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Los primeros suelos y raíces de plantas terrestres: Repercusiones sobre el modelado terrestre primigenio

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Fuente: Dr Jinzhuang Xue, paleobiólogo de la Universidad de Peking en, líder del estudio y una simulación de sus paisajes

La noticia que os vemos a mostrar hoy se me antoja muy jugosa para todos aquellos interesados en el mundo de los suelos y la colonización de la tierra emergida por la vida. Se acaban de detectar en China, suelos fósiles de unos 410 millones de edad, mientras que los expertos pensaban que debieron formarse por primera vez, también en el periodo devónico, pero 20 millones de años después. Se trataría del cuerpo edáfico más antiguo detectado por la ciencia. Sin embargo, el contenido de la noticia va mucho más allá. La razón estriba en que, hasta ahora, se pensaba que las primitivas plantas terrestres que invadieron la superficie debieron esperar a que evolucionaran para desarrollar sistemas radiculares profundos. Por tanto, hasta ese “instante” de la historia geológica, los sedimentos y regolitos desnudos que antaño cubrían los continentes e islas eran arrastrados fácilmente al mar, sin que apenas pudiera hablarse de suelos en el sentido estricto del término, es decir el “ortodoxo”.  Pues bien, de lo que nos informa el estudio que abordamos hoy es que unas plantas ya extintas que evolucionaron a partir de los musgos y hepáticas, ya formaban por aquél entonces algunos tapices aéreos que lograron desarrollar sistemas de rizomas que alcanzaban “al menos” un metro de profundidad, consolidando los sedimentos cercanos a los cuerpos de agua terrestres (ríos, lagos, etc.), impidiendo así la erosión de los mismos y permitiendo el desarrollo de comunidades vegetales de alta resiliencia. En consecuencia, la historia que narramos abajo, también nos aporta una valiosa información en lo concerniente a la evolución de los sistemas radiculares de las plantas que anclan sus raíces  en los suelos, así como de los primeros ecosistemas suelo propiamente dichos, desde una perspectiva “ortodoxa”.  Sin embargo, el tema no termina aquí, ya que la estabilización de esas zonas húmedas de los continentes y archipiélagos afectó profundamente a los modelados geomorfológicos y regímenes fluviales.  Se supone que en un espacio geográfico desnudo o casi desnudos, como el de aquellos tiempos del Devónico, los sedimentos eran muy fácilmente arrastrados hasta los océanos, debido a que nada los protegía frente a los procesos erosivos. La aparición de los vegetales aludidos, favorecieron una protección contra la erosión de los márgenes fluviales, humedales, etc. Por tanto, haría unos 429 millones de años que aquellos paisajes comenzaron a retener los sedimentos que previamente eran arrastrados, formándose los primeros suelos profundos y dando lugar a una morfología y paisajes erosivos, mas o menos, semejantes a los actuales. Se trata pues de explicaos como se ha añadido un eslabón más al conocimiento que atesoramos sobre el origen de los suelos, los organismos que albergan, la evolución de las raíces y del propio paisaje. Hemos traducido dos notas de prensa sobre el resumen del propio artículo. En consecuencia, el texto de este post es más extenso de lo habitual, pero relacionado con otro, en el que también mostraremos que la concentración de oxígeno en la atmósfera surgió por la acción de los proto-suelos someros cubiertos de musgos y hepáticas (La Invasión de la tierra emergida por las plantas, los musgos y hepáticas generaron la atmósfera actual rica en oxígeno y los primeros proto-suelos). Dicho de otro modo, y no podía ser de otra forma, la historia de la Tierra emergida pasa ineludiblemente por entender la de los suelo, o la edafosfera, de las más variopintas formas y puntos de vista. Dejo ya la narración aquí, por cuanto el texto en inglés y español (pido disculpas de antemano por no pulir la traducción del último) es extensa y digna de ser leída en su totalidad). Eso si, os anticipo que algunos aspectos colaterales interesantes para aclarar los paisajes de suelos de hace 420 millones de años serán motivo de otro post. Que lo disfrutéis.

Juan José Ibáñez

Os dejo pues con todo este material…….

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La Predicción Del Cambio Climático a Nivel Regional (y su más que dudosa precisión)

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Global climate models do not easily downscale for regional predictions Fuente. Terradaily

 Allá por la década de los años 90 del siglo XX, el CSIC decidió que este impresentable administrador participara en el Primer Programa Nacional del Clima de España, y seguidamente que fuera Miembro de la Primera Comisión Nacional del Clima, que dicho sea de paso tan solo se reunió una vez.  En el grupo de trabajo en el que participaba, conocí a un famoso experto español que formó parte del IPCC durante más de un decenio, entablando una gran amistad que aun perdura. Hace pocos días cenábamos juntos, comentándome que los modelos de circulación general (para hablar en términos sencillos) no iban ya a aportar mucho más de lo publicado hasta la fecha. Si retrocedemos a aquellos años 90, cabe mencionar que el tamaño de los píxeles de tales modelos eran enormes, de unos 200 o 300 km de lado (si no recuerdo mal), por lo que las predicciones a escala regional, debían hacerse, por ejemplo, anidando los denominados “downscaling” estadísticos, que de hecho ya arrastraban las incertidumbres de los globales, añadiéndose pues otras nuevas, por lo que eran escasamente fiables, menor en el caso de las temperaturas y mucho más acusado a la hora de predecir las precipitaciones.

 Pues bien, en este sentido, los mentados constructos numéricos, no parecen haber mejorado mucho, como veremos a continuación, siendo un hecho que ha acabado  por reconocerse por los expertos en la materia, aunque no por sus usuarios, ya sean científicos o políticos.

  Ya os he comentado en post previos, mis serias dudas acerca de las proyecciones de estos modelos predictivos, lo cual no significa que niegue que “nos estemos calentando”.  Sin embargo, los modelos de circulación general a escala regional no soy útiles con vistas a predecir los futuros climas de un país o territorio, por lo que la creencia popular de que van a aumentar la temperatura y disminuir las precipitaciones por doquier no deja de ser más que una leyenda urbana, si nos referimos a espacios geográficos concretos aunque sean considerablemente extensos. Os expongo tan solo un ejemplo escrito en nuestra bitácora: “Cambio Climático: Hacía una Península Más Cálida o Más Fría. La Teoría del Recalentón”. Pero leer literalmente los siguientes fragmentos  lo redactado por los autores en agosto de 2016, es decir en la noticia que os mostramos completa al final de este post:

 “(…) Encontraron que las proyecciones de los cambios de temperatura con los modelos climáticos globales se hicieron cada vez más inciertos a escalas por debajo de aproximadamente 600 millas horizontales, una distancia equivalente a las anchuras combinadas de Pennsylvania, Ohio e Indiana. Mientras que los modelos climáticos podrían proporcionar información útil sobre el calentamiento global previsto para, por ejemplo, el Medio Oeste, la predicción de la diferencia entre el calentamiento de Indianápolis y Pittsburgh podría resultar inútil. Los cambios regionales en las precipitaciones resultan aún más difíciles de predecir, con estimaciones altamente inciertas a escalas inferiores a aproximadamente 1.200 millas, lo que equivale a la anchura combinada de todos los estados del océano Atlántico desde Nueva Jersey hasta Nebraska. La diferencia entre los cambios totales de lluvia en Filadelfia y Omaha debido al calentamiento global, por ejemplo, serían difíciles de evaluar. Los investigadores informan de los resultados de su estudio en la edición de agosto de “Advances in Atmospheric Sciences (…)”Los responsables políticos y partes interesadas usan la información de estos modelos para informar de sus decisiones”, dijo Mann. “Es crucial que entiendan la limitación de la información de las proyecciones de los modelos que pueden proporcionar a escala local.”.

  Si tiene dudas, mire en Internet un Mapa de los Estados de EE.UU. y calcule a ojo de pájaro las enormes distancias a las que se refieren los autores.

 Sorprende pues que en reuniones y convenciones internacionales, se siga soslayando gravísimamente este hecho. También resulta asombroso que una buena parte de los estudios científicos publicados acerca de los efectos del calentamiento climático en muchas regiones y países se soslaye también tal problema, dando por cierta, le mentada leyenda urbana. ¿No saben los investigadores la precisión de los ingenios sobre os que basan sus estudios y conclusiones?. Desgraciadamente parece ser que no, ya que de otro modo estarían incurriendo en un soberano fraude científico. Ahora bien, cuando más alarmistas sean los resultados de sus estudios antes se publicarán y en revistas de mayor impacto. Seamos claros, si en promedio el clima global del Planeta se calienta, bien pudiera suceder que en la región en la que usted vive, centro de unos años arrecie el frío o las precipitaciones, todo lo contrario de lo que la mayoría de los ciudadanos creen cierto, al leer la prensa.

 Ahora les ruego que relean el primer párrafo de este post, fruto de mi paupérrima experiencia, hará más de veinte años, y reflexionen en qué mundo vivimos, así como la cacareada objetividad de que hacen gala muchos de los que se autodenominan expertos sobre cambio climático. ¿Sin comentarios!.

 Juan José Ibáñez

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La Invasión de la tierra emergida por las plantas (musgos y hepáticas) generó la atmósfera actual rica en oxígeno y los primeros suelos o protosuelos.

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Musgos y hepáticas. Fuente: History of the Universe

 Como sabéis sobradamente los lectores más asiduos  a esta bitácora, la evolución de los suelos a lo largo de la historia de la Tierra, así como la repercusión de la edafosfera sobre la biosfera a través del tiempo, son dos temas que nos apasionan. Hasta ahora, la comunidad científica ha venido sosteniendo que La gran oxidación de hace 2,400 millones de años fue la responsable del oxígeno que caracteriza a la atmósfera reciente. Sin embargo, investigaciones recientes, aparecidas en agosto de 2016, apuntan a que aquél evento fue seguido por otro más reciente, siendo este último el responsable de los altos niveles de esta molécula en la atmósfera. Conforme a los autores, tal suceso, vital en la evolución de la biosfera y edafosfera, surgió justamente cuando las plantas primitivas invadieron la Tierra, alterando las rocas, liberando nutrientes, formando los primeros suelos y a la postre liberando el susodicho oxígeno.  Os he traducido entera la nota de prensa al español. Sin embargo, debido a mi sempiterna curiosidad sobre este asunto, leí también el artículo original, rico en detalles de cómo diversos nutrientes y en especial, fósforo, calcio y magnesio, comenzaron a desprenderse de las rocas al suelo. Considero que esos contenidos podrán ser de vuestro interés, por lo que también he traducido del suajili al español castellano parte del material del artículo original, que no de la noticia ofrecida por los gabinetes de prensa. 

 Sin embargo una advertencia a los interesados. Siendo el trabajo interesantísimo, debéis tener en cuenta que el estudio fue realizado, en parte, mediante simulaciones numéricas. Venimos defendiendo que la realidad es la realidad y que las simulaciones en principio no. Es decir, que las conclusiones obtenidas haciendo uso de modelos computacionales pueden corresponder quizás, aunque no siempre, con lo realmente ocurrido. En cualquier caso, el tema es apasionante.

 Juan José Ibáñez

Os dejo pues con los contenidos originales y traducidos……

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El asombroso misterio del carbón pirogenético (un nuevo biochar detectado entre los pueblos aborígenes de África)

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Carbón pirogenético. Fuente: colaje google imágenes

El título con el que pretendía presentar este post era el siguiente: “El Carbón pirogenético: Los pueblos aborígenes de África lograban mejorar la fertilidad de suelos pobres en nutrientes, alcanzando así una agricultura plenamente sustentable.” Pero realmente, el tema, deprimente en manos de la ciencia actual, resulta asombroso a la luz de la etnoagricultura y etnoedafología. Por esta razón, abajo os he traducido buena parte de la nota de prensa original en inglés, dejando material adicional sobre lo que ahora algunos denominan “pirogenético”. Pero vayamos al meollo del contenido. Ya os hemos hablado en numerosas ocasiones del biochar. En la foto podréis observar cómo ha ido creciendo vertiginosamente el número de artículos que las revistas de prestigio han publicado sobre el tema. Sin embargo, sus propiedades no logran emular las que atesoraban las Terras Pretas (Propiedades y Fertilidad del Biochar). Reitero que abajo tenéis una relación de todo lo publicado en esta bitácora desde que Francisco de Orellana habló por primera vez de ellas, tras su descubrimiento en la desembocadura del “Gran Rio”. El biochar fue desarrollado por los pueblos aborígenes de la Amazonia. Básicamente se trata de un tipo de transformación de la materia orgánica mediante el fuego, y “algo más” (a saber qué), de tal modo que tras añadirse al suelo le otorgaba de una fertilidad enormemente superior a la de los pobres suelos naturales de la región. Y tal enmienda, al parecer, lograba persistir durante cientos y/o miles de años. De este modo, territorios infértiles adquirían una fertilidad pasmosa. La ciencia moderna intenta descubrir el secreto, con vistas a poder obtener con nuestra portentosa tecnología lo que los indígenas hacían sin prácticamente ninguna. Años después, unos investigadores japoneses mostraron al mundo el biochar natural a baja temperatura de las culturas del Nepal. Pues bien, en la noticia de hoy se nos informa que algo parecido ha sido hallado en pueblos aborígenes del oeste de África. ¡Sí1, ellos también transformaban suelos improductivos en altamente productivos sin necesidad de tecnológica, enormes insumos de agroquímicos contaminantes y otras prácticas que a la postre han resultado insustentables. Si logramos esclarecer el secreto de aquellos que han venido denominándose “salvajes” en occidente, alcanzar la sustentabilidad y la soberanía alimentaria a nivel mundial podría considerarse como un objetivo viable y próximo en el tiempo. Varios aspectos resultan asombrosos cuando hablamos de este tema.

¿Cómo es posible que tras casi quince años de intentos para desentrañar tal enigma la ciencia actual sea impotente, con todo nuestro instrumental y bagaje científico?

¿Cómo es posible que se lograra tal hazaña en tres continentes distintos (América, Asia y África) por pueblos que todo indica que jamás mantuvieron comunicación alguna?. Empero un manejo y enmienda semejante dicen que fue practicado en lo denominados Jardines Preuropeos Maoríes de Nueva Zelanda, es decir en Oceanía. De ser así, tan solo en Europa (por lo menos hasta la fecha, según los estudios realizados), sus culturas ancestrales fueron incapaces de fabricar tal piedra filosofal. ¿Quién defiende pues la supremacía aria?

Resulta complicado asumir todo este entramado de hechos y desechos carbonizados.  Aquellos amantes del misterio, siempre podrán apelar a que unos extraterrestres, al ver tanta miseria humana en el pasado, nos ofrecieron este regalito. ¿O realmente  nuestros ancestros lograron de alguna forma, aun por descifrar comunicarse globalmente? De ser cierto todo lo publicado en las revistas científicas,  ¿cómo es posible que este tema no se haya convertido en una prioridad de primer orden mundial? ¿Por qué no se nos despide a todos los agrónomos y edafólogos en vista de nuestra incompetencia?  Un misterio detrás de otro. Una de tres; ¿O somos incompetentes, o somos imbéciles, o la ciencia agronómica actual demuestra ser sumamente ineficiente?.

Os dejo pues con el material nuevo y una relación de los post previos (que no todos) relacionados con el tema……

Juan José Ibáñez 

Ancient West African soil technique could mitigate climate change

by Brooks Hays
Sussex, England (UPI) Jun 16, 2016

An ancient soil-enrichment strategy practiced by West African farmers could boost agricultural yields across the continent and help farmers mitigate the negative effects of global warming.

For at least 700 years, villagers in West Africa have replenished nutrient-poor rain forest soils with charcoal and kitchen waste, transforming the lifeless dirt into rich, fertile compost.

A team of researchers from Europe, the United States and West Africa tested soil from dozens of sites in Ghana and Liberia and found 200 to 300 percent more organic carbon than unenriched soil. The scientists detailed their findings in the journal Frontiers in Ecology and the Environment.

Desde hace al menos 700 años, los habitantes de África Occidental han rellenado los suelos de la selva tropical y pobres en nutrientes con carbón vegetal y residuos de cocina, la transformación de la tierra sin vida en compost rico y fértil.

Un equipo de investigadores de Europa, Estados Unidos y África Occidental a testado el suelo de docenas de sitios en Ghana y Liberia, detectando entre 200 y 300 por ciento más de carbono orgánico del suelo que los no enriquecidos

Researchers say the fortified soils, which they’ve dubbed “African Dark Earths,” can better sustain intensive farming than other less fertile soils in Africa.

Mimicking this ancient method has the potential to transform the lives of thousands of people living in some of the most poverty and hunger stricken regions in Africa,” lead researcher James Fairhead, from the University of Sussex, said in a news release. “More work needs to be done but this simple, effective farming practice could be an answer to major global challenges such as developing ‘climate smart’ agricultural systems which can feed growing populations and adapt to climate change.”

Los investigadores averiguaron que los suelos enriquecidos por estos procedimientos y denominados Tierras oscuras Africanas, que pueden mejorar una agricultura intensiva que otros suelos menos fértiles de África.

“Imitando este el antiguo método que practican se tiene el potencial de transformar la vida de miles de personas que viven en algunas de las regiones más pobres y afectadas por el hambre en África” (….). “Queda mucho trabajo por hacer, pero esta simple práctica agrícola, eficaz podría ser una respuesta a los grandes retos mundiales, tales como el desarrollo de sistemas agrícolas sustentables que pueden alimentar a una población en aumento, a la par que secuestran carbono, lo cual favorece la adaptación al cambio climático “

Similarly rich soils, enhanced by ancient Amazonian farmers, have been found in South America, but their enrichment techniques aren’t yet known.

What is most surprising is that in both Africa and in Amazonia, these two isolated indigenous communities living far apart in distance and time were able to achieve something that the modern-day agricultural management practices could not achieve until now,” said lead study author Dawit Solomon, from Cornell University.

Del mismo modo, que los suelos mejorados (fertilizados o enmendados) antrópicamente por los antiguos agricultores de la Amazonía antiguos encontrados en América del Sur Las Terras Prettas do Indio, sus técnicas de enriquecimiento se desconocen.

Lo más sorprendente es que tanto en África como en la Amazonía, estas dos comunidades indígenas aisladas y enormemente alejadas entre sí fueron capaces de lograr algo que las prácticas actuales que practicamos hoy en día no logran emular.

“The discovery of this indigenous climate smart soil-management practice is extremely timely,” Solomon added. “This valuable strategy to improve soil fertility while also contributing to climate change mitigation and adaptation in Africa could become an important component of the global climate smart agricultural management strategy to achieve food security.”

700-year-old West African soil technique could help mitigate climate change
by Staff Writers; Sussex, UK (SPX) Jun 21, 2016

A farming technique practised for centuries by villagers in West Africa, which converts nutrient-poor rainforest soil into fertile farmland, could be the answer to mitigating climate change and revolutionising farming across Africa.

A global study, led by the University of Sussex, which included anthropologists and soil scientists from Cornell, Accra, and Aarhus Universities and the Institute of Development Studies, has for the first-time identified and analysed rich fertile soils found in Liberia and Ghana.

They discovered that the ancient West African method of adding charcoal and kitchen waste to highly weathered, nutrient poor tropical soils can transform the land into enduringly fertile, carbon-rich black soils which the researchers dub ‘African Dark Earths’.

From analysing 150 sites in northwest Liberia and 27 sites in Ghana researchers found that these highly fertile soils contain 200-300 percent more organic carbon than other soils and are capable of supporting far more intensive farming.

Professor James Fairhead, from the University of Sussex, who initiated the study, said: “Mimicking this ancient method has the potential to transform the lives of thousands of people living in some of the most poverty and hunger stricken regions in Africa.

“More work needs to be done but this simple, effective farming practice could be an answer to major global challenges such as developing ‘climate smart’ agricultural systems which can feed growing populations and adapt to climate change.”

Similar soils created by Amazonian people in pre-Columbian eras have recently been discovered in South America – but the techniques people used to create these soils are unknown. Moreover, the activities which led to the creation of these anthropogenic soils were largely disrupted after the European conquest.

Encouragingly researchers in the West Africa study were able to live within communities as they created their fertile soils. This enabled them to learn the techniques used by the women from the indigenous communities who disposed of ash, bones and other organic waste to create the African Dark Earths.

Dr Dawit Solomon, the lead author from Cornell University, said: “What is most surprising is that in both Africa and in Amazonia, these two isolated indigenous communities living far apart in distance and time were able to achieve something that the modern-day agricultural management practices could not achieve until now.

“The discovery of this indigenous climate smart soil-management practice is extremely timely. This valuable strategy to improve soil fertility while also contributing to climate-change mitigation and adaptation in Africa could become an important component of the global climate-smart agricultural management strategy to achieve food security.”

The study, funded by the Economic and Social Research Council, entitled “Indigenous African soil enrichment as a climate-smart sustainable agriculture alternative”, has been published in the journal Frontiers in Ecology and Environment can be found here.

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Volume 14, Issue 2; March 2016; Pages 71–76; Research Communications

Indigenous African soil enrichment as a climate-smart sustainable agriculture alternative

Authors: Dawit Solomon, et al., First published: 1 March 2016Full publication history; DOI: 10.1002/fee.1226View/save citation

Abstract

We describe for the first time a current indigenous soil management system in West Africa, in which targeted waste deposition transforms highly weathered, nutrient- and carbon-poor tropical soils into enduringly fertile, carbon-rich black soils, hereafter “African Dark Earths” (AfDE). In comparisons between AfDE and adjacent soils (AS), AfDE store 200–300% more organic carbon and contain 2–26 times greater pyrogenic carbon (PyC). PyC persists much longer in soil as compared with other types of organic carbon, making it important for long-term carbon storage and soil fertility. In contrast with the nutrient-poor and strongly acidic (pH 4.3–5.3) AS, AfDE exhibit slightly acidic (pH 5.6–6.4) conditions ideal for plant growth, 1.4–3.6 times greater cation exchange capacity, and 1.3–2.2 and 5–270 times more plant-available nitrogen and phosphorus, respectively. Anthropological investigations reveal that AfDE make a disproportionately large contribution (24%) to total farm household income despite its limited spatial extent. Radiocarbon (14C) aging of PyC indicates the recent development of these soils (115–692 years before present). AfDE provide a model for improving the fertility of highly degraded soils in an environmentally and socially appropriate way, in resource-poor and food-insecure regions of the world. The method is also “climate-smart”, as these soils sequester carbon and enhance the climate-change mitigation potential of carbon-poor tropical soils.

Artículo original en acceso abierto sobre Suelos pirógenéticos o biochar.

Pyrogenic carbon (PyC; includes soot, char, black carbon, and biochar) is produced by the incomplete combustion of organic matter accompanying biomass burning and fossil fuel consumption. PyC is pervasive in the environment, distributed throughout the atmosphere as well as soils, sediments, and water in both the marine and terrestrial environment. The physicochemical characteristics of PyC are complex and highly variable, dependent on the organic precursor and the conditions of formation. A component of PyC is highly recalcitrant and persists in the environment for millennia. However, it is now clear that a significant proportion of PyC undergoes transformation, translocation, and remineralization by a range of biotic and abiotic processes on comparatively short timescales. Here we synthesize current knowledge of the production, stocks, and fluxes of PyC as well as the physical and chemical processes through which it interacts as a dynamic component of the global carbon cycle.

Algunos de los muchos post previos sobre los orígenes del biochar y sus propiedades

Biodiversidad, Culturas Prehispánicas y Suelos (¿Mito de los Bosques Primigenios en la Amazonía?)

Cultivos de Tala y Quema en el Amazonía (Chamiceras) y la Calidad del Suelo

Francisco de Orellana y la Cultura Perdida del Amazonía: Del Origen de las Terras Pretas a los Fertilizantes del Futuro

Terras Pretas del Amazonas: Distribución y Características Generales

Terras Pretas: Propiedades y Fertilidad (Biochar o Agrichar)

Biocarbón, Fertilidad de Suelos y Cambio Climático

Biochar, Cambio Climático, Secuestro de Carbono, Suelos y Marketing Empresarial

Biochar Personalizados Para todo tipo de Suelos y Cultivos

Fertilizantes Nitrogenados, Óxido Nitroso, Contaminación y Cambio Climático

Los Jardines Preuropeos Maoríes de Nueva Zelanda, sus Antrosoles, manejo y biocarbones (Biochar)

 Todo lo que no sabemos del Biochar y ni tan siquiera nos hemos planteado (Una conjetura acerca de su origen y función)

El Biochar, Inteligencia Militar, Espionaje Masivo entre las fuerzas del  bien y del Mal en el Seno del Suelo

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El misterio del maíz o Cintle entre el Anáhuac y el Tahuantinsuyo (Régulo León Arteta)

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Pinturas Rupestres – Toca da Esperança, Brasil. Fuente: http://enoqueviola. blogspot. mx/ 2013/04/central-bahia-epicentro-da-arqueologia.html

Palma Pupunha, Bactris gasipaes Kunth, Cortesía de Alex  Popovkin, Bahia, Brasil www.flickr.com

Maíz moderno y Teozintle tomado de Evie Rynkiewicz: http://itsabouttheecology.blogspot.mx/2011_09_01_archive.htm Cabeza Quetzal papalotl rodeada de hojas de maíz. de la populosa urbe Teotihuacana. http://arquehistoria.com/wp-content/uploads/2013/04/quetzalcoatl-teotihuacan.jpg

En la Masas Continentales Americanas existieron varias áreas culturales. Hasta donde ahora sabemos sobresalieron el Anáhuac y el Tahuantinsuyo. El primero comprendió el centro de México y Centroamérica, el segundo la cordillera Andina. Aunque estas culturas son relativamente recientes, ya que se están observando la concurrencia de muestras de actividad humana, de más de 200 000 años, como en Valsequillo, Puebla, México y Toca da Esperança, Brasil.

Por otra parte, se determinó que hace 65 Millones de años, en el Cenozoico (vida reciente), aparecieron los primates, cuando el continente sudamericano estaba casi unido al africano. En el Mioceno aún se encontraban muy próximos, por lo que sus respectivas biotas eran bastante similares. Así el reciente descubrimiento de dientes de monos, de hace veintiún millones de años, en América del norte, procedentes de Sudamérica, según Bloch y colaboradores, si bien no confirma la presencia de nuestros ancestros homínidos, si plantea tal posibilidad. Porque somos “bicho” curiosos por naturaleza, hasta que nos llevan a la escuela, parafraseando a Bernard Shaw.

Mientras que en Eurasia, a menudo, se privilegió el pastoreo y el monocultivo extensivo, América lo fue la agricultura intensiva y diversificada, favorecida en parte por ser la región más húmeda del planeta. Así los Collaguas en el cañón del Colca, perfeccionaron al extremo, en seis mil hectáreas, el sistema de riego de cultivo en terrazas, sostenidas por las raíces de la vegetación natural <arboles> y así el antiguo Perú dio de comer a todos sus habitantes según Brailovsky.

El cultivo del maíz (Esta palabra se deriva de mahiz para los taino (nobles) una de las ramas de los Arawaks caribeños) en la llamada milpa, es uno de los ejemplos más conocidos de la diversificación de la domesticación de vegetales de este continente. La obtención de esta última especie es una de las hazañas sin parangón mundial, de los anónimos fitomejoradores nativos y, reconocida como patrimonio de la humanidad. Aunque el nombre más cercano al original en náhuatl (una de las lenguas dominantes en el Anáhuac) es Centli. Esta labor la han devaluado, aun personajes de estas tierras como el porfirista mexicano Alonso de Bulnes, ninguneando al maíz frente al trigo. Por otra parte, resulta que el manejo humano de esta especie, ha sido de tal magnitud que junto con la Palma Pupunha brasileña, que ya no se pueden reproducir sin la intervención humana.  

Con todo y ello, el maíz criollito autodevaluándose, como lo llaman algunos campesinos mexicanos, o maíces criollos como algunos “técnicos” ignorantes mentan, para diferenciarlos de sus “mejorados” atasoran un tan enorme como denostado valor alimentario y nutricional. Aunque estas especies han beneficiado durante milenios a muchos humanos en el mundo, sus semillas se encuentran en peligro de ser propiedadas por unos mercachifles inescrupulosos, acto que no deja de ser pura piratería.

En la milpa, desde la prehispanidad, se cultivan simultáneamente semillas seleccionadas de cosechas anteriores de cecentli (En náhuatl como en latín, la repetición de la primera silaba, significa pluralidad) de periodo corto, medio y largo, leguminosas como el frijol (Phaseolus vulgaris) y cucurbitáceas como la calabaza (Cucubita pepo). Estas tres especies se aprovechan maduras y aun inmaduras, pero de la última hasta sus flores. Muchas plantas que para algunos son malezas, también son aprovechadas como alimento humano. Algunas resultan ser ricas en Omega 3, como las verdolagas (Portulaca oleracea) o en proteínas como los quelites (Chenopodium sp.). Mención aparte merecen, los aromáticos y sabrosos jitomates (Lycopersicum sp.) y chiles silvestres (Capsicum sp.) Además no debemos olvidarnos de numerosas plantas medicinales como lo es la (Árnica), etc.

La siembra de semillas de centli con tres periodos de cultivo, como nos compartía el insigne etnobotánico Efraim Hernandez Xolocotzi, es una estrategia de sobrevivencia. Planta de ciclo corto, permite asegurar una cosecha aun en caso de sequía. Mientras que los monocultivos del centli, de un solo ciclo, son aberraciones comerciales y antiecológicas proclives al abuso de agroquímicos.

 

La certeza de la antigüedad del cultivo del centli y su localización en el Anáhuac, se encuentra fuertemente limitada por la facilidad de su degradación, aun de los populares, entre los arqueólogos, granos de polen. A los cecentli silvestres se les atribuye una antigüedad de 80 mil años. Posiblemente, la hazaña de su mejoramiento genético, ocurrió en las alturas del sur de México y Centroamérica. Resulta innegable su relación con el teocintle. Hacia finales del siglo XIX, aún su cultivaban en Chihuahua, para mejorar la producción del centli según nos narraba Lumholtz.                                                   

Hasta hace poco tiempo, se reconocía que los restos más antiguos procedían de Guilá Naquitz, Oaxaca, con 5.400 años de edad, habiéndose detectado polen en San Andrés (México) por los arqueólogos datado de aproximadamente 5.100 años, en Tabasco (México). Sin embargo, las fitolitas del centli en la Amazonia ecuatoriana, fueron fechados con 5. 300 años a. n. e. Al perecer llegó a Panamá (¿cultura Coclé?) hace más de 7.000 años, donde tuvo una gran transformación y regresó a centro y Norteamérica, como al resto de Sudamérica. Así, en Huachichocama (Argentina), se encontraron indicios del centli asociados al chile, o frijol en un estrato de entre 7.670 a 6.720 años de antigüedad.

Además de la hazaña del mejoramiento, está la biotecnología, en la nixtamalización, es decir la cocción del centli con solución de cal, que disminuye ligeramente el contenido de vitaminas, almidón y la solubilidad de la proteína del maíz. Sin embargo tan proceso aumenta la biodisponibilidad de aminoácidos, fósforo, calcio,  fibra soluble y almidón resistente. Al disminuir el contenido de ácido fítico, mejora la absorción de minerales. La nixtamalización además eleva la disponibilidad de niacina, eliminando el desarrollo de la pelagra. 

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Certificación de Suelos: Alimentos Sanos

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Suelos sanos para lograr la salud de la Población. Fuente: FAO

 Cuando leo noticias sobre qué tal o cual alimento es bueno para la salud, por las razones de que sea, siempre albergo muchas dudas, aun soslayando que se trate de una moda o dude de los ensayos y protocolos utilizados con vistas a alcanzar tales conclusiones.  La razón es muy simple. Los vegetales asimilan los nutrientes del suelo, por lo que la composición química de los primeros depende de los segundos. Los investigadores sobre estas materias suelen soslayar este hecho, actitud que se me antoja incomprensible. Los ensayos se hacen sobre plantas recogidas en un cierto momento y lugar, por lo que no todos ellos atesoran los mismos elementos químicos. A menudo faltan o escasean, quizás los nutrientes y micronutrientes que los hace tan “saludables”. Otras veces pueden estar contaminados por productos o moléculas tóxicas, siendo pues el remedio peor que la enfermedad. Un ejemplo en el que se insiste muy a menudo es el consumo de pescado azul rico en  ácido graso omega 3 por sus beneficios contra las enfermedades vasculares, depresiones y desarrollo del cerebro de los infantes, entre otras de las numerosas bondades que se les presuponen. Ahora bien, si los nutricionistas no dejan de hacer énfasis en el consumo de estos frutos que nos otorga el mar, los toxicólogos alertan de la acumulación de metales pesados, etc. en muchos de ellos y como corolario del peligro que su alto consumo representa para la salud. ¿En qué quedamos? Obviamente, dependiendo de donde se realice la pesca la carga tóxica será mayor o menor, aunque el ciudadano lo desconoce.  Pues bien, lo mismo ocurre con el suelo y los vegetales, y la noticia de hoy da cuenta de ello, entre otros muchos ejemplos que fácilmente son detectables en Internet. Por lo tanto, no basta en absoluto inducir al ciudadano a que consuma determinados tipos de alimentos, si estos no atesoran los elementos químicos y moléculas que “en teoría deberían tener”. Para que una planta recomendada se consuma con las garantías que se les presuponen los galenos y nutricionistas en general, es necesario que crezcan sobre suelos que contengan los nutrientes asimilables adecuados. Por lo tanto, habría que analizar la composición química de los comestibles. Cuando un producto comienza a ser muy demandado, casi con toda seguridad, se cultivará en otros lugares, fuera de su ámbito geográfico natural, en suelos que pueden o no otorgarle los elementos químicos requeridos con vistas a que su consumo ofrezca a la salud las mentadas bondades.  ¿Se realiza este tipo de control?. ¡Francamente lo dudo!. No se trata constatar los valores “tradicionales de referencia”, sino los que realmente tienen al ser cultivados y comercializados en espacios geográficos distantes. 

 La noticia que analizamos hoy (Niveles bajos de selenio se asocian con el desarrollo de cáncer de hígado) es una clara muestra de ello. Como veréis seguidamente, la nota de prensa asevera que “Cuando el selenio está por debajo de los niveles óptimos, el aumento de su ingesta puede ser una estrategia más para la prevención del cáncer de hígado, además de evitar el consumo de alcohol, mantener un peso corporal saludable y dejar de fumar“. Francamente lo del tabaco no lo entiendo, aunque en esta ocasión resulta irrelevante. Del mismo modo también se da cuenta de que: “en 2012, se estima que ha habido 782.000 nuevos casos de cáncer de hígado en el mundo. Es la segunda causa más común de muerte por cáncer, siendo responsable de casi 746.000 fallecimientos en el mismo año; el 9,1% de todas las muertes relacionadas con el cáncer ese año (…) La incidencia de cáncer de hígado está aumentando en los países desarrollados (….). Pero a lo que vamos. Conforme a la noticia: El selenio es un micronutriente mineral que se encuentra en alimentos como (….). Sin embargo, los niveles de selenio en los alimentos dependen en gran medida de los niveles de selenio en el suelo donde se cultiva la comida y los animales pastan”.

 Los niveles en el suelo tienden a ser bajos en muchas regiones de Europa, lo que contribuye a reducir los niveles corporales de este elemento en comparación con las personas que viven en regiones con mayores concentraciones del mismo en el suelo, como América del Norte. En humanos, el selenio es esencial, sobre todo para el funcionamiento eficaz del sistema inmune y en el control de los procesos oxidativos relacionados con el desarrollo del cáncer (…) Los niveles en el suelo tienden a ser bajos en muchas regiones de Europa, lo que contribuye a reducir los niveles corporales de selenio en comparación con las personas que viven en regiones con mayores concentraciones de selenio en el suelo (..). En humanos, el selenio es esencial, sobre todo para (…)”. Pues bien, si esto es así, habría que enmendar los campos de cultivo con este micronutriente, pero también analizar, conforme a las condiciones del medio edáfico, su biodisponibilidad para que sea absorbido por las raíces y acumulado en las proporciones adecuadas en los alimentos.

 Reitero que este tema es archiconocido desde hace muchos decenios, conociéndose regiones en donde ciertas afecciones y enfermedades azotan a la población, debido a que en el medio edáfico escasean algunos nutrientes concretos”. Pues bien, en un mundo en que se intenta que el ciudadano consuma alimentos sanos y en especial algunos de ellos por sus “magníficas cualidades”,  todos nosotros deberíamos estar informados de si su composición química y bioquímica resulta ser la adecuada. Podemos pues analizar los alimentos, pero también certificar que los suelos en donde se han producido atesoran las cualidades adecuadas, entre las que por supuesto debe contemplarse la ausencia de elementos tóxicos de cualquier tipo.

 Por todo ello, no resultaría baladí, sino todo lo contrario, certificar la calidad de los suelos en donde se van a producir los alimentos “concretos” para el consumo humano. De no ser así, hasta las recomendaciones de los nutricionistas, marketing comercial,  y propaganda gubernamental pueden ser contraproducentes.

 Dicen que “somos lo que comemos”, empero la calidad de la ingesta depende de la del suelo. Francamente, no veo atisbo de una adecuada cultura científica, acorde con la propaganda que suele leerse, que ofrezca las necesarias garantías con vistas a alcanzar una alimentación saludable, como es el caso de los sabrosos pescados ricos en ácido graso omega 3., pero a veces también de altas concentraciones de metales pesados y otros tóxicos. Y dicho esto, puedo llegar a pensar que muchas de las recomendaciones nutricionistas penden de una cuerda muy floja.Ahora que se ha puesto de moda en Europa el consumo de Quínoa, por sus valores nutricionales, cabe preguntarse, ¿persisten cuando se cultivan  de forma industrial bajo otras condiciones edáficas?. Realmente su consumo en estas últimas condiciones es tan beneficioso para la salud, como nos publicitan?.

 ¿Porque no pues una certificación de los suelos y sus propiedades de donde provienen los alimentos?, ya que unos pueden ser mejor que otros con vistas a que produzcan los ansiados vegetales saludables de “una determinada especie”. Cada planta requiere una composición química del suelo determinada, ya que como los humanos no todas son iguales.

 Juan José Ibáñez

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El Microbioma del Suelo (un ejemplo de las praderas norteamericanas)

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Las extensas paraderas de Kansas. Fuente: Colaje Google imágenes

 La nota de prensa de la que vamos a hablar hoy nos informa de la enorme diversidad de especies bacterianas  en las extensas praderas de Kansas. Para ilústralo escojamos tres breves fragmentos: “el suelo es testigo de la increíble diversidad y el caos de la vida dentro de incluso el puñadito más pequeño de tierra. Sólo una cucharadita de suelo de Kansas contiene decenas de miles de especies microbianas” (…) “Jansson considera que la labor de desentrañar las comunidades microbianas del suelo resulta ser una tarea especialmente difícil ya que existe una diversidad enorme. Los científicos estiman de 50 a 100 veces más especies microbianas las que habitan una muestra de suelo típico que  en el intestino humano. Además, la mayoría de los microbios del suelo nunca han sido cultivados en un laboratorio en el que se podrían estudiar a fondo” (…).  “El suelo es uno de los ecosistemas más complejos y diversos del planeta. Es un sustrato tridimensional complejo; No hay nada que se le parezca. Ya os hemos ido informando acerca de la extraordinaria diversidad de los organismos del suelo. Empero hablar de especies bacterianas resulta ser un tema más que espinoso, yo diría que es como andar por arenas movedizas, o navegar por aguas turbulentas, como podréis por ejemplo ver aquí: genómica bacteriana”. Por lo tanto la pregunta/respuesta  del millón de euros sería pues: ¿cómo se puede cuantificar la diversidad de bacterias de un volumen dado del suelo, si no disponemos de un concepto aceptado de las mismas, como ocurre con todos o casi todos los procariotas?. Empero cuando la maquinaria de la secuenciación masiva de los “toca genes” se pone en marcha, no hay falta de conceptos que les frene. Ellos estiman la variedad genética, es decir el microbioma del suelo en su conjunto, para a la postre señalar que existen tropecientas mil especies. Punto y final.  ¿Y qué ocurre con la  de la enorme promiscuidad que implica el flujo horizontal de genes entre bacterias que no se encuentran estrechamente vinculadas desde el punto de vista filogenético?. Al parecer ¡les da igual! (La Extraordinaria Genética de los Microorganismos del Suelo).

Personalmente me interesa, como a casi todos los lectores el microbioma del suelo. Ahora bien este es un problema y la diversidad de especies otro distinto, hasta que alguien desenrede la enmarañada madeja, o acierte milagrosamente a regalarnos con un concepto de especie apto para todo al árbol de la vida.  Y hoy por hoy no se atisban respuestas en el horizonte.

 En cualquier caso, debido al perfeccionamiento de los progresos realizados para las secuenciaciones masivas del genoma de las muestras, así como de su velocidad de procesamiento, los “toca genes” se asombran de todo.  Y así conforme mejoran estas técnicas instrumentales y se exploran más hábitats y muestras, más cara de bobos se les pone y más tonterías redactan en la literatura científica (ver por ejemplo el post El Microbioma del Suelo en Central Park (Nueva York).  Por lo tanto, y por citar un caso cualquiera, si un día, a un equipo de investigadores se le “escurre” la hedionda idea de estudiar los virus que contienen  las aguas residuales, no debe extrañarnos en absoluto que nos vengan a decir algo así como: Hallado el Mayor Punto Caliente de biodiversidad Vírica del Planeta: Las Aguas Residuales”. Un paper más en una revista de campanillas, una muesca a añadir al revolver del pistolero. Entre toda esta la retórica que podréis leer en la nota de prensa original que se esconde una única novedad que resulta ser: “(…) incluyen la primera reconstrucción del genoma completo de un solo microbio en un muestra de suelo complejo. Otros grupos han reconstruido los genomas completos de los microbios de ambientes menos complejos, incluidas las minas, tapetes microbianos, y el microbioma humano”. Es decir aislaron un microrganismo, según ellos “entre miles”, para a la postre secuenciar su genoma. Punto y final. El resto de las cifras son tan poco creíbles que no merece la pena discutirlas. Mucho peor son otros papers que, a partir de datos de la misma naturaleza, intentan vendernos una cuantificación de la diversidad funcional de las comunidades microbianas. Quien conozca bien los temas relacionados con la biología edáfica sabrá, sin lugar a dudas, que esta última es enorme, aunque su cuantificación rigurosa no deje de ser más que una quimera.

 Realmente estas cifras son improcedentes e irracionales. Sin embargo, los análisis comparativos de los microbiomas del suelo, que se basen en las mismas técnicas e intensidad de muestreos, si deben aportar información valiosa. No hablemos pues de diversidad de especies sino de la variabilidad o variedad del microbioma. Empero en la ciencia actual, los investigadores priman impresionar al público en lugar de ofrecerle contenidos honestos, sinceros. Y así lo que podría ser importante y relevante, por efecto del “publica o perece”, se transforma en información irrelevante, confusa y confundente. Abajo os dejo con la nota de prensa, traducida rápidamente (por lo que padece de defectos), pero que os mostrará cuanta morralla puede leerse en la prensa científica actual.

Juan José Ibáñez

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Sobre las Plantas insectívoras y la pobreza en nutrientes de los suelos El caso de Venus atrapamoscas y…)

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Dionaea muscipula: Fuente ebay

 No suelo encabezar los títulos de los post utilizando palabras como “sobre” o “acerca de”. Sin embargo considero que en este caso resulta bastante apropiado, por cuanto lo que vamos a comentar hoy, usando una noticia reciente (Científicos europeos descubren cómo la venus atrapamoscas se convirtió en una planta depredadora) debe corroborarse. Y si finalmente se llegara a esta conclusión, se trataría de una noticia interesante y que concierne a los edafólogos y biólogos de suelos. Nos referimos a un estudio realizado sobre una especie concreta entre las relativamente numerosas plantas insectívoras (como por ejemplo las pertenecientes al género Drosophyllum, que en la  Península Ibérica y norte de áfrica, atesora al menos una especie endémica:  Drosophyllum lusitanicum). No obstante la noticia aparecida concierne a otra especie: Dionaea muscipula, conocida popularmente como Venus atrapamoscas. Seré muy breve ya que hace décadas que deje de estudiar anatomía y fisiología vegetal.  Lo que propone el estudio que abordamos hoy es que “posiblemente” muchas o algunas de las plantas actualmente insectívoras, pudieron evolucionar hasta tal tipo de alimentación al adaptarse a suelos pobres en nutrientes, extrayendo de los insectos, los nutrimentos que no puede obtener del medio edáfico. Parte del sistema, es decir la trampa, provendría de antiguas hojas, mientras que, las glándulas que descomponen su  cuerpo lo harían de antiguas raíces que, de este modo, cambiarán sus hábitos desde la absorción de nutrientes en el medio abiótico a ser depredadoras en el aéreo. Obviamente, no he encontrado más información ya que se trata del primer estudio de esta línea de investigación. No obstante he revisado en Internet dos géneros que personalmente conocía, y en ambos se mentaba que su hábitat incumbía a suelos con pobreza de nutrientes y a menudo encharcados. Desconozco si existe una convergencia adaptativa que afecta a diferentes taxones separados filogenéticamente, o no. Sea como sea, todo sugiere que el mundo vegetal encuentra soluciones como para adaptarse a cualquier tipo de suelos, en término de tiempos evolutivos. Abajo os dejo la noticia original y parte del material que he visitado en Internet.   

 Continua……..

Juan José Ibáñez

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El Microbioma del Suelo (ejemplo de las praderas norteamericanas)

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Las extensas paraderas de Kansas. Fuente: Colaje Google imágenes

 La nota de prensa de la que vamos a hablar hoy nos informa de la enorme diversidad de especies bacterianas  que acaece en las extensas praderas de Kansas. Para ilústralo escojamos tres breves fragmentos: “el suelo es testigo de la increíble diversidad y el caos de la vida dentro de incluso el puñadito más pequeño de tierra. Sólo una cucharadita de suelo de Kansas contiene decenas de miles de especies microbianas” (…) “Jansson considera que la tarea de desentrañar las comunidades microbianas del suelo resulta ser una tarea especialmente difícil ya que existe una diversidad enorme. Los científicos estiman de 50 a 100 veces más especies microbianas habitan una muestra de suelo típico que el intestino humano. Además, la mayoría de los microbios del suelo nunca han sido cultivados en un laboratorio en el que se podrían estudiar a fondo” (…).  ”El suelo es uno de los ecosistemas más complejos y diversos del planeta. Es un sustrato tridimensional complejo; No hay nada que se le parezca“. Ya os hemos ido informando acerca de la extraordinaria diversidad de los organismos del suelo. Empero hablar de especies bacterianas resulta ser un tema más que espinoso, yo diría que es andar por arenas movedizas, o navegar por aguas turbulentas, como podréis por ejemplo ver aquí: genómica bacteriana”. Por lo tanto, la pregunta/respuesta  del millón de euros sería pues: ¿cómo se puede cuantificar la diversidad de bacterias de un volumen dado del suelo, si no disponemos de un concepto aceptado de las mismas, como ocurre con todos o casi todos los procariotas?. Empero cuando la maquinaria de la secuenciación masiva de los “toca genes” se pone en marcha, no hay ausencia de concepto que les frene. Ellos estiman la variedad genética, es decir el microbioma del suelo en su conjunto, para a la postre señalar que existen tropecientas mil especies, conforme a ciertos criterios más o menos cuestionables.  Punto y final. ¿Y qué ocurre con la  de la enorme promiscuidad que implica el flujo horizontal de genes entre bacterias que no se encuentran estrechamente emparentadas desde un punto de vista filogenético?. Al parecer ¡les da igual! (La Extraordinaria Genética de los Microorganismos del Suelo).

 Personalmente me interesa, como a todos, el microbioma del suelo. Ahora bien este es un problema y la diversidad de especies otro distinto, hasta que alguien desenrede la enmarañada madeja, o acierte milagrosamente a regalarnos con un concepto de especie apto para todo al árbol de la vida.  Y hoy por hoy no se atisban respuestas en el horizonte.

 En cualquier caso, debido al perfeccionamiento de los progresos realizados para las secuenciaciones masivas del genoma de las muestras, así como de su velocidad de procesamiento, los “toca genes” se asombran de todo, como los niños en la más tierna infancia.  Y así, conforme mejoran estas técnicas instrumentales y se exploran más hábitats y muestras, más cara de bobos se les pone y más tonterías redactan en la literatura científica (El Microbioma del Suelo en Central Park (Nueva York)).  Por ejemplo, si un día, a un equipo de investigadores se le “escurre” la hedionda idea de estudiar los virus que contienen  las aguas residuales, no debe extrañarnos en absoluto que nos vengan a decir algo así como: Hallado el Mayor Punto Caliente de biodiversidad Vírica del Planeta: Las Aguas Residuales”. Un paper más en una revista de campanillas, una muesca a añadir al revolver del pistolero. Entre toda la retórica que podréis leer en la nota de prensa original se esconde una única novedad que resulta ser: “(…) incluyen la primera reconstrucción del genoma completo de un solo microbio en un muestra de suelo complejo. Otros grupos han reconstruido los genomas completos de los microbios de ambientes menos complejos, incluidas las minas, tapetes microbianos, y el microbioma humano”. Es decir aislaron un microorganismo, según ellos “entre miles”, para a la postre secuenciar su genoma. Punto y final. El resto de las cifras son tan poco creíbles como para merecer la pena discutirlas. Mucho peor son otros papers que, a partir de datos de la misma naturaleza, intentan vendernos una cuantificación de la diversidad funcional de las comunidades microbianas. Quien conozca bien los temas relacionados con la biología edáfica sabrá, sin lugar a dudas, que esta última es enorme, aunque su cuantificación rigurosa no deje de ser más que una quimera a día de hoy.

 Realmente estas cifras son improcedentes e irracionales. Sin embargo, los análisis comparativos de los microbiomas del suelo, que se basen en las mismas técnicas e intensidad de muestreos, si deben aportar información valiosa. No hablaremos pues de diversidad de especies sino de la variabilidad o variedad de los microbiomas. Empero en la ciencia actual, entre los investigadores priman más epatar al público, que ofrecerle contenidos realmente novedosos, honestos, sinceros. Y así lo que podría ser importante y relevante, por el efecto del “publica o perece” se transforma en información irrelevante, confusa y confundente. Abajo os dejo con la nota de prensa, traducida rápidamente (por lo que padece de defectos), pero que os mostrará cuanta morralla puede leerse en la prensa científica actual.

 Juan José Ibáñez

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Pérdida de Biodiversidad, Gran Peligro de la Humanidad

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Fuente: Shell Ethics

Cuando tenía once años, recuerdo que en un ejercido del colegio se nos pedía que definiéramos en pocas palabras a otro compañero. Y como éramos muy “ocurrentes”, si la criatura estaba gorda espetábamos frases como “la obesidad, gran peligro de la humanidad”, y en mi caso, por ser de taya menuda alguien exclamo “la esencia buena en frascos pequeños”, mientras que otro niño ubicado por las últimas filas apostilló:…. “y el veneno…….” . Y de esto va la asombrosa noticia de la que vamos a hablar hoy, que no tiene desperdicio: “La biodiversidad ha caído por debajo del umbral seguro por el uso del suelo”. Pero no se equivoquen, no hablamos de un gran peligro para la humanidad, sino del veneno, al menos de veneno científico. Pongamos un ejemplo que entenderán hasta los “peques de la casa”.

 Pregunta: Si tienes muchas naranjas sin contar en un cesto y alguien hurta “unas cuantas”,  a ver Pepito, ¿Cuántas naranjas de quedan?.

Respuesta inteligente: Pues las que había, menos las que me han quitado.

Repuesta científica según la nota de prensa de hoy: “Según el Índice de Integridad Biótica (IIB)”, “por debajo del umbral aconsejable” para  mantener la funcionalidad del ecosistema de mi microbiota”.

Quizás, algunos profesores aplaudirían al listillo y denostarían al primer alumno, es decir, al que tiene razón, ya que nos viene a decir. ¿Cómo puede usted preguntar esa tontería? ¿Si no había contado el número de naranjas que originalmente había en el cesto, como puede saber las consecuencias del hurto?

Pues bien, el grupo de afamados científicos/prestidigitadores lenguaraces  que ha elaborado el trabajo y al que cabría denominar “tonterías de los próceres de la ciencia sin fronteras”, se apunta a la segunda respuesta y nos comentan que la biosfera se encuentra a punto del colapso. ¡Quizás sí, quizás no!, pero sus cálculos debieran pasar a la antología del disparate, ya que todos sabemos sobradamente el problema que se sufre: la pérdida de especies. Y además los medios de comunicación nos lo recuerdan todos los días, como si fuéramos subnormales.

Pero en realidad desconocemos cuantas especies constituyen hoy en día el acervo biológico del árbol de la vida, habiéndose publicados cálculos que oscilan entre unos pocos millones a otros que espetan “trillones”. ¿Trillones?. Si algún colega ha llegado a esos “cálculos”, que dado el estado del arte viene a significar “elucubraciones carentes de base empírica”.    Ya comentaremos este último notición. Pero permítanme que adelante parte del contenido de la noticia que..

Los científicos usaron datos procedentes de cientos de estudios y analizaron la abundancia de animales, plantas y hongos en 2,38 millones de registros sobre 39.123 especies en 18.659 lugares, desde hábitats naturales, áreas agrícolas y urbanas (…) Un grupo internacional de científicos, liderado por la University College London en Reino Unido, ha cuantificado en detalle por primera vez el efecto de la pérdida mundial de biodiversidad y revela que las presiones relacionadas con el uso del suelo la han reducido enormemente. Según el Índice de Integridad Biótica (IIB), el límite seguro de pérdida de biodiversidad está en el 10%, es decir que en ese caso un 90% de la abundancia de especies se mantendría intacto”.

 ¿Pero cómo se puede “cuantificar en detalle por primera vez”, algo que se desconoce?. Ni cientos de estudios ni ¡leches!. Si no se sabe, no se sabe, y por lo tanto menos aun el límite de seguridad. ¿Qué es eso? De lo que si albergo seguridad absoluta es de que en este caso la denominación de grupo de expertos debiera/¿bebiera? ser reemplazado por el de paparazis de la ciencia, de cantamañanas, etc.. No es necesario aterrar a nadie, sino que los investigadores debemos informales a ustedes de nuestros cálculos, y sus incertidumbres, como también de nuetras dudas. Y ahora avanzo otra joya de la corona que espetan estos sabios desnortados:

Newbold propone volver a los límites seguros restaurando algunas zonas del hábitat natural y preservando las áreas restantes. “Tendremos que restaurar las tierras usadas por los humanos”, concluye.

Pues bien, la FAO nos informa de que no existe más suelo fértil por explotar mientras estos “cerebros fugados” proponen que parte de ella vuelva a convertirse en “hábitats naturales”. Ojalá fuera posible, pero no lo es, so pena que terminemos comiéndonos la naturaleza en una “gigantesca barbacoa” en el que denominaremos  ¡El gran atracón final que acabó con el Antropoceno!.

A lo largo de toda la nota de prensa se enfatiza que la agricultura es una de las principales razones del colapso ecosistémico global que se avecina. Yo imaginaba que tras tantos sesudos cálculos la respuesta final debiera haber sido: “No nos queda más remedio que retornar a nuestro modo de vida paleolítico, o de ciertos pueblos aborígenes neolíticos, ya que la agricultura industrial nos está matando”. Veamos tarugos, una cuestión es que la agricultura industrial sea peor que el Caballo de Atila que “”por donde pisaba no volvía a crecer la hierba“.  Y otra que cualquier manejo agropecuario conlleve una pérdida de biodiversidad, por cuanto incluso se ha demostrado que tal aserto es rotundamente falso. Existen sistemas de gestión agropecuaria sustentables que incluso pueden aumentar la diversidad natural del territorio. A lo largo de casi 11 años, os hemos ofrecido numerosos ejemplos en post sucesivos que han ido almacenándose en la categoría “Etnoedafología y Conocimiento Campesino”, por lo que no abundaremos sobre el tema.

También os explicamos con abundantes ejemplos como el hombre, en su devenir por la biosfera,  “no ha dejado títere con cabeza”, es decir que hemos perturbado todo, incluso ecosistemas que hasta hace pocos años considerábamos prístinos (sin antecedentes de impacto humano alguno). Por lo tanto, aunque conociéramos la plena diversidad de un “hábitat natural” (algo que también os explicamos que no se ha logrado “ni una sola vez”), tampoco nos serviría de referencia acerca de la diversidad perdida antes de que esos homínidos a los que se les presupone inteligencia iniciaran sus fechorías contra Gaia. Así pues, la metodología que hayan propuesto estos “sabios resabiados” ni sirve de nada ni merece la pena ser leída.   Pues bien, terminemos señalando que este estudio no debiera tener cabida en una publicación científica digna de llevar tal nombre, sino en la prensa más escandalosamente sensacionalista.  Es decir pura bazofia. Pero como vivimos en un mundo mediático ávido de execrables informaciones que escandalicen al público…Cuanto más desmemoriado mejor…. Desde luego, desde esta óptica cegata, hasta los científicos del suelo recuperaríamos nuestro protagonismo perdido. Eso sí, ni con todo el PIB Mundial durante un lustro conseguiremos restaurar todos los suelos degradados. ¿pero que sabiduría atesoran estos sabios?. 

 La bobalización global sigue su curso y se acelera…..

Os dejo con ese escrito pseudocientífico,  porque no puedo calificarlo de un modo más afable, aunque se me “escurren” otros mucho, muchísimo peores.

 Pues eso, aquellos de vosotros que estéis interesados en leer la nota de prensa que abajo expongo, taparos las narices con los dedos y ahí va……..

 Juan José Ibáñez

Pero qué asco………

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