El Agua en Africa

Los problemas derivados de la gestión del agua son particularmente agudos en el continente africano. La carencia de agua potable es responsable de graves problemas de salud en la población general y principal causa directa de la elevada mortalidad infantil en la región. La falta de infraestructuras, la dispersión de los recursos y el hecho de que la mayor parte de la población se asiente en pequeños núcleos rurales sobre una gran extensión territorial, dificulta de forma extrema la solución al problema de falta de agua potable. Las deficiente gestión de las aguas residuales, la utilización de aguas subterráneas de baja calidad o la contaminación favorecida por el escaso control administrativo, son dificultades añadidas y a veces importadas. Los conflictos políticos son causa y consecuencia de todo lo anterior y contribuyen a enquistar el problema y a perpetuar el subdesarrollo.

 

[Roberto Rosal. Grupo de Ingeniería Química. Universidad de Alcalá]

Unos 300 millones de africanos  carecen de acceso a agua potable y al menos catorce países del continente sufren un déficit permanente de agua. De los cincuenta y cinco países cuyo consumo de agua potable por persona y día está por debajo del mínimo de cincuenta litros establecido por la Organización Mundial de la Salud, treinta y cinco de ellos están en África. Según la OMS, en un momento cualquiera, dos de cada mil personas – tres cuartas partes de ellas, menores de cinco años – sufren algún tipo de enfermedad relacionada con el consumo de agua contaminada o de mala calidad y la mitad de los africanos sufrirá en algún momento de su vida problemas de salud por esta causa. La diarrea es la consecuencia habitual del consumo de agua no potable y es una de las principales causas de mortalidad infantil al provocar deshidratación y acentuar las consecuencias de una mala nutrición crónica. Este escenario, sumado a la aparición de infecciones oportunistas, está detrás de más de las escandalosas cifras de mortalidad infantil registradas en muchos países en desarrollo. Para hacerse una idea de la magnitud del problema basta indicar que en Etiopía la mortalidad infantil (menores de cinco años) es del 16.4% (Fuente UNICEF datos de 2004, www.unicef.org/spanish/infobycountry/ethiopia_12162.html).

 

Esta situación no solo afecta muy negativamente al desarrollo educativo y a la salud de la población infantil, sino que provoca cuantiosas pérdidas económicas como consecuencia de la pérdida de capacidad productiva de los adultos y, a la larga, condena a los países que la sufren a permanecer en el subdesarrollo económico. La Comunidad Internacional ha intentado abordar este problema en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de Johannesburgo (2002) cuyo primer objetivo fue reducir a la mitad el número de personas sin acceso a agua potable y a unas condiciones higiénicas básicas al final del decenio 2005-2015 (http://www.un.org/spanish/conferences/wssd).

 

La gran dispersión de los recursos hídricos es una característica específica y evidente del continente africano. Mientras algunos países cuentan con un aporte hídrico relativamente estable, otros, como la zona desértica de Namibia y la costa del Cuerno de África, son fuertemente deficitarios. La mayoría de los países, sin embargo, se encuentran entre estos dos extremos y su principal problema es la falta de recursos para el desarrollo de infraestructuras con las que afrontar las sequías periódicas y distribuir agua a todos los núcleos de una población esencialmente rural y muy dispersa. Las cifras apoyan claramente este análisis y únicamente un 4% de los cuatro billones de metros cúbicos disponibles anualmente se utilizan efectivamente para consumo humano. Las ayuda en el desarrollo de infraestructuras básicas de conducción y saneamiento es, de hecho, una de las ocupaciones básicas de muchas ONG que operan en el continente. Véase, por ejemplo, el proyecto de la misión salesiana de Zway en Agenzia Fides – Agenzia della Congregazione per l’Evangelizzazione dei Popoli o las actividades de Oxfam Internacional en Oxfam International – Agua para todos en Etiopía.

 

Una consecuencia directa de la escasez de infraestructuras de captación de agua superficial es que tres de cada cuatro africanos utilizan agua subterránea como fuente básica de agua potable a pesar de que ésta no supone más de un 15% del total de los recursos hídricos aprovechables. Por otro lado la calidad de las aguas subterráneas es muy variable. En los países subsaharianos contienen con frecuencia arsénico y fluoruros, siendo este último un problema especialmente grave en los países que se disponen a lo largo de la falla del Rift. En ciertas zonas de Tanzania, Uganda, Etiopía o Kenia, son frecuentes aguas subterráneas con más de 20 ppm (mg/L) de fluoruro, cuando la  OMS recomienda evitar exposiciones crónicas superiores a 1.5 ppm (WHO guideline value for fluoride in water) con el fin de evitar la aparición de fluorosis (www.who.int/water_sanitation_health/diseases/fluorosis/en/).

 

A pesar de tratarse de un continente escasamente industrializado, otro de los grandes problemas relacionados con la gestión del agua es la contaminación favorecida por la escasa capacidad correctiva de las administraciones locales. En los países más desarrollados, como Sudáfrica, es frecuente la contaminación por residuos industriales y agrícolas tales como metales, pesticidas o fertilizantes; pero el principal problema lo constituye la falta de depuración de las aguas residuales urbanas, en países caracterizados por el desarrollo caótico de los barrios marginales de las grandes ciudades. Los problemas resultantes, por ejemplo, la aparición de brotes de cólera y tifus y la gastroenteritis endémica son una de las principales causas de mortalidad infantil en las zonas más pobladas del continente (www.redcross.org/news/in/health/010312cholera.html).

 

Las empresas occidentales no son ajenas a esta situación. Según la Asociación Etíope de Productores y Exportadores Hortícolas, treinta y dos compañías extranjeras operan en el sector de la producción de flores ornamentales, obviamente para exportación. Los ingresos procedentes de esta nueva industria suponen en Etiopía un 10% de los del café, la industria nacional por excelencia, y un volumen del empleo del que el país no puede prescindir. La foto muestra el canal del desagüe al lago Zway de las instalaciones de la multinacional holandesa Sher, la mayor productora de flores de África y que opera alquilando sus instalaciones a productores locales (Ethio Rose, Zway Rose, Meskel Flower y otros).

 

 

 

(Foto del autor)

 

Finalmente, no quedaría completo este somero resumen sin una referencia a los problemas de acceso de agua a los refugiados de los numerosos conflictos existentes en la zona (http://news.bbc.co.uk/2/hi/africa/4696335.stm) o los problemas políticos relativos a la gestión de recursos transfronterizos. Un ejemplo de esto último es la constante tensión entre Egipto, Sudán y Etiopía por las aguas del Nilo, que en su mayor parte proceden de este último país (http://www.sudantribune.com/spip.php?article562).

 

 

 

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