‘Suelos de Zonas Áridas, Semiáridas y desertificación’

Estimación de la Virosfera y sus Recorridos Planetarios: ¿cuantos virus llueven en un metro cuadrado del suelo diariamente?

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Fuente: Colaje Imágenes Google

 En las navidades de 1988 o 1989, me encontraba en Edimburgo (Escocia). Había temporal y corría mucho el viento, la lluvia arreciaba. Junto a dos colegas visitábamos la ciudad tras viajar previamente a un centro de investigación de agricultura, un poco más al norte, en Dundee. De pronto el paraguas se me escapó de las manos y subió vertiginosamente en la vertical hasta perderse en el cielo. No, nos encontrábamos en el ojo de un huracán. No me pregunten porqué, pero pasó. ¿Resultado?. El agua gélida nos caló hasta los huesos.

La Nota de Prensa que abordaremos hoy (en su versión inglesa y española) nos informa de algo que ya era conocido, siendo las cifras las que sorprenden y mucho. Por ejemplo, os dejamos abajo algunos de los post previos que editamos en su día sobre el tema. Sin embargo, tales entregas hablan de esas grandotas bacterias, si las comparamos con los diminutos virus. En esta ocasión se han estimado las deposiciones de ambos sobre el suelo encontrándose sorpresas como esta que apuntan los autores: “De media, encontraron hasta 800 millones de virus y unos 20 millones de bacterias caídas del cielo cada día sobre la superficie que ocupa un metro cuadrado. Más aun, parecían viajeros que provenían de lugares diferentes, así como haciendo uso de medios de transporte distintos. Las bacterias  arribaban de África adheridas a finos materiales o polvos “terrestres” procedentes del Sahara, mientras que los virus, viajaban acomodados en aerosoles “marinos” de materia orgánica procedentes del atlántico.  El aeropuerto-suelo, sito en Sierra Nevada (Cadena Montañosa de la Península Ibérica ya cercana al continente africano) los recibía con la misma alegría, ya fueran los minúsculos norteños, o los grandotes sureños. ¡No se trata de inmigrantes ilegales, sino desapercibidos!. ¡Trump no saques el arsenal!, que eso sí consistiría en matar “virus a cañonazos”.

Virus lejanos, bacterias próximas….. Todo esto me recuerda a los archiconocidos procesos de deposición de las partículas arrancadas por el viento de los desiertos. Los cantos y las gravas son desplazados unos pocos metros, generalmente rodando por el suelo, o dando algún saltito si son “peques”. Las arenas viajan a mayores distancias, pero no excesivamente, formando los campos de dunas a distancias variables, aunque usualmente en el mismo continente. Los limos llegan a mayores distancias, pero las arcillas diminutas pueden elevarse mucho más allá de los 3.000 metros, logrando  proyectarse en viajes transoceánicos (de hecho son los vehículos de las bacterias). Por lo tanto, no veo mayores misterios. Lo mismo podría decir de la diferencia de individuos entre estos dos grupos taxonómicos. Como señalamos en nuestro post acerca de la Virosfera, y como es ley en ecología, la cantidad de individuos aumenta según desciende su tamaño en órdenes de magnitud.

Eso sí, una advertencia a los autores de esta interesante cuantificación del trasiego de los individuos pertenecientes a este mundo microscópico globalizado desde tiempos inmemoriales. Me refiero a la zona de recolección que se eleva a 2.900 metros de altitud. Estudios recientes muestran como las cantidades de plomo depositadas en los lagos glaciares procedentes de antiguas extracciones mineras de las áridas y desérticas zonas próximas (por ejemplo Almería), aumentaron y disminuyeron en el pasado, según tal práctica decaía y renacía de nuevo, en función de las demandas de las poblaciones locales. Tal hecho constata lque sí debe existir la contaminación local, ineludiblemente. No mezclemos nacionales con extranjeros. Más aun, parte de los cm superficiales de los suelos en estos últimos ambientes ineludiblemente deben atesorar deposiciones de polvo sahariano y sus viajeros bacterianos, por lo que no debe descartarse que se trate, en este caso, de un vuelo con escalas o paradas intermedias.

De cualquier manara se trata de datos muy interesantes, de ser corroborados en otros estudios. ¡Mis felicitaciones!.

Y ahora la pregunta del millón. A la luz de todo lo explicado: ¿alguien de ustedes se atreve a inferir donde fue a parar mi paraguas abducido por las corrientes atmosféricas escocesas?. ¿No?. Pues yo tampoco. ¡Algo se pierde en el alma cuando un paraguas se va… tutua!.

Juan José Ibáñez

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Hundimientos del Terreno y sobreexplotación de acuíferos

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Subsidencias del terreno y sus diversas causas; Fuente. Colaje imágenes Google

Los hundimientos de la superficie terrestre pueden ser generados por diversos procesos, naturales u antrópicos. No obstante, la sobreexplotación de las aguas subterráneas crece exponencialmente en todos los continentes y en especial en donde escasean las aguas superficiales, es decir en climas áridos, semiáridos y mediterráneos. Ya comentamos en un post anterior que “No existe agricultura sustentable alguna basada en el riego, con sobreexplotación de los acuíferos”. Un ejemplo palmario de tal uso insostenible de las valiosas aguas que atesoramos bajo nuestros pies, puede encontrarse en este interesante post de otro blog pertenecientes a nuestro sistema de bitácoras; “ La escasez de agua subterránea en las regiones semi-áridas del norte de Chile: el conflicto por la demanda de agua afecta a los ecosistemas de aguas subterráneas”. Recomiendo vívidamente que lo leáis, resume sintéticamente casi todos los problemas relacionados con este proceso y que se concentran en el mismo espacio geográfico. Prácticamente, en pocas horas, leí otra noticia de la misma guisa, aunque menos dramática, pero en la que se estimaban las tasas de subsidencia del terreno, es decir más concretamente esta: “El terreno de la Vega de Granada se hunde hasta un centímetro por año a consecuencia de la sequía”. En ella, se aplicaban metodologías con vistas a su cuantificación anual a nivel de centímetros, por la que os la reproduzco abajo. Seguidamente realicé una búsqueda en Internet, en inglés, por cuanto siempre aparecen un mayor número de noticias científicas. Tecleando ““groundwater exploitation ground subsidence”, aparecieron más de 234,000 relacionadas con el tema “Y así, por ejemplo, entre las más leídas, por su carácter general, detecté las siguientes entre otras muchas: “Land subsidence and ground failure associated to groundwater ”; “Groundwater exploitation management under land subsidence … – NCBI”;  “Land subsidence and ground failure associated to groundwater”,  entre otras muchas. Seguidamente realicé otra búsqueda rápida de artículos científicos en los que se cuantificara la tasa de subsidencia o hundimiento del terreno. Existía también abundante documentación disponible para los lectores interesados. Por ejemplo, en la llanura de Hebei, ya hace varias décadas (entre 1983 a 1993) se alcanzó una subsidencia anual de ¡42 cm/año! (“Groundwater exploitation and its impact on the….”). ¡Una barbaridad!. Si se añade a la búsqueda desastres (“disasters”) que pueden producir, topé, por ejemplo con este caso de “AguasCalientes” (México) en donde se produjeron serios daños económicos, asociados, al parecer, a una zona de falla. Usualmente, las subsidencias no inducen desastres naturales de un día para otro. Sin embargo en condiciones concretas, y bajo el habitual desinterés de nuestros gestores, pueden devenir en tragedias locales. En varios estudios se constaba como la disposición y naturaleza de rocas y regolitos entre el suelo y el acuífero son de capital importancia a la hora de generar mayores o menores problemas.

Parece pues, que nuestra insustentable in-cultura ecológica no para de crear problemas ambientales en cascada, incesantemente, con prisas y sin pausas. Abajo, antes de la noticia de Granada,  os muestro,  las principales causas de los hundimientos del terreno, según la USGS.

El problema estriba en que, con harta frecuencia, la demanda creciente de recursos hídricos con diversos fines, en un mismo territorio, actúan simultáneamente agravando el problema y vinculándolo de paso con otros procesos de degradación ambiental como lo es la contaminación ambiental, que afecta perniciosamente a la vida silvestre y las poblaciones rurales locales. Al paso que vamos deberemos ir cambiando con celeridad los mapas topográficos de muchas regiones del mundo, ya que estamos convirtiendo su superficie en un tobogán de finasondulaciones subsistenciales” ¿¿??.

Para finalizar, sigo sin entender porque no se aplican estás técnicas con vistas a estimar también las tases de erosión/deposición del suelo alrededor del mundo.

Os dejo ya con el material comentado.

Juan José Ibáñez

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No hay agricultura sustentable basada en el riego, con sobreexplotación de los acuíferos

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Fuente: Colaje Google imágenes

 El título por si solo ya resume el contenido de toda la noticia, la cual se me antoja trivial, aunque a muchos expertos al parecer no. Cuando hablamos de agricultura sustentable deben tenerse en cuenta todos los factores, no solo que el manejo del suelo sea el adecuado bajo las condiciones actuales. Son muchos los espacios geográficos en los que una agricultura “aparentemente sostenible”, resulta no serlo, al no considerar otras circunstancias que actualmente ignoran numerosos colegas, con ramplonas premisas y sus modelitos numéricos “ad hoc”.

 Hoy por hoy, el cultivo bajo riego es imprescindible con vistas a garantizar la soberanía alimentaria. Ahora bien, al margen de los quebraderos de cabeza que suponen para los técnicos, evitar que los suelos no se deterioren ni salinicen, debemos añadir que muchos  son irrigados con aguas procedentes del subsuelo.  Empero en grandes extensiones de los mismos, tal práctica se hace con aguas subterráneas, cuya recargas son ostensiblemente menores de las necesarias, con vistas a no incurrir en su sobreexplotación.

Del mismo modo, en territorios dispersos por todo el mundo, el uso de tal agua, procedente de los acuíferos con objetivos de irrigación, compite con otras demandas, como pueden ser, por ejemplo, el abastecimiento a una población creciente y/o urbanización en expansión. En consecuencia, incluso si la gestión de este recurso pudiera ser en sustentable en sí misma, también lo es que  dejar de serlo bajo una demanda en constante aumento que exigen o reclaman otras actividades socioeconómicas. Y así, como señala uno de los autores del estudio que os mostramos hoy, abajo traducido del suajili al español castellano: “Nuestros resultados sugieren que, para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, lo que se necesita son políticas que aborden simultáneamente los elementos socioeconómicos y ecológicos del problema..

Dicho de otro modo, cuando se llevan a cabo políticas agrarias que buscan la sustentabilidad, deben tenerse en cuenta tanto la productividad vegetal, la no degradación del suelo, el mantenimiento de la cantidad/calidad de las aguas subterráneas, incluida su potencial contaminación con pesticidas/herbicidas, así como otros usos y proyecciones de futuro del recurso explotado, es decir los acuíferos. Pero aquí no termina el problema.

En muchos países, incluso con una adecuada planificación y legislación, lamentablemente se incrementa ilegalmente el número de pozos de extracción por campesinos poco honestos, echando al traste todas las buenas intenciones precedentes. Este es el caso, por ejemplo, de España. Con harta frecuencia los políticos y legisladores vuelven la vista hacia otro lado, ante estas ilegalidades, por lo que también debieran entrar en el grupo de los responsables.  Así pues, se necesita también mejorar la cultura ciudadana (evitar tal fraude ambiental), así como sostener una férrea monitorización por los técnicos a los que les corresponde velar de tal competencia, y las propias comunidades de regantes, que si cumplen la ley, a la hora de evitar este tipo de atropellos, que a la postre  generará daño al conjunto de toda la comunidad.

Por estas razones, se publican muchos artículos que proclaman la bondad de ciertos modelos cuyos escenarios son desmentidos por la cruda realidad… Luego se publican otros, abundando en la ceremonia de la confusión: muchas propuestas, aunque ninguna óptima.

En algún país, como Israel, se propicia la recarga artificial de acuíferos, cuando los embalses o caudales fluviales rebosan tras lluvias torrenciales, realizando las obras de ingeniería oportunas.  Estas iniciativas, ayudan a mitigar, en mayor o menor medida, la sobreexplotación de los acuíferos. Se trata de un procedimiento poco explorado y quizás (lo desconozco) excesivamente oneroso para ponerlo en práctica en numerosos por otros Estados. Finalmente, os dejo otra noticia relacionada que he leído en la página Web NOSoloSIG de José Ignacio Sánchez, y que lleva por título: WaterCloud, Teledetección e IA para racionalizar el uso del agua en regiones áridas.

ver también el post:  La escasez de agua subterránea en las regiones semi áridas del norte de Chile: el conflicto por la demanda de agua afecta a los ecosistemas de aguas subterráneas

Juan José Ibáñez

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La diversidad de especies en los bosques y la diversidad de suelos fomentan la resistencia a la sequía

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Diversidad y sequía. Colaje imágenes Google

Las conclusiones que ofrece la noticia que mostramos hoy atesoran bastante lógica. Algunas argumentaciones aludidas en la nota de prensa…. serían discutibles, pero no descartables. Los bosques ricos en especies parecen resistir mejor las sequías que los monoespecíficos (dejemos al margen al cambio climático). Y parece razonable, ya que en un bosque monoespecífico, es decir aquél en donde todos sus árboles pertenecen a la misma especie, los individuos tienen más o menos los mismos requerimientos y los necesitan en casi-idénticas condiciones ambientales y momentos, como, por ejemplo, el periodo en que su crecimiento demanda más agua. Por lo tanto,  cada pie competirá con los demás por los recursos, en sincronía. Por el contrario, en un bosque en el que cohabitan especies distintas, cada una de ellas,  tiene su propia fenología y autoecología, por lo que tal competitividad por los recursos disminuye, en el espacio, pero sobre todo en el tiempo, aprovechando mejor las posibilidades/oportunidades que les proporciona su hábitat. Por lo tanto, es lógico esperar que resistan mejor las sequías que los bosques monoespecíficos. El estudio fue realizado en ambientes tropicales, aunque es lógico deducir que lo mismo debiera ocurrir en otros biomas y ecosistemas. Por otro lado, si las condiciones de sequía son graves para una especie, diezmando su población, no tiene necesariamente que ocurrir lo mismo cuando cohabitan varias, con diferentes grados de exigencia/resistencia y en perdidos temporales que no se solapan necesariamente del todo. En consecuencia existen muchas más probabilidades que los bosques pluriespecíficos resisten mejor las sequías que los constituidos por una sola especie.

A partir de estos resultados, es trivial deducir que las repoblaciones forestales al uso (con una sola especie) se encuentren en desventaja frente a los bosques naturales en donde la diversidad de especies suele ser la norma, si no interviene el hombre talando o erradicando selectivamente unas especies en beneficio de otras, tal como ocurre en la frutalización de los mediterráneos, por citar un ejemplo.  Tal argumento ya ha sido esgrimido por otros científicos respecto a los paisajes agrarios y también dentro de un mismo predio. ¡Nada nuevo bajo el sol!, aunque bien está cerciorarse en todos los espacios geográficos.

Pero vayamos ahora al mundo de la edafología. Cada tipo de suelo atesora unas propiedades idiosincrásicas. Unos almacenan más agua que otros y/o retienen más nutrientes, otros drenan mejor, etc. Ya hablemos de sequía, ya de anegamiento de agua, tal diversidad de suelos o edafodiversidad es decir la variedad de sus propiedades, garantiza un cierto grado de amortiguamiento ante situaciones adversas.  Por lo tanto, las masas forestales que crecen sobre paisajes de una elevada edafodiversidad, favorecen la resistencia a perturbaciones como lo es el estrés hídrico (resiliencia). De hecho, la evolución de la cobertura de suelos, tiende a ser divergente, generando diversos edafotaxa a partir de sustratos/rocas idénticos, como os mostramos en este ejemplo, entre otros muchos. La naturaleza raramente tiende a ser monótona (monoespecífica) y las condiciones ambientales constantes, alternándose periodos de sequía, “normales” y con otros de exceso de agua (periodos hiperhúmedos). Del mismo modo, los bosques y paisajes de suelos tienden a incrementar su diversidad con el tiempo, excepto cuando ocurren perturbaciones muy, muy severas, como es el caso de muchas intervenciones humanas, desastres naturales de envergadura y no solo el manoseado cambio climático. 

De aquí mis dudas sobre la frase final con la que termina la nota de prensa: “Hemos demostrado que existe una retroalimentación por la cual la sequía fomenta la diversidad, al tiempo que los bosques más diversos son más resistentes. Las estrategias de gestión y restauración son, por tanto, clave para mejorar la resistencia de los bosques al cambio climático”. En mi opinión tanto la dinámica intrínseca de los ecosistemas como las perturbaciones periódicas son la regla y la naturaleza se ha adaptado y coevolucionado con ellas. Alegar que la sequía fomenta…. y por lo tanto… la resistencia a la sequía aumenta, no deja de ser un caso bastante “concreto” (y bien conocido desde hace tiempo) que acaece ante casi todo tipo de perturbaciones ambientales que afectan a un espacio geográfico concreto.

Juan José Ibáñez

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Los extensos bosques de las zonas áridas al descubierto por los nuevos satelites

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Arbolado disperso y masas forestales en zonas áridas. Fuente: Colaje Imágenes Google

¿Por qué Tiger Woods no se llama Tiger Bush?

Las tierras secas ocultan un bosque tan grande como la selva amazónica. ¿Verdad o mentira?. Pues esta vez va a ser cierto. Hoy no redactaremos casi nada, ya que la noticia es absolutamente clara y explícita, además de interesante. Del mismo modo, constamos como, con excesiva frecuencia, los científicos llevamos a cabo evaluaciones y juicios de valor, basándonos en conocimientos obsoletos e instrumentaciones deficientes. Y cuando por ejemplo, estas últimas mejoran, nuestra ignorancia queda afortunadamente al descubierto.  La nota de prensa (que abajo os reproduzco abajo) comienza señalando que: “Imágenes de Google y Bing desvelan 467 millones de hectáreas nuevas de árboles en las regiones áridas. (…) Ocultos en un mar de tierra árida hay tantos árboles como en la selva amazónica. Puestos todos juntos ocuparían 467 millones de hectáreas de arbolado. Esto supone aumentar el total de cubierta arbórea de estas regiones hasta 1.327 millones de hectáreas. La cifra, estimada por un grupo de científicos gracias a imágenes aéreas de alta resolución, eleva un 9% la superficie arbolada del planeta. Este inmenso bosque escondido hasta ahora a los ojos de los satélites podría tener grandes implicaciones en el clima y la biodiversidad de la Tierra”. Personalmente considero que habría que añadir también el secuestro de carbono por la biomasa y los suelos. Y todo ello debido a que en este estudio se ha utilizado imágenes satelitales de grano fino, en lugar de los obsoletos Landsat con pixeles de 30 metros. Y ya se sabe, cuando se agudiza la vista, se observan más y más detalles, como los arboles dispersos, aunque hay más que contar.

Toda esta arboleda, en su mayor parte dispersa, aunque no siempre, debe aportar grandes cantidades de biomasa al suelo y secuestrar carbono orgánico de la atmósfera. Dicho de otro modo, al aportarse  restos orgánicos lo suelos también albergarán más vida y más biodiversa de la que se suponía, por lo que sus propiedades también serán mejores. Y así, constatamos que las denominadas zonas áridas, no son en sí mismas secarrales incapaces de albergar arbolado y otras formas de vida.   Las cifras que podéis leer hablan por sí mismas. No se puede concluir que estamos ante simples mejoras de las estimaciones realizadas hasta la fecha, sino de un cambio total de perspectiva. Os dejo también algunos de los post que ya hemos escrito sobre el tema. ¿Por qué Tiger Woods no se llama Tiger Bush?. Posiblemente porque aún no ha perdido la suficiente foresta sobre su cabeza (al parecer bastante árida, en ciertos temas) como para pasar de bosque a sabana y de esta a la vegetación dispersa, tan característica de los ambientes áridos. Esta última se ensambla en unos idiosincrásicos patrones bandeados denominados “Tiger Bush”, como son descritos en la literatura científica. Y sabéis que “Woods” es algo así como bosquete y “Bush” arbustos de talla alta).

Juan José Ibáñez

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Degradación y Erosión de Suelos en México: la sombra trasatlántica de la Alfonsina Mesta (Régulo León Arteta)

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Don Quijote embistiendo a un ” escuadrón” de ovejas. Pintura antigua de Cerro de la silla.Ladera de cerro con terracillas causadas por sobre pastoreo en la llanura Huasteca. El sobre pastoreo del suelo de lo que antes fue selva, ha dejado vastas áreas yermas, incapaces de recuperarse sin ayuda humana (http://sierra-madre-oriental.blogspot.mx/2013/03)

La desertización y especialmente a la erosión de los suelos, que afectan al menos el 77% del territorio mexicano, son provocados por laboreo excesivo y sobrepastoreo. Aunque durante mucho tiempo la erosión fue atribuida a la tala inmoderada. En todo caso, en la época precolombina la desertización y erosión de los suelos, fueron prácticamente inexistentes. Ahora quizá por razones históricas dicho laboreo excesivo y sobrepastoreo, afecten a la mayor parte del ContinenteAmericano.

 Porque en el caso del sobrepastoreo sobresale desde 1273 en España, con la integración de los pastores de León y Castilla,  en el “Honrado Concejo de la Mesta de Pastores“, porAlfonso X el Sabio. Este monarca les otorgó privilegios tales como: como eximirlos del servicio militar, testificar en los juicios, derecho de paso, pastoreo y posteriormente, una fiscalización especial para protegerla de los agricultores.

 A la postre, Carlos V la moldeó para controlarlos mejor, mediante los grandes propietarios nobles y eclesiásticos, cuyos administradores cometían abusos. A causa de estos últimos se provocaron  largos e incontables pleitos entre pastores y agricultores, que se vieron incrementados, debido a la ya tradicional lejanía de los propietarios respecto a sus rebaños, hasta que en el año de 1836 en que fue abolida.

 El acostumbrado sobrepastoreo trashumante practicado por la influyente “Mesta de Pastores” sobre todo en La Mancha y Extremadura del reino de Castilla, provocó la formación de grandes extensiones de hierba y maleza de baja calidad, según Brailovsky. Esta tradición fue el motivo de una de las aventuras alegóricas del “Caballero de la triste figura” y el que después añorara tiempos pasados:

Las claras fuentes y corrientes ríos, en magnífica abundancia, sabrosas y transparentes aguas les ofrecían…”

 En la colonial Nueva España, esta práctica se repitió en el Nuevo Valle de la Extremadura, ahora Monterrey, Nuevo León, México y cuyo emblemático  ”Cerro de la Silla” exhibía nieve hasta el mes de mayo mientras los  valles “siempre eran verdes “, por la interacción de la alta humedad entre ellos y las montañas.

 Sin embargo, el estado actual del paisaje es producto del pastoreo de las ovejas, que en 1635 trajo Antonio Leal y que en 1715 superaban ya un número de cabezas de 1,100,000 al procrearse 300,000 al año, además del ganado mayor, asnal y caballar. Tales hechos fueron compilados por Como Rubio Cano en 1985 (“Desequilibrios ecológicos en el Valle de la Extremadura, asiento y cobijo de la ciudad de Monterrey)”, en la primera reunión del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) Monterrey, N.L.

 Todos estos acontecimientos provocaron el desequilibrio ecológico en ese valle, como indudablemente sucedió también en muchas regiones del resto del continente americano. Contribuyeron también los perennes conflictos de los posesionarios de la gestiones ganaderas o potreros, aledaños con los terrenos de indígenas desde la época colonial y a partir de la Revolución mexicana también con los usufructuarios de los ejidos mexicanos.

 En el estado de Veracruz, existen como nombres relictos: las comunidades de Paso de Ovejas y Boca de Ovejas, sin que haya referentes actuales del motivo de tales denominaciones.

 Así mismo, en la época colonial se promulgaron ” previsiones” en las Leyes de Indias, para el control del pastoreo y de protección forestal, además de las ordenanzas específicas de 1496 y 1518.

 Actualmente las gestiones ganaderas o potreros, son terrenos cubiertos por de vegetación secundaria, gramas o pastos nativos y ocasionalmente con pastos introducidos; todos ellos  cercados con alambre de púas formando los aludidos potreros. Una nieta mexicana de la Mesta Alfonsina resulta ser la poderosa Confederación Nacional Ganadera, sospechosa de la presencia del clenbuterol en la carne que consumimos en México. Anteriormente, dicho ganado deambuló por todo el terreno, buscando algunos brotes más o menos tiernos y de los cuales aprovecha sólo un 5%, mientras defecaba y pisoteaba el resto del terreno.

 Es en las laderas de los cerros, es donde la compactación del suelo por el pisoteo es más obvia, pero con más cuidado se puede apreciar en los terrenos planos y en ambos casos limita tanto el desarrollo de las raíces, como la velocidad de infiltración de la lluvia facilitando los escurrimientos y por ende la erosión hídrica.

 También ha sido otra alternativa de aprovechamiento, de los terrenos agrícolas degradados por erosión. Si bien, este cambio de uso del suelo de hecho fue frenado en México desde los 50 del siglo XX, entre 1972 y 1983 se desmontaron grandes superficies, para transformarlos en potreros. Apoyada dicha alternativa por el Banco de Crédito Rural y el Banco Mundial, se alteró el uso del suelo del 65% de la superficie nacional ( en su mayoría selva, que los expertos consideraban económicamente no rentable), hasta que se vio frenada por la crisis económica de 1982.

 Entre los programas gubernamentales aliados de esta degradación ambiental, sobresale desde 1992 el de “Certificación de Derechos Ejidales” (Procede) impuesto por un dueño de la hipoteca nacional o sea el Banco Mundial. Quien estipuló la figura Jurídica del “Dominio Pleno” en otras palabras, la privatización del ejido, sobreviviente de la propiedad comunal, protegida en época colonial hasta por los reyes de España. Y así se ha favorecido el mercadeo de parcelas, el individualismo, la desintegración de los núcleos agrarios, el incremento de la pobreza y el cambio del uso del suelo. Como resultado, sólo una tercera parte se siguió dedicando a actividades agropecuarias y algunos terrenos agrícolas pasaron a ser pasto de la ganadería extensiva, acelerando más la deforestación, degradación de los suelos y consecuentemente la pérdida de la biodiversidad.

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Cambio climático: Cuando los ecólogos del cambio climático publican mostrando su ignorancia sobre ecología

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Pisos de vegetación en las sierras de la península Ibérica en función de su humedad/temperatura. Fuente: Blog de Geografía del Profesor Pedro Oña

Tremenda la noticia que os vamos a ofrecer hoy por ser una muestra palmaria de una total ignorancia de la ecología del paisaje y los ecosistemas que la constituyen. Si un alumno de primer año de carrera universitaria contesta con el contenido de esta nota de prensa, a una pregunta en su primer examen, le calificaría con un “o” sobre 10. No hay benevolencia que valga. Afortunadamente algunos lectores de esta bitácora parecen saber más que los científicos profesionales, ¡sin duda! Sus comentarios, totalmente acertados, dan cuenta de hasta qué punto puede ser ignorantemente científico. Personalmente reconozco que a veces me enfurezco, por lo que los post pueden resultar demasiado duros. Pido disculpas, de corazón. Tan solo puedo añadir en mi descargo que termino hastiado de leer  numerosas noticias diarias que no tienen ni pies ni cabeza. Puedo entender que a veces son los plumillas (reporteros científicos) quienes retuercen la insensatez de los contenidos. Sin embargo, como tal hecho es incuestionable, desde hace ya 20 años, yo reviso los textos que pudieran aparecer en los medios de comunicación antes de se publiquen o no doy permiso para ello. Y en un par de ocasiones, se han producido situaciones tan vergonzantes que ….. si los científicos no tomamos medidas nos convertimos en cómplices ¡si, o si! de tanto desatino. ¡Quién calla otorga!.   

Ahora resulta que en el devenir espontáneo de la naturaleza, esta resulta ser  “ecológicamente incorrecta” ¿O quizás deberíamos remplazar lo ecológico por lo político?. Leo y leo noticias sobre el impacto del calentamiento de la atmósfera sobre los ecosistemas y debo contar hasta 1.000.000 antes de calmarme y no invadiros diariamente de post denunciando las estupideces que leo en la prensa pero también en los propios artículos científicos. Pero el problema más serio, resulta ser que estos manuscritos, ricos en conclusiones bochornosas, pasan la revisión por pares de revistas denominadas de prestigio. Os puedo asegurar que no me gusta descalificar a mis colegas pero es que el tema ya pasa cualquier línea roja que se os ocurra imaginar, a no ser que ya no se sepa distinguir una frondosa de un pino.

En la península Ibérica y en otros muchos ambientes mediterráneos, los Quercus (perennifolios en climas secos y caducifolios en los más húmedos), así como otras fagáceas, se distribuyen por amplias extensiones. Los pinos, como otras coníferas, en ausencia de perturbaciones humanas ocuparían espacios geográficos más restringidos (como la alta montaña) que hoy en día. Grandes extensiones de nuestros pinares son fruto de las repoblaciones forestales. Por lo tanto, si la gestión forestal es escasa y se deja seguir la dinámica natural, lo normal es que muchas de estas masas forestales, que no bosques, paulatinamente irán  siendo reemplazadas por las encinas, y otros Quercus, es decir transformándose en genuinos boques con el tiempo. Lo mismo sería cierto tras un abandono de tierras. Tal ha sido el deseo de todos los que amamos la naturaleza y los propios movimientos ecologistas. Digamos de paso que mientras los Quercus mejoran los suelos y dan lugar a un hervidero de biodiversidad edáfica, los pinos actúan justamente de forma opuesta. Si el clima se hace más seco, o el suelo ha sufrido una intensa erosión, lo “natural” es que las especies de pinos mejor adaptados desplacen a las encinas u otros Quercus. Eso sí, algunos profanos en la materia soslayan que muchos encinares moribundos lo son por enfermedades, que no por el cambio climático. ¡Otro enorme error!. 

Pero hay más, mucho más, como os hemos narrado en otros post. Existen una gran variedad de especies de pinos que se adaptan a las más dispares condiciones, y de ocurrir un calentamiento climático, varios de ellos serán afectados muy negativamente. Adicionalmente, han sido justamente las masivas repoblaciones forestales con pinos las inductoras de la mayoría de los incendios que han afectado a nuestros montes desde hace más de 70 años. Gran parte de los pinares españoles se encuentran conformados por especies pirofíticas, es decir amantes del fuego. En otras palabras si estas masas forestales y matorrales arbolados no arden, son naturalmente remplazadas por las frondosas. Como corolario, incrementar su extensión deviene en promover los incendios forestales, que al margen de degradar y facilitar la erosión de los suelos y la consiguiente desertización del paisaje, emiten ingentes cantidades de CO2 a la atmósfera, lo cual redundaría negativamente en el sistema climático actual, al aumentar las emisiones de los gases de invernadero, etc. ¿Es eso lo que proponen los autores del estudio? ¡Vaya, vaya!.  

En consecuencia, lo que transmiten los autores del estudio (o en su defecto el redactor de la nota de prensa) que analizamos hoy, estriba en alarmar al ciudadano, al intentar que todos vayamos contra la dinámica de los ecosistemas naturales, artificializando el paisaje, es decir interrumpiendo una sucesión ecológica natural. No hay manera de defender sus argumentos, so pena que aceptemos cambiar la hermosa biosfera del pasado para poder seguir emitiendo más CO2.   Lo dicho, los ecólogos de cambio climático parecen confundir la velocidad con el tocino. ¡Tremendo!. Hemos denunciado algunos casos semejantes, que ni mucho menos todos (sería agotadoramente imposible), so pena de tener que editar más de 10 post diarios.  Triste, muy triste. Todos suspendidos. Os dejo con los mentados ejemplos, pero no os perdáis las críticas de muchos lectores que hablan con más rigor que estos “sabios”.

Juan José Ibáñez

Os dejo pues con el material aludido y la desdichada nota de prensa

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Suelos salinos marginales y producción de biomasa

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Mapa de España de Suelos Salinos Fuente EU, JRCy foto de El regadío frente a la sequía

 Ya os comentamos hace 11 años, en pleno auge de la moda de los biocombustibles, que la agroenergética no era la solución, por mucho que la defendiera la unión europea la FAO y los movimientos ecologistas. Finalmente estos colectivos terminaron por reconocerlo. Pero el negocio es el negocio, por lo que se propusieron poco después los denominados biocombustibles de segunda generación, también con la anuencia de los que deben velar por la salud del medio ambiente, a partir de la obtención o cosecha de residuos lignocelulósicos. Sin embargo tampoco resulta ser una solución, al menos a gran escala. ¡ya lo advertimos en su momento.1 Y es que parece que la comunidad científica no apunta con tino!.

Agroenergética (obtención de biocombustibles) ha causado numerosos desastres ecológicos, como este, a la par que degradado o empeorado la calidad de otros en amplios territorios, induciendo de paso a problemas de soberanía alimentaria en países pobres. Del mismo modo, ya os comentamos en otros post que la obtención de biocombustibles en suelos de escasa productividad adolece de mucha leyenda urbana y poca sustancia científica (Tierras Marginales y Biocombustibles de Segunda Generación: Otra Gran Mentira; El Mito de los biocombustibles y el cambio climático. Fraude Social, degradación de tierras, contaminación y política insensata). Pues bien, también ha comenzado a reconocerse que si bien en algunas circunstancias podría ser plausible, tampoco ayudará sustituir la esperanza depositada en los de nueva generación. Pero en un reciente informe de la propia Unión Europea se reconoce que los biocombustibles contaminan más que la gasolina y el gasoil  ¿¿??. Y esto es ¡¡tremendo!!.

Francamente este bloguero debe ser tonto, ya que no termina de enterarse de nada. ¿Para qué pues entonces seguir financiando investigaciones sobre biocombustibles?. A no ser que aparezcan soluciones revolucionarias, toda financiación con fondos públicos  debería haber desaparecido. ¿O no? En pro de paliar el calentamiento climático, ya hemos mostrado en diversos post que lo hemos empeorado. Cuando economía, política, sociedad y ciencia convergen, nuestro esperanzador futuro tecnológico demuestra veleidosamente que  nos dirigimos hacia una inexorable catástrofe. Y desde luego el ciudadano no puede saber que resulta ser verdad y que mentira.  Hoy vamos a mostraros la nota de prensa que lleva por título “Aprovechar las tierras salinas para producir biomasa sostenible”. Se ha demostrado la tolerancia a la salinidad de cuatro variedades de caña de azúcar y un equipo de investigadores propone hacer uso de tierras marginales. Y así los investigadores defienden utilizarlas, especialmente en zonas de riego (si las aguas utilizadas son salobres) con vistas a la producción de este cultivo y a la postre de biocombustibles. Pero adelantemos que debemos ser muy cautos cuando manoseamos el ambiguo concepto de tierras marginales ya que a menudo lo son si nos atenemos a los cánones de la agricultura industrial, si bien hay otras alternativas dignas de consideración. 

Si reconocemos que la agroenergética ha sido un fiasco monumental en el que hemos dilapidado miles de millones de Euros para conseguir degradar aun más el medio ambiente y atentar contra la soberanía alimentaria, ¿debemos perpetuarnos en la estulticia?.  Pues eso parece. No se trata de que la investigación no atesore aspectos interesantes, pero todo esto es un caos tremendo, y a la par que un campo minado.

En este “a rio revuelto ganancia de pescadores”, por un lado se denuncia su inutilidad, y por otro se perpetúa la financiación para sembrar nuevos biocombustibles agroenergéticos. ¿Qué se  puede pensar pues de la política científica y la ambiental?.

Sin embargo, el trabajo atesora el valor de poner al servicio del hombre suelos no productivos, siempre que su recuperación natural no genere hábitats de valor ecológico. Siempre y cuando, tal estrategia no dé lugar a una mayor salinización de los suelos a utilizar, si es posible buscar otros aprovechamientos, al margen de los discutibles esfuerzos de los biotecnólogos con vistas a tocar los genes a las plantas y así obtener variedades tolerantes a la salinidad del medio edáfico. Lo que me cuesta a entender es la falta de interés de muchos colegas por las investigaciones que refutan las ¿maravillas? que ofrecen ciertas prácticas, centrándose exclusivamente en la  obtención do cultivo de subvenciones. Unos pensamos en el bien de los ciudadanos y otros en el de empresas y los suyos propios.

Juan José Ibáñez

Continua…….

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Industrias líticas paleolíticas, silicretas y su tratamiento térmico por el fuego

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Silicretas y herramientas. Fuente: Google imágenes

 El sílex era uno de los materiales líticos (generalmente rocas propiamente dichas) más usado por nuestros antepasados en la prehistoria de la “edad de piedra”. Con él elaboraban los utensilios de mayor dureza de que podían disponer., hasta que consiguieron ingeniárselas para desarrollar tecnologías que les permitieron moldear metales.

 Todavía desconocemos todos los pasos y progresos que tuvieron que llevarse a cabo para pasar de la edad de piedra a la edad de los metales, como os explicamos abajo.  Usualmente se ha venido defendiendo que en todas las elaboraciones de utensilios líticos el sílex era el material más común. Sin embargo, en amplios espacios geográficos, y especialmente bajo los espesos mantos de suelos y regolitos que subyacen en antiguos crátones de trópicos y subtrópicos, las rocas se encuentran a gran profundidad, no estando a menudo al alcance de aquellas culturas. En consecuencia se veían obligados a hacer uso de horizontes del suelo endurecidos, los cuales tampoco son muy frecuentes, aunque afortunadamente en aquellos ambientes aparecían en, o cerca de la superficie con mayor profusión que otros. Este es el caso de los plintosoles, que  aún siguen siendo muy útiles como materiales en la construcción de viviendas en muchos poblados africanos.

 El uso del fuego fue una de las primeras tecnologías que usaron aquellos humanos a la hora de calentarse, cocinar y modelar la naturaleza. Como ya os comentamos en algunos post hace muchos años (por ejemplo, este entre otros: Suelos Pobres: Ladrillos Negros y Ladrillos Rojos (Materiales para el Hombre), el ingenio humano ha resultado ser formidable a lo largo de su historia. Tarde o temprano debieron percatarse de que el fuego podía mejorar la maleabilidad y dureza, de ciertos horizontes endurecidos con vistas a fabricar armas y utensilios mejores que los que poseían. Nos referimos a las silicretas u horizontes endurecidos por la cementación de sílice. Por tanto, no debe extrañar  la historia que os narramos hoy, de la cual ya escribimos un post, cuando se detectaron las primeras evidencias, que hoy la ciencia ha confirmado. Por lo tanto, no cabe la sorpresa ante la afirmación de que parte de los materiales edáficos fueran usados para elaborar armas, hogares, aislantes y otros ingenios. Cuando algo les resultaba útil o mejoraba lo anterior, tarde o temprano, los seres humanos terminan haciendo uso de ello, con vistas a mejorar sus vidas. Los suelos, no solo han servido usados para la agricultura y ganadería, sino en todo lo que hiciera falta en cada momento y lugar. Y de eso va la historia que os narramos a continuación. 

La silicreta es un tipo de horizonte edáfico endurecido que se generan en ciertos ambientes, abundando en determinados espacios geográficos. En un post anterior ya hablamos sobre este tipo de suelos a los que denominamos Durisoles, señalando que: “se distribuye principalmente por extensas áreas en Australia, Sudáfrica y Namibia, así como en los Estados Unidos de Norteamérica (particularmente, Nevada, California y Arizona). En menor medida también pueden detectarse en América Central, Sudamérica,  Kuwait y ciertas regiones Mediterráneas”. Del mismo modo, en el siguiente post: Silicretas, Tecnología Paleolítica, Pirotecnología y Evolución de la Conciencia Humana, abundamos también acerca del tema, si bien por aquel entonces el estudio nos informaba de evidencias, que no de hechos ya mejor contrastados, como en la nota de prensa que os mostramos hoy, y que reproducimos de dos noticieros, uno en español y otro en inglés.  En consecuencia seremos muy breves.

 Juan José Ibáñez

 Continúa………

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¿Cuáles Fueron Los Primeros Tipos de Suelos y Paisajes de Suelos de la Superficie Emergida de los Continentes?

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¿Paisaje parecido al que albergó los paisajes Primigenios? Curso de Agua en el Desierto de Atacama. Fuente: BlogCritics

Respuesta inmediata: ¡A saber!. La respuesta científica a la luz de los datos recopilados hasta 2016 es el motivo de este post. ¿Y en el futuro, conforme se descubran nuevas evidencias? ¡A saber!. Desde que en la década de los noventa del siglo pasado leí el primer libro de paleosuelos bien documentado, lógicamente se ha progresado bastante en los detalles, aunque no tanto en la sustancia. Es obvio que abordamos un tema de investigación muy complejo, como todos los relacionados con periodos paleozoicos o anteriores, con independencia del objeto de estudio. Abajo os hemos añadido algunos de los post editados hasta el día de hoy . Sin embargo ruego al lector que lea las dos últimas entregas, por cuanto se trata de publicaciones de 2016.  Sobre ellos se basará este post.

El primer problema surge al considerar que entendemos como suelos. Empero si soslayamos este asunto y sacamos de la ecuación los suelos hídricos y/o sumergidos, recientemente incluidos en la Clasificación Norteamericana de suelos (USDA- Soil Taxonomy), así como la de la FAO (WRB), entre otras, podemos comenzar a especular sobre argumentos científicos. Es decir, hablamos de conjeturas.  Los dos últimos post relacionados dan cuenta de hechos interesantes, como por ejemplo que, según algunos autores, fue la colonización de la tierra emergida por las plantas la que conformó la composición de la atmósfera actual, al liberar sus suelos/proto-suelos ingentes cantidades de oxígeno. Sin embargo se puede alegar que aquellas primeras plantas, relacionadas con los actuales musgos y hepáticas, no poseían sistemas radiculares propiamente dichos, por lo que los materiales “¿más o menos edafizados?” eran fácil presa de los procesos erosivos. No obstante, el último de los post editados, nos informa que aquellos primeros vegetales, ya extintos desde hace cientos de millones de años, finalmente evolucionaron hasta desarrollar sistemas pseudo-radiculares que, por lo que se sabe, anclaban la vegetación hasta un metro de profundidad, o quizás más.  Todo aquello ocurrió en el paleozoico y antes de que sobre la faz de la tierra surgieran las gimnospermas.  Pero a lo que vamos.

El patrón espacial de aquella invasión de la superficie terrestre por la vida acuática sigue siendo el mismo que yo publiqué en 1990, en base a estudios previos de finales de la década de los 80, por edafólogos que, a la postre, terminaron siendo buenos amigos personales. Casi todos los científicos del suelo y disciplinas afines presuponen (y no voy a discutirlo aquí), que la vida penetró en los continentes y archipiélagos por sus rutas más húmedas, es decir los corredores fluviales, tardando tiempo en independizarse se ellos.  Por tanto, se trataría de cuerpos edáficos asociados a los sedimentos que arrastran los ríos y depositan en sus márgenes, como las llanuras de inundación. Pues bien, de ser cierto, todo induce a pensar que los primeros edafotaxa sobre la tierra fueron denominados  Fluvisoles, conforme a la WRB. Ahora bien, si y solo si, aquellos ecosistemas del pasado atesoraban ya nada despreciale cantidad de materia orgánica, bajo encharcamientos prologados podían ralentizar su descomposición, por lo que no cabe descartar la presencia de Histosoles (es decir, suelos turbosos), estando los Gleysoles quizás  “provisionalmente” descartados, por cuanto no reciben aportes periódicos de los sedimentos arrastrados por las aguas corrientes. Es decir, si la vida avanzo en tierra firme por estos corredores, el agua o los sedimentos que acarrean condicionarían la formación de los primeros tipos de suelos conforme a las clasificaciones actuales y soslayando los posibles suelos subacuáticos a menos de 2m de profundidad, que denominados dentro de varios grupos de edafotaxa de la WRB con el calificador límnico.

No obstante, todo este escenario general, avalado a fecha de 2016 por la literatura científica, soslayan la presencia de zonas húmedas no relacionadas con los ríos, en las que la planitud del relieve, y en el caso de recibir abundantes lluvias, podían dar lugar a cuerpos de agua. En este sentido puede replicarse que al no estar asociados a los corredores…….  probablemente se encontrarían carentes de vida, por lo que no podríamos hablar de suelos en sentido estricto. Sin embargo el modelado terrestre evoluciona, por lo que ciertas zonas previamente conectadas pueden con el tiempo dejar de estarlo.  En consecuencia, personalmente no descartaría la formación de Gleysoles.

Pero dejémoslo aquí. No conviene nunca especular sobre especulaciones que proceden de considerar como válidas otras especulaciones precedentes, algo que no deja de ser habitual en las ciencias naturales-históricas. Y como la ciencia asevera que fuera de estos corredores no había vida, cabe cavilar como serían aquellos paisajes de suelos. Si partimos de que, al alegarse de los ríos el mundo vivo se esfumaba, y como corolario tampoco la materia orgánica generada por su descomposición, los suelos se limitaban a la orilla de los ríos, estando el resto de los continentes cubiertos por mantos de sedimentos y rocas desnudos. Hablamos pues de paisajes yermos carentes de cualquier atisbo de organismos vivientes.  Por lo tanto, si hacemos uso de la útil y sencilla clasificación de los paisajes en parches corredores y matrices, conforme a ciertas escuelas de la denominada ecología del paisaje, cabría argumentar que los paisajes de suelos consistirían en corredores lineales en el seno de una matriz no edáfica. Por lo tanto, puedo preguntaros, ¿existe “algo parecido” actualmente, al menos a nivel visual, es decir a vista de pájaro?. Pues francamente todo esto me recuerda a la fisonomía de los paisajes (muy) desérticos, en los que la vida suele limitarse a ciertos tramos de los corredores fluviales con aguas más o menos permanentes, ya que otros son efímeros y suelen permanecer secos durante muchos años, como los uadi y ramblas. Pues bien, ya vislumbramos una primera impresión  de aquellos extensos territorios en donde los suelos comenzaron a invadir y “colonizar”la tierra.

¿Y eso es todo?. No necesariamente. La denominada Glaciación global, que convirtió  a la Tierra en una casi interminable masa de hielo, antecedió al Paleozoico. Sin embargo, a parte de la glaciación Pleistocena, los expertos alegan que existieron dos previas. Conforme la actualmente reconocida  cronología de las glaciaciones, existieron dos más durante el Paleozoico, es decir “más o menos por aquellos tiempos en los que la vida tierra firme fue colonizada por la vida: (i) Karoo  (360 – 260 millones de años) en el Carbonífero y Pérmico y (ii) Andina-Sahariana (450 – 420 millones de años) durante el Ordovícico y Silúrico. Así pues, no debemos descartar la formación de cursos de hielo, nichos y otros modelados glaciares por los que la vida pudo ascender desde los océanos en sus presuntas épocas interglaciares. Y por tanto, también podrían haber aparecido los primeros Criosoles. ¿Y por fin se acabó todo?. Ha terminado juego de conjeturar. Pues sí, porque intencionalmente paro aquí. Sin embargo, conforme se añaden detalles a la sencilla conjetura inicial, sostenida en muchos libros de texto, el paisaje mental se complica, y como resultado también la posible existencia de otros potencialmente reales que pudieron acaecer.

El problema no reside en  proponer modelos sencillos, sino creérselos a ciegas, ya que en ciencia, como en otros ámbitos del saber, el diablo se oculta en los detalles Y cuanto más se cabila y se documenta uno personalmente……

Juan José Ibáñez

Algunos post previos relacionados con el tema……

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