‘Los Suelos las Plantas y la Vegetación’

Las distintas estructuras de los vegetales y su interacción con los microorganismos del suelo

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Las Estructuras de una planta y el microbioma del suelo

El estudio que os muestro hoy me parece tan interesante como sospechoso, y más aún cuando se utilizan vocablos grandilocuentes del tipo “cambio de paradigma”, de una forma maniquea e inapropiada. Debo suponer que la responsabilidad es del “plumillas” de turno que ha redactado la nota de prensa. Más o menos, el hallazgo  más importante del estudio, que ser “corroborado” viene explicitado en su introducción: “Encuentran una relación entre la composición de las bacterias del suelo y las raíces, mientras que los hongos están más relacionados con la composición de la cubierta vegetal”. Vayamos parte, a parte, ante tal mezcolanza de aspectos que pueden ser interesantes, otros espurios, además de los presuntuosos cambios de paradigma que aventura el artículo. Estos últimos, en su trabajo de investigación, solo hacen uso de la aplicación de técnicas moleculares sofisticadas bastante recientes. Confundir la instrumentación novedosa como un salto cualitativo en ciencia solo se encuentra justificado si en verdad, da lugar a resultados que desbaraten los conocimientos aceptados hasta la hecha. Francamente, yo no detecto ninguno más que la sofisticación del instrumental. Resulta ser una falacia que no existan estudios sobre de distribución y geometría (algo que no parece ocurrir en el artículo de marras) de las raíces, así como de sus interacciones con el microbioma del suelo. También se han utilizado técnicas moleculares con vistas a la identificación de la diversidad o mejor dicho variabilidad genómica, ya que hablar de especies mediante tales técnicas no deja de ser más que una metáfora discutible. Del mismo modo, y para terminar, intentar sentar cátedra (generalizar), es decir generalizar, con el estudio de un único ecosistema singular concreto, al resto de la biosfera, atenta contra el método científico. Con esta desiderata no deseo escupir en la cara a los autores, sino a quien redactó tal nota de prensa, que, de paso padece de vaguedades propias de quien no conoce adecuadamente la bibliografía del pasado en este tema. Hemos ya escrito demasiados post como para destripar toda esta comedia, pudiendo encontrar las abundantes entradas escritas desde nuestra bitácora en las categorías (i) biología y ecología del suelo y (ii) Biomasa y Necromasa en los Suelos: Raíces y Materia Orgánica. Por todo ello, hemos acudido al resumen del artículo original, en donde obviamente la arrogancia de la artillería instrumental/ biológica pierde importancia, ya que numerosos equipos disponen de ella. Existen algunos aspectos que hasta este miserable bloguero describió en su tesina o tesis de licenciatura leída en ¡1980! Y que de hecho corroboraban los resultados de estudios previos de otros autores. Por ejemplo, la abundancia de nematodos fungívoros (que se alimentan de los hongos de las raíces) era mucho mayor en los suelos ácidos con restos vegetales ricos en compuestos ligno-celulósicos, mientras que los bacteriófagos/saprófagos (pero que en general se alimentan de microbios, ya sean bacterias o arqueas) medraban mucho más sobre restos vegetales menos leñosos, muy difíciles de descomponer y bajo un biomasa aérea de plantas cuyos restos foliares sean ricos en nutrientes, especialmente cierto en el caso de las leguminosas. Ellos utilizan técnicas sofisticadas y onerosas y yo, hace 40 años agua, una pequeña centrífuga y un lupa binocular. Por lo tanto la nota de prensa confunde el conocimiento con la instrumentación, extrayendo conclusiones generales de un caso singular. En mi opinión se trata de un mayúsculo despropósito.  Reitero que debe ser cuestión del “plumillas”, más que de los autores, o al menos eso creo. En cualquier caso se vender el oro de los tontos, como genuino metal precioso. Abajo encontrareis la nota de prensa y el resumen del artículo original traducido.  ¡sin más comentarios!.

Como describe Wikipedia: las diversidades: Desde hace ya bastante tiempo la mayoría de los ecólogos han coincidido en que la diversidad de especies debe ser distinguida en al menos tres niveles: La diversidad local o diversidad alfa (α), la diferenciación de la diversidad entre áreas o diversidad beta (β) y la diversidad regional o gamma (γ). La mayoría de estudios sobre diversidad se enfocan a la diversidad alfa, en forma de riqueza de especies.

Juan José Ibáñez

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Razones para el descenso de la biodiversidad en bosques

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Bosques de clima templado y descenso de la biodiversidad. Fuente: Colage imágenes Google.

La noticia de hoy, a diferencia de otras de la misma guisa, se han realizado en diversos bosques con al auxilio de los bien conocidos modelos de de simulación/predicción, con unos pocos datos de partida. Afortunadamente este no es el caso, por ya que los autores han hecho uso de datos de campo que, a mi modo de entender ofrecen resultados mucho más fiables. Sin embargo, las conclusiones resultan ser sustancialmente ambiguas y pobres. Muchos de vosotros pensaréis que, entonces, la investigación no ha merecido la pena. Sin embargo, personalmente considero que no podía ser de otra forma. Y eso sí, la alteración de los nutrientes del suelo, por polución atmosféricasurge como una de las causas principales, de acuerdo a este estudio.

Europa es un continente, y aunque se estudiaran los bosques templados, “genéricamente”, estos son también bastante diversos, casi tanto como los factores ambientales en que se encuentran. Son demasiados hábitats y circunstancias las que pueden afectar un descenso de diversidad, con independencia del cambio climático. Por ejemplo, en muchos territorios, la fragmentación del hábitat, necesariamente es un factor de repercusiones mayúsculas. Del mismo modo, Europa resulta ser un continente densamente poblado, en el cual la agricultura y la expansión urbana e infraestructuras que sellan los suelos alcanzan el límite más elevado del planeta. Ambos emiten, además de CO2 y óxido nitroso, multitud de contaminantes a la atmósfera, los cuales, a la postre, son depositados, a mayor o menos distancia de sus múltiples zonas de emisión, cayendo al suelo y cambiando su composición, cuando no sufren desastres como el drama nuclear de Chernóbil, entre otros. Tal hecho ya modifica el hábitat suelo y como corolario la comunidad de plantas  que crecen sobre el mismo. Estas perturbaciones dependerán del tipo de bosque y la naturaleza de su biomasa, distancia a centros potencialmente contaminantes, etc.

Para echar más madera al fuego, suele confundirse o soslayarse que las masas forestales no tienen por qué ser genuinos bosques, y dentro de las primeras especies autóctonas con las repobladas para el cultivo de madera. Obviamente, no se trata de bosques sino de cultivos, y veamos un ejemplo entre otras tropecientas razones.  Cuando un árbol muere en el seno de un bosque, cae al suelo, removiendo con sus raíces ingentes cantidades de material edáfico, a menudo profundo, que de este modo retornan a la superficie. Lo horizontes del suelo superiores no suelen atesorar los mismos nutrientes y propiedades físicas que los  profundos, y como corolario puede dar lugar a otras alteraciones físico químicas del medio edáfico. Más aun, como ya os señalamos en otro post, los huecos dejados tras la caída y muerte de un árbol, no son rellanados por los mismos materiales que constituían previamente el perfil del suelo. Investigadores estadounidenses, han constatado que fundamentalmente vuelven a caer al “hoyo producido” los materiales finos, mientras que los gruesos como gravas y piedras lo hacen en menor cantidad. Hablamos de edafogénesis divergente y ganancia de edafodiversidad. De este modo, se modifica el medio edáfico favoreciéndolo para la mejor implantación de las raíces y captación de los nutrientes del suelo. Es decir, la caída de un árbol, proporciona un hábitat de mayor “calidad” con vistas a la germinación y desarrollo del siguiente generación, mientras las piedras abundan más en los claros. La selvicultura moderna suele cortarlos a “mata rasa”, es decir dejando las raíces del vegetal muerto en su lugar y exportando la madera del tronco. Obviamente tal hecho genera una profunda dicotomía en la composición del devenir del bosque en ambos casos, si bien aún no ha sido bien estudiada.

También el tamaño y la historia precedente de  las masas forestales resultan ser importantes y mucho.  Comencemos por el primero. Como y hemos advertido en post anteriores la composición vegetal de una masa forestal puede variar en función de numerosos factores, empero en un bosque digno de llevar tal nombre se producen dos efectos que suelen soslayarse. Para empezar, la umbría que genera un bosque y su propia estructura induce a que las plantas que cubren el suelo sean generalmente muy distintas a las que medran fuera de él, incluso en masas forestales algo aclaradas en las que penetrarla luz con mayor facilidad. Cuando más extenso sea el bosque tanto mejor, aunque hoy no nos extenderemos sobre tal tema.

También os hemos reiterado que, en Europa,  quizás en el mundo, no existen ya casi bosques prístinos, por lo que los más parecidos a ellos, siguen siendo un producto de la gestión forestal realizada durante los siglos anteriores. Como corolario, tanto el suelo como el sotobosque y el vuelo no tienen necesariamente que  ser los mismos, variando, a menudo de forma conspicuaEl microclima de un bosque genuino suele ser varios grados inferior al que se da fuera de él. No puede soslayarse tampoco que cuando un bosque pasa de su manejo tradicional a formar parte de una reserva o parque natural, es usual que se modifique su gestión y como resultado esta última altere tanto su composición y la del suelo.

Sin embargo, también debemos tener encuentra que cada bosque tiende a encontrar una composición floral en equilibrio meta-estable con el ambiente que a su vez también puede modificarse por el calentamiento climático.

Curiosamente, un día antes de recibir esta noticia, me llego otra que llevaba por título “Common, rare species equally vulnerable to climate change”. Es decir, en este último estudio los autores dicen constatar que el cambio climático afecta por igual a especies abundantes y raras, aspecto que no parece coincidir con los resultados del estudio que os muestro abajo.

Por todo ello, cada bosque es único, tanto como las circunstancias ambientales que les rodean. No resulta pues extraño que suela mermarse la biodiversidad, empero en unos territorios por unas causas y en otros por otras. La polución y en especial la exposición del nitrógeno, tan solo nos menta una y eso…… resulta ser una conclusión ramplona difícil de creer. Podría seguir pero para qué ¿verdad?.

Y para terminar, recordemos que muchos parques y reservas naturales han sido lanzadas más para atraer el turismo, que por su valor como parte del patrimonio natural, aunque muchas lo tengan. No es inusual en estos enclaves protegidos que se genere sobrecarga de turistas mal educados y sucios, sino existe personal que les vigile. Ellos mismos pueden polucionar el suelo entre otras acciones (dejar plásticos y lateas) que perturben las comunidades de los ecosistemas.

 Juan José Ibáñez

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Usos del Suelo, Ciclo hidrológico, Ecohidrología, Agua Azul, Agua Verde y Zona Crítica

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Agua azul agua verde usos del suelo. Fuente: Colaje imágenes Google

En los últimos años, las anomalías climáticas en el norte y centro de Europa han sido muy llamativas y preocupantes.  Se están produciendo graves sequias y anormalmente elevadas temperaturas en regiones donde no acaecían en los últimos decenios o quizás incluso siglos. Como corolario numerosas regiones sufren un déficit hídrico acusado, incendios forestales, etc. ¡Tranquilos!. No voy a iniciar otra desiderata sobre el cambio climático. Del mismo modo, las cosechas no son las deseadas. Estos son los hechos. No obstante, sí voy a retomar una abandonada serie de post incluidos en la categoría “Zona Crítica Terrestre y El Futuro de la Edafología”. Para los lectores no asiduos a esta bitácora, tan solo mentaros que si estáis interesados en entender el significado de estos vocablos, pichar en esta entrada: “De la Edafología a la Zona Crítica Terrestre”. Estamos alterado el ciclo hidrológico de las maneras más variadas que os podáis imaginar, y como corolario, entre otros: “Adiós Humedales Adiós. Pero entremos en el meollo de la cuestión.

Los usos del suelo, resultan ser tremendamente importantes en la hidrología de este planeta. En el aludido post de “Adiós Humedales Adiós”, os ofrecimos diversos ejemplos, y en este otro “el Sistema Cardiovascular de Gaia” algunas de las consecuencias. Los expertos en ciencias del suelo tenemos mucho que decir, aunque sigamos sin contemplar la necesidad de colaborar y, porque no, liderar esa iniciativa denominada “Zona Crítica Terrestre”. No debe por tanto extrañar que en los Estados afectados, como lo es Alemania, entre otros, se encuentren muy preocupados. Hoy os vamos a mostrar los resultados de un estudio, bastante honesto, en donde se detalla el tema para un caso concreto. En estas llanuras centroeuropeas los investigadores analizaron el ciclo hidrológico hasta las aguas subterráneas, comparando dos situaciones contrastadas (i) bosques en suelos arenosos y (ii) pastizales sobre suelos francos (textura más apropiada para el desarrollo vegetal, en general). Os adelanto, algunos de sus objetivos y preocupaciones: El uso del suelo es crítico para la gestión de los recursos hídricos (…) La regeneración de nuestros suelos y la salud del suelo es la tarea más grande e importante de nuestra generación (….) ¿podemos aplicar el uso sostenible de la tierra para controlar el consumo de agua y hacer que paisajes enteros sean más resistentes a los extremos climáticos?  (….) los hallazgos son la base para satisfacer las demandas de producción de alimentos así como el suministro de agua (….) conceptos de uso de la tierra multifuncionales de agricultura y silvicultura regenerativa y confirma las observaciones (….) .necesitamos soluciones innovadoras en agricultura y silvicultura a la hora de combatir las causas de nuestros problemas en lugar de simplemente curar los síntomas (….) En períodos de baja precipitación, ¿Dónde y cómo se distribuye el agua disponible limitada y qué posibilidades hay para mejorar la retención en el suelo y el paisaje?.

Efectivamente se trata de un serio problema que afecta a numerosos y extensos territorios el planeta. Los investigadores dan cuenta de sus hallazgos, empero no ofrecen soluciones, sino que simplemente llaman la atención. Pues bien, el estudio no se me antoja nada desdeñable. Ahora bien, siempre al acecho con nuevos vocablos y la búsqueda constante de “presuntas” innovaciones, cuando en realidad, todo se reduce a dos cuestiones (i) elaboración de una cartografía y monitorización de los bien conocidos “sistemas de tierra”(a veces denominados clases de capacidad agrológicas) o en anglosajón “land systems” y (ii) como elaborar este producto en un clima cambiante. Los “land systems” llevan elaborándose desde hace unos 70-80 años y pueden resultar ser muy útiles, aunque siempre se encuentran condicionados por los deseos y necesidades sociales en cada región y época. Ellos determinan donde y a qué destinar los suelos de un territorio, basados en criterios científicos. Con las nuevas tecnología y conocimientos podrían elaborarse nuevos productos, que a su vez pueden monitorizarse mediante la ingente cantidad de ingenios satelitales con los que el ser humano está ocupando (y contaminando) nuestros cielos. Empero hacia a donde se dirigirá el clima resulta ser mucho más incierto, por mucho que numerosas “mentes lineales”  se crean “a ciencia incierta” que las salidas de los modelitos de previsión dan en el clavo (jamás lo han hecho).  Ahora bien, dado que los caprichos de nuestras sociedades viran con rapidez, a veces, casi inesperada, e incluso impensables hasta hace pocos años atrás, la cuestión resulta ser peliaguda y no solo por el clima.  Por ejemplo, la denominada Política Agriara Común en Europa (PAC), ha causado estragos en amplios sectores de España, haciendo cambiar el uso del suelo, como el de los viñedos gestionados sustentablemente en la Región de Castilla-La Mancha, a la siembra de especies productoras de biocombustibles con un manejo agrícola insustentable, causando una grave merma en los acuíferos de varias regiones, que incluso pusieron al borde del precipicio Parques naturales y Reservas de la Biosfera. Hablo de un ejemplo entre otros muchos. Ahora dicen que la nueva PAC se enfocará hacia la agricultura ecológica. Empero los primeros informes que he leído….. (mejor me callo), no lo dejan tan claro, sino que más bien dan lugar a series dudas. Mucho dinero para las multinacionales y poco para los demás. ¡Ya veremos y os tendremos informados!.

Los autores han manifestado su sincera preocupación mediante un ejemplo, empero los políticos deberían “comenzar” a preocuparse de estos asuntos, ya que lo políticamente deseable, es a menudo ambientalmente nefasto. Os dejo pues con la noticia, el agua verde, el agua azul, etc., que no son más que palabros de procesos y recursos ya conocidos con otros vocablos desde el siglo pasado. Quizás algún día el agua en el paisaje despierte el mismo interés que el clima, tal como lo entienden los amantes del cambio climático. Quizás llegará el día en que el oro azul (agua sin más) se utilice con suma cautela y se encuentre en el corazón de las políticas ambientales y agrarias, empero hasta el momento, y  como dice el refrán: “debemos cambiar todo para que todo siga igual”.  Me refiero a los palabros, ya que en materia de acción…….

Juan José Ibáñez

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Investigar Jugando: La descomposición de la materia orgánica en la escuela o el jardín

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Fuente Colaje imágenes Google

Leí este proyecto en su día, pero lo he ido dejando hasta volverme viejo. No voy a detallar las razones técnicas, propósitos iniciales y otras dudas que padezco como para elaborar un mapa mundial de la descomposición de la materia orgánica por este método, tal como proponen los autores. Empero con independencia de ello, si puede ser un buen método para mostrar, jugando, en el colegio o la universidad, la tasa de descomposición de la materia orgánica en el suelo y la emisión de carbono a la atmósfera. Obviamente se pueden buscar alternativas y extraer aún más provecho a la idea. Por ejemplo, colocar las bolsas de té bajo distintos tipos de vegetación, con vistas a que los alumnos entiendan cómo se comportan diferencialmente. Del mismo modo, cambiando las condiciones de humedad (de suelos secos en gradiente a encharcados permanentemente) y/o temperatura (suelos que reciben diferente radiación solar o solanas/umbrías) se observarán cambios conspicuos. En fin, no os cuento más, pero se me antoja un buen material didáctico. Abajo os muestro una noticia en español castellano y otra en suajili traducida a nuestra lengua. Son lo suficientemente claras, como para no tener que añadir más comentarios. Luchar contra el calentamiento global con una bolsita de té

Juan José Ibáñez

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La sucesión ecológica y su efecto sobre la fertilidad del suelo y secuestro de carbono en ambientes mediterráneos

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Fuente: Colage Imágenes Google

Me intrigan muchas veces las políticas de las revistas de mayor prestigio, por cuanto abundan los artículos en ellas que las “desprestigian”. La noticia que os ofrecemos hoy lleva el pomposo título de “Cómo la edad del bosque afecta a la acumulación de carbono en el suelo”. Pues bien, para echar más leña al fuego, tras leer las primeras líneas de  nota de prensa, redactada por un noticiero  “español” me he visto obligado inmediatamente a recurrir a la revista leer, el resumen y traducirlo. Veamos la razón. El subtitular cuenta para nuestro asombro que “Los científicos del suelo han demostrado que cuanto más antiguo es el ecosistema, más nitrógeno y carbono se acumulan en él en todas las capas del suelo y en la basura”. ¿Basura?. Se supone que los redactores de este tipo de boletines electrónicos debieran, “al menos”, poseer algún mayor conocimiento del tema que los de la prensa en general, empero en este caso el “e-plumillas” se ha cubierto de basura. ¡Increíble!. Se refería a la hojarasca que cubre la superficie del suelo y entre la cual debiera esconderse. ¡Vergüenza patria!. Y cito tan solo lo de la basura, porque la nota resulta ser rebosante de errores (por ejemplo en donde pone roble debía haberse escrito “encinas). A pesar de todo, entre ella y el resumen traducido  del suajili al español-castellano podéis extraer conclusiones generales. Pero vayamos al grano, separando esta “paja mental” del redactor.

A lo largo de la historia, en los periodos de mayor penuria, se labraba hasta el límite de lo imaginable, en lugares inhóspitos y casa ineccesibles. Cuando llegaba un nuevo periodo de bonanza tales tierras eran abandonadas, como ocurre actualmente. Resulta archiconocido que con las labores agrícolas y la extracción de biomasa, el suelo pierde tanto nutrientes como carbono y nitrógeno. Del mismo modo al volverlo a abandonar a su suerte, es decir la revegetación natural, vuelven a incrementarse la cantidad de nutrientes, carbono y nitrógeno. Se trata del conocido proceso de la sucesión ecológica secundaria. Todo esto era bien conocido cuando comencé mi carrera investigadora allá en 1977. Ahora resulta que una revista de norme impacto publica un trabajo más entre miles, diciéndonos más de lo mismo. Si los autores lo hubieran enviado a una revista de suelos, posiblemente se lo hubieran rechazado por no aportar novedad alguna. El siguiente error mayúsculo deviene de generalizar a partir de un único caso concreto. Dependiendo de la naturaleza de las especies que intervienen en la sucesión ecológica secundaria, el impacto sobre el suelo puede ser bien distinto, aunque no debe discutirse el incremento del carbono y el nitrógeno (a no ser que la parcela cultivada fuera un huerto estercolado), en ausencia de otras perturbaciones. Por ejemplo, muchos viñedos mediterráneos son reemplazados durante tal sucesión por matorrales pirófilos y pinos, que también pueden serlo. En este caso, su devenir se encontraría en riesgo ya que son especies que propician la aparición y expansión de los incendios forestales. Todo ello resulta ser muy frecuente en los ecosistemas forestales bajo ambientes mediterráneos, como demostraron muchos autores, al menos durante los últimos 60 o 70 años, denominándolos paraclimax debidos a la acción recurrente del fuego. En este último caso, tras los incendios, el suelo se erosiona, perdiéndose a veces por completo. Así pues, ni incremento e nutrientes, C, y N, sino todo lo contrario. Afortunadamente, en el caso que nos ocupa, un encinar (que no un robledal), este se fue restableciendo, pasando por  un estadio intermedio al que denominamos maquis/maquia o garriga, según lares, autores y antojos.

Realmente estamos hablando de un proceso reconocido por los agricultores desde tiempos inmemoriales. Tras el cultivo, los nutrientes se van exportando, vía cosechas, y a menudo por el propio manejo del suelo. Por esta razón, dependiendo de su fertilidad intrínseca, solían ser abandonarlos durante uno o más años, con vistas a que fueran recuperando “naturalmente” o ayudados (barbecho semillado) parte de los nutrientes perdidos, carbono, nitrógeno y así recuperar/mejorar también la estructura edáfica. Tal práctica, con multitud de variantes es denominada en España  barbecho, aunque también ha sido denominada, más recientemente, como “descanso del suelo”.

Reitero que un estudio no hace doctrina, tanto más cuando en otras publicaciones no se alcanzan las mismas conclusiones. Todo ello me recuerda al propio abandono de tierras, muy usual en los ambientes mediterráneo de Europa, debido a la migración de la población rural hacia las ciudades. Pues bien, cabía esperar que tras dejar de ser cultivadas, en las parcelas la sucesión secundaria diera paso, a alcanzar los mismos resultados que en el estudio que analizamos hoy. Sin embargo los científicos se toparon con muchas sorpresas, como un aumento considerable de la erosión, los aludidos incendios e incluso la pérdida de biodiversidad cuando se trataba de pastos. No deseamos decir que en muchos casos, ocurriera el patrón mentado, sino que dependía de cada localidad y sus pasadas historias. Lo dicho, generalizar de la manera que hacen, los autores o el e-plumillas, convierte la verdad en medias verdades, lo cual en ciencia no deja de ser una falacia. Os dejamos con el material mencionado.

Juan José Ibáñez

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Las Raíces y su exploración con drones mediante IA (Inteligencia Artificial)

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Estudio de las raíces de las plantas mediante, observación, drones, IA, Inteligencia Artificial.

No suelo escribir sobre el lanzamiento de nuevas tecnologías aplicadas a la agricultura y el suelo por varias razonesUna de ellas estriba que, ante el auge de la tecnociencia y su descarada auto-propaganda, ¡nada es verdad ni es mentira, todo depende de quien lo diga! Del mismo modo, la mayor parte del surgimiento de nuevas tecnologías, publicitadas a “bombo y platillo” en los medios de comunicación, pasan pronto al limbo del olvido por no cumplir sus expectativas. Finalmente, muchas de ellas son onerosas, al menos en sus inicios, demandando de paso conocimientos técnico e instrumentales sofisticados, por lo que la inmensa mayoría de los campesinos no pueden hacer uso de las mismas, a no ser que sean adquiridas por servicio de extensión agraria gubernamentales o grandes cooperativas. Pero hoy haremos una excepción, por cuanto la noticia me ha llamado la atención y puede incluso que termine siendo muy útil en la investigación sobre crecimiento de las raíces de las plantas “en general”.  Se trata de un prototipo, por lo que el tiempo dictará sentencia acerca de su eficiencia.

La nota de prensa y un artículo en acceso abierto nos informan que con el uso de drones e Inteligencia artificial, quizás, “algún día” podemos conocer en tiempo real (o casi) el estado de las raíces de las plantas y sus necesidades del suelo en un momento dado (agua, fertilizantes y bla, bla, bla.).

Reitero que, cuando leáis esta noticia, tengáis todo ello presente. Ojalá cumpla sus expectativas, pero de momento es “un sueño, y los sueños, sueños son”. Empero no debemos hacernos ilusiones. Son muchas, demasiadas, las nuevas instrumentaciones que se lanzan así, y luego son abducidas al más allá. Todo ello me recuerda al caso del cáncer. Desde antes de que surgieran los ordenadores, han sido publicitados miles de fármacos que podían curar tal o cual carcinoma, pero luego, en la práctica, tan solo unos pocos terminan siendo útil para la humanidad.  Hoy será breve. Abajo tenéis la noticia traducida al español-castellano y el enlace para bajaros el artículo original.

Juan José

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Emisiones de CO2 de los lechos pedregosos de los Ouadi y Ramblas y cauces efímeros en los ambientes desérticos, Áridos y Semiáridos.

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Lechos pedregosos de los Uadi, Ramblas y cauces efímeros. Fotos Juan José Ibáñez

Si realmente existen lugares en las tierras emergidas del planeta en las que podamos constatar con contundencia la presencia de un Universo Invisible Bajo Nuestros Pies”, son precisamente los suelos desérticos.  En apariencia desoladora en cuanto a la vida, resulta que bajo su superficie medra de forma maravillosa. Sus suelos, tanto como la dinámica hídrica, resulta ser compleja y muy poco conocida. Del mismo modo, la biomasa subterránea tiende a ser ostensiblemente mayor bajo el suelo que la que podemos observar con nuestros pies sobre él. La vida es vida y en condiciones aeróbicas “respira”, aunque creamos que ahí abajo no debe haber nada. Aún tenemos mucho que aprender. Y hoy os lo voy a mostrar, en la medida de lo posible.

La noticia que os ofrecemos en este post da cuenta de un hecho poco conocido, aunque nosotros, y algún colega más, lo habíamos estudiado previamente desde otro punto de vista. Eso sí, podemos aseverar que sus ¿espectaculares? hallazgos son los únicos que cabría esperar. ¡No podía ser de otro modo! Pero como los cazadores de C02 se molestan mucho más en publicar que en documentarse, a mezclar datos de varios y dispares proyectos y elaborar publicaciones tuti fruti o pastiche, con decenas de autores, haciendo parecer que se trata de grandes iniciativas, cuando en realidad son meros cruces de datos, no se suelen enterarse de nada que no sea CO2, y menos aun cuando no tan siquiera suelen participaar edafólogos. En las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado, las revistas científicas, y más aún las de tipo Naure, rechazaban los trabajos con más de unos pocos autores, exigiendo una gran tijera en la autoría para publicar los contenidos de los manuscritos.  Pero hablamos de la era de la ciencia, que no de la desdichada Tecnociencia que padecemos.

Ya hablamos en profundidad a cerca de este asunto en un post presente, sin mentar el CO2: “Los Suelos de los Lechos Fluviales: Las Ramblas y los Uadi y su Biodiversidad de Plantas Vasculares”. Aprovecho para recordar que en esta bitácora se han editado algunos centenares de post, almacenados en la categoría ‘Suelos de Zonas Áridas, Semiáridas y desertificación’.

En el post previamente aludido, explicamos la problemática para un caso concreto, aunque os dará pistas acerca de lo que realmente ocurre. Del mismo modo, durante cuatro años investigué sobre el tema, por lo más adelante os mostraré las publicaciones científicas a la que dieron lugar aquellas indagaciones. Por otro lado os dejo una relación no exhaustiva de aquellos post relacionados con los suelos hídricos y humedales y esta monografía: Flora de los ríos, ramblas y humedales del sureste Ibérico y esta otra. Pero a lo que vamos (…..).

En base a esos datos de tan variadas fuentes (algún día os hablaré de este tipo de publicaciones, “aparentemente muy serias) los autores llegan a la conclusión de que las emisiones de CO2 de las zonas áridas y semiáridas se encuentra muy subestimadas, por lo que deberían ser consideradas en las simulaciones, etc. sobre el cambio climático.  Pobre bagaje para tantos esfuerzo, medios, instrumentación e número de investigadores. Parece ser que no deben dar más de sí a falta de saber (o al menos se esmeran en aparentarlo) lo que realmente es un suelo. En donde detectan grandes emisiones resulta ser los lechos gravosos de cauces secos, y sea durante el estío, ya a lo largo de varios años, como ocurre en los genuinos desiertos antes de que vuelva a diluviar. Empero no son sedimentos, sino suelos genuinos. Un investigador de la UCM dijo ya hace muchos años que se trataba de un hábitat nuevo no explorado, cuyo sustratos o sedimentos contenían fauna edáfica, es decir algún tipo de suelo que no de los representativos de los cauces fluviales típicos. Años después, otros científicos del MNCN y otros organismos llegaron con mejor instrumental a las mismas conclusiones, empero se atribuyeron el mérito sin citar al profesor de la UCM, comenzando una polémica de la que prefiero no hablar. Yo ya había comenzado de modo paralelo, mis indagaciones sobre las relaciones entre suelos y vegetación en zonas áridas, gracias al material que me proporcionó mi entrañable amigo y edafólogo, Cecilio Oyonarte, de la Universidad de Almería. La provincia de Almería (Andalucía, España) alberga la zona más árida de Europa occidental, tratándose desde un punto de vista técnico de un genuino desierto. Entre otras apasionantes conclusiones, no llegaba a entender como justamente en ese “punto supercaliente” (Desierto de tabernas), podían albergarse casi el 50% de las comunidades vegetales ligadas a suelos encharcados (comunidades higrófilas), cuando aquel tórrido, aunque hermoso paisaje, parecía demostrar, sin duda alguna, todo lo contrario. ¡Falsa impresión!. ¿Qué ocurría allí? No tuve más remedio que volver acompañado de otro experto en flora, Juan Pedro Zaballos del Jardín Botánico de la Universidad de Alcalá de Henares.  En Almería Cecilio y yo nos reunimos con Javier Cabello, botánico también, fitosociólogo, y compañero de la Universidad de Cecilio. Al día siguiente se nos unió el entrañable José Luís González Rebollar bioclimatólogo y botánico. Ya en el campo les expliqué mis tribulaciones. José Luís me llevó a una Rambla o Oadi, muy cerca de donde comenzó a encumbrarse la carrera del actor y director  Clint Eastwood, con los numerosos “sphaguetti Western” que allí e rodaron. Y sí me deslicé hacia una rambla, aparentemente seca, recorriéndola no más de 1 kilómetro. Tras un recodo por el lecho fluvial, topé con una zona densa que albergaba pastos verdes, cuando de pronto, deambulando en el lecho pedregoso” observé que brotaba un manantial, el agua corría, súbitamente se encharcaba para luego volver a correr y ser abducida en el propio lecho. Al seguir mi andadura, tras oro recodo del río, volvía a aparecer el más que árido desierto. Una gran variedad de microambientes daba lugar a pequeños mosaicos de vegetación ricos en especies y muy contratados fisionómica y florísticamente. ¡Era cierto! No explicaré aquí las causas, pero sí que su origen procedía de una tectónicas activa con roturas jalonadas de los freáticos. Empero volví a leer relatos semejantes en otros lares del planeta. La vida bulle allí aunque aún resulta prematuro ni promediar estimas ni generalizar con contundencia. Debemos tener presente que el clima, y por tanto las precipitaciones en los ambientes áridos varían de una forma brutal. No se puede encontrar lo mismo tras lluvias que aparecen en medio de decenios en los que apenas caen unas gotas, al menos en ciertos enclaves de Tabernas y otros desiertos.   Es decir, la variabilidad en el régimen pluvial deviene en que o se toman medidas durante muchos, pero que muchos años, cuando no decenios, o resulta imposible obtener estimas dinas de ser consideradas científicamente.

Sin embargo tampoco debemos olvidar que bajo los suelos desérticos pueden o no existir capas freáticas hasta las que logran penetrar las plantas adaptadas con raíces que superan la decena de metros. Donde hay agua hay vida y por tanto se emite C02, pero a pulsos, no de forma continua, excepto en aquellos puntos en los que afloran los manantiales de la capa litológica que albergaba o enterraba el susodicho nivel freático, también fluctuante.  Empero ya que hablamos de CO2 y los hombres y mujeres de poca fe pensarán que me he desviado del tema, aunque no es así, os narraré una historia que me mentó Cecilio, sobre las emisiones de Co2 en Almería, cerca de Cabo de Gata en donde ubicaron instrumental sofisticado con vistas a cuantificar las emisiones de este gas de invernadero.

Paro hablando de sedimentos, en la nota de prensa puede leerse: “A más sustrato disponible, más materia orgánica en el suelo, y cuanto más favorables sean las condiciones como la temperatura y la humedad del sedimento, más activos estarán, liberando una mayor cantidad de dióxido de carbono (..) los investigadores concluyeron que los factores responsables de la liberación de dióxido de carbono son esencialmente los mismos en todo el mundo. “La interacción de las condiciones locales como la temperatura, la humedad y el contenido de materia orgánica de los sedimentos es crucial, y tiene una mayor influencia que las condiciones climáticas regionales” (…). Por supuesto, cuando más espeso es un suelo, es decir más profundo, tanto más carbono “edáfico” albergará, debido a la actividad biológica de la vegetación, así como del mayor número de organismos que componen la microflora y microfauna edáfica.  Se trata de una conclusión a la que llegaría un estudiante tras cursar su primer curso de edafología. ¿Novedad?. ¡Mejor no digo nada!.  Dado que en estos cauces no curre mucha agua (atrde mal uy nunca), con la salvedad de las riadas e inundaciones tras imponentes tormentas que acecen por horas o pocos días, a menudo, después de muchos años o decenios de sequía, sospecho que los autores del estudio deben contemplarlos, no como redes por donde de vez en cuando corre el agua, sino como tenebrosas redes de emisiones de gases con efecto de invernadero. ¡Jesús!. ¡Solo se ve lo que se sabe!.

La Pedo-flatulencia árida y semiárida.

Meses antes…….

Ya sabéis que edafodiversidad en castellano se traduce al Suajili por pedodiversidad, y al menos en España tal vocablo resulta ser escatológico, generando las carcajadas del personal. Y si hablamos de emisión de gases……

Meses antes de mi encuentro con Cecilio, había asistido a un Congreso de Fractales en donde en una de las conferenciantes se ofrecía resultados justamente de esas parcelas y otras. Hablamos más o menos de Cabo de Gata (Almería, España). Conforme a la cnferenciante aludida, se habían estimado las emisiones de cantidades anormales de Co2. Extrañado le pregunté de donde procedía tanto Co2. A lo que me contestó que ellos sospechaban de los sustratos geológicos profundos (Cabo de Gata resulta ser un antiguo volcán submarino emergido, coronado por una capa o estrato de origen margas de coralino). Debido a que su respuesta me extrañó mucho, le volví a replicar: ¿Por qué no de los carbonatos del suelo?. La respuesta de la interpelada me dejó atónito: “Es que las calizas son muy duras como para alterarse tanto en poco tiempo. Y ahí cerré la boca so pena que se montara un lio mayúsculo. Ella no tenía ni idea de lo que era un suelo, como también me temo que los autores del estudio de la nota de prensa que os muestro abajo. No es el momento de discutir sobre los carbonatos, pero, por ejemplo, ¿sabéis lo que son los pseudomicelios de carbonatos?. Se alteran emitiendo CO2 con extrema facilidad. En fin….

Le comenté este episodio a Cecilio, se río mucho y me espetó algo así “Lo que si hemos observado en esas parcelas  son súbitas, breves pero virulentas emisiones de Co2. Y continuó con una frase más o menos de la siguiente guisa:…..” tras rachas de viento fuertes que parecen expulsar CO2 del suelo al llegar el aire”. Tengo una conjetura sobre este asunto, pero me la reservo por falta de evidencias.

Cecilio te burlas de la edafodiversidad, pero investigas la pedoflatulencia: jajajaja, reímos con ganas durante algún tiempo. Pues bien,  eso se trata de una investigación sobre pedoflatulencia, aunque los autores lo ignoren. ¿¿??.

En fin…. “solo se ve lo que se sabe”. Y sabemos muy pero que muy poco, para hacer avaluaciones, “espacializarlas” en todas las condiciones y tipos de ambientes de Gaia, incluyendo las aguas freáticas, frecuencia de las lluvias que dan lugar a estos fenómenos,  etc. etc. Hay tantos papers de esta guisa que siento pena, y eso que han intervenido decenas de cabezas pensantes.

Juan José Ibáñez

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Geotropismo, gravitropismo: En los albores del nacimiento de los suelos “modernos”

gerotropismo-gravitropismo

Tropismo: Fuente: Grezzi

El crecimiento de las plantas se encuentra condicionado por la búsqueda de los elementos esenciales para su desarrollo, mediando la fuerza de la gravedad. Mientras las partes aéreas lo hacen rehuyendo su efecto, lo contrario puede decirse de las raíces. ¿Lógico no? La fotosíntesis demanda luz  mientras que los sistemas radicales agua y nutrientes. Por eso suele hablarse de geotropismo negativo en los órganos verdes y positivo en los de anclaje al suelo. Geotropismo era el término que yo recordaba aunque ahora también se usa el de gravitropismo.

Nadie interesado en el mundo de los suelos dudará que sin la tarea mecánica y biogeoquímica de las raíces los suelos serían mucho más someros, es decir muy poco profundos, a la par que geoquímicamente pobres (nutrientes). El trabajo de los sistemas radiculares en lo concerniente a la alteración biogeoquímica de rocas y minerales, es formidable, incrementado su superficie efectiva y permitiendo que las plantas superiores  puedan explorar un área enormemente más extensa a la caza de nutrimentos, favoreciendo el desarrollo de la vida sobre la tierra emergida. ¿Cuándo el geotropismo surgió en la historia de la Tierra?. Esta es justamente la pregunta a la que intenta responder el estudio que ha dado lugar a la nota de prensa que os mostramos en este post. No obstante, la respuesta es trivial, aunque bien está ir intentando corroborar hechos ya asumidos (pero no exahustivamente corroborados) en la literatura científica, aunque en esta caso……   La investigación original incide en los mecanismos biológicos que tuvieron que desarrollar las plantas, y aunque estos no sean de especial interés para los contenidos de nuestro blog, el texto sí aporta de paso información relevante.

Ya hablamos en nuestra entrega: “La invasión de la tierra emergida por las plantas (musgos y hepáticas) generó la atmósfera actual rica en oxígeno y los primeros suelos o protosuelosde lo acaecido con los taxones más primitivos del reino vegetal terrestre/emergido. Esas conclusiones siguen en pie, por cuanto se trata de taxones cuyos sistemas radiculares son someros, y arcaicos y sin apenas geotropismo, ya que serían preferentemente como un mero anclaje. Empero tal hecho no significa que también poseen acciones biogeoquímicas sobre las rocas que así liberan nutrientes en los escasísimos centímetros de contacto. Fueron pues las plantas superiores, como coníferas y angiospermas, en las que la evolución dio lugar a un fuerte geotropismo negativo. ¿Cuando acaeció tal hecho?. Al parecer hará unos 350 millones de años, en la era Paleozoica y aproximadamente en la transición entre el devónico y el carbonífero. Será pues durante este último cuando los suelos y la edafosfera en general comenzarán a parecerse a las actuales, realizando las mentadas funciones del suelo.  No os olvidéis tampoco del hidrotropismo, que, como su nombre indica, tiene como misión la detección de agua….

Eso sí, adelanto la frase que más me ha impactado de la noticia y que he suscrito desde hace decenios: “”La naturaleza es mucho más inteligente que nosotros

Os dejo ya con la nota de prensa original y su traducción al español-castellano. Tener en cuenta que los enlaces para entender ciertos términos los he colocado exclusivamente por motivos divulgativos, no apareciendo, obviamente en la nota de prensa en Suajili.

Juan José Ibáñez

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Agricultura Ecológica contra la pérdida “global” de biodiversidad y el calentamiento climático?

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Agricultura ecológica tropical y Biodiversidad. Fuente: Colaje Imágenes Google

Como hoy veremos, mediante una nota de prensa y el material del artículo original, junto con otro de la misma guisa, en materia de suelos, los estudios relacionados con el calentamiento climático siguen mareando la perdiz sin llegar a ningún resultado con sustancia. Pero hay más, partir de escenarios “virtuales”  y añadiendo la metralla de las modelizaciones numéricas, no pueden obtenerse conclusiones corroborarles dignas de mención. ¿Porque entonces presté la atención a este estudio?. Simplemente porque raramente se incluían tanta variables edáficas en artículos de tal naturaleza.  Empero si lo resultados no se pueden testar o corroborar, todo el esfuerzo deviene en un ejercicio que se perderá pronto en la espesura de las decenas de miles de publicaciones de este tipo, que no nos conducen a nada. Este es un mero ejemplo. Quizás la siguiente sentencia extraída del material que abajo os proporcionamos sea clarificadora: “Si los líderes mundiales, los administradores de tierras y otros diseñadores de políticas pueden encontrar una manera de limitar el calentamiento global a menos de 2 grados centígrados y conservar un tercio de la tierra en los trópicos, la pérdida global de especies podría reducirse a la mitad…… Los investigadores involucrados esperan que su trabajo guíe los planes para los esfuerzos de conservación global en el Foro Mundial de Biodiversidad….Por lo tanto, los estudios que ignoran las restricciones edáficas sobre las respuestas al cambio climático pueden dar lugar a resultados engañosos”. Pues que esperen, que esperen, pero sentados, o mejor hibernando.  Obviamente la última frase si la firmaría, pero da igual, visto el objetivo subyacente del estudio.

 Veamos, creo que fue Francesco di Castri (1930 – 2005), aunque no puedo asegurarlo, el que advirtió, hace varias décadas, que el medio edáfico podría albergar taxones muy antiguos y especialmente en los horizontes profundos,  debido a que los superficiales actúan como tampón frente a los cambios del clima, entre otras variables. Y en efecto así ocurre, ya que, como hemos reiterado en otros post, las variaciones de temperatura y en algunos casos de humedad, se amortiguan rápidamente al descender a lo largo del perfil edáfico. Recordemos que la atmósfera del suelo, además es mucho más rica en CO2 que la que nosotros respiramos, es decir, que un incremento de este gas de invernadero en el aire no les debería afectar mucho. Del mismo modo, existen tipos de suelos y especialmente en aquellos edafotaxa poco evolucionados, en los que el material parental o litológico atesora unas propiedades poco propicias para la vida de muchos organismos aéreos y sub-aéreos, dan lugar a comunidades muy idiosincrásicas como ocurre con serpentinas y yesos, por ejemplo. Así pues comparado con la parte aérea de los ecosistemas terrestres, el medio edáfico, en ausencia de perturbaciones que lo afecten directamente, puede llegar a ser más resiliente que la aérea. A tales hábitats especiales los autores del estudio las denominan “islas edáficas”.

 Los investigadores que llevaron a cabo el estudio, citan otro publicado el mismo año en el que más o menos puede leerse (Corlett y Tomlinson 2020): “Los modelos de distribución de especies utilizados para predecir las respuestas al cambio climático pueden incluir factores edáficos, pero estos rara vez se mapean en un espacio con la suficientemente resolución. Usando análisis espaciales de baja resolución en lo concerniente a las variables edáficas probablemente obtengamos predicciones engañosas” o poco fiables…. Muchas islas edáficas se encuentran actualmente amenazadas por otros impactos humanos, incluyendo minería, deposición de nitrógeno y especies invasivas.” ¡Vale!,  hasta aquí todo perfecto ya que es bien conocido desde la década de los años 60 del siglo pasado.  ¿Y? Me quedo con cavilando… Dudo mucho que lograremos no sobrepasar el deseado  ascenso de temperatura de 2º Del mismo modo,  conservar un tercio de la tierra en los trópicos bajo medidas de protección se me antoja ilusorio bajo la dictadura financiara global. Tanto hoy como en el futuro, actúan y/o aparecerán muchos iluminados del tipo de Jair Bolsonaro, que se encargarán de destrozar cualquier figura e iniciativa proteccionista. De hecho ocurre diariamente, empero no aparecen en la prensa por ser menos estridentes que el dirigente aludido.

 Más adelante, en el material que os proporciono puede leerse “La agricultura de base ecológica es altamente productiva, y este enfoque puede complementar los tipos tradicionales de conservación” (…). “Necesitamos hacer una transición rápida de los desiertos agrícolas verdes a los oasis verdes que combinan la productividad económica con el movimiento y el hábitat de las especies afectadas por el cambio climático”. Sí, sí sí, vale, vale, vale, se ha dicho una y mil veces y todo para nada. ¿En qué mundo viven?.  Pues en eso consiste la ciencia en acción, como diría Bruno Latour.

¿Qué significa todo esto?. 

  Antes de las Convenciones como la aludida que versa sobre biodiversidad, y a la que yo fui invitado a asistir personalmente (aunque no lo hice, como al final del post dejo constancia), ciertas revistas publican este tipo de ¿indagaciones?. Se trata de una especie de tutifruti (mezcla de cosas o asuntos enormemente heterogéneos), en las que muchos los científicos, se aglutinan en grupos de presión, publicando con mayor o menor fortuna documentos con vistas a tomar posición y ver qué beneficios pueden extraer (dinero, influencias, poder) durante tales eventos. Y así terminan con sentencias como ésta: “Comprender la forma en que estos problemas apremiantes están interconectados resulta ser clave para implementar soluciones efectivas de conservación antes de que sea demasiado tarde“. Pero si hasta la ONU nos dice que ¡ya es demasiado tarde!. ¿No se han enterado?. Por supuesto que sí, pero estos cárteles actúan para deleitar a los políticos/dirigentes y extraer tajada en beneficio propio. Si se pronuncia “demasiado tarde”, los que ostentan el poder responderían, lógicamente, que (…) entonces “no hay pasta”. Lo mismo ocurrió hace unos meses (a la hora de escribir este post), con el COP25. Nada nuevo bajo el sol. ¡Política y oportunismo!.

 En fin me callo y os dejo con el material recopilado, que es mucho.

Juan José Ibáñez

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Suelos Manufacturados, Emprendimiento, y mediocridad: (O como convencernos de que las empresas salvarán la seguridad alimentaria)

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Suelos Manufacturados. Fuente: Colaje Imágenes Google

¿Qué que son los suelos manufacturados?. Hoy lo sabréis, si no habíais escuchado este palabro con anterioridad. No se trata de nada nuevo, sino de otro vocablo carente de significado procedente de esa hibridación entre ciencia, tecnología y mercado, producto de la tecnociencia, que no puede calificarse más que como una posverdad. ¿Objetivo?: Puramente empresarial, como un nombre indica.

Da igual lo que hagamos los humanos, más o menos honestos por defender el medio ambiente y la seguridad alimentaria, entre otros nobles objetivos, por cuanto siempre existen los que intentan extraer provecho ante cualquier oportunidad, intentando vendernos basura aderezada a precio de oro. ¡Y nunca mejor dicho! Ha pasado más de una década desde que comencé a hablar del biochar y siguen con la misma cantinela. ¡La imaginación al poder! ¿¿??.  La mediocridad medra como un virus pandémico, invadiéndolo todo. No he contado todos los post que he redactado sobre el biochar, pero sobrepasan la veintena con creces. Creo haber demostrado, que quizás algún día logremos emular aquel producto detectado en las selvas amazónicas y elaborado artesanalmente, pero  a día de hoy no.

Definición procelosa de suelos manufacturados extraída de internet: Los suelos manufacturados a menudo comprenden compost verde y/o derivado de alimentos mezclado con suelos in situ o importados; y dependiendo de las circunstancias, se pueden incorporar otros materiales orgánicos e inorgánicos, tales como migajas de molinos de papel, biosólidos y/o suelos de desecho.

Generalmente las culturas ancestrales y campesinas aprovechaban todo lo reutilizable. Y así por ejemplo, al menos en España, echábamos los residuos orgánicos a una cochinera en donde criábamos los cerdos a muy bajo costo, eliminando de paso la inmundicia. Para muchos aquella carne consistía en todo el alimento animal que se consumía durante un año, al margen de alguna gallina y algo de caza. Empero también los abonos orgánicos tradicionales sosteniblemente recicladores. Hoy echamos esos restos a la basura, contaminamos el medio ambiente, y a la postre lo compramos a precio de oro.

Pues bien, la noticia de hoy intenta convencernos de que un poco de biochar añadido a residuos orgánicos y minerales va a ofrecernos suelos y alimentos de alta calidad y saludables. Y así, sin mayor dificultad, salvaremos el mundo. Discurso falaz, típico de un mal anuncio televisivo. Año a año, post tras post, he ido intentando desmitificar la patraña del biochar que se comercializa. Otra cosa bien distinta, reitero, sería si nos vendieran, los procedimientos artesanales perdidos allá en la espesura de la salva y del tiempo, en los que habitaron ciertos indígenas amazónicos.  Empero somos tan torpes que no sabemos cómo, tan arrogantes para alardear de la destrucción del Planeta (léase Antropoceno), y tan mentirosos que nuestra nariz de pinocho alcanzaría la constelación de Orión.  Al final, a aquellos valientes que lleguen a terminar la lectura de este post descubrirán la verdad. El milagroso producto milagroso estribará en unos sacos a lo que por Madrid (España) llamamos tierra vegetal aderezada, que se vende en floristerías, tiendas para acondicionar jardines y, como no, esos locales comerciales chinos  que parecen mini supermercados y tienen de todo. En el mejor de los casos serán productos un poco mejores que los existentes, mientrasque en el peor, pagaremos más y recibiremos más de lo mismo. Eso sí, con lo de la agricultura urbana (ya os explique sus riesgos, que no son pocos) e igual hasta engañan a más gente.

Con vistas, no ya a conseguir paliar la soberanía alimentaria (jajajaja), sino a que las propias empresas obtengan ganancias, deberán gastarse muchos más millones en publicidad que en investigación y vender ingentes cantidades, al objeto de rentabilizar la recolección de esos “minerales preciosos” y esos “super-productos orgánicos milagrosos”. Y es que no conocemos el secreto del genuino biochar indígena. ¿Beneficios para el medio ambiente?: poco o ninguno. Reitero que debemos eliminar los residuos orgánicos e inorgánicos sí o sí, empero engañar a los consumidores ya es otro asunto. En la parte superior derecha de esta bitácora encontrareis una lupita indicada por “búsqueda en el blog”, teclear allí biochar y  comprobareis lo que digo.  Cuando los científicos se alían con la depredación empresarial y la dictadura financiara, recibiendo una millonada de financiaciones, desgraciadamente este tipo de productos y estrategias suele ser el resultado. ¡Qué lástima de mundo!. No comentaré el contenido por cuanto ya lo hice y el material reproducido es engañoso, espurio o banal, A veces me siento avergonzado de ser científico, visto lo visto. Os dejo pues con la basura de oro, los científicos que hacen prestidigitación y las “malas compañías” que se alborozan amasando dinero a costa de nuestra tontuna. Y bajo el lema “salvemos el mundo”, démosle a estos desgraciados más objetos engañosos, que los compren y generen algo de alimentos para el autoconsumo, ya que si se mueren no seguirán comprando. Se me olvidaba se trata de abonos y sustratos, que no de suelos.

Juan José Ibáñez Iracundo.

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