‘Geografía de Suelos y Megaedafología’

Los Suelos Negros (Tierras Negras)

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Suelos Negros: Colaje Imágenes Google

Los suelos antaño conocidos en muchas regiones del mundo, como “suelos negros”, a pesar de no cubrir más que el 7% de la Superficie terrestre libre de cubierta helada, son indispensables con vistas a mantener la soberanía alimentaria mundial. Se trata de suelos muy productivos, con buenas propiedades físicas y a menudo inmejorables condiciones de fertilidad. Obviamente y como podréis leer y consultar en el abundante material que os proporciono abajo, existen diferencias entre distintos tipos de suelos que pueden incluirse bajo tal denominación genérica. Este hecho, acarrea cierta ambigüedad, aunque no es inusual que se haga uso de “palabros” antiguos con vistas a agrupar con una terminología más amigable aquellos edafotaxa que actualmente pertenecen a diferentes categorías en los recientes constructos taxonómicos, como por ejemplo ocurre en el bioma mediterráneo  cuando se mentan a  los Suelos rojos mediterráneos y Terras Rossas Prácticamente todos los suelos negros fueron el fruto de las interrelaciones entre la biota y el medio abiótico que dieron lugar a las praderas, sabanas y estepas subhúmedas o húmedas. Nos referimos a las plantas herbáceas, el pastoreo, generalmente de rumiantes, así como a los pequeños ingenieros del suelo, como lo son las lombrices entre otros. Obviamente el vocablo “negro” se asocia a su color oscuro y este a un rico contenido en materia orgánica, aunque no siempre necesariamente sea así. Sin embargo, daremos el térmico por bueno.

Resulta curioso que se hablara hasta hace poco tiempo de que los suelos negros constituían el granero del mundo, mientras actualmente deseamos erradicar algunos de los factores formadores que dieron lugar a su génesis, es decir las estepas, sabanas y otros ecosistemas que primero mantuvieron gran parte de las inmensas manadas de herbívoros salvajes del planeta y a la postre terminaron en gran parte para mantener al doméstico, proporcionan carne no estabulada de  alta calidad. Hoy en día, deseamos paliar nuestros desmanes en materia de degradación ambiental y necesidades de la soberanía alimentaria impeliendo a la población a que mute su omnívora dieta hacia otra vegana o simplemente vegetariana.  Es decir, se desea transformar las antaño extensas praderas, sabanas, etc. en tierras de cultivo y así aprovechar los enormes rendimientos de los suelos negros.  Cabe mentar que la agricultura industrial los degradó en buena medida, al hacerles perder gran parte de su contenido en materia orgánica, elemento trivialmente vital incluso con vistas a clasificarlos como tales (en muchas de sus denominaciones por las taxonomías modernas). Posiblemente no existe otro remedio, empero, resulta un tanto triste y paradójico que la sustentabilidad nos encamine hacia la desaparición, no solo de estos suelos, sino de algunos de sus propios factores formadores.

No obstante y al mismo tiempo, deseamos que mantengan sus propiedades e incluso se enriquezcan más aun en materia orgánica, con vistas a maximizar su rendimiento, pero también a la hora de que secuestren carbono de la atmósfera, y no lo emitan a ella por degradación. Es decir, se trata de reconstruir todo lo que la agricultura industrial destruyó. Como corolario, retornamos la vista a los sistemas de manejo agropecuario de culturas indígenas que generaron suelos negros a partir de otros infértiles, como es el caso de las Terras Pretas do indio amazónicas. Y así, intentemos reproducir con dudoso éxito, las propiedades de esos antrosuelos indígenas bajo la denominación de biochar.

Este post consiste básicamente en una traducción del inglés al español-castellano, de tres textos de la FAO que versan sobre los suelos negros.  Tal material lo hemos enriquecido con los enlaces a los post previos que nos informan de la génesis, geografía, propiedades, usos y manejos, de aquellos tipos de suelos entre los cuales se han dividido estos genéricos suelos negros. Finalmente terminamos haciendo otro nuevo listado de los post previamente publicados relacionados  con las Terras Pretas y el biochar.

Espero que os resulte un material interesante para muchos de vosotros.

Juan José Ibáñez

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Suelos, Arqueología, Paleontología y Cartografía Predictiva

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Artefactos de valor cultural enterrados bajo el suelo. Fuente: Colaje Google Imágenes

Ya os informamos en algunos post previos (ver relación abajo) como, al preservar los suelos, también lo hacemos con el patrimonio biológico, geológico y cultural. Si bien el primero de ellos es ya motivo de interés por parte de la comunidad científica, no ocurre lo mismo con el segundo y tercero. El estudio de la preservación de los suelos, como parte indisociable del patrimonio geológico, resulta ser lamentable y especialmente, en este caso concreto, las responsabilidades deben recaer sobre la propia comunidad científica.  En años 2019 publiqué dos artículos en revistas importantes (detesto el vocablo “excelencia”) sobre el tema, por lo que actualmente debo ser un tanto odiado por los expertos en geodiversidad. Tan solo mentar que debía hacerlo y lo hice, por el bien de todos de ellos, como también de los edafólogos. Esperemos que alguno aprenda la lección y se recapacite sobre el tema.

Por lo que respecta al patrimonio cultural/arqueológico/paleontológico que se esconde en el suelo y regolito, el tema es más complejo, ya que previamente los arqueólogos deben interesarse por los conocimientos de los edafólogos e incorporarlos a su equipo. También pudiera ser que expertos en las ciencias del suelo avezados las materias mentadas, descubran en sus trabajos de campo algún resto del pasado en los suelos e informen oportunamente a los arqueólogos. Empero este último caso debe ocurrir en un menor número de ocasiones, ya que muchos de nosotros o (i) no tenemos estudios sobre arqueología y paleología y (ii) nos podemos topar con tales tesoros al excavar zanjas y calicatas, es decir justamente cuando estamos alterando/destruyendo ese antiguo y potencial preciado material en la secuencia. Hablamos de restos culturales y paleontológicos de toda índole, desde artefactos culturales hasta restos funerarios y orgánicos de la más variada naturaleza. Es de esperar que en un futuro todos los edafólogos de campo dispongan de sensores sobre el terreno que nos informan antes de excavar si podemos encontrarnos materiales inesperados, debiendo de realizar la tarea con sumo cuidado. Hoy por hoy su precio es prohibitivo para la mayoría de los colegas.

En lo concerniente al patrimonio cultural, personalmente si he sido testigo de campo de varios estudios interesantes (al margen de alguna que otra publicación teórica), si bien, hoy por hoy es prácticamente terra incognita. La razón estriba en la falta de formación de los edafólogos para participar en estudios transdisciplinares, así como por el desconocimiento de lo que podemos aportar a las materias mentadas. Sin embargo, hoy os presento un caso un tanto idiosincrático.   En esta ocasión no hablamos de nota de prensa sino de un artículo científico original realizado por colegas que yo conozco: “Predecir la preservación de artefactos culturales y materiales enterrados en el suelo. La aportación se encuentra redactada en inglés, permitiéndome traducir al español-castellano el resumen, así como los ¡¡reflejos!!. También cabe señalar que el documento original se encuentra en acceso abierto y podéis adquirirlo sin costo alguno. Por ejemplo, los autores mentan: ““Este estudio identifica las propiedades del material y del suelo que afectan a la preservación, relacionándolas con los tipos de suelo; evaluando sus capacidades de conservar huesos, dientes y conchas, materiales orgánicos, metales (Au, Ag, Cu, Fe, Pb y bronce), cerámica, vidrio y evidencias estratigráficas. La preservación de Au, Pb, así como la de cerámica, vidrio y fitolitos es buena en la mayoría de los suelos, pero las tasas de degradación de otros materiales (por ejemplo, Fe y materiales orgánicos) se encuentran fuertemente influenciadas por el tipo de suelo.

Conozco bien al primero de los autores, Mark Kibblewhite, y francamente no confraternizamos precisamente, sino que más bien guerreamos y mucho, pero hace años.  Todos los investigadores firmantes, o son edafólogos, o se encuentran más cerca de tal actividad que de las que conciernen a los restos del pasado. Pero Mark, en su momento, demostró ser muy astuto, aprovechando la ocasión de participar en el Buró Europeo de Suelos para poder “empoderarse” de la cartografía digital y bases de datos de suelos de toda Europa, aun no publicadas por aquél entonces. Por tal razón, puede entenderse el término “predictivo” de la frase que ya he reproducido. Debido a que diferentes los tipos de suelos preservan mejor o peor ciertos restos arqueológicos que otros, el mapa que habíamos hecho centenares de edafólogos le permitió realizar este ensayo metodológico. Más aun, como apenas existe bibliografía al respecto….. Hubiera sido deseable la participación de paleontólogos y arqueólogos pero, por la razón que fuera, no sucedió.

Con independencia de mis dudas sobre el poder predictivo de la metodología que relatan los autores, existen sentencias muy generales y de interés que pueden ser de interés para muchos de vosotros. Sería deseable que comenzáramos a formar expertos en el tema, para lo cual habría que contar con los de las otras disciplinas mentadas.

Juan José Ibáñez

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Olor a Playa, Maresía, Suelos Hídricos, Comunidades Microbianas y Enfriamiento Climático

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Suelos hídricos y ciclo del azufre. Fuente: Colaje Imágenes Google

La Biosfera se encuentra repleta de olores y aromas que invaden nuestros sentidos. Unos nos resultarán más placenteros y otros desagradables, como también ocurre con un sinfín de procesos que nos regala Gaia. Ya os hablamos del Olor a tierra mojada, o mejor dicho el olor a suelo húmedo. Hoy, en base a un par de notas de prensa y otro material, lo haremos a cerca del olor a playa o maresía. No obstante adelantemos que este último perfume es tratado en este post por lo que esconde, quien lo produce y lo que implica, es decir, vamos más allá de las cuestiones olfativas y los aromas que la estimulan. Resulta que las emanaciones de poblaciones y comunidades microbianas de algas unicelulares que abundan en los sedimentos marinos o suelos hídricos, proceden en gran medida de la maresía, mientras que ésta genera un potente efecto de enfriamiento climático digno de ser analizado en profundidad en un periodo de calentamiento por ¡culpa de los seres humanos!. Y tal propiedad se genera incrementando la nubosidad que podemos observar. ¡Vaya ecuación!: atmósfera, hidrosfera, biosfera y geosfera, o más concretamente edafosfera. Se trata de un nuevo ejemplo del maravilloso entramado de la vida en el planeta Tierra. He extraído varias noticias en español y una en inglés, la cual también la he traducido al español castellano. Creo que tenéis material suficiente para que os deprima con una larga entradilla.

Suelos y sedimentos han llamado muy poco la atención de la comunidad científica excepto en lo concerniente a la que busca vida en Marte, sin saber realmente que realizaría más eficientemente tal prospección si se conocieran debidamente los suelos y sedimentos terrestres que abundan a nuestro alrededor. Y como corolario de todo ello deviene el error de atribuir erróneamente a un recurso y hábitat el papel/función que en realidad lo llevan a cabo otros. Os dejo pues con el origen  del dimetilsulfoniopropionato (DMSP) y del sulfuro de dimetilo (DMS) que es resultado de la acción esencialmente de algas unicelulares, ocultas en los suelos hídricos. Se explicará también  la maresía, la formación de nubes, algo acerca del ciclo global del fósforo,  y los ya mentados gases de enfriamiento climático. Espero que os resulte de interés.

Juan José Ibáñez

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Suelos y Vegetación de las Montañas en el Mundo: ¿Por qué su diversidad y edafodiversidad es tal elevada

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Catenas de montaña del Chimborazo y Teide: Fuente: Imágenes Google

En septiembre de 2019 recibí una Noticia científica que llevaba el sugestivo título de “La Vida en las Montañas del Planeta” (Mountains of life across Planet Earth). Empero cuando lo leí me quedé boquiabierto, y no precisamente por su novedad. Al buscar el artículo original me percaté que era un número especial en honor de uno de mis ídolos, Alexander von Humboldt, quien descubrió por primera vez los pisos de vegetación de las montañas y su maravillosa diversidad escalonada. También fue determinante en la conceptualización de los gradientes latitudinales.  Según las fuentes, la imagen de concatenación en altura de los pisos de vegetación se le ocurrió visitando las islas Canarias en España, o ese imponente Chimborazo, en los andes ecuatorianos. (viajaba en una expedición del antiguo Imperio Español).  De ahí que en la imagen de presentación de esta entradilla muestre los dos. Empero en realidad la nota de prensa versaba sobre  varios trabajos dedicados a von Humboldt, mientras que la nota de prensa “debe” dar cuenta de todos ellos.

 Y este material publicado en una de las revistas más importantes del mundo, en mi opinión deja bastante que desear. Gracias a von Humboldt, sabemos que la diversidad de la vida y de los suelos es mucho mayor en las montañosas que en las zonas bajas circundantes. Se han debatido mucho las razones, varias de las cuales son obvias y otras descabelladas. Ninguno de los tres artículo que revisé aportaba nada de sustancia, debatir por enésima vez lo que sabemos y lo que seguimos sin saber. Por lo tanto sorprende leer frases como esta: Otra explicación de la riqueza de las montañas, dice el estudio, puede estar en la interacción entre geología y biología. Los científicos informan de un hallazgo novedoso y sorprendente: la gran diversidad se encuentra en la mayoría de las montañas tropicales estrechamente ligadas a la geología del lecho rocoso”. En fin mejor me callo. ¿Novedoso y sorprendente?: tan solo para los más ignorantes sobre estos asuntos.

 Al subir desde la base de una montaña (zona baja, llanura) hasta las cimas van sustituyéndose unos ecosistemas por otros, al disminuir las temperaturas y por lo general aumentar las precipitaciones, por lo que al proyectar estas áreas “planimetricamente” se observa que en espacios geográficos pequeños se acumula una gran cantidad de especies. De hecho existe una relación entre cliseries altitudinales y gradientes latitudinales. En cualquier caso, los autores patéticamente se sorprenden de estos puntos calientes de biodiversidad, cuando su asombro debiera haber sido que no fuera así. Conceptos como: Catena altitudinal, Cliserie altitudinal, Pisos altitudinales y pisos de vegetación, toposecuencias en laderas montañosas, son ideas por las que podéis seguir tirando del hilo e informaros mejor.  Es sencillo, debatir, punto por punto, la nota de prensa y los resúmenes de los trabajos traducidos que dejo abajo, aunque muchas aseveraciones sean ciertas, también son sobradamente conocidas. Sin embargo tal análisis daría lugar a una novela, que no a un post.

 Personalmente me ha sorprendido muchísimo de que no se mente nada de los suelos y la edafodiversidad en las mismas condiciones. Lo cual implica que no se han informado debidamente, por cuanto apelar a ejemplos de las rocas, como en el párrafo que he incluido en la entradilla, y dejar al margen los edafotaxa no deja de ser más que un craso error. ¡Gravísimo!. Me explico.

 Existen numerosos trabajos sobre el tema, aunque al hablar de edafodiversidad bastará con citar algunos de los míos, aunque hay más, y también de otros autores. Si ustedes analizan los siguientes, sin exponer una lista exhaustiva de todo lo que publicado: (I) Pedodiversity and global soil patterns at coarse scales (with discussion); (ii) Soil geography and diversity of the European biogeographical regions; (iii) Global Relationships of Pedodiversity and Biodiversity; (iv) Pedodiversity deserves attention in plant biodiversity research, observará que, a nivel planetario, la mayor edafodiversidad se produce en las regiones montañosas, mientras que en Europa ocurre lo mismo. Sin embargo el patrón es de naturaleza casi fractal, ya que también se detecta tal relación e nivel regional.  Dicho de otro modo, no ocurre tan solo en el mundo biótico, sino abiótico. Del mismo modo, se ha demostrado que biodiversidad, edafodiversidad, diversidad del modelado, y diversidad climática, son las principales fuerzas que determinan la biodiversidad estando generalmente todas ellas correlacionadas. Y resulta palmario que, por término general, en la montaña se ofrezca mayor variedad de todas ellas que en las extensas llanuras que las rodean, cuyos climas, formas del relieve, suelos y geomorfología suelen ser más homogéneos.  Obviamente, un cambio climático puede producir, otros correspondientes en la zonación de los pisos bioclimáticos, permitiendo que las especies asciendan o desciendan en altitud (dependiendo de las modificaciones en los regímenes de precipitación y temperatura). No debe soslayarse que tampoco la zonación e incluso que algunos ecosistemas cambien entre las orientaciones de las diferentes laderas montañosas (efecto de pantalla), lo cual es otro factor que incrementa la heterogeneidad. Y finalmente nadie duda de que la especiación, en estos ambientes y por las causas aludidas sea muy elevada. Resumiendo, ninguno de los tres artículos ofrece nada especialmente relevante. “viejo vino en nuevas botellas”. Todo esto ya se sabía desde hace muchísimas décadas.

 Sobre estos temas, ya al comienzo de la andadura de nuestro blog en 2005, editamos 14 posts sobre el tema, abundando acerca del mismo desde entonces en varias ocasiones. Todo este material está incluido en nuestra Categoría: Diversidad, Complejidad y Fractales’. E este documento, también encontraréis detalles e ideas de interés sobre este mentado asunto: “El paisaje mediterráneo a través del espacio y del tiempo : implicaciones en la desertificación”.

 Eso sí, algo suele pasarse siempre por alto en este tipo de análisis, y estriba en la  maldita Planimetroifilia (página 26; de la revista Biólogos). Un espacio montañoso es mucho más rugoso que uno llano, por lo que su proyección en el plano euclidiano (léase mapa) subestima considerablemente el área que realmente abarca. Os dejo pues ya con el abundante material aludido.

 Juan José Ibáñez

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Cartografía de Suelos en España. Hablamos de Francisco Monturiol Rodríguez, un edafólogo con mayúsculas

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Francisco Monturiol y Robert Dudal. Foto cedida por Juan José Ibáñez

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Foto cedida por Gonzalo Almendros

El 9 de Abril de 2020 falleció mi añorado maestro en materia de suelos y director de la tesis doctoral que defendí en 1986. Debo discúlpame por no haber podido rendirle homenaje con anterioridad, como hubiera deseado. Existen varias razones y entre ellas el que no atesoraba fotos digitalizadas de Paco, al estar yo confinado en mi casa. Monturiol ya tenía una avanzad edad, empero fue víctima del COvid-19. Espero que no fuera en una residencia de ancianos de Madrid, ya que la tragedia que allí se vivió durante los primeros meses de la pandemia, por pudor, no me atrevo calificarla aquí.

Hablar de Francisco Monturiol Rodríguez es hablar de la cartografía de suelos en España. La News-21 de 2020 publicada por la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo ha elaborado un escrito “In Memorian. Empero su redactor, un colega del que prefiero no hablar (por soslayar lo de blasfemar) ha sido tan insustancial (ídem que en el paréntesis anterior) y aburrido como acostumbra. Quien debiera haber redactado tal escrito debiera haber sido su inseparable compañero Luis Alcalá del Olmo, pero no he podido contactar con él. Por mi parte, no deseo abundar en los aburridos discursos tradicionales plagados de éxitos académicos (relevantes o nada relevantes) . Como en los casos anteriores (muy pocos) en que  rindo homenaje a colegas amigos, prefiero abundar en lo que aprendí de su figura.

Buscaba fotos en Internet pero me ha resultado muy difícil, por lo que he ido a escanear una que tenía con Robert Dudal (padre del Mapa de Suelos del Mundo de la FAO y también amigo), mientras mi colega Gonzalo Almendros  (Dr. Humus) me enviaba otras dos de sus archivos.

Y me he puesto muy triste. Me explico. Francisco Monturiol era una persona a la que no le gustaba ni figurar ni aparentar. Huía de cualquier protagonismo.  En España cuando hablamos del Mapa de Suelos Nacional, solemos decir el de “Guerra y Monturiol”. Empero en la red de redes, las imágenes de Antonio Guerra aparecía por doquier mientras que las de Paco, poco, por no decir nada. ¿Razón?.  Cuando eres Catedrático y te jubilas o falleces, te hacen un homenaje, con miles de fotos y todas esas zarandajas. Por el contrario, en el CSIC han desaparecido como tales los diversos centros que trabajaban sobre edafología y que fueron en buena parte responsables de aquellas cartografías. Más que homenaje se ha tratado de una extinción en masa, del que, si no estoy equivocado, el último mohicano soy yo, a pocos meses de mi jubilación. La edafología en el CSIC está muerta y enterrada.

Francismo Monturiol, Rodríguez, llevaba la sección o departamento de cartografía de suelos del Instituto Nacional de Edafología y Agrobiología y figura con Guerra como responsables de la coordinación de aquel producto entre otros muchos. Hablar de Monturiol, efectivamente es hablar de la cartografía de la suelos tradicional.

  Hasta donde alcanzo recordar, a Paco le apasionaban esencialmente dos cosas, Una de ella eran los suelos (cartografía, morfología, clasificación génesis, etc.,)., aunque por delante se encontraba su amada esposa y familia. Siempre hablaba de ella y para bien. Lamentable pero también amorosamente, durante el Alzheimer que ella sufrió a lo largo de años, Paco cuidó la cuidó con amor, como no podía ser de otra forma.

La foto en la que aparece Paco y Robert Dudal fe tomada justamente  cuando este impresentable bloguero, comenzó a representar a España en el “Ente” que actualmente conocemos por el European Soil Buro (ESB). Personalmente me encargaba de la organización del mitin y Rudi, por supuesto, conocía  a Monturiol sobradamente. Pues bien, durante años, en el ESB representantes de cada país (en mi caso acompañado de otro entrañable amigo, como lo es Jaume Boixadera) nos dedicamos a armonizar los mapas edafológicos de los diferentes Estados para parir el de toda Europa y su base de datos de suelos georreferenciadas, acualizando de otro que le precedía. ¿Cuál era la base, y aun lo es del mapa continental?. Pues precisamente para España el de “Guerra y Monturiol”, a falta de un nuevo inventario completo, lo cual es lamentable pero……

Cuando en 1990 Monturiol se jubiló, yo empecé, como os he dicho a representar a esta país en la EU. Por aquel entonces se iniciaba en todo el mundo la desdichada política del “publica o perece”.  La publicaciones generalmente eran editadas por las revistas de suelos de cada país (Anales de Edafología y Agrobiología, en el caso de España). Pues bien, conforme iba conociendo a cartógrafos de otros países, me solían preguntar ¿Cómo no están Monturiol  y Guerra y por aquí?, ¿No van a venir?. También alababan, por ejemplo, a Josefina Beneyas, entre otros(as) por ser una más que valorada experta en micromorfología de suelos a escala continental.  Personalmente ya había publicado en revistas indexadas, pero en los foros en los que  estuve, muchos jefes del servicio de suelos no.  No podemos catalogar la reputación de un experto de aquellas décadas con los cánones actuales. Además en España seguía la escuela francesa y Paco si se manejaba bien en lengua francófona, pero no en la anglosajona.

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Foto cedida por Gonzalo Almendros

Tuve con anterioridad estuve bajo la tutela de dos directores previos de tesis, ya que de joven era considerado muy revoltoso y ¿anti-sistema?. Mi coleta, atuendos, pendientes y collares, no eran del gusto de mucho edafólogos españoles maduros, criados en el franquismo.  Pues bien, a la tercera fue la vencida, y con Paco terminé la tesis.  El Prof. Monturiol, se comportó conmigo magníficamente, dándome alas para volar y recursos tecnológicos, además de sabios consejos y formación de campo. Un día cualquiera, deprimido por cualquier razón, le comenté a Paco en su despacho que me iba de allí, que dejaba el trabajo. Y Paco se puso a llorar. Pues bien quiero rendir homenaje, como siempre primero al hombre y luego al profesional. Monturiol fue un ejemplo para mí y para otros muchos en ambos sentidos. Y recordar el mapa de suelos de España es de….. Y si hablamos de la historia  de la Cartografía de suelos en España hablamos de Francisco Monturiol Rodríguez.

Con ello no quiero decir que en su generación no hubieran otros magníficos edafólogos. Yo conocí a algunos de ellos, pero no a otros. Muchos de aquellos colegas eran francamente magníficos profesionales. No mentarles, viene a cuento porqueal desconocer la obra de cada uno de ellos,  así como que si añades unos y no a otros, sus alumnos se enfurecen.  Tampoco recuerdo todos sus nombres. Si puedo aseverar que algunos investigadores europeos y americanos, tras asistir a algunas excursiones de campo en esta país, me comentaron que les había sorprendido el alto nivel de conocimientos de los edafólogos españoles en el campo. Vaya también para todo ellos mi más sincero homenaje.

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Iré añadiendo algunas fotos más e Paco, con vistas a que cuando se busque el nombre de Francisco Monturiol, no me devuelva la Web la foto de Antonio Guerra, contra quien no tengo nada en absoluto, por supuesto. Eso sí mi contribución es modesta, por falta de más material gráfico.

Con dolor y nostalgia

Su alumno

Juanjo Ibáñez

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Biodiversidad del Suelo, Micorrizas, Bacterias: Obviedades, Novedades y Contradicciones (bases de datos y grandes redes de investigación)

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Colaje Imágenes Google

 En un principio, cabría suponer que el uso de redes de investigación compuestas por numerosos científicos y bases de datos con miles de muestras, debieran dar lugar a obtener resultados más sólidos y fiables que los defendidos por grupos pequeños o equipos individuales. Permitirme que os comente que no siempre es así. Más aun, con harta frecuencia, ocurre lo contrario. Llevo casi tres décadas en tales menesteres y se lo que me digo. Posiblemente sea un tema para ser abordado en otro post dada un importancia, aunque resulta ser un tanto complejo.  Últimamente veo publicar en revistas de mucho prestigio artículos elaborados bajo estas premisas y francamente, detecto obviedades de principiantes, extrapolaciones temerarias, y tan solo alguna que otra sorpresa. Ahora bien, las novedades pueden encontrarse bien fundadas o no.  En las dos noticias que os ofrecemos hoy, y que dan cuenta de sendos “papers”, podréis observar que una se encuentra firmada por dieciséis autores y la otra por ocho. Existen otras que incluso superan con creces tales cifras. Hace un par de décadas, los documentos firmados por tantos autores solían ser rechazados por las mentadas editoriales, ya que los propios editores alegaban que no era de rigor. ¿Quiénes de ellos realmente habían hecho el trabajo?, ¿quiénes figuraban sin haber hecho nada, o al menos nada al menos relevante?. De hecho, se generó una gran polémica, más aun por cuanto el número de autores que firmaban una publicación concreta, aumentaba en paralelo, al crecimiento anual de “papers” que bate récords sin cesar anualmente.  ¡Muchos no es sinónimo de mayor calidad o fiabilidad que pocos!

 Empero las bases de datos, como he comentado, no se encuentran exentas de problemas. No es infrecuente que en diversos laboratorios usando los mismos protocolos se obtengan resultados excesivamente dispares, incluso en el proceso de calibración, es decir usando las mismas muestras de suelo. Otras veces los instrumentales no son equiparables, mientras que en ocasiones son los criterios de los investigadores y la destreza de los técnicos de los diferentes laboratorios, los que pueden ser cuestionados. Obviamente un problema no excluye al otro. A veces, tan solo resulta necesario que un par de laboratorios entre veinte de una red ofrezcan resultados deficientes para que las estadísticas, y como corolario las conclusiones que pueden desprenderse de ellas, den lugar a genuinos disparates. Ni crítico, ni denostó, sino que explico mi propia experiencia en el seno de Europa, en iniciativas que afectaban a todos sus países. Empero tampoco se puede negar que con vistas a llevar a cabo evaluaciones y estudios de extensos territorios se requiera la acción concertada de diversas instituciones y una plétora de investigadores. No lo niego. Por lo tanto se trata tanto de un serio problema científico, como de una advertencia al lector. ¡Ser prudentes!, y no os dejéis impresionar por las cifras.    

 En uno de los artículos, se menciona la vital importancia de la simbiosis entre árboles y micorrizas, como si fuera un descubrimiento novedoso. No lo es, se trata de una mera trivialidad, a la que los autores embadurnan con apelaciones al cambio climático, secuestro de carbono etc.  De hecho, en nuestra categoría “biología y ecología del suelo”, podéis encontrar decenas de post que abordan estudios previos que defienden lo mismo una y otra vez, ya que sin tal simbiosis la biosfera emergida sería muy distinta. Tan solo el siguiente comentario se me antoja digno de ser tenido en cuenta (al margen de los mapas que muestran los autores en la publicación original): “(….) .

 Por su parte, la segunda noticia sorprende, al defender que las comunidades fúngicas del suelo serían menos diversas de lo que se decía demostrar hasta la fecha. Resulta llamativo que cuando los expertos engrosan la lista de nuevas especies de organismos que habitan en el medio edáfico incesantemente, esta investigación sugiera todo lo contrario. Podría ser, no lo niego, si bien mantengo serias reservas. No obstante, tomo algunas de las sentencias y las pego con vistas a que observéis detenidamente tantos palabros condicionales: “apuntan”, “sugiere”, “suponemos”, “puede permitir”, “también puede”. Demasiadas conjeturas, y varias de ellas  con escasa solidez científica. Por cierto, es bien conocido, y ya expusimos en este blog” que muchos hongos depredan invertebrados como son los nematodos.   Ninguna novedad en el horizonte.

 Una nueva investigación muestra que las comunidades microbianas en los suelos de todo el mundo son menos diversas de lo que se sugirió anteriormente. (….) las muestras de suelo albergan grandes poblaciones microbianas, ya que la mayoría de los hongos se encuentran en muestras de todo el mundo que pertenecen a algunas especies comunes (….) con hongos generalistas menos dominantes apuntan a un número significativamente mayor de genes relacionados con la tolerancia al estrés y la captación de recursos en los hongos dominantes, lo que sugiere que podrían ser mejores para colonizar una amplia gama de entornos”. Dada la notable versatilidad de las interacciones mostradas por estos linajes de hongos, suponemos que poseer capacidades tróficas flexibles puede permitir que algunos taxones dominantes ocupen múltiples nichos ambientales”, (…) Los científicos determinaron que las especies de hongos carnívoros eran sorprendentemente comunes. Las especies de hongos son capaces de colonizar y comer las canales de insectos muertos. Pero la misma especie también puede colonizar las raíces de las plantas.

 Finalmente cabe señalar como actualmente sabemos que una buena parte de las especies de microrganismos que habitan en el suelo no pueden aislarse en el laboratorio. Del mismo modo, no se especifica, en estos estudios la profundidad del muestreo (¿hasta que profundidad desde la superficie se obtuvieron las muestras?),ya que, a menudo cada horizonte del suelo atesora sus propios ensamblajes pluriespecíficos. Por último dejar constancia de que al ir añadiendo nuevas técnicas y procesamiento de datos a la hora de determinar especies, suele ser usual que no se puedan comparar los resultados de diferentes investigaciones directamente. Y me calló ya que al revisar uno de los artículos he detectado demasiadas lagunas y ambigüedades, ¡demasiadas!

 Os dejo puyes con el material, que no deja de aportar observaciones interesantes entre un mar de brumas.  

 Juan José Ibáñez

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El extraordinario efecto en los ecosistemas Polares de los suelos ornitogenéticos

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Fuente: Arriba imágenes tomadas por Juan José Ibáñez, abajo Google imágenes

La nota de prensa que abordamos hoy se me antoja curiosa y muy interesante, pudiendo considerarse como una continuación de un post que redactamos hace nueve años y que lleva por título: “Las Aves y los Suelos (Suelos Ornitogénicos): El valor del Guano, que posiblemente sea el mejor fertilizante del mundo.  Empero va mucho más allá al mostrar que el guano es esencial para el funcionamiento natural de los ecosistemas terrestres antárcticos. Este fertilizante natural depositado por pingüinos, focas y otros animales desencadena una serie de procesos que fertilizan el medio natural en aquellos gélidos lugares, haciendo prosperar musgos y líquenes, así como creando abundantísimas comunidades de organismos del suelo, más allá de donde se deposita. Y así los animales mostrados y otros semejantes generan suelos denominados ornitogenéticos y estos a su vez generan ecosistemas mucho más ricos en nutrientes. Por lo tanto sin esta tipo de edafotaxa, los paisajes de suelos antárticos serían menos productivos y biodiversos.  En cualquier caso cabe mentar que tal proceso acaece también hasta los trópicos, cuando a la megafauna aludida la dejan medrar a la orillita del mar. De hecho, al menos algunas de las culturas precolombinas de la costa del Perú ya daban buena cuenta del guano con vistas a fertilizar sus áridos territorios costeros.   

 Ya os comenté, en aquel post, como son las heces de estos animales imprescindibles para completar el ciclo reproductivo de las aves que las eyectan. Las heces, es decir el guano se cumula en sus colonias, aportando ricos nutrientes al suelo. Tales excrementos ricos en nitrógeno, que a la postre es asimilado por la vegetación, lixiviado al agua, o evaporado a la atmósfera en forma de amoniaco. Ahora resulta que, según los autores: “el amoniaco es recogido por el viento y arrastrado hacia el interior del terreno emergido, y este se abre camino en el suelo, proporcionado el nitrógeno que los productores primarios necesitan para sobrevivir en este paisaje“, generalmente cubierto de musgos y líquenes. Sin embargo tal proceso cubre una extensión que supera ampliamente el área de las colonias de focas y pingüinos. Puede defenderse pues de que esta megafauna causa islas de biodiversidad y fertilidad al formar sus propios ,suelos, indispensables para completar su ciclo de vida. En la mentada noticia puede leerse también que: “los ecosistemas polares tienden alcanzar una altisima abundancia de invertebrados en comparación con los ecosistemas de latitudes medias (…)  Un círculo de nutrientes, conocido como la huella de nitrógeno, rodea la colonia. Lo que ha sorprendido a los científicos reside en que extensión de dicha huella no parece encontrarse relacionada con las condiciones climáticas, sino que depende en gran medida de la cantidad de animales presentes en las colonias. Utilizando esta información, Bokhorst y su equipo pudieron mapear puntos calientes de biodiversidad en toda la península (..).Hallamos una fuerte asociación entre la presencia de colonias de pingüinos y la biodiversidad de invertebrados terrestres. La presencia y el tamaño de las colonias de pingüinos se pueden cuantificar a través de satélites”.

Abajo os dejo la noticia original y mi pedestre traducción al español-castellano. Ahora bien, en último lugar os dejo su contenido traducido mucho más correctamente por Agencia SINC (La Ciencia es noticia). Os recomiendo este página Web sobre prensa científica en general.

No puedo evitar avocar mis viajes infantiles de Madrid al pueblo de mi Madre en Alicante. Las estrechas y maltrechas carreteras de hace cincuenta años se encontraban jalonadas de carteles entre los cuales, como en el mosaico que os expongo al comienzo de la entradilla, aparece una que se repetía sin parar en el curso de aquellos tortuosos e interminables viajes, en coches sin refrigeración que apenas superaban los 60 Km/hora. Nos referimos al márquetin utilizado para comercializar en España el guano, conocido también por nitrato de Chile (y al parecer, del mismo modo por Nitro del Perú). Las dos fotos superiores son de mi propia cosecha, justamente tomadas en las Islas Ballesta de las tórridas tierras de Paracas en Perú.  

 No obstante cabría añadir otro elemento a la ecuación en el que no han reparado de los autores.   Lamentablemente hemos contaminado las aguas con todo tipo de compuestos hasta convertir nuestras las extensas masas de agua en un  vertedero azul y una repugnante plasticosfera. En consecuencia, vía cadena trófica, las focas, pingüinos y demás de fauna asociada, que consumen pescado contaminado por todo tipo de venenosos aditivos de origen antrópico, al margen de enfermar y alterar su ciclo de vida, si no se pone remedio, depositarán un guano repleto de contaminantes y entre ellos microplásticos.   Los autores del estudio han reparado en otros riesgos que podréis leer seguidamente, pero no en este, que resulta ser de gran relevancia, en mi opinión.  

 Os dejo ya pues con la noticia que interesará tanto a los amantes de la ecología como de la edafología.

Juan José Ibáñez

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Los Paisajes y Suelos de Latinoamérica. Debemos redescubrir la Historia (¿Y parte de la Ciencia?)

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Fuente: Colaje Google Imágenes

En un pasado remoto, hace ya tanto tiempo (….) la enorme masa de Tierra que hoy llamamos Latinoamérica era un paisaje prístino, fuera cual fuera su aspecto. Luego llegaron los seres humanos ¿cazadores recolectores?: ¡Posiblemente!. Empero hará más (o mucho más) de 6.000 años, la agricultura comenzó a expandirse “de algún modo”, hasta ocupar vastas extensiones o incluso la mayor parte del territorio. Aquella floreciente Latinoamérica atesoraba una enorme variedad de cultivos y manejos de suelos que, como mínimo, rivalizaron en su tiempo con los de otros continentes. Sin embargo, algo sucedió, o se enfrentaron a demasiados retos “fueran cuales fueran”. Súbitamente, en términos históricos, fueron desapareciendo culturas avanzadas e imperios. La vegetación natural volvió a expandirse sobre los antiguos paisajes agrarios hasta cubrirlos de selvas pluviales frondosas, u otro tipo de ecosistemas, según las características locales de un clima que también fue alterándose.  

Los pueblos y culturas, ¡a saber cuántas!, se unían por complejos entramados viales de caminos en los que transitaban mercancías, se intercambiaban bienes (agrícolas y al algunos animales, por no hablar de ganadería sensu estricto, ya que aún no lo sabemos) y conocimientos. Empero como seres humanos aquellos pueblos también guerreaban, naciendo y decayendo imperios, como en cualquier otro continente. En ecología y etnoagricultura siempre terminan achacando la culpa de la decadencia de los incas, mayas, etc., a la deficiente gestión de sus tierras. Empero conflictos bélicos y epidemias también pudieran ser la causa (….) ¿si la Duquesa Roja tuviera razón?. ¡A saber!.

Cuando llegaron los europeos y comenzaron a escribir sus crónicas, se nos quedó grabada la imagen de que la mayor parte de aquellos paisajes eran prístinos, y/o penas afectados por la acción humana. Y, así,  tal mito se incrustó en nuestros memes, como el narrado por Plinio el Viejo y Estrabón en la Península Ibérica que finalmente se descubrio ue era incierto.  Los científicos partieron de aquella falsa premisa durante décadas y décadas, por lo que los resultados de muchos estudios dieron lugar a conclusiones falsas o banales, ya fuera en historia, ecología, edafología, agricultura etc.

Posiblemente el mayor problema estribe en que conforme se realiza un imaginario viaje por aquellas maravillosas tierras, las fechas atribuidas a los enclaves en los que aparecen y desaparecen tales paisajes agrarios y culturas no coinciden con precisión. Quizás falten asentamientos y restos por descubrir para obtener una visión más nítida, que tan solo emerge ahora entre la neblina del desconocimiento, o como también se dice es “la punta del iceberg”. Quizás las técnicas actuales de datación aún no sean lo suficientemente fiables, pero también pudiera ocurrir que  la Duquesa Roja, tuviera razón (al menos en parte) aunque nadie de la academia ha deseado escucharla. Como veremos luego, Luisa Isabel Álvarez defendía:” Es que ha habido una confusión histórica. Había viajes a América desde los fenicios: los relatos que tomamos por viajes a África ¡eran, en realidad, viajes a América!”.

Los suelos prístinos de Latinoamérica, probablemente no existan ya, o tan solo permanezcan reductos en los hábitats más hostiles y recónditos lugares, siendo por tanto, poco representativos de los que les precedieron en aquella gran masa de Tierra. La cobertura de suelos fue transformada por la agricultura dando lugar a lo que hoy denominamos Antrosoles, Tecnosoles, etc. Estos suelos modificados por el hombre de las más ingeniosas maneras, atesoraban tantas propiedades inducidas que hoy sería imposible clasificarlos en los dos mentados grupos de suelos. Tampoco valen pues aquí los suelos prístinos como referentes del mundo natural antes del advenimiento del impacto humano.

Cuando intentamos buscar referentes prístinos de suelos y vegetación con vistas a observar como los hombres los hemos ido modificando, resulta que, posiblemente, no existan  sensu stricto. Desde hace pocos años tal descubrimiento (porque este sí lo es), ha comenzado a aflorar en la literatura científica. Sin embargo una gran parte de mis colegas aun insisten  “erre que erre” en no hablar de ello. Un bobo llamado Juan José Ibáñez que, para nada es experto en el tema” se interesó por lo que iba cayendo es sus manos, escribiendo numerosos post en su espeluznante bitácora acerca de la etnoedafología y etnoedafología latinoamericana “Un Universo Invisible bajo Nuestros Pies”, almacenándolos en la categoría que denominó “Etnoedafología y Conocimiento Campesino”.

Pues bien, en esta nueva entrega de la saga, os proporcionamos varias noticias, nuevas, y más o menos recientes (hasta octubre de 2018). Algunas han sido escritas en Español-castellano mientras otras en Suajili, ya que según Luisa Isabel Álvarez, a América se la denominaba África, como veremos posteriormente. Puedo entender a Luisa Isabel Álvarez, ¡grande de España!, y “roja de corazón”, cuando se lamentaba debido a que sus estudios e ingentes archivos históricos no eran considerados por los historiadores y otros eruditos, al no ser ella una experta académica con acreditación. Desconozco si lleva razón o no. Sin embargo su impresionante legado merece la pena ser examinado y estudiado con vistas a separar el grano y la paja. Quizás allí se encuentren esperando testimonios que arrojen mucha más luz sobre el tema. ¿Caballeros Templarios en la Patagonia?. ¿Tartessos, la primera civilización occidental en alcanzar América? Quizás, ¡A saber!. Aunque de ser cierto las asincronías temporales que mentamos con anterioridad pudieran así ser  explicables.

Os dejo con todo este abundante material nuevo.

Juan José Ibáñez

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Los Suelos de la Sabana, pastoreo tradicional y heterogeneidad de hábitat

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Google imágenes, una de la cual procede de este blog que recomendamos: Ideas, Inventions and Innovations: Credit: © Stephen Goldstein/Washington University

Personalmente sigo carcajeándome de los que proponen el Antropoceno y defienden el periodo preindustrial/industrial  (aproximadamente durante el siglo XIX), como su inicio. Desde el Paleolítico, como hemos venido alegando, es decir antes del nacimiento de la agricultura, el ser humano ya había transformado el paisaje de grandes extensiones de la Tierra. Imagínense lo que acaeció en el Neolítico. Sobre todo ello hemos escrito en numerosos post almacenados en nuestra categoría “etnoedafología y conocimiento campesino”.  También os hemos mostrado que la selva pluvial amazónica y las de Mesoamérica fueron antaño paisaje antrópicos, que no prístinos.  No obstante, el estudio que vamos a analizar hoy me parece muy interesante, ya que retrocede de nuevo al Paleolítico Africano y, basándose en evidencias edafológicas, parece demostrar que el pastoralismo ancestral trasformó los paisajes de las sabanas africanas. Tal hecho fue debido al manejo del ganado por los pastores y, en concreto,   por el enriquecimiento de los suelos en nutrientes esenciales, a través de sus heces, huesos, etc. Los paisajes de suelos de la sabaneros son muy pobres en nutrientes, por lo que sí incrementa en fertilidad da lugar a que medren pastos ricos y nutritivos. De hecho, una vez los pastores y ganados dejaron tal  impronta, los animales salvajes “parece” que los frecuentaron por sus delicatesen alimentarias, manteniendo su estructura. En consecuencia, estos maravillosos ecosistemas de sabana que podemos disfrutar hoy, son en parte producto de la acción pastoral o ganadera, por crearse numerosos nuevos hábitats que las fuerzas de la naturaleza soslayaron.  En ecología ya nadie discute que la biodiversidad aumenta conforme lo hace el número de hábitats por lo que….. Imagínense ahora que, probablemente, un proceso parecido se repitió numerosas veces a lo largo de la historia del hombre en diferentes lares del planeta. Posiblemente sucedió así.

 Abajo os dejo los detalles de la nota de prensa en suajili, incluidos varios comentarios más concretos que conciernen a los suelos, traducida al español castellano. Por cierto, he gastado más tiempo intentando descifrar el significado “Herder pen sites”. Ni rastro en Internet hasta que en lugar de “pen” teclee “penin”, el cual me dio la pista. Este es el problema de inventar palabros innecesarios. Os recomiendo que leías el texto ya que se me antoja francamente interesante.

 Juan José Ibáñez

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Cartografías a diferentes escalas, autosimilares y anidadas (Fractales y Mundos Pequeños)

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Representaciones cartográficas anidadas hiperbólicas según Juan José Ibáñez para taxonomías de suelos y de la nota de prensa analizada para análisis de redes.

La iniciativa de crear mapas autosimilares anidados a diferentes escalas, se nos antoja de lo más interesante, por cuanto ayudaría a generar bases de datos georreferenciadas anidadas de cada recurso natural (o combinación de algunos de ellos) en donde se contenga su información de una forma más manipulable y eficiente, siendo fácilmente actualizables y no sometidas a la perdida de los detalles/diversidad que surgen en el proceso de generalización cartográfica.

Cuando los autores del estudio que mostramos hoy hablan de; “redes complejas con características similares (…) a diferentes escalas, sencillamente nos informan de estructuras fractales”. Y más adelante al hablar de redes mentan: “(…) sistemas son redes multiescalares, es decir, su estructura, o los procesos asociados, son el resultado de mezclas de estructuras y de procesos a escalas diferentes”. Seguidamente continúan afirmando que: estos sistemas se pueden definir como redes complejas porque tienen la propiedad conocida con el nombre de ‘mundo pequeño’, es decir, muchos nodos están conectados entre sí mediante unos pocos pasos. Ya os comentamos que son los mundos pequeños en post precedentes, como también de sus características, relacionadas con lo que hemos venido a denominar “curvas de Willis”, que dan cuenta de las características elementales de sus estructuras. Y por lo tanto: Esta técnica “permite explorar un sistema a diferentes resoluciones espaciales, como una especie de microscopio inverso que nos posibilita hacer un zoom hacia fuera y aumentar la escala a la que lo observamos”.

Dos cuestiones se nos antojan de sumo interés. En primer lugar aunque los autores del estudio, en la nota de prensa, nos informan de que las técnicas de re-normalización que ellos usan fueron desarrolladas para otros fines: ¿Qué nos impide que también sean aplicadas para la representación de información cartográfica? Francamente no veo ninguna aunque hubiera que realizar algunas modificaciones en sus procedimientos matemáticos e informáticos, lo cual desconozco.

¿Se trata de una novedad?. Desde un punto de vista informático sí. Ahora bien, como describimos en post precedentes (almacenados en la categorías: ‘Redes Complejas, Ecológicas, Sociales y el Mundo de Internet’), los cartógrafos de suelos, y posiblemente de otros recursos, tienden a llevar a cabo tales menesteres mediante unos estándares que, “curiosamente”, fueron aceptados por la comunidad científica, sin percatarse de que, al hacerlo, se encontraban ya generando una manera de llevar a cabo planes nacionales de mapeo  a diferentes escalas de una forma similar a la que los investigadores pretenden automatizar ahora. Y por ello, hablamos de la “mente fractal” “de los cartógrafos” en otros posts. Pero aquí no paran las coincidencias entre lo que se venía haciendo intuitivamente y lo que ahora se nos muestra como una forma racional y eficiente y estudiar la información espacial de un sistema.

También vimos que las taxonomías de suelos, en general, atesoran unas estructuras que tienden a ser fractales, aunque por ciertos sesgos humanos (cognitivos y de otra índole) terminan siendo multifractales. También os explicamos que las clasificaciones de suelos no dejan de ser redes que por su estructura, atesoran unas propiedades muy concretas y que dan lugar a que podamos considerarlas al menos semejantes a los denominados mundos pequeños, que los investigadores del estudio que analizamos hoy explican en la nota que os reproducimos al final del post.

Como sabéis, en una taxonomía jerárquica, las categorías superiores son agrupaciones o “clusters”  de los taxones del rango inmediatamente inferior. Del mismo modo, los estándares cartográficos proponen el uso de leyendas en las cuales cada escala, desde la más detallada a la más grosera, se vinculan con las categorías taxonómicas de rango ascendente, por ejemplo, de series a familias, de estas a subgrupos, grandes grupos, subórdenes y finalmente órdenes, si seguimos la nomenclatura de la USDA ST.   

 Resulta un tanto sorprendente que este tipo de estructuras que utilizamos en edafología clásica emulen: “Es la primera vez que se ha definido un grupo de renormalización verdaderamente geométrico en redes complejas”. ¿Resulta ser la primera vez?. Pues va a ser que en líneas generales no, aunque fuera de una forma más prosaica”. Lo que parece ocurrir deviene en que los autores de la investigación han logrado racionalizar, demostrar, modelizar y operacionalizar matemáticamente, lo que de forma más intuitiva se lleva a cabo en las representaciones cartográficas y taxonómicas tradicionales. Se trata pues de un estudio muy interesante.

Llevo años investigando en este tema, aunque de forma empírica, las relaciones entre la “realidad de campo”, representaciones cartográficas y taxonomías de suelos, habiendo llegado a conclusiones similares. Resumiendo, aunque no atendemos a estos asuntos, las taxonomías y mapas de los recursos naturales tienen a adoptar estructuras eficientes, debido a que nuestros sistemas cognitivos llevan a cabo tal ordenación de la información “inconscientemente.

Finalmente, merece la pena mentar, que esos mapitas de la figura, en principio, un tanto extraños,  resultan ser lo que se denominan representaciones hiperbólicas, y que nosotros sugerimos ya en 2008, como un sistema muy eficiente de manejar/usar las taxonomías de suelos que es posible y recomendable, con las tecnologías actuales de computación, siendo bastante sencillos de elaborar.  

Atando cabos vemos que lo que parece tan especial no lo es cuando llevamos a cabo un metaanálisis de la información.

Juan José Ibáñez

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