‘El Concepto de Suelo y Sus Representaciones’

Emisiones de CO2 de los lechos pedregosos de los Ouadi y Ramblas y cauces efímeros en los ambientes desérticos, Áridos y Semiáridos.

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Lechos pedregosos de los Uadi, Ramblas y cauces efímeros. Fotos Juan José Ibáñez

Si realmente existen lugares en las tierras emergidas del planeta en las que podamos constatar con contundencia la presencia de un Universo Invisible Bajo Nuestros Pies”, son precisamente los suelos desérticos.  En apariencia desoladora en cuanto a la vida, resulta que bajo su superficie medra de forma maravillosa. Sus suelos, tanto como la dinámica hídrica, resulta ser compleja y muy poco conocida. Del mismo modo, la biomasa subterránea tiende a ser ostensiblemente mayor bajo el suelo que la que podemos observar con nuestros pies sobre él. La vida es vida y en condiciones aeróbicas “respira”, aunque creamos que ahí abajo no debe haber nada. Aún tenemos mucho que aprender. Y hoy os lo voy a mostrar, en la medida de lo posible.

La noticia que os ofrecemos en este post da cuenta de un hecho poco conocido, aunque nosotros, y algún colega más, lo habíamos estudiado previamente desde otro punto de vista. Eso sí, podemos aseverar que sus ¿espectaculares? hallazgos son los únicos que cabría esperar. ¡No podía ser de otro modo! Pero como los cazadores de C02 se molestan mucho más en publicar que en documentarse, a mezclar datos de varios y dispares proyectos y elaborar publicaciones tuti fruti o pastiche, con decenas de autores, haciendo parecer que se trata de grandes iniciativas, cuando en realidad son meros cruces de datos, no se suelen enterarse de nada que no sea CO2, y menos aun cuando no tan siquiera suelen participaar edafólogos. En las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado, las revistas científicas, y más aún las de tipo Naure, rechazaban los trabajos con más de unos pocos autores, exigiendo una gran tijera en la autoría para publicar los contenidos de los manuscritos.  Pero hablamos de la era de la ciencia, que no de la desdichada Tecnociencia que padecemos.

Ya hablamos en profundidad a cerca de este asunto en un post presente, sin mentar el CO2: “Los Suelos de los Lechos Fluviales: Las Ramblas y los Uadi y su Biodiversidad de Plantas Vasculares”. Aprovecho para recordar que en esta bitácora se han editado algunos centenares de post, almacenados en la categoría ‘Suelos de Zonas Áridas, Semiáridas y desertificación’.

En el post previamente aludido, explicamos la problemática para un caso concreto, aunque os dará pistas acerca de lo que realmente ocurre. Del mismo modo, durante cuatro años investigué sobre el tema, por lo más adelante os mostraré las publicaciones científicas a la que dieron lugar aquellas indagaciones. Por otro lado os dejo una relación no exhaustiva de aquellos post relacionados con los suelos hídricos y humedales y esta monografía: Flora de los ríos, ramblas y humedales del sureste Ibérico y esta otra. Pero a lo que vamos (…..).

En base a esos datos de tan variadas fuentes (algún día os hablaré de este tipo de publicaciones, “aparentemente muy serias) los autores llegan a la conclusión de que las emisiones de CO2 de las zonas áridas y semiáridas se encuentra muy subestimadas, por lo que deberían ser consideradas en las simulaciones, etc. sobre el cambio climático.  Pobre bagaje para tantos esfuerzo, medios, instrumentación e número de investigadores. Parece ser que no deben dar más de sí a falta de saber (o al menos se esmeran en aparentarlo) lo que realmente es un suelo. En donde detectan grandes emisiones resulta ser los lechos gravosos de cauces secos, y sea durante el estío, ya a lo largo de varios años, como ocurre en los genuinos desiertos antes de que vuelva a diluviar. Empero no son sedimentos, sino suelos genuinos. Un investigador de la UCM dijo ya hace muchos años que se trataba de un hábitat nuevo no explorado, cuyo sustratos o sedimentos contenían fauna edáfica, es decir algún tipo de suelo que no de los representativos de los cauces fluviales típicos. Años después, otros científicos del MNCN y otros organismos llegaron con mejor instrumental a las mismas conclusiones, empero se atribuyeron el mérito sin citar al profesor de la UCM, comenzando una polémica de la que prefiero no hablar. Yo ya había comenzado de modo paralelo, mis indagaciones sobre las relaciones entre suelos y vegetación en zonas áridas, gracias al material que me proporcionó mi entrañable amigo y edafólogo, Cecilio Oyonarte, de la Universidad de Almería. La provincia de Almería (Andalucía, España) alberga la zona más árida de Europa occidental, tratándose desde un punto de vista técnico de un genuino desierto. Entre otras apasionantes conclusiones, no llegaba a entender como justamente en ese “punto supercaliente” (Desierto de tabernas), podían albergarse casi el 50% de las comunidades vegetales ligadas a suelos encharcados (comunidades higrófilas), cuando aquel tórrido, aunque hermoso paisaje, parecía demostrar, sin duda alguna, todo lo contrario. ¡Falsa impresión!. ¿Qué ocurría allí? No tuve más remedio que volver acompañado de otro experto en flora, Juan Pedro Zaballos del Jardín Botánico de la Universidad de Alcalá de Henares.  En Almería Cecilio y yo nos reunimos con Javier Cabello, botánico también, fitosociólogo, y compañero de la Universidad de Cecilio. Al día siguiente se nos unió el entrañable José Luís González Rebollar bioclimatólogo y botánico. Ya en el campo les expliqué mis tribulaciones. José Luís me llevó a una Rambla o Oadi, muy cerca de donde comenzó a encumbrarse la carrera del actor y director  Clint Eastwood, con los numerosos “sphaguetti Western” que allí e rodaron. Y sí me deslicé hacia una rambla, aparentemente seca, recorriéndola no más de 1 kilómetro. Tras un recodo por el lecho fluvial, topé con una zona densa que albergaba pastos verdes, cuando de pronto, deambulando en el lecho pedregoso” observé que brotaba un manantial, el agua corría, súbitamente se encharcaba para luego volver a correr y ser abducida en el propio lecho. Al seguir mi andadura, tras oro recodo del río, volvía a aparecer el más que árido desierto. Una gran variedad de microambientes daba lugar a pequeños mosaicos de vegetación ricos en especies y muy contratados fisionómica y florísticamente. ¡Era cierto! No explicaré aquí las causas, pero sí que su origen procedía de una tectónicas activa con roturas jalonadas de los freáticos. Empero volví a leer relatos semejantes en otros lares del planeta. La vida bulle allí aunque aún resulta prematuro ni promediar estimas ni generalizar con contundencia. Debemos tener presente que el clima, y por tanto las precipitaciones en los ambientes áridos varían de una forma brutal. No se puede encontrar lo mismo tras lluvias que aparecen en medio de decenios en los que apenas caen unas gotas, al menos en ciertos enclaves de Tabernas y otros desiertos.   Es decir, la variabilidad en el régimen pluvial deviene en que o se toman medidas durante muchos, pero que muchos años, cuando no decenios, o resulta imposible obtener estimas dinas de ser consideradas científicamente.

Sin embargo tampoco debemos olvidar que bajo los suelos desérticos pueden o no existir capas freáticas hasta las que logran penetrar las plantas adaptadas con raíces que superan la decena de metros. Donde hay agua hay vida y por tanto se emite C02, pero a pulsos, no de forma continua, excepto en aquellos puntos en los que afloran los manantiales de la capa litológica que albergaba o enterraba el susodicho nivel freático, también fluctuante.  Empero ya que hablamos de CO2 y los hombres y mujeres de poca fe pensarán que me he desviado del tema, aunque no es así, os narraré una historia que me mentó Cecilio, sobre las emisiones de Co2 en Almería, cerca de Cabo de Gata en donde ubicaron instrumental sofisticado con vistas a cuantificar las emisiones de este gas de invernadero.

Paro hablando de sedimentos, en la nota de prensa puede leerse: “A más sustrato disponible, más materia orgánica en el suelo, y cuanto más favorables sean las condiciones como la temperatura y la humedad del sedimento, más activos estarán, liberando una mayor cantidad de dióxido de carbono (..) los investigadores concluyeron que los factores responsables de la liberación de dióxido de carbono son esencialmente los mismos en todo el mundo. “La interacción de las condiciones locales como la temperatura, la humedad y el contenido de materia orgánica de los sedimentos es crucial, y tiene una mayor influencia que las condiciones climáticas regionales” (…). Por supuesto, cuando más espeso es un suelo, es decir más profundo, tanto más carbono “edáfico” albergará, debido a la actividad biológica de la vegetación, así como del mayor número de organismos que componen la microflora y microfauna edáfica.  Se trata de una conclusión a la que llegaría un estudiante tras cursar su primer curso de edafología. ¿Novedad?. ¡Mejor no digo nada!.  Dado que en estos cauces no curre mucha agua (atrde mal uy nunca), con la salvedad de las riadas e inundaciones tras imponentes tormentas que acecen por horas o pocos días, a menudo, después de muchos años o decenios de sequía, sospecho que los autores del estudio deben contemplarlos, no como redes por donde de vez en cuando corre el agua, sino como tenebrosas redes de emisiones de gases con efecto de invernadero. ¡Jesús!. ¡Solo se ve lo que se sabe!.

La Pedo-flatulencia árida y semiárida.

Meses antes…….

Ya sabéis que edafodiversidad en castellano se traduce al Suajili por pedodiversidad, y al menos en España tal vocablo resulta ser escatológico, generando las carcajadas del personal. Y si hablamos de emisión de gases……

Meses antes de mi encuentro con Cecilio, había asistido a un Congreso de Fractales en donde en una de las conferenciantes se ofrecía resultados justamente de esas parcelas y otras. Hablamos más o menos de Cabo de Gata (Almería, España). Conforme a la cnferenciante aludida, se habían estimado las emisiones de cantidades anormales de Co2. Extrañado le pregunté de donde procedía tanto Co2. A lo que me contestó que ellos sospechaban de los sustratos geológicos profundos (Cabo de Gata resulta ser un antiguo volcán submarino emergido, coronado por una capa o estrato de origen margas de coralino). Debido a que su respuesta me extrañó mucho, le volví a replicar: ¿Por qué no de los carbonatos del suelo?. La respuesta de la interpelada me dejó atónito: “Es que las calizas son muy duras como para alterarse tanto en poco tiempo. Y ahí cerré la boca so pena que se montara un lio mayúsculo. Ella no tenía ni idea de lo que era un suelo, como también me temo que los autores del estudio de la nota de prensa que os muestro abajo. No es el momento de discutir sobre los carbonatos, pero, por ejemplo, ¿sabéis lo que son los pseudomicelios de carbonatos?. Se alteran emitiendo CO2 con extrema facilidad. En fin….

Le comenté este episodio a Cecilio, se río mucho y me espetó algo así “Lo que si hemos observado en esas parcelas  son súbitas, breves pero virulentas emisiones de Co2. Y continuó con una frase más o menos de la siguiente guisa:…..” tras rachas de viento fuertes que parecen expulsar CO2 del suelo al llegar el aire”. Tengo una conjetura sobre este asunto, pero me la reservo por falta de evidencias.

Cecilio te burlas de la edafodiversidad, pero investigas la pedoflatulencia: jajajaja, reímos con ganas durante algún tiempo. Pues bien,  eso se trata de una investigación sobre pedoflatulencia, aunque los autores lo ignoren. ¿¿??.

En fin…. “solo se ve lo que se sabe”. Y sabemos muy pero que muy poco, para hacer avaluaciones, “espacializarlas” en todas las condiciones y tipos de ambientes de Gaia, incluyendo las aguas freáticas, frecuencia de las lluvias que dan lugar a estos fenómenos,  etc. etc. Hay tantos papers de esta guisa que siento pena, y eso que han intervenido decenas de cabezas pensantes.

Juan José Ibáñez

Continúa…….

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Suelos Manufacturados, Emprendimiento, y mediocridad: (O como convencernos de que las empresas salvarán la seguridad alimentaria)

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Suelos Manufacturados. Fuente: Colaje Imágenes Google

¿Qué que son los suelos manufacturados?. Hoy lo sabréis, si no habíais escuchado este palabro con anterioridad. No se trata de nada nuevo, sino de otro vocablo carente de significado procedente de esa hibridación entre ciencia, tecnología y mercado, producto de la tecnociencia, que no puede calificarse más que como una posverdad. ¿Objetivo?: Puramente empresarial, como un nombre indica.

Da igual lo que hagamos los humanos, más o menos honestos por defender el medio ambiente y la seguridad alimentaria, entre otros nobles objetivos, por cuanto siempre existen los que intentan extraer provecho ante cualquier oportunidad, intentando vendernos basura aderezada a precio de oro. ¡Y nunca mejor dicho! Ha pasado más de una década desde que comencé a hablar del biochar y siguen con la misma cantinela. ¡La imaginación al poder! ¿¿??.  La mediocridad medra como un virus pandémico, invadiéndolo todo. No he contado todos los post que he redactado sobre el biochar, pero sobrepasan la veintena con creces. Creo haber demostrado, que quizás algún día logremos emular aquel producto detectado en las selvas amazónicas y elaborado artesanalmente, pero  a día de hoy no.

Definición procelosa de suelos manufacturados extraída de internet: Los suelos manufacturados a menudo comprenden compost verde y/o derivado de alimentos mezclado con suelos in situ o importados; y dependiendo de las circunstancias, se pueden incorporar otros materiales orgánicos e inorgánicos, tales como migajas de molinos de papel, biosólidos y/o suelos de desecho.

Generalmente las culturas ancestrales y campesinas aprovechaban todo lo reutilizable. Y así por ejemplo, al menos en España, echábamos los residuos orgánicos a una cochinera en donde criábamos los cerdos a muy bajo costo, eliminando de paso la inmundicia. Para muchos aquella carne consistía en todo el alimento animal que se consumía durante un año, al margen de alguna gallina y algo de caza. Empero también los abonos orgánicos tradicionales sosteniblemente recicladores. Hoy echamos esos restos a la basura, contaminamos el medio ambiente, y a la postre lo compramos a precio de oro.

Pues bien, la noticia de hoy intenta convencernos de que un poco de biochar añadido a residuos orgánicos y minerales va a ofrecernos suelos y alimentos de alta calidad y saludables. Y así, sin mayor dificultad, salvaremos el mundo. Discurso falaz, típico de un mal anuncio televisivo. Año a año, post tras post, he ido intentando desmitificar la patraña del biochar que se comercializa. Otra cosa bien distinta, reitero, sería si nos vendieran, los procedimientos artesanales perdidos allá en la espesura de la salva y del tiempo, en los que habitaron ciertos indígenas amazónicos.  Empero somos tan torpes que no sabemos cómo, tan arrogantes para alardear de la destrucción del Planeta (léase Antropoceno), y tan mentirosos que nuestra nariz de pinocho alcanzaría la constelación de Orión.  Al final, a aquellos valientes que lleguen a terminar la lectura de este post descubrirán la verdad. El milagroso producto milagroso estribará en unos sacos a lo que por Madrid (España) llamamos tierra vegetal aderezada, que se vende en floristerías, tiendas para acondicionar jardines y, como no, esos locales comerciales chinos  que parecen mini supermercados y tienen de todo. En el mejor de los casos serán productos un poco mejores que los existentes, mientrasque en el peor, pagaremos más y recibiremos más de lo mismo. Eso sí, con lo de la agricultura urbana (ya os explique sus riesgos, que no son pocos) e igual hasta engañan a más gente.

Con vistas, no ya a conseguir paliar la soberanía alimentaria (jajajaja), sino a que las propias empresas obtengan ganancias, deberán gastarse muchos más millones en publicidad que en investigación y vender ingentes cantidades, al objeto de rentabilizar la recolección de esos “minerales preciosos” y esos “super-productos orgánicos milagrosos”. Y es que no conocemos el secreto del genuino biochar indígena. ¿Beneficios para el medio ambiente?: poco o ninguno. Reitero que debemos eliminar los residuos orgánicos e inorgánicos sí o sí, empero engañar a los consumidores ya es otro asunto. En la parte superior derecha de esta bitácora encontrareis una lupita indicada por “búsqueda en el blog”, teclear allí biochar y  comprobareis lo que digo.  Cuando los científicos se alían con la depredación empresarial y la dictadura financiara, recibiendo una millonada de financiaciones, desgraciadamente este tipo de productos y estrategias suele ser el resultado. ¡Qué lástima de mundo!. No comentaré el contenido por cuanto ya lo hice y el material reproducido es engañoso, espurio o banal, A veces me siento avergonzado de ser científico, visto lo visto. Os dejo pues con la basura de oro, los científicos que hacen prestidigitación y las “malas compañías” que se alborozan amasando dinero a costa de nuestra tontuna. Y bajo el lema “salvemos el mundo”, démosle a estos desgraciados más objetos engañosos, que los compren y generen algo de alimentos para el autoconsumo, ya que si se mueren no seguirán comprando. Se me olvidaba se trata de abonos y sustratos, que no de suelos.

Juan José Ibáñez Iracundo.

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LA MATERIA ORGÁNICA DEL SUELO: COMPONENTE IMPRESCINDIBLE DEL PLANETA

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Fuente: Composición ofrecida por los autores de este post

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en su cartel conmemorativo del año internacional del suelo en 2015, contempla los siguientes once servicios ecosistémicos del suelo: regulación del clima; ciclo de nutrientes; hábitat de organismos; regulación de inundaciones; fuente de productos farmacéuticos y recursos genéticos; base de infraestructuras humanas; suministro de materiales para la construcción; herencia cultural; suministro de alimentos, fibras y combustibles; retención de carbono; purificación del agua y, por último, reducción de la contaminación.

La importancia del suelo, por tanto, para el desarrollo de la vida en el planeta es fundamental, por lo que parece lógico pensar que el suelo es un recurso natural que las políticas de los países deberían cuidar y conservar.  Sin embargo, no es así, la degradación de los suelos debido a la erosión, el agotamiento de los nutrientes, la pérdida de carbono orgánico, el cambio de uso, o, el sellado, entre otras agresiones, son algunos de los problemas más importantes que afectan a grandes extensiones, y a los que no se les está dando la importancia que requieren. De hecho, y según informes publicados por la FAO: “la erosión se lleva de 25 a 40 000 millones de toneladas de la capa arable del suelo (depósito de la materia orgánica) cada año, lo que reduce significativamente los rendimientos de los cultivos y la capacidad del suelo para almacenar y completar el ciclo del carbono, los nutrientes y el agua”. Esta pérdida de rendimiento sería equivalente a eliminar 1,5 millones de kilómetros cuadrados de tierras agrícolas o, aproximadamente, toda la tierra cultivable en la India.

La materia orgánica del suelo es un elemento clave de la calidad del suelo porque regula muchas de sus funciones básicas  tales como: el almacenamiento de carbono; el almacenamiento y disponibilidad de los nutrientes para las plantas; la biodiversidad del suelo; porosidad; estructura; aireación; capacidad de retención de agua; conductividad hídrica; calor y temperatura del suelo.

La cantidad y el tipo de materia orgánica representa uno de los mayores bienes de que dispone el planeta para la supervivencia de las especies, incluida la especie humana. En 2009 la revista NATURE publica un artículo, encabezado por Johm Rockström, del Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo (Suecia), titulado “Un espacio operativo seguro para la humanidad”, donde se identifican y cuantifican que límites planetarios no se deben transgredir para ayudar a evitar que las actividades humanas provoquen un cambio ambiental inaceptable. Propone nueve procesos del sistema terrestre y los umbrales asociados. Dice que es necesario definir los límites planetarios para: el cambio climático; la tasa de pérdida de biodiversidad (terrestre y marina); la interferencia con los ciclos del nitrógeno y del fósforo; el agotamiento del ozono estratosférico, la acidificación oceánica; el uso global de agua dulce; el cambio de uso de la tierra; la contaminación química y la carga de aerosoles atmosféricos.

De las nueve propuestas, en cuatro interviene de forma decisiva la materia orgánica del suelo: cambio climático; tasa de pérdida de biodiversidad; interferencia del ciclo del nitrógeno y del fosforo y cambio de uso del suelo. Analizaremos, brevemente, como interviene la materia orgánica en estos procesos.

La relación entre la materia orgánica y el carbono orgánico es conocida desde hace décadas cuando se analiza la fertilidad de los suelos. Es más reciente el conocimiento de cuál es el papel que juega el carbono orgánico en relación con el cambio climático y su influencia en el control del CO2 atmosférico. Hoy se sabe, que el carbono del suelo representa casi tres veces el carbono de la atmósfera, y cuatro veces el carbono de la biomasa de las plantas. Luego los suelos son sumideros y reservorios de carbono, de hecho, el suelo es el segundo reservorio de carbono terrestre (tras las bolsas de petróleo) con un contenido total de 2500 billones de toneladas en los primeros dos metros de profundidad. La estabilidad y la sostenibilidad a largo plazo de la incorporación de este carbono dependen, en gran medida, de la mejora de las prácticas y técnicas agrícolas que permitan asegurar que los ingresos de carbono sean mayores que las pérdidas de este elemento por mineralización.

En cuanto a la tasa de pérdida de biodiversidad del suelo, tal es su importancia que fue el objeto en la campaña conmemorativa del día mundial del suelo del año 2020 “Mantengamos vivo el suelo, protejamos la biodiversidad del suelo” y que, próximamente, se plasmará en la celebración del Simposio Mundial sobre la Biodiversidad del Suelo (GSOBI21). Durante tal evento se intentarán alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible a través de la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad del suelo, ya que muchos investigadores afirman que la pérdida de biodiversidad, es una amenaza mayor que el cambio climático.

El suelo es uno de los ecosistemas más complejos de la naturaleza y uno de los hábitats más diversos de la tierra. Albergan más del 25% de la biodiversidad de nuestro planeta, no hay ningún lugar de la naturaleza con una mayor concentración de especies, un solo gramo de suelo puede albergar millones de seres vivos y varios miles de especies de bacterias. Sin embargo, esta biodiversidad apenas se conoce, actualmente, solo se ha descrito el 1% de las especies de microorganismos del suelo. No obstante, el desarrollo de tecnologías moleculares está ayudando a caracterizar y cuantificar la biodiversidad del suelo a diferentes escalas, lo que abre grandes expectativas.

Todos estos organismos interactúan entre sí y contribuyen de forma decisiva en los ciclos globales que hacen posible la vida; son almacén de carbono y descomponen ciertos contaminantes, entre otros procesos. Si estas interacciones se interrumpen pueden causar un impacto irreversible para la vida en la tierra incluidos los humanos.

En relación a los ciclos de nutrientes, tres son los elementos, en sus distintos estados, que mantienen viva la planta y a los organismos, y que se definen como nutrientes primarios: nitrógeno, fósforo y potasio, sin ellos el reino vegetal y animal no podrían desarrollarse. Estos elementos forman parte de: aminoácidos, proteínas, ácidos nucleicos, enzimas, coenzimas y clorofila. La trasformación de nitrógeno orgánico en amonio (NH4+) y nitrato (NO3-), que son las formas asimilables por las plantas, se hace con la colaboración de Nitrosomonas y Nitrobacter, bacterias que se desarrollan en suelo. Por su parte el P es absorbido por la planta principalmente como ion ortofosfato primario (H2 PO4- ), pero también se absorbe como ion fosfato secundario (HPO42-), la absorción de esta última forma se incrementa a medida que aumenta el pH.  Aunque, en el ciclo global de este elemento a largo plazo dentro de los sistemas terrestres, el P biodisponible proviene principalmente de la meteorización de rocas que contienen fósforo, son los microorganismos del suelo quienes actúan como sumideros y fuentes de fósforo disponible a corto plazo, en este punto la transformación del fósforo es química, biológica o microbiológica. Tanto las modificaciones del nitrógeno orgánico como las del fósforo inorgánico son procesos que forman parte de las reacciones que tienen lugar en el suelo para trasformar la materia orgánica fresca en asimilable. La interferencia humana en estos ciclos está generando un daño irreversible en los ecosistemas terrestres. La modificación antropogénica en el ciclo del nitrógeno es aún mayor que la modificación que se provoca en el ciclo del carbono. En la actualidad, las actividades humanas convierten más N2 de la atmósfera en formas reactivas que todos los procesos terrestres naturales combinados. Gran parte de este nuevo nitrógeno reactivo incrementa los procesos de eutrofización en la hidrosfera alterando los sistemas acuáticos más allá de los límites permitidos.

Otro de los motivos de alarma es el cambio de uso del suelo que se está convirtiendo en un problema a nivel global, pues sucede cada vez en un mayor número de países. Este hecho se produce porque el suelo está directamente relacionado con los contextos sociales y económicos de los territorios. Guerras, emigración, construcción de infraestructuras de forma desordenada, son algunos de los motivos analizados, pero tampoco podemos olvidar un hecho cada vez más importante, y es el abandono de las tierras de labor debido a la expansión de las ciudades que obliga a ampliar la línea perimetral de influencia sobre los suelos cercanos a ellas. Con relación a esto, según datos que aparecen publicado en la Agenda 2030 de la ONU, en su Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) Nº 11 “Ciudades y Comunidades Sostenibles”, se puede leer: “el número de habitantes que viven en las ciudades se estima en 3500 millones, es decir, la mitad de la población mundial, y se espera que para 2030 se llegue a los 5000 millones”. Esto supone que las funciones de las tierras periurbanas se modifican a un ritmo superior al que le impone las nuevas exigencias ecosistémicas. El cambio de uso de forestal a agrícola, o de este a urbano, modifica muchas de sus propiedades, y entre otras, y de forma significativa, la funcionalidad de la materia orgánica.

A modo de conclusión se puede resumir que la materia orgánica del suelo depende: del contenido de carbono que está relacionado con el cambio climático, de la actividad microbiana y su funcionalidad que está relacionada con la biodiversidad y el ciclo de nutrientes, de las condiciones del sitio y las prácticas de manejo que determinan el uso del suelo. Si alguno de estos factores se ven afectados, de forma perentoria, por actividades antrópicas, la materia orgánica perdería su capacidad de regular el ciclo de la vida en el planeta tierra.

Antonio López Lafuente

Concepción González Huecas

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ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL ESTUDIO DE LA EDAFOLOGÍA EN CARRERAS RELACIONADAS CON LA SANIDAD (Por Antonio López Lafuente)

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Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid y equipo de López Lafuente

Hola otra vez, después de mi nueva incursión en el blog, allá por la primera oleada de la pandemia, ahora los tiempos se correlacionan con esta desgracia, vuelvo a escribir sobre temas relacionados con Edafología. Quiero dar, nuevamente, las gracias a Juanjo por brindarme estas páginas, intentaré que lo escrito sea de su interés.

Cuando miro los programas de Edafología que hemos impartido a lo largo de los últimos años, me refiero en la Facultad de Farmacia de la UCM, observo una clara evolución. Hemos pasado de explicar el suelo desde una óptica más cercana a la ecología, acorde con unas líneas próximas  a la escuela rusa (Dukuchaev) y francesa (Douchafour), donde se explica que los factores formadores actúan sobre el suelo y determinan los procesos de formación, a una Edafología más descriptiva y cuantitativa, seguida por las clasificaciones modernas, tanto de la  Soil Taxonomy (Soil Survey Staff), como de la FAO-UNESCO (WRB), donde horizontes de diagnóstico, componentes y propiedades, identifican mejor las características de los suelos.

Este hecho se ha producido porque el estudio del suelo lo hemos enfocado hacia la contaminación y su relación con la salud humana. Debido a esta nueva orientación de la disciplina, estamos en una facultad sanitaria, nos pareció más adecuado centrarnos en propiedades y componentes, ya que son más fácilmente cuantificables, lo que permite entender mejor el comportamiento del suelo ante la llegada de compuestos tóxicos, y analizar los procesos de sorción y desorción, o de movilización y precipitación dentro del perfil. Esto hizo que se abandonara, prácticamente, del programa el desarrollo de los procesos genéticos del suelo para incluir conceptos como calidad del suelo e índices de calidad, no desde el punto de vista de la producción de cultivos, sino como base para la prevención de la degradación del suelo y el medio ambiente en relación a los programas de sanidad ambiental.

Con este cambio en la forma de transmitir la Edafología los estudiantes han tomado conciencia, al menos en mayor medida, de que el suelo también es un  recurso natural a cuidar, y que no podemos tratar los temas de salud pública sin dar el protagonismo que requiere en cada momento al suelo. Esto, que parece una obviedad, nos ha costado mucho que se entienda, todavía el suelo sigue siendo el gran desconocido cuando se diseñan planes de actuación para preservar el medio ambiente, inclusive cuando tienen como objetivo la salud de los ciudadanos.

El precio que hemos pagado, desde el punto de vista de la Edafología clásica, es que no conocen el suelo más allá de como lo define el RD 9/2005 o, las legislaciones autonómicas, lo que les permite introducir en su lenguaje términos que incluyen: evaluación de actividades potencialmente contaminantes, usos del suelo, niveles genéricos de referencia, peligro y riesgo, o biodisponibilidad y bioacumulación.

Desde esta perspectiva nos situamos en lo que se ha llamado tercera “onda”, o tercer periodo de la historia de la Edafología, que definió Bouma (2002), y que tan bien describe Díaz-Fierros (2011), en su libro La Ciencia del Suelo. Hemos ganado en el análisis multifuncional del suelo, en efecto, ya el suelo no es solo lo que produce, ni solo una parte del ecosistema, además tiene que ser parte del acervo cultural, social, económico, sanitario de la sociedad. Pero también debemos decir que con ello, corremos el riesgo, como dice Díaz- Fierro, de dar origen a determinados efectos perversos, entre los cuales se destacaría el de la banalización del suelo como elemento de la naturaleza con funciones y procesos específicos propios.

Para intentar contribuir a que se entienda que el suelo es un sistema natural, dinámico, vivo, que desempeña una gran cantidad de funciones, y que su formación es un proceso continuo y muy complejo, hablaremos del suelo en el sentido que utiliza y describe, ya hace muchos años, Huguet del Villar en su libro “El Suelo” (1937), de Suelo edafológico lato sensu, es decir en sentido amplio. Por ello, trataremos los factores ambientales y los procesos edafogenéticos que tienen lugar para su formación, y analizaremos las funciones ecosistémicas  que se le atribuyen.

Quien me propuso la idea, se pueden imaginar, fue nuestro administrador Juan José Ibáñez, que revisando post publicados hace tiempo, vimos que aquellos con contenidos más divulgativos eran mejor recibidos por muchos lectores. Como este es un blog donde caben contenidos de diferente nivel, me sugirió escribir para los que les interesa el suelo, pero no son profesionales del mismo. Por tanto, el formato que empezamos tiene un nivel informativo que permita a los lectores entender un lenguaje, y que después, a quien le interese, pueda profundizar en los temas con mayor nivel científico. Es como una presentación de una parte de la Edafología.

Antonio López Lafuente

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El Suelo el Agua y Mucho Más: material didáctico para la docencia de la Edafología (Ángel Caballero Gª de Arévalo)

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El Suelo y el agua

Ángel Caballero Gª de Arévalo (IACT CSIC-UGR) es un ilustrador gráfico profesional dedicado fundamentalmente, al menos en estos momentos, a realizar su labor en materia de las Ciencias de la Tierra. Cuando escribo este post, acababa de publicar en acceso abierto un pdf con más de 40 páginas sobre: “El Suelo y el agua”, repleto de bellas ilustraciones cuya estructura viene descrita abajo, ya que me he permitido “secuestrárselo” del prólogo de este magnífico libreto.  En mi opinión, es un material valioso y vistoso para todos aquellos que os dedicáis a la docencia y divulgación de le edafología o ciencias del suelo. Junto con otro material gráfico (publicaciones) puede bajarse de digital CSIC pinchando aquí: https://digital.csic.es/cris/rp/rp06041.

Y poco más que decir ya que podréis leerlo de la pluma del propio autor. Gracias a Ángel Caballero y las Instituciones que han fomentado o le sugirieron este tema. Espero, como él, que os sirva de ayuda o soporte en vuestra actividad.

Juan José Ibáñez

Continúa…. con prólogo del autor, las referencias que ofrece sobre el trabajo y enlaces para obtenerlo.

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Hacia un concepto oficial de la “Salud del Suelo” (ITPS 2020- Día Mundial del Suelo)

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Salud del suelo. Fuente: ITPS 2020-FAO-2020)

El 5 de diciembre de 2020 se celebrará el día mundial del suelo. Se trata de una iniciativa que se celebrará todos los años, como viene siendo costumbre desde 2015. Tanto la FAO (GPS), como la ONU, entre otras instituciones internacionales apoyan tal iniciativa, siendo participes de la misma. El tema escogido para esta celebración resulta ser la biodiversidad del suelo. En consecuencia, vamos a ir mostrándoos una serie de materiales interesantes, que reproduciremos  de las páginas Web correspondientes. Sus contenidos son muy didácticos, por los que los reproduciremos íntegramente, o, cuando sea el caso, traduciremos del suajili al español castellano. No comentaremos nada, para no confundir a los lectores potenciales. Si algún post lo requiriera, cambiaríamos el título el título, añadiendo otros contenidos ajenos indicando la fuente de cada uno. La entrega de hoy lleva por título: “¡Towards a definition of soil health! o  Hacia una Nueva definición de la salud del Suelo, y ha aparecido en el nuevo boletín del El Panel Técnico Intergubernamental de Suelos (ver abajo la referencia). Abajo podéis leer este didáctico documento. Podéis preguntaros porqué reproduzco una noticia como esta. La razón es muy sencilla. Se trata de unos materiales que sirven a los docentes del mundo Latinoamericano (incluyendo España y Portugal), los cuales no tienen por qué estar supervisando en Internet lo que se cuelga de cada Portal. También la hemos traducido del inglés al español-castellano No se trata  de suplantar, sino de divulgar la importancia de la biodiversidad del suelo. Y aquí me paro. Eso sí, en este caso concreto albergo muchas reservas sobre la idoneidad de introducir tal jerga en edafología, y ya critique en nuestra bitácora sus serias carencias en varias ocasiones.  Pero en este contexto ese es mi problema. Como veréis, la nueva definición pretende ser oficial y que reemplace a las múltiples precedentes, si bien  adolece de muchos de los defectos de las que le preceden.  Abajo podéis leer este material íntegramente ¿Que es la salud del Suelo?

Juan José Ibáñez.

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La Biodiversidad Oscura que nos rodea

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Fuente: Colaje Imágenes Google

¿Materia oscura?, ¿Energía oscura?. ¿Sabéis lo que son? ¡Supongo que sí!. Los cosmólogos y otros expertos que vagabundean por ese interminable universo tienen sobradas sospechas acerca de que la mayor parte de la materia y energía que son visibles a nuestros instrumentos y observaciones tan solo nos ofrecen una pequeña muestra de la que allí se alberga. Es decir, debe existir mucho más de lo oscuro o invisible que de lo visible, de lo no observable que de lo observable. Ya emplee el término biodiversidad oscura, pero desde otra perspectiva, y el vocablo no quedaba bien parado. Empero esta vez lo usamos para otros fines bien distintos. Bien podíamos ampliar la expresión y hablar de una biodiversidad oscura hacia las profundidades de la Tierra, parafraseando a Julio Verne.  ¿O por qué no? apelar a la marca de esta bitácora. Un universo Invisible bajo nuestros pies.

La noticia que vamos a mostraros hoy, nos habla de un estudio que dice constatar justamente de lo que vamos a hablar hoy. Es decir nos informa que existe, al menos, tanta diversidad microbiana (bacterias y arqueas) bajo los fondos oceánicos que en la superficie terrestre, aunque de hecho se ha detectado, en algunas muestras, que sigue persistiendo hasta al menos varios kilómetros de profundidad, por lo que no cabe despreciar la posibilidad de que de hecho sea mayor la oscura que la visible. Jugando, sin más pretensiones, con los vocablos, también se nos “escurre” apelar a los pomposos términos de microbiomas globales, unos oscuros, otros visibles, empero los cuerpos de los animales pluricelulares se encuentran repletos de otra biodiversidad oscura. En fin…. Es una lástima que no se proporcionen datos de biomasa, ya que podrían hacerse comparaciones con la materia y energías oscuras del universo.

Los físicos teóricos saben que hasta no se comprendan estas materias y energías oscuras, padeceremos de serias limitaciones con vistas a una mejor comprensión del cosmos. ¿No nos ocurrirá lo mismo a nosotros con la biodiversidad?. Justamente acabo de publicar un “paper” en el que analizo una ley propuesta en el ámbito de la geografía y análisis geoespacial según la cual los objetos pequeños son mucho más abundante que los de mayor tamaño siguiendo una ley potencial, quizás fractal, o al menos de las denominadasdistribuciones de colas largas”. También ocurre lo mismo, con las partículas del suelo, el tamaño de poros, agregados edáficos, los organismos edáficos etc. Sería discutible/debatible aquello de que “lo pequeño e hermoso”, pero no que es abrumadoramente abundante.

Resumiendo  hablamos de preservar la biodiversidad cuando ni tan siquiera conocemos la mayor parte de la misma. Y si recogemos de nuevo el reto al que se enfrentan los físicos teóricos “padeceremos de serias limitaciones con vistas a una mayor comprensión del sistema biogeosférico”, llamados por algunos Gaia.

Hemos defendido en esta bitácora que los sedimentos/suelos oceánicos (sin limitaciones de profundidad) deberían considerarse suelos (ver relación de post abajo). Si algún día es aceptada esta propuesta, no cabría duda de que la biodiversidad del suelo sería más abundante que la aérea o de la que deambula en la hidrosfera. Leer la noticia y que a mucho de vosotros os resultará sorprendente.

Algunos post previos relacionados con el tema

¿Deben Considerarse como Suelos los Sedimentos de los Fondos Oceánicos?

Biodiversidad de los Fondos Oceánicos y Diversidad de Hábitats (Xavier Ábalo)

La Vida: ¿Cáncer de la Geosfera?

La Vida en las Profundidades de la Tierra: Organismos llovidos del Suelo

Juan José Ibáñez

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Día Mundial del Suelo (5 de diciembre) Comunicado de la SECS (David Badía-Villas)

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Fuente de las Imágenes: Sociedad Española de la Ciencia del Suelo y FAO 

En primer lugar, queremos agradecer a Juanjo Ibáñez, colega y miembro de la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo (SECS) , por poner a nuestra disposición esta exitosa bitácora, como altavoz de las actividades que hemos organizado con motivo del Día Mundial del Suelo (5 de diciembre). Esta celebración es promovida por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que pretende recordarnos que el suelo resulta imprescindible para el bienestar de la humanidad. Se trata de un reconocimiento aprobado hace pocos años (Resolución FAO 4/2013), lo que puede ser un indicador de lo desapercibido que resulta el suelo para la sociedad. Podemos hacer la prueba y poner en un buscador el término “suelo”…seguramente aparecerán antes los suelos de parquet, de terrazo, de hormigón, de gres…que los suelos agrícolas o forestales!

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Y si desapercibido pasa el suelo en su conjunto, más lo son los organismos que viven en él…Así, por ejemplo, se estima que apenas conocemos el 1,5% de las bacterias del suelo (Fuente: Atlas de biodiversidad del suelo). Y no porque escaseen, pues son del orden del millón de especies, sino porque están muy poco estudiadas. Se suele indicar que, en tan solo un puñado de suelo, hay más organismos vivos que habitantes en el planeta Tierra. Ante esta realidad, este año 2020, FAO ha propuesto el lema: Mantengamos vivo el suelo, protejamos su biodiversidad”, y nos advierte qué: “sin los organismos del suelo, nuestro mundo no sería el mismo” (¿algo habrá tenido que ver la actual situación sanitaria?). Aunque este blog nos suele advertir del protagonismo de la vida en el suelo, vale la pena recordar muy brevemente sus principales funciones

1) Es esencial para nuestra alimentación; cuanto más biodiverso es el suelo, más nutritivos, de mayor calidad, son nuestros alimentos.

2) Es necesaria para nuestra salud; así, por ejemplo, estudiando los microorganismos del suelo hemos sido capaces de aislar productos químicos que usamos como antibióticos (penicilina, estreptomicina).

3) Algunos microorganismos nos ayudan a descontaminar, por ejemplo, degradando algunos contaminantes orgánicos y convirtiéndolos en sustancias no tóxicas.

4) Intervienen en la regulación de las emisiones de gases de efecto invernadero y en múltiples reacciones de los ciclos biogeoquímicos.

 O bien, la web general…. https://www.secs.com.es/dia-mundial-del-suelo/

La SECS, a través de sus Delegaciones Territoriales, sus Secciones y sus socios más activos, se ha unido a esta iniciativa internacional colaborando con Universidades, Centros de investigación, Colegios profesionales, y otras Asociaciones, con múltiples propuestas (https://www.secs.com.es/dia-mundial-del-suelo/ ) como:

  • Exposiciones sobre “Suelos y paisajes del mundo”, que se muestran de forma presencial, en la UMH de Elche, o virtual, como en las webs del Campus y la EPS en Huesca, o el IUCA en Zaragoza.
  • Exposición bibliográfica sobre suelos del antiguo archivo (1907-1958), con proyección de la exposición de suelos en la Biblioteca de la EPS (30 nov. – 11 dic. 2020)
  • Un concurso de dibujo escolar (de 10 a 17 años) con el lema de esta jornada; “Mantener vivo el suelo, proteger la biodiversidad del suelo”.
  • Un concurso de perfiles de suelos utilizando la herramienta “App clima-eda/suelos”
  • Presentación de cómics: “Vivir en el Suelo” (disponible en diferentes idiomas en la web de la FAO) y “Let´s go to discover soil biodiversity”
  • Ponencias y cursos, como:
  1. “Aplicación de residuos al suelo: ¿Una oportunidad o una amenaza ambiental?“ por el Dr. Raimundo Jiménez Ballesta, Catedrático de Edafología en la Universidad Miguel Hernández, a las 12:00 h, 2 de diciembre de 2020. Organiza COIAANPV.
  2.  “La biodiversidad del suelo: fuente de vida del planeta Tierra”, 4 de diciembre de 2020. Esta Jornada Internacional está organizada por la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo (SECS), junto con la Sociedad Latinoamericana de la Ciencia del Suelo, de la que es miembro (SLCS-UNIDA). Su programa está compuesto por:

11:30- 11:45 h. Presentación de la Jornada y de las ediciones del cómic ‘Vivir en el suelo” en polaco y en chino por el Dr. Jorge Mataix Solera, Catedrático de Edafología en la Universidad Miguel Hernández y Presidente de la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo.

11:45- 12:15 h. “Cuidar el suelo es cuidar la vida”, por el Dr. Carlos García Izquierdo.

12:15 h.-12:30 h. “Usos de suelo y comunidades microbianas en la provincia de Carchi (Ecuador)”, por el Dr. Luis Roca Pérez.

12:30 h.-12:50 h. “After the Fire”, un proyecto interdisciplinar en Enseñanza Secundaria en el contexto del Día Mundial del Suelo”, por el Dr. Nicolás Lucas Domínguez.

12:50 h.-13:20 h. “Innovación de recursos didácticos en la enseñanza del suelo como sistema vivo” por la Dra. Montserrat Diaz Ravíña.

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Fuente: https://www.secs.com.es/wp-content/uploads/2020/11/Jornada-La-biodiversidad-del-suelo.png

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En definitiva, dependemos en gran medida de los suelos y, además no son infinitos pues cuando el suelo se degrada, no es recuperable en el plazo de una vida humana; por ello debemos contribuir a la protección y adecuado manejo del suelo y la biodiversidad que alberga.

David Badía o David Badia-Villas

Technic School of Agricultural Engineering and Environmental Sciences; University of Zaragoza, 22071 Huesca, SPAIN

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Adendum del Impresentable administrados de esta bitácora

Este material y otros relacionados con el dí Mundial el Suelo, de mejor calidad, pueden encontrarse en la página Web de la SECS . https://www.secs.com.es/dia-mundial-del-suelo/

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¡Está vivo! El suelo es mucho más de lo que piensas, Dia Mundial del Suelo (5 de diciembre de 2020)

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Fuente: Colaje imágenes Google

El 5 de diciembre de 2020 se celebrará el día mundial del suelo. Se trata de una iniciativa que se celebrará todos los años, como viene siendo habitual desde 2015. Tanto la FAO (GPS), como la ONU, entre otras instituciones internacionales apoyan tan iniciativa, siendo participes en la misma. El tema escogido para esta celebración resulta ser la biodiversidad del suelo. En consecuencia, vamos a ir mostrándoos una serie de materiales interesantes, que reproduciremos  de las páginas Web correspondientes. Sus contenidos son muy didácticos, por los que los reproduciremos íntegramente, o, cuando sea el caso, los traduciremos del suajili al español castellano. No comentaremos nada, para no confundir a los lectores potenciales. Si algún post lo requiriera, cambiaríamos el título el tilo añadiendo otros contenidos ajenos indicando la fuente de cada uno. Eso si, como muchas fotos están sujetas a copyright, las cambiaremos por otras. La entrega de hoy lleva por título del Suelo “¡Está vivo! El suelo es mucho más de lo que piensas, y ha aparecido en el el boletín de la Alianza Mundial por el Suelo [No. 29, 30 de septiembre de 2020]. Abajo podéis leer este didáctico documento. Podéis preguntaros porqué reproduzco una noticia como esta, si ya aparece en español en una de las páginas de la FAO. La razón es muy sencilla. Se trata de unos materiales que sirven a los docentes del mundo Latinoamericano (incluyendo España y Portugal), los cuales no tienen por qué estar supervisando en Internet lo que se cuelga de cada Portal de cada dsciplina. No se trata  de suplantar, sino de divulgar la importancia de la biodiversidad del suelo. Y aquí me paro.

Juan José Ibáñez.

¿Por qué El suelo es mucho más de lo que piensas?……..

Epígrafes del documento que reproducimos abajo:

Los suelos son una reserva de biodiversidad

La biodiversidad del suelo es esencial para nuestra alimentación

La biodiversidad del suelo es necesaria para nuestra salud

La biodiversidad del suelo nos ayuda a respirar y a luchar contra el cambio climático.

Necesitamos mantener los suelos sanos y diversos

Podemos ayudar a proteger la biodiversidad del suelo

 

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Las plantas también absorben agua debajo del suelo, si la necesitan (resistencia a los periodos de sequía)

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Absorbiendo agua de regolitos y rocas fracturadas. Fuente: Google imágenes

 Es bien sabido por la comunidad científica, que el agua se almacena tanto en el suelo, como en el subsuelo. En el seno del último, de profundidad muy variable, el agua suele ser asequible a las especies vegetales que atesoran sistemas radicales que penetran varios metros  en el continuo formado por suelos-regolitos, aunque también alcanzan las grietas de las rocas que pueden contener el líquido elemento.  No se trata de plantas raras o singulares, sino que acaece con relativa frecuencia.

 La ortodoxia, impresa a sangre y fuego en nuestras cabezas y manuales, suele restringir el agua asequible a la biota con la almacenada en los suelos (hasta uno o dos metros de profundidad), cuando no es cierto. Bajo ella aparecen las denominadas zona vadosa y más. Justamente fue la falta de atención de la edafología clásica hacia tal ambiente subterráneo y los procesos biogeoquímicos subyacentes la que dio lugar a la “zona crítica terrestre: El nuevo paradigma de la edafología (ZCT)”. Debemos tener encuentra que, desde numerosos puntos de vista y con variopintos propósitos, incluidos la modelización del sistema climático, contaminación, y otra gran cantidad de procesos que afectan a la superficie terrestre emergida, se requiere información abundante y precisa  de todo el espesor de la litosfera que interacciona con la biota y el clima. Por estas razones nació hace casi quince años, la Critical Zone Exploration Network o red de observatorios de la  ZCT. Con el tiempo, se han ido sumando toda una serie de enclaves repartidos por el mundo, con sus grupos de trabajo, proyectos, simposios, congresos, etc. Lamentablemente la mayor parte de los expertos en ciencias del suelo siguen ajenos a tal fascinante aventura, dando la espalda, a una realizad que reclama a gritos una mayor atención.  

 La Noticia que os vamos a ofrecer hoy y que lleva por título: Subsurface plant-accessible water in mountain ecosystems with a Mediterranean climate, es fruto de una investigación llevada a cabo en uno de los mentados observatorios, y más concretamente en el ubicado en los ambientes mediterráneos de Sierra Nevada, en EE.UU. En ella, se nos informa de lo que muchos edafólogos de campo ya conocen sobradamente, aunque no se interesen o puedan interesarse, debido a la complejidad logística e instrumental inherente para poder indagar hasta decenas de metros de profundidad. Me refiero más concretamente a que la vegetación hace uso de esa agua y en especial cuando el suelo se encuentra seco, ya sea fruto de un estío concreto ya tras  varios años de sequía.  De este modo, se alcanza una considerable resiliencia a los estreses causados por la falta de agua. No se trata de una tarea fácil, ya que a la sofisticación de los diversos métodos empleados y la instrumentación necesaria, debe añadirse que los estudios en sitios concretos deben extrapolase a escala de paisaje con vistas a entender, cuantificar y modelizar sus repercusiones sobre los ecosistemas naturales, agrarios, disponibilidad de recursos hídricos, etc. Por esta razón, algunos comentarios que he traducido abajo del resumen del artículo de investigación original, que no de una nota de prensa divulgativa, pueden resultar incomprensibles al lector que no se encuentre versado en estos temas. Sin embargo, no es importante en nuestro contexto y pueden pasarse aquí por alto.

 He comentado anteriormente que los edafólogos de campo, con larga experiencia y abundantes observaciones, saben sobradamente que las raíces de la vegetación y su biota asociada alcanza profundidades que a menudo exceden con creces los límites más someros, que son el foco de interés de los edafólogos. No resulta difícil observar en cortes o zanjas recientes de carreteras, ferrocarriles, etc., hasta qué punto penetran las raíces en los regolitos y estratos sedimentarios subyacentes, como también  en los sistemas de fragmentación de rocas consolidadas. Eso sí, en materia de investigación, reitero, que se requiere una logística e instrumentación bastante sofisticada, de la que carecemos la mayoría de nosotros.

 Tales hallazgos no son exclusivos de los ambientes mediterráneos, sino de todos aquellos en donde el suelo se seca totalmente durante parte del ciclo anual, como los semiáridos, y por qué no, también en los desérticos. De hecho, ya os mostré en un post precedente un caso mucho más asombroso y singular: “ Los Suelos de los Lechos Fluviales: Las Ramblas y los Uadi y su Biodiversidad de Plantas Vasculares”. Se trataba de un breve resumen de un artículo que publiqué sobre el tema en una revista científica (Islands of biogeodiversity in arid lands on a polygons map study: Detecting scale invariance patterns from natural resources maps). En este último se relata un caso concreto absolutamente sorprendente (explicado en el post) y que entra de lleno en el contexto de esa iniciativa a la que denominamos la  “Zona Crítica terrestre”. Lamentablemente toda esta información no aparece ni en los mapas ni en las bases de datos de suelos georreferenciadas. O cambiamos de chip, o nos van a adelantar desde otras disciplinas por la derecha, la izquierda, delante y atrás, por arriba y por abajo. 

Juan José Ibáñez

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