‘Curso Básico sobre Filosofía de la Tecnociencia’

Epidemias, Viralidad, Globalización, Conectividad, Redes Complejas, Mundos Pequeños y Coronavirus (2/2) (Una Sociedad Intrínsecamente insustentable)

coronavirus-covid19-conectividad-mundos-pequenos

Conecting people”. Se trata de una frase que utilizada desde hace más de una década. Aparecía en los anuncios televisivos de algunas empresas tecnológicas con vistas a vender sus productos, augurándonos un mundo en el que todos estaríamos híper-conectados incesantemente y sin cortapisas. Pronto llegaron las pandemias virales por Internet infectando millones de dispositivos, por oleadas. Tal denominación se me antoja hoy casi profética (Los siete virus informáticos más dañinos de la historia; Ciberataque mundial: El ataque de ‘ransomware’ se extiende, etc. etc.). Lo que se solía ocultar, o al menos soslayar,  estribaba en que tal conectividad masiva atesora sus pros y sus contras).  Un grupo de personas u objetos que no interacción entre si no son un sistema ( en el cual el todo es “más, o al menos diferente, a la suma de las partes”). Tal aislamiento es inimaginable, ya que somos seres sociales. Sin embargo, a mayor conectividad, mayor dependencia, vulnerabilidad y riesgos, como los mentados ciberataques masivos. También solemos olvidar que cuando aumenta la interdependencia entre los elementos de un sistema, se pierdan grados de libertad, como dirían los expertos (aunque no sea necesario entender tal hecho en términos probabilísticos). Deseábamos ser libres a la hora de manifestar nuestras opiniones y hoy nuestros datos privados se encuentran en menos de los vampiros que habitan en el seno del sistema chupándonos la sangre (léase Google, Facebook, etc. etc.), así como de delincuentes sin escrúpulos.  Pues si, hasta las empresas tecnológicas que se han hecho inmensamente ricas con las redes sociales y otros artilugios de Internet venden nuestros datos  personales, y posiblemente al mejor postor. Y así, “viralmente”, han ido sucediéndose con rapidez, pero en fases, como ciberataques, ciberterrorismos y ciberguerras (La ciberguerra: la principal ciberamenaza global). Empero los políticos aprenden rápido, y hoy se acusan entre sí de interferir hasta en las elecciones “democráticas” de sus países y de otros rivales a favor de uno u otro candidato (Caso ciberataques rusos; Estados Unidos intensifica los ciberataques en Rusia ,etc. etc. etc.). Pero retornemos al tema de la viralidad, que no virilidad ¿Qué es un viral?, y ¿la viralidad?. Como podréis observar al buscar en Internet, las principales entradas, es decir las primeras que aparecen en vuestro motor de búsqueda, hacen referencia exclusivamente al ciberespacio. Prácticamente todos nosotros sabemos los estragos que causan los virus informáticos, (agrupo, troyanos, gusanos etc., bajo el mismo vocablo) por lo que disponemos de software antivirus, cortafuegos, etc.,  No deseamos ser infectados, ya que para muchos de nosotros podría llegar a constituir una verdadera tragediaVivimos y sabemos más del mundo virtual que del real, como si estuviéramos en las nubes,  perdón cloud computing). De pronto surge una pandemia mundial, en el mundo natural, es decir el que nos rodea más allá de las pantallas ciberespaciales y no entendemos casi nada ¿Por qué nos ocurre esto? ¿Qué estamos haciendo mal? Francamente, debíamos aprender a extrapolar un poco, eso sí con precaución. ¿No nos preocupa más nuestra salud que los dispositivos informáticos que atesoramos?. Parece ser que no, cuando sin ella enfermamos, cuando no fallecemos.

Realmente existen bastantes paralelismos entre la viralidad informática y la que concierne a nuestra salubridad. No obstante, los profanos en epidemias y pandemias que afectan a nuestra salud(legión), pero que se sienten expertos delante de un PC y son amantes de las redes sociales, apliquen sus conocimientos con vistas a entender la viralidad real, la que amenaza nuestra salud y nuestras vidas. Hablamos del el coronavirus COVID-19, que hoy aterra al mundo. Sin embargo la información que recibimos y a la par la que suele interesar a los ciudadanos se me antoja recalcitrantemente ilustrativa, Lo ciberespacial se encuentra interesa mucho más a la mayor parte de la ciudadanía que lo terrenal, hasta que la última nos amenaza seriamente. Por ejemplo, aun siendo un caso simplón, si bien no carente de significado, pueden entenderse varios aspectos esenciales de las pandemias que vuelven a acecharnos, ya que lo han hecho siempre causando estragos de enorme magnitud, como explicamos en nuestro post precedente. Hablamos acerca de un ejemplo “viral” que se propagó por Internet, ya en los albores de la explosión, que no eclosión de las redes sociales en Internet. Apelemos pues, más concretamente, al juego/estudio  denominado los “seis grados de separación de Kevin Bacon o número de Bacon”. Wikipedia al respecto se me antoja un tanto ambigua y puedo extraer exclusivamente la siguiente sentencia: “El número de Bacon no deja de ser un desarrollo sobre una base de datos verificable de la Teoría de los seis grados de separación o del “Mundo pequeño“. También tiene como antecedente el Número de Erdős, que señala la distancia colaborativa, en lo relativo a trabajos matemáticos entre un autor y Paul Erdős, matemático húngaro”. Veamos si lo explico de una forma más sencilla, extraída de Internet (i):  Inspirado en “ seis grados de separación” ” la teoría de que nadie está a más de seis relaciones de distancia de cualquier otra persona en el mundo, el juego fue ideado en 1994 por Brian Turtle y dos compañeros en el Colegio Albright en Filadelfia, Estados Unidos”; o (ii) partiendo de un pequeño número de contactos se puede ir construyendo una cadena de crecimiento exponencial que puede llegar a conectar a la humanidad entera. ¿Cuántos?. Pues lo dicho una cadena de seis veces en termino reiterativos, es decir secuencialmente. Imaginaros que comentáis algo, como un chisme, en un grupo de seis personas con mentalidad de correveidiles, el cual deviene en el primer eslabón de la cadena. Seguidamente cada uno de ellos traslada tal cuestión o chisme a otros seis, y alcanzamos el segundo eslabón. Pues bien con cuatro pasos más todo el mundo de este desnortado planeta sabría la noticia. Se trata de un simple contagio. Con independencia de que se trata de cuatro, cinco,  siete, o siete eslabones (conforme avanza la tecnología de las redes sociales tantos menos eslabones parecen ser necesarios, según he estado visionando en la Web), sustituyendo el vocablo chisme por el de virus como, el de la pandemia aludida, suponiendo que se tratase de un virus totalmente letal, la humanidad se extinguiría. ¡Extinción en masa! ¡todos muertos!: Se llama seis grados de separación a la idea que intenta probar que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios (conectando a ambas personas con sólo seis enlaces), algo que se ve representado en la popular frase «el mundo es un pañuelo». ¡Sí, lleno de virus!. Afortunadamente se trata de una conjetura que en el mundo de la epidemiologia sería “creo” quiméricamente terrorífica. No existen virus tan eficientes, aunque si lo suficiente como para poner en jaque a la humanidad o al menos a nuestra sociedad. Y a las pruebas me remito los (días) que  redacto este post, ciudadanos, colectivo sanitario, y agentes económicos se encuentran aterrados, y por tal razón tarde. Dabíamos haber roto antes tal escadena de eslabones. Mal y nunca nos enfrentamos angustiados al reto que tenemos delante.   ¿Se entiende ya la racionalidad de cómo se propagan las epidemias y los números de afectados crecen, al principio, exponencialmente?.  Tal hecho no puede interrumpirse instantáneamente, por cuanto se trata de una dinámica natural de los brotes epidémicos. Cuando estos últimos no son atajados prematuramente, el número de afectados crece vertiginosamente, al menos durante algún tiempo, a pesar de que diéremos con algún remedio para atajarlo días antes.   Y aquí está el quid de la cuestión. Si al ciudadano se le menta que tal tema ha sido viral en Internet lo entiende, empero si lo seamos epidemiológicamente queda aterrado ipso factoSe trata de la diferencia entre un crecimiento lineal y otro exponencial. Tal hecho no significa que no se pueda combatir, como las autoridades sanitarias de todo el mundo se encuentran haciendo.

En nuestro post precedente: “Epidemias, Coronavirus, Ruta de la Seda y Globalización  (Lecciones de la Historia)” ya os pusimos en antecedentes sobre la recalcitrante estulticia de nuestra sociedad contemporánea. En esta entrega, intentaremos convenceros que es otra muestra de que vivimos en una sociedad insustentable, repleta de contradicciones y de riesgos que nosotros mismos propiciamos.

En el siguiente enlace de la BBC se pretende explicar este asunto usando como caso la epidemia de la peste negra, que ya comentamos en el post precedente: Cuán pequeño se ha vuelto el mundo, comentando por ejemplo, “Así que si el mundo seguía siendo “grande” en el siglo XIV, ¿cuándo se volvió “pequeño”?. Newman y sus colegas esperan que otros datos epidemiológicos puedan revelarlo. Sospechan que sucedió con la llegada del transporte a larga distancia en el siglo XIX, que parece también haber sido el momento en el que las epidemias de rápida propagación aparecieron. Siempre hay un precio que pagar por el progreso. La disrupción provocada por las nuevas formas de comunicación nos ha permitido convertir en un pañuelo un mundo que crece a velocidad de vértigo. Por lo tanto, existen relaciones claras entre la viralidad matemática de internet y la propagación de epidemias en el mundo real. Cuando se husmea en la “Red de Redes” por los reiterados grados de separación, es frecuente encontrarse con otro tema relacionado del que os hablamos en está bitácora hace ya más de un decenio: Hablamos de los  Mundos pequeños (Los Mundos Pequeños y los Seis Grados de Separación: Una Conjetura Corroborada ¿Y la Regla de Miller?). En el enlace aludido de la BBC se nos muestra ya una de las claves del aumento en la velocidad de propagación de las epidemias, como en el caso de las facilidades para el transporte a largas distancias y más aun sin tocar tierra (es decir por aire y en menor medida navegando en el mar). Antaño las epidemias se propagaban más lentamente tardando años, por ejemplo, en el caso de la susodicha Peste Negra. Actualmente, en unas horas esos minúsculos trúhanes virales pueden aterrizar casi simultáneamente por la mayor parte lado del mundo en diversos focos. Y esto es lo que está sucediendo con la Pandemia Global que nos atemoriza en la actualidad.

¿Qué son los Mundos pequeños?. Al margen de nuestro post mentado, Wikipedia nos informa de que: “En matemática y física una red de mundo pequeño es un tipo de grafo para el que la mayoría de los nodos no son vecinos entre sí, y sin embargo la mayoría de los nodos pueden ser alcanzados desde cualquier nodo origen a través de un número relativamente corto de saltos entre ellos. Una red social, donde los nodos son personas y los enlaces son el conocimiento/relación entre ellos, captura muchos de los fenómenos de las redes de mundo pequeño. Pronto se empezaría a ver que las redes de mundo pequeño son más frecuentes de lo que se presupone y pronto aparecieron otras redes bajo esta categoría: un ejemplo muy claro es la topología de Internet. Este fenómeno ha dado la posibilidad de aplicación de este tipo de redes en diferentes áreas de la ciencia como puede ser el modelado de las redes sociales, físicas, biológicas, nuestro propio cerebro,  la propagación de epidemias, etc. (….) Otros ejemplos encontrados en la teoría de redes complejas serían las  redes de transporte tales como pueden ser las  carreteras, estaciones de autobuses, etc.”.. y, léase por ejemplo Internet.

Empero al entrar en el tema de las redes complejas ineludiblemente a la vez lo hacemos en la de los sistemas no lineales y/o sistemas complejos. En Wikipedia puede leerse respecto a las redes: “En el contexto de la ciencia de redes, una red compleja se refiere a una red (modelada como grafo) que posee ciertas propiedades estadísticas y topológicas no triviales que no ocurren en redes simples; p.ej., distribuciones de grado que siguen leyes de potencia, estructuras jerárquicas, estructuras comunitarias, longitud entre cualesquiera dos entes del sistema corto, o alta cohesividad local (medida a través del coeficiente de agrupamiento). Ejemplo de redes con tales características en la naturaleza son las redes sociales, las redes neuronales, las redes de tráfico aéreo y las redes tróficas, entre muchas otras”. Y ¡cómo no! aparecen las leyes potenciales que nos conducirán a las estructuras y procesos fractales (de los que os hemos hablado en diversos post, ver algunos abajo). Las epidemias y pandemias  posen intrínsecamente tienen una dinámica no lineal, como reconocen los expertos en un artículo publicado en el  rotativo El País, por ejemplo.

Os hemos advertido hasta la saciedad que una nuestra globalización cuya economía se sustenta en dinámicas no lineales y caóticas como es el caso de los mercados financieros, ineludiblemente nos conduce por senderos impredecibles en donde una pequeña cause (léase en este caso un virus más que nos azota, como otros antes que este) puede conducirnos abruptamente a alteraciones abruptas e impredecibles de todo el sistema. No debe extrañarnos tal que este canijo coronavirus pueda causar un colapso económico y social que nadie podía prever. Esperemos salir de este jaque, empero aun sí si no nos concienciamos de esta extrema fragilidad y vulnerabilidad, estaremos perdidos, y que pueden surgir otros mucho más letales y terroríficos.Las pandemias se expanden igual que las noticias falsas en Internet.

Justamente, mientras me eternizaba escribiendo este post, en otro blog de este sistema de bitácoras “Las matemática y su fronteras” (21 marzo, 2020) ha dedicado un post para explicar lo que ya hice hace una década, pero en el contexto del coronavirus que nos castiga. es decir La teoría del mundo pequeño y las distancias sociales del coronavirus.

Algunos de mis colegas me han comentado que peco de alarmista y antisistema. Pues bien, sobre las alarmas, ver la enorme cantidad de post en los que vaticiné, por “Pura lógica”, las consecuencias de muchas de nuestras tropelías. ¿Antisistema?. Se trata de un palabro que se espeta actualmente  como advertencia contra un ser antisocial o al hablar de personajes peligrosos, Pero ¿para quién?.  El verdadero peligro es el sistema y este caso, como el del calentamiento climático, y la contaminación masiva, corroboran que el peligro que nos acecha a los ciudadanos es justamente el sistema dictatorial financiero, al que las personas no les importa nada, al contrario que el poder y el dinero. Gaia se venga de ese capitalismo usurero que hemos creado atentando contra su integridad. No es necesario que pensemos en la consciencia de Gaia, sino en que quien juega con fuego termina quemándose. ¿Aprenderemos?. Permítanme que lo dude pensando lo que la historia narra acerca de nuestros actos y sus nefatas consecuencias. Os dejo con un par de noticias más y una relación de post previos.

Un José Ibáñez

Continúa……

(más…)

Etiquetas: , , , , , , , , , ,

Epidemias, Coronavirus, Ruta de la Seda y Globalización (1/2) (Lecciones de la Historia)

en

 coronavirus-ruta-de-la-seda-globalizacion

Ruta de la seda y Coronavirus SARS-CoV-2. Fuente Colaje Imágenes Google

Echo en falta a mi querida hermana, Consuelo Ibáñez, sí aquella epidemióloga fallecida el 31 de diciembre de 2017 y que era la administradora del blog “Salud Pública y Algo Más”. Hoy le dedico este post. Ahora estaría trabajando desenfrenadamente desde su puesto como tal en la Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid y en la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica. Personalmente, mi problema no estriba tanto en el temor al efecto corporal del mentado coronavirus como en contraerlo, dado que soy “virulentamente” alérgico a diversos fármacos, y entre ellos antibióticos. Ella cuidaba mucho para que no me inyectaran retrovirales, ya que el remedio podía ser trágicamente peor que la enfermedad. De hecho me salvó la vida en dos ocasiones. Así pues, escribir sobre un tema de esta guisa que, además aterrar a todo el mundo me genera más que pánico, no me ha resultado nada fácil……  Eso sí es el primero de una serie de dos. ¡Va por ti, hermanita del alma!.

El diez de febrero de este año (2020) impartí una charla en el Ateneo de Madrid, es decir no hará aún un mes (a la hora de redactar este post) de la alarma vírica SARS-CoV-2, sobre” “Cambio climático y erosión del suelo”. Durante la tertulia posterior, derivé mis comentarios hacia los males de esta dictadura financiera que padecemos, comentando algo así comocuando la humanidad tropieza una y otra vez en este tipo de tesituras, suelen ser las guerras, y más aún las epidemias las que vuelven a ponernos en nuestro sitio: toquemos madera” . ¡Válgame Dios, con el profeta de las narices!. Y es que no aprendemos ni de los errores previos, ni de los ajenos, ni de aquellos que ocurrieron hace unos pocos años (ver los comentarios debajo de Adolfo García Sastre, uno de los virólogos más reconocidos del mundo), y menos aún de los de tiempos más remotos, a pesar de que hoy nos muestran “una verdad incómoda”, más aún  que la del cambio climático. Obviamente, este post no versará sobre el SARS-CoV-2, ya que soy profano en la materia. Simplemente los datos históricos que ofrecemos deben ser motivo de una profunda reflexión. Estos darán paso a otra entrega, en que relacionaremos pandemias, globalización, viralidad, complejidad, y otros aspectos que constatan la enorme fragilidad y vulnerabilidad de la sociedad actual y su cacareada conectividad.

Tras ir observando la exponencial expansión del SARS-CoV-2 alrededor de todo el mundo en mapas, recordé algunos episodios del pasado que, por sorprendentes que parezcan, son historias pertinentes, hoy más que nunca. ¿Saben ustedes que fue/es la Ruta de la seda?. ¿Recuerdan la legendaria figura mitológica de Marco Polo?. Desde hace milenios han existido relaciones comerciales entre China y occidente. Sin embargo, con el tiempo se acrecentaron gracias a la intensa actividad comercial de las pequeñas “Ciudades-estado italianas” en el medievo. De oriente trajimos a Europa la pólvora, la imprenta y otras tecnologías que ayudaron al progreso del “viejo continente”. Empero  también otros “sujetos” no tan deseados, como vamos a recordar. Los trayectos entre ambos espacios geográficos son hoy conocidos por la Ruta de la seda. De hecho, en junio de 2014, la Unesco eligió un tramo de la Ruta de la Seda como Patrimonio de la Humanidad. ¿Para bien o para mal? En aquella ruta que transcurría entre otros países por  China, Persia (Irán y más), Turquía e Italia, tocando otros del norte de áfrica, como Egipto, para ramificarse después  hacia el oeste y el norte de Europa. El Imperio mongol también resultó ser una cultura clave, hoy bajo el ¿protectorado? Chino.

Pueden comprobar los lectores que han sido precisamente varios de estos  países  y territorios (exceptuando a los turcos, a falta de datos fehacientes) en donde comenzaron a aflorar por primer vez los brotes más intensos  del nuevo coronavirus, SARS-CoV-2. En aquellos tiempos medievales,  la “Ruta”  resultó ser a la postre, tamién otra de la muerte y desolación, que no un sendero “nada luminoso” por el que transitaron numerosas enfermedades zoonoticas o zoonosis.

La historia puede contarse de maneras dispares, que a veces se antojan contrapuestas. Veamos lo que dice Wikipedia acerca del legendario explorador y comerciante previamente mencionado, es decir: Marco Polo (Venecia, 1254-ib.,1324) “La Ruta de la Seda representa un temprano fenómeno de integración política y cultural debido al comercio interregional. En su apogeo, sostuvo una cultura internacional que enlazaba a grupos tan diversos como los magiares, armenios y chinos. La ruta experimentó períodos principales de popularidad y actividad en diferentes épocas y en diferentes puntos a lo largo de su longitud hacia el oeste:…”. Y así la peste negra y/o peste bubónica, y otras delicatesen para nuestra salud diezmaron la población Europea en decenas de millones de personas, que traducidas a la densidad demográfica actual vendrían a equivaler a cientos, de millones de seres humnos, en esos territorios. Lean por ejemplo la siguiente noticia: “La peste bubónica y su relación con la ruta de la seda”, o esta que nos habla de otras infecciones: El misterio genético de la enfermedad de la Ruta de la Seda…. Se trata de otro punto de vista histórico. ¿Verdad?. De hecho aquellas pandemias “en el contexto del mundo clásico conocido, cambiaron temporalmente tanto la historia como la economía y el paisaje. Tras ellas, la revegetación natural roía muchos espacios geográficos antiguamente cultivados, y los bosques volvieron a invadir parte del terreno perdido frente a los cultivos. La calidad de vida de los supervivientes mejoraba sustancialmente, hasta la próxima pandemia.  Obviamente Latinoamérica quedó al margen (hasta donde sabemos, ya que existen expertos que defienden que el Imperio Chino ya…).

Trágicamente, la colonización de América por parte de los europeos poco después, generó estragos, ya que muchos de aquellos viajantes, sin saberlo, lo hicieron inadvertidamente con esos pequeños asesinos en sus entrañas.  El Biólogo, biólogo Jared Diamond, experto en biodiversidad, publicó un fascinante libro titulado “Armas, Gérmenes y Acero” que se me antoja hoy de obligada lectura. Si bien la narración de Wikipedia, acerca de esta obra no repara demasiado a cerca del papel de los patógenos, al contrario que el autor, permitirme que rescate los siguientes fragmentos: “La convivencia estrecha con el ganado dio lugar, en las sociedades ganaderas, a la exposición a gérmenes de origen animal por parte del ser humano, y la mayor densidad demográfica produjo que estos gérmenes pudieran atacar a poblaciones humanas ocasionalmente, incluso adquiriendo el carácter de epidemias. Con el tiempo, las sociedades euroasiáticas llegaron a inmunizarse relativamente contra esos gérmenes. De hecho, fueron epidemias como la viruela, el sarampión, la tuberculosis, la gripe y otras, un factor decisivo en el dominio de los occidentales sobre poblaciones no expuestas con anterioridad a estos gérmenes y por tanto no inmunes, como los indígenas americanos antes de 1492”. Jared mantiene a lo largo del libro que las epidemias importadas han modelado la historia de la humanidad. Pero sigamos, por cuanto el pasado nos ofrece lecciones magistrales acerca de la estupidez humana. Debemos recordar que durante medievo se desconocía la existencia de los microbios, hablándose en el mejor de los casos de miasmas….. Las enfermedades viajaron por la Ruta de la Seda.

Recientemente podía leer en la prensa española titulares como el siguiente: “ Irán y China impulsan la Ruta de la Seda del siglo XXI”. ¡Vaya por Dios!, otra vez dos de los países más afectados a 10 de febrero de 2020 por ese virus que bloquea el mundo. Ahora bien, este título de otra nota de prensa nos puede dejarnos boquiabiertos: “ Wuhan la nueva ruta de la seda”, ya que fue redactado poco antes de la pandemia actual. Sí, Wuhan en donde comenzó a fraguarse la actual, epidemia de SARS-CoV-2. ¿Vaya coincidencia no? ¿Que abordan estos titulares sin saberlo?: pues ni más ni menos que, efectivamente, una ruta de la seda en ferrocarril, a la que algunos denominanPuente Terrestre Euroasiático”.

 He buscado en Internet algún escrito reciente sobre la relación casual del actual coronavirus y el mencionado trayecto de la cultura y muerte “euroasiática”. La citada conexión tan solo aparece mentada en escasísimos medios de comunicación de masas, como el New York Times, si bien no he logrado tener acceso a su contenido.

Les ruego que lean atentamente ahora la siguiente narración extraída de RTVE de un hecho del medievo que acabo de mentar: La peste negra afectó a las ciudades medievales en función de su importancia comercial (Las urbes centrales en la red de comunicaciones sufrieron más los efectos…… Hemos descubierto que las ciudades con una posición más central dentro de la red y las más conectadas eran más vulnerables a las enfermedades y sufrieron la plaga con mayor severidad. Además, también eran más propensas a que los brotes se repitiesen por causas externas”, explica el investigador del CSIC José María Gómez, de la Estación Experimental de Zonas Áridas……. La pandemia conocida como peste negra arrasó Europa entre 1346 y 1353 y acabó con entre el 30% y el 50% de la población. Su expansión ha estado históricamente asociada a las rutas comerciales. Originada en Asia Central, la enfermedad viajó hasta Occidente a través de la Ruta de la Seda y en 1343 llegó a la antigua ciudad de Caffa (actual Feodosia), en la península de Crimea. Desde ahí se propagó por Europa a través de las principales rutas comerciales y llegó a casi todas las poblaciones.  “Es una pandemia que tuvo lugar en un momento de la historia donde las comunicaciones eran frecuentes, lo que permite el análisis de redes, pero no tan intensa como en la actualidad, lo que permite desvelar los patrones con más claridad. Esta ventaja tiene asociada, sin embargo, la desventaja de no disponer de fuentes rigurosas sobre mortalidad”, añade el investigador del CSIC Miguel Verdú, del Centro de Investigaciones sobre Desertificación, centro mixto del CSIC y la Universidad de Valencia. )… Asimismo, el análisis señala que las ciudades situadas en regiones con mayor densidad de población dentro de la red se vieron más afectadas por la enfermedad que aquellas que se encontraban en zonas menos pobladas )”…. Pues bien, Wuham, Milán, Madrid, etc., son ciudades muy, pero que muy conectadas, por citar tan solo algunas de las Metrópolis más afectadas a día de hoy por el SARS-CoV-2.  No soy experto, y tampoco he sacado mucho provecho de la bibliografía (he leído varias conjeturas rivales pero a saber…) por lo que desconozco si se sabe a “ciencia cierta” si la peste bubónica y la peste negra fueron causadas por el mismo patógeno (sinónimas), originadas por agentes infecciosos distintos, o diferentes cepas de un mismo agente infeccioso,  que se sucedieron en el tiempo a modo de oleadas. En cualquier caso,  resultaron ser igualmente calamitosas: La peste septicémica, en la cual el contagio pasaba a la sangre, lo que se manifestaba en forma de visibles manchas oscuras en la piel –de ahí el nombre de «muerte negra»”. En la siguiente noticia se muestran como sinónimos, empero en otras páginas Web no: El origen de la peste en Europa: ¿el cambio climático?. He escogido esta última, con vistas a dejar constancia de que en la actualidad todo lo humano y divino es atribuido al cambio climático, cuando en realidad ….. la culpa fue del cha, cha, cha. Pero veamos esta otra narración: La Peste de Justiniano pudo haber sido peste bubónica: “Un estudio científico de la Universidad de Tubinga revela la existencia de un gran brote de peste bubónica anterior a la Peste Negra….. tras comparar más de 300 cepas actuales de Yersinia pestis, la bacteria que causa la peste bubónica, con antiguo ADN bacteriano aislado de víctimas de la Peste Negra (la devastadora pandemia de peste que afectó a Europa entre 1347 y 1351), un equipo dirigido por investigadores de la Universidad de Tubinga (Tübingen, en alemán) ha obtenido pruebas que sugieren que se produjo un brote de peste bubónica entre los siglos VIII y X d.C. Del estudio, publicado el pasado 28 de noviembre en la revista científica digital PLOS ONE, se desprenden serios indicios de que la Peste de Justiniano, una pandemia masiva a la que se considera en parte responsable del colapso del Imperio romano de Occidente, podría haber sido causada por la misma bacteria implicada en la Peste Negra

¿Es la Ruta de la Seda un ejemplo de globalización?También se propagaron en las rutas comerciales otras enfermedades, como el sarampión y la viruela”. Desde luego en el mundo clásico puede decirse que sí (…) Se ha venido creyendo que la viruela, una de las enfermedades víricas más devastadoras que han golpeado a la humanidad, apareció en poblaciones humanas hace miles de años, en el antiguo Egipto, la India y China” y algunos también señalan con el dedo a la Ruta de la seda, aunque otros expertos la descartan.

Vienen ahora a colación los fragmentos de algunos comentarios del virólogo Adolfo García Sastre, en la noticia titulada: El español que busca la vacuna del Covid-19 en EEUU: “No vamos a poder parar el virus” Se tratada de una entrevista.

El catedrático Adolfo García Sastre, uno de los virólogos españoles más reconocidos del mundo, cree que es inevitable que el coronavirus se convierta en endémico.

Pregunta: Saltarán otros virus de los murciélagos a los humanos?

Respuesta: Lo más triste de este episodio es que ya sabíamos que virus como el del SARS pueden ocasionar problemas, que hay una gran cantidad de virus parecidos en murciélagos y que las condiciones que fomentaron que SARS saltara a humanos no han cambiado. Con eso no quiero decir que se cierren los mercados de animales vivos, pero nadie controla si esos animales están infectados por algún virus parecido a SARS, que es lo que se debería hacer. Sabiendo que esto puede volver a ocurrir y que los virus que hay son muy parecidos a los del SARS, no se siguió trabajando en elaborar antivirales o vacunas, porque el SARS se acabó.

Incluso podríamos haber tenido una vacuna basada en SARS que funcionase ahora contra este nuevo coronavirus, porque son muy similares. Lo mismo pasa con los antivirales. Podíamos haber estado más preparados, sabíamos que esto podía pasar y lo que teníamos que hacer para mitigarlo.

En fin hasta aquí algunos comentarios sobre las lecciones de la historia que no hemos tenido en cuenta. En el siguiente post sobre el tema entraremos de lleno a explicitar las enseñanzas que el  SARS-CoV-2 nos ofrece sobre la fragilidad y vulnerabilidad de este mundo globalizado, con la  esperanza de que esta vez no genere un drama planetario, dado lo que sabemos de este coronavirus. ¿Se imaginan si hubiera sido otro aún más transmisible y patogénico?. En cualquier caso, ya podemos constatar numerosos puntos débiles, que demuestran como que el comercio y el tráfico de personas y mercancías a largas distancias acarrea, con el tiempo, tanto bienestar como miseria (léase globalización). La historia no puede ni debe olvidarse jamás.

Pido perdón por los posibles errores y ambigüedades, si bien reitero que no soy experto en epidemiologia. Sin embargo, también considero que los puntos centrales de esta entrega nos ofrecen pistas interesantes, pero especialmente motivos de reflexión acerca de una comunidad global, completamente conectada, bajo las directrices de la sociedad que nos ha tocado parecer.

Y añado estas dos noticias como botón de muestra de que cuando la ciudadanía deviene en una turba presa del pánico, los ciudadanos comenzamos en buena parte a ser responsables de su propagación: “300 presos fugados y seis muertos en motines en las cárceles italianas por las medidas contra el coronavirus” y “Coronavirus: El desabastecimiento llega a los supermercados británicos y españoles por supuesto, vaciados hoy mismo por una plebe histérica. Continuaremos con el tema en el siguiente post.

 Continuará.

Juan José Ibáñez

Etiquetas: , , , , ,

¿Holocausto ambiental o Guerra mundial?

holocausto-ambiental 

Fuente: Colaje Google imágenes

 Si comparamos los datos de fallecimientos (por no hablar de enfermedades) que se encuentra causando la contaminación ambiental. Las cifras son aterradoras. Un cuarto (25%) de la población mundial fallece por este motivo. A esto le llamamos progreso.  ¿Verdad?. Si la medicina moderna se gasta miles o decenas de miles de millones de euros intentando salvar vidas, el progreso generado por la tecnociencia  posiblemente asesine aún más. Abajo os hago unos cálculos de los fallecidos en la I y II guerra mundial, comparándolos con los que a fecha de 2019 publica la ONU y la Organización mundial de la salud. ¡Esperpéntico!. En sesenta años hemos logrado que el relativo bienestar que disfruta una minoritaria parte de la población, se genere a costa de defunciones casi equivalentes a las que generó la II guerra mundial, en términos anuales: millones y millones.  Como ya os comentamos la gran tragedia que padecemos deriva del hecho de que somos tan incompetentes como para apuntar en una diana gigante y pegarle un tiro al suelo. El modelo económico que padecemos es el problema, la degradación ambiental el principal resultado, siendo el cambio climático un efecto colateral, Y no al revés. Y nuevamente, no lo asevero yo, sino la ONU, la OMS, etc. ¿Vale?. Reitero que abajo podéis entrar y leer en la galería del terror de todo este holocausto, con cifras, datos y comentarios. En consecuencia son el Banco Mundial y el FMI, los que con sus predicciones y propuestas, colaboran con la dictadura financiara arrastrándonos al precipicio.  

Seguidamente, os muestro otra nota de prensa que constata como en Europa, a pesar de lo que se ha venido divulgando, la paupérrima calidad del aire induce más mortalidad y morbilidad que el maldecido tabaquismo, sin que ello quiera decir que sea inocuo, ni mucho menos). He visto y oído en mi cuidad, a padres con sus bebés, sentados en la mesa de una cafetería al aire libre maldiciendo a un fumador próximo, mientras disfrutaban de aire mucho más  contaminado al lado de una vía peatonal repleta de tráfico. ¿Por qué bramaban?.  Sencillamente habían olido el humo de los fumadores que transitaban por las aceras, cuando sus retoños respiraban un aire aun peor, si cabe, repleto de esas mortíferas partículas a las que denominamos PM 2,5.  Sin embargo, nuestras autoridades sanitarias no advierten a tales ciudadanos de sus “malos hábitos”. ¿Por qué?. Simplemente el sector de la restauración pondría el grito en el cielo, alegando que las autoridades sanitarias les estaban arruinando sus negocios, y de paso poniendo en riesgo miles de puestos de trabajo. Vivimos en la época de la posverdad. Padeciendo una primavera silenciosa. Y está , según pasa el tiempo será aun peor, hasta que llegue a un punto en que……

Pues bien, como las cifras cantan y también las dos notas de prensa (una de ellas traducidas del inglés; al margen de los millones de muertos caudados por las dos guerras mundiales que añado también de Wikipedia), os dejo con ellos, más mudo que la citada y lúgubre primavera.  

Juan José Ibáñez

 Continúa……….

(más…)

Etiquetas: , , , , ,

Las Plantas de tratamiento de aguas residuales alimentan la pandemia de la resistencia a los antibióticos (¡Alerta Mundial!)

aguas-rsiduales-plasmidos-superbacterias

Fuente: Colaje imágenes Google

¡Esos malditos plásmidos! ¡Esas portentosamente falsas soluciones que nos vende la tecnociencia actual!. ¿Podemos ya fiarnos de alguien?. La noticia que os ofrezco hoy me dejó aterrado cuando la leí. Ahora resulta que la tecnología que usamos con vistas a depurar las aguas residuales pudiera ser un arma de destrucción masiva. Confiados en nuestro portentoso talento e imaginación a la hora de construir instrumentos  que nos hagan más felices y saludables, hemos ido regando campos de cultivos (nuestros alimentos), recargando acuíferos, etc., con uno de los contaminantes más peligrosos para la salud humana (también engendrado por nosotros), es decir las bacterias multirresistentes a los antibióticos que, de este modo, se dispersan por los suelos y aguas de todo el mundo, a pesar de esas depuradoras. La noticia que abordamos hoy es clara y concisa, no precisando de más consideraciones, con independencia de explicar algo más detalladamente que son los plásmidos (pero ver Wikipedia). Pues si, día a día se constata que los plásmidos son un serio problema para la salud humana, y se trata de un hallazgo conocido desde hace unos años. Empero por lo diminuto de su tamaño, los birreactores de membrana no sirven actualmente para nada. ¿Cómo nadie se había percatado hasta ahora?. No logro entenderlo.

Nos dijeron, que con ellos la calidad de las aguas mejoraría ostensiblemente. ¿Falso?. Pues parece ser que casi ¡sí!. No podemos ingerir agua alguna sin riesgo para la salud humana y de otras muchas especies. Desde que en la década de los 80, cuando la ciencia tradicional comenzó a ser desplazada por la tecnociencia imperante, todo ha empeorado, que no mejorado. El cambio global nos amenaza a todos, pero también la calidad del aire que respiramos y ahora resulta que  lo mismo ocurre con el agua que bebemos y como corolario los alimentos que ingerimos cosechados bajo riego. Los defensores de la  tecnociencia alegaban que el nuevo estilo de indagación científica sería mucho más eficiente a la hora de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y el progreso de la humanidad.  ¡Ya lo estamos viendo!. Si a la verdad, actualmente se impone la posverdad, haciendo un paralelismo, deberíamos entender que a la ciencia la sustituye la posciencia, con las mismas connotaciones que aquella.  Vivimos en un mundo en el que ya no podemos confiar en nadie, como tampoco diferenciar la verdad de la mentira. Reflexionemos seriamente. FakeScience ¿?. Pues va a ser que sí.

O dejo ya con la noticia que no tiene desperdicio. La he traducido sin supervisión (vía Google). Perdonar por la redacción, pero no tengo ganas de redactar lo más bellamente que pueda, tanta inmundicia, fea y enfermiza. La Pandemia tecnocientífica deviene en peligro por doquier. Retornemos a la ciencia por el bien de todos. Progresaremos menos ¿? Pero más saludables ¡!.

Juan José Ibáñez

Continúa……..

(más…)

Etiquetas: , , , ,

La Tecnociencia Como Sistema Complejo o No lineal: ¿Qué Significa?

0-tecnociencia-sistema-complejos 

Fuente: Colaje Google Imágenes

Hablabamos en un post precedente de nuestro Curso sobre tecnociencias: “La Actividad Científica como una Red de Relaciones sobre la enorme complegidad de la Tecnociencia“. Cuando mentamos que en los sistemas en los que actúan una plétora de agentes entrelazados mediante sus relaciones/interacciones mutuas nos encontramos, prácticamente siempre con que se trata de sistemas no lineales es decir complejos (Concepto de Complejidad) que también atesoran unas cualidades muy idiosincrasias que la formulación ANT debiera cumplir (Teorías Científicas Como Estructuras Complejas). Tanto la filosofía de la Ciencia que defiende Xavier Echeverría, como la Teoría Actor-Red que propusieron Latour y Callón, entienden que la ciencia, actual es una red extremadamente compleja de relaciones compuesta por humanos, sus instituciones, artefactos, instrumentos, políticas, intereses económicos, militares, industriales y geopolíticos. En este basto entramado la ciencia tiene cabida pero ya no impone, sino que se encuentra sometida al poder de otras fuerzas.  

Sin embargo, ninguna de ambas aproximaciones explota las propiedades de un entramado tecnocientífico que se encuentra sujeto a agentes cuyos intereses no coinciden, sino que incluso a menudo se encuentran en conflicto. Empero la palabras claves son Sistema Complejo, Sistemas No lineales, Sistema Complejo Adaptable, etc. Y de estos temas hemos hablado con harta frecuencia en nuestro blog. Abajo os dejo una relación de ellos, tanto para dar fe de este aserto, como para proporcionar una mayor información al respecto. Una red de tales características, que como también indico más adelante no resulta ser trivial en absoluto, sino que nos ofrece claves acerca de su estructura, dinámica y proyecciones fututasUna de ellas por ejemplo, es su imprevisibilidad, la cual entra en conflicto con (i) los intereses de los agentes no científicos por doblegar a la ciencia pura y sus practicantes y (ii) guiar el futuro de la tecnociencia, así como su sometimiento a la gobernanza global y sus intereses económicos, ya que por su naturaleza es “impredecible”.  ¿No se puede predecir lo impredecible, por mucho empeño que se demuestre porque sea así?.

En el ya reiterado artículo de  Gonzales, Casanova y Echeverría se definía la tecnociencia como “una red cuyos nodos están formados tanto por actores humanos como por actores no humanos (instrumentos, chips o cualquier otro componente tecnológico, objeto físico o ser vivo). Las consecuencias de esta definición se exploran a través del análisis de cómo se forman y se sostienen tales redes. Según este enfoque, tanto los desarrollos científicos como los tecnológicos pueden ser analizados en términos de luchas entre diferentes actores para imponer su definición del problema a resolver (Latour, 1987; Callon, 1987)”. Y tal definición, que es  aceptada por la mayoría de los expertos, al menos “en líneas generales”, conlleva inherentemente una fuerte carga de información que ni los investigadores mentados ni prácticamente, ningún otro, han explorado en la profundidad que merece, por cuanto es capital. Reitero, una vez más, que estamos intentando analizar un sistema complejo. 

Y otra vez más, para que quede absolutamente claro: como veremos en el presente post, tal definición nos lleva ineludiblemente a entender que la tecnociencia es un sistema complejo, no lineal, y por lo tanto impredecible en su estructura, dinámica y más aún proyecciones de futuro: ¿predicción?. 

Obviamente, la ciencia tradicional ineludiblemente se comportaba también como un sistema complejo. Ahora bien, el menor número de actores, sus constreñidos intereses y rivalidades relativamente comunes, así como los débiles, en general, inputs externos (en comparación con la tecnociencia), se traducen en que la comprensión de las propiedades de este tipo más rudimentario de sistema fuera “en teoría”,  algo más abordable. Y digo “teóricamente ya que tampoco son necesarios diversos factores para toparse con la mentada complejidad, inherente a casi todos los tipos de sistemas naturales, sociales, culturales, etc. Empero, ya os narramos que en la tecnociencia, intervienen muchos más agentes y a menudo con intereses contrapuestos, a varias bandas. Todos ellos conformarán una red en la cual las interacciones se producen entre los nodos de la misma, empero que resulta difícil delimitar cual es el verdadero sistema de estudio (vislumbrar la red completa). Si tuviéramos que representar tal maya en su totalidad, es decir acotar sus límites/fronteras, os puedo asegurar que no podríamos llevar a cabo tal tarea con precisión. Siempre quedarían elementos e interacciones por incluir previamente no reconocidas en tal imagen, como ocurre con las redes ecológicas, metabólicas, etc. 

En el caso de la ciencia, hasta el advenimiento de la tecnociencia, los investigadores o trabajaban casi en el limbo, a espalda de intereses ajenos, o estos eran muy claros y explícitos (investigación militar, política gubernamental: es decir la Big Science), recalcitrantemente concentrados en sus objetos de estudio, pero sin menospreciar las necesidad sociales, en numerosas ocasiones. Con la Excepción de la Big Science, la financiación necesaria solía ser menor que la que demanda actualmente y que implica un entramado de instrumentales tecnocientíficos, y la intervención estatal e industrial/empresarial (prioridades de los proyectos, personal, infraestructuras, objetivos tecnológicos) ofreciendo un mayor margen de maniobra. Empero al pasar bajo el control de los Gobiernos o consorcios de ellos (Big Science) primero, y después bajo el imperio económico/empresarial, todo ha ido cambiando y para mal de los investigadores, aunque también de los ciudadanos en general. Se impone competir en el marco de una económica neoliberal depredadoramente competitiva, en la que las personas pasamos a ser simplemente consumidores. ¿Qué consumimos?: simplemente lo que una enloquecedora y machacona máquina global de propaganda/marketing nos impele a comprar.

El tema es tan largo y complejo,  como para que tan solo presentamos un par de ejemplos y después una abundante documentación con vistas a que indaguéis por vosotros mismos.  Me centraré en la economía que tanto nos acucia.

Se ha constatado que el sistema financiero (dictadura para ser más precisos), también resulta ser no lineal. Desde hace más de un siglo, los denominados ciclos económicos han dado lugar a gravísimas crisis que han acarreado hambre, miseria, pobreza, etc. ¿os acordáis de la gran depresión de 1928?. Los expertos actuales nos intentarían vender la falacia de que por aquel tiempo los analistas financieros y sus augurios disponían de pocas herramientas con vitas a poder vaticinar la tragedia que se produjo.  Y para rematar el asunto un gran desastre natural que azotó EE.UU., agravó todo aún más (como por cierto había vaticinado un científico del suelo ¿?). Bastó añadir un elemento más y la imprevisibilidad fue ya descomunal. Recientemente, cuando nos alcanzó de pleno la gravísima crisis financiera de 2008, el arsenal de analistas y herramientas matemáticas ya era formidable, pero según ellos y los políticos, nos noqueó el desastre sin que tal plétora de sesudos expertos lo advirtiera.  ¿Era predecible? ¿Nos mintieron? ¡Tal vez! Pero también se trata de una propiedad intrínseca de los sistemas no lineales. Dicho de otro modo, podemos hacer una multitud de predicciones, empero ¿acertarán? ¡No!.

Me remito ahora a otra crisis relacionada con la anterior pero de carácter doméstico y que personalmente me afectó de pleno. Hablo de Burbuja Inmobiliaria en España. El precio de la vivienda desde finales del siglo XX hasta aquel momento subió vertiginosamente, alcanzando límites irracionales. Muchos ciudadanos comenzaron a asustarse y la inquietud se fue generalizando. Por aquel entonces, tanto el Director del Banco de España, el propio Gobierno y los análisitas financieros nos aseguraron que tales precios se estabilizarían, pero que “en ningún caso bajarían en picado”. No debíamos tener temor al respecto. Y semanas o meses después…… la tragedia sacudió a la ciudadanía española. ¿Un poder mentiroso y/o un sistema financiero impredecible?. Pues bien, durante 2017, 2018 y cas todo 2019, se repiten las mismas circunstancias y nos vuelven a espetar la misma y vacua cantinela.   ¡Todos tranquilos, no pasa nada!. Empero en los sistemas complejos pequeñas variaciones pueden amplificar sus efectos exponencialmente. Obviamente, ya sea por imprevisibilidad, ya por las mentiras (comprobadas), ya por pura incompetencia, somos muchos los que nos tememos lo peor.

Pues bien, me imagino que los lectores os preguntaréis. ¿Y qué tiene que ver todo esto con la tecnociencia?.  Simplemente la recesión económica fue tan seria como para que el sistema tecnocientífico español, cayera en picado, tanto en financiación, como en personal. Once años después, además de haber perdido puestos en el ranking mundial de las potencias en materia de ciencia, seguimos sin recuperarnos.  Es decir, uno de los elementos o más del sistema tecnocientífico demostró sus debilidades y todo el conjunto del entramado científico resultó dañado e incluso, en otros casos podría decirse que literalmente destruido.

Al lector debe quedarle claro que la complejidad de la tecnociencia, así como la futilidad de los poderes que mueven sus hilos con vistas a guiarlo por caminos seguros recaeran en los mismos errores de apreciación: ¡No son poco fiables, y sí muy impredecibles!. No me gusta el panorama de la tecnociencia actual se mire por donde se mire. ¿Se puede planificar así una I+D+i y esperar razonablemente que las políticas diseñadas alcancen los objetivos previstos? Ya iremos desgranando otros inquietantes aspectos de esa cosa a la que llaman tecnociencia. Os dejo hoy con la abundante información prometida, sintetizando lo esencial de los capítulos de Wikipedia y alguna página Web más. 

Juan José Ibáñez

Continua……

(más…)

Etiquetas: , , , , ,

Sobre la Tecnociencia, la Filosofía del Conocimiento, el Constructivismo y La Teoría Actor-red

0-filosofia-del-conocimiento-y-tecnociencia 

Fuente: Colaje Google Imágenes

¿Qué es la verdad Científica? Ya os he expuesto en varias ocasiones nuestra postura, que a la postre fue previamente avalada antaño por las últimas escuelas de la filosofía de la ciencia (como vimos en nuestro Curso Básico sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia, y más concretamente en varios post como este: La Verdad Científica Como Consenso) Si hay una verdad absoluta ahí fuera, se encuentra más allá de nuestro alcance. Eso sí, la ciencia intenta hacer retroceder, paso a paso, el muro de nuestra incalculable ignorancia. Empero muchos científicos profesan un amor incondicional a su objeto de estudio y no terminan de reconocerlo. ¡El amor es ciego! e ¡ignorante!, dicho sea de paso. A menudo, casi textualmente, he sido criticado en varias ocasiones por “ensañarme mucho con la ciencia, demasiado! ¡Se trata de una percepción rotundamente falsa! A título personal  tengo pasión por ella, lo que ocurre es que una cuestión es el interés/ pasión, y otra muy distinta pensar que “ella es perfecta”, como defienden muchos profesionales dedicados a la Filosofía del Conocimiento. Se trata de una escuela a la que denominamos constructivismo, muy importante desde hace tiempo y que sigue ganando adeptos, más aun desde que las ciencias cognitivas comenzarán a dinamitar desde el propio seno de la indagación científica cualquier atisbo de objetividad pura, tanto en nuestras mentes como en los productos que se derivan de ella. Nos estamos refiriendo pues a un constructo social. Abajo os dejo unos párrafos preliminares, extraídos de Wikipedia, acerca de estas ramas del saber. Fijaros que cuando os reproduzco unos escasos fragmentos del texto que expone la enciclopedia libre sobre filosofía del conociendo, lo hago desde su capítulo dedicado a la de la ciencia, para que no alberguéis la menor duda. 

Ruego al lector que se fije en el siguiente hecho: La tecnociencia incorpora parte de las humanidades y en especial las ciencias sociales al núcleo duro de su programa científico de Investigación, desde la perspectiva lakatosiana, sobre la que ya abundamos con varios post en nuestro “Curso Básico de Filosofía de la ciencia”. Se me antoja paradójico que un hecho deseable, lograra por fin entrar en el seno de las discusiones acerca de  la ciencia, usando un vehículo que considero intelectualmente muy obsceno como lo es la propia tecnociencia. Más aun, dado que esta última y los estudios sociales de la ciencia, al contrario que en la filosofía clásica sobre el tema, cambian de dirección al analizar cómo trabaja la ciencia, dejando en un segundo lugar su esencia de la indagación científica (como lo es por antonomasia el método científico en su mismo), la propia filosofía se “socializa” y “desacraliza” bajando también de su pedestal

Será a partir de ahora la praxis y los intereses que la condicionan los que aglutinarán los estudios acerca de que es la ciencia.  Y así el progreso de la ciencia no se cargará a “hombros de gigantes intelectuales”, sino que debatiremos acerca del poder, la avaricia, la codicia, la vanidad y otras cualidades lamentablemente muy humanas

Y estas líneas vienen a colación debido a la propia definición de Tecnociencia, ya que esta diluye lo natural de lo social, lo objetivo de lo subjetivo, etc. Extraje el siguiente fragmento de texto, que ya os comenté y sobre el que sigo abundando abajo, de un artículo, firmado por tres expertos, y entre ellos Xavier Echeverría: Todas las dicotomías (naturaleza/sociedad, sujeto/objeto, humano/no humano) son puestas en tela de juicio en un intento de superación de la ideología de la modernidad (…). Soslayando toda esa desiderata de modernidad, posmodernidad, etc., lo cierto es que las aludidas dicotomías son a menudo las peores de todas ellas, por lo menos cuando abordamos temas científicos:las antonimias”. En este sentido os recomiendo que leáis una interesante obra del pensador francés  de Jean-Marc Lévy-Leblond de la que hablamos en nuestro post: “El Discurso Científico, los Conceptos Contrarios”. Y reitero por enésima vez, no podemos seguir pensando que es posible asirse a alguna verdad absoluta.  Debemos aprender a vivir con la incertidumbre de nuestros progresos, científicos o culturales en general, siempre mejorables (Los Conceptos Científicos y sus Limitaciones: Vivir en la Incertidumbre).  Y si la ciencia es un constructo social, la antaño considerada nítida frontera entre la  filosofía y la sociología, se diluye paulatinamente. De aquí que la Tecnociencia, incluso para aquellos que tienen fe ciega en la misma (que son los poderes fácticos que la sustentan) suelen aceptar tal constructivismo sin más miramientos y reparos, y menos aún ascos en sus discursos.

Y quizás sea este uno de los aspectos de la Tecnociencia que menos dañino se me antoja. Me refiero al reconocimiento  del interés de romper esa invisible pero pertinaz frontera que separa las humanidades de las ciencias. Ya en 1959 C. P. Snow habló del daño generado por tal línea roja, tanto a los estudios transdisciplinares como al conocimiento humano en general. Necesitamos la convergencia de las dos culturas, pero no en la dirección que apuntan los ayatolas de la tecnociencia. 

Por otro lado, y como veréis en los fragmentos de texto que os expongo abajo, las Tesis sobre las que Echeverría se basó para el desarrollo de su propuesta de tecnociencia,  en primera instancia, no parecerían encajar adecuadamente con las que usaron Latour y callón a la hora de exponer la denominada Teoría Actor-Red. Sin embargo a la postre este notable filósofo, junto a González y Casanova (2004), intentaron, más que conciliarlas, demostrar que juntas estimulan mutuamente su potencialidad heurística. Y es por esta razón por lo que hemos preferido escoger este artículo a otros de igual calidad. 

Así pues, en este post intentamos relacionar la Tecnociencia, con la Filosofía del Conocimiento y la denominada Etnometodología.

Juan José Ibáñez

Continúa…….

(más…)

Etiquetas: , , , ,

Tecnociencia y Ciencia Disruptiva: La paradoja de los Grandes Equipos de Investigación

00-tecnociencia-ciencia-disruptiva 

Fuente: Colaje Google Imágenes

 Los defensores de las tecnociencias, la política científica de los gobiernos con sus planes nacionales de investigación, y los medios de comunicación de masas, suelen vendernos que los equipos numerosos e interdisciplinares, junto con sus grandes y onerosas instalaciones instrumentales se encuentran mucho más preparados para el progreso de la ciencia, perdón ¡tecnociencia!. que los demás Las noticia que os voy a traducir hoy publicada originalmente en Inglés (Nature Letters)  viene a desmontar la mentada falacia. Tal concepción, entra en la categoría que en un post editado hace ya 11 años denominamos Verdades y Falsas Verdades en Ciencia: “Los Tópicos Impregnantes”. Al final damos como cierto muchos de ellos, de tanto leer tal aserto, sin percatamos que tiene el mismo valor de las fake news. No es que estén equivocados, sino que son mentirosos. Hemos venido defendiendo desde hace 15 años que son las mentes creativas en momentos de “iluminación las que cambian el mundo”. Por lo tanto, yerran nuestras autoridades cuando ponen todas sus esperanzas en este tipo de “gran ciencia”, en lo que respecta al tamaño, aunque este tema sea relativamente independiente de la dudosa grandeza la tecnociencia. Y ellos lo saben, ya que muchas de las empresas actualmente más cotizadas del mundo se iniciaron por una mente maravillosa o por un grupo de ellas. Y la carta a la revista Nature así lo constata con contumacia, ya que los autores que en este caso si debieron hacer uso de las(os) denominadas big data, datamining y meta-análisis. Lo intuyo por la cantidad de escritos que dicen haber revisado.  Más concretamente, como veréis abajo, señalan que “Aquí analizamos más de 65 millones de documentos, patentes y productos de software que abarcan el período 1954-2014, y demostrar que a lo largo de este período, los equipos más pequeños han tendido a alterar la ciencia y la tecnología con nuevas ideas y oportunidades, mientras que los equipos más grandes han tendido a desarrollar los existentes”. La ciencia, la gran ciencia, pero también ocurre en tecnología, es coto casi privado de ideas disruptivas. Abajo os dejo algunas noticias sobre la acepción del término actualmente, ya que con anterioridad, o en otros ámbitos del conocimiento, el palabro “disruptivo” alberga muy variopintos significados. Resumiendo, los grandes equipos e instalaciones “en general” (hay investigaciones que efectivamente sí requieren este tipo de enormes entramados por necesidad) suelen tender a llevar a cabo hacen lo que Kuhn denominaría ciencia normal, mientas que los pequeños generarían algo más cercano a los cambios de paradigma. Se trata de cambios bruscos, rompedores que crean un punto de inflexión, es decir un antes y un después. Por el contrario, la tecnociencia tiende a promover, con sus urgencias y cortoplacismos, productos que tengan una gran aceptación en el mercado inmediatamente. Así pues, los primeros y actualmente despreciados grupos de investigación con tamaño reducido son en realidad el sustento casi indispensable de los segundos. Empero mientras la mayoría de ellos son ignorados (sin negar  que una minúscula élite de estos investigadores han entrado en el ranking de los personajes más ricos del mundo”) los últimos son promocionados y altamente incentivados por los dichosos planes nacionales de I+D+i.  Es decir, que un falso tópico impregnante revolotea en la cabeza de nuestros sesudos gestores, dando lugar a que la financiación y programas estratégicos sean menos eficientes que lo que debieran.

 Cierto es que existen las denominadas starups  e incubadoras de empresas, entre otras herramientas de las tecnociencias que ayudan a que jóvenes emprendedores den los primeros pasos en sus iniciativas pre-tecnológicas o tecnológicas. Algunas de ellas pueden y tienen éxito, mientras que la mayoría no. Es algo lógico, cuando hablamos de ciencia creativa y tecnología disruptiva. Este ha sido el caso de España, por poner el ejemplo que mejor conozco. Sin embargo, una vez patentado un diseño/tecnología/ procedimiento/etc. ingenioso, la mayoría de ellos (sus patentes) son adquiridos por grandes empresas, que pagan por adueñarse de ese valioso botín. Tal hecho significa que los brillantes emprendedores logran una buena ganancia, pero también que la mayor parte del beneficio del producto lo recibirán las grandes empresas multinacionales, en la mayoría de los casos. Y así se llega a la paradoja que los creativos pasan a ser meros suministradores de ideas innovadoras para el gran capital que vende mercancías. Este problema resulta tanto más grave cuando más rácano, conservador y miope sea el empresariado de un país, como ocurre en España. De todos modos, los empresarios latinos de ambos lados del atlántico, no se caracterizan por invertir en innovación y menos aún de capital riesgo, también denominado emprendedor. Finalmente, las ideas y sus beneficios terminarán en manos de los Estados más poderosos y su tejidos empresariales, con independencia de donde nacieron. ¿No salen ganando siempre los mismos?.

 Las autoridades Europeas llevan varias décadas muy preocupadas por el hecho de que sus esfuerzos y recursos en materia de investigación y desarrollo, terminan generando menos beneficios financiaros comparativamente que en EE.EE. Es decir somos menos “tecno-competitivos Este hecho es conocido como la “paradoja europea”. Y en tal contexto, por ejemplo, España sería la paradoja de la paradoja Europea, ya que todo termina siendo más histriónico y decepcionante. Obviamente si la Unión Europea no logra alcanzar los beneficios que en EE.UU. se debe a un problema de la propia “in”-cultura empresarial, que no de la ciencia y la tecnología que atesora. Por lo tanto, cabría devolver la pelota a los empresarios y directivos que exigen que las universidades y centros de investigación que presten atención a las necesidades de sus empresas. Desean que desde el sector público se les haga casi todo el trabajo y financie la mayor parte del mismo, con vistas a que ellos vayan engrosando sus cuentas bancarias. ¿No sajen ganando siempre los mismos? ¡Así sale vencedor cualquiera!. Los dados se encuentran fuertemente cargados.

 Visto lo visto, nada de lo que pretende la tecnociencia parece razonable, sino meramente colonizador y mezquino, al menos en la mayoría de los Estados. Y así la Ley de San Mateo se torna en una Ley bajo el imperio de la economía globalizada que sufrimos.  ¿Qué ocurre en Latinoamérica? ¿Qué piensan por allí los filósofos de la tecnociencia?. No os preocupéis será  también un tema capital de este curso de Filosofía de la tecnociencia.

Juan José Ibáñez

Continuemos y sorprenderos………..

  (más…)

Etiquetas: , , , , , ,

Bruno Latour se interesa por los suelos y la zona crítica terrestre

zona-critica-terrestre-bruno-latour-richter 

Daniel D. Richter y Bruno Latour Mayo 2019: The Education of Bruno Latour: From the Critical Zone to the Anthropocene” Feature-Length Documentary. Franklin humanities Institute

Resulta ya raro que alguna noticia me sorprenda e incluso estremezca. Y la que os voy a mostrar hoy os extrañará. Ya sabéis, que al margen de mi disciplina científica, me encuentro muy interesado por la filosofía y sociología de la ciencia, y más recientemente por la el nacimiento de filosofía de la tecnociencia. En mi más que modesta opinión, los grandes pensadores sobre la filosofía de la ciencia terminaron con la teoría anarquista del conocimiento propuesta por el irreverente y brillante  Paul Feyerabend, en la década de los años 70 del siglo XX. Para este autor, ya en la segunda mitad de aquel siglo, políticos y científicos querían desplazar las religiones, con vistas a que ocupara su lugar la ciencia, que recordemos que no tiene más moral y ética que la que las sociedades les dignan otorgar en un momento dado de la historia. En la décadas de los años 80 y 90 del siglo pasado, surgen los denominados estudios sociales de la ciencia o simplemente estudios de la ciencia, tecnología y sociedad. Entre sus fundadores y posiblemente como alma mater, emerge la figura de Bruno Latour, del que tanto os he ido hablando con el transcurso de los años (ver relación de post abajo). Para Bruno Latour hemos alcanzado un punto de no retorno, apostando por un nuevo contrato social cuyas raíces se hunden en el ecologismo y la demolición del modelo sociopolítico, económico y cultural actual, como explica en una reciente entrevista. Él fue quien mostro también el devenir de la ciencia y como sus nobles ideales han sucumbido a los tenebrosos fundamentos de la tecnociencia. No existe un pensador actual digno de llevar tal calificativo que no conozca a Bruno Latour.

Pues bien, hace muy pocos días recibí una alerta de la red que conformamos la CZCN, es decir de un nuevo tipo de edafología expandida, sobre la que también hemos abundado, incluyendo los post redactados en la categoría ‘Zona Crítica Terrestre y El Futuro de la Edafología’. También os comenté la emoción que sentí al leer una obra maestra del pensamiento actual denominadaLa Esperanza de Pandora”, y cuyo autor, como no, resulta ser Bruno. El libro comenzaba describiendo los entresijos del conocimiento científico en un viaje a Brasil, en el cual edafólogos y botánicos discutían sobre la frontera entre selva y sabana de aquél maravilloso país.  Tras años de lectura he podido constatar  como los grandes pensadores del pasado y del presente se han interedado por ciencias más prestigiosas en la actualidad. Esta, ha sido la única ocasión en la que he uno de ellos abordaba el tema de la edafología sin remilgos, y lo tomaba como ejemplo para discutir después sobre lo divino y lo humano de nuestra cultura. El capítulo adolece de algunos errores conceptuales, empero el contenido sigue siendo palmario, meridiano y brillante.

Pues bien, la alerta de la CZCN, con regocijo, nos informaba que Bruno Latour había visitado uno de sus observatorios dependientes de la Universidad de Duke en EE.UU., con vistas a entender como  la Zona Crítica Terrestre’ nos informa acerca de la transformación profunda de la superficie terrestre y del mal conceptualizado y definido Antropoceno.

A Bruno le gustas los suelos, ya lo demostró y lo ha vuelto a hacer. Y si el habla de los recursos edáficos, tener por seguro, que con el tiempo su importancia será reconocida por todos aquellos que hoy no se encuentran interesados, e incluso la denostan. Como veréis, acaba de aterrizar allí e impartido una conferencia.  Entre la información que incorporo abajo existe un video colgado en Youtube en donde habla de los suelos, la zona crítica terrestre y el Antropoceno. No dudéis que tarde y temprano las ciencias del suelo serán mucho más reconocidas entre los intelectuales de todo el mundo occidental que ignoran hasta el significado de edafología o pedología. ¡Gracias Maestro!.

Os dejo pues con la información y especialmente con la ofrecida por los enlaces. Eso sí, lamentablemente se encuentra en inglés. No obstante, mientras tanto, podéis consolaros con lo ya publicado en “La Esperanza de Pandora”, cuyo texto ha sido pirateado y se encuentra ya en castellano, “para todos” en Internet (buscarlo, por favor). Estoy convencido que pronto saldrá a la palestra, en sus libros y artículos la relevancia de la zona crítica terrestre, el Antropoceno y la edafología. Tendrán una enorme audiencia, llegando a personas que hoy ignoran su importancia. ¡Garantizado!.

Juan José Ibáñez

Continua…….

(más…)

Etiquetas:

Las Dos Caras de la Ciencia

ia-y-robotica

Ya hemos comentado que la ciencia no tiene moral, por lo que necesita ser guiada, tanto por la sociedad como por sus practicantes en base a unos códigos ajenos a ella. Todos los días somos inundados por un aluvión de grandes descubrimientos que afirman que cambiarán el mundo y nuestras vidas ¡para gozo y disfrute de la humanidad entera!. Pero la cruda realidad refuta tales afirmaciones. La palabrería engañosa de la tecnociencia.

Vivimos en un mundo plagado de injusticias, guerras, desigualdades, hambre, desnutrición, epidemias, y a todas luces insustentable bajo esa apisonadora a la que llaman economía liberal. He recibido quejas  por ser crítico contra diversos tipos de indagaciones científicas, ya que redacto en algunos post mis profundas preocupaciones por su estado actual e inquietante devenir, incluso cuando nos aseguran que será esplendoroso. No entiendo,  por ejemplo, que el Transhumanismo les gustará a algunos, mientras que personalmente se me antoja una locura desquiciante. Interesan controversias como la de si el denominado Antropoceno debe considerarse como un nuevo periodo geológico (sensu lato) cundo en realidad es materia de definición y gustos, que no de hechos, como demostramos ya en otros diversos post. Y así podríamos seguir “ad nausean”.

Detesto los corporativismos y más aun de los que dicen ser valedores de la “verdad”, cuando vivimos malos tiempos para la lírica, estando la literatura científica y sus entresijos, atiborrada de plagios, denunciándose constantemente en nuestro ámbito del conocimiento, la mala praxis y la corrupción. En el curso impartido en esta bitácora acerca de las ‘Filosofía, Historia y Sociología de la Edafología’ llevamos a cabo un recorrido conceptual e histórico sobre que es la ciencia y el método científico, según las diversas escuelas de pensamiento. Y al hacerlo mostramos que ambos conceptos son lascivamente escurridizos. La última gran escuela que merece tal calificativo resulta ser el anarquismo epistemológico desarrollado por Paul Feyerabend. Esta autor alemán defendía que la sociedad intentaba reemplazar las antiguas religiones por otra nueva llamada ciencia, mientras que en la práctica sus profesionales se comportaban como clientes ebrios en un prostíbulo. Y como corolario, topamos de nuevo con la moral y con la ética. Empero si antaño podíamos desarrollar filosofías de la ciencia ajenas a otros aspectos de nuestra sociedad (centradas en la ciencia exclusivamente) y  ya no es así. Al convertir la sociedad en una aldea global, y ser la tecnología el motor de los cambios que en ella se producen nos encontramos con un sistema, bastante complejo, inestable e incontrolable, como lo son todos los “no lineales.  Y tal tipo de sistema nos trae de cabeza. Y entre unas razones y otras la democracia se muere, siento reemplazada por la retrodemocracia. Y por ello comenzamos un curso de filosofía de la tecnociencia.

Cuando emergió al mundo la globalización comandada por el neoliberalismo económico de los “Chicago Boys”, abundabas los ¿expertos? Que intentaban calmar las angustias ciudadanas señalando ante las crisis cíclicas que se producían: “No hay que preocuparse, el sistema financiero se autorregula” ¿¿??. Pues bien, si un conjunto de elementos y agentes no se autoregulan su interacción, también por definición, no es un sistema. Rebuznancia cargada de  aparente erudición para ocultar la verdad: pura ignorancia e incapacidad de predecir lo que se nos avecina. Como sistema complejo nuestra economía resulta ser muy inestable, sensible a las condiciones iniciales y a las del entorno. Cambios pequeños pueden impeler a que sus trayectorias diverjan brutalmente con el tiempo, siendo impredecibles. ¡Y así lo constatamos!. En la teoría del caos, vinculada con la de los sistemas complejos y la de los no lineales, se popularizo la frase “el aleteo de una mariposa en Pekín puede producir un tornado en Texas” (el consabido efecto mariposa). Hoy podríamos parafrasear su contenido y exclamar “la tos de un agente de bolsa en Pekín, puede generar un drama/desplome en la de Wall Street” y afectar a cientos de millones de personas. Nuestro sistema económico progresa, al parecer, hacia lo inesperado, lo sorprendente, etc. Es decir todo lo que no permite ser predicho por ningún modelo salvo la destrucción del mismo. A quien la gusten las sorpresas, buenas y malas, no tiene más que sentarse en un sillón y esperar.

Reiteremos, la ciencia y sus hallazgos no son ni buenos ni malos, todo depende del fin con que se utilicen. Y es aquí en donde nos topamos con el meollo de la tragedia humana que padecemos.

Los investigadores necesitamos financiación con vistas a seguir deshilachando esa casi indescifrable madeja a la que denominamos complejidad del mundo. La financiación no surge por generación espontánea, sino que la libran los gobiernos e industrias (en su mayor parte multinacionales) con sus respectivos intereses. Empero por mucho que manifiesten lo contrario, los gobiernos desean que sea la industria subvencione ¡casi todo!,  y como corolario convertirnos en esclavos de ellas. Son las grandes compañías, sus intereses, lobbies, publicidad maniquea, etc. las que dictan pues, en que se debe invertir científicamente y en que materias no. La esencia de una empresa estriba en vender productos, que no cuidar de los ciudadanos, y la prensa nos lo recuerda todos los días, lo mismo que la corrupción política, casi siempre en contubernio con las primeras.  Si un científico no se encuentra de acuerdo con lo que ve y escucha, será desterrado (no hay dinero para sus estúpidas ideas), a no ser que lo haga cuando ya sea famoso, lo que indicaría que, con anterioridad, también fue lacayo de este perverso entramado. Eso sí, soslayemos a los más mayores, que lograron realizar sus indagaciones en un mundillo científico sin tanto conchabeo, amoral y corrupto como el del presente.

Nuestro sociedad vive en un mundo de recursos finitos, en la mayoría de los casos no abundantes, por cuanto los que lo fueran antaño han sido dilapidados o degradados.  Y por tal camino hemos degradado la salud del planeta, pero como formamos parte de él (….), también la nuestra propia, en casi todos los aspectos. No existe nada parecido, con mayúsculas, es decir ¡nada importante!, como la denominada ciencia para la ciudadanía. Se trata de actividades que, en el mejor de los casos, ayudan a algunos, de vez en cuando.

La sobrepoblación se enfrenta a esa escasez de recursos, con las paupérrimas armas que nos ofrece un neoliberalismo económico carente de otra imaginación que no se limite a desear más millones, y más billones, ¡más, más!. Se me antoja tan nefasto este “sistema” como para dudar de las bondades de su pseudo-autorregulación. Pero además del crecimiento de la población, que pretende enfrentarse a los recursos finitos de que disponemos, este “sistema” se encuentra deplorablemente estructurado. En unas partes del mundo viven los privilegiados, actualmente asustados por el envejecimiento de sus poblaciones y todos los males endémicos que tal hecho acarrea. Por ejemplo, ancianos cuyos sistemas de pensiones se encuentran al borde de la quiebra, mientras los que debieran alimentarles, son presas del desempleo y desánimo. Mientras tanto, en otros infernos de la Tierra, las criaturas son aniquiladas, viven desnutridas, enfermas, etc., en lugar de rejuvenecer las plantillas de los ricos ancianitos. ¡Unos aquí sin remplazo, y otros allí sin esperanza!. Resumiendo, conforme el neoliberalismo aprieta de manos del Banco Mundial, el FMI, y otra turba de entidades filantrópico/caritativas, ya nadie duda que las desigualdades entre ricos y pobres aumentan hasta límites insoportables. Un sistema eficiente resulta ser todo lo contrario. ¿O no?. No se trata ya de caridad o solidaridad, sino que hablamos de requisitos indispensables para la autorregulación de cualquier sistema, no solo el económico.

Pongamos tan solo un par de ejemplo, como el de la Inteligencia Artificial o IA, y el de la robótica/microrobótica

Hace pocos años leí un informe en el que se cifraba la procedencia de las principales inversiones en materia de IA. Pues bien, el grueso de la financiación  era realizada para propósitos militares y videojuegos: “Juegos y Guerra en lugar de Juegos de Guerra”. Actualmente las inversiones en IA crecen a ritmos acelerados en estos y otros muchos campos, empero el panorama es igualmente inquietante. Y si hablamos de las aplicaciones de esta rama del conocimiento, personalmente se me ponen los pelos de punta, aunque también a  otros científicos.

Reiteramos que, como en otros dominios de la ciencia y la tecnología, la IA puede aportar grandes beneficios para la humanidad. Yo no lo dudo, lo afirmo. Ahora bien, todo depende de los fines para los que se utilicen. Y aquí entra el factor humano. En un mundo en donde la ética y la moral brillan por su ausencia, serán los más fuertes los que encarrilen su destino. Y ya sabemos: multinacionales, militares, guerras, vender y vender a toda costa, sin importar los objetivos….

Vayamos ahora con la robótica y microrobótica, sin olvidar su hibridación, es decir la inteligencia artificial robótica. Existe un gran debate sobre la pérdida de empleos, y como corolario el aumento la cantidad de gente que puede seguir aumentando las ya gruesas filas del paro laboral. Nadie duda excepto los vendemotos de fantasías ilusorias con intereses ocultos que, un desempleo creciente acrecentará los problemas de una sociedad envejecida a no ser que estos juguetes mecánicos tributen a los heraldos públicos, como los ciudadanos de carne y hueso. ¿Se los imaginan ustedes haciendo huelgas para conseguir una subida salarial?.  Pero en manos de los militares, admito mis prejuicios,  el tema puede devenir en tragedia. Efectivamente, el futuro podría traernos guerras entre robots en lugar de humanos. Algunos pensaran que hasta podrían ¿disfrutar?, viéndolos en la televisión como si de un partido de futbol se tratara. Eso sí, la mayoría de los telespectadores no tendrían trabajo, y meno aun permitirse alimentar a sus familias dignamente.  ¡Robótica!. Siempre puede encontrarse uno a los que tan solo pretenden llamar la atención, aunque exista la posibilidad de que termine siendo cierta ¿ incluso asesinos en serie?. Sin ser tan melodramáticos, si cabe alegar que se producen serios debates a la hora de contestar la siguiente pregunta: ¿Son los robots tan seguros?. Pero aún resta dar respuesta al siguiente interrogante:  ¿aunque lo serán, el dilema es para qué?. ¿Con que propósitos?. No les extrañe pues que científicos de todo el mundo consideren a: ¡La Inteligencia artificial y robótica, entre los Riesgos Globales de 2017. Como pueden observar, no soy un paranoico.

Centrémonos en la microrobótica. Llueven las noticias médicas, agronómicas, ecológicas, etc., etc., que proclaman el advenimiento de los microrobots y como estos cambiarán nuestras vidas.  La microrobótica  y la inteligencia artificial nos pueden traer todo tipo de maravillas/pesadillas. Por poner algún ejemplo, se defiende que los microrobots podrían ayudarnos a salvar muchas vidas tras los desastres naturales, o como nos cuenta el encabezado de esta noticia: “Abejas robot polinizarán los campos de cultivo de Monsanto – Ecoosfera. ¡Vaya por Dios!, Monsanto Vende la piel del oso antes de cazarlo, es decir “como siempre”. ¿No son ellos con sus pesticidas las que las están exterminando?. ¡vaya forma de abrirse un nicho de mercado!. Pero ahora les bosquejo la otra cara de la moneda.

Estos migro-ingenios se irán abaratando conforme incrementen sus producciones y aplicaciones. Me siento en mi casa a leer un libro, visionar un video o jugar con mi pareja a los naipes, hablar de política con algún amigo, o algo parecido. Llegará un momento en que sean muy asequibles para el gran público, ¡no lo duden!. Pero hay un problema, por no decir muchos. Podremos tener por cualquier lugar de la casa un microrobot foráneo disfrazado de mosca u otro tipo de insecto, espiándonos. Según sea la actividad y el enemigo que nos ha enviado ese caramelo envenenado, la privacidad de nuestras vidas se esfumaría por completo.  Un caso entre otros sería que viviéramos bajo una dictadura, algún contertulio blasfemara y de pronto apareciera la policía nazi, lo arrestan, encarcelan y ¿por qué no?, ¡lo fusilan!.  Y todo por ese maldito nano-espionaje. Es fácil dar rienda suelta a la imaginación y, de nuevo, se me ponen los pelos de punta. Si es lícito fantasear, pero no tanto como para intoxicar con los “pros” ocultando los gravísimos “contras”.

En resumidas cuentas, bien utilizadas estas tecnologías pueden ayudar a todos los ciudadanos. El problema, ¡el gran problema!, estriba en que nosotros no tenemos nada que decir, ya que los poderes fácticos tendrían su control. Ya sabemos los estragos que puede generar entre la población un marketing engañoso y fraudulento. De hecho ya lo padecemos con la privacidad que nos proporcionan internet (se barrunta una cibercrisis global, además de las ciberguerras: ¡Guau!) y las aplicaciones de los Smartphones. Veamos algunos ejemplos de las propias “apps”: (i)Las ‘app’ de salud ponen en riesgo millones de datos personales”; (ii)El 50% niños desde los 8 años se expone a ciberamenazas” y (iii)Siete de cada 10 aplicaciones para móviles comparten sus datos con otros proveedores”. Creo que ya es suficiente.

Abajo os dejo tres noticias relacionadas con el tema. Se trata de meros ejemplos sobre los que los lectores interesados deberían leer y reflexionar con vistas a extraer sus propias conclusiones. En ellas el grano se mezcla con la paja, mientras que el marketing mentiroso lo hace con las explicaciones honestas.

Y finalmente reiterar mi mensaje. Como científico soy una persona a favor del progreso, pero del de la humanidad entera, no de quienes juegan con nosotros y nuestros futuros. Ellos tan solo nos exigen el ¡silencio de los corderos! Necesitamos urgentemente una gobernanza mundial basada en la ética y la moral, que nos defienda de quien ostenta el poder, no de estos artilugios en si mismos. ¡Todo depende del uso que se les dé!. No nos engañemos, hay también muchos conciudadanos perversos.

Ante tal panorama, desalentador, por ser moderado, pensé en que tan solo cabía,  colaborar con una ONG. Ojeé la prensa y pensé: ¡mejor ya a ser que no!, tampoco me puedo fiar.  Ya, a la desesperada, barrunté ir buscándome mi retiro espiritual en un monasterio. ¡Pero que va….!. Ni por esas.  

Juan José Ibáñez

  (más…)

Etiquetas: , , , , , , , , ,

De la Bigscience a la Tecnociencia (La Macrociencia Tardía)

0-tecnociencia-megaciencia

Fuente: Colaje Imágenes Google

Como comentamos en el post anterior, la ciencia cede parte de su hegemonía tradicional ante la macrociencia, debido tanto a la  II Guerra Mundial, como a la subsiguiente Guerra Fría de las dos grandes superpotencias que luchaban enconadamente desde la década de 1950 por imponer sus intereses al resto de los mortales. Ahora bien, entre la bigscience militar y la tecnociencia actual existe un hiato difuso y ambiguo que queda por rellenar y denominar. Y es aquí en donde muchos expertos discrepan.  Yo personalmente echo en falta varios elementos en las diferentes ecuaciones o interpretaciones a las que he podido acceder. Por esta razón he acuñado sin más pretensiones la “macrociencia tardía”. La cuestión reside en entender cuales, quiénes y cómo fueron las fuerzas impulsoras  que dieron el salto del consorcio ciencia-política-tecnología militar (o al menos con intereses para la defensa nacional) a una tecnociencia casi totalmente gobernada por  la gran industria y de palmarios finales económicos. Los fragmentos de texto que recojo hoy  explican, en cierta medida el paisaje, aunque dista mucho de ser nítidamente transparente. 

Cierto es que los éxitos que alcanzó la ciencia durante en periodos de guerra (frías o calientes) de mediados del siglo XX, ofrecieron a los ciudadanos una imagen del poder y valor de la ciencia en beneficio de la sociedad. Ahora bien, si la tecnociencia comienza su andadura durante la década de los años 80, es decir hará aproximadamente 40 años, existen esencias que permanecen por descifrar y coincidencias dignas de mentarPermitirme que os avance dos andanadas para saber si estáis de acuerdo conmigo: (i)La tecnociencia nace más o menos cuando emerge la globalización económica comandada por la dictadura financiera y (ii), la actividad comercial e industrial globalizada da lugar al mismo tiempo al denominado cambio global,  y la degradación ambiental que ahora padece el planeta y enferma tanto a la biosfera como a la población mundial.  Y es que una actividad antaño vigilada por los gobiernos (el denominado proteccionismo) dio paso a la endiablada tesis monetarista ultraliberal de ese inmerecido Premio Nobel llamado Milton, ideólogo de la Globalización económica o léase La globalización de Milton Friedman, que reemplaza al keynesianismo, es decir los postulados económicos previos de John Maynard Keynes. Podéis a este respecto leer el contenido de los siguientes documentos: Milton Friedman: Friedman fue asesor para los gobiernos de Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Thatcher en el Reino Unido, Tratado de Libre Comercio UE-EEUU: un sueño neoliberal, una pesadilla democrática,La alianza Thatcher-Reagan definió el final del siglo XX. Para más detalles tan solo saber que, al parecer, todo se inició con los Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, liderados por la Organización Mundial del Comercio, así como sus actuales garantes institucionales que resultan ser Banco Mundial y el Fondo Monetario InternacionalDigamos que, para Milton, un Estado debía dejar de intervenir en casi todo, ya que la economía se autorregula sola, solita, sola. Efectivamente, pero para su propio beneficio, que no el de los consumidores. De este modo, van saliendo a la palestra problemas y más problemas que acucian a parte o toda la ciudadanía del planeta, tales como los siguientes entre otros muchos: deslocalización empresarial, fuga de capitales, desigualdad, precarización en el empleo, maltrato a los trabajadores de las empresas deslocalizadas, riesgos para la salud incluyendo morbilidad y mortalidad causadas por las nuevas tecnologías y modos de trabajo, migraciones descomunales y en parte forzadas, pobreza, contaminación, explotación, cambio global, paraísos fiscales. No se trata de conjeturas, las fechas y los hechos están ahí. Y todo desde el nacimiento o como consecuencia de la denominada tecnociencia. A la hora de rapiñar y destruir, el emprendimiento empresarial ¡si! es formidable.

En cualquier caso ya expresé mi opinión hace años, y cuanto más tiempo transcurre y más leo acerca de este transcendental tema más me ratifico en los postulados que presenté en, por ejemplo estos post: Ciencia y Neoliberalismo Económico, ¿Hacia una Nueva Gobernanza Mundial?: La Globalización Cuestionada por el Capitalismo, Las Miserias del Capitalismo: La Obsolescencia Programada (o el porqué vivimos en una Sociedad Anti-sustentable”), Envejecimiento, Futuro de la Humanidad y Obsolescencia Programada en un Mundo Superpoblado, La Creatividad Científica y El Futuro de la Ciencia ,El Imperio de la Dictadura Financiera, los Populismos y el Papa Francisco, Ciencia y Neoliberalismo EconómicoRetrodemocracia ,Comercialización de la Ciencia: Riesgos y ContradiccionesCiencia e Incultura Política: Investigación Traslacional., Tecnologías de Primera y Segunda Generación (Un Riesgo Social en Ciernes) ,Sobre Organizaciones Empresariales y Empleados Públicos , El Colapso del Medio Ambiente: La primavera silenciosa ya está aquí,Las Reservas Extractivas: Una Promesa ecológica al borde del desastre por la economía globalizada ,Los mártires del medio ambiente y la posverdad (el hostigamiento de la dictadura financiera),Cambio Climático: ¿Una Guerra Ecológica o Económica?,  La Gran falacia de los Pesticidas y el Agronegocio de las Multinacionales: La humanidad enferma y la biosfera desolada (Informe de la ONU),Las “Trump”etas del Apocalipsis (Donald Trump, Medio Ambiente y Espacios Protegidos)Sellado del Suelo, Infraestructuras, Ladrillazo, Destruir el Litoral, Empleo y Enriquecimiento de las Empresas Constructoras,Desastres Ecológicos Causados por la Agroenergética y Biocombustibles de Primera Generación: El Gran Incendio de los Histosoles de Indonesia, La Singularidad Tecnológica y su futuro: Cerca o Lejos, África Olvidada: Deforestación, Desertificación, Pobreza y Corrupción, si bien he editado bastantes más post en la categorías sobre Fraude y Mala Praxis Científica, como también y Prensa y Política científica. Este es el sibilinamente denominado resultado del confundente concepto del contrato social de la ciencia.

Y digo yo: Poco o Nada tiene que ver este contrato social por la ciencia con los ideales expresados  por muchos científicos como en este manifuesto denominado “Ciencia y valores humanos” en el que se concretan las obligaciones de los investigadores, como profesionales.  ¿No pensáis lo mismo?: El Colapso del Medio Ambiente: La primavera silenciosa ya está aquí.

Os dejo ya con algunos contenidos de otras páginas Web. En unos os informan sobre ese tal  Milton, en otros del final de la Big Science temprana y como se despliega en Europa o Japón la mentada fase tardía,  inicio de todos los males, por cuanto durante la primera nos encontrábamos bajo el protectorado imperial de EE.EE, con su Big Science temprana. Tenéis pues material para leer sobre los orígenes y rasgos de la Macrociencia tardía y su transición a la tecnociencia.

Post Previos de Nuestro Curso Básico de la Tecnociencia hasta marzo de 2019

Bibliografía de libre Acceso en la Red Para el Curso Básico de Tecnociencias

De la Filosofía de la Ciencia a la Filosofía de la Tecnociencia (Nuevo Curso Básico y Sus Razones)

Tecnociencia Definiciones y Objetivos

Historia de la Tecnociencia: De la Ciencia a La Macrociencia Temprana

Juan José Ibáñez

continúa………

(más…)

Etiquetas: , , , , , , , , ,