![]()
Elevando a los Altares a un científico (El caso de Diana H. Wall gran Nematóloga, pero, así no)

Fuente: Colaje imágenes Google
Veamos: el contenido de hoy es un mero ejemplo, de lo que abunda hasta la saciedad en los entresijos de la comunidad científica, y que no alcanzo a entender. Que me perdone Diana por ponerla en mi punto de mira. Era una gran investigadore, pero lo siguiente no procede.
Sirva el caso de una reconocida Nematóloga del suelo con vistas a enviar un mensaje de alerta a los lectores. Hablamos de “Diana Wall (Wikipedia)” que falleció dos meses antes de redactar esta entradilla. Efectivamente, atesora un currículo envidiable y este post no pretende desmerecerlo. Ahora bien, se trata del típico ejemplo de como se generan héroes, en este caso heroínas, en temas y asuntos en donde no debiera estar ubicada o al menos tan destacada. Un antiguo colega o colaborador suyo acaba de publicar una reseña o ubiquitario en la Revista Nature que lleva el título de “Obituario de Diana Wall: ecóloga que previó la importancia de la biodiversidad del suelo”, a firmado que “El autor declara no tener intereses contrapuestos”, ¿¿?? Ya que han firmado muchas publicaciones juntos y pertenecen al mismo colectivo, de hecho, yo tan solo lo hice, y una vez, en una obra colectica. Y volviendo al título del ubiquitario: ¡hasta ahí podríamos llegar! Comencé a estudiar su caso, por cuanto comenzamos nuestras carreras profesionales de forma casi idéntica, si bien ella vino al mundo unos 12 años antes que este impresentable bloguero. Ambos lo hicimos sobre los nematodos del suelo desde la perspectiva de la fitopatología, para a la postre saltar a asuntos más generales. Ella continuó investigando la biodiversidad del suelo y yo pasé a otros menesteres, como la ecología de los países de suelos, edafodiversidad, etc. La cuestión estriba en que Diana comenzó a ocupar cargos de política científica y liderar grupos de trabajo durante decenios, y yo, visto lo visto todo lo que implica, tan solo sacaba la cabeza de vez en cuando, y viendo lo que solía cocerse me volvía rápidamente a mi madriguera en el seno del suelo. No dudo que debió ser una gran gestora, ya que soportar tanto cargo durante decenios tiene muchísimo mérito. El número de publicaciones crece al unísono, y en su caso se hace evidente, por cuanto comenzó a publicar a finales de los años 70 del siglo pasado, mientras que el impacto de sus publicaciones lo hicieron justamente cuando las ciencias del suelo y su biodiversidad comenzaron a asomar la cabeza de la edafosfera para volver a ser valoradas en la política científica actual.
Ahora bien, el título resulta ser absolutamente falaz, ya que otros muchos colegas pensábamos lo mismo, y posiblemente muchos antes que ella. No dudo del valor de sus aportaciones, pero como podréis observar en el gráfico de la entradilla, desde un punto de vista de sus publicaciones, una buena parte son de carácter más general. Debe tenerse en cuenta que a los gestores(as) de la ciencia se les permite, con mucha más facilidad que al resto de los científicos que trabajan en la misma materia. Ya os comenté el caso de Luca Montanarella, al que considero un personaje de enorme importancia en el relanzamiento de las ciencias del suelo, además de un gran amigo. A la postre, este tipo de indagadores alcanzan galardones relevantes, por su actividad gestora, como ocurre en las sociedades nacionales e internacionales de las distintas disciplinas al nominar a antiguos presidentes de estas, etc. Y obviamente, este debió ser su caso. Lo mismo ocurre en otros organismos internacionales. No me gusta, ni me parece éticamente correcto, este tipo de ardides, empero, debo atribuirlo a la falta de genuinos investigadores rompedores o disruptores, como a la par que los que alcanzan fama y gloria por le gestión, que no por la relevancia des sus publicaciones, por muchas citaciones que atesoren.
Si comprobáis el número de citaciones enorme que atesora Diana H. Wallde (además de la identidad del firmante del ubiquitario su artículo, y quien es el autor) os iréis dando cuenta de como funciona todo este tejemaneje entre bambalinas.
Empero lo que me resulta asombroso es que el autor, quizás por ser de su camarada, como se puede tomar en serio aquello de “ecóloga que previó la importancia de la biodiversidad del suelo” ¿¿??. A la postre llegan aprendices de científico y terminan tragando afirmaciones cuya verosimilitud resulta ser más que dudosa y plasmándose a posteriori en sus publicaciones. No se trata ya de que sea cierta o no, simplemente se le ha “escurrido” el título. Y si escribimos así la “historia de la ciencia” y la sociología de la ciencia”, de las que ya existen ejemplos, como este y este, entre otros muchos. No somos quien para dar lecciones a nadie y quemar en una hoguera todos los textos que comienzan con Historia y/o sociología de (……). ¡lamentable!
Empero existen otros casos, en los que afamados biólogos del suelo, y en este caso, por ejemplo, de un nematólogos esencialmente taxónomo y fitopatólogo se le niega hasta el pan. Eran de la misma edad aproximadamente. Hablo de Antonio Bello Pérez, del que pretendieron secuestrar ciertas propuestas metodológicas de calado, plagiándole hasta el título (ver relación de posts abajo). Antonio no se casaba con nadie, decía lo que pensaba (y esto genera ineludiblemente problemas) y no se inmiscuyó en tanta gestión, ni arrastraba una corte de acólitos adulándole por doquier. ¿Qué hubiera ocurrido si yo hubiera enviado un Obituario sobre él a la Revista Nature? Seguro que no hubieran tardado ni cinco minutos en rechazarlo con frases como: ¿Quién era ese tipo? Tampoco era de un país anglosajón, y eso cuenta, y mucho.
Juan José Ibáñez
Continúa……
Biodiversidad del Suelo y Nacionalismos Patrios
El caso de Luca Montanarella
De la Crisis al Auge de las Ciencias del Suelo (hablamos de Luca Montanarella)
El caso de Antonio Bello Pérez a pesar de sus grandes aportaciones.
Agroecología y Política Científica en España (Hablamos de Antonio Bello Pérez)
Atlas Global de la Biodiversidad de los Suelos (post mío)
State of knowledge of soil biodiversity Juan José Ibáñez Contribution (draft)
Diana H Wall
“Diana Wall (Wikipedia)” comenzó como patóloga.
Leader if the Global Soil Biodiversity Initiative
Obituario de Diana Wall: ecóloga que previó la importancia de la biodiversidad del suelo
Científica ambiental que reveló el papel crucial de los animales subterráneos en la sostenibilidad.
Diana Wall fue una verdadera pionera de la ecología y el clima. A menudo se pasa por alto la biodiversidad en el suelo, un caso de ojos que no ven, corazón que no siente, pero Wall entendió su importancia para un futuro sostenible. El suelo es el hogar de más de la mitad de todas las especies, que son cruciales para los ecosistemas terrestres de la Tierra. Wall dedicó toda su carrera a explorar cómo los organismos que habitan en el suelo regulan el ciclo del carbono y los nutrientes, y cómo responden al cambio climático. Se centró en un grupo poco estudiado pero ubicuo de organismos del suelo, los nematodos (lombrices intestinales), en todos los ecosistemas. También defendió incansablemente la importancia de la biodiversidad del suelo para la sociedad. Ha fallecido a los 80 años.
A partir de 2011, como presidente fundador de la Iniciativa Global de Biodiversidad del Suelo, Wall reunió a ecólogos del suelo para informar sobre políticas, educación y público. Estuvo en su mejor momento cuando viajó por todo el mundo para investigar, conectarse con ecólogos del suelo, incluidos muchos de comunidades marginadas, y abogar por que la biodiversidad del suelo esté en el centro de las discusiones sobre sostenibilidad. También orquestó el Atlas Mundial de la Biodiversidad del Suelo de 2016, que mapeó los organismos que viven bajo nuestros pies y las amenazas a las que se enfrentan.
Nacida en Durham, Carolina del Norte, Wall se interesó por primera vez en los nematodos durante sus estudios universitarios en la Universidad de Kentucky en Lexington. Allí, inició su carrera en ecología de suelos investigando nematodos que se alimentaban de las raíces del trébol rojo (Trifolium pratense), obteniendo un doctorado en 1971. Como postdoctorado en el Departamento de Nematología de la Universidad de California, Riverside, Wall se centró inicialmente en las comunidades de nematodos en los suelos desérticos de América del Norte. A finales de la década de 1980, se interesó por la biodiversidad inexplorada del suelo de los valles secos de McMurdo en la Antártida, una de las regiones más frías y secas de la Tierra, y un lugar en los límites ambientales de lo que la vida subterránea puede tolerar.
Secretos de la vida en el suelo
Pasó más de 25 años consecutivos visitando los valles, investigando la supervivencia y el funcionamiento de los organismos del suelo, así como su respuesta al cambio climático. Solo un puñado de animales viven en estos suelos secos y fríos. Wall y sus colegas descubrieron que, al alimentarse de sus presas microbianas, una especie de nematodo, Scottnema lindsayae, era crucial para el ciclo del carbono allí. El equipo también demostró que el cambio climático ha causado grandes cambios en las redes tróficas del suelo antártico a lo largo del tiempo. La disminución de la abundancia de S. lindsayae y el aumento de la prevalencia de otras especies animales han tenido grandes efectos en cadena en la renovación del carbono del suelo, lo que revela que este componente de la biodiversidad, a menudo ignorado pero crucial, puede tener impactos generalizados en el ecosistema de la región.
En 1993, Wall se mudó a la Universidad Estatal de Colorado en Fort Collins, donde permaneció por el resto de su carrera. Tuvo una gran influencia tanto en los estudiantes como en sus colegas, a través de su ciencia y sus roles de liderazgo. Fue directora del Laboratorio de Ecología de Recursos Naturales de la universidad hasta 2005 y directora inaugural de su Escuela de Sostenibilidad Ambiental Global, cargo que ocupó desde 2008 hasta su muerte.
Aunque la ecología del suelo antártico siguió siendo la pasión de Wall a lo largo de su carrera, sus contribuciones científicas no terminaron ahí: abarcaron el mundo. Wall tenía un don notable para reunir a la gente para abordar cuestiones científicas que no podían abordarse de otra manera. Por ejemplo, reclutó a un equipo internacional para llevar a cabo un experimento de descomposición a escala global, que demostró que el papel de los animales del suelo en la regulación de la descomposición de la materia biológica —un proceso clave en el ciclo global del carbono— varía entre los ecosistemas y depende del clima de la región. Junto con investigadores de todo el mundo, también investigó la distribución de los animales del suelo en los biomas y descubrió que la alta diversidad de plantas sobre el suelo no siempre coincide con la alta diversidad de animales subterráneos a nivel mundial.
Las políticas de conservación actuales corren el riesgo de acelerar la pérdida de biodiversidad
Wall también convocó regularmente, o se unió a grupos globales de ecólogos del suelo para sintetizar un creciente cuerpo de conocimiento sobre la importancia de la biodiversidad subterránea para los ecosistemas y la sociedad, por ejemplo, a través de su papel en la regulación de la producción de alimentos, la supresión de patógenos transmitidos por el suelo y el suministro de aire y agua limpios. Esto dio lugar a artículos influyentes sobre el mantenimiento de la biodiversidad del suelo para los servicios ecosistémicos y la necesidad de un seguimiento y conservación mundiales de los organismos que habitan en el suelo. Encabezó lo que ahora es una comunidad vibrante e inclusiva, promoviendo y comunicando la investigación de la biodiversidad del suelo en un escenario global. Wall recibió muchos honores por sus contribuciones al campo, incluido el Premio Tyler, un premio que a veces se considera equivalente a un Nobel para los científicos ambientales. Sus funciones de liderazgo nacional e internacional incluyeron las presidencias del Instituto Americano de Ciencias Biológicas y la Sociedad Ecológica de América.
Conocí a Diana en una conferencia que había organizado en Colorado en 1995. Yo era un científico al principio de mi carrera, comenzando mi propio viaje hacia la ecología del suelo. Estaba claro entonces que ella era especial. Me llamó la atención su entusiasmo, su franqueza y su energía desbordante, características que se mantuvieron constantes a lo largo de su carrera. Diana también era humilde, a menudo minimizaba sus propios logros mientras celebraba los de los demás. Siempre se preocupó por otros científicos y estaba ansiosa por aprender sobre sus investigaciones y sus vidas fuera del trabajo. Ha apoyado a muchas personas en sus carreras o en momentos difíciles. Rara vez la gente toca tantas vidas como lo hizo Diana. La echaremos mucho de menos, como colega, amiga y mentora, y el campo de la ecología del suelo está perdido sin ella. Será recordada con cariño como la embajadora mundial de la biodiversidad del suelo.
Naturaleza 629, 754 (2024)
doi: https://doi.org/10.1038/d41586-024-01414-9
INTERESES CONTRAPUESTOS: El autor declara no tener intereses contrapuestos.