La luna al telescopio. Miguel de Unamuno


Enlace a La luna al telescopio de Miguel de Unamuno en poesía y ciencia

En poesía y ciencia nos gusta no olvidar a los clásicos y traer ejemplos  de cómo los grandes clásicos de la literatura española incluyeron motivos científicos en sus poemas; de cómo, incluyeron ciencia y técnica en su obra a la par de sus otros temas favoritos. Hoy es la figura inconmensurable de Miguel de Unamuno quien vuelve a poesía y ciencia con el poema La luna al telescopio. (Ver Nota 1).

 

Miguel  de Unamuno (hacia 1904- 1905)
(Ramón Casas, MNAC)

Generalmente, no se asocia – en primer lugar – la figura de Unamuno a la poesía, sino a otras partes de su gran obra como la novela o el ensayo. Lo que no le parece natural a José María de Cossío que sostiene que toda la obra de Miguel de Unamuno debería ser interpretada en clave poética; por lo que no tiene nada de extraño que fuera finalmente el género poético uno de sus preferidos. (Nota 2).

Con todo lo anterior, dentro de su obra total, la poesía en verso ocupa un área considerable; en concreto dos tomos de más de 1000 páginas de los 10 que componen sus obras completas en la edición de la Biblioteca Castro.  Además, y después de un inicio tardío, Unamuno no dejo de escribir poesía toda su vida dejando una vasta, variada y muy interesante obra poética.

La poesía llegó tarde a la vida de Unamuno que hasta 1907, con 43 años, no publicó su primer libro Poesías. Cinco años más tarde se publicó su segundo libro Rosario de sonetos líricos y hasta 1920 no volvió a publicar libro alguno en verso. De esa fecha es El Cristo de Velázquez, considerado el más importante poema religioso escrito en castellano en el siglo XX. A partir de ese momento su producción poética se multiplica, van apareciendo más libros como Rimas de dentro, Teresa, De Fuerteventura a París y Romancero del destierro.

A medida que pasan los años parece sentir con mayor urgencia la necesidad de la expresión en verso; la poesía se le hace prácticamente diaria menudeando las publicaciones de versos suyos. La recopilación final de la poesía suelta de Unamuno, no publicada en libros concretos, alcanza cifras formidables, totalizando 1870 poemas: 1755 del Cancionero  y 115 de Poesías sueltas.

En cuanto a Cancionero, (en el que se encuentra La luna al telescopio), puede considerarse un verdadero “diario poético”, teniendo en cuenta que el más antiguo de los poemas data de febrero de 1928 y el último está fechado el 28 de diciembre de 1936; sólo 3 días antes de su fallecimiento. Cancionero debía haberse publicado con unos 400 poemas a finales de 1928 pero no llegó, por razones que se desconocen, a ver la luz y Unamuno no interrumpió el proceso de composición que se mantuvo incansablemente hasta las vísperas de su muerte.

En todo caso este libro monumental fue un libro póstumo cuya primera edición, a cargo de Federico de Onís, tuvo lugar en 1953; a la que se unió la aparecida en edición de las Obras Completas (1959-1964), en 16 tomos publicada por Argos Vergara, bajo la dirección de Manuel García Blanco, discípulo de Unamuno, gran especialista en su obra y que, en 1954, escribió Don Miguel de Unamuno y sus poesías: Estudio y antología de poemas inéditos o no incluidos en sus libros, Salamanca, Acta Salmanticensia, 1954.

 

 

Temáticas de Cancionero y la astronomía.

Como es de imaginar ante un libro tan extenso como Cancionero, con 1755 poemas, la temática del mismo es muy variada. Hay un buen número de bellos poemas dedicados a ciudades y a paisajes; también abundan los poemas de temática religiosa y también hay bastantes poemas que son juego e investigación con el lenguaje: sonidos, significados, invención de palabras, etc. Sin embargo, resultan muy interesantes los siguientes párrafos de la obra de Manuel García Blanco que se ha mencionado en el párrafo anterior (la negrita es mía).

“Dos curiosas antologías poéticas podrían espigarse en este vasto Cancionero, reuniendo las poesías que tienen por tema a los astros, en especial a la Luna, y las que dedica al mundo de los animales, desde el cochorro y el abejorro sanjuanero de su niñez, hasta los vencejos y  golondrinas, para solo mencionar las especies que lograron carta de naturaleza en su poesía anterior.”

En efecto, solamente teniendo en cuenta los títulos o primeros versos de los poemas de Cancionero, (ver Nota 3), nos encontramos con más de veinte poemas en que aparecen los términos: Luna, Sol, Sirio, estrella… ; o adjetivos tales como: celeste, estrellado, lunáticos… Habría que verlo a fondo, lo que podría ser objeto de un bonito estudio, que no es posible hacer aquí. (Ver Nota 4).

Creo que en la mayoría de ocasiones estos términos astronómicos están (bien) mencionados y utilizados como paisajes de fondo, o formando parte de metáforas e imágenes en poemas cuyo tema fundamental no es la ciencia o la técnica sino otros: religiosos, por ejemplo, por lo que dichos elementos son utilizados para enriquecer el lenguaje poético; se añaden al abanico de posibilidades expresivas, junto con otros elementos más usuales en la poesía de la época.

En La luna al telescopio, sin embargo, el contenido científico tiene más peso. Nos encontramos con un instrumento científico por excelencia, el telescopio, y con la visión de los objetos celestes – la luna – que éste proporciona. El inicio del tema poético viene motivada por las impresiones producidas por una actividad científica: la observación astronómica.

¿Ves la luna al telescopio?

La impresión es decepcionante para Unamuno que no ve brillos, ni detalles sino un vaciado de yeso muerto en el que ve el porvenir de la tierra.

Mascarilla del pasado,
tumba que fue desde nido,
¡ay celeste vaciado,
cielo, vacío perdido!

Miguel de Unamuno (entre 1925 y 1930)
(Mauricio Fromkes. Museo del Prado)

Finalmente, Unamuno parece lamentarse de que la tierra gire, junto con la luna, alrededor del sol ya que:

… nuestra revolución
en torno al sol y su lumbre
que nos velan la verdad,
vacío de pesadumbre,
espejo de eternidad!

Nostalgia y añoranzas de un universo antropocéntrico con el hombre y la tierra en el centro del universo y Dios en el cielo.

 

Enlaces y notas

1.  De Miguel de Unamuno se han publicado en poesía y ciencia, desde 2003,  los siguientes 8 poemas: Paleontología, Se casaron a y b…  (nº 225 de Cancionero), La ciencia construye…  (nº 45 de Cancionero), Salutación a los rifeños, Por lógica y aritmética… (nº 1448 de Cancionero),  Aritmética, La tabla de multiplicar y La estrella polar.

2.  En Antología Poética de Miguel Unamuno, nº 601 de la colección Austral de Espasa-Calpe, 1946; con selección y prólogo de José María de Cossío

3. En internet se puede visualizar Cancionero de la antes mencionada edición de  las Obras completas de Miguel de Unamuno de la  Biblioteca Castro.

4. La temática llega a ser muy variada; tanto que encontramos algún poema en que aparece la gastronomía: Sobre la olla del cocido, (nº 1354), e incluso alguno en el que el juego del mus, (nº 175), es fundamental.

Teología del mus

Tu oración pide milagros,
oración del jugador,
la envidas a Dios y esperas
los sonsaque tu oración.

Duples con la treinta y una
exiges a tu favor
por alguna martingala
que haga el divino Hacedor.

Pero es que las matemáticas
uncen al pobre Señor,
que aunque sea tres en uno
no puede hacer uno en dos.

 

 

 

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Apéndice. Gottfried Benn.


Enlace a Apéndice de Gottfried Benn en poesía y ciencia

Gottfried Benn irrumpió en el panorama literario alemán en 1912 como un bisturí rasgando fieramente tejidos y órganos. No en vano era médico militar y el poemario se titulaba Morgue y otro poemas. Un paseo nada lírico y sí expresionista y, también, tremendista y objetivo. En él se encuentra este Apéndice que es de lo más suave del libro. Que ilustra cómo hasta las operaciones aparentemente más sencillas pueden tener complicaciones. Y más a principios del siglo XX; en los inicios de la cirugía moderna. (Nota 1).

 

 E. V. Paulov en la sala de operaciones. 
Ilya Repin 1888

Descubrir el poema

Descubrí Apéndice en el número 253, de 2012, de la revista Litoral que, con el sugerente lema: Vasos comunicantes, era monográfico sobre Ciencia y poesía.  Allí estaba, en medio de una de las primeras secciones dedicada a la Cirugía, que comenzaba con Bisturí de Emily Dickinson.

Debe tener cuidado el cirujano
que aplica el bisturí.
Tras su incisión sutil está agitándose
el culpable: la vida.

Allí estaba junto con otros notables poemas sobre cirugía que estaban acompañados de cuidadas reproducciones de cuadros de la misma temática. Cuadros que provenían del realismo socialista, (como E.V. Paulov en la sala de operaciones de Ilya Repin, de 1888), del expresionismo alemán, (como La operación de Max Oppenheimer, de 1912), de la nueva objetividad, (como Operación  de Christian Schad, de 1929) e incluso alguna obra pop más moderna (como Operación a corazón abierto de LeRoy Neiman); casi todos muy principio del siglo XX: como la cirugía moderna.

Y ha sido varios años después cuando Apéndice de Gottfried Benn me “ha llamado” y me ha pareció imprescindible incluirlo en poesía y ciencia.

Me fascina de Apéndice su espíritu innovador y de ruptura; ejemplo palmario de la ruptura del movimiento expresionista, en literatura, con el pasado. Su alejamiento del romanticismo, su pretendida y buscada objetividad y su lenguaje pedestre, casi zafio; pero todo ello dentro de la inteligencia de un nuevo punto de vista, que se aleja, ayudándose, entre otras cosas, de voces externas que aparecen y se entrometen en el poema, del yo narrador ampuloso y pasa a dejar constancia de una nueva realidad poética que se hace verdad por voluntad y gracias a un discurso que convierte al lector en alguien tan sagaz como el propio narrador.

 

La operación 
Max Oppenheimer 1912

Hace ya tiempo

Alguna gente a la que se nos pasó por la cabeza, en algún momento de la juventud, lo de ser médicos, salimos corriendo al ver una (única, en mi caso) operación quirúrgica. Fue en COU, con 17 tiernos años y fuimos al Clínico a ver una. Nos instalaron arriba y había como una claraboya desde donde se podía ver el quirófano y la operación. A mí todo el tiempo me dio una sensación de barullo – de gentes con batas de distintos colores que entraban y salían – y de carnicería, pues la sangre aún en la distancia era roja y estaba allí. Salí preguntando, ingenuamente, si era obligatorio estudiar y hacer cirugía para ser médico. Me contestaron que sí y ahí acabo un posible futuro como internista o como psiquiatra.

Apéndice

El poema de Gottfrid Benn  nos sitúa en un quirófano de la época, los primeros años del siglo XX, en que se iba abriendo paso la cirugía moderna. Todo debía ser entre sanguinario y tira para delante; camino de audaces para salvar vidas humanas. En Apéndice destaca la importancia de las voces en directo de los protagonistas y, aunque sin exageración, la terminología médica.

En el relato, aunque en el inicio nos tranquiliza ese “Señor Catedrático, cuando usted guste”, y después aparece el “¡Pinzas!”, imprescindible en cualquier operación, enseguida la cosa va cambiando, (o sea, empeorando), primero, porque no se ve:

“Doctor, si está usted de pie contra la luz
no hay dios que vea el diafragma.”

Y el anestesista, parece que no actúa:

“Anestesia, no puedo operar,
este hombre se va a paseo con su panza”.

Operación a corazón abierto  
LeRoy Neiman 1982

 

Tras esos momentos de silencio lúgubre roto por el tintineo de las pinzas que caen al suelo, la histeria hace su aparición y el señor catedrático no se anda con rodeos, brillando por su ausencia el lenguaje políticamente correcto.

“¡No puedo encontrar nada en esta porquería!”

Con lo que la histeria sube de tono y pide que le quiten la mascarilla: “¡Fuera la mascarilla!”, y hay reproches gruesos:

“¡Pero por Dios, amigo mío,
fíjese usted en lo que hace!”

 

Operación de apéndice
Christian Schad 1929

Afortunadamente, tras el momento culmen del barullo en que se asevera: Todo revuelto; surge el milagroso Por fin: ¡lo tengo!. El cirujano ordena cauterizar y un siseo de los presentes daba fin al poema en la versión que había estado manejando; la de la revista Litoral, en traducción de Jesús Munarriz.

Sin embargo, al curiosear acerca de la vida y obra de Gottfried Benn, me encontré con que el poema tenía más versos; las dos estrofas finales:

Esta vez tuviste suerte, hijo mío.
La cosa estaba a punto de perforarse.
“¿Ves esa pequeña mancha verde?-
Tres horas más y el estómago hubiese estado lleno de porquería.”

Estómago suturado. Piel suturada. “¡Vendaje! Señores.”
“Que tengan un buen día, señores.” La sala queda vacía.
Furiosa la Muerte castañetea y rechinan sus mejillas
mientras furtiva se escabulle hacia el pabellón de los cancerosos.

He añadido las dos estrofas que faltaban de la versión del poema en la traducción de Verónica Zondek. (Nota 2). Son esclarecedoras. Por un lado está el discurso del cirujano y el peligro de la perforación; y, al final, se nos presenta la terrorífica escena en que la Muerte, contrariada por no haber podido llevarse al del apéndice en el quirófano – gracias a la cirugía, se va a otro sitio que le parece más propicio: el pabellón de cancerosos. Espeluznante.

 

Gottfried Benn (en www.dhm.de)

Notas.

1. Poco conozco, tengo que decir de la vida y obra de Gottfried Benn que he conocido recientemente. Ante ésto poco debo decir salvo enlazar a algunas páginas web que me han ayudado a pergeñar esta entrada. En Wikipedia se dice simplemente que ” Es considerado el poeta alemán más importante de la primera mitad del siglo XX. Fue uno de los escritores de mayor influencia antes y después del Tercer Reich.”  Hay algunos poemas suyos en la red, por ejemplo en el blog No Retornable en el que se encuentran unos cuantos poemas en alemán y en traducción de Veronica Zondek.  En la reseña de la antología Primal Vision: Selected Prose & Poetryhay una breve e interesante descripcioón y valoración de la poesía del poeta alemán. Hay una Antología publicada por Catedra en 2003 que no es fácil de encontrar.  Hay un curioso blog: gottfriedbennenespanol.blogspot.com hecho con mucho cariño y que es una buena biografía de Benn. 

2. Me disculpo por este texto que no deja de ser un cadáver exquisito con una parte de Apéndice obra de un traductor, Jesús Munarriz, y las dos estrofas finales de otra, Verónica Zondek. La explicación es clara: mi primera visión del poema es la de la versión de Munarriz y es la que creo que está mas conseguida en cuanto al lenguaje, giros y frases hechas que presenta, (entre otros ejemplos; en alemán y en las otras versiones es el demonio el que no puede ver y Munarriz utiliza el ni Dios, más español). Las estrofas finales de Zondek, resuelven mejor que otras traducciones los dos versos finales de la Muerte yéndose, de caza,  al pabellón de cancerosos.

 

 

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Explosión de vida en el Cámbrico. Susana Barragués.


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Pikaia, la primera cefalocordada

Susana Barragués ha dado a la luz este 2017 un poemario insólito en que la ciencia ocupa un lugar central. En La perla de la poesía, criaturas diversas, del presente y del pasado, expresan sus discursos en primera persona manifestando sus pensamientos en presente y, también a veces, elucubrando poéticamente acerca de su futuro, evolución y de su papel en la tierra.

 

Burgess Shale (Middle Cambrian), British Columbia. (Wikipedia)

Hemos querido mostrar esta Explosión de vida en el Cámbrico en que la Pikaia, fósil aparecido, junto con otros muchos fósiles invertebrados, en el  yacimiento Burgess Shale en la Columbia Británica, que es considerado el primer cefalocordado y que podría considerarse (con sus más y sus menos) el más antiguo antecesor de todos los vertebrados posteriores, se da cuenta de su propio ser y características:

“Soy la Pikaia, la primera cefalocordada, la notocorda.

Soy la que empieza el erase. Conmigo nace la cabeza.
Mía es la primera médula espinal.”

Fósil de Pikaia en Smithsonian Institution (Wikipedia)

 

Está rodeada de cientos de criaturas que explotaron de forma repentina en el Cámbrico.

“Porque en el inicio de hoy; todos los monstruos se abren.
Existe el trilobites, el gusano y el alga calcárea.”

Y relata su evolución adivinada, iluminando en el futuro lo que llegará a ser.

“De mi saldrán los labios que buscarán besos.
Las patas que darán saltos.
Los cuerpos que se ceñirán ala agua.
Las manos que tocarán otras manos.
Las bocas que buscarán frutos.” 

Manos, boca, los besos…  y el pensamiento y el lenguaje.

“La transparencia del lenguaje será la espada que corte mi cabeza en dos mitades.”

 

Recreacíon de Pikaia (Por Apokryltaros. Wikipedia)

Es un fascinante y bello viaje desde el Cámbrico – hace unos 500 millones de años – al siglo XXI actual de la mano de Pikaia en 40 versos. Por otra parte, la claridad y precisión del lenguaje descriptivo de animales y plantas, con la minuciosidad y exactitud en los detalles; y la novedad de alguno de los animales que aparecen en La perla de la poesía, nos llevan, de alguna manera, a una cierta poesía didáctica que parece retomar las mejores prácticas en ese género que tan habitual fue en el siglo XIX y en los inicios del siglo XX.

De la poeta Susana Barragués, (Bilbao, 1979), licenciada en Ciencias medioambientales y en Humanidades, ya conocíamos, (y se encuentran incluidos en poesía y ciencia, ver al final, en Enlaces), algunos poemas anteriores en los que el lenguaje y detalles científicos se incorporaban al discurso poético con finura, sabiduría y elegancia. Con La perla de la poesía, cuya sinopsis incluimos a continuaciónda un paso más, adentrándose en una dimensión más ambiciosa y arriesgada cuya evolución estamos ansiosos de seguir.

 

Sinopsis de La perla de la poesía, Ediciones El que no duerme, 2017.

LA PERLA DE LA POESIA es una alegoría sobre el intento de rapto de la poesía por diferentes especies animales y vegetales de todos los tiempos, a través de una serie de discursos en primera persona y una cadena de acontecimientos enlazados que tienen como vínculo común la perla, buscada, hallada,  robada, reencontrada y perdida otra vez.

Todos los poemas están compuestos mediante series de sentencias que capturan el pensamiento en presente de las criaturas protagonistas, y su transformación tras el encuentro fortuito o perseguido con la esfera pulida de nácar, que sobrevive a todos los avatares  que le  brindan sus captores, hasta el momento crucial del último poema.

 

 

Hemos invitado a Susana Barragués a que nos relate en poesía y ciencia, y en este blog, su concepción de la relación entre ciencia y poesía y cómo desarrolla su proceso de escritura y, también, a que nos presente, con detalle, La perla de la poesía. Sus palabras se muestran a continuación.

 

Comentario de la autora, Susana Barragués, sobre ciencia y poesía.

Escribir poesía desde un planteamiento científico debe comenzar, a mi entender, por la minuciosidad y exactitud en la selección de detalles, siendo éste el primero de los vínculos con la literatura: la delimitación de lo nombrado en su máxima concreción para que la recreación de la realidad mediante el leguaje sea lo más precisa posible. En mis poemas, además, he utilizado los conceptos matemáticos de infinito y paradoja y he recurrido a las enumeraciones y el inventario como sistema de clasificación y ordenación de la realidad.

“Nuestras camas se elevaban unos centímetros sobre el suelo.
Una luciérnaga iluminaba la cabecera del colchón de hoja dentada de roble.
Los tépalos papilosos de un ajo de monte eran las sábanas.
La cáscara de una avellana era mi gorro de dormir.
Dos bracillos de cereza sostenían las puntas del dosel.”

(La perla de la poesía, 2017.)

El inventario científico tiene como equivalente literario la descripción (categoría textual que, a diferencia de la enumeración científica, permite utilizar recursos literarios como la comparación y la metáfora con objetivo de realzar la belleza del mensaje, y no siempre se categoriza metódicamente sino que sus elementos pueden ser seleccionados aleatoriamente).

En este sentido, en mi último libro, La perla de la poesía, empleo intencionadamente los dos códigos, el literario y el científico, utilizando referencias temáticas de ambas especialidades, si bien el formato final en que presento el trabajo es el de un poemario, y no el de un artículo científico, porque el contenido del texto se genera mediante inspiración poética y ésta no se puede verificar mediante experimentación científica o matemática. Pero creo que la poesía debe ir por delante de la constatación metódica científica y que la sabiduría que proviene de la intuición no debe subestimarse.

“Hay sabiduría que se tiene sin saber, y no se puede saber cuánta se tiene.”
(La perla de la poesía, 2017).

También la Ciencia, en su devenir, ha creado un imaginario perfectamente reproducible desde la literatura, y sustenta un relato que desde el punto de vista ficcional o literario, es tan extraordinario como cualquier otro material imaginario, y sólo la normalidad cotidiana en su uso práctico a través de la historia de las civilizaciones le ha dado a lo asombroso o maravilloso la categoría de “intrascendente” (cualquier avance tecnológico de la era actual puede servir de ejemplo). En este sentido, siempre he sentido una sorpresa equiparable ante inventarios de zoología, tratados de meteorología u obras literarias con contenido propio de la fantasía.

 

 

Acerca de La perla de la poesía

Una de las líneas que he desarrollado en mi propuesta poética es la participación de discursos líricos ajenos a mi propia voz, aplicando lo que se ha denominado según la teoría literaria la técnica del “monólogo dramático”, característica de las Vanguardias de principios del siglo XX. Así, en mi anterior libro “Surfing Ecstasy, Éxtasis superficieando.”, recuperé las fórmulas de los cantos corales bíblicos mediante un yo-plural mayestático, para recrear los discursos ficcionales propios de una situación épica deportiva colectiva. En este caso, mi interés estaba en verificar la imposibilidad de que el yo-lírico se separe totalmente del yo-real, y hasta qué punto se pueden reproducir emociones ajenas a la experiencia personal mediante la poesía sin que el resultado sea un discurso impostado sino verdadero.

 

Susana Barragués. 2016
(Jesús F. Salvadores. El Diario de León)

Siguiendo adelante con este planteamiento, en mi libro “La perla de la poesía”, he explorado los límites de la ficción polifónica, cediendo mi voz poética al discurso verbal inexistente (o al menos imposible de comprobar a día de hoy) de animales y plantas actuales y extintos.

“Soy el Ánade Real, la primera en la punta de flecha,
la que nunca se distrae, nunca descansa, nunca toma tierra.
En suspensión duermo en el cielo. Avanzando en flotación,
cresteando el ribete nebuloso,
sin perturbaciones ni alarmas
ni deseos ni miserias inútiles
me concentro en un único horizonte: la bola de sol.”

(La perla de la poesía, 2017).

En cuanto al vocabulario o léxico empleado, he utilizado un registro científico propio del evolucionismo, pero desde la perspectiva de la Crítica literaria, se pueden encontrar referencias también al preciosismo modernista y simbolista (perla, cisne, pantera) y a las fábulas clásicas latinas, los exempla medievales y los relatos orientales que otorgaban conciencia y voluntad, e incluso lenguaje verbal y palabra, a los animales. 

“Soy la langosta de tierra, la atleta principal.
La ortóptera con fans, la que se ata en la frente la cinta de la victoria.
Llego la primera, las demás vienen detrás, siguiendo mi estela.
Pruebo los originales frutos, mastico ropa almidonada, cintas de paja, orugas de seda.”

(La perla de la poesía, 2017).

El siguiente nivel que he querido superar respecto de otros poemarios anteriores, que elaboraba a modo de “colección” sin hilo argumental, es el de organizarlos todos mediante una trama narrativa, de manera que pueda seguirse un relato a través de los poemas, estando enlazada la situación de cada poema con el siguiente. Por tanto, aplicando los postulados de la Pragmática literaria a este caso, el sentido último del poemario sólo podría descifrarse mediante la interpretación de todo el conjunto, sin renunciar a la literalidad que puede derivarse de la lectura de cada poema por separado. Todo el conjunto, el libro completo, compondría un único poema.

De acuerdo con esto, si bien es tarea de los teóricos atribuir el sentido final de un poema (ya que al tratarse de un texto “cifrado” no puede leerse literalmente sino que es necesario atribuirle una traducción para desvelar su significado encontrando las intertextualidades y referencias a otras obras a las que el autor puede que no haya tenido acceso o no sea consciente de su influencia), creo que la primera lectura que ha de hacerse de La perla de la poesía es cómo todas las conciencias, incluidas las de los animales, cambian y redirigen su pensamiento, y por ende su rutina existencial, por el trance de enfrentarse a la visión de la belleza, representada por la perla.

“Frente a una ostra con una gran perla primigenia
descubro la nueva forma de deseo de otredad que no es tragar.
Siento como una ira extraña a mí. Es amor.”

(La perla de la poesía, 2017).

Desvelando por último el significado del símbolo principal del libro, para mí la perla de la poesía es sinónimo del don de la sabiduría, que –si se sigue la línea del poemario- hay una animal en concreto que cree que le corresponde poseer, por ostentar, según él mismo, el máximo nivel de pureza, serenidad y perfección de forma. No quiero desvelar el desenlace del poemario por respeto a la máxima de mantener la tensión del relato siempre que sea posible, pero hay otro ser, el más desconcertante e imposible de clasificar dentro del reino animal y vegetal, que interfiere en el final del libro, resolviéndose la trama de un modo que espero sea de interés para los lectores.

Al topillo le mueve el gato montés, a la lombriz le mueve el topillo,
al tejón le mueve el halcón peregrino, a la liebre le mueve el águila,
a la cabra le mueve el romero, a la culebra le mueve el aguilucho,
al caballo salvaje le mueve su sombra, a la abeja la mueve el trigo sarraceno,
al reflejo de la luna sobre el agua le mueve el viento, al faisán le muevo yo, pero
¿quién mueve a esa criatura de dos pies? ¿Quién le pisa los talones?

 (La perla de la poesía, 2017).

 

Enlaces

1.    La perla de la poesía, Ediciones El que no duerme. https://www.amazon.es/perla-poesia-pearl-poetry/dp/1547294302/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=

2.    Surfing Ecstasy, Ediciones El que no duerme. .https://www.amazon.es/Surfing-Ecstasy-Susana-Barragues-Sainz/dp/1547218347/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1506187427&sr=1-1&keywords=surfing+ecstasy

3.    Hasta este momento, se encuentran en poesía y ciencia 3 poemas de Susana Barragués. Son:
- La molécula.   http://www.madrimasd.org/cienciaysociedad/poemas/poesia.asp?id=556
- El corazón.   http://www.madrimasd.org/cienciaysociedad/poemas/poesia.asp?id=317
- El fonendoscopio.   http://www.madrimasd.org/cienciaysociedad/poemas/poesia.asp?id=592

 

 

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La arquitectura de Corrales. Gabino Alejandro Carriedo.


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En pocos poetas españoles podemos encontrar a la ciencia y la técnica de forma tan viva y palpable como en el poeta palentino Gabino-Alejandro Carriedo. Desde sus inicios en el postismo, pasando por sus etapas como poeta social y del realismo mágico, hasta su etapa final en los setenta, la obra poética de Carriedo está llena de ejemplos de magnífica poesía científica. (Ver Nota 1).

En 1965 Gabino Alejandro Carriedo fundó la revista de arquitectura, diseño y arte El Inmueble que se transformaría, dos años más tarde, en la revista Nueva Forma, mítica revista de arquitectura de los años setenta. (Ver Nota 2). Esta afición y dedicación profesional le hizo interesarse  por la obra de arquitectos, escultores y pintores  contemporáneos, tomando contacto en profundidad con las nuevas generaciones de arquitectos de la época lo que le introdujo con intensidad en las artes plásticas que, más adelante, serían objeto de su obra poética.

 

 Corrales y  Molezún en 1968 (Wikipedia)

 

Así, en 1973, publicó el libro Los lados del cubo, cuyos poemas suponen una indagación en la obra de esos artistas y a la vez albergan la particular visión del mundo del poeta. Yo creo que es un libro insólito al albergar tal cantidad de poemas que constituyen homenajes, glosas, reflexiones y, en algún caso, elegías a la arquitectura, sobre todo, pero también a la escultura y la pintura personalizados en sus protagonistas o a alguna de sus obras en concreto. (Ver Nota 3).

Hemos querido traer algo de arquitectura a poesía y ciencia cuando en estos días, del 29 de septiembre al 8 de octubre, se va a celebrar la tradicional, otoñal y siempre magnífica Semana de la Arquitectura en Madrid

Centrándonos, pues, en arquitectos y arquitectura, el libro contiene 15 a ellos dedicados. Así, desfilan los arquitectos siguientes: José Antonio Corrales, Mies van der Rohe, Piet Hein, (fechados en 1968); Miguel Fisac, Fernando Higueras, Francisco Saenz de Oiza; Casto Fernández Shaw, Alvar Aalto, Lucio Costa, Walter Gropius, (fechados en 1969); Antonio Miró, Ramón Vázquez Molezún, Fullaondo y Echeverría, Antonio Fernández Alba, (y déjenme añadir, en el mismo saco, el poema dedicado al ingeniero Eduardo Torroja), fechados en 1970 y 1971.

 

Son 15 poemas de 26, si tenemos en cuenta que en el bloque de “geometría lírica” que se comenta en la Nota 3, hay 9 poemas.

 

 

Casa Huarte (Corrales y Molezún)

Demasiados buenos poemas de arquitectura para elegir. Me he decidido por el poema La arquitectura de Corrales, (Ver Nota 4), ya que, a mi modo de ver, encierra un breve, pero completo, tratado de arquitectura, ya que en tres estrofas nos sumerge en los principales fundamentos de la arquitectura: geometría, color y funcionalidad para el hombre.

Después he podido acceder a la tesis doctoral El constituyente imaginario en la obra poética de Gabino Alejandro Carriedo, de Francisca Domingo Calle en la Universidad Complutense. En ella se realiza con detalle la descripción del poema – me ha alegrado en coincidir en el punto antes mencionado – que transcribo a continuación.

 

La Cristalera (de la Sota, Corrales y Vázquez Molezún)

“La arquitectura de Corrales es un poema trabajado en su construcción, a pesar de la aparente sencillez. Romance octosílabo, con una ruptura de rima en el verso 8º de los trece que forman cada uno de los tres grupos estróficos que lo componen. Sobre esta disposición, manejará términos que se refieren a la geometría, en el primer grupo; al color, en el segundo; y a la vida cotidiana, en el tercero. Se constata, así, una organización previa del contenido: es decir, un enfoque racionalista, aunque el resultado sintáctico quede cerca de la propuesta “absurdista” de los concretos. Con todo, sería inútil separar planos de elaboración en este poema, porque el símbolo individual, el verso o el poema en su conjunto, responden, sobre su enfoque racionalista, a una necesidad expresionista del imaginario de su autor.”

 

Edificio Bankunión (Corrales y Molezún)

 

Por otro lado, el poema muestra que en la evolución poética de Carriedo en la década de los setenta, sigue conservando ese regusto postista, como observa Martínez Sarrión acerca del poema:

“Recuerda las maliciosas sorpresas de estirpe postista en el texto sobre el arquitecto Corrales:

luz cenital que se aventa,
coloquio, aire circulando
como circula un hombre muerto
a través de los obstáculos.”

Además, parece que fue la mecha: es el primer poema sobre arquitectura que aparece en Los lados del cubo. Después, todos los demás.

 

Notas y enlaces

1. Gabino Alejandro Carriedo es una debilidad para quien esto escribe. Hemos tratado de informar acerca de la notoriedad de su poesía científica en las entradas Lamelibranquios, de 30 de septiembre de 2014, y Cálculo decreciente para Eduardo Torroja de 10 de febrero de 2015, a las que remito. 

2.  En la entrada sobre Torroja, antes mencionada, se relataba con detalle la génesis del libro Los lados del cubo.

3.  Una publicación fundamenta sobre la obra de Carriedo es la tesis doctoral El constituyente imaginario en la obra poética de Gabino Alejandro Carriedo, de Francisca Domingo Calle en la Universidad Complutense de Madrid de 2001. Por ella sabemos que en Los lados del cubo, hay un grupo de 9 poemas, agrupados en el epígrafe Definición de la conducta lineal, que son pura combinación de dos perspectivas, la poética y la plástica y, (reproduzco literalmente las palabras de la autora), “cuya retórica se basa en la combinación, sustitución, o repetición en diferentes estructuras de símbolos “mínimos” como “recta”, “curva”, “línea”, “color” y “número””. Prácticamente casi todos  ellos, como los titulados  La línea y el número, Función de la línea, Variaciones en torno a la recta (II), El color de la línea, Unidad de la línea, La línea y su color, Rectitud de la curva, Progresión incompleta de la línea y el número, fueron publicados en su día en poesía y ciencia. Forman parte de un subgénero de poesía científica que se podría denominar “geometría lírica”, concepto propuesto por Kandinsky.

4. José Antonio Corrales es una de las figuras destacadas y más relevantes de la arquitectura española de la segunda mitad del siglo XX. Su obra, la mayor parte realizada en colaboración con Ramón Vázquez Molezún, está inscrita en la historia (con mayúsculas) de la arquitectura moderna en España. Entre las obras del estudio Corrales y Molezún  más conocidas se encuentra la Residencia infantil en Miraflores, (La Cristalera) obra de Alejandro de la Sota y de Corrales y Molezún; el pabellón de España en la Exposición de Bruselas de 1958, la casa Huarte o el edificio de Bankunión; cuyas imágenes ilustran esta entrada. En Wikipedia, describen la colaboración entre ambos arquitectos del siguiente modo.   

“Corrales, por un lado, era la técnica, el control, el dominio y la perfección, mientras que Molézun buscaba la vanguardia, la emoción y el lirismo. Así pues, consiguieron aunar en una persona dos caracteres muy distintos, consiguiendo la estabilidad total del estudio.”

Un interesante y simpático artículo Sir Corrales and Sir Molezún. ‘UN SOLO ARQUITECTO Y DOS PERSONAS DISTINTAS…’, se puede leer en ArquiMagazine (1 de junio de 2011). En RTVE se puede ver un muy interesante documental sobre José Antonio Corrales  en el que repasa su carrera con Manuel Vicent.

 

 

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Esperando que la aspirina. Fabián Casas.


Enlace a Esperando que la aspirina de Fabián Casas en poesía y ciencia

Hace un año y medio considerábamos en este blog el hecho de que, a veces, en poemas que podríamos considerar de temática científica”, la presencia de motivos científicos o tecnológicos no es extensa sino más bien breve; apenas una frase incluida en el poema. Y, sin embargo, esa frase – apenas una pincelada proveniente de la ciencia y la tecnología – se constituye en referente fundamental o en motor impulsor del poema.

Así, en aquella entrada, de marzo de 2016, se incluían los poemas Leo a Tomás de Aquino en el Smartphone de Juan Antonio González Iglesias; Escrito a cada instante de Leopoldo Panero, con el número infinito que nos cuenta el corazón y los versos de Daniel Faria del que se nos quedan grabadas esas bombillas encendidas y esos altavoces electrificados para ampliar esas voces interiores que el poeta espera.

 

Fabián Casas (de  CBQ agencia literaria)

Algo parecido ocurre con Esperando que la aspirina de  Fabián Casas, con el que iniciamos poesía y ciencia este curso,  en que una modesta aspirina se constituye en el centro del poema, actuando como poderoso catalizador de la reflexión y el desarrollo poético posterior.

Esperando que la aspirina empiece a trabajar,
que acomode los cuartos, que revuelva el café
y que traiga a mi madre, fresca
a esta tarde de agosto …

Nos encontramos en uno de esos momentos insondables (e indeseados) en que uno “piensa en su vida”. Le ocurre en Esperando que la aspirina al poeta, y hace que los lectores se transporten a la misma situación: “pensar en la propia vida”; o, lo que es lo mismo, descubrirse indefenso y perplejo ante el tiempo que va pasando y sus efectos.

Y así, me he visto en tardes de salón de la casa de mi madre en Zamora, junto a ella, asistiendo a su paulatina vejez, con esa sensación de que a ella, y a mi mismo – que también voy teniendo una edad – nos vendría bien que retornara esa frescura que reclama el poema ante el peso de la mucha vida.  Y entretanto, igualmente, revistas estúpidas a las que se podría añadir la eterna televisión encendida al fondo. Preguntándose (preguntándonos) el momento exacto en que eso comenzó a suceder: “… en que momento / los dinosaurios sintieron / que algo andaba mal”.

El poeta reclama de la aspirina ese poder salvífico y de bálsamo. La modesta, la conocida y tan consumida aspirina en la que se deposita la esperanza y que es (ácido acetilsalicídico) el motor impulsor del poema.

Fabián Casas

Nacido en Buenos Aires en 1965, Fabián Casas  es poeta, narrador, ensayista y periodista y es considerado una de las figuras destacadas de la llamada “generación del 90″ en la Argentina. Estudió Filosofía y ha trabajado como periodista en diversos medios. Su carrera literaria se inició también a comienzos de la última década del siglo XX, con la fundación de la revista de poesía 18 Whiskys, junto con otros poetas de su generación.

Para la misma época, publicó Tuca, su primer poemario. En 1998 participó del Programa Internacional de Escritores de la Ciudad de Iowa, EE. UU. En 2007 recibió en Alemania el Premio Anna Seghers por “poseer una lírica extraordinaria y ser su obra una fuente de inspiración para los autores de América Latina”.

He leído que Fabián Casas hace ya varios años que no escribe poesía: ¡lástima!.  Su breve obra poética está editada completa en España en el volumen: Horla City y otros (Poesía Completa),  2010, Ed. Seix Barral. El resumen que ofrece la editorial sobre el libro ilustra sobre alguna de las características de su poesía.

“Los objetos comunes, el habla popular, las escenas cotidianas y la anécdota trivial son la fuente de inspiración en estos poemas breves, desprovistos de hermetismo y simulacro. Algo en ellos hace que sean leídos con devoción por personas que habitualmente no leen textos en verso. Aquí están recogidas las palabras más desgastadas por el uso, aquello que nos es más familiar y que damos por supuesto…  una poesía desnuda que no necesita de máscaras para mostrar la belleza del mundo tal y como es. 

Divertido, original y brillante, Fabián Casas cuenta con el favor de la crítica y de sus colegas…Su indudable talento y la excepcional popularidad de su poesía, no exenta de humor y melancolía, lo han convertido en uno de los poetas más leídos de América Latina en la actualidad. En una época de desencanto, Casas hace poesía social, poesía de barrio, y muestra que el amor y la desesperación a veces son la misma cosa.”

Merece la pena acercarse a Fabián Casas. Su obra poética es sorprendente, áspera e inteligente; una línea cercana: contar lo cotidiano con inteligencia. Toda de muy alto nivel; alcanzando algunos de sus poemas el rango de memorables. Como el que hemos traído hoy a Poesía y ciencia o el titulado Sin llaves y a oscuras que no me resisto en reproducir a continuación.

Sin llaves y a oscuras

Era uno de esos días en que todo sale bien.
Había limpiado la casa y escrito
dos o tres poemas que me gustaban.
No pedía más.
Entonces salí al pasillo para tirar la basura
y detrás de mí, por una correntada,
la puerta se cerró.
Quedé sin llaves y a oscuras
sintiendo las voces de mis vecinos
a través de sus puertas.
Es transitorio, me dije;
pero así podría ser la muerte:
un pasillo oscuro,
una puerta cerrada con la llave adentro,
la basura en la mano.

 

 

 

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William Herschell. Luis Hernández


Enlace a William Herschell de Luis Hernández en poesía y ciencia

Vida y obra de Luis Hernández

Conocí la poesía de Luis Hernández hace unos años. Algunos de sus poemas venían incluidos en el número monográfico Ciencia y poesía. Vasos comunicantes de la revista Litoral, (nº 253 de 2012). Los poemas incluidos hacían referencia a científicos. Eran muy atractivos en su arranque, sugerentes en su desarrollo y acababan deslizándose hacia finales no previsibles e inesperados. Los recopilé y guardé – como hago siempre que descubro nuevos poemas de temática relacionada con la ciencia – y los volví a leer, alguna vez, en los momentos en que tenía que seleccionar poemas para la sección de poesía y ciencia; sin acabar de decidirme a incluirlos.

 

Sin embargo, a primeros de este año, la editorial Esto no es Berlín  publicó una selección de la poesía de Luis Hernández con el título de  Gran Jefe Un Lado del Cielo, lo que dio lugar a reseñas en la prensa y a la disposición de una mayor información sobre el poeta peruano y su obra. (Ver Nota 1).

La poesía de Luis Hernández irrumpió como un vendaval en el panorama literario peruano de los años sesenta. Médico de profesión y poeta siempre, dejó una obra sugerente y atrevida; entre naif y culta; a veces, coloquial y siempre iluminada y misteriosa que puede resultar adictiva. Tras 3 libros dejó de publicar poesía formalmente y se dedicó, a partir de 1970, a componer insólitos cuadernos con poemas y dibujos con rotuladores de colores que regalaba a amigos, básicamente, pero, también, a quien le parecía. En el rescate y edición de esos cuadernos se está todavía. (Ver Nota 2).

Cuando el poeta se convierte en mito

La reseña en ABC de Martín Rodríguez-Gaona lleva por título: “Gran Jefe Un Lado del Cielo”, Luis Hernández, el ángel caído. En ella se apunta, al principio de la misma, el carácter mítico que ha llegado a alcanzar la figura del poeta:

“La obra del poeta peruano Luis Hernández (1941-1977), es de aquellas que  forja una leyenda y convierte a su autor en mito. Y esto mediante una vida breve e intensa, acabada en trágicas circunstancias, que supo encarnar la poesía, asumiendo su práctica cotidiana como un destino, en la estela de los románticos ingleses, con una exclusividad y una pasión solo comparables, dentro de nuestro idioma, a las de Juan Ramón Jiménez (no por casualidad uno de sus primeros maestros). La obra y las múltiples anécdotas alrededor de Luis Hernández conforman una sutil y lograda fusión entre el romanticismo y la cultura pop.”

De lo que podemos conocer de su vida, (en la que, para la escritura, utilizó diversos seudónimos: Billy el Niño, Shelley Álvarez o Gran Jefe Un Lado del Cielo, que da título a la recopilación editada en nuestro país), se nos aparece como un ángel caído o un marciano confuso en el mundo corriente.

Pero también es el médico cultísimo que atiende a pobres, es el músico aventajado, es el bohemio amante de la cerveza y del mar, con gran sentido del humor, de las frases lapidarias. Dijo:

Yo hubiera sido Premio Nobel de Física pero el sol, la cerveza, la playa, la coca cola, los parques y un amor me lo impidieron 

Es, asimismo, el hombre que acaba teniendo problemas de adicciones, el hombre que no aguanta el dolor, como escribió en sus propios versos:

Juro por Apolo Musagetae
Citaredo, Dios de la Medicina Y la Poesía
No tolerar ante mí
El dolor.

 

Imagen del poeta Luis Hernández

Es el poeta de éxito (o de camino hacia el éxito) que, después de publicar tres libros y empezar a destacar; desilusionado, quizás, por el panorama literario o vaya usted  a saber por qué motivos, abandona la publicación formal y surge esa locura de la autoedición de ejemplares únicos, bellos cuadernos autógrafos ilustrados escritos con rotuladores que obsequiaba a sus amigos o, por mera simpatía, a personas diversas.

En cuanto al análisis, en general, de la obra poética de Luis Hernández, me parece acertado y completo  el resumen que realiza la editorial Esto no es Berlín, en la presentación del libro:

Las características de la poesía de Luis Hernández resultan de un atractivo particular: lirismo extremo al lado de irreverencia y humor fresco y desfachatado, registros lingüísticos muy diversos e incluso simultáneos, collages, parodias y reescrituras constantes, alusiones a las drogas y otros paraísos artificiales. Y una belleza extraña y una complejidad suficientes para encantar a la vez tanto a lectores novatos como especializados.

La poesía científica de Luis Hernández

De forma perspicaz, en el artículo sobre Luis Hernández en Wikipedia, además de resaltar su papel pionero en la incorporación del humor y de las citas metatextuales, lo hace, también, responsable de la incorporación en la poesía peruana de la astronomía y las ciencias en general.

Ciertamente,  en bastantes poemas de Luis Hernández a parecen temas o personajes científicos. En cuanto a estos últimos; en Goethe, Wolfgang, el científico alemán aparece haciendo “Calmar la noche de otoño”, viniendo a representar la armonía del mundo en un poema con un bellísimo final.

Con el cantar que proclama
Que todas las obras de la Creación
Son tan bellas como el día primero

Y que, cada sentir cada anhelo
Es solo paz
La inquietante paz
Que algunos llaman vida

También está Sigmund Freud al que le dedica (creo) un poema con dos estrofas. Al final lleva una especie de postdata pintoresca.

Siempre admiré / A cuatro judíos / Sigmund, Einstein / Marx y el / Pastor innombrable /Que llevan / Algunos en el cuello…(M:429)

Los cuadernos autógrafos

También está el poema sobre Ramón y Cajal; o el dedicado al gran astrónomo WIlliam Herschell  al que – en el principio del poema – le atribuye la frase ” … el universo / es como un ladrillo / visto de canto”.  Por si fuera pequeña esta sorpresa en la entrada, el poema continúa con una ponderación extremada del astrónomo y de sus descubrimientos: “todo podía esperarse / de quien había / descubierto / las estrellas / dobles / en un universo / preinsteniano”.

El final del poema nos lleva a ese mundo tan propio de Luis Hernández  en que está la trilogía: mar (azul profundo), (la paz de los) bares y cerveza (helada); que aparece en bastantes de sus poemas y que podría ser, posiblemente, una descripción real de los lugares en que escribía los poemas, (con esa continuidad vida-poesía característica de su obra). El poema termina con un corto verso aparte: “(Urano)”; que hace referencia al descubrimiento astronómico más conocido de Herschell.

Finalizamos aquí. Espero haberles ayudado a descubrir un gran poeta, Luis Hernández. Habrá ocasión, en el futuro de comentar alguno de sus poemas en que aparecen temas (no personajes), científicos.

Por otro lado, esta es la última entrega del curso 2016-2017. Volveremos en septiembre. Feliz verano.

 

Notas y enlaces

1. A continuación se indica el enlace a la página de la editorial Esto no es Berlín en que aparece la información el libro editado. Dos reseñas interesantes sobre el libro aparecieron en ABC: Gran Jefe Un lado del Cielo», Luis Hernández, el ángel caído, de Martín Rodríguez-Gaona; y en El País: Un poeta a este lado del cielo, de Toño Angulo Danieri.

2. En diversas páginas en internet se pueden encontrar poemas de Luis Hernández. En concreto, en la página  A media voz se puede leer un buen número, (30). En la página web de la Biblioteca Central de la Pontificia Universidad Católica del Perú, se encuentran digitalizados y disponibles 49 cuadernos con los poemas autógrafos y las ilustraciones de Luis Hernández.

 

 

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Paisaje de arrabal. Lucía Sánchez Saornil


Enlace a Paisaje de Arrabal de Lucía Sánchez Saornil en poesía y ciencia

Lucía Sánchez Saornil

A lo largo de este curso, hemos tratado de dar a conocer la obra de las mujeres poetas de la generación del 27. Un grupo de mujeres valientes, atrevidas y modernas a las que no les fue fácil acceder al mundo literario y cuya obra ha estado mucho tiempo oscurecida a la sombra de las listas canónicas de dicha generación en las que, salvo alguna excepción, nunca fueron incluidas. En este sentido creemos que, como ya hemos mencionado en alguna entrada anterior, la obra Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la generación del 27, en edición de Pepa Merlo,   editado en Sevilla en 2010 por la Fundación José Manuel Lara, va a contribuir grandemente a la revalorización de este grupo de escritoras.

Así, hasta este momento, han ido desfilando María Cegarra de la que seleccionamos en septiembre del pasado año,  de entre su poesía íntima y diamantina, el poema He sido una profesora de química. Después, en noviembre, Ernestina de Champourcin de la que elegimos un par de poemas relacionados con la nueva era que se iniciaba del automóvil: Volante y Accidente y, por último, hace menos de un mes, Concha Méndez de la que recordamos su magnífico Paisaje urbano que mostraba el dinamismo y el atractivo del progreso en las grandes ciudades.

Para completar este repaso a la obra de las mujeres poetas del 27, traemos en este casi final de curso a Lucía Sánchez Saornil de interesante trayectoria poética ligada al ultraísmo y, durante la guerra civil, a la poesía militante popular; y cuya biografía la ha constituido en un referente claro en otros dos campos: el anarcosindicalismo y la liberación de la mujer.

Biografía

Con Lucía Sánchez Saornil nos hemos encontrado, al igual que con otras poetas del 27, con una biografía impresionante, (ver Nota 1), de la que nos gustaría resaltar tres aspectos. En primer lugar, de entre todas las poetas de la generación del 27, Lucía Sánchez Saornil es la única de extracción social proletaria. Nació en 1895 en Madrid en el seno de una familia pobre. Su padre trabajaba como operador de la centralita telefónica de la casa de Alba. Su madre y su hermano murieron cuando ella era muy joven y quedó a su cargo el cuidado de la casa y de una hermana menor de salud delicada. Trabajó desde muy joven (1916) en la compañía Telefónica, ocupación que compaginaba con estudios de pintura en la Academia de Bellas Artes de San Fernando y su vocación literaria en que su formación fue autodidacta.

 Lucía Sánchez Saornil en 1933 (Wikipedia)

En la década de los veinte se introdujo de lleno en la actividad política en el seno del movimiento anarcosindicalista. Participó en diferentes y conflictos en Telefónica que la trasladó a Valencia y un tiempo más tarde la despidió. En Valencia comenzó a colaborar en publicaciones anarquistas como Tierra y libertad y Solidaridad obrera. Desde ese momento, la biografía de Lucía Sánchez Saornil se desenvuelve en actividades políticas y sindicalistas.

En segundo lugar, es destacable su lucha pionera en el movimiento feminista y por la igualdad de  la mujer en la que sostuvo una posición alejada de la dominante en el anarquismo español, en el que se pretendía la liberación del hombre, en general, sin hacer cuenta de la situación social e histórica de la mujer en ese momento. Por el contrario, Lucía Sánchez Saornil preconizaba posición que era necesaria una acción decidida a fin de mejorar la situación previa de la mujer en su educación, su cultura y en su consideración social frente al machismo imperante. 

Para ello, entre otras acciones, fundó la organización feminista y libertaria Mujeres libres que, surgida en torno a la CNT, llegó a contar con 20.000 afiliadas en 1938. (ver Nota 2).

En tercer lugar, es llamativa su pronta vuelta a España tras el obligado exilio en Francia. En la documentación existente se alude a dos motivos principales: el temor a ser conducida a algún campo de concentración nazi y la atención a su padre que restó en España gravemente enfermo. Si bien hay ciertas contradicciones en las fechas de vuelta: 1941 o 1942, según algunas fuentes, ó 1946, según otras; lo llamativo del caso es que vivió de forma clandestina muchos años, hasta 1954 en que, legalizada sus situación, trabajó primero en un laboratorio farmacéutico y, después, como representante comercial, con total desaparición de la vida pública hasta su fallecimiento en 1970.

Obra poética

Siguiendo a Rosa Mª Martín Casamitjana, (ver Nota 3), puede decirse que “para los estudiosos y estudiosas de la literatura y, específicamente, para quienes se han interesado en aquel movimiento fugaz que fue el Ultraísmo, Lucia Sánchez Saornil es una poetisa de vanguardia, la única mujer que participo activamente en las filas ultraicas”.  

Indica también los motivos que pueden haber dado lugar a su injusto olvido: “Tres circunstancias se han concitado, pues, para confinarla al olvido: su condición de mujer, su adscripción a un movimiento de vanguardia injustamente minusvalorado,y su militancia política en un frente anatematizado tanto desde la derecha dictatorial como desde la izquierda marxista.Y quizá cabria considerar otra circunstancia de talante personal: su discreción…”

Sus primeros poemas aparecieron – escritos con el seudónimo de Luciano de San Saor – en 1916 en Los Quijotes, revista casi artesanal en la que empezaron, también, a publicar alguno de los poetas más presentativos del Ultraísmo. Asiste al nacimiento oficial del Ultraísmo en 1919, con la publicación del manifiesto ultraísta en la revista Cervantes.

El ultraísmo pretendía ir “más allá” de la estética novecentista por asimilación de todo cuanto nuevo apareciese en el panorama literario, absorbiendo, por tanto, influencias futuristas, dadaistas y creacionistas. Lucía Sánchez Saornil, comenzó a publicar en las revistas portavoces del movimiento como la ya citada,más Grecia, Ultra,Talleres y Plural.

En 1919 publica el primer poema próximo a la estética vanguardista titulado Cuatro vientos; paisaje y panorama del aeródromo del mismo nombre, en el que hay abandono de la rima y verso libre, inclusión de motivos procedentes de la vida contemporánea y metáforas audaces.

Mi balcón
rosa de cristal frente al ocaso

En el río del horizonte
naufraga Cuatro vientos
nido de águilas de acero
de alas inmóviles y vientres sonoros

En 1919 sigue publicando poemas estéticamente de vanguardia: novedad en las imágenes, elementos futuristas, alteraciones tipográficas, supresión de términos de puntuación. En 1920 publica el poema El canto nuevo que celebra el surgir de la nueva estética a partir de una voluntad de destrucción de todo lo viejo, que acaba con los siguientes cuatro versos:

Los que hemos creado esta hora
alcanzaremos todas las audacias
NOSOTROS EDIFICAREMOS
PIRÁMIDES INVERTIDAS

En 1921 sigue publicando en la revista Ultra poemas acusadamente vanguardistas, como Panoramas urbanos (espectáculo), en que, por ejemplo, aparece el jazz, (ver Nota 4)

La noche ciudadana
orquesta su Jazz Band

Los autos desarrollan
sus cintas sinfónicas por las avenidas
atándonos los pies

En Paisaje de arrabal nos encontramos una paisaje de los suburbios de la gran ciudad en la noche del domingo. Hay una poderosa entrada de aversión a las nuevas carreteras que aprisionan el paisaje, (ver Nota 4).

¿Quién aprisionó el paisaje
entre rieles de cemento?

Después aparece una valoración de las personas que aparecen en el paisaje, retornando a sus casas con un paisaje vagabundo en sus cabezas. Más adelante nos encontramos con la potente imagen de los ocupantes de un automóvil con los faros iluminados que nos miran desde una curva. Al final, de nuevo, una valoración no positiva de los automóviles que molestan (levantan) los paisajes en la noche.

Pasó.
Sus ojos van levantando paisajes que duermen.
Ahora la luna ha caído a mis pies.

Notas y enlaces

1. El artículo sobre Lucía Sánchez Saornil en Wikipedia es bastante completo. En el blog losdeabajoalaizquierda.blogspot.com.es, hay una interesante reseña sobre la escritora. En la web de cervantesvirtual. com se puede encontrar un buen artículo introductorio sobre la obra de la poeta, junto con varios de sus poemas.

2. Ver el artículo Dos intelectuales anarquistas frente al problema de la mujer: Federica Montseny y Lucía Sánchez Saornil de Mary Nash.

3. Ver el artículo de Rosa Mª Martín Casamitjana titulado Lucía Sánchez Saornil. De la vanguardia al olvido, publicado en la revista DUODA Revista d’estudis Feninistes, num. 3 de 1992. El artículo es muy completo, tanto en cuanto al análisis de la obra literaria de Lucía Sánchez Saornil, como a su biografía. Esta entrada es deudora al 100% de este artículo, sin el cual no la habría podido realizar.

4. Temáticas que se repiten en las poetas del 27. Respecto del Jazz, Concha Méndez, escribió el poema Jazz-Band que mostramos a continuación.

Ritmo cortado.
Luces vibrantes.
Campanas histéricas.
Astros fulminantes.

Erotismos.
Licores rebosantes.
Juegos de niños.
Acordes delirantes.

Jazz-Band. Rascacielos.
Diáfanos cristales.
Exóticos murmullos.
Quejidos de metales.

En cuanto a la aversión a la carretera, también aparece en Cristina de Arteaga que comenzaba uno de sus poemas con la siguiente estrofa:

Las carreteras, como reptiles
son largas
y amargas,
las cruzan con tráficos viles
las turbas malditas, las turbas serviles…

 

 

 

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Oda a Felipe Ruiz. Fray Luis de León.


Enlace a Oda a Felipe Ruiz (II) de Fray Luis de León en poesía y ciencia

Llenar de contenido poesía y ciencia lleva a menudo a interrogarse acerca de cómo funciona el mecanismo de que la ciencia y la tecnología, (y sus actores, los artefactos, sus consecuencias, etc.), puedan llegar a ser partes integrantes de un poema y el modo en que el lector pueda interpretar la relación de éste con la ciencia y la tecnología. Lo cierto es que la ciencia se ha visto reflejada en la literatura, desde hace siglos hasta la poesía contemporánea; y en la Oda a Felipe Ruiz de Fray Luis de León de plantea el desconocimiento profundo acerca de los fenómenos naturales y el ansia del narrador por llegar a desentrañarlos.

 

Retrato de Fray Luis de León
(De Francisco Pacheco; en Cervantes Virtual)

Comienza el poema con la interrogación impaciente y ambiciosa de la primera estrofa:

¿ Cuándo será que pueda
libre desta prisión volar al cielo,
Filipe, y en la rueda
que huye más del suelo
contemplar la verdad pura sin duelo?

 

Presuntas sin responder

La Oda a Felipe Ruiz de Fray Luis de León es posiblemente el poema más antiguo en castellano en el que aparecen aspectos que plantean interrogantes cuyas repuestas estarían en una ciencia a la que le faltaban aún unos dos siglos para nacer como tal.

Francisco García Olmedo señala en su texto  Sublimación poética de la ciencia: a propósito de Clara Janés, (Ver Nota 1):

“En la Oda a Felipe Ruiz (versos 21-35 y 51-61), el poeta se adelanta a la ciencia de su tiempo, preguntándose el porqué de una serie de fenómenos naturales cuya bases científicas no serían desveladas hasta mucho tiempo después.”

A continuación reproduce los versos mencionados, como los 21 a 30 siguientes:

por qué tiembla la tierra;
por qué las hondas mares se embravecen;
dó sale a mover guerra
el cierzo, y por qué crecen
las aguas del océano y descrecen;

de dó manan las fuentes;
quién ceba y quién bastece de los ríos
las perpetuas corrientes;
de los helados fríos
veré las causas, y de los estíos;

después se incluye la reflexión de quien le descubrió el poema, el profesor Juan Ramón Sanmartín

“…la ciencia ha tardado cuatro siglos en contestar las incisivas preguntas de fray Luis, empezando por las relativas al ciclo hidrológico (versos 26-28), clarificado por su coetáneo Palissy, siguiendo por las de la génesis de las mareas (24-25) y de los movimientos de cometas, lunas y planetas (52-54), abordadas por Newton, y terminando por las que inciden sobre la estructura interna y la energía del sol y las estrellas (57-58; 61-62), de las que se ocupó la física del siglo XX.”

Y, en efecto, el poema puede interpretarse casi como un programa a medio plazo para los científicos de una academia para desentrañar  esas preguntas sobre el mundo sin respuestas aún.

 

Fray Luis de León

Fray Luis de León es un hombre de Dios, agustino, y el texto de la oda, (además de la alusión inicial a la prisión que es la de cal y canto real que sufrió, pero también es la cárcel del mundo y la cárcel del cuerpo que mantienen al alma alejada de la contemplación del cielo), alude fundamentalmente a la relación entre conocimiento y felicidad que de los bienventurados.

Es la oda reescritura de los versos de Virgilio en las Geórgicas referentes a fenómenos de la naturaleza – terremoto, ímpetu del mar y mareas – y al Libro de Job – cimientos que Dios ha echado a la tierra, barreras que ha puesto al mar y origen de los meteoros – y se extiende en la enumeración de los misterios cósmicos.

 

Como se indica en Contexto y originalidad de la Oda a Felipe Ruiz de Fray Luis de León, de Ángel  Cilveti, (ver Nota 2), los enfoques de los dos antecedentes y de la Oda a Felipe Ruiz son diferentes.

“El poema de Virgilio busca la fama del descubridor de los misterios de la naturaleza, o el goce espontáneo de ésta, y la intención del Libro de Job – que fue trasladado en verso al castellano por el propio fray Luis de León – es marcar el abismo que separa a Dios del hombre abrumado con preguntas que éste no puede contestar. En la oda luisiana, en cambio, el abismo ha sido salvado por la redención y los secretos cósmico le serán revelados al hombre en la futura gloria cuando participe del conocimiento de Dios”

Dan pistas a esta interpretación esa vocación de eternidad del “veré distinto y junto / lo que es y lo que ha sido”, de la segunda estrofa

Allí, a mi vida junto,
en luz resplandeciente convertido,
veré distinto y junto
lo que es y lo que ha sido,
y su principio propio y ascondido.

y la estrofa final, junto con los espíritus dichosos:

Veré sin movimiento,
en la más alta esfera, las moradas
del gozo y del contento,
de oro y luz labradas,
de espíritus dichosos habitadas.

 

Pedro Laín Entralgo y la Oda a Felipe Ruiz

En el artículo Poesía, ciencia y realidad , (ver  Nota 3), glosa y analiza en profundidad la Oda a Felipe Ruiz, que es considerado por Laín Entralgo muestra ejemplar de lo que denomina la poesía de “intelección esencial de la realidad”, del que creemos merece la pena reproducir algunos de sus pasajes. En el inicio plantea su tesis principal sobre el sentido del poema:

“Bien distinta es la actitud de Fray Luis de León frente al mundo sensible. De ese mundo no quiere sólo la apariencia; quiere la más cabal, íntegra y verdadera noticia acerca de su ser. Mas como no es dada a la mente del hombre terrenal ciencia tan satisfactoria, Fray Luis se entrega a desear—y a esperar—un estado de su propio espíritu, en el cual toda oscuridad y toda ignorancia desaparezcan. Las hermosas liras de la Oda a Felipe Ruiz son transparente expresión poética de ese anhelo.”

 

En un momento dado, explica cómo plantea  Fray Luis de León el poema:

“Su respuesta poética es un juliovernesco viaje a través del universo, concebido éste según los cánones de la cosmología antigua. Ese viaje imaginario acontece de abajo arriba y en cinco etapas. La primera concierne a la tierra, reino del elemento más pesado e inferior:

Entonces veré cómo
la soberana mano echó el cimiento
tan a nivel y plomo,
do estable, y firme asiento
posee el pesadísimo elemento.

En una segunda etapa tratará de los secretos del agua y de sus movimientos:

por qué las hondas mares se embravecen;
dó sale a mover guerra
el cierzo, y por qué crecen
las aguas del Océano y descrecen.
De dó manan las fuentes;
quién ceba y quién bastece de los ríos
las perpetuas corrientes…”

A continuación se pasa a la atmósfera o reino del tercer elemento, el aire:

de los helados fríos
veré las causas, y de los estíos;
las soberanas aguas
del aire en la región quién las sostiene;
de los rayos las fraguas;
dó los tesoros tiene
de nieve Dios, y el trueno de dó viene.”

Tras una interrupción, en que Laín pondera la  descripción que hace el poeta del espectáculo de una tormenta de “primo” (sic) estío en el campo castellano, (versos 41 a 55);  el cuarto trecho del poema pasa a la atmósfera: la esfera astral, el mundo de los planetas y las estrellas.

Y de allí levantado
veré los movimientos celestiales,
ansí el arrebatado
como los naturales,
las causas de los hados, las señales.

 

Sistema heliocéntrico: órbitas de los planetas vistas desde el Sol.
Harmonia Macrocosmica, de Andreas Cellarius (1708).

En ese momento, Laín señala el interés de la contraposición que establece  Fray Luis entre los movimientos astronómicos «arrebatados» (los de los cometas) y los «naturales» (los de los planetas y las estrellas «fijas»).

“La mente del cosmógrafo se halla todavía inmersa en el saber antiguo; mas ya parece preludiar la fecunda distinción mecánica de Galileo entre los dos movimientos rectilíneos principales: el moto violento y el moto naturalmente accelerato. La interpretación matemática del adverbio «naturalmente», obra del gran pisano, hará nacer la mecánica moderna.”

Se llega a la quinta etapa del viaje, donde el poeta asiste a la sublime calma de la esfera inmóvil y extremada—la «rueda que huye más del suelo»—donde habitan las ideas y los espíritus angélicos y bienaventurados:

Veré sin movimiento
en la más alta esfera las moradas
del gozo y del contento,
de oro y luz labradas,
de espíritus dichosos habitadas.

Concluye Laín la glosa del poema con indicando que  Fray Luis de León nos ha hecho conocer  “otro modo de la relación entre la poesía y la realidad. La realidad del mundo —…  una visión esencial …. del mundo sensible—está ahora presente en el texto poético «en esperanza». Puesto que no puede entender lo que la realidad es en sí misma, allende su mera apariencia, el poeta canta su esperanza de un estado en el cual llegue a conseguir esa anhelada intelección total…”

A modo de conclusión

La maravilla del poema es su orden, la precisión en la descripción de los fenómenos, la serenidad que transmite  y la magnífica adecuación de texto y estructura métrica del poema, con esas liras extraordinarias; posiblemente las mejor escritas en castellano en todos los tiempos.

Vemos también la variedad de interpretaciones del poema. No es extraño; es más bien lo habitual: el poema es, al final, del lector.

Notas y enlaces

1. Sublimación poética de la ciencia: a propósito de Clara JanésFrancisco García Olmedo. Revista de Libros, 18-03-2014.   Enlace: http://www.revistadelibros.com/blogs/ciencia-al-alioli/sublimacion-poetica-de-la-cienciaa-proposito-de-clara-janes. Debo decir que esta atractiva visión de poema como un recuento de preguntas aún no resueltas por la ciencia en ese momento, fue mi primera aproximación a la Oda a Felipe Ruiz y, debo decir, que es mi preferida y me parece fascinante.

2. Contexto literario y originalidad de la “Oda a Felipe Ruiz” de Fray Luis de León. Ángel Cilveti Lekunberri. Edad de oro, Vol. 11, 1992 (Ejemplar dedicado a: Homenaje a José Manuel Blecua), págs. 15-28. Enlace: http://www.cervantesvirtual.com/portales/fray_luis_de_leon/obra/contexto-literario-y-originalidad-de-la-oda-a-felipe-ruiz-de-fray-luis-de-leon/

3. Poesía, ciencia y realidad. Pedro Laín EntralgoCuadernos hispanoamericanos. Num. 31, 1952, Págs. 13-30. Enlace: www.cervantesvirtual.com/obra/poesia-ciencia-y-realidad/

Hemos encontrado - digitalizado en  la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes – el escrito   Poesía, ciencia y realidad de Pedro Laín Entralgo en el que se estudian las analogías y relaciones de la poesía y la ciencia con la realidad. No es este el momento de entrar en profundidad y en los detalles de este interesante artículo, que es, por su tema, rara avis en la literatura española; pero merece una lectura sosegada que intentaremos hacer

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Paisaje urbano. Concha Méndez.


Enlace a Paisaje urbano de Concha Méndez en poesía y ciencia

La verdad es que me encantan las escritoras y poetas de la generación del 27, esas desconocidas que, salvo contadas excepciones, no llegaron a figurar ni en las listas canónicas ni en las antologías definitivas. Esas “sin sombrero”  que fueron el asombro de la sociedad literaria española de la época, protagonizando uno de los momentos más extraordinarios de la cultura española, y que fueron, a la vez, testigos y protagonistas del gran cambio de su tiempo y sin las cuales la historia de las letras contemporáneas no estaría completa:  Ernestina Champourcin, María Teresa León, Lucía Sánchez Saornil, María Cegarra, Concha Méndez…

 

Metrópoli de Georges Grosz (1916-1917)
Museo Thyssen – Bornesmiza. Madrid.

Característico de este grupo de autoras es la dedicación en los inicios de sus carreras literarias a plasmar la modernidad y el cambio de las ciudades y las innovaciones tecnológicas en bastantes de sus poemas. Hemos traído a estas páginas en los últimos tiempos a María Cegarra, la secreta e íntima poeta de La Unión y sus poemas incluidos en el bellísimo libro  Cristales míos  de 1935; también a Ernestina de Champourcin de la que incluimos  dos poemas: Volante y Accidente que ilustraban los inicios de la nueva era del motor y del automóvil.

Hoy le toca el turno a Concha Méndez con este  Paisaje urbano,  de su poemario Surtidor de 1928, que es,  quizás, el poema en castellano más relevante sobre el vertiginoso desarrollo urbanístico de las ciudades en los años veinte, donde se asume la ciudad como espacio privilegiado de la modernidad y como espacio innovador de las artes y del desarrollo tecnológico.

Paisaje urbano

Los estudiosos de la obra de Concha Méndez estructuran fundamentalmente su primera etapa poética – entre 1926 y 1934 – en tres ejes temáticos: el mar, los viajes y la modernidad.

Respecto de este último punto, Begoña Martínez Trufero en la su tesis doctoral sobre  Concha Méndez,  (Ver Nota 1), indica los siguiente:

“La modernidad del primer tercio del siglo XX implicaba una nueva forma de afrontar la vida, en la que el descubrimiento científico y tecnológico serviría para la transformación del pensamiento y de la sociedad. La poeta asume desde sus comienzos estas innovaciones y además aplaude el cambio en las normas sociales, éticas y culturales que regían la vida cotidiana. La irrupción de inventos y nuevas tecnologías (cinema, avión, automóvil…) completó este panorama de modernidad que tanto admiró, utilizó y evocó en sus poemas; representaba una ruptura con formas anteriores y anticuadas, privilegiando el cambio en detrimento de lo tradicional, castizo y lugareño de la sociedad por una sociedad urbana, cambiante y cosmopolita…. Este concepto de vida civilizada, siempre connotado por sensaciones de velocidad y dinamismo, se completaba con las nuevas formas de comportamiento y cambios en los patrones de conducta que conllevaban una cierta transgresión de los tradicionales. Para la poeta la modernidad atraía ambientes que ofrecían aventura, poder, alegría, desarrollo, transformación de la persona y del mundo….. ; ambientes que provocaban, en la sociedad, sorpresa y desconcierto o se interpretaban como amenaza de destrucción de las tradiciones. Aparece la ciudad moderna, la civitas hominum, muy alejada de la tradicional civitas Dei, espacio urbano donde el hombre se podía servir de todos los avances de la vida moderna. Esta modernidad se refiere a un concepto de renovación histórica, social, científica y tecnológica de la sociedad burguesa que Concha Méndez va completar con la modernidad como concepto estético.”

 

Para situar históricamente el poema – en cuanto a los cambios urbanos que se estaban produciendo en esos momentos – daremos sólo tres apuntes. En 1928, año de edición del poema, el Metropolitano de Madrid estaba en plena fase de expansión. La línea inicial Sol-Cuatro Caminos, (Línea 1), inaugurada en 1919; en 1928 había llegado ya a Puente de Vallecas. En 1924 se había puesto en Marcha el tramo Sol-Ventas y en 1925 se abrió el Tramo que unía Ópera con la Estación de Ferrocarril de  Príncipe Pío.

Por otro lado, en 1928, se habían acabado de realizar sólo 2 tramos de la Gran Vía, estando el tercero, entre Callao y Plaza de España pendiente de entregar por los constructores, (lo que ocurrió finalmente en 1932), resultando que se encontraban en construcción la mayoría de los grandes edificios y algunas de las parcela del tercer tramo eran aún huertas.

Finalmente, el primer rascacielos erigido en España: el edificio Telefónica de Gran Vía 28 – obra del arquitecto Cárdenas Pastor – fue diseñado y construido entre 1926 y 1929. Fue hasta 1953 el rascacielos más alto de Madrid desde esa fecha hasta 1953, pero cuando se escribió Poema urbano, aún no se había finalizado.

Seguimos, de nuevo, a Martínez Trufero, que describe el poema Paisaje urbano como sigue:

“El texto es una dinámica descripción, de claro recuerdo ultraísta, de un paisaje urbano en el comienzo de la noche. La poeta construye, a través de una proyección alegórica, otra vida que comienza cuando aparece la noche, en la que los componentes del paisaje urbano o son personas, o se personifican y se tornan en seres activos. Frente a la tranquilidad y silencio de la noche de la naturaleza, la ciudad continúa viva y despierta. Las acciones se suceden en una acumulación de imágenes yuxtapuestas, rebosantes de modernidad, bien a través de metagoges,  o bien por la evocación de rápidas impresiones simbolistas:  ”Y se ven, dominando las huestes callejeras, / policías ecuestres con ondulantes capas”.  Hay unos versos que evocan el cartel publicitario de alguna película de la famosísima cantante y bailarina Joséphine Baker  (“Se ha tendido en lo alto, sobre las azoteas, / la etíope danzarina dulce y desmelenada”)….. La ciudad parece estar en fiesta nocturna y se respira una atmósfera de progreso y modernidad, habitual en las urbes grandes como Madrid, a la que seguramente se refiere en el poema.” (Ver  Nota 2).

Una estética tremendamente ultraísta, en que se funden imágenes diversas de forma veloz y simultáneas, escenas de la vida moderna en las que se intenta descubrir connotaciones líricas. Además, con frecuencia, no aparecen nexos, frases mediadoras o adjetivos inútiles, prevaleciendo el estilo nominal por lo que la continuidad del discurso queda interrumpida y se destaca la realidad de forma fragmentaria.

 

 Ciclista de Maruja Mallo
(Tomando a  Concha Méndez como modelo)

En paisaje urbano están los principales iconos de la modernidad de la época. Los automóviles: “Por el asfalto ruedan rehilanderas de acero / con sonoros flautines de voces esmaltadas”. El alumbrado urbano:  “En el momento lívido, que hace inclinar las hojas / las farolas encienden su luz de madrugada”. El metro, fantástico medio de transporte que une suburbios y centro, vertebrando la ciudad: “Por las profundas venas, el metropolitano /  veloz de puerto en puerto, acompasando escalas, / cruzando del suburbio a la gran avenida…”. Los altos edificios: “Los vastos rascacielos emanan claridades / de las ruedas Catalina y luces de Bengala, …”, con la surreal mención a la rueda catalina de los relojes mecánicos. Están también los anuncios publicitarios luminosos en lo alto, y la sensación del ritmo trepidante de la ciudad: “Se estremece un tic-tac de pasos epilépticos. / Se disparan a un tiempo cohetes de miradas.” Y la luz cimbreante y veloz que reflejan los escaparates en esos dos verso memorables:

Se juega a serpentinas a través de las lunas
de los escaparates – cintura cinemática -

Extraordinario poema, pienso, representativo, sin duda, de un carácter y una personalidad, la de Concha Méndez y de una época, los años veinte en el nacimiento del Madrid moderno.

Concha Méndez Cuesta

No es este el lugar para extenderse acerca de la biografía y la obra literaria de Concha Méndez, (Ver Nota 3), a la que, con muchos años de retraso, se le ha reconocido su importante papel en el panorama poético del 27. Sólo me gustaría dejar dos reflexiones:

En primer lugar, está la década prodigiosa de Concha Méndez; de 1925 a 1934 fue un ciclón; un bendito ciclón que se rebeló contra su estado; y ávida de aprender y de aprehender el mundo se fue de España, viajó y aprendió idiomas, practicó deportes: tenis, natación, esquí… y  escribió  libros de poemas y guiones de cine y literatura infantil. Algún coetáneo suyo escribió que por encima de su obra, lo mejor era la propia Concha Méndez. También se dijo que ella era la viva representación del surrealismo. Esa década y esa vida gloriosas que se disipan con dramas personales (muerte de su hija) y como con tantos otros españoles de la época con la tragedia de la guerra civil y el exilio.

En segundo lugar, me parece urgente re-estudiar la generación del 27 y poner donde corresponde la obra de las poetas de la misma, para darle la vuelta a la costumbre de comparar la obra de éstas frente a la de los poetas más consagrados de la generación; y pasar, en cambio,  a comparar la de éstos más famosos con las obras pioneras de algunas de estas poetas como Concha Méndez. O, al menos, de igual a igual. Ya que es un hecho que, por ejemplo, el Romancero gitano de García Lorca es de 1928 que es el mismo año de edición de Surtidor de Concha Méndez; y  Cal y canto de Alberti se editó un año después: en 1929.

Notas y enlaces

1La construcción identitaria de una poeta del 27: Concha Méndez Cuesta (1898-1986). Tesis doctoral de Begoña Martínez Trufero. Facultad de Filología de la Uned, 2011.

2. Se denomina metagoge a la figura retórica de pensamiento que consiste en aplicar a seres inanimados voces significativas de acciones, cualidades o sentimientos propios de los seres animados. En Paisaje urbano hay bastantes; entre otras: “Ya pasea la luna sobre las azoteas”; “Las farolas encienden su luz de madrugada”; “Un cielo, barnizado de cemento, sostiene / entre sus anchos dedos escasas luminarias”… En cuanto a  Josephine Baker, cinco años más tarde, Miguel Hernández la nombrará, también, en un poema de Perito en lunas;  “… danzarinas, si etíopes, celestes”.

3. El artículo sobre Concha Méndez en Wikipedia es bastante completo. También ver, por ejemplo, Concha Méndez: una voz singular de la generación del 27 de Alfonso Sánchez o el muy interesante artículo Concha Méndez, la seducción de una escritora en la modernidad literaria del poeta Juan María Calles Moreno.  En el enlace http://arrinconarte-elrincondelarte.blogspot.com.es/2011/02/maruja-mallo-una-artista-en-libertad.html, se habla de la relación de amistad y colaboración entre Concha Méndez y la pintora Maruja Mallo.

 

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Viejos telediarios (1960). Joan Margarit.


Enlace a Viejos telediarios (1960) de Joan Margarit en poesía y ciencia

Viejos telediarios (1960), poema de Joan Margarit  incluido en su libro Cálculo de estructuras de 2005, es ejemplo de un tipo de poesía científica en que se produce un tránsito del discurso poético por el discurso científico o, como en este caso, tecnológico. El poeta muestra o se adentra en un hecho científico o tecnológico que enhebra en sus preocupaciones y sentimientos poéticos, combinando ambos discursos y llevando a cabo una reflexión sobre el asunto tratado.

Joan Margarit, que es arquitecto y catedrático de la Escuela de Arquitectura de Barcelona desde 1968 y que es, quizás, uno de los poetas más leídos de nuestro país, utiliza frecuentemente la arquitectura para realizar este tipo de poemas. (Ver Nota 1). Aquí, sin embargo, el hecho tecnológico que aparece en el poema es el mítico barco meteorológico K, que con sus medidas transmitidas por radio ayudaba a realizar las previsiones meteorológicas y que se citaba en los viejos telediarios de los años sesenta por los meteorólogos pioneros de la pequeña pantalla.

El poema trata de la posible presencia e influencia de los seres queridos muertos en quienes sobreviven. La imagen del barco  K “anclado” en un punto “fijo” del Atlántico – allí dónde se forman las borrascas – lanzando de modo arriesgado e incierto señales y ayudándonos con la meteorología, es imagen de la idea central del poema de que las lejanas presencias de aquellos que se llevó la muerte, y a quienes (aún) se ama, cuidan de nosotros en algún sentido y debemos estar atentos a encontrar sus voces y a hablar con ellos – allí dónde se forman las borrascas.

Las antiguas estaciones meteorológicas oceánicas fijas: el barco K

En la introducción del artículo de igual título que este epígrafe, aparecido en la Revista del Aficionado a la Meteorología (RAM) nº 43 de  septiembre de 2006, escrito por el meteorólogo  Francisco Martín León, se señala:

“¿Quién no ha oído hablar de los datos del barco K? Los aficionados más jóvenes posiblemente no, pero aquellos que disfrutaron de las predicciones del primer hombre del tiempo en TVE, D. Mariano Medina, sí les resultará familiar la referencia al barco K en las predicciones del tiempo de la época. Era un elemento muy importante para las predicciones en la Península, Baleares y zona mediterránea. Casi siempre hacía mención a los importantes datos meteorológicos de esta estación fija. En los mapas del tiempo de las pantallas de TV se situaba en el Atlántico, cerca de las costas españolas, y más concretamente al noroeste de Galicia. Era un punto en el mapa del tiempo de importante referencia en las locuciones televisivas de los años 60 y 70. Otras veces, pero en menor medida, se mencionaban los datos de los barcos homólogos: el J, D, C.. y así hasta diez. Pero el más famoso para nuestras latitudes era, sin duda, el barco K.

Pero ¿qué era y qué fue el barco K? ¿Era un barco civil o militar? ¿O era un concepto más amplio que el de un simple barco? ¿Se movía o estaba fijo?, ¿qué información suministraba? ¿Había otros barcos fijos similares? …” 

Del artículo antes mencionado, extraemos párrafos para resumir la historia y características de las estaciones meteorológicas oceánicas en barcos, que fueron de gran utilidad de 1950 a 1976 tanto en el Atlántico como en el Pacífico Norte. La idea de disponer de estaciones meteorológicas en el océano se originó en los días iniciales de las comunicaciones por radio y de la aviación de transporte transoceánica. La Segunda Guerra Mundial produjo un aumento dramático en la navegación aérea transatlántica, y en enero de 1940 el presidente americano Roosevelt estableció el Servicio Atlántico de Observación del Tiempo que usaba datos proporcionados por los barcos guardacostas y los observadores de las Oficinas meteorológicas del tiempo de los EE.UU. Como el tráfico aéreo trasatlántico aumentaba sin parar, al finalizar la guerra se mantuvieron, configurando una red de 13 estaciones de las que 10 se encontraban en el Atlántico

Una patrulla típica del tiempo estaba “en una estación” durante 21 días. Una “estación” era una rejilla de 210 millas con cuadrados de 10 millas cuadradas, cada una con designaciones alfabéticas. El cuadradito central, que la nave ocupaba generalmente, era el “OS” (“on-station”). Un faro de radio transmitía la localización de la nave.

Rejilla de la superficie abarcada por una estación

Estrictamente hablando no había un barco denominado como K, A, etc.. Lo que había era una zona ocupada por un barco que periódicamente era sustituido por otro, con otro nombre y siempre se situaba en una posición aproximadamente fija en el centro de la cuadrícula, denominada con una letra mayúscula. En determinadas ocasiones el barco meteorológico “fijo” debía abandonar la posición central de la rejilla para evitar perturbaciones atmosféricas adversas, realizar labores de rescate, etc. Dichas variaciones de posición del punto fijo debían ser informadas lo más correctamente posible.

Un avión sobrevolaba la nave y recibía la posición, su curso y su velocidad por radar, y los datos del tiempo. Las observaciones superficiales del tiempo eran transmitidas cada tres horas, y los sondeos de niveles altos realizados con un globo y radiosonda que suministraban datos en la vertical cada seis horas o cada 12 horas. De las observaciones de altura se obtuvieron datos de la temperatura del aire, humedad, presión, y dirección y velocidad del viento hasta alturas de 16.700 m. Las observaciones oceanográficas fueron muy utilizadas desde el comienzo, ya que suministraban datos valiosísimos en zonas vacías de información.

 

En la figura siguiente, se muestra la posición de las estaciones meteorológicas oceánicas.

Estaciones meteorológicas fijas oceánicas, 1940-1980

El mapa muestra las 13 estaciones meteorológicas permanentes establecidas en 1946 por la Organización de Aviación Civil de Naciones Unidas. Los costes del programa fueron compartidos por las naciones que operaban con líneas aéreas transoceánicas.  Y ahí tenemos a nuestro barco K, operado por Francia, en posición 45 N y 16 W, cercano a las costas de Galicia que aparece en el poema como referente de información meteorológica en los años sesenta.

Por los años setenta aparecieron nuevos actores y tecnologías que condujeron al fin de las estaciones fijas. Por una parte, aparecieron en escena los nuevos aviones a reacción que requerían, en menor medida, los datos de las estaciones fijas oceánicas. Por otra, la aparición de los satélites dio comienzo a una nueva era en la transmisión de la información mejorando la ayuda a la navegación aérea y marítima desde el espacio; comenzando el desarrollo de los modelos de predicción numérica del tiempo. Así que a lo largo de la década de los setenta fueron desapareciendo las estaciones meteorológicas oceánicas fijas, incluida la del barco K que mencionaban los viejos telediarios.

Viejos telediarios (1960)

El poema se estructura en dos partes que son las dos estrofas de que consta. En la primera se describe el barco K, lo que hacía, su atmósfera. Es el motivo tecnológico del poema.

La versión en castellano del poema que aparece en Cálculo de estructuras, realizada por el propio Margarit, omite los dos primeros versos que aparecen en la versión catalana original. En esos dos primeros versos recuerdan  que estamos hablando del pasado: de cuando no había satélites y las ciudades estaban mal iluminadas.

Quan les nits eren verges de satèl.lits
i mal il.luminades les ciutats,

Los versos siguientes describen de forma concisa y exacta las estaciones meteorológicas oceánicas fijas, utilizando su nombre popular: “el barco K“, anclado en el Atlántico y dibujado en los mapas del tiempo de la TV, situándolo en un terreno brumoso y épico: allí donde se forman las borrascas. Es el discurso tecnológico que se enhebrará con el discurso poético de la segunda estrofa.

Estrofa que comienza, de forma sorpresiva, hablando de la muerte y del amor:

Aquellos a los que amas y se llevó la muerte
son lejanas presencias.

Y de la posibilidad de recibir en nuestro interior la presencia de los muertos propios a los que se ama, guiando al lector para hablar con ellos. En ese momento hay un ritornello a los versos iniciales:

y habla con tus muertos
allí donde se forman las borrascas.

A continuación,  el bello verso,  ”Barco fantasma en el espejo, al alba,”, conduce a los dos versos finales que remiten a la incertidumbre de las señales del barco K entre las olas; incertidumbre que queda extendida, lógicamente, a la percepción de la presencia y las voces de Aquellos a los que amas y se llevó la muerte. 

Epílogo

Al final de Cálculo de estructuras figura un Epílogo que puede considerarse una poética en toda regla, Para Joan Margarit la poesía debe reunir concisión, exactitud e inteligibilidad.

Joan Margarit. Foto de la web Zona de jazz 

Concisión: “Sobre la concisión, diría que un poema es como la estructura de un edificio muy particular a la que no le puede faltar ni sobrar ni un pilar ni una viga: si sacásemos una sola pieza se desmoronaría, Si en un poema se saca una sola palabra, o se cambia por otra y no pasa nada, es que no era un poema. O todavía no era un poema”.

Exactitud: “Un poema ha de decir justo lo que necesita (la mayor parte de las veces sin saberlo) su lector o lectora”

Inteligibilidad: “Un poema ha de entenderse. Lo que no puede ser es que una persona que lleve años leyendo – leyendo lo que sea: poesía, novela, ensayo o el BOE – se le diga que no podrá entender un poema porque la poesía es difícil”

En cuanto a para qué sirve la poesía, Margarít  insiste en “el poder de consolación de la poesía, porque la poesía sirve para introducir en la soledad de las personas algún cambio que proporcione un mayor orden interior frente al desorden de la vida. Ala angustia por este desorden a veces se intenta g¡hacerle frente con los entretenimientos, pero la diferencia es que de un entretenimiento se sale igual que se ha entrado. Sólo se ha pasado un rato. En cambio, al acabar de leer un poema ya no somos los mismos porque ha aumentado nuestro orden interior.”

Así que pasen y vean. La poesía de Joan Margarit es inteligible pero no es fácil, porque es en ocasiones muy dura. Es una poesía concisa y exacta que muchas veces,  nos interpela y enfrenta a una especie de novísimos: dolor, tristeza, dignidad, muerte, dolor, amor… No es un entretenimiento. Es poesía transformadora y, verdaderamente, al acabar de leer cualquier poema de Joan Margarit  nunca ya somos los mismos.

Notas y enlaces

1. Con referencia a la obra poética de Joan Margarit, en la entrevista realizada por Cecilia Obiol, de título Contra la intemperie moral, podemos encontrar tres poemas en que la arquitectura tiene un papel central. En la colección  Poética y Poesía de la Fundación Juan March, editada en 2010, se puede leer una muestra bastante amplia de su poesía. La obra poética completa de Joan Margarit se encuentra editada en Austral con el título Todos los poemas (1975-2012). Finalmente, en poesía y ciencia se encuentran ya recogidos tres poemas: Últimas noches del cosmólogo Edward Milne, Elegía para el arquitecto Coderch de Sentmenat y  Cálculo de estructuras.

 

 

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