‘Curso básico de ciencia para jovenes universitarios y tecnólogos’

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL ESTUDIO DE LA EDAFOLOGÍA EN CARRERAS RELACIONADAS CON LA SANIDAD (Por Antonio López Lafuente)

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Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid y equipo de López Lafuente

Hola otra vez, después de mi nueva incursión en el blog, allá por la primera oleada de la pandemia, ahora los tiempos se correlacionan con esta desgracia, vuelvo a escribir sobre temas relacionados con Edafología. Quiero dar, nuevamente, las gracias a Juanjo por brindarme estas páginas, intentaré que lo escrito sea de su interés.

Cuando miro los programas de Edafología que hemos impartido a lo largo de los últimos años, me refiero en la Facultad de Farmacia de la UCM, observo una clara evolución. Hemos pasado de explicar el suelo desde una óptica más cercana a la ecología, acorde con unas líneas próximas  a la escuela rusa (Dukuchaev) y francesa (Douchafour), donde se explica que los factores formadores actúan sobre el suelo y determinan los procesos de formación, a una Edafología más descriptiva y cuantitativa, seguida por las clasificaciones modernas, tanto de la  Soil Taxonomy (Soil Survey Staff), como de la FAO-UNESCO (WRB), donde horizontes de diagnóstico, componentes y propiedades, identifican mejor las características de los suelos.

Este hecho se ha producido porque el estudio del suelo lo hemos enfocado hacia la contaminación y su relación con la salud humana. Debido a esta nueva orientación de la disciplina, estamos en una facultad sanitaria, nos pareció más adecuado centrarnos en propiedades y componentes, ya que son más fácilmente cuantificables, lo que permite entender mejor el comportamiento del suelo ante la llegada de compuestos tóxicos, y analizar los procesos de sorción y desorción, o de movilización y precipitación dentro del perfil. Esto hizo que se abandonara, prácticamente, del programa el desarrollo de los procesos genéticos del suelo para incluir conceptos como calidad del suelo e índices de calidad, no desde el punto de vista de la producción de cultivos, sino como base para la prevención de la degradación del suelo y el medio ambiente en relación a los programas de sanidad ambiental.

Con este cambio en la forma de transmitir la Edafología los estudiantes han tomado conciencia, al menos en mayor medida, de que el suelo también es un  recurso natural a cuidar, y que no podemos tratar los temas de salud pública sin dar el protagonismo que requiere en cada momento al suelo. Esto, que parece una obviedad, nos ha costado mucho que se entienda, todavía el suelo sigue siendo el gran desconocido cuando se diseñan planes de actuación para preservar el medio ambiente, inclusive cuando tienen como objetivo la salud de los ciudadanos.

El precio que hemos pagado, desde el punto de vista de la Edafología clásica, es que no conocen el suelo más allá de como lo define el RD 9/2005 o, las legislaciones autonómicas, lo que les permite introducir en su lenguaje términos que incluyen: evaluación de actividades potencialmente contaminantes, usos del suelo, niveles genéricos de referencia, peligro y riesgo, o biodisponibilidad y bioacumulación.

Desde esta perspectiva nos situamos en lo que se ha llamado tercera “onda”, o tercer periodo de la historia de la Edafología, que definió Bouma (2002), y que tan bien describe Díaz-Fierros (2011), en su libro La Ciencia del Suelo. Hemos ganado en el análisis multifuncional del suelo, en efecto, ya el suelo no es solo lo que produce, ni solo una parte del ecosistema, además tiene que ser parte del acervo cultural, social, económico, sanitario de la sociedad. Pero también debemos decir que con ello, corremos el riesgo, como dice Díaz- Fierro, de dar origen a determinados efectos perversos, entre los cuales se destacaría el de la banalización del suelo como elemento de la naturaleza con funciones y procesos específicos propios.

Para intentar contribuir a que se entienda que el suelo es un sistema natural, dinámico, vivo, que desempeña una gran cantidad de funciones, y que su formación es un proceso continuo y muy complejo, hablaremos del suelo en el sentido que utiliza y describe, ya hace muchos años, Huguet del Villar en su libro “El Suelo” (1937), de Suelo edafológico lato sensu, es decir en sentido amplio. Por ello, trataremos los factores ambientales y los procesos edafogenéticos que tienen lugar para su formación, y analizaremos las funciones ecosistémicas  que se le atribuyen.

Quien me propuso la idea, se pueden imaginar, fue nuestro administrador Juan José Ibáñez, que revisando post publicados hace tiempo, vimos que aquellos con contenidos más divulgativos eran mejor recibidos por muchos lectores. Como este es un blog donde caben contenidos de diferente nivel, me sugirió escribir para los que les interesa el suelo, pero no son profesionales del mismo. Por tanto, el formato que empezamos tiene un nivel informativo que permita a los lectores entender un lenguaje, y que después, a quien le interese, pueda profundizar en los temas con mayor nivel científico. Es como una presentación de una parte de la Edafología.

Antonio López Lafuente

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Usos del Suelo y Cambio Climático ¿Qué hacer?

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Usos del Suelo y Cambio Climático. Fuente Imágenes Google

Hoy os ofrecemos otra nota de prensa en la cual un grupo de expertos propone un “Plan” con vistas a conseguir que el clima no se sobrecaliente más de los 1,5ºC acordado en la Cumbre de París. Sin embargo, hoy en día los grupos de expertos y sus informes acerca del calentamiento climático proliferan viralmente, comenzando a publicarse cientos de ellos en los que se espetan los más disparatados puntos de vista, no siendo infrecuente que sus conclusiones sean incompatibles. ¿Quiénes aciertan? ¿Quiénes se equivocan? ¿Por qué surgen qué tantas discrepancias? Obviamente la composición, experiencia y procedencia de estos “sapientísimos expertos” puede tener mucho que ver en tal marabunta. De hecho, más que usar los medios habituales de comunicación científica, deberíamos realizar concursos radiotelevisivos y por Internet, en los que los consejos/grupos de sabios concursantes compitieran entre si hasta que solo pudiera quedar uno. Luego se aplica su metodología y a rezar, ya que barrunto un desastre descomunal.

 Como se solía decir, los problemas son globales pero se requieren soluciones locales, dependiendo de factores ambientales, poblacionales, económicos, tecnológicos, geopolíticos, etc., de cada nación/región. No se puede utilizar la misma estrategia en un país en vías de desarrollo con severas hambrunas, carencia de soberanía alimentaria, conflictos bélicos, etc. que en Estados desarrollados como EEUU. Y la UE. ¿Y qué decir acerca de las estrategias a seguir sobre los usos del suelo en espacios geográficos semiáridos? Lógicamente en muchos aspectos diferirán de los tropicales, así como de los que disfrutan de clima templado?.   Cuando a estas alturas se nos olvidan esos pequeños detalles…. mal, pero que muy mal color tiene la orina del enfermo. ¿Y de la divina sabiduría de los consejos de sabios y grupos de expertos? La literatura sobre como paliar y mitigar el cambio climático, más que clarificadora se me antoja contaminante, confundente.

 Como corolario, surgen todo tipo de problemas y discusiones. Por ejemplo en la nota de prensa que abajo os expongo, se vuelve a reiterar que en cuanto más países se implante una dieta vegana, tanto mejor. Se parte de la ganadería resulta ser siempre más negativa en términos de secuestros/emisiones de gases de invernadero, al menos en cuanto a emisiones se refiere, empero ni es un tema debidamente tratado, ni existen soluciones sustentables si se reemplaza, por citar un ejemplo, en ambientes áridos y semiáridos la ganadería por la agricultura de secano, cuando no se dispone de riego.  Totalmente de acuerdo con replantar árboles en el seno de los sistemas agrarios, aunque en gran parte de las tierras de cultivo, a nivel global, ya es así. Por lo que a nivel planetario (que no regional), tomar medidas al respecto paliará el problema en escasa medida.

 Del  mismo modo se habla de mejorar el uso del suelo en las  granjas para hacerlas sustentables. Sin embargo no se dice cómo. Nosotros hemos apostado abiertamente por la agricultura ecológica en base a bastantes razones de peso, que ya hemos repetido en numerosos post. Sin embargo, algunos grupos de expertos apuestan por seguir tocando los genes a las plantas, en una nueva variante superficialmente edulcorada de los intereses de la agroindustria.

 Otros grupos de expertos abogan por reforestar tierras de cultivo marginales, lo cual ineludiblemente genera mermar la extensión de las tierras para la producción agraria, por pobres que sean. Y este hecho podría resultar ser dramático en naciones y regiones pobres que apenas disponen de suelos francamente fértiles a la par que se les secuestran vía acaparamiento de tierras, para implantar allí los modos insustentables y criminales de la agroindustria que permitan satisfacer las necesidades alimentarias de los países todopoderosos.

 En los países ricos, la mayor parte de los ciudadanos apuestan por mejorar la agricultura, frenar y, si es posible,  paliar el deterioro ambiental. No obtante, unos grupos de expertos abogan por la reforestación y otros por la extensión de la agricultura con prácticas ecológicas, posturas a todas luces incompatibles! Cabría, mentar que, hoy por hoy, reforestar en los ambientes mediterráneos, sin otras muchas medidas complementarias, conllevaría un incremento en la frecuencia y aumento de la intensidad de los incendios forestales, emitiéndose más gases que los que se pretendían secuestrar. Reiteramos que no hay “baritas mágicas” y cada espacio geográfico requiere unas medidas idiosincrásicas a sus características.   En lo que concierne a la agricultura ecológica también muchos sabios ponen obstáculos. Otro grupo de expertos es de la opinión de que, como su productividad es menor, habría que ampliar el área de cultivo. Y en Europa no es posible. Empero, en cualquier caso, y a pesar de esas prácticas ecológicas, se emitirían más gases de invernadero por cuanto habría que importar alimentos de terceros países que se mantendrían bajo el dominio de la agricultura industrial, teniendo en cuenta, transportes, embalajes, etc.  Sin embargo, se trata de una generalización grosera y burda. Existen muchos tipos de agricultura ecológica, que no solo uno, y pueden mejorarse o adaptarse haciendo un uso razonable de las nuevas tecnologías y/o de algunas ancestrales. Habrá que esperar, pero no se puede ir de adivino, por muy sabios que se crean algunos.

 Otro asunto somos los propios ciudadanos. Todos nosotros somos muy sensibles al cambio climático, pero también a que mermen nuestros ingresos económicos y empeore nuestro bienestar. En la Unión Europea (UE), muchos países comienzan a tomar medidas para fomentar una producción agraria ecológicamente sustentable, con menos pesticidas, fertilizantes, etc. A penas han comenzado a implementarse, los granjeros de muchos países han comenzado a lanzarse a las ciudades con sus maquinarias para llevar a cabo manifestaciones de protesta, ya que alegan que sus ingresos decrecerían. Y todo cuando acabamos de comenzar a adoptar medidas aún muy tibias, prácticamente testimoniales. Miren ustedes, una cuestión es luchas contra las gravísimas desigualdades sociales que azotan a los ciudadanos y otra bien distinta, invertir/ sustraer “algo” de las ganancias de los que viven cómodamente con vistas a invertirla en el futuro para que sus hijos no perezcan a causa de las acciones/inacciones de sus progenitores.  Todos queremos un mundo sustentable, pero no acosta de nuestro bienestar, y cuanto más rico es uno tanto más se indigna. Lamentable.

 Pero obviamente todas esas sesudas cábalas de los que se autodenominan sabios, a las que no hay que prestar demasiada atención y menos aún valor, ya que no dejan de ser más que cantos de sirena descarriadas. Los expertos de diferentes disciplinas aportan su granito de arena, empero el entramado geopolítico y geoeconómico que nos ha conducido  esta  lamentable situación, no se arregla parte por parte, infinitesimalmente. En un sistema el todo es más que las sumas de las partes. Si no se cambia de modelo económico y formas de vida nada servirá para nada. Y obviamente los que ostentan el poder, los que se han enriquecido con la dictadura financiera que padecemos van a oponer toda la resistencia posible, ante la que poco podemos hacer los ciudadanos de a pie. El cambio climático es un síntoma, que no la causa, de que estemos matando a la gallina de los huevos de oro.  El problema es mucho más serio: ¿Por qué Decir Cambio Climático y no Degradación Ambiental?. Y a nivel social podría alegarse lo mismo. Existe alimentos, actualmente, como para solventar, hoy por hoy, la soberanía alimentaria. Empero no se hace. Estoy de acuerdo con evitar el enorme despilfarro de comida de loa países desarrollados. Pero no nos equivoquemos, una pequeña parte es culpa del ciudadano, aunque en su inmensa mayoría procede de la irresponsabilidad los que nos han impuesto, sí o sí, este modo de vida en una sociedad suciamente insustentable.

 Y como colofón todo debe parecer que cambia, para que todo siga igual”. La estrategia de mercado, habla sin parar de lo renovable, reciclable, sustentable, etc. Pero esos vocablos bajo el imperio de la tecnociencia se han convertido en un monumental negocio, aderezado de numerosos fraudes y cachivaches inútiles. Se trata de cambiar de autos, acondicionar viviendas, electrodomésticos, electricidad etc., etc., y todo para que las empresas sigan manteniendo sustanciosos beneficios.

 Sin embargo la tragedia se ahonda ya que muchos Gobiernos no están dispuestos a dar el gran salto hacia una nueva economía. Cuando escribo estas líneas ni USA, ni Rusia, ni China se encuentran dispuestas a aceptar lo que debía ser inevitable, torpedeando cualquier intento de llegar a verdaderos acuerdos que sean ratificados y cumplidos por todos los países de la ONU. Siguen campando en el mercado global, arrasando lo que sea necesario sin un más mínimo respeto por los derechos humanos. Eso sí, en lo concerniente a obligarnos a ser veganos, todos parece seguir el mismo guion, nos guste o no, aunque también pueden surgir obstáculos que ya barrunto.

 En gran parte del documento que abajo os muestro, se espetan obviedades (acaban de descubrir que estamos quemando los bosques y selvas del planeta). ¡Primicia mundial! Y Yodo esto aparece en una de las mejores revistas del mundo, ¿o eso dicen!. Porque  en mi opinión y posiblemente a vuestra consideración……… ¡Utilizan los modelitos climáticos cuyas predicciones suelen fallar, y unos cuantos tipos de gestión del suelo, cando en realidad existen miles.  ¡Mamma mía!.

 ¿Para qué sirve tanto hablar del cambio climático?. Bajo las actuales condiciones geopolíticas y geoeconómicas, con el respaldo del banco Mundial y el FMI, nuestra sociedad va hacia el naufragio que engullirá toda nuestra civilización. Por mucho que pienso no vislumbro salida alguna. ¡No tenemos remedio!.

Juan José Ibáñez

 Continúa……..

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Agricultura Intensiva y Pandemias

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Agricultura Intensiva y Pandemias. Foto: Colaje Imágenes Google

 ¡Que pereza!, ¡Qué preocupación!, ¡Qué indignación!. La Pandemia Covid-19 nos ha dado un buen revolcón a todos, ya seamos ciudadanos, instituciones, economía, y un largo etc. De todas ellas no se cual es peor. Ya abundaré algún día, por cuanto que ante la bobalización de nuestro sistema socioeconómico, los ciudadanos estamos respondiendo con otra del mismo calibre, aunque algunos, no pueden decir lo mismo ante la falta de medios y las mil y una penurias arrastradas desde siembre.  ¡Qué indignación!. Pero a lo que vamos, ya que atónito desde hace meses que apenas escribo un post aunque mis “reservas” podrían permitir que lo hiciera durante un año más, sin teclear en el PC.

Y ayer, 16 de Agosto de 2020, en Madrid se manifestaron los negacionistas de lo evidente, de lo certero. No hay más ciegos que los que no quiere ver y sordos que los que no desean escuchar. ¿Racionalidad y sentido común?. Adiós, ante el miedo y teoría conspiranoicas. Yo solo me creo lo ue personalmente me interesa. Así va el mundo. ¡Somos un vergüenza!

Cuando ocurren este tipo de terremotos, causados por nuestra incuestionable estulticia, casi todos temblamos, menos los mequetrefes del botellón y la juerga, que son tan tontos como para creer que ¡esto no va con ellos!. ¡Ya pagareis las consecuencias, ya!, cuando vuestros parientes no tengan dinero para pagar vuestras peligrosas juerguistas. Vivo en el centro de Madrid y no puedo dar crédito ante la insensatez y falta de cerebro de muchos conciudadanos, aunque en especial los jóvenes. Insensatamente están tornando su futuro en ruina.

Parece ser que los científicos tampoco nos quedamos cortos. Ante este Pandemia, como cuando ocurrió la del SIDA, todo advenedizo se lanza a publicar.  ¿Y si no tiene datos?. ¡No pasa nada!. Existen dos posibilidades: (i) ensamblar un modelito predictivo y vaticinar, lo que casi con toda seguridad no va ocurrir y (ii) especular (ellos dirían las reflexiones de los sabios) sobre el futuro de cualquier cosa en la era post-pandémica. ¡Reitero!: ¡Cualquier cosa!. Eso sí, si perteneces a una institución reputada, hasta las revistas de mayor prestigio, te abren el corredor de una autopista sin peaje. La nota de prensa que os ofrecemos hoy, traducida al español-castellano, es producto de un artículo previo publicado en Nature. ¿Y qué nos dice?. ¡Nada de nada, que no sea ya archiconocido!, obviedades, una detrás de otra. Desde el principio de la Pandemia, numerosos investigadores denunciaron que la causa profunda del actual estropicio que se encuentra  generando ese pequeño bichito al que denominamos amigablemente SARS-CoV-2, resultaba ser la depredación por parte de la antroposfera sobre la ya maltratada biosfera y su biodiversidad.  Empero ante la “insostenibilidad” de la dictadura financiera que nos domina, el cambio climático, degradación ambiental, contaminación masiva de todos los recursos naturales, así  como los problemas de todo tipo que tales desmanes generan la salud pública de la población humana, las mentadas campanadas de alarma vienen repicando sin cesar,  al menos durante la última década. Incluso la Propia Organización mundial de la salud –OMS- tiene una página Web sobre zoonosis y medio ambiente. Zoonosis: “Se dice de cualquier enfermedad propia de los animales que incidentalmente puede comunicarse a las personas.”. Y de eso va la noticia, que tan solo adolece de un pequeño defecto. Lo han dicho hasta las musarañas con bastante antelación. Tampoco debemos olvidar que soslaya otros factores, al incidir esencialmente en la agricultura.

Necesitamos ser más respetuosos con el medio ambiente, abandonar la agricultura industrial y en especial esa intensísima interacción, en espacios pequeños, entre animales y seres humanos.

 Hoy os ofrecemos una noticia que lleva por título “La agricultura intensiva aumenta el riesgo de pandemia”. Es decir defiende que o somos más respetuosos con la biosfera, o destruiremos nuestro hábitat global. ¡Trivialidad ecológica!. Sin embargo, al menos este susto, o tragedia a escala global (a saber cuales terminan siendo las consecuencias, sin fallar “atinadamente” como resultado de apelar a modelitos de simulación”) sirva para reforzar que, o giramos actuando en consecuencia, o la biosfera nos volteará como si fuéramos muñecos de peluche.

Empero si comemos insaciablemente y seguimos destruyendo tierras marginales para su puesta en cultivo, ya que suelos fértiles no quedan, ¿Qué se puede hacer?. Y aquí la nota de prensa no nos dice nada. De hecho da lugar a pensar que o nos acogemos a dietas estrictamente hipocalóricas hasta que nos quedemos famélicos, y de este modo logremos retrasar algún tiempo la agonía, o….. ¿Qué?. Y resulta ser justamente este ¿Qué?, el que me causa una honda preocupación.  Tenemos dos, tres, cuatro, cinco…… problemas por resolver, antes de empezar. Superpoblación, inasumibles desigualdades sociales (nacionales e internacionales) en el reparto de la riqueza, una dictadura financiera que debemos hacer desaparecer, por cuanto atesora el control de todo lo que ocurre, ya que cualquier cosa es convertible en sus desquiciadas mentes como “un modelo de negocio” que reclama “emprendimiento” y bla, bla, bla.

Pues bien, ante este tipo de artículos, todos ofrecen alternativas, todos creer tener en sus mentes el santo Grial. Y aquí los defensores de primero la tecnología ( tener dinero para adquirirla. Por supuesto) y luego “de todo lo demás” pueden frotarse las manos, volviendo las supuestas buenas intenciones del artículo, en una especie de virus infeccioso que actuaría a modo de bomba de relojería contra la sociedad. Veamos, sin ser exhaustivos.

“La evolución de los cultivos puede seguirse mediante al arsenal de sensores remotos que “atesoramos”.  Los jornaleros que recogen las cosechas, serán reemplazados por ingenios robóticos apoyados por una agricultura inteligente repleta de instrumentación, y que a la postre generará menos puestos de trabajo y como corolario más pobreza en el mundo. ¿Y si se extinguen las abejas y otros vitales polinizadores de nuestras especies cultivadas? ¡No preocupéis! Varias multinacionales están al acecho de crear diminutos drones que las reemplacen.  Y así podríamos seguir “ad neuseam”. Empero, entonces que hacemos los humanos corrientes?. Caben varias alternativas como (i) fallecer por el coronavirus, (ii) seguir confinados ¿¿?? (iii) o ser emprendedores ¿?.  Estas son las cuestiones que pueden desprenderse desde este inocuo y insustancial artículo.

Empero como defendemos la agricultura ecológica, abajo os dejo una tormenta de noticias que la FAO ha publicado y recopilado para añadirla al Internet FAO COVID-19 website. Nadie quiere quedarse atrás de a la hora de manifestarse como seriamente preocupados. Dicho de otro modo, el giro agroecológico puede tornarse en un juego de malabarismos tecnológicos propios de la tecnociencia que nos ha conducido hasta aquí.

Hoy si tenéis material en abundancia sobre el COVID y la agricultura, gracias a la FAO.  Empero recordar que las epidemias zoonoticas han existido como un azote para la humanidad, desde siempre, como ya os comenté en otros post. Lo único que hemos logrado demostrar a los espectros de nuestros antepasados, es que no se trata de tecnología, ya que lo estamos haciendo igual o peor que en pandemias precedentes de la misma guisa que acaecieron siglos tras, cuando ni se sabía lo que era un microbio.

Uff ¡Qué pereza!. ¡Cuanto me ha costado”, no decir nada.

Juan José Ibáñez

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Pandemias y Literatura Científica en Tiempos de Crisis

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Esta es una gran oportunidad o ya sabes (publica o perece). Fuente: Colaje Imágenes Google

 

¿Qué miras en la pantalla?

Una curva exponencial

¿La del crecimiento de la Pandemia?

No, la del número de papers publicados sobre el COVID- 19 desque que comenzó la pandemia.

Pues se parecen mucho

Efectivamente ambas son exponenciales

Tan rápido se investiga?

Bueno pues…… mejor me callo.

Me lamento ahora, pero posiblemente dentro de unos meses, ya no serán tales, sino quejidos desesperados, desgarradores, furiosos, etc., Y de eso estoy seguro. Si en algo se asemeja el crecimiento exponencial de una pandemia en sus fases iniciales resulta ser justamente el número de artículos científicos que se escriben sobre ella ¡científicamente comprobado!, como podréis leer más abajo. Se trata de un nicho vacío, y todo estúpido que se crea Indiana Jones, en busca de fama y gloría, intentará hacerse un hueco en una galería de la fama tan efímera como patética: “ser de los primeros en publicar sobre el tema”. Esperemos que la Pandemia clínica pronto comience a controlarse, empero la que afecta al número de paupérrimos estudios aparecidos en las publicaciones que salen a la luz por los medios que sea, tardará mucho más en alcanzar la meseta para luego declinar, a no ser que algún científico brillante encuentre rápidamente una maravillosa vacuna o un fármaco que corte las ansias coloniales del COVID-19.

Consuelo Ibáñez, epidemióloga, la hermana lamentablemente fallecida de este bloguero, que ocupó durante varios años la máxima autoridad técnica (es decir no elegida políticamente) en materia de emergencias epidemiológicas de la Comunidad de Madrid, terminaba hastiada tras cada brote epidemiológico importante, y especialmente si tenía calado internacional. Ella me comentaba la enorme cantidad de arribistas y artículos basura que aparecían en el escaparate de la ciencia médica. Encontrar una contribución relevante era como buscar una aguja en un pajar. Empero las TICs ¡avanzan que es una barbaridad!, con todo tipo de plataformas digitales y utensilios para alzar tu voz e intentar aparentar que aportas algo a la materia. Y así se ha terminado por generar una Torre de Babel. Tales progresos tecnológicos han dado lugar a convertir un tema concreto de moda en un inmenso vertedero de basura en Internet. Y así los mediocres intentan medrar a toda costa, pase lo que pase, y que no se les ponga nadie de por medio porque (…). Unos artículos no aportarán nada, la mayoría serán considerados inmensamente malos y quizás alguno pueda ser interesante y va y se me escapa. ¡porca miseria! Tan solo en el portal científico Pubmed, si uno de esos que son considerados prestigiosos, aparecen publicados en dos meses más de 8.000 artículos acerca del COVID-19 a 8 de junio de 2020, según JAL (ver abajo). Si Consuelo hubiera podido continuar en su más que popular bitácora  Salud Pública y Algo más, seguro que os ibais a divertir, aunque era mucho más prudente y educada que yo. Siento vergüenza ajena ante tan lamentable espectáculo; hoguera de vanidades que terminarán frustradas, como todas las precedentes.  No obstante cabe recordar que, actualmente y sobre este asunto, se ofrecen ingentes cantidades de dinero, proyectos, becarios e infraestructuras a todos aquellos que ya ostentan algún poder, tengan influencias, y por qué no, quizás alguna idea más que interesante. Otra cuestión es quien se lleva el gato al agua. ¡La batalla ha comenzado!. Codazos, empujones, zancadillas, y lo que sea necesario. Primero la “pasta” y luego ya veremos…..

Abajo os dejo unos cuantos enlaces y breves comentarios al respecto sobre esa tenebrosa mancha negra que sobrevuela nuestras cabezas y penetra en los pulmones. Efectivamente, otros colegas también se lamentan, en esta era de la imagen, de que la calidad de los contenidos científicos sea relegada a un segundo plano. Empero varios de ellos también resultan ser parte del problema, que no de la solución, ya que reprochándole sus respectivos comportamientos socavan una ciénaga aún más profunda a todos aquellos que desean estar ¡bien informados!. Tarea titánica en esos momentos. Algunos sacerdotes de la ciencia, sí esos ultra-ortodoxos a los que les va muy bien con el sistema actual, se desgarran las sotanas alegando que no se han hecho buenas revisiones por pares. Y efectivamente es así, no lo discuto. Sin embargo, las editoriales de reputación y sus responsables, son en gran medida tan culpables como los autores de esos trabajos, por mucho que se achaque a revistas depredadoras, ya que tan depredadoras son unas como otras. Al final lo importante es obtener pingues beneficios, que no otra cosa, es decir que se pague por leer lo que publican sobre un tema que tiene en vilo a la humanidad. Y como los investigadores tienen que estar bien documentados, el dinero lo recaudarán a raudales. Los plumillas, que dicen dedicarse a la divulgación científica, poco versados en estos menesteres, por lo general, se hacen eco de lo que leen y les comentan los afamados sacerdotes El establishment) , metiendo la pata y ¡más madera!. Da igual lo que escriban, si dan con un buen titular (…) el público entra al trapo.

Empero ante crisis de la magnitud del COVID-19, y sus repercusiones sobre la salud de ciudadanía, además de la economía (que es lo que más preocupa a una buena parte de nuestros dirigentes), las televisiones, periódicos, y esos programas llamados de periodistas tertulianos, que en base a su ignorancia, mezclan churras con merinas, dan lugar e interminables y soporíferos debates, de los cuales, lo único que puedes  extraer, es confusión, caos, dolor de cabeza, o un siestecita en los brazos de Morfeo…….. Empero falta un elemento en la ecuación ¿sabéis cual es?. ¡Políticos!: horror, terror y pavor!. Por una vez y sin que sirva de precedente me adhiero a la perspectiva de JAL (ver abajo). Desde luego, si lo que pretenden hacernos creer que sus votantes no les importan nada, dan en el centro de la diana. Ellos al acoso y derribo del adversario político, con vistas a echarles a patadas del poner y para ello, ¡vale todo!. Pero a lo que vemos….. El nivel de los artículos científicos sobre la covid-19 ha sido decepcionante”, “Dos revistas médicas meten la pata”. Fijaros en estos dos titulares, ya que ninguno de ellos aborda el meollo de la cuestión, por cuanto ya han tomado partido, dirimiendo disputas y descalificando a muchos de sus colegas. En tiempos de COVID-19, estudios científicos sin revisar: las prisas están acelerando y viralizando los papers. Y ante tal marasmo de información la: Inteligencia artificial para los ‘papers’ de la COVID-19.

Ya es difícil dormir, e incluso ver la TV. El problema es que el ciudadano entienda si o si, que debe serguir unas normas, así como que en estos momentos, tal deber es la principal línea de defensa que tnemo: ¡está en manos de cada uno de nosotros! .Y debe hacer falta mucha creatividad porque no veo a una parte de mis conciudadanos muy dispuestos, tan solo hace falta que se pongan las mascarillas como piercings, o peor aún de taparrabos. Y es que hastía. No se trata de concienciación, sino e acoso o tortura.

Sin embargo, no se hablamos exclusivamente de la publicidad que observamos, o las peleas callejeras de los políticos. Cada día leo un par de horas la prensa científica (es decir noticias sobre artículos u otro material de interés en medio ambiente o ciencia general). Pues bien, antes me hastiaba ver siempre la la coletilla del cambio climático, se escribiera sobre lo que se escribiera, era la norma. En los últimos meses, obviamente la pandemia lo ha desplazado, aunque como los primeros son muy correosos, han elaborado un puente entre degradación ambiental, pérdida de biodiversidad y pandemias. Y no me parece mal, ya que pienso lo mismo.  No obstante una cuestión  es informar con vistas a hacer comprender  tal vinculación y otra muy distinta repetirla una y mil veces haciendo creer cada redactor a su público que es original.  Sin embargo hablamos de la punta del Iceberg. Si leo sobre investigación y tecnología aeroespacial espacial, etc. me habland de sus bondades  e interés contra la pandemia. Si leo sobre tal o cual tecnología de descontaminación, me hablan e sus bondades contra la pandemia, si leo sobre casi cualquier otra materia me hablan e sus bondades contra la pandemia. Francamente se me antoja un comportamiento decepcionante.

Os dejo con algún material de interés que nos informa,  no sobre el coronavirus, sino por aquello de “publica o perece”, aunque no tengas nada que aportar.  Consuelo, cuánta razón tenías.  Y ahora me voy a tomar una coronitas. ¿Por qué tengo hoy ese antojo si prefiero la cerveza tostada? ¿Vosotros lo sabéis? ¡Estoy hasta la coronilla! A pesar de que me preocupe al tema como al que más. No me extrañaría que el público arto de escuchar más de lo mismo una y mil veces, esté desconectando y…. a la postre este si sería un tema muy preocupante.

Y justamente antes de acabar el post recibo la siguente noticia. …. ¡Más Mdera! Pero atención porque esta es muy, muy interesante, didáctica y esclarecedora. La más informativa de todas. Leerla por favor.

El escándalo del #LancetGate y la hidroxicloroquina: una llamada de atención sobre las publicaciones científicas

Las dos revistas más prestigiosas en investigación médica del mundo han caído de forma simultánea en el mismo error y hecho mella en la reputación de la ciencia cuando más necesaria es

Juan José Ibáñez

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El suelo y el Medio Natural: Reflexiones desde la Universidad (Antonio López Lafuente)

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Antonio López Lafuente: Genio y Figura hasta la sepultura cuando llegue que todavía es muy pronto….

Otra vez me ha permitido Juanjo asomarme al balcón, ahora que por desgracia está de moda (Pandemia de Covid-19), de su bitácora para compartir con vosotros algunas reflexiones relacionadas con el suelo y el medio natural. Deseo empezar dándole las gracias por esta nueva incursión que espero sea de algún interés. 

 Los que nos dedicamos a la  actividad docente e investigación en la universidad nos  encontramos pasando momentos de confinamiento, como muchas personas dedicadas a otras profesiones, lo cual nos está permitiendo tener más tiempo libre como para poder plantearnos algunas reflexiones, en este caso, acerca de nuestro trabajo, a la vista de las numerosas dificultades que nos estamos encontrando.

 Los profesores de universidad, como así lo establece la ley, debemos cumplir con dos misiones básicamente: (i) participar en la investigación del país, a través de los proyectos financiados por los distintos organismos oficiales, también de empresas privadas, pero claramente en menor proporción, y (ii) ocuparnos de la docencia de los futuros egresados. Esta ha sido la biga que ha mantenido el fundamento de nuestra universidad a lo largo de la historia. 

 Esta doble función que lógicamente en sus principios no va a cambiar, si bien es posible que se vea modificada con nuevos planteamientos a partir por el surgimiento  de la pandemia del COVID-19. Durante el tiempo de confinamiento estamos aprendiendo a marchas forzadas que no podemos seguir con los modelos tradicionales ni de investigación ni de docencia. La pandemia nos está ayudando a recordar que la investigación o se hace y se financia para potenciar equipos multidisciplinares, o no tendrá sentido de ser, y la docencia, o se hace desde la integración, no solo de los estudiantes, sino también del conocimiento, con una participación expresa de las nuevas tecnologías, ono tendrá garantías de calidad. Estos dos planteamientos no son nuevos, forman parte del frontispicio de nuestra profesión, pero parece momento de recordarlos si queremos tener en el futuro un mejor control de las distintas amenazas a que el planeta, y en especial el ser humano, va a estar sometido.

 Otra de las cosas que ha dejado claro este confinamiento es que no estábamos preparados para asumir tareas que empezaban a ser utilizadas, y de las que se hablaba mucho, aunque se ha demostrado lo lejos que nos encontramos para poder utilizarlas con rigor, me refiero al teletrabajo, o trabajo a distancia. Ni las empresas, ni las instituciones, ni los ciudadanos, ni los medios de que disponíamos estaban preparados para realizar una labor eficaz. Es evidente que algunas empresas, sobre todo en áreas concretas, el mundo de las finanzas, el entrenamiento a través de la red, llevan haciendo un trabajo de implantación desde hace años, lo que les ha permitido avanzar en este momento a un ritmo mayor, y seguramente han cubierto mejor sus objetivos. Pero sectores como la salud, la educación, la cultura, la alimentación, entre otros, necesitan impulsar de forma rápida la digitalización de sus actividades si no quieren encontrarse desfasados en los próximos años.

 Otra cuestión que merece una reflexión profunda estriba en analizar el papel de los ciudadanos en el devenir de la pandemia. Su colaboración está siendo fundamental para superar la catástrofe, si no se hubiera entendido que sin su participación no sería posible salir, los tiempos para superarla hubieran sido muy superiores y con consecuencias los estragos mucho más trágicos. Con ello se ha puesto de manifiesto la importancia de entender que los problemas cuando adquieren carácter global, como es el caso de la pandemia generada por el COVID-19, o del cambio climático, del que se lleva hablando décadas, o lo que fue en su momento la crisis económica producida por la quiebra de Lehman Brothers, afectan a cada una de las personas y es imprescindible la concienciación colectiva para superarlos.

 Ante esta concienciación de los grandes problemas a nivel planetario afecta a todos los ámbitos del conocimiento, es necesario que asumamos cada uno de nosotros muchos de los planteamientos que la ciencia está haciendo sobre diversos campos. Me centrare a partir de aquí en el suelo, que es lo que yo enseño en la universidad, y principal objetivo de esta bitácora.

 La erosión, la desertificación, la contaminación química, el cambio de uso, la perdida de materia orgánica, la permanente disminución de la biodiversidad, los cambios en los ciclos del carbono y el fosforo, en una palabra, la degradación del suelo, está alterando sus servicios ecosistémicos, tanto los que afectan a los sistemas biológicos y relacionados con el agua, como los vinculados con sus aspectos sociales y económicos. Estos hechos se llevan denunciando por parte de la comunidad científica desde hace años, y seguimos predicando en el desierto. Los suelos se siguen degradando, la perdida de superficie cultivable aumenta constantemente, lo que incide en los mercados económicos, en las hambrunas, en la migración, y esto se pone de manifiesto cada año con informes y planes estratégicos para evitarlo, que apenas se cumplen.

 Uno de los últimos intentos es la publicación de La Agenda 2030 que demanda el compromiso de los Estados para cumplir los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Esta Agenda fue adoptada en 2015 por la Asamblea General de Naciones Unidas y aprobada por los 193 miembros entre los que se encuentra España. El objetivo 15 es el dedicado a “vida de ecosistemas terrestres” donde se advierte de l imperiosa necesidad de: Gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad.

 En el apartado de DATOS, podemos leer: 2.600 millones de personas dependen directamente de la agricultura, pero el 52% de la tierra utilizada para la agricultura se ve moderada o severamente afectada por la degradación del suelo. La pérdida de tierras cultivables se estima entre el 30-35 veces la tasa histórica.

Debido a la sequía y la desertificación, se pierden 12 millones de hectáreas cada año (23 hectáreas por minuto). En un año, podrían haberse cultivado 20 millones de toneladas de grano. El 74% de los pobres están directamente afectados por la degradación de la tierra a nivel mundial.

 Pero la degradación del suelo no afecta solo a los sistemas productivos, que ya sería suficiente, sino que también  genera la destrucción de los ecosistemas terrestres y tiene una incidencia muy importante en la salud de las personas.

La llegada al suelo de productos químicos procedentes de las actividades antrópicas, ocasiona daños de los que en muchos casos no se conoce cuál es su verdadero alcance, propiciando de paso que nos hagamos preguntas que necesitan una urgente respuesta porque de ellas va a depender la salud de muchas personas:

  1. No conocemos las complejas interacciones que tienen lugar entre las especies químicas del suelo.
  2. No se conocen los nuevos xenobióticos que están apareciendo en el suelo producto de reacciones orgánicas.
  3. No se conoce como afecta el cambio climático a muchas especies de microorganismos del suelo.
  4. No se conoce como afecta a los microorganismos la llegada de medicamentos (contaminantes emergentes).

Son muchos los planteamientos y muchas las incógnitas que surgen cuando hablamos del sistema suelo, pero hoy día, en nuestro planeta la especie humana no pude sobrevivir sin los suelos. La inversión en equipos multidisciplinares, desde la ingeniería a la sociología, pasando por ciencias de la salud, es necesaria si queremos tener respuestas que realmente sirvan a los problemas de la población. En las aulas, cuando explicamos Edafología, deberemos hacerlo desde el concepto de integración, como lo define María Moliner en su diccionario de uso del español, “integrar es hacer un todo o conjunto con partes diversas”, si queremos que nuestros estudiantes entiendan lo que significa “funciones ecosistémicas del suelo”. Y la población debe entender que no podemos aportar soluciones reales y duraderas si no comprende que el suelo es mucho más que el soporte que nos sostiene.

 Quiero concluir diciendo que deberíamos extraer conclusiones positivas de esta pandemia, la catástrofe está siendo tan grande en todos los campos, sobre todo en el número de víctimas, que necesitamos confiar en que no volverá a suceder, y para ello debe ser el conocimiento y la investigación, quien aporte esa confianza, porque es lo único que nos puede salvar. Concluyo con una cita del físico Richard Fyenman, que recoge Olle Häggström, en su libroAquí hay dragones. Ciencia, tecnología y futuro de la humanidad”, que por cierto me recomendó Juanjo, transcribe: “La ciencia es lo que hemos aprendido sobre cómo evitar engañarnos a nosotros mismos

 Comentario del bloguero que espera/teme Antonio: Veamos Antonio López Lafuente. Cuando comenzamos la andadura en esta bitácora entramos a participar cuatro colegas como blogueros responsables. Poco a poco fueron siendo abducidos los restantes, dejando de participar por los motivos más variados y comprensibles.  Uno de ellos resulta ser mi entrañable amigo Antonio, que además de gran investigación y docente, ha resultado ser un magnifico gestor, ocupando cargos de garn relevancia en España. Antonio, no tienes porqué pedir permiso para nada. Esta es tu casa. Siempre serás bienvenido. Obviamente estos asertos no causan ningún temor. Empero y  si digo con más asiduidad por favor….. Ahí … ¿Antonio dónde estás?…. ¿Antonio dónde estás?…. Me temo que salió corriendo. ¡en fin!…… Mi ”gozo en un pozo 

 

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Científicos contra el conocimiento indígena y campesino

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Un aprendiz de etnoedafólogo y su hermana epidemióloga hablando con sus asesoras indígenas. No se entendieron bien ya que el ignorante investigador desconocía el quechua y pensaba que por aquellas tierras  todos sabían la lengua del imperio. ¡Santo Dios!. El imbécil soy yo. Foto atribuible a Juan José Ibáñez

 Al arqueólogo George Nicholas  público un artículo alabando el interés de aprovechar el conocimiento indígena y campesino en “The Conversation , reprendiéndolo después en Smithsonian Magazine. Sus opiniones, lamentablemente, causaron las iras de muchos lectores, por lo que seguidamente volvió a escribir la siguiente nota  (que abajo os reproduzco) en “The Conversation” (lo traduzco al español-castellano):Una alianza incómoda: el conocimiento tradicional indígena enriquece la ciencia”. Siento vergüenza. Lamento que los investigadores nos comportamos como una casta que cree estar en posesión de una verdad que no puede ser discutida por nadie ajeno a ella. Hablamos de una actitud intolerable, sectaria, mezquina y yo diría que hasta racista.  Y lo peor es que tal integrismo sigue aumentando en esta casta rebosante de arrogancia, intolerancia y ¿Por qué no decirlo?, de ignorancia. La ciencia no es una religión cuyas verdades deban ser consideradas sagradas, y sus practicantes oradores que se suben a un pulpito y arengan a los feligreses. Se trata de un conocimiento cambiante, que debiera ir progresando con el devenir del tiempo. No hay dogmas en ciencia, ya que atentan contra su propia esencia. Por ejemplo, hace poco más de una decaca, parte de nuestro material genético era considerado ADN basura”. Yo me reí en esta bitácora y (….) hubo polémica. ¡Pero yo escribo en un blog!, y no tiene importancia. Finalmente los comprobaron que de basura no tenía nada, sino que era imprescindible. Ahora bien que intenten cerrar la boca y se recrimine a la editorial por permitir ser atrevido, es digno de esa sacrosanta inquisición que ellos mismos dicen desertar y ser garantes de que aquél lamentable episodio de la historia no vuelva a ocurrir.  Pues bien, resulta ahora que parte de la casta se ha convertido en inquisidora. Mientras a algunos de nosotros nos entusiasma la sabiduría de nuestros antepasados, otros lo desprecian sin haberla analizado, ni siquiera leído. Pues bien en nuestro blog es unaPrima donna”, y por ello atesoramos una categoría (Etnoedafología y Conocimiento Campesino’ ) en la que ya hemos incluido algunos centenares de entradas sobre estos temas. Los pueblos que sobreviven durante siglos o miles de años explotando sus recursos naturales, y agropecuarios, no pueden hacerlo de forma insustentable. Su conocimiento es necesariamente empírico, ya que si no lo consiguen perecen. Más aún, nuestra sociedad moderna, con su tecnociencia, si puede dar lecciones de “como no hacer las cosas mal”, ya que hemos devastado gran parte del planeta en unos 30-40 años. Pero no hay mayor ceguera que la de aquellos que no quiere ver, sordera de los que no desean escuchar, y estupidez de los que no practican el pensamiento crítico.  Fijaros las frases que le espetaron por un artículo en la que se defendía el interés de estudiar y evaluar el mentado tipo de conocimientos: (i) Creo que el Smithsonian no debería haber publicado un artículo posmodernista y anticientífico tan extremo“; (ii)Este fue un artículo asombrosamente malo que un buen editor de ciencia debería haber bloqueado. El autor tiene un claro conocimiento de su campo, pero carece de una comprensión clara del método científico … una serie de comentarios en contra de la ciencia y posmodernidad se han transmitido como hecho …; (iii) Sin la innecesaria anti-ciencia hubiera sido un buen artículo” y (iv)El Smithsonian ha pasado la nueva era y la anti-ciencia, la Izquierda regresiva aparentemente está prosperando allí …”

Cabría argumentar que (i) Son ellos los que no conocen “nada” del método científico; (ii) y que la anti-ciencia más peligrosa la lideran aquellos que dicen defender la ortodoxia, por cuanto la filosofía, sociología e historia de la ciencia, han constado que la buena ciencia es en su inmensa mayoría transgresiva. Pero hay más, ya que pretenden censurar las publicaciones de los que no piensan como ellos.  De ciencia solo pueden hablar los científicos, pero además exclusivamente si son ultra-ortodoxos. Más que un colectivo de sabios, como les gusta que les llamen, se comportan como una secta religiosa de la peor calaña. Si un biólogo evolutivo no se adhiere al darvinismo, es calificado de negacioncita. Si un investigador considera que el clima se está calentando, pero duda de la predicciones de los modelos de circulación general… ¿es tachado de…?. ¡Como no!. ¡Negacioncita!. Es decir se comportan como esos políticos que a pesar de observar día a día como   sus recetas políticas y económicas se traducen en un incremento de la pobreza y desigualdades, llaman populistas a todos aquellos que osan hacer propuestas alternativas. ¡Repugnante!. Empero  George Nicholas, sabe defenderse solito. Os animo a que leáis su réplica contra la intolerancia inherente a esos sabios “sabiondos”. ¡la conjura de los necios!. 

Os dejo ya con la nota de prensa de George que no tiene desperdicio, siendo además muy educado.

 

Juan José Ibáñez (la izquierda regresiva anti-científica) según algunos integristas de la tecnociencia

 Continua…….. (más…)

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Epidemias, Coronavirus, Ruta de la Seda y Globalización (1/2) (Lecciones de la Historia)

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Ruta de la seda y Coronavirus SARS-CoV-2. Fuente Colaje Imágenes Google

Echo en falta a mi querida hermana, Consuelo Ibáñez, sí aquella epidemióloga fallecida el 31 de diciembre de 2017 y que era la administradora del blog “Salud Pública y Algo Más”. Hoy le dedico este post. Ahora estaría trabajando desenfrenadamente desde su puesto como tal en la Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid y en la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica. Personalmente, mi problema no estriba tanto en el temor al efecto corporal del mentado coronavirus como en contraerlo, dado que soy “virulentamente” alérgico a diversos fármacos, y entre ellos antibióticos. Ella cuidaba mucho para que no me inyectaran retrovirales, ya que el remedio podía ser trágicamente peor que la enfermedad. De hecho me salvó la vida en dos ocasiones. Así pues, escribir sobre un tema de esta guisa que, además aterrar a todo el mundo me genera más que pánico, no me ha resultado nada fácil……  Eso sí es el primero de una serie de dos. ¡Va por ti, hermanita del alma!.

El diez de febrero de este año (2020) impartí una charla en el Ateneo de Madrid, es decir no hará aún un mes (a la hora de redactar este post) de la alarma vírica SARS-CoV-2, sobre” “Cambio climático y erosión del suelo”. Durante la tertulia posterior, derivé mis comentarios hacia los males de esta dictadura financiera que padecemos, comentando algo así comocuando la humanidad tropieza una y otra vez en este tipo de tesituras, suelen ser las guerras, y más aún las epidemias las que vuelven a ponernos en nuestro sitio: toquemos madera” . ¡Válgame Dios, con el profeta de las narices!. Y es que no aprendemos ni de los errores previos, ni de los ajenos, ni de aquellos que ocurrieron hace unos pocos años (ver los comentarios debajo de Adolfo García Sastre, uno de los virólogos más reconocidos del mundo), y menos aún de los de tiempos más remotos, a pesar de que hoy nos muestran “una verdad incómoda”, más aún  que la del cambio climático. Obviamente, este post no versará sobre el SARS-CoV-2, ya que soy profano en la materia. Simplemente los datos históricos que ofrecemos deben ser motivo de una profunda reflexión. Estos darán paso a otra entrega, en que relacionaremos pandemias, globalización, viralidad, complejidad, y otros aspectos que constatan la enorme fragilidad y vulnerabilidad de la sociedad actual y su cacareada conectividad.

Tras ir observando la exponencial expansión del SARS-CoV-2 alrededor de todo el mundo en mapas, recordé algunos episodios del pasado que, por sorprendentes que parezcan, son historias pertinentes, hoy más que nunca. ¿Saben ustedes que fue/es la Ruta de la seda?. ¿Recuerdan la legendaria figura mitológica de Marco Polo?. Desde hace milenios han existido relaciones comerciales entre China y occidente. Sin embargo, con el tiempo se acrecentaron gracias a la intensa actividad comercial de las pequeñas “Ciudades-estado italianas” en el medievo. De oriente trajimos a Europa la pólvora, la imprenta y otras tecnologías que ayudaron al progreso del “viejo continente”. Empero  también otros “sujetos” no tan deseados, como vamos a recordar. Los trayectos entre ambos espacios geográficos son hoy conocidos por la Ruta de la seda. De hecho, en junio de 2014, la Unesco eligió un tramo de la Ruta de la Seda como Patrimonio de la Humanidad. ¿Para bien o para mal? En aquella ruta que transcurría entre otros países por  China, Persia (Irán y más), Turquía e Italia, tocando otros del norte de áfrica, como Egipto, para ramificarse después  hacia el oeste y el norte de Europa. El Imperio mongol también resultó ser una cultura clave, hoy bajo el ¿protectorado? Chino.

Pueden comprobar los lectores que han sido precisamente varios de estos  países  y territorios (exceptuando a los turcos, a falta de datos fehacientes) en donde comenzaron a aflorar por primer vez los brotes más intensos  del nuevo coronavirus, SARS-CoV-2. En aquellos tiempos medievales,  la “Ruta”  resultó ser a la postre, tamién otra de la muerte y desolación, que no un sendero “nada luminoso” por el que transitaron numerosas enfermedades zoonoticas o zoonosis.

La historia puede contarse de maneras dispares, que a veces se antojan contrapuestas. Veamos lo que dice Wikipedia acerca del legendario explorador y comerciante previamente mencionado, es decir: Marco Polo (Venecia, 1254-ib.,1324) “La Ruta de la Seda representa un temprano fenómeno de integración política y cultural debido al comercio interregional. En su apogeo, sostuvo una cultura internacional que enlazaba a grupos tan diversos como los magiares, armenios y chinos. La ruta experimentó períodos principales de popularidad y actividad en diferentes épocas y en diferentes puntos a lo largo de su longitud hacia el oeste:…”. Y así la peste negra y/o peste bubónica, y otras delicatesen para nuestra salud diezmaron la población Europea en decenas de millones de personas, que traducidas a la densidad demográfica actual vendrían a equivaler a cientos, de millones de seres humnos, en esos territorios. Lean por ejemplo la siguiente noticia: “La peste bubónica y su relación con la ruta de la seda”, o esta que nos habla de otras infecciones: El misterio genético de la enfermedad de la Ruta de la Seda…. Se trata de otro punto de vista histórico. ¿Verdad?. De hecho aquellas pandemias “en el contexto del mundo clásico conocido, cambiaron temporalmente tanto la historia como la economía y el paisaje. Tras ellas, la revegetación natural roía muchos espacios geográficos antiguamente cultivados, y los bosques volvieron a invadir parte del terreno perdido frente a los cultivos. La calidad de vida de los supervivientes mejoraba sustancialmente, hasta la próxima pandemia.  Obviamente Latinoamérica quedó al margen (hasta donde sabemos, ya que existen expertos que defienden que el Imperio Chino ya…).

Trágicamente, la colonización de América por parte de los europeos poco después, generó estragos, ya que muchos de aquellos viajantes, sin saberlo, lo hicieron inadvertidamente con esos pequeños asesinos en sus entrañas.  El Biólogo, biólogo Jared Diamond, experto en biodiversidad, publicó un fascinante libro titulado “Armas, Gérmenes y Acero” que se me antoja hoy de obligada lectura. Si bien la narración de Wikipedia, acerca de esta obra no repara demasiado a cerca del papel de los patógenos, al contrario que el autor, permitirme que rescate los siguientes fragmentos: “La convivencia estrecha con el ganado dio lugar, en las sociedades ganaderas, a la exposición a gérmenes de origen animal por parte del ser humano, y la mayor densidad demográfica produjo que estos gérmenes pudieran atacar a poblaciones humanas ocasionalmente, incluso adquiriendo el carácter de epidemias. Con el tiempo, las sociedades euroasiáticas llegaron a inmunizarse relativamente contra esos gérmenes. De hecho, fueron epidemias como la viruela, el sarampión, la tuberculosis, la gripe y otras, un factor decisivo en el dominio de los occidentales sobre poblaciones no expuestas con anterioridad a estos gérmenes y por tanto no inmunes, como los indígenas americanos antes de 1492”. Jared mantiene a lo largo del libro que las epidemias importadas han modelado la historia de la humanidad. Pero sigamos, por cuanto el pasado nos ofrece lecciones magistrales acerca de la estupidez humana. Debemos recordar que durante medievo se desconocía la existencia de los microbios, hablándose en el mejor de los casos de miasmas….. Las enfermedades viajaron por la Ruta de la Seda.

Recientemente podía leer en la prensa española titulares como el siguiente: “ Irán y China impulsan la Ruta de la Seda del siglo XXI”. ¡Vaya por Dios!, otra vez dos de los países más afectados a 10 de febrero de 2020 por ese virus que bloquea el mundo. Ahora bien, este título de otra nota de prensa nos puede dejarnos boquiabiertos: “ Wuhan la nueva ruta de la seda”, ya que fue redactado poco antes de la pandemia actual. Sí, Wuhan en donde comenzó a fraguarse la actual, epidemia de SARS-CoV-2. ¿Vaya coincidencia no? ¿Que abordan estos titulares sin saberlo?: pues ni más ni menos que, efectivamente, una ruta de la seda en ferrocarril, a la que algunos denominanPuente Terrestre Euroasiático”.

 He buscado en Internet algún escrito reciente sobre la relación casual del actual coronavirus y el mencionado trayecto de la cultura y muerte “euroasiática”. La citada conexión tan solo aparece mentada en escasísimos medios de comunicación de masas, como el New York Times, si bien no he logrado tener acceso a su contenido.

Les ruego que lean atentamente ahora la siguiente narración extraída de RTVE de un hecho del medievo que acabo de mentar: La peste negra afectó a las ciudades medievales en función de su importancia comercial (Las urbes centrales en la red de comunicaciones sufrieron más los efectos…… Hemos descubierto que las ciudades con una posición más central dentro de la red y las más conectadas eran más vulnerables a las enfermedades y sufrieron la plaga con mayor severidad. Además, también eran más propensas a que los brotes se repitiesen por causas externas”, explica el investigador del CSIC José María Gómez, de la Estación Experimental de Zonas Áridas……. La pandemia conocida como peste negra arrasó Europa entre 1346 y 1353 y acabó con entre el 30% y el 50% de la población. Su expansión ha estado históricamente asociada a las rutas comerciales. Originada en Asia Central, la enfermedad viajó hasta Occidente a través de la Ruta de la Seda y en 1343 llegó a la antigua ciudad de Caffa (actual Feodosia), en la península de Crimea. Desde ahí se propagó por Europa a través de las principales rutas comerciales y llegó a casi todas las poblaciones.  “Es una pandemia que tuvo lugar en un momento de la historia donde las comunicaciones eran frecuentes, lo que permite el análisis de redes, pero no tan intensa como en la actualidad, lo que permite desvelar los patrones con más claridad. Esta ventaja tiene asociada, sin embargo, la desventaja de no disponer de fuentes rigurosas sobre mortalidad”, añade el investigador del CSIC Miguel Verdú, del Centro de Investigaciones sobre Desertificación, centro mixto del CSIC y la Universidad de Valencia. )… Asimismo, el análisis señala que las ciudades situadas en regiones con mayor densidad de población dentro de la red se vieron más afectadas por la enfermedad que aquellas que se encontraban en zonas menos pobladas )”…. Pues bien, Wuham, Milán, Madrid, etc., son ciudades muy, pero que muy conectadas, por citar tan solo algunas de las Metrópolis más afectadas a día de hoy por el SARS-CoV-2.  No soy experto, y tampoco he sacado mucho provecho de la bibliografía (he leído varias conjeturas rivales pero a saber…) por lo que desconozco si se sabe a “ciencia cierta” si la peste bubónica y la peste negra fueron causadas por el mismo patógeno (sinónimas), originadas por agentes infecciosos distintos, o diferentes cepas de un mismo agente infeccioso,  que se sucedieron en el tiempo a modo de oleadas. En cualquier caso,  resultaron ser igualmente calamitosas: La peste septicémica, en la cual el contagio pasaba a la sangre, lo que se manifestaba en forma de visibles manchas oscuras en la piel –de ahí el nombre de «muerte negra»”. En la siguiente noticia se muestran como sinónimos, empero en otras páginas Web no: El origen de la peste en Europa: ¿el cambio climático?. He escogido esta última, con vistas a dejar constancia de que en la actualidad todo lo humano y divino es atribuido al cambio climático, cuando en realidad ….. la culpa fue del cha, cha, cha. Pero veamos esta otra narración: La Peste de Justiniano pudo haber sido peste bubónica: “Un estudio científico de la Universidad de Tubinga revela la existencia de un gran brote de peste bubónica anterior a la Peste Negra….. tras comparar más de 300 cepas actuales de Yersinia pestis, la bacteria que causa la peste bubónica, con antiguo ADN bacteriano aislado de víctimas de la Peste Negra (la devastadora pandemia de peste que afectó a Europa entre 1347 y 1351), un equipo dirigido por investigadores de la Universidad de Tubinga (Tübingen, en alemán) ha obtenido pruebas que sugieren que se produjo un brote de peste bubónica entre los siglos VIII y X d.C. Del estudio, publicado el pasado 28 de noviembre en la revista científica digital PLOS ONE, se desprenden serios indicios de que la Peste de Justiniano, una pandemia masiva a la que se considera en parte responsable del colapso del Imperio romano de Occidente, podría haber sido causada por la misma bacteria implicada en la Peste Negra

¿Es la Ruta de la Seda un ejemplo de globalización?También se propagaron en las rutas comerciales otras enfermedades, como el sarampión y la viruela”. Desde luego en el mundo clásico puede decirse que sí (…) Se ha venido creyendo que la viruela, una de las enfermedades víricas más devastadoras que han golpeado a la humanidad, apareció en poblaciones humanas hace miles de años, en el antiguo Egipto, la India y China” y algunos también señalan con el dedo a la Ruta de la seda, aunque otros expertos la descartan.

Vienen ahora a colación los fragmentos de algunos comentarios del virólogo Adolfo García Sastre, en la noticia titulada: El español que busca la vacuna del Covid-19 en EEUU: “No vamos a poder parar el virus” Se tratada de una entrevista.

El catedrático Adolfo García Sastre, uno de los virólogos españoles más reconocidos del mundo, cree que es inevitable que el coronavirus se convierta en endémico.

Pregunta: Saltarán otros virus de los murciélagos a los humanos?

Respuesta: Lo más triste de este episodio es que ya sabíamos que virus como el del SARS pueden ocasionar problemas, que hay una gran cantidad de virus parecidos en murciélagos y que las condiciones que fomentaron que SARS saltara a humanos no han cambiado. Con eso no quiero decir que se cierren los mercados de animales vivos, pero nadie controla si esos animales están infectados por algún virus parecido a SARS, que es lo que se debería hacer. Sabiendo que esto puede volver a ocurrir y que los virus que hay son muy parecidos a los del SARS, no se siguió trabajando en elaborar antivirales o vacunas, porque el SARS se acabó.

Incluso podríamos haber tenido una vacuna basada en SARS que funcionase ahora contra este nuevo coronavirus, porque son muy similares. Lo mismo pasa con los antivirales. Podíamos haber estado más preparados, sabíamos que esto podía pasar y lo que teníamos que hacer para mitigarlo.

En fin hasta aquí algunos comentarios sobre las lecciones de la historia que no hemos tenido en cuenta. En el siguiente post sobre el tema entraremos de lleno a explicitar las enseñanzas que el  SARS-CoV-2 nos ofrece sobre la fragilidad y vulnerabilidad de este mundo globalizado, con la  esperanza de que esta vez no genere un drama planetario, dado lo que sabemos de este coronavirus. ¿Se imaginan si hubiera sido otro aún más transmisible y patogénico?. En cualquier caso, ya podemos constatar numerosos puntos débiles, que demuestran como que el comercio y el tráfico de personas y mercancías a largas distancias acarrea, con el tiempo, tanto bienestar como miseria (léase globalización). La historia no puede ni debe olvidarse jamás.

Pido perdón por los posibles errores y ambigüedades, si bien reitero que no soy experto en epidemiologia. Sin embargo, también considero que los puntos centrales de esta entrega nos ofrecen pistas interesantes, pero especialmente motivos de reflexión acerca de una comunidad global, completamente conectada, bajo las directrices de la sociedad que nos ha tocado parecer.

Y añado estas dos noticias como botón de muestra de que cuando la ciudadanía deviene en una turba presa del pánico, los ciudadanos comenzamos en buena parte a ser responsables de su propagación: “300 presos fugados y seis muertos en motines en las cárceles italianas por las medidas contra el coronavirus” y “Coronavirus: El desabastecimiento llega a los supermercados británicos y españoles por supuesto, vaciados hoy mismo por una plebe histérica. Continuaremos con el tema en el siguiente post.

 Continuará.

Juan José Ibáñez

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¿Holocausto ambiental o Guerra mundial?

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Fuente: Colaje Google imágenes

 Si comparamos los datos de fallecimientos (por no hablar de enfermedades) que se encuentra causando la contaminación ambiental. Las cifras son aterradoras. Un cuarto (25%) de la población mundial fallece por este motivo. A esto le llamamos progreso.  ¿Verdad?. Si la medicina moderna se gasta miles o decenas de miles de millones de euros intentando salvar vidas, el progreso generado por la tecnociencia  posiblemente asesine aún más. Abajo os hago unos cálculos de los fallecidos en la I y II guerra mundial, comparándolos con los que a fecha de 2019 publica la ONU y la Organización mundial de la salud. ¡Esperpéntico!. En sesenta años hemos logrado que el relativo bienestar que disfruta una minoritaria parte de la población, se genere a costa de defunciones casi equivalentes a las que generó la II guerra mundial, en términos anuales: millones y millones.  Como ya os comentamos la gran tragedia que padecemos deriva del hecho de que somos tan incompetentes como para apuntar en una diana gigante y pegarle un tiro al suelo. El modelo económico que padecemos es el problema, la degradación ambiental el principal resultado, siendo el cambio climático un efecto colateral, Y no al revés. Y nuevamente, no lo asevero yo, sino la ONU, la OMS, etc. ¿Vale?. Reitero que abajo podéis entrar y leer en la galería del terror de todo este holocausto, con cifras, datos y comentarios. En consecuencia son el Banco Mundial y el FMI, los que con sus predicciones y propuestas, colaboran con la dictadura financiara arrastrándonos al precipicio.  

Seguidamente, os muestro otra nota de prensa que constata como en Europa, a pesar de lo que se ha venido divulgando, la paupérrima calidad del aire induce más mortalidad y morbilidad que el maldecido tabaquismo, sin que ello quiera decir que sea inocuo, ni mucho menos). He visto y oído en mi cuidad, a padres con sus bebés, sentados en la mesa de una cafetería al aire libre maldiciendo a un fumador próximo, mientras disfrutaban de aire mucho más  contaminado al lado de una vía peatonal repleta de tráfico. ¿Por qué bramaban?.  Sencillamente habían olido el humo de los fumadores que transitaban por las aceras, cuando sus retoños respiraban un aire aun peor, si cabe, repleto de esas mortíferas partículas a las que denominamos PM 2,5.  Sin embargo, nuestras autoridades sanitarias no advierten a tales ciudadanos de sus “malos hábitos”. ¿Por qué?. Simplemente el sector de la restauración pondría el grito en el cielo, alegando que las autoridades sanitarias les estaban arruinando sus negocios, y de paso poniendo en riesgo miles de puestos de trabajo. Vivimos en la época de la posverdad. Padeciendo una primavera silenciosa. Y está , según pasa el tiempo será aun peor, hasta que llegue a un punto en que……

Pues bien, como las cifras cantan y también las dos notas de prensa (una de ellas traducidas del inglés; al margen de los millones de muertos caudados por las dos guerras mundiales que añado también de Wikipedia), os dejo con ellos, más mudo que la citada y lúgubre primavera.  

Juan José Ibáñez

 Continúa……….

(más…)

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Sobre la Tecnociencia, la Filosofía del Conocimiento, el Constructivismo y La Teoría Actor-red

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¿Qué es la verdad Científica? Ya os he expuesto en varias ocasiones nuestra postura, que a la postre fue previamente avalada antaño por las últimas escuelas de la filosofía de la ciencia (como vimos en nuestro Curso Básico sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia, y más concretamente en varios post como este: La Verdad Científica Como Consenso) Si hay una verdad absoluta ahí fuera, se encuentra más allá de nuestro alcance. Eso sí, la ciencia intenta hacer retroceder, paso a paso, el muro de nuestra incalculable ignorancia. Empero muchos científicos profesan un amor incondicional a su objeto de estudio y no terminan de reconocerlo. ¡El amor es ciego! e ¡ignorante!, dicho sea de paso. A menudo, casi textualmente, he sido criticado en varias ocasiones por “ensañarme mucho con la ciencia, demasiado! ¡Se trata de una percepción rotundamente falsa! A título personal  tengo pasión por ella, lo que ocurre es que una cuestión es el interés/ pasión, y otra muy distinta pensar que “ella es perfecta”, como defienden muchos profesionales dedicados a la Filosofía del Conocimiento. Se trata de una escuela a la que denominamos constructivismo, muy importante desde hace tiempo y que sigue ganando adeptos, más aun desde que las ciencias cognitivas comenzarán a dinamitar desde el propio seno de la indagación científica cualquier atisbo de objetividad pura, tanto en nuestras mentes como en los productos que se derivan de ella. Nos estamos refiriendo pues a un constructo social. Abajo os dejo unos párrafos preliminares, extraídos de Wikipedia, acerca de estas ramas del saber. Fijaros que cuando os reproduzco unos escasos fragmentos del texto que expone la enciclopedia libre sobre filosofía del conociendo, lo hago desde su capítulo dedicado a la de la ciencia, para que no alberguéis la menor duda. 

Ruego al lector que se fije en el siguiente hecho: La tecnociencia incorpora parte de las humanidades y en especial las ciencias sociales al núcleo duro de su programa científico de Investigación, desde la perspectiva lakatosiana, sobre la que ya abundamos con varios post en nuestro “Curso Básico de Filosofía de la ciencia”. Se me antoja paradójico que un hecho deseable, lograra por fin entrar en el seno de las discusiones acerca de  la ciencia, usando un vehículo que considero intelectualmente muy obsceno como lo es la propia tecnociencia. Más aun, dado que esta última y los estudios sociales de la ciencia, al contrario que en la filosofía clásica sobre el tema, cambian de dirección al analizar cómo trabaja la ciencia, dejando en un segundo lugar su esencia de la indagación científica (como lo es por antonomasia el método científico en su mismo), la propia filosofía se “socializa” y “desacraliza” bajando también de su pedestal

Será a partir de ahora la praxis y los intereses que la condicionan los que aglutinarán los estudios acerca de que es la ciencia.  Y así el progreso de la ciencia no se cargará a “hombros de gigantes intelectuales”, sino que debatiremos acerca del poder, la avaricia, la codicia, la vanidad y otras cualidades lamentablemente muy humanas

Y estas líneas vienen a colación debido a la propia definición de Tecnociencia, ya que esta diluye lo natural de lo social, lo objetivo de lo subjetivo, etc. Extraje el siguiente fragmento de texto, que ya os comenté y sobre el que sigo abundando abajo, de un artículo, firmado por tres expertos, y entre ellos Xavier Echeverría: Todas las dicotomías (naturaleza/sociedad, sujeto/objeto, humano/no humano) son puestas en tela de juicio en un intento de superación de la ideología de la modernidad (…). Soslayando toda esa desiderata de modernidad, posmodernidad, etc., lo cierto es que las aludidas dicotomías son a menudo las peores de todas ellas, por lo menos cuando abordamos temas científicos:las antonimias”. En este sentido os recomiendo que leáis una interesante obra del pensador francés  de Jean-Marc Lévy-Leblond de la que hablamos en nuestro post: “El Discurso Científico, los Conceptos Contrarios”. Y reitero por enésima vez, no podemos seguir pensando que es posible asirse a alguna verdad absoluta.  Debemos aprender a vivir con la incertidumbre de nuestros progresos, científicos o culturales en general, siempre mejorables (Los Conceptos Científicos y sus Limitaciones: Vivir en la Incertidumbre).  Y si la ciencia es un constructo social, la antaño considerada nítida frontera entre la  filosofía y la sociología, se diluye paulatinamente. De aquí que la Tecnociencia, incluso para aquellos que tienen fe ciega en la misma (que son los poderes fácticos que la sustentan) suelen aceptar tal constructivismo sin más miramientos y reparos, y menos aún ascos en sus discursos.

Y quizás sea este uno de los aspectos de la Tecnociencia que menos dañino se me antoja. Me refiero al reconocimiento  del interés de romper esa invisible pero pertinaz frontera que separa las humanidades de las ciencias. Ya en 1959 C. P. Snow habló del daño generado por tal línea roja, tanto a los estudios transdisciplinares como al conocimiento humano en general. Necesitamos la convergencia de las dos culturas, pero no en la dirección que apuntan los ayatolas de la tecnociencia. 

Por otro lado, y como veréis en los fragmentos de texto que os expongo abajo, las Tesis sobre las que Echeverría se basó para el desarrollo de su propuesta de tecnociencia,  en primera instancia, no parecerían encajar adecuadamente con las que usaron Latour y callón a la hora de exponer la denominada Teoría Actor-Red. Sin embargo a la postre este notable filósofo, junto a González y Casanova (2004), intentaron, más que conciliarlas, demostrar que juntas estimulan mutuamente su potencialidad heurística. Y es por esta razón por lo que hemos preferido escoger este artículo a otros de igual calidad. 

Así pues, en este post intentamos relacionar la Tecnociencia, con la Filosofía del Conocimiento y la denominada Etnometodología.

Juan José Ibáñez

Continúa…….

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La guerra de las agriculturas: ¿Industrial o Ecológica?

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Ya os hemos comentado en mil y un post precedentes que, cuando los lobbies de presión industriales ven amenazados sus escandalosamente suculentos negocios, reaccionan con virulencia publicando artículos como los tres que vamos a mostrar hoy. En el momento de redactar esta nueva entrega (ha ya un año), las instituciones internacionales y algunos gobiernos luchas por erradicar, en la medida de lo posible, los pesticidas que matan a los insectos polinizadores del mundo (sobre los que se basa gran parte de la producción alimentaria mundial) y en especial los que han demostrado ser cancerígenos. Pues bien, aún siguen saliendo artículos y notas de prensa que cuestionan tal “hecho”, y los juicios contra las industrias que los comercializan, en los tribunales de justicia, se eternizan durante años e incluso décadas. Ahora pagamos la devastación, contaminación y muerte por el incremento de la producción del aceite de palma en las turberas de Indonesia destinados en buena parte a la elaboración de biocombustibles. ¿Biocombustibles?: ¿No es eso una actividad ecológica?.  Pues va a ser que… ni sí, ni no, sino que depende de cómo se lleve a cabo. Y en aquellos territorios entraron multinacionales a saco drenando turberas para poner la puesta en cultivo de la palma, palmita, palmera, generando lo que era previsible, al drenar los Histosoles: hambre, degradación ambiental, pérdida de biodiversidad, y un gravísimo impacto en la salud pública de la población.  Y podríamos seguir ad nauseam, mostrando mil y un ejemplo de sus triquiñuelas/corruptelas, científicas, tecnológicas, políticas, mediáticas y las que sean necesarias.

Pero vayamos directamente contra la argumentación tan retórica como nauseabunda de esta tanda de noticias antiecológicas, ya que los entrevistados que se oponen a tales conclusiones, entran al saco, soslayando lo más evidente: la estupidez lógica de su concatenación ¿ilógica? de razones, como para defender que la agricultura industrial es superior a la ecológica con vistas a hacer frente al abastecimiento de alimentos de la población, que evite hambrunas y garantice la soberanía alimentaria de todos los países y sus moradores.

Pues bien todo su entramado deductivo es fácilmente desmontable. Nadie cuestiona ya que la degradación ambiental de la agricultura industrial ha sido globalmente devastadora. Y no se trata de estudios concretos, o de ecologistas histéricos, sino de aseveraciones de la propia FAO, la UE, y otra plétora de Organismos Internacionales. Más aun la FAO y la UNEP han reconocido públicamente el fracaso de la agronomía intensiva a la hora de resolver los graves problemas alimentarios del planeta, induciendo de paso un aumento de la degradación ambiental, jamás visto hasta la fecha. Y por esta razón, que no por mero capricho, el mundo vuelve la vista a la agricultura ecológica.  Pues bien, ¿Cómo se puede defender ahora aserciones como la que da lugar al titular de la siguiente noticia?:  La agricultura intensiva es tan sostenible como la ecológica ¿¿??.

La conclusión razonada  a su desiderata sería palmaria: ¡No hay solución para nuestros males!. Por mucho que se ha intentado, seguiremos irremisiblemente caminando hacia la destrucción de nuestras civilizaciones y el deterioro irreversible de la biosfera. La respuesta no estribaría pues en esperar sentados a que una debacle tras otra vayan desmoronando unas y otra, ¿o sí?. De la lógica de las argumentaciones de estos tendenciosos o timoratos “expertos” debiera desprenderse que debemos poner freno al crecimiento demográfico y cambiar drásticamente nuestros sistemas socioeconómicos y políticos. Debemos esforzarnos en conseguir una estructura demográfica sostenible (pirámide por edades), entendiendo como tal “estable”, sin aumentos. Si la agricultura intensiva fuera tan sostenible como la ecológica, se desprendería que ninguna lo son en realidad, por lo que debemos seguir contaminando, degradando, matando de hambre, etc…… ¿Lo ven ustedes?. Sus conclusiones son simplemente maquiavélicamente tendenciosas.

Cierto es que se puede contraargumentar cada uno de sus asertos, empero haciéndolo así, los árboles no nos dejarían ver el bosque, ante tal plétora de su cadena de despropósitos lógicos.

Nadie puede negar que aún haga falta tiempo y financiación en materia de investigación y desarrollo, a la hora de lograr los frutos apetecidos de una nueva agricultura y ganadería ecológicas y rentables. La mayor parte de la financiación, hasta el momento, ha ido a parar a los investigadores que trabajan mano a mano del lado de la agricultura industrial. Ahora, reconocido por todos su fracaso, menos por supuesto el de estos cárteles del agronegocio, nos vemos obligados a retroceder sobre nuestros pasos y buscar otros caminos, con vistas a alcanzar una agricultura amigable con el medio ambiente y la salud humana. Defender que agricultura intensiva es tan sostenible como la ecológica, equivale a decirnos que estamos sentenciados, y como corolario: ¡para que nos vamos a molestar en invertir en temas tan exóticos e “intrascendentes” como la agricultura ecológica!.

Tan solo, como comentario adicional, señalar que la agricultura industrial y los hábitos despilfarradores de las sociedades del bienestar, a pesar de sus potentes agroindustrias, se han visto obligados a comprar y arrendar la tierra de los países pobres (el denominado acaparamiento de tierras), con vistas a producir los alimentos que demandan, hundiendo las seguridades alimentarias de los espacios geográficos en donde más la necesitan.  Todo ello ha ocurrido bajo el imperio de la agricultura industrial y sus benefactores lobbies empresariales. ¿Y ahora nos dicen que sin sus modos de proceder empeoraremos la situación?. Jajajajaja. Sobre los cometarios de la primera noticia acerca de los métodos de producción de arroz más de lo mismo, como detallaremos en otro post, o podéis sondear en Internet. Y así se pueden desmontar así todas sus divagaciones. Y me callo ante tanta estupidez, so pena que tuviera que redactar un libro. Os dejo pues con las noticias.

Juan José Ibáñez

Continua…….

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