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Superorganismos y Sociobiología: Una Perspectiva Tenebrosamente Inquietante

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Superorganismo y el cebero global. Fuente Jeff Sayre.com

Vamos a iniciar sobre una serie de post sobre el universo de unos insectos sociales que viven bajo el suelo, incluyendo sus repercusiones sobre el medio edáfico y los ecosistemas en los que habitan. Sin embargo advertimos a los lectores interesados por el tema que no se dejen fascinar por el asombroso mundo de las hormigas, es decir que sean muy prudentes a la hora de compararlad con las sociedades humanas. En este primer post analizo el dilema y controversia.

Superorganismo, me resulta una palabra tan atractiva y fascinante como inquietante y tenebrosa. Todo depende del cristal con que se mire. Obviamente existen excepciones que confirman la regla. Así, por ejemplo, la Hipótesis Gaia es sugerente en mi opinión, aunque la considero una cosmovisión, que no una hipótesis y menos aún una teoría científica. Sin embargo la popularidad del palabro que analizamos hoy surgió esencialmente del estudio de los insectos sociales, adquiriendo un gran protagonismo por el auge de la sociobiología. Y resulta que el proponente de este última disciplina no es ni más ni menos que un estudioso de los insectos sociales, Edward Osborne Wilson, que con su monografía. Sociobiology: The New Synthesis, publicado en 1975, generó una enorme polémica. Por aquellos tiempos yo me encontraba aun realizando mis estudios universitarios. Al menos en Europa, muchos expertos clamaron que se trataba de una ideología fascista, y en parte creo que andaban cargados de razón. Investigadores norteamericanos de la talla de Stephen Jay Gould eran de la misma opinión. Aunque en Wikipedia se menciona más a los críticos norteamericanos, en su momento, los ataques más duros  contra Wilson llegaron desde Europa.

Unos diez años después, el gran éxito divulgativo de los libros redactados por Richard Dawkins, terminaron por lograr que la sociobiología adquiriera una mayor popularidad entre los investigadores jóvenes.  No resulta extraño en la historia de le ciencia demostrar que algunos de los seguidores de una determinada ideología, teoría o hipótesis (según  proceda) resulten ser mucho más radicales en su defensa que los propios progenitores, como por ejemplo, fue el caso de Wallace ante Darwin. Y así surgió de este último caso el denominado Darvinismo Social. De hecho, las raíces del fascismo y del hoy denominado darvinismo social, efectivamente precedieron Darwin. Don Carlos tan solo postuló una teoría, basada en evidencias científicas que, según algunos, justificaba una ideología que  a la postre, en manos de Hitler, dio paso a la segunda guerra mundial.  Y es que en la Inglaterra del Siglo XIX el pensamiento cuasi-fascista afectaba a numerosos intelectuales. Como mentamos, actualmente, algunos “pensadores” defienden que el  Darvinismo social precedió a la propia teoría de la Evolución desarrollada por Carlitos. En aquella Inglaterra victoriana algunos intelectuales e incluso reputados científicos, como lo fue  Ronald Aylmer Fisher, consideraban que había que acabar con borrachos, vagos y maleantes, ya que eran una excrecencia que ralentizaba el progreso y pudrían. A lo largo de mi vida he leído textos en los que se denunciaba como los intelectuales del Nacional Socialismo Alemán no lograban comprender como Inglaterra rachazaba colaborar con Hitler, narrándose varios sucesos históricos que a la postre se han querido silenciar, en la medida de lo posible.

Reitero, que son muchos, los que como Stephen Jay Gould, consideran que existe una estrecha relación entre la Sociobiología, con el radical determinismo biológico inherente a esta última teoría fascinerosa. De ahí que la aparición de la obra de Wilson despertara ampollas entre muchos intelectuales y científicos europeos, ya que no hablamos de una teoría científica en sentido estricto, como acertadamente apunta la Wikipedia en español.

Reitero que los tiempos han cambiado, pero aunque se diga lo contrario, el ciudadano europeo medio es menos propenso al análisis crítico de la evolución social y la defensa de las libertades individuales que en las décadas que siguieron a la ya mentada conflagración mundial. De ahí que la Sociobiología les parezca a muchos una propuesta inocua, cuando otros pensamos lo contrario.

Empero la idea del Superorganismo reiteremos que procede esencialmente del estudio de los insectos sociales, muchos de los cuales han evolucionado y viven en el seno del uelo. Ya hemos editado varios post al respecto, cuya relación añado al final de este post. Sin ninguna duda, el mundo de estos insectos, como termitas y hormigas, resulta asombroso e intrigante. Y en una serie de entregas de la que esta es la primera iremos abundando sobre el tema partiendo como en otra ocasión del libro redactado por Tim Flannery y que lleva por título “Aquí en la Tierra”. Abundaremos de nuevo en la biología del suelo, para mostrar que existen en ella unas sociedades que, desde muchos puntos de vista, rivalizan con las humanas hasta puntos asombrosos. Así por ejemplo, expondremos como en el universo de las hormigas existe una evolución que atesora un fuerte paralelismo con la secuencia: Paleolítico-Neolítico-Estados-Civilizaciones Modernas. La fascinación por estas criaturas fue la mecha que encendió la Sociobiología de Wilson. Sin embargo, y aun aceptando que se trata de sociedades asombrosas que han logrado un gran éxito evolutivo, debo recalcar que estos insectos sacrifican su individualidad por el bien común hasta sus últimas consecuencias. Resulta tentador y  a la par factible extraer enseñanzas de estas comunidades de animalitos de cara al progreso de la humanidad. Ahora bien, a casi nadie nos gustaría perder nuestra identidad individual, para convertirnos en meros zombis cuasi-descerebrados de un superorganismo, por mucho que le llamemos  civilización o post-civilización. Empero tal cómo deriva la evolución social humana actualmente me surgen ciertos temores. No achacaré esta vez toda la responsabilidad al ultra-neoliberalismo económico imperante, por cuanto también en las sociedades estrictamente comunistas del Siglo XX, en aras del bien común, se llevaron a cabo más que amagos para anular a ese individuo identitario y consciente que nos aterra que sea finalmente abducido por un superorganismo.  Para aquellos “seriéfilos”, es decir a los que les gusten series televisivas, como la  de  Star trek, cabría mentar que una sociedad humana, ultra-tecnológica, que siguiera las “el padre nuestro” de la sociobiología de los insectos se asemejaría bastante a la de los tenebrosos Borg.

Veamos pues que suele entenderse por superorganismo…..

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Biomas Desérticos: Una Fuente Casi Inagotable de Materiales Edáficos Sobre Vuela Nuestras Cabezas

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Mapa de dispersión de los aerosoles de los desiertos en el mundo. Fuente: UNEP

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El Polvo del Sahara que Fertiliza América y afecta a su clima. Fuente:  The Watchers

La noticia que comentamos hoy no deja de ser una más que una muestra el progreso de la ciencia en el conocimiento de las interconexiones que acaecen en el seno de Gaia/Gea. Y es que las amplias zonas desérticas, generosamente, regalan polvo atmosférico que tras viajar por la atmósfera fertilizan los suelos de otros continentes, como se muestra en los mapas adjuntos.  Tal hecho resulta ser especialmente cierto cuando las áreas receptoras poseen recursos edáficos pobres en nutrientes, como es el caso de diversas regiones tropicales. Sin embargo, también enriquecen la vida en los océanos, y como señala la nota de prensa de hoy llegan a crear bancos superficiales o subacuosos de considerables extensiones a miles de kilómetros de distancia. Más aun, el polvo que desprenden los desiertos del mundo, y especialmente los más extensos como los del Sahara (África) y Gobi (China y Mongolia en Asia) también afectan al clima, moderan la intensidad y frecuencia de los huracanes, transportan esporas u bacterias, algunas beneficiosas y otras que causan enfermedades, como podría ser el caso de los arrecifes de coral que encuentran a su paso.  La mayor parte de los materiales aludidos se encuentran constituidos por óxidos (SiO2, Al2O3, FeO, Fe2O3, CaO, etc.) carbonatos (CaCO3, MgCO3) y algunos otros compuestos. En consecuencia, estas regiones frecuentemente consideradas yermas, pueden llegar a ser una bendición cuando sus polvos caen en otros espacios geográficos, ya sean terrestres o marinos.

Las teleconexiones de esta naturaleza descubren una intrincada red de relaciones en el seno de la biosfera aun no han sido a penas ni descubiertas ni entendidas. Así por ejemplo, imaginémonos que algún disparatado proyecto de geoingeniería planetaria convirtiera tales zonas áridas en vergeles. De conseguirse tal hazaña, sería una bendición para los habitantes que allí habitan con muy escasos recursos, por desgracia. Sin embargo, como también veréis, con el material que os dejo abajo,  podría alterarse negativamente el medioambiente en otras zonas remotas, y aun sus climas y ciertos eventos atmosféricos.  La cantidad global de emisiones de polvo atmosférico asciende a 1.000-5.000 millones de toneladas anuales, siendo la mayor parte de las mismas procedentes de biomas áridos. No obstante también se calcula que entre el 25 y 30% de este material volandero se debe a procesos de desertificación caudsados por manejos inadecuados del suelo, por lo cual tampoco estaría de más intentar lograr que estas teleconexiones retornaran a sus balances naturales (pre-humanos). Resulta curioso observar que las trayectorias que nutren regiones del Caribe desde África, son las mismas por las que navegaron por el mar los primeros denominados conquistadores de las américas en tiempos históricos. Hablamos de los vientos alisios, pero ver también Capa de aire sahariana.   

Cuando la densidad de los aerosoles atmosféricos es muy elevada, la población y los ecosistemas también sufren sus consecuencias, aunque de  modo negativo. Y así, por ejemplo, suben alarmantemente los individuos afectados por problemas respiratorios, incluido el asma, mientras los cielos se enrojecen y sprecipitan lluvias del mismo color. Aquí en Madrid (España), la llegada de vientos saharianos a veces genera tales problemas, como en el resto de la península.

Desde un punto de vista edafológico cabría añadir que, el fenómeno natural del que estamos hablando, a la luz de los nuevos conocimientos, atesora otros efectos sobre los que debiera recapacitar seriamente. Así por ejemplo, los científicos del suelo necesitamos plantearnos como redefinir los materiales parentales de los suelos, por cuanto en diversas regiones las rocas subyacentes, posiblemente aporten menos materiales que los que les regalan los biomas desérticos.   En algunos casos los tipos de suelos de la edafosfera son distintos de lo que pudiera albergar un territorio sin esta fuente de materia.

Como casi todo en este mundo, las deposiciones de polvos desérticos tienen sus pros y sus contras. Por ejemplo pinchando en este enlace. Podéis leer: “Por sus características físicas, las partículas de polvo reducen el tamaño de las gotas de lluvia e inhiben la formación de nubes de gran desarrollo vertical generadoras de precipitaciones, favoreciendo así los procesos de sequía. Como el polvo viene cargado de hierro, sílice y sal, además de otros minerales, hongos y bacterias, puede incrementar la salinizaciónde los suelos, y propiciar la aparición en los océanos de las denominadas mareas rojas (concentraciones masivas de algas muy tóxicas), causantes de la muerte de diferentes organismos marinos”.

Es lógico que si en suelos pobres en nutrientes, los aerosoles que caen del cielo actúen como el maná, sobre algunas coberturas edáficas naturales muy ricas en ellos ocasionen problemas, como la aludida salinización. ¡Nunca llueve a gusto de todos!. Posiblemente aun estemos lejos de comprender todas las implicaciones de este tipo de exportación de materiales africanos. Ahora bien, como lo que ya sabemos, basta para hacernos reflexionar sobre las aun casi desconocidas o mal comprendidas relaciones existentes en el seno de Gaia.

Os dejo pues con la mentada nota de prensa e información de Wikipedia. Esta última, por desgracia, está redactada en Inglés, ya que la versión de esta enciclopedia on-line en español sigue siendo mucho más podre en contenidos, por el consabido desinterés que padecemos los pueblos latinos de ambos continentes (Europa y América) con vistas a  aportar nuestro “granito de arena” en lugar de criticar lo que se publica. Finalmente os dejo los enlaces a otros post previos en los que, de uno u otro modo, hemos hablado de estos temas.

 Desde una perspectiva global de la biosfera, los desiertos no son ni tan desérticos, ni tan yermos……  

Juan José Ibáñez  

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Ciclo Global de Carbono: Desde el Suelo al Manto Terrestre y de allí de nuevo a la Litosfera

¿Son Gaia y Gea el mismo sistema? Siempre me había preguntado si la subducción en el manto terrestre de los materiales superficiales podría generar una alteración en la propia dinámica de este sistema, es decir la tectónica de placas. De hacerlo, la biosfera afectaría a la geosfera, pudiendo contemplarse ambas como un super-sistema único. Obviamente, no tenía conocimientos para responder a tal interrogante.  No encontraba evidencias, ni a favor ni en contra. Posiblemente los expertos tampoco. Debemos tener en cuenta que la vida ha secuestrado, a lo largo de su trayectoria, ingentes cantidades de carbono en forma de materia orgánica y especialmente de carbonatos. Muchas de las rocas de la superficie terrestre  y los suelos atesoran a estos últimos, por lo que cuando son subducidos bajo el manto terrestre, sus contenidos se incorporan al último, pudiendo modificar su composición y, como corolario, también su  estructura y dinámica.  El resultado de tales interacciones podría haber tenido como consecuencias: que (i) la tectónica de placas fuera distinta antes y después de la emergencia de la vida, a través  de los efectos sobre la litología de la corteza continental y/o oceánica (principalmente la acumulación de carbono orgánico e inorgánico en los fondos marinos); y (ii) que al aumentar con el tiempo los contenidos de carbono y oxígeno del manto, este último estaría sujeto a constantes cambios en términos de tiempo geológico, por lo que, “en cierto sentido”, las profundidades de la tierra evolucionarían en consonancia con los de la superficie.  Gaia y Gea encontrarían sus destinos inextricablemente unidos en el devenir del planeta Tierra. La respuesta a todos interrogantes aun permanece en el ámbito de la especulación pura y dura. Ahora bien, la noticia que os vamos a ofrecer hoy demuestra que el ciclo del carbono alcanza hasta el manto profundo, como también que esta capa de la geosfera ha venido a convertirse en el principal reservorio de carbono con el transcurso de los tiempos geológicos, pudiendo condicionar el clima terrestre, si este se contempla a lo largo de decenas o cientos de millones de años.  Y recordemos que, tarde o temprano los pisos oceánicos serán considerados suelos, como comienzan a aceptarse para los regolitos de Marte, con muchos menos argumentos científicos. En consecuencia, la inmersión del suelo marino bajo la corteza continental en las zonas de subducción sería el nudo gordiano de todo este entramado que nos ofrece una imagen notoriamente unificada del Planeta Tierra. Qué los suelos pudieran condicionar de esta forma la tectónicas de placas, e indirectamente el clima a escala geológica, así como el desplazamiento de los continentes, se nos atoja hoy por hoy sorprendente. Lógicamente, habrá que esperar a que futuras investigaciones nos ofrezcan respuestas solidamente basadas en evidencias científics más corroboradas. Ahora bien, se trata de una hipótesis fascinante.

Juan José Ibáñez

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Ciclo Gomal de Carbono y el Manto Terrestre. Fuente: India Talkies

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De la Madre Tierra a Gaia y/o Gea Pasando por la Biofilia

Como ya sabréis muchos de vosotros, hace unas semanas se celebró en “Día Mundial de la Madre Tierra”. Abajo os dejo una de las muchas noticias, esta vez extraída de EcoPortal.net. La civilización occidental con su exagerado antropomorfismo y biofilia, parece soslayar una tradición que acompaña a la mayor parte de las creencias y/o religiones de los aborígenes del mundo, así como también la de varias civilizaciones. De hecho, antaño también se daba en la judeo-cristiana. Los pueblos agradecían a la naturaleza, en su conjunto, los bienes que esta les otorgaba. No se solía discernir entre el mundo vivo y no vivo, por cuanto para ellos toda la naturaleza lo era.  El suelo, como productor de alimentos, fibras, materiales de construcción etc., no era una excepción, sino más bien cabría decir que todo lo contrario. Por ello, no debe extrañarnos que muchas de sus prácticas agrarias sustentables se basaran en un trato respetuoso de los suelos. Cuando el hombre moderno se olvidó de sus orígenes, también lo hizo de este recurso natural. Actualmente la insustentabilidad que ofrecen “a menudo” los modos de producción agroindustriales puede hundir, en parte sus raíces en tal amnesia cultural.

 

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Madre Tierra o Pachamama según Abjini Arraiz. Fuente: PortalTerraLuz.com

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