Los Nutrientes del Suelo y Las Plantas: Asimilación y Fertilidad

Cuando se presentan cifras sobre las cantidades de nutrientes que contiene un suelo, hay que tener mucha prudencia a la hora de extraer conclusiones. Los elementos minerales de un suelo, necesarios para la alimentación de las plantas pueden encontrase en muy diversas formas. No todas ellas son aptas para ser absorbidas por las raíces. Debe prestarse atención al método de extracción. Así, puede hablarse de elementos totales, de cambio, asimilables o solubles. Veamos que significan estos vocablos. ¿Qué formas son asimilables y cuales no? ¿En qué sentido nos onfoman sobre la fertilidad de los suelos?

Hace años, una amiga y colega, que trabajaba en ecología vegetal, me solicitó que leyera un manuscrito que pensaba enviar, para su publicación, a una revista indexada. Así lo hice. Cuando vi las cifras y los métodos de extracción sobre los contenidos de nutrientes en distintos suelos y ambientes, que se pretendían relacionar con la presencia de distintos tipos de comunidades vegetales, me que de muy sorprendido. Loa análisis concernían a los elementos totales, es decir a aquellos que se miden tras atacar todos los minerales del suelo. Comenté a mi amiga que aquel procedimiento no era pertinente, por cuanto muchos de ellos formaban parte de minerales muy resistentes a la meteorización y no eran asimilables por las plantas en su estado actual. Días después vino mi despacho con 10 o 15 “papers” elaborados por investigadores de UK, en donde a la hora de estudiar las relaciones entre nutrientes y vegetación hacían uso de tal procedimiento. Por si las moscas, hablé con otros colegas que confirmaron mi idea. Ella pasó de mis comentarios y el manuscrito fue aceptado. Una vez más es difícil entender como “cuelan” esos “papers”, que en el mejor de los casos, dan estimas equivocadas, y en el peor dan lugar a que se extraigan conclusiones erróneas. Sigo manteniendo que si los ecólogos leyeran más edafología, nos harían un favor a todos, comenzando por la calidad de la bibliográfica actualmente presente en la “ISI Data Base”.

 

Básicamente, los nutrientes pueden estar presentes en el suelo en cuatro formas distintas.

 

Nutrientes o Elementos Totales: Son todos los que se encuentran en el suelo en cualquiera de sus formas. Muchos de ellos forman parte de minerales cuya meteorización puede tardar miles de años en producirse. En consecuencia, no son asimilables para las plantas, por lo que no puede hacerse uso de tales datos con vistas a analizar la relación fertilidad del suelo-crecimiento vegetal.

 

Nutrientes o Elementos del Complejo de Cambio: Son los que se encuentras asociados a los complejos arcilla-humus u agregados del suelo. En una buena medida pueden ser absorbidos por las raíces. Sin embargo, algunos están fuertemente unidos a tales complejos, por lo que la vegetación no puede absorberlos. Las estimas en el complejo de cambio, son utilizadas por los edafólogos con vistas a la clasificación de los suelos.

 

Nutrientes o Elementos en la Solución del Suelo: Son aquellos que se estiman cuando una muestra seca de suelo es dispersada en agua destilada. Todos ellos son potencialmente asimilables por las plantas.

 

Nutrientes o Elementos denominados Asimilables; Se sabe que las raíces pueden absorber más nutrientes que los presentes en la solución del suelo, según son extraídos como mentamos en el ítem precedente. Expertos en fertilidad del suelo idearon métodos para su estimación con vistas a determinar como podía valorarse la cantidad de elementos que las plantas pueden absorber. La medición con las metodologías mentadas adolecen, en mi opinión, de dos problemas. En primer lugar, distintos elementos requieren diferentes protocolos analíticos, por lo que salvo cuando se hace uso de ciertos instrumentales (como la electro-ultra-filtración), su cuantificación se convierte en una tarea muy tediosa. Por último, todos los estudios encaminados a obtener los protocolos analíticos se llevaron a cabo con un número muy restringido de especies cultivables. Sabemos, por otros medios, que distintas especies vegetales absorben los nutrientes del suelo de forma distinta, por lo que los protocolos mentados no nos garantizan que se generen sobreestimas o subestimas respecto a lo que puede ser “asimilable” para un taxon concreto. 

 

Por todo ello, con vistas a analizar la estimación de los nutrientes disponibles, para las especies de una comunidad vegetal (compuesta generalmente por muchos taxa distintos), siempre debemos tener en cuenta que los datos obtenidos adolecen de ciertas incertidumbres. Yo aconsejo medir los de cambio y los solubles en agua, para luego relacionar ambos con los tipos de vegetación. De cualquier forma, la cuantificación de los totales en suelos, a pesar de ser una práctica muy británica, resulta ser totalmente desaconsejable, ya que carece de cualquier fundamento lógico con vistas a dar una idea de la fertilidad de los suelos. Cuidado con la bibliografía de los ecólogos a este respecto. 

 

Juan José Ibáñez

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