Chernobyl, Veinte Años Después (por Rocío Millán)

Ya han pasado veinte años, pero la contaminación sigue ahí y lo hará por siglos y siglos.  La radiación se ha convertido en un habitante invisible de la zona, no lo ves, no lo tocas, no lo hueles, ni lo sientes, pero está. Cuando pienso en Chernobyl me resulta contradictorio, como a muchos de los que fuimos a investigar y a trabajar allí. Por un lado recuerdas la hospitalidad de tus colegas rusos, ucranianos y bielorrusos, su ansia por hablar y discutir los temas científicos, su perspectiva del accidente y sus ganas de colaborar. Por otro lado fue algo desalentador el chocar con las trabas burocráticas, la desolación del área de exclusión, la falta de medios, las ciudades fantasmas y la cantidad de terreno contaminado que se presenciaba y que, insisto,  hoy en día queda aun y ante el cual te sentías impotente.

 Pero volvamos al tema. Hoy por hoy  y a pesar de la controversia que suscita, las centrales nucleares constituyen en muchos países una fuente importante de producción de energía y, si bien están diseñadas con rigurosos requisitos de seguridad, no dejan de ser escenarios potenciales de un accidente, como nos ha enseñado nuestra historia reciente. La peculiaridad de una situación accidental en este tipo de instalaciones lo constituye principalmente el tipo de contaminante liberado, su impacto en el medio ambiente, su incorporación en los ecosistemas y en la población por diversas vías de exposición y su permanencia en el medio y largo plazo.

La experiencia obtenida tras el gravísimo accidente ocurrido en la unidad 4 de la C.N de Chernobyl, sirvió para mostrar la necesidad de revisar, evaluar y criticar lo que se sabía de la radiecología y de las medidas correctoras en situación postaccidental.  Es curioso, pues los primeros reactores comerciales aparecieron en los años cincuenta y se discutía por entonces si las centrales debían estar o no encerradas en recintos de contención sólidos y herméticos, propuesta que se aceptó de forma generalizada a excepción de los países del este. En 1957 ya apareció un informe (WASH-740) en el cual se analizaban las posibles situaciones de riesgo. En 1962  el informe TID-14844 estudiaba lo que por aquel entonces se consideraba “el máximo accidente creíble”, es decir, con liberación de contaminantes fuera de la vasija pero donde se mantenía la contención intacta.  En 1974, el Reactor Safety Study incluía la posibilidad de que ocurriera un accidente grave o “más allá de la base de diseño”. En 1979, el accidente de Three Mile Island fue un hecho decisivo que hizo que se revisaran conceptos  de seguridad y que aumento la preocupación de científicos y población de conocer la fenomenología de estos accidentes y sus consecuencias a corto, medio y largo plazo. Pero….la realidad supera la ficción, y Chernobyl superó con creces lo imaginable.

Los denominados accidentes graves en instalaciones nucleares constituyen una situación de emergencia  que conlleva la liberación a la atmósfera de elementos como gases nobles, raioyodo y elementos de fisión y activación, con el consiguiente riesgo para la población y el medio ambiente, que puede llegar a kilómetros de distancia (la radiación de Chernobyl fue detectada en numerosos países como Suecia, Italia, Grecia, Francia, Alemania, etc). Estos accidentes requieren de una intervención compleja, y en la que la exposición a la radicación se puede dar por varias vías: irradiación externa (exposición a la nube o contacto con superficies contaminadas) y la contaminación interna por absorción por la piel, inhalación e ingestión.

 

Las medidas de intervención tienen como objetivo la reducción de los riesgos y exposición a la radiación, considerándose la no intervención como una opción más. Una vez que empiezan las actuaciones, cada medida de intervención que se realiza ha de estar ante todo justificada, es decir que su aplicación ocasione más beneficio que daño, mejorando en lo posible la situación. Asimismo ha de estar optimizada para obtener el máximo beneficio neto, debiendo vigilarse las actuaciones para asegurar que su implementación sigue justificada. La toma de decisión para poner en práctica los mecanismos de intervención a su vez están condicionados por factores de protección radiológica y socio-económicos, siendo estos difíciles de cuantificar cuando se refieren a tensión psicológica de los afectados.

En el momento del accidente, las medidas se dirigen a proteger al a población mediante el control de accesos, el confinamiento, la evacuación y la profilaxis de yodo, pero tiene sus problemas asociados, como son la credibilidad de la información, la organización para la distribución del yodo, el pánico, la resistencia a la evacuación, la confusión y la ansiedad creada ante un enemigo invisible. En la fase intermedia a las medidas anteriores se suman el control de la zona evacuada y de los alimentos y el agua, la estabulación de animales, la descontaminación y atención a las personas y la caracterización de la zona afectada. Por último, en la fase final se consideran las medidas encaminada a devolver a la población a sus condiciones de vida normales, que peden durar desde unos años a siglos.

Chernobyl vivió su día más triste el 26 de abril de 1986. Esta central se encuentra a orillas del Pripyat que a su vez es afluente del Dnieper, a unos 120 km al noroeste de Kiev, cerca de la frontera con Bielorrusia. Ese día, en la unidad 4, se programó una prueba, que consistía básicamente en verificar que la energía eléctrica producida por el alternador a partir de la inercia de las aletas de la turbina sin vapor, podía ser usada para la alimentación de los componentes del sistema de refrigeración, durantes tiempos cortos, hasta que se dispusieran los generadores de emergencia, para ello se pararon los grupos turbo-alternadores que alimentaban a la central y se desconectaron las barras de control. Pero hubo un encadenamiento de fallos técnicos y humanos que provocaron el desastre. La violencia de la explosión fue tal que desprendió la cubierta del reactor de unas mil toneladas que saltó por los aires desplomándose sobre el núcleo del reactor dañado. Las primeras medidas se centraron en apagar el incendio y limpiar el reactor, siendo realizadas por personal de la central, bomberos, militares y personal científico. Sobre el reactor en llamas y alrededores se lanzaron cinco mil toneladas de diversos materiales. La retirada de escombros se hizo con robots y equipos teledirigidos, pero de diversa eficacia, pues en numerosas ocasiones fue el personal el obligado a entrar a realizar estas tareas, denominandoles los “liquidadores”.  Entre los elementos liberados se encuentran elementos radiactivos con periodos de semidesintegración de pocos días ( I-131, unos 8 días), otros de años (Cs-137 y Sr-90 con unos 30 años) hasta aquello que pueden superar siglos e incluso milenios (Pu-239, Pu-240 y Pu-241con periodos de 8.9 E6, 2.4E6 y 4800 días respectivamente). Se estima que se evacuaron a 115000 personas,  y que la profilaxis con yodo se aplicó a 5 millones de personas, incluidos más de millón y medio de niños.

 Las acciones en la zona comprendieron: delimitación de la zona de exclusión; descontaminación de edificios y vías de acceso; retirada de suelo contaminado; emplazamiento en profundidad de la capa más superficial de suelo;  retirada de grandes masas de vegetación; talado de árboles, siendo enterradas partes enteras de bosques; recubrimiento con grava, arena y arcillas sectores contaminados; aplicación de fijativos para evitar la resuspensión de material radiactivo; encalado; aplicación de fertilizantes; arados a distintas profundidades; fitotecnologías; procesado de productos alimenticios; sacrificio de animales; confiscación de productos; abandono de actividades; entre un gran etcétera. En total se ha estimado que se han perdido unos cinco millones de hectáreas de terrenos agrícolas y bosques en Ucrania, y en Bielorrusia se consideran afectadas el 20% de sus explotaciones agropecuarias y un 15% de zonas forestales.

El panorama actual es de grandes extensiones abandonas, incluidas poblaciones enteras, el riesgo de que el sarcófago que rodea la central aguante, un centenar de personas que han vuelto a sus hogares en la zona de exclusión y mucho aun por hacer, estudiar y recuperar. Eso si, si hay alguien interesado, hay agencias de viajes que organizan excursiones a Chernobyl por unos cientos de euros.  Para mi, Chernobyl en mi recuerdo será un experiencia profesional única, donde pude poner un granito de arena en la descontaminación de zonas agrícolas contaminadas, donde no simulé nada sino que apliqué las técnicas in situ, aprendí mucho, fui muy bien tratada por mis colegas de allá y a pesar de ser “extraño” guardo un buen recuerdo desde la tristeza. Espero que la situación mejore y que poco apoco la gente pueda ir regresando a sus hogares, que se oigan de nuevo las risas de los niños sin la amenaza de su salud, que se siembren los suelos tan ricos que poseen y vuelvan los bosques a poblar la zona, pero por ahora creo que se quedará en un deseo que sale de lo más profundo de mi corazón.     

 

 

Rocío Millán Gómez

(CIEMAT-Departamento de Medio Ambiente)

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Comentarios

Estaría interesado en conseguir, si fuera posible, información o publicaciones, de caracter científico o periodístico, en castellano y editadas en España de lo sucedido en Chernobyl.

Saludos.

es increible que no nos demos cuenta de la importancia de lo que sucedio al vivir tan lejos ( entre comillas ) ya que este planeta es uno solo y la vida desgraciadamente no va ha ser la misma alli sino hasta millones de años, que estamos haciendo con nuestra casa? ( La tierra ) despertemos!

hola realmente me apeno mucho lo que paso…..y aveces n tengo palabras para expresar lo agradecida del mundo q toy porque a mi no me paso nada!!!! y sinceramente aveces no nos damos cuenta de que tenemos 1 vida hermosa hasta que vemos algo asi y decimos HUAU!!! miren el sufrimiento de esa gente y yo que m quejo x no poder salir a vailar y ellos tratando de sobrevivir al mismo tiempo que nosotros nos quejamos de cosas TAN TONTAS MIENTRAS ELLOS DECEARIAN ESTAR EN NUESTRO LUGAR Y NOSOTROS QUE LO ESTAMOS NISIQUIERA NO DAMOS CUENTA….

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