‘Geografía de Suelos y Megaedafología’

Turberas del Congo y Cambio Climático (El problema de la carencia de los inventarios de suelos)

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Turberas del Congo, sus pueblos aborígenes y testigo de su abundancia en materia orgánica. Fuente Google Imágenes

La primera noticia de la que vamos a hablar hoy lleva por título (traducido del suajili): “Los pantanos de turba de la cuenca del Congo son un nuevo frente en la batalla del cambio climático. Ya nos quedamos horrorizados cuando saltó la noticia a la prensa mundial hace casi “diez años”. Los bosques pantanosos tropicales estaban siendo desmontados, sin previo análisis, con vistas a obtener aceite de palma. Inmediatamente redactamos un post vaticinando lo que ocurriría. Y efectivamente ocurrió, ya que, por lógica, no podía preverse otro final: ¡catastrófico!. Ahora se nos informa que han descubierto una enorme extensión del mismo tipo, es decir de formaciones vegetales y suelos en el Congo. Vista la tragedia precedente, tanto científicos como ecologistas y los propios pueblos aborígenes que allí habitan sustentablemente, intentan evitar que volvamos a deteriorar el medio ambiente, perder una biodiversidad inexplorada y sobre todo, emitir enormes cantidades de CO2 a la atmósfera. Y el gobierno del país afectado se defiende alegando que debe compaginarse desarrollo y respeto a la naturaleza. Desde luego, lo que puede suceder, resulta ser la antítesis de cualquier medida que intente conciliar el desarrollo económico actual y la salud de la biosfera. Abajo os ofrezco abundante información y numerosas cifras que avalan la magnitud del sumidero/emisor de este maravilloso universo inexplorado. ¡No dejéis de mirarlas, ya que son tremendas!.

¿Podía haberse evitado? ¡Por supuesto que sí!, ya que hasta en los manuales de la FAO, publicados hace décadas, se detalla lo que sucede al drenar turberas, es decir esos suelos a los que llamamos Histosoles, cuyo uso y manejo pertinentes, son bien conocidos.

¿Podía haberse conocido su extensión? ¡Por supuesto que sí!, ya que bastaba con hacer reactualizado debidamente un mapa mundial de suelos muy grosero en su escala y caduco en el tiempo.

¿Por qué no se estimó su extensión y medidas adecuadas de uso/preservación?. Simplemente debido a que para los políticos desembolsar dinero en estos menesteres no les resulta rentable desde el punto de vista mediático/manipulador de las masas que les votan. ¿Y en que se utiliza tal financiación?. Simplemente en proyectos de investigación en la que los expertos nos informan regocijados, simulación tras simulación numérica, lo que puede suceder si sus premisas son acertadas.

¿Acertaron a vislumbrar los “expertos” tal laguna de información? ¡Por supuesto que no!. Los inventarios son realidades aproximadas, mientras que los modelitos numérico, tan solo conjeturas, si no se corroboran con precisión en el campo. ¿Y cómo se corroboran?. Simplemente inventariando (cartografías y bases de datos georreferenciadas) los recursos afectados. Y mientras tanto: ¿qué hacen actualmente los edafólogos expertos que realizaban  tales relevamientos cartográficos?: volverse viejos y/o obligados a abandonar su especialidad, cuando no han pasado ya al limbo de los justos. ¿Pero no hay jóvenes que les remplacen?.  Pocos ya que las ciencias del suelo tampoco son sexys para los gestores de política científica. Eso sí, el escaso número que se incorporan a las plantillas de investigadores y tecnólogos, se adiestra más en como extraer información de imágenes satelitales y obtener otra adicional a partir de datos antiguos, haciendo uso de técnicas matemáticas en su aprendizaje, con vistas mejorar la comprensión de una “realidad campo” que generalmente desconocen. ¿Y qué son estas últimas?. Pues más modelitos numéricos, que arrastran gran cantidad de incertidumbres, por ser escasamente corroborados en el ¡¡¡¡campoooo!!!!. Por ello, su adestramiento en labores sobre el terreno deja mucho que desear, salvo contadísimas ocasiones. ¿Y por qué?. Si no lo hicieran así, no publicarían en revistas de prestigio, por lo que sus carreras devendrían truncadas desde el inicio.

¿Y cómo puede arreglare esta lamentable y patética situación?. Sencillamente utilizando el sentido común, el menos común de los sentidos. Y así la pescadilla se muerde la cola, todo sigue igual. Seguimos pues con paso firme y seguro hacia el precipicio.

Reitero que abajo os muestro las cifras, así como un panorama relativamente detallado de lo que está sucediendo, aunque solo he traducido lo más relevante del suajili al español castellano. ¡Impresionante!. ¡Impresentable!

Juan José Ibáñez

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Que es un reconocimiento/levantamiento/ relevamiento de suelos (USDA: Día Mundial del Suelo 2018)

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Reconocimiento de suelos en EE.UU. Fuente: Colaje Google imágenes

El 5 de diciembre de cada año suele ser considerado como el día mundial del suelo. Son muchas las sociedades nacionales e internacionales, así como algún que otro gobierno, las que publican notas de prensa y panfletos a cerca de la importancia de este recurso natural. El NRCS de EE.UU. lanzó decenas de noticias, videos etc., sobre diversos aspectos el vital rol de los suelos para la biosfera y el hombre. Uno de ellos pretende explicar en qué consiste en un reconocimiento/relevamiento/ inventario/cartografía del recurso suelo. Y es justamente esta nota de prensa la que he traducido hoy, ya que tampoco he observado mucho material divulgativo en Internet sobre el tema. Ha llovido mucho desde que yo practicaba tal actividad en el campo. Empero posiblemente a muchos de vosotros también os genere una sana envidia que, en USA, sea el propio gobierno el más implicado, así como el goce de disfrutar de una ingente cantidad de información en acceso abierto. Somos muchos los países latinos en los que los gobiernos parecen obstinarse en todo lo contrario. Es decir, se gastan los  fondos públicos en obtener una información que a la postre se le impide utilizar a los usuarios potenciales que la necesitan. En el mejor de los casos, uno se ve obligado a escribir todo tipo de cartas a entes instituciones, rogando encarecidamente que “tengan a bien” se nos suministre tal información para tal o cual propósito concreto, como si fuera un “Secreto de Estado”, algo sumamente confidencial.  ¡Qué lástima!

La nota de prensa divulgativa o comunicado explica muy bien en que consiste el levantamiento/reconocimiento de suelos, quienes lo llevan a cabo, cuales sus utilidades, como pueden disponer de los mismos los ciudadanos, etc. El problema estriba en que el mapeo e inventario de suelos en EE.UU. resulta ser bastante ejemplar y coordinado, pero al mismo tiempo idiosincrásico, diferente al de la mayoría de los países.  Y es tal idiosincrasia, la que puede enturbiar un poco la utilidad de este post, al no hacerlo totalmente aplicable a otros Estados. Obviamente, resulta imposible detallar aquí las razones históricas que han llevado a la USDA a disponer de un sistema tan robusto. Del mismo modo, el núcleo sobre el que pivota todo el sistema se basa en cartografías bastante detalladas de los denominados condados. Se trata de unidades administrativas que en otros Estados adquieren denominaciones diferentes.

El hecho de que cualquier ciudadano tenga tal valiosa información en acceso abierto, y mucha más, reitero que me genera una sana envidia. El documento se encuentra totalmente actualizado en lo que respecta al uso de las nuevas tecnologías que, cuando era joven, resultaban inimaginables. Espero que os sirvan de ayuda, o que al menos anime con vistas a que en cada nación se redacte un texto parecido, pero adaptado a sus territorios. tradiciones idiosincrasias y veleidades gubernamentales. Por ejemplo, si comparamos la ingente, coordinada y continuada actividad en EE.UU., con la realizada en España, uno no puede más que ponerse a llorar desconsoladamente. Os dejo ya sin más abajo el texto en inglés y traducido al castellano.

Juan José Ibáñez

¿Qué es un reconocimiento/levantamiento/relevamiento de suelos?

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Richard (Dick) Arnold: icono de Dos o Más Generaciones en Génesis de Suelos (Premio Guy Smith 2018)

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Arriba: Dick y Juanjo en Rusia (2004); Abajo: Dick, Juanjo y Xuelei en Filadelfia (2006)

Dear Dick,

Thank you on behalf of all the pedologists

Thanks for your interest in my findings.

Thanks for always helping me.

And above all, thank you for your friendship.

Your friend and admirer Juanjo

Dick Arnold , del que tanto os he hablado  (ver también detalles de su trayectoria en ResearchGate), nació en 1929, comenzado su carrera científica en génesis de suelos durante 1963. Dick lleva pues más de medio siglo apasionado por el universo de los suelos y especialmente en lo que respecta a su génesis, morfología y clasificación.  Tengo el honor de tenerle como un gran amigo, a la par agradecerle sus colaboraciones y asesoramientos en lo que respecta a mis investigaciones, pero sobre todo mi eterna gratitud por sus sabios consejos como mentor voluntario. Como ya os comenté en otro post, nos conocimos en Hungría el año 2004, en la que disputamos una primera y tormentosa discusión (ver el post Ciencia Básica versus Ciencia Aplicada para más detalles). Sin embargo, con motivo de otro congreso de clasificación de suelos celebrado durante 2006 en Rusia, Dick finalmente entendió mis puntos de vista (incluidos mis choques con los edafometras), siendo el inicio de una amistad, así como de un sinfín de intercambios de opinión, reflexiones y anécdotas, que darían lugar a  escribir un libro. 

Este año se está celebrando, justamente en el momento de redactar este post, el 21 Congreso Mundial de las Ciencias del Suelo (21st World Congress of Soil Science (WCSS)) en Río de Janeiro. Se trata del evento más relevante que celebra la International Union of Soil Sciences (IUSS) cada cuatro años. Allí se reparten un pequeño puñado de galardones a los edafólogos que han sido considerados más destacados. La “Guy Smith Medal 2018” ha ido a parar a mi entrañable amigo Dick, también conocido por “Big Dick”, o simplemente “D”. Siempre he pensado que para recibir un galardón de esta naturaleza, hace falta tanto talento, pero también talante, buenos amigos, mucha promoción y un tribunal favorable. A Dick no le gusta a hacerse propaganda, por lo que temía que al final no lo recibiría tras una trayectoria profesional enormemente brillante. Afortunadamente me he equivocado y ¡por fin! Le concedieron el reconocimiento que merece, si bien ha recibido otros muchos, algunos de ellos que trascienden a la ciencia del suelo, como uno de Rusia. 

Dick, al margen de su incuestionable fama mundial, ha actuado como puente entre la edafología norteamericana, la rusa y la china, siendo premiado y reconocido por los profesionales de estos países y otros muchos más. Su medio siglo de trayectoria no puede narrarse aquí, ni lo pretendo. 

Recibí la noticia por John Galbraith, profesor e investigador de Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia (USA), siendo a su vez  el “Chair” de la Comisión de Clasificación de la Suelos de la IUSS ( IUSS Commission 1.4 web page). El 14 de Junio de 2018 me enviaron o nos enviaron (los adscritos a tal grupo) un mail  de Galbraith que os reproduzco seguidamente:

Please enjoy this article about soil classification, sent by Dick Arnold, winner of the 2018 Guy Smith Medal from IUSS.

John M. Galbraith; 239 Smyth Hall, 185 Ag Quad Lane; Blacksburg, VA 24061.

Regocijado, tarde algunos minutos en abrir la lectura recomendada por Dick y…. ¡sorpresa!  Se trataba de un artículo que no había escrito él sino otros autores entre los cuales también aparecía Alfred Zinck y del que yo era el primer firmante: “Classical pedology questioned and defended”.  Se trataba de un documento publicado en la revista rusa dedicada a las Ciencias del Suelo (Eurasian Journal of Soil Science), que fue producto, junto con otro “paper” de las mentadas conferencias que impartí en Rusia durante 2004. Obviamente, emocionado por esta muestra de aprecio  compartí mi alegría con Alfred, John, Freddy Nachtergaele y Eric Brevik, quien preguntaba si iba a ir al Congreso de Río a recogerlo. Como me encontraba (aun lo estoy) en recuperación de una operación de cataratas en ambos ojos, no leía bien, por lo que no es de extrañar que entendiera mal, ¡fatal!, creyendo que me lo preguntaba a mí (¿iba a ir yo a recogerlo a Río exprofeso?). Fue la nota cómica de aquel intercambio de mails.  Obviamente a Dick, por su edad, los médicos no se lo recomendaron entregándoselo finalmente en manoJohn M. Galbraith.

Dick ha sido afamado durante décadas, siendo sus ideas y opiniones sobre las bases y fundamentos de la edafología, tremendamente respetadas por toda la comunidad científica. Pero con independencia de ello, su disponibilidad y apoyo a los edafólogos de terceros países ha sido formidable. Yo mismo puedo atestiguarlo. Desde 2006 hemos colaborado en numerosas ocasiones, publicando artículos y/o libros como los siguientes: “Magic Numbers; A handbook of soil terminology, correlation and classification; The Magical Numbers of the USDA Soil Taxonomy; The fractal mind of pedologists (soil taxonomists and soil surveyors) (este ´último junto a Bob Ahrens, también exjefe del Soil Survey Staff -NCSS- de la USDA, como Dick. Hace unos Días Galbraith  nos envió un laudatorio (“laudación” según el traductor Google) sobre Dick que no acabo de saber exactamente si este este que aparece en Internet ([PDF]Celebrating Dick Arnold – the 5th Guy Smith Medal … – NRCS – USDA). No obstante abajo os dejo otros enlaces y algunos de los post en los que he hablado de mis aventuras con Dick.  Podría contaros tantas y tantas anécdotas….. pero dejémoslo aquí.

 En hora buena entrañable amigo, tú te lo merecías más que nadie. Un abrazo de tu amigo para siempre.  Y por supuesto gracias por tenerme en tanta estima.

Juan José Ibáñez

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Geografía del Ecuador ayer y hoy (libro de acceso abierto en Internet)

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Dedicado a mi amiga, antigua alumna y mejor profesional: Loly.

Desde el interesantísimo sitio Web de José Ignacio Sánchez (Nosolosig, revista de Información Geográfica y Geotecnologías) se envían boletines semanales gratuitos sobre la actualidad en materia de geografía y sistemas de información geográfica que conciernen tanto a España como a Iberoamérica.  A primeros de mayo de 2017, José Ignacio nos informaba de la publicación en acceso abierto del Atlas Rural del Ecuador. Ya os explicaba en nuestro post Los Paisajes Culturales: Ecología del Paisaje y Geografía Regional que resulta muy difícil, por no decir imposible, interpretar los cambios territoriales sin entender el manejo presente y especialmente pasado de los usos del suelo en un territorio concreto. El hombre ha ido modificando pertinazmente los paisajes de todo el globo, hasta tal punto que cualquier estudio ecológico, agrario, edafológico o de cambio climático puede incurrir en graves errores si se despecia este tipo de información, práctica por desgracia harto frecuente. Y así se ven publicados en revistas de elevado prestigio artículos repletos de imprecisiones, cuando no barbaridades y sandeces que los autores podían haberse ahorrado de acudir a este tipo de lecturas. Pero la arrogancia de los científicos actuales se me antoja casi infinita (la ignorancia es muy atrevida). Yo aprendí así a interpretar el paisaje cuando realizaba mi tesis doctoral, ya que la teoría ecológica, por sí sola no puede dar cuenta de lo que actualmente observamos, aunque nos parezca un bosque genuinamente prístino.  Debemos agradecer al Gobierno de Ecuador y a José Ignacio esta información. Abajo os expongo ciertos párrafos, así como los enlaces para que adquiráis gratuitamente una versión digital de esta obra, recientemente publicada. Ojalá en un futuro cada país hispanoparlante cuente con una información de tal índole. Reitero que se trata de documentación imprescindible, en cualquier estudio agrario, medioambiental y ecológico.

Todos los países debiéramos tener este tipo de monografías y actualizarlas según los avances científicos nos regalen nuevas perspectivas del pasado e informen de cambios recientes en los usos de la tierra. Esperemos que cunda el ejemplo.

Juan José Ibáñez

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Las Rocas desprenden enormes cantidades de nitrógeno al suelo

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El nitrógeno que desprenden las rocas al suelo. Imágenes de El Himalaya y los Andes, Fuente: Imágenes Google

¿Cómo?. Según el estudio que presentamos hoy los autores defienden que la respuesta es afirmativa. ¡Qué lástima que estudios tan interesantes, como el que os vamos a mostrar hoy, se encuentren salpicados de imprecisiones, propaganda y, como, no alusiones continuas al cambio climático, varias de ellas sin sentido. Pero a lo que vamos. Se trata de una sorpresa para todos aquellos que trabajamos en el mundo de los suelos y sus relaciones con los restantes compartimentos de la biogeosfera global. “hasta el 26 por ciento del nitrógeno en los ecosistemas naturales proviene de las rocas, y la fracción restante se capta de la atmósfera”, exclamas estos investigadores” (…)  la meteorización del nitrógeno resulta ser una fuente de nutrientes globalmente importante para los suelos y ecosistemas en todo el mundo (…)”Estos resultados van a requerir la reescritura de los libros de texto“. Suponiendo que indagaciones posteriores confirmaran los resultados de esta investigación, efectivamente, sí habría que redactar de nuevo los manuales de edafología. Empero la ciencia requiere corroboraciones que confirmen este aserto. “Un árbol no hace un bosque”. Del mismo modo apuntan, como era de esperar, que tal aportación litológica, hasta ahora desconocida, varía según rocas, ambientes y paisajes. Sin embargo, la nota de prensa no explicita cuales, que tipo de rocas, si bien precisan más en espacios geográficos concretos.  

Respecto a los locuaces  y repetitivos comentarios del cambio climático, reitero que algunos pueden ser apropiados, pero la mayoría no. Eso sí, en vista de la originalidad del estudio, no analizaré en detalle cada uno de ellos. Mejor callarse y dejaros con la noticia, ya que desde el punto de vista de las ciencias del suelo, de ser cierta, no cabe duda que sería una gran aportación.  

Os dejo ya con la noticia traducida del inglés al castellano español.

Juan José Ibáñez

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Adiós Humedales Adiós (… y suelos hídricos)

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Colaje de Google imágenes

Al paso que vamos, un día no muy lejano, aquellos humedales que alegraban la vista y refrescaban el ambiente serán un recuerdo y/o charcas atiborradas de residuos malolientes.

 Como me alegraría poderos ofrecer noticias que nos alegraran a todos sobre la naturaleza y el hombre. Sin embargo, la prensa se encuentra repleta de notas de prensa preocupantes cuando no dramáticas, aparentes descubrimientos científicos que nos narran hallazgos intrascendentes, ¡Cuánto viejo vino en nuevas botellas!. Y si hablamos de tecnología, nos narran novedades que sirven de poco, u ocultando sus lados oscuros por ser dañinas para el medio ambiente, la salud humana o el control del procomún ciudadano diezmado por la avaricia de multinacionales y gobiernos sin escrúpulos. A menudo me entran ganas de cerrar la bitácora porque termino malhumorado.   Pero vayamos ya al tema que hoy nos preocupa y mucho. Abajo os dejaré los enlaces sobre varios post precedentes relacionados con el tema y más de 20 páginas de noticias que tan solo tienen el propósito de serviros de ejemplo entre otras miles.

 La superficie de España, como la de casi todos los países del mundo, se encontraba antaño salpicada de hermosos humedales, lagunas y charcas que embellecían el paisaje y enriquecían su biodiversidad. Sin embargo, actualmente han desaparecido en su inmensa mayoría. Hoy incluso nuestras zonas húmedas más emblemáticas, como Doñana, la Albufera y el Delta del Ebro, todas ellas mundialmente reconocidas y “en teoría protegidas”, corren graves riesgos de desaparecer, siendo muchos son los que piensan que tal proceso es ya irreversible, como nos informa SEO/BirdLife. De acuerdo a esta organización: el 64% de los humedales del mundo ha desaparecido del planeta desde 1900. Tal cifra ascendería al 87% si calculamos su extinción desde 1700. Más aun, según las mismas fuentes, en España, el 80% de los ecosistemas húmedos dulceacuícolas restantes padecen severos síntomas de degradación. “Adiós humedales adiós”. El Homo sapiens, piensa ya poco de por sí, y al parecer nada en la biosfera, así como la enorme belleza, valor y riqueza del mundo natural. Empero necesitamos sus enormes servicios ecosistémicos, les guste a algunos o no. Por lo que todo este drama del teatro ecológico ya nos pasa una dramática factura.  

 Las causas de tal pérdida son tan numerosas como para no poder enumerarlas aquí. Millones de maneras de infringir daños o extinguir la riqueza y variedad de la biosfera. Digamos que su aprovechamiento agrícola, y en el pasado también el riesgo de paludismo que padecían los hombres y mujeres que vivían en sus proximidades, dio lugar a la destrucción de parte de los mismos. Sin embargo,  hoy en día la sobreexplotación de las aguas subterráneas, junto a los trasvases de aguas corrientes inter-cuencas (como amenazan constantemente a las Tablas de Daimiel), ha dado cuenta de otros tantos  ecosistemas de la misma índole. Por su parte, en el litoral, primero la agricultura y luego el sellado urbano generado por la litoralización de la población (expansión de ciudades, polígonos industriales, residencias turísticas, cultivos bajo plástico, etc.) también han generado estragos devastadores, en el seno o cerca de los ambientes costeros. En países como España, pero también en otros muchos, la presencia de agua se encontraba correlacionada con la de los suelos más fértiles, hoy sepultados bajo asfalto y cemento, de tal modo que hemos descapitalizado la edafosfera más valiosa, perdiendo gran parte la soberanía alimentaria. En otros países, las perdidas en vidas humanas y los miles de millones de euros que cuestan los “denominados desastres naturales” causados por huracanes, tifones, etc., alcanzan cifras escandalosamente escalofriantes. De haber respetado aquellos ecosistemas, casi nada de lo ocurrido hubiera tenido lugar.   ¿Desastres naturales?. No tanto, sino que tales desgracias han sido más bien causadas  por la codiciosa sociedad que padecemos.

 Nuestros políticos no parecen percatarse de que aunque los humedales ocupan exiguas extensiones en comparación con la tierra firme que les rodea, albergan una biodiversidad impresionante. Por ejemplo, en las zonas áridas del SE Español, y más concretamente en Almería, acabo de publicar un trabajo en el que constata que el 50% de las comunidades vegetales, surgen de los lechos fluviales pedregosos de las ramblas, ocupando estos últimos menos del 1,5% de sus superficie. En este tipo de cauces,  generalmente secos, surgen afloramientos de las aguas subterráneas, dando lugar a maravillosas islas de biodiversidad y edafodiversidad.

 La pérdida de las comunidades dulceacuícolas de tal índole, no solo amenazan las plantas y pequeños invertebrados que allí habitan, al margen de crear una insufrible monotonía del paisaje, sino que lo mismo ocurre con peces, anfibios, reptiles y algunos mamíferos, así como de otras formas de vida. Más aún, muchas especies biológicas que no habitan directamente sobre las mentadas zonas húmedas, dependen a menudo de ellas con vistas a cubrir sus necesidades de agua. Por lo tanto, al desaparecer las primeras, no es infrecuente que se corra el riesgo de terminar dañando gran parte de la cadena trófica de los paisajes circundantes, siendo pues afectados espacios geográficos mucho más extensos. A menudo, la prensa general tan solo nos informa de la gravedad que sufren las enormes y diversas bandadas de aves migratorias que necesitan ineludiblemente de estos ambientes en sus recorridos anuales, siendo tan solo la punta del iceberg.

 Reiteremos una vez más que, en los litorales de diversas zonas del mundo, la desaparición de estas barreras naturales termina pasando factura, en forma de ingentes pérdidas en términos de vidas humanas, económicas y ecológicas, al dejar de frenar la violencia de huracanes, tifones y tsunamis que antaño proporcionaban las zonas húmedas a los lugareños ante tales desastres naturales, que de este modo no lo eran tanto como en la actualidad.       

 Aunque no se trata de pérdidas en sentido estricto, la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas también ha asolado, estos ecosistemas acuáticos, por cuanto  sus aguas se han visto transformadas de elixir en veneno. Empero también los humedales atesoran otros servicios ecosistémicos como dulcificar los mesoclimas locales y secuestrar ingentes cantidades de carbono atmosférico a escala global. Algunos científicos sostienen que tal hecho ya ha repercutido en los climas regionales a gran escala.

Muchas regiones del globo, e incluso civilizaciones enteras crecieron sobre la fertilidad de los deltas que tapizan la desembocadura de los grandes cauces fluviales. Hoy, la cadena de embalses que los jalonan interrumpe el aporte de sedimentos, impidiendo contrarrestar el delicado balance que los mantenía en equilibrio meta-estable frente a la erosión marina. Decenas, por no hablar de millones de personas corren el riesgo de padecer hambrunas.

 Tarde y mal, algunos despiertan de su letargo, decidiendo crear humedales artificiales. Empero los contados casos en los que tal hecho ocurre, no compensan las perdidas de los naturales. Veamos por ejemplo el panorama en EE.UU.

 Según “ActionBioscience”: entre los años de 1780 y 1980, los 48 Estados inferiores perdieron el 53% de los humedales originales, equivalentes  a 42 millones de hectáreas. Por su parte, veintidós Estados han perdido el 50% o más de sus zonas húmedas naturales, siendo California la que encabeza el ranking al desaparecer el 91%, mientras que Florida ha sufrido la mayor reducción en términos de extensión (3.76 millones de hectáreas). Las causas principales han resultado ser la agricultura y el desarrollo urbano, como en la mayor parte del Planeta. Más recientemente, las pérdidas de los humedales dulceacuícolas han alcanzado la espeluznante cifras del 98%.  Un fenómeno tan alarmante ha acaecido también en Nueva Zelanda, ya que solo persiste el 8% de los humedales originales.

 Debemos recordar que no existen cifras contrastadas para la mayor parte de los países del mundo. Pues bien, retornando al caso de EE.UU., durante la administración Obama, el Departamento de Agricultura (USDA), parece haber realizado un gran esfuerzo con vistas a sanear su más que depauperado medio ambiente rural, fomentado la conservación de las enclaves de agua dulce e induciendo la creación de otros artificiales en las granjas, sustituyendo los abonos químicos por una agricultura orgánica, a la par que animando a que sus agricultores construyeran charcas al objeto de mantener la vida salvaje y obtener otros productos con valor en el mercado, como la cría de cangrejos. Pero con el cambio de reemplazo de su Presidente, comienzan a sonar lasTrumpetas del Apocalipsis”.  Los Boletines electrónicos de la USDA se encuentran, hoy por hoy, casi fuera de servicio desde un punto de vista ambiental.  Más económico. ¿verdad?.

 Reitero que abajo os he incluido abundante información sobre las millones de maneras de destruir, asolar y devastar, pero hay muchas más.

 La cuestión ya no estriba pues, en que podemos hacer con los humedales, sino con la propia especie humana. Adiós, humedales adiós.

 Juan José Ibáñez

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¿Cuáles Fueron Los Primeros Tipos de Suelos y Paisajes de Suelos de la Superficie Emergida de los Continentes?

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¿Paisaje parecido al que albergó los paisajes Primigenios? Curso de Agua en el Desierto de Atacama. Fuente: BlogCritics

Respuesta inmediata: ¡A saber!. La respuesta científica a la luz de los datos recopilados hasta 2016 es el motivo de este post. ¿Y en el futuro, conforme se descubran nuevas evidencias? ¡A saber!. Desde que en la década de los noventa del siglo pasado leí el primer libro de paleosuelos bien documentado, lógicamente se ha progresado bastante en los detalles, aunque no tanto en la sustancia. Es obvio que abordamos un tema de investigación muy complejo, como todos los relacionados con periodos paleozoicos o anteriores, con independencia del objeto de estudio. Abajo os hemos añadido algunos de los post editados hasta el día de hoy . Sin embargo ruego al lector que lea las dos últimas entregas, por cuanto se trata de publicaciones de 2016.  Sobre ellos se basará este post.

El primer problema surge al considerar que entendemos como suelos. Empero si soslayamos este asunto y sacamos de la ecuación los suelos hídricos y/o sumergidos, recientemente incluidos en la Clasificación Norteamericana de suelos (USDA- Soil Taxonomy), así como la de la FAO (WRB), entre otras, podemos comenzar a especular sobre argumentos científicos. Es decir, hablamos de conjeturas.  Los dos últimos post relacionados dan cuenta de hechos interesantes, como por ejemplo que, según algunos autores, fue la colonización de la tierra emergida por las plantas la que conformó la composición de la atmósfera actual, al liberar sus suelos/proto-suelos ingentes cantidades de oxígeno. Sin embargo se puede alegar que aquellas primeras plantas, relacionadas con los actuales musgos y hepáticas, no poseían sistemas radiculares propiamente dichos, por lo que los materiales “¿más o menos edafizados?” eran fácil presa de los procesos erosivos. No obstante, el último de los post editados, nos informa que aquellos primeros vegetales, ya extintos desde hace cientos de millones de años, finalmente evolucionaron hasta desarrollar sistemas pseudo-radiculares que, por lo que se sabe, anclaban la vegetación hasta un metro de profundidad, o quizás más.  Todo aquello ocurrió en el paleozoico y antes de que sobre la faz de la tierra surgieran las gimnospermas.  Pero a lo que vamos.

El patrón espacial de aquella invasión de la superficie terrestre por la vida acuática sigue siendo el mismo que yo publiqué en 1990, en base a estudios previos de finales de la década de los 80, por edafólogos que, a la postre, terminaron siendo buenos amigos personales. Casi todos los científicos del suelo y disciplinas afines presuponen (y no voy a discutirlo aquí), que la vida penetró en los continentes y archipiélagos por sus rutas más húmedas, es decir los corredores fluviales, tardando tiempo en independizarse se ellos.  Por tanto, se trataría de cuerpos edáficos asociados a los sedimentos que arrastran los ríos y depositan en sus márgenes, como las llanuras de inundación. Pues bien, de ser cierto, todo induce a pensar que los primeros edafotaxa sobre la tierra fueron denominados  Fluvisoles, conforme a la WRB. Ahora bien, si y solo si, aquellos ecosistemas del pasado atesoraban ya nada despreciale cantidad de materia orgánica, bajo encharcamientos prologados podían ralentizar su descomposición, por lo que no cabe descartar la presencia de Histosoles (es decir, suelos turbosos), estando los Gleysoles quizás  “provisionalmente” descartados, por cuanto no reciben aportes periódicos de los sedimentos arrastrados por las aguas corrientes. Es decir, si la vida avanzo en tierra firme por estos corredores, el agua o los sedimentos que acarrean condicionarían la formación de los primeros tipos de suelos conforme a las clasificaciones actuales y soslayando los posibles suelos subacuáticos a menos de 2m de profundidad, que denominados dentro de varios grupos de edafotaxa de la WRB con el calificador límnico.

No obstante, todo este escenario general, avalado a fecha de 2016 por la literatura científica, soslayan la presencia de zonas húmedas no relacionadas con los ríos, en las que la planitud del relieve, y en el caso de recibir abundantes lluvias, podían dar lugar a cuerpos de agua. En este sentido puede replicarse que al no estar asociados a los corredores…….  probablemente se encontrarían carentes de vida, por lo que no podríamos hablar de suelos en sentido estricto. Sin embargo el modelado terrestre evoluciona, por lo que ciertas zonas previamente conectadas pueden con el tiempo dejar de estarlo.  En consecuencia, personalmente no descartaría la formación de Gleysoles.

Pero dejémoslo aquí. No conviene nunca especular sobre especulaciones que proceden de considerar como válidas otras especulaciones precedentes, algo que no deja de ser habitual en las ciencias naturales-históricas. Y como la ciencia asevera que fuera de estos corredores no había vida, cabe cavilar como serían aquellos paisajes de suelos. Si partimos de que, al alegarse de los ríos el mundo vivo se esfumaba, y como corolario tampoco la materia orgánica generada por su descomposición, los suelos se limitaban a la orilla de los ríos, estando el resto de los continentes cubiertos por mantos de sedimentos y rocas desnudos. Hablamos pues de paisajes yermos carentes de cualquier atisbo de organismos vivientes.  Por lo tanto, si hacemos uso de la útil y sencilla clasificación de los paisajes en parches corredores y matrices, conforme a ciertas escuelas de la denominada ecología del paisaje, cabría argumentar que los paisajes de suelos consistirían en corredores lineales en el seno de una matriz no edáfica. Por lo tanto, puedo preguntaros, ¿existe “algo parecido” actualmente, al menos a nivel visual, es decir a vista de pájaro?. Pues francamente todo esto me recuerda a la fisonomía de los paisajes (muy) desérticos, en los que la vida suele limitarse a ciertos tramos de los corredores fluviales con aguas más o menos permanentes, ya que otros son efímeros y suelen permanecer secos durante muchos años, como los uadi y ramblas. Pues bien, ya vislumbramos una primera impresión  de aquellos extensos territorios en donde los suelos comenzaron a invadir y “colonizar”la tierra.

¿Y eso es todo?. No necesariamente. La denominada Glaciación global, que convirtió  a la Tierra en una casi interminable masa de hielo, antecedió al Paleozoico. Sin embargo, a parte de la glaciación Pleistocena, los expertos alegan que existieron dos previas. Conforme la actualmente reconocida  cronología de las glaciaciones, existieron dos más durante el Paleozoico, es decir “más o menos por aquellos tiempos en los que la vida tierra firme fue colonizada por la vida: (i) Karoo  (360 – 260 millones de años) en el Carbonífero y Pérmico y (ii) Andina-Sahariana (450 – 420 millones de años) durante el Ordovícico y Silúrico. Así pues, no debemos descartar la formación de cursos de hielo, nichos y otros modelados glaciares por los que la vida pudo ascender desde los océanos en sus presuntas épocas interglaciares. Y por tanto, también podrían haber aparecido los primeros Criosoles. ¿Y por fin se acabó todo?. Ha terminado juego de conjeturar. Pues sí, porque intencionalmente paro aquí. Sin embargo, conforme se añaden detalles a la sencilla conjetura inicial, sostenida en muchos libros de texto, el paisaje mental se complica, y como resultado también la posible existencia de otros potencialmente reales que pudieron acaecer.

El problema no reside en  proponer modelos sencillos, sino creérselos a ciegas, ya que en ciencia, como en otros ámbitos del saber, el diablo se oculta en los detalles Y cuanto más se cabila y se documenta uno personalmente……

Juan José Ibáñez

Algunos post previos relacionados con el tema……

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Un Paseo Virtual por el Museo Mundial de Suelos (ISRIC)

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Fuente: ISRIC

Casi todos los interesados por el mundo de los suelos conocen o han oído hablar alguna vez del ISRIC, ya que funciona oficialmente como  Centro Mundial de Datos de Suelos, manteniendo a su vez el Museo Mundial del Suelo. Personalmente disfruté de una estancia de dos semanas allá por 1988. Pues bien, esta Institución puede ahora visitarse virtualmente desde nuestras casas. Pienso que tal viaje despertará la atención de todos aquellos interesados en conocer sus instalaciones o mostrarlo en las Universidades a los alumnos. Abajo os he traducido al español la introducción que ofrece el IRSIC sobre sus actividades, así como el contenido de la alerta de la IUSS que nos ha informado de tal noticia. Dado de que se trata de un Centro de reconocida fama Mundial, debo suponer que  a muchos de vosotros os puede interesar, aunque solo sea por curiosidad,  echar un vistazo a lo que allí se muestra. No es mala noticia para, por ejemplo, todos aquellos que no hayan tenido o tengan la posibilidad de visitarlo.

También os incluyo el enlace para que disfrutéis de este tour virtual…..

Juan José Ibáñez

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Descomposición de la materia orgánica del suelo, cadenas tróficas y megafauna

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Megafauna y ecosistemas prístinos. Fuente: Fuente Geocurrents: Pleistocene Re-Wilding: Environmental Restoration or Ecological Heresy?

 La mayor parte de los expertos en ciencias del suelo caemos en el “pecado mortal” de interpretar los procesos de descomposición de la materia orgánica en los ecosistemas naturales, soslayando la estructura de la cadena trófica que habita sobre el. Con harta frecuencia pensamos en la composición química de la vegetación y si sus propiedades resultan ser más o menos favorables como sustento de los organismos del suelo, el clima, los usos del territorio, y últimamente, para mi martirio, el soporífero cliché del cambio climático. Sin embargo, si deseamos “acercarnos” a entender que ocurría en los ecosistemas prístinos, faltan otros elementos, y en especial la estructura de las cadenas tróficas que atesoraban. Pero no es así. ¿A qué viene a cuento esta crítica? De eso versa este post, ya que el tema puede calificarse de cualquier forma menos de baladí.

 Como os hemos mentado en una serie de post, el hombre paleolítico generó la extinción masiva de la mayor parte de la megafauna de casi todos los continentes. Y al hacerlo, transformó los ecosistemas, afectando de paso al clima y a toda la biosfera. En consecuencia, los ecosistemas actuales, en su mayor parte, no corresponden a lo que cabría esperar sin la presencia humana. Hablar pues en general de ecosistemas prístinos carece de sentido en la mayoría de los casos.   Como  corolario, tampoco deberíamos usar el concepto de suelos prístinos, en lugar de naturales, salvo en contadas “excepciones”. Y reitero que todo reside en nuestra falta de atención a las cadenas tróficas. Simplificando mucho, podemos alegar que estas últimas se encuentran compuestas de depredadores (carnívoros), sus presas (mayoritariamente herbívoros), las plantas de que se alimentan los últimos, invertebrados, microrganismos, etc. En un ecosistema saludable (aunque lo mismo ocurre en la demografía de las sociedades) al razón número de individuos/unidad de biomasa desciende conforme escalamos eslabones a lo largo de la cadena trófica, por lo que también solemos referirnos a ellas como pirámides tróficas o poblacionales. Pues bien, el hombre paleolítico dio buena cuenta tanto de los carnívoros como de los herbívoros naturales de gran tamaño, colapsando  a menudo la estructura biocnóticas de los ecosistema, que dejo pues de ser prístina por definición. Debido a que los herbívoros son necesariamente más abundantes que sus depredadores, al erradicarlos, en la naturaleza dejaron de realizar una de sus principales funciones (aunque también necesidades), que a menudo, se soslaya; la digestión y transformación de gran parte de la biomasa vegetal, que finalmente era devuelta al suelo en forma de detritos, ya considerablemente descompuestos como para que los organismos del suelo terminaran de realizar su trabajo de humificación y mineralización con “normalidad”.  En términos coloquiales, uno puede entender que la dieta de los organismos del suelo, tras la desaparición de la megafauna de herbívoros, comenzó a ser mucho más indigesta y el metabolismo edáfico considerablemente lento y pesado (el atávico ardor de estómago).

 Tan solo hace falta observar los profundos y fértiles suelos de las estepas, pampas, praderas y otras formaciones pascícolas en las que abundan los herbívoros, cuando no son sobre-pastoreadas, para darnos cuenta de que, casi con total seguridad, el metabolismo del suelo y la humificación de la materia orgánica sufrió un severo impacto tras la desaparición de la megafauna. Cuando se cotejan los mapas sobre la fertilidad de los suelos del mundo, el lector observará que gran parte de ellos se encueran sobre esas formaciones herbáceas, salvo si estas medran sobre los viejos suelos de las formaciones cratónicas antiguas, pobres en nutrientes y sin apenas arcillas que colaboren en la retención de agua y nutrientes. De hecho, se necesitan muchos herbívoros con vistas a alimentar a los carnívoros, y tales bestias exigen una abundante fitomasa (biomasa vegetal) comestible, que no madera, leña y hojarasca. Tales circunstancias son más fáciles que acaezcan en espacios abiertos, semi-arbolados o no, que en bosques cerrados. De hecho, los estudios arqueológicos así lo avalan.  Pero también nuestro inconsciente. Se han realizado investigaciones acerca de los paisajes que más acogedores les parecen a los ciudadanos corrientes, habiéndose detectado  que las formaciones sabanoides o adehesadas (conceptos prácticamente sinónimos) las prefereidass. Posiblemente se trate de un vestigio escondido en nuestro subconsciente, reminiscencia de los ambientes en los que vivieron nuestros antepasados más remotos.

 Con la desaparición de la megafauna, la foresta de aquellos ecosistemas se cerraró dando lugar a hermosos y densos bosques. Sin embargo, la descomposición de la materia orgánica y su mezcla con la materia mineral con vistas a generar los agregados del suelo se vio obstaculizada/ralentizada por pura necesidad. Y todo debido a que la desaparición del eficiente microbioma rumiante de los herbívoros dejo huérfanos a los organismos del suelo, que se vieron obligados a hacerse cargo de la mayor parte del proceso de la descomposición de la biomasa y la formación de sustancias húmicas, Y ya se sabe, cuando desaparece un eslabón de la cadena trófica es como si ocurriera lo mismo que en una cadena industrial: el trabajo resulta ser más duro e ineficiente. Los edafólogos necesitaríamos reflexionar sobre este tema, en lugar de considerar que la megafauna es irrelevante en nuestros estudios, a la hora de extraer conclusiones de las pesquisas que llevamos a cabo. No se trata de cultura general, por cuanto al soslayar los contextos, no es infrecuente que nuestras perspectivas se desvíen del camino correcto.

En su momento os expuse este maravilloso ejemplo, que puede serviros para recapacitar: Fertilidad del Suelo y la Cadenas Tróficas: Un Sorprendente Cuento sobre el Mar, Placton, Krill, Salmones, Ríos, Osos y Suelos. Bajo os muestro una relativamente reciente nota de prensa sobre lo que actualmente sucede en reservas naturales de Veracruz. Lo he escogido no porque sea el mejor/peor), sino simplemente agradará a nuestro colaborador Régulo León Arteta que vive por aquellos lares. Cuando se decapita la cadena trófica, incluso en bosques…….

 Juan José Ibáñez     

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Las arcilla y limos en de los suelos áridos del mundo y sus mapas de distribución

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Geografía y mapa de distribución de las arcillas de los suelos áridos del mundo según la página Web GMINER30

 Por casualidad, me encontré un día con la página Web, de la que hablaremos brevemente hoy, y que puede ser de interés para muchos de vosotros. Como sabéis las partículas más finas que albergan los suelos (arcillas, limos, etc.) pueden ser trasportadas por el aire. Tal hecho, del que hemos hablado en otros post, posee efectos directos e indirectos, a escala global, sobre (i) la radiación atmosférica; (ii) la generación de nubes; (iii) los nutrientes que son transportados desde unos ecosistemas a otros, incluyendo los marinos y (iv) la salud humana (asma, problemas cardio-vasculares, efectos cancerígenos y brotes de meningitis, entre otros), etc.. También habría que citar otros ejemplos, del que en este blog destacaríamos su influencia en la génesis de otros tipos de suelos, como los ya mencionados en otros post “Terra Rosa Mediterráneas. Gran parte de este polvo que transporta la atmósfera procede de zonas áridas y semiáridas, y a menudo por desgracia es arrancado de suelos potencialmente productivos. El sitio Web GMINER30: Global Mineral Database on 30sec resolution of potentially dust productive soilsofrece información al respecto, así como mapas de distribución mundial y los contenidos canónicos que atesoran los diferentes tipos de suelos según la clasificación de la FAO, expuestos en una tabla. En esta última los edafotaxa son representativos de las zonas áridas de donde deben exportarse los polvos atmosféricos. Pinchando al final de esta página aparecen los objetivos y el material que os ofrezco al final de este post.  Considero que, de haberse realizado correctamente los cálculos (no atesoro los conocimientos para realizar juicio de valor alguno), la información proporcionada puede ser útil para diversos fines (como el de la tabla mencionada), más allá de los objetivos perseguidos inicialmente por esta iniciativa. Al parecer se trata de un proyecto realizado, o en fase de implementación, por el  South East European Climate Change Center – SEEVCCC. Os dejo pues la información y enlaces de los sitios Web, así como algunas palabras clave. Tener en cuenta que no se trata de la cantidad total de arcillas, sino que se especifican sus especies mineralógicas en cartografías individuales.  Espero y deseo que esta información pueda ser de interés para muchos de vosotros. Poco más puedo decir, ya que no soy experto en mineralogía de arcillas y los propósitos de utilizar estos datos en actividades de modelización climática también me son ajenos. Visitarla por favor, no revieseis exclusivamente el contenido que muestro abajo, ya que seguramente he omitido demasiados detalles en este post. Por no conocer todos los detalles del proyecto, estoy un poco perdido.

Juan José Ibáñez

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