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Agricultura Intensiva y Pandemias

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Agricultura Intensiva y Pandemias. Foto: Colaje Imágenes Google

 ¡Que pereza!, ¡Qué preocupación!, ¡Qué indignación!. La Pandemia Covid-19 nos ha dado un buen revolcón a todos, ya seamos ciudadanos, instituciones, economía, y un largo etc. De todas ellas no se cual es peor. Ya abundaré algún día, por cuanto que ante la bobalización de nuestro sistema socioeconómico, los ciudadanos estamos respondiendo con otra del mismo calibre, aunque algunos, no pueden decir lo mismo ante la falta de medios y las mil y una penurias arrastradas desde siembre.  ¡Qué indignación!. Pero a lo que vamos, ya que atónito desde hace meses que apenas escribo un post aunque mis “reservas” podrían permitir que lo hiciera durante un año más, sin teclear en el PC.

Y ayer, 16 de Agosto de 2020, en Madrid se manifestaron los negacionistas de lo evidente, de lo certero. No hay más ciegos que los que no quiere ver y sordos que los que no desean escuchar. ¿Racionalidad y sentido común?. Adiós, ante el miedo y teoría conspiranoicas. Yo solo me creo lo ue personalmente me interesa. Así va el mundo. ¡Somos un vergüenza!

Cuando ocurren este tipo de terremotos, causados por nuestra incuestionable estulticia, casi todos temblamos, menos los mequetrefes del botellón y la juerga, que son tan tontos como para creer que ¡esto no va con ellos!. ¡Ya pagareis las consecuencias, ya!, cuando vuestros parientes no tengan dinero para pagar vuestras peligrosas juerguistas. Vivo en el centro de Madrid y no puedo dar crédito ante la insensatez y falta de cerebro de muchos conciudadanos, aunque en especial los jóvenes. Insensatamente están tornando su futuro en ruina.

Parece ser que los científicos tampoco nos quedamos cortos. Ante este Pandemia, como cuando ocurrió la del SIDA, todo advenedizo se lanza a publicar.  ¿Y si no tiene datos?. ¡No pasa nada!. Existen dos posibilidades: (i) ensamblar un modelito predictivo y vaticinar, lo que casi con toda seguridad no va ocurrir y (ii) especular (ellos dirían las reflexiones de los sabios) sobre el futuro de cualquier cosa en la era post-pandémica. ¡Reitero!: ¡Cualquier cosa!. Eso sí, si perteneces a una institución reputada, hasta las revistas de mayor prestigio, te abren el corredor de una autopista sin peaje. La nota de prensa que os ofrecemos hoy, traducida al español-castellano, es producto de un artículo previo publicado en Nature. ¿Y qué nos dice?. ¡Nada de nada, que no sea ya archiconocido!, obviedades, una detrás de otra. Desde el principio de la Pandemia, numerosos investigadores denunciaron que la causa profunda del actual estropicio que se encuentra  generando ese pequeño bichito al que denominamos amigablemente SARS-CoV-2, resultaba ser la depredación por parte de la antroposfera sobre la ya maltratada biosfera y su biodiversidad.  Empero ante la “insostenibilidad” de la dictadura financiera que nos domina, el cambio climático, degradación ambiental, contaminación masiva de todos los recursos naturales, así  como los problemas de todo tipo que tales desmanes generan la salud pública de la población humana, las mentadas campanadas de alarma vienen repicando sin cesar,  al menos durante la última década. Incluso la Propia Organización mundial de la salud –OMS- tiene una página Web sobre zoonosis y medio ambiente. Zoonosis: “Se dice de cualquier enfermedad propia de los animales que incidentalmente puede comunicarse a las personas.”. Y de eso va la noticia, que tan solo adolece de un pequeño defecto. Lo han dicho hasta las musarañas con bastante antelación. Tampoco debemos olvidar que soslaya otros factores, al incidir esencialmente en la agricultura.

Necesitamos ser más respetuosos con el medio ambiente, abandonar la agricultura industrial y en especial esa intensísima interacción, en espacios pequeños, entre animales y seres humanos.

 Hoy os ofrecemos una noticia que lleva por título “La agricultura intensiva aumenta el riesgo de pandemia”. Es decir defiende que o somos más respetuosos con la biosfera, o destruiremos nuestro hábitat global. ¡Trivialidad ecológica!. Sin embargo, al menos este susto, o tragedia a escala global (a saber cuales terminan siendo las consecuencias, sin fallar “atinadamente” como resultado de apelar a modelitos de simulación”) sirva para reforzar que, o giramos actuando en consecuencia, o la biosfera nos volteará como si fuéramos muñecos de peluche.

Empero si comemos insaciablemente y seguimos destruyendo tierras marginales para su puesta en cultivo, ya que suelos fértiles no quedan, ¿Qué se puede hacer?. Y aquí la nota de prensa no nos dice nada. De hecho da lugar a pensar que o nos acogemos a dietas estrictamente hipocalóricas hasta que nos quedemos famélicos, y de este modo logremos retrasar algún tiempo la agonía, o….. ¿Qué?. Y resulta ser justamente este ¿Qué?, el que me causa una honda preocupación.  Tenemos dos, tres, cuatro, cinco…… problemas por resolver, antes de empezar. Superpoblación, inasumibles desigualdades sociales (nacionales e internacionales) en el reparto de la riqueza, una dictadura financiera que debemos hacer desaparecer, por cuanto atesora el control de todo lo que ocurre, ya que cualquier cosa es convertible en sus desquiciadas mentes como “un modelo de negocio” que reclama “emprendimiento” y bla, bla, bla.

Pues bien, ante este tipo de artículos, todos ofrecen alternativas, todos creer tener en sus mentes el santo Grial. Y aquí los defensores de primero la tecnología ( tener dinero para adquirirla. Por supuesto) y luego “de todo lo demás” pueden frotarse las manos, volviendo las supuestas buenas intenciones del artículo, en una especie de virus infeccioso que actuaría a modo de bomba de relojería contra la sociedad. Veamos, sin ser exhaustivos.

“La evolución de los cultivos puede seguirse mediante al arsenal de sensores remotos que “atesoramos”.  Los jornaleros que recogen las cosechas, serán reemplazados por ingenios robóticos apoyados por una agricultura inteligente repleta de instrumentación, y que a la postre generará menos puestos de trabajo y como corolario más pobreza en el mundo. ¿Y si se extinguen las abejas y otros vitales polinizadores de nuestras especies cultivadas? ¡No preocupéis! Varias multinacionales están al acecho de crear diminutos drones que las reemplacen.  Y así podríamos seguir “ad neuseam”. Empero, entonces que hacemos los humanos corrientes?. Caben varias alternativas como (i) fallecer por el coronavirus, (ii) seguir confinados ¿¿?? (iii) o ser emprendedores ¿?.  Estas son las cuestiones que pueden desprenderse desde este inocuo y insustancial artículo.

Empero como defendemos la agricultura ecológica, abajo os dejo una tormenta de noticias que la FAO ha publicado y recopilado para añadirla al Internet FAO COVID-19 website. Nadie quiere quedarse atrás de a la hora de manifestarse como seriamente preocupados. Dicho de otro modo, el giro agroecológico puede tornarse en un juego de malabarismos tecnológicos propios de la tecnociencia que nos ha conducido hasta aquí.

Hoy si tenéis material en abundancia sobre el COVID y la agricultura, gracias a la FAO.  Empero recordar que las epidemias zoonoticas han existido como un azote para la humanidad, desde siempre, como ya os comenté en otros post. Lo único que hemos logrado demostrar a los espectros de nuestros antepasados, es que no se trata de tecnología, ya que lo estamos haciendo igual o peor que en pandemias precedentes de la misma guisa que acaecieron siglos tras, cuando ni se sabía lo que era un microbio.

Uff ¡Qué pereza!. ¡Cuanto me ha costado”, no decir nada.

Juan José Ibáñez

Continúa…..

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El Futuro de la Agricultura y sus Enfrentadas Alternativas

Nadie duda de que el crecimiento demográfico de la población mundial exigirá un incremento de la producción alimentaria. Sin embargo, preocupa menos que un planeta con recursos finitos no pueda soportar un crecimiento indefinido en lo concerniente al uso de sus recursos, ya sean renovables o no renovables. Pasó la época en la que los amantes de la tecnología confiaban en que tales dificultades serían solventadas por futuros progresos en el ámbito de la investigación, desarrollo e innovación. Como ya mentamos en nuestro post “la perdida de biodiversidad en la agricultura industrial”, esta última perspectiva, llevada al extremo por la Revolución Verde, tuvo resultados devastadores: cambio climático, contaminación de suelos y aguas, pérdida de biodiversidad, etc. Del mismo modo, somos ya legión los ciudadanos que rechazamos un progreso en manos de las tecnologías que proporcionan las multinacionales sin escrúpulos, apátridas y expoliadoras, que tan solo buscan beneficios económicos, secuestrando el futuro de los pueblos, como también su soberanía alimentaria. Mientras tanto, organismos internacionales como la FAO y la UNEP nos alertan de la necesidad de incrementar las producciones, enviando mensajes contradictorios en lo que respecta a las directrices  seguir. Todo el mundo soslaya la importancia de alcanzar un pacto sobre el control demográfico, que evite el insostenible envejecimiento de la población. Ante tal disyuntiva, resulta difícil diseñar una hoja de ruta que no termine por dilapidar los ya maltrechos recursos de la biosfera y geosferaActualmente, basculamos entre dos políticas diametralmente opuestas: (i) aquellos que buscan un futuro preservando genuinamente el medio ambiente (como es el caso de los defensores de la agricultura ecológica), a pesar de reconocer que debe seguir progresándose en la materia, y (ii) los que nos prometen que los tocagenes y su biotecnología solucionarán el problema “si se lo permiten las huestes de analfabetos ambientalistas (ver por ejemplo el título de una de las noticias que os ofrecemos hoy: Peter Davies: No se podrá dar de comer a todo el planeta sin biotecnología). Personalmente me encuentro muy preocupado por que los perversos cantos de sirena de estos últimos terminen de calar definitivamente en la  clase política. Por un lado, desconocen, ignoran o desdeñan el daño ambiental que pueden causar los transgénicos y sus packs de fertilizantes y plaguicidas (contaminación), así como la práctica para reducir la variedad de los paisajes en pocos pero extensos monocultivos que diezman la biodiversidad. Pero al mismo tiempo, una buena parte de ellos, buscan nuevas variedades de plantas transgénicas que, a la postre, serán comercializadas por las desaprensivas multinacionales de la agroindustria.  Dicho de otro modo, la comercialización de tales productos recae justamente en manos de los que contaminan y secuestran las mentadas soberanías alimentarias. Resumiendo nos venden otra nueva Revolución negra vestida de Verde, basada en la mismas premisas que la precedente y cuyas consecuencias serán aun más devastadoras. Lamentablemente, los gobiernos capitalistas neoliberales de los países desarrollados y emergentes, es decir los “chicago boysinvierten mucho en la perspectiva biotecnológica y muy poco en la que desean una buena parte de los ciudadanos. Así pues el panorama resulta desolador: devorar los recursos biogeosféricos, incrementando las desigualdades sociales hasta límites insoportables. Posiblemente existan alternativas paliativas (…)
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Finca Agropecuaria en el Trayecto entre Tlacotalpan y Huatulco (México). Foto: Juan José Ibáñez
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