‘Carpeta sobre Paisajes de Suelos y los Suelos en el Paisaje’

Cianobacterias de los suelos en medios áridos, biocostras y cambio climático

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Biocostras en ambientes desérticos, áridos y semiáridos. Fuente: Imágenes Google

Ya os comentamos hace más de un decenio el importante papel desempeñado por las “ biocostras de los suelos en ambientes áridos y desérticos”, para abundar seguidamente con estas otras entregas “La Vida y Formación del Suelo en los Desiertos: Las Costras Biológicas del Suelo” y Tipos de Costras sobre la Superficie del Suelo ”. La nota de prensa de la que vamos a hablar hoy resulta también de sumo interés, tanto científico como didáctico y lleva por título: “Las cianobacterias son bioindicadores del cambio climático”. Se trata de un artículo muy interesante llevado a cabo por colegas del CSIC. En él los autores señalan que el actual cambio climático afectará a los microorganismos del suelo, principalmente cianobacterias, produciendo un reemplazo de las especies adaptadas a bajas temperaturas por aquellas mejor adaptadas a altas temperaturas, con una repercusión impredecible en la fertilidad de los suelos y su erosión ”. Debido a que se encuentra muy bien redactado, siendo claro y conciso no añadiré ni una sola palabra más, animándoos a su lectura. ¡Buen trabajo compañeros!.

Juan José Ibáñez

Ver también en términos divulgativos

Las biocostras mejoran el equilibrio del agua en los ecosistemas semiáridos

Biocostras: la primera capa de vida

Leer la nota de prensa original… continua……

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Inventario, Clasificación y Cartografía de los Suelos Submarinos en EE.UU.

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Suelos Submarinos USDA: Fuente: Colaje Imágenes Google

En los primeros meses de 2019 recibí  una nota de prensa en la que un edafólogo norteamericano hablaba sobre la importancia de los suelos submarinos, su falta de consideración en la cartografía de los recursos edáficos etc. Se trata de un tema sobre el que llevo insistiendo desde hace 12-14 años. Tiempo después la clasificación aceptada por la IUSS (la WRB, FAO) aceptó la inclusión de los más someros (generalmente bajo cuerpos de agua continentales a menos de dos o tres metros de profundidad) y finalmente la USDA-ST se adentró para estudiar los sedimentos oceánicos y los aceptó en su constructo taxonómico. Eso sí mojándose tan solo los pies. Abajo os muestro una relación no exhaustiva de los post que ya hemos escrito sobre el tema.  Esperaba vanamente que la nota de prensa nos informara de que por fin íbamos a considerar como suelos también los fondos oceánicos. ¡Mi gozo en un pozo!. Todo sigue igual, lo cual no deja de ser una omisión imperdonable. Seguimos “en la orillita del mar, no sea que nos ahoguemos”. 

Sin embargo, he considerado importante exponer la visión que los taxónomos de suelos norteamericanos atesoran diez años después de comenzar a estudiarlos con rigor. Abajo os muestro la entrevista en inglés y español (Google). Reitero que todo sigue igual, a pesar del título en español-castellano de la nota de prensa: Llegando al núcleo del suelo submarino”. ¡Falso!: arañar la superficie es justamente todo lo contrario que alcanzar sus “interioridades”. Lamento que el edafólogo hable de suelos submarinos como si más allá del litoral existirá un agujero negro que se lo traga todo y nos impide vislumbrar un “horizonte de sucesos más allá. Empero algo es algo. Ahí va la entrevista y la relación de post que aclarará la postura de los que no tenemos miedo de bucear hasta los fondos abisales.

Juan José Ibáñez

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Los humedales, el secuestro de carbono de los suelos en profundidad y la subida del nivel del mar

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Humedales, suelos hídricos y secuestro de carbono. Fuente: Imágenes Google

Interesante e ilustrativo estudio el que os mostramos hoy. ¿Todo?, Pues para ser sinceros juzgando la nota de prensa, va a ser que no. Os recomiendo su lectura hasta el párrafo que comienza con la siguiente frase: “Pueden ser los gigantes durmientes del secuestro de carbono global”. A partir de ese punto el mensaje de los autores comienza a perder peso, ya sea por exceso de márquetin y/o por ingenuidad. Por ejemplo, en la noticia puede leerse que: “Si esos humedales se duplicaran su secuestro de carbono, como hicieron otros humedales en el estudio en respuesta al aumento del nivel del mar, podrían secuestrar otros 5 millones de toneladas de carbono atmosférico cada año, lo que equivale a sacar a más de un millón de automóviles de la carretera”. Pues bien, si proteger y preservar los humedales de todo el mundo tan solo palía las emisiones de un millón de vehículos, no veo que el esfuerzo compense económicamente a los gobiernos y sus economías bajo la gobernanza de la dictadura financiera que actualmente padecemos. Con ello no quiero decir que no debamos preservar y regenerar los humedales a toda costa ya que atesoran muchos más servicios ecosistémicos que benefician a nuestra sociedad. Por ejemplo estos ecosistemas actúan de barrera contra diversos tipos de desastres naturales que azotan las líneas de costa, del tipo de los tsunamis, huracanes, etc. La dificultad es aun superior cuando se tiene en cuenta que una buena parte de ellos ya han sido degradados por nuestro incesante impacto ambiental a base de extender sin fin la generación de infraestructuras  y el turismo en esos enclaves.  Pero quedémonos con la primera parte que resulta ser de sumo interés.

El estudio muestra que al ascender el nivel del mar los humedales van capturando o secuestrando más carbono en sus suelos y hasta mayores profundidades. Y así podemos leer “Para los humedales que se enfrentaron a ascenso del nivel del mar, las concentraciones de carbono se duplicaron o casi se cuadruplicaron en solo los 20 centímetros superiores del suelo. Cuando los científicos observaron más profundamente, a una distancia de 50 a 100 centímetros debajo de la superficie, la diferencia llegó de cinco a nueve veces mayor”.

Como explica la noticia, la hidromorfía excesiva y la falta de oxígenos ralentizan la descomposición de la biomasa/necromasa, que termina acumulándose finalmente en el medio edáfico, ayudando a paliar el efecto de invernadero. Obviamente de subir y subir el nivel del mar, muchos humedales quizás no podrían elevarse tan rápidamente, terminando finalmente su vida bajo las aguas. Sin embargo tal proceso podría ser compensado por su expansión tierra adentro. No obstante, a menudo no sería posible debido al exceso de población y las mentadas infraestructuras en esos enclaves.

Os recuerdo que bajo este tipo de ecosistemas, los antaño denominados sedimentos marinos, soy hoy considerados edafotaxa, como describimos en nuestra entrega: “Suelos Hídricos o Suelos de los Humedales según la Taxonomía Americana”. No voy a elaborar este vez una relación de post, aunque sí os recomiendo este: “Humedales y Suelos Hídricos: Aspectos Básicos y Necesidad de Investigación”.

Independientemente, la nota de prensa atesora una lectura adicional para los edafólogos y estudiosos del secuestro de carbono por los suelos. Como ya he denunciado en varias ocasiones para el caso de los suelos emergidos, ese maldito habito de considerar que casi toda la materia orgánica de los suelos se almacena en los centímetros superficiales, debe erradicarse para siempre. A menudo, ya hablemos de unos o de otros, se almacenan ingentes cantidades de carbono en profundidad, por lo que cualquier cuantificación rigurosa debe incluir el muestreo todo el perfil del suelo, es decir uno o más metros. Y como usualmente no se ha actuado con la cordura que la evidencia empírica debía imponer, a la postre aplicamos modelos de simulación y otras herramientas estadísticas y computacionales alimentándolos con bases de datos deficientes, dando lugar a resultados que no corresponden con la realidad, distorsionándola hasta límites hilarantes.

Os dejo pues con esta interesante media noticia superior, advirtiéndoos de nuevo, que el final deviene como el de una película interesante con un desenlace nefasto.

Juan José Ibáñez

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Un Ciudad Milenaria Bajo el Suelo de la Catinga del tamaño de las Islas Británicas (230.000 kilómetros cuadrados)

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Fuente: Colaje Imágenes Google.

Personalmente no soy un estudioso en lo que concierne al análisis de los insectos sociales. Sin embargo, hemos editados numerosos post sobre las increibles y continuas sorpresas que nos deparan las sociedades y estructuras creadas por las hormigas y termitas que habitan bajo el suelo, como podréis comprobar en nuestra categoría biología y ecología del suelo. A la hora de escribir este post, un  nuevo estudio ha sido publicitado debido a su sorprendente contenido a este respecto, aunque no tanto como aparece en los medios de comunicación de masas.  Ya hablamos de las asombrosas extensiones que pueden desarrollar sus estructuras subterráneas la siguiente entrega: Las Hormigas y su Sorprendente Globalización Territorial y Social. No obstante la nota de prensa de hoy corrige en parte lo redactado entonces, cuando, “al parecer” se descubrió por primera vez “algo semejante”. El Título de la presente entradilla ya habla por sí solo, pero el contenido resulta ser aún más sorprendente  para los expertos en ciencias del suelo. Al margen de la extensión, las noticias que os muestro abajo, en español-castellano, dan cuenta del volumen del suelo que han removido en la Caatinga brasileña. ¡Impresionante!. Obviamente se trata de un tipo de macroporsidad (más bien un ahuecamiento del solum, que no estimamos, pero que debiera serlo, de disponer de la instrumentación y medios necesarios.

Os muestro dos notas de prensa distintas. La primera me parece más acertada que la segunda y en parte la contradice, ya que esas estructuras espaciales, en parte aéreas y en parte subterráneas, no son tan regulares como pudiera aparecer. Empero lo más importante es el mecanismo empleado por estos bichitos en tal magna ingeniería, mediante procesos de auto-organización típicos de los sistemas no lineales. Os aconsejo pues que leáis las dos, aunque a la vez, en lo que respecta a los patrones espaciales, deis más crédito a la primera que a la última. Tan solo  me gustaría conocer un dato que, lógicamente, la ciencia aun no puede responder: ¿Cuántos kilómetros de carreteras/pasillos bajo el suelo atesora este pequeño “hormiguero?. Posiblemente la respuesta pudiera ser más que todas las redes viales de Europa y Latinoamérica juntas.  Y como ambas notas de prensa se encuentran bien redactadas en nuestro idioma, me paro aquí para que las leáis atentamente. Increíble. Lección de sustentabilidad, así como de lograr alcanzarla en medios hostiles creando megápolis sustentables. En cambio con todo el talento que se nos presupone, los seres humanos somos incapaces de llevar a cabo obras de tal envergadura sin generar enormes destrozos en nuestro entorno.

Os dejo pues ya con las noticias y unos videos. Antes colocaba más material de videos en los post, empero ahora me inclino por las fotos, ya que aquellos suelen cambiar co  demasiada frecuencia de URL, y en poco tiempo dejan de poder visionarse en los enlaces añadidos a la hora de redactar estas entregas. Os dejo por tanto los enlaces al final de la primera nota de prensa.

Juan José Ibáñez

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Isla de Pascua, Rapa Nui, consumo de aguas salobres, descargas subterráneas,

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Fuente: Colaje imágenes Google

Los Rapa Nui , es decir los moradores de las Islas de Pascua de los que ya os hablamos en otro post, han despertado tanto la atención del público, como de los expertos, debido a sus afamadas estatuas denominadas Moái. Pues bien, en la nota de prensa que os ofrecemos hoy, se postula una conjetura  acerca de cómo con tan escasos recursos hídricos en una isla pequeña, sin ríos, ni casi lagunas (tan solo aguas pluviales y alguna cisternas recolectora excavada en el suelo, pero de escasa capacidad de almacenaje) podía suministrarse agua sustentablemente para el consumo de toda la población que se calcula en varios miles de habitantes. Y he aquí la ¡sorpresa!. Ellos defienden que, el consumo de recursos hídricos se realizaba  exactamente en donde los suelos/rocas de origen volcánico, muy permeables y porosos, confluían con las aguas salinas oceánicas en ciertos enclaves de la línea de costa. Hablamos pues de descarga de aguas subterráneas. Pues bien, sorprendentemente, parece ser allí en donde se ubican  los mundialmente conocidos denominadas Moái. La nota de prensa no aclara si el vocablo suelo, se refiera a las rocas y/o a los suelos, aunque en cualquier caso ambos afectan al ciclo hidrológico insular.  De hecho, conforme a estos colegas, en las primeras narraciones europeas sobre los habitantes de las islas de Pascua, “parece que se les ve o describe, ingiriendo agua del mar ¿¿??. 

Lo que me intriga e interesa, de ser corroborada su conjetura, es sencillamente que se trata de un recurso hídrico que también podría ser aprovechado en otros lugares con las mismas condiciones, es decir, otra fuente de agua dulce por explotar en ciertos territorios.  

Hoy, para variar, me he esmerado bastante más en la traducción del texto en inglés al español-castellano (con algunas licencias personales), como en extenderme en esta entradilla de post. Así podéis seguir la narración mejor, ya que poco más puedo añadir, excepto que me ha sorprendido todo el texto.  Francamente sorprendente y quizás útil.  Por cierto, en la fotografía que da pie a la entradilla, yo observo una laguna en lo que parece un antiguo volcán, pero al parecer el estudio es bastante completo y lo tenéis en acceso abierto (ver final del post).

Juan José Ibáñez

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Científicos: Las generaciones malditas (Ciencias del Suelo y Muchas Más)

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Generaciones malditas Fuente: Juan José Ibáñez

No hay mayor satisfacción que dedicarse vocacionalmente a la ciencia, ni peor castigo de lograrlo en un aguda crisis de credibilidad. Hablamos de las generaciones malditas

Hoy dejaremos de hablar de LA actualidad, pseudo-actualidades y falsas actualidades para comentaros algunas reflexiones personales, tras 41 años de trabajar como profesional (incluyendo periodos de becario). Me permitiré ese lujo. Y quizás, desde el punto de vista de la sociología de la ciencia aportemos un granito de arena, por cuanto jamás he leído nada parecido y son décadas de lecturas. Por supuesto, muchos colegas edafólogos ya entrados en años, pero también de otras variopintas disciplinas, con toda seguridad han recapacitado acerca de este asunto, por ser igualmente afectados.  Pero ¿qué es una generación maldita?.

Sin intentar sentar cátedra alguna, acuño el término en referencia a los investigadores que habiéndose de jóvenes inclinado vocacionalmente por dedicarse al estudio de una disciplina, esta cae en descredito, o simplemente comienza a ser ignorada por nuestros gestores, investigadores de otras mmaterias y la propia sociedad. Es decir, la rama de la ciencia afectada deja de ser considerada como integrante de las principales prioridades (“mainstream”) a las que “dicen” que debemos dedicarnos en un momento dado de la historia. Y como corolario, apenas se ofertan proyectos de investigación, becas, y por supuesto, los inocentes afectados serán soslayados de cualquier tipo de promoción científica. El gran pecado de estos profesionales reside en haber tenido el atrevimiento, descaro o inocencia de apasionarse por un tema que no interesa en un periodo concreto de la historia de la ciencia. Resumiendo, sin comerlo ni beberlo, eres considerado un paria que “pierde el tiempo” dedicándose a temas intrascendentes. Suele ocurrir que a la larga, tal crisis disciplinaria transmute en prestigio incondicional, pero para muchos de esos  pobres desgraciados resulta ser demasiado tarde. ¡Ya son viejitos!.

Este post, aunque basado en mi experiencia personal como edafólogo, es igualmente aplicable a científicos de otras muchas disciplinas. Fitosociólogos, geomorfólogos, taxónomos, etc. etc. sufren el mismo ostracismo y desconsideración por parte de otros investigadores.

Personalmente, soy de los pocos colegas que conozco que se interesó por la morfología, génesis y clasificación de suelos en el primer curso de la carrera universitaria, tanto cuando comencé a cursar CC. Geológicas como cuando finalmente acabé en la de CC. Biológicas. ¡Qué tipo tan raro!. En 1978 ingrese en mi centro de investigación de toda la vida, y al que aún me siento ligado sentimentalmente, como el integrante de un matrimonio muy bien avenido al que se le muere la pareja. Fíjense si la fecha era antigua que por aquel entonces se denominaba “Instituto de Edafología y Biología Vegetal”. Pues bien, cuando me incorporé algún año después al equipo de mi Director de Tesis (Francisco Monturiol), que trabajaba sobre morfología, génesis, clasificación y cartografía de suelos, pululaban varios investigadores senior y un abundante personal técnico. Empero llego la gran crisis edafológica a nivel internacional. A día de hoy tan solo permanezco yo investigando esos temas y me queda aproximadamente un año para alcanzar la edad mínima de jubilación. Pero las cosas han ido cambiando “un poco” desde 2014. Demasiado tarde para hacer carrera. ¡La suerte está echada!. Como científico cometí ese pecado original (ser vocacional), y he pagado las consecuencias. ¿Me arrepiento?. Pues va a ser que no, ya que he indagado sobre el tema que escogí, el que me gustaba, y sabía las consecuencias. Los más vocacionales seguimos trabajando como guerrilleros o partisanos, otros prefirieron cambiar de línea de investigación con vistas a promocionar sus carreras, obtener proyectos y becarios. ¡Ni una sola plaza ha ofertado mi institución que incumbe a miles de investigadores de las más variadas tareas científicas, desde que yo obtuve la mía en 1986.  Podemos pues hablar de la gran extinción. Cuando mis autoridades decidieron que me incorporara al Museo Nacional de Ciencias Naturales, yo me preguntaba ¿A dónde?: ¿Un despacho para pasar los últimos años sentado y calladito, o una vitrina de exposición en el Museo, con una etiqueta que señalara mi verdadero status “el último edafólogo del CSIC”. Obviamente, en temas más aplicados, como por ejemplo, la contaminación y erosión de suelos, a sus expertos no se les infligió tal severo castigo.  Eso sí, el denominado cambio climático, les terminó relegando una década después a posiciones menos honrosas de los rankings de moda, si bien se escudan en relacionar sí o sí (venga a cuento o no) la desertización con el cambio climático. En cualquier caso, reitero que, al menos en Europa, la catarsis fue general. En las Universidades al menos, la docencia, permitió que algunos de sus profesores persistieran en esos temas concretos, aunque bajo las mismas condiciones de miseria y desprecio, compaginándolos pues con otros asuntos más sexy.

Cuando en septiembre de 2005 comencé la andadura en esta bitácora, ya entre los primeros post editados podían leerse títulos como los siguientes: (i) ¿Se Extingue la Edafología? (1: Introducción); (ii) ¿Se Extingue la Edafología?. 2. Sobre la Falta de Cultura de los Investigadores Experimentales; (iii) ¿Se Extingue la Edafología?: 3. El Significado de Reduccionismo Epistemológico; (iv) El Día de Todos los Santos o las Últimas Actividades de los Edafólogos. Más aún, creé una categoría para almacenar todos los post dedicados al tema y que lleva el título de: “la Crisis de la Edafología”. Así pues este blog nació con plena crisis, creció con la crisis y seguramente se extinguirá con renacimiento de la edafología en sentido estricto (no me refiero a las ciencias del suelo en general). ¡Porca miseria!

Posiblemente la mayoría de los jóvenes universitarios eligen sus carreras en función de la publicidad que emiten los medios de comunicación de masas, y que no deja de ser orquestada por los políticos, las necesidades económicas del momento, y los científicos famosos de ciencias sexy, desconociendo la inmensa mayoría hasta en el significado del vocablo edafología. Empero devino la pandemia degradación ambiental y el cambio climático volteó todo.

El análisis del sistema climático, por pura necesidad, se tradujo  en la obligación de conocer las emisiones de gases de invernadero, el secuestro de carbono por los suelos, etc., así como influyen en tales procesos los componentes bióticos y abióticos del ecosistema edáfico. Al mismo tiempo la mega-contaminación planetaria que sufrimos causada esencialmente por los agroquímicos, ha envenenado suelos y aguas, puesto en riesgo la soberanía alimentaria y causado una traumática pérdida de biodiversidad. Y así los suelos subieron paulatinamente en el ranking de interés de las agencias gubernamentales. Demostrado pues el fracaso en el manejo de suelos llevado a cabo por la agricultura industrial, la FAO, ONU; EU, etc., retornaron su vista hacia modos de producción más ecológicos y sustentables que demandan una gestión de loe recursos edáficos muy cuidadosa.  Y así surgieron el Año Internacional de los Suelos, el Día Mundial de los Suelos y otras macabras celebraciones.

Sin embargo parte de nuestros acervo edafológico se ha perdido, al menos por el momento aunque quizás para siempre, como mostramos en los post: (i) El Olvido de la Ciencia: El Efecto Internet; (ii) Ciencia Olvidada: “El Efecto Internet”; (iii) Los Colonialismos y el Olvido de la Ciencia: El Efecto de la Lengua del Imperio; (iv) Prostituyendo la Historia de la Ciencia (Ciencia Amnésica e Imperio Anglosajón) etc. Por un lado, con tanto modelos, algoritmos, simulaciones, IA, etc., actualmente los jóvenes se encuentran mejor formados que nosotros ante un PC. Sin embargo en el estudio de campo de los suelos, su génesis, clasificación etc.,  su adiestramiento en numerosos países es más que precario, doloso. Por supuesto siempre acaecen excepciones. Otros detalles relacionados podéis leerlos en los post aludidos.

Cuando vuelvo la vista atrás, recuerdo tanta precariedad y desdén que solo podía gritar desde mi interior: ¡que he hecho yo para merecer esto!. Obviamente muchos colegas clamaron en balde expresiones parecidas, “pública y privadamente”. Resistí, adquirí cierto reconocimiento internacional, ¡cierto!, empero, ¿hasta dónde podríamos haber llegado tanto yo como otros muchos edafólogos, si la ceguera social y política no hubiera campado a sus anchas?. Las modas son un cáncer en la ciencia, pero marcan las agendas en materia de política científica (ver por ejemplo post como estos: Las Modas en Ciencia y el Sufrimiento de los Científicos Creativos; ¿Hacer Buena Ciencia o Publicar?: Entre la Espada y la Pared)

Puede entenderse que en un momento determinado, las urgencias sociales, que no comerciales, determinen los planes de investigación de países e instituciones. Resulta inexplicable que por tal motivo, se ignore que debemos seguir conociendo el mundo que nos rodea desde todas las perspectivas. Lo que hoy se antoja irrelevante, mañana puede ser determinante. Este es el caso de la edafología a partir de 2015, pero también lo es y lo será de otras, como, por citar tan solo un par de ejemplos, las antiguas escuelas de ecología de los paisajes culturales no anglosajonas, o la agroecología paisajística que tanto necesitaríamos ¡ya!.

Mi tristeza no reside tanto en lo que podía haber logrado alcanzar yo personalmente, sino, sino en vista de todo el conocimiento sepultado o perdido, el cual es evidente cuando uno repasa la literatura científica reciente y detecta sin cesar “viejo vino en nuevas botellas, o los re-descubrimientos incesantes de la dinamita. Actualmente se publican en revistas de gran prestigio estudios sobre suelos llevados a cabo por analfabetos que, si se les pone delante de un perfil y le dices que saquen una foto, en el mejor de los casos se hacen un selfy.

Juan José Ibáñez

De la Filosofía de la Ciencia a la Filosofía de la Tecnociencia (Nuevo Curso Básico y Sus Razones)

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Los Paisajes y Suelos de Latinoamérica. Debemos redescubrir la Historia (¿Y parte de la Ciencia?)

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Fuente: Colaje Google Imágenes

En un pasado remoto, hace ya tanto tiempo (….) la enorme masa de Tierra que hoy llamamos Latinoamérica era un paisaje prístino, fuera cual fuera su aspecto. Luego llegaron los seres humanos ¿cazadores recolectores?: ¡Posiblemente!. Empero hará más (o mucho más) de 6.000 años, la agricultura comenzó a expandirse “de algún modo”, hasta ocupar vastas extensiones o incluso la mayor parte del territorio. Aquella floreciente Latinoamérica atesoraba una enorme variedad de cultivos y manejos de suelos que, como mínimo, rivalizaron en su tiempo con los de otros continentes. Sin embargo, algo sucedió, o se enfrentaron a demasiados retos “fueran cuales fueran”. Súbitamente, en términos históricos, fueron desapareciendo culturas avanzadas e imperios. La vegetación natural volvió a expandirse sobre los antiguos paisajes agrarios hasta cubrirlos de selvas pluviales frondosas, u otro tipo de ecosistemas, según las características locales de un clima que también fue alterándose.  

Los pueblos y culturas, ¡a saber cuántas!, se unían por complejos entramados viales de caminos en los que transitaban mercancías, se intercambiaban bienes (agrícolas y al algunos animales, por no hablar de ganadería sensu estricto, ya que aún no lo sabemos) y conocimientos. Empero como seres humanos aquellos pueblos también guerreaban, naciendo y decayendo imperios, como en cualquier otro continente. En ecología y etnoagricultura siempre terminan achacando la culpa de la decadencia de los incas, mayas, etc., a la deficiente gestión de sus tierras. Empero conflictos bélicos y epidemias también pudieran ser la causa (….) ¿si la Duquesa Roja tuviera razón?. ¡A saber!.

Cuando llegaron los europeos y comenzaron a escribir sus crónicas, se nos quedó grabada la imagen de que la mayor parte de aquellos paisajes eran prístinos, y/o penas afectados por la acción humana. Y, así,  tal mito se incrustó en nuestros memes, como el narrado por Plinio el Viejo y Estrabón en la Península Ibérica que finalmente se descubrio ue era incierto.  Los científicos partieron de aquella falsa premisa durante décadas y décadas, por lo que los resultados de muchos estudios dieron lugar a conclusiones falsas o banales, ya fuera en historia, ecología, edafología, agricultura etc.

Posiblemente el mayor problema estribe en que conforme se realiza un imaginario viaje por aquellas maravillosas tierras, las fechas atribuidas a los enclaves en los que aparecen y desaparecen tales paisajes agrarios y culturas no coinciden con precisión. Quizás falten asentamientos y restos por descubrir para obtener una visión más nítida, que tan solo emerge ahora entre la neblina del desconocimiento, o como también se dice es “la punta del iceberg”. Quizás las técnicas actuales de datación aún no sean lo suficientemente fiables, pero también pudiera ocurrir que  la Duquesa Roja, tuviera razón (al menos en parte) aunque nadie de la academia ha deseado escucharla. Como veremos luego, Luisa Isabel Álvarez defendía:” Es que ha habido una confusión histórica. Había viajes a América desde los fenicios: los relatos que tomamos por viajes a África ¡eran, en realidad, viajes a América!”.

Los suelos prístinos de Latinoamérica, probablemente no existan ya, o tan solo permanezcan reductos en los hábitats más hostiles y recónditos lugares, siendo por tanto, poco representativos de los que les precedieron en aquella gran masa de Tierra. La cobertura de suelos fue transformada por la agricultura dando lugar a lo que hoy denominamos Antrosoles, Tecnosoles, etc. Estos suelos modificados por el hombre de las más ingeniosas maneras, atesoraban tantas propiedades inducidas que hoy sería imposible clasificarlos en los dos mentados grupos de suelos. Tampoco valen pues aquí los suelos prístinos como referentes del mundo natural antes del advenimiento del impacto humano.

Cuando intentamos buscar referentes prístinos de suelos y vegetación con vistas a observar como los hombres los hemos ido modificando, resulta que, posiblemente, no existan  sensu stricto. Desde hace pocos años tal descubrimiento (porque este sí lo es), ha comenzado a aflorar en la literatura científica. Sin embargo una gran parte de mis colegas aun insisten  “erre que erre” en no hablar de ello. Un bobo llamado Juan José Ibáñez que, para nada es experto en el tema” se interesó por lo que iba cayendo es sus manos, escribiendo numerosos post en su espeluznante bitácora acerca de la etnoedafología y etnoedafología latinoamericana “Un Universo Invisible bajo Nuestros Pies”, almacenándolos en la categoría que denominó “Etnoedafología y Conocimiento Campesino”.

Pues bien, en esta nueva entrega de la saga, os proporcionamos varias noticias, nuevas, y más o menos recientes (hasta octubre de 2018). Algunas han sido escritas en Español-castellano mientras otras en Suajili, ya que según Luisa Isabel Álvarez, a América se la denominaba África, como veremos posteriormente. Puedo entender a Luisa Isabel Álvarez, ¡grande de España!, y “roja de corazón”, cuando se lamentaba debido a que sus estudios e ingentes archivos históricos no eran considerados por los historiadores y otros eruditos, al no ser ella una experta académica con acreditación. Desconozco si lleva razón o no. Sin embargo su impresionante legado merece la pena ser examinado y estudiado con vistas a separar el grano y la paja. Quizás allí se encuentren esperando testimonios que arrojen mucha más luz sobre el tema. ¿Caballeros Templarios en la Patagonia?. ¿Tartessos, la primera civilización occidental en alcanzar América? Quizás, ¡A saber!. Aunque de ser cierto las asincronías temporales que mentamos con anterioridad pudieran así ser  explicables.

Os dejo con todo este abundante material nuevo.

Juan José Ibáñez

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Complejidad de las Redes Fluviales: Efectos Sobre la Diversidad Natural (biodiversidad, edafodiversidad geodiversidad y mucho más)

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Redes de Drenaje Complejas. Fuente: Colaje Google imágenes

 Hoy os mostraré una nota de prensa tan interesante como obvia. Se trata de un tema que ha centrado mi atención científica durante al menos dos decenios, por lo que he publicado hasta la saciedad sobre el asunto. No me detendré aquí  a abundar en los detalles, ya que caería irremisiblemente en la auto-propaganda. Los autores del estudio que os mostramos hoy defienden que las redes de drenaje más complejas, ricas en ramificaciones de afluentes, son las que atesoran una mayor diversidad piscícola y auguran también que seguramente suceda lo mismo en sus márgenes fluviales, por lo que tales morfologías deben ser respetadas con vistas a la conservación de le diversidad. Empero omiten numerosos trabajos previos publicados hasta la fecha. Por ejemplo, yo ya publiqué tales conclusiones en 1.990 y aún sigo haciéndolo, ya que un solo estudio no genera doctrina alguna. Es obvio que estos autores no se encuentran versados sobre el tema, por cuanto la propuesta más conocida con vistas a determinar la complejidad de una cuenca de drenaje pueden al menos rastrearse hasta la década de los años “40” del siglo pasado.

 Justamente en este post os mostramos algunas evidencias de como al aumentar la complejidad de las redes de drenaje lo hacen también la biodiversidad, edafodiversidad, litodiversidad, diversidad geomorfológica y diversidad de formas del relieve.  Y tales resultados los hemos obtenido analizando las redes de drenaje desde escalas 1:15.000 a 1:1.000.000.  Sin embargo, cabe matizar aquí algo que parecen ocultar los autores. Si bien es cierto que la complejidad resulta ser fundamental, por cuanto determinará las formas del relieve, también lo es que las cuencas de drenaje más extensas resultan ser las más complejas. En otras palabras, el área determina per se en parte tal heterogeneidad. Por tanto, las relaciones entre la biodiversidad, edafodiversidad, litodiversidad, diversidad geomorfológica y diversidad de formas del relieve, incrementan conforme lo hace el área, siguiendo exactamente los mismos patrones, siendo pues estructuras fractales. Las mayores redes acarrean una mayor cantidad de agua y sedimentos, generando riquísimos modelados del relieve, que no pueden ser logrados por las que no transcurren ingentes cantidades de energía y materia, es decir las de menor superficie.

 La complejidad de las redes de drenaje puede ser estimada mediante las Leyes de Horton y los números de Strahler, que de cualquier forma resulta ser de lo más sencillo, ya que se trata Se trata de estructuras fractales. Obviamente existen otras propuestas, empero esta es tan sencilla como fácil de calcular, siendo su uso muy generalizado.

 Resumiendo, al margen de la diversidad de peces, la complejidad de las redes de drenaje parece incrementar todo tipo de diversidades naturales. Por lo tanto me encontraría tentado a defender que, cuando uno pretende llevar a cabo cualquier tipo de inventario de estas diversidades, se escoja la cuenca más heterogénea (mayor) y se olvide de todas las demás, salvo excepciones. Sin embargo, existe un problema difícil de sortear. 

 Las cuencas de mayor extensión, y como corolario más diversas, son las que justamente, por estas características, así como por acarrear mayores caudales,  han sido las más explotadas y habitadas por el ser humano desde su origen, ya que ofrecen más recursos naturales. Es decir actualmente se encuentran muy perturbadas, cuando no  totalmente modificadas/destrozadas. Por ejemplo, España, atesora una de las mayores infraestructuras hidráulicas del mundo, cuyos cauces mayores se encuentran jalonados pornumerosos embalses. Esos últimos rompen la dinámica natural de aguas y sedimentos. Del mismo modo, son también los corredores fluviales (y por tanto ecológicos) y las llanuras costeras en donde se ubica una buena parte del tejido industrial. En consecuencia, la alteración y degradación de estas unidades ambientales resulta ser enorme, desoladora. Y así perdimos en la Península Ibérica hermosos y fértiles valles, así como otros rasgos de los modelados fluviales que las caracterizan. Actualmente ni tan siquiera se pueden sostener los caudales ecológicos necesarios, en muchos casos. Del mismo modo, cerca de los grandes cauces se han instalado las mega-urbes desde hace miles de años, siendo sus vertederos naturales. Omito una descripción de la relación entre estas grandes redes y las diversidades anteriormente aludidas, ya que hemos redactado numerosos post sobre el tema. Los autores del estudio alegan que hay que preservarlas. ¡Un poco tarde! ¿No?.  Os dejo pues con esta innovadora y asombrosa noticia.

 Juan José Ibáñez

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Los Suelos de la Sabana, pastoreo tradicional y heterogeneidad de hábitat

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Google imágenes, una de la cual procede de este blog que recomendamos: Ideas, Inventions and Innovations: Credit: © Stephen Goldstein/Washington University

Personalmente sigo carcajeándome de los que proponen el Antropoceno y defienden el periodo preindustrial/industrial  (aproximadamente durante el siglo XIX), como su inicio. Desde el Paleolítico, como hemos venido alegando, es decir antes del nacimiento de la agricultura, el ser humano ya había transformado el paisaje de grandes extensiones de la Tierra. Imagínense lo que acaeció en el Neolítico. Sobre todo ello hemos escrito en numerosos post almacenados en nuestra categoría “etnoedafología y conocimiento campesino”.  También os hemos mostrado que la selva pluvial amazónica y las de Mesoamérica fueron antaño paisaje antrópicos, que no prístinos.  No obstante, el estudio que vamos a analizar hoy me parece muy interesante, ya que retrocede de nuevo al Paleolítico Africano y, basándose en evidencias edafológicas, parece demostrar que el pastoralismo ancestral trasformó los paisajes de las sabanas africanas. Tal hecho fue debido al manejo del ganado por los pastores y, en concreto,   por el enriquecimiento de los suelos en nutrientes esenciales, a través de sus heces, huesos, etc. Los paisajes de suelos de la sabaneros son muy pobres en nutrientes, por lo que sí incrementa en fertilidad da lugar a que medren pastos ricos y nutritivos. De hecho, una vez los pastores y ganados dejaron tal  impronta, los animales salvajes “parece” que los frecuentaron por sus delicatesen alimentarias, manteniendo su estructura. En consecuencia, estos maravillosos ecosistemas de sabana que podemos disfrutar hoy, son en parte producto de la acción pastoral o ganadera, por crearse numerosos nuevos hábitats que las fuerzas de la naturaleza soslayaron.  En ecología ya nadie discute que la biodiversidad aumenta conforme lo hace el número de hábitats por lo que….. Imagínense ahora que, probablemente, un proceso parecido se repitió numerosas veces a lo largo de la historia del hombre en diferentes lares del planeta. Posiblemente sucedió así.

 Abajo os dejo los detalles de la nota de prensa en suajili, incluidos varios comentarios más concretos que conciernen a los suelos, traducida al español castellano. Por cierto, he gastado más tiempo intentando descifrar el significado “Herder pen sites”. Ni rastro en Internet hasta que en lugar de “pen” teclee “penin”, el cual me dio la pista. Este es el problema de inventar palabros innecesarios. Os recomiendo que leías el texto ya que se me antoja francamente interesante.

 Juan José Ibáñez

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Civilizaciones, Suelos y Sequías (FROM THE DESK OF RATTAN LAL)

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Colaje Google imágenes

Rattan Lal  ha sido hasta aproximadamente un año el presidente de la Unión International de las Ciencias del Suelo (International Union of Soil Sciences) o IUSS. Desde que comenzó su mandato,  publicó y envió mensualmente una columna de opinión a los socios denominada From the Desk o Desde el escritorio, a la cual puede accederse en la página Web de esta asociación, o por las alertas que nos envían diversas sociedades nacionales, como en mi caso la SESCS. Se trata de una carta breve en la que da cuenta en términos sencillos de la importancia de los suelos en temas concretos. Lamentablemente, tan solo he podido acceder a estas en inglés, por lo que supongo que no se realiza traducción alguna a otros idiomas. Francamente no sé qué opinar sobre este tipo de iniciativas. Por un lado, son bien venidas, aunque por otro pueden entenderse como la entronización de la opinión del establishment y/o como un acto de egolatría. Depende de cada lector. No atesoro elementos de juicio como para mostraros mi opinión. No estaría mal que se hubiera invitado a otros popes de la IUSS a realizar misivas similares, aunque se trata de una opinión muy personal. No conozco personalmente a Rattan (si bien hemos intercambiado unos pocos correos electrónicos), por lo que estos comentarios no son fruto de ninguna animadversión, sino de mi intrínseco recelo ante cualquier muestra de poder factual que afecte a  algún ámbito de la sociedad, sea la que sea.  En cualquier caso, revisé estas misivas y traduje algunas que considere relevantes, o al menos interesantes. Ya os las iré mostrando en algun post. Tampoco sería descabellado que las sociedades nacionales las tradujeran y las enviaran a sus asociados, especialmente a aquellos que no se encuentran versados en el dominio del suajili.

 El mes de septiembre de 2018 Rattan Lal  escribió una cuartilla que concierne a las sequías que algunos expertos suponen que condujeron al declive de antiguas civilizaciones. Eso es lo que muchos colegas piensan, aunque yo no generalizaría, para casi todos los casos, como suele ser habitual en la literatura científica. Obviamente el eje central son los suelos. Os dejo el contenido de esta carta en concreto, así como su traducción al castellano. No opinaré sobre el contenido.  

 Juan José Ibáñez

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