‘Carpeta sobre Paisajes de Suelos y los Suelos en el Paisaje’

Suelos, Incendios Forestales y Cambio Climático (¿reforestación o pastizales?)

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En los ambientes mediterráneos muchas especies de coníferas son extremadamente pirofíticas o pirófilas (amantes del fuego). Obsérvese una plantación de algarrobos intacta entre una masa arbolada de pinos quemada a su alrededor. Incendio forestal (Comarca de los Serranos, Valencia, España) Foto: Juan José Ibáñez

 Todos los veranos, en los biomas y ambientes cuya estación seca coincide con el verano, los incendios forestales son comunes. Hablamos pues de paisajes mediterráneos y semiáridos, en general. En los últimos años este fenómeno parece recrudecerse, al aumentar las temperaturas, posiblemente como resultado del calentamiento climático.  Es usual que la prensa alarme al público sobre “fuegos que se avecinan, con más virulencia y frecuencia”. Con toda sinceridad, yo no tengo tan claro que el cambio climático sea el principal responsable de lo que “actualmente” sucede, ya que ha sido demostrado hasta la saciedad que el viento por un lado, la matorralizaciíon de cultivos abandonados,  la pauperrima gestión por parte de las administraciones, así como la mala planificación urbanística deben ineludiblemente incluirse en la ecuación. Tampoco olvidemos los incendios accidentales e intencionales , ya sean debidos a especulaciones urbanísticas o a insensatos pirómanos.  La falta de limpieza del monte que tradicionalmente era llevada a cabo por los campesinos, ahora depende en muchos casos de los gobiernos, cuya dejadez en tiempos de crisis es palmaria, como se ha demostrado en el sur de Europa, pero también en los países nórdicos (incendios veraniegos de 2018). ¡Más madera a la hoguera! Tampoco se trata de mezclar ese calorcito adicional generado por la alteración del clima, con un fenómeno recurrente en la historia de la Tierra desde que el hombre descubrió el fuego. Pero hay más. Las especies de crecimiento rápido, como las coníferas y eucaliptus, junto a matorrales pirofíticos (amantes del fuego) son fácilmente presa de las llamas, al contrario que los bosques de angiospermas. En 2018, los expertos sospechan que gran parte de los incendios en Europa fueron debidos a  la falta de planificación territorial, y/o  a las “manazas” del hombre y/o a la dejadez de los gestores político-ambientales. Seguimos sin diseñar una silvicultura adaptada a este tipo de ambientes.

 Sin embargo, existe otro aspecto que suele pasarse por alto. Las reforestaciones con fines madereros deben considerarse monocultivos para el aprovechamiento humano. Desde este punto de vista, resulta materia de reflexión el incluir parte de lo que denominamos selvicultura en una genuina agricultura para la obtención de madera o materiales lignocelulósicos. No es lo mismo aprovechar el monte natural que plantar árboles para el consumo humano. A veces las especies replantadas se naturalizan generando una desorganización de los ecosistemas y agrosistemas colindantes quede, este modo, a menudo, son más inflamables y aptos para la propagación del fuego.  

 Con demasiada frecuencia, la reforestación obedece más a la necesidad de madera y celulosa que a la restauración del medio natural, ya que de otro modo, se plantarían especies de crecimiento lento más resistentes al fuego, que las plantas que medran con tal fenómeno natural.  Pero la sociedad necesita madera y más madera. Otra cuestión es que, a la postre nuestras autoridades escondan/omitan este pequeño detalle, cuando son principalmente las áreas cubiertas por especies pirofíticas (o pirófilas) las que terminan siendo pasto de las llamas. De aquí que los resultados del estudio que os presentamos hoy deban entenderse con cautela.

 Ya sabéis que en durante los últimos años los incendios forestales se encuentran causando estragos en California, que disfruta de clima mediterráneo. Y así, ha llegado a mis manos este estudio, cuyos resultados no dejan de ser triviales o, como mínimo, esperables: las áreas cubiertas por pastos pierden menos carbono que las forestales.  La razón es obvia. Gran parte de la biomasa y necromasa de los pastizales se encuentran bajo el suelo, y este las protege, en gran medida, de su combustión. No se debe confundir al ciudadano entre lo natural y lo artificial.

 En consecuencia los autores de este estudio sopesan la posibilidad de implantar pastos en lugar de reforestar, como medida para evitar las emisiones y fomentar las reservas de carbono en el suelo. No es mala cosa que lo recordemos o aprendamos. Sin embargo, mutar de hermosas áreas arboladas en yermos pastizales estivales no creo que sea del agrado de casi nadie, tanto más cuando existen otras soluciones que ya han sido esbozadas en este blog, quizás algo más costosas que mantener un bosque (perdón masa arbolada) tal como lo hacen hoy en día nuestras autoridades, pero enormemente económicas si se tienen en cuenta los efectos sobre las mentadas emisiones, procesos erosivos, económicos y humanos de los incendios forestales: paisajes mosaicistas, repoblar con especies apropiadas y limpiar los cortafuegos mediante la acción de la carga ganadera (ella trabaja por nosotros limpiando el monte, creando pastos, suministrando carne y leche y a veces productos para confeccionar tejidos), al estilo de las propuestas de mi entrañable amigo José Luis González Rebollar. Y como diría este investigador con “mayúsculas”: una cosa es crear o implantar un pasto y otra bien distinta mantenerlo, para lo cual suele ser necesaria la implantación de una carga ganadera adecuada, como también ocurre en la limpieza de los cortafuegos a los que obliga su metodología.  Por lo tanto, transformar bosques o monocultivos en áreas arboladas y/o mantener cortafuegos acarrea mucho más que una mera siembra de especies herbáceas: escoger las especies pascícolas adecuadas, sembrar las plantas comestibles pertinentes y adaptadas al ambiente, escoger el ganado adecuado, incentivar la llegada de los pastores, etc., etc. De no hacerlo, los pastos darán lugar a matorrales y bosques, que serán inflamables o no, en función que de las especies que naturalmente los colonicen sean pirofíticas (amantes del fuego muy frecuentes, como mínimo, en los ambientes mediterráneos) o no. Como veis, la ingenua o ignorante perspectiva de la investigación llevada a cabo en USA adolece de una miopía aguda. Lo que realmente se necesita es una selvicultura preventiva en la que intervenga una ganadería extensiva sustentable.  

 Y podríamos seguir y seguir……. Es moneda de uso corriente en la ecología del cambio climático este tipo de estudios que, por su ramplonería, omotiré en abundar este texto con más “calificativos descalificativos”. Os dejo pues con la nota de prensa y el significado de pirofítico o pirófilo.

 Juan José Ibáñez

 Continua………

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Nuevo Atlas Mundial de Desertificación: New World Atlas of Desertification (JRC en Acceso Abierto)

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World Atlas of Desertification (2018)

Aleluya!!!!!. ¡Por fin!, aunque aún no se disponga de la versión en español-castellano.  Ha llovido mucho, demasiado. Los contenidos del Atlas antiguo eran totalmente obsoletos. Tengo conocimiento de que se ha trabajado mucho, y durante bastante tiempo, por lo que en esta versión aparecen mapas dignos de llevar tal nombre. Obviamente los contenidos son recientes y más ricos que en las precedentes.  Estas, son algunas conclusiones que se han extraido, pero existen otras muchas, por cuanto ha transcurrido casi un año desde el anuncio oficial. 

Os dejo tan solo con la breve reseña del libro traducida al español. El Atlas puede bajarse entero. Sin embargo, si vuestro acceso a Internet es lento, resulta recomendable ir haciéndolo por partes. Abajo os dejo la información con vistas a que os apropiéis de esta monografía como más os convenga. ¡Que lo disfrutéis!.

Juanjo Ibáñez

 Continua…. ver datos y acceso al Atlas……….

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Hipótesis Nula e Hipótesis Alternativa en Ecología y Edafología

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Fuente. Imágenes Google 

Hace años le pregunté a un afamado ecólogo italiano, como reconocían si un patrón determinado  en el ámbito de la macroecología era idiosincrático de las comunidades biológicas. El me respondió que la hipótesis nula era la ausencia del mismo, por lo que si se detectaba era propio a la naturaleza de la organización/distribución o patrón detectado de las especies biológicas. Realmente me sorprendió. Francamente, como pionero de los estudios de edafodiversidad (pedodiversity),  me planteé que la hipótesis nula era que los que yo detectaba en edafodiversidad y la distribución de los suelos en el paisaje era conforme a los que acaecían en el ámbito de la biodiversidad y ecología del paisaje. El primer trabajo a este respecto que publicamos sobre el tema llevaba por título “Nested subset analysis and taxa-range size distributions of pedological assemblages: Implications for biodiversity studies”. En aquél “paper” mostrábamos, en base a estudios previos, que las regularidades detectadas en el ámbito de la biodiversidad y macroecología eran habitualmente los que nosotros encontrábamos en nuestros temas de estudio, es decir la diversidad de los suelos y sus pautas de distribución en el paisaje. Como corolario la asunción de los macro-ecólogos y expertos en diversidad resultaban cuestionables, por no decir refutables. Debido a ello deberían pues replantearse los contenidos de su corpus doctrinal.   

Pero aclaremos primero que podemos entender en términos sencillos por macroecología, para lo cual extraeré unas breves líneas de la Revista Ecosistemas: La macroecología estudia los patrones y procesos de distribución y abundancia de las especies a escalas regionales o incluso globales. Esta definición es muy semejante a la de Biogeografía, que es la ciencia que estudia la distribución de las especies a gran escala…….  y…).

La actividad científica debería consistir esencialmente, o al menor ser parte fundamental, en la proposición de hipótesis y en los estudios pertinentes para refutarlas o corroborarlas, como defendía el filósofo de la ciencia Carl Popper. En otras palabras, se trataba de separar el grano de la paja hasta alcanzar teorías científicas robustas. Lamentablemente, la política del “publica o perece” ha dado lugar a que los investigadores nos preocupemos casi exclusivamente en proponer que no en corroborar, a no ser que algún insensato ataque nuestros constructos teóricos ya publicados. Y así, numerosas ideas, hipótesis y evidencias empíricas interesantes pasan, tras ser lanzadas, al limbo de los autistas en un abrir y cerrar de ojos.  No escribo estas líneas por el caso que me afecta y os he narrado, sino que por desgracia es moneda de uso corriente en la actividad científica contemporánea. Estas disciplinas a las que me refiero ya en el título del post, se basan esencialmente en los análisis estadísticos, por lo que considero conveniente explicar en esta entrega en qué consisten las denominadas Hipótesis nula  e Hipótesis alternativa. De lo dicho anteriormente, yo personalmente desprendería la siguiente hipótesis alternativa: “Una buena parte de los patrones detectados en los estudios de diversidad, ya sea de suelos o de comunidades vivas, son debidas a la dinámica no-lineal y/o compleja de ambos recursos naturales“. Obviamente sigue siendo una hipótesis meramente especulativa (a pesar que se haya demostrado tanto en suelos como en ecosistemas), ya que la literatura científica actual se encuentra repleta de hipótesis que no han sido debidamente corroboradas o refutadas. De aquí que, en ausencia de esta noble y vital tarea para el progreso de la ciencia, me vea obligado a alinearme como podéis constatar abajo, con aquellos que soslayan ofrecer explicaciones pormenorizadas de la razón ¿científica? de sus hallazgos, sustentando los resultados que publico en su robustez/debilidad estadística.    

Comencemos pues por intentar explicar informalmente que son las Hipótesis Nulas y Alternativas, así como las críticas que a veces reciben por parte de los investigadores que analizan sus objetos de estudio con reflexión y sentido común.

Juan José Ibáñez

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Bosques tropicales y sequía (¿Reforestación Inteligente?)

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Colaje de imágenes de Google sobre bosques tropicales panameños.

 ¡Se hunde el barco, bajen las lanchas!: ¡Por favor atiendan: ¡niños, ancianos y enfermos que se suban los primeros!. Esta frase, o alguna parecida, la habréis oído con harta frecuencia en las películas de cine!.  Pues bien, la noticia que vamos a analizar hoy nos viene a decir lo mismo!. Todos saben que las criaturas animales más débiles, por término general son las más jóvenes, aún en fase de crecimiento, mientras que las más vetustas, cuyos cuerpos han ido deteriorándose con el devenir del tiempo también resultan ser frágiles. Quien tiene un jardín, bien podría decir lo mismo de sus plantas adaptadas al entorno.

 Tropical forest response to drought depends on age (La respuesta de los bosques tropicales a la sequía depende de su edad) acaba de descubrir lo obvio, aunque debemos reconocer que también aporta algún detalle de interés. Que cada especie vegetal responde de diferentes formas a los periodos de sequía es una obviedad en la que no merece desperdiciar palabras. Que los individuos de una misma especie reaccionan de forma dispar a los impactos ambientales y enfermedades no merece más calificativo que ¡sin comentarios!. Y quien tenga unos mínimos conocimientos de geobotánica estará harto/a de observar ejemplos en la naturaleza.  Veamos algo ahora de la sustancia, ya que se encuentra en los suelos.

 Conforme la sequía se prolonga, la transpiración del medio edáfico y la evaporación de las plantas van haciendo descender el depósito de agua almacenada en el medio edáfico, succionando finalmente la que permanece a mayor profundidad. Los árboles pueden ser, según la especie, de enraizamiento somero o profundo, por lo que (…) ya sabéis la respuesta. También es trivial, una enseñanza de parvulario que, conforme un árbol crece, lo hace hacia arriba, en el medio aéreo y hacia abajo en el suelo, el consabido geotropismo (gravitropismo), por poner una nota de color académica.  Como corolario, las plantas maduras, y en especial los árboles maduros pueden succionar el agua hasta varios metros en el seno del suelo/regolito mientras que un vástago joven no o con dificultades.  Si volvemos a recordar que unas especies atesoran sistemas radiculares que penetran a mayores profundidades: ya tenéis los relevantes resultados de esta investigación. Añadamos que los individuos viejos y las especies arbóreas de enraizamiento somero son las primeros(as) en caer tras arreciar los vientos (huracanes, tormentas tropicales). Como corolario, resulta palmario que un ecosistema forestal maduro adquiera un aspecto mosaicista, aunque también intervienen otras causas que sería largo de describir en un post.  Por lo tanto, se me antoja insustancial el alegato de los autores de este trabajo cuando escriben en la nota de prensa:

 “Los árboles tropicales responden a la sequía de manera diferente dependiendo de su edad, de acuerdo con una nueva investigación dirigida por un científico postdoctoral en la Universidad de Wyoming”.

“Descubrimos que la edad del bosque importa”.

“Nuestros resultados indican que los factores más importantes para la regulación de la transpiración en los bosques jóvenes tienen que ver con su capacidad para acceder al agua en el suelo, mientras que los bosques más antiguos se vieron más afectados por las condiciones atmosféricas”.

Estamos trabajando en técnicas de diseño que llamamos ‘reforestación inteligente’, tomando decisiones sobre qué especies de árboles plantar para lograr diferentes objetivos de uso de la tierra”,

¿Reforestación inteligente?: al parecer, antes de este sensacional descubrimiento, se sembraba al azar. Me resulta difícil entender el valor del estudio. Al parecer los científicos pensamos que la naturaleza es tonta. Y por eso intervenimos, pero con la desventurada ¡sorpresa! añadida de que a menudo lo hacemos mucho peor, ya que la degradación de la biosfera sigue su curso al no disponer de tanto talento, nuestra Smart Inteligentia. ¡Amén!

Os dejo con la noticia traducida, aunque si no lo hubiera hecho, tampoco os secuestraria prácticamente ninguna conclusión de sustancia.

Juan José Ibáñez

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El Desierto de Atacama: En donde la vida se esconde en el suelo

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Biodiversidad del suelo, Atacama

El Desierto de Atacama: Un Lugar:, dos paisajes. Fuente: colaje de imágenes Google.

Algunas noticias me recuerdan otras previas encontrándome a menudo con la duda de saber “a ciencia cierta” cuáles son sus novedades. Este es el caso de las notas de prensa en español  (En el lugar más seco del mundo también hay vida) e inglés (Life under extreme drought conditions) que os reproduzco hoy. Cuando tales circunstancias acaecen, me veo a sondear en Internet, lo cual acarrea  que para la elaboración de un post, emplee demasiado tiempo. Y este es precisamente el caso que nos ocupa hoy. Abajo os dejo las notas de prensa que daban lugar a que dudara, en primera instancia, de la novedad de los contenidos expuestos. Pero a menudo, algunos amigos, más que colegas, me sacan del atolladero.  Y así a Marco Pfeiffer (Universidad de Berkeley y Universidad Nacional de Chile) le pregunté mis tribulaciones y abajo expongo su contestación. Marco es un joven y gran amigo, al que conocí en México, que acaba de terminar su tesis doctoral en Berkeley, retornando a impartir clases e investigar en la Universidad Nacional de Chile. Pronto oiréis hablar mucho de él, por cuanto es uno de los jóvenes expertos en ciencias del suelo mejor formados que conozco en América Latina y con un futuro más que prometedor. Él ha investigado durante años en el desierto de Atacama, al igual que lo hizo anteriormente en los prácticamente inexplorados y gélidos Campos de Hielo Norte y Sur de la Patagonia Chilena. Seguramente pronto comencemos a colaborar en el ámbito de la edafodiversidad de las Américas.

Hoy seré muy breve, ya que Marco nos explica brevemente así:

Hola Juanjo,

¡¡Que interesante!! No la había visto, gracias por compartir. La verdad es que el estudio es bastante novedoso. Porque si bien se habían logrado identificar trazas de ADN de suelos del Atacama, no se habían visto comunidades activas hasta ahora, y menos en esas cantidades. Lo fabuloso de este estudio es que toma muestras después del evento de lluvia único de Marzo de 2015, confirmando lo que muchos científicos pensaban pero que nadie había podido comprobar (ya que llueve solo cada 50 años en esas cantidades), y es que después de un evento de lluvia, muestra como este el desierto revive (aunque no lo veamos porque son bacterias). Yo tengo un artículo en revisión en el GSA Bulletin sobre este evento de lluvia, enfocado a las propiedades hidráulicas del desierto. El evento es ínfimo para cualquier ecosistema, pero para el Atacama es tan significativo que ya debe llevar 8 artículos publicados (y quien sabe cuántos más por venir). La información que estamos obteniendo de aquel evento es impresionante.

Un abrazo,

Marco

Continua………o comienza la noticia……

Todos sabéis que no existe lugar más desértico y árido que el Desierto de Atacama.

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Las Teorías Clásicas sobre la Génesis de Suelos Refutadas (¿Y en los ecosistemas?)

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Imagen ilustrativa: Fuente Google imágenes

En principio, la noticia que os ofrecemos hoy relata la importancia de las deposiciones atmosféricas sobre los ecosistemas de montaña. Sin embargo, si uno se fija en su contenido, nos revela  que la conjetura que hemos venido defendiendo en nuestra bitácora acerca de la importancia de estas deposiciones atmosféricas sobre la formación y génesis de suelos se ve corroborada. Algunos de vosotros podríais pensar que exagero, ya que tan solo se refiere a la vegetación que cubre la montaña. No obstante, si leéis los tres post que hemos publicado con anterioridad y que reseño al final de esta entrega, constataréis que también ocurre lo mismo en numerosos ambientes y biomas. ¿Qué implicaciones se derivan de este hecho en la edafogénesis clásica que suele describirse en los libros y manuales de edafología acerca de la génesis de suelos?. Francamente muchas y de gran calado. Empero como ya hemos narrado varias de ellas, nos ceñiremos a la formación y génesis de los perfiles de suelos. Seré breve.

A lo largo de cuatro decenios he asistido a innumerables conferencias, congresos y expediciones de campo en donde he visto discutir a mis colegas sobre edafogénesis. Al igual que en los libros, los expertos se ceñían a interpretar como los minerales contenidos en las denominadas rocas madre o materiales parentales, eran sujetos a intemperización (alterados biogeoquímicamente), translocación, etc. hasta convertirse en materiales edáficos. Con tal información y algunos otros análisis (por ejemplo los aportados por las técnicas micromorfológicas), se abrirán los acalorados debates con vistas a interpretar la evolución que siguieron los distintos tipos de suelos (o edafotaxa) hasta alcanzar su estado actual en la zona de trabajo estudiada. 

Empero existen ya demasiadas evidencias empíricas y opiniones personales de afamados expertos como para refutar el rol que tradicionalmente se había ofrecido a rocas madres y materiales parentales. Cierto es que en algunos casos ya se aceptaban fuentes alternativas de nutrientes y partículas, como en el caso de los suelos de ribera (por ejemplo ,los denominados Fluvisoles), o los fuertemente orgánicos (Histosoles). Sin embargo el discurso tradicional a cerca de la importancia de las rocas subyacentes seguía incólume en los manuales y textos para estudiantes. ¡Ya no puede ser así!.

Realmente, los procesos de deposición eólica y/o hídrica (en algunos casos) exigen que nos preguntemos si unas teorías aun aceptadas son de facto obsoletas y científicamente insostenibles. Los Teóricos deberán realizar un enorme esfuerzo para acomodar la futura  teoría a la continua acumulación de datos que “llueven o se depositan desde la literatura científica”. Muy a menudo la mayor parte de los materiales y partículas se acumulan sobre la superficie del medio edáfico a partir de fuentes exógenas, mientras que la aportación  de la roca madre subyacente puede ser secundaria. Realmente debe reconocerse que si los materiales que constituyen los suelos pueden proceder tanto de las rocas que se ubican bajo ellos, como también los que llegan por tierra (por ejemplo, deposición de sedimentos edáficos erosionados tierras/laderas/vertientes arriba), mar (en los ambientes litorales) y aire (deposiciones atmosféricas) la interpretación de le génesis de suelos será a partir de ahora mucho más compleja. Obviamente, las combinaciones de distintas fuentes de procedencia serán necesariamente frecuentes. La ciencia del suelo no puede soslayar tales evidencias.

Debemos indagar y reescribir una(s) nueva(s) teoría(s) acerca de la génesis de suelos. Así funciona la ciencia en general, como su historia constata.

Abajo os muestro la noticia original traducida al español-castellano y la relación de unos pocos post previos relacionados con el tema, ya que hemos escrito demasiados.

Juan José Ibáñez

continua…….

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La Preservación de la Biodiversidad del Suelo está hoy más cerca que nunca. Carta Abierta al TIPS, GPS, COP, CBD, UNESCO, GIAHS, IUSS, etc.

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¿Acuerdos sobre la Preservación de Biodiversidad del Suelo?. Fuente: Colaje Imágenes Google

Ya sabemos que las cartas abiertas con vistas a reclamar algo legítimo e importante actualmente no dejan de ser más que papel mojado, es decir no sirven para nada, a menos que…… ¿te toque la lotería? ¡Pues va a ser que sí!  Sin embargo, por diversas fuentes he recibido noticias de que algo se está moviendo con vistas a “intentar” progresar en el marco de la preservación de la biodiversidad de los suelos.  Ya os comenté en este post, de que tengo el honor de que algunas de esas autoridades me conozcan y yo a ellos. También este otro, que se me olvidaba, y es muy relevante. Efectivamente me han llegado noticias de que algo se cuece y, posiblemente, comience ya este año. Eso sí, desconozco tanto los pormenores como si la iniciativa llegará a buen puerto, ni cual serán sus objetivos finales.  

Considero que la preservación de la biodiversidad del suelo, es un tema de transcendental importancia. Son muchos los expertos que calculan que el número de especies vivas es mayor en el seno de este recurso natural (ya sean los emergidos, aunque también los acuáticos dulceacuícolas y marinos) que el que disfrutamos sobre él. Sin tal biodiversidad todos los ecosistemas colapsarían, como la propia biosfera. Empero no atisbamos tal biodiversidad ni tampoco las relaciones entre la mayoría de sus organismos que interactúan bajo nuestros pies, a pocos centímetros, o algún metro de donde pisamos. 

Sin embargo, como investigador que fui en mis primeros años de carrera profesional acerca del estudio de la biodiversidad del suelo, así como mi posterior dedicación al estudio de la diversidad de los suelos que la cobijan, algo sé sobre el tema. Me preocupa, y mucho, el rumbo que en los últimos años han seguido los estudios en la materia. Y es por esta razón me veo auto-impelido a escribir este post y enviárselo seguidamente a las mentadas autoridades. Si me escuchan fantástico, sino tan solo habré perdido unas cuantas horas.   Eso sí, voy a mostrar argumentos difíciles de rebatir. Reto a quien quiera a un debate, si ¡se atreve!. Bues bien…. Comencemos. 

Si no se preserva el suelo, mutistis mutandi, tampoco su biodiversidadSi destruimos el hábitat de las especies, estas últimas desaparecerán ineludiblemente. Es decir, la preservación del hábitat es el paso previo a la preservación y estudio de su diversidad. Empero los suelos no son unidades discretas con fronteras netamente definidas, y por tanto lo que realmente necesitamos estriba  en acotar y estudiar los paisajes de suelos o edafopaisajes de pequeñas dimensiones, como por ejemplo,  una ladera o una microcuenca, desde su divisoria de aguas hasta su desembocadura. Se trata de que la unidad espacial elegida no se encuentre (o al menos lo sea en escasa medida) condicionada por los espacios colindantes. 

Cada tipo de suelos debe tener la huella dactilar de una biodiversidad más o menos idiosincrásica. Los expertos conocen sobradamente que las especies que aparecen en un suelo arenoso, arcilloso y turboso son totalmente distintas, por poner un ejemplo prosaico. En consecuencia, a mayor diversidad de suelos o edafodiversidad que atesore un territorio, más elevada será, por termino general, la biodiversidad edáfica que contenga

La Biodiversidad del suelo debe cuantificarse muestreándolo en toda su profundidad, horizonte a horizonte. De no hacerlo, jamás podremos defender que los datos obtenidos nos informen de la genuina riqueza de taxones edáficos.  

En los últimos años, por no decir alguna década, en la mente y prácticas de muchos expertos, el hábitat de la biodiversidad edáfica ha ido menguando. Ya fuera por ignorancia ya por comodidad,  no podemos, ni debemos muestrear tan solo los horizontes superficiales, debido a que gran parte de los organismos que albergan seguirían siendo invisibles y por tanto, obtendríamos una imagen lamentable pobre de la inmensa diversidad que atesora tal recurso natural. Empero sigue siendo práctica común, rascar un poco la superficie, coger la muestra y generalizar sin conocimiento de causa.  Personalmente, y como se constata ya en la literatura de los años sesenta y setenta del siglo XX, cada horizonte edáfico posee sus ensamblajes de organismos que los diferencian del resto.  ¿les parece a ustedes lógico que se intentara evaluar la biodiversidad vegetal de la selva amazónica muestreando tan solo las especies que aparecen en el metro más elevado del dosel arbóreo, como si fuera a vista de pájaro?. ¿No verdad? Pues es lo mismo que pretender dar cuenta de la variedad de formas vivas que habitan en los recursos edáficos rascando en sus 10, 20, 30 o 40 cm superficiales. No confundamos cantidad con diversidad.  

Por favor díganme un enclave en donde se intentara cuantificar la biodiversidad de todos los organismos edáficos simultáneamente. Busquen, busquen porque no encontraran ninguno, al margen de las secuenciaciones genómicas masivas de las que prefiero no hablar, ya que entraría en un debate muy agrio, a pesar de que no niego su utilidad, “en ciertos aspectos”. Por lo tanto, no estaría de más que tal programa se llevara a cabo, al menos en un enclave, y si pudiera ser en un suelo por bioma mejor que mejor. Obviamente no se puede actualmente pretender realizar un inventario más intenso ya que haría falta demasiada financiación, por cuento deben participar ineludiblemente decenas de taxónomos expertos en cada una de la gran variedad de phylum distintos (casi todas las principales formas de vida terrestres). Tal inventario, nos ofrecería una línea de base, una información vitalmente acuciante de referencia, sin la cual cualquier dato erróneo puede tener cabida.   Hasta que tal tarea no se lleve a cabo, cualquier cuantificación debería ir al cubo de la basura. ¡Un único sitio por favor!. 

Tampoco debemos confundir preservar y estimular la biodiversidad. En sistemas agrarios o agro-silvo-pastorales interesa fomentar la diversidad de organismos beneficiosos de tal modo que la agricultura ecológica sea lo más sustentable, eficiente y económica posible. No obstante, previamente, debemos tener la línea base anteriormente mentada, lo cual implica la preservación de los suelos tan prístinos como fuera posible. Es decir retornamos a la necesidad de estudiar ¡por primera vez! todos los taxones que pueden estar presentes en un suelo y sus interacciones con vistas a sopesar el estado de otros. No se trata de comparaciones sino de dimensionamientos, aproximarnos a dar unas primeras cifras que den cuenta de la magnitud de tal inmensa biodiversidad para no seguir repitiendo cifras tan repetidas como poco  corroboradas. Las modelizaciones, simulaciones numéricas, y bla, bla, bla,  son útiles si, y solo sí, se parte de un información de partida sólida, no digo exacta, pero si aceptable. Hoy por hoy reste no es el caso

¿Cómo debemos actuar pues?.

Aunque se ha venido haciendo caso omiso de la biodiversidad invisible bajo nuestros pies, resulta que para su preservación podría hacerse uso de varias iniciativas actualmente en curso, que debieran hacerlo pero que persisten en su irracionalidad científica. Veamos. Convenio sobre Diversidad Biológica,Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM, FAO), Patrimonio geológico: un pasado… y un futuro comunes – UNESCO, Observatorios dela Zona Crítica terrestre (donde se investiga la interacción entre el mundo biótico y abiótico, desde la parte emergida de los ecosistemas hasta los regolitos y las rocas que subyacen a los suelos, incluidos los acuíferos subterráneos). Por lo tanto, hay donde elegir.  Empero no se trata precisamente de elegir, sino de optimizar la estrategia. De hecho, las iniciativas y programas internacionales mentados resultan ser más que compatibles, complementarios, a la hora de conseguir  los objetivos previstos. Aferrarse tan solo a uno de ellos sería imprudente, por cuanto sus perspectivas constriñen lo que puede preservarse o no. 

Sin embargo, nuestras autoridades por algún sitio deben comenzar, y por las noticias que me llegan se inclinarán, posiblemente por el de Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM, FAO), ya que ven más viable y asequible llegar a un acuerdo. Nada que objetar, por supuesto, ¡adelante!.  Sin embargo, no nos olvidemos de ir paulatinamente de ir convenciendo a los restantes de que deben actuar por pura coherencia en la preservación de los suelos.  Por ejemplo, si la definición de patrimonio geológico recoge a los suelos, alguien deberá explicar porque en la práctica no se hace. Y así en la mayor parte de los geoparques aprobados por la UNESCO, el vocablo suelo, tan dolo es mentado en la susodicha definición. ¡Totalmente ridículo!, a no ser que finalmente modifiquen la última (con vistas a eliminar cualquier mención a los suelos), lo cual iría en contra de cualquier atisbo de racionalidad científica, así como del acta fundacional de tal iniciativa.  

Debiéramos ir paso a paso, siguiendo unas directrices que dimanen de un documento que sienten las bases de un acuerdo/estrategia internacional, y perseverar una y otra vez.   Por ejemplo, me encuentro completamente convencido de que los Observatorios dela Zona Crítica terrestre aceptarían gustosamente a participar, a poco que se les insista y se llegue a un diálogo franco y abierto. La alergia al suelo de los expertos en geodiversidad necesitaría de más insistencia y el esfuerzo de un equipo de psicólogos. 

Hay que intentarlo, ir despacio, ¡sin prisas pero sin pausas!. Yo tan solo puedo proponerme a prestarles mi ayuda, si lo consideran necesario. ¡Mucha suerte amig@s!. 

Abajo os dejo una lista de enlaces institucionales de interés y una referencia de los post que he dedicado a estas iniciativas internacionales. En lo referente a la biodiversidad del suelo, tan solo reiteraros que he redactado algunos centenares de post que se encuentran incluidos en nuestra categoría biología y ecología del suelo.   

Juan José Ibáñez 

Continúa……….

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Ciencias del Suelo: Grandes Noticias en Diciembre de 2012 (Alianza Global del Recurso Suelo y Panel Intergubernamental de Suelos)

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Alianza Mundial Por el Suelo. La Web Multilingüe ya está en Funcionamiento (The Global Soil Partnership)

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Resolución aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la Importancia de los Suelos y el Año Internacional de los suelos

Cinco razones por las que el suelo es clave para el futuro sostenible del planeta (Alianza Mundial por el Suelo GSP)

El Año Internacional de los Suelos: Contribuciones personales y algo más

El Problema de Evaluar el Estado de Degradación de los Suelos del Mundo y El Problema de la Política Científica Actual (GSP/FAO)

Los suelos sanos son la base para la producción de alimentos saludables (GSP/FAO)

Herramientas y Consejos de la FAO para Divulgar el Año Mundial del Suelo

La Alianza Sudamericana por el Suelo Entra en Acción

Enlaces de Interés

Convenio sobre Diversidad Biológica

Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial

‎ UNESCO Global Geoparks

Geoheritage | IUCN

 

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Turberas del Congo y Cambio Climático (El problema de la carencia de los inventarios de suelos)

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Turberas del Congo, sus pueblos aborígenes y testigo de su abundancia en materia orgánica. Fuente Google Imágenes

La primera noticia de la que vamos a hablar hoy lleva por título (traducido del suajili): “Los pantanos de turba de la cuenca del Congo son un nuevo frente en la batalla del cambio climático. Ya nos quedamos horrorizados cuando saltó la noticia a la prensa mundial hace casi “diez años”. Los bosques pantanosos tropicales estaban siendo desmontados, sin previo análisis, con vistas a obtener aceite de palma. Inmediatamente redactamos un post vaticinando lo que ocurriría. Y efectivamente ocurrió, ya que, por lógica, no podía preverse otro final: ¡catastrófico!. Ahora se nos informa que han descubierto una enorme extensión del mismo tipo, es decir de formaciones vegetales y suelos en el Congo. Vista la tragedia precedente, tanto científicos como ecologistas y los propios pueblos aborígenes que allí habitan sustentablemente, intentan evitar que volvamos a deteriorar el medio ambiente, perder una biodiversidad inexplorada y sobre todo, emitir enormes cantidades de CO2 a la atmósfera. Y el gobierno del país afectado se defiende alegando que debe compaginarse desarrollo y respeto a la naturaleza. Desde luego, lo que puede suceder, resulta ser la antítesis de cualquier medida que intente conciliar el desarrollo económico actual y la salud de la biosfera. Abajo os ofrezco abundante información y numerosas cifras que avalan la magnitud del sumidero/emisor de este maravilloso universo inexplorado. ¡No dejéis de mirarlas, ya que son tremendas!.

¿Podía haberse evitado? ¡Por supuesto que sí!, ya que hasta en los manuales de la FAO, publicados hace décadas, se detalla lo que sucede al drenar turberas, es decir esos suelos a los que llamamos Histosoles, cuyo uso y manejo pertinentes, son bien conocidos.

¿Podía haberse conocido su extensión? ¡Por supuesto que sí!, ya que bastaba con hacer reactualizado debidamente un mapa mundial de suelos muy grosero en su escala y caduco en el tiempo.

¿Por qué no se estimó su extensión y medidas adecuadas de uso/preservación?. Simplemente debido a que para los políticos desembolsar dinero en estos menesteres no les resulta rentable desde el punto de vista mediático/manipulador de las masas que les votan. ¿Y en que se utiliza tal financiación?. Simplemente en proyectos de investigación en la que los expertos nos informan regocijados, simulación tras simulación numérica, lo que puede suceder si sus premisas son acertadas.

¿Acertaron a vislumbrar los “expertos” tal laguna de información? ¡Por supuesto que no!. Los inventarios son realidades aproximadas, mientras que los modelitos numérico, tan solo conjeturas, si no se corroboran con precisión en el campo. ¿Y cómo se corroboran?. Simplemente inventariando (cartografías y bases de datos georreferenciadas) los recursos afectados. Y mientras tanto: ¿qué hacen actualmente los edafólogos expertos que realizaban  tales relevamientos cartográficos?: volverse viejos y/o obligados a abandonar su especialidad, cuando no han pasado ya al limbo de los justos. ¿Pero no hay jóvenes que les remplacen?.  Pocos ya que las ciencias del suelo tampoco son sexys para los gestores de política científica. Eso sí, el escaso número que se incorporan a las plantillas de investigadores y tecnólogos, se adiestra más en como extraer información de imágenes satelitales y obtener otra adicional a partir de datos antiguos, haciendo uso de técnicas matemáticas en su aprendizaje, con vistas mejorar la comprensión de una “realidad campo” que generalmente desconocen. ¿Y qué son estas últimas?. Pues más modelitos numéricos, que arrastran gran cantidad de incertidumbres, por ser escasamente corroborados en el ¡¡¡¡campoooo!!!!. Por ello, su adestramiento en labores sobre el terreno deja mucho que desear, salvo contadísimas ocasiones. ¿Y por qué?. Si no lo hicieran así, no publicarían en revistas de prestigio, por lo que sus carreras devendrían truncadas desde el inicio.

¿Y cómo puede arreglare esta lamentable y patética situación?. Sencillamente utilizando el sentido común, el menos común de los sentidos. Y así la pescadilla se muerde la cola, todo sigue igual. Seguimos pues con paso firme y seguro hacia el precipicio.

Reitero que abajo os muestro las cifras, así como un panorama relativamente detallado de lo que está sucediendo, aunque solo he traducido lo más relevante del suajili al español castellano. ¡Impresionante!. ¡Impresentable!

Juan José Ibáñez

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La cuestionable estabilidad de los ecosistemas y de los suelos

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Imagen colaje Google imágenes (Yelowstone History)

Los edafólogos sabemos bien, y actualmente más que en el pasado,  que la edafogénesis no se detiene, ya que en la Tierra todo evoluciona y se transforma,  nada es estático, y como corolario cambian sus factores formadores. ¿No ocurre lo mismo en los ecosistemas?. ¡Por supuesto que sí?! Pero ¿y si el ambiente fuera realmente estable?. ¡Tal vez, quizás!. Sin embargo, todo apunta  a que tal estabilidad resulta ser una quimera. Como ya os comenté en este post: “Sociología de la Ciencia: Verdades y Falsas Verdades en Ciencia: Los Tópicos Impregnantes”, por desgracia, no es inusual que ciertas aserciones erróneas, permanezcan incrustadas en la bibliografía científica”, sin que nadie las refute hasta que alguien en un momento dado súbitamente alguien demuestra su  falsedad, con acierto o usando un oportunismo y /o ejemplo desafortunado.  Este es el caso de la primera noticia que os mostramos hoy: “Adaptation never stops as study challenges long established theory, en la cual los autores del estudio, se ufanan de haber descubierto que todo cambia y cambia sin cesar, por mucha estabilidad que nos esforcemos generar “contra-natura”. Y para recordárnoslo está el segundo principio de la termodinámica, ¿o no?. Con tal motivo estos audaces científicos hacen uso de una bacteria archiconocida, monitorizándola a lo largo de 37.000 generaciones en condiciones ambientales muy estables. Supongo que será en el laboratorio. ¡Mamma mia!.  Como acertadamente comentan, tales bacterias se adaptan y cambian, y al hacerlo, alteran las propiedades del medioambiente lo impele a nuevas adaptaciones y así…… Pues bien en la naturaleza, por definición, ni eso. El único estado estable resulta ser el del equilibrio termodinámico, es decir “la muerte”. En el universo conocido no existe nada así, ya hablemos del mundo orgánico o inorgánico, por lo que no merece la pena seguir discutiendo tal gloriosa genialidad.  ¡Mamma mia!.  El estado de equilibrio sería algo como un paisaje de foto fija, mientras que lo que defienden estos señores, se antoja por sus palabras, un atractor de ciclo límite. Pero ni por esas, ya que con el tiempo envejecería hasta la placa Petri, el foco de luz sería distinto, la mesa se pudriría, el edificio terminaría desmoronándose por su alteración natural (biogeoquímica) entre otro billón de posibilidades.

Y para constatar el asunto y zarandear un poco a todos los colegas que creen (puro acto de fe injustificado por los hechos científicos) que se puede reconstruir exactamente un ecosistema., después de una perturbación, os muestro, ahora sí, un maravilloso ejemplo que lleva por título: “La cara más amable de los lobos: así cambiaron el curso de los ríos”. Os recomiendo que la leáis, ya que  el estudio es precioso y desmonta cualquier falacia que sostenga que el tiempo y el ambiente son reversibles. No se trata exactamente del efecto mariposa (no tiene que ser tan caótico), como señalan los autores, pero como metáfora es permisible. Todo cambia sin remisión. Aquellos que tengan fe siempre pueden consolarse/consolarnos (soy agnóstico, que no ateo), con lo del “descanso eterno” (¡Amén!). De la primera y bobalicona noticia, tan solo os he traducido el párrafo esencial. La segunda se encuentra redactada en castellano-español y podéis disfrutarla, ya que es una gozada. Lo dicho, la literatura científica se encuentra repleta de tópicos Impregnantes.

¿Y los lobos?, ¿también cambiaron los suelos? pues va a ser que sí, por sorprendente que parezca: seguro que afectaron sus propiedades, pero (…) o probablemente también su adscripción taxonomía en algunos lugares, por cuanto lo que los autores nos dicen a este respecto es lo siguiente: 

Hubo menos erosión porque la vegetación aumentó y las orillas de los ríos se estabilizaron, los canales de estrecharon, se formaron más pozos y los ríos se mantuvieron más fijos en su curso. Los lobos no solo cambiaron el ecosistema del parque, también su geografía física”.

 Juan José Ibáñez

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Las Reservas Extractivas: Una Promesa ecológica al borde del desastre por la economía globalizada

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Fuente: Colaje Google imágenes

 Si algo tiene claro este bloguero, es que por donde campa a sus anchas la dictadura financiera no hay ley ambiental que no derribe. Empero si algunos paisajes y paisanajes se encuentran a salvo, no debéis dudar que, con el tiempo, serán presas de la rapiña del capital globalizante.

 Y por desgracia, una iniciativa maravillosa que comenzó en Brasil a finales de los años ochenta del siglo pasado se encuentra en vías de desaparecer gracias al nuevo Presidente Michel Temer, al parecer fanático amante del agronegocio, mucho más rentable para la dictadura financiera, pero siempre en detrimento del colapso de la biosfera.Y si ya el mentado Presidente devino en problema, lo de Jair Bolsonaro  resulta ser inadmisible. En general estos espacios agrosilvopastorales, se encuentran muy forestados, abundando las especies nativas en mosaico con las cultivadas,  y en los cuales sus moradores son garantes de la protección del medio ambiente y la biodiversidad bajo su uso. Quizás por casualidad, quizás intencionadamente, los manejos campesinos parecen asemejarse a los de los antiguos moradores del Amazonía (ver nuestro post: Los Bosques Amazónicos: ¿Paisajes Prístinos o Paisajes Culturales?) antes de su colonización por los europeos.  Así pues, son en parte patrimonio natural y quizás también cultural. Seguidamente os muestro la definición que he encontrado de ellos en la Wikipedia inglesa (traducida al español-castellano), si bien abajo detallo algunos post previos en los que hemos comentamos algunas de sus propiedades, como también enlaces a artículos que los describen en mayor detalle)

 Wikipedia en Inglés: En sentido más amplio del térmico, una reserva extractiva es un espacia geográfico concreto, generalmente bajo el control del estado, en donde los derechos de acceso y uso, incluida la extracción de recursos naturales, se asignan a grupos o comunidades locales. Las reservas extractivas limitan la deforestación tanto por los residentes locales que impiden las talas abusivas dentro de su dominio, como por  actuar a modo de zona de amortiguamiento que mantiene la cría de ganado y la industria extractiva de los bosques fuera de sus límites.

 La “Reserva extractiva” se encuentra entre los tipos de áreas protegidas de uso sostenible definidas por la Ley No. 9.985 del 18 de julio de 2000, que estableció el Sistema Nacional de Unidades de Conservación (SNUC. Las reservas extractivas son de dominio público pero su uso se encuentra permitido para las poblaciones extractivas tradicionales. Se trata de áreas utilizadas por las poblaciones autóctonas bajo sus manejos tradicionales cuyo sustento se basa en la extracción, la agricultura de subsistencia y la cría de ganado a pequeña escala. Se crean para proteger los modos de vida y las culturas autóctonas, asegurando el uso sostenible de los recursos naturales. La tierra es de dominio público, pero las personas que viven allí tienen los derechos de extracción. Se permiten visitas públicas donde sean compatibles con los intereses locales y las disposiciones del plan de gestión de la unidad teritorial. Se permite y fomenta la investigación, sujeto a autorización previa con la agencia responsable.

 La noticia que os ofrecemos, abajo, traducida del suajili al español castellano, da cuenta de cómo una clase política, con tal de lucrarse, atenta tanto contra sus propios conciudadanos, por con un pedazo de la biosfera de valor incalculable. Seguimos inexorablemente devastando todo, todo, todo, todito, todo, y al final, seremos la  última trágica presa de nuestra propia codicia.

 Os dejo ya con el material mentado no sin antes pedir a los naturalistas de todo el mundo, que defendamos “de algún  modo” el mantenimiento de las mentadas Reservas Extractivas y sus moradores; guardianes de la naturaleza amazónica. ¡Qué tristeza!.

 Juan José Ibáñez

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