‘Degradación de Suelos: Contaminación’

Degradación ecológica de los márgenes Fluviales: Erosión, Contaminación, Obras de Acondicionamiento

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Erosión de los márgenes fluviales, contaminación y degradación de los ecosistemas fluviales y la calidad de las Guas: Fuente: Colaje Imágenes Google.

 Hemos coinvertido el sistema cardiovascular de Gaia en un estercolero que da síntomas, no ya de enfermedad sino de deterioro prácticamente irreversible.  Al margen de desastres naturales y antrópicos, la vida de nuestros ríos enferma debido a su elevada contaminación y también a la erosión. Ya nadie duda que todo ha sido motivado por las prácticas de manejo de la agricultura industrial, que ha persistido tanto el abuso en la aplicación de agroquímicos, como en no respetar la extensión natural de las ripisilvas que bordeaban los márgenes fluviales, los caudales ecológicos, todo tipo de obras de acondicionamiento, así como soslayar cualquier principio de precaución. Desde el punto de vista social y natural, no cabe la menor duda que la ingente cantidad de pesticidas y fertilizantes que son vertidos sin control, o mal depurados, resulta ser de suma gravedad.  Ahora bien, la erosión de los márgenes fluviales, también resulta ser devastadora.

Durante las últimas décadas del siglo XX, los procesos de erosión y desertificación despertaron en el sur de Europa un gran interés, siendo su estudio científico y monitoreo, financiado generosamente por las autoridades científicas, tanto nacionales como continentales. Sin embargo, recuerdo que gran parte de la investigación se ha venido realizando en laderas y microcuencas experimentales, soslayando casi siempre la de los márgenes fluviales. En países con déficits hídricos, la construcción de presas y embalses ha sido una bendición en lo concerniente a la producción de alimentos, aunque nefasta desde el punto de vista ecológico. Abajo os dejo unos post previos en los que explico el problema con mayor minuciosidad. Recientemente, se ha observado que la erosión de los bordes de los ríos, con la consiguiente producción y liberación al cauce de los sedimentos producidos es de suma gravedad en áreas agrarias. Empero en lugar de restaurar las ripisilvas, que era lo más racional y económico, se han construido los más variopintos tipos de infraestructuras, como esos asombrosos, ridículos y onerosos “filtros vegetativos (ver post abajo). Es decir mejor desviar el dinero hacia infraestructuras innecesarias, que restaurar lo que jamás debió degradarse, que además, suele ser más económico y saludable para Gaia y el Hombre.

Pues bien la noticia que os vamos ofrecer hoy explica palmariamente que la erosión de los márgenes fluviales sigue siendo un problema de primera magnitud ambiental en ciertas áreas, superando al ocasionado por la contaminación. La única objeción a las conclusiones de los autores (y me refiero a la nota de prensa, que no al artículo original) ha consistido “once again” en generalizar los resultados. La erosión puede alterar más las comunidades de macro-invertebrados fluviales en algunas ocasiones, pero lo contrario también es cierto en otras.  Tampoco debemos soslayar el periodo de monitoreo, porque nos podemos llevar muchas sorpresas: a veces la contaminación y otras la sedimentación de los materiales previamente erosionados. Sin embargo, el desastre ha llegado a tal punto, como para que la restauración ecológica sea denostada por los ciudadanos, cuando son afectados por inundaciones. Parece que nos olvidamos, pero debemos recordar, que cuando tan hecho ocurre, en buena parte ha sido propiciado por nuestra sociedad. como por ejemplo, una expansión del sellado urbano desmesurada y paupérrimamente planificada. Cabría recordar que las ripisilvas frenan la erosión y a la vez depuran parte de los contaminantes que se vierten  a los ríos desde los espacios agrarios circundantes.

¡Mal está lo que mal acaba!.

Juan José Ibáñez

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Fijación del Nitrógeno por los suelos: una resiliencia inesperada

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Cuatro perspectivas del ciclo del Nitrógeno. Fuente. Imágenes Google

Los nutrientes en el suelo deben encontrarse en forma biodisponible para poder ser asimilados por las plantas. Por su parte el nitrógeno resulta ser un elemento abundantísimo en la atmósfera, aunque no en un estado biodisponible. Por ello, la vida a necesitado desarrollar un complejo entramado de reacciones bioquímicas con vistas a la alcanzar la fijación del nitrógeno vía enzimática. Hablamos de la nitrogenasa en el sentido más amplio del término. Hasta la fecha, según la nota de prensa, en el conjunto de procesos, es decir la cadena de reacciones inherentes, era necesario el molibdeno, un elemento traza que en los suelos es muy escaso, y a veces, insuficiente.  Sin embargo, con el tiempo, se ha visto que otros metales como el hierro y el vanadio daban lugar a otrasnitrogenasas alternativas”. Es decir, que si en un territorio el molibdeno es alarmantemente escaso, puede alcanzarse la biodisponibilidad del nitrógeno vía “alternativa”, haciendo uso del vanadio y quizás el hierro. De la nota de prensa que os presentamos hoy se desprende que ¡la intervención de este último metal!, parece haber sido descubierta por los autores. Sin embargo si utilizáis vuestro motor de búsqueda, observaréis que no es “exactamente” así.   Con toda la sinceridad y humildad del mundo, mis conocimientos sobre fisiología vegetal se fugaron junto a algún grupo de neuronas que he perdido a lo largo del sendero de mi vida. ¡Lo lamento!. Empero a pesar de todo he traducido la nota de prensa original y añadido algún material (demasiado técnico para esta bitácora)  elaborado por la Estación Experimental del Zaidín –EEZ-(CSIC) en el que enlazo algunos vocablos con otras páginas Web, más divulgativas. No voy pues hoy a relatar nada que no sea mi impresión personal, ya que el resto lo podéis leer abajo.

No me cansa llamar la atención sobre la cantidad de “emprendimiento” que atesora la naturaleza cuando debe sortear obstáculos que impiden su pleno asentamiento en la biosfera, o en algún espacio geográfico de la misma. Según la noticia, el molibdeno escasea en ciertos suelos y, según los autores, como mínimo en los ecosistemas boreales. Y es allí en donde dicen que esa nitrogenasa alternativa, con vanadio reemplaza total o parcialmente su función ecosistémica. Aunque al parecer, repito, que al parecer, al menos existe otra posibilidad, el hierro.

Rescatamos estas frase de la nota de prensa traducida aquí al español-castellano: “Investigadores de la Universidad de Princeton descubrieron que la naturaleza ha desarrollado un método de respaldo/alternativo para convertir el nitrógeno atmosférico en la forma de nutrientes asimilables para el crecimiento de las plantas y la fertilidad del suelo. Los investigadores informan que el proceso conocido como fijación de nitrógeno puede ser llevado a cabo por el metal vanadio en los ecosistemas, particularmente en el hemisferio norte, donde el catalizador primario de molibdeno es escaso. El estudio sugiere que la capacidad de la naturaleza para restaurar los ecosistemas a raíz de las perturbaciones causadas por el hombre o fertilizar las tierras agrícolas es más resistente de lo que se pensaba. Aunque el nitrógeno es esencial para todos los organismos vivos (constituye el 3% del cuerpo humano) y comprende el 78% de la atmósfera de la Tierra, es sumamente difícil para las plantas y los sistemas naturales el acceso al mismo. El nitrógeno atmosférico no es directamente utilizable por la mayoría de los seres vivos. En la naturaleza, los microbios especializados en suelos y cuerpos de agua convierten el nitrógeno en amoníaco, una forma crucial de nitrógeno a la que la vida puede acceder fácilmente, a través de un proceso llamado fijación de nitrógeno. En la agricultura, la soja y otras leguminosas que facilitan la fijación de nitrógeno se pueden sembrar para restaurar la fertilidad del suelo”.

Desde otro punto de vista, me llama la atención a la incorporación que hacen de las emisiones antropogénicas con las que el ser humano ha cargado la atmósfera y que como no también transporta vanadio y molibdeno, incorporándolas con toda naturalidad a la dinámica de los ecosistemas y el ciclo del nitrógeno. ¡No critico tal acción, por cuanto querámoslo o no, allí se encuentran ahora. Simplemente y sin apenas percatarnos evoluciona nuestro pensamiento conforme se consolida nuestra Tecno-biosfera.  Así mismo, los investigadores que han realizado este estudio nos informan de que: “Una consecuencia de este hallazgo es que las estimaciones actuales de la cantidad de entrada de nitrógeno en los bosques boreales a través de la fijación pueden haber sido subestimadas significativamente. Este es un problema importante para nuestra comprensión de los requerimientos de nutrientes para los ecosistemas forestales”.

Por su parte la Página Web de la EEZ, señala una posible aplicación práctica: “Una vez descifrada la química de la fijación se podría abrir la posibilidad de un proceso industrial alternativo al de Haber Bosch para la obtención de fertilizante nitrogenado. Sería interesante, pues el funcionamiento del sistema Haber Bosch, que produce unos 80 MTn. año de amonio, supone el 1 % del total de la energía consumida a nivel mundial”.

Si cabe reprochar la apelación a que el papel del molibdeno y vanadio no es recogido por los modelos actuales climáticos. ¡Menuda estupidez!. Si tuviéramos que incorporar a estos modelitos todos los elementos, interacciones y procesos que los científicos desean, no podríamos resolver problemas, modelizar, simular, laborar algoritmos, y bla, bla, bla, ni mediante la computación cuántica que tanto ansiamos.

Todo el post constata hasta qué punto la vida trabaja e innova con tal de otorgar a los suelos la fertilidad que necesitan para el mantenimiento de los ecosistemas, a lo cual hay que incluir ahora nuestras contaminaciones.

Juan José Ibáñez

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LA MATERIA ORGÁNICA DEL SUELO: COMPONENTE IMPRESCINDIBLE DEL PLANETA

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Fuente: Composición ofrecida por los autores de este post

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en su cartel conmemorativo del año internacional del suelo en 2015, contempla los siguientes once servicios ecosistémicos del suelo: regulación del clima; ciclo de nutrientes; hábitat de organismos; regulación de inundaciones; fuente de productos farmacéuticos y recursos genéticos; base de infraestructuras humanas; suministro de materiales para la construcción; herencia cultural; suministro de alimentos, fibras y combustibles; retención de carbono; purificación del agua y, por último, reducción de la contaminación.

La importancia del suelo, por tanto, para el desarrollo de la vida en el planeta es fundamental, por lo que parece lógico pensar que el suelo es un recurso natural que las políticas de los países deberían cuidar y conservar.  Sin embargo, no es así, la degradación de los suelos debido a la erosión, el agotamiento de los nutrientes, la pérdida de carbono orgánico, el cambio de uso, o, el sellado, entre otras agresiones, son algunos de los problemas más importantes que afectan a grandes extensiones, y a los que no se les está dando la importancia que requieren. De hecho, y según informes publicados por la FAO: “la erosión se lleva de 25 a 40 000 millones de toneladas de la capa arable del suelo (depósito de la materia orgánica) cada año, lo que reduce significativamente los rendimientos de los cultivos y la capacidad del suelo para almacenar y completar el ciclo del carbono, los nutrientes y el agua”. Esta pérdida de rendimiento sería equivalente a eliminar 1,5 millones de kilómetros cuadrados de tierras agrícolas o, aproximadamente, toda la tierra cultivable en la India.

La materia orgánica del suelo es un elemento clave de la calidad del suelo porque regula muchas de sus funciones básicas  tales como: el almacenamiento de carbono; el almacenamiento y disponibilidad de los nutrientes para las plantas; la biodiversidad del suelo; porosidad; estructura; aireación; capacidad de retención de agua; conductividad hídrica; calor y temperatura del suelo.

La cantidad y el tipo de materia orgánica representa uno de los mayores bienes de que dispone el planeta para la supervivencia de las especies, incluida la especie humana. En 2009 la revista NATURE publica un artículo, encabezado por Johm Rockström, del Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo (Suecia), titulado “Un espacio operativo seguro para la humanidad”, donde se identifican y cuantifican que límites planetarios no se deben transgredir para ayudar a evitar que las actividades humanas provoquen un cambio ambiental inaceptable. Propone nueve procesos del sistema terrestre y los umbrales asociados. Dice que es necesario definir los límites planetarios para: el cambio climático; la tasa de pérdida de biodiversidad (terrestre y marina); la interferencia con los ciclos del nitrógeno y del fósforo; el agotamiento del ozono estratosférico, la acidificación oceánica; el uso global de agua dulce; el cambio de uso de la tierra; la contaminación química y la carga de aerosoles atmosféricos.

De las nueve propuestas, en cuatro interviene de forma decisiva la materia orgánica del suelo: cambio climático; tasa de pérdida de biodiversidad; interferencia del ciclo del nitrógeno y del fosforo y cambio de uso del suelo. Analizaremos, brevemente, como interviene la materia orgánica en estos procesos.

La relación entre la materia orgánica y el carbono orgánico es conocida desde hace décadas cuando se analiza la fertilidad de los suelos. Es más reciente el conocimiento de cuál es el papel que juega el carbono orgánico en relación con el cambio climático y su influencia en el control del CO2 atmosférico. Hoy se sabe, que el carbono del suelo representa casi tres veces el carbono de la atmósfera, y cuatro veces el carbono de la biomasa de las plantas. Luego los suelos son sumideros y reservorios de carbono, de hecho, el suelo es el segundo reservorio de carbono terrestre (tras las bolsas de petróleo) con un contenido total de 2500 billones de toneladas en los primeros dos metros de profundidad. La estabilidad y la sostenibilidad a largo plazo de la incorporación de este carbono dependen, en gran medida, de la mejora de las prácticas y técnicas agrícolas que permitan asegurar que los ingresos de carbono sean mayores que las pérdidas de este elemento por mineralización.

En cuanto a la tasa de pérdida de biodiversidad del suelo, tal es su importancia que fue el objeto en la campaña conmemorativa del día mundial del suelo del año 2020 “Mantengamos vivo el suelo, protejamos la biodiversidad del suelo” y que, próximamente, se plasmará en la celebración del Simposio Mundial sobre la Biodiversidad del Suelo (GSOBI21). Durante tal evento se intentarán alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible a través de la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad del suelo, ya que muchos investigadores afirman que la pérdida de biodiversidad, es una amenaza mayor que el cambio climático.

El suelo es uno de los ecosistemas más complejos de la naturaleza y uno de los hábitats más diversos de la tierra. Albergan más del 25% de la biodiversidad de nuestro planeta, no hay ningún lugar de la naturaleza con una mayor concentración de especies, un solo gramo de suelo puede albergar millones de seres vivos y varios miles de especies de bacterias. Sin embargo, esta biodiversidad apenas se conoce, actualmente, solo se ha descrito el 1% de las especies de microorganismos del suelo. No obstante, el desarrollo de tecnologías moleculares está ayudando a caracterizar y cuantificar la biodiversidad del suelo a diferentes escalas, lo que abre grandes expectativas.

Todos estos organismos interactúan entre sí y contribuyen de forma decisiva en los ciclos globales que hacen posible la vida; son almacén de carbono y descomponen ciertos contaminantes, entre otros procesos. Si estas interacciones se interrumpen pueden causar un impacto irreversible para la vida en la tierra incluidos los humanos.

En relación a los ciclos de nutrientes, tres son los elementos, en sus distintos estados, que mantienen viva la planta y a los organismos, y que se definen como nutrientes primarios: nitrógeno, fósforo y potasio, sin ellos el reino vegetal y animal no podrían desarrollarse. Estos elementos forman parte de: aminoácidos, proteínas, ácidos nucleicos, enzimas, coenzimas y clorofila. La trasformación de nitrógeno orgánico en amonio (NH4+) y nitrato (NO3-), que son las formas asimilables por las plantas, se hace con la colaboración de Nitrosomonas y Nitrobacter, bacterias que se desarrollan en suelo. Por su parte el P es absorbido por la planta principalmente como ion ortofosfato primario (H2 PO4- ), pero también se absorbe como ion fosfato secundario (HPO42-), la absorción de esta última forma se incrementa a medida que aumenta el pH.  Aunque, en el ciclo global de este elemento a largo plazo dentro de los sistemas terrestres, el P biodisponible proviene principalmente de la meteorización de rocas que contienen fósforo, son los microorganismos del suelo quienes actúan como sumideros y fuentes de fósforo disponible a corto plazo, en este punto la transformación del fósforo es química, biológica o microbiológica. Tanto las modificaciones del nitrógeno orgánico como las del fósforo inorgánico son procesos que forman parte de las reacciones que tienen lugar en el suelo para trasformar la materia orgánica fresca en asimilable. La interferencia humana en estos ciclos está generando un daño irreversible en los ecosistemas terrestres. La modificación antropogénica en el ciclo del nitrógeno es aún mayor que la modificación que se provoca en el ciclo del carbono. En la actualidad, las actividades humanas convierten más N2 de la atmósfera en formas reactivas que todos los procesos terrestres naturales combinados. Gran parte de este nuevo nitrógeno reactivo incrementa los procesos de eutrofización en la hidrosfera alterando los sistemas acuáticos más allá de los límites permitidos.

Otro de los motivos de alarma es el cambio de uso del suelo que se está convirtiendo en un problema a nivel global, pues sucede cada vez en un mayor número de países. Este hecho se produce porque el suelo está directamente relacionado con los contextos sociales y económicos de los territorios. Guerras, emigración, construcción de infraestructuras de forma desordenada, son algunos de los motivos analizados, pero tampoco podemos olvidar un hecho cada vez más importante, y es el abandono de las tierras de labor debido a la expansión de las ciudades que obliga a ampliar la línea perimetral de influencia sobre los suelos cercanos a ellas. Con relación a esto, según datos que aparecen publicado en la Agenda 2030 de la ONU, en su Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) Nº 11 “Ciudades y Comunidades Sostenibles”, se puede leer: “el número de habitantes que viven en las ciudades se estima en 3500 millones, es decir, la mitad de la población mundial, y se espera que para 2030 se llegue a los 5000 millones”. Esto supone que las funciones de las tierras periurbanas se modifican a un ritmo superior al que le impone las nuevas exigencias ecosistémicas. El cambio de uso de forestal a agrícola, o de este a urbano, modifica muchas de sus propiedades, y entre otras, y de forma significativa, la funcionalidad de la materia orgánica.

A modo de conclusión se puede resumir que la materia orgánica del suelo depende: del contenido de carbono que está relacionado con el cambio climático, de la actividad microbiana y su funcionalidad que está relacionada con la biodiversidad y el ciclo de nutrientes, de las condiciones del sitio y las prácticas de manejo que determinan el uso del suelo. Si alguno de estos factores se ven afectados, de forma perentoria, por actividades antrópicas, la materia orgánica perdería su capacidad de regular el ciclo de la vida en el planeta tierra.

Antonio López Lafuente

Concepción González Huecas

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ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL ESTUDIO DE LA EDAFOLOGÍA EN CARRERAS RELACIONADAS CON LA SANIDAD (Por Antonio López Lafuente)

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Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid y equipo de López Lafuente

Hola otra vez, después de mi nueva incursión en el blog, allá por la primera oleada de la pandemia, ahora los tiempos se correlacionan con esta desgracia, vuelvo a escribir sobre temas relacionados con Edafología. Quiero dar, nuevamente, las gracias a Juanjo por brindarme estas páginas, intentaré que lo escrito sea de su interés.

Cuando miro los programas de Edafología que hemos impartido a lo largo de los últimos años, me refiero en la Facultad de Farmacia de la UCM, observo una clara evolución. Hemos pasado de explicar el suelo desde una óptica más cercana a la ecología, acorde con unas líneas próximas  a la escuela rusa (Dukuchaev) y francesa (Douchafour), donde se explica que los factores formadores actúan sobre el suelo y determinan los procesos de formación, a una Edafología más descriptiva y cuantitativa, seguida por las clasificaciones modernas, tanto de la  Soil Taxonomy (Soil Survey Staff), como de la FAO-UNESCO (WRB), donde horizontes de diagnóstico, componentes y propiedades, identifican mejor las características de los suelos.

Este hecho se ha producido porque el estudio del suelo lo hemos enfocado hacia la contaminación y su relación con la salud humana. Debido a esta nueva orientación de la disciplina, estamos en una facultad sanitaria, nos pareció más adecuado centrarnos en propiedades y componentes, ya que son más fácilmente cuantificables, lo que permite entender mejor el comportamiento del suelo ante la llegada de compuestos tóxicos, y analizar los procesos de sorción y desorción, o de movilización y precipitación dentro del perfil. Esto hizo que se abandonara, prácticamente, del programa el desarrollo de los procesos genéticos del suelo para incluir conceptos como calidad del suelo e índices de calidad, no desde el punto de vista de la producción de cultivos, sino como base para la prevención de la degradación del suelo y el medio ambiente en relación a los programas de sanidad ambiental.

Con este cambio en la forma de transmitir la Edafología los estudiantes han tomado conciencia, al menos en mayor medida, de que el suelo también es un  recurso natural a cuidar, y que no podemos tratar los temas de salud pública sin dar el protagonismo que requiere en cada momento al suelo. Esto, que parece una obviedad, nos ha costado mucho que se entienda, todavía el suelo sigue siendo el gran desconocido cuando se diseñan planes de actuación para preservar el medio ambiente, inclusive cuando tienen como objetivo la salud de los ciudadanos.

El precio que hemos pagado, desde el punto de vista de la Edafología clásica, es que no conocen el suelo más allá de como lo define el RD 9/2005 o, las legislaciones autonómicas, lo que les permite introducir en su lenguaje términos que incluyen: evaluación de actividades potencialmente contaminantes, usos del suelo, niveles genéricos de referencia, peligro y riesgo, o biodisponibilidad y bioacumulación.

Desde esta perspectiva nos situamos en lo que se ha llamado tercera “onda”, o tercer periodo de la historia de la Edafología, que definió Bouma (2002), y que tan bien describe Díaz-Fierros (2011), en su libro La Ciencia del Suelo. Hemos ganado en el análisis multifuncional del suelo, en efecto, ya el suelo no es solo lo que produce, ni solo una parte del ecosistema, además tiene que ser parte del acervo cultural, social, económico, sanitario de la sociedad. Pero también debemos decir que con ello, corremos el riesgo, como dice Díaz- Fierro, de dar origen a determinados efectos perversos, entre los cuales se destacaría el de la banalización del suelo como elemento de la naturaleza con funciones y procesos específicos propios.

Para intentar contribuir a que se entienda que el suelo es un sistema natural, dinámico, vivo, que desempeña una gran cantidad de funciones, y que su formación es un proceso continuo y muy complejo, hablaremos del suelo en el sentido que utiliza y describe, ya hace muchos años, Huguet del Villar en su libro “El Suelo” (1937), de Suelo edafológico lato sensu, es decir en sentido amplio. Por ello, trataremos los factores ambientales y los procesos edafogenéticos que tienen lugar para su formación, y analizaremos las funciones ecosistémicas  que se le atribuyen.

Quien me propuso la idea, se pueden imaginar, fue nuestro administrador Juan José Ibáñez, que revisando post publicados hace tiempo, vimos que aquellos con contenidos más divulgativos eran mejor recibidos por muchos lectores. Como este es un blog donde caben contenidos de diferente nivel, me sugirió escribir para los que les interesa el suelo, pero no son profesionales del mismo. Por tanto, el formato que empezamos tiene un nivel informativo que permita a los lectores entender un lenguaje, y que después, a quien le interese, pueda profundizar en los temas con mayor nivel científico. Es como una presentación de una parte de la Edafología.

Antonio López Lafuente

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Mapa de Suelos Radioactivos: La radioactividad del suelo en Fukushima 2019

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Fuente: Colaje Imágenes Google

 Todos habéis oído hablar sobradamente del Accidente de Fukushima I, hace ya más de 8 años. Tras la avalancha de noticias que se desprendieron de aquella tragedia, estas han ido lógicamente disminuyendo. Sin embargo el tema sigue siendo motivo de atención y preocupación, ya que sus efectos sobre la salud pública, producción alimentaria de la zona afectada, así como qué hacer con los vertidos almacenados sigue siendo un problema de primera magnitud (ver por ejemplo: Efectos del Cesio sobre la salud humana). Las notas de prensa que os mostramos hoy, una reproducida de un rotativo Español, y la otra traducida del noticiero norteamericano Terradaily, nos informan que mediante nuevo instrumental se ha logrado hacer un mapa del cesio radioactivo que aún permanece en los suelos en forma de micro-partículas, y que dicho sea de paso, sigue siendo dañinamente elevado y traspasó la zona de exclusión. Las notas nos informan adecuadamente de la utilidad de este estudio, que ha permitido aclarar algunos aspectos previamente poco o mal conocidos. Un mapa muy útil, aunque tardío. Eso sí, tal metodología puede permitir que, en el futuro, las industrias y gobiernos tengan mayores cuidados a la hora de ocultar información en esta materia. Las notas de prensa son suficientemente ilustrativas como para que hoy me extensa mucho. No obstante os dejo al final otras dos que sí son motivo de preocupación, como la de barajar la posibilidad de verter el agua radioactiva a los océanos, ya que ante tal inmensa inmensidad de agua se diluiría la radioactovidad. Empero ya sabemos y sufrimos que nos dirigimos, gota a gota, paso a paso y torpeza tras torpeza, a convertir la hidrosfera en una masa de aguas muerta, sucia y peligrosa para toda la biosfera, no solo en lo que respecta a los humanos.  Prefiero no comenzar a blasfemar. Os dejo con las noticias.

 Juan José Ibáñez

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Suelos Agua, Agricultura, Seguridad Alimentaria, Sequías y Desertificación: Día Mundial del Suelo (5 de diciembre de 2020)

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Fuente: FAO

El 5 de diciembre de 2020 se celebrará el día mundial del suelo. Se trata de una iniciativa que se celebrará todos los años, como viene siendo costumbre desde 2015. Tanto la FAO (GPS), como la ONU, entre otras instituciones internacionales apoyan tal iniciativa, siendo participes de la misma. El tema escogido para esta celebración resulta ser la biodiversidad del suelo. En consecuencia, vamos a ir mostrándoos una serie de materiales interesantes, que reproduciremos de las páginas Web correspondientes. Sus contenidos son muy didácticos, por los que los reproduciremos íntegramente, o, cuando sea el caso, traduciremos del suajili al español-castellano. No comentaremos nada, para no confundir a los lectores potenciales. Si algún post lo requiriera, cambiaríamos el título el título, añadiendo otros contenidos ajenos indicando la fuente de cada uno. El post de hoy versa sobre la importancia del binomio suelo-agua cuyo estudio resulta ser esencial para la supervivencia de la humanidad. Hoy si hemos cambiado el título original (Los suelos almacenan y filtran agua), Podéis preguntaros porqué reproduzco una noticia como esta. La razón es muy sencilla. Se trata de unos materiales que sirven a los docentes del mundo Latinoamericano (incluyendo España y Portugal), los cuales no suelen estar supervisando en Internet lo que se cuelga en cada Portal y disciplina científica. No se trata  de suplantar, sino de divulgar la importancia de los suelos y en especial su biodiversidad. Y aquí me paro. Veamos la crucial importancia de  las relaciones entre estos dos recursos naturales conforme a la FAO, GSP y ONU.

Espero que sea de utilidad.

Juan José Ibáñez

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Alarma por la contaminación de los Suelos del Mundo (Informe demoledor de la FAO en 2018)

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Fuente: Colaje Imágenes Google.

La siguiente nota de prensa sobre un informe de la FAO, publicada en mayo de 2018, acerca de la contaminación de los suelos del mundo, no hace más que ratificar todo lo que hemos venido exponiendo durante 18 años en nuestro blog. La situación es alarmante y las consecuencias ya las padecemos. Así pues recomiendo vívidamente su lectura. Tremendo, terrorífico, y más que materia para la reflexión lo sería para sentir terror. No tiene desperdicio.  Os lo he traducido, con un mayor esmero de lo habitual, ya que de haberse publicado en español-castellano, no lo he logrado encontrar en las páginas Web de la FAO.

Más que lectura recomendada deviene en obligatoria. Y luego que nadie me acuse de alarmista, ya que hasta he podido quedarme corto.

Juan José Ibáñez

Leer el Informe en Inglés y Español-Castellano……..

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Suelos Urbanos, Cultivos Urbanos, Contaminación de Suelos y Monitorización de la calidad del aire

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Huertos Urbanos. Fuente: Colaje imágenes Google.

Existen noticias aparentemente interesantes, que nos ofrecen la imagen de una gobernanza preocupada por la salud de los ciudadanos. Sin embargo, casi nunca es oro todo lo que reluce. El lector debe siempre tener en cuenta que, tras muchas de las denominadas políticas verdes, tan solo existen nuevos modelos de negocio, que no genuinos intentos de salvaguardar la salud de los ciudadanos y del medio ambiente. Se trata de vender o aparentar preocupación y atención, que no de revertir situaciones indeseadas. Sobre la calidad del aire en las ciudades, mejor no hablar, ya que suelen incumplir los umbrales permitidos por la OMS, incluso en aquellas urbes que disfrutan un mayor grado de bienestar. Hemos advertido en numerosas ocasiones que los alimentos producidos en los huertos urbanos y periurbanos pueden resultar ser beneficiosos o perjudiciales en función de las deposiciones atmosféricas, aunque también de la contaminación previa de los suelos que se pretenden poner en cultivo. En cualquier caso, ya se ha demostrado en numerosas ocasiones que los suelos de los jardines urbanos se encuentran fuertemente contaminados. Como corolario, pueden usarse, bajo control, con vistas a analizar la contaminación de sus suelos y plantas, monitorizar la evolución y advertir a los eco-agricultores urbanitas si pueden consumir los alimentos de sus huertas. Y es aquí en donde me sorprende la noticia que os mostramos hoy: “Los huertos urbanos como vigilantes de la contaminación”. Tras leerla, me han surgido varias tribulaciones. Al menos, tal cual se encuentra redactada la nota, da la impresión que importa más la monitorización del estado de salud ambiental y humana que cuidar de la población en sí misma antes que enferme.  Por supuesto, que estoy de acuerdo con las redes de vigilancia de tal guisa, ahora bien: ¿por qué no empezar con los jardines, cuyos productos no son consumibles y luego preocuparse por lo que consumen los seres humanos que habitan tales urbes?.

Veamos el lado positivo redactado en la nota de prensa: “El segundo objetivo fundamental del trabajo ha sido comprobar si los alimentos cultivados en un ambiente urbano, empleando un sustrato limpio, serían adecuados para su consumo, puesto que estudios previos llevados a cabo por el grupo de investigación de la UPM Prospección y Medio Ambiente (PROMEDIAM), habían determinado que ciertos emplazamientos urbanos podrían no ser adecuados para la agricultura urbana si se cultiva directamente sobre el suelo, debido a los niveles de concentración existentes de algunos de los elementos traza analizados”. Hasta aquí todo perfecto, ya que además los sustratos, es decir suelos artificiales, reemplazan el “los potencialmente contaminados suelos urbanos”. Ahora bien, cabe discrepar en el periodo monitorizado en esta experiencia “tres semanas”. Siempre se puede alegar que diversos cultivos crecen rápidamente, por lo que en la práctica no existen muchas posibilidades de que se contamine el alimento en tan corto lapso de tiempo. Pero con otros no ocurre lo mismo, mientras que en el suelo puede ir acumulando paulatinamente contaminantes que a la postre asimilarán las plantas y como corolario también los seres humanos que las ingieren. Tengamos también presente que reemplazar grandes superficies (aunque se encuentren dispersas) de suelos urbanos por sustratos adecuados puede ser bastante oneroso. Del mismo modo, las condiciones de una ciudad concreta cerca del mar, en un país cuyos ciudadanos se encuentran muy concienciados con la salud humana y la calidad ambiental (Copenhague en este caso), da lugar a extraer conclusiones precipitadas y poco generalizables. Existen pocas urbes tan concienciadas como las del norte de Europa.

Tampoco debería soslayarse que una red de vigilancia, no significa, ni mucho menos, que se monitoricen todas las parcelas, sino unas pocas que, “en teoría”, debieran ser representativas de barrios y calles cuyo aire (micro-climas) se encuentre “potencialmente, más o menos contaminado.  Conozco un caso concreto en el cual, ante la gravísima contaminación detectada, y con vistas a no alarmar a la población, se re-ubicaron los sistemas de vigilancia de la calidad del aire en enclaves “menos perversos”, dando la impresión de que había mejorado el aire, cuando en realidad era todo lo contrario. ¿Así son buena parte de los políticos y gestores?.

El crecimiento o expansión de la agricultura urbana se promueve en casi todos los países con independencia de la calidad del aire, del suelo, sus niveles de pobreza/riqueza, el cuidado/desprecio de los gobernantes con sus conciudadanos, etc. Por ejemplo, ustedes podrán leer como “Respirar el aire de Nueva Delhi es como fumar 45 cigarros al día”. Sin comentarios ¿verdad?.

Por lo tanto, lamento que se generalicen unos resultados tan concretos, singulares, y poco representativos, con vistas a animar a la población en general a que inicie su huerto urbano. Y a pesar de que no son consumibles, ¿Por qué no monitorizamos los parques y jardines?.  No me parece de rigor redactar noticias que pueden ser engañosas o muy engañosas.

Os dejo estos dos post previos como aperitivo, aunque abajo muestro la noticia original y otras entregas relacionados con los suelos de los ambientes urbanos. Ciudades Verdes: Los Huertos Urbanos y periurbanos; Ciudades Verdes: Tejados y Cubiertas verdes y/o sostenibles.

Juan José Ibáñez

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Primera evaluación y mapa global del “Recurso Estiércol”

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Fuente: Buscar en Google “manure soil map” los hay de todos los tamaños y colores

 La verdad es que nuestra bitácora comienza a oler mal.  Sin embargo, todo sea en aras de la sustentabilidad y la seguridad alimentaria. Es lógico entender que los jóvenes de las sociedades de la opulencia no entiendan muchas iniciativas y menos aún post como este. Hay que perdonarles, ¡son jóvenes!, y desconocen la historia de las sociedades humanas, incluyendo a las de sus propios países.  En el mundo agrario, el uso del estiércol como abono, ha sido insustituible y una bendición para la nutrición de las plantas y como corolario la humana. Y esta aseveración es válida para cualquier país del mundo hasta no hace muchos decenios. Por lo tanto, taparos la nariz si os molesta, ya que se trata de un recurso natural valioso e históricamente esencial. ¿Huele mal, huele bien?. Existen otros muchos aspectos de las sociedades actuales que huelen peor, son hediondos y putrefactos, pero los aceptamos sin pestañear. Yo ya viví aquellas letrinas caseras en donde nuestros detritus caían en un establo y allí, se mezclaban con otros residuos para formar un compost orgánico más o menos elaborado, según lares y costumbres. El último que observé fue en la Galicia rural , en donde el campesino lo mezclaba con el tojo o toxo con vistas a hacer “la cama del ganado” y de allí al abonado orgánico con que rociaría sus huertos. Si los campesinos actuales reciclaran como se reciclaba antes…… Si en las ciudades siguiéramos con las botellas de vidrio, como antes de que se comercializaran los envases no retornables…. Y si…, Y si…. pues entonces no habríamos alcanzado las cotas de inmundicia y despilfarro global con que hemos “premiado” a la naturaleza (contra-servicios ecosistémicos). Empero un día remplazamos las letrinas (que también se encontraban antaño en el interior de las casas) por los inodoros,  pagando las consecuencias. Tener en cuenta que si las primeras causaron problemas y enfermedades fue fundamentalmente en las ciudades y por falta de un adecuado saneamiento/limpieza.

 El abono orgánico resulta vital para la agricultura, y si siguiéramos ciertas pautas de la agricultura tradicional campesina, los alimentos que consumimos serían más saludables, mientras que los campesinos ahorrarían bastante dinero con vistas a usar unos fertilizantes inorgánicos que contaminan todo, volviéndose finalmente contra nosotros y esa hermosa biosfera que destruimos sin compasión. Nos obligan a reciclar y desechar al modo industrial, gastándonos ingentes sumas de dinero en lugar de emplearlas para otros fines que sí lo necesitarían. El estiércol, resulta ser fundamental también a la hora de mejorar las propiedades físicas del medio edáfico, retención de nutrientes y agua, etc., es decir lo que se denomina calidad del suelo. Empero hemos convertido un recurso preciado en un problema ambiental y sanitario de gran calado, siguiendo las enseñanzas de la agricultura industrial. ¿Existe modo más lamentable de proceder?. Por favor recordar la tragedia de Londres conocida por “El Gran Hedor”, fruto de abandonar la aplicación de los detritus humanos en agricultura y ganadería. El mundo al revés.  

Así pues, la noticia que os ofrecemos hoy no resulta ser baladí, y menos aún las conclusiones que eran las únicas que cabría esperar. No se trata tanto de una genialidad como de un recordatorio e incitación a la acción. Los autores defienden que, dada la apremiante necesidad de este elemento, indispensable en la nutrición vegetal, reutilicemos el que excretamos, so pena de que finalmente sea un grave problema para la mantenimiento de la humanidad.   Ya os explicamos este candente asunto en nuestro post: “El Fósforo de los Suelos: Una Amenaza para la Producción Alimentaria Global”. Al fin y al cabo, ¿Qué es guano o nitrato de Chile?.

 Las heces del ganado y ser humano son ricas en fósforo y un excelente abonado orgánico. ¿Qué nos dice su mapa de distribución global?. Conforme a los autores: “(…) reciclar estiércol animal por su contenido de fósforo (…) el primer mapa del mundo de este recurso poco apreciado (…) muestra que la mayoría del estiércol se encuentra exactamente donde lo necesitan los agricultores, en sus propios patios traseros”. Es decir la cartografía identifica que las grandes reservas se encuentran donde debían estar: en los lares en donde abundan las cabañas ganaderas, donde vertimos las aguas residuales, y más aún bajo ese tipo de ganadería industrial en donde el ganado estante se cría abirragadamente en condiciones nauseabundas.  Obviamente también en donde ubicamos nuestros residuos urbanos. Efectivamente, al ladito de donde se necesitan en muchas circunstancias. Finalmente los autores señalan que: “utilizando datos sobre la densidad del ganado, calculando después la cantidad anual de fósforo excretado por el ganado vacuno, cerdos pollos, ovejas y cabras a nivel mundial, obtenido la importate cifra de 130.000 kilogramos por kilómetro cuadrado (Varios cálculos estiman que la producción global total oscila entre 15 millones y 20 millones de toneladas métricas por año) (…) encontraron “puntos calientes”, áreas en las que el fósforo a base de estiércol está ampliamente disponible, pero infrautilizado, en todos los continentes, excepto en la Antártida. Como era de esperar, muchos de tales puntos calientes se encuentran próximos a las comunidades agrícolas y deltas de ríos donde abunda la escorrentía agrícola”. Y no digo más ya que el artículo es interesante y atesora otros datos de interés, como el de la estruvita. Abajo os lo he traducido.

 Juan José Ibáñez

 Continúa…….

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La biodiversidad del suelo y la agricultura ecológica reducen los riesgos causados por los patógenos en las granjas

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Escarabajos peloteros, setos y biodiversidad contra los patógenos de los cultivos. Fuente: Colaje Imágenes Google

Ya ni la ONU ni la FAO, ni la UE, dudan ya del daño causado por esa bomba de relojería que ha demostrado ser la agricultura industrialTras casi medio siglo de destrozos en la agricultura tradicional/campesina, repleta de hermosos paisajes con setos, arbolado y plantas silvestres, son ahora estos organismos internacionales los que demandan viajar al pasado y rescatar aquel bagaje de sabiduría, lamentándose por el grave error cometido, el cual ha dañado casi irreversiblemente toda la biosfera. Ya os hemos hablado de este tema en diversas ocasiones, almacenando los textos en nuestra categoría:  ‘Etnoedafología y Conocimiento Campesino’. No volveremos a repetirnos.

La nota de prensa que os mostramos hoy da cuenta de una investigación en la que se muestra como las especies salvajes o asilvestradas, reducen la carga de patógenos de las granjas, disminuyendo drásticamente el riesgo para la salud animal, vegetal y humana,  inherentes a las prácticas de la agricultura industrial y sus tóxicos arsenales de agroquímicos.  Más concretamente, el estudio constata el papel de las bacterias de los suelos y los escarabajos peloteros en la descontaminación del medio edáfico, de forma natural.   Y así, en el peor de los casos, los insumos de pesticidas y agroquímicos se reducirían drásticamente, ahorrando dinero al agricultor y mejorando de paso la salud humana y la calidad ambiental.

El problema estriba en que, las cosas de palacio van despacio, es decir que entre la aceptación de las evidencias y su reconocimiento formal por los organismos multinacionales nos eternizamos. Empero lo mismo ocurre entre las decisiones de los últimos y las legislaciones nacionales e internacionales en la materia. Lamentablemente toda esta interminable burocracia da lugar a que las buenas prácticas actualmente recomendadas choquen con las leyes vigentes. Como ya hemos comentado en multitud de ocasiones la bobalización reina entre nosotros.  Hemos traducido la nota de prensa al español-castellano y creo que sobran las palabras. Los listos de los científicos y tecnólogos destrozaron la cultura tradicional del agro llevada a cabo por los ignorantes campesinos. Y ahora resulta que aquellos eran los estúpidos y los últimos sabios.

Leer, disfrutar y ver que fácil resulta solucionar numerosos problemas ambientales sin “tocar los genes“ de los organismos vivos y envenenar el ambiente y nuestros humanos cuerpos con inmensas cantidades de pesticidas y fertilizantes. Observar como el simple comportamiento de los escarabajos peloteros, al enterrar sus excrementos en el suelo, realiza una tarea de saneamiento ambiental formidable.

Juan José Ibáñez

Continua……

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