‘Componentes, Estructuras y Procesos en los Suelos’

Carbón vegetal, Su almacenamiento y Reservorios (Cambio Climático y Secuestro de Carbono)

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Fuente: Colaje Imágenes Google.

Hoy os mostramos una nota de prensa que apareció durante 2018 en el boletín de noticias Sciencedaily, y que nos informa sobre el ciclo y las rutas que sigue el carbón vegetal producido sobre la superficie terrestre, por la combustión de la biomasa. Según los autores del estudio,  su viaje por la superficie terrestre hasta almacenarse en los océanos puede resultar largo y prolongado.  Del mismo modo también alegan que sus partículas carbonosas, ya sean producidas por incendios forestales, uotras vías naturales y antropogénicas, constityen actualmente ingentes cantidades que finalmente son secuestradas en el fondo de los océanos, sustrayéndose pues de la atmósfera, siendo indispensable su evaluación con vistas a una mejor comprensión el ciclo global del carbono.

Del mismo modo, relatan brevemente la historia de su largo recorrido tanto en el espacio como en el tiempo, desde los suelos a los ríos y lagos hasta terminar siendo secuestrado en los sedimentos oceánicos. Durante el  mismo, no es inusual que se almacenen temporalmente en otros sedimentos terrestres y lechos de las masas de agua dulce (ya considerados suelos en muchas clasificaciones edafológicas). También cabría destacar de la nota de prensa, que la erosión de los sedimentos y suelos, retarda hasta en miles de años su llagada al mar en donde son enterrados y preservados durante largo tiempo.  Obviamente tras los incendios, las emisiones de CO2 a la atmósfera son ingentes, pero sin despreciar las que terminan en forma de un carbón bastante resistente a su degradación, es decir en la forma de las partículas mentadas.

Ahora bien, ¿Cuál es la magnitud del carbono constituido por estas partículas recalcitrantes? ¿Existen diferentes formas con menor o mayor resistencia a su degradación?. ¿Qué porcentaje constituyen del secuestro de carbono terrestre?  También omiten que en las zonas de subducción pueden pasar a formar parte de los materiales que retornan al manto terrestre o terminar emergiendo  de nuevo  a las superficies continentales embutidos en las rocas que afloran como consecuencia de la colisión de las placas tectónicas.  Se trata de un interesante tema, que se encuentra directamente relacionado con el denominado biochar, y esas enigmáticas Terras Pretas do indio de la Cuenca Amazónica, de las que tanto hemos debatido en esta bitácora.

El tiempo nos dirá si se trata de un nuevo “canto de sirenas” o  si realmente se trata un tema que debiera tenerse muy en cuenta  en las investigaciones relacionadas con el ciclo del carbono y el cambio climático.

Os dejo ya pues con la noticia en su versión en Inglés y traducida rápidamente al Español-Castellano.

Juan José Ibáñez

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Hipótesis Nula e Hipótesis Alternativa en Ecología y Edafología

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Fuente. Imágenes Google 

Hace años le pregunté a un afamado ecólogo italiano, como reconocían si un patrón determinado  en el ámbito de la macroecología era idiosincrático de las comunidades biológicas. El me respondió que la hipótesis nula era la ausencia del mismo, por lo que si se detectaba era propio a la naturaleza de la organización/distribución o patrón detectado de las especies biológicas. Realmente me sorprendió. Francamente, como pionero de los estudios de edafodiversidad (pedodiversity),  me planteé que la hipótesis nula era que los que yo detectaba en edafodiversidad y la distribución de los suelos en el paisaje era conforme a los que acaecían en el ámbito de la biodiversidad y ecología del paisaje. El primer trabajo a este respecto que publicamos sobre el tema llevaba por título “Nested subset analysis and taxa-range size distributions of pedological assemblages: Implications for biodiversity studies”. En aquél “paper” mostrábamos, en base a estudios previos, que las regularidades detectadas en el ámbito de la biodiversidad y macroecología eran habitualmente los que nosotros encontrábamos en nuestros temas de estudio, es decir la diversidad de los suelos y sus pautas de distribución en el paisaje. Como corolario la asunción de los macro-ecólogos y expertos en diversidad resultaban cuestionables, por no decir refutables. Debido a ello deberían pues replantearse los contenidos de su corpus doctrinal.   

Pero aclaremos primero que podemos entender en términos sencillos por macroecología, para lo cual extraeré unas breves líneas de la Revista Ecosistemas: La macroecología estudia los patrones y procesos de distribución y abundancia de las especies a escalas regionales o incluso globales. Esta definición es muy semejante a la de Biogeografía, que es la ciencia que estudia la distribución de las especies a gran escala…….  y…).

La actividad científica debería consistir esencialmente, o al menor ser parte fundamental, en la proposición de hipótesis y en los estudios pertinentes para refutarlas o corroborarlas, como defendía el filósofo de la ciencia Carl Popper. En otras palabras, se trataba de separar el grano de la paja hasta alcanzar teorías científicas robustas. Lamentablemente, la política del “publica o perece” ha dado lugar a que los investigadores nos preocupemos casi exclusivamente en proponer que no en corroborar, a no ser que algún insensato ataque nuestros constructos teóricos ya publicados. Y así, numerosas ideas, hipótesis y evidencias empíricas interesantes pasan, tras ser lanzadas, al limbo de los autistas en un abrir y cerrar de ojos.  No escribo estas líneas por el caso que me afecta y os he narrado, sino que por desgracia es moneda de uso corriente en la actividad científica contemporánea. Estas disciplinas a las que me refiero ya en el título del post, se basan esencialmente en los análisis estadísticos, por lo que considero conveniente explicar en esta entrega en qué consisten las denominadas Hipótesis nula  e Hipótesis alternativa. De lo dicho anteriormente, yo personalmente desprendería la siguiente hipótesis alternativa: “Una buena parte de los patrones detectados en los estudios de diversidad, ya sea de suelos o de comunidades vivas, son debidas a la dinámica no-lineal y/o compleja de ambos recursos naturales“. Obviamente sigue siendo una hipótesis meramente especulativa (a pesar que se haya demostrado tanto en suelos como en ecosistemas), ya que la literatura científica actual se encuentra repleta de hipótesis que no han sido debidamente corroboradas o refutadas. De aquí que, en ausencia de esta noble y vital tarea para el progreso de la ciencia, me vea obligado a alinearme como podéis constatar abajo, con aquellos que soslayan ofrecer explicaciones pormenorizadas de la razón ¿científica? de sus hallazgos, sustentando los resultados que publico en su robustez/debilidad estadística.    

Comencemos pues por intentar explicar informalmente que son las Hipótesis Nulas y Alternativas, así como las críticas que a veces reciben por parte de los investigadores que analizan sus objetos de estudio con reflexión y sentido común.

Juan José Ibáñez

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Microbioma del suelo, ecosistema y cambio climático

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En los últimos años se ha ido describiendo que el Microbioma de las especies, es decir de los individuos que habitan en el seno de nuestro cuerpo y el de otros animales, que no en su superficie, resulta ser vital para la supervivencia del huésped, ya que sin él moriríamos.  Ya aventuramos tal hecho hace once años, es decir antes de que la ciencia actual reparara en su importancia. Más concretamente el primer post de 2006 llevaba por título “Individuos y Ecosistemas o Individuos-Ecosistemas: la Ambigüedad de la Vida y la Importancia del Suelo”. Según noticias recientes, la alteración del mentado microbioma conlleva una multitud de enfermedades en el ser humano. ¿Por qué iba a ser diferente en otros organismos?. De ahí que defendiéramos que todos los individuos, somos en alguna forma ecosistemas. Por todo ello no nos extraña el contenido de la nota de presa que os vamos a ofrecer hoy, el cual defiende que los organismos del suelo ayudarán a las especies sobre este “cuerpo natural” a adaptarse al cambio climático que la actividad humana se encuentra induciendo.  

 Pues bien, ha hecho falta que transcurrieran 11 años para que en la prestigiosa revista Nature, se ratificara una conjetura (la nuestra) que dimanaba del sentido común. Os traduzco la mayor parte del texto con vistas a que comprobéis como el susodicho sentido común tarda en reconocerse incluso por los que se consideran los sabios de la ciencia.  

 (…) muestra cómo estas comunidades bióticas invisibles crean “carreteras de suelo” para los árboles jóvenes, lo que significa que pueden determinar la rapidez con que las especies marchan hacia arriba, si es que lo hacen. El nuevo papel del microbioma del suelo -la recolección de bacterias microscópicas, hongos y arqueas que interactúan con las raíces de las plantas- representa un punto de inflexión para las investigaciones destinadas a comprender y predecir dónde residirán especies arbóreas importantes en el futuro.

 Así como la investigación sobre microbiomas humanos está cambiando rápidamente nuestras perspectivas sobre la salud y el comportamiento humano, las interacciones entre los árboles y sus microbiomas del suelo pueden cambiar drásticamente nuestra forma de pensar sobre la salud y el comportamiento de los bosques. El estudio fue publicado recientemente en la revista Nature Ecology and Evolution. El objetivo de los investigadores era comprender mejor cómo las plantas responderán a medida que aumenten las temperaturas.

 Van Nuland señaló que los árboles se ven afectados por algo más que la temperatura. Al igual que los seres humanos, los árboles dependen de las interacciones que tienen con otros seres vivos, y especialmente con su microbioma. Pero, ¿cómo reaccionarán los árboles que debieran migrar (altitudinal o latitudinalmente)a los microbiomas del suelo que se encuentran en altas altitudes?

 Los resultados mostraron que los árboles cercanos a la base de la montaña crecieron mejor en su suelo actual que en el suelo de la cima de la montaña. Pero lo contrario era cierto para los árboles en las elevaciones más altas; Prosperaron en el suelo de elevaciones mucho más altas. “Esto indica que (…)”. La investigación podría ayudar a los científicos a diseñar/escoger grupos específicos de bacterias y hongos para fomentar la migración de árboles amenazados por climas cálidos (….)

 De tales párrafos es posible extraer un razonamiento que, tarde o temprano, será corroborado tras denudados esfuerzos por entender lo evidente: cualquier intento de analizar como responderán los ecosistemas estudiando grupos concretos de individuos, pero no la biodiversidad de la vida y sus complejas interacciones, se encuentra destinada al fracaso. No lo duden, se publicarán miles de artículos antes de que la comunidad científica comprenda esta sencilla aseveración que es igual de cierta en todo lo concerniente a la salud humana. Por mucho que los científicos afirmen que tal o cual gen, proteína, etc., puede ayudarnos a curar una determinada enfermedad, un cambio necesario con vistas a avanzar en la lucha contra las enfermedades, envejecimiento etc., solo será posible cuando logremos entender las complejas interacciones entre genoma y microbioma humano.  Hablamos de una aproximación holística imperativa para comprender la biosfera, el cambio climático, los ecosistemas, la salud humada y los sistemas financieros. Hace ya casi un siglo que en la teoría de sistemas se reconoció que “el todo es más que la suma de las partes”. Empero la ciencia actual, parece hacer caso omiso, en la práctica, de un hecho archiconocido. Y así seguiremos despilfarrando miles y miles de millones de dólares o euros, dando palos de ciego.  Falta progresar en materias teóricas, mientras sobra un exceso de empirismo y experimentación que insisten en avanzar a ciegas, sin un corpus doctrinal coherentemente sensato que respalde las indagaciones. Un atentado contra las enseñanzas de la filosofía de la ciencia 

 Juan José Ibáñez (más…)

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Suelos, rocas, sequías y resiliencia de la vegetación

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Fuente del Grafico del Perfil. Gobierno de  Aragón. Fotos Google imágenes

La Humedad de la Roca oculta podría ser clave para entender la respuesta de los bosques a la sequía. Así más o menos comienza la nota de prensa que os mostramos abajo, traducida al español y que analizamos hoy. Pero sigamos: “Investigaciones realizadas por la Universidad de Austin en Tejas y la Universidad Berkeley en California descubrieron que una capa de roca subterránea poco estudiada puede contener cantidades importantes de agua que puede considerarse como un reservorio vital para los árboles, especialmente en tiempos de sequía. El estudio, publicado en la revista PNAS, analizó el agua almacenada dentro de la capa de roca alterada que comúnmente se encuentra debajo de los suelos en ambientes montañosos”.

La noticia me pareció muy interesante y de hecho lo es. ¿Pueden almacenar las rocas que subyacen a los suelos mucha agua? ¿Puede este líquido ser utilizado por la vegetación y ayudar a paliar los efectos del estrés hídrico ocasionados por sequías persistentes?.  De ser así, se trata de un hallazgo muy interesante. Ahora bien maticemos. En primer lugar, al seguir leyendo la noticia que os he traducido abajo,  la novedad se esfuma y en su lugar surge la lógica. No se trata de la roca en sí misma, sino, del material de la misma que se va alterando hasta formar el regolito que subyace al suelo en la zona vadosa y más allá. Las capacidades de almacenamiento dependerán pues de la razón entre la cantidad de granos/partículas ya dispersados, del grado de alteración de los bloques, y piedras, así como de la textura de la tierra fina resultante. Muchas de estas propiedades dependerán, de la naturaleza del material litológico, clima, fisiografía, así como de las repercusiones de las raíces y vida subterránea, etc. Es decir no resulta posible extrapolar los resultados obtenidos a otros ambientes de los  aquí analizados.

Y así, lo que llaman rocas, son en realidad los materiales que conforman el regolito del que tanto os hemos hablado en nuestra categoríaZona Crítica Terrestre: el Futuro de la edafología”.  Al final del presente post os muestro muchas de las entregas previas en las que podréis comprobar, por ejemplo que: (i) hemos defendidos que los regolitos deben ser considerados como parte del suelo; (ii) que debiera clasificarse el conjunto del sistema suelo regolito y el porqué; (iii) que este administrador realizó tales proposiciones años antes de que surgiera la iniciativa de la zona crítica terrestre, etc.

Debe tenerse encuentra que durante más de un siglo, no se disponía de medios logísticos para sondear hasta varios metros de profundidad en el continuum suelo-regolito. Tampoco habían sido ideadas las instrumentaciones pertinentes para conseguir tal fin. De hecho la denominada zona vadosa y la hidropedología abordan el tema desde hace bastantes décadas, sin llegar a tenerla ambición de la zona critica terrestre.

Cuando se viaja por carretera y se observan cortes/trincheras, etc., en donde afloran los regolitos y las rocas sin alterar, podréis observar en muchos casos, depósitos deleznables de sedimentos (a veces alternando con otros impermeables) que también almacenan agua, no siendo estrictamente regolitos, sino litologías sedimentarias o litologías duras sometidas antaño, por ejemplo, a alteraciones hidrotermales.

En consecuencia, cuando una sequía prolongada afecta a un espacio geográfico, no es extraño observar islas en donde los ecosistemas vegetales permanecen vigorosamente verdes en una matriz repleta de árboles muertos o seriamente afectados por el estrés hídrico. En la mayor parte de los casos se debe a las razones aludidas, empero a cortas distancias, también se constata que las profundidades a las que afloran regolitos y sedimentos son enormemente variables, tomando como línea basa la superficie.

Resumiendo, no se trata de ninguna sorpresa, excepto para mentes cortas de vista. El trabajo resulta interesante, justamente porque por fin se reconoce y constata experimentalmente lo que cabía inferir conforme a nuestros conocimientos actuales.

Os dejo con la noticia y la relación de post previos un donde se da fe, de que en esta bitácora se defienden perspectivas racionales. El tiempo da y quita razones. Ahora bien, en muchas de estas entregas nos adelantamos a lo que actualmente se consideran novedades en la literatura científica. Fue justamente al inicio de la andadura de este blog, en donde aclaramos nuestros puntos de vista, hará ya casi quince años.

Juan José Ibáñez

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Bosques tropicales y sequía (¿Reforestación Inteligente?)

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Colaje de imágenes de Google sobre bosques tropicales panameños.

 ¡Se hunde el barco, bajen las lanchas!: ¡Por favor atiendan: ¡niños, ancianos y enfermos que se suban los primeros!. Esta frase, o alguna parecida, la habréis oído con harta frecuencia en las películas de cine!.  Pues bien, la noticia que vamos a analizar hoy nos viene a decir lo mismo!. Todos saben que las criaturas animales más débiles, por término general son las más jóvenes, aún en fase de crecimiento, mientras que las más vetustas, cuyos cuerpos han ido deteriorándose con el devenir del tiempo también resultan ser frágiles. Quien tiene un jardín, bien podría decir lo mismo de sus plantas adaptadas al entorno.

 Tropical forest response to drought depends on age (La respuesta de los bosques tropicales a la sequía depende de su edad) acaba de descubrir lo obvio, aunque debemos reconocer que también aporta algún detalle de interés. Que cada especie vegetal responde de diferentes formas a los periodos de sequía es una obviedad en la que no merece desperdiciar palabras. Que los individuos de una misma especie reaccionan de forma dispar a los impactos ambientales y enfermedades no merece más calificativo que ¡sin comentarios!. Y quien tenga unos mínimos conocimientos de geobotánica estará harto/a de observar ejemplos en la naturaleza.  Veamos algo ahora de la sustancia, ya que se encuentra en los suelos.

 Conforme la sequía se prolonga, la transpiración del medio edáfico y la evaporación de las plantas van haciendo descender el depósito de agua almacenada en el medio edáfico, succionando finalmente la que permanece a mayor profundidad. Los árboles pueden ser, según la especie, de enraizamiento somero o profundo, por lo que (…) ya sabéis la respuesta. También es trivial, una enseñanza de parvulario que, conforme un árbol crece, lo hace hacia arriba, en el medio aéreo y hacia abajo en el suelo, el consabido geotropismo (gravitropismo), por poner una nota de color académica.  Como corolario, las plantas maduras, y en especial los árboles maduros pueden succionar el agua hasta varios metros en el seno del suelo/regolito mientras que un vástago joven no o con dificultades.  Si volvemos a recordar que unas especies atesoran sistemas radiculares que penetran a mayores profundidades: ya tenéis los relevantes resultados de esta investigación. Añadamos que los individuos viejos y las especies arbóreas de enraizamiento somero son las primeros(as) en caer tras arreciar los vientos (huracanes, tormentas tropicales). Como corolario, resulta palmario que un ecosistema forestal maduro adquiera un aspecto mosaicista, aunque también intervienen otras causas que sería largo de describir en un post.  Por lo tanto, se me antoja insustancial el alegato de los autores de este trabajo cuando escriben en la nota de prensa:

 “Los árboles tropicales responden a la sequía de manera diferente dependiendo de su edad, de acuerdo con una nueva investigación dirigida por un científico postdoctoral en la Universidad de Wyoming”.

“Descubrimos que la edad del bosque importa”.

“Nuestros resultados indican que los factores más importantes para la regulación de la transpiración en los bosques jóvenes tienen que ver con su capacidad para acceder al agua en el suelo, mientras que los bosques más antiguos se vieron más afectados por las condiciones atmosféricas”.

Estamos trabajando en técnicas de diseño que llamamos ‘reforestación inteligente’, tomando decisiones sobre qué especies de árboles plantar para lograr diferentes objetivos de uso de la tierra”,

¿Reforestación inteligente?: al parecer, antes de este sensacional descubrimiento, se sembraba al azar. Me resulta difícil entender el valor del estudio. Al parecer los científicos pensamos que la naturaleza es tonta. Y por eso intervenimos, pero con la desventurada ¡sorpresa! añadida de que a menudo lo hacemos mucho peor, ya que la degradación de la biosfera sigue su curso al no disponer de tanto talento, nuestra Smart Inteligentia. ¡Amén!

Os dejo con la noticia traducida, aunque si no lo hubiera hecho, tampoco os secuestraria prácticamente ninguna conclusión de sustancia.

Juan José Ibáñez

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Estimación de la Virosfera y sus Recorridos Planetarios: ¿cuantos virus llueven en un metro cuadrado del suelo diariamente?

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Fuente: Colaje Imágenes Google

 En las navidades de 1988 o 1989, me encontraba en Edimburgo (Escocia). Había temporal y corría mucho el viento, la lluvia arreciaba. Junto a dos colegas visitábamos la ciudad tras viajar previamente a un centro de investigación de agricultura, un poco más al norte, en Dundee. De pronto el paraguas se me escapó de las manos y subió vertiginosamente en la vertical hasta perderse en el cielo. No, nos encontrábamos en el ojo de un huracán. No me pregunten porqué, pero pasó. ¿Resultado?. El agua gélida nos caló hasta los huesos.

La Nota de Prensa que abordaremos hoy (en su versión inglesa y española) nos informa de algo que ya era conocido, siendo las cifras las que sorprenden y mucho. Por ejemplo, os dejamos abajo algunos de los post previos que editamos en su día sobre el tema. Sin embargo, tales entregas hablan de esas grandotas bacterias, si las comparamos con los diminutos virus. En esta ocasión se han estimado las deposiciones de ambos sobre el suelo encontrándose sorpresas como esta que apuntan los autores: “De media, encontraron hasta 800 millones de virus y unos 20 millones de bacterias caídas del cielo cada día sobre la superficie que ocupa un metro cuadrado. Más aun, parecían viajeros que provenían de lugares diferentes, así como haciendo uso de medios de transporte distintos. Las bacterias  arribaban de África adheridas a finos materiales o polvos “terrestres” procedentes del Sahara, mientras que los virus, viajaban acomodados en aerosoles “marinos” de materia orgánica procedentes del atlántico.  El aeropuerto-suelo, sito en Sierra Nevada (Cadena Montañosa de la Península Ibérica ya cercana al continente africano) los recibía con la misma alegría, ya fueran los minúsculos norteños, o los grandotes sureños. ¡No se trata de inmigrantes ilegales, sino desapercibidos!. ¡Trump no saques el arsenal!, que eso sí consistiría en matar “virus a cañonazos”.

Virus lejanos, bacterias próximas….. Todo esto me recuerda a los archiconocidos procesos de deposición de las partículas arrancadas por el viento de los desiertos. Los cantos y las gravas son desplazados unos pocos metros, generalmente rodando por el suelo, o dando algún saltito si son “peques”. Las arenas viajan a mayores distancias, pero no excesivamente, formando los campos de dunas a distancias variables, aunque usualmente en el mismo continente. Los limos llegan a mayores distancias, pero las arcillas diminutas pueden elevarse mucho más allá de los 3.000 metros, logrando  proyectarse en viajes transoceánicos (de hecho son los vehículos de las bacterias). Por lo tanto, no veo mayores misterios. Lo mismo podría decir de la diferencia de individuos entre estos dos grupos taxonómicos. Como señalamos en nuestro post acerca de la Virosfera, y como es ley en ecología, la cantidad de individuos aumenta según desciende su tamaño en órdenes de magnitud.

Eso sí, una advertencia a los autores de esta interesante cuantificación del trasiego de los individuos pertenecientes a este mundo microscópico globalizado desde tiempos inmemoriales. Me refiero a la zona de recolección que se eleva a 2.900 metros de altitud. Estudios recientes muestran como las cantidades de plomo depositadas en los lagos glaciares procedentes de antiguas extracciones mineras de las áridas y desérticas zonas próximas (por ejemplo Almería), aumentaron y disminuyeron en el pasado, según tal práctica decaía y renacía de nuevo, en función de las demandas de las poblaciones locales. Tal hecho constata lque sí debe existir la contaminación local, ineludiblemente. No mezclemos nacionales con extranjeros. Más aun, parte de los cm superficiales de los suelos en estos últimos ambientes ineludiblemente deben atesorar deposiciones de polvo sahariano y sus viajeros bacterianos, por lo que no debe descartarse que se trate, en este caso, de un vuelo con escalas o paradas intermedias.

De cualquier manara se trata de datos muy interesantes, de ser corroborados en otros estudios. ¡Mis felicitaciones!.

Y ahora la pregunta del millón. A la luz de todo lo explicado: ¿alguien de ustedes se atreve a inferir donde fue a parar mi paraguas abducido por las corrientes atmosféricas escocesas?. ¿No?. Pues yo tampoco. ¡Algo se pierde en el alma cuando un paraguas se va… tutua!.

Juan José Ibáñez

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¿Las Rocas Mejoran la Producción Agraria?

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Fuente: Colaje de imágenes Google

¡Vaya, vaya!, otra vez descubriendo la dinamita. La noticia que os vamos a ofrecer hoy resultará interesante para todos aquellos que desconozcan muchos sistemas tradicionales/campesinos de manejo de suelos. Eso sí, debemos entender que la noticia procede de UK. Hace unos 40 años, las grandes superficies llanas en USA permitían que no fuera necesario cultivas suelos pedregosos  en aquél país por considerales inadecuados. El resultado fue que raramente fueron investigados desde el punto de vista agronómico. Pues bien, los británicos parecen hijos del Tio Sam. ¿Son tan malditos los suelos pedregosos? Obviamente en lo que concierne al laboreo con arado sí. Sin embargo, en otros tipos de gestión se han utilizado con éxito. Ningún experto duda ahora que los residuos pedregosos superficiales que se originan en las laderas por erosión, al lavarse las fracciones texturales más finas en profundidad o por escorrentía lateral , frenan que corran la misma suerte los materiales de los horizontes profundos, limitando de paso la pérdida de agua por evapo-transpiración. Como podréis observar más abajo, las rocas, y entre ellas las de ciertos residuos mineros u de otra índole,  son también empleadas en materia de fertilidad, y no en el pasado, sino ahora. ¿Y qué decir de la viticultura de Lanzarote y sus bellísimos paisajes?. Esta última práctica no es exclusiva de esta paradisiaca isla del archipiélago canario. En cualquier caso, un mulching o acolchado del suelo puede lograrse con materia orgánica y/o mineral. De aquí, que hacer uso de una capa pedregosa en parques y jardines, al margen de motivos estéticos, puede ser una idea interesantemente pragmática (evita el deterioro de la estructura de los horizontes superficiales). Los pueblos aborígenes, a menudo añadían fragmentos de roca fácilmente deleznables, incluso conchas de moluscos con vistas a paliar, por ejemplo, las deficiencias de calcio y/o otros nutrientes.

Cierto es que generalmente, se han estudiado más desde la perspectiva de la física de suelos que de la química. Sin embargo, existen ejemplos actuales de las ingentes adiciones de rocas fragmentadas al suelo, como ocurre en Sicilia y del que el amigo Carmelo Dazzi ha hecho estudios impresionantes. En este caso, se trataba también de mejorar la fertilidad del medio edáfico, esencialmente en terrenos vitícolas. Se trata de un manejo de suelos que ya tratamos en nuestro blog y al que denominamos “agricultura extrema”.

Mulching pedregoso”: Por ejemplo en el resumen de este artículo, uno de cuyos autores era un bien amigo mío, puede leerse: “En el presente trabajo se estudia la influencia que la pedregosidad superficial, tan común en muchas formaciones de ladera, ejerce sobre el contenido de humedad del suelo por ella recubierto; se encuentra que dicha capa pedregosa supone un freno muy eficaz para la pérdida de agua por evaporación, lo que se traduce en una mejora de las condiciones de humedad respecto de los suelos desprovistos de la misma, al menos en regímenes de humedad de tipo xérico”.

Más aun, los autores de la noticia que os ofrecemos hoy en otro párrafo señalan que: “Pocos estudios (…) han investigado explícitamente los tratamientos de basalto en cultivos templados para evaluar directamente los efectos sobre los rendimientos y las propiedades del suelo, pero numerosos estudios de campo e invernadero han documentado los beneficios de aplicar silicatos y residuos de silicatos modificados a la producción de cultivos en los EE. UU. Esta la práctica se remonta a 1871, cuando se otorgó la primera patente para el uso de escoria rica en Si como fertilizante. En consecuencia, décadas de investigación han establecido que la escoria de silicato de calcio procesado actúa como un material de cal eficaz y fertilizante de Si, sin reconocer aún su potencial de captura de CO2. Los estudios incluyen ensayos de campo en Florida y Louisiana, donde las aplicaciones de escoria de silicato aumentaron la producción de ….. ”

Pues bien, la nota de prensa que os ofrecemos hoy, “acaba de descubrir” los beneficios de añadir sobre el suelo materiales rocosos: Growing crops with crushed rocks could reduce CO2 emissions (Cultivar cultivos con rocas trituradas podría reducir las emisiones de CO2). Debe ser que si no se habla de cambio climático no se publica nada, o que si no dices que eres experto en la materia no serás un científico sexy (sin comentarios). En  el la nota de prensa,  estos colegas dicen haber descubierto las bondades de añadir rocas reactivas  a la hora de mejorar las propiedades, físicas, químicas e hídricas de los cultivos (al margen del posible secuestro del carbono atmosférico: ¡cómo no!). Personalmente me intrigaba su énfasis en añadir nutrientes por esta vía, que al parecer no corresponde exactamente a la descrita por Carmelo Dazzi en Italia. Me explico.

Una cubierta ya sea de cantos, gravas y gravillas usualmente previene la erosión y evita que el medio edáfico pierda mucha agua, mejorando pues la disponibilidad de recursos hídricos. Sin embargo, nada o poco pueden aportar a la fertilidad del suelo, a no ser que se trate de litologías muy deleznables y porosas, que no es el caso que sucede en el artículo de marras. Sin embargo, si las trituramos hasta fragmentos minúsculos, al incrementarse la superficie efectiva de la enmienda, podrán liberar, algunos elementos esenciales para la nutrición vegetal (posiblemente sean mejores las mezclas de varias distintas, de diferente composición, aspecto que admiten estos científicos) que demandan los cultivos, y como corolario, reducir el costo del abonado y la contaminación execrable que generan gran parte de los productos comercializados por la agroindustria. Empero al hacerlo, se perdería gran parte de su poder protector ante la erosión por agua y viento. En vista de que la nota de prensa era muy ambigua, busqué el trabajo original. Y al comenzar a leerlo observo que los autores si conocían las practicas ancestrales o campesinas  previamente mencionadas, al señalar que “La modificación de los suelos con rocas de silicato ricas en Ca / Mg molidas puede mejorar el rendimiento de los cultivos, teniendo una larga historia de práctica a pequeña escala, especialmente en suelos tropicales altamente degradados en África, Brasil Malasia y Mauricio, así como rejuvenecimiento de suelos lateríticos y promoción del establecimiento de árboles en Europa”. Ok, si lo sabían, pero lo que no me queda claro es que si se trata de materiales líticos del tipo grava, u otros pulverizados, ya que los últimos poco podrían hacer respecto a la protección de la erosión (a no ser que a costa de ser ellos presa del mentado proceso). ¿Realmente cubrían el suelo o lo mezclaban con sus horizontes superficiales e incluso profundos, como nos narraba Dazzi en Sicilia?.

Desconozco la respuesta precisa con la que finalizamos el párrafo anterior. Sin embargo, en otra página Web, los autores parecen decirnos que “Aún mejor, muchas áreas ya han extendido la piedra caliza triturada sobre la tierra cultivable para revertir la acidificación de los suelos causada por las prácticas agrícolas, incluido el uso de fertilizantes. Entonces la maquinaria y la infraestructura para la práctica ya existen, todo lo que se necesita hacer es cambiar el tipo de roca. La tecnología de trituración es común en la industria minera” (…). El tamaño es las partículas es un determinante crucial de la tasa de reacciones químicas. Las partículas pequeñas con un área de superficie alta reaccionan más rápido. La piedra caliza, esencialmente carbonato de calcio, reacciona muy rápido, pero la mayoría de las veces libera dióxido de carbono en lugar de secuestrarlo“. Ni una palabra aparece en el texto, sobre si lo espolvorean o mezclan con el suelo. Pero cuidado, debido a que tales materiales podrían ser erosionados por el viento, ya que sugieren una trituración para conseguir micro-roquitas (entre 10–30 μm de diámetro).

Muy por el contrario, se me antoja interesante la propuesta que veréis debajo de Cascade Mindrals, al sugerir añadir material rocoso  y/o residuos adecuados de diferente tamaño, con vistas a que la liberación de nutrientes se prolongue el tiempo (por diversificar la superficie efectiva de los fragmentos añadidos y dilatar así su disolución diferencial durante bastante tiempo).

 Ahora sí: ya tengo un paisaje mental de lo que los autores nos venden. Vino viejo en nuevas botellas. Estos anglosajones deben tener muchos residuos de rocas basálticas y/o otras para su propuesta, y una buena forma de desprenderse de los mismos resulta ser añadirla al suelo. Pero como se trata de un tema tan manido como para publicarlo en la revista Nature pues (…) lo enfocan desde la perspectiva del cambio climático y el secuestro de carbono, arreglan, empaquetan el mensaje y (..) ¡ya está!. ¿Ayudará este tipo de manejo a paliar el cambio climático?. Si uno analiza los enclaves susceptibles a nivel mundial, costos, etc. ¡No!. Pero en algunos  países concretos (como UK) u otros similares, cuentan con el beneficio de que en este pack también entra la recompensa de losbonos o créditos de carbono”. Lo dicho nada nuevo bajo el sol aunque habilidad para vender papers, desde luego que sí.

Juan José Ibáñez

Continua…….

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Las Teorías Clásicas sobre la Génesis de Suelos Refutadas (¿Y en los ecosistemas?)

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Imagen ilustrativa: Fuente Google imágenes

En principio, la noticia que os ofrecemos hoy relata la importancia de las deposiciones atmosféricas sobre los ecosistemas de montaña. Sin embargo, si uno se fija en su contenido, nos revela  que la conjetura que hemos venido defendiendo en nuestra bitácora acerca de la importancia de estas deposiciones atmosféricas sobre la formación y génesis de suelos se ve corroborada. Algunos de vosotros podríais pensar que exagero, ya que tan solo se refiere a la vegetación que cubre la montaña. No obstante, si leéis los tres post que hemos publicado con anterioridad y que reseño al final de esta entrega, constataréis que también ocurre lo mismo en numerosos ambientes y biomas. ¿Qué implicaciones se derivan de este hecho en la edafogénesis clásica que suele describirse en los libros y manuales de edafología acerca de la génesis de suelos?. Francamente muchas y de gran calado. Empero como ya hemos narrado varias de ellas, nos ceñiremos a la formación y génesis de los perfiles de suelos. Seré breve.

A lo largo de cuatro decenios he asistido a innumerables conferencias, congresos y expediciones de campo en donde he visto discutir a mis colegas sobre edafogénesis. Al igual que en los libros, los expertos se ceñían a interpretar como los minerales contenidos en las denominadas rocas madre o materiales parentales, eran sujetos a intemperización (alterados biogeoquímicamente), translocación, etc. hasta convertirse en materiales edáficos. Con tal información y algunos otros análisis (por ejemplo los aportados por las técnicas micromorfológicas), se abrirán los acalorados debates con vistas a interpretar la evolución que siguieron los distintos tipos de suelos (o edafotaxa) hasta alcanzar su estado actual en la zona de trabajo estudiada. 

Empero existen ya demasiadas evidencias empíricas y opiniones personales de afamados expertos como para refutar el rol que tradicionalmente se había ofrecido a rocas madres y materiales parentales. Cierto es que en algunos casos ya se aceptaban fuentes alternativas de nutrientes y partículas, como en el caso de los suelos de ribera (por ejemplo ,los denominados Fluvisoles), o los fuertemente orgánicos (Histosoles). Sin embargo el discurso tradicional a cerca de la importancia de las rocas subyacentes seguía incólume en los manuales y textos para estudiantes. ¡Ya no puede ser así!.

Realmente, los procesos de deposición eólica y/o hídrica (en algunos casos) exigen que nos preguntemos si unas teorías aun aceptadas son de facto obsoletas y científicamente insostenibles. Los Teóricos deberán realizar un enorme esfuerzo para acomodar la futura  teoría a la continua acumulación de datos que “llueven o se depositan desde la literatura científica”. Muy a menudo la mayor parte de los materiales y partículas se acumulan sobre la superficie del medio edáfico a partir de fuentes exógenas, mientras que la aportación  de la roca madre subyacente puede ser secundaria. Realmente debe reconocerse que si los materiales que constituyen los suelos pueden proceder tanto de las rocas que se ubican bajo ellos, como también los que llegan por tierra (por ejemplo, deposición de sedimentos edáficos erosionados tierras/laderas/vertientes arriba), mar (en los ambientes litorales) y aire (deposiciones atmosféricas) la interpretación de le génesis de suelos será a partir de ahora mucho más compleja. Obviamente, las combinaciones de distintas fuentes de procedencia serán necesariamente frecuentes. La ciencia del suelo no puede soslayar tales evidencias.

Debemos indagar y reescribir una(s) nueva(s) teoría(s) acerca de la génesis de suelos. Así funciona la ciencia en general, como su historia constata.

Abajo os muestro la noticia original traducida al español-castellano y la relación de unos pocos post previos relacionados con el tema, ya que hemos escrito demasiados.

Juan José Ibáñez

continua…….

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La Dualidad Onda Partícula: Observación y Teoría en Ecología y Ciencias del Suelo

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Fuente: Juan José Ibáñez

Siempre me ha apasionado la extraña exotiquez de la mecánica cuántica. Ya de joven, en la universidad, estudia con dos amigos que se encontraban cursando la carrera de CC. Físicas y otros dos la de matemáticas. Nos reíamos mucho. Por ejemplo, le preguntábamos a uno de ellos (que terminó haciendo su tesis doctoral bajo la dirección de un Premio Nobel chino que trabajaba en Hamburgo, y luego se marchó al CERN). ¿Nos puedes repetir que es un electrón?, ¡no lo entendemos!. Y respondía algo así como “es un espacio de probabilidades”. Y bromando insistíamos ¿una partícula es un espacio de probabilidades?. Carcajadas. Muchas de las ideas que pueden extraerse de la mecánica cuántica son alucinantes, o como suele describirse en el ámbito de la ciencia “contra-intuitivas”.  Si a un científico de otra disciplina de inicios del siglo XX le hubieran augurado el potencial heurístico de esas “cosas locas” que defendían los fundadores de esta ciencia, se habrían burlado. Si a esos mismos incrédulos se les dijera que a inicios del Siglo XXI una de las grandes aportaciones, directa e indirectamente, al PIB de EE.UU., procedería de aquella locura, nos echarían de sus despachos o llamarían a un centro psiquiátrico.  ¡pero así es!. Y de hecho algunos de aquellos genios tenían que discutir con místicos orientales debido a que los filósofos occidentales se “les cruzaban los cables neuronales” al escuchar sus desideratas. De hecho a la hora de entender sus descubrimientos, ni ellos mismos se po0nían de acuerdo, por lo que al final se adoptó un consenso al que denominaron en su día “Interpretación de Copenhague”.

Hoy en día nadie duda de las enormes aportaciones de la mecánica cuántica al progreso de la ciencia, aunque su racionalidad nos sigue pareciendo bastante irracional. ¡Pero funciona!, y gran parte de sus predicciones han ido siendo corroboradas con pruebas empíricas o indirectamente. Siguen existiendo aspectos que van tan lejos como la película más esotérica de ciencia ficción que pueda imaginarse. ¿Por qué los mundos paralelos y los multiversos  siguen surgiendo como posibilidades plausibles en sus indagaciones teóricas?. Y no se trata de un  estudio concreto, sino que emergen como por arte de magia en las indagaciones de numerosos físicos teóricos,  una y otra vez, cuando abordan la Teoría del Todo y/o la de Supercuerdas?. Y podríamos seguir……. Pero centrémonos en uno de sus constructos modelo-teóricos más antiguos y conocidos, es decir en la Dualidad Onda-Partícula. Digamos que es de obligado cumplimiento que al hablar de este tema se haga también de la relación de indeterminación de Heisenberg o Principio de incertidumbre de Heisenberg. Abajo os ofrezco información sobre este tema, pero intentemos extraer la esencia epistemológica o gnoseológica, abstrayéndonos de si el objeto de estudio es de naturaleza cuántica o por el contrario, por así decirlo de la física clásica. Se que a muchos no les gustará tal libertad, pero tengo argumentos para permitirme tal modo de proceder.

La esencia de la “Dualidad Onda Partícula” no resulta ser tan extraña como parece. Conforme a este constructo modelo-teórico, un “objeto” puede comportarse como una onda (un continuo) o una partícula (objeto discreto) en función del tipo de observación que conlleva inherentemente teoría e instrumentación. Ya publiqué mi tesis sobre este tema (la dualidad onda-partícula y continuo-discreto) en edafología  en un capítulo de libro que llevaba por título The search for a new Paradigm in Pedology, y al que podéis acceder los que sepáis un poco de inglés. Básicamente, el tema ya se ha tratado en este blog. Pero sigamos de manera algo más ortodoxa: la Dualidad Onda-Partícula nos viene a decir que ciertas partículas elementales pueden exhibir comportamientos típicos de ondas en unos experimentos mientras aparecen como partículas compactas y localizadas en otros experimentos. Dado ese comportamiento dual, es típico de los objetos. En principio parecen conceptos antagónicos (El Discurso Científico, Conceptos Contrarios) como defendería Jean-Marc Lévy-Leblond. Sin embargo este descomunal intelectual ya aclara que proponer racionalmente que dos conceptos son genuinamente contrarios puede llevarle a uno al borde del precipicio. Y es que el tema soslayado de los conceptos es un pilar fundamental en la filosofía de la ciencia y el método científico, que asombrosamente ha recibido muy poca atención (ver relación de post previos sobre estos temas abajo).

En la mayoría de los casos, que califiquemos algo de la naturaleza como discreto o como continuo, depende de la teoría, observación, instrumentación y experimentación. Ese algo natural puede ser continuo y/o discreto en función de las últimas.  En el capítulo The search for a new Paradigm in Pedology defendí, ante una escuela muy poderosa de la ciencia del suelo, que considerar que los tipos de suelos (objeto) eran entes artificiales ya que este recurso natural varía en continúo, no deja de ser más que una aberración de mentes incultas y que desde luego carecen del más mínimo conocimiento de en qué consiste el método científico.   Lévy-Leblond estaría totalmente de acuerdo conmigo. En consecuencia, la antinomia continuo-discreto se diluye como un azucarillo en un café caliente ya que depende del corpus doctrinal defendido por distintas escuelas científicas rivales. El gran filósofo Ludwig Wittgenstein, en sus brillantes investigaciones filosóficas, al hablar  acerca del Juego del lenguaje, venía más o menos a decirnos que definir que es un juego le resultaba prácticamente imposible, ya que algo que palmariamente no lo era entraba en las definiciones, mientras que actividades que casi todos defenderían que son un juego no. ¡Los juegos de lenguaje.!. Pero encaminémonos  al ámbito de la ecología, donde vamos a toparnos con más de lo mismo, como también en numerosísimas disciplinas científicas. Existen realmente tipos de ecosistemas, ¿o los ecosistemas son un continuo sin fronteras reales?. Pues bien, como en el ámbito de la edafología los ecólogos no se ponen de acuerdo. Para una escuela los ecosistemas pueden y deben distinguirse en tipos o clases, mientras otra defiende que no. Estos últimos piensan que la edafosfera es un continuo. Los primeros utilizan, al margen del debate sobre las bondades de sus modelos teóricos, unas herramientas matemáticas concretas de las que puede obtenerse una buena descripción de estos entes, aptas para múltiples propósitos, ya sean de naturaleza básica o aplicada. Lo mismo  ocurre con los segundos. Finalmente otros expertos son más pragmáticos aplicando ambas aproximaciones simultáneamente, o según los objetivos que persiguen, en una indagación concreta. En geomorfología, por ejemplo, ocurriría lo mismo.

Y es que como se decía en la famosa serie televisiva Expediente X o Expedientes Secretos: “La realidad está ahí fuera”, y nuestra mente tan solo puede captar un idea distorsionada a partir de nuestros limitados aparatos sensoriales y los escasos conocimientos e instrumentaciones que hemos ido acumulando durante tres siglos. La realidad pura es algo que “ontológicamente” está fuera de nuestro alcance. Y es que nos enfrentamos a un problema cognitivo más que real, como ya expliqué en mi libroLos Números Mágicos” (The Magic Numbers). Desde que nacemos, nuestra mente se desarrolla entendiendo y clasificando las cosas y seres del mundo que nos rodean. Hablamos del concepto de cosificación o de reificación (esta descripción es un tanto esotérica, pero no he tenido tiempo de encontrar un texto más decente en la Web). Según la RAE cosificar podría definirse como: (1): Convertir algo abstracto en una cosa concreta; (2) Reducir a la condición de cosa a una persona (la que parece más popular actualmente). Como se defiende en uno de los fragmentos reproducidos abajo: “la dualidad onda partícula no se resuelve hasta que el observador lo decide”. Entendemos pues la preocupación de filósofo Ludwig Wittgenstein anteriormente aludida en sus investigaciones sobre el lenguaje (ver abajo material acerca de este asunto).  Como se defiende en la página Web el Juego del lenguaje,“ acerca de las elucubraciones de Wittgenstein: (…) Wittgenstein insiste en que no hay una esencia “juego”, como algo en común de lo que participasen los diversos juegos y con ayuda del cual los pudiésemos “definir”. Entre los diversos y variadísimos  “juegos”, sólo puede discernirse cierta similitud o “familiaridad” (…). Dicho de otro modo, no se puede discernir con rotundidad que es un juego de lo que no lo es.

Empero la ciencia nos informa hoy de que el lenguaje determina el pensamiento (incluso a nivel de idiomas o lenguas), y para hablar nos vemos obligados a “cosificar”. Por tanto, tendemos cognitivamente a dividir esa ambigua naturaleza de las cosas “continuo-discreto, en objetos, y como corolario pensar de modo discreto, que no continuo, con independencia de la naturaleza ontológica de las “cosas”.

A pesar de la opinión de muchos físicos teóricos, yo sostengo que  seguramente, como defiende Jean-Marc Lévy-Leblond (ver nuestro post: El Discurso Científico, Conceptos Contrarios), no podamos concluir si “algo es “realmente” “discreto o continuo” (abajo os dejo una relación de post previos que abundan sobre estos temas con numerosos ejemplos), ya que depende de nuestra mente, teorías e instrumentaciones. Como dice la mal denominada Ley de Campo Amor:   Nada es verdad o es mentira, todo depende del cristal con que se mira. Sustituyamos cristal por aparato cognitivo, lenguaje, teoría e instrumentación (…) y posiblemente tal ¿Ley?, sea acertada, al menos en este contexto.

Sobran pues los ataques entre escuelas rivales sobre la realidad de la antonimia continuo-discreto, muy abundantes en la bibliografía. Este tipo de controversias lo único que constata es nuestro analfabetismo por otros ámbitos del conocimiento humano, que solemos soslayar como científicos, y que, de hecho, nos ayudarían a erradicar las telarañas de nuestros confusos e ignorantes pensamientos.

Posiblemente ni en el mundo de la mecánica cuántica ni en cualquier otro, existan hondas puras o partículas puras. Siendo nuestras humanas limitaciones las que nos hacen divagar por laberintos sin salida¿Qué serian pues?: “otro ente” (ya no podemos utilizar cosa… por lo  de“cosificar”) que no sabemos/podemos imaginar y, como corolario menos aún, describir y comprender en toda su plenitud

Juan José Ibáñez

Os dejo abundante información sobre el tema…….

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La Preservación de la Biodiversidad del Suelo está hoy más cerca que nunca. Carta Abierta al TIPS, GPS, COP, CBD, UNESCO, GIAHS, IUSS, etc.

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¿Acuerdos sobre la Preservación de Biodiversidad del Suelo?. Fuente: Colaje Imágenes Google

Ya sabemos que las cartas abiertas con vistas a reclamar algo legítimo e importante actualmente no dejan de ser más que papel mojado, es decir no sirven para nada, a menos que…… ¿te toque la lotería? ¡Pues va a ser que sí!  Sin embargo, por diversas fuentes he recibido noticias de que algo se está moviendo con vistas a “intentar” progresar en el marco de la preservación de la biodiversidad de los suelos.  Ya os comenté en este post, de que tengo el honor de que algunas de esas autoridades me conozcan y yo a ellos. También este otro, que se me olvidaba, y es muy relevante. Efectivamente me han llegado noticias de que algo se cuece y, posiblemente, comience ya este año. Eso sí, desconozco tanto los pormenores como si la iniciativa llegará a buen puerto, ni cual serán sus objetivos finales.  

Considero que la preservación de la biodiversidad del suelo, es un tema de transcendental importancia. Son muchos los expertos que calculan que el número de especies vivas es mayor en el seno de este recurso natural (ya sean los emergidos, aunque también los acuáticos dulceacuícolas y marinos) que el que disfrutamos sobre él. Sin tal biodiversidad todos los ecosistemas colapsarían, como la propia biosfera. Empero no atisbamos tal biodiversidad ni tampoco las relaciones entre la mayoría de sus organismos que interactúan bajo nuestros pies, a pocos centímetros, o algún metro de donde pisamos. 

Sin embargo, como investigador que fui en mis primeros años de carrera profesional acerca del estudio de la biodiversidad del suelo, así como mi posterior dedicación al estudio de la diversidad de los suelos que la cobijan, algo sé sobre el tema. Me preocupa, y mucho, el rumbo que en los últimos años han seguido los estudios en la materia. Y es por esta razón me veo auto-impelido a escribir este post y enviárselo seguidamente a las mentadas autoridades. Si me escuchan fantástico, sino tan solo habré perdido unas cuantas horas.   Eso sí, voy a mostrar argumentos difíciles de rebatir. Reto a quien quiera a un debate, si ¡se atreve!. Bues bien…. Comencemos. 

Si no se preserva el suelo, mutistis mutandi, tampoco su biodiversidadSi destruimos el hábitat de las especies, estas últimas desaparecerán ineludiblemente. Es decir, la preservación del hábitat es el paso previo a la preservación y estudio de su diversidad. Empero los suelos no son unidades discretas con fronteras netamente definidas, y por tanto lo que realmente necesitamos estriba  en acotar y estudiar los paisajes de suelos o edafopaisajes de pequeñas dimensiones, como por ejemplo,  una ladera o una microcuenca, desde su divisoria de aguas hasta su desembocadura. Se trata de que la unidad espacial elegida no se encuentre (o al menos lo sea en escasa medida) condicionada por los espacios colindantes. 

Cada tipo de suelos debe tener la huella dactilar de una biodiversidad más o menos idiosincrásica. Los expertos conocen sobradamente que las especies que aparecen en un suelo arenoso, arcilloso y turboso son totalmente distintas, por poner un ejemplo prosaico. En consecuencia, a mayor diversidad de suelos o edafodiversidad que atesore un territorio, más elevada será, por termino general, la biodiversidad edáfica que contenga

La Biodiversidad del suelo debe cuantificarse muestreándolo en toda su profundidad, horizonte a horizonte. De no hacerlo, jamás podremos defender que los datos obtenidos nos informen de la genuina riqueza de taxones edáficos.  

En los últimos años, por no decir alguna década, en la mente y prácticas de muchos expertos, el hábitat de la biodiversidad edáfica ha ido menguando. Ya fuera por ignorancia ya por comodidad,  no podemos, ni debemos muestrear tan solo los horizontes superficiales, debido a que gran parte de los organismos que albergan seguirían siendo invisibles y por tanto, obtendríamos una imagen lamentable pobre de la inmensa diversidad que atesora tal recurso natural. Empero sigue siendo práctica común, rascar un poco la superficie, coger la muestra y generalizar sin conocimiento de causa.  Personalmente, y como se constata ya en la literatura de los años sesenta y setenta del siglo XX, cada horizonte edáfico posee sus ensamblajes de organismos que los diferencian del resto.  ¿les parece a ustedes lógico que se intentara evaluar la biodiversidad vegetal de la selva amazónica muestreando tan solo las especies que aparecen en el metro más elevado del dosel arbóreo, como si fuera a vista de pájaro?. ¿No verdad? Pues es lo mismo que pretender dar cuenta de la variedad de formas vivas que habitan en los recursos edáficos rascando en sus 10, 20, 30 o 40 cm superficiales. No confundamos cantidad con diversidad.  

Por favor díganme un enclave en donde se intentara cuantificar la biodiversidad de todos los organismos edáficos simultáneamente. Busquen, busquen porque no encontraran ninguno, al margen de las secuenciaciones genómicas masivas de las que prefiero no hablar, ya que entraría en un debate muy agrio, a pesar de que no niego su utilidad, “en ciertos aspectos”. Por lo tanto, no estaría de más que tal programa se llevara a cabo, al menos en un enclave, y si pudiera ser en un suelo por bioma mejor que mejor. Obviamente no se puede actualmente pretender realizar un inventario más intenso ya que haría falta demasiada financiación, por cuento deben participar ineludiblemente decenas de taxónomos expertos en cada una de la gran variedad de phylum distintos (casi todas las principales formas de vida terrestres). Tal inventario, nos ofrecería una línea de base, una información vitalmente acuciante de referencia, sin la cual cualquier dato erróneo puede tener cabida.   Hasta que tal tarea no se lleve a cabo, cualquier cuantificación debería ir al cubo de la basura. ¡Un único sitio por favor!. 

Tampoco debemos confundir preservar y estimular la biodiversidad. En sistemas agrarios o agro-silvo-pastorales interesa fomentar la diversidad de organismos beneficiosos de tal modo que la agricultura ecológica sea lo más sustentable, eficiente y económica posible. No obstante, previamente, debemos tener la línea base anteriormente mentada, lo cual implica la preservación de los suelos tan prístinos como fuera posible. Es decir retornamos a la necesidad de estudiar ¡por primera vez! todos los taxones que pueden estar presentes en un suelo y sus interacciones con vistas a sopesar el estado de otros. No se trata de comparaciones sino de dimensionamientos, aproximarnos a dar unas primeras cifras que den cuenta de la magnitud de tal inmensa biodiversidad para no seguir repitiendo cifras tan repetidas como poco  corroboradas. Las modelizaciones, simulaciones numéricas, y bla, bla, bla,  son útiles si, y solo sí, se parte de un información de partida sólida, no digo exacta, pero si aceptable. Hoy por hoy reste no es el caso

¿Cómo debemos actuar pues?.

Aunque se ha venido haciendo caso omiso de la biodiversidad invisible bajo nuestros pies, resulta que para su preservación podría hacerse uso de varias iniciativas actualmente en curso, que debieran hacerlo pero que persisten en su irracionalidad científica. Veamos. Convenio sobre Diversidad Biológica,Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM, FAO), Patrimonio geológico: un pasado… y un futuro comunes – UNESCO, Observatorios dela Zona Crítica terrestre (donde se investiga la interacción entre el mundo biótico y abiótico, desde la parte emergida de los ecosistemas hasta los regolitos y las rocas que subyacen a los suelos, incluidos los acuíferos subterráneos). Por lo tanto, hay donde elegir.  Empero no se trata precisamente de elegir, sino de optimizar la estrategia. De hecho, las iniciativas y programas internacionales mentados resultan ser más que compatibles, complementarios, a la hora de conseguir  los objetivos previstos. Aferrarse tan solo a uno de ellos sería imprudente, por cuanto sus perspectivas constriñen lo que puede preservarse o no. 

Sin embargo, nuestras autoridades por algún sitio deben comenzar, y por las noticias que me llegan se inclinarán, posiblemente por el de Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM, FAO), ya que ven más viable y asequible llegar a un acuerdo. Nada que objetar, por supuesto, ¡adelante!.  Sin embargo, no nos olvidemos de ir paulatinamente de ir convenciendo a los restantes de que deben actuar por pura coherencia en la preservación de los suelos.  Por ejemplo, si la definición de patrimonio geológico recoge a los suelos, alguien deberá explicar porque en la práctica no se hace. Y así en la mayor parte de los geoparques aprobados por la UNESCO, el vocablo suelo, tan dolo es mentado en la susodicha definición. ¡Totalmente ridículo!, a no ser que finalmente modifiquen la última (con vistas a eliminar cualquier mención a los suelos), lo cual iría en contra de cualquier atisbo de racionalidad científica, así como del acta fundacional de tal iniciativa.  

Debiéramos ir paso a paso, siguiendo unas directrices que dimanen de un documento que sienten las bases de un acuerdo/estrategia internacional, y perseverar una y otra vez.   Por ejemplo, me encuentro completamente convencido de que los Observatorios dela Zona Crítica terrestre aceptarían gustosamente a participar, a poco que se les insista y se llegue a un diálogo franco y abierto. La alergia al suelo de los expertos en geodiversidad necesitaría de más insistencia y el esfuerzo de un equipo de psicólogos. 

Hay que intentarlo, ir despacio, ¡sin prisas pero sin pausas!. Yo tan solo puedo proponerme a prestarles mi ayuda, si lo consideran necesario. ¡Mucha suerte amig@s!. 

Abajo os dejo una lista de enlaces institucionales de interés y una referencia de los post que he dedicado a estas iniciativas internacionales. En lo referente a la biodiversidad del suelo, tan solo reiteraros que he redactado algunos centenares de post que se encuentran incluidos en nuestra categoría biología y ecología del suelo.   

Juan José Ibáñez 

Continúa……….

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La Alianza Sudamericana por el Suelo Entra en Acción

Enlaces de Interés

Convenio sobre Diversidad Biológica

Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial

‎ UNESCO Global Geoparks

Geoheritage | IUCN

 

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