Biología del Suelo: ¿Suelo, Ente Vivo? (La Importancia del Estudio de la Biología del Suelo y 2/2).

Por Régulo León-Arteta

 

Aunque los organismos del suelo son afectados por el ambiente, también ellos tienen en diferentes grados la capacidad de modificarlo. Su papel trascendente pivota tanto en la abundancia de las especies, como en su diversidad, como ya vimos en nuestro post: “Funciones de los Organismos del Suelo: La biota Edáfica”.

 

Como es bien sabido, entre los factores de formación de suelos, la actividad humana tiene un aspecto trascendente en el mantenimiento o deterioro de la vida en el suelo. Por ejemplo, en el caso del  aprovechamiento de la vegetación, resulta necesario conciliar la eficiencia de su aprovechamiento y la sustentabilidad de los recursos. En la fotografía que exponemos abajo, se observa la formación de zanjones y peladeros debidos al sobrepastoreo. Porque bajo pastoreo, la eficiencia en el forrajeo de la vegetación suele dejar mucho que desear. Así en los pastizales semiáridos solo se utiliza un 5% de los brotes, en praderas templadas las ovejas lo hacen en un 60%, mientras que en las praderas segadas este es del 90%. Los efectos más negativos del uso de la tierra se presentan bajo agricultura anual intensiva (Curry y Good, 1992), y especialmente en la sometida a riego (Segura-Castruita, et al., 2005). En México ambos son los agentes causales más importantes de la degradación de los suelos, seguidos en importancia por la erosión hidrica (SEMARNAT-CP, 2002-2003). Los factores de deterioro fundamentales son la pérdida de la materia orgánica y la compactación.  Estos datos contradicen lo que sostuvieron los expertos involucrados en la conservación del suelo y  el agua, durante casi un siglo.

 

 

 

Sobre pastoreo en el norte de México. Fuente: www.arrobajuarez.com

Desde el punto de vista de la biomasa, los invertebrados aportan 1gm2 (gramos por metro cuadrado) en suelos áridos. Por otra parte, solamente las lombrices suman 100 gm2 en suelos mull templados y en el trópico húmedo. Mientras que en trópico seco predominan las termitas y en menor medida las hormigas, aunque que también pueden ser localmente dominantes. En los suelos cultivados la aportación de las lombrices no suele exceder de 50 gm2, si se apela a un tipo de manejo que las favorezca, y generalmente contribuyen entre 10 y 20 gm2. El número de individuos del taxón de los nemátodos varía entre 0.2 x106 m2 en suelos áridos a 30 x106 m2 en hábitats mésicos. En función de sus hábitos alimenticios (o grupos tróficos) sobresalen los detritívoros 60 a 90%; los herbívoros son menos del 30%, mientras que depredadores o parásitos no sobrepasan del 20% (Curry y Good, 1992). De aquí el vital papel del suelo como reciclador de la necromasa.

 

Por sus efectos nocivos, conocemos desde hace algún tiempo a las tuzas, hormigas, gallinas ciegas y pudriciones de las raíces generadas por hongos y microorganismos, entre otros. Obviamente, por lo general, hablamos de enfermedades de las plantas (fitopatología) que generan graves pérdidas económicas, sin excluir la herbivoría no deseada de ciertas especies (o ciertos estados de desarrollo de las mismas) que merman la producción de las cosechas. Si nos atenemos a los efectos benéficos existen menos precedentes, como lo son el caso de las lombrices (por su aportación a mejorar la estructura del suelo) y el rizobio (simbionte de las raíces que fija nitrógeno atmosférico), y más recientemente (en términos relativos) las microrrizas (que expanden el sistema radicular de las raíces y les ayudan a absorber ciertos nutrientes). También, cada vez más, se comprueba la importancia de las interacciones y la necesidad de realizar acercamientos a su realidad, de manera más integradora. Así, por poner un ejemplo, las cifras mayores de la biomasa aérea y radical de la plántulas de huizachillo (Desmanthus virgatus) en términos de peso seco, se obtuvieron cuando crecieron en el suelo intacto, sin diluir. Ello permite sugerir la interacción sinérgica (unos potencian el efecto de los otros) de diversas especies de microorganismos, que incluye tanto hongos micorrízicos como a los rizobios presentes en el suelo (De la Garza-Requena y Valdés, 2000).

 

 

 

Esquema general de las estructura generadas por los

hongos micorrizicos arbusculares dentro y fuera de la

raíz colonizada. (Foto c: cedida por  RM Augé).

Fuente:  www.ivic.ve/…/Micorrizasconcepto.htm

 

 

 

En la figura de arriba vemos la acción de las micorricas de tipo arbuscular: (a) las esporas formadas por el micelio externo; (b) los arbúsculos o estructuras de intercambio entre el hongo y la planta a nivel intracelular; y (c) el entramado de hifas que constituyen el micelio externo.

 

Como se comprobó después cuando inocularon conjuntamente organismos beneficiosos de diversa naturaleza, tales como Glomus intraradices y las rizobacterias Azospirillum brasilense, junto al procariota Bacillus subtilis en cultivos intensivos de maíz, sobre suelos de tipo Luvisol y Antrosol, tanto el crecimiento como la producción de biomasa vegetal, resultaron mayores, tras los dos primeros ciclos anuales. Por otra parte, aunque el desequilibrio nutricional de las plantas, evaluado, con la técnica DRIS, se incrementó a lo largo del tiempo por el impacto del cultivo intensivo, la actividad de los microorganismos fue capaz de retardarlo. La respuesta en las propiedades de los dos suelos fue muy diferente, estando relacionada con su grado de fertilidad original. Aun cuando la densidad de micelio extraradical MER se incrementó, ésta no generó un mayor porcentaje de agregados hidroestables, pero que sí se mejoró la capacidad de retención de agua (Robles y Barea, 2004).

 

Pueden existir diversas asociaciones de organismos edáficos del suelo que bien gestionadas pueden ayudar a mejorar la producción de los cultivos y las propiedades de los suelos. De la flora y la fauna edáfica, mencionaremos solo los más comunes, tanto para los macro como los microorganismos, debido a que su diversidad es ingente y no puede ser detallada aquí.

 

La degradación de la fauna edáfica depende de la naturaleza original de los ecosistemas, las comunidades que albergan y el grado de impacto a las que pueden ser sometidas. La alteración más severa es provocada por la minería y los desperdicios industriales y en menor grado por el aprovechamiento selectivo de la vegetación y el manejo agropecuario. En países como México cobran especial importancia los derrames de petróleo. En un estudio realizado en Tabasco, en suelos contaminados crónicamente por petróleo, se redujeron drásticamente las poblaciones de bacterias y hongos (Aspergilus, Paecilomycetes, Penicillium y Trichoderma, etc.). Se observó que los contenidos de humedad a capacidad de campo son buenos indicadores de tal deterioro, ya que estuvieron correlacionados con la poblaciones de bacterias y hongos, según Rivera y colaboradores (2002).

 

 

 

Aspergillus terreus Fuente:

www.gefor.4t.com/hongos/aspergillusterreus.html

 

Por otra parte, la recuperación de fauna del suelo incluye sistemas alternativos como el de bajas entradas (de insumos), prácticas sustentables, etc. Las lombrices y algunas especies de termitas pueden jugar un papel muy importante con vistas a mejorar la producción de las cosechas, ya sea por si solas o a través de su interacción con otras especies. Las primeras se han introducido en Nueva Zelanda mediante “cospes” de pastos con buenos resultados económicos (Curry y Good, 1992).

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Comentarios

muy bueno el articulo es que endefinitava el preimer enemigo del suelo es el hombre con sus actividades de producion agricola e industrial.

La verdad en cierta oportunidad alguien comentó sobre el hombre, y dijo: El hombre es tan contaminante, que por donde pasa ni la mala hierba crece". El hombre en general no tenemos conciencia del daño que le causamos a nuestro suelo, aunque probablemente reconozcamos sus grandes beneficios. El suelo hay tanta vida que desconocemos.

Ing. Jorge Samayoa

Muy bueno su trabajo, soy docente de una escuela secundaria en Argentina y estamos aprendiendo mediante la investigación con un grupo de alumnos acerca de la importancia del cuidado del suelo, realmente estoy maravillada con todo lo que estoy aprendiendo, es un universo nuevo para mí. Muchas gracias por publicar y hacer que el conocimiento de los científicos pueda llegar a todos.

Muchas gracias Claudia. Comentarios como el tuyo nos animan a seguir para mostrar el ciudadano las maravillas de la vida de los suelos y su importancia para el hombre y la biosfera.

Muchas gracias desde España

Cordiales saludos

Juanjo Ibáñez

Estimado Dr. Ibañez, su servidor soy profesor de la fac. de Biología de la Universidad Michoacana, en Morelia, Mich. México., me he permitido leer la mayoria de sus textos publicados sobre la edafología y biología del suelo, son un buen referente para resaltar la importancia del componenete biológico en el suelo y la necesidad de continuar su estudio asi como promover su conservación tanto en ecosistemas naturales como agroecosistemas.

Lo felicito por el esfuerzo de sintetizar y escribir de manera muy clara sus textos.

He tenido la oportunidad de conocer al Dr. Porta (Edafologo de ese pais) y espero tener el gusto de conocerlo en futuro proximo.

Hola Juan Carlos,
Muchisimas gracias por tus palabras e interés por el blog. Esperemos que nos podamos encontrar en el futuro :) .
Un cordial saludo
Juan José Ibáñez

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