‘Edafología y Política’

Acuerdos y Protocolos sobre Cambio Climático: Políticos Mentirosos, Prensa Descerebrada, Autismo Científico y Público Morboso

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 El Cuento del Lobo y las Ovejas (fábula de Esopo): Moraleja: Si siempre dices mentiras, los demás no confiaran en ti.

 Cuando se leen, escuchan o visionan noticias, ya sean de la prensa en general, ya de la científica, algunas palabras “calientan mi cabeza”, machaconamente, como un martillo pilón: cambio climático, calentamiento climático, gases de efecto invernadero, Protocolo de Kioto, Acuerdo de París, mitigación, adaptación y resiliencia, Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, etc. Cuando unas noticias ya son alarmantes, otras lo son aun peor. Resulta dramático que “todos seamos unos bocazas” cuando hablamos de este gravisimo problema, por cuanto se nos va la fuerza y la razón por la boca, cámara o pluma. El calentón radioativo de la atmósfera resulta ser una verdad incuestionable, pero la mayoría del revuelo a su alrededor, no deja de ser más que una triste posverdad, cuando no meras patrañas.  Son pues de lectura obligada, una y mil veces, frases de la siguiente guisa, como la que expongo abajo extraída de Wikipedia:

   (…) reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a través de la mitigación, adaptación y resiliencia de los ecosistemas a efectos del Calentamiento Global, su aplicabilidad sería para el año 2020, cuando finaliza la vigencia del Protocolo de Kioto. El acuerdo fue negociado durante la XXI Conferencia sobre Cambio Climático (COP 21) por los 195 países miembros, adoptado el 12 de diciembre de 2015 y abierto para firma el 22 de abril de 2016 para celebrar el Día de la Tierra (….).

 Protocolos, Conferencias, Convenios Internacionales, “Días de”, y así ad nausean….. Todo para nada, al menos nada nuevo ni nada bueno. ¡Hay que aparentar ser bueno para seguir siendo malo!. Mientras destrozamos nuestro antaño hermoso planeta azul, intentamos auto-convencernos unos, aparentar que lo hacemos otros, pretender que se trata de sensibilizar a los ciudadanos, aquellos (prensa y movimientos ecologistas), enriquecerse con nuevos modelos de negocios los de más allá (las empresas), e intentar obtener votos los políticos siempre autistas ante el dolor (nuestros gobernantes). Estos últimos y el modelo económico-destructivo que nos venden, se encuentran encantados de aparentar su falsa sensibilidad ambiental, cuando son los máximos responsables. Empero todos lo somos, por acción, inacción o simplemente oportunismo: ¡la especie humana en su conjunto!.

¿Y los científicos?: publicar, publicar y publicar;  extraer fondos, aparecer en los medios de comunicación de masas, ascender en su carrera profesional, etc. Raro es el artículo de mi especialidad en donde no de cita el cambio climático, ya sea  para dramatizar más allá de la dragedia griega, ya para alegar que han descubierto un nuevo  “ungüento milagroso” que podría paliar algún aspecto indeseable entre una miríada de ellos. Y así, son cientos de miles las ideas y tecnologías que han aparecido en las revistas científicas con vistas a paliar “algo” del actual recalentón climático. ¿Cuántos son puestos en práctica? Eso sí, siempre se antepone palabros como “podría”, “debería”, “posiblemente”, “tal vez”, lo cual devalúa casi todos los contenidos. Años y años después de tanto estudio, ingenio y creatividad,  nada mejora y todo empeora. Llevamos decenios advirtiendo que si no se toman medidas ¡ya!, se llegará a un “punto de no retorno” que dejará en mansos a los corceles de los jinetes de la apocalipsis.  

Si uno echa mano de hemeroteca, no cabe duda de que nos parecemos más al pastor de la fábula que a sacerdotes honestos y objetivos que se afanan por encontrar la verdad y solucionar los problemas que acechan a la humanidad.  Terminaremos hablando de la posciencia, en lugar de ciencia (peor aun que le Tecnociencia), al igual que la posverdad sustituye a la verdad.

La prensa vende lo que desean los políticos, pero sí y solo sí, aumentan sus índices de audiencia. En consecuencia, sospecho que tanta desiderata absurda nos atrae a los ciudadanos. Nos regocijamos por lo que debiéramos estar llorando desconsoladamente: nuestra estupidez y la impotencia para enmendarla.

En el verano del hemisferio norte, la Prensa, escrita, radiofónica y televisiva, disparan sin parar dando  información de todas las catástrofes habidas y por haber, locales, comarcales, regionales, globales y hasta estelares (sí compruébenlo en los noticieros). ¿Es tal catarata de hecatombes y dolor lo que desea el ciudadano?. ¿Disfruta con ello? Se trata de maniobras de distracción o “red herrings” en anglosajón coloquial? ¿Hay que prestar atención a los desastres ajenos para olvidar los nuestros?. ¿Se trata de preparar una nueva “Doctrina del Shock” ante un nuevo cataclismo financiero que pudiera avecinarse?.  Eso sí, si engullimos este tipo de prensa simplemente porque los humanos somos así de morbosos, no tenemos remedio y nos merecemos lo que tenemos. En cualquier caso, ya analizaremos si el cambio climático, tal como lo abordamos y entendemos, por cuento cabe discutir realmente si hablamos de un problema de verdad o una lamentable posverdad.

Pues bien, este año volvemos a batir record de emisiones de gases de invernadero a la atmósfera, mientras las gobernanzas mundiales persisten en defender que es un tema que les incumbe y debe tratarse con suma urgencia. El protocolo de Kioto cumple 21 años.  En tal lapso de tiempo podía, como mínimo, haberse comenzado  una transición hacia una economía más sustentable y haber paliado “algo” el cambio climático. Pero como narramos abajo ha ocurrido todo lo contrario. Del mismo modo, desde aquél entonces los científicos siguen exclamando que de no atajar el problema ¡ya!, nos enfrentaremos inexorablemente a un punto de no retorno para la humanidad. Pero todos esos ¡ya!, ¡ya!, ¡ya! son hoy en día pasado. En mi opinión, ya hemos sobrepasado tal inflexión, pero tal hecho no debe vender ni más periódicos ni gustar a los políticos, por cuanto se ajustarían la soga al cuello, por ser los culpables. De cualquier modo lo del “punto de no retorno” se puede rastrear años antes incluso del Protocolo de Kioto (1992). ¿O es falso, o somos mentirosos, o padecemos de un agudo autismo. ¡Ya está aquí!

Abajo os ponemos unos breves fragmentos de una nota de prensa, mucho más extensa, publicada en el verano de 2018 por el rotativo El País.  Yo no sé si los ciudadanos/lectores somos tontos o simplemente lo parecemos c onplacientemente. Según tal documento, China y USA son los países que más gases de invernadero emiten a la atmósfera, mientras que en la UE se ha logrado una ínfima mejoría. Eso sí, parece que la política negacionista de Trump ha logrado estancar las emisiones de USA ¿¿??. Por otro lado, La India se está convirtiendo en un gran problema.  Todos estos mensajes pueden confundir a muchos lectores. No se puede echar la culpa, exclusivamente, a la India, China y otros países asiáticos emergentes del estado actual de las cosas. Las Industrias más contaminantes (entre otras) de los países occidentales fueron deslocalizadas al SE asiático por motivos económicos que, de hecho terminaron por dañar la calidad de vida de los ciudadanos de los países de procedencia y del medio ambiente en los de acogida.  Nosotros comenzamos y continuamos, para culpabilizar ahora a los países asiáticos y, por supuesto Trump. ¡Falso!.

La economía es global ya en menos de las multinacionales….. que poco queda de las emblemáticas grandes empresas nacionales dehace tres decenios….. De aquí que se hable de “multinacionales”. El dinero no tiene fronteras y ciertos mandatarios propiciaron en la década de los 80/90 del siglo pasado este monstruo económico generando hambre y pobreza a mansalva y riqueza para una minúscula minoría.  Nos referimos a los mismos que quedan retratados en la foto de “La Doctrina del Schock”. Políticos e intelectuales del mundo anglosajón. Resulta pues paradójico que en la actualidad los ciudadanos de USA e Inglaterra votaran en las últimas elecciones a dirigentes que pretenden desmarcarse algo de ella, mientras que los de otros Estados les achacan con la consabida frase de populistas, así como de ser un peligro para el orden mundial.  ¡El mundo al revés! ¡la posverdad por delante!.

Os dejo pues con el enlace a la noticia del país y otros relacionados con el tema.

Juan José Ibáñez

Continúa….

(más…)

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¿Porque Decir Cambio Climático y no Degradación Ambiental?

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¿Sabríais vosotros responder a esta pregunta? ¿No es el cambio climático uno de los problemas derivados de la degradación ambiental que sufre el planeta por la alteración antrópica de la biosfera, hidrosfera, atmósfera, edafosfera, geosfera, criosfera, edafosfera, etc., a causa de la ineptitud de la especie humana?.  Además, diversos tipos de impactos humanos afectan a varios de tales compartimentos del planeta Tierra, que a su vez se encuentran conectados entre sí.

Y otra pregunta que me no deja de marear mis neuronas: ¿Se podría solucionar el calentamiento de la atmósfera resolviendo los restantes principales problemas que inducen esta degradación generalizada? Las aguas dulces y saladas de La Tierra se encuentran contaminadas, afectando a la salud y vidas humanas, pero también a toda la biosfera. De hecho se han encontrado contaminantes hasta en los fondos avisales más profundos de los océanos. Lo mismo ocurre de en la criosfera, tanto en el ártico, como en el antártico, que de paso modifican sus repercusiones sobre el balance radiativo del denominado sistema climático.  Buena parte de los alimentos que consumimos se encuentran, más o menos contaminados, por estarlo actualmente los suelos (fertilizantes, plaguicidas, etc.). Por lo tanto ingerimos, a menudo alimentos que tarde o temprano terminan enfermándonos.

No solo los gases con efecto de invernadero generan el calentamiento de la atmósfera. Desde que el hombre es hombre, su impacto sobre la biosfera también ha afectado el mentado balance, al albedo, y como corolario al clima. Por ejemplo, la erosión y puesta en suspensión de las partículas finas del medio edáfico alteran los fenómenos atmosféricos, incluso a largas distancias. Y de este modo condicionan la magnitud y frecuencia de los huracanes, por citar tan solo uno entre otros muchos ejemplos. ¿Y qué decir de las partículas en suspensión generadas por nuestros sistemas de transporte, industrias y ciudades?. Estas ponen también en riesgo la salud de sus habitantes y la vida que aun crece en las regiones más industrializadas?. Más aún se esparcen hasta los polos, modificando una vez más el balance radiativo.    

Cabría aclarar que los fluidos (atmósfera e hidrosfera) difunden y mezclan sus contenidos con mayor celeridad que los sólidos.  Es decir, en primera instancia, la contaminación y degradación de los primeros globalizarían sus efectos rápidamente, mientas que los terceros lo harían con menor celeridad y generalmente más bien a escalas locales o regionales. Tal razonamiento no deja de encajar en el  dilema de que “Los árboles no nos dejan ver el bosque” Cuando contaminamos, por ejemplo, los suelos, gran parte de las sustancias terminan en las aguas superficiales, subterráneas y finalmente en los océanos (hidrosfera) si bien parte son alterados biogeoquímicamente y producen gases de invernadero que son emitidos a la atmósfera. Compartimentamos gran parte de los elementos que conforman el sistema terrestre, empero lo que afecta a uno termina afectando a los restantes. ¿No padecemos actualmente de un ciclo hidrológico completamente perturbado?  Los humanos apenas conocemos los fondos marinos, empero estimaciones recientes nos informan de que tan solo el 15% de nuestros mares se encuentran vírgenes, mientras que el resto sufre “de diversos modos” nuestras tropelías, en forma de contaminación. Pongamos un ejemplo, de algo considerado casi como anecdótico hará unos 15 años y hoy valorado como una amenaza global.   

Hace ya entre 10-15 años, los expertos comenzaron a alertarnos sobre la presencia y crecimiento de gigantescas acumulaciones de plástico que flotaban en ciertos lugres de los océanos y que podían alcanzar algunas decenas de metros de profundidad.  En principio, fueron muchos científicos los que defendieron que no contaminarían las cadenas tróficas, por cuanto tales materiales no eran “biodegradables”. La realidad fue desmintiendo tales doctas aseveraciones. Hoy los diminutos trozos de microplásticos contaminan los mares y sus pesquerías, pero aparecen además en la sal de mesas que consuminos, aguas embotelladas, tapizan parte de los casquetes polares, son depositadas por la lluvia desde la “atmósfera”, etc. etc.  En Junio de 2019 se nos informaba que de que cada ciudadano ingería (de un modo y otro) una catidad de plastico equivalente al de una terjeta de crédito, eso sí ¡¡gratis!!. Es decir, hasta hace muy pocos años desconocíamos en gran medida el poder digestivo de la biosfera y hoy aparecen nuestros residuos plásticos en casi todo lo que ingerimos.  Recientemente algunos países intentan llevar a cabo políticas timoratas, como prohibir o desincentivar las bolsas de plástico que “regalan” los establecimientos a los consumidores a la hora de llevarse los productos”. ¿Qué porcentaje de la “Plasticosfera real significan?. Me temo que finalmente quien saldrá ganando serán las empresas que los regalaban y poco más. ¡Propaganda!. Empero “parece” que la concienciación en este tema en concreto aumenta a nivel mundial. 

Del mismo modo, focalizar nuestra atención sobre el cambio climático y convertir el tema en un nuevo modelo de negocio ha conducido a generar y/o agravar numerosos nuevos problemas de degradación ambiental y salud pública.  Este es el caso, por citar uno, de la expansión del aceite de palma, en parte, para la producción de biocombustibles.

Debemos compartimentar para ordenar nuestros conocimientos, no lo dudo. Ahora bien, “creernos” que tales compartimentos son absolutamente “reales” ha terminado por ser un error fatal. Todo está interconectado. Anteponer las alarmas sobre el cambio climático a otros problemas de degradación ambiental no deja de ser una solemne estupidez. Si deseamos frenar el primero, necesitamos hacerlo también con todos los demás.

Intriga pues que hasta los propios científicos caigan en tal trampa. Y todo para nada ya que, como podemos constatar, desde el protocolo de Kioto, las emisiones de gases de invernadero han seguido aumentando y estamos batiendo todos los récords. Los políticos dicen estar preocupados en paliar el creciente efecto de invernadero global, empero a la postre siguen fomentando políticas que demuestran todo lo contrario. Sufrimos una gravísima enfermedad, pero tan solo nos fijamos en algunos síntomas y recetamos fármacos de dudosa eficacia cuando no contraproducentes. Raramente así podrá curarse el enfermo.

El cambio climático no deja de ser más que un producto de una degradación global. ¿Por qué insistimos  en negarlo? La razón estriba en que necesitaríamos cambiar radicalmente el modelo socioeconómico que sufrimos para alcanzar un genuino desarrollo sostenible.  Tal iniciativa, ineludiblemente sería traumática para muchos, pero en especial para todos aquellos que nos gobiernan o engordan (ellos y/o sus bolsillos) a costa de la población mundial y este Planeta azul convertido en basuraleza.

Juan José Ibáñez Martí

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El periodismo de la posverdad: (Clamor contra la prohibición de los productos agrotóxicos que atentan contra la salud humana, la de la biosfera y la producción agraria)

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Colaje Imágenes Google, pero pinchar sobre este enlace para una exposición didáctica

Vaya por delante que, en las noticias científica que ofrece la prensa general, es difícil saber qué es lo que realmente han comentado los entrevistados. ¡Ya tengo experiencia!. Por lo tanto, en este tipo de post, asumo y reflexiono sobre el contenido escrito, que a veces no tiene nada que ver con las respuestas originales de los expertos consultados. Por tanto fijaros en la noticia, sin demonizar a nadie.

No ha pasado mucho tiempo desde que redacté este post, en el que la ONU y la FAO se promulgaban contra la agroindustria y a favor de la agricultura ecológica, cuando me veo obligado a redactar este último, tras leer como un rotativo español, El Diario el País, ensambla una larga nota sobre el tema que me ha dejado despavorido. En esta última, por ser benevolentes, digamos que, como mínimo, insinúa que la prohibición más reciente de la UE para el uso plaguicidas neonicotinoides, constituirá una debacle en la producción agraria Europea. Como comenté en aquella entrega precedente, estaba seguro que el contraataque de la agroindustria iba a ser inmediato y furioso. Ni siquiera se trata de la primera andanada, a las que sucederán otras más y más alarmistas.

¿A quién creer?: ¿a los organismos internacionales (a penas citados en el texto, en favor de los movimientos ecologistas, a los que se denomina siempre con vocablos que causan pavor al ciudadano profano en la materia) o a la agroindustria?. No se trata de un capricho, y menos aún de “histeria”, como proclaman algunos de los expertos interpelados, sino, de una larga lucha en la que finalmente somos muchos los convencidos, en base a un tumulto de pruebas directas e indirectas, de que tales venenos acabarán con todos, que no solo con las plagas.

Puedo entender el pánico de muchos agricultores, por cuanto, su producción se basa en los pilares de la agroindustria. Comprendo que se pregunten ¿Y ahora qué hacemos?. Y tal angustia también se encuentra propiciada por el aliento incesante de las empresas multinacionales y comercializadoras de sus productos. Ellos dicen temer la ruina, pero también que, de aplicarse tales medidas, el descenso de la producción generará la dependencia casi total, de los productos que importemos del exterior, lanzando la puya de que China se encuentra en vías de la monopolización casi total de tales tóxicos. Adelantemos que, contra tal desiderata, la Unión Europea, como otros Estados, pueden y deben tomar medidas. No nos olvidemos tampoco que la UE es actualmente neta importadora de alimentos, por lo que la soberanía alimentaria de tal mancomunidad de países resulta ser inexistente. Si queremos productos sanos también debemos prohibir la importación de los alimentos contaminados que proceden del exterior. No debemos tampoco olvidar que, en el caso concreto de la Unión Europea, las posibles pérdidas de los productores serían compensadas con los subsidios correspondientes. Tales soslayos, deben hacer reflexionar a los lectores sobre el significado de ese vocablo, denominado posverdad, que si no recuerdo mal, el mismo rotativo ensalzó como palabra del año en 2016.  Recordemos su significado:

Ciencia y Posverdad

Conforme a Wikipedia el vocablo que da título al apartado, puede definirse como: “Posverdad o mentira emotiva es un neologismo que describe la distorsión deliberada de una realidad, con el fin de crear y modelar la opinión pública e influir en las actitudes sociales, en la que los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales. En cultura política, se denomina política de la posverdad (o política posfactual) a aquella en la que el debate se enmarca en apelaciones a emociones desconectándose de los detalles de la política pública y por la reiterada afirmación de puntos de discusión en los cuales las réplicas fácticas ―los hechos― son ignoradas. La posverdad difiere de la tradicional disputa y falsificación de la verdad, dándole una importancia “secundaria”. Se resume como la idea en “el que algo aparente ser verdad es más importante que la propia verdad“. Y a renglón seguido comenta que “Para algunos autores la posverdad es sencillamente mentira (falsedad) o estafa encubiertas con el término políticamente correcto de «posverdad», que ocultaría la tradicional propaganda política y el eufemismo de las relaciones públicas y la comunicación estratégica como instrumentos de manipulación y propaganda”.

La R.A.E., más brevemente define la posverdad como: “Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales. Los demagogos son maestros de la posverdad

Personalmente yo no tengo dudas de que estamos inmersos en una era de posverdades y la ciencia no resulta ser una excepción. De hecho, a la hora de redactar este post me encuentro escribiendo un capítulo para un libro de agricultura ecológica que lleva por título, “Los Suelos y la Agricultura Ecológica en la Era de la Postverdad”. Pero retornemos a la nota de prensa. El texto se encuentra perfectamente ensamblado, apreciándose una rápida respuesta de la editorial, o del redactor de la noticia, es decir Manuel Ansede, a las decisiones tomadas un par de días antes por la Unión Europea.  Desde luego, ha sido capaz en un brevísimo plazo de tiempo (que coincidía con un fin de semana) de contactar y hablar con los expertos que aparecen en la noticia que abajo os mostramos y debiéramos felicitarlo si y solo sí….. Pero no es el caso.

(…) Sorprende, que prácticamente todos los entrevistados estén de acuerdo, cuando en realidad, existen muchos otros científicos y técnicos que defenderían la posición opuesta, es decir la tomada en resoluciones por la ONU, la FAO la EU, numerosos agricultores y efectivamente movimientos ecologistas. Estando inmiscuido de pleno en todo este entramado de disputas y controversias acerca de la agroindustria y los agrotóxicos, se me antoja como una sorprendente serendipia tal respuesta casi al unísono, aunque alguno por lo menos “razona científicamente”. Obviamente el texto padece de un agudo sesgo, ya que tan solo recoge una de las posiciones, presentándose como una respuesta unánime, lo cual es rotundamente falso. Entramos pues de lleno en el tenebroso significado de posverdad.

Una vez más, parece comprensible que los científicos y técnicos que desarrollan su actividad para progresar y medrar bajo los monótonos paisajes de la agricultura industrial, también se lleven las manos a la cabeza, ya que no entienden, o no quieren entender, que no se trata de prolongar la agonía de un planeta gravemente enfermo y el deterioro de la salud humana por los mezquinos intereses que alimentan con proclamas injustificables los lógicos temores de la población. Y todo en favor de la dictadura del mercado/financiera. Ellos temen por que se dejen de financiar sus líneas de trabajo, futuro profesional, todo lo cual afectaría a su prurito personal. Y no se lo reprocho. ¡Somos humanos! Simplemente denuncio que así no podemos seguir.

Cierto es que la monopolización china de una potente industria, es un peligro sobre el que reflexionar, a la par que tomar contramedidas que lo palíen o contrarresten. Dudo que las autoridades de la UE no lo hayan considerado y tenido muy en cuanta. Sin embargo, en el contexto de la redacción, también puede percibirse como una apelación al miedo de los lectores, profanos en la materia, al margen del de los agricultoresPermítanme ahora que analiza algunas de las frases más sabrosonas de la nota de prensa, muchas de las cuales se me antojan tan maniqueamente tóxicas como lo son los propios plaguicidas.

Los plaguicidas, en la nota de prensa, son denominados “sustancias activas, como los fármacos. Y efectivamente esa debe ser la intención, ya que a renglón seguido se puede leer: “Hay una batalla grande para recuperar la imagen de que somos medicinas de las plantas. Estamos yendo a los colegios, a clases de niños de 9 o 10 años, para explicarles la producción agrícola“. No doy crédito: una de las personas interesadas se identifica con un pesticida. Más aun, luego visitan los colegios intentando distorsionar la imagen del efecto que producen  estos tóxicos. Nos quejamos en España, bramamos al cielo y juzgando sumarísimamente que a los infantes en los colegios se les coaccione con tergiversaciones nacionalistas o de otra índole.  ¿Y esto que es?: inculcar a los niños, que los plaguicidas son medicinas y quien no defiende su posición unos radicales. ¿La ONU, FAO; UE, y otros grupos terroristas deberían ser fusilados?. ¡No me lo puedo creer!. Posverdad de lo más peligrosa para la salud física y mental de todos los habitantes de este Planeta Enfermo, pero en parte por el uso de esas agrotóxicos convertidos por arte de magia en “medicinas indispensables.   Pero sigamos con esta otra: “La directiva europea de uso sostenible de los plaguicidas, de 2009, ya nos obliga a utilizar los plaguicidas como última opción“. ¿Serán miserables en la Unión Europea?. Por culpa de ellos enferman las plantas y nos moriremos de hambre. “genocidio de lesa humanidad”. Y sino lean ustedes  esta otra frase: La UE, claramente, no podría vivir sin usar pesticidas. Tendría que importar todos los alimentos. Para empezar todos los alimentos no. En segundo lugar la agricultura ecológica comienza a ser muy rentable para muchos agricultores, y tras la toma de las medidas oportunas aún lo serán más. Se les olvida a los consultados, que una buena parte los productos agrarios europeos no serían competitivos si no fueran subvencionados por la propia UE. Se trata pues de, con sosiego e inteligencia, de ir implementando medidas para dejar de subvencionar venenos o alimentos contaminados por otros más saludables para el hombre y el medio ambiente. Serán estos últimos pues los que capten tales subvenciones, que no las empresas multinacionales que venden los tóxicos como medicinas. Hablamos de crear una nueva agricultura, no de morirnos nosotros y la biosfera. Esto sí que es intoxicar a los lectores. Sin embargo, seguidamente puede leerse “Los pesticidas, como los medicamentos, cuanto menos se usen, mejor. La situación ideal es que tuviéramos medicamentos que curasen todas las enfermedades, pero que nuestra salud fuera tan buena que nunca tuviéramos que utilizarlos. Con los pesticidas es lo mismo“. Y será esa la razón por la que los tóxicos han terminado de contaminar gravemente suelos, aguas, salud de la biosfera, etc., ya que de haberse aplicado con “precaución” no habríamos llegado a una situación límite y casi dramática. ¡Angelitos ellos!,

También se lamentan de “la importación de alimentos de países terceros a los que no se les exigen los mismos requisitos“. Pues bien, aquí si hay que darles toda la razón si tal hecho ucede o sucediera. Una de dos o se prohíbe con la legislación pertinente que comamos con productos contaminados o se obliga a que en sus etiquetas se explicite con mayúsculas que no son buenos para la salud, como el tabaco o el alcohol.  Sigamos……

la agricultura ecológica también utiliza pesticidas tóxicos, como el cobre, el azufre y el spinosad, un insecticida de origen natural y dañino para las abejas”. Pues si, en casos excepcionales se médica a los enfermos, pero no en pro del negocio o en búsqueda de una surrealista “precaución” (de la que luego se lamentan como veréis), como se desprende de la nota de prensa, sino en casos extremos. Una cuestión es poder evitarlo y otra muy distinta hacer uso de los mismos masivamente, contaminando el ambiente y enfermando a la población. Se trata de hechos archiconocidos. Los hechos, racionalmente, no pueden rebatirse con posverdades. Veamos ahora una sentencia seriamente maniquea.

Yo no me imagino una Europa en la que no tengamos un buen jamón de bellota o un buen chorizo, en la que todo sean hamburguesas de vacas americanas”. Tampoco la mayoría de los ciudadanos que intentamos cuidar nuestra salud y paladar.. Retorcer el lenguaje y el discurso tan solo nos conduce, una vez más, a la posverdad. Y ahora…..

Desde el punto de vista de los pesticidas, es más seguro comer en Europa que en cualquier otro sitio del mundo“. Posiblemente, pero también importamos productos y alimentos contaminados. ¿No se lamentaba algún experto de ello?. Ahora bien, nuestro ambiente contaminado con tales pesticidas enferma a casi todos los organismos vivos y entre ellos los insectos polinizadores, de los cuales depende también “la agricultura europea y mundial”.

El siguiente párrafo, por el contrario, ya delata parte del  problema de fondo. Resulta difícil demostrar nada de nada, si nos movemos en los terrenos pantanosos de la posverdad. En el ámbito de la farmaindustria y la agroindustria, cada denuncia de un estudio, es contraatacado con “los que haga falta”, por los sicarios de los mentados lobbies, terminando por ensuciar y enturbiarlo todo. Finalmente el lector ya duda acerca de lo que es verdad o es mentira. Un caso enormemente doloso, que tardó en solucionarse fue propiciado por los cárteles de las tabacaleras, al negarse a reconocer durante decenios, utilizando a los científicos que contrataban, de que fumar no perjudicaba en absoluto a la salud de los consumidores (ruego visionar ese fantástica película que llevaba por título El dilema (The Insider) – Película 1999”, en el que se narra tal escandalosa historia). Parece ser que volvemos a las andadas.    Y es que la noticia evita comentar que los científicos, cuando trabajan para empresas, suelen ser obligados a firmar una cláusula de confidencialidad que les prohíbe tajantemente hablar sobre sus actividades. La propaganda corre a cargo de “otros”. Llegados a este punto, se vislumbra un razonamiento infiormado y serio, para variar:

“(…) resulta sumamente difícil demostrar la existencia de un vínculo definitivo entre la exposición a los plaguicidas y la aparición de enfermedades o de daños en los ecosistemas”. “Esta dificultad se ha visto exacerbada por una negación sistemática (alimentada por la agroindustria y la industria de los plaguicidas) de la magnitud de los daños provocados por estas sustancias químicas, y las tácticas agresivas y poco éticas empleadas en el ámbito de la mercadotecnia se siguen sin cuestionar”, denuncia la relatora ”, Pero sigamos:

Los productos europeos tienen total garantía. Es una pena esta histeria, esta deriva histérica, de prohibir cualquier cosa con el principio de precaución. El riesgo cero no existe“.

Quien viva en Europa sabe sobradamente que aparecen casos en la prensa y otros que se nos ocultan. Suele ser un tema tan controvertido, como todos los que afectan a la salud pública, como para evitar alarmar a los ciudadanos, que escuchamos diariamente hablar de fraudes de toda clase, tipo y condición.  Resulta que si exigimos que se nos indique que alimentos son sanos,  y se prohíban los contaminados somos unos “histéricos” o “radicales” o “populistas” (al parecer la ONU, FAO, y UE también son incluidos en esta categoría). Por favor lean la penúltima frase reproducida arriba y enmarcada en negrita. ¡Sin comentarios!, ya que somos brutalmente histéricos con esos bienhechores que nos ofrecen consumir   alimentos inmaculadamente sanos. En una sociedad en la que el “principio de precaución” apenas se utiliza, mientras nos lanzamos a vender y consumir productos de todo tipo, sin conocer sus repercusiones, ahora resulta que también es enormemente molesto. ¿¿??. Continuamos con la nota de prensa, siempre en cursiva.

En la UE se están eliminando sustancias en las que se ha hecho una inversión tremenda en I+D. Lo mismo podrían alegar en su defensa los presidentes de las tabacaleras, como muestra el film previamente mentado. ¿Cuántas ingentes inversiones que han terminado por atentar contra la salud pública y medioambiental se han producido hasta la fecha, siendo finalmente reconocidas como tales? ¡Cientos!. ¿Quién invertía? Ya vamos terminando, pero sigamos.

Hay que buscar un equilibrio entre un riesgo aceptable y los beneficios de los fitosanitarios”. Miren ustedes, si vamos sumando riesgos aceptables, de los alimentos, fármacos, contaminaciones industriales, etc., seguimos sumando y sumando “ad nausean”. Al final resulta que en su conjunto, para que el capital prospere, debemos sufrir lo inaceptable. Pero para abundar más aun en la ceremonia de la confusión se espeta la siguiente frasecita: “identificar lo natural con bueno y lo sintético con malo es un error muy grave”. Habría mucho que comentar al respecto, pero, aun omitiendo el dilema naturalia/artificialia, ¿A qué viene tal afirmación?. Se nos trata como idiotas o retrasados mentales. En fin me callo. Sigamos: “Yo puedo estar en contra del mal uso de los antibióticos en las personas, pero no a favor de su prohibición. Hay determinadas enfermedades a las que es imposible enfrentarse con la agricultura ecológica”. Efectivamente y con los plaguicidas muchas tampoco. Y hablado de fármacos, lean ustedes la siguiente noticia extraída de internet que no tiene desperdicio: “”La industria farmacéutica es muy rica y ha corrompido los sistemas de salud” (…) y el entrevistado fue editor de una afamada revista de medicina (British Medical Journal). ¿Tanto hablar de fármacos verdad?. ¿Es esta la medicina que se propone la agroindustria? . Veamos tan solo una de las frases del citado artículo ya que farmaindustria y agroindustria resultan ser primas hermanas (cuan do no son la misma multinacional): “Es verdad que muchos de los medicamentos que la gente toma causan más daños que beneficios. Sabemos muy poco sobre la utilidad real de los medicamentos, ya que la práctica totalidad de los ensayos controlados con placebo son desarrollados por la industria farmacéutica, que tiene un tremendo conflicto de intereses. La industria exagera los beneficios y oculta los daños de los medicamentos en la publicación de los ensayos clínicos. Muchos de los fármacos que tomamos ni siquiera tienen efectos; simplemente parece que han tenido un efecto en los ensayos avalados por la industria, pero esto sucede normalmente porque los ensayos no se han ‘cegado’ de forma efectiva, y en ese caso tanto los pacientes como los médicos tienden a exagerar los efectos subjetivos de los medicamentos de forma substancial”. Sin comentarios. Los pesticidas son dañinos por naturaleza, por lo que la opinión expresada en el párrafo precedente es aún más válida en el caso de los que fans/beneficiarios de la agroindustria.

Hablemos ahora tan solo un poco de los daños que generados por los agroquímicos en la naturaleza, ya que la misma nota también menta que: “(….) la desaparición de un tercio de las aves agrarias en los últimos 17 años y señalaron al abuso de pesticidas en la agricultura intensiva (…)”. Empero siendo tremenda la noticia, se soslaya que lo mismo ocurre con los insectos polinizadores, incluso en espacios naturales protegidos de Europa. Si los insectos polinizadores mantienen la inmensa mayoría de la producción mundial de alimentos, los pájaros ayudan a controlar las plagas, etc. lo que defienden estos expertos es que finalmente colapsen todos los ecosistemas. Según ellos no debéis preocuparos, ya que nos venderán” mmicrorobots,  que sustituyan e la naturaleza y así pronto  casi toda la vida será artificial, que no natural”.  Puede leerse también en internet esta otra noticia, que es independiente: “Abejas robot de Monsanto – una amenaza a la vida”. Eso sí, cada vez que abráis la boca tener cuidado de no tragaros uno o varios de esos bichitos sintéticos, que no creo que sean muy beneficiosos para la salud y menos aun nutritivos.

Y no seguimos porque podríamos eternizando poniendo ejemplo, tras ejemplo. Se trata de una noticia “ejemplar” del periodismo de la posverdad. ¿Qué Dios nos pille confesados”.

Os dejo por tanto con esta aparentemente inocua pero perversa noticia, tal como es narrada. Una guerra entre mil plagas .

Juan José Ibáñez

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La degradación y perdida del suelo amenaza la vida de 3.200 millones de personas ¿Y ahora qué?

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Fuente: Colaje Imágenes Google

Cuando comencé a administrar esta bitácora en 2005, las ciencias del suelo sufrían una grave crisis de credibilidad en el mundo de la indagación científica y sus políticas. A nadie le interesaban nuestras investigaciones, mientras los edafólogos no parábamos de lloriquear, clamando contra tal injusticia. Sin embargo pocas ideas eran propuestas para generar un cambio de paradigma. En consecuencia redactamos poco después este post: El Día de Todos los Santos o las Últimas Actividades de los Edafólogos (31 de Octubre de 2006). Y así continuamos hasta el final de la década del año 2000. Sin embargo, tanto el deterioro acelerado de la edafosfera, como el sentido de oportunidad política que mostraron los que en aquellos momentos eran líderes del Panel Intergubernamental de Suelos para La Cumbre de la Tierra de las Naciones Unidas (Agenda Rio+20), decir Luca Montanarella (EC), como también Ronald Vargas, (actualmente responsable de la GPS: “Alianza Global por el Suelo o The Global Soil Partnership) se aliaron y supieron aprovechar la oportunidad para lanzar una iniciativa de la que hoy casi todos podemos sentirnos orgullosos. Y como colegas y amigos les insté a anunciarlo en español, dentro de este sistema de mi+d para el cual escribimos el siguiente análisis: “Alianza Global por el Suelo: Un Acuerdo Imprescindible para Alcanzar el Desarrollo Sustentable en el Planeta (5 de julio de 2011). Seguidamente comenzó la tarea que tanto esperábamos: Ciencias del Suelo: Grandes Noticias en Diciembre de 2012 (Alianza Global del Recurso Suelo y Panel Intergubernamental de Suelos); “2015. Año Mundial del Suelo y Un Nuevo Portal de Suelos de la FAO”;  El Estado de los Recursos de Suelos en el Mundo (Status of the World’s Soil Resources Report)”, etc., etc.

Hoy os mostramos tres noticias más recientes aparecidas casi simultáneamente entre 2017 y 2018. ¡Ya estamos en la agenda global!. ¿Y ahora qué?. Obviamente sigo leyendo las noticias que me llegan sobre el tema y no me gusta la orina del enfermo, por lo que considero que no ha terminado de recuperarse. Intentaré ser breve, aunque como corolario, no en detrimento de intentar ser un poco más exhaustivo.

Seguimos llorando e intentando llamar la atención ¿pero qué ofrecemos?. Fue tanta nuestra pena “penita pena”, sufrida en décadas anteriores que caminamos por los mismos derroteros, sin parar a pensar que la tormenta ha escampado. Con vistas a evaluar el estado de los suelos o la edafosfera global, necesitamos fundamentalmente inventarios y monitorizaciones que siguen brillando por su ausencia. Por mucho modelo numérico que se utilice, falta información actualizada de calidad y el resultado nos obliga a es ofrecer valoraciones que no pueden ser corroboradas. Pero aquí nadie clama el “mea culpa, cuando existen motivos para ello.  Sigamos pues llorando: (“buaaa, buaaa”). ¿Cuál puede ser pues el futuro de la ciencia del suelo?:

La gerontocracia y el oportunismo, cargados de nuevas tecnologías, como símbolo de los tiempos modernos.

Los grupos de expertos y “consejos de sabios” creados por tal actividad siguen siendo en manos de un establishment envejecido y formado bajo la dictadura del antiguo paradigma agronómico. Empero un establishment de veteranos, versado en otro tipo de batallas, difícilmente atesora nuevas ideas, sino por el contrario, lastra la emergencia de otras nuevas nuevas lanzadas por jóvenes con talento y aventureros. Eso sí,nuestros mayores persisten en intentar vender sus vinos viejos en nuevas botellas, por lo que nos vemos obligados a redactar post como este: “La Edafología y sus Posibles Futuros: Los Falsos Cambios de Paradigma”.  ¿Quién le pone el cascabel al gato?. Existen excepciones, por supuesto (por ejemplo La Zona Crítica Terrestre; o este y este otro, aun anteriores y algunos otros más), en varias de las cuales intervienen los edafólogos, si bien la inmensa mayoría de nosotros permanecemos impávidos. de cualquier modo, la cosecha de ideas revolucionarias, esas que sí generan genuinos cambios de paradigma, es una ruina. Por lo tanto esas instituciones controladas por viejas glorias, se conforman con seguir advirtiendo de la alarmante degradación de los suelos del mundo, intentando convencer a los que ya lo han sido de temas tan manidos como el secuestro de carbono o la importancia de la edafosfera en el sistema climático. No era necesario que Luca y Ronald se partieran el alma para que continuemos con la misma retorica plañidera.

Francamente, creo que debe entrar sabia nueva, con ideas revolucionarias, heurísticas y novedosas, que reemplace a parte de estos afamados expertos que seguirán pretendiendo retener el poder hasta quela muerte les separe de su amada ciencia”. Así difícilmente prosperaran ideas revolucionarias, esas que la filosofía de la ciencia considera necesarias para un auténtico cambio de paradigma. Deben pues cambiarse las reglas del juego con vistas a que la gerontocracia de paso a los jóvenes que deben relanzar nuestra disciplina, en los foros internacionales y nacionales de decisión.  Yo ya acabo de cumplir 64 años y he didcho. casi todo lo que tenía que decir. ¡No seáis mal pensados!.

Las Ciencias del suelo resurgen en la “mainstream” de la literatura científica. Ya os avanzamos “el renacer de la Ciencia del Suelo en las revistas de mayor prestigio internacional. Ahora bien: ¿quiénes lideran estos estudios publicados en las revistas del mayor impacto?. Y aquí viene la sorpresa. Personalmente suelo leer unas 50 noticias diarias relacionadas con los suelos y el medio ambiente. Pues bien, en la mayoría de los casos, los autores que llevan a cabo estudios en los que los suelos son un elemento fundamental de la investigación, no son edafólogos en sentido estricto. Estos colegas de otros campos parecen haber encontrado un nicho vacío para publicar, en vista de que al parecer los expertos en ciencias del suelo somos incompetentes para ello. Francamente a mí no me extraña, aunque dejaré mis conjeturas para otra ocasión. Todos estos hechos deberían hacernos reflexionar mucho, mucho, mucho. Y lo peor de todo, en lo que respecta al avance del conocimiento científico, deviene de que tales artículos, en revistas de relumbrón, adolecen de defectos, errores, omisiones y descubrimientos dignos de principiantes. Suele ser también usual que redescubran la dinamita, conocimientos bien sabidos por nosotros desde hace decenios, e incluso en algunos casos siglos. 

¿A Falta de datos Simulaciones?

Entender que el uso de nuevas tecnologías y sus potencialidades, son la quinta esencia del progreso científico resulta ser una apreciación propia de quien no conoce los cánones del método científico. Y así nuestros jóvenes estudiantes, son adiestrados en ellas, pero en detrimento de entender que es un suelo, como se trabaja en el campo, interpretar, cartografiar, detectar relaciones espaciales y temporalales, etc. En otras palabras, realizar y aprovechar los inventarios, etc., etc. Como corolario, una buena parte del conocimiento previo de los suelos  languidece. Reiteramos por enésima vez en esta bitácora que, los modelos, si no son alimentados con datos apropiados y actualizados, dan lugar a resultados erróneos, cuando no a verdaderos disparates. Sería algo así como comparar a un bebe que es alimentado a base de leche materna con otro que solo ingiere alimentos basura recubiertos por bellísimos envoltorios. Obviamente el último enfermará.

He expuesto tantos ejemplos en esta bitácora, sobre “papers” basura en Nature, Science y PNAs como para teneros entretenidos un par de años a tiempo completo. Y eso como mínimo, ya que no parecemos dar la talla para ser proactivos, seamos reactivos. Pongamos un ejemplo: Si por cada publicación de esta guisa, enviamos cartas a las mismas revistas demostrando que las conclusiones de los autores son falsas, que no tienen sentido, al menos muchos colegas de otros campos se percatarían que deben incluir a genuinos científicos del suelo en sus equipos. Este modo de proceder quizás, tan solo quizás, estimularía a aprender cómo llegar a realizar papers publicables en estas editoriales por “efecto contagio”. 

Inventario y Monitorizaciones.

 La ciencia se ha globalizado y los estudios de cambio climático a escala planetaria generalizado. La principal prioridad debiera ser llevar a cabo un nuevo inventario (georreferenciado) de los suelos del mundo bajo estándares comunes y continuar a la postre monitorizando como los recursos edáficos  se degradan o regeneran, según sea el caso. Extraer datos de mapas antiguos, por mucha informática, matemáticas e instrumentación que utilicemos no sirve de nada, ya que la mayoría de las cartografías antiguas proceden de estudios en campo de hace muchos decenios. Los cambios de uso en gran parte del planeta han sido conspicuos. Si tenemos en cuenta que numerosas propiedades que interesan cambian con el uso de la tierra en poco tiempo, a lo sumo obtendremos hermosos artículos con bellas imágenes, tan hermosos como erróneos. ¡Así no!. Un poquito de pan para hoy (ya que como hemos relatado las proteínas se las llevan otros) y hambre para mañana.  Necesitamos un vasto programa para actualizar la información disponible mediante la realización de nuevos inventarios. Este es el pilar fundamental para continuar después, disponiendo de buenas materias primas,   la hora de planificar monitorizaciones, y a la postre otro tipo de investigaciones que serán más precisas y acertadas.  Las casas hay que construirlas desde los cimientos. Actualmente añadimos parches y más parches a un edificio semiderruido.

Motivos para una profunda reflexión.

Obviamente estamos a tiempo de revertir la situación. No se trata de lanzar cifras terroríficas fundamentadas en una información errónea u obsoleta. Personalmente me dedico más a la investigación de nuevas ideas y tecnologías que al trabajo de campo. Sin embargo, tanto por esta razón, como por mis antiguos trabajos de campo, me encuentro plenamente convencido, de que, de no hacerlo, volveremos a llorar en el futuro con “lágrimas de cocodrilo”.

Os dejo ya con las noticias (relacionadas entre sí), no sin antes señalar que son interesantes, por supuesto. Ahora bien, muchos de los resultados han sido  obtenidos a partir de datos obsoletos, re-cocinados mil veces, maquillados de modelos, simulaciones, junto con la imaginería satelital que ayuda, pero no cura los males aludidos. Reitero que sin buena información de campo, que nos informe del estado de los suelos del mundo ¡hoy” pronto pasarán al olvido, o lo que es peor, la gobernanza mundial adoptará decisiones equivocadas.

Juan José Ibáñez

Continua………. Como ejemplo……

La degradación del suelo pone en riesgo a 3.200 millones de personas, según expertos

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La edafometría y sus vicios ocultos: ¿Dónde están los datos?

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La Edafometría atesora un núcleo duro (no de todos sus miembros) de su comisión en la IUSS que se comporta como un verdadero cártel o lobby. Son ellos los que determinan que concierne a esta sub-disciplina del conocimiento y que áreas de la edafología matemática son ignoradas. ¡Y así nos va!. En una época donde parece resultar más sexy creerse los resultados de los modelos matemáticos que la propia realidad de campo, sus modos de proceder y el excesivo prestigio de sus “popes” elevó tales estudios a los altares de las revistas de las ciencias del suelo. También suposo suculentos beneficios en forma de proyectos para muchos de los correligionarios. Empero, con todos mis respetos, considero que gran parte de sus actividades han perdido el norte. Las denominadas funciones de edafotransferencia (pedotransfer functions) pretenden estimar indirectamente variables complejas de medir a partir de otras más sencillas de estimar en el campo/laboratorio, utilizando diversos procedimientos matemáticos. Se trata de un modo de proceder muy antiguo, que precede en décadas a su auge en la ciencia del suelo. De hecho yo personalmente ya leía el termino funciones de transferencia en otras ciencias mucho antes que en edafología, remontándose sus orígenes teóricos al siglo XIX. Se hacían y punto, sin que se le diera más importancia. Pero como la estupidez y el arribismo  son moneda de cambio tanto en la sociedad como en la ciencia actual, casi repentinamente todo cambió. Un buen día un colega que ya había alcanzado cierta notoriedad debió leer el término, seguramente por casualidad. A renglón seguido añadió el prefijo (“pedo” en inglés y “edafo” en castellano) haciéndose inmerecidamente famoso. “Pedotransfer functions que guay” ¡así va la ciencia!.  Como en otros ámbitos de nuestra sociedad también es válido el lema hay que cambiar las palabras para que todo siga igual! Pero a lo que vamos.

 Dado que la elaboración de los inventarios y mapas de suelos acarrea mucho dinero, siempre resultará más fácil, hacer uso de este tipo de procedimientos y ahorrarse mucho dinero.  Como es lógico, se necesitan un grupo de datos de partida recolectados y minuciosamente estimados, si deseamos buenos resultados. Empero resulta que la información utilizable en muchos territorios del mundo se encuentra absolutamente obsoleta. Y aquí comienza una danza dantesca, difícilmente comprensible desde la racionalidad científica. Me explico. Estas funciones, pueden ser usadas para los mismos tipos de suelos y ambientes, fallando estrepitosamente en otros, como era de esperar (lean las páginas 7 y 8 del siguiente documento de la ESCS).

 Ciertas propiedades del suelo son bastantes estables en el tiempo, pero otras cambian con rapidez, generalmente al hacerlo el uso de los suelos. Resulta, que a lo largo de decenios los usos del suelo cambian más de lo que uno pudiera imaginarse, por lo cual también numerosas variables cuyos valores dependen del manejo que se le dé al recurso suelo, como por ejemplo, los contenidos de materia orgánica, capacidad de cambio catiónico, grado de agregación de las partículas del suelo, salinidad, etcEste tipo de variables puede ser muy importante, existiendo en el mercado una gran demanda, como lo es por ejemplo es timar el secuestro de carbono por los suelos.  Y así a falta de inventarios recientes, algunos colegas extraen la información de bases de datos antiguos, como por ejemplo, los mapas de suelos y sus memorias explicativas. Como entenderán, al hacerlo usan unos datos que en grandes regiones del planeta han cambiado por el mentado manejo. Y así, los resultados que obtienen carecen de verosimilitud. Los modelos siempre padecen de incertidumbres. Sin embargo, si a estas últimas añadimos una nueva fuente, el resultado final y la realidad de campo pueden parecerse como un huevo a una gallina. Soslayaremos aquí otro serio problema, como la determinación de los valores de una variable mediante diferentes técnicas instrumentales, que suele dar lugar a discrepancias, a veces notorias. Volvamos al tema de la efemiridad de las mentadas propiedades Por ejemplo, ciertos campos, al comenzar a someterse a sistemas de riego se salinizan, a veces en muy pocos años, mermándose drásticamente su productividad. Y qué decir de los contenidos de materia orgánica en donde el paso de la agricultura convencional  a la ecológica, incrementan súbitamente el contenido de carbono en los horizontes superficiales del suelo.  Sin embargo, se siguen librándose grandes sumas de dinero en programas nacionales e internacionales con vistas a mejorar la información edáfica de los productos antiguos.  Mutatis, mutandis, se dan por válidos y novedosos productos presentados como buena ciencia, cuando en realidad se me antojan de ciencia ficción. ¡Tiempo al tiempo!, ya que parece que no existen interesados en demostrar que la edafología de salón y PC jamás pueden sustituir a la de campo. Cuando la última tarea es reciente y correctamente realizada, la segunda puede dar frutos. No obstante reitero que haciendo uso de información caduca jamás.  El otro día recibí una alerta de la comisión de edafometría que os reproduzco abajo. Diplomáticamente, el experto preguntaba y se preguntaba lo que he explicado arriba. Yo no he recibido alerta en la que se le dé respuesta alguna. Una lástima ya que me habría divertido.

 Debajo de esta nota os dejo una serie de post previos en donde podéis saber tanto mi opinión, como también los disparates de algunos edafometras implicados en un proyecto concreto de envergadura mundial.  Allá cada cual con su modo de proceder. La pasta y el poder dominan al rigor científico en muchos ámbitos del saber, y este es uno.  No obstante se publican, en detrimento de estudios menos espectaculares y coloridos, pero más serios, precisos y honestos. No sigo porque……

 Os dejo con la carta del colega, y mi traducción el español-castellano.

 Juan José Ibáñez

 Continúa……

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La alarmente contaminación de muchos fertilizantes orgánicos

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Depuradoras, Lodos, contaminación. Fuente Colaje imágenes Google

 Obviamente se trata de una mala noticia, aunque era predecible que tarde o temprano se diera a conocer a los ciudadanos. Ya comentamos en más de alguna ocasión que un residuo orgánico no tiene por qué ser ineludiblemente bueno. Todo depende de su composición, calidad, etc. Durante el proceso de compostaje s.l. el producto resultante dependerá, en gran medida del proceso utilizado, pero también de la calidad de las materias primas. Mientras los residuos naturales “suelen estar poco o nada contaminados”, lo contrario ourre respecto a los lodos de depuradoras, dependiendo el riesgo de toxicidad de su procedencia. Cuando la planta de tratamiento recoge aguas residuales de zonas industriales y grandes urbes, nos topamos siempre con el mismo problema.  Aun suponiendo que usemos una planta de depuradora eficiente y adecuadamente mantenida, cabe mentar que están no suelen actuar contra los denominados contaminantes emergentes, es decir aquellos “de nueva generación” que pasan los diversos filtros sin ser retenidos y neutralizados, ya que los perimeros no suelen encontrarse diseñados con vistas a su “neutralización”.

 Apelando a vocablos de evolución y biodiversidad, podría decirse que nos encontramos ante una radicación de nuevas especies de contaminantes, por cuanto no paramos de innovar con nuevos tóxicos, muchos más de los que erradicamos. De aquí que las depuradoras no garanticen del todo, la calidad de los lodos resultantes. Como corolario, los abonos orgánicos obtenidos pueden atesorar propiedades más o menos saludables.

 No obstante, la noticia que os ofrecemos hoy desinforma más que informa, al menos si no se reflexiona con serenidad sobre su contenido. Según su título: los fertilizantes orgánicos son fuente de polución por microplásticos”, alertando al público de su riesgo para la salud pública. ¿Cierto o falso?.  Pues ni lo uno ni lo otro. Reiteramos que todo depende de su procedencia. No se puede generalizar, y algunos comentarios de los autores que os muestro debajo así lo atestiguan. Como corolario podemos concluir que el título es nefasto y alarmista, aunque no podemos calificarle de totalmente falso. Bien podría ser propaganda mal intencionada encubierta de las empresas que comercializan fertilizantes inorgánicos, cuyos efectos perversos ya nadie cuestiona.   Pero soslayemos los argumentos “conspiranoicos”.

 A día de hoy, sabemos que el pescado contiene microplásticos entre otros contaminantes, que el agua embotellada también, como los alimentos precocinados y hasta la sal que ingerimos de sobremesa. La cuestión a contestar sería pues ¿Qué alimentos de este maltratado planeta no se encuentran contaminados?.

 No obstante, con ello no deseo justificar el empleo de cualquier basura orgánica como un fertilizante que garantize una agricultura ecológica que proporcione alimentos sanos.  Todo dependerá, en última instancia de los conocimientos y ética de los agricultores que se han adherido a esta loable práctica. Sin embargo, muchas multinacionales nos venden productos ecológicos, y aquellas, por lo general,  no tienen reparo alguno en hacer uso de las materias primas más baratas.

 Por lo tanto, mientras la dictadura financiera intenta confundirnos al equiparar los productos orgánicos con los ecológicos, en realidad, la defensa del consumidor debiera exigir el proceso inverso: en función da la calidad de las materias primas los certificados debieran añadir estrellas, o lo que se quiera, que ¿garantice? el cumplimiento de las normas especificadas. Y en este contexto, las bondades de la materia prima estriban en parte en la calidad de los lodos y sus contenidos en contaminantes. Es decir que los últimos demandarían un certificado de calidad con sus correspondientes estrellas.

 Así pues, cuando compramos un producto ecológico, ¿ingerimos un alimento sano?. No está tan claro. Si uno conoce la cooperativa que los comercializa, podrá elegir con mayor seguridad. Empero si los compra en las miles de tiendas que proliferan como setas ¡Dios dirá!.

 Juan José Ibáñez

 Continuá……

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Vergeles Agrícolas en Desiertos: El Papel de la Tecnología

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Fuente: Colaje imágenes google

Bajo el título de “Proyecto del Bosque del Sahara”, se ha puesto en práctica un parque agrícola en los desiertos jordanos basados en tecnologías que ojalá puedan ser sustentables. Si los desiertos disponen de agua “de algún modo”, ya sabemos que ésta, junto a la gran cantidad de radiación solar y suelos mejorados (o sustratos) pueden generar grandes rendimientos agrarios, especialmente bajo cubiertas de plástico. Este es el caso por ejemplo de los cultivos bajo invernadero en el denominado mar de plástico” del SE español. No se trata de ninguna novedad. Sin embargo, muchos proyectos precedentes terminan por degradar en exceso el medio ambiente y no ser sustentables por la sobreexplotación de los  acuíferos de los que fluía el líquido elemento, salinizando el suelo por aguas salobres. Sin embargo, si el espacio geográfico en cuestión atesora, desalinizadoras, energía suficiente y un capital inicial generoso todo es posible. La cuestión estribaría entonces implementar fuentes de energía renovables, como la solar y la eólica, al objeto de evitar el uso oneroso de electricidad procedente de centrales alimentadas por recursos no renovables. Este ¿podría? ser el caso de la noticia que exponemos hoy,  extraída de ScienceDaily, y traducida por nosotros. Ya hemos hablado de estos temas, así como que, correctamente utilizadas, las nuevas tecnologías podrían dar lugar a una gran explosión agraria en zonas desérticas, como resultan ser las costas del pacífico Latinoamericano. Eso sí, el impacto ambiental puede ser serio, y la belleza del paisaje dar lugar a horrorosos mares de plástico. Empero se puede alimentar a una población muy considerable (varias cosechas anuales), parte de la cual podría ser exportable, como lo es la de la zona del SE peninsular previamente mentada. Incluso con imaginación, el excedente de sal puede ser utilizado, no solo para el consumo humano sino también en la construcción de infraestructuras como carreteras (ver post referenciado abajo).

El proyecto del que hablamos ha comenzado a construirse en Jordania, eso sí con la ayuda financiara de Noruega, la UE, etc. Es decir, los países menos desarrollados deberían recibir los fondos financieros y la tecnología adecuada (pero no administrada por los estados industrializados vía acaparamiento de tierras). Se trata de una idea interesante con vistas a garantizar la soberanía alimentaria de muchos países e incluso generar excedentes para ser exportados. Si existiera buena voluntad y generosidad, en lugar de acciones aisladas……

Mis dudas proceden más del potencial impacto ambiental que se generaría, que de la viabilidad per se de este tipo de iniciativas. Eso si, no deben realizarse maniobras “ad hoc”, como el riego con aguas urbanas o industriales no depuradas, que ya conocemos a los políticos y sus adláteres……

Todo ello debe hacernos reflexionar sobre la futilidad de términos como tierras marginales o no aptas para el cultivo, cuando la disposición de nuevas tecnologías agrarias puede permitir extraer de tales territorios unas producciones agrarias sorprendentes. Cabe pues preguntarse: ¿podría ampliarse la extensión de zonas potenciales agrarias más allá del inventario mundial de suelos fértiles de la FAO?.

Os dejo con la noticia y la referencia de algunas de las entregas que hemos editado en este blog sobre el tema.

Juan José Ibáñez

Continua……. 

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Microbioma del suelo, ecosistema y cambio climático

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En los últimos años se ha ido describiendo que el Microbioma de las especies, es decir de los individuos que habitan en el seno de nuestro cuerpo y el de otros animales, que no en su superficie, resulta ser vital para la supervivencia del huésped, ya que sin él moriríamos.  Ya aventuramos tal hecho hace once años, es decir antes de que la ciencia actual reparara en su importancia. Más concretamente el primer post de 2006 llevaba por título “Individuos y Ecosistemas o Individuos-Ecosistemas: la Ambigüedad de la Vida y la Importancia del Suelo”. Según noticias recientes, la alteración del mentado microbioma conlleva una multitud de enfermedades en el ser humano. ¿Por qué iba a ser diferente en otros organismos?. De ahí que defendiéramos que todos los individuos, somos en alguna forma ecosistemas. Por todo ello no nos extraña el contenido de la nota de presa que os vamos a ofrecer hoy, el cual defiende que los organismos del suelo ayudarán a las especies sobre este “cuerpo natural” a adaptarse al cambio climático que la actividad humana se encuentra induciendo.  

 Pues bien, ha hecho falta que transcurrieran 11 años para que en la prestigiosa revista Nature, se ratificara una conjetura (la nuestra) que dimanaba del sentido común. Os traduzco la mayor parte del texto con vistas a que comprobéis como el susodicho sentido común tarda en reconocerse incluso por los que se consideran los sabios de la ciencia.  

 (…) muestra cómo estas comunidades bióticas invisibles crean “carreteras de suelo” para los árboles jóvenes, lo que significa que pueden determinar la rapidez con que las especies marchan hacia arriba, si es que lo hacen. El nuevo papel del microbioma del suelo -la recolección de bacterias microscópicas, hongos y arqueas que interactúan con las raíces de las plantas- representa un punto de inflexión para las investigaciones destinadas a comprender y predecir dónde residirán especies arbóreas importantes en el futuro.

 Así como la investigación sobre microbiomas humanos está cambiando rápidamente nuestras perspectivas sobre la salud y el comportamiento humano, las interacciones entre los árboles y sus microbiomas del suelo pueden cambiar drásticamente nuestra forma de pensar sobre la salud y el comportamiento de los bosques. El estudio fue publicado recientemente en la revista Nature Ecology and Evolution. El objetivo de los investigadores era comprender mejor cómo las plantas responderán a medida que aumenten las temperaturas.

 Van Nuland señaló que los árboles se ven afectados por algo más que la temperatura. Al igual que los seres humanos, los árboles dependen de las interacciones que tienen con otros seres vivos, y especialmente con su microbioma. Pero, ¿cómo reaccionarán los árboles que debieran migrar (altitudinal o latitudinalmente)a los microbiomas del suelo que se encuentran en altas altitudes?

 Los resultados mostraron que los árboles cercanos a la base de la montaña crecieron mejor en su suelo actual que en el suelo de la cima de la montaña. Pero lo contrario era cierto para los árboles en las elevaciones más altas; Prosperaron en el suelo de elevaciones mucho más altas. “Esto indica que (…)”. La investigación podría ayudar a los científicos a diseñar/escoger grupos específicos de bacterias y hongos para fomentar la migración de árboles amenazados por climas cálidos (….)

 De tales párrafos es posible extraer un razonamiento que, tarde o temprano, será corroborado tras denudados esfuerzos por entender lo evidente: cualquier intento de analizar como responderán los ecosistemas estudiando grupos concretos de individuos, pero no la biodiversidad de la vida y sus complejas interacciones, se encuentra destinada al fracaso. No lo duden, se publicarán miles de artículos antes de que la comunidad científica comprenda esta sencilla aseveración que es igual de cierta en todo lo concerniente a la salud humana. Por mucho que los científicos afirmen que tal o cual gen, proteína, etc., puede ayudarnos a curar una determinada enfermedad, un cambio necesario con vistas a avanzar en la lucha contra las enfermedades, envejecimiento etc., solo será posible cuando logremos entender las complejas interacciones entre genoma y microbioma humano.  Hablamos de una aproximación holística imperativa para comprender la biosfera, el cambio climático, los ecosistemas, la salud humada y los sistemas financieros. Hace ya casi un siglo que en la teoría de sistemas se reconoció que “el todo es más que la suma de las partes”. Empero la ciencia actual, parece hacer caso omiso, en la práctica, de un hecho archiconocido. Y así seguiremos despilfarrando miles y miles de millones de dólares o euros, dando palos de ciego.  Falta progresar en materias teóricas, mientras sobra un exceso de empirismo y experimentación que insisten en avanzar a ciegas, sin un corpus doctrinal coherentemente sensato que respalde las indagaciones. Un atentado contra las enseñanzas de la filosofía de la ciencia 

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Los Suelos, como base de la seguridad alimentaria, formarán parte de las principales prioridades de Investigación en la Unión Europea.

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Juan José Ibáñez, miembro de la generación maldita intentando divulgar el mundo de los suelos en Radio Gestiona.

¡Por fin!. La política científica o mejor dicho tecnocientíficade la Unión Europea apuesta fuete por la investigación en las ciencias del suelo. Quizás pasemos pues del ostracismo al papel de Prima dona, de las prioridades continentales y no lo dudéis, en poco tiempo de las globales.  De hecho, en la sede da la FAO (Roma) se está produciendo estos días un  importantísimo Simposio Mundial sobre la Erosión del Suelo. En mi opinión personal, desde 2014 la atención sobre las ciencias del suelo ha ido “in crescendo”, entre las autoridades y políticos, si bien, al menos en España, aún no ha calado ene los ciudadanos. El hecho de que la producción de alimentos se vincule con el suelo y no directamente con la actividad de los “tocagenes” (ingeniería genética), nos viene a decir el consabido fracaso de estos últimos en solucionar los problemas de la creciente demanda de alimentos “sanos”, sin deteriorar en medio ambiente y la salud de los ciudadanos. Tales hechos no fueron logrados por la agricultura industrial biotecnológica, sino más bien todo lo contrario. Nunca debemos lanzar las campanas al vuelo, debemos permanecer vigilantes y proactivos ante cualquier eventualidad.

Esta es la gran noticia del año, en materia de suelos, por cuento requerirá aumentar rejuvenecer la plantilla de edafólogos de los países europeos, y luego posiblemente  el efecto de bola de nieve se irá extendiendo por el mundo.

A título personal, tan solo comentaros que algunos expertos de diversas especialidades debemos asumir que pertenecemos a generaciones malditas. Ya hablaremos de este asunto en otras entregas, por cuento este tema trasciende  a  los avatares de la edafología. Me ha dedicado a la disciplina que amo desde que terminé mis estudios universitarios. Durante más de 40 años, la crisis de nuestra disciplina, ha sido monumental. De hecho ya en 2005 escribía post como estos: ¿Se Extingue la Edafología?; El Día de Todos los Santos o las Últimas Actividades de los Edafólogos,  etc. Y a poco más de un años de poder jubilarme…. ¿Entendéis lo de la generación maldita?. “Porca miseriaccia”. Hoy me ha dado por el italiano. Os dejo pues con esta gran noticia.

Juan José Ibáñez

Continua…… 

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Política Agraria Común Europea (PAC): Más errores que aciertos, al menos en los países mediterráneos.

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Fuente: Imágenes Google

Llevo casi quince años denunciando las incoherencias de la Política Agraria Común (PAC), en nuestra bitácora, es decir poco menos que los investigadores de mi Institución y autores de la nota de prensa que os mostramos hoy, con vistas a constatarlo por enésima vez. Abajo veréis una relación de post al respecto. No me refiero exclusivamente a sus repercusiones agropecuaria, sino como veréis también a las ambientales. En consecuencia, no me extraña en absoluto que otros colegas denuncien en la noticia: “Las políticas agrarias de la UE hacen fracasar los objetivos de conservación de la Red Natura 2000”. La Junta de Andalucía calculó en la década de los 90 del siglo XX que. en menos de 20 años, esta región había cambiado el uso del suelo al menos en el 20% de su territorio, en gran parte por seguir las directrices de la PAC. ¿Y desde entonces?. No tengo datos pero me temo lo peor.

La Política Agraria Común (PAC) es, como señala Wikipedia: “una de las políticas más importantes y uno de los elementos esenciales del sistema institucional de la Unión Europea (UE). La PAC gestiona las subvenciones que se otorgan a los agricultores y ganaderos de la Unión Europea (UE).

Como me comentó un compañero hace muchos años, quizás lo mejor de la PAC para España sea el “cultivo de subvenciones”, es decir sembrar lo que dictan, y a la postre abrir la mano para que suelten el dinero prometido si se acatan sus arbitrarios y a menudo absurdos criterios. Y digo arbitrarios por cuanto sus directrices dejan tanto que desear como para pensar que sus sabios arquitectos se caracterizan más por fracasar que de tener éxito. En sí misma, se trata de una iniciativa(a) magnifica en muchos aspectos, tanto en lo que concierne a la agricultura Europea, como para los propios agricultores que allí viven.  Realmente desconozco si desde el punto de vista agropecuario y ambiental, acertarán más en otros Estados de la UE, pero aquí en el sur (…).

Tengo la impresión de que el problema ha estribado en que se ofuscan preferentemente en el reparto subyacente de beneficios económicos y sociales por países y sectores, en función de sus decisiones, que en respetar el medio ambiente y la sustentabilidad agropecuaria de los estados miembros.  En estos foros, los representantes de cada país intentan obtener el mayor provecho económico y social posible para sí mismos, sin pensar realmente en las consecuencias ecológicas que acarrean sus rapaces cabezas. Y no me extraña, ya que eso es lo que  desean sus gobernantes y los sectores económicos afectados de cada Estado. Del mismo modo, la prensa mediática, en su inmensa mayoría timorata, alerta de que tal o cual decisión en ciernes pueden afectar muy negativamente el tamaño de nuestro trozo de tarta en favor del  de otros, predisponiendo (como si no fuera suficiente para la feroz clase política) a guerrear para conseguir un pedazo mayor. ¿Y el medio ambiente?. Simplemente ha sido tradicionalmente ser secundario (por mucho que digan lo contrario), por cuanto de otra forma, tan solo cabría concluir que se trata de un grupo de inexpertos tiburones, en contra de la composición gráfica que encabeza este post. Resumiendo una parte considerable de sus “doctas decisiones”, no merecerían más que ser echadas en un vertedero, pero “la pasta es la pasta” y hay que traer dinerito a casa…….

Os dejo pues con la noticia.

Juan José Ibáñez

Continúa…….

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