Posts etiquetados con ‘edafosfera’

Microbioma del suelo, ecosistema y cambio climático

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En los últimos años se ha ido describiendo que el Microbioma de las especies, es decir de los individuos que habitan en el seno de nuestro cuerpo y el de otros animales, que no en su superficie, resulta ser vital para la supervivencia del huésped, ya que sin él moriríamos.  Ya aventuramos tal hecho hace once años, es decir antes de que la ciencia actual reparara en su importancia. Más concretamente el primer post de 2006 llevaba por título “Individuos y Ecosistemas o Individuos-Ecosistemas: la Ambigüedad de la Vida y la Importancia del Suelo”. Según noticias recientes, la alteración del mentado microbioma conlleva una multitud de enfermedades en el ser humano. ¿Por qué iba a ser diferente en otros organismos?. De ahí que defendiéramos que todos los individuos, somos en alguna forma ecosistemas. Por todo ello no nos extraña el contenido de la nota de presa que os vamos a ofrecer hoy, el cual defiende que los organismos del suelo ayudarán a las especies sobre este “cuerpo natural” a adaptarse al cambio climático que la actividad humana se encuentra induciendo.  

 Pues bien, ha hecho falta que transcurrieran 11 años para que en la prestigiosa revista Nature, se ratificara una conjetura (la nuestra) que dimanaba del sentido común. Os traduzco la mayor parte del texto con vistas a que comprobéis como el susodicho sentido común tarda en reconocerse incluso por los que se consideran los sabios de la ciencia.  

 (…) muestra cómo estas comunidades bióticas invisibles crean “carreteras de suelo” para los árboles jóvenes, lo que significa que pueden determinar la rapidez con que las especies marchan hacia arriba, si es que lo hacen. El nuevo papel del microbioma del suelo -la recolección de bacterias microscópicas, hongos y arqueas que interactúan con las raíces de las plantas- representa un punto de inflexión para las investigaciones destinadas a comprender y predecir dónde residirán especies arbóreas importantes en el futuro.

 Así como la investigación sobre microbiomas humanos está cambiando rápidamente nuestras perspectivas sobre la salud y el comportamiento humano, las interacciones entre los árboles y sus microbiomas del suelo pueden cambiar drásticamente nuestra forma de pensar sobre la salud y el comportamiento de los bosques. El estudio fue publicado recientemente en la revista Nature Ecology and Evolution. El objetivo de los investigadores era comprender mejor cómo las plantas responderán a medida que aumenten las temperaturas.

 Van Nuland señaló que los árboles se ven afectados por algo más que la temperatura. Al igual que los seres humanos, los árboles dependen de las interacciones que tienen con otros seres vivos, y especialmente con su microbioma. Pero, ¿cómo reaccionarán los árboles que debieran migrar (altitudinal o latitudinalmente)a los microbiomas del suelo que se encuentran en altas altitudes?

 Los resultados mostraron que los árboles cercanos a la base de la montaña crecieron mejor en su suelo actual que en el suelo de la cima de la montaña. Pero lo contrario era cierto para los árboles en las elevaciones más altas; Prosperaron en el suelo de elevaciones mucho más altas. “Esto indica que (…)”. La investigación podría ayudar a los científicos a diseñar/escoger grupos específicos de bacterias y hongos para fomentar la migración de árboles amenazados por climas cálidos (….)

 De tales párrafos es posible extraer un razonamiento que, tarde o temprano, será corroborado tras denudados esfuerzos por entender lo evidente: cualquier intento de analizar como responderán los ecosistemas estudiando grupos concretos de individuos, pero no la biodiversidad de la vida y sus complejas interacciones, se encuentra destinada al fracaso. No lo duden, se publicarán miles de artículos antes de que la comunidad científica comprenda esta sencilla aseveración que es igual de cierta en todo lo concerniente a la salud humana. Por mucho que los científicos afirmen que tal o cual gen, proteína, etc., puede ayudarnos a curar una determinada enfermedad, un cambio necesario con vistas a avanzar en la lucha contra las enfermedades, envejecimiento etc., solo será posible cuando logremos entender las complejas interacciones entre genoma y microbioma humano.  Hablamos de una aproximación holística imperativa para comprender la biosfera, el cambio climático, los ecosistemas, la salud humada y los sistemas financieros. Hace ya casi un siglo que en la teoría de sistemas se reconoció que “el todo es más que la suma de las partes”. Empero la ciencia actual, parece hacer caso omiso, en la práctica, de un hecho archiconocido. Y así seguiremos despilfarrando miles y miles de millones de dólares o euros, dando palos de ciego.  Falta progresar en materias teóricas, mientras sobra un exceso de empirismo y experimentación que insisten en avanzar a ciegas, sin un corpus doctrinal coherentemente sensato que respalde las indagaciones. Un atentado contra las enseñanzas de la filosofía de la ciencia 

 Juan José Ibáñez (más…)

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La Virosfera, Los Suelos y la Biosfera

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Virosfera. Fuente: Colaje Google imágenes

La virosfera, o el conjunto de todos los virus que alberga la Tierra es aun terra incognita para la ciencia. Y como veremos hoy, resultará prácticamente imposible entender el funcionamiento de la vida hasta que comprendamos el papel que estos diminutos organismos desempeñan, tanto en la evolución como en la dinámica de la biosfera. El ciudadano tan solo es informado de los virus cuando estos generan enfermedades y pandemias, demonizándolos por ser extremadamente peligrosos, como también solía hacerse antaño con las bacterias. Empero desde estas últimas hasta (y sin excepción) los animales superiores se encuentren preñadas de numerosas especies víricas, la mayoría de las cuales no causan daño alguno, y tal vez desempeñan un papel de vital importancia. ¿Y en los suelos?. Más de lo mismo. Todos los organismos del suelo, desde las más minúsculas arqueas y bacterias albergan estas formas de ¿vida? en su interior, por lo que si extendemos a las mismas el concepto de especie, la virosfera podría ser considerada la reina de la biodiversidad edáfica. Si un gramo de suelo posee 40 millones de bacterias, tenga la total seguridad que también atesorará cientos de millones de virus.

 Debemos, adicionalmente tener en cuenta que parte de su material genético se incorpora a los genomas de sus huéspedes generando un flujo horizontal de genes que, tal vez, conecte “de alguna forma”, todo el árbol filogenético a modo de gigantesca red, corroborando entonces nuestra visión previa de la vida reticulada y su evolución a lo largo de la historia de la Tierra.   Nosotros mismos, nuestros genomas, son también en parte víricos, es decir algo tenemos de virus, mucho más de lo que pensáis como podréis observar hoy. Y no solo su diversidad, sino que a pesar de su tamaño, también se especula que la biomasa que suponen en el seno de la biosfera puede llegar a ser enorme, increíble, aunque por falta de información todos los datos que leáis no dejen de ser más que meras especulaciones: la punta del iceberg.  Según se señala más abajo, alguna be las hipótesis más audaces defiende que “La masa acumulada de su biomasa excedería todas las plantas y animales en la tierra“. ¿Sera verdad?.

 El contenido que os vamos a ofrecer hoy, ser basa en los fragmentos de dos post redactados en español, así como en una noticia recientemente ofrecida por terraDaily en suajili. Podemos considerar que  el material extraído del post titulado virosfera, perteneciente al magnífico blog de Miguel Ángel Jiménez Clavero que lleva por título Virus Emergentes y Cambio Global, nos ofrece la visión más ortodoxa y conservadora, mientras el siguiente, secuestrado del Blog: Disiciencia, la perspectiva más  atrevida/provocativa. En cualquier caso, como podréis observar, las cifras sobre su abundancia, diversidad y biomasa son enormes, por no decir asombrosas. A pesar de todo, el verdadero enigma subyace en el papel que “podrían desempeñar” en los avatares de la vida sobre la tierra, cuyo conocimiento podría modificar radicalmente nuestra concepción de la evolución biológica, así como poner en tela de juicio la filosofía subyacente al neo-darvinista actualmente imperante, aunque en paulatino desmoronamiento.

 ¿Se puede conocer la vida y la biosfera sin entender la Virosfera?. Todo apunta a  que la respuesta, en esa enorme red biológica que recubre y penetra la Tierra, resulta ser necesariamente negativa. Pero habrá que esperar para vislumbrar el paisaje mental adecuado. El reto de entender la Virosfera es enorme, pero quizás, cuando lo logremos, nuestra visión de la vida y de nosotros mismos cambie radicalmente. En este post más que en la mayoría de los redactados en este blog hasta la fecha, resulta imperativo que leáis al menos el contenido en español extraído de los dos blogs mentados, el cual os resultará asombroso. Que lo disfrutéis.

 Juan José Ibáñez

Continua………

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La Vida y la Tectónica de Placas: Cuando la Biosfera Modificó la Geosfera

La evolución de la vida sobre la superficie de la Tierra terminó por cambiar el clima, pero también la propia litosfera y probablemente la tectónica de placas, “en alguna medida”. Varios de los gases que actualmente componen la atmósfera son productos de los organismos vivos, como el inicialmente tóxico oxígeno (la gran oxidación) que, al parecer, fue indispensable con para la aparición de las primeras células eucariotas. Tras la génesis simbiótica de estas última, junto con el surgimiento de la atmósfera oxidante, se inició un salto de enorme magnitud hacia formas de vida cada vez más complejas. Pero también el oxígeno comenzó a penetrar hacia el manto terrestre en las zonas de subducción, cambiando la composición del mismo y como corolario la dinámica del manto terrestre sobre la que “flotan” los continentes. Posiblemente, se inició así un “cambio de estilo tectónico” que aun permanece por esclarecer en casi todas sus facetas. Pero no fue el único. En las zonas de subducción entre placas, parte de los sedimentos no ingeridos por el magma colisionan con las masas continentales emergidas, agregando sedimentos, en gran parte muy ricas en carbonato cálcico (acreción de litoesferoclastos). Que sepamos, las rocas carbonatadas (calcita, dolomía, margas), entre otras, son mayoritariamente producto de la vida, conformando en la actualidad una parte de la litosfera. Recordemos también que la tectónica de placas configura el relieve de nuestro Planeta. Sin tales materiales litológicos y el relieve, la biosfera habría evolucionado de otra manera. Lo mismo puede decirse de la edafosfera, por cuanto fisiografía, litología, clima y organismos, junto al tiempo son sus principales factores formadores. Así pues, también acaeció un cambio de estilo edafosférico que modifico drásticamente los paisajes de suelos (como ya publiqué en 1990). La vida pues cambio la estructura y dinámica inorgánica, siendo también producto de la mencionada dinámica abiótica.  Así pues todo apunta a que biosfera y geosfera pueden actualmente considerarse unidades indisociables

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El Planeta Tierra y la Ubicación del Manto Terrestre. Fuente: Pole shift

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Horizontes del Suelo y Catástrofes Naturales: Cambios Abruptos y Globales en la Superficie de la Edafosfera

Ni los propios edafólogos suelen reparar en que diversas catástrofes naturales pueden dar lugar a cambios bruscos en los horizontes del suelo (y en especial del más superficial) tras determinado tipo de desastres naturales. Algunos de ellos pueden tener una magnitud local, pero en otros casos estos alcanzan extensiones regionales e incluso globales. Las grandes erupciones volcánicas que llegan a esparcir las cenizas por casi todos los confines de la Tierra son un ejemplo, mientras que los impactos de los grandes meteoritos, como el del Límite K-T, que pudieron extinguir los dinosaurios, otros. En ambos casos, parte o la totalidad de la superficie de la Tierra quedó recubierta por una capa de cenizas u otros materiales, que en algunos casos superaron varios metros de espesor, al menos local o regionalmente. Podría por tanto aseverarse que la cobertura de suelos quedó enterrada, bajo un nuevo material originario. Tales hechos cambiaron la estructura y dinámica de los sistemas edáficos de una forma abruta y rápida.

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Capa de Cenizas y lapilli que cubren un suelo subyacente (Ecuador). Fuente: Nova Geoblog: Northern Virginia Community College

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