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La Tecnociencia Como Sistema Complejo o No lineal: ¿Qué Significa?

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Fuente: Colaje Google Imágenes

Hablabamos en un post precedente de nuestro Curso sobre tecnociencias: “La Actividad Científica como una Red de Relaciones sobre la enorme complegidad de la Tecnociencia“. Cuando mentamos que en los sistemas en los que actúan una plétora de agentes entrelazados mediante sus relaciones/interacciones mutuas nos encontramos, prácticamente siempre con que se trata de sistemas no lineales es decir complejos (Concepto de Complejidad) que también atesoran unas cualidades muy idiosincrasias que la formulación ANT debiera cumplir (Teorías Científicas Como Estructuras Complejas). Tanto la filosofía de la Ciencia que defiende Xavier Echeverría, como la Teoría Actor-Red que propusieron Latour y Callón, entienden que la ciencia, actual es una red extremadamente compleja de relaciones compuesta por humanos, sus instituciones, artefactos, instrumentos, políticas, intereses económicos, militares, industriales y geopolíticos. En este basto entramado la ciencia tiene cabida pero ya no impone, sino que se encuentra sometida al poder de otras fuerzas.  

Sin embargo, ninguna de ambas aproximaciones explota las propiedades de un entramado tecnocientífico que se encuentra sujeto a agentes cuyos intereses no coinciden, sino que incluso a menudo se encuentran en conflicto. Empero la palabras claves son Sistema Complejo, Sistemas No lineales, Sistema Complejo Adaptable, etc. Y de estos temas hemos hablado con harta frecuencia en nuestro blog. Abajo os dejo una relación de ellos, tanto para dar fe de este aserto, como para proporcionar una mayor información al respecto. Una red de tales características, que como también indico más adelante no resulta ser trivial en absoluto, sino que nos ofrece claves acerca de su estructura, dinámica y proyecciones fututasUna de ellas por ejemplo, es su imprevisibilidad, la cual entra en conflicto con (i) los intereses de los agentes no científicos por doblegar a la ciencia pura y sus practicantes y (ii) guiar el futuro de la tecnociencia, así como su sometimiento a la gobernanza global y sus intereses económicos, ya que por su naturaleza es “impredecible”.  ¿No se puede predecir lo impredecible, por mucho empeño que se demuestre porque sea así?.

En el ya reiterado artículo de  Gonzales, Casanova y Echeverría se definía la tecnociencia como “una red cuyos nodos están formados tanto por actores humanos como por actores no humanos (instrumentos, chips o cualquier otro componente tecnológico, objeto físico o ser vivo). Las consecuencias de esta definición se exploran a través del análisis de cómo se forman y se sostienen tales redes. Según este enfoque, tanto los desarrollos científicos como los tecnológicos pueden ser analizados en términos de luchas entre diferentes actores para imponer su definición del problema a resolver (Latour, 1987; Callon, 1987)”. Y tal definición, que es  aceptada por la mayoría de los expertos, al menos “en líneas generales”, conlleva inherentemente una fuerte carga de información que ni los investigadores mentados ni prácticamente, ningún otro, han explorado en la profundidad que merece, por cuanto es capital. Reitero, una vez más, que estamos intentando analizar un sistema complejo. 

Y otra vez más, para que quede absolutamente claro: como veremos en el presente post, tal definición nos lleva ineludiblemente a entender que la tecnociencia es un sistema complejo, no lineal, y por lo tanto impredecible en su estructura, dinámica y más aún proyecciones de futuro: ¿predicción?. 

Obviamente, la ciencia tradicional ineludiblemente se comportaba también como un sistema complejo. Ahora bien, el menor número de actores, sus constreñidos intereses y rivalidades relativamente comunes, así como los débiles, en general, inputs externos (en comparación con la tecnociencia), se traducen en que la comprensión de las propiedades de este tipo más rudimentario de sistema fuera “en teoría”,  algo más abordable. Y digo “teóricamente ya que tampoco son necesarios diversos factores para toparse con la mentada complejidad, inherente a casi todos los tipos de sistemas naturales, sociales, culturales, etc. Empero, ya os narramos que en la tecnociencia, intervienen muchos más agentes y a menudo con intereses contrapuestos, a varias bandas. Todos ellos conformarán una red en la cual las interacciones se producen entre los nodos de la misma, empero que resulta difícil delimitar cual es el verdadero sistema de estudio (vislumbrar la red completa). Si tuviéramos que representar tal maya en su totalidad, es decir acotar sus límites/fronteras, os puedo asegurar que no podríamos llevar a cabo tal tarea con precisión. Siempre quedarían elementos e interacciones por incluir previamente no reconocidas en tal imagen, como ocurre con las redes ecológicas, metabólicas, etc. 

En el caso de la ciencia, hasta el advenimiento de la tecnociencia, los investigadores o trabajaban casi en el limbo, a espalda de intereses ajenos, o estos eran muy claros y explícitos (investigación militar, política gubernamental: es decir la Big Science), recalcitrantemente concentrados en sus objetos de estudio, pero sin menospreciar las necesidad sociales, en numerosas ocasiones. Con la Excepción de la Big Science, la financiación necesaria solía ser menor que la que demanda actualmente y que implica un entramado de instrumentales tecnocientíficos, y la intervención estatal e industrial/empresarial (prioridades de los proyectos, personal, infraestructuras, objetivos tecnológicos) ofreciendo un mayor margen de maniobra. Empero al pasar bajo el control de los Gobiernos o consorcios de ellos (Big Science) primero, y después bajo el imperio económico/empresarial, todo ha ido cambiando y para mal de los investigadores, aunque también de los ciudadanos en general. Se impone competir en el marco de una económica neoliberal depredadoramente competitiva, en la que las personas pasamos a ser simplemente consumidores. ¿Qué consumimos?: simplemente lo que una enloquecedora y machacona máquina global de propaganda/marketing nos impele a comprar.

El tema es tan largo y complejo,  como para que tan solo presentamos un par de ejemplos y después una abundante documentación con vistas a que indaguéis por vosotros mismos.  Me centraré en la economía que tanto nos acucia.

Se ha constatado que el sistema financiero (dictadura para ser más precisos), también resulta ser no lineal. Desde hace más de un siglo, los denominados ciclos económicos han dado lugar a gravísimas crisis que han acarreado hambre, miseria, pobreza, etc. ¿os acordáis de la gran depresión de 1928?. Los expertos actuales nos intentarían vender la falacia de que por aquel tiempo los analistas financieros y sus augurios disponían de pocas herramientas con vitas a poder vaticinar la tragedia que se produjo.  Y para rematar el asunto un gran desastre natural que azotó EE.UU., agravó todo aún más (como por cierto había vaticinado un científico del suelo ¿?). Bastó añadir un elemento más y la imprevisibilidad fue ya descomunal. Recientemente, cuando nos alcanzó de pleno la gravísima crisis financiera de 2008, el arsenal de analistas y herramientas matemáticas ya era formidable, pero según ellos y los políticos, nos noqueó el desastre sin que tal plétora de sesudos expertos lo advirtiera.  ¿Era predecible? ¿Nos mintieron? ¡Tal vez! Pero también se trata de una propiedad intrínseca de los sistemas no lineales. Dicho de otro modo, podemos hacer una multitud de predicciones, empero ¿acertarán? ¡No!.

Me remito ahora a otra crisis relacionada con la anterior pero de carácter doméstico y que personalmente me afectó de pleno. Hablo de Burbuja Inmobiliaria en España. El precio de la vivienda desde finales del siglo XX hasta aquel momento subió vertiginosamente, alcanzando límites irracionales. Muchos ciudadanos comenzaron a asustarse y la inquietud se fue generalizando. Por aquel entonces, tanto el Director del Banco de España, el propio Gobierno y los análisitas financieros nos aseguraron que tales precios se estabilizarían, pero que “en ningún caso bajarían en picado”. No debíamos tener temor al respecto. Y semanas o meses después…… la tragedia sacudió a la ciudadanía española. ¿Un poder mentiroso y/o un sistema financiero impredecible?. Pues bien, durante 2017, 2018 y cas todo 2019, se repiten las mismas circunstancias y nos vuelven a espetar la misma y vacua cantinela.   ¡Todos tranquilos, no pasa nada!. Empero en los sistemas complejos pequeñas variaciones pueden amplificar sus efectos exponencialmente. Obviamente, ya sea por imprevisibilidad, ya por las mentiras (comprobadas), ya por pura incompetencia, somos muchos los que nos tememos lo peor.

Pues bien, me imagino que los lectores os preguntaréis. ¿Y qué tiene que ver todo esto con la tecnociencia?.  Simplemente la recesión económica fue tan seria como para que el sistema tecnocientífico español, cayera en picado, tanto en financiación, como en personal. Once años después, además de haber perdido puestos en el ranking mundial de las potencias en materia de ciencia, seguimos sin recuperarnos.  Es decir, uno de los elementos o más del sistema tecnocientífico demostró sus debilidades y todo el conjunto del entramado científico resultó dañado e incluso, en otros casos podría decirse que literalmente destruido.

Al lector debe quedarle claro que la complejidad de la tecnociencia, así como la futilidad de los poderes que mueven sus hilos con vistas a guiarlo por caminos seguros recaeran en los mismos errores de apreciación: ¡No son poco fiables, y sí muy impredecibles!. No me gusta el panorama de la tecnociencia actual se mire por donde se mire. ¿Se puede planificar así una I+D+i y esperar razonablemente que las políticas diseñadas alcancen los objetivos previstos? Ya iremos desgranando otros inquietantes aspectos de esa cosa a la que llaman tecnociencia. Os dejo hoy con la abundante información prometida, sintetizando lo esencial de los capítulos de Wikipedia y alguna página Web más. 

Juan José Ibáñez

Continua……

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