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Acuerdos y Protocolos sobre Cambio Climático: Políticos Mentirosos, Prensa Descerebrada, Autismo Científico y Público Morboso

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Fuente: Colaje de Google imágenes

 El Cuento del Lobo y las Ovejas (fábula de Esopo): Moraleja: Si siempre dices mentiras, los demás no confiaran en ti.

 Cuando se leen, escuchan o visionan noticias, ya sean de la prensa en general, ya de la científica, algunas palabras “calientan mi cabeza”, machaconamente, como un martillo pilón: cambio climático, calentamiento climático, gases de efecto invernadero, Protocolo de Kioto, Acuerdo de París, mitigación, adaptación y resiliencia, Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, etc. Cuando unas noticias ya son alarmantes, otras lo son aun peor. Resulta dramático que “todos seamos unos bocazas” cuando hablamos de este gravisimo problema, por cuanto se nos va la fuerza y la razón por la boca, cámara o pluma. El calentón radioativo de la atmósfera resulta ser una verdad incuestionable, pero la mayoría del revuelo a su alrededor, no deja de ser más que una triste posverdad, cuando no meras patrañas.  Son pues de lectura obligada, una y mil veces, frases de la siguiente guisa, como la que expongo abajo extraída de Wikipedia:

   (…) reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a través de la mitigación, adaptación y resiliencia de los ecosistemas a efectos del Calentamiento Global, su aplicabilidad sería para el año 2020, cuando finaliza la vigencia del Protocolo de Kioto. El acuerdo fue negociado durante la XXI Conferencia sobre Cambio Climático (COP 21) por los 195 países miembros, adoptado el 12 de diciembre de 2015 y abierto para firma el 22 de abril de 2016 para celebrar el Día de la Tierra (….).

 Protocolos, Conferencias, Convenios Internacionales, “Días de”, y así ad nausean….. Todo para nada, al menos nada nuevo ni nada bueno. ¡Hay que aparentar ser bueno para seguir siendo malo!. Mientras destrozamos nuestro antaño hermoso planeta azul, intentamos auto-convencernos unos, aparentar que lo hacemos otros, pretender que se trata de sensibilizar a los ciudadanos, aquellos (prensa y movimientos ecologistas), enriquecerse con nuevos modelos de negocios los de más allá (las empresas), e intentar obtener votos los políticos siempre autistas ante el dolor (nuestros gobernantes). Estos últimos y el modelo económico-destructivo que nos venden, se encuentran encantados de aparentar su falsa sensibilidad ambiental, cuando son los máximos responsables. Empero todos lo somos, por acción, inacción o simplemente oportunismo: ¡la especie humana en su conjunto!.

¿Y los científicos?: publicar, publicar y publicar;  extraer fondos, aparecer en los medios de comunicación de masas, ascender en su carrera profesional, etc. Raro es el artículo de mi especialidad en donde no de cita el cambio climático, ya sea  para dramatizar más allá de la dragedia griega, ya para alegar que han descubierto un nuevo  “ungüento milagroso” que podría paliar algún aspecto indeseable entre una miríada de ellos. Y así, son cientos de miles las ideas y tecnologías que han aparecido en las revistas científicas con vistas a paliar “algo” del actual recalentón climático. ¿Cuántos son puestos en práctica? Eso sí, siempre se antepone palabros como “podría”, “debería”, “posiblemente”, “tal vez”, lo cual devalúa casi todos los contenidos. Años y años después de tanto estudio, ingenio y creatividad,  nada mejora y todo empeora. Llevamos decenios advirtiendo que si no se toman medidas ¡ya!, se llegará a un “punto de no retorno” que dejará en mansos a los corceles de los jinetes de la apocalipsis.  

Si uno echa mano de hemeroteca, no cabe duda de que nos parecemos más al pastor de la fábula que a sacerdotes honestos y objetivos que se afanan por encontrar la verdad y solucionar los problemas que acechan a la humanidad.  Terminaremos hablando de la posciencia, en lugar de ciencia (peor aun que le Tecnociencia), al igual que la posverdad sustituye a la verdad.

La prensa vende lo que desean los políticos, pero sí y solo sí, aumentan sus índices de audiencia. En consecuencia, sospecho que tanta desiderata absurda nos atrae a los ciudadanos. Nos regocijamos por lo que debiéramos estar llorando desconsoladamente: nuestra estupidez y la impotencia para enmendarla.

En el verano del hemisferio norte, la Prensa, escrita, radiofónica y televisiva, disparan sin parar dando  información de todas las catástrofes habidas y por haber, locales, comarcales, regionales, globales y hasta estelares (sí compruébenlo en los noticieros). ¿Es tal catarata de hecatombes y dolor lo que desea el ciudadano?. ¿Disfruta con ello? Se trata de maniobras de distracción o “red herrings” en anglosajón coloquial? ¿Hay que prestar atención a los desastres ajenos para olvidar los nuestros?. ¿Se trata de preparar una nueva “Doctrina del Shock” ante un nuevo cataclismo financiero que pudiera avecinarse?.  Eso sí, si engullimos este tipo de prensa simplemente porque los humanos somos así de morbosos, no tenemos remedio y nos merecemos lo que tenemos. En cualquier caso, ya analizaremos si el cambio climático, tal como lo abordamos y entendemos, por cuento cabe discutir realmente si hablamos de un problema de verdad o una lamentable posverdad.

Pues bien, este año volvemos a batir record de emisiones de gases de invernadero a la atmósfera, mientras las gobernanzas mundiales persisten en defender que es un tema que les incumbe y debe tratarse con suma urgencia. El protocolo de Kioto cumple 21 años.  En tal lapso de tiempo podía, como mínimo, haberse comenzado  una transición hacia una economía más sustentable y haber paliado “algo” el cambio climático. Pero como narramos abajo ha ocurrido todo lo contrario. Del mismo modo, desde aquél entonces los científicos siguen exclamando que de no atajar el problema ¡ya!, nos enfrentaremos inexorablemente a un punto de no retorno para la humanidad. Pero todos esos ¡ya!, ¡ya!, ¡ya! son hoy en día pasado. En mi opinión, ya hemos sobrepasado tal inflexión, pero tal hecho no debe vender ni más periódicos ni gustar a los políticos, por cuanto se ajustarían la soga al cuello, por ser los culpables. De cualquier modo lo del “punto de no retorno” se puede rastrear años antes incluso del Protocolo de Kioto (1992). ¿O es falso, o somos mentirosos, o padecemos de un agudo autismo. ¡Ya está aquí!

Abajo os ponemos unos breves fragmentos de una nota de prensa, mucho más extensa, publicada en el verano de 2018 por el rotativo El País.  Yo no sé si los ciudadanos/lectores somos tontos o simplemente lo parecemos c onplacientemente. Según tal documento, China y USA son los países que más gases de invernadero emiten a la atmósfera, mientras que en la UE se ha logrado una ínfima mejoría. Eso sí, parece que la política negacionista de Trump ha logrado estancar las emisiones de USA ¿¿??. Por otro lado, La India se está convirtiendo en un gran problema.  Todos estos mensajes pueden confundir a muchos lectores. No se puede echar la culpa, exclusivamente, a la India, China y otros países asiáticos emergentes del estado actual de las cosas. Las Industrias más contaminantes (entre otras) de los países occidentales fueron deslocalizadas al SE asiático por motivos económicos que, de hecho terminaron por dañar la calidad de vida de los ciudadanos de los países de procedencia y del medio ambiente en los de acogida.  Nosotros comenzamos y continuamos, para culpabilizar ahora a los países asiáticos y, por supuesto Trump. ¡Falso!.

La economía es global ya en menos de las multinacionales….. que poco queda de las emblemáticas grandes empresas nacionales dehace tres decenios….. De aquí que se hable de “multinacionales”. El dinero no tiene fronteras y ciertos mandatarios propiciaron en la década de los 80/90 del siglo pasado este monstruo económico generando hambre y pobreza a mansalva y riqueza para una minúscula minoría.  Nos referimos a los mismos que quedan retratados en la foto de “La Doctrina del Schock”. Políticos e intelectuales del mundo anglosajón. Resulta pues paradójico que en la actualidad los ciudadanos de USA e Inglaterra votaran en las últimas elecciones a dirigentes que pretenden desmarcarse algo de ella, mientras que los de otros Estados les achacan con la consabida frase de populistas, así como de ser un peligro para el orden mundial.  ¡El mundo al revés! ¡la posverdad por delante!.

Os dejo pues con el enlace a la noticia del país y otros relacionados con el tema.

Juan José Ibáñez

Continúa….

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Las Dos Caras de la Ciencia

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Ya hemos comentado que la ciencia no tiene moral, por lo que necesita ser guiada, tanto por la sociedad como por sus practicantes en base a unos códigos ajenos a ella. Todos los días somos inundados por un aluvión de grandes descubrimientos que afirman que cambiarán el mundo y nuestras vidas ¡para gozo y disfrute de la humanidad entera!. Pero la cruda realidad refuta tales afirmaciones. La palabrería engañosa de la tecnociencia.

Vivimos en un mundo plagado de injusticias, guerras, desigualdades, hambre, desnutrición, epidemias, y a todas luces insustentable bajo esa apisonadora a la que llaman economía liberal. He recibido quejas  por ser crítico contra diversos tipos de indagaciones científicas, ya que redacto en algunos post mis profundas preocupaciones por su estado actual e inquietante devenir, incluso cuando nos aseguran que será esplendoroso. No entiendo,  por ejemplo, que el Transhumanismo les gustará a algunos, mientras que personalmente se me antoja una locura desquiciante. Interesan controversias como la de si el denominado Antropoceno debe considerarse como un nuevo periodo geológico (sensu lato) cundo en realidad es materia de definición y gustos, que no de hechos, como demostramos ya en otros diversos post. Y así podríamos seguir “ad nausean”.

Detesto los corporativismos y más aun de los que dicen ser valedores de la “verdad”, cuando vivimos malos tiempos para la lírica, estando la literatura científica y sus entresijos, atiborrada de plagios, denunciándose constantemente en nuestro ámbito del conocimiento, la mala praxis y la corrupción. En el curso impartido en esta bitácora acerca de las ‘Filosofía, Historia y Sociología de la Edafología’ llevamos a cabo un recorrido conceptual e histórico sobre que es la ciencia y el método científico, según las diversas escuelas de pensamiento. Y al hacerlo mostramos que ambos conceptos son lascivamente escurridizos. La última gran escuela que merece tal calificativo resulta ser el anarquismo epistemológico desarrollado por Paul Feyerabend. Esta autor alemán defendía que la sociedad intentaba reemplazar las antiguas religiones por otra nueva llamada ciencia, mientras que en la práctica sus profesionales se comportaban como clientes ebrios en un prostíbulo. Y como corolario, topamos de nuevo con la moral y con la ética. Empero si antaño podíamos desarrollar filosofías de la ciencia ajenas a otros aspectos de nuestra sociedad (centradas en la ciencia exclusivamente) y  ya no es así. Al convertir la sociedad en una aldea global, y ser la tecnología el motor de los cambios que en ella se producen nos encontramos con un sistema, bastante complejo, inestable e incontrolable, como lo son todos los “no lineales.  Y tal tipo de sistema nos trae de cabeza. Y entre unas razones y otras la democracia se muere, siento reemplazada por la retrodemocracia. Y por ello comenzamos un curso de filosofía de la tecnociencia.

Cuando emergió al mundo la globalización comandada por el neoliberalismo económico de los “Chicago Boys”, abundabas los ¿expertos? Que intentaban calmar las angustias ciudadanas señalando ante las crisis cíclicas que se producían: “No hay que preocuparse, el sistema financiero se autorregula” ¿¿??. Pues bien, si un conjunto de elementos y agentes no se autoregulan su interacción, también por definición, no es un sistema. Rebuznancia cargada de  aparente erudición para ocultar la verdad: pura ignorancia e incapacidad de predecir lo que se nos avecina. Como sistema complejo nuestra economía resulta ser muy inestable, sensible a las condiciones iniciales y a las del entorno. Cambios pequeños pueden impeler a que sus trayectorias diverjan brutalmente con el tiempo, siendo impredecibles. ¡Y así lo constatamos!. En la teoría del caos, vinculada con la de los sistemas complejos y la de los no lineales, se popularizo la frase “el aleteo de una mariposa en Pekín puede producir un tornado en Texas” (el consabido efecto mariposa). Hoy podríamos parafrasear su contenido y exclamar “la tos de un agente de bolsa en Pekín, puede generar un drama/desplome en la de Wall Street” y afectar a cientos de millones de personas. Nuestro sistema económico progresa, al parecer, hacia lo inesperado, lo sorprendente, etc. Es decir todo lo que no permite ser predicho por ningún modelo salvo la destrucción del mismo. A quien la gusten las sorpresas, buenas y malas, no tiene más que sentarse en un sillón y esperar.

Reiteremos, la ciencia y sus hallazgos no son ni buenos ni malos, todo depende del fin con que se utilicen. Y es aquí en donde nos topamos con el meollo de la tragedia humana que padecemos.

Los investigadores necesitamos financiación con vistas a seguir deshilachando esa casi indescifrable madeja a la que denominamos complejidad del mundo. La financiación no surge por generación espontánea, sino que la libran los gobiernos e industrias (en su mayor parte multinacionales) con sus respectivos intereses. Empero por mucho que manifiesten lo contrario, los gobiernos desean que sea la industria subvencione ¡casi todo!,  y como corolario convertirnos en esclavos de ellas. Son las grandes compañías, sus intereses, lobbies, publicidad maniquea, etc. las que dictan pues, en que se debe invertir científicamente y en que materias no. La esencia de una empresa estriba en vender productos, que no cuidar de los ciudadanos, y la prensa nos lo recuerda todos los días, lo mismo que la corrupción política, casi siempre en contubernio con las primeras.  Si un científico no se encuentra de acuerdo con lo que ve y escucha, será desterrado (no hay dinero para sus estúpidas ideas), a no ser que lo haga cuando ya sea famoso, lo que indicaría que, con anterioridad, también fue lacayo de este perverso entramado. Eso sí, soslayemos a los más mayores, que lograron realizar sus indagaciones en un mundillo científico sin tanto conchabeo, amoral y corrupto como el del presente.

Nuestro sociedad vive en un mundo de recursos finitos, en la mayoría de los casos no abundantes, por cuanto los que lo fueran antaño han sido dilapidados o degradados.  Y por tal camino hemos degradado la salud del planeta, pero como formamos parte de él (….), también la nuestra propia, en casi todos los aspectos. No existe nada parecido, con mayúsculas, es decir ¡nada importante!, como la denominada ciencia para la ciudadanía. Se trata de actividades que, en el mejor de los casos, ayudan a algunos, de vez en cuando.

La sobrepoblación se enfrenta a esa escasez de recursos, con las paupérrimas armas que nos ofrece un neoliberalismo económico carente de otra imaginación que no se limite a desear más millones, y más billones, ¡más, más!. Se me antoja tan nefasto este “sistema” como para dudar de las bondades de su pseudo-autorregulación. Pero además del crecimiento de la población, que pretende enfrentarse a los recursos finitos de que disponemos, este “sistema” se encuentra deplorablemente estructurado. En unas partes del mundo viven los privilegiados, actualmente asustados por el envejecimiento de sus poblaciones y todos los males endémicos que tal hecho acarrea. Por ejemplo, ancianos cuyos sistemas de pensiones se encuentran al borde de la quiebra, mientras los que debieran alimentarles, son presas del desempleo y desánimo. Mientras tanto, en otros infernos de la Tierra, las criaturas son aniquiladas, viven desnutridas, enfermas, etc., en lugar de rejuvenecer las plantillas de los ricos ancianitos. ¡Unos aquí sin remplazo, y otros allí sin esperanza!. Resumiendo, conforme el neoliberalismo aprieta de manos del Banco Mundial, el FMI, y otra turba de entidades filantrópico/caritativas, ya nadie duda que las desigualdades entre ricos y pobres aumentan hasta límites insoportables. Un sistema eficiente resulta ser todo lo contrario. ¿O no?. No se trata ya de caridad o solidaridad, sino que hablamos de requisitos indispensables para la autorregulación de cualquier sistema, no solo el económico.

Pongamos tan solo un par de ejemplo, como el de la Inteligencia Artificial o IA, y el de la robótica/microrobótica

Hace pocos años leí un informe en el que se cifraba la procedencia de las principales inversiones en materia de IA. Pues bien, el grueso de la financiación  era realizada para propósitos militares y videojuegos: “Juegos y Guerra en lugar de Juegos de Guerra”. Actualmente las inversiones en IA crecen a ritmos acelerados en estos y otros muchos campos, empero el panorama es igualmente inquietante. Y si hablamos de las aplicaciones de esta rama del conocimiento, personalmente se me ponen los pelos de punta, aunque también a  otros científicos.

Reiteramos que, como en otros dominios de la ciencia y la tecnología, la IA puede aportar grandes beneficios para la humanidad. Yo no lo dudo, lo afirmo. Ahora bien, todo depende de los fines para los que se utilicen. Y aquí entra el factor humano. En un mundo en donde la ética y la moral brillan por su ausencia, serán los más fuertes los que encarrilen su destino. Y ya sabemos: multinacionales, militares, guerras, vender y vender a toda costa, sin importar los objetivos….

Vayamos ahora con la robótica y microrobótica, sin olvidar su hibridación, es decir la inteligencia artificial robótica. Existe un gran debate sobre la pérdida de empleos, y como corolario el aumento la cantidad de gente que puede seguir aumentando las ya gruesas filas del paro laboral. Nadie duda excepto los vendemotos de fantasías ilusorias con intereses ocultos que, un desempleo creciente acrecentará los problemas de una sociedad envejecida a no ser que estos juguetes mecánicos tributen a los heraldos públicos, como los ciudadanos de carne y hueso. ¿Se los imaginan ustedes haciendo huelgas para conseguir una subida salarial?.  Pero en manos de los militares, admito mis prejuicios,  el tema puede devenir en tragedia. Efectivamente, el futuro podría traernos guerras entre robots en lugar de humanos. Algunos pensaran que hasta podrían ¿disfrutar?, viéndolos en la televisión como si de un partido de futbol se tratara. Eso sí, la mayoría de los telespectadores no tendrían trabajo, y meno aun permitirse alimentar a sus familias dignamente.  ¡Robótica!. Siempre puede encontrarse uno a los que tan solo pretenden llamar la atención, aunque exista la posibilidad de que termine siendo cierta ¿ incluso asesinos en serie?. Sin ser tan melodramáticos, si cabe alegar que se producen serios debates a la hora de contestar la siguiente pregunta: ¿Son los robots tan seguros?. Pero aún resta dar respuesta al siguiente interrogante:  ¿aunque lo serán, el dilema es para qué?. ¿Con que propósitos?. No les extrañe pues que científicos de todo el mundo consideren a: ¡La Inteligencia artificial y robótica, entre los Riesgos Globales de 2017. Como pueden observar, no soy un paranoico.

Centrémonos en la microrobótica. Llueven las noticias médicas, agronómicas, ecológicas, etc., etc., que proclaman el advenimiento de los microrobots y como estos cambiarán nuestras vidas.  La microrobótica  y la inteligencia artificial nos pueden traer todo tipo de maravillas/pesadillas. Por poner algún ejemplo, se defiende que los microrobots podrían ayudarnos a salvar muchas vidas tras los desastres naturales, o como nos cuenta el encabezado de esta noticia: “Abejas robot polinizarán los campos de cultivo de Monsanto – Ecoosfera. ¡Vaya por Dios!, Monsanto Vende la piel del oso antes de cazarlo, es decir “como siempre”. ¿No son ellos con sus pesticidas las que las están exterminando?. ¡vaya forma de abrirse un nicho de mercado!. Pero ahora les bosquejo la otra cara de la moneda.

Estos migro-ingenios se irán abaratando conforme incrementen sus producciones y aplicaciones. Me siento en mi casa a leer un libro, visionar un video o jugar con mi pareja a los naipes, hablar de política con algún amigo, o algo parecido. Llegará un momento en que sean muy asequibles para el gran público, ¡no lo duden!. Pero hay un problema, por no decir muchos. Podremos tener por cualquier lugar de la casa un microrobot foráneo disfrazado de mosca u otro tipo de insecto, espiándonos. Según sea la actividad y el enemigo que nos ha enviado ese caramelo envenenado, la privacidad de nuestras vidas se esfumaría por completo.  Un caso entre otros sería que viviéramos bajo una dictadura, algún contertulio blasfemara y de pronto apareciera la policía nazi, lo arrestan, encarcelan y ¿por qué no?, ¡lo fusilan!.  Y todo por ese maldito nano-espionaje. Es fácil dar rienda suelta a la imaginación y, de nuevo, se me ponen los pelos de punta. Si es lícito fantasear, pero no tanto como para intoxicar con los “pros” ocultando los gravísimos “contras”.

En resumidas cuentas, bien utilizadas estas tecnologías pueden ayudar a todos los ciudadanos. El problema, ¡el gran problema!, estriba en que nosotros no tenemos nada que decir, ya que los poderes fácticos tendrían su control. Ya sabemos los estragos que puede generar entre la población un marketing engañoso y fraudulento. De hecho ya lo padecemos con la privacidad que nos proporcionan internet (se barrunta una cibercrisis global, además de las ciberguerras: ¡Guau!) y las aplicaciones de los Smartphones. Veamos algunos ejemplos de las propias “apps”: (i)Las ‘app’ de salud ponen en riesgo millones de datos personales”; (ii)El 50% niños desde los 8 años se expone a ciberamenazas” y (iii)Siete de cada 10 aplicaciones para móviles comparten sus datos con otros proveedores”. Creo que ya es suficiente.

Abajo os dejo tres noticias relacionadas con el tema. Se trata de meros ejemplos sobre los que los lectores interesados deberían leer y reflexionar con vistas a extraer sus propias conclusiones. En ellas el grano se mezcla con la paja, mientras que el marketing mentiroso lo hace con las explicaciones honestas.

Y finalmente reiterar mi mensaje. Como científico soy una persona a favor del progreso, pero del de la humanidad entera, no de quienes juegan con nosotros y nuestros futuros. Ellos tan solo nos exigen el ¡silencio de los corderos! Necesitamos urgentemente una gobernanza mundial basada en la ética y la moral, que nos defienda de quien ostenta el poder, no de estos artilugios en si mismos. ¡Todo depende del uso que se les dé!. No nos engañemos, hay también muchos conciudadanos perversos.

Ante tal panorama, desalentador, por ser moderado, pensé en que tan solo cabía,  colaborar con una ONG. Ojeé la prensa y pensé: ¡mejor ya a ser que no!, tampoco me puedo fiar.  Ya, a la desesperada, barrunté ir buscándome mi retiro espiritual en un monasterio. ¡Pero que va….!. Ni por esas.  

Juan José Ibáñez

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La Dualidad Onda Partícula: Observación y Teoría en Ecología y Ciencias del Suelo

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Fuente: Juan José Ibáñez

Siempre me ha apasionado la extraña exotiquez de la mecánica cuántica. Ya de joven, en la universidad, estudia con dos amigos que se encontraban cursando la carrera de CC. Físicas y otros dos la de matemáticas. Nos reíamos mucho. Por ejemplo, le preguntábamos a uno de ellos (que terminó haciendo su tesis doctoral bajo la dirección de un Premio Nobel chino que trabajaba en Hamburgo, y luego se marchó al CERN). ¿Nos puedes repetir que es un electrón?, ¡no lo entendemos!. Y respondía algo así como “es un espacio de probabilidades”. Y bromando insistíamos ¿una partícula es un espacio de probabilidades?. Carcajadas. Muchas de las ideas que pueden extraerse de la mecánica cuántica son alucinantes, o como suele describirse en el ámbito de la ciencia “contra-intuitivas”.  Si a un científico de otra disciplina de inicios del siglo XX le hubieran augurado el potencial heurístico de esas “cosas locas” que defendían los fundadores de esta ciencia, se habrían burlado. Si a esos mismos incrédulos se les dijera que a inicios del Siglo XXI una de las grandes aportaciones, directa e indirectamente, al PIB de EE.UU., procedería de aquella locura, nos echarían de sus despachos o llamarían a un centro psiquiátrico.  ¡pero así es!. Y de hecho algunos de aquellos genios tenían que discutir con místicos orientales debido a que los filósofos occidentales se “les cruzaban los cables neuronales” al escuchar sus desideratas. De hecho a la hora de entender sus descubrimientos, ni ellos mismos se po0nían de acuerdo, por lo que al final se adoptó un consenso al que denominaron en su día “Interpretación de Copenhague”.

Hoy en día nadie duda de las enormes aportaciones de la mecánica cuántica al progreso de la ciencia, aunque su racionalidad nos sigue pareciendo bastante irracional. ¡Pero funciona!, y gran parte de sus predicciones han ido siendo corroboradas con pruebas empíricas o indirectamente. Siguen existiendo aspectos que van tan lejos como la película más esotérica de ciencia ficción que pueda imaginarse. ¿Por qué los mundos paralelos y los multiversos  siguen surgiendo como posibilidades plausibles en sus indagaciones teóricas?. Y no se trata de un  estudio concreto, sino que emergen como por arte de magia en las indagaciones de numerosos físicos teóricos,  una y otra vez, cuando abordan la Teoría del Todo y/o la de Supercuerdas?. Y podríamos seguir……. Pero centrémonos en uno de sus constructos modelo-teóricos más antiguos y conocidos, es decir en la Dualidad Onda-Partícula. Digamos que es de obligado cumplimiento que al hablar de este tema se haga también de la relación de indeterminación de Heisenberg o Principio de incertidumbre de Heisenberg. Abajo os ofrezco información sobre este tema, pero intentemos extraer la esencia epistemológica o gnoseológica, abstrayéndonos de si el objeto de estudio es de naturaleza cuántica o por el contrario, por así decirlo de la física clásica. Se que a muchos no les gustará tal libertad, pero tengo argumentos para permitirme tal modo de proceder.

La esencia de la “Dualidad Onda Partícula” no resulta ser tan extraña como parece. Conforme a este constructo modelo-teórico, un “objeto” puede comportarse como una onda (un continuo) o una partícula (objeto discreto) en función del tipo de observación que conlleva inherentemente teoría e instrumentación. Ya publiqué mi tesis sobre este tema (la dualidad onda-partícula y continuo-discreto) en edafología  en un capítulo de libro que llevaba por título The search for a new Paradigm in Pedology, y al que podéis acceder los que sepáis un poco de inglés. Básicamente, el tema ya se ha tratado en este blog. Pero sigamos de manera algo más ortodoxa: la Dualidad Onda-Partícula nos viene a decir que ciertas partículas elementales pueden exhibir comportamientos típicos de ondas en unos experimentos mientras aparecen como partículas compactas y localizadas en otros experimentos. Dado ese comportamiento dual, es típico de los objetos. En principio parecen conceptos antagónicos (El Discurso Científico, Conceptos Contrarios) como defendería Jean-Marc Lévy-Leblond. Sin embargo este descomunal intelectual ya aclara que proponer racionalmente que dos conceptos son genuinamente contrarios puede llevarle a uno al borde del precipicio. Y es que el tema soslayado de los conceptos es un pilar fundamental en la filosofía de la ciencia y el método científico, que asombrosamente ha recibido muy poca atención (ver relación de post previos sobre estos temas abajo).

En la mayoría de los casos, que califiquemos algo de la naturaleza como discreto o como continuo, depende de la teoría, observación, instrumentación y experimentación. Ese algo natural puede ser continuo y/o discreto en función de las últimas.  En el capítulo The search for a new Paradigm in Pedology defendí, ante una escuela muy poderosa de la ciencia del suelo, que considerar que los tipos de suelos (objeto) eran entes artificiales ya que este recurso natural varía en continúo, no deja de ser más que una aberración de mentes incultas y que desde luego carecen del más mínimo conocimiento de en qué consiste el método científico.   Lévy-Leblond estaría totalmente de acuerdo conmigo. En consecuencia, la antinomia continuo-discreto se diluye como un azucarillo en un café caliente ya que depende del corpus doctrinal defendido por distintas escuelas científicas rivales. El gran filósofo Ludwig Wittgenstein, en sus brillantes investigaciones filosóficas, al hablar  acerca del Juego del lenguaje, venía más o menos a decirnos que definir que es un juego le resultaba prácticamente imposible, ya que algo que palmariamente no lo era entraba en las definiciones, mientras que actividades que casi todos defenderían que son un juego no. ¡Los juegos de lenguaje.!. Pero encaminémonos  al ámbito de la ecología, donde vamos a toparnos con más de lo mismo, como también en numerosísimas disciplinas científicas. Existen realmente tipos de ecosistemas, ¿o los ecosistemas son un continuo sin fronteras reales?. Pues bien, como en el ámbito de la edafología los ecólogos no se ponen de acuerdo. Para una escuela los ecosistemas pueden y deben distinguirse en tipos o clases, mientras otra defiende que no. Estos últimos piensan que la edafosfera es un continuo. Los primeros utilizan, al margen del debate sobre las bondades de sus modelos teóricos, unas herramientas matemáticas concretas de las que puede obtenerse una buena descripción de estos entes, aptas para múltiples propósitos, ya sean de naturaleza básica o aplicada. Lo mismo  ocurre con los segundos. Finalmente otros expertos son más pragmáticos aplicando ambas aproximaciones simultáneamente, o según los objetivos que persiguen, en una indagación concreta. En geomorfología, por ejemplo, ocurriría lo mismo.

Y es que como se decía en la famosa serie televisiva Expediente X o Expedientes Secretos: “La realidad está ahí fuera”, y nuestra mente tan solo puede captar un idea distorsionada a partir de nuestros limitados aparatos sensoriales y los escasos conocimientos e instrumentaciones que hemos ido acumulando durante tres siglos. La realidad pura es algo que “ontológicamente” está fuera de nuestro alcance. Y es que nos enfrentamos a un problema cognitivo más que real, como ya expliqué en mi libroLos Números Mágicos” (The Magic Numbers). Desde que nacemos, nuestra mente se desarrolla entendiendo y clasificando las cosas y seres del mundo que nos rodean. Hablamos del concepto de cosificación o de reificación (esta descripción es un tanto esotérica, pero no he tenido tiempo de encontrar un texto más decente en la Web). Según la RAE cosificar podría definirse como: (1): Convertir algo abstracto en una cosa concreta; (2) Reducir a la condición de cosa a una persona (la que parece más popular actualmente). Como se defiende en uno de los fragmentos reproducidos abajo: “la dualidad onda partícula no se resuelve hasta que el observador lo decide”. Entendemos pues la preocupación de filósofo Ludwig Wittgenstein anteriormente aludida en sus investigaciones sobre el lenguaje (ver abajo material acerca de este asunto).  Como se defiende en la página Web el Juego del lenguaje,“ acerca de las elucubraciones de Wittgenstein: (…) Wittgenstein insiste en que no hay una esencia “juego”, como algo en común de lo que participasen los diversos juegos y con ayuda del cual los pudiésemos “definir”. Entre los diversos y variadísimos  “juegos”, sólo puede discernirse cierta similitud o “familiaridad” (…). Dicho de otro modo, no se puede discernir con rotundidad que es un juego de lo que no lo es.

Empero la ciencia nos informa hoy de que el lenguaje determina el pensamiento (incluso a nivel de idiomas o lenguas), y para hablar nos vemos obligados a “cosificar”. Por tanto, tendemos cognitivamente a dividir esa ambigua naturaleza de las cosas “continuo-discreto, en objetos, y como corolario pensar de modo discreto, que no continuo, con independencia de la naturaleza ontológica de las “cosas”.

A pesar de la opinión de muchos físicos teóricos, yo sostengo que  seguramente, como defiende Jean-Marc Lévy-Leblond (ver nuestro post: El Discurso Científico, Conceptos Contrarios), no podamos concluir si “algo es “realmente” “discreto o continuo” (abajo os dejo una relación de post previos que abundan sobre estos temas con numerosos ejemplos), ya que depende de nuestra mente, teorías e instrumentaciones. Como dice la mal denominada Ley de Campo Amor:   Nada es verdad o es mentira, todo depende del cristal con que se mira. Sustituyamos cristal por aparato cognitivo, lenguaje, teoría e instrumentación (…) y posiblemente tal ¿Ley?, sea acertada, al menos en este contexto.

Sobran pues los ataques entre escuelas rivales sobre la realidad de la antonimia continuo-discreto, muy abundantes en la bibliografía. Este tipo de controversias lo único que constata es nuestro analfabetismo por otros ámbitos del conocimiento humano, que solemos soslayar como científicos, y que, de hecho, nos ayudarían a erradicar las telarañas de nuestros confusos e ignorantes pensamientos.

Posiblemente ni en el mundo de la mecánica cuántica ni en cualquier otro, existan hondas puras o partículas puras. Siendo nuestras humanas limitaciones las que nos hacen divagar por laberintos sin salida¿Qué serian pues?: “otro ente” (ya no podemos utilizar cosa… por lo  de“cosificar”) que no sabemos/podemos imaginar y, como corolario menos aún, describir y comprender en toda su plenitud

Juan José Ibáñez

Os dejo abundante información sobre el tema…….

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Historia de la Tecnociencia: De la Ciencia a La Macrociencia Temprana

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Fuente: Colaje Imágenes Google.

Antes de comenzar, me gustaría que entendierais que los conceptos y definiciones que proponen diferentes autores sobre la tecnociencia y la denominada “gran ciencia o Big Science”, no dejan de ser más cajones que intentan capturar, sintetizar y categorizar la realidad en pocas palabras. Empero, como en casi todos los ámbitos del saber humano, las fronteras conceptuales de esta guisa resultan ser difusas y discutibles. Simplemente, algunos carpinteros elaboran mejores cajones que otros. En este post nos centraremos fundamentalmente en las primeras décadas de la macrociencia y como ésta se fraguó desde el campo de la ciencia con la intervención de los Estados, y poderes militares. En otra entradilla que seguirá a esta abordaremos el tránsito de la Big Science a la tecnociencia, si bien ya anticipamos aquí algunos rasgos de la última.  A la primera la denominaremos Big Science temprana y a la última Big Science tardía, sin ánimo alguno de generar escuela. Se trata pues de puro pragmatismo al objeto de facilitar la redacción y edición de los contenidos de este Curso Básico sobre Filosofía de la Tecnociencia

Casi todos los autores que estudian la transición de la ciencia a la macrociencia suelen coincidir en la existencia de un paso intermedio, al que denominamos macrociencia o “Big Science”. Sus diferencias estriban en incluir la primera en los orígenes de la segunda o bien, defender que existirían tres estadios más o menos, temporalmente secuenciados, es decir, de la ciencia a la macrociencia y de ésta finalmente a la tecnociencia. La macrociencia se originaría por la cantidad ingente de inversiones estatales, o principalmente estatales, hacia la consecución de objetivos que demandarían financiaciones imposibles de asumir por otros agentes económicos de la época. Estas no podían ser, dada su cuantía, sufragadas por el capital empresarial. Los eventos que citan los expertos suelen, en su inmensa mayoría, coincidir que tal salto se produjo en EE.UU., con el proyecto Manhatan, por el cual se lanzaron las primeras bombas atómicas sobre Japón durante la II guerra mundial. Dicho de otro modo, la puesta en escena de la macrociencia fue debida a intereses militares avalados por las políticas de Estado. Seguidamente, la lucha de poder por la hegemonía, entre el mundo capitalista y el comunista, en sus intentos por alcanzar la supremacía tecnológica y militar daría lugar a ese denominada guerra fría, en la que se fraguó una escalada armamentística que enfrentaba a ambos bloques geopolíticos, y así poniendo de paso a toda la humanidad y el planeta  que mora en riesgo de devastación y extinción total. No se me ocurre un esfuerzo técnico y económico más deplorable o desafortunado. Seguidamente, ambos bloques, enfrascados en una guerra mediática propagandística por demostrar que eran superiores a su rival, se volcaron también en onerosísimas investigaciones aeroespaciales con vistas a poner el primer hombre en la Luna, etc.  No se trataba pues de un tema económica y prioritariamente estratégico, sino de puras batallas para demostrar quién era  “the best one”. Obviamente, no puede negarse que, con el tiempo, tal investigación aeroespacial ha ofrecido importantes frutos a la sociedad civil. Empero tampoco se puede soslayar que esos programas no se encontraban destinados a tales propósitos.

Resulta palmario que este tipo de macrociencia, dio lugar a estructuras complejas orientadas a objetivos muy concretos en la cual la ciencia y los científicos se convertían en trabajadores del poder gubernamental y militar, cuyos intereses a menudo son distintos. Del mismo modo, con harta frecuencia, al tratarse de  investigaciones que por su naturaleza debían imperiosamente ser secretas, los resultados obtenidos tampoco, en primera instancia, eran mostrados al publico ¿gratuitamente? y menos aun diseminados con los cánones de la ciencia clásica, es decir, la publicación de los resultados obtenidos en revistas, libros y congresos especializados.  

Por lo tanto, los investigadores dejaron de ser “mentes maravillosas” y se transformaron en meros currantes/laborantes bajo las manos de personas y objetivos, a menudo nada nobles, subordinados a los deseos de políticos y militares. Con el tiempo, las empresas, asaltaron tales enormes capitales gubernamentales, se privatizaron subprogramas de los grandes proyectos macrocientíficos, entrando la industria privada a ingerir más y más porciones de la tarta que estaba sobre la mesa. Y así, terminaría por emerger lo que hoy denominamos tecnociencia. Sin embargo, también casi todos los autores consultados parecen coincidir que tal cambio surgió a principios de los años 80 del siglo XX en EE.UU

No os preguntáis aun: ¿Dónde fueron quedando paulatinamente tan nobles propósitos como el avance del conocimiento sin más o la búsqueda de esa  mal denominada  verdad científica? Pero sigamos…

Como habréis podido observar, a partir de las descripciones previas, y sobre las que abundaremos abajo (apelando a fragmentos, más o menos extensos de expertos en la materia), tan solo las dos superpotencias militares de la época podían permitirse tan brutales gastos a la hora de conseguir tales generosos objetivos, como sembrar de bombas atómicas todo el planeta y alardear de sus portentosas tecnologías “en la Luna”.  Más tarde entraron en Juego Japón (cuya investigación militar se encontraba secuestrada/vigilada/supervisada, tras la II Guerra Mundial, por EE.UU) y Europa. El viejo continente tuvo que esperar hasta fraguar, en un campo repleto de minas nacionalistas, un espacio y objetivo común al que hoy denominamos la Unión Europea (UE). Habían pasado varias décadas desde la II guerra mundial, las prioridades ya no eran examante las mismas, por lo que la presión de la industria militar menguó, en aras de otros objetivos estratégicos, como conseguir avances tecnológicos que no retrasaran a la UE, aún más, de las grandes superpotencias. Podemos hablar pues de dos tipos de la Big Science, uno  temprano y otro tardío. Abajo se ofrece una mayor información al respecto, si bien en otro post abordaremos esta “Big Science” a la que denominaremos tardía y que resulta más difícil de ubicar conceptualmente que la temprana.

Seguidamente, recogemos unos cuantos fragmentos de un artículo en el que figura como coautor Javier Echeverría, uno de los principales pensadores en habla española-castellana sobre la filosofía y sociología de la tecnociencia. Nos referimos concretamente a la publicación que lleva por título “.La teoría del actor-red y la tesis de la tecnociencia”. Incluimos también parte del material de Wikipedia.

Debemos hacer énfasis en que las aportaciones de Javier Echeverría y colaboradores son de lectura obligada para todos aquellos que estéis interesados por estos temas.

Juan José Ibáñez

Continuemos pues……

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Construyendo Ciudades Verdes: Beneficios y Problemas (valoración de un caso concreto: Madrid+Natural)

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Córdoba Ciudad adaptada al calor en Ambientes Mediterráneos desde hace siglos: Fuente: Anoche tuve un sueños ¿¿??

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Fachadas verdes: Córdoba Ciudad adaptada al calor en Ambientes Mediterráneos desde hace siglos. Fuente: ArtenCordoba

En este post os ofrecemos nuestras conclusiones finales sobre el proyecto del Ayuntamiento de Madrid para conseguir una ciudad más verde, saludable y sostenible  (Madrid+Natural), Abajo os mostramos las entregas realizadas. Repetimos que los contenidos de esta serie pretenden ser igualmente útiles para otras grandes ciudades del mundo en general, siempre y cuando los países no deban hacer frente a necesidades mucho más apremiantes, como en varios del tercer mundo. 

Relación de post previos

Ciudades Verdes y Jardines Urbanos: Carta Abierta a Manuela Carmena

Ciudades Verdes: Fachadas verdes y fachadas ajardinadas a gran escala (¿Suelos verticales?)

Ciudades Verdes: Los Huertos Urbanos y periurbanos

Ciudades Verdes, Ciudades Ecológicas: Urbanismo resiliente

 Ciudades Verdes: Tejados y Cubiertas verdes y/o sostenibles

Ciudades Verdes: Infraestructuras verdes y restauración de riberas

Ciudades Verdes: vegetación en las calles, superficies permeables y vegetación adaptada

Ciudades Verdes: Revegetación de Solares, Microclimas con Agua, Áreas Inundables, Drenaje sostenible y sombreado estacional

La respiración de suelos urbanos versus naturales y las huellas de la contaminación de las ciudades Industriales

Agricultura urbana y periurbana, suelos, cultivos, contaminación y riesgos para la salud

Suelos Urbanos: Estudio, Inventario y Cartografía

Construyendo Ciudades Verdes: Beneficios y Problemas (valoración de un caso concreto)

Los objetivos pueden sintetizarse con unos párrafos que hemos mostrado en todos los post anteriores sobre las deseables ciudades verdes. Los que leyeron algunos de ellos pueden omitir su lectura:

Manuela Carmena, la alcaldesa de la Ciudad de Madrid, junto a su equipo municipal ha presentado públicamente un ambicioso plan denominado Madrid+Natural, cuyo objetivo reside en que esta urbe llegue a convertirse, en la medida de lo posible, en una ciudad verde, proponiendo diversas iniciativas al respecto, como lo pudieran ser las fachadas ajardinadas, cubiertas sostenibles, urbanismo resiliente,azoteas frescas, infraestructuras verdes, vegetación en las calles, restauración de riberas, superficies permeables, huertos urbanos, vegetación adaptada, revegetación de solares, bosques urbanos, sombreados estacionales, microclimas con agua, áreas inundables, drenaje sostenible. Los contenidos de cada una de estas iniciativas pueden descargarse pinchando en sus respectivos enlaces o conjuntamente. Incluso se ha colgado de la Web del ayuntamiento una versión en inglés.

Se trata de una idea loable pero tras intentar llevar a cabo una serena reflexión, entiendo que no “no es oro todo lo que reluce”:  ¿resultan viables?, e incluso en el algunas de las propuestas concretas, ¿Cabe la posibilidad de que para nuestra sorpresa sean contraproducentes?. A menudo lo que sobre el papel parece una maravilla, en la práctica podría tornar en pesadilla,.  Y nos referimos a todo lo que leemos en la prensa y visionamos en televisión, al margen de este programa denominado Madrid+Natural.

 ¡¡Aleluya!! Finalizamos la serie, ya que he terminado atacado de los  nervios, y con la tez tan pálida como la de los habitantes del norte de Europa, en la que parecen haberse inspirado los autores del documento. Pero Madrid pertenece al bioma Mediterráneo, y los factores ambientales, económicos  y sociológicos se parecen tanto entre ambos espacios geográficos como los de un huevo a una gallina. Y este es el kit de la cuestión. Por mucho que la prensa muestre soluciones casi universales. En estas cuestiones siempre debe recurrirse a la frase depiensa globalmente y actúa localmente”. Lo que en unos sitios resulta ser posible, en otros no. Más aun, iniciativas que en determinados lares serían una bendición en otras devendrían en maldición.    

Los contenidos de (Madrid+Natural) parecen consistir en un ejercicio intelectual de salón, ajeno al espacio y el tiempo.  Numerosos criterios, y como corolario las iniciativas propuestas, pueden ser aptos para la Europa templada o fría, es decir de Bélgica a Escandinavia. En ocasiones he llegado a preguntarme a mí mismo si existiría otro Madrid  ubicado varios miles de kilómetros al norte del que yo vivo, es decir en España. Pero no, no es así. Y lamento ser tan crítico ya que soy un admirador de Manuela Carmena y votante del movimiento político que la alzó hasta la alcaldía de la Capital, al margen de mi participación desde la primera gran manifestación del movimiento 15-M. Sin embargo, lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible.  Y también los lectores asiduos sabéis sobradamente que “no me caso con nadie”. En cualquier caso todo este asunto, y más concretamente el contenido de la propuesta de (Madrid+Natural) me ha causado una profunda decepción. Vayamos pues a esbozar unas conclusiones.

 Madrid+Natural, tiene la pretensión de lograr una ciudad más sustentable, saludable y sostenible, poniendo como punto de mira su “adaptación” al presunto calentamiento climático que se avecina. Y ya en este punto comienzo a discrepar en vista del estado actual de la ciudad, aún más agravado por la crisis económica, respecto a décadas precedentes. Si “los árboles no dejen ver el bosque”, en el caso de los autores tal “adaptación” les ha cegado por completo. Todos debemos tener muy presente que la mayor parte de las medidas encaminadas a lograr habitar en ciudades más sustentables que las actuales,  suelen ser también positivas contra el calentamiento climático, de producirse. Por lo tanto y ante todo, hubiera sido recomendable analizar los acuciantes problemas actuales de la ciudad e intentar corregirlos en la medida de lo posible teniendo en cuenta las veleidades del clima, pero no al revés, como han hecho los autores. Debe tratarse de personas jóvenes, muy concienciadas en esta materia, pero con escasa formación en ecología, la problemática de la ciudad, sociología de sus habitantes y tribus urbanas, posibilidades económicas de una alcaldía endeudada desde hace muchos años, etc.  De otra forma no pueden explicarse muchos de los contenidos incluidos en  Madrid+Natural. Estos son breves para cada una de las iniciativas que proponen, todos ellos bastante conocidos, si se lee la prensa científica “extranjera”. No es casual que un buen número de ellos han sido concebidos por expertos del oeste de y norte de Europa, es decir con abundantes precipitaciones, ambientes frescos o fríos, ciudadanos que en su mayoría disfrutan de un estado de bienestar envidiable y un grado de civismo y urbanidad aún más encomiable. Eso sí, bastante aburridos y en muchos casos un tanto xenófobos (cuanto más hacia el norte peor). Cada pueblo tiene sus virtudes y sus defectos, nada que reprochar. Ahora bien, que una perspectiva de allí recaiga en las mentes de los de aquí, es decir latinos, poco puede aportar. 

Así por ejemplo, el énfasis del documento en llevar a cabo tareas irrealizables, ya sea por sus costos, ya porque en ambientes mediterráneos no tienen sentido, ya porque socialmente no estamos preparados, y un largo etc., tan solo constata que los autores han llevado a cabo una revisión bibliográfica, espetando a la postre lo que les ha parecido más bonito.  Tal hecho implica que algunas ideas si puedan ponerse en práctica en el sur de Europa, pero muchas más no.

El énfasis en paliar los “escenarios futuros” de eventos extremos, con especial énfasis en las inundaciones, pone en evidencia el origen de las iniciativas (que los autores del texto de Madrid+Natural hacen suyas) que no se manejan adecuadamente todos los elementos de la ecuación. Evidentemente tales inundaciones pueden aumentar también en el mediterráneo, nadie lo duda, si los vaticinios actuales sobre el cambio climático se producen. Empero los mayores riesgos del calentamiento en el sur de Europa estribarían en aumentos de las temperaturas (incluidas olas de calor) y sequías prolongadas. Resulta curioso observar el tipo de cultura del agua que se desparrama por casi todo el texto de Madrid+Natural. Con ello no deseo decir que algunas de ellas sean disparatadas (otras sí), sino que, ante la escasez de recursos hídricos, devienen en inviables. Del mismo modo, se habla de restaurar los sistemas de ribera del Rio que cruza Madrid, lo cual es totalmente inviable y disparatado. Da la impresión de que los redactores no han paseado, ni percatado de los alrededores de tal entorno, ya que no se pueden proponer ideas irrealizables. Por ejemplo, si lográramos aumentar el verdor de las ciudades se demandaría mucha agua. Efectivamente las sofocantes temperaturas veraniegas de Madrid (que a menudo superan los 40ºC en el centro de la urbe) disminuirían unos pocos grados. Empero el calor húmedo resulta más agobiante que el seco, por lo cual muchos ciudadanos sentirían más agobio, que no menos. Se trata de lo que se denomina sensación térmica. Más aun bajo un calor húmedo, con nichos en fachadas verdes, cerca de las cálidas salidas de humos de los comercios y aires acondicionados de los hogares, generan la aparición de microclimas aptos para ser ocupados por insectos, que a la postre podrían actuar como vectores de enfermedades tropicales y subtropicales. De conseguirse mucho verdor estival, “a lo peor”, causamos alguna que otra epidemia que nos coja desprevenidos. Y así podríamos explayarnos redactando diversos ejemplos, varios de los cuales han sido explicados en los post precedentes. 

Vayamos ahora con  los carriles de bicicletas la contaminación del aire etc.…..

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La democracia atómica y sus radioactivas consecuencias: La verdad sobre el accidente nuclear de Palomares (Almería España)

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60 años después, los militares que limpiaron Palomares, víctimas del cáncer. Fuente: The New York Times””,

 Más de un año después de escribir el post que llevaba por título: El día que cuatro bombas atómicas cayeron en los suelos y aguas del sureste español (El Amigo Americano), redactamos un nuevo para exponer como el “The New York Times”,  desveló una verdad muy incómoda y yo diría que hasta dramática, escandalosa y cruel. Dicen que “al final la verdad siempre reluce”, ojalá fuera así, aunque lo dudo. Como nos informa esta noticia del mentado rotativo norteamericano en su extenso artículo :Las consecuencias ocultas de un accidente nuclear en España causado por Estados Unidos”, recojo al final de este post el más breve artículo aparecido en el diario español Público, en el que por ejemplo se puede leer:

El de Palomares fue uno de los accidentes nucleares más importantes de la historia y, según cuenta elThe New York Times, Estados Unidos quiso limpiarlo “rápido y en silencio”, ofreciendo a los encargados ninguna protección salvo trajes de algodón, máscaras y guantes.

Sin embargo, conviene que leáis detenidamente también el informe del  ”The New York Times”, por cuanto al margen de la cantidad de detalles que ofrece, narra en español como, entre los numerosos norteamericanos que se vieron obligados a trabajar en la recogida de los residuos muchos de ellos terminaron siendo afectados por el cáncer, posiblemente entre otras enfermedades. ¡No podía ser de otra forma, y en especial por las medidas de protección que se les ofreció. Todo ello nos revela una vez más lo que ya temíamos, además de dejar constancia de la fiabilidad que ofrecen las versiones oficiales de todos los Estados de este maltratado planeta. Llama agónicamente la atención el testimonio de algunos de los afectados, ya que debían o deben pagar sus tratamientos, como resultado de que su gobierno no lo reconoce el accidente…… no puede sufragarlos. ¡Sin comentarios!.

Ya comentamos que la ausencia de afectados por el efecto de la radicación, era inexplicable, es decir un verdadero misterio. Pero al margen de este asunto, muchos de los detalles ofrecidos por el Gobierno de la dictadura española que sufríamos en aquellos momentos daban lugar a una enorme cantidad de sospechas.

Y no voy a comentar nada más ya que tanto  el The New York Times, como Público, dejan el tema muy clarito, como el agua “cristalinamente radioactiva”. Vivimos en un Mundo, en el que bajo el paraguas de democracias, amordazadas por otros intereses mucho más procelosos, las personas tan solo somos títeres, consumidores, votantes, etc., pero no ciudadanos libres. La democracia se consolida sobre la libertad y la veracidad de la información que recibe el pueblo antes de elegir a sus representantes. ¿Queda algo de eso?.

Os dejo con la Nora de prensa de como Público, aunque la de The New York Times”, es aun mucho más dura y cruel y os animo a que conozcáis toda la verdad.

Juan José Ibáñez

El reportaje del diario “The New York Timesrevela que decenas de miembros de las fuerzas armadas estadounidenses encargados de retirar los restos del accidente nuclear en la costa almeriense sufren graves consecuencias por la radiación.

Continúa……..

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Drones y los apps de tecnologías móviles: de herramientas de conservación de la naturaleza a riesgo contra la naturaleza y vida salvaje

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Drones y caos: Fuente: Dronelife

Parece ser que los seres humanos no tenemos remedio. Todo lo que creamos y las empresas venden, casi sin control para enriquecerse, terminan siendo un problema y a menudo acarrean graves consecuencias.  Este es el caso, por ejemplo, de los Dron o drones, que pudiendo ser una herramienta muy útil con vistas al inventario y monitorización del medio ambiente, se han convertido en una seria amenaza para el mismo, así como en lo concerniente a la seguridad de la aviación civil. Ya sabemos del uso militar de los drones, que causan tantas víctimas a los enemigos como a los inocentes, de lo que da buena cuenta la prensa general. Del mismo modo, poco antes de escribir este post, un vuelo aéreo que debía aterrizar en un aeropuerto del País Vasco tuvo graves dificultades por uno de estos avioncitos que indebidamente campaba a sus anchas en el espacio del mismo, lo cual se encuentra totalmente prohibido. ¿Quién era el tonto de baba que lo guiaba desde tierra? En la propia TVE se ha advertido varias veces que no se trata de juguetes que un ciudadano cualquiera pueda adquirir para divertirse, como si de uno de aquellos aviones teledirigidos de antaño se tratara. De hecho, ya se dispone de legislaciones por las cuales su uso se encuentra fuertemente restringido, debido a estas razones. Sin embargo, existen diversas vías por las cuales ciudadanos pueden adquirirlos saltándose los controles administrativos. Cuando uno teclea el palabro en un buscador de Internet, encontrará cientos de empresas que los comercializan, por lo que me temo que su compra por internet y envío por correo mensajero logre pasar inadvertido los aludidos controles aduaneros y legales.  Mentemos también que de seguir así, su uso en acciones terroristas será cuestión de tiempo. O se controla esta industria, o desde ciudadanos timoratos a grupos terroristas terminarán por convertir esta tecnología en una pesadilla si las autoridades no adoptan medidas draconianas tanto contra  los vendedores como a los compradores. Empero en la prensa general y científica se proponen una plétora de aplicaciones “beneficiosas” que realizarán en el futuro. De seguir así, o se aplica la legislación, o pronto se hablará de un nuevo tipo de contaminación aérea, como ya ocurre con la chatarra espacial fuera (o en las capas altas) de la atmósfera terrestre.

 Son varias las noticias acerca de sus usos prometidos por los científicos y conservacionistas, e incluso agrónomos en los que señala el gran potencial de estos artefactos con vistas al inventario y monitorización ambiental y agropecuaria.  Me parece una idea acertada, no lo duden. Pero la alarma ya ha saltado, como veréis en una de las noticias que os ofrecemos hoy, en la que los australianos se han visto obligados a insistir en  recomendaciones con vistas a que no perturben la vida salvaje. Pero la cosa no queda aquí.

En la segunda noticia que os ofrecemos hoy, procedente de una Reserva Natural de Sudáfrica, nos informa de que los gestores del parque se encuentran aterrorizados por el uso de las aplicaciones para móviles entre los turistas que viajan a tan bello lugar “Wildlife phone apps cause chaos in S.Africa’s Kruger Park“, ya que el comportamiento de los ciudadanos ¿amantes de la naturaleza? Han cambiado sus hábitos comenzando a romper las normas de la reserva, para obtener imágenes y películas que mostrar a sus amistades, como si al volver de un placentero y cómodo viaje guiado, pareciera que han llevado a cabo un  genuino viaje de aventuras al estilo de Indiana Jones. De hecho, se piensan tomar medidas para la restricción de estas aplicaciones móviles, por cuanto en lugar de turistas nos asemejamos más a tribus urbanas que aterrorizan a sus vecinos “salvajes”. Son muchas las personas que se lamentan de no poder disfrutar de ciertos espacios naturales protegidos. Al parecer, no acabamos de entender que se trata de eso: “espacios naturales protegidos…….”, y por algo será. La falta de educación y civismo alcanza a aquellos privilegiados que pueden disfrutar de paisajes hermosos y repletos de una bulliciosa vida salvaje en otros continentes, lo que dice muy poco de sus hábitos y cultura personales. No nos extrañemos que en pocos años nos cacheen al intentar acceder a una reserva natural, nos quiten temporalmente los móviles y todo tipo de instrumentos tecnológicos. De hecho, con una máquina de fotografía o video convencionales, resulta más que suficiente e igualmente gratificante. Parecemos vándalos que no seres humanos civilizados. Luego no nos lamentemos, ya que somos nosotros los que nos ganamos a pulso que se propicien medidas muy drásticas ante este tipo de ¿turismo ecológico-vandálico?. Abajo os muestro también tales noticias.

Juan José Ibáñez

Continúa…….

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Cambio Climático: ¿Una Guerra Ecológica o Económica?

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Yo nunca he dudado de que se el ser humano se encuentra modificando el clima. Ahora bien, existen muchos motivos para cuestionar las predicciones de los modelos de cambio climático, como hemos reiterado en diversas ocasiones. Redacto este post el día después de que ese personaje llamado Donald Trump ha escandalizado al mundo por su negativa a firmar los acuerdos de cambio climático a los que se adhería la administración Obama.  Y así hoy podéis leer, en todos los idiomas, noticias como estas:

Trump retira a EE UU del Acuerdo de París contra el cambio climático

Donald Trump da la espalda al cambio climático y el Acuerdo de París

8 frases de Donald Trump sobre el cambio climático y el Acuerdo de …

Donald Trump anuncia que Estados Unidos abandonará el Acuerdo …

Y en este sentido puede entenderse lo bien que se llevan los dirigentes de USA y Rusia, que disponen de ingentes reservas de combustibles fósiles.  Y aparte de vender armas, ¿no hablaría también el dirigente norteamericano de este tema con su homónimo de Arabia Saudí?,  país que como sabéis todos no atesora recursos energéticos fósiles ¿?. ¿Debemos alarmarnos? Francamente yo no. Me explico, personalmente estoy preocupado desde hace mucho tiempo, empero los acuerdos de esta naturaleza (léase cambio climático) se firman para no cumplirse. ¿Acaso los países de la ONU siguen a rajatabla “La declaración Universal de derechos Humanos?.  

No se engañen, la gobernanza mundial no se encuentra preocupada ni por el bienestar de los ciudadanos ni por cuestiones medioambientales. Y como “no hay más ciego que el que no quiere ver”, solo piensan en los negocios y finanzas (la dictadura financiara que sufrimos), para beneficio de unos pocos y el martirio de los demás.  Y aquí surge la contienda. Unos países disponen de grandes reservas de combustibles fósiles y otros no, como es son los casos de la Unión Europea, o Japón, y el menos comentado de la India, y China, es decir los emergentes dragones asiáticos que amenazan el tradicional “imperio” occidental. En consecuencia, aquí nos encontramos con el meollo de la cuestión: cuestión de energía y poder, que no de cambio climático. Y Donald, que ya sabemos cómo piensa ¿?, razonará así: “si se aumenta la temperatura enciendan ustedes los aparatos de aire acondicionado, “made in USA”. Es decir la pasta ante todo, por lo que él ve una oportunidad derestablecer el orden mundial que le interesa”.  Obviamente Rusia le respaldará a ciegas y más aun cuando sus frías tundras y taigas, pudieran convertirse en los futuros graneros mundiales, si el clima se calienta como predicen los modelos, aunque, ya sabéis mi opinión.

Sobre el cambio climático se ha ido edificando en las dos últimas décadas una parte muy importante de la economía y desarrollo tecnológico, al menos en muchos países, especialmente los dependientes de la importación de los combustibles fósiles. ¡Que se fastidien! espetarán al unísono Trump y Putin. Recordemos por ejemplo, y solo es uno entre ellos, la ingente cantidad de billones de euros o dólares que basculan entorno a las denominadas energías renovables.

Como anécdota os comentaré que UBER es una multinacional que pretende destruir el tradicional modelo del transporte de viajeros por taxi, del cual dependen tan solo en España miles de familias. Los profesionales de este y otros países, varios de ellos latinoamericanos, se encuentran ya soliviantados, habiendo comenzado movilizaciones y huelgas contra este nuevo modelo de negocio (conflicto entre Uber y los taxistas). Ante tal panorama, visioné el otro día en TVE. Pues bien, en su defensa, los sicarios de UBER en España argumentaron  apostar por los coches eléctricos, y que así paliarían el cambio climático. Y luego apostillaban, tan solo el 20% del dinero generado va fuera de España. ¿Y porque se tiene que perder pasta en negocios como este?. Pero es aquí en donde los cálculos pueden fallarle a Trump. Uber es una multinacional estadounidense.

La economía USA perdería pingues beneficios y puestos de trabajos si deja de deambular por el mundo de las energías alternativas y el gran negocio del cambio climático. USA perdería ingentes ganancias si se mantiene al margen de diversos tipos de producciones industriales en la que actualmente anda tan implicada, como muchos Estados. Pero ni las petroleras ven claro el movimiento ajedrecista de Trump. Aún no sabemos si tiene algún sentido estratégico o simplemente es otra “ocurrencia” de …..

Dicen que la “política hace extraños compañeros de cama”. Hubiera sido difícil imaginar (y aun me cuesta) que en el futuro Europa se conchabara con China y Rusia con El Tio Sam. ¡Vivir para ver!. Personalmente trabajar como un chino no es el porvenir que deseo para nadie.

El “tiempo dictara” sentencia, que no el clima

Os dejo con la patética noticia que nos deja el Noticiero de la USDA “pos Obama” y otra que da cuenta de la mentada resistencia de otros países, como la UE y China, a seguir el sendero por el que nos invita a transitar cua, cua, cua. ¡Jesús iba todo mal y aterrizó Donald como un gran meteorito!. Leer por favor la nota de prensa que ha dejado la administración Trump en la USDA y veréis…….

Juan José Ibáñez

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Principios Universales de los microbiomas animales y rizosferas vegetales: Salud, Alimentación y Sistema Inmune

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Superficie rizosférica (imagen superior) y superficie intestinal (imagen inferior). Fuente Google imágenes

 Salud, alimentación y sistema inmune se encuentran relacionados, tanto en los animales como en los vegetales. Y aunque ustedes no se lo terminen de creer, existen demasiadas semejanzas como para pasarlas por alto. Parte de las defensas contra los microorganismos patógenos se encuentran en el seno de los organismos pluricelulares, mientras que la otra en su exterior. ¡Mejor dos barreras defensivas que una! ¿verdad?. Tal aserto lo dicta hasta la estrategia militar.

 Empero mientras en las plantas todo apunta a que su microbioma se encuentra mayoritariamente en la barrera exterior, es decir en contacto con su entorno, al que denominamos rizosferas (comunidad de seres vivos que rodean a las raíces), en los animales superiores aumenta considerablemente en el interior (principalmente en el  sistema bucal-digestivo y defensas de otras cavidades que nos conectan con el universo externo).

 Lo mismo ocurre con la alimentación y la absorción de los nutrientes que con nuestro sistema inmune. En las plantas se demanda una superficie exploratoria del suelo enorme con vistas a buscar los nutrientes y oligoelementos esenciales, por lo que las raíces exploran enormes extensiones del medio poroso heterogéneo en donde habitan, es decir el suelo. Por el contrario, en los animales supriores, como los seres humanos, ingerimos el alimento hacia nuestro aparato digestivo, es decir, extraemos los “nutrimentos” en el interior. Debido a que nuestros cuerpos no son elásticos, incrementar  la superficie de contacto demanda empaquetar mejor las superficies, por lo que tanto nuestros intestinos, aunque también cerebros, etc., se pliegan para mantener tal espacio en el menor volumen posible. Y así nuestros intestinos se encuentran repletos de rugosidades para aumentar su  superficie efectiva, como las plantas.

 De cualquier modo, en ambos casos, son los microrganismos que albergamos ya sea fuera (rizosferas) como en el seno de los cuerpos (microbiomas intestinales), resultan ser  los ingenieros imprescindibles para llevar a cabo toda la tarea, ya hablemos de vegetales o animales. Si tal ecosistema funciona mal, tanto unos como otros enfermarán, de uno u otro modo. Sin tales pequeños bichitos, los seres superiores moriríamos.   Por lo tanto, podemos considerarnos como Individuos y Ecosistemas o Individuos-Ecosistemas, aunque desde otros puntos de vista también convenga a veces conceptualizar a los ecosistemas como organismos individuales. Pues bien, como “individuos-ecosistemas”, si las otras especies del ecosistema se ven perturbadas, se suele perjudicar al conjunto. En consecuencia, no os extrañe la noticia que os mostramos hoy abajo y que no deja de ser más que un botón de muestra, ya que como se ha demostrado, ¡somos lo que comemos!: Los microbios de tu estómago afectan a tu salud mental. El problema estriba en que la sociedad industrial produce e menudo alimentos de mala calidad, y con harta frecuencia contaminados, lo cual daña el microbioma intestinal. Empero lo mismo ocurre a las plantas, por el exceso de fertilización, plaguicidas, pesticidas, la impenitente manía de los biotecnólogos de tocarles los genes, etc. Como ya os comente en otra ocasión sobre el debate de los transgénicos, han sido ya dos los expertos/as que, sin pronunciarse a favor ni en contra de estos productos me comentaron personalmente  que podían atestiguar que las rizosferas de las especies vegetales modificadas genéticamente cambiaban radicalmente la composición de las especies que conforman sus microbiomas rizosféricos respecto a las no transgénicas de las que partieron. ¡Mal asunto!. No sabemos mucho del metabolismo humano. Ahora bien, día a día aumentan los es estudios y evidencias acerca de que muchas enfermedades humanas se encuentran asociadas, a modificaciones de los microbios de los intestinos (o a la pérdida de la capacidad de absorción de las paredes de nuestros aparatos digestivos). Y en este punto considero que es una gran noticia que comencemos a reconocer que nuestra salud depende no solo de nuestro mortal cuerpo humano, sino también, de los ¡socios ecosistémicos! que colaboran en su salubridad. Lo mismo ocurre a las plantas cuando no se las nutre adecuadamente, como demuestra esa disciplina a la que denominamos nutrición vegetal. Personalmente considero que existen al menos algunos principios universales en lo que respecta a la salud y nutrición de plantas y animales que debían ser identificados, estudiados y catalogados.

 Hoy nos venden hermosos y enormes frutos (por ejemplo) con tamaños descomunales respecto a los que utilizábamos para alimentarnos décadas atrás. No dejemos que nos estafen: “las apariencias engañan”. Ni saben igual, ni contienen los mismos nutrientes y oligoelementos, e incluso pueden estar contaminados con hormonas y otras “delicatesen”, para que nos “entren por los ojos” y los adquiramos. De aquí de nuevo que abundemos en nuestro blog  a cerca de las bondades de los alimentos “genuinamente ecológicos”.  Pero vayamos al otro lado del espectro.

 Sabemos que la obesidad comienza a ser un gran peligro para la humanidad,  que en parte oscila entre el sobrepeso y la desnutrición famélica. Sin embargo se ha demostrado que las dietas hipocalóricas hacen menos daño que el exceso de calorías. Son muchos los ciudadanos que prueban dietas de adelgazamiento tremendamente dráconianas, pasando de unas a otras, rápidamente, si no funcionan como esperan. Pero si una es rica en hidratos, otra en grasas y otra en verduras, lo que puede ocurrir es que el microbioma intestinal  ”se vuelva loco”, es decir se resienta o dañe seriamente, aspecto sobre el que no he visto demasiados estudios. Una cuestión es entender que adelgazar muy rápidamente no suele ser positivo y otra bien distinta comprender como los cambios bruscos de dieta pueden afectar al susodicho microbioma y como corolario a nuestro organismo. Más aún, se nos venden ciertas prácticas quirúrgicas gastrointestinales al objeto de reducir la absorción de nutrientes, como la denominada  cirugía de acortamiento intestinal, entre otras, que ineludiblemente son desaconsejables, a no ser que la obesidad sea producida por otra enfermedad aun peor. Se trataría de una práctica equivalente a la de cortar parte de las raíces (y sus rizosferas) al objeto de que vegetal “engorde menos”. Sin embargo ni las rizosferas ni nuestros biomas son homogéneos a lo largo de toda su extensión superficial, estando repletos de micro-hábitats con sus respectivos micro-ecosistemas asociados, especializados en realizar diferentes funciones que aun conocemos mal o desconocemos por completo. Actuar sin entender los efectos resultantes de nuestras acciones resulta ser una actividad muy peligrosa.

 Terminaremos señalando que con nuestros sistemas inmunes ocurre lo mismo, siendo estos microbiomas y rizosferas parte de los mismos. ¿Hasta qué punto la mentada “perturbación transgénica” de las plantas las hace más susceptibles o vulnerables a ciertas enfermedades que con anterioridad apenas les afectaban?. ¿Hasta qué punto las afectan en la eficiencia de la asimilación de nutrientes?.

Se trata de temas no excesivamente abordados por la ciencia contemporánea, pero que, en mi opinión, necesita que se les preste una mayor atención. Os muestro abajo ciertos post relacionados con el tema, la noticia aludida y el párrafo de una tesis doctoral que nos hace ver la importancia de la superficie de nuestros apartados digestivos a la hora de absorber nutrientes, que no deja de ser exactamente el mismo que la ampliación de la superficie que pueden explorar las plantas asociándose con esa parte de la rizosfera a la que denominamos micorrizas.

Lo dicho, existen principios posiblemente universales que nos ayudarían a comprender mejor o a modificar el marco conceptual del que partimos hoy en día.

Juan José Ibáñez

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Feliz Noche Buena y Navidades (aunque no tanto) en un mundo en el que la libertad de expresión es tachada de populismo

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Populismos. Fuente: Colaje de imágenes Google

Desde hace trece años, os deseamos desde nuestra bitácora feliz navidades y próspero año nuevo. Y de nuevo lo hacemos en esta ocasión, tapándonos las narices. Sin embargo, personalmente me encuentro cansado de tales parabienes en un mundo en el cual las desigualdades sociales se han globalizado bajo esa política nauseabundamente opresora que los poderes quieren imponer a toda costa, tachando de populista a todos aquellos que desean una mayor justicia y equidad al resto de los ciudadanos del mundo, con independencia de credos, procedencias, razas y colores. Hablamos de la dictadura financiera. Deberían sentir un rubor vergonzante todos aquellos que tachan de radicales y populistas a quien no piensan como ellos. Pero, qué es el populismo?. Un palabro alevosamente inventado precisamente por aquellos que más poder ostentan, con vistas a denostar a los que no piensan como ellos. Pretenden imponernos, a toda costa, una manera de ver el mundo como “la única y verdadera”, en un ataque frontal a la libertad de expresión y pensamiento crítico. Dicho de otro modo, los opresores, es decir una exigua minoría (los ricos que medran en los mercados financieros) que viven en la opulencia a costa de empobrecer a la mayoría de los ciudadanos del Planeta (léase los que sufren la precariedad o la pobreza), dicen estar en posesión de la verdad. Tal tipo de pensamiento único no deja de ser más que puro fascismo. Hablamos de pura lógica ante su maloliente retórica. Si la democracia es el gobierno del pueblo, tal puñado de indeseables atentan contra ella, que no la defienden.  Pero, ¿qué es el populismo?.  

Conforme a Wikipedia el Populismo es:

El concepto de populismo deriva de pueblo y literalmente denomina a la estrategia de las corrientes políticas que buscan el apoyo de las clases populares.[1] Se trata de un concepto difícil de definir con exactitud, con el que se designan realidades diferentes.[2] El uso del calificativo «populista» se hace habitualmente en contextos políticos y de manera peyorativa, sin que del término se desprenda por sí mismo una evidente identificación ideológica, sino estratégica —dentro del espectro izquierda-derecha—.[3] También se ha aplicado en contextos religiosos para calificar a la teología de la liberación[4] y a la teología del pueblo,[5][6] así como para referirse a la acción política de los grupos económicos concentrados, con la expresión “populismo del capital”.[7]

Populistas a la derecha, populistas a la izquierda. Quien dice «populismo» se adentra en un terreno difícil… En todo caso, el concepto de populismo es peyorativo…. Hablamos entonces de demagogia, y la demagogia tiene un gran repertorio de métodos (Ralf Dahrendorf)”. (..)

Siento nauseas cuando los defensores de la dictadura financiera se denominan demócratas, acusando a los demás de populistas, como si de antidemócratas se tratara, cuando la realizad denuncia que invierten los términos. Y así juntan en el mismo saco a xenófobos defensores de la superioridad aria, izquierdistas, ciudadanos decepcionados por el estado del mundo en que vivimos, y lo que se les ponga por delante. Ellos son lo que son: dictadores que atemorizan a la ciudadanía mediante un discurso que se agrieta desde sus raíces. Porque lo único que importa a estos falsos demócratas es el dinero y especialmente como hacerse con el que aún les es ajeno.

Esta noche ellos disfrutarán de sus éxitos y comilonas, mientras siguen arrasando el ya precario bienestar del pueblo, gran parte del cual sufre su codicia, malviviendo atemorizado ante sus amenazas disfrazadas de “buenas intenciones”. “Poderoso caballero es don dinero”. Empero este año, deberían estar más que preocupados, muy preocupados. Da igual que el levantamiento popular sea falazmente  conducido por la derecha xenófoba, la izquierda caduca, o los nuevos movimientos transversales. Desde USA, Reino Unido y otros muchos países se les está advirtiendo que ¡basta ya!. Lo que no puede ser, mentando a este par de países, es que aquellos que levantaron sus imperios sufran ahora las consecuencias de la dictadura financiera y se les insulte. Ellos no crean trabajo y bienestar, sino que hurtan ambos a los ciudadanos con independencia de su ideología. ¿Por qué no llaman populista al Papa Francisco?, por ejemplo. No se atreven, callan como ratas. Ya hablaremos de ello en nuestro post de fin de año.

Y lo dicho feliz navidad y/o paciencia surgida de la esperanza. Esperemos que más pronto que tarde la insustentabilidad de esta deplorable gobernanza del capital mal entendido, sea palmaria y caiga por su propio peso.   

Juan José Ibáñez    

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