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Diez Años Blogueando (Un Universo Invisible bajo Nuestros pies cumple 10 años)

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Gracias por seguirnos, gracias por aguantarme

¡Cómo pasa el tiempo! ¡Diez años más viejo! ¿muchas más canas! ¿Algunos han logrado aguantarme tanto tiempo? ¿Habrá este bloguero aprendido algo? La respuesta a las primeras sentencias es obvia. En lo que respecta a la cuarta; dudo que nadie suporte tanto sopor durante una larga década. Y finalmente, yo sí, he aprendido mucho de vosotros, tanto que mi manera de pensar ha cambiado. Sé que algunos habréis aprendido algo, mientras que otros aborreceréis este blog. Tras 10 años de viaje hemos editado 2.250 post y redactado unas 15.000 páginas con miles de fotos. Si la cantidad fuera equivalente a calidad (como actualmente valoran nuestros políticos los artículos científicos indexados), seguro que pocas bitácoras de divulgación científica a cargo de una sola persona, alcanzarían cotas similares de productividad. Con más de 21 millones de visitas estamos sobradamente contentos. También hemos recibido abundantes muestras de cariño que os agradecemos enormemente y cuyo estímulo anima a seguir ofreciendo contenidos relacionados con el mundo de los suelos.

La Soledad del bloguero

Por mucho que he insistido, tanto en este foro, como a mis amigos, no he logrado engañar a otros expertos para que se animen a participar con asiduidad. Este administrador, personalmente, agradece las colaboraciones ocasionales, e incluso asiduas durante un corto periodo de tiempo, pero en ningún caso evita que sienta la soledad del bloguero. En 2.250 post se pueden redactar muchos contenidos, demasiados.  Desde hace dos o tres años sigo redactando con temor de repetirme, lo cual implica redundancia y rebuznancia, pero no puedo ya acordarme de todo lo aquí vertido. No obstante faltan contenidos relacionados con la ciencia del suelo que, por mi formación, no he podido abordar con la atención y destreza que merecen, muy a mi pesar. La Soledad del bloguero.

El 27 de septiembre de 2015 queda ya muy lejos, tanto como para constatar que una buena parte de nuestras críticas a ciertos temas, tesis, conjeturas, hipótesis y teorías han podido ser corroboradas por la literatura científica, lo cual alimenta nuestro prurito profesional. Por aquellos tiempos de “Maricastaña” buena parte de las instituciones y la propia comunidad científica recelaban, cuando no denostaban la blogosfera. ¿Y si hablamos de los medios de comunicación de masas? Puro desprecio e indignación ante unos intrusos que atentaban contra la “objetividad” de la que ellos decían ser garantes (eufemismos de pérdida de lectores y ventas) Hoy prácticamente todas las instituciones y rotativos atesoran sus blogs.

Seguiremos ofreciendo contenidos como más fastidia a algunos: apelando al pensamiento crítico, la libertad de expresión y como corolario asumiendo el riesgo permanente de poder equivocarse. Quien se moleste que permanezca encadenado a la tiranía del pensamiento único, dictado por los que ostentan el poder.  Y así se perpetua el silencio de los borregos que tanto gusta a los que se medran y enriquecen a costa de los ciudadanos.

La ciencia no es perfecta porque de ser así, nuestros conocimientos y teorías no progresarían, o serían reemplazados por otros más precisos, rigurosos y predictivos. La verdad científica de hoy será refutada en el futuro, por cuanto de no ser así, no cabría lugar a seguir mejorando nuestra comprensión del mundo. Sin embargo, muchos investigadores hablar como si ocurriera todo lo contrario, siempre cargados de razón, siempre mirando por encima a los demás. El filósofo de la ciencia Paul Feyerabend argumentaba que lo se pretende es convertir la ciencia en una nueva religión que reemplace a las existentes y bajo el poder de los lobbies que nos aprisionan. Empero la indagación científica es totalmente amoral, mientras que la tecnología puede utilizarse para el bien y para el mal. Ciencia y tecnología son amorales, por lo que no pueden garantizarnos absolutamente nada de nada (¿un futuro mejor?: ¿para quién?). Como persona que me dedico a estos quehaceres, debo advertir de esta gran falacia. Y espero que lo entendáis. Ciudadano antes que investigador.

La ciencia se ha utilizado y se seguirá haciendo para hacer el bien y para hacer el mal. Sois vosotros, los ciudadanos los que debéis luchar para que no os engatusen  los cantos de sirena de aquellos que se ufanan por ser considerados “sacerdotes de la ciencia”, cuando en realidad son a menudo meros sicarios del poder.

Decía otro filósofo de la ciencia, Karl Popper, que la investigación consiste en elaborar conjeturas y luego llevar a cabo las refutaciones pertinentes en una espiral virtuosa interminable.  Y esto nada tiene que ver con la “verdad” en su sentido ontológico. Todo esto se les indigesta a demasiados colegas.

Y en este sentido seguiremos en la lucha, aunque más despacio, intentando ofreceros otros puntos de vista no convencionales. Eso sí por favor, no confundáis en nuestras palabras la vehemencia del que se entusiasta con la arraogancia de los sabelotodo.

Gracias por estar ahí y aún más gracias por aguantarnos. Eso sí ,si encontráis blogs mejores no dudéis en abandonar este, porque como decía mi admirado “El Gran Wyoming”: “Peor imposible

Con mi eterna gratitud

Juan José Ibáñez      

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