Las Raíces de las Plantas y los Suelos: Profundidad de Enrizamiento

Dicen que solo se ve lo que se sabe. Sin embargo, a menudo solo se sabe de lo que se ve. Es decir lo que es observable. Obviamente no estamos hablando de mecánica quántica. Sin embargo, en las ciencias de los recursos naturales y el medio ambiente, por desidia o ignorancia, existen estructuras y procesos que no han recibido la mención que merecen. ¿Cuántos estudios sobre raíces y biomasa que alberga el suelo se han publicado respecto a las que s encuentran sobre el? Una proporción muy exigua. ¡Insignificante!. Y sin embargo, tanto la biomasa radicular, como la profundidad hasta la que pueden llegar en su exploración del suelo, son de vital importancia en la dinámica de los ecosistemas, así como en el ciclo del hidrológico, del carbono y el de los nutrientes. Jamás se entenderán, más que fragmentariamente, los ecosistemas hasta que se trate con el mismo rigor y peso específico los subsistemas epigeos visibles (feno-sistemas) y los no observables (cripto-sistemas).  Veamos algunos datos y reflexionemos sobre ellos.

 

En este post, ya hablamos de las raíces y el suelo, mostrando un mapa mundial de su biomasa hasta los 30 centímetros. Pasemos ahora a analizar cual es su potencial con vistas a explorar la superficie del suelo en busca de agua y nutrientes, con especial énfasis en su poder de penetrar en profundidad en lo que hemos convenido en llamar el sistema suelo-regolito o Geoderma.

 

Candell y colaboradores (artículo en pdf. aquí), analizaron, por ejemplo, hasta que profundidad llegan las raíces de un grupo de especies vegetales representativos de los principales biomas del mundo. Tal hecho nos indica, cual es su capacidad con vistas a captar agua. Lógicamente tal búsqueda debe encontrase relacionada con la escasez del líquido elemento en superficie. Lo mismo podría decirse, con matices respecto a los nutrientes indispensables para el crecimiento de las plantas.

 

La profundidad máxima de enraizamiento fluctuaba desde los 0,3 m en las biocenosis de tundra, hasta los 68 m para algunas plantas del desierto del Kalahari (Boscia albitrunca). ¡Que pasada! ¿No? De las 250 especies de las que lograron compilar datos, 194 sobrepasaban los 2 metros de profundidad, 50 superaban los 5 m y 20 más de 10, alguna conquistando hasta los 68m mentados. El promedio a nivel global alcanzó los  4.6±0.5 m.  

 

La máxima profundidad de enrizamiento por bioma  para el espacio muestral testado fue el siguiente:

 

·         Bioma de Bosque Boreal: 2.0±0.3

·         Plantas Cultivadas: 2.1±0.2 m

·         Bioma de Desiertos: 9.5±2.4 m

·         Bosques y Formaciones de Matorrales exclerófilos: 5.2±0.8 m

·         Bosques Templados de Coníferas: 3.9±0.4 m

·         Bosques Templados de Cadufifolios: 2.9±0.2 m

·         Pastos y Estepas de Climas Templados: 2.6±0.2 m

·         Bosques Caducifolios de Climas Tropicales:  3.7±0.5 m

·         Bosques Perennifolios de Climas Tropicales: 7.3±2.8 m

·         Sabanas y Formaciones Herbáceas Tropicales: 15.0±5.4 m

·         Bioma de Tundra: 0.5±0.1 m

 

 

Si atendemos a los tipos estructurales de vegetación, el mencionado investigador de la Universidad de Stanford y sus colaboradores (uno de ellos de la Universidad de Buenos Aires: E. O. Sala) llegaron a las siguientes cifras de profundidad máxima:

 

  • Especies Arbóreas:  7.0±1.2 m
  • Especies de Matorral: 5.1±0.8 m
  • Especies Herbáceas: 2.6±0.1 m
  • Especies de cultivo: 2.1±0.2 m

 También constataron que los “hábitos” de profundidad de enraizamiento eran bastante similares para las especies herbáceas y arbóreas en la mayoría de los biomas, pero lejanos a los que convencionalmente venía asumiéndose en la bibliografía. Es decir los sistemas radicales de las plantas exploran muchos más metros a lo largo del perfil suelo-regolito de lo que se creía.  

 

Raíces sobrepasando las fronteras del suelo y explorando

decenas de metros en el regolito y saprolitas muy poco meteorizadas

 

Llaman poderosamente la atención los siguientes hechos. Los bosques y matorrales mediterráneos exploran hasta una profundidad mucho mayor de lo que se viene pensando. Del mismo modo me sorprende la enorme profundidad que alcanzan los sistemas radicales de las formaciones herbáceas y de sabanas tropicales. Pero lo que más me intriga son los datos de los bosques perennifolios tropicales, en donde el déficit hídrico no debiera ser un factor limitante, a no ser que la competencia por el agua, la gran evaporación  de una densa canopia (follaje en sentido amplio) estratificada pueda llegar a generar que al suelo llegue una escasa proporción del agua pluvial. ¿Será a caso la necesidad de buscar nutrientes, muy escasos en los suelos generalmente profundos, ácidos y pobres en bases de una gran extensión de la edafosfera de estos biomas? Generalmente se ha asumido, que las raíces más profundas absorben especialmente el agua y las superficiales los nutrientes.  Empero ya hemos visto que el conocimiento tácito depara sorpresas desagradables para los que se conforman con la bibliografía existente, por lo que no se puede dar nada por asumido.

 

 

Ecólogos y edafólogos medimos la humedad hasta 1 o 2m y nos quedamos tan orondos. ¡El suelo está seco! Mutuatis mutandis: paro de la actividad biológica por déficit estival ¿Verdad o mentira? Los datos son contundentes, o se mide hasta más de 7 m o no podemos decir nada. ¡Cuanta bibliografía indexada que no sirva para nada!.

 

Gracias Cadell, Sala y compañía por abrirnos los ojos. Yo lo barruntaba, pero no estaba seguro, aunque disponía de algún dato.

 

 

 

Fuente: www.sagpya.mecon.gov.ar

 

Insistimos que las fotos y gráficos se pueden ver más nítidamente en la Galeria correspondiente “Biomasa y Necromasa del Suelo”

 

Juan José Ibáñez

 

 

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