola cara, como bien ilustra el grabado de Escher: las hormigas pueden recorrer todos sus puntos. No hay dos, sino una sola tribu: ¡fantástico, abajo fronteras y nacionalismos! No obstante, lo que se gana en unificación se pierde ahora en orientabilidad: un planito que siga el camino de las hormigas verá como el giro de las agujas de su reloj cambia a lo largo del recorrido. La banda de Möbius no es orientable. Esto da que pensar, pero mejor hacerlo en verso:

Banda de Moebius benedettina

Ya ves que ando escaso de dinero,
y nadie en el barrio me conoce.
Transparente resulto a las miradas
de las bellas que pasan junto a mí.

Pero ven, deja que te muestre,
mira y verás:

Si cortamos una cinta bien larga,
y pegamos sus bordes con cuidado,
surgirá un mundo de una sola cara,
donde alegres vivir desorientados.

Cuando el círculo se desliza en contacto con la recta, o cuando la recta se contonea abrazando al círculo, generan un cilindro. Si ahora pegamos los dos bordes circulares de ese cilindro (imaginemos que es un tubo de caucho, o de plomo, que podemos flexionar sin problemas) obtendremos una especie de “donut” o neumático, una superficie que los matemáticos llamamos “toro”.  Cabría hacer esa unión de manera algo más complicada dando lugar a diversos nudos. Pero si ese es nuestro proceder, conseguiremos siempre superficies que dividen al espacio en dos regiones, o mundos distintos, los de dentro y los de fuera.

Siguiendo la analogía con la cinta de Moebius  cabe preguntarse si hubiera una manera de pegar los dos círculos frontera del cilindro de manera que la superficie resultante tenga una sola cara, en otras palabras, que no divida al espacio en dos regiones separadas. Una posibilidad consiste en taladrar un orificio en el cilindro e introducir a su través uno de sus extremos  para unirlo luego por dentro con el otro. Se obtiene así un objeto curioso, una especie de botella compacta que carece de interior y que, como le ocurre a la banda de  Moebius, tampoco permite ser orientada.

 

Una botella de Klein

Hay, no obstante, una pega que atañe a nuestra noción de superficie: cerca de cada punto el espacio tiene que parecer plano. Eso ocurre en casi todos los puntos de la botella, pero falla estrepitosamente en la cicatriz del orificio que hemos practicado, allí, por pequeño que sea el entorno que consideremos, el espacio no se parece (no es homeomorfo) a un plano. En realidad ese empeño es imposible dentro del espacio tridimensional, pero el gran Felix Klein se dio cuenta de que en 4 dimensiones sí podemos hacerlo.  El resultado es conocido como “La botella de Klein”.

La botella de Klein

El círculo más vicioso,
Y la recta más coqueta,
Se enrollaron en un tubo,
Embrión de la botella.

Compactos, sin penetrarse,
En una dimensión extra,
Confunden a quien desea,
Estar dentro, o quedar fuera

Antonio Córdoba Barba

Excelencia y pasión,  y entusiasmo y alegría como matemático,  como poeta y como gran divulgador de la ciencia.

Nuestro agradecimiento más sincero a Antonio Córdoba Barba.

 

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Georges Seurat: la fábrica. Adam Zagajewsky


Enlace a Georges Seurat: la fábrica de Adam Zagajewsky en poesía y ciencia

1. La actualidad

Aunque la actualidad ya no es lo que era y va mucho más deprisa todo, podemos afirmar que hace unas semanas fueron “rabiosa actualidad” los precios de la electricidad y sus misterios: impuesto especial a la electricidad, tasa genérica de generación, costes de compensación a los sistemas extrapeninsulares, primas a las renovables, coste del bono social, déficit de tarifa, … y, finalmente, las subastas diarias. Parece el sino de estos tiempos  acabar convirtiendo la realidad en virtual, de forma que hasta la electricidad y su producción se ve reducida a la oscura subasta y a unas retahílas de difusos conceptos difíciles de entender. (Ver Nota 1).

 Líneas de transporte de electricidad
(V. van Zeijst. En Wikipedia)

La educación general no ayuda y, lo mismo que muchos hoy piensan que el pollo es algo que viene troceado y refrigerado en bandejitas, sin ver y sin conocer el animal de dónde viene, poca gente tiene una idea mínimamente clara de cómo son y funcionan las extraordinarias  centrales eléctricas y del formidable aparato de líneas de transporte de alta tensión que la distribuyen,  y de la coordinación y sabiduría que hay que poner en todas las fases, hasta que llega – hela ahí – la electricidad hasta los enchufes de nuestras casas: un misterioso milagro que lo tenemos virtualizado y convertido en una maraña de palabras que acaban en las subastas y el precio variando a cada hora.

Un bien público que cambia de precio 24 veces al día. Una locura: si lo hubieran ideado los hermanos Marx en Sopa de ganso, nos estaríamos riendo como hacemos al oír eso de  “la parte contratante de la primera parte es vinculante con la parte contratante de la segunda parte”; y, así, sucesivamente.

2. El pintor: Seurat

La temprana muerte, con sólo 31 años, de  Georges-Pierre Seurat, principal promotor del neoimpresionismo e inventor del puntillismo, truncó una original carrera artística e impidió conocer cómo habría podido ser su evolución. Su obra en el momento actual se considera una aportación esencial a la concepción de la pintura como una ciencia pictórica.

Seurat tuvo un acercamiento científico a la pintura y pensaba que el conocimiento de la percepción y de las leyes ópticas podría ser utilizado para crear un nuevo lenguaje artístico basado en puntos, líneas e intensidad del color.

Ello le llevó al acercamiento y estudio de los trabajos de científicos de la época, como los del químico Michel Eugène Chevreul autor de las obras: Ley del contraste simultáneo de los colores de 1839 y Sobre los colores y su empleo en el arte mediante círculos de color de 1864.Este impulso proveniente de estudios científicos potenció el interés del artista en el desarrollo de diagramas cromáticos, colores complementarios y la percepción óptica.

Además de sus más famosas y más conocidas obras como Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte, su sorprendente Torre Eiffel y la grandiosa e inacabada El circo, nos interesa aquí destacar los varios dibujos y óleos de paisajes en los que ya aparecía “otra naturaleza”: la naciente industria, las nuevas fábricas que  aparecían en los alrededores  de las ciudades.

Suburbio. 1882. Georges Seurat.
Museo de Arte Moderno de Troyes

Son muestra de ello Suburbio de 1882 del Museo de Arte Moderno de Troyes; Fábrica al amanecer, dibujo en el Museo de Arte Moderno de Nueva York o esa Fábrica de la Menil Collection de Houston, inspiradora del poema de Zagajewsky.

3. El poeta: Zagajewsky

Adam Zagajewsky, (Lviv, actual Ucrania, 1945), es uno de los poetas más importantes del panorama literario contemporáneo. Sus poemas se han traducido a numerosas lenguas y en todos los países en que ha sido traducido y publicado – entre ellos, también España – ha obtenido el favor de la crítica y del público.

Adam Zagajewsky

Forma parte de la mejor tradición de la poesía polaca del siglo XX, caracterizada, sobre todo,  por no permanecer ensimismada en sus propios problemas y estar atenta al mundo exterior proporcionando a los lectores un mundo compartido del que forman parte la vida corriente, la belleza y también la historia con sus errores y horrores.

Continuador aventajado, por tanto, de poetas como Milosz, Herbert, Rozewick y  Szymborska, su obra viene caracterizada por  “un equilibrio entre lo sublime y lo cotidiano,…, entre nuestra vida llena de preocupaciones y la vida (o el pensamiento y el lenguaje) que desemboca en la elevación por encima de lo que somos”. (Ver Nota 2).

También está presente en su obra una marcada conciencia de la historia que aparece, a menudo de forma tangencial, como contrapunto a los momentos – y esa es otra característica de  Zagajewski – de epifanía: momentos de iluminación, de sensación de plenitud, de aprensión de conocimiento en el que desembocan – o son el punto central – muchos de sus poemas.

Finalmente, hay una sabia y dosificada ironía para huir de la grandilocuencia, para poder llegar a lo sublime sin caer en el patetismo.

En suma un gran poeta que podemos disfrutar en castellano gracias  a las cuidadas ediciones llevadas a cabo por las Editoriales Pre-textos y El Acantilado. (Ver Nota 3).

4. El poema: Georges Seurat: La fábrica

Todo lo anterior ha traído a colación el poema  Georges Seurat: La fábrica que, inspirado en el dibujo del pintor francés conservado en The Menil Collection de Houston, nos habla de una peculiar forma de producción de la electricidad, también misteriosa, en que unos esclavos silenciosos mueven una enorme dinamo y, de esta forma, encienden chispas doradas en las partes más remotas del globo. También lloran o fuman cigarrillos selectos en un silencio absoluto.

Fabrica. Dibujo de Georges Seurat
(Menil Gallery, Houston)

Desde luego, algunas de las palabras que leemos, son el retrato de lo que aparece en el cuadro como esa hierba “insolente y afilada como bayonetas de desertores” que vemos al lado de la esquinada  y oscura imagen de la fábrica.

Aparte de la sorprendente imaginación y maestría del poema en la construcción de poderosas imágenes, me interesa – sobre el cómo y dónde surge la electricidad en el poema – lo siguiente:

La electricidad, la luz se hace en una “fábrica olvidada” ¿por qué hemos olvidado las fábricas de luz?

Es una fábrica tétrica ¿por qué aparece así – “… es aquí, en este tétrico edificio, donde nace la luz.” ?, la fabricación de la electricidad – uno de los mayores logros primero científicos y después técnicos de la humanidad.

¿Por qué todo se sume en una confusión? “No sabemos si es el amanecer o el ocaso”.

¿Por qué tal ensoñación de realidad virtual, de juego de ordenador, de película de ciencia ficción? Unos esclavos fabrican la electricidad en silencio mientras lloran o fuman cigarrillos elegantes. Y no hablan: les  han cortado la lengua.

Incluida en el poemario Deseo, (editorial El Acantilado, 2005), Georges Seurat. La fábrica  parece escrita anteayer como fantasía de esta confusión actual sobre la generación de electricidad y sus precios. Solo le faltó incluir en el poema alguna oscura subasta.

Notas y enlaces

1. De las noticias  de esos días sobre las subidas de las tarifas eléctricas he seleccionado Los cortocircuitos del mercado de la electricidad de Raúl Salgado publicada en La Razón del 30 de enero

2. Breves apuntes sobre la poesía de Adam Zagajewsky, escrito por uno de sus traductores al castellano, Xavier Farré,  constituye una magnífica introducción a la obra poética de Zagajewski, resumiendo de forma brillante las principales características de  su obra. (Decir que todo lo comentado en este post es deudor del artículo).  Por otra parte, en La poesía ha de conjugar ironía y éxtasis,  entrevista realizada por Jacinto Antón en El País en 2005, podemos descubrir la interesante personalidad y el talante de Zagajewsky.

3. Se pueden leer en internet bastantes poemas de Adam Zagajewsky. En publicación en abierto, se encuentran 26 poemas incluidos en el folleto editado por la Residencia de Estudiantes, con motivo de su lectura en el ciclo Maestros X maestros de la poesía contemporánea, celebrada el 15 de diciembre de 2010.

 

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