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Humedad del suelo, calentamiento climático, desastres naturales y soberanía alimentaria

Fuente Colaje imágenes Google
Os puedo asegurar que hay días que recibo noticias ¿científicas? que me dejan absolutamente desconcertado. La nota de prensa que os vamos a mostrar hoy, publicada en una revista del mayor prestigio mundial, es un disparate, o al menos a mi me lo parece. La nota de prensa lleva el enigmático título, de “ Las temperaturas están aumentando, pero el suelo se está mojando, ¿por qué?” Ya al titulo cabría replicar que: (i) a nivel global a mayor temperatura, mayor evaporación y como corolario un incremento del agua precipitacional. Eso sí, su variabilidad estacional, y especialmente los cambios que se van registrando en la circulación general, varían ostensiblemente, por lo que en unos lugares lloverá más y en otros menos. (ii) Empero la cantidad total nos proporciona una información muy pobre a la hora de predecir que ocurre actualmente y menos aún en el futuro; (iii) las incertidumbres se ven acrecentadas por el incremento que “ya observamos” de la magnitud y frecuencia de los eventos extremos, por cuanto no es igual, ni da lo mismo, que caiga en fuertes aguaceros y condiciones meteorológicas extremas (inundaciones), que distribuida más equitativamente a lo largo del año; (iv) la aridez no depende exclusivamente de la cantidad de agua precipitacional anual o mensual. Los autores en medio de su desiderata lanzan esta alucinante sentencia: “la precipitación, en lugar de la temperatura, explica abrumadoramente las tendencias de humedad del suelo. Si bien no es sorprendente que más lluvia signifique un suelo más húmedo, la investigación desafía una suposición de larga data de que los aumentos en las temperaturas globales conducirán a suelos más secos” (…) la precipitación, en lugar de la temperatura, explica abrumadoramente las tendencias de humedad del suelo. ¿¿??. Para seguir defendiendo que “El agua atmosférica se ha utilizado a menudo como un indicador de la sequía, pero este artículo destaca las distinciones entre el hidroclima de los suelos y la temperatura y el hidroclima de la atmósfera.
¡Pues vaya! Acaban de descubrir la dinamita ya que desde hace muchas décadas la taxonomía americana de suelos incluyó los regímenes de humedad y temperatura de los suelos, y que en mi opinión no era procedente. Empero durante décadas hemos tenido que convivir con ello. Abajo os dejo con una selección de posts previos que hablan de todo ello. Al parecer los autores se adentran en “arenas movedizas”. Seguidamente justifica en parte sus argumentos, por el efecto fertilizante del CO2, cuestión propuesta en su día (al trabajar en invernaderos y/o cámaras de tal guisa en condiciones controladas), pero que en condiciones de campo no ha sido demostrada. Obviamente si en un determinado enclave geográfico, las precipitaciones son muy abundantes en verano o la estación de crecimiento vegetativo, al menos durante un intervalo determinado de tiempo, podrán crecer mejor que si lo hace pocas veces y/o en un solo chaparrón y en un periodo de paro vegetativo. Para terminar la nota finaliza con una obviedad: “será prácticamente imposible predecir la humedad del suelo en las próximas décadas”. Pues ahí si aciertan sí, empero no por las razones que alegan, sino porque el sistema climático es impredecible, al tratarse de un sistema complejo no lineal. ¿Y qué decir que diferentes tipos de suelos poseen rasgos considerablemente diferenciales respecto a la disponibilidad de agua que pueden ofrecer a las plantas?. Un tema de parvulario para los expertos en ciencias del suelo.
En el mundo de la “Tecnociencia”, algunos investigadores, bastante ignorantes en los temas que abordan, por muchas simulaciones numéricas «de las que hagan gala”, no se enteran de nada. Pero lo que más me preocupa y es la enésima vez, reside en que una Revista como Nature, tras una revisión por pares o iguales, se publiquen artículos como este. Obviamente la revisión por iguales debe referirse a la ignorancia de unos y de otros, en este caso.
Y este es el peligro de la “ciencia de las simulaciónes”, porque la vida real no se reduce a observar las predicciones de los dichosos modelitos, sentadito enfrente de la pantalla. Como decía un premio Nóbel, el problema no estriba en que los ecólogos hagan modelos (son apropiados para testar hipótesis), sino en que se los terminan creyéndoselos. Y reiteremos que el comportamiento del sistema climático es bastante impredecible, aunque no tanto como esta noticia.
Os dejo con ella y el resumen del trabajo original.
Perplejo
Juan José Ibáñez
Continúa….
Regímenes de Humedad del Suelo
Soil Taxonomy: Nomenclatura y principios de clasificación de los suelos
Algunos Post previos publicados sobre el tema
Series de Suelos, Taxonomía y Cartografía
La Humedad del Suelo, el Sistema Climático y la Agrosfera
Las temperaturas están aumentando, pero el suelo se está mojando, ¿por qué?
por Staff Writers; Boston MA (SPX) 12 de febrero de 2024
La humedad del suelo puede determinar qué tan rápido se propaga un incendio forestal, qué tan rápido una colina se convierte en un deslizamiento de lodo y, quizás lo más importante, qué tan productivos son nuestros sistemas alimentarios. A medida que aumentan las temperaturas debido al cambio climático causado por el hombre, a algunos investigadores les preocupa que los suelos se sequen. Sin embargo, entre 2011 y 2020, la humedad del suelo aumentó en el 57% de los Estados Unidos durante el verano, la época más cálida del año.
¿Por qué el suelo se humedeció más a pesar de que el planeta se calentó?
Un artículo reciente de investigadores de la Universidad de Harvard encontró que la precipitación, en lugar de la temperatura, explica abrumadoramente las tendencias de humedad del suelo. Si bien no es sorprendente que más lluvia signifique un suelo más húmedo, la investigación desafía una suposición de larga data de que los aumentos en las temperaturas globales conducirán a suelos más secos.
«El agua atmosférica se ha utilizado a menudo como un indicador de la sequía, pero este artículo destaca las distinciones entre el hidroclima de los suelos y la temperatura y el hidroclima de la atmósfera«, dijo Peter Huybers, profesor de Ciencias de la Tierra y Planetarias en la Facultad de Artes y Ciencias y de Ciencias e Ingeniería Ambiental en la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas John A. Paulson de Harvard. y autor principal del artículo.
El equipo de investigación descubrió que el secado por el aumento de la temperatura se equilibraba en gran medida con la fertilización con CO2, que permite a las plantas utilizar el agua de manera más eficiente. Ambos efectos son secundarios en relación con la lluvia y tienden a anularse entre sí, dejando a la precipitación como el principal impulsor de la humedad del suelo.
Uno de los desafíos en el estudio de la humedad del suelo es la escasez de datos y la frecuente desconexión entre los datos satelitales y las observaciones a nivel del suelo. El equipo comparó las observaciones a nivel del suelo entre 2011 y 2020, el corto período de tiempo durante el cual se dispone de muchas mediciones de la humedad del suelo en los Estados Unidos, con datos satelitales y encontró un aumento similar en la humedad del suelo.
Estos hallazgos ponen de relieve la importancia de mejorar las predicciones de los cambios a largo plazo en las precipitaciones en respuesta al cambio climático, especialmente en relación con la producción de alimentos.
«No tenemos mediciones muy precisas de la humedad del suelo a largo plazo, pero las consecuencias de las altas temperaturas para los rendimientos agrícolas tienen mucho que ver con la disponibilidad de agua«, dijo Lucas Vargas Zeppetello, quien fue miembro del Centro para el Medio Ambiente de la Universidad de Harvard y es el primer autor del estudio. «Las plantas son generalmente menos sensibles a la temperatura si tienen suficiente agua, pero en condiciones secas pueden tener grandes problemas«.
Vargas Zeppetello es ahora profesor asistente en la Universidad de California en Berkeley.
«Nuestros resultados sugieren que la reducción de la humedad superficial del suelo está lejos de ser una conclusión inevitable dada la incertidumbre en las tendencias de precipitación en todo el mundo«, dijo Huybers. «Con las incertidumbres en la variabilidad interanual de las precipitaciones y las incertidumbres en las predicciones de las precipitaciones a largo plazo, es prácticamente imposible predecir la humedad del suelo en las próximas décadas«.
Esa incertidumbre dificulta la predicción de las condiciones de crecimiento de los cultivos, por lo que es aún más importante centrarse en las estrategias de gestión del agua, dijo Vargas Zeppetello.
Informe de investigación: Desenredando las contribuciones a las tendencias pasadas y futuras en la humedad del suelo superficial de E.E.U.U.
Desenredando las contribuciones a las tendencias pasadas y futuras en la humedad superficial del suelo de EE. UU.
Lucas R. Vargas Zeppetello, Aleyda M. Treviño & Peter Huybers
Naturaleza Agua volumen 2, Páginas127–138 (2024)Citar este artículo
Abstracto
Las simulaciones de modelos climáticos y varios índices de aridez generalmente indican que la humedad del suelo en la superficie del suelo durante el verano disminuirá en los EE. UU. continentales como consecuencia del cambio climático antropogénico. Sin embargo, las observaciones de humedad del suelo de sondas terrestres y satélites de 2011 a 2020 indican tendencias positivas de verano en el 57% de los EE. UU. continentales. Para evaluar los mecanismos que impulsan estas tendencias, hemos desarrollado un modelo de superficie terrestre de dos capas que predice la temperatura de la superficie y la humedad del suelo sobre la base de las variaciones observadas en la precipitación, la radiación solar, la presión de vapor y el derretimiento de la nieve. De estos cuatro forzamientos del modelo, encontramos que la variabilidad de la precipitación interna explica la mayor fracción de las tendencias de humedad del suelo observadas entre 2011 y 2020. Calentamiento del aire superficial y respuesta de las plantas al aumento del CO atmosférico2 también influyen en las tendencias de humedad del suelo, pero estos efectos son pequeños en escalas de tiempo decenales y se compensan en parte entre sí. De cara al futuro, nuestros resultados indican que la variabilidad interna de la precipitación dictará las tendencias decenales de la humedad del suelo y que las tendencias centenarias de la humedad del suelo dependerán principalmente de los cambios en la precipitación que actualmente son muy inciertos.
La aridez aumentó en el 84% de la superficie de España y solo disminuyó en el 16%. La degradación activa de tierras afecta ya a más de un 3% del territorio