‘Degradación de Suelos: Contaminación’

Fertilizantes: Una bomba química del Tiempo (Suelos y Recursos Hídricos)

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 La noticia, en las dos versiones que os ofrecemos hoy, resulta ser un ejemplo palmario de las incoherencias, despilfarro y enormes daños que generan las prácticas de la agricultura industrial imperante. Y en este caso concreto, es decir el de la fertilización fosfórica o fosfatada, raya el delirio, por cuanto, en poco tiempo, sus reservas mundiales se agotarán.  Cuando se sobre-fertiliza, “el suelo puede comportarse como una bomba química del tiempo”  (ver también la siguiente página Web de la Universidad de Granada para aclarar su significado). Se trata de un concepto antiguo, ya en desuso, que surgió hace algunas décadas, aunque destinado especialmente a la contaminación creada por los agrotóxicos y derrames indeseados, más que a los abonos propiamente dichos. Sin embargo, aunque los autores de la investigación que intentamos explicar hoy no usen los vocablos bomba química”, el mecanismo es el mismo, ya se trate de fertilizantes que de plaguicidas, u otros compuestos dañinos tanto para la salud y el medio ambiente.  Como se explica en la Página Web de la Universidad de Granada:   “Es un concepto que se refiere a una cadena de acontecimientos que resultan de la retrasada y repentina, presencia de efectos perjudiciales causados por la movilización o transformación de compuestos químicos almacenados en suelos como respuesta a determinadas alteraciones del ambiente”. En este caso hablamos de sobrefertilización, y más concretamente, la producida por el fósforo. Y resulta tanto más alarmante e irracional, debido  a que estamos ante un elemento químico muy escaso, por lo que el agotamiento de las escasas reservas mundiales, podría amenazar el futuro de la agricultura mundial y, como corolario la salud alimentaria.  ¿Cómo es posible que un elemento químico que necesitamos imperiosamente extraer y aplicar con suma cautela, termine generando enormes daños ambientales por su uso desmedido?. ¡Misterio entre los misterios!, que deberán explicar las obtusas mentes que aún defienden el tipo de agricultura insustentable que actualmente impera en el mundo.

 Pues bien, el estudio que os mostramos hoy traducido, muy bien diseñado, constata como, a lago plazo, el exceso de la fertilización con fósforo, daña los suelos, la salud y los recursos hídricos, hasta generar, por ejemplo, las ya conocidas “Floraciones algales”, ya que son el resultado de la mentada fertilización desmedida, así como de la liberación de purines al suelo o de las aguas residuales de nuestras urbes e industrias a los propios cauces fluviales. Finalmente, Y reiterémoslo una vez más, por si no ha quedado lo suficientemente claro: la contaminación/polución por el exceso de abonos químicos puede generar graves desastres ambientales a cientos e incluso miles de kilómetros de distancia. Finalmente la salud pública también es afectada. El tema reside en que, en un principio, el medio edáfico retiene tanto el fósforo, como otros nutrientes, sin que el agua que acaba en los cursos fluviales parezca contaminada. Empero llegado un punto o umbral de saturación, grandes cantidades son liberadas a los cauces, generando su eutrofización, ¡inesperada! ¿?.

Los autores, lógicamente llaman la atención sobre varios aspectos de suma importancia: (i) se necesitan llevar a cabo más estudios así como desarrollar estrategias con vistas a  absorber el exceso de nutrientes; (ii) se puede acceder al fósforo que ya se encuentra almacenado en los suelos utilizando nuevas prácticas y enfoques agronómicos ya que (iii)  este elemento químico se puede reciclar y reutilizar como fertilizante en lugar de acceder a la extracción de más material crudo en sus minas. Sin embargo, esa pandemia silenciosa a la que denominamos contaminación, sigue su curso ante una sociedad cegata y un modelo de desarrollo que nos dirige hacia el ecosuicidio y la morbilidad global.

 Debido a que ambas noticias abundan sobre el mismo tema, pero ofreciendo algunas perspectivas e información parcialmente diferentes, he traducido completamente la primera, pero tan solo aquellos párrafos de la segunda que no son contemplados en aquella. Merece la pena que las leáis.

 Juan José Ibáñez

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La acción Humana y la liberación masiva de nutrientes y sustancias tóxicas al ambiente por la minería a cielo abierto

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Minería a Cielo Abierto. Fuente: Wikipedia

 Dicen que no hay acción sin reacción. Y desde luego,para el caso de la acción humana en la naturaleza así ocurre, desde tiempos inmemoriales. Cuando era joven, me enseñaron que la alteración física de las rocas, como lo es por ejemplo la crioturbación, facilita a la postre la alteración biogeoquímica de las mismas, por cuanto aumenta la superficie que exponen a la acción de los agentes atmosféricos e hídricos (la denominada superficie efectiva o específica). Es decir, la primera prepara y acelera la segunda que, afín de cuentas, es la principal responsable de la liberación de nutrientes en la superficie terrestre. Actualmente, ciertos expertos argumentan que nuestras sociedades modernas se encuentran removiendo mucho más materiales de la corteza terrestre  que los propios agentes naturales, por lo que es de esperar que también se liberen más nutrientes, al margen, de los que ya desprendemos por otras vías, como lo son la contaminación y la polución. Se trata de un hecho ya conocido, aunque no estimado en toda su magnitud, extensión y frecuencia. Algunos estudiosos del pasado alegan que, en “algunos momentos de la historia de l Tierra”, tras periodos frios, causaron alteraciónes físicas de las rocas más que considerable por gelifracción, induciendo como espesta planetaria otros episodios climáticos cálidos y húmedos, que comenzaron a alterar biogeoquímicamente tanta “superficie efectiva”. Y de este modo, a los océanos fueron a parar ingentes cantidades de elementos químicos, para “eutrofizar” la hidrosfera y afectar seriamente a la vida del Planeta Tierra. Se trata de un hecho que debería ser seriamente estudiado, no sea que nos encontremos en una época de eutrofización masiva debido a los fertilizantes y este tipo de minería, aunque no debemos olvidar otras fuentes antrópicas “por supuesto”.

 La noticia que os ofrecemos hoy, constata el enorme impacto ambiental (al margen del paisajístico) generado por laminería a cielo abierto y sus lamentables consecuencias”. El estudio, realizado en los Apalaches, que os exponemos traducido más abajo, da cuenta del impacto de la actividad extractiva aludida en una cuenca minera de carbón en cimas montañosas. El problema adicional deriva del desprendimiento de ácido sulfúrico, que en todo caso también afecta a la extracción de otros recursos mineros. Como veréis, los autores señalan que, de hecho, puede estar siendo alterado el ciclo global del azufre y, como no, del carbono.  Un ejemplo ilustrativo que os puede servir con vistas a entender la liberación intensa de ácido sulfúrico a la hidrosfera lo podéis leer en el siguiente post:  Fluvisoles tiónicos: Suelos Ácido Sulfatados, que ya se produce en condiciones naturales. He leído sobre este tema de minería con anterioridad, por lo que no puede defenderse que la publicación (entendida por la nota de prensa) atesore una gran originalidad. En cualquier caso os dejo con la misma, ya que puede ser de interés para muchos de vosotros.  Por cierto, no nos olvidemos de la creciente práctica del  Fracking o fracturación hidráulica, aunque no sea exactamente “a cielo abierto” también da cuenta de todo lo que puede ser destrozado lo será. 

Juan José Ibáñez

 Continua…….

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La guerra de las agriculturas: ¿Industrial o Ecológica?

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Ya os hemos comentado en mil y un post precedentes que, cuando los lobbies de presión industriales ven amenazados sus escandalosamente suculentos negocios, reaccionan con virulencia publicando artículos como los tres que vamos a mostrar hoy. En el momento de redactar esta nueva entrega (ha ya un año), las instituciones internacionales y algunos gobiernos luchas por erradicar, en la medida de lo posible, los pesticidas que matan a los insectos polinizadores del mundo (sobre los que se basa gran parte de la producción alimentaria mundial) y en especial los que han demostrado ser cancerígenos. Pues bien, aún siguen saliendo artículos y notas de prensa que cuestionan tal “hecho”, y los juicios contra las industrias que los comercializan, en los tribunales de justicia, se eternizan durante años e incluso décadas. Ahora pagamos la devastación, contaminación y muerte por el incremento de la producción del aceite de palma en las turberas de Indonesia destinados en buena parte a la elaboración de biocombustibles. ¿Biocombustibles?: ¿No es eso una actividad ecológica?.  Pues va a ser que… ni sí, ni no, sino que depende de cómo se lleve a cabo. Y en aquellos territorios entraron multinacionales a saco drenando turberas para poner la puesta en cultivo de la palma, palmita, palmera, generando lo que era previsible, al drenar los Histosoles: hambre, degradación ambiental, pérdida de biodiversidad, y un gravísimo impacto en la salud pública de la población.  Y podríamos seguir ad nauseam, mostrando mil y un ejemplo de sus triquiñuelas/corruptelas, científicas, tecnológicas, políticas, mediáticas y las que sean necesarias.

Pero vayamos directamente contra la argumentación tan retórica como nauseabunda de esta tanda de noticias antiecológicas, ya que los entrevistados que se oponen a tales conclusiones, entran al saco, soslayando lo más evidente: la estupidez lógica de su concatenación ¿ilógica? de razones, como para defender que la agricultura industrial es superior a la ecológica con vistas a hacer frente al abastecimiento de alimentos de la población, que evite hambrunas y garantice la soberanía alimentaria de todos los países y sus moradores.

Pues bien todo su entramado deductivo es fácilmente desmontable. Nadie cuestiona ya que la degradación ambiental de la agricultura industrial ha sido globalmente devastadora. Y no se trata de estudios concretos, o de ecologistas histéricos, sino de aseveraciones de la propia FAO, la UE, y otra plétora de Organismos Internacionales. Más aun la FAO y la UNEP han reconocido públicamente el fracaso de la agronomía intensiva a la hora de resolver los graves problemas alimentarios del planeta, induciendo de paso un aumento de la degradación ambiental, jamás visto hasta la fecha. Y por esta razón, que no por mero capricho, el mundo vuelve la vista a la agricultura ecológica.  Pues bien, ¿Cómo se puede defender ahora aserciones como la que da lugar al titular de la siguiente noticia?:  La agricultura intensiva es tan sostenible como la ecológica ¿¿??.

La conclusión razonada  a su desiderata sería palmaria: ¡No hay solución para nuestros males!. Por mucho que se ha intentado, seguiremos irremisiblemente caminando hacia la destrucción de nuestras civilizaciones y el deterioro irreversible de la biosfera. La respuesta no estribaría pues en esperar sentados a que una debacle tras otra vayan desmoronando unas y otra, ¿o sí?. De la lógica de las argumentaciones de estos tendenciosos o timoratos “expertos” debiera desprenderse que debemos poner freno al crecimiento demográfico y cambiar drásticamente nuestros sistemas socioeconómicos y políticos. Debemos esforzarnos en conseguir una estructura demográfica sostenible (pirámide por edades), entendiendo como tal “estable”, sin aumentos. Si la agricultura intensiva fuera tan sostenible como la ecológica, se desprendería que ninguna lo son en realidad, por lo que debemos seguir contaminando, degradando, matando de hambre, etc…… ¿Lo ven ustedes?. Sus conclusiones son simplemente maquiavélicamente tendenciosas.

Cierto es que se puede contraargumentar cada uno de sus asertos, empero haciéndolo así, los árboles no nos dejarían ver el bosque, ante tal plétora de su cadena de despropósitos lógicos.

Nadie puede negar que aún haga falta tiempo y financiación en materia de investigación y desarrollo, a la hora de lograr los frutos apetecidos de una nueva agricultura y ganadería ecológicas y rentables. La mayor parte de la financiación, hasta el momento, ha ido a parar a los investigadores que trabajan mano a mano del lado de la agricultura industrial. Ahora, reconocido por todos su fracaso, menos por supuesto el de estos cárteles del agronegocio, nos vemos obligados a retroceder sobre nuestros pasos y buscar otros caminos, con vistas a alcanzar una agricultura amigable con el medio ambiente y la salud humana. Defender que agricultura intensiva es tan sostenible como la ecológica, equivale a decirnos que estamos sentenciados, y como corolario: ¡para que nos vamos a molestar en invertir en temas tan exóticos e “intrascendentes” como la agricultura ecológica!.

Tan solo, como comentario adicional, señalar que la agricultura industrial y los hábitos despilfarradores de las sociedades del bienestar, a pesar de sus potentes agroindustrias, se han visto obligados a comprar y arrendar la tierra de los países pobres (el denominado acaparamiento de tierras), con vistas a producir los alimentos que demandan, hundiendo las seguridades alimentarias de los espacios geográficos en donde más la necesitan.  Todo ello ha ocurrido bajo el imperio de la agricultura industrial y sus benefactores lobbies empresariales. ¿Y ahora nos dicen que sin sus modos de proceder empeoraremos la situación?. Jajajajaja. Sobre los cometarios de la primera noticia acerca de los métodos de producción de arroz más de lo mismo, como detallaremos en otro post, o podéis sondear en Internet. Y así se pueden desmontar así todas sus divagaciones. Y me callo ante tanta estupidez, so pena que tuviera que redactar un libro. Os dejo pues con las noticias.

Juan José Ibáñez

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El avance imparable de la agricultura ecológica en detrimento de la Industrial: ¿Intensificación sustentable?.

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¿“Intensificación Sustentable”?. En los últimos cuatro años ha comenzado a renacer el interés por todo aquello que hemos divulgado en este blog desde 2005, con cientos de post dedicados al tema. La FAO, la Unión Europea y otros organismos internacionales, finalmente “parece que han entrado en razón. “La agricultura industrial es, a todas luces insustentable”.  Esta última daña la salud humana, la soberanía alimentaria y, por supuesto, se encuentra devastando la biosfera.  Empero albergo dudas de si se trate de una moda, o que en realidad ¿por fin? se han abierto los ojos contra los devastadores estragos de la agricultura industrial y la tiranía de los gigantescos lobbies de la agroindustria. A veces pienso que el ser humano es tonto por naturaleza, mientras que también abundan los científicos oportunistas, con una cara más dura que el cemento. Ya he comentado que, en este mundo dominado por el márquetin  e Internet, los palabros atesoran un poder irreprimible.  En aras de retornar a la racionalidad perdida, ahora se habla  de ¿“Intensificación Sustentable”?, que no deja de ser lo que muchos ciudadanos concienciados por su salud, la soberanía alimentaria y el medio ambiente vienen defendiendo desde hace varias décadas.  Al parecer fue Jules Pretty (como veréis en la primera nota de prensa), la primera investigadora que utilizó  el ambiguo y confundente palabro desustainable intensification“. Ahora se vanaglorian de su gran sabiduría. Comienzo a pensar que, con vistas a labrarse una afamada trayectoria investigadora, resulta más útil ser ocurrente que talentoso. Y por ello, retornamos al tema de las modas y la fuerza de ciertos vocablos. Tanto nuestras autoridades, como la comunidad científica, deben dirigirse hacia la concienciación de lo que es bueno para todos, en lugar de dar renda suelta a las jocosas, y a veces perversas  palabras, que no dejan de ser vino rancio en nuevas botellas.

Hoy ofreceremos dos noticias, la primera  que versa sobre la   ¿“Intensificación Sustentable”? (traducida al castellano) y otra más insustancial aparecida en español-castellano que, en el fondo, vienen a decir lo mismo: seguir el camino de la agricultura ecológica y un genuino desarrollo sostenible sobre los pilares del sentido común. Me vuelve a llamar la atención, de que ahora, como en la primera nota de prensa se nos informe de que “Casi un tercio de las granjas del mundo han adoptado prácticas más respetuosas con el medio ambiente sin dejar de ser productivas (…). Los investigadores analizaron granjas que usan alguna forma de “intensificación sostenible”, un término que da cuenta de diversas prácticas, incluida la agricultura orgánica, que usan tierra, agua, biodiversidad, trabajo, conocimiento y emisión de gases de Invernadero” (….) casi una décima parte de las tierras agrícolas del mundo se encuentra bajo alguna forma de intensificación sostenible, a menudo con resultados espectaculares. Han visto que las nuevas prácticas pueden mejorar la productividad, la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas al tiempo que reducen los costos de los agricultores. Por ejemplo, documentan cómo los agricultores de África occidental han aumentado los rendimientos de maíz y yuca; unos 100.000 agricultores en Cuba aumentaron su productividad en un 150 por ciento y redujeron el uso de pesticidas en un 85 por ciento

De lo que se habla en la primera nota de prensa, en gran parte, es que deben haberse contabilizado o añadido las actividades de aquellos pueblos que nunca abandonaron sus tradicionales y sustentables sistemas productivos. Tan solo comenzamos en las sociedades modernas a sumar hectáreas, perdidas por el camino de lo que denominaron progreso, en detrimento de la devoradora agricultura y ganadería industriales.  Comer ecológico era la norma hace unos 50 años.

Cuando uno lee estas noticias, tiene la impresión de que ha surgido un vertiginoso movimiento que se propaga a la velocidad de la luz, cuando en realidad  la FAO, y otras instituciones rogaban por retornar al sentido común, en contra de la propaganda maliciosa de los lobbies de la agroindustria y de unos dirigentes que basaban su sentido de la prosperidad en el dicho de “mala comida para hoy en base al hambre y pobreza del mañana”. Se trata de una percepción completamente falsa. “Roma no se construyó en un día”. Hacen falta decenios, comenzando con ímpetu desde hoy mismo, con vistas a que tal retorno a la racionalidad ecológica y la sensatez se propaguen por todo el planeta.   Defender lo contrario es e necios.

Por lo tanto la buena noticia (la gran buena nueva) sería que retrocediéramos en el camino andado, mejorando su piso con las nuevas tecnologías y conocimientos, ante tanta insensatez humana; si esa que nos lleva al precipicio social y al gran desastre ecológico.

Permítanme que les narre algún episodio de lo que recuerdo de mi España allá por la década de 1960, en un país de economía modesta y doblegada por un dictador fascista. “Hijo(a) retorna las botellas de leche, vino y cerveza a las tiendas y compra (….)”. Casi todo era reciclable, mientras que el plástico un capricho de los ricos. Se compraba en tiendas de los barrios, llevando nuestras bolsas propias de tela. Los comerciantes nos ofrecían sus productos en papel de estraza o de periódico leídos, y así un largo etc.   

En las décadas de 1960/70 arribaron como la quinta esencia de la posmodernidad, los envases no retornables, es decir los que contaminan y apilamos a la postre en ingentes cantidades, que dañan el medio ambiente y afectan a la salud. Poco a poco, aquellos comercios de barrio desaparecieron y fueron reemplazados por las denominadas “grandes superficies”, es decir supermercados, hipermercados,  etc., que por “jugar con ventaja” (se adquiría a precios más baratos a los fabricantes, haciendo uso de varias artimañas, algunas legales y otras no tanto –puedo dar fe de ello-) terminaron por arrasar aquellos comercios y mercados, y como corolario también las comunidades de consumidores de barrio fueron perdiendo sus relaciones vecinales y cohesión social. 

Seguidamente, en la década de 1980, al incorporarse ambos cabezas de familia al mercado laboral, se ganó en bienestar, a cosa de hacer muchas de las compras, semanalmente, en esas grandes superficies, para lo cual hacía falta cargar todo en los automóviles personales, consumir enormes volúmenes de gasolina, contaminar, envolver todo en plásticos y más plásticos, etc. Finalmente, a partir de la década de los 2000, aquella ventaja de dos cabezas por familia, dos trabajos, dos sueldos, terminó por diluirse hasta el punto en que el uno más uno ya no era igual a dos, sino a uno. Es decir, que deben trabajar los dos para alcanzar las mismas ganancias que antes lo hacía uno, con un móvil, una TV y algunos DVD de regalo. Y por favor que no se me malinterprete. Defiendo a ultranza la incorporación al mercado laboral de la mujer.  Sin embargo no se puede digerir, que ahora trabajemos más horas dispongamos de menos tiempo para estar con nuestros hijos, que no podamos, a menudo, ni tomar una cerveza con los amigos en el bar de abajo y que para más inri, los empresarios nos califiquen de vagos a todos aquellos que no estén pensando en el trabajo las 24 horas del día.

La tecnología debe ayudarnos a vivir mejor, a hacernos más libres, empero,  ha ocurrido todo lo contrario. Tecnología para el bienestar, no tecnología para soportar el malestar.  Cambiar los modos de vida de los ciudadanos cuesta mucho, nos engañaron, y ahora retroceder será una tarea de titanes. Empero conseguir los propósitos del desarrollo sostenible exige retroceder, mejorar el piso de la carretera con lo mejor de la tecnología actual y andar por un nuevo camino.

El caso de Cuba, política aparte, fue imperativo, se hizo de la necesidad virtud y por ello su huella ecológica es “0” o insignificante. Todo debe cambiar, pero no para que todo siga igual. Lo mismo ocurrió con la agricultura a partir de la denominada revolución verde de los años 1960

Uno de los padres: Hijo(a) retorna las botellas de leche, vino y cerveza a las tiendas y compra (….).

Hijo(a): Solo si me prometes un Smartphone “Gold”, y me compras el último videojuego. ¡¡¡UFFFF!!!,

Uno de los padres: No te preocupes hijo bajo yo, para que no termines lastrado por la esclavitud infantil.  ¿¿??

Os dejo, no sin antes recomendar vívidamente que leais las buenas noticias, pero no olvidemos el pasado, si deseamos un futuro mejor para nuestros hijos y una naturaleza más sana. 

Juan José Ibáñez

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Cambio de dieta contra el cambio climático: ¿Paupérrimo enfoque de la cultura científica?

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¿Cambio climático?: La culpa fue del cha, cha, cha…….

 El 8 de agosto de 2019, tras una reunión del IPCC (quizás en contubernio con la OMS) la prensa lanzó una noticia acerca del cambio de dieta que “urgía” la suprema  “urgencia” de mitigar el cambio climático. No daba crédito a lo que leía y en especial sus titulares. ¿Urgencia equivale a velocidad? Esto si responde con exactitud a lo que llamamos “confundir la velocidad con el tocino”, dicho que en España se menta con frecuencia. Veamos, tanto en las páginas Web de la ONU como de la FAO se hace eco de dicho informe. Empero tales papeles abordaban otros muchos temas, y más serios con vistas a paliar el cambio climático, aunque para la Organización Mundial de la Salud (OMS) la dieta planetaria, inducida por la globalización económica, sí consista en una seria alarma, y con razón. Añadamos que en el documento de marras se habla mucho del problema de los suelos, su degradación y pérdida por erosión, etc. 

Un amigo que vive a unos 100 Km al sur de Kansas city (Misuri) me comentaba que por allí la única alimentación que ingieren sus habitantes y que no corresponde a la definición de comida basura, resulta ser una barbacoa. Pues bien, si ahora se la prohíben, morirán por cambiar a unos hábitos alimentarios aún peores.  Eso sí, leí que “algún experto sin neuronas”, es decir descerebrado, alegaba que, como la humanidad es adicta a los vehículos a motor, era más fácil cambiarle los hábitos nutricionales que desistiera de usar su vehículo privado. Los seres humanos, al parecer somos adictos por naturaleza, por lo que si nos quitan esa droga (en el sentido amplio del vocablo) nos volvemos adictos a otra. Y en este mundo tecnológico la tecno-dependencia es una adicción, como por ejemplo lo es el caso entre otros muchos de los zombis que inundan las calles de Madrid con sus Smartphone, tema que ya comienza a causar preocupación por síndromes de abstinencia muy acusados, y no solo en la juventud.  Ya se puede atropellar a otros conciudadanos en las aceras, gracias a esos “colgados” de su “aparatito”. Y he visto personalmente dos casos en poco tiempo. Se trata de los denominados nomofóbicos. Supongo que los ultra-animalistas (léase Movimiento de liberación animal) se mostrarán entusiasmados. Su utopía hecha realidad gracias al deterioro del planeta. Nadie dudará que todos padecemos de filias, fobias y adicciones. Pero vayamos al grano, porque a la carne…..

Reiteramos  que el documento del IPCC abordaba muchos temas de los que no vamos a hablar en este post. Sin embargo, veamos los siguientes titulares de prensa de esos rotativos que dicen sentirse preocupados por mejorar la divulgación y cultura científica: La dieta perfecta para salvar el planeta y la salud del ser humano; Cambiar de dieta es imprescindible para frenar la crisis climática; La ONU alerta: hay que comer menos carne para frenar el cambio climático; Cambiar la dieta para frenar el cambio climático; El planeta necesita un cambio del modelo alimentario para combatir la crisis climática; Los países ricos deben comer menos carne para luchar contra el cambio climático. Tan solo la última se salva por los pelos. Hoy al menos en la siguiente nota de prensa Marta G. Rivera pone los puntos sobre las  íes “Las vacas no tienen la culpa del cambio climático, la tienen las personas”. Curioso, ya que el día anterior el mismo rotativo también fue escandalosamente alarmista. Os recomiendo que leáis esta última e incineréis las restantes, aunque también así se produce CO2. ¡No hay remedio!. Ya he comentado que intentamos culpabilizar o demonizar todos los procesos naturales que generan gases de invernadero, con tal de seguir con nuestro insustentable modelo económico, fruto de la globalización y de la dictadura financiera que padecemos.

Que los periodistas o plumillas intenten retorticeramente que los lectores lean sus dislates, manipulando los títulos, no nos habla de cultura científica sino de incultura profesional. Y este tema se me antoja francamente recriminable, por cuanto confunde, que no aclara.

Hemos venido reiterando que toda esta sarta de noticias, como otras anteriores, acerca del cambio climático, son inútiles y descarriadas, ya que como mostramos en nuestro post: ¿Porque Decir Cambio Climático y no Degradación Ambiental?, tal calentamiento no es sino uno más que un síntoma, entre otros del “gran lio en el que nos hemos metido a nosotros y a la biosfera. La mala gobernanza global devino en desastre y ni ciudadanos ni naturaleza deben pagar por ello, sino el maldito modelo económico que padecemos, que es realmente el que debiera mutar sin dilación. Pero no se hará. No nos engañen por favor.

Sin embargo centrados en este asunto, aclaremos dos cuestiones, por no enumerar más de 100. (1) Muchos de los bosques que vamos perdiendo actualmente resultaron ser sabanas repletas de rumiantes antes de la domesticación de los paisajes en nuestro propio beneficio; (2) aproximadamente dos tercios de las tierras emergidas padecen de climas áridos y semiáridos, en donde el agua escasea.   En decir, que no son aptos para producir vegetales, si no se dispone de una fuente de agua abundante y de fertilizantes.  El oro azul no puede salir de los acuíferos sin ser reemplazada por otra natural, so pena de que el sistema de manejo de tierras torne en insustentable en pocos años o algún decenio. Y por eso en esos lares la FAO ha venido tradicionalmente defendiendo su uso ganadero.  Difícilmente (por no decir casi imposible), con la tecnología actual podremos aprovechar esas enormes extensiones de suelo sin suministrar agua y añadir nutrientes. Si además tenemos en cuenta que los fertilizantes inorgánicos contaminan, y no existe una fuente inagotable de abonos orgánicos, mientras que de ellos la gran mayoría proceden de la ganadería extensiva e intensiva…… la solución analítica a esta ecuación demanda de mentes más ingeniosas que las actualmente mostradas por nuestros sabios ¿?. En el artículo recomendado, Marta G. Rivera Ferre, con conocimiento y moderación, nos habla de las bondades de las dietas flexitarianas  y  mediterráneas como las más viables. Y eso es lo que hago yo espontáneamente, por ejemplo, sin que alguien me amedrante. Pero ¿pueden hacerlo los moradores de esos espacios áridos y semiáridos sin agua abundante y la carencia/escasez de los abonos que les ofrecían sus grandes rebaños de ganado?

Finalmente señalar que efectivamente solemos padecer de una nutrición lamentablemente enfermiza, aun cuando dispongamos de medios para alimentaros sanamente. Sin embargo, si pervertimos nuestra salud es justamente gracias a la propaganda nauseabunda que esta economía de mercado ultra-neo-liberal induce con su márquetin y mentiras. Cambien el modelo económico y social y déjenos en paz, ya que son ustedes los culpables: multinacionales, lobbies y políticos. Váyanse a la m…. y dejan de confundir a los ciudadanos.

Os dejo para finalizar la nota de prensa de una página Web, bastante decente (SINC), no sin antes reiterar que lean, ¡por favor la nota de prensa de Marta G. Rivera Ferre .

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Juan José Ibáñez

“Las vacas no tienen la culpa del cambio climático, la tienen las personas”

Marta G. Rivera Ferre, miembro IPCC, advierte de que mientras en los países desarrollados se debe bajar el consumo de proteína animal en algunos más pobres debe aumentar………

La ONU pide reducir el consumo de carne para frenar el cambio climático

Aunque la quema de combustibles fósiles es lo que recibe mayor atención, el último informe del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático de la ONU advierte que para frenar el calentamiento global es esencial la reducción del consumo de carne, además de medidas en contra de la deforestación y en favor del uso sostenible de la tierra.

SINC | | 08 agosto 2019 14:00

Los esfuerzos para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero y los impactos del calentamiento global se quedarán muy cortos sin cambios drásticos en el uso global de la tierra, la agricultura y la dieta humana, según advierte el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El documento especial del IPCC sobre el cambio climático y la tierra, publicado hoy en Ginebra, analiza el papel de las decisiones sobre manejo de la tierra tanto para reducir como para adaptarse al calentamiento global.

“Sería beneficioso para el clima y la salud humana que la gente de países desarrollados consumiera menos carne”, dice Hans-Otto Pörtner

Destacan entre las medidas la necesidad de preservar y restaurar los bosques, ya que absorben el carbono del aire, y las turberas, porque liberan carbono si se desentierran. El ganado criado en pastizales de bosques despejados es particularmente intensivo en emisiones, dice el informe. Las vacas también producen una gran cantidad de metano, un potente gas de efecto invernadero, al digerir sus alimentos.

El documento corrobora que las dietas equilibradas que contienen alimentos de origen vegetal y de origen animal producidos de forma sostenible “presentan grandes oportunidades para la adaptación y la mitigación, a la vez que generan importantes beneficios colaterales en términos de salud humana“.

No queremos decir a la gente qué comer”, dice Hans-Otto Pörtner, presidente del grupo de trabajo del IPCC sobre impactos, adaptación y vulnerabilidad. “Pero sería realmente beneficioso, tanto para el clima como para la salud humana, que la gente de muchos países desarrollados consumiera menos carne, y que la política creara incentivos apropiados a tal efecto”.

Aumento de la deforestación

Para 2050, los cambios en la dieta podrían liberar millones de kilómetros cuadrados de tierra y reducir las emisiones mundiales de CO2 hasta en ocho mil millones de toneladas al año, en relación con la situación actual, según los científicos.

Los investigadores también señalan la importancia del informe para las selvas tropicales, donde aumentan las preocupaciones sobre la aceleración de las tasas de deforestación. La selva amazónica es un enorme sumidero de carbono que actúa para enfriar la temperatura global, pero las tasas de deforestación están aumentando, en parte debido a las políticas y acciones del gobierno del presidente brasileño Jair Bolsonaro.

Si no se detiene, la deforestación liberará más de 50.000 millones de toneladas de carbono a la atmósfera en 30 o 50 años

Desafortunadamente, algunos países no parecen entender la necesidad urgente de detener la deforestación en los trópicos”, dice Pörtner.“No podemos forzar a ningún gobierno a interferir. Pero esperamos que nuestro informe influya lo suficiente en la opinión pública a tal efecto”.

Si no se detiene, la deforestación podría convertir gran parte de los bosques amazónicos en un tipo de desierto degradado, liberando posiblemente más de 50.000 millones de toneladas de carbono a la atmósfera en 30 o 50 años, afirma Carlos Nobre, científico experto en clima de la Universidad de São Paulo, en Brasil.

El informe advierte que la tierra debe seguir siendo productiva para alimentar a una población mundial en aumento. El calentamiento aumenta el crecimiento de las plantas en algunas regiones, pero en otras –incluyendo el norte de Eurasia, partes de Norteamérica, Asia Central y África tropical– el aumento del estrés hídrico parece reducir la tasa de fotosíntesis.

Por lo tanto, el uso de cultivos para biocombustibles y la creación de nuevos bosques –considerados como medidas con potencial para mitigar el calentamiento global– deben gestionarse cuidadosamente para evitar el riesgo de escasez de alimentos y pérdida de biodiversidad, dice el informe.

Afectará a la seguridad alimentaria

Los expertos también destacan que los agricultores y las comunidades de todo el mundo deberán hacer frente a lluvias más intensas, inundaciones y sequías como resultado del cambio climático. La degradación de la tierra y la expansión de los desiertos amenazan con afectar la seguridad alimentaria, aumentar la pobreza e impulsar la migración, según el informe.

Alrededor de una cuarta parte de la superficie terrestre de la Tierra parece sufrir ya la degradación del suelo, y se espera que la crisis climática empeore las cosas, en particular en las zonas costeras bajas, los deltas de los ríos, las tierras secas y las zonas de permafrost.

Necesitamos una transformación radical, no cambios incrementales”, afirma Ruth Richardson

Las prácticas agrícolas industrializadas son responsables de gran parte de la erosión y la contaminación del suelo, dice Andre Laperrière, director ejecutivo de Global Open Data for Agriculture and Nutrition, con sede en Oxford (Reino Unid), una iniciativa para hacer accesible a todo el mundo la información científica pertinente.

“Necesitamos una transformación radical hacia un uso global de la tierra y un sistema alimentario que satisfaga nuestras necesidades climáticas”, dice Ruth Richardson, directora ejecutiva de la Alianza Global para el Futuro de la Alimentación, una coalición estratégica de fundaciones filantrópicas con sede en Toronto, Canadá.

Un informe especial publicado el año pasado concluyó que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, que alcanzaron un máximo histórico de más de 37.000 millones de toneladas en 2018, deben disminuir drásticamente en un futuro muy cercano para limitar el calentamiento global a 1,5 grados, y que esto requerirá una acción drástica sin más demora.

Los gobiernos de todo el mundo considerarán las últimas conclusiones del IPCC en la cumbre climática de la ONU que se celebrará el mes próximo en Nueva York.

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¿Porque Decir Cambio Climático y no Degradación Ambiental?

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Fuente: Colaje Google imágenes

¿Sabríais vosotros responder a esta pregunta? ¿No es el cambio climático uno de los problemas derivados de la degradación ambiental que sufre el planeta por la alteración antrópica de la biosfera, hidrosfera, atmósfera, edafosfera, geosfera, criosfera, edafosfera, etc., a causa de la ineptitud de la especie humana?.  Además, diversos tipos de impactos humanos afectan a varios de tales compartimentos del planeta Tierra, que a su vez se encuentran conectados entre sí.

Y otra pregunta que me no deja de marear mis neuronas: ¿Se podría solucionar el calentamiento de la atmósfera resolviendo los restantes principales problemas que inducen esta degradación generalizada? Las aguas dulces y saladas de La Tierra se encuentran contaminadas, afectando a la salud y vidas humanas, pero también a toda la biosfera. De hecho se han encontrado contaminantes hasta en los fondos avisales más profundos de los océanos. Lo mismo ocurre de en la criosfera, tanto en el ártico, como en el antártico, que de paso modifican sus repercusiones sobre el balance radiativo del denominado sistema climático.  Buena parte de los alimentos que consumimos se encuentran, más o menos contaminados, por estarlo actualmente los suelos (fertilizantes, plaguicidas, etc.). Por lo tanto ingerimos, a menudo alimentos que tarde o temprano terminan enfermándonos.

No solo los gases con efecto de invernadero generan el calentamiento de la atmósfera. Desde que el hombre es hombre, su impacto sobre la biosfera también ha afectado el mentado balance, al albedo, y como corolario al clima. Por ejemplo, la erosión y puesta en suspensión de las partículas finas del medio edáfico alteran los fenómenos atmosféricos, incluso a largas distancias. Y de este modo condicionan la magnitud y frecuencia de los huracanes, por citar tan solo uno entre otros muchos ejemplos. ¿Y qué decir de las partículas en suspensión generadas por nuestros sistemas de transporte, industrias y ciudades?. Estas ponen también en riesgo la salud de sus habitantes y la vida que aun crece en las regiones más industrializadas?. Más aún se esparcen hasta los polos, modificando una vez más el balance radiativo.    

Cabría aclarar que los fluidos (atmósfera e hidrosfera) difunden y mezclan sus contenidos con mayor celeridad que los sólidos.  Es decir, en primera instancia, la contaminación y degradación de los primeros globalizarían sus efectos rápidamente, mientas que los terceros lo harían con menor celeridad y generalmente más bien a escalas locales o regionales. Tal razonamiento no deja de encajar en el  dilema de que “Los árboles no nos dejan ver el bosque” Cuando contaminamos, por ejemplo, los suelos, gran parte de las sustancias terminan en las aguas superficiales, subterráneas y finalmente en los océanos (hidrosfera) si bien parte son alterados biogeoquímicamente y producen gases de invernadero que son emitidos a la atmósfera. Compartimentamos gran parte de los elementos que conforman el sistema terrestre, empero lo que afecta a uno termina afectando a los restantes. ¿No padecemos actualmente de un ciclo hidrológico completamente perturbado?  Los humanos apenas conocemos los fondos marinos, empero estimaciones recientes nos informan de que tan solo el 15% de nuestros mares se encuentran vírgenes, mientras que el resto sufre “de diversos modos” nuestras tropelías, en forma de contaminación. Pongamos un ejemplo, de algo considerado casi como anecdótico hará unos 15 años y hoy valorado como una amenaza global.   

Hace ya entre 10-15 años, los expertos comenzaron a alertarnos sobre la presencia y crecimiento de gigantescas acumulaciones de plástico que flotaban en ciertos lugres de los océanos y que podían alcanzar algunas decenas de metros de profundidad.  En principio, fueron muchos científicos los que defendieron que no contaminarían las cadenas tróficas, por cuanto tales materiales no eran “biodegradables”. La realidad fue desmintiendo tales doctas aseveraciones. Hoy los diminutos trozos de microplásticos contaminan los mares y sus pesquerías, pero aparecen además en la sal de mesas que consuminos, aguas embotelladas, tapizan parte de los casquetes polares, son depositadas por la lluvia desde la “atmósfera”, etc. etc.  En Junio de 2019 se nos informaba que de que cada ciudadano ingería (de un modo y otro) una catidad de plastico equivalente al de una terjeta de crédito, eso sí ¡¡gratis!!. Es decir, hasta hace muy pocos años desconocíamos en gran medida el poder digestivo de la biosfera y hoy aparecen nuestros residuos plásticos en casi todo lo que ingerimos.  Recientemente algunos países intentan llevar a cabo políticas timoratas, como prohibir o desincentivar las bolsas de plástico que “regalan” los establecimientos a los consumidores a la hora de llevarse los productos”. ¿Qué porcentaje de la “Plasticosfera real significan?. Me temo que finalmente quien saldrá ganando serán las empresas que los regalaban y poco más. ¡Propaganda!. Empero “parece” que la concienciación en este tema en concreto aumenta a nivel mundial. 

Del mismo modo, focalizar nuestra atención sobre el cambio climático y convertir el tema en un nuevo modelo de negocio ha conducido a generar y/o agravar numerosos nuevos problemas de degradación ambiental y salud pública.  Este es el caso, por citar uno, de la expansión del aceite de palma, en parte, para la producción de biocombustibles.

Debemos compartimentar para ordenar nuestros conocimientos, no lo dudo. Ahora bien, “creernos” que tales compartimentos son absolutamente “reales” ha terminado por ser un error fatal. Todo está interconectado. Anteponer las alarmas sobre el cambio climático a otros problemas de degradación ambiental no deja de ser una solemne estupidez. Si deseamos frenar el primero, necesitamos hacerlo también con todos los demás.

Intriga pues que hasta los propios científicos caigan en tal trampa. Y todo para nada ya que, como podemos constatar, desde el protocolo de Kioto, las emisiones de gases de invernadero han seguido aumentando y estamos batiendo todos los récords. Los políticos dicen estar preocupados en paliar el creciente efecto de invernadero global, empero a la postre siguen fomentando políticas que demuestran todo lo contrario. Sufrimos una gravísima enfermedad, pero tan solo nos fijamos en algunos síntomas y recetamos fármacos de dudosa eficacia cuando no contraproducentes. Raramente así podrá curarse el enfermo.

El cambio climático no deja de ser más que un producto de una degradación global. ¿Por qué insistimos  en negarlo? La razón estriba en que necesitaríamos cambiar radicalmente el modelo socioeconómico que sufrimos para alcanzar un genuino desarrollo sostenible.  Tal iniciativa, ineludiblemente sería traumática para muchos, pero en especial para todos aquellos que nos gobiernan o engordan (ellos y/o sus bolsillos) a costa de la población mundial y este Planeta azul convertido en basuraleza.

Juan José Ibáñez Martí

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El periodismo de la posverdad: (Clamor contra la prohibición de los productos agrotóxicos que atentan contra la salud humana, la de la biosfera y la producción agraria)

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Colaje Imágenes Google, pero pinchar sobre este enlace para una exposición didáctica

Vaya por delante que, en las noticias científica que ofrece la prensa general, es difícil saber qué es lo que realmente han comentado los entrevistados. ¡Ya tengo experiencia!. Por lo tanto, en este tipo de post, asumo y reflexiono sobre el contenido escrito, que a veces no tiene nada que ver con las respuestas originales de los expertos consultados. Por tanto fijaros en la noticia, sin demonizar a nadie.

No ha pasado mucho tiempo desde que redacté este post, en el que la ONU y la FAO se promulgaban contra la agroindustria y a favor de la agricultura ecológica, cuando me veo obligado a redactar este último, tras leer como un rotativo español, El Diario el País, ensambla una larga nota sobre el tema que me ha dejado despavorido. En esta última, por ser benevolentes, digamos que, como mínimo, insinúa que la prohibición más reciente de la UE para el uso plaguicidas neonicotinoides, constituirá una debacle en la producción agraria Europea. Como comenté en aquella entrega precedente, estaba seguro que el contraataque de la agroindustria iba a ser inmediato y furioso. Ni siquiera se trata de la primera andanada, a las que sucederán otras más y más alarmistas.

¿A quién creer?: ¿a los organismos internacionales (a penas citados en el texto, en favor de los movimientos ecologistas, a los que se denomina siempre con vocablos que causan pavor al ciudadano profano en la materia) o a la agroindustria?. No se trata de un capricho, y menos aún de “histeria”, como proclaman algunos de los expertos interpelados, sino, de una larga lucha en la que finalmente somos muchos los convencidos, en base a un tumulto de pruebas directas e indirectas, de que tales venenos acabarán con todos, que no solo con las plagas.

Puedo entender el pánico de muchos agricultores, por cuanto, su producción se basa en los pilares de la agroindustria. Comprendo que se pregunten ¿Y ahora qué hacemos?. Y tal angustia también se encuentra propiciada por el aliento incesante de las empresas multinacionales y comercializadoras de sus productos. Ellos dicen temer la ruina, pero también que, de aplicarse tales medidas, el descenso de la producción generará la dependencia casi total, de los productos que importemos del exterior, lanzando la puya de que China se encuentra en vías de la monopolización casi total de tales tóxicos. Adelantemos que, contra tal desiderata, la Unión Europea, como otros Estados, pueden y deben tomar medidas. No nos olvidemos tampoco que la UE es actualmente neta importadora de alimentos, por lo que la soberanía alimentaria de tal mancomunidad de países resulta ser inexistente. Si queremos productos sanos también debemos prohibir la importación de los alimentos contaminados que proceden del exterior. No debemos tampoco olvidar que, en el caso concreto de la Unión Europea, las posibles pérdidas de los productores serían compensadas con los subsidios correspondientes. Tales soslayos, deben hacer reflexionar a los lectores sobre el significado de ese vocablo, denominado posverdad, que si no recuerdo mal, el mismo rotativo ensalzó como palabra del año en 2016.  Recordemos su significado:

Ciencia y Posverdad

Conforme a Wikipedia el vocablo que da título al apartado, puede definirse como: “Posverdad o mentira emotiva es un neologismo que describe la distorsión deliberada de una realidad, con el fin de crear y modelar la opinión pública e influir en las actitudes sociales, en la que los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales. En cultura política, se denomina política de la posverdad (o política posfactual) a aquella en la que el debate se enmarca en apelaciones a emociones desconectándose de los detalles de la política pública y por la reiterada afirmación de puntos de discusión en los cuales las réplicas fácticas ―los hechos― son ignoradas. La posverdad difiere de la tradicional disputa y falsificación de la verdad, dándole una importancia “secundaria”. Se resume como la idea en “el que algo aparente ser verdad es más importante que la propia verdad“. Y a renglón seguido comenta que “Para algunos autores la posverdad es sencillamente mentira (falsedad) o estafa encubiertas con el término políticamente correcto de «posverdad», que ocultaría la tradicional propaganda política y el eufemismo de las relaciones públicas y la comunicación estratégica como instrumentos de manipulación y propaganda”.

La R.A.E., más brevemente define la posverdad como: “Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales. Los demagogos son maestros de la posverdad

Personalmente yo no tengo dudas de que estamos inmersos en una era de posverdades y la ciencia no resulta ser una excepción. De hecho, a la hora de redactar este post me encuentro escribiendo un capítulo para un libro de agricultura ecológica que lleva por título, “Los Suelos y la Agricultura Ecológica en la Era de la Postverdad”. Pero retornemos a la nota de prensa. El texto se encuentra perfectamente ensamblado, apreciándose una rápida respuesta de la editorial, o del redactor de la noticia, es decir Manuel Ansede, a las decisiones tomadas un par de días antes por la Unión Europea.  Desde luego, ha sido capaz en un brevísimo plazo de tiempo (que coincidía con un fin de semana) de contactar y hablar con los expertos que aparecen en la noticia que abajo os mostramos y debiéramos felicitarlo si y solo sí….. Pero no es el caso.

(…) Sorprende, que prácticamente todos los entrevistados estén de acuerdo, cuando en realidad, existen muchos otros científicos y técnicos que defenderían la posición opuesta, es decir la tomada en resoluciones por la ONU, la FAO la EU, numerosos agricultores y efectivamente movimientos ecologistas. Estando inmiscuido de pleno en todo este entramado de disputas y controversias acerca de la agroindustria y los agrotóxicos, se me antoja como una sorprendente serendipia tal respuesta casi al unísono, aunque alguno por lo menos “razona científicamente”. Obviamente el texto padece de un agudo sesgo, ya que tan solo recoge una de las posiciones, presentándose como una respuesta unánime, lo cual es rotundamente falso. Entramos pues de lleno en el tenebroso significado de posverdad.

Una vez más, parece comprensible que los científicos y técnicos que desarrollan su actividad para progresar y medrar bajo los monótonos paisajes de la agricultura industrial, también se lleven las manos a la cabeza, ya que no entienden, o no quieren entender, que no se trata de prolongar la agonía de un planeta gravemente enfermo y el deterioro de la salud humana por los mezquinos intereses que alimentan con proclamas injustificables los lógicos temores de la población. Y todo en favor de la dictadura del mercado/financiera. Ellos temen por que se dejen de financiar sus líneas de trabajo, futuro profesional, todo lo cual afectaría a su prurito personal. Y no se lo reprocho. ¡Somos humanos! Simplemente denuncio que así no podemos seguir.

Cierto es que la monopolización china de una potente industria, es un peligro sobre el que reflexionar, a la par que tomar contramedidas que lo palíen o contrarresten. Dudo que las autoridades de la UE no lo hayan considerado y tenido muy en cuanta. Sin embargo, en el contexto de la redacción, también puede percibirse como una apelación al miedo de los lectores, profanos en la materia, al margen del de los agricultoresPermítanme ahora que analiza algunas de las frases más sabrosonas de la nota de prensa, muchas de las cuales se me antojan tan maniqueamente tóxicas como lo son los propios plaguicidas.

Los plaguicidas, en la nota de prensa, son denominados “sustancias activas, como los fármacos. Y efectivamente esa debe ser la intención, ya que a renglón seguido se puede leer: “Hay una batalla grande para recuperar la imagen de que somos medicinas de las plantas. Estamos yendo a los colegios, a clases de niños de 9 o 10 años, para explicarles la producción agrícola“. No doy crédito: una de las personas interesadas se identifica con un pesticida. Más aun, luego visitan los colegios intentando distorsionar la imagen del efecto que producen  estos tóxicos. Nos quejamos en España, bramamos al cielo y juzgando sumarísimamente que a los infantes en los colegios se les coaccione con tergiversaciones nacionalistas o de otra índole.  ¿Y esto que es?: inculcar a los niños, que los plaguicidas son medicinas y quien no defiende su posición unos radicales. ¿La ONU, FAO; UE, y otros grupos terroristas deberían ser fusilados?. ¡No me lo puedo creer!. Posverdad de lo más peligrosa para la salud física y mental de todos los habitantes de este Planeta Enfermo, pero en parte por el uso de esas agrotóxicos convertidos por arte de magia en “medicinas indispensables.   Pero sigamos con esta otra: “La directiva europea de uso sostenible de los plaguicidas, de 2009, ya nos obliga a utilizar los plaguicidas como última opción“. ¿Serán miserables en la Unión Europea?. Por culpa de ellos enferman las plantas y nos moriremos de hambre. “genocidio de lesa humanidad”. Y sino lean ustedes  esta otra frase: La UE, claramente, no podría vivir sin usar pesticidas. Tendría que importar todos los alimentos. Para empezar todos los alimentos no. En segundo lugar la agricultura ecológica comienza a ser muy rentable para muchos agricultores, y tras la toma de las medidas oportunas aún lo serán más. Se les olvida a los consultados, que una buena parte los productos agrarios europeos no serían competitivos si no fueran subvencionados por la propia UE. Se trata pues de, con sosiego e inteligencia, de ir implementando medidas para dejar de subvencionar venenos o alimentos contaminados por otros más saludables para el hombre y el medio ambiente. Serán estos últimos pues los que capten tales subvenciones, que no las empresas multinacionales que venden los tóxicos como medicinas. Hablamos de crear una nueva agricultura, no de morirnos nosotros y la biosfera. Esto sí que es intoxicar a los lectores. Sin embargo, seguidamente puede leerse “Los pesticidas, como los medicamentos, cuanto menos se usen, mejor. La situación ideal es que tuviéramos medicamentos que curasen todas las enfermedades, pero que nuestra salud fuera tan buena que nunca tuviéramos que utilizarlos. Con los pesticidas es lo mismo“. Y será esa la razón por la que los tóxicos han terminado de contaminar gravemente suelos, aguas, salud de la biosfera, etc., ya que de haberse aplicado con “precaución” no habríamos llegado a una situación límite y casi dramática. ¡Angelitos ellos!,

También se lamentan de “la importación de alimentos de países terceros a los que no se les exigen los mismos requisitos“. Pues bien, aquí si hay que darles toda la razón si tal hecho ucede o sucediera. Una de dos o se prohíbe con la legislación pertinente que comamos con productos contaminados o se obliga a que en sus etiquetas se explicite con mayúsculas que no son buenos para la salud, como el tabaco o el alcohol.  Sigamos……

la agricultura ecológica también utiliza pesticidas tóxicos, como el cobre, el azufre y el spinosad, un insecticida de origen natural y dañino para las abejas”. Pues si, en casos excepcionales se médica a los enfermos, pero no en pro del negocio o en búsqueda de una surrealista “precaución” (de la que luego se lamentan como veréis), como se desprende de la nota de prensa, sino en casos extremos. Una cuestión es poder evitarlo y otra muy distinta hacer uso de los mismos masivamente, contaminando el ambiente y enfermando a la población. Se trata de hechos archiconocidos. Los hechos, racionalmente, no pueden rebatirse con posverdades. Veamos ahora una sentencia seriamente maniquea.

Yo no me imagino una Europa en la que no tengamos un buen jamón de bellota o un buen chorizo, en la que todo sean hamburguesas de vacas americanas”. Tampoco la mayoría de los ciudadanos que intentamos cuidar nuestra salud y paladar.. Retorcer el lenguaje y el discurso tan solo nos conduce, una vez más, a la posverdad. Y ahora…..

Desde el punto de vista de los pesticidas, es más seguro comer en Europa que en cualquier otro sitio del mundo“. Posiblemente, pero también importamos productos y alimentos contaminados. ¿No se lamentaba algún experto de ello?. Ahora bien, nuestro ambiente contaminado con tales pesticidas enferma a casi todos los organismos vivos y entre ellos los insectos polinizadores, de los cuales depende también “la agricultura europea y mundial”.

El siguiente párrafo, por el contrario, ya delata parte del  problema de fondo. Resulta difícil demostrar nada de nada, si nos movemos en los terrenos pantanosos de la posverdad. En el ámbito de la farmaindustria y la agroindustria, cada denuncia de un estudio, es contraatacado con “los que haga falta”, por los sicarios de los mentados lobbies, terminando por ensuciar y enturbiarlo todo. Finalmente el lector ya duda acerca de lo que es verdad o es mentira. Un caso enormemente doloso, que tardó en solucionarse fue propiciado por los cárteles de las tabacaleras, al negarse a reconocer durante decenios, utilizando a los científicos que contrataban, de que fumar no perjudicaba en absoluto a la salud de los consumidores (ruego visionar ese fantástica película que llevaba por título El dilema (The Insider) – Película 1999”, en el que se narra tal escandalosa historia). Parece ser que volvemos a las andadas.    Y es que la noticia evita comentar que los científicos, cuando trabajan para empresas, suelen ser obligados a firmar una cláusula de confidencialidad que les prohíbe tajantemente hablar sobre sus actividades. La propaganda corre a cargo de “otros”. Llegados a este punto, se vislumbra un razonamiento infiormado y serio, para variar:

“(…) resulta sumamente difícil demostrar la existencia de un vínculo definitivo entre la exposición a los plaguicidas y la aparición de enfermedades o de daños en los ecosistemas”. “Esta dificultad se ha visto exacerbada por una negación sistemática (alimentada por la agroindustria y la industria de los plaguicidas) de la magnitud de los daños provocados por estas sustancias químicas, y las tácticas agresivas y poco éticas empleadas en el ámbito de la mercadotecnia se siguen sin cuestionar”, denuncia la relatora ”, Pero sigamos:

Los productos europeos tienen total garantía. Es una pena esta histeria, esta deriva histérica, de prohibir cualquier cosa con el principio de precaución. El riesgo cero no existe“.

Quien viva en Europa sabe sobradamente que aparecen casos en la prensa y otros que se nos ocultan. Suele ser un tema tan controvertido, como todos los que afectan a la salud pública, como para evitar alarmar a los ciudadanos, que escuchamos diariamente hablar de fraudes de toda clase, tipo y condición.  Resulta que si exigimos que se nos indique que alimentos son sanos,  y se prohíban los contaminados somos unos “histéricos” o “radicales” o “populistas” (al parecer la ONU, FAO, y UE también son incluidos en esta categoría). Por favor lean la penúltima frase reproducida arriba y enmarcada en negrita. ¡Sin comentarios!, ya que somos brutalmente histéricos con esos bienhechores que nos ofrecen consumir   alimentos inmaculadamente sanos. En una sociedad en la que el “principio de precaución” apenas se utiliza, mientras nos lanzamos a vender y consumir productos de todo tipo, sin conocer sus repercusiones, ahora resulta que también es enormemente molesto. ¿¿??. Continuamos con la nota de prensa, siempre en cursiva.

En la UE se están eliminando sustancias en las que se ha hecho una inversión tremenda en I+D. Lo mismo podrían alegar en su defensa los presidentes de las tabacaleras, como muestra el film previamente mentado. ¿Cuántas ingentes inversiones que han terminado por atentar contra la salud pública y medioambiental se han producido hasta la fecha, siendo finalmente reconocidas como tales? ¡Cientos!. ¿Quién invertía? Ya vamos terminando, pero sigamos.

Hay que buscar un equilibrio entre un riesgo aceptable y los beneficios de los fitosanitarios”. Miren ustedes, si vamos sumando riesgos aceptables, de los alimentos, fármacos, contaminaciones industriales, etc., seguimos sumando y sumando “ad nausean”. Al final resulta que en su conjunto, para que el capital prospere, debemos sufrir lo inaceptable. Pero para abundar más aun en la ceremonia de la confusión se espeta la siguiente frasecita: “identificar lo natural con bueno y lo sintético con malo es un error muy grave”. Habría mucho que comentar al respecto, pero, aun omitiendo el dilema naturalia/artificialia, ¿A qué viene tal afirmación?. Se nos trata como idiotas o retrasados mentales. En fin me callo. Sigamos: “Yo puedo estar en contra del mal uso de los antibióticos en las personas, pero no a favor de su prohibición. Hay determinadas enfermedades a las que es imposible enfrentarse con la agricultura ecológica”. Efectivamente y con los plaguicidas muchas tampoco. Y hablado de fármacos, lean ustedes la siguiente noticia extraída de internet que no tiene desperdicio: “”La industria farmacéutica es muy rica y ha corrompido los sistemas de salud” (…) y el entrevistado fue editor de una afamada revista de medicina (British Medical Journal). ¿Tanto hablar de fármacos verdad?. ¿Es esta la medicina que se propone la agroindustria? . Veamos tan solo una de las frases del citado artículo ya que farmaindustria y agroindustria resultan ser primas hermanas (cuan do no son la misma multinacional): “Es verdad que muchos de los medicamentos que la gente toma causan más daños que beneficios. Sabemos muy poco sobre la utilidad real de los medicamentos, ya que la práctica totalidad de los ensayos controlados con placebo son desarrollados por la industria farmacéutica, que tiene un tremendo conflicto de intereses. La industria exagera los beneficios y oculta los daños de los medicamentos en la publicación de los ensayos clínicos. Muchos de los fármacos que tomamos ni siquiera tienen efectos; simplemente parece que han tenido un efecto en los ensayos avalados por la industria, pero esto sucede normalmente porque los ensayos no se han ‘cegado’ de forma efectiva, y en ese caso tanto los pacientes como los médicos tienden a exagerar los efectos subjetivos de los medicamentos de forma substancial”. Sin comentarios. Los pesticidas son dañinos por naturaleza, por lo que la opinión expresada en el párrafo precedente es aún más válida en el caso de los que fans/beneficiarios de la agroindustria.

Hablemos ahora tan solo un poco de los daños que generados por los agroquímicos en la naturaleza, ya que la misma nota también menta que: “(….) la desaparición de un tercio de las aves agrarias en los últimos 17 años y señalaron al abuso de pesticidas en la agricultura intensiva (…)”. Empero siendo tremenda la noticia, se soslaya que lo mismo ocurre con los insectos polinizadores, incluso en espacios naturales protegidos de Europa. Si los insectos polinizadores mantienen la inmensa mayoría de la producción mundial de alimentos, los pájaros ayudan a controlar las plagas, etc. lo que defienden estos expertos es que finalmente colapsen todos los ecosistemas. Según ellos no debéis preocuparos, ya que nos venderán” mmicrorobots,  que sustituyan e la naturaleza y así pronto  casi toda la vida será artificial, que no natural”.  Puede leerse también en internet esta otra noticia, que es independiente: “Abejas robot de Monsanto – una amenaza a la vida”. Eso sí, cada vez que abráis la boca tener cuidado de no tragaros uno o varios de esos bichitos sintéticos, que no creo que sean muy beneficiosos para la salud y menos aun nutritivos.

Y no seguimos porque podríamos eternizando poniendo ejemplo, tras ejemplo. Se trata de una noticia “ejemplar” del periodismo de la posverdad. ¿Qué Dios nos pille confesados”.

Os dejo por tanto con esta aparentemente inocua pero perversa noticia, tal como es narrada. Una guerra entre mil plagas .

Juan José Ibáñez

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La alarmente contaminación de muchos fertilizantes orgánicos

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Depuradoras, Lodos, contaminación. Fuente Colaje imágenes Google

 Obviamente se trata de una mala noticia, aunque era predecible que tarde o temprano se diera a conocer a los ciudadanos. Ya comentamos en más de alguna ocasión que un residuo orgánico no tiene por qué ser ineludiblemente bueno. Todo depende de su composición, calidad, etc. Durante el proceso de compostaje s.l. el producto resultante dependerá, en gran medida del proceso utilizado, pero también de la calidad de las materias primas. Mientras los residuos naturales “suelen estar poco o nada contaminados”, lo contrario ourre respecto a los lodos de depuradoras, dependiendo el riesgo de toxicidad de su procedencia. Cuando la planta de tratamiento recoge aguas residuales de zonas industriales y grandes urbes, nos topamos siempre con el mismo problema.  Aun suponiendo que usemos una planta de depuradora eficiente y adecuadamente mantenida, cabe mentar que están no suelen actuar contra los denominados contaminantes emergentes, es decir aquellos “de nueva generación” que pasan los diversos filtros sin ser retenidos y neutralizados, ya que los perimeros no suelen encontrarse diseñados con vistas a su “neutralización”.

 Apelando a vocablos de evolución y biodiversidad, podría decirse que nos encontramos ante una radicación de nuevas especies de contaminantes, por cuanto no paramos de innovar con nuevos tóxicos, muchos más de los que erradicamos. De aquí que las depuradoras no garanticen del todo, la calidad de los lodos resultantes. Como corolario, los abonos orgánicos obtenidos pueden atesorar propiedades más o menos saludables.

 No obstante, la noticia que os ofrecemos hoy desinforma más que informa, al menos si no se reflexiona con serenidad sobre su contenido. Según su título: los fertilizantes orgánicos son fuente de polución por microplásticos”, alertando al público de su riesgo para la salud pública. ¿Cierto o falso?.  Pues ni lo uno ni lo otro. Reiteramos que todo depende de su procedencia. No se puede generalizar, y algunos comentarios de los autores que os muestro debajo así lo atestiguan. Como corolario podemos concluir que el título es nefasto y alarmista, aunque no podemos calificarle de totalmente falso. Bien podría ser propaganda mal intencionada encubierta de las empresas que comercializan fertilizantes inorgánicos, cuyos efectos perversos ya nadie cuestiona.   Pero soslayemos los argumentos “conspiranoicos”.

 A día de hoy, sabemos que el pescado contiene microplásticos entre otros contaminantes, que el agua embotellada también, como los alimentos precocinados y hasta la sal que ingerimos de sobremesa. La cuestión a contestar sería pues ¿Qué alimentos de este maltratado planeta no se encuentran contaminados?.

 No obstante, con ello no deseo justificar el empleo de cualquier basura orgánica como un fertilizante que garantize una agricultura ecológica que proporcione alimentos sanos.  Todo dependerá, en última instancia de los conocimientos y ética de los agricultores que se han adherido a esta loable práctica. Sin embargo, muchas multinacionales nos venden productos ecológicos, y aquellas, por lo general,  no tienen reparo alguno en hacer uso de las materias primas más baratas.

 Por lo tanto, mientras la dictadura financiera intenta confundirnos al equiparar los productos orgánicos con los ecológicos, en realidad, la defensa del consumidor debiera exigir el proceso inverso: en función da la calidad de las materias primas los certificados debieran añadir estrellas, o lo que se quiera, que ¿garantice? el cumplimiento de las normas especificadas. Y en este contexto, las bondades de la materia prima estriban en parte en la calidad de los lodos y sus contenidos en contaminantes. Es decir que los últimos demandarían un certificado de calidad con sus correspondientes estrellas.

 Así pues, cuando compramos un producto ecológico, ¿ingerimos un alimento sano?. No está tan claro. Si uno conoce la cooperativa que los comercializa, podrá elegir con mayor seguridad. Empero si los compra en las miles de tiendas que proliferan como setas ¡Dios dirá!.

 Juan José Ibáñez

 Continuá……

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La Extinción de los Insectos: Una Tierra que se colapsa

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La Extinción de los Insectos. Colaje imágenes Google

La contribución de los insectos a la seguridad alimentaria y vida en el Planeta resulta ser esencial. En consecuencia, es de vital importancia mantener sus poblaciones y biodiversidad. Pero: ¿Dónde han ido todos los insectos? ¿Ya no están ni en los espacios protegido?.

Y me paro aquí. No continúo escribiendo. Queda claro que la “la extinción de los insectos”, puede ser afecta, pero en modo alguno exclusivamente atribuida al actual cambio climático.  Primero las graves amenazas afectaron a los anfibios, luego a los corales y las abejas, ahora la práctica totalidad de los insectos polinizadores.  No soy dado a palabros como el “punto de no retorno”. Empero parece que no hay remedio y estamos acabando con el planeta sin más. ¿Y a quien podría beneficiar tal drama?. Sencillamente a nadie, al menos que sea un descerebrado o simplemente un canalla psicótico que urde un plan tan diabólico: ¿Acabar con todo?, ¿Quizás alguna multinacional del agronegocio?. Desde luego no creo en las teorías de la conspiración pero, ante la pasividad de nuestros gobernantes, cuando también leo noticias como estas: “Abejas robóticas: el último plan de Monsanto ” o “Abejas robot podrían polinizar los cultivos transgénicos de Monsanto” me pongo a temblar. No se ya que pensar ¡Quién sabe!. Posiblemente, sin desear reconocerlo, hemos envenenado tanto el planeta de pesticidas y otros muchos tóxicos como para que poco a poco vayan desapareciendo un especie tras otra. Es duro, muy duro, pasar un par de horas al día buscando información ambiental para ofreceros. Siempre queda la satisfacción de vuestras lecturas. Sin embargo, hay momentos en que se me hace muy cuesta arriba y otros en que me siento totalmente triste frustrado e impotente, como ante un muro que se abate sobre mí. Hoy es uno de esos instantes en los que….. y os dejo alguna información que he recopilado en pocos minutos. ¿Dónde han ido todos los insectos?: Ya no están ni en los espacios protegidos. Que Dios se apiade de nosotros, como se suele decir. FAO: Mundo sin polen sería sin diversidad de alimentos. Lo dejo Ciau.

Eso sí, los parques naturales estudiados pertenecen a un simple país y en una región industrializada. ¿hasta qué punto pueden extrapolarse los datos a todos las reservas naturales y espacios conservados del Planeta?. Habría que estudiarlo y explicitarlo antes de generalizar.

Juan José Ibáñez

Continúa……..

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Hundimientos del Terreno y sobreexplotación de acuíferos

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Subsidencias del terreno y sus diversas causas; Fuente. Colaje imágenes Google

Los hundimientos de la superficie terrestre pueden ser generados por diversos procesos, naturales u antrópicos. No obstante, la sobreexplotación de las aguas subterráneas crece exponencialmente en todos los continentes y en especial en donde escasean las aguas superficiales, es decir en climas áridos, semiáridos y mediterráneos. Ya comentamos en un post anterior que “No existe agricultura sustentable alguna basada en el riego, con sobreexplotación de los acuíferos”. Un ejemplo palmario de tal uso insostenible de las valiosas aguas que atesoramos bajo nuestros pies, puede encontrarse en este interesante post de otro blog pertenecientes a nuestro sistema de bitácoras; “ La escasez de agua subterránea en las regiones semi-áridas del norte de Chile: el conflicto por la demanda de agua afecta a los ecosistemas de aguas subterráneas”. Recomiendo vívidamente que lo leáis, resume sintéticamente casi todos los problemas relacionados con este proceso y que se concentran en el mismo espacio geográfico. Prácticamente, en pocas horas, leí otra noticia de la misma guisa, aunque menos dramática, pero en la que se estimaban las tasas de subsidencia del terreno, es decir más concretamente esta: “El terreno de la Vega de Granada se hunde hasta un centímetro por año a consecuencia de la sequía”. En ella, se aplicaban metodologías con vistas a su cuantificación anual a nivel de centímetros, por la que os la reproduzco abajo. Seguidamente realicé una búsqueda en Internet, en inglés, por cuanto siempre aparecen un mayor número de noticias científicas. Tecleando ““groundwater exploitation ground subsidence”, aparecieron más de 234,000 relacionadas con el tema “Y así, por ejemplo, entre las más leídas, por su carácter general, detecté las siguientes entre otras muchas: “Land subsidence and ground failure associated to groundwater ”; “Groundwater exploitation management under land subsidence … – NCBI”;  “Land subsidence and ground failure associated to groundwater”,  entre otras muchas. Seguidamente realicé otra búsqueda rápida de artículos científicos en los que se cuantificara la tasa de subsidencia o hundimiento del terreno. Existía también abundante documentación disponible para los lectores interesados. Por ejemplo, en la llanura de Hebei, ya hace varias décadas (entre 1983 a 1993) se alcanzó una subsidencia anual de ¡42 cm/año! (“Groundwater exploitation and its impact on the….”). ¡Una barbaridad!. Si se añade a la búsqueda desastres (“disasters”) que pueden producir, topé, por ejemplo con este caso de “AguasCalientes” (México) en donde se produjeron serios daños económicos, asociados, al parecer, a una zona de falla. Usualmente, las subsidencias no inducen desastres naturales de un día para otro. Sin embargo en condiciones concretas, y bajo el habitual desinterés de nuestros gestores, pueden devenir en tragedias locales. En varios estudios se constaba como la disposición y naturaleza de rocas y regolitos entre el suelo y el acuífero son de capital importancia a la hora de generar mayores o menores problemas.

Parece pues, que nuestra insustentable in-cultura ecológica no para de crear problemas ambientales en cascada, incesantemente, con prisas y sin pausas. Abajo, antes de la noticia de Granada,  os muestro,  las principales causas de los hundimientos del terreno, según la USGS.

El problema estriba en que, con harta frecuencia, la demanda creciente de recursos hídricos con diversos fines, en un mismo territorio, actúan simultáneamente agravando el problema y vinculándolo de paso con otros procesos de degradación ambiental como lo es la contaminación ambiental, que afecta perniciosamente a la vida silvestre y las poblaciones rurales locales. Al paso que vamos deberemos ir cambiando con celeridad los mapas topográficos de muchas regiones del mundo, ya que estamos convirtiendo su superficie en un tobogán de finasondulaciones subsistenciales” ¿¿??.

Para finalizar, sigo sin entender porque no se aplican estás técnicas con vistas a estimar también las tases de erosión/deposición del suelo alrededor del mundo.

Os dejo ya con el material comentado.

Juan José Ibáñez

Continúa……..

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