‘Curso básico de ciencia para jovenes universitarios y tecnólogos’

Las Dos Caras de la Ciencia

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Ya hemos comentado que la ciencia no tiene moral, por lo que necesita ser guiada, tanto por la sociedad como por sus practicantes en base a unos códigos ajenos a ella. Todos los días somos inundados por un aluvión de grandes descubrimientos que afirman que cambiarán el mundo y nuestras vidas ¡para gozo y disfrute de la humanidad entera!. Pero la cruda realidad refuta tales afirmaciones. La palabrería engañosa de la tecnociencia.

Vivimos en un mundo plagado de injusticias, guerras, desigualdades, hambre, desnutrición, epidemias, y a todas luces insustentable bajo esa apisonadora a la que llaman economía liberal. He recibido quejas  por ser crítico contra diversos tipos de indagaciones científicas, ya que redacto en algunos post mis profundas preocupaciones por su estado actual e inquietante devenir, incluso cuando nos aseguran que será esplendoroso. No entiendo,  por ejemplo, que el Transhumanismo les gustará a algunos, mientras que personalmente se me antoja una locura desquiciante. Interesan controversias como la de si el denominado Antropoceno debe considerarse como un nuevo periodo geológico (sensu lato) cundo en realidad es materia de definición y gustos, que no de hechos, como demostramos ya en otros diversos post. Y así podríamos seguir “ad nausean”.

Detesto los corporativismos y más aun de los que dicen ser valedores de la “verdad”, cuando vivimos malos tiempos para la lírica, estando la literatura científica y sus entresijos, atiborrada de plagios, denunciándose constantemente en nuestro ámbito del conocimiento, la mala praxis y la corrupción. En el curso impartido en esta bitácora acerca de las ‘Filosofía, Historia y Sociología de la Edafología’ llevamos a cabo un recorrido conceptual e histórico sobre que es la ciencia y el método científico, según las diversas escuelas de pensamiento. Y al hacerlo mostramos que ambos conceptos son lascivamente escurridizos. La última gran escuela que merece tal calificativo resulta ser el anarquismo epistemológico desarrollado por Paul Feyerabend. Esta autor alemán defendía que la sociedad intentaba reemplazar las antiguas religiones por otra nueva llamada ciencia, mientras que en la práctica sus profesionales se comportaban como clientes ebrios en un prostíbulo. Y como corolario, topamos de nuevo con la moral y con la ética. Empero si antaño podíamos desarrollar filosofías de la ciencia ajenas a otros aspectos de nuestra sociedad (centradas en la ciencia exclusivamente) y  ya no es así. Al convertir la sociedad en una aldea global, y ser la tecnología el motor de los cambios que en ella se producen nos encontramos con un sistema, bastante complejo, inestable e incontrolable, como lo son todos los “no lineales.  Y tal tipo de sistema nos trae de cabeza. Y entre unas razones y otras la democracia se muere, siento reemplazada por la retrodemocracia. Y por ello comenzamos un curso de filosofía de la tecnociencia.

Cuando emergió al mundo la globalización comandada por el neoliberalismo económico de los “Chicago Boys”, abundabas los ¿expertos? Que intentaban calmar las angustias ciudadanas señalando ante las crisis cíclicas que se producían: “No hay que preocuparse, el sistema financiero se autorregula” ¿¿??. Pues bien, si un conjunto de elementos y agentes no se autoregulan su interacción, también por definición, no es un sistema. Rebuznancia cargada de  aparente erudición para ocultar la verdad: pura ignorancia e incapacidad de predecir lo que se nos avecina. Como sistema complejo nuestra economía resulta ser muy inestable, sensible a las condiciones iniciales y a las del entorno. Cambios pequeños pueden impeler a que sus trayectorias diverjan brutalmente con el tiempo, siendo impredecibles. ¡Y así lo constatamos!. En la teoría del caos, vinculada con la de los sistemas complejos y la de los no lineales, se popularizo la frase “el aleteo de una mariposa en Pekín puede producir un tornado en Texas” (el consabido efecto mariposa). Hoy podríamos parafrasear su contenido y exclamar “la tos de un agente de bolsa en Pekín, puede generar un drama/desplome en la de Wall Street” y afectar a cientos de millones de personas. Nuestro sistema económico progresa, al parecer, hacia lo inesperado, lo sorprendente, etc. Es decir todo lo que no permite ser predicho por ningún modelo salvo la destrucción del mismo. A quien la gusten las sorpresas, buenas y malas, no tiene más que sentarse en un sillón y esperar.

Reiteremos, la ciencia y sus hallazgos no son ni buenos ni malos, todo depende del fin con que se utilicen. Y es aquí en donde nos topamos con el meollo de la tragedia humana que padecemos.

Los investigadores necesitamos financiación con vistas a seguir deshilachando esa casi indescifrable madeja a la que denominamos complejidad del mundo. La financiación no surge por generación espontánea, sino que la libran los gobiernos e industrias (en su mayor parte multinacionales) con sus respectivos intereses. Empero por mucho que manifiesten lo contrario, los gobiernos desean que sea la industria subvencione ¡casi todo!,  y como corolario convertirnos en esclavos de ellas. Son las grandes compañías, sus intereses, lobbies, publicidad maniquea, etc. las que dictan pues, en que se debe invertir científicamente y en que materias no. La esencia de una empresa estriba en vender productos, que no cuidar de los ciudadanos, y la prensa nos lo recuerda todos los días, lo mismo que la corrupción política, casi siempre en contubernio con las primeras.  Si un científico no se encuentra de acuerdo con lo que ve y escucha, será desterrado (no hay dinero para sus estúpidas ideas), a no ser que lo haga cuando ya sea famoso, lo que indicaría que, con anterioridad, también fue lacayo de este perverso entramado. Eso sí, soslayemos a los más mayores, que lograron realizar sus indagaciones en un mundillo científico sin tanto conchabeo, amoral y corrupto como el del presente.

Nuestro sociedad vive en un mundo de recursos finitos, en la mayoría de los casos no abundantes, por cuanto los que lo fueran antaño han sido dilapidados o degradados.  Y por tal camino hemos degradado la salud del planeta, pero como formamos parte de él (….), también la nuestra propia, en casi todos los aspectos. No existe nada parecido, con mayúsculas, es decir ¡nada importante!, como la denominada ciencia para la ciudadanía. Se trata de actividades que, en el mejor de los casos, ayudan a algunos, de vez en cuando.

La sobrepoblación se enfrenta a esa escasez de recursos, con las paupérrimas armas que nos ofrece un neoliberalismo económico carente de otra imaginación que no se limite a desear más millones, y más billones, ¡más, más!. Se me antoja tan nefasto este “sistema” como para dudar de las bondades de su pseudo-autorregulación. Pero además del crecimiento de la población, que pretende enfrentarse a los recursos finitos de que disponemos, este “sistema” se encuentra deplorablemente estructurado. En unas partes del mundo viven los privilegiados, actualmente asustados por el envejecimiento de sus poblaciones y todos los males endémicos que tal hecho acarrea. Por ejemplo, ancianos cuyos sistemas de pensiones se encuentran al borde de la quiebra, mientras los que debieran alimentarles, son presas del desempleo y desánimo. Mientras tanto, en otros infernos de la Tierra, las criaturas son aniquiladas, viven desnutridas, enfermas, etc., en lugar de rejuvenecer las plantillas de los ricos ancianitos. ¡Unos aquí sin remplazo, y otros allí sin esperanza!. Resumiendo, conforme el neoliberalismo aprieta de manos del Banco Mundial, el FMI, y otra turba de entidades filantrópico/caritativas, ya nadie duda que las desigualdades entre ricos y pobres aumentan hasta límites insoportables. Un sistema eficiente resulta ser todo lo contrario. ¿O no?. No se trata ya de caridad o solidaridad, sino que hablamos de requisitos indispensables para la autorregulación de cualquier sistema, no solo el económico.

Pongamos tan solo un par de ejemplo, como el de la Inteligencia Artificial o IA, y el de la robótica/microrobótica

Hace pocos años leí un informe en el que se cifraba la procedencia de las principales inversiones en materia de IA. Pues bien, el grueso de la financiación  era realizada para propósitos militares y videojuegos: “Juegos y Guerra en lugar de Juegos de Guerra”. Actualmente las inversiones en IA crecen a ritmos acelerados en estos y otros muchos campos, empero el panorama es igualmente inquietante. Y si hablamos de las aplicaciones de esta rama del conocimiento, personalmente se me ponen los pelos de punta, aunque también a  otros científicos.

Reiteramos que, como en otros dominios de la ciencia y la tecnología, la IA puede aportar grandes beneficios para la humanidad. Yo no lo dudo, lo afirmo. Ahora bien, todo depende de los fines para los que se utilicen. Y aquí entra el factor humano. En un mundo en donde la ética y la moral brillan por su ausencia, serán los más fuertes los que encarrilen su destino. Y ya sabemos: multinacionales, militares, guerras, vender y vender a toda costa, sin importar los objetivos….

Vayamos ahora con la robótica y microrobótica, sin olvidar su hibridación, es decir la inteligencia artificial robótica. Existe un gran debate sobre la pérdida de empleos, y como corolario el aumento la cantidad de gente que puede seguir aumentando las ya gruesas filas del paro laboral. Nadie duda excepto los vendemotos de fantasías ilusorias con intereses ocultos que, un desempleo creciente acrecentará los problemas de una sociedad envejecida a no ser que estos juguetes mecánicos tributen a los heraldos públicos, como los ciudadanos de carne y hueso. ¿Se los imaginan ustedes haciendo huelgas para conseguir una subida salarial?.  Pero en manos de los militares, admito mis prejuicios,  el tema puede devenir en tragedia. Efectivamente, el futuro podría traernos guerras entre robots en lugar de humanos. Algunos pensaran que hasta podrían ¿disfrutar?, viéndolos en la televisión como si de un partido de futbol se tratara. Eso sí, la mayoría de los telespectadores no tendrían trabajo, y meno aun permitirse alimentar a sus familias dignamente.  ¡Robótica!. Siempre puede encontrarse uno a los que tan solo pretenden llamar la atención, aunque exista la posibilidad de que termine siendo cierta ¿ incluso asesinos en serie?. Sin ser tan melodramáticos, si cabe alegar que se producen serios debates a la hora de contestar la siguiente pregunta: ¿Son los robots tan seguros?. Pero aún resta dar respuesta al siguiente interrogante:  ¿aunque lo serán, el dilema es para qué?. ¿Con que propósitos?. No les extrañe pues que científicos de todo el mundo consideren a: ¡La Inteligencia artificial y robótica, entre los Riesgos Globales de 2017. Como pueden observar, no soy un paranoico.

Centrémonos en la microrobótica. Llueven las noticias médicas, agronómicas, ecológicas, etc., etc., que proclaman el advenimiento de los microrobots y como estos cambiarán nuestras vidas.  La microrobótica  y la inteligencia artificial nos pueden traer todo tipo de maravillas/pesadillas. Por poner algún ejemplo, se defiende que los microrobots podrían ayudarnos a salvar muchas vidas tras los desastres naturales, o como nos cuenta el encabezado de esta noticia: “Abejas robot polinizarán los campos de cultivo de Monsanto – Ecoosfera. ¡Vaya por Dios!, Monsanto Vende la piel del oso antes de cazarlo, es decir “como siempre”. ¿No son ellos con sus pesticidas las que las están exterminando?. ¡vaya forma de abrirse un nicho de mercado!. Pero ahora les bosquejo la otra cara de la moneda.

Estos migro-ingenios se irán abaratando conforme incrementen sus producciones y aplicaciones. Me siento en mi casa a leer un libro, visionar un video o jugar con mi pareja a los naipes, hablar de política con algún amigo, o algo parecido. Llegará un momento en que sean muy asequibles para el gran público, ¡no lo duden!. Pero hay un problema, por no decir muchos. Podremos tener por cualquier lugar de la casa un microrobot foráneo disfrazado de mosca u otro tipo de insecto, espiándonos. Según sea la actividad y el enemigo que nos ha enviado ese caramelo envenenado, la privacidad de nuestras vidas se esfumaría por completo.  Un caso entre otros sería que viviéramos bajo una dictadura, algún contertulio blasfemara y de pronto apareciera la policía nazi, lo arrestan, encarcelan y ¿por qué no?, ¡lo fusilan!.  Y todo por ese maldito nano-espionaje. Es fácil dar rienda suelta a la imaginación y, de nuevo, se me ponen los pelos de punta. Si es lícito fantasear, pero no tanto como para intoxicar con los “pros” ocultando los gravísimos “contras”.

En resumidas cuentas, bien utilizadas estas tecnologías pueden ayudar a todos los ciudadanos. El problema, ¡el gran problema!, estriba en que nosotros no tenemos nada que decir, ya que los poderes fácticos tendrían su control. Ya sabemos los estragos que puede generar entre la población un marketing engañoso y fraudulento. De hecho ya lo padecemos con la privacidad que nos proporcionan internet (se barrunta una cibercrisis global, además de las ciberguerras: ¡Guau!) y las aplicaciones de los Smartphones. Veamos algunos ejemplos de las propias “apps”: (i)Las ‘app’ de salud ponen en riesgo millones de datos personales”; (ii)El 50% niños desde los 8 años se expone a ciberamenazas” y (iii)Siete de cada 10 aplicaciones para móviles comparten sus datos con otros proveedores”. Creo que ya es suficiente.

Abajo os dejo tres noticias relacionadas con el tema. Se trata de meros ejemplos sobre los que los lectores interesados deberían leer y reflexionar con vistas a extraer sus propias conclusiones. En ellas el grano se mezcla con la paja, mientras que el marketing mentiroso lo hace con las explicaciones honestas.

Y finalmente reiterar mi mensaje. Como científico soy una persona a favor del progreso, pero del de la humanidad entera, no de quienes juegan con nosotros y nuestros futuros. Ellos tan solo nos exigen el ¡silencio de los corderos! Necesitamos urgentemente una gobernanza mundial basada en la ética y la moral, que nos defienda de quien ostenta el poder, no de estos artilugios en si mismos. ¡Todo depende del uso que se les dé!. No nos engañemos, hay también muchos conciudadanos perversos.

Ante tal panorama, desalentador, por ser moderado, pensé en que tan solo cabía,  colaborar con una ONG. Ojeé la prensa y pensé: ¡mejor ya a ser que no!, tampoco me puedo fiar.  Ya, a la desesperada, barrunté ir buscándome mi retiro espiritual en un monasterio. ¡Pero que va….!. Ni por esas.  

Juan José Ibáñez

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La Dualidad Onda Partícula: Observación y Teoría en Ecología y Ciencias del Suelo

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Fuente: Juan José Ibáñez

Siempre me ha apasionado la extraña exotiquez de la mecánica cuántica. Ya de joven, en la universidad, estudia con dos amigos que se encontraban cursando la carrera de CC. Físicas y otros dos la de matemáticas. Nos reíamos mucho. Por ejemplo, le preguntábamos a uno de ellos (que terminó haciendo su tesis doctoral bajo la dirección de un Premio Nobel chino que trabajaba en Hamburgo, y luego se marchó al CERN). ¿Nos puedes repetir que es un electrón?, ¡no lo entendemos!. Y respondía algo así como “es un espacio de probabilidades”. Y bromando insistíamos ¿una partícula es un espacio de probabilidades?. Carcajadas. Muchas de las ideas que pueden extraerse de la mecánica cuántica son alucinantes, o como suele describirse en el ámbito de la ciencia “contra-intuitivas”.  Si a un científico de otra disciplina de inicios del siglo XX le hubieran augurado el potencial heurístico de esas “cosas locas” que defendían los fundadores de esta ciencia, se habrían burlado. Si a esos mismos incrédulos se les dijera que a inicios del Siglo XXI una de las grandes aportaciones, directa e indirectamente, al PIB de EE.UU., procedería de aquella locura, nos echarían de sus despachos o llamarían a un centro psiquiátrico.  ¡pero así es!. Y de hecho algunos de aquellos genios tenían que discutir con místicos orientales debido a que los filósofos occidentales se “les cruzaban los cables neuronales” al escuchar sus desideratas. De hecho a la hora de entender sus descubrimientos, ni ellos mismos se po0nían de acuerdo, por lo que al final se adoptó un consenso al que denominaron en su día “Interpretación de Copenhague”.

Hoy en día nadie duda de las enormes aportaciones de la mecánica cuántica al progreso de la ciencia, aunque su racionalidad nos sigue pareciendo bastante irracional. ¡Pero funciona!, y gran parte de sus predicciones han ido siendo corroboradas con pruebas empíricas o indirectamente. Siguen existiendo aspectos que van tan lejos como la película más esotérica de ciencia ficción que pueda imaginarse. ¿Por qué los mundos paralelos y los multiversos  siguen surgiendo como posibilidades plausibles en sus indagaciones teóricas?. Y no se trata de un  estudio concreto, sino que emergen como por arte de magia en las indagaciones de numerosos físicos teóricos,  una y otra vez, cuando abordan la Teoría del Todo y/o la de Supercuerdas?. Y podríamos seguir……. Pero centrémonos en uno de sus constructos modelo-teóricos más antiguos y conocidos, es decir en la Dualidad Onda-Partícula. Digamos que es de obligado cumplimiento que al hablar de este tema se haga también de la relación de indeterminación de Heisenberg o Principio de incertidumbre de Heisenberg. Abajo os ofrezco información sobre este tema, pero intentemos extraer la esencia epistemológica o gnoseológica, abstrayéndonos de si el objeto de estudio es de naturaleza cuántica o por el contrario, por así decirlo de la física clásica. Se que a muchos no les gustará tal libertad, pero tengo argumentos para permitirme tal modo de proceder.

La esencia de la “Dualidad Onda Partícula” no resulta ser tan extraña como parece. Conforme a este constructo modelo-teórico, un “objeto” puede comportarse como una onda (un continuo) o una partícula (objeto discreto) en función del tipo de observación que conlleva inherentemente teoría e instrumentación. Ya publiqué mi tesis sobre este tema (la dualidad onda-partícula y continuo-discreto) en edafología  en un capítulo de libro que llevaba por título The search for a new Paradigm in Pedology, y al que podéis acceder los que sepáis un poco de inglés. Básicamente, el tema ya se ha tratado en este blog. Pero sigamos de manera algo más ortodoxa: la Dualidad Onda-Partícula nos viene a decir que ciertas partículas elementales pueden exhibir comportamientos típicos de ondas en unos experimentos mientras aparecen como partículas compactas y localizadas en otros experimentos. Dado ese comportamiento dual, es típico de los objetos. En principio parecen conceptos antagónicos (El Discurso Científico, Conceptos Contrarios) como defendería Jean-Marc Lévy-Leblond. Sin embargo este descomunal intelectual ya aclara que proponer racionalmente que dos conceptos son genuinamente contrarios puede llevarle a uno al borde del precipicio. Y es que el tema soslayado de los conceptos es un pilar fundamental en la filosofía de la ciencia y el método científico, que asombrosamente ha recibido muy poca atención (ver relación de post previos sobre estos temas abajo).

En la mayoría de los casos, que califiquemos algo de la naturaleza como discreto o como continuo, depende de la teoría, observación, instrumentación y experimentación. Ese algo natural puede ser continuo y/o discreto en función de las últimas.  En el capítulo The search for a new Paradigm in Pedology defendí, ante una escuela muy poderosa de la ciencia del suelo, que considerar que los tipos de suelos (objeto) eran entes artificiales ya que este recurso natural varía en continúo, no deja de ser más que una aberración de mentes incultas y que desde luego carecen del más mínimo conocimiento de en qué consiste el método científico.   Lévy-Leblond estaría totalmente de acuerdo conmigo. En consecuencia, la antinomia continuo-discreto se diluye como un azucarillo en un café caliente ya que depende del corpus doctrinal defendido por distintas escuelas científicas rivales. El gran filósofo Ludwig Wittgenstein, en sus brillantes investigaciones filosóficas, al hablar  acerca del Juego del lenguaje, venía más o menos a decirnos que definir que es un juego le resultaba prácticamente imposible, ya que algo que palmariamente no lo era entraba en las definiciones, mientras que actividades que casi todos defenderían que son un juego no. ¡Los juegos de lenguaje.!. Pero encaminémonos  al ámbito de la ecología, donde vamos a toparnos con más de lo mismo, como también en numerosísimas disciplinas científicas. Existen realmente tipos de ecosistemas, ¿o los ecosistemas son un continuo sin fronteras reales?. Pues bien, como en el ámbito de la edafología los ecólogos no se ponen de acuerdo. Para una escuela los ecosistemas pueden y deben distinguirse en tipos o clases, mientras otra defiende que no. Estos últimos piensan que la edafosfera es un continuo. Los primeros utilizan, al margen del debate sobre las bondades de sus modelos teóricos, unas herramientas matemáticas concretas de las que puede obtenerse una buena descripción de estos entes, aptas para múltiples propósitos, ya sean de naturaleza básica o aplicada. Lo mismo  ocurre con los segundos. Finalmente otros expertos son más pragmáticos aplicando ambas aproximaciones simultáneamente, o según los objetivos que persiguen, en una indagación concreta. En geomorfología, por ejemplo, ocurriría lo mismo.

Y es que como se decía en la famosa serie televisiva Expediente X o Expedientes Secretos: “La realidad está ahí fuera”, y nuestra mente tan solo puede captar un idea distorsionada a partir de nuestros limitados aparatos sensoriales y los escasos conocimientos e instrumentaciones que hemos ido acumulando durante tres siglos. La realidad pura es algo que “ontológicamente” está fuera de nuestro alcance. Y es que nos enfrentamos a un problema cognitivo más que real, como ya expliqué en mi libroLos Números Mágicos” (The Magic Numbers). Desde que nacemos, nuestra mente se desarrolla entendiendo y clasificando las cosas y seres del mundo que nos rodean. Hablamos del concepto de cosificación o de reificación (esta descripción es un tanto esotérica, pero no he tenido tiempo de encontrar un texto más decente en la Web). Según la RAE cosificar podría definirse como: (1): Convertir algo abstracto en una cosa concreta; (2) Reducir a la condición de cosa a una persona (la que parece más popular actualmente). Como se defiende en uno de los fragmentos reproducidos abajo: “la dualidad onda partícula no se resuelve hasta que el observador lo decide”. Entendemos pues la preocupación de filósofo Ludwig Wittgenstein anteriormente aludida en sus investigaciones sobre el lenguaje (ver abajo material acerca de este asunto).  Como se defiende en la página Web el Juego del lenguaje,“ acerca de las elucubraciones de Wittgenstein: (…) Wittgenstein insiste en que no hay una esencia “juego”, como algo en común de lo que participasen los diversos juegos y con ayuda del cual los pudiésemos “definir”. Entre los diversos y variadísimos  “juegos”, sólo puede discernirse cierta similitud o “familiaridad” (…). Dicho de otro modo, no se puede discernir con rotundidad que es un juego de lo que no lo es.

Empero la ciencia nos informa hoy de que el lenguaje determina el pensamiento (incluso a nivel de idiomas o lenguas), y para hablar nos vemos obligados a “cosificar”. Por tanto, tendemos cognitivamente a dividir esa ambigua naturaleza de las cosas “continuo-discreto, en objetos, y como corolario pensar de modo discreto, que no continuo, con independencia de la naturaleza ontológica de las “cosas”.

A pesar de la opinión de muchos físicos teóricos, yo sostengo que  seguramente, como defiende Jean-Marc Lévy-Leblond (ver nuestro post: El Discurso Científico, Conceptos Contrarios), no podamos concluir si “algo es “realmente” “discreto o continuo” (abajo os dejo una relación de post previos que abundan sobre estos temas con numerosos ejemplos), ya que depende de nuestra mente, teorías e instrumentaciones. Como dice la mal denominada Ley de Campo Amor:   Nada es verdad o es mentira, todo depende del cristal con que se mira. Sustituyamos cristal por aparato cognitivo, lenguaje, teoría e instrumentación (…) y posiblemente tal ¿Ley?, sea acertada, al menos en este contexto.

Sobran pues los ataques entre escuelas rivales sobre la realidad de la antonimia continuo-discreto, muy abundantes en la bibliografía. Este tipo de controversias lo único que constata es nuestro analfabetismo por otros ámbitos del conocimiento humano, que solemos soslayar como científicos, y que, de hecho, nos ayudarían a erradicar las telarañas de nuestros confusos e ignorantes pensamientos.

Posiblemente ni en el mundo de la mecánica cuántica ni en cualquier otro, existan hondas puras o partículas puras. Siendo nuestras humanas limitaciones las que nos hacen divagar por laberintos sin salida¿Qué serian pues?: “otro ente” (ya no podemos utilizar cosa… por lo  de“cosificar”) que no sabemos/podemos imaginar y, como corolario menos aún, describir y comprender en toda su plenitud

Juan José Ibáñez

Os dejo abundante información sobre el tema…….

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De la Filosofía de la Ciencia a la Filosofía de la Tecnociencia (Nuevo Curso Básico y Sus Razones)

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Fuente: Colaje de imágenes Google

Entre 2007 y 2012, aproximadamente, abrimos e implementamos los principales contenidos de nuestra categoría “Curso Básico Sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia”. Jamás pensé que fuera a tener el éxito que ha alcanzado. Poco después disfruté como profesor de estos temas en un master de posgrado y excelencia de la UPM (ver por ejemplo  la siguiente entradilla “La Convergencia entre Disciplinas Científicas e Ingenierías”). El curso, a pesar de ir dirigido a ingenieros, es decir jóvenes con una mentalidad práctica, gustó a la mayoría de los alumnos. Obviamente, entre la filosofía y sociología “clásicas” de la ciencia y la praxis actual de la actividad investigadora existía un hiato profundo que tan solo en parte era cubierto apelando a la filosofía, por lo que acudí, no a la clásica escuela “sociológica  mertoniama” de la ciencia, insípida y poco adecuada  a la hora de explicar el mundo de la indagación en el que estamos inmersos. En consecuencia, iba inclinándome, sin dudarlo hacia los denominados estudios de la ciencia, o estudios sociales de la ciencia, que pueden considerarse aquí como sinónimos. Estos atesoran una fuerte inspiración en las propuestas que Bruno Latour y Michael Callon desarrollaron esencialmente a finales de la década de los 80 y principios de la de los 90 del siglo pasado. A pesar de todo, presentía que algo/bastante fallaba/faltaba, por cuanto no detectaba bibliografía reciente (novedosa) sobre la filosofía de la ciencia. Practicante no se habían publicado propuestas que marcaran hito alguno desde Feyerabend. Y Arañé la superficie sin lograr profundizar. No me equivocaba, o al menos descarriaba en demasía. Son justamente  Latour y Callon, entre otros, los que ahora han sido  considerados pioneros destacados de la denominada filosofía de la tecnociencia, como nos explica por ejemplo el filósofo Javier Echevarría, uno de sus principales exponentes en habla castellana. La filosofía e incluso la sociología de la ciencia siguen siendo válidas, si bien se nos quedan corta con vistas a explicar el quehacer reciente de la ciencia y su relación con la tecnología y la sociedad. Actualmente, aunque se hable de ciencia, realmente la mayoría de los políticos y medios de comunicación nos informan sobre el “lado bueno” de la denominada tecnociencia. Empero gran parte de los males actuales que hoy nos acechan, procede de la mentada tecnociencia. ¡Si! también esconde un lado oscuro, pero que muy oscuro.

Nunca existió, en mi modesta opinión, una filosofía de la tecnología digna de ser comentada. Sin embargo, ya sabemos que frasecitas billones de veces repetidas y aparentemente inocuas, como las de “ciencia, tecnología e innovación” o ciencia y desarrollo tecnológico, esconden un lado oscuro, pero que muy oscuro para la mayoría de los mortales.  No defiendo que toda tecnología sea perversa, y menos aún inútil, sino que se aplica a fines procelosos, estando en manos no de los científicos, sino de esos lobbies políticos, financieros, militares, empresariales multinacionales, etc., a los que no les importa el verdadero conocimiento, sino los pingues beneficios que, de un modo u otro, puedan acarrearles y arrebatarnos

Menguan rápidamente los investigadores que nos plantemos la ciencia en términos de hacer retroceder el muro de la ignorancia humana sin más; de entender mejor el mundo que nos rodea y a nosotros mismos, sin más propósitos. El objetivo de la tecnociencia no es precisamente ese, sino el control del poder desde todas sus aristas por parte de la oligarquía global.  Algunas tecnologías, como las TICS, las usamos masivamente, siendo útiles para el ciudadano, muchos de los cuales son ya hiper-dependientes, por no decir adictos, a las mismas. Los propios blogs son un ejemplo, como la telefonía móvil y esos smartphones que llevan los más jóvenes, adheridos a sus cuerpos, abstrayéndose del resto del mundo.  Empero volvemos a reiterar que dejar el control en las manos de los que engañan y expolian a los ciudadanos, sin el menos control, nos ha conducido a esta sociedad sórdida insolidaria y a todas luces insustentable. Y así, por ejemplo, el medio  ambiente interesa como modelo de negocio, lo mismo que la salud y el bienestar general de los ciudadanos. El control en manos privadas de casi todo, deviene en un cáncer que ha invadido nuestro cuerpo social casi en su totalidad. Y entre ellas cabría destacar también la precarización del empleo, el paro y la salud laboral, etc., etc.  

Por definición, el propósito de las industrias es vender, vender mucho, cuanto más mejor (ver como botón de muestra nuestro antiguo post Las miserias del capitalismo: La obsolescencia programada, o por qué vivimos en una sociedad anti-sustentable”). ¡Si!. Para vender sus productos estos deben durar poco ya que se trata de comprar, usar, tirar y comprar, usar, tirar y comprar, usar, tirar y comprar “ad nausean”. Luego nos lamentamos, por ejemplo, de la contaminación con microplásticos, o del cambio climático, frutos en gran parte del uso de la tecnociencia, como iremos demostrando ¿Dónde queda pues el conocimiento científico? Sigue siendo la piedra angular de la tecnociencia, no lo dudo, empero empleado para otros fines, generalmente, menos nobles que los de antaño, con salvedades, tanto antes y después. Actualmente la libertad para hacer ciencia, ha ido dando paso a que los investigadores sean un nodo más en la cadena de montaje tecnocientífica. La ciencia, tal como existía hasta mediados del siglo XX, sufrió un golpe mortal bajo la denominada “big Science” primero, y después con la ya asentada tecnociencia.  Tan solo en las ciencias menos sexy, y aun así por la obstinación de algunos de nosotros, se la intenta hacer frente con precariedad y sufriendo todo tipo de críticas y descalificaciones por los ciudadanos (generalmente tendenciosamente informados por los medios de comunicación), políticos y empresarios. No somos libres, sino exclavos.

Entiendo que todo esto os sonará a (i) Juanjo se ha quedado obsoleto y, como viejo en ciernes, defiende que” todo tiempo pasado fue mejor”; o (ii) Juanjo ha vuelto a apretar las tuercas de sus neuronas radicalizándose hasta límites insospechados. ¡Pues va a ser que no!. Lo que os voy a ir narrando no se de cosecha propia, sino de los filósofos y sociólogos actuales. Yo actuaré como correa de transmisión. Eso sí, intentaré añadir algunos granitos de arena que intenten clarificar la situación.  

Reitero que bastante arto del rumbo de la ciencia actual, durante un par de décadas, soslayé lecturas de lo que creí que eran disquisiciones en boga, sin sustancia, puramente retóricas, cuando se mentaba la tecnociencia, innovación, emprendimiento, etc.  Craso error. ¡Enorme!, ¡descomunal!. Fue justamente en el verano de 2016, cuando leía un libro por placer sobre ese hilarante intento de evadir el envejecimiento y alcanzar la inmortalidad (ver el post: Jugando a Ser Inmortales: Transhumanismo y Singularidad Tecnológica; el día en que dejemos de ser humanos), cuando se cayó la venda de mis ojos y topé abruptamente con la filosofía de la Tecnociencia. Ahora entiendo bastante mejor muchas de mis críticas, quejas y lamentos en entregas precedentes a cerca de la estructura, dinámica y evolución de la ciencia actual. Abajo os hago una relación relativamente prolífica, aunque ni mucho menos exhaustiva, de tal material ya editado.

Repito una vez más, para ser lo más transparente posible, que resulta curioso como muchos de mis post previos almacenados durante 14 años en varias de las categorías de nuestra bitácora  (ver el margen derecho de vuestro monitor): “Curso Básico Sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia”; “Curso breve sobre Periodismo Científico ”; “Curso Básico de Ciencia para Jóvenes Universitarios y Tecnólogos”; “Filosofía, Historia y Sociología de la Edafología”; “Fraude y Mala Praxis Científica”; “La Crisis de la Edafología”; “Prensa y Política Científica”; “Redes Complejas, Ecológicas, Sociales y el Mundo de Internet”; “Curso breve sobre Periodismo Científico”; “La Convergencia entre Disciplinas Científicas e Ingenierías” adquieren una nueva dimensión ante mis ojos y cortas entendederas. 

A diferencia del curso sobre filosofía y sociología de la ciencia, para el cual había leído bastante y durante muchos años, deberé redactar los post de este nuevo “cursillo acelerado” conforme vaya leyendo libros y material de Internet.  No se trata de improvisar, sino de informaros conforme vaya asimilando lo que encuentro de interés en este mundillo.

En cualquier caso, estoy completamente convencido de que con este material y sus enlaces asociados, no sólo entenderéis mejor como trabaja en gran medida la ciencia actual y con qué propósitos, sino también los sinsentidos del mundo en el que nos ha tocado vivir. ¿Lo dudáis? ¿Sí? Pues os aseguro que quien siga el este nuevo curso terminará por entender lo que no desean que entendamos o lo que no queremos ver. Por las razones aludidas, iré editando post pausadamente, no esperéis un manantial continuo o incesante.

La ciencia comparada con la tecnociencia es puro romanticismo.

Juan José Ibáñez

Abajo os dejo el material de partida ya publicado. Iré ofreciendo el nuevo en sucesivos post ya vinculados a esta nueva categoría denominada Filosofía de la Tecnociencia

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La excelencia Científica y la Publicación de Artículos de Investigación: Entre la meritocracia, el rigor, el politiqueo y la serendipia.

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Meritocracia Científica

En 2010 envié un artículo a una revista denominada Applied Soil Ecology, siendo rechazado 18 meses después tras múltiples modificaciones y un sinfín de críticas. Los coautores me comentaron remitirlo a una revista de menor impacto.  Sin embargo como ya entiendo de que va todo este asunto, le di una parada hacia arriba, que no hacia abajo, por lo que pase a considerar una revista de mucho mayor impacto, es decir Applied Ecology. En 10 días fue aceptado con todo tipo de parabienes. ¿era tan malo o era buenísimo”? ¡A saber!

El día Siete de Julio de 2017 Simine Vazire, profesora de psicología en la Universidad de Davis (California), envió una atrevida y valiente carta a la famosa revista Nature, poniendo en tela de juicio, todos los vicios y chanchulleos existentes en el mundillo científico acerca de la diseminación de resultados, premios, concesión de subvenciones etc. Breve, concisa y rotunda.  Abajo os la traduzco, eliminando el texto original en inglés que, de cualquier modo, se encuentra en acceso abierto, por lo que podéis y leerlo pinchando sobre el título: Our obsession with eminence warps research (Nuestra obsesión por la eminencia/excelencia deforma la investigación científica).

Hoy no voy a repetirme, ya que en nuestra categoría Fraude y mala praxis científica), hemos hablado del asunto hasta la saciedad. Simplemente os ruego que comparéis mis argumentaciones, con las de Simine, incluidas nuestras múltiples referencias a la ley o “Efecto San Mateo”.  ¿Qué hubiera ocurrido de enviar yo la carta a Nature?. Con toda seguridad rechazo rápido y sin comentarios.  Ni soy un resentido, ni un científico frustrado, he publicado muchos papers. No es ese el problema. Lo que me hastía son esos colegas que defienden que la ciencia es objetividad pura y van paseando sus flácidos cuerpos cubiertos de una Sotana Blanca. Hablamos de los hipócritas que piensan que son ¡Sacerdotes de la Ciencia!. ¡Amen!. Digamos a los ciudadanos lo que ocurre. ¡Basta ya de tanta arrogancia y autocomplacencia. Vivimos en una comunidad tan turbia como cualquier otra.  

Os dejo sin más dilaciones con la traducción de la carta de 2017 Simine Vazire.

Juan José Ibáñez

Continua……..

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¿Jaque al Fraude Científico?. La Respuesta radical del gobierno chino

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Ranking del fraude Científico por países (2012-2016)

¡Qué bárbaro!. Esto es lo que podría calificarse como la adopción de medidas contumaces contra el fraude científico. Y en el caso de que tales tecnologías novedosamente mortales basadas en resultados fraudulentos causaran víctimas, los defraudadores pueden ser condenados a pena de muerte.  ¿Sí?. ¿De verdad?. De ser el caso, que tiemblen muchas multinacionales farmacéuticas, así como las agroalimentarias que  producen pesticidas. ¡A la hogera!

Al gobierno chino le disgusta la imagen que ofrece al mundo su actividad científica, dado que aparece en el top 1 del fraude. Según la noticia Se estima que el 40 % de las investigaciones científicas realizadas en China han sido afectadas por algún tipo de mala conducta” (y reitero que conforme a la nota de prensa). Es decir no muy lejos de la mitad de sus indagaciones son tramposas “de algún modo”. Y aquí nos topamos con la primera corroboración sobre un hecho sobre el que hemos insistido durante “más de decenio” (ver nuestra categoría: Fraude y mala praxis científica). La excesiva presión de esa maldita política de “publica o perece” se encuentra dañando no solo la imagen de le ciencia, sino que atenta contra su esencia: el progreso del conocimiento. ¡Y esta vez no lo digo yo!, sino las autoridades chinas.

Pero maticemos lo que acaece en China, que el problema resulta ser mucho más complejo de lo que parece.  

Os extrañará que se hable de pena de muerte cuando tales indagaciones dan lugar a procedimientos y tecnologías que finalmente acarrean la pérdida de vidas humanas.  ¿Verdad? Cuando se lee asiduamente las notas de prensa de los boletines de noticias, uno puede percatarse de que allí, se han publicado varios casos de médicos e investigadores que “decían haber hallado formulas milagrosas para curar tal o cual enfermedad”. Los pacientes desesperados acudieron a sus clínicas y terapias, falleciendo después en demasiadas ocasiones: “el remedio era peor que la enfermedad”. Ahora nos vamos entendiendo, ¿verdad?. El título de la noticia original que analizamos hoy resulta ser el siguiente: “ China sugiere pena de muerte a investigadores científicos que cometan fraude”. La nota viene acompañada de un gráfico que hemos sustituido por el que encabeza este post basándose en los datos que proporcionaba tal ciberdocumento.

Como se puede observar, los países del SE asiático se lleva la palma con un 75% de los casos detectados. Y si sumamos los estados de la región, como La India y Paquistán…… daría lugar a pensar a que la ciencia producida por los dragones asalticos es lamentablemente engañosa.   Empero, la presencia de Irán en tercera posición es como para reflexionar seriamente. Del mismo modo, extraña por ejemplo que en USA tan solo se detectara un caso en cuatro años. En el libro la Anatomía del Fraude Científico, escrito por el historiador de la ciencia norteamericano Horace Freeland Judson, se ofrece un paisaje en USA muy alejado del idílico que se infiere de la lectura de la  noticia. Y es que como nos informa Horacio, el número de fraudes detectados no refleja la realidad, “sea cual sea”. Las cloacas de la ciencia son mucho más tenebrosas que una simple tabla. Cuanto más luche un gobierno contra la mala conducta científica, tantos más casos saldrán a flote. Y al contrario, cuanto más lo intenten ocultar los mandatarios, mejor parado saldrán en las estadísticas del momento. Sin embargo la bomba, tarde o temprano les explotará en las manos. Luego deben buscarse las fuentes consultadas para elaborar el ranquin, ya que hay verdades, mentiras y estadísticas.

Con vistas a ofrecer una imagen más clara del fraude por países, contar tan solo con el número de publicaciones, resulta ser la mejor manera de ofrecer los peores resultados. ¿Por qué no el porcentaje de fraudes por papers publicados? Uno debe tener en cuenta el número de los artículos científicos de cada país, el número total de investigadores y él de estos por 100.000 habitantes. Si se introducen todos estos datos en la ecuación, el ranking puede verse alterado por completo. De ser “serios” los datos, entonces probablemente mostrarían que Irán podría encabezar el ranking, pero es solo una conjetura que debe ser corroborada antes de acusar a un país entero.

Más aún, existen factores culturales, sociológicos, cognitivos y lingüísticos que, del mismo modo, debieran que tenerse muy presentes.

No solo a los españoles, sino a los franceses y alemanes, entre otros pueblos, nos costó sangre (en su momento) la obligación de publicar en Suajili. El proceso de aprendizaje colectivo resulta ser largo. El lenguaje determina el pensamiento, según nos informan desde las fronteras de la neurociencia. Empero nosotros expresamos nuestros pensamientos científicos con el lenguaje natural, gustos y estilos culturales y valores en los que hemos sido “cultivados”. Todo ello se pone de manifiesto a la hora de redactar un buen paper y mostrarlo con coherencia en otra lengua. Dicho de otro modo, el problema no reside tan solo en el manejo del inglés, sino en la forma que se expresan las mentes anglosajonas. He leído un buen número de artículos redactados en el idioma del imperio por los chinos con la ayuda de coautores cuya lengua madre resulta ser la de la Pérfida Albión (el inglés). En varias ocasiones he sido uno de los revisores elegidos por la revista en los que pretendían publicar. La diferencia de un artículo en cuya investigación intervinieron tanto chinos, como angloparlantes, de aquellos en los que los últimos solo tradujeron e intentaron dar algo de coherencia al “producto” los últimos es manifiestamente palmaria.  La mentalidad china es totalmente distinta de la occidental. Y así, los artículos cuyos borradores debieron ser escritos en esta lengua nos parecen a nosotros extraños y escasamente coherentes. Nos topamos, en mi modesta opinión, con el meollo de la cuestión. El lenguaje nos ayuda a protegernos (si lo dominamos a la perfección) o delatarnos (si no lo manejamos con fluidez y atesoramos conocimientos de su lógica subyacente), según sea el caso. Por lo tanto, sostengo que,  posiblemente, el fraude sea más fácilmente detectado cuanto menos se domine la lengua del imperio. Eso sí, no dudo que las diferencias culturales respecto a lo que se considera mala praxis y lo que no, también influyan. Y puedo asevéralo tras un par de conversaciones con colegas de esa nacionalidad y una estancia de varios de ellos con mi antiguo equipo de investigación. 

También debemos recordar por enésima vez que la mala conducta no concierne tan solo al fraude científico sino también a otros muchos aspectos de la indagación científica, de los que ya hemos hablado, por lo que no nos repetiremos. Tan solo os dejemos los enlaces de los dos últimos redactados poco antes de escribir este post.

Los Jóvenes Edafólogos y su Indignación (¿legítimas reclamaciones o xenofobia bajo el suelo?).

Los Cárteles de la Ciencia, Malas Conductas Científicas y la Revisión por Iguales (Un caso Reciente en las Ciencias del Suelo)

Respecto a la cárcel y la pena de muerte, me conformo con advertir que reglas o decisiones sencillas pueden generar resultados muy complejos e inesperados, como nos muestran las ciencias de la complejidad. Cuidado con el resultado y más aún cuando ciertos investigadores denunciados por fraude no lo hicieron, al contrario que los denunciantes.

Supongo que es la imagen del país lo que irrita a las autoridades Chinas. Pero como ellos mismos reconocen, y nosotros defendemos, el exceso de competitividad y su manifestación en el lema del “publica o perece” es un mal a erradicar. La ciencia necesita calidad, no cantidad que deviene en contaminación de la literatura científica. No atisbamos más que a vislumbrar la punta del Iceberg de los males a los que nos conduce el sistema actual de diseminación de los resultados científicos.

Os dejamos pues con esta justiciera noticia….. Continua…….

Juan José Ibáñez

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Construyendo Ciudades Verdes: Beneficios y Problemas (valoración de un caso concreto: Madrid+Natural)

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Córdoba Ciudad adaptada al calor en Ambientes Mediterráneos desde hace siglos: Fuente: Anoche tuve un sueños ¿¿??

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Fachadas verdes: Córdoba Ciudad adaptada al calor en Ambientes Mediterráneos desde hace siglos. Fuente: ArtenCordoba

En este post os ofrecemos nuestras conclusiones finales sobre el proyecto del Ayuntamiento de Madrid para conseguir una ciudad más verde, saludable y sostenible  (Madrid+Natural), Abajo os mostramos las entregas realizadas. Repetimos que los contenidos de esta serie pretenden ser igualmente útiles para otras grandes ciudades del mundo en general, siempre y cuando los países no deban hacer frente a necesidades mucho más apremiantes, como en varios del tercer mundo. 

Relación de post previos

Ciudades Verdes y Jardines Urbanos: Carta Abierta a Manuela Carmena

Ciudades Verdes: Fachadas verdes y fachadas ajardinadas a gran escala (¿Suelos verticales?)

Ciudades Verdes: Los Huertos Urbanos y periurbanos

Ciudades Verdes, Ciudades Ecológicas: Urbanismo resiliente

 Ciudades Verdes: Tejados y Cubiertas verdes y/o sostenibles

Ciudades Verdes: Infraestructuras verdes y restauración de riberas

Ciudades Verdes: vegetación en las calles, superficies permeables y vegetación adaptada

Ciudades Verdes: Revegetación de Solares, Microclimas con Agua, Áreas Inundables, Drenaje sostenible y sombreado estacional

La respiración de suelos urbanos versus naturales y las huellas de la contaminación de las ciudades Industriales

Agricultura urbana y periurbana, suelos, cultivos, contaminación y riesgos para la salud

Suelos Urbanos: Estudio, Inventario y Cartografía

Construyendo Ciudades Verdes: Beneficios y Problemas (valoración de un caso concreto)

Los objetivos pueden sintetizarse con unos párrafos que hemos mostrado en todos los post anteriores sobre las deseables ciudades verdes. Los que leyeron algunos de ellos pueden omitir su lectura:

Manuela Carmena, la alcaldesa de la Ciudad de Madrid, junto a su equipo municipal ha presentado públicamente un ambicioso plan denominado Madrid+Natural, cuyo objetivo reside en que esta urbe llegue a convertirse, en la medida de lo posible, en una ciudad verde, proponiendo diversas iniciativas al respecto, como lo pudieran ser las fachadas ajardinadas, cubiertas sostenibles, urbanismo resiliente,azoteas frescas, infraestructuras verdes, vegetación en las calles, restauración de riberas, superficies permeables, huertos urbanos, vegetación adaptada, revegetación de solares, bosques urbanos, sombreados estacionales, microclimas con agua, áreas inundables, drenaje sostenible. Los contenidos de cada una de estas iniciativas pueden descargarse pinchando en sus respectivos enlaces o conjuntamente. Incluso se ha colgado de la Web del ayuntamiento una versión en inglés.

Se trata de una idea loable pero tras intentar llevar a cabo una serena reflexión, entiendo que no “no es oro todo lo que reluce”:  ¿resultan viables?, e incluso en el algunas de las propuestas concretas, ¿Cabe la posibilidad de que para nuestra sorpresa sean contraproducentes?. A menudo lo que sobre el papel parece una maravilla, en la práctica podría tornar en pesadilla,.  Y nos referimos a todo lo que leemos en la prensa y visionamos en televisión, al margen de este programa denominado Madrid+Natural.

 ¡¡Aleluya!! Finalizamos la serie, ya que he terminado atacado de los  nervios, y con la tez tan pálida como la de los habitantes del norte de Europa, en la que parecen haberse inspirado los autores del documento. Pero Madrid pertenece al bioma Mediterráneo, y los factores ambientales, económicos  y sociológicos se parecen tanto entre ambos espacios geográficos como los de un huevo a una gallina. Y este es el kit de la cuestión. Por mucho que la prensa muestre soluciones casi universales. En estas cuestiones siempre debe recurrirse a la frase depiensa globalmente y actúa localmente”. Lo que en unos sitios resulta ser posible, en otros no. Más aun, iniciativas que en determinados lares serían una bendición en otras devendrían en maldición.    

Los contenidos de (Madrid+Natural) parecen consistir en un ejercicio intelectual de salón, ajeno al espacio y el tiempo.  Numerosos criterios, y como corolario las iniciativas propuestas, pueden ser aptos para la Europa templada o fría, es decir de Bélgica a Escandinavia. En ocasiones he llegado a preguntarme a mí mismo si existiría otro Madrid  ubicado varios miles de kilómetros al norte del que yo vivo, es decir en España. Pero no, no es así. Y lamento ser tan crítico ya que soy un admirador de Manuela Carmena y votante del movimiento político que la alzó hasta la alcaldía de la Capital, al margen de mi participación desde la primera gran manifestación del movimiento 15-M. Sin embargo, lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible.  Y también los lectores asiduos sabéis sobradamente que “no me caso con nadie”. En cualquier caso todo este asunto, y más concretamente el contenido de la propuesta de (Madrid+Natural) me ha causado una profunda decepción. Vayamos pues a esbozar unas conclusiones.

 Madrid+Natural, tiene la pretensión de lograr una ciudad más sustentable, saludable y sostenible, poniendo como punto de mira su “adaptación” al presunto calentamiento climático que se avecina. Y ya en este punto comienzo a discrepar en vista del estado actual de la ciudad, aún más agravado por la crisis económica, respecto a décadas precedentes. Si “los árboles no dejen ver el bosque”, en el caso de los autores tal “adaptación” les ha cegado por completo. Todos debemos tener muy presente que la mayor parte de las medidas encaminadas a lograr habitar en ciudades más sustentables que las actuales,  suelen ser también positivas contra el calentamiento climático, de producirse. Por lo tanto y ante todo, hubiera sido recomendable analizar los acuciantes problemas actuales de la ciudad e intentar corregirlos en la medida de lo posible teniendo en cuenta las veleidades del clima, pero no al revés, como han hecho los autores. Debe tratarse de personas jóvenes, muy concienciadas en esta materia, pero con escasa formación en ecología, la problemática de la ciudad, sociología de sus habitantes y tribus urbanas, posibilidades económicas de una alcaldía endeudada desde hace muchos años, etc.  De otra forma no pueden explicarse muchos de los contenidos incluidos en  Madrid+Natural. Estos son breves para cada una de las iniciativas que proponen, todos ellos bastante conocidos, si se lee la prensa científica “extranjera”. No es casual que un buen número de ellos han sido concebidos por expertos del oeste de y norte de Europa, es decir con abundantes precipitaciones, ambientes frescos o fríos, ciudadanos que en su mayoría disfrutan de un estado de bienestar envidiable y un grado de civismo y urbanidad aún más encomiable. Eso sí, bastante aburridos y en muchos casos un tanto xenófobos (cuanto más hacia el norte peor). Cada pueblo tiene sus virtudes y sus defectos, nada que reprochar. Ahora bien, que una perspectiva de allí recaiga en las mentes de los de aquí, es decir latinos, poco puede aportar. 

Así por ejemplo, el énfasis del documento en llevar a cabo tareas irrealizables, ya sea por sus costos, ya porque en ambientes mediterráneos no tienen sentido, ya porque socialmente no estamos preparados, y un largo etc., tan solo constata que los autores han llevado a cabo una revisión bibliográfica, espetando a la postre lo que les ha parecido más bonito.  Tal hecho implica que algunas ideas si puedan ponerse en práctica en el sur de Europa, pero muchas más no.

El énfasis en paliar los “escenarios futuros” de eventos extremos, con especial énfasis en las inundaciones, pone en evidencia el origen de las iniciativas (que los autores del texto de Madrid+Natural hacen suyas) que no se manejan adecuadamente todos los elementos de la ecuación. Evidentemente tales inundaciones pueden aumentar también en el mediterráneo, nadie lo duda, si los vaticinios actuales sobre el cambio climático se producen. Empero los mayores riesgos del calentamiento en el sur de Europa estribarían en aumentos de las temperaturas (incluidas olas de calor) y sequías prolongadas. Resulta curioso observar el tipo de cultura del agua que se desparrama por casi todo el texto de Madrid+Natural. Con ello no deseo decir que algunas de ellas sean disparatadas (otras sí), sino que, ante la escasez de recursos hídricos, devienen en inviables. Del mismo modo, se habla de restaurar los sistemas de ribera del Rio que cruza Madrid, lo cual es totalmente inviable y disparatado. Da la impresión de que los redactores no han paseado, ni percatado de los alrededores de tal entorno, ya que no se pueden proponer ideas irrealizables. Por ejemplo, si lográramos aumentar el verdor de las ciudades se demandaría mucha agua. Efectivamente las sofocantes temperaturas veraniegas de Madrid (que a menudo superan los 40ºC en el centro de la urbe) disminuirían unos pocos grados. Empero el calor húmedo resulta más agobiante que el seco, por lo cual muchos ciudadanos sentirían más agobio, que no menos. Se trata de lo que se denomina sensación térmica. Más aun bajo un calor húmedo, con nichos en fachadas verdes, cerca de las cálidas salidas de humos de los comercios y aires acondicionados de los hogares, generan la aparición de microclimas aptos para ser ocupados por insectos, que a la postre podrían actuar como vectores de enfermedades tropicales y subtropicales. De conseguirse mucho verdor estival, “a lo peor”, causamos alguna que otra epidemia que nos coja desprevenidos. Y así podríamos explayarnos redactando diversos ejemplos, varios de los cuales han sido explicados en los post precedentes. 

Vayamos ahora con  los carriles de bicicletas la contaminación del aire etc.…..

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El Colapso del Medio Ambiente: La primavera silenciosa ya está aquí

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Rachel Carson y su mítico libro La Primavera Silenciosa. Fuente: Ecología verde

 Cuando era casi un adolescente, comencé a interesarme por la ecología y a la postre por el ecologismo. Por aquel entonces, el libro publicado por Rachel Carson, en 1962, y que llevaba por título Primavera silenciosa, era considerado como una biblia del ecologismo por muchos compañeros de fatigas. Cuando lo leí, llegué a la errónea conclusión de que, incluso para jóvenes concienciados como yo, resultaba excesivamente alarmista, ¡exagerado!. Y para desgracia mía y de todos los moradores de este desdichado Planeta, tal primavera, por no decir gélido invierno, se encuentra ya entre nosotros.  Rachel falleció menos de dos años después. Parece ya, fatalmente cansino, traumático y enigmático, que gran parte de las mentes visionarias y creativas no vivan para disfrutar del éxito. Obviamente, si a mí personalmente se me antojaba un texto apocalíptico, imagínense que opinaba la mayoría del establishment de la época. Se trata de una pesadilla convertida en realidad. Como botón de muestra, en este post abundaremos sobre el contenido de la noticia, aparecida en el verano de 2016, y que llevaba por título: La degradación del medio ambiente causa doscientas veces más muertes en el mundo que las guerras. Se trata de un resumen de una de esas reuniones, la segunda, organizada por  Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA-2).

Según la noticia, el SE asiático es, empeorará aún en el futuro, el más afectado. No debe extrañarnos ya que la deslocalización de las empresas se ha dirigido principalmente hacia aquella región del globo. Y así, aquí pagamos las consecuencias con el incremento del paro, una reducción galopante de la calidad de vida y el problema de un envejecimiento, a todas luces insustentable. Mientras tanto, allí sufren la permisibilidad legal de sus gobiernos frente al trabajo infantil, empleo esclavizante,  exceso de población y natalidad, una vida de la población mayoritariamente precaria, así como los efectos devastadores de esos medios de producción a los que denominados “tecnológicos” que nos causan gran satisfacción ¿?. Si el precio a pagar por el progreso y crecimiento económico es este, que alguien me rebata que no vivimos en una sociedad insustentable en el que la vida de los ciudadanos no vale nada. La dictadura financiara defiende que esto es progreso sustentado en el crecimiento económico. ¿Pero progreso para que y para quién?.

No cabe defensa alguna, la economía global va en contra la Declaración Universal de los derechos Humanos, firmada por casi todos los países del mundo. A lo largo de la historia de la humanidad, los principales mecanismos de control demográfico fueron las guerras y las epidemias. Al parecer, aunque siempre presentes, tal vez ya no son ni tan siquiera necesarias, basta con que dejemos que el FMI y el banco Mundial, maquillajes de la dictadura financiera, sigan amaestrándonos como borregos que van al matadero. Porque parce que así es. Y no lo digo yo lo dice la ONU, como veréis en la nota de prensa que os mostramos hoy: La degradación del medio ambiente causa doscientas veces más muertes en el mundo que las guerras .

 En donde hay más riqueza, el envejecimiento deviene en problema, mientras que en los países en vías de desarrollo, o subsumidos en la pobreza y las guerras, los niños mueren por el hambre, las infecciones y las guerras. En los países desarrollados, se pretende aumentar la edad de jubilación, ya que el capitalismo dice que no puede asumir pagar a tanto viejo nauseabundo, mientras que en las regiones pobres, las autoridades intentan poner freno al crecimiento de la población, reduciendo sus tasas de natalidad. ¿Hay alguien que lo entienda? Y para más INRI muchos ciudadanos europeos temen perder su estado de bienestar por la inmigración hacia sus fronteras de los desheredados, generando un alarmante auge de los partidos xenófobos y nazis. Y así surgen los muros de la vergüenza que intentan poner coto a que los pobres vivan mejor y ellos peor, cuando en realidad su situación es el resultado de la deslocalización de las empresas inducida por los empresarios de sus propios Estados. Pronto necesitarán soldados cibernéticos (ya que los ancianos poco podríamos hacer) para defender esos asombrosos muros en un mudo en donde la rapacidad del capital ha generado desigualdades que terminarán por carcomer esa falacia a la que denominan aldea global. Por el contrario, en muchos países subdesarrollados se recluta cruelmente a los denominados niños soldados.  Puedo ser reiterativo sobre estos temas, lo reconozco. Pero lo que leo y veo duele, se me clava como una espina en el corazón, seguro que como a la mayoría de ustedes. Y mientras tanto el FMI y el Banco Mundial, echando leña al fuego, con recomendaciones que nos conducirán inevitablemente al colapso de la civilización tal como la conocemos. Si Raquel, sí, tenías razón e incluso pudiera ser que te quedaras corta. La Primavera silenciosa ya está aquí y ha venido para quedarse, ya que nadie pone remedio a tanta irracionalidad, encubierta por la nauseabunda frase de la autorregulación de los mercados financiaros.

 La cuestión no resulta ser capitalismo si, capitalismo no (existen muchos tipos de capitalismo). Las preguntas que debiéramos responder son: ¿racionalidad o irracionalidad?, ¿sustentabilidad o insustentabilidad?.

 Juan José Ibáñez

 Os dejo ya con la noticia y algunos datos sobre el libro aludido y Raquel…..

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Las Mentes creativas ante el desprecio del Establishment Conservador (frases celebres recopiladas por José Luis Rubio)

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Juicio a Galileo. Fuente: Polymath

Ya hemos hablado en otras ocasiones y especialmente en los post almacenados en nuestra categoría “Curso Básico de Filosofía y Sociología de le Ciencia”, que a menudo la creatividad se ve recompensada “tarde, mal, o nunca”. Y así, mientras los mediocres y famosos, que son los que mayoritariamente alcanzan el poder, hablan grandilocuentemente de sus proezas y descubrimientos, muchos de los cerebros más geniales de la ciencia sufrieron lo indecible por proponer ideas que desmontaban el pensamiento  defendido por los próceres de su época. No hay duda de que, en esta ocasión, tal insano y irracional modo de proceder no resulta ser exclusivo de la ciencia, afectando a casi  (si no todos) los ámbitos del saber y cultura humana en general.  Todo ello me recuerda al título de la gran novela escrita en su corta carrera por John Kennedy Toole: “La Conjura de Los Necios”, que por cierto se suicidó muy joven (a los 31 años) tras no conseguir publicarla, siendo a la postre galardonada un año después de su fallecimiento. Que cruel y sátiro resulta ser el destino.

No se trata de una idea que se le haya ocurrido al impresentable administrador de esta bitácora, sino que la historia de la ciencia la confirma una y otra vez, como estoy seguro que algo parecido ocurrirá en los mundillos del are, la literatura, la música, etc. De hecho, con toda seguridad no conocemos la obra de grandes talentos (que paso al limbo de los injustos) ya que la mediocridad es tan poderosa, como el poder de las grandes multinacionales y la dictadura financiera que padecemos. ¿Y los famosos que salen en la Televisión, y los medios de comunicación en general?. Pues… ¡De todo hay en la viña del señor!.

Sin embargo no vamos hoy a filosofar, sino a mostrar algunas frases/ocurrencias  de mentes geniales a cerca de este mal que padece la sociedad en su seno. Todo ello viene a cuento de un comentario que José Luis Rubio, realizó a este post. Personalmente, había escuchado la primera de las frases que él ya me envió por mail, pero no recordaba su autor. En consecuencia le envié un nuevo mail a José Luis Rubio preguntándole por su autor. Él no se acordaba, tampoco, pero tuvo la paciencia de buscar y/o encontrar otras dos que también os expongo. No nos engañemos, es mucho más frecuente que las mentes creativas sean vilipendiadas por sus “iguales” que alcancen un gran prestigio tras sus aportaciones.  Por lo tanto, aquellos jóvenes que pretendan tocar el cielo por sus ideas, deben tener muy presente que, posiblemente, terminen por bajar al infierno y padezcan enormes sufrimientos.  ¿El cielo?. Si existe, posiblemente después de muertos. Materia de reflexión.

Os dejo con las frases que me envió José Luis Rubio (Premio Rey Jaime I), al que agradezco su inestimable ayuda, ya que en buena medida es autor de esta entrega, aunque sea involuntariamente. Eso sí, como el post aludido en primer lugar se basaba en una idea personal que no ha sido bien recibida por mis colegas…..y hay mucho mal pensante andante,  quede bien claro que Juan José Ibáñez es tan mediocre como el que más ¿vale?. Os recomiendo también que leáis estas otras quince frases célebres de Schopenhauer

 Juan José Ibáñez

Sobre la oposición a las nuevas ideas en ciencia conforme transcurre el tiempo

-No es cierto……

-Bien, quizás sea cierto, pero no es importante…..

-Siempre lo hemos sabido”……

 

-Se la ridiculiza…….

 -Se le plantea una oposición violenta………

-Se la acepta como evidente en sí misma…….

Arthur Schopenhauer.

Las nuevas ideas siempre son puestas en tela de juicio y encuentran oposición, generalmente sin ninguna otra razón que la de ser nuevas

John Hocke

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Pérdida de Biodiversidad, Gran Peligro de la Humanidad

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Fuente: Shell Ethics

Cuando tenía once años, recuerdo que en un ejercido del colegio se nos pedía que definiéramos en pocas palabras a otro compañero. Y como éramos muy “ocurrentes”, si la criatura estaba gorda espetábamos frases como “la obesidad, gran peligro de la humanidad”, y en mi caso, por ser de taya menuda alguien exclamo “la esencia buena en frascos pequeños”, mientras que otro niño ubicado por las últimas filas apostilló:…. “y el veneno…….” . Y de esto va la asombrosa noticia de la que vamos a hablar hoy, que no tiene desperdicio: “La biodiversidad ha caído por debajo del umbral seguro por el uso del suelo”. Pero no se equivoquen, no hablamos de un gran peligro para la humanidad, sino del veneno, al menos de veneno científico. Pongamos un ejemplo que entenderán hasta los “peques de la casa”.

 Pregunta: Si tienes muchas naranjas sin contar en un cesto y alguien hurta “unas cuantas”,  a ver Pepito, ¿Cuántas naranjas de quedan?.

Respuesta inteligente: Pues las que había, menos las que me han quitado.

Repuesta científica según la nota de prensa de hoy: “Según el Índice de Integridad Biótica (IIB)”, “por debajo del umbral aconsejable” para  mantener la funcionalidad del ecosistema de mi microbiota”.

Quizás, algunos profesores aplaudirían al listillo y denostarían al primer alumno, es decir, al que tiene razón, ya que nos viene a decir. ¿Cómo puede usted preguntar esa tontería? ¿Si no había contado el número de naranjas que originalmente había en el cesto, como puede saber las consecuencias del hurto?

Pues bien, el grupo de afamados científicos/prestidigitadores lenguaraces  que ha elaborado el trabajo y al que cabría denominar “tonterías de los próceres de la ciencia sin fronteras”, se apunta a la segunda respuesta y nos comentan que la biosfera se encuentra a punto del colapso. ¡Quizás sí, quizás no!, pero sus cálculos debieran pasar a la antología del disparate, ya que todos sabemos sobradamente el problema que se sufre: la pérdida de especies. Y además los medios de comunicación nos lo recuerdan todos los días, como si fuéramos subnormales.

Pero en realidad desconocemos cuantas especies constituyen hoy en día el acervo biológico del árbol de la vida, habiéndose publicados cálculos que oscilan entre unos pocos millones a otros que espetan “trillones”. ¿Trillones?. Si algún colega ha llegado a esos “cálculos”, que dado el estado del arte viene a significar “elucubraciones carentes de base empírica”.    Ya comentaremos este último notición. Pero permítanme que adelante parte del contenido de la noticia que..

Los científicos usaron datos procedentes de cientos de estudios y analizaron la abundancia de animales, plantas y hongos en 2,38 millones de registros sobre 39.123 especies en 18.659 lugares, desde hábitats naturales, áreas agrícolas y urbanas (…) Un grupo internacional de científicos, liderado por la University College London en Reino Unido, ha cuantificado en detalle por primera vez el efecto de la pérdida mundial de biodiversidad y revela que las presiones relacionadas con el uso del suelo la han reducido enormemente. Según el Índice de Integridad Biótica (IIB), el límite seguro de pérdida de biodiversidad está en el 10%, es decir que en ese caso un 90% de la abundancia de especies se mantendría intacto”.

 ¿Pero cómo se puede “cuantificar en detalle por primera vez”, algo que se desconoce?. Ni cientos de estudios ni ¡leches!. Si no se sabe, no se sabe, y por lo tanto menos aun el límite de seguridad. ¿Qué es eso? De lo que si albergo seguridad absoluta es de que en este caso la denominación de grupo de expertos debiera/¿bebiera? ser reemplazado por el de paparazis de la ciencia, de cantamañanas, etc.. No es necesario aterrar a nadie, sino que los investigadores debemos informales a ustedes de nuestros cálculos, y sus incertidumbres, como también de nuetras dudas. Y ahora avanzo otra joya de la corona que espetan estos sabios desnortados:

Newbold propone volver a los límites seguros restaurando algunas zonas del hábitat natural y preservando las áreas restantes. “Tendremos que restaurar las tierras usadas por los humanos”, concluye.

Pues bien, la FAO nos informa de que no existe más suelo fértil por explotar mientras estos “cerebros fugados” proponen que parte de ella vuelva a convertirse en “hábitats naturales”. Ojalá fuera posible, pero no lo es, so pena que terminemos comiéndonos la naturaleza en una “gigantesca barbacoa” en el que denominaremos  ¡El gran atracón final que acabó con el Antropoceno!.

A lo largo de toda la nota de prensa se enfatiza que la agricultura es una de las principales razones del colapso ecosistémico global que se avecina. Yo imaginaba que tras tantos sesudos cálculos la respuesta final debiera haber sido: “No nos queda más remedio que retornar a nuestro modo de vida paleolítico, o de ciertos pueblos aborígenes neolíticos, ya que la agricultura industrial nos está matando”. Veamos tarugos, una cuestión es que la agricultura industrial sea peor que el Caballo de Atila que “”por donde pisaba no volvía a crecer la hierba“.  Y otra que cualquier manejo agropecuario conlleve una pérdida de biodiversidad, por cuanto incluso se ha demostrado que tal aserto es rotundamente falso. Existen sistemas de gestión agropecuaria sustentables que incluso pueden aumentar la diversidad natural del territorio. A lo largo de casi 11 años, os hemos ofrecido numerosos ejemplos en post sucesivos que han ido almacenándose en la categoría “Etnoedafología y Conocimiento Campesino”, por lo que no abundaremos sobre el tema.

También os explicamos con abundantes ejemplos como el hombre, en su devenir por la biosfera,  “no ha dejado títere con cabeza”, es decir que hemos perturbado todo, incluso ecosistemas que hasta hace pocos años considerábamos prístinos (sin antecedentes de impacto humano alguno). Por lo tanto, aunque conociéramos la plena diversidad de un “hábitat natural” (algo que también os explicamos que no se ha logrado “ni una sola vez”), tampoco nos serviría de referencia acerca de la diversidad perdida antes de que esos homínidos a los que se les presupone inteligencia iniciaran sus fechorías contra Gaia. Así pues, la metodología que hayan propuesto estos “sabios resabiados” ni sirve de nada ni merece la pena ser leída.   Pues bien, terminemos señalando que este estudio no debiera tener cabida en una publicación científica digna de llevar tal nombre, sino en la prensa más escandalosamente sensacionalista.  Es decir pura bazofia. Pero como vivimos en un mundo mediático ávido de execrables informaciones que escandalicen al público…Cuanto más desmemoriado mejor…. Desde luego, desde esta óptica cegata, hasta los científicos del suelo recuperaríamos nuestro protagonismo perdido. Eso sí, ni con todo el PIB Mundial durante un lustro conseguiremos restaurar todos los suelos degradados. ¿pero que sabiduría atesoran estos sabios?. 

 La bobalización global sigue su curso y se acelera…..

Os dejo con ese escrito pseudocientífico,  porque no puedo calificarlo de un modo más afable, aunque se me “escurren” otros mucho, muchísimo peores.

 Pues eso, aquellos de vosotros que estéis interesados en leer la nota de prensa que abajo expongo, taparos las narices con los dedos y ahí va……..

 Juan José Ibáñez

Pero qué asco………

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El Reciclado del Conocimiento Científico y el Origen de los Seres Humanos

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Fuente: Smithsonian Museum of Natural History

 En tiempos de crisis económica, cuando escasean los recursos económicos con vistas a abordar nuevos temas, existen varias estrategias/estratagemas para sortear este acuciante problema y no verse obligado a fracasar ante la estúpida política del “pública o perece”. Muchos investigadores echan mano de datos que no publicaron en su momento, debido principalmente a que en esta frenética carrera por colar un artículo detrás de otro, a menudo no hay tiempo material para publicar/revisar todos los resultados de investigaciones precedentes Otros colegas se inclinan por recocinar antiguas investigaciones, no publicadas en revistas de impacto y en el idioma del imperio, por cuanto atesoraban y siguen haciéndolo un gran valor. Para ello, someten las muestras previamente almacenadas, a algunos nuevos análisis haciendo uso de procedimientos y técnicas instrumentales más recientes, que finalmente combinaban con los datos previamente publicados en las ahora ya “recónditas revisas”, fuera del alcance de casi todo el mundo y así… surgen, levantan la cabeza como investigaciones nuevas. No podemos reprochar que aquel conocimiento que pasó al limbo de los justos/injustos sea rescatado (véase por ejemplo nuestro post:  Ciencia Olvidada: “El Efecto Internet”). Debemos diferenciar las insidiosas publicaciones que redescubren la dinamita de aquellas que nos devuelven el conocimiento perdido o simplemente no “construido” en su momento, por causas ajenas a los intereses de los científicos y los propios ciudadanos. Incluso yo personalmente no descarto hacer uso de alguno de estos protocolos silenciosos, ya que varios papers que publiqué en revistas nacionales no digitalizadas, en español, hoy desaparecidas, pueden considerarse de candente actualidad. El único inconveniente de tales estratagemas estriba en dar argumentos a los responsables de nuestras políticas científicas para que maliciosamente aleguen que “ahora se utiliza mejor el dinero” ¿¿??, justificándose ante las legítimas acusaciones de sus rácanas e indecentes reducciones presupuestarias en materia de investigación. Y sí podemos hablar de “reciclado del conocimiento científico”, sin necesidad de echarnos las, manos a la cabeza en numerosas ocasiones. Al fin y al cabo también debemos recordar las denominadas “bellas durmientes”.

 Pero la mayoría de los lectores desconocemos esta información y realmente pensamos que se trata de vino nuevo cuando en realidad no lo es en el sentido estricto del término. Tampoco debemos olvidar que bajo  cientos vocablos de moda, como lo son: “big data, data mining y meta-analysis” se cuelan viejo vino en nuevas botellas.

 En lo concerniente a la  nota de prensa que os vamos a ofrecer hoy no se me ocurre ningún calificativo, a falta de leer el artículo entero con detenimiento. Ahora bien, su contenido divulgado en los rotativos generales, a pesar de que frecuentemente sean elaboradas por los Gabinetes de Prensa Institucionales, que día a día se asemejan más a empresas de publicidad y que por lo tanto se me antojan más acordes con la venta de un detergente o una crema facial, terminan por obnubilarme. El profano que la lea pensará que efectivamente se trata de un hallazgo tremendamente novedoso, cuando no lo es. Eso sí, en el “paper original”, seguramente los autores del artículo científico propiamente dicho, mostraran contenidos tan valiosos como novedosos. ¡A saber!.

 Pues bien. Hablamos de la noticia que lleva por contundente título “Humanos de la pradera”. Pues no, ¡no nos informa de los ciudadanos de las praderas, pampas o estemas!, sino de un estudio a cerca de los orígenes de los seres humanos en África. Todo lo vertido en la esta nota de prensa es conocido desde hace decenios, al margen de confundir pradera o pampa (que generalmente no atesoran arbolado” con las sabanas, en las que las especies arbóreas salpican el paisaje con  mayor o menor densidad. Pero como el “plumillas” del rotativo ha elaborado un texto paupérrimo y su cultura en estas materias brilla por su ausencia, el resultado es el que es: ¡lamentable!.  La comunidad científica no discute desde hace más de treinta años que el la transformación de bosques tropicales en sabanas, hace millones de años, transmutó el hábitat en el que habitaban los simios de los que procedemos. Y al hacerlo forzó a aquellos ancestros a llevar a cabo unos drásticos cambios de hábitos que afectaron, no solo en lo que concernía a su conducta, sino también a su genética y anatomía.

 En consecuencia, la noticia podía haber sido redactada en 2016, 2001 (Odisea en la Sabana) o en 1984 (George Orwell).  Me acosan las dudas, por cuanto parece que  que muchos de estos plumillas que se atreven a autodenominarse periodistas científicos, hacen mano de sus vetustos archivos cuando no tienen nada que llevarse a la boca. Y así encontramos otra vía para reciclar el conocimiento científico que pretende divulgarse a los ciudadanos, reiterando una y otra vez lo que ya sabemos. Cabe pues concluir que, a base de insistir e insistir,  como se hacía antaño a la hora de defender una educación brutal: la letra con sangre entra!. Maestros a la antigua usanza, y nosotros, lectores, los desaventurados alumnos.

 Hace más de 25 años leí un libro, creo que escrito por el catedrático de ecología de la UAM Francisco González Bernáldez, en el que se relataban estudios sobre la percepción de los ciudadanos de paisajes variopintos. Pues bien, resultaba que los paisajes sabanoides o adehesados (forest park en suajili)  eran los que generaban la mayor sensación de bienestar y tranquilidad en las personas que se sometieron a aquellos experimentos, en contra de los espacios desarbolados y los bosques densos. De aquellas experiencias el catedrático mentado comentaba que, posiblemente, la causa fuera el archiconocido origen de los humanos modernos en la sabana africana. No lo duden, de seguir así lo repetirán una y otra vez en la prensa, a falta de mejores noticias o simplemente porque en los rotativos hubo un cambio generacional de plumillas.

 Lean pues la nota de prensa y el resumen del artículo original, para comprobar que se parecen tanto como un huevo a una “sardina.

 Resumiendo yo propongo que para no equivocarse, estos denominados periodistas científicos podían apelar a la frase que Platón puso en boca de Sócrates: “Solo sé que no se nada”, y que la hagan suya “for ever”, aunque otros llegáramos a la misma conclusión viajando a lo largo de un genuino sendero científico durante decenios.

 “Solo sé que no se nada” y especialmente tras leer las notas de prensa de números periódicos.

 Juan José Ibáñez (más…)

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