‘Degradación de Suelos: Salinización y Acidificación’

¿Por qué no Biogeosfera en lugar de Sistema Climático?

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La Biogeosfera: Entre el Gordo y el Flaco. Fuente: Colaje Imágenes Google

¿Entre el Gordo y el Flaco? ¡Pues va a ser que sí! ¿De qué hablo? Sencillamente de lo que la inmensa mayoría de los mortales denominan el cambio climático. Desde la década de los años noventa del siglo pasado blasfemo cada vez que se confunde calentamiento del clima y sistema climático. Con el tiempo se fue afianzando con el más ambiguo, aunque menos equivoco término de cambio global. Y es así, cambiamos todo, es global, pero ¿qué es global? ¡Pues eso todo! Llevo treinta años reclamando que decir sistema biogeosférico resulta científicamente más apropiado. Pero también ¿Porque Decir Cambio Climático y no Degradación Ambiental?. Un sistema es más que la suma de las partes, que interaccionan entre sí y, como corolario, al perturbar uno se altera todo, todito todo.  Mala elección la del vocablo cambio climático. No se trata de que el  calentamiento climático afecte a los restantes subsistemas de GAIA, sino que el ser humano se encuentra degradando todo lo que encuentra a su paso. Somos como el Caballo de Atila, por donde pisamos no vuelve a crecer la hierba.  El ciudadano profano aún cree que podemos paliar el calentamiento de la atmósfera, sin hacerlo en casi todo lo demás, incluidas nuestras estructuras sociales y economía liberal. ¡Falso!. Creamos Internet para conectarnos todos globalmente, pero también lo hicimos en otros aspectos sin reflexionar en las posibles consecuencias. Y desafortunadamente, la Pandemia de ese coronavirus COVID-19 (hace poco más de un año ni sabíamos que significaba, mientras que a 28 de mayo de 2019 había alxananzado en Google la insignificante cifra de “5.510.000.000 resultados”. También cambia el clima epidemiológico, ¿O no? Ya os hablamos de él casi al principio de la Pandemia (Epidemias, Coronavirus, Ruta de la Seda y Globalización (Lecciones de la Historia), Epidemias, Viralidad, Globalización, Conectividad, Redes Complejas, Mundos Pequeños y Coronavirus ). Como señalamos este último hachazo que sufrimos es fruto de la codicia de la dictadura financiera, así como de la indolencia e ingorancia de los ciudadanos, que no reaccionamos, aunque nos metan los puño en los ojos. La Pandemia de Coronavirus no es más que otra de las consecuencias. Y no se trata de una ocurrencia de este bloguero, sino que por fin se ha aceptado casi por la totalidad de los “negacionistas del todo, o negacionistas de nada, que da igual. Ya os comenté que el dinero es sordo, ciego y mudo y quien lo tiene tan solo quiere más y más. No os debe extrañar por tanto que adelante la siguiente frase de la noticia de hoy que tiene sus fuentes en el IPCC: “Dos mil millones de adultos están clasificados como obesos o con sobrepeso, mientras que al menos 820 millones de personas se acuestan con hambre todas las noches”. En medio quedan los flacos, ya que los 820 millones son desgraciadamente famélicos. ¿El gordo y el flaco?. Siempre acabamos llegando a la Ley o efecto de San Mateo: “efecto Mateo, donde más es más y menos es menos, y tanto el éxito como el reconocimiento queda relegado siempre a la misma minoría privilegiada

 Pero a lo que vamos, porque hoy si me he despatarrado con tanta desiderata, aunque el mensaje es sencillo. Pero os recuerdo que también anticipamos que COP 25 ¿Qué cabe esperar?. ¡Nada!, ¡Nada de Nada!. El título de la noticia que os frecemos hoy traducida del suajili al  español castellano viene a decir “Tierra y clima: problemas, soluciones inextricablemente unidas”. Otro error, tanto terminológico como conceptual, ya que la Tierra incluye al clima. ¿Y si se refiriera a tierra, es decir superficie emergida? Pues más de lo mismo. El Sistema Tierra incluye todos sus subsistemas, por lo que no resulta acertado separar de la ecuación al clima. Sin embargo, al ir leyendo la nota de prensa que os incluyo abajo, observaréis que nos vienen a decir lo que yo personalmente defiendo. En otras palabras, que con vistas a solucionar el calentamiento del clima debemos intervenir en todas las causas involucradas, ya que si no cualquier esperanza deviene en utopía. Más aún, se reconoce implícitamente que uno de los problemas subyacentes resulta ser, como no, la pérdida, degradación y contaminación del suelo. Óbvienme existen otros factores, casi todos inextricablemente unidos. Se está tardando demasiado, en llegar a esta conclusión elemental, cuando por decirlo de alguna manera, este no es más que un asunto de “aritmética básica”: 2 + 2 = 4. Y hasta que no lo entendamos todos palmariamente, seguiremos dando palos de ciego. ¿Nos falta algún tornillo?.

Juan José Ibáñez

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Agricultura Ecológica contra la pérdida “global” de biodiversidad y el calentamiento climático?

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Agricultura ecológica tropical y Biodiversidad. Fuente: Colaje Imágenes Google

Como hoy veremos, mediante una nota de prensa y el material del artículo original, junto con otro de la misma guisa, en materia de suelos, los estudios relacionados con el calentamiento climático siguen mareando la perdiz sin llegar a ningún resultado con sustancia. Pero hay más, partir de escenarios “virtuales”  y añadiendo la metralla de las modelizaciones numéricas, no pueden obtenerse conclusiones corroborarles dignas de mención. ¿Porque entonces presté la atención a este estudio?. Simplemente porque raramente se incluían tanta variables edáficas en artículos de tal naturaleza.  Empero si lo resultados no se pueden testar o corroborar, todo el esfuerzo deviene en un ejercicio que se perderá pronto en la espesura de las decenas de miles de publicaciones de este tipo, que no nos conducen a nada. Este es un mero ejemplo. Quizás la siguiente sentencia extraída del material que abajo os proporcionamos sea clarificadora: “Si los líderes mundiales, los administradores de tierras y otros diseñadores de políticas pueden encontrar una manera de limitar el calentamiento global a menos de 2 grados centígrados y conservar un tercio de la tierra en los trópicos, la pérdida global de especies podría reducirse a la mitad…… Los investigadores involucrados esperan que su trabajo guíe los planes para los esfuerzos de conservación global en el Foro Mundial de Biodiversidad….Por lo tanto, los estudios que ignoran las restricciones edáficas sobre las respuestas al cambio climático pueden dar lugar a resultados engañosos”. Pues que esperen, que esperen, pero sentados, o mejor hibernando.  Obviamente la última frase si la firmaría, pero da igual, visto el objetivo subyacente del estudio.

 Veamos, creo que fue Francesco di Castri (1930 – 2005), aunque no puedo asegurarlo, el que advirtió, hace varias décadas, que el medio edáfico podría albergar taxones muy antiguos y especialmente en los horizontes profundos,  debido a que los superficiales actúan como tampón frente a los cambios del clima, entre otras variables. Y en efecto así ocurre, ya que, como hemos reiterado en otros post, las variaciones de temperatura y en algunos casos de humedad, se amortiguan rápidamente al descender a lo largo del perfil edáfico. Recordemos que la atmósfera del suelo, además es mucho más rica en CO2 que la que nosotros respiramos, es decir, que un incremento de este gas de invernadero en el aire no les debería afectar mucho. Del mismo modo, existen tipos de suelos y especialmente en aquellos edafotaxa poco evolucionados, en los que el material parental o litológico atesora unas propiedades poco propicias para la vida de muchos organismos aéreos y sub-aéreos, dan lugar a comunidades muy idiosincrásicas como ocurre con serpentinas y yesos, por ejemplo. Así pues comparado con la parte aérea de los ecosistemas terrestres, el medio edáfico, en ausencia de perturbaciones que lo afecten directamente, puede llegar a ser más resiliente que la aérea. A tales hábitats especiales los autores del estudio las denominan “islas edáficas”.

 Los investigadores que llevaron a cabo el estudio, citan otro publicado el mismo año en el que más o menos puede leerse (Corlett y Tomlinson 2020): “Los modelos de distribución de especies utilizados para predecir las respuestas al cambio climático pueden incluir factores edáficos, pero estos rara vez se mapean en un espacio con la suficientemente resolución. Usando análisis espaciales de baja resolución en lo concerniente a las variables edáficas probablemente obtengamos predicciones engañosas” o poco fiables…. Muchas islas edáficas se encuentran actualmente amenazadas por otros impactos humanos, incluyendo minería, deposición de nitrógeno y especies invasivas.” ¡Vale!,  hasta aquí todo perfecto ya que es bien conocido desde la década de los años 60 del siglo pasado.  ¿Y? Me quedo con cavilando… Dudo mucho que lograremos no sobrepasar el deseado  ascenso de temperatura de 2º Del mismo modo,  conservar un tercio de la tierra en los trópicos bajo medidas de protección se me antoja ilusorio bajo la dictadura financiara global. Tanto hoy como en el futuro, actúan y/o aparecerán muchos iluminados del tipo de Jair Bolsonaro, que se encargarán de destrozar cualquier figura e iniciativa proteccionista. De hecho ocurre diariamente, empero no aparecen en la prensa por ser menos estridentes que el dirigente aludido.

 Más adelante, en el material que os proporciono puede leerse “La agricultura de base ecológica es altamente productiva, y este enfoque puede complementar los tipos tradicionales de conservación” (…). “Necesitamos hacer una transición rápida de los desiertos agrícolas verdes a los oasis verdes que combinan la productividad económica con el movimiento y el hábitat de las especies afectadas por el cambio climático”. Sí, sí sí, vale, vale, vale, se ha dicho una y mil veces y todo para nada. ¿En qué mundo viven?.  Pues en eso consiste la ciencia en acción, como diría Bruno Latour.

¿Qué significa todo esto?. 

  Antes de las Convenciones como la aludida que versa sobre biodiversidad, y a la que yo fui invitado a asistir personalmente (aunque no lo hice, como al final del post dejo constancia), ciertas revistas publican este tipo de ¿indagaciones?. Se trata de una especie de tutifruti (mezcla de cosas o asuntos enormemente heterogéneos), en las que muchos los científicos, se aglutinan en grupos de presión, publicando con mayor o menor fortuna documentos con vistas a tomar posición y ver qué beneficios pueden extraer (dinero, influencias, poder) durante tales eventos. Y así terminan con sentencias como ésta: “Comprender la forma en que estos problemas apremiantes están interconectados resulta ser clave para implementar soluciones efectivas de conservación antes de que sea demasiado tarde“. Pero si hasta la ONU nos dice que ¡ya es demasiado tarde!. ¿No se han enterado?. Por supuesto que sí, pero estos cárteles actúan para deleitar a los políticos/dirigentes y extraer tajada en beneficio propio. Si se pronuncia “demasiado tarde”, los que ostentan el poder responderían, lógicamente, que (…) entonces “no hay pasta”. Lo mismo ocurrió hace unos meses (a la hora de escribir este post), con el COP25. Nada nuevo bajo el sol. ¡Política y oportunismo!.

 En fin me callo y os dejo con el material recopilado, que es mucho.

Juan José Ibáñez

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LA MATERIA ORGÁNICA DEL SUELO: COMPONENTE IMPRESCINDIBLE DEL PLANETA

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Fuente: Composición ofrecida por los autores de este post

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en su cartel conmemorativo del año internacional del suelo en 2015, contempla los siguientes once servicios ecosistémicos del suelo: regulación del clima; ciclo de nutrientes; hábitat de organismos; regulación de inundaciones; fuente de productos farmacéuticos y recursos genéticos; base de infraestructuras humanas; suministro de materiales para la construcción; herencia cultural; suministro de alimentos, fibras y combustibles; retención de carbono; purificación del agua y, por último, reducción de la contaminación.

La importancia del suelo, por tanto, para el desarrollo de la vida en el planeta es fundamental, por lo que parece lógico pensar que el suelo es un recurso natural que las políticas de los países deberían cuidar y conservar.  Sin embargo, no es así, la degradación de los suelos debido a la erosión, el agotamiento de los nutrientes, la pérdida de carbono orgánico, el cambio de uso, o, el sellado, entre otras agresiones, son algunos de los problemas más importantes que afectan a grandes extensiones, y a los que no se les está dando la importancia que requieren. De hecho, y según informes publicados por la FAO: “la erosión se lleva de 25 a 40 000 millones de toneladas de la capa arable del suelo (depósito de la materia orgánica) cada año, lo que reduce significativamente los rendimientos de los cultivos y la capacidad del suelo para almacenar y completar el ciclo del carbono, los nutrientes y el agua”. Esta pérdida de rendimiento sería equivalente a eliminar 1,5 millones de kilómetros cuadrados de tierras agrícolas o, aproximadamente, toda la tierra cultivable en la India.

La materia orgánica del suelo es un elemento clave de la calidad del suelo porque regula muchas de sus funciones básicas  tales como: el almacenamiento de carbono; el almacenamiento y disponibilidad de los nutrientes para las plantas; la biodiversidad del suelo; porosidad; estructura; aireación; capacidad de retención de agua; conductividad hídrica; calor y temperatura del suelo.

La cantidad y el tipo de materia orgánica representa uno de los mayores bienes de que dispone el planeta para la supervivencia de las especies, incluida la especie humana. En 2009 la revista NATURE publica un artículo, encabezado por Johm Rockström, del Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo (Suecia), titulado “Un espacio operativo seguro para la humanidad”, donde se identifican y cuantifican que límites planetarios no se deben transgredir para ayudar a evitar que las actividades humanas provoquen un cambio ambiental inaceptable. Propone nueve procesos del sistema terrestre y los umbrales asociados. Dice que es necesario definir los límites planetarios para: el cambio climático; la tasa de pérdida de biodiversidad (terrestre y marina); la interferencia con los ciclos del nitrógeno y del fósforo; el agotamiento del ozono estratosférico, la acidificación oceánica; el uso global de agua dulce; el cambio de uso de la tierra; la contaminación química y la carga de aerosoles atmosféricos.

De las nueve propuestas, en cuatro interviene de forma decisiva la materia orgánica del suelo: cambio climático; tasa de pérdida de biodiversidad; interferencia del ciclo del nitrógeno y del fosforo y cambio de uso del suelo. Analizaremos, brevemente, como interviene la materia orgánica en estos procesos.

La relación entre la materia orgánica y el carbono orgánico es conocida desde hace décadas cuando se analiza la fertilidad de los suelos. Es más reciente el conocimiento de cuál es el papel que juega el carbono orgánico en relación con el cambio climático y su influencia en el control del CO2 atmosférico. Hoy se sabe, que el carbono del suelo representa casi tres veces el carbono de la atmósfera, y cuatro veces el carbono de la biomasa de las plantas. Luego los suelos son sumideros y reservorios de carbono, de hecho, el suelo es el segundo reservorio de carbono terrestre (tras las bolsas de petróleo) con un contenido total de 2500 billones de toneladas en los primeros dos metros de profundidad. La estabilidad y la sostenibilidad a largo plazo de la incorporación de este carbono dependen, en gran medida, de la mejora de las prácticas y técnicas agrícolas que permitan asegurar que los ingresos de carbono sean mayores que las pérdidas de este elemento por mineralización.

En cuanto a la tasa de pérdida de biodiversidad del suelo, tal es su importancia que fue el objeto en la campaña conmemorativa del día mundial del suelo del año 2020 “Mantengamos vivo el suelo, protejamos la biodiversidad del suelo” y que, próximamente, se plasmará en la celebración del Simposio Mundial sobre la Biodiversidad del Suelo (GSOBI21). Durante tal evento se intentarán alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible a través de la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad del suelo, ya que muchos investigadores afirman que la pérdida de biodiversidad, es una amenaza mayor que el cambio climático.

El suelo es uno de los ecosistemas más complejos de la naturaleza y uno de los hábitats más diversos de la tierra. Albergan más del 25% de la biodiversidad de nuestro planeta, no hay ningún lugar de la naturaleza con una mayor concentración de especies, un solo gramo de suelo puede albergar millones de seres vivos y varios miles de especies de bacterias. Sin embargo, esta biodiversidad apenas se conoce, actualmente, solo se ha descrito el 1% de las especies de microorganismos del suelo. No obstante, el desarrollo de tecnologías moleculares está ayudando a caracterizar y cuantificar la biodiversidad del suelo a diferentes escalas, lo que abre grandes expectativas.

Todos estos organismos interactúan entre sí y contribuyen de forma decisiva en los ciclos globales que hacen posible la vida; son almacén de carbono y descomponen ciertos contaminantes, entre otros procesos. Si estas interacciones se interrumpen pueden causar un impacto irreversible para la vida en la tierra incluidos los humanos.

En relación a los ciclos de nutrientes, tres son los elementos, en sus distintos estados, que mantienen viva la planta y a los organismos, y que se definen como nutrientes primarios: nitrógeno, fósforo y potasio, sin ellos el reino vegetal y animal no podrían desarrollarse. Estos elementos forman parte de: aminoácidos, proteínas, ácidos nucleicos, enzimas, coenzimas y clorofila. La trasformación de nitrógeno orgánico en amonio (NH4+) y nitrato (NO3-), que son las formas asimilables por las plantas, se hace con la colaboración de Nitrosomonas y Nitrobacter, bacterias que se desarrollan en suelo. Por su parte el P es absorbido por la planta principalmente como ion ortofosfato primario (H2 PO4- ), pero también se absorbe como ion fosfato secundario (HPO42-), la absorción de esta última forma se incrementa a medida que aumenta el pH.  Aunque, en el ciclo global de este elemento a largo plazo dentro de los sistemas terrestres, el P biodisponible proviene principalmente de la meteorización de rocas que contienen fósforo, son los microorganismos del suelo quienes actúan como sumideros y fuentes de fósforo disponible a corto plazo, en este punto la transformación del fósforo es química, biológica o microbiológica. Tanto las modificaciones del nitrógeno orgánico como las del fósforo inorgánico son procesos que forman parte de las reacciones que tienen lugar en el suelo para trasformar la materia orgánica fresca en asimilable. La interferencia humana en estos ciclos está generando un daño irreversible en los ecosistemas terrestres. La modificación antropogénica en el ciclo del nitrógeno es aún mayor que la modificación que se provoca en el ciclo del carbono. En la actualidad, las actividades humanas convierten más N2 de la atmósfera en formas reactivas que todos los procesos terrestres naturales combinados. Gran parte de este nuevo nitrógeno reactivo incrementa los procesos de eutrofización en la hidrosfera alterando los sistemas acuáticos más allá de los límites permitidos.

Otro de los motivos de alarma es el cambio de uso del suelo que se está convirtiendo en un problema a nivel global, pues sucede cada vez en un mayor número de países. Este hecho se produce porque el suelo está directamente relacionado con los contextos sociales y económicos de los territorios. Guerras, emigración, construcción de infraestructuras de forma desordenada, son algunos de los motivos analizados, pero tampoco podemos olvidar un hecho cada vez más importante, y es el abandono de las tierras de labor debido a la expansión de las ciudades que obliga a ampliar la línea perimetral de influencia sobre los suelos cercanos a ellas. Con relación a esto, según datos que aparecen publicado en la Agenda 2030 de la ONU, en su Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) Nº 11 “Ciudades y Comunidades Sostenibles”, se puede leer: “el número de habitantes que viven en las ciudades se estima en 3500 millones, es decir, la mitad de la población mundial, y se espera que para 2030 se llegue a los 5000 millones”. Esto supone que las funciones de las tierras periurbanas se modifican a un ritmo superior al que le impone las nuevas exigencias ecosistémicas. El cambio de uso de forestal a agrícola, o de este a urbano, modifica muchas de sus propiedades, y entre otras, y de forma significativa, la funcionalidad de la materia orgánica.

A modo de conclusión se puede resumir que la materia orgánica del suelo depende: del contenido de carbono que está relacionado con el cambio climático, de la actividad microbiana y su funcionalidad que está relacionada con la biodiversidad y el ciclo de nutrientes, de las condiciones del sitio y las prácticas de manejo que determinan el uso del suelo. Si alguno de estos factores se ven afectados, de forma perentoria, por actividades antrópicas, la materia orgánica perdería su capacidad de regular el ciclo de la vida en el planeta tierra.

Antonio López Lafuente

Concepción González Huecas

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Suelos Agua, Agricultura, Seguridad Alimentaria, Sequías y Desertificación: Día Mundial del Suelo (5 de diciembre de 2020)

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Fuente: FAO

El 5 de diciembre de 2020 se celebrará el día mundial del suelo. Se trata de una iniciativa que se celebrará todos los años, como viene siendo costumbre desde 2015. Tanto la FAO (GPS), como la ONU, entre otras instituciones internacionales apoyan tal iniciativa, siendo participes de la misma. El tema escogido para esta celebración resulta ser la biodiversidad del suelo. En consecuencia, vamos a ir mostrándoos una serie de materiales interesantes, que reproduciremos de las páginas Web correspondientes. Sus contenidos son muy didácticos, por los que los reproduciremos íntegramente, o, cuando sea el caso, traduciremos del suajili al español-castellano. No comentaremos nada, para no confundir a los lectores potenciales. Si algún post lo requiriera, cambiaríamos el título el título, añadiendo otros contenidos ajenos indicando la fuente de cada uno. El post de hoy versa sobre la importancia del binomio suelo-agua cuyo estudio resulta ser esencial para la supervivencia de la humanidad. Hoy si hemos cambiado el título original (Los suelos almacenan y filtran agua), Podéis preguntaros porqué reproduzco una noticia como esta. La razón es muy sencilla. Se trata de unos materiales que sirven a los docentes del mundo Latinoamericano (incluyendo España y Portugal), los cuales no suelen estar supervisando en Internet lo que se cuelga en cada Portal y disciplina científica. No se trata  de suplantar, sino de divulgar la importancia de los suelos y en especial su biodiversidad. Y aquí me paro. Veamos la crucial importancia de  las relaciones entre estos dos recursos naturales conforme a la FAO, GSP y ONU.

Espero que sea de utilidad.

Juan José Ibáñez

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El suelo y el Medio Natural: Reflexiones desde la Universidad (Antonio López Lafuente)

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Antonio López Lafuente: Genio y Figura hasta la sepultura cuando llegue que todavía es muy pronto….

Otra vez me ha permitido Juanjo asomarme al balcón, ahora que por desgracia está de moda (Pandemia de Covid-19), de su bitácora para compartir con vosotros algunas reflexiones relacionadas con el suelo y el medio natural. Deseo empezar dándole las gracias por esta nueva incursión que espero sea de algún interés. 

 Los que nos dedicamos a la  actividad docente e investigación en la universidad nos  encontramos pasando momentos de confinamiento, como muchas personas dedicadas a otras profesiones, lo cual nos está permitiendo tener más tiempo libre como para poder plantearnos algunas reflexiones, en este caso, acerca de nuestro trabajo, a la vista de las numerosas dificultades que nos estamos encontrando.

 Los profesores de universidad, como así lo establece la ley, debemos cumplir con dos misiones básicamente: (i) participar en la investigación del país, a través de los proyectos financiados por los distintos organismos oficiales, también de empresas privadas, pero claramente en menor proporción, y (ii) ocuparnos de la docencia de los futuros egresados. Esta ha sido la biga que ha mantenido el fundamento de nuestra universidad a lo largo de la historia. 

 Esta doble función que lógicamente en sus principios no va a cambiar, si bien es posible que se vea modificada con nuevos planteamientos a partir por el surgimiento  de la pandemia del COVID-19. Durante el tiempo de confinamiento estamos aprendiendo a marchas forzadas que no podemos seguir con los modelos tradicionales ni de investigación ni de docencia. La pandemia nos está ayudando a recordar que la investigación o se hace y se financia para potenciar equipos multidisciplinares, o no tendrá sentido de ser, y la docencia, o se hace desde la integración, no solo de los estudiantes, sino también del conocimiento, con una participación expresa de las nuevas tecnologías, ono tendrá garantías de calidad. Estos dos planteamientos no son nuevos, forman parte del frontispicio de nuestra profesión, pero parece momento de recordarlos si queremos tener en el futuro un mejor control de las distintas amenazas a que el planeta, y en especial el ser humano, va a estar sometido.

 Otra de las cosas que ha dejado claro este confinamiento es que no estábamos preparados para asumir tareas que empezaban a ser utilizadas, y de las que se hablaba mucho, aunque se ha demostrado lo lejos que nos encontramos para poder utilizarlas con rigor, me refiero al teletrabajo, o trabajo a distancia. Ni las empresas, ni las instituciones, ni los ciudadanos, ni los medios de que disponíamos estaban preparados para realizar una labor eficaz. Es evidente que algunas empresas, sobre todo en áreas concretas, el mundo de las finanzas, el entrenamiento a través de la red, llevan haciendo un trabajo de implantación desde hace años, lo que les ha permitido avanzar en este momento a un ritmo mayor, y seguramente han cubierto mejor sus objetivos. Pero sectores como la salud, la educación, la cultura, la alimentación, entre otros, necesitan impulsar de forma rápida la digitalización de sus actividades si no quieren encontrarse desfasados en los próximos años.

 Otra cuestión que merece una reflexión profunda estriba en analizar el papel de los ciudadanos en el devenir de la pandemia. Su colaboración está siendo fundamental para superar la catástrofe, si no se hubiera entendido que sin su participación no sería posible salir, los tiempos para superarla hubieran sido muy superiores y con consecuencias los estragos mucho más trágicos. Con ello se ha puesto de manifiesto la importancia de entender que los problemas cuando adquieren carácter global, como es el caso de la pandemia generada por el COVID-19, o del cambio climático, del que se lleva hablando décadas, o lo que fue en su momento la crisis económica producida por la quiebra de Lehman Brothers, afectan a cada una de las personas y es imprescindible la concienciación colectiva para superarlos.

 Ante esta concienciación de los grandes problemas a nivel planetario afecta a todos los ámbitos del conocimiento, es necesario que asumamos cada uno de nosotros muchos de los planteamientos que la ciencia está haciendo sobre diversos campos. Me centrare a partir de aquí en el suelo, que es lo que yo enseño en la universidad, y principal objetivo de esta bitácora.

 La erosión, la desertificación, la contaminación química, el cambio de uso, la perdida de materia orgánica, la permanente disminución de la biodiversidad, los cambios en los ciclos del carbono y el fosforo, en una palabra, la degradación del suelo, está alterando sus servicios ecosistémicos, tanto los que afectan a los sistemas biológicos y relacionados con el agua, como los vinculados con sus aspectos sociales y económicos. Estos hechos se llevan denunciando por parte de la comunidad científica desde hace años, y seguimos predicando en el desierto. Los suelos se siguen degradando, la perdida de superficie cultivable aumenta constantemente, lo que incide en los mercados económicos, en las hambrunas, en la migración, y esto se pone de manifiesto cada año con informes y planes estratégicos para evitarlo, que apenas se cumplen.

 Uno de los últimos intentos es la publicación de La Agenda 2030 que demanda el compromiso de los Estados para cumplir los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Esta Agenda fue adoptada en 2015 por la Asamblea General de Naciones Unidas y aprobada por los 193 miembros entre los que se encuentra España. El objetivo 15 es el dedicado a “vida de ecosistemas terrestres” donde se advierte de l imperiosa necesidad de: Gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad.

 En el apartado de DATOS, podemos leer: 2.600 millones de personas dependen directamente de la agricultura, pero el 52% de la tierra utilizada para la agricultura se ve moderada o severamente afectada por la degradación del suelo. La pérdida de tierras cultivables se estima entre el 30-35 veces la tasa histórica.

Debido a la sequía y la desertificación, se pierden 12 millones de hectáreas cada año (23 hectáreas por minuto). En un año, podrían haberse cultivado 20 millones de toneladas de grano. El 74% de los pobres están directamente afectados por la degradación de la tierra a nivel mundial.

 Pero la degradación del suelo no afecta solo a los sistemas productivos, que ya sería suficiente, sino que también  genera la destrucción de los ecosistemas terrestres y tiene una incidencia muy importante en la salud de las personas.

La llegada al suelo de productos químicos procedentes de las actividades antrópicas, ocasiona daños de los que en muchos casos no se conoce cuál es su verdadero alcance, propiciando de paso que nos hagamos preguntas que necesitan una urgente respuesta porque de ellas va a depender la salud de muchas personas:

  1. No conocemos las complejas interacciones que tienen lugar entre las especies químicas del suelo.
  2. No se conocen los nuevos xenobióticos que están apareciendo en el suelo producto de reacciones orgánicas.
  3. No se conoce como afecta el cambio climático a muchas especies de microorganismos del suelo.
  4. No se conoce como afecta a los microorganismos la llegada de medicamentos (contaminantes emergentes).

Son muchos los planteamientos y muchas las incógnitas que surgen cuando hablamos del sistema suelo, pero hoy día, en nuestro planeta la especie humana no pude sobrevivir sin los suelos. La inversión en equipos multidisciplinares, desde la ingeniería a la sociología, pasando por ciencias de la salud, es necesaria si queremos tener respuestas que realmente sirvan a los problemas de la población. En las aulas, cuando explicamos Edafología, deberemos hacerlo desde el concepto de integración, como lo define María Moliner en su diccionario de uso del español, “integrar es hacer un todo o conjunto con partes diversas”, si queremos que nuestros estudiantes entiendan lo que significa “funciones ecosistémicas del suelo”. Y la población debe entender que no podemos aportar soluciones reales y duraderas si no comprende que el suelo es mucho más que el soporte que nos sostiene.

 Quiero concluir diciendo que deberíamos extraer conclusiones positivas de esta pandemia, la catástrofe está siendo tan grande en todos los campos, sobre todo en el número de víctimas, que necesitamos confiar en que no volverá a suceder, y para ello debe ser el conocimiento y la investigación, quien aporte esa confianza, porque es lo único que nos puede salvar. Concluyo con una cita del físico Richard Fyenman, que recoge Olle Häggström, en su libroAquí hay dragones. Ciencia, tecnología y futuro de la humanidad”, que por cierto me recomendó Juanjo, transcribe: “La ciencia es lo que hemos aprendido sobre cómo evitar engañarnos a nosotros mismos

 Comentario del bloguero que espera/teme Antonio: Veamos Antonio López Lafuente. Cuando comenzamos la andadura en esta bitácora entramos a participar cuatro colegas como blogueros responsables. Poco a poco fueron siendo abducidos los restantes, dejando de participar por los motivos más variados y comprensibles.  Uno de ellos resulta ser mi entrañable amigo Antonio, que además de gran investigación y docente, ha resultado ser un magnifico gestor, ocupando cargos de garn relevancia en España. Antonio, no tienes porqué pedir permiso para nada. Esta es tu casa. Siempre serás bienvenido. Obviamente estos asertos no causan ningún temor. Empero y  si digo con más asiduidad por favor….. Ahí … ¿Antonio dónde estás?…. ¿Antonio dónde estás?…. Me temo que salió corriendo. ¡en fin!…… Mi ”gozo en un pozo 

 

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Contaminación ambiental = contaminación de suelos: Contaminación de suelos = contaminación ambiental

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Fuente = Google Imágenes

Vivimos en una sociedad que tiene como bandera la búsqueda de la sostenibilidad, mientras que realmente constatamos día a día que la insustentabilidad es el resultado de nuestras acciones.  Y la transición de la ciencia a la tecnociencia, no ha hecho más que empeorar la situación de ciudadanos, medioambiente, economía e incluso la propia gobernanza mundial. No reincidiré sobre este tema, aunque si os aconsejo que leáis este post: “Cambio Climático, Degradación Ambiental, Demografía y Envejecimiento” por cuanto explica gran parte de la confusión mental en la que nos vemos inmersos. En cualquier caso, entre los cerca de 3.000 post que hemos escrito, varios cientos relacionados conciernen con el  tema sobre el que versa la entrada de hoy, siendo almacenados en las categorías: ‘Degradación de Suelos: Contaminación’ y ‘Los Suelos y la Salud’.

Pues bien, había leído una noticia relativamente reciente sobre la gravedad de la contaminación de suelos en china y sus devastadores efectos en la salud humana, por lo que consideraba pertinente abundar en el tema, cuando me di cuenta que su contenido era demasiado parco, no mostrando novedad alguna respecto a un post nuestro más antiguo: Contaminación de Suelos en China: Sobre los Sistemas no Sostenibles y el Magnicidio. Continúe buceando en búsqueda de información novedosa, cuando topé con una página Web de la Universidad de Arizona, en la cual se exponía didácticamente las repercusiones de sobre la salud de la contaminación edáfica, bajo la denominación de suelos tóxicos. Seguidamente busque entré los post editados en nuestro blog algunos relacionados con el tema y me perdí… eran cientos y cientos. Sin embargo llegue a la siguiente conclusión……

Si bien la mentada Página Web de la Universidad de Arizona, que abajo os traduzco al español castellano, trataba bien el tema, faltaban una plétora de contaminantes y procesos contaminantes (valga la “rebuznancia”) que no eran mentados. En nuestra andadura hemos abordado la cuestión con mucha mayor profundidad. No se trata de ningún mérito, ya que hablamos de una página Web divulgativa y/o para estudiantes y de una bitácora en la que se han redactado más de ¡17.000 páginas de texto! hasta el momento. Mis cavilaciones no caminaban por ese sendero, precisamente. Lo que yo me preguntaba  era algo así como ¿sería capaz de enumerar en menos de 15-20 páginas todos los elementos y procesos contaminantes que acechan la salud humana  a causa del descontrolado desarrollo que viene sufriendo la sociedad y el medio ambiente durante los últimos 50 años?. Y he llegado a una respuesta?: ¡No!, Abajo os dejo una relación de post que podéis comparar con los contenidos de la susodicha página Web. Pronto os daréis cuenta que en la primera faltan muchos elementos y tipos de contaminación del suelo. Más aún, muchos problemas de contaminación ambiental se entrelazan, o de diversas maneras  se expanden por el globo o desencadenando otros numerosos  procesos degradativos. ¡Es una locura!.

En su evolución, la biosfera ha ido alcanzando niveles de mayor diversidad o complejidad.  Empero con la desastrosa intromisión de los humanos se ha producido una radiación de nuevas “especies” contaminantes, de forma bastante brusca. Ya sabéis que las edades de las Tierra se miden mediante cambios bruscos en el registro fósil que nos ofrecen las rocas a lo largo de su historia. Tras una catástrofe global, de cualquier índole, muchas especies se extinguen, siendo repuestas por otras nuevas en ese fenómeno que los expertos denominan “radiación”. Y esto es precisamente lo que parece ocurrir con los contaminantes. Empero en nuestro caso apenas hay extinciones y sí una explosión de especies (moléculas, compuestos etc.) contaminantes. No solo ha aumentado la cantidad y superficie cubierta por  nuestras tóxicas prácticas, sino que con paciencia e ingenio hemos ido introduciendo otros nuevos elementos que contaminan la antaño hermosa y limpia Gaia. Personalmente considero detestable la idea y propuestas sobre el Antropoceno, por otros motivos epistémicos de los que ya os hablé. Ahora bien, tal radicación existe, y no estaría mal que estimáramos impacto de nuestras acciones, no solo cuantificando la extinción de especies biológicas, sino también la radiación de nuevos procesos y elementos contaminantes

Abajo os dejo abundante material didáctico y otros que dan lugar a la reflexión

Juan José Ibáñez

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La Fotosíntesis del Suelo (y sus valiosas propiedades descontaminantes y fertilizantes)

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Fotos cedidas por los autores

No puedo evitarlo, pero siento debilidad por el equipo de edafólogos de la Universidad de Córdoba, en España. Pepe y Vidal fueron los primeros que conocí aunque con el tiempo también a otros(as) colegas de su departamento. Les respeto a todos ellos y mucho, tanto por la calidad de sus publicaciones, honestidad, así como en sus esfuerzos en materia de divulgación o cultura científica. Se trata de uno de los mejores, o quizás el mejor Departamento de nuestra disciplina en España. Vidal Barón, el primer autor del trabajo y nota de prensa me ha enviado por correo electrónico el texto que os muestro abajo, el cual os reproduzco sin más comentarios. Fantástico estudio, no hay duda. Leerlo y disfrutarlo porque puede llegar a alcanzar mucho calado desde diversos puntos de vista.

Juan José Ibáñez

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La acción Humana y la liberación masiva de nutrientes y sustancias tóxicas al ambiente por la minería a cielo abierto

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Minería a Cielo Abierto. Fuente: Wikipedia

 Dicen que no hay acción sin reacción. Y desde luego,para el caso de la acción humana en la naturaleza así ocurre, desde tiempos inmemoriales. Cuando era joven, me enseñaron que la alteración física de las rocas, como lo es por ejemplo la crioturbación, facilita a la postre la alteración biogeoquímica de las mismas, por cuanto aumenta la superficie que exponen a la acción de los agentes atmosféricos e hídricos (la denominada superficie efectiva o específica). Es decir, la primera prepara y acelera la segunda que, afín de cuentas, es la principal responsable de la liberación de nutrientes en la superficie terrestre. Actualmente, ciertos expertos argumentan que nuestras sociedades modernas se encuentran removiendo mucho más materiales de la corteza terrestre  que los propios agentes naturales, por lo que es de esperar que también se liberen más nutrientes, al margen, de los que ya desprendemos por otras vías, como lo son la contaminación y la polución. Se trata de un hecho ya conocido, aunque no estimado en toda su magnitud, extensión y frecuencia. Algunos estudiosos del pasado alegan que, en “algunos momentos de la historia de l Tierra”, tras periodos frios, causaron alteraciónes físicas de las rocas más que considerable por gelifracción, induciendo como espesta planetaria otros episodios climáticos cálidos y húmedos, que comenzaron a alterar biogeoquímicamente tanta “superficie efectiva”. Y de este modo, a los océanos fueron a parar ingentes cantidades de elementos químicos, para “eutrofizar” la hidrosfera y afectar seriamente a la vida del Planeta Tierra. Se trata de un hecho que debería ser seriamente estudiado, no sea que nos encontremos en una época de eutrofización masiva debido a los fertilizantes y este tipo de minería, aunque no debemos olvidar otras fuentes antrópicas “por supuesto”.

 La noticia que os ofrecemos hoy, constata el enorme impacto ambiental (al margen del paisajístico) generado por laminería a cielo abierto y sus lamentables consecuencias”. El estudio, realizado en los Apalaches, que os exponemos traducido más abajo, da cuenta del impacto de la actividad extractiva aludida en una cuenca minera de carbón en cimas montañosas. El problema adicional deriva del desprendimiento de ácido sulfúrico, que en todo caso también afecta a la extracción de otros recursos mineros. Como veréis, los autores señalan que, de hecho, puede estar siendo alterado el ciclo global del azufre y, como no, del carbono.  Un ejemplo ilustrativo que os puede servir con vistas a entender la liberación intensa de ácido sulfúrico a la hidrosfera lo podéis leer en el siguiente post:  Fluvisoles tiónicos: Suelos Ácido Sulfatados, que ya se produce en condiciones naturales. He leído sobre este tema de minería con anterioridad, por lo que no puede defenderse que la publicación (entendida por la nota de prensa) atesore una gran originalidad. En cualquier caso os dejo con la misma, ya que puede ser de interés para muchos de vosotros.  Por cierto, no nos olvidemos de la creciente práctica del  Fracking o fracturación hidráulica, aunque no sea exactamente “a cielo abierto” también da cuenta de todo lo que puede ser destrozado lo será. 

Juan José Ibáñez

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La guerra de las agriculturas: ¿Industrial o Ecológica?

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Fuente: Google imágenes

Ya os hemos comentado en mil y un post precedentes que, cuando los lobbies de presión industriales ven amenazados sus escandalosamente suculentos negocios, reaccionan con virulencia publicando artículos como los tres que vamos a mostrar hoy. En el momento de redactar esta nueva entrega (ha ya un año), las instituciones internacionales y algunos gobiernos luchas por erradicar, en la medida de lo posible, los pesticidas que matan a los insectos polinizadores del mundo (sobre los que se basa gran parte de la producción alimentaria mundial) y en especial los que han demostrado ser cancerígenos. Pues bien, aún siguen saliendo artículos y notas de prensa que cuestionan tal “hecho”, y los juicios contra las industrias que los comercializan, en los tribunales de justicia, se eternizan durante años e incluso décadas. Ahora pagamos la devastación, contaminación y muerte por el incremento de la producción del aceite de palma en las turberas de Indonesia destinados en buena parte a la elaboración de biocombustibles. ¿Biocombustibles?: ¿No es eso una actividad ecológica?.  Pues va a ser que… ni sí, ni no, sino que depende de cómo se lleve a cabo. Y en aquellos territorios entraron multinacionales a saco drenando turberas para poner la puesta en cultivo de la palma, palmita, palmera, generando lo que era previsible, al drenar los Histosoles: hambre, degradación ambiental, pérdida de biodiversidad, y un gravísimo impacto en la salud pública de la población.  Y podríamos seguir ad nauseam, mostrando mil y un ejemplo de sus triquiñuelas/corruptelas, científicas, tecnológicas, políticas, mediáticas y las que sean necesarias.

Pero vayamos directamente contra la argumentación tan retórica como nauseabunda de esta tanda de noticias antiecológicas, ya que los entrevistados que se oponen a tales conclusiones, entran al saco, soslayando lo más evidente: la estupidez lógica de su concatenación ¿ilógica? de razones, como para defender que la agricultura industrial es superior a la ecológica con vistas a hacer frente al abastecimiento de alimentos de la población, que evite hambrunas y garantice la soberanía alimentaria de todos los países y sus moradores.

Pues bien todo su entramado deductivo es fácilmente desmontable. Nadie cuestiona ya que la degradación ambiental de la agricultura industrial ha sido globalmente devastadora. Y no se trata de estudios concretos, o de ecologistas histéricos, sino de aseveraciones de la propia FAO, la UE, y otra plétora de Organismos Internacionales. Más aun la FAO y la UNEP han reconocido públicamente el fracaso de la agronomía intensiva a la hora de resolver los graves problemas alimentarios del planeta, induciendo de paso un aumento de la degradación ambiental, jamás visto hasta la fecha. Y por esta razón, que no por mero capricho, el mundo vuelve la vista a la agricultura ecológica.  Pues bien, ¿Cómo se puede defender ahora aserciones como la que da lugar al titular de la siguiente noticia?:  La agricultura intensiva es tan sostenible como la ecológica ¿¿??.

La conclusión razonada  a su desiderata sería palmaria: ¡No hay solución para nuestros males!. Por mucho que se ha intentado, seguiremos irremisiblemente caminando hacia la destrucción de nuestras civilizaciones y el deterioro irreversible de la biosfera. La respuesta no estribaría pues en esperar sentados a que una debacle tras otra vayan desmoronando unas y otra, ¿o sí?. De la lógica de las argumentaciones de estos tendenciosos o timoratos “expertos” debiera desprenderse que debemos poner freno al crecimiento demográfico y cambiar drásticamente nuestros sistemas socioeconómicos y políticos. Debemos esforzarnos en conseguir una estructura demográfica sostenible (pirámide por edades), entendiendo como tal “estable”, sin aumentos. Si la agricultura intensiva fuera tan sostenible como la ecológica, se desprendería que ninguna lo son en realidad, por lo que debemos seguir contaminando, degradando, matando de hambre, etc…… ¿Lo ven ustedes?. Sus conclusiones son simplemente maquiavélicamente tendenciosas.

Cierto es que se puede contraargumentar cada uno de sus asertos, empero haciéndolo así, los árboles no nos dejarían ver el bosque, ante tal plétora de su cadena de despropósitos lógicos.

Nadie puede negar que aún haga falta tiempo y financiación en materia de investigación y desarrollo, a la hora de lograr los frutos apetecidos de una nueva agricultura y ganadería ecológicas y rentables. La mayor parte de la financiación, hasta el momento, ha ido a parar a los investigadores que trabajan mano a mano del lado de la agricultura industrial. Ahora, reconocido por todos su fracaso, menos por supuesto el de estos cárteles del agronegocio, nos vemos obligados a retroceder sobre nuestros pasos y buscar otros caminos, con vistas a alcanzar una agricultura amigable con el medio ambiente y la salud humana. Defender que agricultura intensiva es tan sostenible como la ecológica, equivale a decirnos que estamos sentenciados, y como corolario: ¡para que nos vamos a molestar en invertir en temas tan exóticos e “intrascendentes” como la agricultura ecológica!.

Tan solo, como comentario adicional, señalar que la agricultura industrial y los hábitos despilfarradores de las sociedades del bienestar, a pesar de sus potentes agroindustrias, se han visto obligados a comprar y arrendar la tierra de los países pobres (el denominado acaparamiento de tierras), con vistas a producir los alimentos que demandan, hundiendo las seguridades alimentarias de los espacios geográficos en donde más la necesitan.  Todo ello ha ocurrido bajo el imperio de la agricultura industrial y sus benefactores lobbies empresariales. ¿Y ahora nos dicen que sin sus modos de proceder empeoraremos la situación?. Jajajajaja. Sobre los cometarios de la primera noticia acerca de los métodos de producción de arroz más de lo mismo, como detallaremos en otro post, o podéis sondear en Internet. Y así se pueden desmontar así todas sus divagaciones. Y me callo ante tanta estupidez, so pena que tuviera que redactar un libro. Os dejo pues con las noticias.

Juan José Ibáñez

Continua…….

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El avance imparable de la agricultura ecológica en detrimento de la Industrial: ¿Intensificación sustentable?.

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Fuente: Colaje Google imágenes

¿“Intensificación Sustentable”?. En los últimos cuatro años ha comenzado a renacer el interés por todo aquello que hemos divulgado en este blog desde 2005, con cientos de post dedicados al tema. La FAO, la Unión Europea y otros organismos internacionales, finalmente “parece que han entrado en razón. “La agricultura industrial es, a todas luces insustentable”.  Esta última daña la salud humana, la soberanía alimentaria y, por supuesto, se encuentra devastando la biosfera.  Empero albergo dudas de si se trate de una moda, o que en realidad ¿por fin? se han abierto los ojos contra los devastadores estragos de la agricultura industrial y la tiranía de los gigantescos lobbies de la agroindustria. A veces pienso que el ser humano es tonto por naturaleza, mientras que también abundan los científicos oportunistas, con una cara más dura que el cemento. Ya he comentado que, en este mundo dominado por el márquetin  e Internet, los palabros atesoran un poder irreprimible.  En aras de retornar a la racionalidad perdida, ahora se habla  de ¿“Intensificación Sustentable”?, que no deja de ser lo que muchos ciudadanos concienciados por su salud, la soberanía alimentaria y el medio ambiente vienen defendiendo desde hace varias décadas.  Al parecer fue Jules Pretty (como veréis en la primera nota de prensa), la primera investigadora que utilizó  el ambiguo y confundente palabro desustainable intensification“. Ahora se vanaglorian de su gran sabiduría. Comienzo a pensar que, con vistas a labrarse una afamada trayectoria investigadora, resulta más útil ser ocurrente que talentoso. Y por ello, retornamos al tema de las modas y la fuerza de ciertos vocablos. Tanto nuestras autoridades, como la comunidad científica, deben dirigirse hacia la concienciación de lo que es bueno para todos, en lugar de dar renda suelta a las jocosas, y a veces perversas  palabras, que no dejan de ser vino rancio en nuevas botellas.

Hoy ofreceremos dos noticias, la primera  que versa sobre la   ¿“Intensificación Sustentable”? (traducida al castellano) y otra más insustancial aparecida en español-castellano que, en el fondo, vienen a decir lo mismo: seguir el camino de la agricultura ecológica y un genuino desarrollo sostenible sobre los pilares del sentido común. Me vuelve a llamar la atención, de que ahora, como en la primera nota de prensa se nos informe de que “Casi un tercio de las granjas del mundo han adoptado prácticas más respetuosas con el medio ambiente sin dejar de ser productivas (…). Los investigadores analizaron granjas que usan alguna forma de “intensificación sostenible”, un término que da cuenta de diversas prácticas, incluida la agricultura orgánica, que usan tierra, agua, biodiversidad, trabajo, conocimiento y emisión de gases de Invernadero” (….) casi una décima parte de las tierras agrícolas del mundo se encuentra bajo alguna forma de intensificación sostenible, a menudo con resultados espectaculares. Han visto que las nuevas prácticas pueden mejorar la productividad, la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas al tiempo que reducen los costos de los agricultores. Por ejemplo, documentan cómo los agricultores de África occidental han aumentado los rendimientos de maíz y yuca; unos 100.000 agricultores en Cuba aumentaron su productividad en un 150 por ciento y redujeron el uso de pesticidas en un 85 por ciento

De lo que se habla en la primera nota de prensa, en gran parte, es que deben haberse contabilizado o añadido las actividades de aquellos pueblos que nunca abandonaron sus tradicionales y sustentables sistemas productivos. Tan solo comenzamos en las sociedades modernas a sumar hectáreas, perdidas por el camino de lo que denominaron progreso, en detrimento de la devoradora agricultura y ganadería industriales.  Comer ecológico era la norma hace unos 50 años.

Cuando uno lee estas noticias, tiene la impresión de que ha surgido un vertiginoso movimiento que se propaga a la velocidad de la luz, cuando en realidad  la FAO, y otras instituciones rogaban por retornar al sentido común, en contra de la propaganda maliciosa de los lobbies de la agroindustria y de unos dirigentes que basaban su sentido de la prosperidad en el dicho de “mala comida para hoy en base al hambre y pobreza del mañana”. Se trata de una percepción completamente falsa. “Roma no se construyó en un día”. Hacen falta decenios, comenzando con ímpetu desde hoy mismo, con vistas a que tal retorno a la racionalidad ecológica y la sensatez se propaguen por todo el planeta.   Defender lo contrario es e necios.

Por lo tanto la buena noticia (la gran buena nueva) sería que retrocediéramos en el camino andado, mejorando su piso con las nuevas tecnologías y conocimientos, ante tanta insensatez humana; si esa que nos lleva al precipicio social y al gran desastre ecológico.

Permítanme que les narre algún episodio de lo que recuerdo de mi España allá por la década de 1960, en un país de economía modesta y doblegada por un dictador fascista. “Hijo(a) retorna las botellas de leche, vino y cerveza a las tiendas y compra (….)”. Casi todo era reciclable, mientras que el plástico un capricho de los ricos. Se compraba en tiendas de los barrios, llevando nuestras bolsas propias de tela. Los comerciantes nos ofrecían sus productos en papel de estraza o de periódico leídos, y así un largo etc.   

En las décadas de 1960/70 arribaron como la quinta esencia de la posmodernidad, los envases no retornables, es decir los que contaminan y apilamos a la postre en ingentes cantidades, que dañan el medio ambiente y afectan a la salud. Poco a poco, aquellos comercios de barrio desaparecieron y fueron reemplazados por las denominadas “grandes superficies”, es decir supermercados, hipermercados,  etc., que por “jugar con ventaja” (se adquiría a precios más baratos a los fabricantes, haciendo uso de varias artimañas, algunas legales y otras no tanto –puedo dar fe de ello-) terminaron por arrasar aquellos comercios y mercados, y como corolario también las comunidades de consumidores de barrio fueron perdiendo sus relaciones vecinales y cohesión social. 

Seguidamente, en la década de 1980, al incorporarse ambos cabezas de familia al mercado laboral, se ganó en bienestar, a cosa de hacer muchas de las compras, semanalmente, en esas grandes superficies, para lo cual hacía falta cargar todo en los automóviles personales, consumir enormes volúmenes de gasolina, contaminar, envolver todo en plásticos y más plásticos, etc. Finalmente, a partir de la década de los 2000, aquella ventaja de dos cabezas por familia, dos trabajos, dos sueldos, terminó por diluirse hasta el punto en que el uno más uno ya no era igual a dos, sino a uno. Es decir, que deben trabajar los dos para alcanzar las mismas ganancias que antes lo hacía uno, con un móvil, una TV y algunos DVD de regalo. Y por favor que no se me malinterprete. Defiendo a ultranza la incorporación al mercado laboral de la mujer.  Sin embargo no se puede digerir, que ahora trabajemos más horas dispongamos de menos tiempo para estar con nuestros hijos, que no podamos, a menudo, ni tomar una cerveza con los amigos en el bar de abajo y que para más inri, los empresarios nos califiquen de vagos a todos aquellos que no estén pensando en el trabajo las 24 horas del día.

La tecnología debe ayudarnos a vivir mejor, a hacernos más libres, empero,  ha ocurrido todo lo contrario. Tecnología para el bienestar, no tecnología para soportar el malestar.  Cambiar los modos de vida de los ciudadanos cuesta mucho, nos engañaron, y ahora retroceder será una tarea de titanes. Empero conseguir los propósitos del desarrollo sostenible exige retroceder, mejorar el piso de la carretera con lo mejor de la tecnología actual y andar por un nuevo camino.

El caso de Cuba, política aparte, fue imperativo, se hizo de la necesidad virtud y por ello su huella ecológica es “0” o insignificante. Todo debe cambiar, pero no para que todo siga igual. Lo mismo ocurrió con la agricultura a partir de la denominada revolución verde de los años 1960

Uno de los padres: Hijo(a) retorna las botellas de leche, vino y cerveza a las tiendas y compra (….).

Hijo(a): Solo si me prometes un Smartphone “Gold”, y me compras el último videojuego. ¡¡¡UFFFF!!!,

Uno de los padres: No te preocupes hijo bajo yo, para que no termines lastrado por la esclavitud infantil.  ¿¿??

Os dejo, no sin antes recomendar vívidamente que leais las buenas noticias, pero no olvidemos el pasado, si deseamos un futuro mejor para nuestros hijos y una naturaleza más sana. 

Juan José Ibáñez

Continua…..

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