La “Directiva de la vergüenza” y los Centros de Internamiento para Extranjeros

Por José A. Zamora

 

 

El próximo 18 de junio de 2008 será presentado y debatido en el Parlamento Europeo el proyecto de Directiva sobre la detención y la expulsión de las personas extranjeras de la Unión Europea, cuya propuesta inicial se remonta a septiembre de 2005. El objetivo es armonizar a nivel europeo la legislación en cuanto a la retención y la expulsión de las personas en situación irregular. Una vez más se pretende realizar una armonización a la baja, es decir, no ratificando las mejores prácticas sino sancionando las normas mínimas de los Estados miembros. Es muy significativo que se trate de la primera vez que se aplica un procedimiento de co-decisión entre el Parlamento Europeo y el Consejo de Ministros. El dictamen del Parlamento tendrá el mismo carácter vinculante que tienen las decisiones del Consejo.

 

De entrada esta Directiva, calificada por las organizaciones de inmigrantes y de defensa de los derechos humanos de Directiva de la Vergüenza, afecta aproximadamente a unos ocho millones de extranjeros sin papeles que residen en el territorio de UE. Así pues, con el respaldo del Parlamento Europeo, se pueden poner las bases legales y administrativas para hacer posible una deportación masiva sin precedentes, independientemente de que materialmente pueda llevarse a efecto de modo completo o no:

·        Prevé un encierro de los extranjeros en situación irregular de entre 6 y 18 meses. Lo que significa que aumenta la duración de internamiento, que es actualmente de 40 días en España, hasta al menos los 6 meses. Pudiéndose prolongar hasta 18 meses en caso de obstrucción en el curso del procedimiento de expulsión.

·        Prevé una prohibición de entrada en el territorio europeo de 5 años para las personas expulsadas, lo que equivale a criminalizar y excluir a estas personas.

·        Los menores ya no se beneficiarán de la protección que les es concedida, hasta ahora, por el Convenio sobre los Derechos del Niño, que todos los Estados de la Unión han firmado. De hecho, los menores, estén o no acompañados, podrán en adelante ser retenidos/detenidos en centros de internamiento y expulsados como adultos, en violación del principio fundamental del interés superior del niño.

 

Al analizar el proyecto de Directiva se aprecia que disminuyen las garantías de protección para colectivos más vulnerables protegidos por convenciones de derechos humanos (asilo, menores, vida privada y familiar, etc.) ratificadas por UE y los Estados miembros. También que aumentan las medidas de control y aislamiento de poblaciones señaladas como indeseables, pues lo que se va a permitir es un internamiento administrativo con privación de libertad, sin base penal, absolutamente desproporcionado a la infracción cometida y se lo va a transformar en una norma europea. Teniendo en cuenta que los procesos de expulsión materializables están durando aproximadamente 10 días, está claro que la ampliación del plazo de internamiento a 18 meses significa una criminalización institucionalizada de los inmigrantes sin papeles en Europa.

 

En el caso Español esta directiva resulta todavía más preocupante, pues los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIEs) españoles acaban de sufrir una dura denuncia, concretamente, de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y de Interior del mismo Parlamento Europeo en un Informe Público de marzo de 2008. Sobre la base de una visita a cinco centros (Fuerteventura, Madrid, Barcelona, Málaga y Algeciras) la citada Comisión acusa al Estado Español de vulnerar gravemente los derechos fundamentales de los extranjeros. Por razón de una situación administrativa irregular se encuentran detenidos en centros de carácter penitenciario, en condiciones lamentables y con ausencia de todo control externo sobre la gestión de dichos centros.

 

Este Informe viene a confirmar todas las denuncias que los grupos pro-derechos humanos vienen realizando desde hace años, reclamando insistentemente su cierre inmediato. De modo generalizado:

  • Falta de transparencia de lo que sucede en el interior de los CIEs. No se concede la posibilidad de que las ONGs se entrevisten con los extranjeros.
  • Existe hacinamiento y malas condiciones de salubridad.
  • Los hijos de los extranjeros son separados de sus padres y llevados a centros de acogida de menores.
  • Las visitas están sometidas siempre a vigilancia y sin posibilidad de contacto físico.
  • A diferencia de las cárceles, no hay un cuadro de sanciones (leves, graves y muy graves) lo que genera mucha arbitrariedad sobre lo que es sancionable o no y su pena.
  • No hay servicio medico regular.

La proliferación de estos Centros de Internamiento, que más bien deberían llamarse cárceles administrativas, dado que el tratamiento que reciben los internos es de carácter carcelario (presencia policial, cámaras de vigilancia, revisión de los efectos personales, reclusión en celdas, etc.), y la forma como se aplican las políticas de repatriación en la UE constituye una lacra inaceptable para la sociedad europea. Los procedimientos administrativos de expulsión están basados en el castigo preventivo, el debelitamiento, cuando no la imposibilitación material del ejercicio de derechos fundamentales recogidos en los textos legales y en las convenciones internacionales, unas condiciones degradantes e humillantes que representan un atentado a la dignidad de las personas extranjeras, etc. Se trata de políticas represivas y supuestamente disuasorias que están contribuyendo a institucionalizar una cultura político-administrativa que crea espacios sustraídos en la práctica a la tutela judicial efectiva y aumenta desproporcionadamente el grado de discrecionalidad de las autoridades policiales y de las fuerzas de seguridad. No resulta exagerado, como vienen señalando los sectores implicados, calificar estas cárceles administrativas de verdaderos agujeros negros en un Estado de Derecho.

 

Es más, a aquellos que resulta imposible averiguar el país de procedencia o no existe convenio de repatriación con el mismo, se les entrega una orden de expulsión y se les pone en libertad, con lo que en realidad más que del país se les expulsa del sistema de garantías jurídicas y se les coloca en una situación de total desamparo legal. Podría decirse que estas instituciones actúan de facto como creadoras de extranjeros a-legales y marginales.

 

Ante esta realidad es necesario reaccionar y defender los derechos de los inmigrantes sin papeles, actuar contra una cultura político-administrativa que supedita la garantía de los derechos a supuestos objetivos de seguridad y bienestar de la población autóctona.

Firmar contra la Directiva Europea

Firmar las 12 medidas urgentes por la dignidad de las personas migrantes

Escuchar los testimonios de personas retenidas en el Centro de Carabanchel (Madrid) 

 

¡ESTAR EN SITUACIÓN IRREGULAR EN UN TERRITORIO NO ES UN DELITO!

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Comentarios

Los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIEs) son, sin duda, una especie de limbos sin control judicial alguno, eximidos como están de aplicar del ‘habeas corpus’. Son, en definitiva, nuevos territorios del ‘no derecho’, en donde rige el estado de excepción, como afirma el filósofo Giorgio Agamben.

Además, junto con los CIEs, se está extendiendo una ‘normalización’ de procedimientos expeditivos, tales como expulsiones masivas y las desjudicialización de las medidas policiales contra los inmigrantes, que ponen en paréntesis la vigencia de las normas del Estado de derecho.

El penoso tratamiento de la inmigración que se está haciendo en Europa es fruto de años de no quererse enterar de este problema. La unión debe, cuanto antes, renunciar a tener una agricultura propia, subvencionada, caótica, carísima y con excedentes que se tiran al mar. A los países en desarrollo hay que darles algo que te puedan vender para así evitar que todas esas personas vengan aquí. La agricultura es lo más lógico. Lo mismo que se reconvirtió el carbón, a los agricultores que no sean rentables, hay que reconvertirlos. Por otro lado la política de las regulaciones masivas han creado lo que han creado y en momentos de crisis se va a ir contra esta pobre gente que, evidentemente, no tiene la culpa.

Escribo estas palabras, justo después de que la UE acordara en el Parlamento, que los inmigrantes "ilegales" pueden ser detenidos hasta 18 meses y se les podría prohibir volver a entrar en la UE durante 5 años. Es ésta una decisión que pisotea los derechos humanos. El sueño de la libertad, que todo ser humano lleva dentro.

El debate duró tres años y sirvió para tomar una triste y amarga decisión que convierte una vez más a la Europa "rica en una fortaleza.

Sabíamos que la UE era un selecto club económico, pero ignorábamos, al menos en parte, el hecho de que, tras casi 20 años de la caída de su mayor frontera de acero de Berlín, sería capaz de proponer y de aprobar decisiones tan drásticas.

Esta medida no hace más que dividir el mundo una y otra vez.

Tristemente, señalo que un país de reciente ingreso en la UE, Rumania, donde todavía la población se recupera del intenso y largo frío dictatorial, ha aceptado abrir un centro de detención – uno de los mayores y más férreos si cabe – en su frontera Occidental, en la ciudad de Timisoara.

Es vergonzoso y esto nos hace recordar que el ingreso de Rumania en tan selecto club tiene un alto precio.

Encerrar a la gente libre, que no ha cometido ningún delito, en el siglo XXI, es un grave error que algún día se pagará muy caro.

Mientras que las mercancías, los servicios y los capitales tienen vía libre, ¿por qué se han de alzar fronteras para las personas que tienen hambre?

¿No sería mejor lidiar de una manera abierta y constructiva con el dubdesarrollo? ¿Qué tal si en vez de fronteras se abrirían puentes de cooperación, proyectos conjuntos y ayudas directas?

Y en este contexto, dedico un recuerdo a la "última frontera" Este de la UE que separa a Rumania de Moldavia. Después de la caída del Muro de Berlín, en mayo de 1990, allí hubo un puente de flores sobre el río Prut. Actualmente, con el ingreso de Rumania en la UE, tal puente se transormó en una frontera que separa a personas que hablan el mismo idioma… Y mañana habrá allí, un centro de detención…

La realidad se ha transformado en una herida sangrante, una red de alambre de espino que separa mundos. Mientras, para algunos tiene el valor de una "joya del bienestar" que hay que mantener bien guardada, para algunos es el fin y la perdida…

Por ello, es importante pensar bien antes de tomar decisiones, porque a veces, el muro puede fracturarse. Es bueno, pues, pensar en la inconsistencia de aquello que aparentemente protege. La historia nos lo puso de manifiesto en noviembre de 1989.

Porque todo muro es una puerta (Emerson) y la frontera (léase la el centro de internamiento) nunca ha detenido el paso de nadie. Sólo lo ha aplazado…

Gracias al Prof. José Zamora por su excelente presentación…

Silvia Marcu

En los años sesenta cientos de miles de españoles se trasladaron a Alemania para trabajar y para contribuir a las depauperadas economías familiares españolas. Europa ha sido generosa y ahora se ha convertido en temerosa, tacaña, negando el derecho de residencia a cuantos han llegado porque eran útiles al mercado de trabajo y equilibraban la situación demográfica del continente.

Ahora no convienen, son sobrantes humanos que hay que echar, previa estancia en centros de internamiento en los que no se sabe cuál será el tratamiento que recibirán. Penoso.

No me resisto a copiar la crítica formulada por dos renombrados políticos franceses franceses (Jacques Delors y Michel Rocard) contra la directiva aprobada el viernes por el Parlamento Europeo, una crítica centrada en un valor central de la democracia y de la idea de Europa: los derechos fundamentales de todas las personas son inviolables, también los de los inmigrantes. He aquí la larga cita:

"Tampoco podemos ocultar nuestra inquietud sobre la pertinencia del proyecto de directiva de retorno que hoy se debate. En primer lugar, sobre la pertinencia de que el primer proceso de codecisión sobre inmigración sea un proyecto ligado a la represión, antes de que las condiciones de acogimiento y de integración de los extranjeros no comunitarios hayan sido debatidas y determinadas por los Veintisiete. Todo un símbolo que no parece de lo más oportuno para nuestros amigos de África, del Magreb o de Oriente Próximo. La pertinencia, sobre todo, del contenido del proyecto, que prevé varias medidas excesivas. La duración de la detención autorizada (18 meses) es totalmente desproporcionada en relación con el tiempo realmente necesario para organizar el retorno de un extranjero (que en Francia ronda una decena de días). La instauración de una prohibición de regresar a territorio europeo durante cinco años tiende a estigmatizar a las personas expulsadas como culpables de un delito por el que deben ser castigadas, y con el riesgo añadido de negarles el ejercicio futuro de los derechos esenciales, como el derecho de asilo o el de reagrupamiento familiar. Finalmente, las garantías previstas para el encarcelamiento o la expulsión de personas vulnerables (menores de edad, enfermos) son muy limitadas, por no decir casi inexistentes".

Para leer el artículo completo:

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Europa/debe/respetar/derechos/esenciales/papeles/elpepuint/20080618elpepiint_4/Tes

¿Y qué hacemos?. Porque se habla, se dice, se comenta, pero todavía no he visto ninguna iniciativa práctica. Todavía no he visto ninguna convocatoria para salir a la calle y quejarse de todo esto. Porque todos somos inmigrantes. Todos queremos vivir. ¿Dónde está la movilización? Porque la teoría ya me la sé.

Se empieza por la teoría para llegar a la práctica. Creo que en estos momentos las propuestas y el diálogo, la comunicación, son importantes. Y salir a la calle, sí, tiene usted toda la razón. Pero con una buena estrategia. Porque junto a la voz, el "grito" escrito ayuda a concienciar. Y sobre todo, queda. Abierto, disponible a la cooperación.

Mientras permanezcamos "rotos" entre los dos mundos creados por el sistema actual, no será fácil. Pero llegará la hora "del Sur" y la del Este, ¿por qué no? aunque se tengan que sacrificar generaciones, perderse en el tránsito… en el intento.

"Porque se hace camino al andar", creo que este blog nos ayuda a los que defendemos la justicia, la verdad y la transparencia.

Es su misión, que cumple de una manera espléndida.

Silvia Marcu

Como señala un poco más arriba David Albaiceta, recientemente se pronunciaron sobre esta directiva un ex presidente de la Comisión Europea y un ex primer ministro de Francia. Estos dos líderes se quejan, de una parte, de que se pongan en la mesa de discusión las medidas represivas antes que las de acogimiento e inserción; y de otra parte, que las condiciones de privación de libertad y de expulsión revelen poco respeto a los derechos fundamentales de las personas. Yo añado: la verdadera crisis que hoy padece Europa no está causada por la invasión de inmigrantes, sino más bien por la invasión de corrientes neoliberales, muy alejadas del espíritu que llevó a poner en marcha la Europa Unida de los Pueblos.

Hasta ahora creía que los derechos humanos eran para todos iguales, pero con esta nueva directiva, si has tenido la desgracia de nacer en un país pobre, tus derechos son menores que si lo has hecho en un país rico. Sólo por esta condición de pobre puedes ser privado de libertad y ser tratado como un delincuente.

En un día triste y aciago, el Parlamento Europeo aprobó una directiva vergonzosa e indigna por la cual se permite privar de su libertad a una persona que no ha cometido delito alguno y retenerla en contra de su voluntad y sin orden judicial alguna durante 18 meses.

Para mayor escarnio, la tal directiva permite la deportación de estas personas, incluidos menores, a países que no son el suyo. Esto es un claro atentado contra los más elementales derechos humanos.

La invasión de los territorios que hoy se conocen como América ,por parte de los Europeos, de debió al hambre y las guerras ,en ese orden.Las grandes migraciones de finales de siglo pasado tambien.La guerra por la comida yá empezó,así que pronto volveran. Esperarán ser tratados de la misma forma?

Para dar una visión distinta a la que de modo predominante se ha vertido en este post y en los comentarios que ha provocado, quisiera traer aquí a colación el artículo de IGNASI GUARDANS titulado "Algunos derechos para quienes no los tenían" publicado hoy mismo:

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Algunos/derechos/quienes/tenian/elpepuopi/20080625elpepiopi_5/Tes.

Este diputado del CiU defiende que la aprobación de la “Directiva de retorno” no es "un paso atrás" para ni un solo inmigrante irregular en toda Europa. Al revés: hoy es la ley europea a través de esta directiva – también el Tribunal Europeo de Justicia- quien les dará la protección que en muchos Estados no tenían. Es esa ley europea, afirma el diputado, ley el límite que esos Estados no podrán ya franquear.

En la siguiente página – hay que buscar un poco en la misma – se encuentra "Documento: La diretiva de retorno de inmigrantes": http://www.elpais.com/articulo/internacional/Parlamento/Europeo/aprueba/enmiendas/directiva/retorno/papeles/elpepuesp/20080618elpepuint_10/Tes

Recomiendo encarecidamente la lectura de un articulito escrito por Bertrand Russell en el período de entreguerras. En castellano se ha titulado "Civilización Occidental". Concluye que uno de los rasgos carácterísticos de la cultura occidental ha sido la intolerancia, a diferencia de culturas propias de oriente. El articulo concluye con las siguientes palabras: "Mucho me temo que Europa, aunque inteligente, siempre ha sido un tanto horripilante, excepto el breve período comprendido entre 1848 y 1914. Ahora, desgraciadamente, los europeos están retornando a su tipo característico." (traducción de MªElena Rius, en Ed. EDHASA) Sin duda lo escribió en época del auge del nazismo y del comunismo pero qué no opinaría ahora de Europa el gran Russell con los berlusconis y sakorzys y aquellos que más cobardemente aún pues actuan como viles complices sin arriesgarse a defender una postura a favor o en contra (Zapatero, entre otros) están permitiendo este retorno a la intolerancia genuinamente occidental.

Lo realmente extraño es – y con esto contesto al artículo de Guardans al que me refiero en el penúltimo comentario – que hasta hace apenas unos días no hubiera en la UE ninguna regulación común sobre inmigración legal y que lo primero que se aprueba sobre esta materia sea precisamente una destinada a definir no sólo cómo echar más fácilmente a los inmigrantes que han entrado de manera irregular, sino como tratarlos como si fueran auténticos delincuentes pero sin someterlos a un juicio previo.

"Basta de hipocresías: la derecha ha ganado la partida desde el momento en que incluso la izquierda teme defender a seres humanos que sólo persiguen un mejor nivel de vida y cuyo único delito es no haber nacido en el lugar correcto. Hace unos meses viajé de México, donde ahora resido, a Barcelona [...]. Por primera vez el guardia fronterizo me exigió mi boleto de regreso y me llenó de improperios al no poder mostrárselo. He vivido casi cinco años en España y no tengo dudas: también es mi país aunque no tenga -y quizás nunca vaya a tener- papeles para demostrarlo. De tenerlos, hubiese votado por los socialistas. Y ahora me sentiría doblemente dolido al constatar su olvido y su traición"

(Jorge Volpi: "Perder los papeles", en EL PAIS de hoy).

La inmigración sostiene a Europa 11/07/2008 – 19:56 horas

Abandonar el país de origen para establecerse en territorios extranjeros es una constante de la historia. No hay una sola sociedad estática. Las guerras, las revoluciones, el hambre y la miseria han empujado a millones de personas a buscar horizontes más dignos y más prósperos.

Cuando esta corriente de trasiego humano es universal, sin que medien guerras o revoluciones, la razón hay que buscarla en las desigualdades sociales y económicas. En los años cincuenta y sesenta, Europa invitaba a los inmigrantes para que contribuyeran a las reconstrucciones nacionales de los países devastados por la guerra.

Hoy no llegan por invitación sino por el coraje y la desesperación de quienes huyen de su tierra para huir de la miseria, para ayudar a los que han quedado detrás y para conseguir un espacio vital en la sociedad de acogida.

Las imágenes de cayucos a la deriva en alta mar, con varios días sin alimentos, arrojando por la borda a niños muertos por inanición sacude a las sociedades occidentales que no se distinguen por su hospitalidad sino por sus intereses, sus comodidades, sus vacaciones lejanas, sus ahorros y sus sueldos.

La causa de esta emigración masiva que se observa en África, en Oriente Medio y en los países asiáticos es la desigualdad cada vez más abismal entre los países más pobres y los más ricos. Estas oleadas se producen en los tiempos de la globalización de los productos, de los capitales, de las empresas, de la información y la cultura.

Estos rasgos tan positivos de la globalización tienen su contrapunto en la inexistencia de un derecho internacional que regule todos estos movimientos y en el desprecio que se tiene a las personas que proceden de otros entornos culturales y políticos. El prejuicio hacia los sobrevenidos es inevitable pero muy peligroso.

[...] de sus derechos.  Políticas migratorias como la ley antiinmigración italiana Bossi-Fini, la directiva de la vergüenza de la UE y las distintas regulaciones en materia de extranjería en lugar de impedir o dificultar la muerte [...]

(requerido)

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