La leche materna no sólo alimenta al bebé
Autor: Alfonso M. Corral*
Durante la Semana Mundial de la Lactancia nos bombardean con informaciones sobre las bondades de la leche materna. Algunas ya conocidas como que ya de adultos tendremos un menor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. De otras, sin embargo, nunca había oído hablar. Como el descubrimiento de que los bebés no digieren el 21% de la leche materna y que esta parte no digerida favorece el crecimiento de bacterias intestinales saludables.

El 21% de la leche son azúcares complejos derivados de la lactosa. Unos azúcares que, sorprendentemente, los seres humanos no podemos digerir. Y es que, señala uno de los autores de este estudio, Bruce German, no deja de ser asombroso que “la leche contenga tanto material que el bebé no pueda digerir“.
Intentando encontrar un sentido evolutivo a tal derroche de energía, el grupo de dirigido por David Mills en la Universidad de California en Davies encontró en las heces de los bebés que tomaban leche materna una bacteria que sí es capaz de digerir estos azúcares complejos: Bifidobacterium longum subsp. infantis. De este modo, la madre influye en el tipo de bacterias que viven en el intestino de su retoño. De hecho, esta bacteria no se ha podido encontrar ni en adultos ni en bebés a los que no se les da el pecho.

Esta subespecie se encuentra en las paredes intestinales, evitando así la proliferación de otras bacterias que pudieran ser nocivas. Para los recién nacidos, con un sistema inmune sin entrenar y sin el ácido estomacal que mate a la mayoría de las bacterias que ingieren, cualquier ayuda frente a los microorganismos hostiles es poca.
Por ello la selección natural ha favorecido esta simbiosis. Eso sí, una simbiosis bastante original, ya que no es el bebé, sino la madre, quien le da alimento a esta bacteria a cambio de protección para sus hijos. Algo así como una niñera en versión microscópica. Como indica German, “las madres están reclutando otra forma de vida para cuidar de su bebé.”
REFERENCIA:
Sela, D., Chapman, J., Adeuya, A., Kim, J., Chen, F., Whitehead, T., Lapidus, A., Rokhsar, D., Lebrilla, C., German, J., Price, N., Richardson, P., & Mills, D. (2008). The genome sequence of Bifidobacterium longum subsp. infantis reveals adaptations for milk utilization within the infant microbiome. Proc. Nat. Acad. Sci., 105: 18964-18969.
* Alfonso M. Corral es Divulgador Científico en el Centro Nacional de Biotecnologia del CSIC.
Las bacterias gourmet comen sushi
autor: Marta García Ovalle*
selección de imágenes y pies de figura: Miguel Vicente
¿Qué diferencias hay entre un japonés y un norteamericano? Además de las que vemos a simple vista, hay otras que están más ocultas. Estudiando unas enzimas que pueden digerir compuestos presentes en las algas ha surgido el sorprendente resultado de que los genes que las codifican, en un principio identificados en bacterias marinas, se encuentran también en la flora intestinal de los japoneses, pero no en los occidentales. Esto ha conducido a proponer que posiblemente los genes pasaron de las algas consumidas con la dieta a algunas bacterias del intestino. Es posible, aunque dista de estar comprobado, que de esta manera se facilite la asimilación de compuestos del alga, y que esto sea a la larga beneficioso para el organismo humano. Así que los alimentos que tomamos no sólo serían importantes para nuestro cuerpo, sino también para los pequeños habitantes del intestino, nuestra microbiota intestinal.

Sushi. Arroz ligeramente dulce y aromatizado con caldo de algas y vinagre de arroz es la base del sushi. Pescado, mariscos, hueva de pescado tortilla de huevo, hortalizas y algas nori completan los diferentes tipos de esta comida japonesa recientemente popularizada en occidente. La pasta de rábano picante y la salsa de soja se añaden como ligeros toques de aliño. Entre bocado y bocado se intercalan láminas de gengibre encurtido para no confundir los sabores. Imagen: un tejido estampado de Robert Kaufman.
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Bacterias: el primer regalo de mamá
autor: Miguel Vicente
Nada más venir al mundo, los bebés pasan de un ambiente prácticamente estéril, en el que no han estado en contacto con ningún microbio, a un mundo en el que pululan bacterias, virus y otros microorganismos. El bebé es para ellos como un territorio sin dueño que se apresuran a colonizar. Para el recién nacido es de importancia vital que en su cuerpo se desarrollen las bacterias más adecuadas para ayudarle a vivir y a defenderse de otros microbios que pueden ser dañinos. Según se concluye de una reciente investigación, las primeras bacterias que recibimos al nacer son un regalo de nuestra madre y son diferentes según el parto ocurra de forma natural o por cesárea.

Nacimiento de San Juan Bautista. Fresco de Domenico Ghirlandaio, capilla Tornabuoni, Santa María Novella, Florencia. 1486-1490.
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Venter en 2010 comprueba de nuevo que Avery, ya en 1944, tenía razón
autor: Miguel Vicente
Otra vez más Craig Venter ofrece el espectáculo que periódicamente da anunciando la publicación en la revista Science de un experimento en el que el brillo de la tecnología utilizada y la repercusión mediática son más protagonistas que los planteamientos científicos. Esto ya no es sorprendente, lo que resulta curioso es que una vez más se repite el tratamiento desorbitado y, en algunos aspectos, erróneo, que los medios de comunicación dan a la noticia. Los resultados no establecen nuevos principios científicos, ni plantean teorías revolucionarias, son, eso sí, ejemplos de virtuosismo técnico. Ya en trabajos anteriores Venter había conseguido por un lado producir un genoma sintético, y por otro convertir a una especie en otra haciéndole un transplante de genoma, ahora ha combinado las dos técnicas y el resultado ha producido una bacteria casi idéntica a la que le ha servido de guía para sintetizar el genoma transplantado. Contado así queda muy lejos de los titulares que los medios de comunicación nos han estado suministrando. Y créame el lector que el experimento y el resultado han sido tal como lo digo.

“Urizen como Creador del Mundo Material” una ilustración de William Blake (1757 – 1827) para “Europa, una profecía”.
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Concurso de microbios: elección de representantes autonómicos
autor: Miguel Vicente
Leyendo un relato de Elio Schaechter, en su foro “Small Things Considered”, sobre la elección de microbios que representen a los diferentes estados de los Estados Unidos, se me ocurre que podríamos plantear en este foro algo similar para nuestro entorno. Algo así como el microbio patrón de cada autonomía. El Penicillium roquefortii para el asturiano queso de Cabrales, la levadura de flor para el andaluz vino de Jerez y alguna haloarquea para las salinas de Torrevieja del Levante son tan solo unos ejemplos. Seguro que los hay mejores, y también seguro que los lectores de “Esos pequeños bichitos” pueden contribuir a completar la lista para todas las autonomías.
Microbios regionales: miniaturas de un Belén Canario con los trajes típicos. Las parejas representan los trajes típicos de las islas: 01- Gran Canaria, 02- Tenerife, 03- La Gomera, 04- Lanzarote, 05- La Palma, 06- Fuenteventura, 07- El Hierro. La figuras no numeradas no tienen adscripción geográfica preferente. La talla de las figuras es de 4 cm. Obra de José Miranda, Artesanía Alborox de Pinos Genil, Granada.
Con todas las respuestas que reciba elaboraré una lista de los microbios patronos de este variado país que tienen la virtud de limitar con varios mares y extenderse por dos continentes. Por lo tanto se admiten propuestas que deben estar razonadas. ¿Lo podemos hacer en dos semanas?: hasta el 15 de junio.
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Las armas biológicas: ¿una amenaza para nuestra existencia?
autor: Mario Gómez Geisler*
Si no tenemos en cuenta a Caín, que según la tradición asesinó a su hermano con la quijada de un burro, los primeros humanos que usaron armas de naturaleza biológica debieron ser los cazadores que, empleando el humo producido por ramas verdes e hierbas húmedas, obligaban a los animales salvajes a abandonar sus cuevas. Pero también el hombre ha utilizado desde tiempos remotos humos, gases, vapores y nieblas artificiales para molestar a sus enemigos y obligarlos a abandonar sus fortalezas y rendirse. Porque, desde los primeros momentos de la historia, el ser humano ha sentido el impulso de luchar contra sus semejantes y para ello se ha valido de todo tipo de armas. En este artículo tratamos del uso de microorganismos o sus productos como instrumento letal, las que ahora llamamos armas biológicas, analizando su impacto en el planeta y las consecuencias de su uso. Bacterias como las que producen el ántrax o el cólera, virus como el de la viruela o el ébola froman parte del infame cuadro de honor de los patógenos que han atraído la atención como posibles armas de devastación humana.

Dendrobates azureus un tipo de rana venenosa de Sudamérica. Se la conoce como la rana veneno de dardo azul. El veneno acumulado en su piel se usa para emponzoñar la punta de dardos y flechas y así agravar el efecto de sus heridas. Foto Edgley Cesar.
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Vivir entre sal: los microbios halófilos
autora: Diana Regidor *
¿Hay algún ser capaz de vivir en el mar Muerto? Es un lugar mundialmente conocido por su alta concentración salina y se le llamó así porque se creía que ningún organismo es capaz de vivir en él. ¿Pero es eso cierto al cien por cien? Sabemos que no lo es, hay pequeñas excepciones, los llamados microorganismos halófilos (microbios amantes de la sal), capaces de crecer en soluciones salinas concentradas.

El embarcadero espiral en el Gran Lago Salado de Utah. Puede observarse el color rojizo que los microbios halófilos producen en el agua. En el centro de la espiral la imagen de una persona indica la escala de la escultura realizada en 1970 por Robert Smithson.
Concurso de escritura: alumnos de ESO nos cuentan algo sobre los microbios
autor: Miguel Vicente
Salvo para quienes prosiguen una carrera científica, el sistema educativo impone que la última ocasión en la que muchas personas reciben enseñanzas sobre temas científicos es el último curso de la ESO (Educación Secundaria Obligatoria), hacia los dieciséis años. Alcanzada la mayoría de edad solo un par de años después, tendrán que decidir sobre a quién otorgar su voto en elecciones en las que las opciones políticas plantean visiones muy diferentes, y a veces opuestas, sobre temas que requieren tener suficiente información científica para decidir de manera informada. Este curso, 2009-2010, con el patrocinio de la Fundación Jorge Juan, el foro “Esos pequeños bichitos” ha realizado en el IES Alpajés de Aranjuez un concurso de escritura de artículos sobre aspectos medioambientales y sanitarios de los microbios. El objetivo del concurso ha sido el animar a los alumnos del último curso de ESO para que se adentren en el mundo de los microbios relatando algún aspecto que les fuese particularmente atractivo.

Entrega de premios. Los alumnos del IES Alpajés que han participado en el concurso de escritura “Esos pequeños bichitos”, junto con el instigador del concurso.
A veces problemas complejos tienen una solución sencilla
autor: Julio García Rodríguez, Hospital Universitario La Paz
El 30 de Octubre de 1935, en el campo de aviación de Wright, en Dayton, Ohio, se presentó al ejército de los Estados Unidos el nuevo modelo de bombardero, el Boeing 299 que era una verdadera “fortaleza volante” capaz de llevar más bombas y de volar más rápido que sus competidores. El gigante tenía una envergadura de 103 pies (31,62 metros) con cuatro motores que duplicaban los utilizados hasta el momento. El avión despegó sin problemas, pero cuando estaba en el aire comenzó a perder altura, una de sus alas se incendió y se estrelló causando la muerte de parte de la tripulación. Cuando se investigaron las causas de lo ocurrido, se observó que el accidente no se había debido a ningún fallo mecánico sino a un error humano.

La aplicación de protocolos muy detallados, basados en comprobaciones exhaustivas de la calidad de los procedimientos, está ayudando a reducir sustancialmente los casos de infecciones hospitalarias en las UCI.
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Lecciones de un fracaso
autor: Miguel Vicente
A veces se puede aprender tantas cosas de los fallos como de los éxitos, pero raras veces los fallos son noticia. El caso de la empresa de biotecnología deCODE en Islandia parece la excepción. El número de genes con funciones cruciales en la salud humana que deCODE ha estudiado en la última década es tal que su único competidor son los laboratorios financiados por los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos. Pero no es lo mismo hacer descubrimientos científicos que hacerlos económicamente rentables, y los fallos del diseño de un plan de empresa viable, junto a la crisis financiera han acabado por agotar su capital de casi 500 millones de Euros llevándola a la bancarrota el pasado noviembre.

El cambista y su esposa. Óleo de Marinus Claeszon Van Reymerswaele en el Museo del Prado, datado en 1539.

